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Francia

Los trabajadores en pie de guerra

· Inprecor (primera serie) n.º 45, marzo de 1976 · pp. 8-14 · 5.979 palabras

Francia Sindicalismo

Los trabajadores. en pie de guerra

Francia

En el concierto de los paises capitalistas que como ya hemos analizado en INPRECOR han entrado en un largoperiodo de recesión, Francia no es una excepción.

AsT, y a pesar de una recesión y un volumen de paroexcepcionales, la inflación se ha mantenido a un nivel i levado y la recuperación apenas si ha empezado, en mismo momento en que los precios se disparan y la balanza de pagos se está degradando

Dado que la recuperación no va a ser de gran ampli -tud, los socias capitalistas van a esforzarse encarnizada -mente en recuperar lo que han dejado de ganar en dos g Ros de recesión.

La solución a las contradicciones acumuladas durante treinta años de expansión capitalista aparece inmediatomente ante nosostros: incremento cada dia mayor de la -competencia intercapitalista y, sobretodo, aparición de duros enfrentamientos entre el capital y el trabajo.

Ahora bien, a pesar del fuerte movimiento de rees -tructuración industrial y de inversiones que se ha desarrolado bajo de Gaulle y Pampidou, el aparato de produc ción y de distribucón francés continúa a un nivel menor -de concentración que el de sus principales competidores. Este es un fuerte hándicap a la hora de imponerse en la nueva división internacional del trabajo. El gran •capital tendria antes interés en fransformar lo más aprisa posiblemediante reagrupamientos y eliminaciones todo ese impor tante contingente de pequeñias explotaciones, de peque -ñas empresas y de pequeños comercios, incapaces de lo -grar precios de coste competitivos y que son un factor im

J. Renaud portante de inflación! Pero polfticamente pesan demasiado en ese 51% recogido por Giscard en las últimas elec -ciones, como para que aquellas se hagan con demasiada -brutalidad.

Además, el ala más conservadora de la gran patronal espera utilizar en su provecho las trodiciones de moviliza ciones poujadistas (que reciben ese nombre de Pierre Pou jades, líder de un movimiento de la pequeño y mediana -burguesia en los años 50 contro la concentración capitdis ta, abiertamente retardatario, y que servia para frenar ob ¡etivamente los avances en las movilizaciones obreras) de estas capas como contrapeso a las veleidades reformadoros de ciertos patronos y del gobierno. Asi, los patronos du -ros, F. Michelin, Joly (Babicok), Pinet (Industrias mecá -nicos de la región parisina), se han incorporado al UNICER, movimiento polftico y profesional de las PME (Pequeñas y Medianas Empresas), y de los técnicos y cua dras, lanzado por León Gingembre, presidente de PME. La patronal y el poder deben afrontar, por un lodo, un movimiento obrero curtido por Mayo del 68 y las lu -chas ejemplares de los últimos años, ya que, por el otro , los trabajadores parecen menos dispuestos que nunca a la "unión sagrada" en la crisis, cuando la Unión de Izquier das se presenta más decidida, a pesar de sus dificultades, a tomar el relevo de una polftica desacreditada.

Paralelamente sopla un viento de liberalización, cuando no de contestación, en todas las instituciones que han permanecido en Francia particularmente esclerotiza -das. Importantes corrientes en el ejéssite. en la magistra tura, entre los médicos, ponen en cuestión gen gneidna -

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miento particularmente reaccionario. El gran capital y el Gobierno, en otra situación social y polftica, tendrian in terés en buscar apoyo en estos movimientos, a fin de inte= grarlos en la tarsa de madernizar estos instituciones. Pe ro la polarización de clases es demasiado fuerte y acep -tar una contestación de su funcionamiento, es abrir la puer ta a que estos profesionales se hagan peligrosas pregun = tas sobre sus funciones ! El Gobierno se halla pues en gran medida obligado a apoyarse en las corrientes más -reaccionarias, obsesionadas con el orden, que se oponen a cualquier adaptación y que por ello ocumulan los riesgos de una explosión. Maniobras políticas y desgaste del régimen

