Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Portugal: Tesis sobre la revolución portuguesa adoptadas por el CEI

· Inprecor (primera serie) n.º 45, marzo de 1976 · pp. 15-34 · 17.402 palabras

Portugal Sindicalismo

Tesis sobre la Revolución Portuguesa

SUPLEMENTO

PORTUGAL Resolución del Comité Ejecutivo Internacional de la IV Internacional El 25 de noviembre se abrió una nueva etapa enel "proceso revolucionario" de Portugal, Amplios sectores de los trabajadores han comprendido que cualquier nuevo progre so de la revolución portuguesa depende de la capacidad de la clase obrera para reforazar su grado de auto-organización y para avanzar en la extensión y centralización -de las Comisiones de Trabajadores, así como en la genera lización del control obrero a fin de imponer sus solucio -nes en el plano económico y polfico, independientemente de la correlación de fuerzas entre las diversas fracciones del ejército.

A pesar de los efectos desmoralizantes que sobre una capa de trabajadores tuvo la derrota de los oficiales de la llamado "izquierda militar" y de una parte de la van -guardia de los soldados, ésta no puede ser asimilada una derrota de las masas trabajadoras. Actualmente se realiza en el seno del movimiento obrero una importante recomposición. El "proceso revolucionario" atraviesa un período de "retroceso limitado", pero la clase obrera no ha sufrido ningún revés en su batalla abierta frontal contra el patronato y su Estado.

UNIDOS E

ORGANIZADOS

VENCEREMOS

Después de haber llegado, durante los semanas precedentes, a su punto más elevado de movilización, no ha perdido ni su capacidad de resistencia contra los ataques del Estado burgués, ni su potencial de combatividod. Los factores que, desde diciembre de 1974, han determinado el perfil de la revolución portuguesa no han desaparecido, aunque hayan cambiado sus relaciones dialécticas mutuas y ahora se manifiesten rodicalmente los limites del movimiento semiespontáneo y semiconsciente de las mosas, que dominó durante la primera fase. La clase obrera portuguesa aún tiene la posibilidad de recuperar sus fuerzas, y después de uno pausa inevitable, de reorganizar -sus filas y lanzar sus afaques contra el régimen capitalista. Pero la burguesia, con la ayuda del Imperialismo, -dispone ahora de muchos más medios polfticos, económi -cos y represivos para tratar de hacer retroceder, y luego ahogar en sangre, al proceso revolucionario. Es asT que la dinámica actual implica toda una serie -de pruebas de fuerzo. Es para estas pruebas que los marxistas revolucionarios deben prepararse a st mismos y preparar a las masas trabajadoras. Es indispensable que la experiencia del 25 de noviembre de 1975 sirva yayude a la clase obrera a concentrar sus fuerzas y R.Argeniztamunidacio preparación de estos batallas decisivas. CEDOC

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STAÇÃO A partir de diciembre de 1974, y más radicalmente des -pués de marzo de 1975, el ascenso revolucionario fue adquiriendo cada vez más los rasgos característicos de fodas las revoluciones en los pañses imperialistas. Los lineas de fuerza fueron modeladas por la combinación de cuatro factores —cuyo peso especIfico y relaciones reciprocas fueron modificados el 25 de noviembre -manifestarán nuevamente sus efectos en la próxima etapa de la revolución portuguesa :

La multiplicación de las huelgas salvajes en el perodo que siguió al 25 de abril ; las acciones de de puración (saneamento) como respuesta al sabotaje econámico, y las iniciativas de vigilancia popular (septiembre de 1974 y marzo de 1975) demostraron surgimiento de una vanguardia obrera amplia dispuesta a actuar independientemente de los aparatos reformistas, -tanto socialdemócratas como stalinistas. Esta vanguar dia reune en su seno tanto a los cuadros experimentados -de la clase abrera como a una nueva generación de trabajadores que ingresa a las filas del proletariado: en los años de decodencia y crisis del régimen salazarista. -La polfica abierio mente antihuelgo del PCP —durante -los primeros meses—, asi como la debilidad cualitativa y cuantitativa de sus cuadros, permitieron el desarrolla y la expresión del rol de esta vanguardia obrera amplia en las fábricas estratégicas de la región industrial de Lisboa y también, aunque de manera menos masiva, en la región de Oporto. Esta, va a retomar a nivel más elevado, de mangra generalizado, las experiencias de la ditima fa se de las luchas obreras en la Europa capitalista : Comi siones de Trabajodores, experiencias de control obrero, y nión con los soldados, etc. Será la iniciodara de un pro ceso que se ampliará y desplegará desde el Fin de 1974 hasta el inicio de 1975.

El impacto de la vanguardia obrera —a pesar tener relativamente pocos efectivos, de sus divisiones, su confusión politica- debe ser comprendido Tismo portugués; por la profunda crisis estructural sectores completos de la industria, agudizada, a su vez, por la recesión capitalista internacional. movimiento reivindicativo, articulado inicialmente sobre la base de reivindicaciones salariales y de disminución de las jornadas de trabajo, desemboca en un ataque brutal •contra la cuota de ganancia de uncapitalismo con n desarollo basado en los bajos salarios, las larguísimas jorna -das de tratabajo y cuya producción está orientada a la exportación. Los desequilibrios que esto produjo, acentuados enormemente por el deliberado sabotaje económi -co, pusieron a la orden del dia las iniciativas de ocupa -ción, de control obrero y las reivindicaciones de naciona lización. Desde principios de 1975 se acentúan despidos y el desempleo. El proceso acumulativo huelgos, ocupaciones, control obrero, desbordará Front aras de las empresas más grandes de la región de la capital para llegor a las ramas en que dominan las pequeños y medianas empresas, el sector de la distribución, ast como el de los Bancos y las Aseguradoras. La conjugo -ción de este hervidero de luchos y la movilización marzo de 1975, desembocaró en la oleada de nacionaliza ciones, que a su vez estimulará la aparición de reivindi= caciones más avanzadas y reforzará el peso de la vanguar dia obrera.

La interacción de este avance del "proceso revolucio nario" y Ta crisis estructural y coyuntural de la economfa portugueso, producirá una situación en la que el funcio -namiento normal capitalista es de hecho, inoperante, pe ro en la que no han sido suprimidos los rasgos dominantes de una economio de mercado. Es esta la raiz de reivindicaciones de conjunto avanzadas por el ala activa del proletariodo portugués : reorientación de la producción de ramas enteras de la economía, planifica -ción socialista, control obrero organizado. Además, esta situación incita a un sinnúmero de comisiones de Traba ¡odores ( de la STENAVE, la LISNAVE, la Sacor, por ejemplo) a iniciar un debate sobre la naturaleza de la eco nomta socialista, la función del contral obrero, ast como sobre la posibilidod, y necesidad, de una centralización de los órganos embrionarios de dualidad de poderes.

La rápida sucesión de acontecimientos polfticas, de crisis ministeriales, de choques más o menos vio -lentos entre las fuerzas polficas y clases sociales -fundamentales, van a conducir al movimiento masos a la escena poltica y a asegurar su creciente politización, y esto a pesar del condicionamiento de 43 años de dominación del régimen corporativista y la inexisten -

AB Estado en que quedaron los locales doRadie comunicacenço después de haber sido volados por ordem de levado.

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cia de experiencias de movilizaciones a escala nacional. La gravedad de la crisis económica y social, la naturaleza misma de los incidentes polfticos sucesivos (debate sobre la Intersindical, sobre el asunta República, subre los diversos documentos del MFA, sobre el papel de los "ór -ganos de poder popular" durante la salida del PSydel PPD del gobierno, etc.) hacen que el proceso de politización comience a enraizairse en los organos creados por los trabajadores en el transcurso de su lucha : Comisiones Trabajadores, Comisiones de Moradores, Ligas Campesi -

Durante las manifestaciones que se llevaron a cabo del 20 de ogosto al 16 de noviembre de 1975, este fenó -meno se expresó con una evidencia innegable (sus reper -cusiones en el seno del PS explican en gran parte los vaivenes de su dirección: y constituye uno de los elementos que podría facilitar la transformación de estos instrumen -tos en estructuras efectivas de dualidad de poderes.

El impulso de estas fuerzas hizo que el ritmo de desa rollo de los luchas obreras fuera muy rápido. bien, por primera vez después de cuatro décadas, la clase obrera podía manifestarse en tanto que close y consti -tuir un movimiento obrero independiente. Esto hard que la dialéctica que se inicia entre la estructura de la clase obrera, su historia y el repentino hervidero de luchos -en un cuadro de hundimiento del dispositivo de control so -cial del antiguo régimen y sin que nada lo remplaco— se exprese por medio de un profundo desarrollo desigual de la conciencia de clase, en un proceso combinado reconstrucción de órganos tradicionales del movimiento brero (sindicatos y partidos) y de irstrumentos propios de los trabajadores (Comisiones de Trabajadores, Comisiones de Morodores), en una fluidez de las influencias pol fricas en el seno de las masas trabajadoras.

La comprensión erronea de estos rasgos dominantesdel ascenso revolucionario conduce a dos errores. El primero consiste en perder de vista la importancia decisiva -de esta vanguardia obrera fuertemente enraizoda en las empresas más importantes, la modificación de la correla ción de fuerzas entre los aparatos reformistos, stalinista y socialdemócrata, y esta vanguardia obrera, asT como: las posibilidades de iniciativa que de allT se desprenden, y el papel creciente, y cada vez más determinante, de los órganos de democracia proletaria. El segundo se sitúa -en uno gran subestimación de la influencia —todavía ma yoritaria— de los aparatos reformistas sobre la clase obre ro, de la necesidad de ganarse a la mayorta de ésta, do la importancia de una pelfica correcta de Frente Unico -dirigida a las organizaciones reformistas y de lo necesi. -dad de realizar una batalla polfrica sobre todos estos temas en el seno mismo de la extrema izquienda, de la capa cidad de maniobra y de recuperación de los partidos reformistas, incrementada por la confusión política de esta vanguardia amplia y de la debilidad de la organización -marxista revolucionario.

La interacción entre la dinámica de las luchas obre ros y la crisis del ejército —producto de la función de encuadramiento de la vida polfrica y social que le atribuyeron su papel el 25 de abril y la debili -dad de las estructuras de dominación polffica de que dis -ponta la burguesia- facilitó la penetración en lis filas de los soldados del proceso de auto arganización que se consolidaba en la clase obrera.

Los dos intentos de golpe de Estado (septiembre de 1974 y marzo de 1975) introdujeron un primer elemento de ruptura en las relaciones jerárquicas entre los soldados y los oficiales. La disciplina militar comenzó a ser cues tonada, Las opciones polfticas de los comandantes jus -tificaban a los ojos de los soldados la aceptación o el rechazo de un orden. El debate político vino, poco poco, a hacerse paralelo al sistema de autoridad militar. Los escisiones en la jerarquía, los confrontaciones en el seno del MFA (sometido a los efectos de la polarización social), estimulan las tendencias centrifugas. En la re -gión militar de Lisboa, los órganos de integración crea -dos por el MFA desde octubre de 1974, especialmente las Asambleas dedelegadosde Unidad, no pueden cumplir sino parcialmente su función, dada la radicalización del ejército. Asi, se abre, para los soldados, la vía de la búsqueda de canales propios de expresión, tanto para sus reivindicaciones materiales como para la determinación de sus opcianes polfficas ante las decisiones de la jerar -quia. Desde septiembre de 1975, el movimiento autónomo de los soldados se convertirá en un elemento nuevo y determinante de la profunda crisis que atraviesa al Estado burgués.

290 -D PORD

VOTA

PPD VOTO, DO POVO

La burguesia controataca

A su vez, la desagregación y la parálisis relativa del ejército hicieron posible que el movimiento de masas to -mara innumerables iniciativas, sin tener que enfrentarse a un imponente y eficaz aparato represivo. La descompo -sición de estos instrumentos de represión, amplió el espacio propicio para la multiplicación de avanzod simas experiencias (ocupación de empresas, ocupación de tierras, primeras experiencias de creación de órganos de autode -Fensa, ufilización de la radio por parte de la ADFA - Aso ciación de Mufilados de las Fuerzas Armados—, sitio del Ministeriode Trabajo por partede los metalúrgicos, asedio de São Bento por los trabajadores de la construcción, etc.) Pero, paralelamente, eso produce una ilusión sobre el grg do de parálisis de este ejército y una subestimación las capacidades de iniciativa militar de parte de la jerarqula. En consecuencia se debilitan los elementos obje -tivos de presión en Favor del desarrollo máximo de la au todefensa. Finalmente, esta crisis favoreció la supremacla de la orientación de los reformistas y de los centristas quienes situaron, engañosamente, el centro de gravedod del "proceso revolucionario" en el seno mismo del ejército, sacrificando la independencia y autangle del meni a miento de las masas trabajodoras.

