Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Italia: Congreso de Lotta Continua: Crisis y neoespontaneísmo

· Inprecor (primera serie) n.º 63, diciembre de 1976 · pp. 23-26 · 3.274 palabras

Italia Mujeres y feminismo

CONGRESO DE LOTTA crisis y neoespontaneismo

Entre el 3l de octubre y el 4 de noviembre, tuvo lugar en Rimini el Congreso de Lotto Continua (LC), una de las organizaciones más importantes de la extrema izquierda italiana. El primer Congreso, que fuera precedido por distintas asambleas nacionales, había tenido lugar a comienzos de 1975. En dicha ocasión se hablan adoptado una serie de textos básicos y los estatutos de la organi -zoción. Luego de las elecciones del 20 de junio de 1976, se abrió un debate muy intenso en LC. Se realizaron reu niones a todos los niveles y en el diario, donde se expre= saron diferentes posiciones. Hacia fines de julio, se consagró una asamblea nacional para discutir las causas del fracaso electoral de DP y para hacer un nuevo análisis de la situación polfrica dentro del pais. El congreso nocional fue preparado por medio de dos extensos boletines internos, que incluian textos y debates de una serie de reuniones nacionales (asamblea de Fines de julio, asam blea nacional obrera de principios de octubre, etc.). Na se sometió ningún texto a la dirección saliente ni a o -tras instancias de la organización. Hocia medi dados de octubre, un texto publicado por el cotidiano se limitaba a plantear algunos problemos organizativos y de direc -ción, incluyendo una propuesta para el nombramiento del nuevo secretariado nacional con la exclusión de algunos de los dirigentes más conocidos -como el secretario Sofri-, que habian intentado por si mismos "recuperar a la base" en diferentes ciudodes. En este Congreso participaron entre mil y mil doscientos delegados, observadores e invitados. Los debates se abrie ron con un largo informe de Sofri. Una vez terminado el informe, el Congreso se dividió en cuatro asambleas se -paradas, a los efectos de facilitar una mayor participación en la discusión. Pero, desde el comienzo mismo, se pro -dujo una división más sustancial, Por un lado, las mujeres -un sector de los cuales no era ya miembro de la organización- se reunieron para discutir sus problemas e intervenciones en el Congreso; por otro, los obreros, que se con dujeron fundamentalmente dentro de la misma lógica. Simultáneamente, se desarrollaban otras reuniones sobre una base sectorial (jóvenes, sectores de intervención par ticulares, etc.). La discusión, ampliamente dominada por

LIBERAZIONE delle: DOND

STRURMOI MOVIMENTO.

LIVIO MAITAN los militantes, resultó fragmentaria en extremo. En de -finitiva, no se votó ningún texto. Se tomó la decisión de continuor el Congreso en las instancias locales. La unica votación fue la referido a la elección de un comité nocional, len la que participaron, en un pie de igual -dad- delegodos, invitados y observadores! Dicho comité incluye 60 miembros, 20 de los cuales son obreros. Las mujeres decidieron no participar de él (la única mujer electo es una militante de larga data, ex miembro del PCI , Lisa Foa). En el momento en que escribimos, aún no ha sido elegido el secretario nacional. Algunas "sacudidas" Al Intentar captar los elementos que explicaran la cri -sis de la organización, manifestada inmediatamente después del 20 de junio, Sofri hablaba en su informe de algunas "sacudidas': el 25 de noviembro en Portugal; la manifestación de mujeres en Romo, el 6 de diciembre (D); las elecciones del 20 de junio y la crisis china luego de la muerte de Mao. Al misma tiempo, aspiraba a fijar pun tos de referencia para la discusión del Congreso y definir algunas Ifneas de orientación. La tentativa resultó un frocaso: el informe fue recogido en muy pocas intervenciones. El Congreso se desarrolló según una dinámica que escapó por completo a los esfuerzos de recomposición poltica realizados por el autor del informe. Hay que agregar de inmediato que Sofri ni siquiera esbozó una respuesta a algunos problemas gruesos planteados por las "sacudidas" (principal mente en lo que respecta a Portugal), mientras que, al referine a China, redujo el maoismo a las dimersiones de una lección de método, lo que es francamente muy poco. Pero aún: la definición de ese método se funda más en ciertas variantes del maois mo de la época de la RC, que en el maoismo hisiórico (guerra prolongada y lucha por el poder). Es extremadamente revelador que Sofri destacara el "'carácter subjetivo preponderante en el maoísmo, que se halla no sólo en las antipodas del economismo stalinista sino también alejado del realismo objetivo de la teoría leninista de la crisis y de la revolución" (a despecho de los rasgos voluntaristas reconocidos a Lenin). i Hemeroteca General