Para defender la polfrica antiobrero de la gran patrofluencia en la clase obrera, ha querido seguir su marcha nal, Giscard, consciente de ser un semibonaparte sin reformodora mediante una politica que fuera capaz de per mitirle captar al menos a la aristocracia de los asalaria -dos, sensible a la liberación de las instituciones, de las costumbres y del comportamiento polftico. Asi, enseguido se ha puesto a prometer, condemiasiada espectacularidad, pro vectos extremadamente ambiciosos. Y hasta el presente -no ha sido capaz de llevar a buen término más que algu -nas reformas de las costumbres (divorcio, contracepción derecho de voto para los jóvenes, incorporación de las -mujeres al Gobierno...) Estas reformas, bien acogidas en sT mismas, no le han servido para ganar el apoyo de la g ristocracia obrera, golpeada por el freno de los salarios, el aumento de las cofizaciones a la Seguridad Social los preocupacios s del fisco. En cuanto a la masa de tra bajadores se halla sumamento exasperada por los discursos provocadores de este presidente-dandy que pore cara de -haberse olvidado de los 1.500.000 desempleados, de la -degradación del nivel de vida obrero, y de la brutal presión patronal y policíaca, para ponerse a charlar junto a la chimenea (onut se hace referencia a un programa televisado en el que Giscard a los espectadores en el tono más "familiar" y cinico posible junto al fuego de la chimeneo de su cosa. I), Ja la necesidad de acabar con la = crispación de las relociones sociales.

Si juzgamos por los sondeos y ios resuitodos de los e lecciones legislativas parciales (por ejemplo, los de Chãtelleraut), el balance no se presta a confusiones: la ma yoría presidencial ha perdido terreno en beneficio de la U nión de la Izquierda, y en particular del Partido Socializ

Por el contrario Giscard ha conseguido de modo admi rable "crispar" y dar peso a las corrientes más conservadoras de su electorado. Es sin duda por eso, por lo que mul tiplica las maniobras de apertura en dirección al PS esperando quizás obtener, bajo su apoyo, un eventual relevo centrosocialista a la actual mayoría parlamentaria. Los primeros resultados de esta política son poco esperanzado res paro el E Si bien es cierto que Miterrand se ha reuni -do con Kissinger, también ha rechazado la invitación a hacerlo con Giscard y ha pedido a los alcaldes socialistos de Lille y de Marsella que se deshagan de sus aliados mu nicipales perteneciontes a la mayoría giscordiana.

Lo que Miterrand ho comprendido y lleva ya explican do durante mucho tiempo es que, para el periodo inmedia to, únicamente una coalición con el PCE conlleva la -adhesión de las masas populares, desarralla la audienciaobrera del PS y, a fin de cuentos, ofrece a la burguesia -al mismo tiempo un relevo democrático que impongo al movimiento obrero el respeto del sistema capitalista y sus instituciones. Las revisiones del PC vienen por otro lado, a tranquilizarlos en sus análisis.

Giscard piensa probablemente en poder maniobrar aún en el terreno de Europa. Sobre la cuestión de la elección de un parlamento curopeo espera poder meterse a la UDR en el bolsillo, desembarazarse de los gaullistas incondi -cionales y, sobretado, oponer la fidelidad a la OTAN -de Miterrand al chauvinismo del PCE. Pero Miterrand pe rece estar preparado para el quite. Este se abstendria en unas elecciones europeas que no se hicieran sobre la base de la proporcionalidad colocando asta Giscard contra la pared y distanciándose al mismo tiempo de un PCE encagi do sobre un chauvinismo compartido tan sólo por alguncicaciques del gaullismo. El endurecimiento de la política antiobrera La duda ha hecho presa de la mayerta y de los patronos -en relación con la eficacia de los manibbros polfficas de Giscard. Le Mande (29.11. 1975) se interrogo: porqué -no se indicó claramente que no era posible hacerlo todo -al mismo fiem po y que a la hara de escoger entre una -gran política de reformas y el restablecimiento de la 50 lud financiera de las empresas que el Gobierno se: había decidido por la segundo?

De hecho, es absolutamente absurdo charlatear conti = nuamente sobre las reformas, sin poder llevarias a buen -termino: es una falto de desconsideración sobresf mismo y un refuerzo a la Unión de la Izquierda, que pretendeun auténtico cambio, es incluso negativo adular al PS en plena progresión de éste, asi camo ana coni-sión por par te de la mayoría, de debilidad que fortalece al adversario,

Resulta más útil, tal como piensa abiertamente el pri mer ministro Chirac, colocar a los trabajadores y a susor ganizaciones frente a la austeridad impueita por la situacian económica y obligarles cinicamente a someterse al gran capital o a escoger la prueba de fuerza,

Por primera vez desde la Guerro, el poder de compra de la gran mayoria de las trabajodores se ha estancado en 1975, y para aquellos que se han visto afectados por el desempleo total o parcial, este se ha visto considerable -mente amputado. En este año según el indice INSEE ( Ins tituto Nacional de Estadistico y de Estudios Económicos T los precios han aumentado en un 9,9 %; un 14,2 % según la CGT y un 12,4 % según la CFDT (de paso señalemos -que serta mucho nos cril cara al enfrentamiento con la -patronal, que los dos centrales se pusieran de ocuerdesobre la elaboración de un indice comúne ganecidoom ació las trabajadores, y cuyas bases pudieran ser atreEtS Per

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éstos). Al mismo tiempo, y según J. Grapin en Le Monde la masa asalariada en los sectores públicos y nacionaliza dos habría aumentado entre un 14 y 15 % (si se tienen en cuenta los ligeros aumentos de efectivos, el salario nominal habria progresado entre un 12 y un 13%).