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En julio y agosto de 1975, ante la profundización -del ascenso revolucionario, que se expresa en reforzamiento de las Comisiones de Trabajadores, -de las Comisiones de Moradores, etc., en la desorganización de un ejército que se habla transformado en la dela burguesia, el campo burgués se empeña esencialmen arena pol frica y en la aguda crisis de dirección polftica -te en la restauración de un instrumento coherente autoridad polftica y de un aparato de represión dotado de cierta eficacio.

La creciente polarización de las fuerzos sociales precipita la crisis del MEA. Este, bajo la embestido de los trabajadores, no puede cumplir plenamente su función bo napartista, su unidad es abiertamente rota y es, pues, incapaz de iniciar una poltrico de represión. to, la mayoria de oficiales se reagrupa y lanza una ofensiva que logra una recomposición de las fuerzas en la jerarquía militar, lo cual le permitirá contar con una fuerza represiva de choque y realizar la estabilización de las Tistituciones del Estado burgués.

La clase dominante no dispone de un aparato de Estodo o de estructuras polfficos capaces de impedir el ascenso del movimiento de masas, pero, simultáneamente, nivel de auto organización y de conciencia de las masas es todavia insuficiente como para permitir un salto cualitativo del "proceso revolucionario". En este momento, -la ofensiva de reconstitución del órden burgués por la via legal y parlamentaria se convierte en el abjetivo central de la burguesia.

La campaña lanzada por la dirección Soares del PS, se inscribe parcialmente en este proyecto de afirmación de la autoridad de la Asamblea Constituyente y de las instique, según las propias palabras del PS, cortituye "poder paralelo" al aparato de Estado burgués. En el terreno de la lucha contra el "anarco populismo", El PPD lo mismo que el "grupo de los Nueve" van a la zaga del PS.

La división en la clase obrera, provocado por la direc ción del PS y alimentada por la orientación, asi como los métodos de la dirección stalinista del PCP, obstaculiza -un nuevo salto de la revolución. Esto favorece le reapa rición abierta de la derecha y la extrema derecha, sin una respuesta decidida de la clase obrera._ Los ataques -contro los locales del PCP, de la Intersindical, de la extrema izquierdo y la organización de iniciativas terroristas de derecho indican cual serta la dinámica de esta inversión del. "proceso revolucionario", iniciada por la dirección del P$, si ésta se prolongara y concretara,

En un primer momento, las grandes maniobras de Costa Gomes, Soares y del "grupo de los Nueve"

• parecen -tener cierto éxito. En el campo burgués se realiza proceso de recomposición de las fuerzos : en el plano militar, las llamadas a la disciplina reciben un eco favora -ble en una jerarquía que recupera la confianza en si misma y trata de reforzar sus posiciones comenzando por las bases de que dispone en el Norte. La pequeño burgue -sia, más particularmente el pequeño campesinado del Nor te, ofrece un punto de apoyo social a los defensores del "orden" contra la "anarquía". En efecto, los pequeños compesinos son duramente afectados por la crisis económi ca y por la ineptitud del gobierno para responder a sus problemas más inmediatos (precio de los abonos, de lasse millas, créditos, precio de compra de los productos en relación con los precios de venta, etc.), todo ello agudizado por el incumplimiento de las ventajas ofrecidas por el MFA en su • "campaña de dinamización" ' Las ramificociones entre el pequeño campesinado y la clase obrera del Norte, crearon también un terreno favorable aumentar la audiencia de los temas desarrollados por la dirección del PS en el seno de las capas de trabajodores -politicamente atrasados e integrados en ramas de la indus tria que atravesaban una profundo crisis. La grave división polfrica del proletariado expresa aquí sus aspectos -más negativos, en la media en que el desarrollo desigual de la conciencia de clase confirma, y coincide, con una dicotomia entre las diversas regiones del pañs.

En el momento en que la contraofensiva burguesa -parece obtener un primer éxito con la renuncia del V gobierno y el establecimiento del de Pinheiro de Azevedo, se desarrolla en el campo del proletariado un nueva impulso que va a conjugar la afirmación de la vanguardia obrera amplia en la escena política, el de sarrollo del mevimiento autónomo de los soldados indepen dientemente de toda referencia al MFA —e incluso con= tra él- asT como el desencadenamiento de una oleada -reivindicativa de sectores enteros de la clase (metalurgio, construcción, textil, trabajadores agricolas). En este contexto, la crisis del V gobierno de Vasco Gonçolves, -defensor de un programa que combinaba las reformas y las medidas de austeridad, no debe ser analizado solamente -en función de la ofensiva de la burguesta hacia la restauración de la autoridad de las instituciones del Estado burgués, sino que también en relación con el empuje instinti vo de importantes sectores del movimiento de masas hacia la democracia obrera, hacia el reforzamiento de las Co -misiones de Trabajadores y de las Comisiones de Morado -res y de los soldados hacia las Comisiones de Soldados.

La conjugación de estos diferentes movimientos pon -drá en evidencia la correlación de las fuerzas sociales -fundamentales, que hasta ese momento, habian sido oscurecidas por la división en el seno del movimiento obrero, los peripecias en el plano gubernamental y los reajustes -de fuerzas a nivel de la jerarquía militar. El perodo que se abre en agosto de 1975 está, pues, marcodo por la confluencia, en su punto más elevado, de los factores que condicionan la dinámica de la revolución partugueso :

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A) En el Norte, bajo el estímulo de las iniciativasdel SUN, estalla el movimiento autónomo de los soldados (aCrepatión unitario de la vanguardia que haber la creación de comisiones de soldados y su unión con Comisiones de Trabajodores y de Morodores]. Los SUV cumplen coyunturalmente cierto rol unificador de la cla -se obrera y facilitan un nuevo auge de los movilizaciones. En septiembre, en Lisboa, funcionan fambién como media ción entre la vanguardia obrera y el grueso de las filas obreras. Pero, esencialmente, desarticulan el eje del pro vecto de todos aquellos o quienes representa Pinheiro de Azevedo : un ejército capaz de aplicar las decisiones de un gobierno de "orden y disciplina". Contribuyen al fracaso de la tentativa de reconstitución de una fuerza -militar de choque : el AMI.

B) Se refuerza el impulso institintivo de las mosas hacia la auto organización. Surgen, a nivel de ciertos ro -mas, coordinadoras de las Comisiones de Trabjadores, Regionalmente, se dan los primeros pasos hacia la constitu -ción de Intercomisiones de Moradores y de Asambleas Populares. Ahora bien, dada la inexistencia de un partido revolucionario, la falta de tradiciones del movimiento obrero, la heterogeneidad social y polftica de la clase obrera, este movimiento es muy desigual. La repre = sentatividad y la función asumida por las Comisiones de Moradores, e Incluso por las Comisiones de Trabajadores, son desiguales. Las divisiones en el seno del mavimiento obrero se reproducirán en estos órganos y, frecuentemente, condu -cirán a una proliferación de Comisiones de Morodores en los barrios, transformándolas asi en simples apéndices de organizaciones polfticas que los integrarán en maniobras sectarias, cuestionando así su aptitud para centralizarse y y tomar a su cargo las iniciativas de "control social".

El desarrollo de las Comisiones de Moradores llega -muy rápidamente a su limite ; después de haber tomado su Impulso en la organización de las ocupaciones de viviendas, las Comisiones de Moradores se demostraron incapa -ces de proporcionar soluciones a otros problemas sociales: transportes, salud, abastecimientos, crisis estructural de la vivienda, etc. Para comenzar o resolver tales cuestio nes era necesario un nivel superior de centralización. Aqui se agota el ascenso semiespontáneo del movimiento de masas. Solamente una polfrica de una amplia unidad de acción hubiera permitido el dar los primeros pasos en el sentido de la centralización; el sectarismo de las organizaciones centristas y reformistas lo hizo imposible. -

Pero, más especificamente, al nivel de las Comisiones de Trabajadores, la tendencia de fondo es hacia una creciente homogeneización, a una extensión de su representatividad y a una ampliación de su función. En efecto, las Comisiones de Trabajadores son mucho más aptas para proporcionar soluciones parciales, incluso a nivel de ramas de la industria y, además, el cuadro en que se de sarrollan restringe los efectos de las divisiones poltricos y hacen más factible su centralización inicial (CUF, tex -til...).

C) La recuperación del movimiento reivindicativo se articula con estos dos procesos. En primer lugar, la con vergencia del nivel de auto organización y la profundi - dad de la crisis de la economía, refuerza la posición es -tratégica de las Comisiones de Trabajadores en la definición y concretización de las reivindicociones de readap.tación, de planificación socialista y de las iniciativas de control obrero. En segundo lugar, las capas más atrasadas de la clase obrera adoptan las reivindicaciones y formos de acción más radicales. Y, en tercer lugar, el mo vimiento reivindicativo se enfrenta, por primera vez, fron talmente al gobierno y asimila esta nueva dimensión.

La parálisis del VI gobierno ante estas movilizaciones indica la profundidad de la crisis del ejército y, por consiguiente, la imposibilidad de utilizarlo en un atoque directo contra el movimiento de masas. La "captura" del Palacio de São Bento y la "huelgo" del gobierno de Pi. -nheiro de Azevedo simbolizan la profundidad de la crisis del Estado burgués y de la dirección política de la burgue sia.

Los rasgos dominantes de la situación general son en -tonces los siguientes : Desarticulación del aparato estatal que llego a un punto muy elevado —bajo los golpes asestados por el movimiento autónomo de los soldados, el mis mo que "gangrena" , incluso, a las tropas consideradas co mo las más seguras. El ascenso revolucionario no encuen tra fuerzo represiva capaz de contenerlo. Pero, simulta neamente, no se materializa en organismos de poder obre ro lo suficientemente generalizados y, sobre todo, centro lizados Es en esta desincronización en donde reside la especificidas del período, que no puede ser sino extre madamente transitorio. Esta falta de generalización y centralización de los organos propios de las masas trabajadoras, acentúa lasdificultades para contrarrestar el desarrollo desigual de la conciencia y de las formas de organización de la clase obrero, para soldar las diferentes componentes de ésta a la columna vertebral que forman -los trabajadores del Cinturón industrial de Lisboa y.. el proletariado agricola del Alentejo, y para responder a las divisiones pol fricas de las masas frabajodoros.

En la medida en que la unidad de acción del 28 de septiembre de 1974 y del 11 de marzo de 1975 no puede -institucionalizarse en órganos efectivos de democracia -proletaria, esto división crea una circunstancia favorable a la instrumentalización —por la reacción— de la pe m queña burguesta —la cual el 11 de marzo se encontraba a la espectativa— y le permite consolidar, en ciertas re giones, un real bloque social como punta de lanza de fa contrarrevolución.

Desde marzo de 1975, en el momento en que se plan tea con claridad la cuestión: Qué clase va a ejercer el poder?, el PS revela abiertamente su función contrarrevolucionaria.

La forma y el alcance de la contraofensiva del PS son determinados por las características mismos del ascenso re volucionario : nivel alcanzado por las acciones anticapi" talistas espontáneas de las masas; afirmación de los órganos embrionarios de poder obrero ; debilidad del aparato de Estado burgués, incapaz de contener al movimiento de masas, y fragilidad de los instrumentos de dominación po *tica de la burguesta.

So pretexto del respeto y la defenso de la *voiuntod popular", el PS se compromente en un apoyo deliberade d

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las instituciones y la autoridad del Estodo burgués, con -tra las formas de auto organización y de expresión direc.ta de los trabajadores en las fábricas, las explataciones g gricolas, los barrios y el ejército. En este momento, el PS se afirma como la punta de lanza de la contrarrevolución ; pretende asegurar el dificil tránsito de la calda del estado corporativista a la creación de una democracia bur guesa parlamentaria. Trotsky caracterizaba de la manera siguiente un proceso análogo : "En cuanto a la revolución alemana de 1918, ésta no es en absoluto la conclu -sión democrática de una revolución burguesa, es una re -volución proletaria decapitada por la socialdemocracia; más exactamente, es una contrame volución burquesa, la cual, después de su victaria sobre el proletariado, se ha visto en la necesidad de conservar las falaces apariencias de la democracia."

En la tradición de la socialdemocracia alemana de 1919, la dirección Socres se ha convertido en el artifice de lo que podría ser calificado de "contrarrevolución democrática": la defensa y la consolidación de un Estado -burgués, pasando por la eliminación de los órganos pro -pios de los trabajadares, manteniendo, sin embargo, posibilidad de acción y la libertad de expresión para los partidos reformistas del mavimiento obrero.

