Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Djibouti: Un porvenir agitado

· Inprecor (primera serie) n.º 45, marzo de 1976 · pp. 3-7 · 4.117 palabras

Francia Gran Bretaña

DJIBOUTL: un porvenir agitado

Dice un proverbio issa: "Antes de atravesar este pais, el mismisimo chacal hace testamento"

Ultimo territorio africano sobre el que ejerce soberanía el colonialismo francés, el Territorio francés de los Afars y de los Issas (TFAI) parece, en 1976, un increfole anacronismo (1), Desesperodamente árido a lo largo y ancho de sus 23,000 km2;130,000 habitantes, de los cuales 85.000 se encuentran en la capital, Djobouti, son éstos los primeros datos, decisivos, de la colonia francesa. De hecho, esta concentración demográfica de la capital constituye una de las particularidades que determinan los demde de su función portuaria, es también un geropuarto. problemas sociales y palfticos del territorio. Djibouti, de categoría internacianal y el punto de partida de una li nea ferroviaria que une la capital etiope, Addis Abeba, con el mar, siendo por tanto un eje decisivo de su economía. Además de esta dimensión económica, Djibouti y el TEAl representan para el imperialismo francés el eje de -1) En Africa no continental, Francia mantiene aún su do minación sobre las islas de Reunión y Mayotte, ésta tima en el archipiélago de las Comores.

sus objetivos estratégicos en la región, cara al Oceano Indico, a la peninsula drabe, a la ruta del petroleo y al mar Rojo. A pesar de su empeño en querer contemplar la mitad del planeta a partir de Djibouti, el colonialismo -Francés únicamente ha podido mantenerse aquí grocias a las más sárdidas combinaciones, en particular las rivalida des fronterizas y étnicas de esta región del Africa oriental.

Formación social y divisiones étnicas Francia esperaba, en el s. XIX, hacer de este puerto un rival del de Adén, aprovechando también para ello la g pertura del Canal de Suez. Este intento a resultado ser demasiado pretencioso. En el momento de la llegada de los franceses existian en esta región dos grupos étnicos los Afan o Danakil, al norte y al oeste (acupando alrede dor de las 3/4 partes de la superficie), y los Issas ( grupo emparentado con las étnias somaltes), al sur del territorio. Afor e issas son musulmanes de antiguo. Ambos grupos son esencialmente nómadas y se reagrupan en "tribus" cie de clanes familiares. Ahora bien, la sregnizasiem.ae cial y las relaciones entre las "tribus" difieren 29gg am-

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DJIBOUTI bas etnias (2). Estas poblaciones, ocupodas casi exclusi -vamente en actividades pastoriles, no cubrian las necesidades de mano de obra del colonialismo francés, especial mente para la construcción del ferrocarril (1897-1917) y el puerto. Estos trabajos los realizaron drabes del Yemen y de Adén, y, sobretodo, somalies del grupo de issaq, -ció en gran medida la polfica divisionista del colonialig procedente de la Somaifa británica. Esta situación favore mo trancés.

Los atar y los issas, por otro lado, no habitan únicamente en el TFAI. Los primeros representan alrededor de 250.000 individuos, de los que las 4/5 partes habitan en Etiopia. El conjunto del pueblo Afar, bien pertenezca al TAl o a Etiopia, posee sus propias estructuras intemas, -en las que se diferencian "19 grandes sultanatos", El TFAI incluye, por su parte, los sultanatos de Tadjoura y Gobard, así como una parte de los de Aoussa y Raheita. La sociedad afar mantiene una estructuración jerárquica muy rigurosa, dividida en "clases por edades" , en donde domi nan ciertas tribus y algunos notables.

Los issas, por su parte, pertenecen al grupo más ámplio de los somalles. La unidad polftica de la mayoría de este grupo no se ha realizado hasta 1960, con la creación de la República de Somalia. De manera superficial -se puede decir que la cohesión del grupo somall es más dé bil que la del afar.