En su "balance 75" Le Monde estimo que el poder de compra de las obreros ha aumentado en un 1,7%, el de los agentes del sector nacionalizado entre un 2 y un 4% y el de los funcionarios en un 4,8 %. Estas estimaciones se basan, por supuesto, en el indice del. INSEE. Según -las cálculos de la CGT para la región parisina, esta es la evolución del poder de compra en el 75 en las diversas categorías de asalariados:

Funcionarios ca 160m01 -3,2%

Empleados de Ferrocarril .....: -1,2%

- Obreros especializados y obreros cualificados (OS - OP): -2,5%

. Obreros sin especializar ../. .: -2,3%

. Fomilia obrero con dos hijos . .: -3,2%

Por otro lado, filémosnos de paso en que, y a pesar -del largo periodo de expansión que ha precedido a la cri sis y.a despecho de las mejoras salariales impuestas princi palmente después del 68, según la encuesta anual del -INSEE sobre las remuneraciones en el comercio y en la in dustria, referidas a 13 millones de asalariados:

el 44, 4% de los asalariados gana menos de 1935 F

• el 68,9% de los asalariados gana menos de 2580 F

Hasta ahora hemos hablado de los que trabajan! Ahora bien, desde acutbre de 1975 Francia cuenta oficial -mente con mós de un millón de desempleados en total. Los datos oficiales de enero del 76 (1, 017, 000), corregidos según las indicaciones del BIT, corresponden, según CGT, a 1,400.000 desempl codos.

Combiene ahora que hagamos precisiones sobre el mi to de que los desempleados frances serian los más protegides del mundo. Un reciente estudio de la OCDE revela, al contrario, que Francia tiene una de las co'serturas más

RES PIT-COMMUNALS Elausterile s revendicaliens/

LES PRIX

MONTENT

LACOLÈRE

DES

TRAVAILLEURSS

débiles sobre los riesgos de desempleo de los patres capi -talistas avanzados.

Por término medio, los indemnizados reciben un 40% del salario bruto durante un año en Francia, el 51 % du -rante 14 meses en Estados Unidos y el 68% durante año en Alemania Federal.

En lo que respecta al paro parcial, su indeminización sólo alcanza a las horas paradas por debajo de lds 40 ho -ras de trabajo!

De hecho, en la mayoria de las ramas, los trabajadores hacion 40 horas y más a y téngase en cuenta que las horas trabajadas por encimo de las 40 eran pagadas. un 25% más que las narmales... Todo esto explico que un OP, en el momento de las reducciones de horarios pueda perder más de 1.000 francos mensuales. En fin, el 50% de los que buscan trabajo (61% de los parados reales) no percibe nada, el 10% no recibe más que 297 F por mes y el 10% no percibe más que el 35% del salario, o seo, 86 F diarios para una pareja de asalariados con dos niños.

Con el desarrollo del desempleo la situación de la ca ja que paga los subsidios por desempleo empeora consta -mente (dos mil millones de gostos en 1974, 6 mil en al 75). Esto plantea la necesidad de un aumento en cotizaciones de los patronos, pero el poder ha preferido e liminar administrativamente a una gran cantidad de los que tenian derecho a percibir los subsidios.

Además, el ministerio de Trabajo, mediante una cir -cular del 29 de noviembre de 1975 exige a las cajas de los seguros de enfermedad que refuercen su control sobre los paradas indemnizados desde hace más de tres meses y a las cajas de subsidios familiares que supriman las presta ciones a los parados inscritos desde hace más de ó meses -si no responden a un cuestionario dentro de un determinodo plazo.

El gobierno se ve asi de nuevo obligado a buscar una solución al déficit de la Seguridad Social. El ministro -de Finanzas, Fourcade, ha explicado muy bien en sus pri meros declaraciones los objetivos del poder: "No se trata de aumentar aún más las cargas debe eresmercació momentáneamente la resistencia obrert obligg ca repartir

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los gastos entre los cotizaciones patronales y un pequeño porcentaje pagado por el enfermo, el proyecto oficioso se ria llegar a garantizor ciertos cuidados mínimos para todos y obligar a cada categoria social a cubrir sus riesgos y exigencias de salud por medio de seguros complementarias según sus medios financieros.