Un cuadro parlamentario aseguraria, entonces, a un PS fuerte en el plano electoral, un rol intermediario en -tre la burguesia y la clase obrera, Tal operación, cualesquiera que sean las posiblidades de éxito (históricamen te ha servido de punto de partida para un avance rápido -de la reacción), constituye el proyecto fundamental de So-res, Rego, Senha... Por esta razón, el capital portugués y el Imperialismo europeo han apoyado unánimemente el contra ataque lanzado por la dirección del PS.

Es cierto que en junio y Tulio de 1975 algunos secto -res de los trabajadores participan en las manifestaciones del PS, pero la hacen a partir de motivaciones que no pueden ser asimiladas al proyecto efectivo y coherente de la dirección de éste. Se combina en ellos una voluntad anticapitalista y una reacción ante los métodos burocráticos y antidemocráticos del PCP, tanto en el plano sindi -cal como en el de los municipalidades que pudo instru. - mentalizar la direccione socialdemócrata, Asi, desde -este ángulo, estas manifestaciones poseen un carácter con tradictorio que expresa, a la vez, el profundamente desigual desarrollo de la conciencia de clase y las consecuen cias de la sectaria orientación del PCP.

La ofensiva de Soares se hizo más incisiva en el preciso momento en que el MFA (después del 25 de abril), -bajo los efectos de la polarización social, revelaba incapacidad de jugar el rol de eje en la construcción del aparato estatal. Lo Asamblea del MFA, realizada junio, es un reflejo de los enfrentamientos políticos que atravesaron a la sociedad y el ejército y que repercution en el MEA. La adopción por parte de esta Asamblea del documento sobre el "poder popular" —un poder popular -destinado a integrarse en las estructuras del aparato de Estado burgués y no a destruirlo— expresa su incapaci -dod para oponerse eficazmente a un movimiento de masas que él mismo parecta avalar.

Esta campaña contra el "'anarco populismo" condujo -lógicamente al PS a apoyar las intervenciones del Vi go -biero, las que van desde la ocupación de las radios la televisión, hasta la depuración de los oficiales radicalizados, pasando por la destrucción del emisor de Radio -Renascença. Y no sólo eso, también va a aponerse fron talmente al movimiento reivindicativo, el que, desde sep tiembre de 1975, impulsa a la acción a distintos sectores de la clase obrera a escala nacional (metalurgia, cons -trucción).

La conjugación entre la dinámica encadenada por las movilizaciones del PS y la división en la clase obrera, -crea las condiciones favorables a una reaparición, más brios, de los partidos burgueses. Instrumentalizando a distintos sectores de la pequeña burguesta, el CDS, Y, particularmente, el PPD, hacen una aparición notable en la escena politica y se presentan como los defensores más consecuentes del orden capitalista.

En el Norte, esto se traducirá por el rol clave que juegan estos partidos en las mitines por el orden y la disciplina". Desde noviembre de 1975, estas movilizo -ciones de la reacción pasan del terreno polffico a la orga nización de una batalla masiva contra la reforma agraria (primera concentración de medianos, pequeños y grandes propietarios de Rio Maior), en la cual la extrema dere -cha asume un papel cada vez más activo.

En la vispera del 25 de noviembre, el PS comienza a desequilibrarse bajo la presión de la creciente polariza -ción entre las dos clases sociales fundamentales. Por un lado, en el Norte, el PPD y el CDS toman la iniciativa y transforman las movilizaciones de apoyo al VI gobierno -en manifestaciones de la reacción, mientros que el demuestro ser cado vez más incapaz de movilizar a su ba se obrera en apoyo de Pinheiro de Azevedo. Por otro par te en el sur, industrial y agricola, al enfrentarse a las mo vilizaciones masivas ve como sus vinculos con la clase o brera, los trabajadores agricolas y los pequeños campesi nos, se hacen cada dia más difusos.

Si en octubre-noviembre de 1975 el potencial de ruptura entre la politica de la dirección Sonroey:la base organizada o influenciada por el PS no se concretaba

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en una crisis abierta, en el desprendimiento de tenden -cias opositaras con contornos muy precisos o en escisio -nes significativas fue, sencillamente, porque no hubo una serie de factores que lo permitieran.

En primer lugar, la polftica sectaria del PCP — que llegó a su punto culminante con la construcción de las ba tricodos" contra la manifestación del PS en el mes de Tu Tio- aglutino a la base socialdemócrata en tornoa su dirección. En segundo lugar, el control burocrático del -PCP sobre la Intersindical, su manipulación de la prensa y de los grandes medios de comunicación, su brutal acapa ramiento de las municipalidades, conceden credibilidad a las proclamas democráticas del P5. Ademós, el rumbo ultraizquierdista seguido por la mayoría de las organizacio nes de la llamado "izquierda revolucionaria" frena la separación del PS de los trabajadores criticos frente o la po Inico de su dirección y hostiles a los métodos burocraticos del PCP. Finalmente, la propia historia del PS, falta de tradición como partido organizado en la clase g brero, y el bajo nivel político de sus miembros, limitan = la manifestación de sus contradicciones internos en térmi nos de orientaciones polfficas diferentes y favorecen los maniobras anticomunistas de la airección.

El proyecto reformista global del PCP consiste en -copar el aparato del Estado burgués para someterla a un proceso de "democratización", lo que implica ria objetivamente su supervivencia, Cualesquiera -que sean los virajes tácticos, el proyecto global del. PCP sigue siendo la instauración de una "democracia avanza -da", el MFA no es sino un elemento utilizable a la hora de concretar este proyecto, incluso aunque durante un pe riodo aquél adquiera una mayor importancia. En esta pers pectiva, el movimiento de masas se ve, pues, desprovisto de toda autonomia y sólo sirve de base a este proyecto.

El papel decisivo jugado por el MFA en el derroca = miento del Estado corporativista y la naturaleza de la cri sis de las instituciones del viejo régimen provocada por el 25 de abril, determinan las formas concretas de la estrate gia del PCP y ponen de relieve su táctica de penetración en las instituciones del aparato de Estado. Este pondrá en primer término la monopolización de los municipalidades, de los grandes medios de información, el control de la es fructura sindical heredada del antiguo régimen (ley de la unicidad sindical ) y, sobretodo, la conquista de una inFluencia en el MFA, fundamentalmente en sus órganos de dirección: la Asamblea del MFA, y el Consejo de la Revolución.

Por ello, el PCP pondrá sistemáticamente el acento -en la necesidad del mantenimiento de la unidad del MFA, presentando a éste como motor y garante del proceso de "democratización" del aparato de Estado y canalizador -del movimiento de masas. Se sacrifica de este modo lo ir ción de fuerzas en el piano militar se convierte en el fac dependencia de clase del movimiento obrero,y la correlo for determinante de todas las iniciativas de movilización de los trabajadores. En el contexto de profundización de una situación prerevolucionaria tienen, necesariamente, que ser muchas las oscilaciones en la aplicación de tal o rientación, aparte de que sus modalidades estarán deter -minadas por diversos factores.

La crisis del MFA, puesta de manifiesto por la asamblea de Tancos y por la aparición del movimiento autóno mo de los soldados, obligará al PCP a revisar absolutamen te la formulación de su orientaciónde hecho, pretende y tilizar al movimiento de soldados para lograr un real ineamiento de fuerzas enel seno del MFA, e incluso, su recomposición. Paralelamente, el ascenso del movimiento -de masas, su cada vez mayor grado de autoorganización , combinados con el cuestionamiento parcial de su control -sobre la intersindical, le obligan a recjustar su táctica : a adaptarse a esto rodicalización. Al respecto crearó a Secretariado Provisional de las Comisiones de Trabajado -res del Cinturón Industrial de Lisboo, cara a la conten = cián del impulso hacia el reforzamiento de los órganos au tónomos y dirigirle hacia objetivos de modificociónde las instancias del poder a nivel civil y militar. Las Comisio nes de Trabajadores están destinadas a ser, en esta pers -pectiva, consejos de cogestión de la industria nacionali -zoda, y las Comisiones de Moradores, elementos complementarios del aparato de Estado burgués a nivel locsi, en el sentido en que las había "legalizado" el documento -del MFA de junio de 1975.

Estas adaptaciones tácticos no son solamente producto de una polftica de maniobras, sino también de las presig nes que se hacen sentir en las filas mismos del PCP en Fa vor del desarrollo de formas de organizaciones democráti cas, de representación directa y de iniciativas de control obrero. Este empuje puede reflejarse tanto más fácilmen te en el seno del PCP en cuanto que es muy reducido el número de cuadros capaces de defender su orientación fun damental y de encuadrar a una base militante joven que se interpenetra con la vanguardia obrera amplia y los mi litantes de la extrema izquierda, multiplicando sus experiencias de lucha.

El desarrollo de la lucha de clases durante este periodo va a minar el proyecto del PCP; el comienzo de la cri sis — fines de agosto, setiembre - del PCP es el produe -to de la dinámica de enfrentamiento entre las clases. Por un lado, sus vínculos con la burocracia soviética, su inde pendencia en tanto que estructura frente a la burguesta , sus relaciones con la clase obrera, no lo hace, al controrio que el PS, un instrumento fiable cara al inicio de una contraofensiva en favor de la afirmación de la autoridaddel Estado burgués. Por el otro, su programa de "democra tización" del Estodo burgués, su aposición a la autono -mía del movimiento de masas, su hostilidad a la democra cia obrera, lo colocan en controdicción con la octividad y las aspiraciones del ala más activa de éste.

Ligado a la importancia cuantitativa, al lugar ocu podo en sectores claves del proceso de producción, y a la capacidad de iniciativa de la vanguardia o brera, la influencia de la extrema izquierda en al periodo actual se va a ver incrementado notablemente, El rápido ritmo de la radicalización de las copas jóvenes de trabajadores, el clima de debate polftico permanente diFundido por las grandes medios de comunicación, la dispo sición de importantes sectores de las masas a la discusión poltico, el surgimiento delmovimiento autónomo de soldados y el espacio creado por la desagregación del apa rato de represión, crean las condiciones propicias para u na extensiân de la cudiencia de las organizaciones de la Ilamada "izquierda revolucionaria" Sin embargesesta-in

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Fluencia no se sustenta en su capacidad de encuadrar y de organizar a las capas de trabajadores dispuestas a asociar se a las movilizociones por ella impulsadas.

La coincidencio entre la crisis del PCP (aún bajo los efectos del choque que le produjo la brutal división del MFA) y la aparición en la escena politica de una varguar dia obrera amplia, proporciona a la extrema izquierda = (las organizaciones del FUR — Frente de Unidad Revolu -cionaria - y la UDP ) la oportunidad de estimular, de mo nero autónoma, manifestaciones de cierta amplitud (julto agosto y setiembre del 1975). No obstante, su división, y sobretodo, su confusión polffica, constituyen obstáculos • mayores, tanto para desencadenar un proceso de unifica -ción y centralización de los órganos embrionarios de dua Tidad de poderes como para minar la influencia de los partidos reformistas. La debilidad de los marxistas revolu cionarios no permite proporcionar los elementos de clarificación polttica susceptibles de responder a estos dos exi gencias. Y esto los hace incluso sensibles a la presión -centrista,

A) La firma, el 25 de agosto de 1975 del acuerdo entre el PCP, el MDP, el FSP, la LUAR, la LCI, MES y el PRP reflejó este doble fenómeno. Por un lado, -con el fin de canalizar y utilizar en su beneficio la com batividad y la capacidad de iniciativa de la vanguardia c brera, el PCP firmo, con estas organizaciones polfficos, un acuerdo cuyo contenido se adecữo a sus concepciones polfricas. Por el otro, las organizaciones son polfricamen te incapaces de explotar la necesidad en la quese encuen tra el PCP de efectuar esta man iobra para lanzar una ofensiva de unidad de acción con objetivos precisos que = respondiera a las necesidades de las masas trabajadoras, a sus aspiraciones unitarias y propias para el desarrollo, unificación, coordinación y centralización de los órganos autónomos de los trabajadores. Por el contrario, cuales -quiera que hayan sido sus reservos, las organizaciones fir mantes avalaron una concepción que negaba toda autono mia a las Comisiones de Trabajodores, a las Comisiones -de Moradores, a las Asambleas Populares, que quedaban asT situadas al mismo nivel y en el mismo frente que el -MEA y los partidos polfticos. Además, el acuerdo se pro nuncia por un apoya al V Gobierno de colaboración de = clases, que preconizaba una pol flica de austeridad y una integración de los órganos autónomos en el aparato de Es todo, en el preciso momento en que maduraban las posibi lidades objetivas para que se realizara un salto cualitativo hacia su constitución como órganos de dualidad de po der. Finalmente, mientras que el MFA se desmembra por todas partes y surge el movimiento autónomo de soldados, el FUR se presenta como un garante del MFA. El acuerdo del 25 de agosto refleja, de manera deformada, la nueva correlación de fuerzas entre la vanguardia obrera ampliay los aparatos reformistas, entre los revolucionarios y las direcciones trodicionales, sin embargo, su firma condujoa avalar una orientación divergente con la dinámica del movimiento de masas que crea las condiciones objetivos -de su ejecución.