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ITALIA Un informe caido en el vacío La parte del informe que trata acerca de la situación en Italia y de las orientaciones posteriores al 20 de junio, estuvo dedicada a dos problemas: la evalución del PCI y el papel de las sindicatos. Safri ha sido bastante claro: el PCI es, de ahora en más, un partido de gobierno y evoluciona rápidamente para ser al partido del régimen (algunos oradores consideran que ya lo es). Según otro miembro saliente del secretariado, Langer, aquel opera como "instrumento de promoción del imperiolismo ita -liano". Para Softi, los sindicatos son "articulociones del estado capitalista" e instrumentos de la poltica del gobierno. A partir de estas premisos se tendrán que cons -truir los organismos de masas para las luchas octuales y futuras, dentro de una lógica de oposición a las organizaciones existentes (aunque sin excluir su utilizoción parcial y temporaria). No vamos a repetir aquí las razones por las cuales los fundamentos analfticos de Sofri son radicalmente erróneos, se resienten de una deformación unilateral y su eventual traslado a la práctica estaría colmado de fracasos. Resulta interesante destacar que, en la medida en que hubo un debate sobre estos problemas, la orientación de Sofri Fue objeto de discusión y a veces se las rechazá explicitamente. Eso hicieron no sólo ciertos elementos tradicionalmente crificados y considerados por la gran mayoría de LC como partidarios de posiciones derechistos (nos referiros, por ejemplo, a Bobbio, que tuvo una de las raros intervenciones de conjunto planteando una serie de problemas rea -les), sino también un número no despreciable de obreros de Milán, Turin, Venecia, etc. Estos últimos subrayaron la necesidad de no caracterizar esquemáticamente las rela -ciones entre el PCI y las masas, Reafirmaron que los sin -dicatos siguen siendo, para la abrumadora mayoria del pro letariado, los únicos organismos de masas válidos. Sobre el problema de los coordinadoras obreras, surgidos de repetidas ocasiones en algunos grandes fábricas de ciertas ciudades durante los últimos años, se contrapusieron dos posiciones: las concepciones erróneos de los que las conciben como organismos de masas fuera y en contra de lossindicatos, frente a las más correctos de quienes acentuaron su papel como instrumento de unión y de organización de la vanguardia, con el fin de desencadenar una batalla más eficaz de esclarecimiento y mavilización entre las masas y dentro de los organismos reales de masas: Acerca de tales problemas, que al menos una parte de los delegados consideraba de capital importancia, el Congreso no aportó ninguna respuesto. El informe de Sofri tampoco puede gozar de autoridad, en efecto, ni siquiera fue so metido a votación. Las consecuencias negativas recaerán inevitablemente sobre los militantes comprometidos en las dificiles luchas de este período, a quienes no ayudará demasiado la retórica de que hace gala el diario sobre el "Congreso que continúa".... Una victoria pirrica Todos los comentarios destacaron el hecho de que las militantes feministas se ganaron al Congreso. El futuro dirá si se trata de un triunfo real o de una victoria pirrica. En cuanto a nosotros, estamos convencidos de que el Movimien to de Liberación Femenino tendria mucho que perder y nada que ganar si se produjera un debilitamiento o una disgregación de LC o bien de atros contingentes de la extrema izquierda. Pero, es indiscutible que las militantes im -pusieran al Congreso su concepción, obligando a todo el mundo a enfrentarse a su problemática y actuando, por ast decir, como una fracción organizada (con la anamalia -en relación a los modelos "clásicos"- de que una parte no despreciable de la fracción yo no pertenece a la organiza ción). La lógica del Congreso nacional no es otra que la que ya se esbozara en algunos congresos provinciales, principalmente en el de Turin. Su evolución puede sintetizarse me diante las extensiiimas reuniones independientes de las mujeres por un lado y de los obreros por otro, y en las con frontaciones confusas y contradictorias de las asambleas plenarios. El intento de producir esa oposición en la oposición "centralidod obrera" 6 "centralidad feminista" sólo puede conducir a un estancamiento total y a derribar el Congreso. Y eso, fanta más cuanto que el grupo dirigente que lo habia convocado y que -por intermedio del informe de Sofri- buscara fijar un marco para la discusión, desapareció casi totalmente de la escena. La explosión de la con troversia feminista en el Congreso corrobora un fenómeno que va mucho más allá del marco de LC. Mientras que en el pasado, LC constituyó la expresión más representativa de los movimientos de oposición y de rodicalización desarrol lados a partir de 1968, el Congreso de Rimini se manifestó como un reflejo de diferentes situaciones sociales y expresó fenómenos y necesidades redles, cauccuando eca General