Paralelamente, lo esencial de los gastos públicos su -plementarios se consagra al sostenimiento de las tesore -rias de las empresas y a la constitución de grupos de em -presas francesas, europeas o franconorteamericanos de di mensiones internacionales (Citroin-Peugeot, Renault-Ber lieat, Cll-Honeywell-Bull...). El análisis de los planes de apoyo y reactivación puestos en marcha en el 75 -no puede ser más revelador :

* 25 de febrero, 3,6 mil millones de ayuda a los más desfavorecidos.

- 17 de marzo, 4 mil millones para la construcción, las exportaciones y las inversiones.

* 22 de abril, 15 millones para facilidades de Crédito y rembolso de la sobrecargo de los impuestos.

* en fin, el plan de septiembre :

- 5 mil millones para el consumo ;

- 13 mil millones paro el encargo de equipo;

- 3 mil millones de disminuciones fiscales para inversio nes i

- 9 mil millones de aplazamiento de impuestos de 75 al 76.

Para mantener semejante aroque económico contra la clase obrera, la patronal y el poder han tenido que erigir contra las reivindicaciones y las luchas de los trabajado = res, contra sus organizaciones, una barrera represiva cada vez más dura.

A Finales del 74 y a todo lo largo del 75, esta repro -sión se ha hecho más precisa, más sistemótica, más fuerte. En un informe de un colcquio sobre lo represión mantenido las dos Uniones regionales (UR) CFDT y CGT en Lyon, publicodo en Syndicalisme (4-12-75), se puede -leer : "La represión no es un fenómeno nuevo, pero en estos tiempos reviste una amplitud mucha mayor....

Men todo caso está mejor organizado que en el pasado, pues -la patronal recurre cada vez más a las milicias privadas, a los servicios de orden de matones. En caso de conflicto, llamadas sistemáticos a la policia e intentos de enfrentamiento entre los huelquistas y los no huelguistos o los usuarios.

Esto represión se desarrolla simultáneamente en todos los terrenos :

1. Ruptura de las luchas duras y ejemplares con la in tervención de los comandos patronales, polietas y, si as necesario, la retirado de los útiles de trabajo, destinado a desmoralizar a los trabajadores y a evitar las experien -cias demasiado educativas de "puesto en marcha" de las empresas por los obreros al servicio de las huelgos. El hecho de que Verier-Paillez, nuevo patrón de Renault -haya utilizado esta arma antihuelga en la mismisimo Bil -llancourt, testimonia la determinación antiobrera de la patronal y del poder : no respetarán ningún bastión trodicional de la clase obrera [como Renauli)]

2. Intidimidación de los elementos combativos : la huelgo de Renault se ha saldado con el despido de 17 delegados sindicales : 3 de ellos han sido readmitidos, pero 14 aún permanecen fuera. La lucho de la empresa Paris -Rhone se ha saldado con 22 despidos, de los cuales nue ve eran delegados. Las derrotas que terminan con la eli minación de los elementos combativos pesan considerable mente sobre la capacidad de reactivación de una empre -sa o de un secior!

3. Atentodos contra los derechos sindicales : los tiem pos de la delegación sindical son controlados con mayor -severidad y las tolerancias eliminadas (como por ejempio, en el Crédit Lyonnais y en Dassault-Argenteuil).

Con frecuencia, estos delegados sindicales son despedidos, con o sin el acuerdo de la inspección de Trabajo. Desde septiembre del 75, la CFDT contabiliza un aumento de tales despidos con relación a septiembre del 74.

*Los responsables sindicales son ahora perseguidos con acusaciones e investigaciones después de las luchas mos duras (por ejemplo, el responsable CFDT de Coan después de la lucha de Blau Punkt ; los dos secretarios de departa mento CGT y CFDT de la Drôme).

• en el 75 la patronal y el gobierno han esgrimido una nueva arma de disuasión frente a los organizaciones sin -dicales : las multas sindicales por las ganancias patrona -les no realizadas durante las huelgas ; processs con exigencia de reparación en Renault, Air France, Naphta -Chimie, Gaboriau, Venot y Pic!

* en fin, con ocasión de las acciones contra el movimiento de los soldados, el gobierno se ha cebado directamente en el aparato sindical : registro de los locales encarcelamiento de los altos responsables

4. Por otro lodo, toda una corriente patronal y del gobierno persigue el proyecto de acabar con la represen -tatividad reconocido y admitida de los grandes organiza -ciones sindicales.