B) Tras la exclusión-renuncia del PCP, el 29 de ages - to, la cuestión de las relaciones entre las organiza -ciones firmantes del acuerdo del 25 de agosto se plantea bajo una nueva forma. La insistencia sobre la unidad de acción podria contribuir a superar parcialmente los límites de la intervención de la extrema izquierda : escalonamiento de las alternativos, incapacidod de hocor sentir -todo el peso de la vanguardia obrera amplia en favor del reforzamiento de los órganos autónomos y el desarrollo -del movimiento de soldados, esto es, la carencia de pro puestas de acción que tuvieran eco favorable en las filas de los organizaciones obreras reformistas.

Ahora bien, la plataforma del FUR del 10 de setiem -bre no proporciona las bases de tal unidad de acción, no que tiende a la constitución de un frente. Se identifi ca la yuxtaposición de organizaciones ampliamente mayo ritarias en la clase obrera, incluso en la vanguardia abre ra amplia, con "la unificación y la organización de la -vanguardia de clase". Esto condujo, lógicamente, a suprimir toda orientación de Frente Unico en dirección 9 9 tras corrientes polfticas presentes en la vanguardia obre ra (la LDP) ast como hacia los partidos reformistas. Mientras que, por el contrario, una polftica de unidad de acción lo más amplia posible, centrada en los órganos de democracia obrera, en vinculación con los combates por objetivos concretos entablados por las masas, hubiera sido susceptible de reforzar la vanguardia obrera, de permitir le arrastrar en sus movilizaciones a las capas más atrasadas de la clase obrera, ast como responder a la división de -sus filas,

A tal concepción "frontista" - que impedia la concre ción de una polftica efectiva de Frente Unico - hay que agregar la caracterización que el FUR aplicaba al PS. Es te es considerado como un partido burgués, verdadera "an tesala del fascismo", al que es necesario vencer antes de poder aplastar a la reacción!

Además el FUR despliega una visión triunfalista de la correlación de fuerzas, alimentando ante el PCP un secto rismo y un ultimatismo sólo comparable a la ilusión de que éste se alineará tros sus iniciativas, obligado por supuesta fuerza del FUR y la de sus relevos militares.

Esta linea se ve favorecida por una sobreestimación to tal del grado de conciencia política adquirido por los tra Asamblea del MFA CEDOC

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bajadores, incluso en los sectores más combativos, a través de experiencios parciales y del nivel de "desarrollo -de los organos de poder popular", formulación que, de he cho, oculta diversas ambiguedades sobre la naturaleza de la dualidad de poder y del salta cualitativo que implica -la destrucción del Estado burgués. En esta situcción, los principales componentes del FUR abandonan la búsquedaconsciente y sistemática del apoyo directo de las amplias masos a las iniciativas de la vanguardia, la necesidad im perativa de atraer o de ganar a la mayoria de los trabaja dares. En realidad la polftica del FUR conduce al aisla = miento de la vanguardia y a la consolidación de la división de la clase obrera, lo que reforzará las tendencias sustituistas y aventureristas.

En última instancia, enel FUR domina la concepción expontaneista del paso automático del nivel de concien cia adquirido por la vanguardia obrera en las experiencias de lucha de los últimos 18 meses al exigido para cumplimiento de las tareas de la revolución socialisto.

Finalmente, la concepción de las relaciones entre los órganos autónomos y las partidos, ast como la ausen ciade una de fensa consecuente de los principios de la democrocracia obrera, supone un obstáculo adicional a la posibi Tidad de oponerse a la división e impulsar una orientación de Frente Unico. Al negar, so pretexto del "'apartidismo" el derecho de expresión, en tanto que tales, a las orgoni zaciones obreros en los órganos de democracia proletaria, el FUR retrasa el proceso de maduración política, ligado a la libre confrontación de las ideas de todas las corrien tes del movimiento obrero, y, por consiguiente, impide la unión de las capas más atrasadas y la vanguardia.

Al no proclamar el derecho inalienable de todas las tendencias del movimiento obrero a disponer de mediosde organización y de expresión adecuados, a tener acceso a los grandes medios de comunicación, a ser representadosen los embriones de poder obrero, las organizaciones del FUR no ofrecen una alternativa a la demagogia democrática del PS ni a los métodos burocráticos de los estalin isfas.

En este ascenso revolucionario en el que se conjugan la movilización de los sectores atrasados de la clase obre ra y la extensión de la autoorganización en las fábricas y en el ejército, la crisis del factor subjetivo se revela en toda su amplitud. La inexistencia de un partido revolucio nario, aunque tuviera unas reducidos dimensiones, impide la generalización y centralización de las experiencias de lucha, y, por consiguiente, el que la conciencia de -las masos experimente un salto cualitativo.

Además, ni siquiera existe un polo de referencia poll ticamente credible que pueda contribuir, con sus análisis, sus proposiciones y su intervención, a realizar la clarificación polftica en una vanguardia dominada por las co rientes centristas (MES, PRP....) y maoistos (UDP). En es te sentido, el hecho de que la LCI firmara la piataformadel 10 de setiembre, y su adaptación a los ideas dominan tes en el FUR (sobre el PS y el Frente Unico) reresentanun grave error polfico que no podla sino retrasar la cons trucción y la consolidación de la organización trotskistaen Portugal. Los acontecimientos del 25 de noviembre san cionan brutalmente esta errónea concepción.

- AO -SOCIA

, SC RO • El desfase entre la crisis profunda del aparato esta10 nos embrionarios de dualidad de poder, no podía - tal y la inexistencia de centralización de los órgaprolongarse por mucho tiempo.

Tal estodo, de hecho, contenia la siguiente alternativa - O bien se realizaba una centralizoción de los instru mentos de democracia proletaria (esencialmente a n vel de las CT) y sa desembocaba en una situación de dua lidad de poder generalizada; - O bien, la burguesta era capaz de reconstitui, más o menos completamente, los Instrumentos de represión -que le ofrecieran la posibilidod de reprimir las expresio -nes más avanzados del empuje proletario.

Esta alternativa no significa que deba operarse inme -diatamente un cambio radical en uno u otro sentido, sino que los medios de que disponen los dos campos apuestos -modifican los términos de las futuras pruebas de fuerza.

Las implicaciones de esta desincronización son múltiples: - A pesar de su extrema debilidad y de su crisis de dirección, la burguesta dispone de elementos de centra lización de su voluntad politica, con los que de ningún mo do dispane la clase obrera. El equívoco de los centristas al confundir la parálisis gubernamental ( "huelga" del VI Gobierno) can la desagregación total del aparato estatal burgués, expresa su completa incomprensión de ese fenómano y su desconcierto ante la respuesta burguesa, prepa -roda con rápida y relativa eficacia, entre el 25 y el 26 -de noviembre. - En el plano militar, la multiplicación de las rupturas en el sistema jerárquico no se crresponde con el desa trollo de las Comisiones de Soldados y, sobretodo, con su coordinación y unión con los órganos de los trabajodores. Además, la extensión de la autoarganización de los solda dos es muy desigual entre el norte y el sur, lo cual favare ce las maniobras de la jerarquía. A esto se añade el desfase entrela crisis del ejército y la falta de una salida po Ilico, como la que ofreceria la centralización de las Co misiones de Trabajadores, que empuja a una parte de los soldados y oficiales rodicalizados a buscar esta salida po Iftica, en una solución militar.

Finalmente, la desagregación del ejército, en la medi do en que gran parte de los soldados está de parte del mo vimiento de masas, suscita en éste la ilusión de que tiene asegurado de antemano el resultado de yan eventual prue ba de fuerzn. Por ello, para una mayoria de das trabaja -

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dores, incluso los más avanzados, se olvida la necesidad de la autodefensa de los órganos propios de las masos tra bajadoras, del armamento del proletariado.

- La dispersión de las estructuras de autoorganización no permite que las mosas realicen las experiencias -que favorecen la elevación cualitativa de la conciencia de clase. Sólo con la más amplia y directo porticipación de las masas trabajadoras en la discusión de sus proble cal, en la búsqueda de solución a los mismos, asi como -en el debate sobre la ejecución de un plan general, todo ello unido a la centralización de los órganos autónomos » se pueden crear las condiciones propicias para una supera -ción de las ilusiones democráticas en la mayoría activa -de la clase obrera y hacerla pasar al lado de los Consejos Obreros contra la democracia burguesa parlamentaria. SE lo a partir de ese momento se puede abordar el problemade la búsqueda de las formas de paso hacia la revolución proletaria propiamente dicha. Al ocultar la función de u na situación de dualidad de poder sobre el desomollo de Ta conciencia de clase de la mayoria de los trabajadores, y al difundir el mito de la existencia de un real "poder -popular" que sólo necesitaba extenderse un poco más (cuando en realidad no son más que embriones dispersos -de órganos de poder popular que precisan de un mayor de sarrollo), los centristas (PRP, MES) se van a ver obligo = dos o presentar la insurrección como una precondición pa ra el salto cualitativo del movimiento de masas, que entonces podría ser geriado a la revofución socialista. Se ha bia invertido la marcho de lo revolución socialista!

Los enfrentamientos del 25 y del 26 de noviembre -deben ser comprendidos en esta perspectiva. La bur guesta necesita salir forzosamente y a corto plazodel impase en que la han arrinconado los fracasos de sus intervenciones, la degradación del ejército y los 6 xitos obtenidos por los trabajadores de la metalurgia y de la construcción, Sus objetivos prioritaria son, por ung parte, poner fin a la efervescencia política en el ejército, a fin de neutralizar una serie de unidades y de recons truir una fuerza militar policiaca y, por atra, recuperar -el control de los grandes medios de comunicación, que -amplifican la resonancia de las movilizaciones de los tig bajadores, incluso las sectoriales, y que proporcionan éstos un elemento parcial de coordinación.

Esta trata, pues, de provocar una prueba de fuerza so bre un terreno bien preciso: el Comando de la Región Mi Titar de Lisboa. La "huelga" del Gobierno crea un clima favorable para tal aperación, dejando la responsabilidad de su desarrollo a los militares, y concentrando los poderes de decisión en un circulo que dispone de posiciones -dominantes en el Estado Mayor y en el Consejo de la Rena provocación que permite la proparación de un plan de volución. La nominación de Vaco Lourenço representa contraataque ante cualquier tentativa de un sector del e ¡ército de impedir la aplicación de tal medido.

En lugar de respondar con el desarrollo de una red de Comisiones de Soldados capaces de neutralizar en la prác tica la iniciativa de la mayoría del Consejo de la Revolu ción, los llamados "oficiales revolucionariso" y la corrien te gonçalvista replican en el terrena elegido por sus odversarios. En este nivel confluyen objetivamente las con cepciones: "insurreccionalistas" de los centristos (MES y PRP) - mezcladas con las posiciones militaristas de los "oficiales revolucionarios". - y la voluntod de sectores -gonçalvistas del ejército de emprender un golpe de fuerzo que responda al progreso de la jerarquia militar reaccio -naria afin de reorganizar las istancias del poder militar • La camparia del PCP en favor del "retorno de los militares revolucionarios" al Consejo de la Revalución y su apoyoa Carvalho a la cabeza de la Región Militar de Lisboa,da de hecho el visto bueno a estos planes y dejo suponer la organización de un apoyo de masas a su posible puesto en práctica, lo que refuerza a su vez las ilusiones de los cen tristas en los opciones de la dirección Cunhal.

La precipitada intervención de los paracaidistas de la base de Tancos aculera la puesta en prúctica, por parte -de la izquierda militar, de un plan inacabado. Por el con franio, la "respuesta" de Costa Gomes obedece a una pre paración meticulosa y se desarrolla simultaneamente enel plano militar, grocios o las fuerzas de los Comandos de A madora, en el palfrico, con el voto de la Constituyente del Estado de Sitio, y en el de la información, con la in mediata transferencia a Oporto de las emisiones de rodía y televisión, asegurándose con ello el control absoluto de las telecomunicaciones. El verdodero golpe de la reacción no estaba improvisado!