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fuera bajo formas extremos y a menudo mistificodas. Durante cinco dias, se trataron los problemas más dispares; algunos intervenciones, como por ejemplo la referida a la lucha en las cárceles, se caracterizaron por una gran tensión humana. Pero, tal como se desarrolló, la batalla de las militantes no tuvo ningún resultado político. En resumidas cuentos, el Congreso se limitó a registrar realidades y a tomar la decisión de que la contradicción tiene que permanecer abierta". No se formularon en sus verdaderos términos, ni siquiera de una manera aproximada, los problemas extremadamente, arduos, en gran medida efectivamente nuevos, que la explosión del movimiento Feminista planteó al movimiento obrero en su conjunto y en especial a las organizaciones revolucionarias (problemas de generalización teórica y de compre sión de la di námica práctica, problemas de definición de una convergencia estratégica en la lucha anticapitalista de conjunto, prablemos de determinación de los objetivos más inmediatos). Los militantes obreros, que en un principio se oponían a las mujeres, se encontraron en una situación completamen te falsa. Los más sensibles lo comprendieron al cabo de algunas horas y prefirieron no comprometerse en una batalla absurda, o bien se limitaron a esbozos de autocritica, inspirados por un complejo de culpabilidad despuésde todo justificado. Otros, tanto en sus intervenciones como en las discusiones al margen de las reuniones, no pudieron evitar que quedara al desnudo su chauvinismo mochis ta, llegando asi a una derrata vergonzosa y a crisis personales y polfticas que podrian conducir los a abandonar la organización. La problemática expuesta en Rimini por las militantes, y fuera de Rimini, por integrantes de im -portancia en el movimiento feminista, no podía quedar agotada, evidentemente, dentro del marco de un congreso. No obstante, para evitar el atolladero y en Función del alcance explosivo que el movimiento feminista ha adquirido dentro de la crisis del sistema, el Congreso habria tenido que reafirmar con claridod que la estrategia revolucionaria debe asumir absolutamente la problemática de un movimiento que representa una fuerza motriz política anticapitalista. Habría tenido que reconocer de la ma -nera más explícita posible (hecho que no atañe sólo a LC, sino a todo el movimiento revolucionario) que la oposición hombre-mujer ha marcado profundamente al propio movimiento obrero, que pagó y paga el precio de una ignorancia y de una subestimación históricas. Era necesa -rio reconocer que los problemas de moral y de comportamiento revolucionarios están completamente mistificados si no se adquiere conciencia de los daños que la sociedad patriarcal infligió también a los militantes revoluciona -rios. Habria tenido que sacar la conclusión de que el mo vimiento de masas de las mujeres debe contar con una autonomia especifica (debido a la naturaleza misma de la opresión que ellas soportan) en relación con la de todos los otros movimientos de masas, y de que deben existir instancias autónomas de militancia en el seno mismo de las orgonizaciones revolucionarias. Una vez aclarado esto, hay que abordar la confrontación con algunas teorizaciones formuladas más o menos explicitamente y algunas orientaciones defendidas con vigor.