* Estas ideas serán tomados por A. Roux ( presidentedel CNPF, sindicato patronal) en su informe sobre lo Refor -ma de la empresa, realizado en enero ante la Asamblea -general del CNPF : "El comité de empresa se ha vuelto -—especialmente por las modalidades de elección— un dr gano de contestación mucho más que un órgano de cooperación... Es necesario modificar el régimen electoral -para que todo asalariado, pertenezca o no al sindicato, pueda presentar su candidatura. " Esta ala patronal del poder sueña con un reforzamiento de los sindicatos -"independientes" en el sentido de "Integrados".

El despliegue de todo ese arsenal represivo no es consecuencia de un simple enfado de una patronal y su go -bierno enfrentados con dificultades pasajeras. Aunque sus imperativos económicos en este período de crisis, la fragilidad politica del régimen y la necesidad de que Gis card haga maniobras liberales, obligan a la patronal y al gobierno a hacer de este endurecimiento represivo (afectando a las organizaciones obreras en tanto que tales) un elemento cado vez más importante de sus métodos de bierno.

Patronos y gobierno confian en la resignoción. del vimiento obrero.. Recurren, pues, a las detenteisà negra

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represivas,a fin de disuadir a los trabajodores y a sus orga nizaciones, de luchar contra el precio que se les exige que paguen. •Pero también a la preparación de la opinión pý blica cora a la apficación de cierta "represión cualitati -ve" para el caso en que la clase obrera, exasperada, se arriesgara a la pruebo de fuerza. En la conferencio obrera de Gand de los secciones europeas de la IV Inte que cional en 1973, Ernest Mandel hacia un pronóstico entonces parecia concernir poco a Francia. Progresiva -mente este se ha hecho de actualidad : "La superviven -cia del capitalisno y la supervivencia de la libertad sin dical se excluyen cada vez más mutuamente. Tal es la conclusión primera que se debe formular: 'Se trata de la aplicación particular de la regla mucho más general : la supervivencia de los regimenes capitalistas en plena cri -sis estructural, amenaza cada vez más claramente al con -junto de las libertades democráticas arrancadas por los ma sas en la fase de desarrollo y apogeo de este régimen."? La respuesta obrera Fiente a este aloque y a pesar de la evidente debilidad -del régimen, los trabajadores no han lanzado en ningún - movimientos de cierta amplitud durante el semostre pasado. En primer lugar, es preciso hablar de -los obstáculos objetivos :

En el sector pública, relativamente respetado por el paro, los trabajadores, traumatizados por la derrota las grandes luchas de los PTT (Correos) y de la función -pública, sufridas en el otoño del 74, se han resignado a los "ajustes salariales" asegurados por los Contratos firma dos por los sindicatos FO (Force Ouvriere) y FEN (Faderation de l'Education National).

En el sector privado, las amenazas de despidos y el desarrollo de un importante paro parcial han neutralizado: fuertemente los luchas, para las que odemás se deberia encontrar distintos métodos de acción más allá de las simples de tenciones de la producción absolutamente ineficaces: en tal situación de sobreproducción.

A estas dificultades objetivas es preciso añadit, especialmente, una serie frenos subjetivos particularmente po. -derosos :

*La brutal represión y la resistencia encarnizadas opues las por la patronal y el gobierno a todas las luchasen fodos los sectores han frenado el desarrollo de numerososmo vimientos "espontáneos"

*Pero, sobre todo, jamás las direcciones sindicales con federales hablan renunciado tan abiertamente a agitar en torno a consignas nacionales para realizar una centraliza ción de las luchas, ante la ausencia de una salido poln= ca electoral próximo. Se han conformado con dos jornadas de acción mal preparadas, "2 de diciembre, por otra parte ha sido un fracaso bastante inquietante, y en manifestación interprofesional e intersindical de la Región Parisina no han concentrado a más de 20 o 30,000 perso -nas, mientras que una movilización tradicional alcanza -normalmente entre 80 y 100.000 trabajadores.

