Suecia
Ante las elecciones
El 19 de setiembre se celebrarán los elecciones generales al Parlamento sueco (Riksdagen). Hace unos días, el corresponsal en suecia del Observer comparaba estas elecciones con la célebre carrera de caballos, la stee -ple chase. Resulta Imposible de preveer quién va a re sultar ganador. Todo puede ocurrir. El resultado será -una incógnita hasta el Gitimo momento, yo que cualquier candidato puede caer en el obstáculo final. | La comparación resulta muy exocto. En este momento, los: espectadores yo no pueden seguir el desarrollo de la co trera. No sabemos quién es el que va en primera posi -ción.
Una cosa es segura : a los socialdemócratas (SD) -les va a resultar muy diffcil conservar sus puestos en el gobierno. En el momento de iniciarse la campaña elec toral, dias antes de las vacaciones de verano, los son -deos de opinión daban a los SD un 38%. Es la primera vez, después de decenas de años, que éstos caen por de bajo del 40%. La primero razón de la pérdida de popu laridad de los SD hay que buscarla en la serie de escán dalos en que se han visto comprometidos, siendo los mo conocidos el tráfico de divisas en favor del sindicato de obrenos metalúrgicos finlandés, y la huida de Ingmar Ber gman de Suecia a causa de un conflicto fiscal. Los son deos reflejaban el descontento de importantes sectores -de las capas medios, que tienden siempre a oscilar entre la SD y los dos partidos burgueses del "centro", los Li -berales y el Centro. Estas capas se hallan bastante con sadas de los métodos, frecuentemante torpes, de la buro cracia SD.
PRINGAN POCON ERAN Tom Gustafsson & G. 1. Johnsson Lacuestión principal que se les planteaba a los polt ticos SD era el cómo captar los votos de las capas me -dias. Pero el verdadero problema es, por supuesto, mu cho más profundo. La opción real reside entre el desa rollo a más largo término de una cooperación con los -partidos burgueses centristas, y el intento de mantener -una posición "de izquierda" independiente en el Parlamento. Durante la última legislatura, las dificultades -surgidos en el Parlamento les llevaron a una coopera -ción política con los liberales esencialmente. Durante 40 años, la SD se ha mantenido permanentemente en el gobierno. Durante más de 30, estuvo sola en el mis mo. A todo lo largo de este período, consiguió integrar y canalizar las aspiraciones de la clase obrera, gracias a los reformas propuestas y realizadas por el partido. En las primeras batallas electorales, la SD apareció como el partido que defendia las intereses de los trabajadores. Pero, al igual que todos los reformistas, los SD son prag máticos. Todo lo anterior, combinado con su ideología reformista a largo plazo (situada desde un punto de vista capitalista), la ha hecho tejer fuertes lazos con secto -res dirigentes de la burguesta, que han visto que los SD podian servir numerosos de sus intereses. Y, lo que es más importante aún, han podido tejer estos lazos sin per der su hegemania en la clase obrara !