UNIDOS BORGANIZA DOS VENK EREMO Pibasonaro Comunional CEDOC

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Dentro de la lógica de su campaña de "orden y disciplina" , el PS apoya abiertamente la instauración del Es tado de Sitio y los medidas policiacas que lo acompañian -De hecho las apoya cuando son sometidas a la Constitu -yente.

En cuanto al PCP, sus intenciones se sitüan en el mar •co estricto de la reorganización del Consejo de la Revolu ción y, a continuación, del Gobierno. A lo sumo, trata de utilizar las modificaciones de la correlación de fuer -zos que pueden imponer los paracaidistas de Tancos en el sena del bastión reaccionario afin de facilitar la concrec ción de sus deseos. En ningún caso la dirección Cunhal es tá dispuesta acomprometerse en un golpe de Estado. Su -constante, antes y después del 25 de noviembre, es la bús queda de un compromiso. A pesar de su toma de posición oficial durante el debate de la Constituyente, el PCP ni siquiera se movilizará contra el Estado de Sitio. Inmedia tamente desplazo el eje de sus alianzos un grodo a la derecha. Lo esencial sigue siendo aferrarse a sus posiciones en el aparato de Estado, aceptando cambiar sus puntos de apoyo.

Los centristas, en particular el PRP y el MES, a la por que manifiestan una total incompetencia en el terreno que ellos mismos han escogido, declaran que "ho llegado la hora de dar una lección definitiva a la burguesia". Su de nuncia de la traición del PCP se sitúa al mismo nivel que los ilusiones que mantuvieron, tanto sobre la orientación estratégica de los estalinistas como sobre la correlacción de fuerzas entre sus organizaciones y los aparatos reformis Tas,

La clase obrera no participard en ningún momento en ese abortado golpe, llegando a lo sumo a manifestar refle jos autodefensivos cara a sus conquistas, movilizándose " en las empresas. Tanto la forma como los objetivos de la rebelión del 25 de noviembre no pueden más que hacer im porible la movilización de las masas y situar en ellas la mayor incertidumbre y confusión. Los soldados permanece rán a la espectativa. No están dispuestos, aislados movimiento de masas, a lanzarse a una batalla cuyas im plicociones desconocen.

La "victoria ofensiva" en el plano militar da a la -recorsolidación del aparato de Estada, precondi burguesta la oportunidad de inicior un proceso de ción de cualquier posibilidad de un restablecimien to parcial del arden en las fábricas y en el campo y de -concretar el plan económico, cuyas ITneas generales fue rón definidas a principios de noviembre. Por ello pondrá= en primer lugar el acento en : - control de losstacks de armas y constitución de un g parato de represión concentrado en lo PSP y la GNR, transformados en fuerza operacional (poniendo de este mo do en práctica una idea original del VI Gobierno, que -aún no se habla atrevido a poner frente a frente a solda -dos y trabajadores).

- cambios en los cuerpos de oficiales con el fin de ase gurar el encuadramiento de la ola de nuevos reclutas, y uno reducción de los efectivos, tendiente a la profesio na lización de cierto número de unidades estratégicas. - y par úlrimo, un cantrol de la radio y de la televisiên, ast como una reestructuración de la prenso, con el fin de poner a disposición del Gobierno los medios demanipuloción de la opinión pública y de restringin el eco de los luchas, incluso parciales, que repercuria en la -prensa escrita y hablada, y poner fin a los debates politi cos permanentes que estos favorecian.

Utilizando sus puntos de apoyo en el ejército y en el aparato de Estadó en general, la burguesta intenta hacer sentir, en el terreno social, su recobrada iniciativa. Gobierno prolonga el periodo de suspensión de los contra tos y con ello cuestiona las conquistas de los movimientos reivindicativos de los meses de octubre y noviembre de 1975. La CIP (Confederación de la Industria Portuguesa ] reaparece proponiéndole al gobiemo un plan de austeri dad, la congelación de los salarios y el restablecimiento del poder patronal en las empresas. La derecha y la extre ma derecha aprovechan esta ruptura para cuestionar — a poyados por la movilización de los propietarios — no sólo las ocupaciones de tierras sino también el principio mis mo de la reforma agraria. Se perfila un proceso de rees "tructuración de las fuerzos de la burguesia y su centro de gravedad se desplaza claramente hacia la derecha: los spinolistas y las corriente análogas conquistan puestos claves en el mando militar, el bloque social de la reac -ción corsolida sus posiciones en regiones enteras y busco transformarlas en fortalezas para una fufuri. pellarlera e

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• SOL-1 RO-LADO DO POVO fuerza; la extrema derecha reaparece en la esceno polfti ca y se hacen visibles sus vinculos con los partidos afi -ciales de la burguesia y un sector de la jerarquía militar. El 25 de noviembre le ha dado, pues, nuevamente confianza a la burguesia; ésta reorganiza sus fuerzas y confecciona un aparato de Estado apto, susceptible de reprimir, a corto plazo, al movimiento de masas, y de contener. las luchas más avanzados.

La primera fase de esta ofensiva se sitúa en al nivel -preciso en que se afirmó el éxito de la burguesta. En el terreno social, trata de maniobrar posponiendo el plazo -de una verdadera batalla frontal y no por ello dejando de preparar los elementos de una ofensiva de conjunto. clase obrera no fue un protagonista del 25 de noviembro , la burguesia es conscierte de que aún tiene que arreglar -cuentas con los trabajadores. Par ello, como la prueba -del 25 de noviembre no proporcionó el test del estado de las fuerzas respectivas, algunos sectores de la burguesia -perciben la posibilidad de una discordancia entre el refor zamiento inicial del aparato de Estado, y la capacidad -de imponer de forma duradera una sarie de medidos antio breras. Esto se reflejo en las divergencias que atraviesan al PPD, y en las divisiones en el seno de los partidos bur gueses sobre la cuestión de las alianzas con los partidos -reformistas de la clase obrera, así como en las fisuras, aunque limitadas, en el seno del cuerpo de oficiales.

Sin embargo, la crisis de funcionamiento del sistemacapitalista, ast como de la profundidad de la recesión y del hundimiento de ciertas ramas industriales, casino le permiten a la burguesia posponer los ataques contra las -conquistas de las masas trabajadoras y restringirlas riguro samente. Los decretos gubernamentales de la meses de di ciembre de 1975 y enero de 1976 presagian esta tenden -

Es alli donde reside la contradicción fundamental en tre las necesidades objetivas desde el punto de vista de fa burguesta - que condiciona la naturaleza de las medidas a tomar para frenar al movimiento de masas y asegurar una reactivoción de las inversiones — y la correlación de lasfuerzas sociales que resulta de la fase anterior, las cuales apenas han sido modificadas de forma cualitativo por los efectos de la derrota militar de un sector del ejército.

En efecto, la ayuda imperialista podría permitir la -realización de diversas inversiones, por ejemplo, en tra bajos públicos, yo que esto tiene un efecto inmediato -sobre el desempleo, y dar de esta manera, un cierto respi ro. Pero esto no elimina la cuestión del funcionamiento del sistema capitalista, es decir, del restablecimiento del orden patronal (supresión del control obrero, aumento de la productividad, detención de las ocupaciones de la bricas enteras, aumento de la jornada de trabajo, reduc -ción de los salarios reales para permitir una reactivación de la cuota de ganancia...). Por el contrario, todo esto se halla en función de lo anterior. En este sentido, parecen inevitables toda uno serie de confrontaciones bastante rápidos en este terreno.

Todo esto indica la imposibilidad de una estabiliza -ción real sin inflingir una profunda derrota al proletariodo. Incluso en el caso de que se realizara el poco probable escalonamiento de brutales medidas contra el nivel de vi da de los trabajadores (que exigirta una ámplia movilización de las reservas internas y la intervención imperialis ta) y se combinara con vacilaciones importantes en el -campo obrero, no podrian prolongarse por mucho tiempo -los plazos de una nueva prueba de fuerza en el terreno so cial y político.

La transferencia de la derrota de una parte de los

13 tolde la de bec en de feros lociales no a tant

do por efecto su modificación de manera cualitati -va. Sin embargo, esta derrota actúa como un revelador -de las debilidades politicas y organizativas del ascenso g brero, semiespontáneo y semiconsciente, y pone al desnu da las desigualdades de desarrollo de la combatividad y -de la conciencia de éste. Lo cual no implica que haya -que cambiar la opinión sobre la naturaleza de la correlac ción de fuerzas anteriores al 25 de noviembre. Durante -18 meses, éstas se modificaron en favor de la clase obre -ra y en contra de las clases dominantes, hasta tal punto -que, durante el otoño de 1975 los trabajadores contradi jeron las principales decisiones de un Gobierno que se pretendia de "orden y disciplina" (la ocupación de las ra dios por orden de Pinheiro de Azevedo se vuelve contra -el objetivo gubernamental; cuestionamiento de la AMI; -derrotas infringidas al Ministerio de Trabajo...) De hecho, la misma madurez de la situación objetiva hacia in dispensable, para asegurar cualquier paso hacia adelante, una estrategia global anticapitalista, una extensión y cen tralización de los órganos propios de los trabajadores. -Subrayaba los límites del ascenso espontáneo y empírico -del movimiento de masas. La debilidad del foctor subjeti vo va, pues, a revelase con fuerza, a modificar.la. evo Lución de la correlación de fuerzas. CEDOC

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Después del 25 de noviembre de 1975, el retroceso li mitado del "proceso revolucionario" va a expresarse, entre otras cosas, en un complejo desarrollo de la recomposición del movimiento obraro organizado.

A) Las capas de trobajadores mas retradados, que en -traron en la lucha con ocasión del movimiento reivindi -cativo del otoño de 1975, experimentaron una rodicaliza ción y una politización aceleradas y superficiales, cual los hace vulnerables a la ofensiva burguesa, Se de pendencia en relación a los aparatos reformistos aumenta cuando el ataque gubernamental se sitúa precisamente al nivel en que estas organizaciones juegan un papel decisi vo para la organización de una respuesta de conjunto. Él retroceso del movimiento obrero hace pues, resurgir con más fuerza las diferencias en la madurez poltica de la clase obrera dependiendo de sus diferentes regiones y ra -mas industriales. riado del cinturón industrial de Lisboa y del Alentejo y el del resto de la masa de trabajadores podria aumentar si los sectores que ven suspendidos sus contratos no dan, en el terreno económico, una respuesta eficaz. El retraso -de los trabajadores en la organización de la respuesta podria combinarse con las mavilizaciones y un cambia de actitud por parte de la pequeña burguesia y suscitar. una modificación de la correlación de las fuerzas sociales en su conjunto.

B) La falta de centralización de los órganos propios -de los trabajadores —que no permite, en período de as -censo contrarrestar el desarrollo desigual de la conciencia y el grado de auto organización— revela crudamente las diferencias cualitativas entre las Comisiones de Morado -res y las Comisiones de Trabajadores y los diferentes nive les de representatividad de las segundas. Este proceso fo cilita una operación de recuperación y de integración la estructura sindical de los Comisiones de Trabajadores, tanto más cuanto que estos son los únicos que disponene -de coordinadoras y de los medios de realizar cierta centro lización, además de que poseen una influencia determi = nante en la Intersindical.

Paralelamente, en este período de recuperación de las fuerzas de la clase obrera, se refuerzo el peso de las organizaciones sindicales. Se abre una nueva etapa en la extensión de la sindicalización. Esta combina tres aspectos: 1) la penetración mãs profunda de las organi -zaciones sindicales en los sectores que nunca, en el pert odo anterior al 25 de abril de 1974, habian sido sindica -lizados (profesores, servicios públicos) : 2) la amplia -dión de los sindicatos por oficios salidos del antiguo siste ma "'Sindical" con carácter corporativista, y 3) el naci = miento y la expansión de los sindicatos por rama (metalur gia, construcción civil, correos). Después del 25 de no viembre de 1975, los sindicatos con dirección socialista -se integran a la Intersindical. Asise abre un nuevo de -bate, tanto en lo que respecto al tipo de réplica que re -quieren las medidas tomadas por el gobierno, como en la referente al funcionamiento democrático de los sindico tos. Este proceso atenta contra el control burocrático -del PCP y tiende a agravar las contradicciones en un PS que se sabe la clave del gobierno.

C) La naturaleza misma del ascenso obrero, escalona do y sin encontrar mayores obstáculos, favorecia una co capacidad de iniciativa y una audiencia reales de la van guar dia obrera amplia. Sin embargo, el carácter semies pontáneo y semiconsciente del movimiento se reflejo en la distorsión entre el nivel de encuadramiento político de esta vanguardia y su amplitud. En esta misma lógica, la identificación de las victorias de los soldados y la de los trabajadores, constituye un rasgo determinante de su percepción pol fica y explico el impacto que ha tenido sobre ella la derrota de una parte de los soldados.