A. SOFRI Desde nuestro punto de visto, ciertas posiciones de la co miente feminista que se manifestó en el Congreso, conce den la prioridad -en último análisis- a los elementos biológicos con respecto a los elementos históricos concre tos. La consecuencia lógica -la admiton o no las militan tes (para mayor precisión, algunos de ellas rechazaron abiertamente a Marx y a Lenin) - es, desde el punto de vis ta teórico, la negación de las concepciones materialistas y desde el punto de vista práctico, el inevitable estancamiento en la búsqueda de soluciones personales, intimistas, acompañadas inc luso de tendencios misticomorales (ciertas intervenciones adquirieron casi la forma de confesión de pecados cometidos)... Por otra parte, una serie de inter venciones que partieran de la idea correcta de que la caída del sistema capitalisto no suprime automáticamente todas los formas de opresión de la mujer, sin embargo ter minaron acallando la importancia primordial de ese de -rumbe y colocando en primer piano la transformación de la conciencia, de los hábitos, de las costumbres, con una total inversión de la concepción materialista marxisto. La concientización y la organización de movimientos de oposición en todos los campos constituyen una necesidad de la batalla revolucionaria y es un deber para los revolucionarios luchar contra toda mentalidad y comportamien to impregnados de prejuicios y conservadorismo. Pero si se considera prioritaria la transformación de la conciencio, se deriva inevitablemente en una deforinación idealista que implica -desde el punto de vista polfhico- una óptica objetivamente reformista. En el debate prepara -torio, ese peligro había sido comprendido por una militan te, que escribió en el periódico: "Nuestras alternativas no pueden hacer abstracción de la fase politica. Estoy convencida de que la caida del capitalismo no pasa por la destrucción de la familia merced a la lucha de las mujeres tomados individualmente, sino por la destrucción del sistema social a la que las mujeres pueden dar un aporte fundamental, con la condición de que tengan una posición de clase correcta". Pero, en el congreso, nadie recordó esta verdod primero.