Este doble apoyo de la SD le estulo permitido por una exparsión económica que respondió a las aspiraciones de amplias capas de trabajadores, a pesar de que tal desarrollo se haya realizado de una forma deformada. -El final de esta expansión ha reducido Cualifatévamiente
la capacidad de la SD de conservar la confianza de las masas trabajodoras en su mayorio parlamentaria. La cri sis octual de la SD danesa nos suministro un excelente e ¡emplo de este proceso. Tenemos que decir, sin embargo, que la economía sueco se halla lejos de verse socudida por una crisis tan profunda como la que se opera en Dinamarca o en otros palses del continente. Pero la -tendencia general no se resiente menos por ello. Esto -ha pesado sobre la política de los SD, Estos se han vis to forzados a optar por alternativas de racionalización -del sector público, que implicaban una expansión más lenta, aún a pesar de que esto no suponía, todavía, una reducción de los gastos sociales. Y se han visto obliga dos a mantener a los sindicatos en una actitud defensiva pese a que, por el momento, hayan podido evitar la im posición abierta de una política de rentos. Un partido petrificado Cuarenta años de administración del Estodo capitalista han dejado su huella sobre la estructura organizativa y la composición social del partido. Hubo un tiempo en que éste nó sólo organizaba a la clase obrera, sino que también la movilizaba. Hoy dio, la mayoría de los miembros militantes del partido provienen de otras ca pos sociales. Un estudio del origen social de los cuadros y de los funcionarios del partido demostró que, in cluso a nivel regional, son menos de un 20% los que provienen de la clase obrera. Más del 50% pertenecen a los capas medias, y alrededor del 20% a las superio -res de la pequeña burguesta. En conjunto, el 83% de los miembros del partido son abreros, debido al sistema de adhesiones colectivas practicado en la mayoría de -los sindicatos. Esta selección social de los miembros ac Fivos del partido se debe a sus estrechas relaciones conel aparato del Estado. Numerosos dirigentes y funciona rios no san más que apparatchila invertidos en al propio aparato del Estado, o en las detividades del partido di -
Palme
Resultados de las elecciones de 1973
Partido Contervador
Partido Liberal Partido del Centro •total 48,3% Social Democracia
Partido Comunista, лотаї 48,95
Encuestas en agosto de 1976
Partido Conservador 17%
Partido Liberal 12%
Partido del Canfro 22% to fal 51 % Social Democracia 42,5% Partido Comunista 4,5% (total 47% rectamente relacionadas con éste. Todo ello, combina do con la ausencia de bases materiales de diferenciación paltrica con los partidos burgueses, calicomo la inexis -tencia de fuertes polarizaciones (como ocurrió durante los años cincuenta y sesenta), esta ausencia de militan tes activos en los empresas y en los lugares de trabajo : ha hecho dificil la movilización de amplias capas de miembros del partido para apoyar el programa del gobier no.
Son, pues, un conjunto de fenómenos estrechamente interrelacionados entre si, los que explican las difi -cultades con las que se han enfrentado los SD durante es ta campaña electoral. No se trata para ellos simple = mente de reforzar sus lazos con la clase obrera y mante ner una influencia sobre las capos medios, sino que tienen que hacerlo en unas condiciones sociales, a la vez nuevas y másdificiles, y en el momento en que el parti do se halla más cortado que nunca de la clase obrera. La solución temporal Los SD han emprendido la campaña en pleno desarrollode ésta. Parecia como si no contaran ni con un plan, ni con coordinación alguna. De hecho, los diferentes per sonalidades dirigentes parecian llevar también camparas diferentes: En consecuencia, se velan incapac s de avanzar uno perspectiva clara y süscitar, a movilización entre los militontes y su electorado. El bloque parla -mentario del partido se hallaba preocupado especialmen te por los votos de las capas medios, votos que oscilan -entre la SD, los Liberales y el Centro. Los burócratas -sindicales y los pequeñas funcionarios del partido maniFestaban un mayor deseo de desarrollar lazos entre partido y los trabojodores. Estos se hallan particular -mente inquietos por la incapacidad del partido para ca nalizar las aspiraciones de amplios capas de trabajado -res, tal como ocurria en el pasodo. Estas aspiraciones -se han expresado con mós insistencia coda dia fuero del marco ofrecido por la SD y los sindicatos, bajo la forma de huelgas salvajes y otros mavimientos. La soluciónadoptada por la dirección del partido ha sido la división del trabajo entre las diferentes secciones del movimiento SD. Mientras que los sindicatos, que no pueden fig notar las realidades pollicas" (para ufiedita Semprica
SUECIA sión del presidente de la Federación de Sindicatos), tie nen que dirigir su campaña hacia la clase obrero, el par tido puede ocuparse de obtener la adhesión de las capas medias.