AsT, durante el repliegue, se revela la debilidad cuan titativa de la fracción organizada de esta vanguardia obrera amplia, su confusión polfrica afloja los vinculos = con la perifieria y facilita asi un control de la fuerza or ganizada de los reformistas (especialmente el PCP) sabre esta última. La inexistancia de una organización revolu cionaria credible capaz de extraer las lecciones del 25 de noviembre, de hacer que esta vanguardia obrera am -plia asimilara esta experiencia, y de utilizar los elementos educativos de los enfrentamientos para reforzar la autonomía de clase, aumenta su desconcierto, frena Sus ritmos de recuperación y limita su capacidad de encabe -zar una respuesta decidida a la ofensiva gubernamental en el plano económico.

D) Las conclusiones del 25 de noviembre extraídas por el PCP, cuya estrategia está condicionada esendialmente por por un proyecto reformista de "revolución democráti -ca" y por la preocupación de mantener sus posiciones en el aparato de Estado y, más especialmente en el aparato militar, lo conducen lógicamente a un viraje derechisto. Otorga nuevamente la prioridad a la lucha antifascista en la perspectiva de la construcción de un régimen demociótico. Por ello, insiste en la alianza con el PS, a par que realiza aperturas hacia la escisión del PPD, en el contexto de la búsquedo de una alianza con la pequeña burguesia urbana y de algunas sectores de las clase me dias.

La debilidad y la confusión de la "izquierda revolu -cionaria" —que no ha logrado capitalizar los tensiones -en el seno del PCP después del 25 de noviembre— Facilila corriente stalinista. Esto puede permifirle, sin mayo- ta la instrumentalización de los órganos autónomos por res riesgos, retroceder respecto a ciertas conquiatas de las masas. Pero sus vinculos con la clase obrera y la combatividad de gran parte de sus militantes obreros, le obligarán a responder en el ferreno económico tratando -de canalizar al movimiento en el cuadro sindicol, a Fin de impedir un resurgimiento de las Comisiones de Trabaja dores como árganos embrionarios de dualidad de poderes. AsT mismo, dificilmente podrá guardar silencio ante la re presión gubernamental sin correr el riesgo de suscitar tensiones internos y de restringir aún más su influencia entre los militantes de izquierdo, por lo que tratará de evitar,a toda costa, nuevos choques, y sus declaraciones de oposi ciến a la política económica y social del gobierno serán seguidos de indicaciones precisas sobre las formas -que deberia tomar la respuesta.

E) Al apoyar la represión y los decretos gubernamentales, el PS ha dado un paso más en su carrera contrarre -volucionaria. Ahora bien, el reagrupamieato.ada.dere.cha de la jerarquía militar, la ofensiva contra to feformo

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agraria, las proclamas reaccionarias del PPD y de CDSindican quienes son los beneficiarios de la estabilización del Estado burgués, de las medidos necesarios para la reactivación de una economia de mercado, y quienes son los verdaderos artifices de un restablecimiento del orden capitalista. La naturaleza del PS, sus relaciones con la clase obrero, no lo hacen un instrumento funcional para asegurar la aplicación de medidas de ataques frontales -contra el nivel de vida de los trabajadores. La contiendo electoral, asi como la situación política, lo obligan a reforzar su presencio arganizada en el movimiento obrero. Paralelamente, para competir por la clientela electoral pequeñoburguesa con el PPD, debe afirmarse como fac -tor de arden. Estas dos axigencios contradictorias, asT como los ataques del gobierno contra las conquistas de los trabajadores, entre otros, de los organizados sindicalmente e influenciados por el PS, pueden hacer surgir los contradicciones internas que habian quedado ocultas por la lucha contra el PCP y permitir el desprendimiento de tendencias opositoros. Finalmente, el peligro confirmado de un reforzamiento de la extrema derecha reactiva las: aspiraciones unitorias en el seno del movimiento obre ro y puede poner en una situación dificil a la dirección -de Soares.

F) La confrontación entre el desarrollo real de la lucha de clases y las perspectivas trazadas por las corrientes centristas y ultraizquiendistas determina una profunda crisis de estas organizociones. El viraje del MES y del PRP los conduce a desarrollar una linea antifascista cuya diná mica está cargada de adaptaciones oportunistas dirigidas al PCP; incluso, hay sectores que se refieren a la "iz -quierda del MFA". En cuanto a la UDP, ésta refuerza -su actitud hipersectaria hacia el PCP, que es caracteriza do como socialfascista y preconiza la formación de un "frente antifascista" apoyado en los "órganos de voluntad popular".

La crisis de las organizaciones centristas del tipo PRP y MES, combinada a la debilidad del polo trotskisto, deja, en el futuro inmediato, cierto espacio a las corrientes co ma la LDP. La adopción por todas estas corrientes de la lFnea entifascista, cualesquiero que sean las motivacio nes, aumenta la incertidumbre en la clase obrera, la des maralización de su vanguardia y contribuye a diluir necesarias consignas de respuesta al ataque económico de la burguesia en una confusa óptica de "lucha antifascista"

SINDICATO

LIVRE DOS FERROVIÁRIOS

La nueva etapa abierta por el 25 de noviembre de 4 oriva de la corelación de fuerzas socialis entre lo 1975 no se caracteriza por una modificación cualiburguesta y el prietariado. Sin embargo, termina el periodo coracterizado por una crisis profundizada del apara to de Estado, el que por lo demás, ya no se ve enfrentado a la centralización de los órganos de dualidad de poderes. Los rasgos dominantes siguen siendo los de una situación prerre -volucionaria. La burguesta ha recuperado cierto iniciativa política y ha comenzado una restructuración de su aparato de Estado, sin haber inflingido una derrota a lacla se obrero, ni superado su crisis de dirección poltica. Las divisiones en el PPD, en la jerarquía militar, ast como -los debates entre CDS y el PPD traducen esta crisis. CDS quiere aparecer como el único defensor consecuente de los intereses de la burguesta y trata de afirmarse co mo dirección alternativa en el campo burgués, tratando -de instrumentalizar a distintas capas de la pequeña burguesia —la que también proporciona sus tropas a la ex -trema derecha- para asentar su base social.

El proletariado industrial y agricola, cuyo potencial de combate es muy importante, se enfrenta, por primera -vez, a un cuestionamiento de sus principales conquistas, disponiendo de importantes puntos de apoyo (sindicatos, -Comisiones de Trabajadores, Ligas Campesinas, partidos) y de una rica experiencia de luchas que le permiten res -ponder a la ofensiva burguesa e iniciar, a corto plazo, lu chas económicas. Una reactivación del mavimiento reivindicativo ante los atentodos contra el nivel de vida per mitiría reactivar los órganos autónomos de las masas, cuya columna vertebral sería constituida por las Comisiones de Trabajadores. Nuevamente, su centralización y su trans Formación en órganos de dualidad de poderes se convertiria en un objetivo Inmediato.

Una provocación económica o polfrica de la burgue -sía, o de algunos de sus sectores ciegos (por confiados), podría, no sólamente acelerar tal respuesta, sino incitar a una forma masiva y unitaria de movilización que podria terminar con los efectos de consolidación del aparato de Estado y pondría de nuevo, y objetivamente, a la orden del dia la cuestión del poder de las masas trabajadoras.

Un retraso en la realización de la contraofensiva obre ra favoreceria la consolidación de los instrumentos de la burguesta para entrar en una nueva prueba de fuerzos, qui zás un poco pospuesta, pero no por ello menos decisiva.

La dinámica, las ritmos y los plazos de la situación -politica portuguesa están también determinados por la pro fundización de la crisis de sucesión del franquismo y la entrada en la escena poltrico de las masas obreras en 5 -paña. En un plazo relativamente corto podría agregarse, pues, un elemento de desequilibrio a las factores estructy rales de inestabilidad propios de Portugal.

Las tareas a las cuales debe hacer frente el proletario do en esta nueva etapa subrayon la urgencia de la necesi dad de la construcción de una dirección revolucionario. -capaz de asegurar una elevación de la conciencia de cla se y conducir al proletariado y sus aliados a la conquista del poder.

CEDOC

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UmUN

IV

Cualesquiera que sean las fluctuaciones del *proce "so revolucionario", nada evitará la prueba de fuerzo decisivo entre las dos clases findamentales. Revolución y contrarrevolución, victoria de la clase obrera y establecimiento de un Estado obrero o aplasta -miento político de los trabajadores e instauración de un "régimen fuerte" (dictadura militar, dictadura fascista o semifascisto...): esta es la alterativa real que se presen ta a las masas trabajadoras portuguesas. La LCI debe ho cer todo lo posible por praparar a las masas para tal con -flicto, apoycindose en las múltiples y ricas experiencias g fectuados por los trabajadores antas del 25 de noviembre, esforzándose porque la mayoría de las capas de la clase o brera asimile las lecciones del 25 de noviembre, propor -cionando un proyecto polfrico de conjunto credible a los ojos de las masas trabajadoras para transformar la respuesta inicial a los ataques burgueses contra las conquistasde las masas en una ofensiva generalizada.

A) Aprovechando la polfrica reformista de las direc -ciones del movimiento obrero, la burguesta trata de tradu cir al plano social la victoria polftica y militar obtanida el 25 de noviembre. En este contexto, la tarea priorita ria de los marxistas revolucionarios consiste en estimular, por medio de la propaganda, la agitación y las iniciati -vas prácticas, el contro ataque más unitario y más radical contra los efectos del plan de austeridad del gobierno, contra el cuestionamiento del control obrero y de todas -las manifestaciones de contestación del poder patronal en las empresas, asi como contra los atentados contra la re -Forma agrario.

La correlación de las fuerzas sociales, el potencial -de combatividad, los instrumentos de que dispone la cla -se obrera y los trabajadores agricolos, les permiten inflin air un categórico desmentido a la actual ofensiva patro -nal y gubernamental. Un retraso de las plazos de res -puesta puede acentuar la desorientación limitada de los trabajadores, aumentar la influencia reformista, vaciar -de su contenido a las estructuras de auto organización -Comisiones de Trabajadores— y ampliar el espacio que favorece un reagrupamiento de las fuerzas en el campo -burgués, asi como la afirmación de una dirección en su seno. Las elecciones de abril, en esas condiciones, podrian acelerar y consolidar este proceso.

Los marxistas revolucionarios deben, pues, dar una -gran importancia tanto a la organización de la solidaridad como a la de la popularización de las luchos parciales y odicales que se desarrollen desde ahora, en oposición a la polftica de las direcciones reformistas que contribuyen a aislarlas. Esto puede constituir un factor que favorezco las movilizaciones más amplias, demostrando que posible la victoria y, permitiendo, sobre todo, el volver a poner a la orden del dia las formas de lucha más avan -zodos de la fase anterior.

En la actual coyuntura, la batalla central se desarroIlará contra las medidas de suspensión de los contratos, es decir, de negación de las conquistas obtenidas por el movimiento reivindicativo del otoño de 1975. Al suspender los contratos, el gobiemo sondea las reacciones del grueso de la clase obrera, al tiempo que golpea con más fuerza en el punto en que la respuesta de los trabajadores es tá Fuertemente determinada por la política de las organi -zaciones sindicales y, por consiguiente, de los aparatos -reformistas. Dada la conjunción de la ampitud del ata -que al nivel de vida y el potencial de lucho mantenido -en las filas obreras, es muy poco probable que el gobierno — incluso aprovechando la orientación de las organiza ciones reformistas— logre hacer pasar el conjunto de sus medidos, Una respuesta muy fragmentada podria permitirle al gobierno, incapaz de hacer avanzar todos sus peg nes en todas las casillas del tablero, el llevar sus esfuer zos a los sectores palfticamente más atrasados, asf como más débilmente organizados y obtener algunos éxitos. De esta manera podría aumentar la división de la clase abre ra entre diversos sectores y regiones. Es por ello que los marxistas revolucionarios, a partir de las movilizaciones que se desarrollarán en una rama u otra, insistirán en la necesidad de la coordinación y la generalización de la respuesta, para hacer fracasar los ataques que efectiva mente golpean a la clase obrera.