Las direcciones confederales han Intentado compensar el reclazo de una ofensiva centralizado con los manifes -taciones de jóvenes en los dias 3 y 4 de coctubre, que no han alcanzado más que un éxito parcial, y sobre todo, mediante confrontaciones ideológicos y organizativas cons tantes que hasta el momento sólo se habian limitado hacerlas el PC y el PS. La dirección de la CFDT queria, en vísperas de su congreso (mayo del 76) lavarse las manos por su seguidismo cara a la CGT después del acuerdo CGT-CFDT del 26 de junio de 1974. La CGT esforzaba en no sufrir demasiado las consecuencias del activismo sectario y sustiulsta del PCF en las empresas, pe ro fundamentalmente, en limitar el progreso de la CFDT, -que se está aprovechando ampliamente de la recomposi -clón política y social de la clase obrera. La CGT, globalmente se haya estancada e incluso pierde influencia -en numerosos sectores. Es sobradamente conocido el descenso del número de sindicados en la metalurgia parisi -na.

La CFDT afirma tener en la actualidad 800,000 coti -zantes y 1,040.000 adherentes, o sea, un 80% más que en 1968 Entre 1971 y 1974, ha crecido en un 10% sea, 74,959 adherentes nuevos y afirma haber ganado = 25,000 nuevos cotizantes en 1975. Estos datos se pue -den verificar parcialmente por los sondeos regionales : osi, en la Alta Normandia, vieja región con fuerte concen tración industrial, la CFDT ha pasado entre 1968 y 1975 de tener unos 15 o 20,000 miembros a unos 30 o 40.000 en la actualidad, mientros que la CGT se mantiene en el limite de los 80,000.

Estas tendencias se hayan confirmados por las estadisticos del Ministerio de Trabajo sobre los resultados las elecciones a los comités de empresa del sector priva -do :

CFDT CGT FO 1972 8,9 44,1 7,6 1973 19,6 40,8 7.7 Esta uscaramuza ideológica y organizativa que, por otra parte, no ha supuesto ninguna ruptura oficial, se ha desarrollado al margen de todo debate con los trabajadores sobre las perspectivas del momento. De hecho, re sulta desde todo punto incomprensibile y, sobre todo, desmovilizador para las masas obreras. Con todo, la CFDT ha ganado con ello una capacidad de aparición autónoma que hasta el momento no tenio, y que le va a permitir modificar la relaciones entre las dos confederaciones,

Sin embargo, a pesar de la orientación de las direc - ciones confedera'as se ha mantenido un considerable nú - mero de luchas sectoriales y locales. Se puede intentor dar diversas estimaciones cuanfitativas.

El diario Expansion de enero del 76, extrapolando los cifras del Ministerio de Trabajo, anuncia que 3,7 miIlones de jornadas han sido perdidos a causa de las huel -gas en 1975, lo que equivale a los pérdidas en los tres años precedentes. La CGT habla contabilizado para el perTodo de vacaciones de julio/agosto, 210 fábricas huelgo, de las cuales 70 con ocupación. La Vie Ouvrie re (semanario de la CGT) del 12-11-75, señala 100-luchas en la primera quincena de octubstigede das Queacio 58 habian sido también con ocupación. CEDOC

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Estos datos cuantitativos nos dan una pequeña muestra del potencial de lucha que se mantiene a pesar del paro y de los golpes del poder. Pero es mucho más esclarecedor de lo que se está madurando profundamente en la clase o brera y que determinará la masiva incorporación o los futuros movimientos, que la recuperación o las próximas di -ficultades económicos von a estimular, así como el tipo -de consignas, de formas de acción que ya se manif satan ahora en centenares de luchas aisladas.

El "balance 75" de Le Monde testimonia, a su mane -Ta, este hecho : "No ha habido un asunto Lip, ha habido cientos! Desde Manuest en los Vosgos, hasto Tepaz, cer ca de Lyon; de Griffet en Marsella a Gramdnin a Triton en la Región Parisina, sin olvidar Ideal-Standar ( calefac clán) • COMSIP..." La ocupacion, la venta de stocks, la puesta en marcha de la empresa en beneficio de la huel go se convierten en los métodos habituales de lucha, incluso en los bastiones obreros dominados por el PCF y la CGT. Se desarrollan igualmente experiencias que prepa ran a millares de trabajadores a avanzar con rapidaz, en ocasión de próximos enfrentamientos central is hacia una genaralización del control obrero y del doble poder. Como ejemplo más inmediato : los luchas de Riêne-Progil -en Grenoble y de Rhône-Poulenc en Pont de Claix han popularizado en todo el trust la reivindicación de las 36 horas, pagadas como 40, como respu-ista a la extensión -del desempleo, parcial y total.

Al mismo tiempo, federaciones sindicales enteras in -cluyen en sus reivindicaciones lo semano de 35 horas (federaciones CFDT de correos y de los Bancos y Federación CGT de los Bancos), Rouge del 29-11-75, infurma de las experiencias del departamento 54 de Renault y de la empresa Laudin y Gyr en Nonlucon. En estas dos empre -sas, los trabajadores en activo se oponen a los despidos y ellos mismos reitengran a los despedidos!