El eje principal de la campaña de la Landsorganisa tiones (LO, Federación Nacional de los Sindicatos) ha bla del "poder en los lugares de trabajo" , mientras que el Primer Ministro, Olof Palme, habla de la seguridad -para los personas de edad, las guarderias y el interés na cional. Un ejemplo de esta división de las tareas se puede encontrar en los propósitos mantenidos por Palme en uno de los principales periódicos burgueses del país. En sus declaraciones afirmaba que la LO era un grupo -de presión, mientras que el partido tomaba en considera ción o todos las fuerzas sociales y, en consecuencia, te nia que mantener su independencia frente al movimien -to sindical. La importancia de estas manifestaciones no debe ser sobreestimado, pero, en cualquier caso, no tie nen precedentes en la historia moderna de la SD.
Es probable que, mediante estas medidos, la SD -consiga recuperar una gran parte del electorado que ha bia perdido al inicio de la campaña. Lo que queda por ver es si la recuperación será suficiente. Ademós, la táctica de la dirección, que tiende a resituarse en el -centro de la vida política sueca, le impide responder a las aspiraciones de sectores importantes de la clase obre 10. En lugar de resolver sus problemas, la SD no hace sino aplazarlos. Han encontrado una solución temporal que les permitiró, quizás, franquear la cota del 19 de seriembre. Lo que quedo por saber es si podrán socar -ventajas también de su posible victoria, La burguesia: sueños secretos y provectos realistas "Estar, pero sinser visto", éste ha sido el leimotiv que ha guiado la actuación del capital sueco en lo escena -poltica durante mucho tiempo. La aplicación con gran éxito de esta máxima les ha sido posible durante los 40 años de reinado de la SD. Los sectores económica, poll tica e ideológicamente dirigentes de la burguesia han = mantenido incluso buenas relaciones con la SD. Igual mente, la SD pudo jugar el papel de intermediaria entre su base de masos parlamentaria y las necesidades del gran capital. Pero una de las precondiciones necesarios para este equilibrio era la expansión económica, sin la que la SD no habria dispuesto de la base material necesaria para aplicar su polfrica. Y es precisamente esta -precondición lo que se ha ido erosionando.
Las personalidades dirigentes de la burguesia son -conscientes de los problemas que esto plantea para el fu turo. Una de éstos, Lars Eric Thunholm, director gene -ral del banco comercial sueco de mayor importancia (la Skandinaviska Enskilda Banken), escribia en un articulo del diario conservador Svenska Dagbladet + "Desdeel momente en que no podemos evitar la inflación, tenemos que aprender a vivir con ella, incluso a pesar de las -consecuencias absolutamente desagradables que esto ten En cuanto a la futura sociedad de inflación, ésta -ga. 28 no puede ser demócrata en el sentido frodicional del tér mino : democracia e inflación no pueden convivir. Es -necesario un régimen autoritario para permitir a la socie dad adaptarse a la inflación (...) Si no podemos dete= ner la inflación, tendremos que desembarazamos de la -democracio. Tal cambio no puede operarse, evidente -mente, de un solo golpe, pero ha de venir gradual men -te. Diversas reglamentaciones gubernamentales, el con trol de los precios, subsidios, medidas fiscales, etc., -van a minar progresivamente la economia de mercado... En este marco, se debe de recordar que el movimiento a brero organizada es uno de los grupos sociales poderosos. Tarde o temprano, este proceso debe conducir a una con Frontación entre, de un lado, el régimen político, que debe asegurarse cada vez más su poder autoritario, y del atro los sindicatos. Esta confrontación precisamente es la que se está operando hay en dia en varios paises eurg peos".