Sin embargo, un movimiento reivindicativo de gran envergadura para impedir las medicas de austeridad, plan tea agudamente la cuestión del funcionamiento de confun to de una economia capitalista confrontada a una grave -crisiscoyuntural y estructural. Para cualquier respuesta de conjunto, pero sobre todo si la lucha mantiene un nivel elevado, son necesarias perspectivos globales claras, ast como una solución articulada desde el punto de vista de la close obrero. Por ello, es imprescindible para las marxistas revolucionarios la elaboración de un cuerpo de reivindicaciones y un plan de lucha que constituyan una respuesta concreta a los problemas sociales y económicos del pais, afirmándose como una alternativa ante las saluciones reformistas de todo tipo. Tal proyecto debe ser el soporte de la intervención de la LCI.

Es necesario combinar, en las luchas parciales, la pro paganda por estas soluciones de conjunto, con el fin de a umentar todas sus posibilidades de traducción en iniciativas de masa.

B) La aplicación del plan gubernamental de ousteridad implica el cuestionamiento de las libertades de organización y de expresión arroncadas por los trabajadores -en el transcurso de 18 meses de lucha.

Por el momento, el gobiemo aún no está en la posibilidad de desplegar una amplia ofensiva represiva, limitán dase a la aplicación de medidas selectivas destinadas a preparar el terreno para golpear más duramente a la vanguardia. Estos medidos toman tanta más significación po Intica cuanto que los militantes arrestadosiel 25 demunidade viembre son mantenidos en prisión, mientrar que des parti

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cipantes en el complot del 11 de marzo y el personal policTaco del régimen salazarista han sido liberados.

Todo el movimiento obrero debe organizar una amplia campaña por la liberación de los prisioneros polfticos que haga retroceder a la burguesto y su gobierno y le impida atentar contra los derechos de expresión y organización -del movimiento obrero. Al mismo tiempo, es necesario -que se exija, ante la gran cantidad de reincorporaciones de ex agentes del régimen corporativista a sus funciones, su depuración inmediato, y que se tomen medidas en este sentido, donde quiera que esto sea posible y pueda, a su vez, ser motivo de una adhesión popular.

La recuperación y funcionamiento de los efectivos y de los medios de la GNR y de la PSP (Guardia Nacional Republicana y Policia de Seguridad Pública, respectiva -mente), Fuerzas de choque del viejo régimen, ponen a la orden del dia la necesidad de realizar una extensa agitación por el desarme y la disolución de estos cuerpos repre sivos.

En la actual coyuntura, el gobierno puede tratar de apoyarse en una legislación antiobrera (ley sobre la pren sa, sobre el derecho de huelga), no aplicada hasta ahora, debido al ascenso del movimiento de masas. Esto convierte en primordial la lucha por la abrogación de estos -decretos ley y por la defensa incondicional del derecho de manifestación y de huelga de los trabajadores, del derecho de expresión y organización de todas las tendencias del movimiento obrero y de las estructuras propias de las masas trabajadoras, Es en esta perspectiva que debe situarse la campaña contra el pacto propuesto por el Consejo de la Revolución, el que trata de consolidar sus po -siciones, incluso por medio de una operación presidencia lista, para desarrollar una polftica antiobrera y cuestio = nar los conquistas de los trabajadores.

Las Comisiones de Trabajadores y los sindicatos siguen siendo los instrumentos privilegiados para la realización -de una respuesta de masas al ataque patronal y guberna -mental contra las conquistas obreras y populares. La orien tación defendida por los matxistas revolucionarios en las Comisiones de Trabajadores y en los sindicatos debe evitar cualquier oposición de estos entre si y debe subrayar su complementareidad. Ante el proyecto reformista de in -tegración de las Comisiones de Trabajadores en la estructura sindical, de la negación de su autonomía y de su fun ción especifica, es necesario poner el acento en la pre -servación de esta autonomia y en su representatividad -

Esto no puede desprenderse sino de la demostración efectiva de que las Comisiones de Trabajadoresa sumen tareas que se inscriben en el cuadro general del control obrero, concebido como medio de una verdadera defersa de los intereses de la clase y de un inicio de realización de sus aspiraciones. •Las decisiones gubernamen tales y el proceso de recomposición del movimiento obre ro confieren a los sindicatos un papel más importante subrayan la necesidad de desarrollar en ellos un trabajo -sistemático para la construceión de una tendencia revolucionaria, Este trabajo sindical debe permitir el que penetren en los sectores atrasados una serie de reivindica -ciones transitorias y un debate sobre los temas ligados al control abrero. Además, la presincia a escala nacional en los sindicatos y su animación por parte de los militan tes revolucionarios puede impedir el aislamiento de Comisiones de Trabajadores en ciertas ramas industriales.

En el plano sindical, el objetivo estratégico sigue siendo el de la construcción de una central sindical única independiente, organizada por ramas industriales que funcione según las normas de la más grande democra -cia obrera. La batalla por este funcionamiento demo -crático y por la liquidación de las estructuras corporativis tas puede combinarse con el desarrollo y reforzamiento -de las Comisiones de Trabajadores e incluso facilitor su centralización por ramas.

Ante la crisis económica y los decretos gubernamenta les, la definición de opciones globales para consolidar el contra ataque sindical exige la más libre discusión de las diferentes orientaciones y pone de relieve la importancia de un congreso sindical democrático. La expresión de las necesidades, la farmulación de Tas reivindicaciones y la definición de una estrategia de lucha necesitan de la existencia del derecho de tendencia, es decir, la posibilidad de un debate sin obstáculos, en donde cada corrien te del movimiento obrero pueda hacer valer sus solucio nes ante el conjunto de los trabajadores. Esta confronta ción de ideas constituye la precondición real del respeto y puesta en prácitca de las decisiones tomadas por la mayoria. Esto debe ser presentado constantemente como una alternativa a la práctica manipuladora de las direccio nes reformistas en los sindicatos y particularmente PCP en el aparato nacional de la Intersindical:

D). Los marxistas revolucionarios afirman el rol decisi -vo que para el fuluro de la revolución portuguesa tienen Tas Comisiones de Trabajadores, que son el fruto del mo -vimiento propio de los masas, y han permitido superar las divisiones de los sindicatos por oficio, asûmir las tareas -permanentes de control obraro y, embrionariamente, autodefensa, asegurar la unión de las masas populares y tomar iniciativas rodicalmente anticapitalistas (principios de readaptación de la econonomía, vínculos entre trabajadores agricolas e industriales, etc.)

Las Comisiones de Trabajadores se imponen como un eje o partir de : • la necesidad de unidad en la lucha experimentada por los trabajadores en las empresas; * la necesidad de la genaralización del contral obrero, -especialmente en el sector nacionalizado: *la necesidad, ya expresada en las plataformas reivindi -cativas de algunas empresas, de un plan de lucha de conjunto contra el desempleo, por la readaptación de ramas entaras de la economio, por el establecimiento de vínculos directos entre los diversos sectores de la producción industrial y entre éstos y la agricultura, para la defini ción de las prioridades de producción del sector raciona-

El objetivo sigue siendo, pues, al desarrollo, la coordinación y la centralización de las Comisiones de Tra -bajadores como eje central del desarrollo de los órganos -de dualidad de poderes.

En esta perspectiva, la coordinación a nivel de ramas puede constituir una mediación para llegar a un congreso central nacional de Comisiones de Trabertadores gillerm-

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bocar en una situación de dualidad de poderes.

La propaganda y la agitación por la centralización se enraiza en las luchas y las necesidades concretas de los trabajadores ; su dinámica revolucionaria reside en el hecho de que atribuye a las Comisiones de Trabajadores -las funciones de los Consejos Obreros y de que las conducen a conflictos directos con el gobierno de coalición y la maquinaria del Estado burgués.

El congreso nacional de Cominiones debe ser presen lado como el cuadro organizativa más adecuado para confrontación de las experiencias diseminadas, para el recuento de los informaciones necesarias para la elaboración de un plan obrero de reorganización de la economía portuguesa, para asegurar las condiciones de ejecución -de las decisiones tamadas. La elaboración de este plan debe conjugarse con el desarrollo del control obrero. En efecto, este plan se basa en el balance de las capacida -des de producción de las empresas agricolas e Industriales, del estado de los medios de comunicación y de los trans -portes y en un recuento de las necesidades de consumo -privado y colectivo de las masas trobajadoras, asT cOmO los necesidades de bienes productivos. De tal suerte que un congreso nacional de las Comisiones de Trabajadores -surja como elemento central de una respuesta autónoma -de la clase obrera a la crisis social, económica y politica y pueda permitir el soldar en torno al proletariado a sus aliados de entre las masas urbanas y rurales.

La tarea determinante para la realización de estos ob jetivos —que requieren una unificación de la clase obrera y una transformación de los árganos propios de los tra -bajadores en verdaderos órganos de frente único al nivel más elevado— es la defensa, por parte de los marxistas -revolucionarios, del pleno ejercicio de la democracia obrera en la constitución y funcionamiento de las Comisiones de Trabajadores.

Para ello, es necesario destacar los siguentes puntos :

* La elección libre y democrático de los delegadosde las Comisiones de Trabajadores, así como su revocabili -dad por la base y no su designación por los partidos según proporciones arbitrarios y fijos.

• El derecho de los delecados a agruparse en corrien tes y tendencias políticas y a debatir todos los problemas según su ideologia propia.

Es sólo en función de la amplitud y del resultado de tal campaña de explicación como puede desplazarse del espiritu de los trabajadores la falsa polarización provocade por los dirigentes del P5 a la vez que favorecida por la orientación y los métodos burocráticos de la dirección del PCP, entre un Estado "democrático" situado de hecho en el marco del sistema capitalista y una "dictadura co -munista" que destruiría las libertades. La experiencia -masiva de democracia obrera, tanto en las Comisiones de Trabajadores como a nivel de un congreso de rama o

TUT congreso nacional, es lo único que puede permitir la recomposición de la unidad del frente proletario y convencer a los trabajadores de que un Estado obrero, basa -do en los Consejos, garantizaría las libertades democráticos cualitativamente superiores a las que concede la bur quesia tradicional.

Finalmente, un incremento de la actividad de las Comisiones de Trabajadores en esta dirección puede propor -clonar una referencia que facilite un resurgimiento de las Comisiones de Moradores como órganos propios de las masas trabojadoros en los barrios y las localidades y eliminar la tendencia estimulada por los reformistas de convertirlas en apéndices del aparato Estatal (municipalidades). Las tentativas de la burguesia de recuperar los edificios ocu -pados durante la oleada que siguió al 11 de marzo y los atentados a las condiciones de vida de las masas ofrecen en este momento una ocasión favorable para revivificar y extender las Comisiones de Moradores. Uno de los cen -tros de gravedad de su intervención debe ser la toma de iniciativas de control de los precios, de vinculación con las cooperativas agricolas para la venta de productos y la lucha contra las redes capitalistas de distribución asi co -mo contra las operaciones especulativas de acaparamiento de bienes de consumo.

D) Después de haber organizado el apoyo al intento -de golpe de Estado del 28 septiembre de 1974, los terratenientes opusieron una resistencia dispersa a la progresión de la reforma agraria, sin ser capaces de organizar una mo vilización de masas.

MITIN DEL CDS CERCA DE OPORTO

La negativa a aplicar la ley de reforma agracia, el secuestro de ganado y material agricola, la no repara ción de máquinas, el incendio de las cosechas, los aten tados individuales, siguieron siendo las armas preferidal = de los latifundistas. Pero ante la agravación de la lucha de clases en el campo (ocupación de tierras, bajo el V y VI gobiernos, unióni de los trabajadores de la metalurgia del Sur, los asalariados agricelas y los pequeños campetinos pobres...), la segunda" concentración de agriculto -res" de Ria Maior, realizada en noviembre de 1975, marca un progreso importante de la redeción capitalista. Además de las ocupaciones de tierras se ataca a la refor -ma agraria en tanto que tal. En esta ocasión los latifundistas expropiados logran reunir a los pequeños y media -nos comerciantes (cuyos especulaciones se ven amenaza -das por la racionalización de los circuitos comerciales de bida o la reforma agraria), asi como a los campesinos ni -cos y a los pequeños y medianas del Norte y del Oeste. La tentativa de cristalización de un bloque serenar

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parte de la reacción, especialmente en el Norte y el Con tro, constituye una amenaza para la revoluc ión portugues0. El movimiento obrero no puede pensar en la posibi -lidad de una salida victoriosa a la hora de una prueba de fuerzas con la burguesia si no es a condición de que se desintegre, por lo menos parcialmente, tal bloque y de que amplie su propia base de apoyo,

Pero, para lograrlo, hay que poner el acento sobre to das las medidos que los sindicatos y Comisiones de Trabajadores de los sectores industriales y bancarios pueden tomar para proporcionar una respuesta a las necesidades inmediatas de los trabajadores agricolas y de los pequeños -campesinos (abonos, créditos, maquinas....). Luego -hay que demostrar la comunidad de interases que los liga al progreso de la revolución, haciendo evidente que sola mente una planificación central, bajo control obrero, de la producción de abonos, máquinas y herramientas agrico las, asT como la utilización central del crédito, pueden -permitir, tanto una ayuda a las cooperativas y a las fie -rras expropiadas y o las transformadas en propiedades calectivas de Estado, como una readaptación p'anificada de los cultivos y de la producción agricola.