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ITALIA El impase del neoespontaneismo El hecho de que una serie de problemas polfticos importantes, planteados en el informe y retamados en las inter venciones más valiosas de los delegados obreros, permanecieran sin respuesta, representa un gravoso pasivo para el Congreso. No se lo puede anular con la retórica neoes pontaneista de los comentarios del diario acerco de la "riqueza de las controdicciones abiertas" o sobre "un Con greso que solamente LC puede hacer" Hemos hablado de necespontaneismo. Esta clase de tendencia se manifestó, en el período mas reciente, incluso Fuera de LC. El Congreso, al exaltar todos los movimientos -no sólo en su autonomía sino también in su lógica divisionisto-, al renunciar -a partir del mismo informe- a proyectar cualquier salida política de conjunto, estimuló una dinámica objetiva y subjetivamente centrifuga, por concesiones considerables a un espontaneismo en parte nuevo, en parte nostálgico. Esta especia de retorno a las fuentes -que, sin embargo, el grupo dirigente habla rechazado en el período anterior al Congreso- adquiere notable precisión en un co -mentario del periódico, del 6 de noviembre: "los camarados, hombres y mujeres, que durante todos estos años en -contraron en LC su punto de referencia polftica, han experimentado una vez más lo que es la autonomía que nace de la lucha. Hace algunos años, eran los obreros quienes gritaban "queremos todo". Ahora, también los mujeres "quieren todo", igual que los desocupados, los sin techo y los jóvenes. Y pronto será el turno de los disminuidos, de los niños y de los viejos. Parecia que la experiencia había hecho comprender a LC que la concepción de 1908 del "queremos todo" era primitiva. Parecía que, especial mente a partir de 1972, LC habia comprendido la necesidod de una estrategia y de una táctica y que el primer congreso habia representado el esfuerzo más sistemático en este campo. Por ahora, el segundo congreso aparece como la negación del primero. LC comienza a flirtear nuevamente con el "queremos todo" y a subestimar otra vez el arduo trabajo de construir una alternativa y un por tido revolucionario, para sumirse en el movimiento 'es -pontáneo*. Mientras que un texto publicado por el diario, el 17 de octubre, habla denunciado "la bancarrota en la composición de los orgonismos dirigentes que aseguraban un peso preponderante a su representatividad so cial, de sexo, generacional, sectorial, regional" y ponta el acento en los criterios de "calificación polfrica personal y de conjunto con relación a los problemas decisivos de la línea polftica". , el Congreso aceptó una solu -ción diometralmente opuesta haciendo volver la organización al estadio de una suma de componentes. El acceso de fiebre necespontaneista está acompañado de una mistificación de fondo. Se presenta como "el movimiento" lo que, en el mejor de los casos, es tan sólo una porción limitada. Se atribuye a las masas estados de ánimo y orientaciones propias de capas o aún de núcleos restringidos. Esto deformación se manifestó en las intervenciones de algunos obreros de Fiat, que identificaban su furor y su manera de reaccionar con los reflejos de toda la clase obrera, sin preocuparse demasiado de hacer distinciones. Pero se manifestó de una manera aún más notoria en todas las intervenciones que confundieron el nivel de los grupos feministas limitados con el nivel del movimiento de masas de las mujeres. AsT, el error espontaneista se agrava: porque si el esponfaneismo, que refleja una tendencia de masa en una etapa dada, puede permitir una ligazón con las masas, aún si no define los objetivos poltricos de conjunto, el espontaneismo que mistifica la realidad concreta del movimiento, lleva inevitablemente a rupturas y al aislamien to de quienes lo aceptan. Aqui se encuentra el nudo del Impase. La experiencia de estos últimos años tendría que haber convencido a todo el mundo -LC parecía estar convencido mucho más que otros, antes de Rimini- de que ya no existe posibilidad de éxito real sobre la base de movimientos espontáneos. La naturaleza misma de la situación exige respuestas globales, iniciativas organizadas de vanguardia, movilizaciones de masas dentro de una dinámica politica. Incluso durante los debates de Rimini, numerosas intervenciones de obreros pusieron en evidencia, mediante análisis puntuales, que las jornadas de lucha de octubre en las fábricas desempeñaron un papel de avanzada y no fueron explosiones espontá -neas sino respuestas de mosa que se tornaron posibles por la iniciativa de una vanguardia amplia, capaz de compren der a tiempo el estado de ánimo de las masas y de esti -mular luchas eficaces. Pero todo eso quedó alvidado en la tormenta de una discusión cadtico. No es para nada beneficioso que el capital de militantes representado por LC se paralice o corra el riesgo de un desgaste peligroso precisamente en este momento. Por eso, sería conveniente que la realidad impusiera a LC una reflexión profunda, acompañado de iniciativas polfticas que permitieran la valorización de sus cuadros en los duras ba tallas que se desarrollan en el movimiento obrero italia -no, donde las vanguardias -que han madurado en el curso de los últimos diez años- tienen una función importante que desempeñiar.-

LOBRE NOTA (1) Durante esta manifestación, un servicio de orden de LC quiso imponer la presencia de un contingante de milltantes dentro de un cortejo que deblo ser limitado a los mujeres À consecuencia de los occidentes qué sé produjeron, las militantes de la LC invadieron la sede nacio -nal del partido durante una reunión del font eligional y exigieron una autocritica pública. CEDOC

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