Thunholm habla del porvenir. Plantea que es preci so avanzar prudenfemente. Sabe que sus ideas no pue -den concretarse en la Suecia de hoy, La burguesia to -davia no está dispuesta a romper sus rel aciones con la -SD. De hecho, se trata de tantear el terreno polfrico, para encontrar nuevas vias; para comenzar a discutir u no dirección de recambio para el futuro. Vemos comoel capital ha iniciado el abandono de su máxima "estar sin ser visto". Para ello, ha comenzado a utilizar sus propias organizaciones, como la Aociación Patrona y la Liga Industrial, a fin de asegurarse una intervención política directa. En la primavera útimo hemos visto un ejemplo de ella, cuando la Liga Industrial presentó su g pinión sobre la polftica económica del gobierno en un -programa de ocho puntos. El contenido de este progra -ma contento restricciones de los servicios sociales, lo -congelación de los salarios, y un considerable esfuerzo para hacer más rentable a la industria. El desarrollo de estas ideas no resulta noda fácil para la burguesto. Los partidos burgueses no pueden jugar este papel estando -como están prisioneros del marco parlamentario. Por el contrario, si quieren tener una posibilidad de hacer la función de intermediarios entre el gran capital y las am plios masas, tienen que convertiese en mayoritarios en = el Parlamento. Pero para conseguir esto tienen que ser capaces de captar el descontento de importantes grupos de asalariados, frente a la polftica del gobierno SD, en la periferia de la clase obrera, y en sectores de las cla ses medias. Pero, de hecho, esta insatisfacción no es un producto de las exigencias del bloqueo salarial y de la reducción de los gastos sociales del gran capital, sino que se debe, más bien, al peso de los impuestosy a las extremadas Formes de burocratismo del aparato SD. Dilema para un gobierno burgués La política de los partidos burgueses tiene algunas posibilidodes de éxito en los elecciones del 19 de setiembre. Pero esta palfrica no puede, ni responder a las exigen -cias de la petronal, ni reducir las luchos polfticas yeco nómicas de los trabajodores. Un gobierno burgués te en contraria incluso con mayores dificultades gus.un agbier no SD. De un lado, las esperanzos de la betsiesta se -
rian muy fuertes; por el otro, tal gobierno tendria gran des dificultades para debilitar y canalizar las luchas obreras. Esto resulta particúlarmente cierto en lo que -concierne a las negociaciones por los contratos naciona les, que deben comenzar justamente después de las elec ciones. Algunos portavoces directos de la patronal - o de los partidos burgueses — son muy conscientes del pro blama. Curt Steffon Gisecke, presidente de la Asociación de la Patronal sueca, ha subrayado lo mucho que servirio un gobierno SD probablemente para hacer des -cender la tensión durante las negociaciones controctuales. Gunnor Heckscher, antiguo presidente del partido conservador, planteó el problema en estos términos: "E xisten una serie de dificultades particulares que un go -bierno no socialista deberia estudiar. Entre las mds im portantes, se halla la falta de experiencia gubernamen tal, las relaciones con los sindicatos y las demás organi zaciones económicas, la actitud de los funcionarios los relaciones con los sindicatos y las demás organizacio nes económicas, la actitud de las funcionarios y las te laciones con los medios de comunicación de masas.... Los sindicatos se limitarian a las acciones profesionales, o, siguiendo el ejemplo de la que ha ocurrido en GranBretaña hace algunos años, intentarian utilizar la ción sindical para sabotear el trabajo del gobierno ? Por otro lado, la patronal y las organizaciones sindicales, -se controlarian, o se dejarian arrastrar por la seducción de avanzar exigencios que el gobierno no podría satisfacer sin cometer un suicidio polffico ?