He allf reivindicaciones y formos de lucha que pueden llevar a batallas centrales contra el paro previsto por el 7e plan del gobierno que abarcaría al millón de trabaja -dores.

Paradógicamente, la táctica de dispersión de las lu -chas practicada por las direcciones CGT y CFDT, asi co-mo las sectarias iniciativos de las células de empresa del PC sin tomar en cuenta a la CGT, dbligan a las direcciones reformistas a compensar el rechazo de una ofensivdobrera central, con una llamado a las experiencias que per

CHERE ODUR LE PAIS

ET L'EMPLO! COT_ CFOT FE mitan, a pesar de todo, alimentar estas luchas aisladai : Es ost como discretamente se habla en Ideal-Standord de comenzar a aprovechar esta situación.

Los trabajadores de Triton, en huelga, deciden entre -gar una máquina encargada por la URSS. Del mismo mos do, los huelguistas de Griffet venden una de sus máquinas a Libia. He allialgunas de los experiencios realiz das en los feudos del PC y de las que se recordarán millares -de trabajadores.

En fin, es necesario resaltar la tendendia a la unión -de las luchos de los jóvenes y las organizociones locales del moviniento obrero : asi, en Paris, representantes de Tas Uniones Departamentales (UD) CGT y CFDT. ( Paris) -han participado en una sala de la Bolsa de Trabajo en un mitin de los seis 1UT (Instiiutos universitarios de tecno -logia) parisinos eif ligalgo.

Los responsables de la CGT no han podido negarse a esta proposición de coordinación, donde saben que hay octivos y combativos militantos revolucionarios.

Incluso, durante una reciente lucha de los estudiantes de Nantes, habia sido apoyada una manifestoción por los UD, CFDT, CGT y FO. La delegación de los represen -tantes obreros, de la que estaba ausente la CGT, acompa ñó a los representantes estudiantiles en su visita al presi -dente de la Universidad para señalarle que apoyaban al movimiento! Esta tendencia nos permite transformar la naturalezo de las luchos de los jóvenes e integrarlos la batalla general por superar, en el marco de una tácti -ca corredia de Frente Unico, los bloqueot reformistas en el mos imiento obrero. Las condiciones de intervención de los marxistas revolucionarios Tres datos particulares condicionan huestra intervención : En primer lugar, el estado de espiritu de las masas y de la vanguardia obrera en la actual situación polfico; el paro, la inflación, la represión de las luchos, el fracos de las promesas de Giscard, han extendido la idea de que "para que esto cambie, hay que desembarazarse del régimen". Lo Unión de la Izquierda, a pesar de sus polémicas internos poco comprensibles, aparece cada vez más como un releva posible y necesario. Las elecciones parciales, los sondeos, son indices bastante significativos. -Pero, la ausencia de camparias sindicales y de luchas de gran importancia político, hace que este cambió poltrido no se les presente como un producto de pitina sienteni

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recta y del desarrollo de sus luchas. Los trabajadores asisten, espectantes, involucrados, pero muy pasivos, al combate de los aparatos polfticos y la preparación de las elecciones.

Al mismo fiempo, una amplia vanguardia obrera se ha politizado considerablemente :

* El comportamiento de las direcciones reformistas en -las luchas, como la de Correos o la de Chausson, su escandalosa pasividad con ocasión de la "rentrée" social, su servilismo durante la ofensiva de Chirac ( Primer ministra) contra el movimiento de los saldados, son otras tan -tas experiencias que les han educado muy concretamente sobre lo que es el electoralismo.

* La revolución portuguesa ho venido a ilustrar la pro -paganda de los marxistas revolucionarios sobre el control obrero, la organización autónoma de los trabajadores, la toma del poder, la transición y el socialismo de los Consejos.

• Estos militantes están cada vez más convencidos de que el electoralismo de las direcciones reformistas entre -ga a los trabajadores al plan de crisis de los patrones, ast como de la validez de nuestras propuestas alternativas : urgencia de una contraofensiva obrera que se base en con signas unificadoras, en la coordinación, generalización y centralizoción de las luchas que conduzco a una prueba de fuerza con al régimen. Pero ellos nos preguntan: en qué movimiento espontáneo de los trabajadores, en fuerza organizada puede apoyarse esta alternativa? Y mientras tanto, se niegan, cada vez más, a impulsar mo -vimientos de envergodura a los que no ven salida.