Una modificación de la correlación de fuerzas en el campo exige un reforzamiento de los sindicatos agricolas, de los ligai de campesinos pobres, de las Comisiones Trabajadores Agrícolas, así como un incremento del peso de los campesinos pobres, los arrendatarios y los aparce -ros, en al seno de los consejos de aldea en las zonas de la pequeña propiedad.

Esta consolidación de la organización propia de las trabajadores de la tierra debe reforzor la unión entre estos órganos y los de los trabajadores Industriales, banca -rios y del comercio, para asegurar la aplicación y profan dización de la reforma agrario, independientemente la estructura del Estado burgués. Finalmente, deben ser reforzados los instrumentos de autodefensa para contrarres far las operaciones de recuperación de las tierras y intimidación desplegadas por los latifundistas y sus mill -cias armados.

A) Los marxistas revolucionarios aprovecharán 16 cepcinnes aventureristas y minoritarias y desarrolla lección del 25 de noviembre para combatir las con la propaganda por la autodefensa de las masas como prolongación de los órganos embrionarios del poder prole: tario y para la protección de todas las organizaciones poItticas y sindicales del movimiento obrero. Solo esta 6p tica puede preparar a amplios sectores de los trabojodores para responder a cualquier tentativa reaccionaria.

:En lo inmediato, las maniobras de la extrema derecha asi como la utilización de la GNR-PSP o, eventualmen -te, de unidades militares especializados, da un relievo -particular a la organización de piquetes de autodefensa.

Además, a la luz de la importancia concedida por la propia jerarquía a la recuperación de los arsenales, que explotar las experiencias, anteriores al 25 de noviem bre, de control de los depósitos de armas y todas las ini -ciativas tomados en el sector de las fábricos de armamento, para desarrollar una propagando concreta sobre el tema del control, por parte de los trabajadores y los comités de soldados, de los depósitos asi como de la ufiliza -ción de las armas.

B) La contraofensiva de la jerarquía militar, aunque modifica profundamente los condiciones de movilización de los soldados, no por ello suprime todas las posibilida -des de lucha en los cuarteles, nutridos por la experiencia vivida por muchos de ellos. Lo audiencia de los movimientos pasados entre los nuevos reclutas puede facilitar la resistencia a la disciplina militarista. La actividad -de los milifantes revolucionarios en el ejército tiene por objeto la defensa de los derechos democráticos, de orga -nización y de expresión de los soldados. En torno a este AB de Comunicació roteca General CEDOC

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eje pueden volver a tomar forma las estructuras propiasde los soldados que conduzcan al resurgimiento de un movi. -miento autónomo.

Tal movimiento constituye la mayor seguridad de que el gobierno no podrá utifizar a la tropa contra los trabaja dores. Los revolucionarios deben hacer todo lo posible para que se perpetúe lo que constitula una de las conquis tas más importantes del movimiento de las soldados : negativa masiva a volverse contra los trabajadores. Sobre esta base, hay que insistir en la necesidad de la unión en tre los órganos de los soldados y los de la clase obrera y sobre la discusión previa de las órdenes, lo que, ulteriormente, puede facilitar la agitación en favor de la elec -ción de los oficiales por los propios soldados.

La propaganda antimilitarista debe integrarse en los diferentes aspectos del trabajo de masos ( en los sindica -tos, en las Comisiones de Trabajadores y las Comisiones -de Moradores). La de los marxistas revolucionarios debe diferenciarse radicalmente del pacifismo de los reformis -tas y debe tralar de que los trabajadores abandonen cual quier esperanza de clemencia de parte de una burguesia -"demócrata" cuando ésta haya decidido pasar de las ma = brera y sus aliados. El principio del desarme de la burquesia y del armamento del proletariado debe constituir -la base de toda nuestra propagando antimilitarista, fuero y dentro de los cuartelas.

C) El ataque contra el nivel de vida de las trabajadores, asi como el reforzamiento de las medidos reaccionarias, con los peligros que implica para la clase obre ra, no solamente crean las condiciones abietivos qué exi gen una sólida unidad del frente proletario, sino que agu dizan la aspiración unitaria. Las consignas unificadoras -que respondan a las necesidades más importantes del proletariado, deben servir de instrumentos para la realizo -ción en la lucho de un frente únicocontro la reacción conómica y política. La táctica del Frente Unico Obrero constituye la clave de cualquier tentativa real de iniciar acciones de masas y comprometerse asi en la via de lacon quista de la mayoría de la clase obrera. No se desprende de esto orientación que haya que subordinar toda iniciati vu a un acuerdo previo de las direccion es reformistas del movimiento obrero. En efecto, hay que buscar la unidad de acción con todas las fuerzas polfficas dispuestos a en tablar, sin esperar, la lucho, tanto en el terreno de fa defenso de las conquistas de masas contra la represión gu bernamental y patronal, como en favor del desarrollo. coordinación de las Comisiones de Trabajadores, y ocasio nalmente, de las Comisiones de Moradores. Paralelamenle, el el plano sindical, hay que poner el acento en las reivindicaciones unitarias; la constitución de reagrupa -mientos (con listas sindicales comunes por ejemplo) puede convertirse en un importante incentivo para presentar soluciones alternativos a las avanzados por los reformistas -que se encuentran a la cabeza de los sindicatos.

Tal orientación - que puede reactivar a la vanguar -dia obrero ámplia y encontrar una audiencia en las Filas reformistas (especialmente el PCP) - debe articularse per manentemente con una propaganda unitaria hacia las dire cciones reformistas y la multiplicación de las proposicio -nes tendentes a implicar en la acción a los trabajodores influenciados por el PS y el PCP.

Esta propaganda y esta agitación permanentes por el Frente Unico, la afirmación de una voluntad unitaria in cluso a contracorriente de la sensibilidad inmediata de ciertas capos de vanguardia influenciadas por el izquier -dismo, pueden preparar la respuesta unitaria ante una pro vocación política, militar o económica de la reacción. -Tal réplica podria, a su vez, permitir la realización de -un nuevo paso hacia adelante en la construcción de orga te terreno son la condición para que se abra de nuevo y nos de democracia proletaria. Los éxitos concretos en as na perspectiva de dualidad de poderes.

Los rasgos dominantes de la situación pollica y so cial sigue siendo una profunda inestabilidad. Por 9 tra parte el test de la correlación de fuerzas entre las dos clases fundamentales de la sociedao portu -guera aún na se ha efectuado, y probablemente so efec -fue en forno a la suspensión de los contratos de las princi pales cuestiones económicos (inflación y desempleo, del control obrero, y de la reforma agraria).

DISNO-LENISMO!

CARRIP de Comunicació roteca General CEDOC

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LCI VIVA B

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Por ello, los marxistas revolucionarios pondrán el a cento en la propagando de Gobierno Obrero y Campesino, en el programa que este debería aplicar para defender -las conquistas de la close obrera y satisfacer las necesida des y aspiraciones de las masas trabajadoras. Además, i dicarán que solamente apoyándose en la movilización / la autoorganizoción del proletariado, encontrarán la fuer za necesaria para resistir al sabotaje de la burguesta y P9 ra llevar a la práctica sus decisiones.

La concrección de la fórmula gubernamental en laogi tac ión depende esencialmente del grado de movilización, de unidad de acción de las masas y de la dinámica de desarrollo de un movimiento con objetivos inicialmente de Fensivos. En esta fase transitoria, el objetivo de una con signa de gobierno sigue siendo el de oponer politicamen -te a la clase obrera en tanta que tal, a todas las demás -clases, es decir, a todas las coaliciónes gubernamentales que emanen del sistema político burgués.

En el caso de que se acentúe la ofensiva capitalisto -mente estos datos por medio de la reivindicación Gobierno PC-PS que aplique un programa de defensa y exten -sión de las conquistas obreras. En el contexto actual, los iniciativas de Frente Unico hacia el PCP y el P5 debenar ricularse con la exigencia dirigida a las direcciones soc F aldemócrata y estalinista de que "rompan con la burgue -sia", es decir, que rompan con la colaboración con los -partidos burgueses y las instancias que preservan los: inte roses de la burguesto, particularmente el Consejo de la Revolución.

Si un nuevo impulso del movimiento y de la autoorgonización de las masas tomara forma en la posibilidad en la realización de un Congreso Democrático de los Sin dicatos (rebasando la pura y simple problemática sindical) y de un Congreso Nacional de los Comisiones de Traba -jadores, entonces se manifestarian las condiciones para la organización y lo expresión propias de la ciase obrera an to los proyectos del capital y del Gobierno. Estos datos -deben entonces ser integrados a la consigno gubernamen -tal para permitir traducir, en términos de poder, los obje tivos de las masas.

A esta orientación responde la fórmula general de pro paganda Gobierno Obrero y Campesino responsable antelas organizaciones de masa de los trabajadores.

Esta fórmula deberá ser concretada en cada etapa pre cisa en relación con la evolución de la correlación de -fuerzos, los cambios de la situación palftica y la recompo sición del movimiento obrero que de alli se desprende.

Durante el otoño de 1975 el desfase entre el estado › de espiritu de los masos y su falta de percepción de una clara salido polfrica, asi como su débil nivel - de organización, reflejabo la falta dramática de u na dirección revolucionaria. La situación que siguió 25 pone a la orden del día una recomposición del movi -miento obrero y de sus fuerzas polfticos. Los marxistas re volucionarios pueden jugar un papel imporfante en rese proceso si son capaces de crear un polo político de refe -rencio partiendo de sus fuerzas limitados y realizando una verdadera reorienfación poiftica.

Esto requiere una intervención pública y sistemática -que demuestre la capacidad de los militantes trotskistos -de proporcionar un análisis y perspectivas para el desarro llo de las luchas. Sólo entonces podrán ser parte activa -en la l cha e impulsor el debate de una unidad de acción en la extrema izquierda y desarrol lar una ofensiva poltrica hacia los trabajadores del PS y del PCP, desorientados por la polttica de su dirección.

Esto actividad central no podrá tener todo su impacto sino a condición de realizarse con un esfuerzo permanente y paciente de implantoción en la vanguardia obrera, gonando para la organización trolskista a trabajadores avan zados que dispongan de capacidad de iniciativa, audacia y que puedan reforzar su influencia y su autoridad en las filos obreras.

Además, la extensión de la fuerza de choque de los marxistas revolucionarios exige la reagrupación de todaslas fuerzas trotskistas en una misma organización, la sección portuguesa de la IV Internacional. Esto implica que Ta LCi busque una unidad de acción privilegiada con PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) con miras a una fusión.

Los militantes tratskistas estarán a la cabeza de las 19 fos que han combatido por la defensa de la indepen movilizaciones de solidaridad con las masas angole cia durante 15 años de obstinado lucha. Deben de fender la República Popular de Angola, contra la Santa Alianza de los imperialistas, los racistas y las reaccionarios locales, asi como apoyar la lucha del FRETLIN con tra la invasión de Timor por las tropas indonesias.

Los vinculos entre los luchas de los trabajadores de Es paña y Portugal representan la necesidad de una compafa de solidaridad con los combates del proletariado espo ñol contra el régimen de Juan Carlos, dada sus repercu -siones objetivas sobre el desarrollo de la situación en Por Tugal: Además, esta campaña proporciona un apoyo de gran valor para los militantes de la revolución española. Las estrechas relaciones que deben mantener los militantes de la Peninsula Ibérica constituye un soporte estable a es ta actividad internacionalista.

Cualquiera que sea la dimensión del retroceso limitado resultante de los acontecimientos del 25 de noviembre, la revolución portuguesa sigue encarnando para centenas de millares de trabajadores la esperanza de la revolución socialista on la Europa capitalista. Frente a los plazosde cisivos que se avecinan en el curso de la revolución por -tuguesa, la salidaridad internacional militante de los tra bajodores de Europa con sus hermanos portugueses va a te ner una grandisima importancia en el desarrollo de los Turos combates de los obreros portugueses.

La IV Internacional participa plenamente en la cons -trucción de este movimiento de solidaridad, uno de cuyos objetivos centrales es la liberación de todos los militantes y saldados golpeados por la represión a partir del 25. de hoviembre.

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