En consecuencia, una victoria electoral burguesa -el 19 de setiembre, tampoco resolvería más fácilmente -las actuales dificultades de la burguesta que un gobierno SD. Por esta razón, el gran capital no ha querido -hacer valer todo su peso en el sentido de un cambio mi nisterial. Dilema para un gobierno socialdemócrata En lo fundamental, resulta evidente que un gobierno SD se verla confrontado con el mismo dilema. Tendria tam bién que encontrar una via intermedio entre las esperan zas de la clase obrera y las necesidades de la economía capitalista. "Para los asalariados, independientemente -de los resultados del 19 de setiembre, se aproxima un pe ríodo dificil", declaró hace tan sólo unas semanas Gun nar Sträng, ministro SD de finanzas, en una entrevistatelevisada. La dirección sindical ha repetido lo mismo en previsión de las negociaciones de las contratos nacio nales: "Las reivindicaciones deben de mantenerse en el minimo". Pero aunque el dilema sea fundamentalmente idéntico, un gobierno SD presento la ventajo de poderutilizar su influencia polffica en la clase obrera. Estegobierno trataría de calmar la tempestad mediante sus -propuestos de reforma para "la participación en las deci siones" de las empresas. A través de una intersa propa ganda ideológica por el objetivo a largo plazo de un -"gobierno obrero", trataria de limitar las luchas salaria
La mayoria de los trabajadores suecos consideran al gobierno SD como "su" Gobierno. Durante 40 años lian sido acostumbrados a ver a "su" partido en el poder. De elección en elección, la close obrera ha sido movilizado para "defender sus adquisiciones" y hacer posibles -"nuevos avances". Un cambio de gobierno serta resenti do por ella como una derrota, ya que ésto significaria = que los trabajadores se habrian vuelto pasivos, se ha -brian abstenido, o habrían vatado por los partidos bur a gueses. Pero nada permite pensar que un cambio de ge bierno tendría mayores consecuencias que un apacigua -miento muy temporal de las luchas obreras, que, en es -tos últimos años, han sido particularmente amplias. SF el gobierno SD fracasa, será por su culpa, y únicamente por la suya. Fracasaria porque su polftica ha sido in capaz de movilizar el entusiasmo de los militantes de su propio partido, y porque ha decidido desviar su atenciór hacia "el centro polftico de la vida sueca", según la ex presión de Palme.
La opción a la que se enfrentan las revolucionarios durante las elecciones no es, por consecuencio, la elec ción entre un gobierno burgués o la polfrica burguesa de un gobiemo SD. Más bien es preciso mostror que existe una tercera alternativa, susceptible de ofrecer a Thun ham y a sus amigos un verdadero combate por la sociedod futura. En esta perspectiva, la Kommunistiska ArbetorFarbundet (KAF, Liga Comunista de los Trabajadores) • sección sueca de la IV Internacional, participa en las e lecciones presentando sus propios candidatos. La KAFha sido acusado de ayudar a la burguesia, de este forma, a ganar la mayoria. Esto no tiene, evidentemente, nin gún sentido. Si los SD pierden, será porque su pol frica burguesa no ofrece ninguna solución a los problemas a los que los trabajodores se hallon enfrentados, Ellos han sido quienes han escogido el apoyarse más en la eco nomio capitalista, que en la fuerza organizado del mo vimiento obrero. En lugar de construir y reforzar el mo vimiento, lo han desarmodo con una legislacián antio = brera, con una polfrica de colaboración de clases a to dos lasniveles, y por medida burocráticas, cuya objetivo era la desmovilizoción de los trabajadores.
Nosotros no queremos un gobierno burgués. Pero , mientias que los SD puedan continuar desarmando al mo vimiento obrero, el peligro de un gobierno burgués estã ró presente. De hecho, esta amenaza se hará cada vez mayor. Para nosotros, la mejor forma de combatir estepeligro, es contribuir a superar la pasividad y la desmo ralización del movimiento obrero, reforzar nuestras or = ganizociones de clase, trabajar en la constitución de un movimiento abrero democrático y combativo. Esta es la única vía que puede crear la base de un auténtico go -bierno obrero, capaz de hacer frente a la burguesia, y de defender los necesidades de la clase obrero.
Nosotros no vamos a obtener muchos votos — algu -nos millares, quizás. Pero algunos millares de votos en los sindicatos, en los movimientos de solidaridad y en las localidades, contribuirán muy significativamente a dar un paso adelante hacia el rearme del movimiento obrero, por la lucha contra el capitalismo y por el socia lismo. Tom Gustafsson & G.I. Johnson
CEDOC
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