La fracción somali de los issas practica el nomadismotanto en el TEAl como en Etiopia o Somalia. En el momen to de la delimitación de fronteras entre Etiopia y las colo nias francesas y británicas, en el s. XIX, no se tuvieronen cuenta para nada los intereses reales de estas poblacio. nes. No se respetaron ni las zonas de transhumancia ni los Imites de los sultanatos. De ahT partió un profundo resen timiento de estas poblaciones y una extraordinaria compli cación de las cuestiones éticas y políticas.

La presencia en Djibouti de un contingente considera ble de población árabe despertó el descontento de los -que, al margen del nomadismo afar o issa, aspiraban vivir de los recuros del puerto. Los isas enviaron peticio nes al gobernador reclamendo la retirada del trabajo a los extranjeros, especialmente a los árabes. Estos, antes de la segunda guerra mundial, poseian ya una buena parte de los bienes del puerto.

El primer consejo representativo fue "elegido" en 1946. En el se encontraban, representando al cuerpo electoral indigena, 4 afars, 3 drabes y 3 somalles, de los cuales tan solo uno era issa, Ese mismo año fue un somali del grupo gadaboursi, originario de la Somalia británica, el representante del territorio en el consejo de la Repúbli co. Esta situación favorecta los enfrentamientos entre los issas y otros somalies, produciendo la ilusión de la existencia de una comunidad de intereses entre los afars y los issas frente a las "extranjeros". , AsT, en 1946 se creó Un "Club de la juventud somall y dankall" con el eslogan : 3) De los 130,000 habitontes del TFAl, unos 11.000 30n europeos, 50.000 afars y 60.000 somaltes, de los que 45.000 pertenecea los grupos issa y 15.000 a los Gadabouri, Pasaq o Darod. Pero no todos disfrutan de la "nacionalidad francesa"'. Son "ciudadanos franceses" 3.000 de los Grabes, 47.000 de los afar, 24.000 de los issas y 6.000 de los otros grupos somalíes.

"la tierra para los Issas y los Dankalfos (afan) ". Su lider era Mahmoud Harbi, quien tenia a su lado a Gouled, actual jefe de la oposición, y a Ali Aref Bourhan (afar), actual presidente del Consejo y protegido de

En 1950, con ocasión de unas nuevas elecciones, los issos obtuvieron de Paris una nueva división de los distritos electorales que debilitaba de modo definitivo la repre sentación de drabes y somalles no issas. Por el contrario, los notables issas comenzaron a dominar el conjunto de la vida politica indigena. Hassan Gouled (issa) fue elegidoen 1952 consejero de la República y en 1957 Harbi se convirtió en el vicepresidente del Consejo de go bierno. Sin embargo, en 1958 de Gaulle propuso su famo so referendum para la Comunidad francesa, Harbi llevó u na campaña por el "no" y por la independencia. Su lla mada sólo recogió el 25% de los votos, en un pais dande los manejos electorales son una institución permanente y donde una buena parte de los notables tribales disponen a su gusto de la totalidad de las votos correspondientes a sus familias y clanes. Por esta última razón la mayorta de los votos afar se pronunciaron por el "'si".

El gobierno francés disolvió la Asamblea territorial y promulgó una nueva ley electoral reduciendo el peso de los issas. La odministración se lanzó a una campaña con el fin de ganarse a los afar, todavía poco importantes en Djibouti, hasta que en 1959 uno de éstos, Ahmed Dini, -accedió al puesto de vicepresidente del Consejo, seguido en 1960 por otro afar, Ali Aref. En 1963 una nueva (1) -ley electoral reforzó aún más la representación de los afar en la Asamblea territorial. La administración colonial reinó como dueña y señora en estrecha ligazón con los no tables y sultanes afar!