Ni el voluntarismo ni el ejemplarismo nos permitenha cer frente a esta compleja situación ni dar respuestas satisfactorios a la vanguardia obrera : "Lancémonos, desenmascarará a las direcciones traidoras. Pero roda -político espectante que se limite a critiquillos sistemáti -cas a estas direcciones, ya no es creible. Es preciso ma -chacar pedagógica y regularmente los ejes de nuestro pro aramo de acción, interpelando sistemáticamente a las direcciones sindicales sobre nuestras propuestas, al mismo tiempo, no debemos desaprovechar ninguna posibilidad de movilización limitado inmediata.

El segundo dato, es, por supuesto, la influenciadela reactivación económica, aunque limitado, sobra el des -bloqueo de las luchas. El gobierno va felicitarse de esta reactivación. Los patronos van a aprovecharse de ella -para recuperar lo que no han ganado en dos años de difi -cultades : no se aumentarán los efectivas, sino los hora -rios y las cadencias: se subirán los precios pero no los salarios. De alli se desprenden otros tantos foctores que van a estimular los reivindicaciones de salarios y lo lu -cha contra el deterioro de las condiciones de trabajo : las huelgas de Vallourec y de la Solmer son ya movimientos que presagian esta perspectiva! Es necesario estar atentos a un posible cambio de la coyuntura en el ciclo de las luchos y preparlo con una gitación sistemática sobre los corsignas centrales de nuestro programa de acción.

El tercer dato, es la recomposición del movimiento -obrero que se está realizando y que modifica gradualmente los ejes de nuestro intervención.

Después de seis años de tergiversaciones, el PC empu jodo por el progreso de un partido socialista que va camino de convertirse en el primer partido obrero en el terreno electoral ( incluso entre los electores obreros!) -trastornado por la inminencia de una probable victoria de la Unión de la Izquierda, preparada por el mantenimien to de la crisis económica y poll'ica de la burguesta y de la radicalización obrera, enfrentado al desarrollo de la crisis del movimiento stalinista ha elegido jar con sus revisiones doctrinales, acelerará su evalución hacia una orientación socialdemócrata más consecuente : abandono -de la referencia a la dictadura del proletariado, marcha hacia el socialismo a fravés de una continua democratiza ción de las estructuras económicas y sociales, asT como -de las instituciones burguesas, sumisión al veredicto elec toral parlamentario y ampliación de la coalición electo -ral a todo el pueblo.

En sus relaciones con el movimiento stalinista interna: cional y al PCUS, da claramente prioridad a sus intereses nacionales de partido en el marco de sus relaciones privilegiadas con los PC del Sur de Europa.

Ese es el sentido de su aproximación con el Partido -Comunista Italiano y el Partido Comunista Español y de su distanciamiento cara a la represión burocrática en la URSS. Afirma al mismo tiempo, sus pretensiones de ser considerado como el primer partido reformista del gobierro.

Los acercamientos idealógicos entro los dos partidos -reformistas (PC-PS) no pueden sino avivar sus rivalidades pues el PS está inquieto por un PC que llegaria a revisar no solamente sus referencias doctrinales y su modelo de socialismo, sino también su imagen publicitaria y compor tamiento stalinista (...lo cual puede tomar más tiempo!) Esta evolución fortaleceria, ante numerosos militantes de la CFDT, la fascinación que ellos yo experimentaban por esta gran y eficaz fuerza. La revisiones doctrinales del PCF, el debate sobre el fondo que quiere imponerle PS ( informe Jospin) reiatroduce en el conjunto del movi= miento obrero sobre "reforma y revolución". La evolu -ción ideológico del PCF la obliga a redoblar el activis -mo sectario y sustituista en las empresas para intentar a -creditar su tesis del "PCF, único partido de la clase obre ra"- Esta orientación va o multiplicar las dificultades -de la dirección CGT, ya profundamente desamparada -ante el progreso de la CFDT.

La evolución del PCF favorece el terreno para el crecimiento de la organización de los marxistas revolucionarios.

El PCF y todas los direcciones reformistas son conscien tes de ello. Estos, con la hermosa unanimidad de que hace gala la campaña de nomalización desencadenada -por Maire en la CFDT, van a redoblar con virulencia sus esfuarzos por limitar nuestra influencia, particularmente en las insfancias sindicales,.. justamente en el momento en que ellos se disponen a gobarnar. Es necesario que comprendamos bien que, si el debate polftico es más indis pensable que nunca, sólo nuestra capacidad real de con -seguir una implantación real de masas puede neutralizar verdaderamente la represión burocrática.

CEDOC

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