A partir de entonces se les niegan los documentos de-i identidad a un cierto número de issas bajo los más burdos pretextos y procedimientos administrativos: Esta situa ción, agravada por el nomadismo, conduce a un absurdoembrollo donde hermanos y hermanas no tienen la misma nacionalidad y por tanto tampoco los mismos derechos. J6 venes issas que han vivido siempre en el TEAl ven como -se les deniega la nacionalidad francesa y por lo mismo te da posibilidad de encontrar un empleo en la administración, sector esencial del trabajo asalariado. Esta maso de jóvenes desempleados constituye el sector más activo de una población urbana miserable. El descontento fue desvi odo totalmente por la administración francesa. En efecto, Concedió con todas las facilidades posibles la nacionali -dad francesa y los derechos electorales a la gran mOsa de afar, incluso a los que habían vivido en Eriopía. De -este modo, y en cualquier momento, podía sobrevenir un conflicto entre las dos etnias, que serviria de distracción de las masas frente a los auténticos problemas. A todo es to se añadió el cierre del Canal de Suez, la increible co trupción de los dirigentes indigenas, etc.

Cuando se anunció el viaje de de Gaulle en agosto -de 1966, se constituyó un comité secreto de la oposición que reagrupabo a los issas y a algunos opositores afar. De camino para Phrom Penh, donde se disponía a dar leccio nes de descolonización a los Estados Unidos, de Goulle g sistió o un motin criminal en el que la población manifes tante fue ametrallada por la tropa colfiitiajeca de Comunicació moratora General CEDOC

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Djibouti Addis- Abeba o. ETHIOPIE

Un mes más tarde, el gobierno francés decidió propo ner un "referendum" sobre el porvenir del territorio. Utilizando las influencias a su antojo, con los mismos frau -des electorales y con la misma seducción de los sultanatos afar obtuvo también el mismo resultado: el referendum se redujo a una simple operación aritmética, donde el mani pulado grupo afar consiguió atra victoria por el "si". Hay un dato que aclara ampliamente estas afirmaciones: entre 1958 y 1965 el electorado somal aumentó tan solo en un 55 %, contra el 197 % para el electorado afar. A raíz -del referendum, el poder del equipo polftico indigena di rigido por Ali Aref se estabilizará algo más. Incluso llegaró a exigir públicamente la expulsión de todos los soma lies de sus empleos públicos y privados, Efectivamente, 1200 trabajadores portuarios (dockers) somalles serán reemplazados por trabajadores afor. Los somalles que inmediatamente después del referendum no ocuparon su puesto de trabajo en la administración fueron licenciados. Y, su prema ironta del destino, el territorio cambió de nombre : ya no sería conocido como "Costa franceso de los Soma -lies" sino como "Territorio de los Afar y de los Issas". El Consejo elegido en julio de 1967 contaria con dos ministros issos.

Sin embargo, este terrible antagonismo étnico no pue de mantenerse sin fisuras cuando la urbanización y la se dentarización aumentan constantemente en Djibouti, cuando Somalia y Etiopia refuerzan el poder centralizo -dor de su aparato de Estado, cuando la miseria y la repre sión son el común denominador de todos sus habitantes. La oposición entre ambos grupos debe ser analizada a la luz de los hechos objetivos. La presencia francesa, al crear una administración centralizada, ha frenado las guerras entre los clanes y los ha colocado a todos bajo la misma tutela, apoyándose sobre las rivalidades subjetivas

COTE FR. DES SOMALIS

Mogadiscio • - 500k UB y los intereses de los notables. Los favores de los franceses han ido desplazándose sucesivamen te de los árabes somalles, en la época de la construcción del ferrocarril, a los issas, desde la guerra hasta 1958, Y, Finalmente, a los afar, desde esta ditima fecha hasta hoy.

Una región agitada

Las cuestiones étnicas que animan parcialmente la vida -pol frica del TFAl constituyen una muestra increible de la confusión nacional y ética de toda esta región de Africa y en particular de Etiopia y Somalia, El problema de las Fronteras encubre, evidentemente, la batalla por la repar tición de los recursos económicos.

Etiopia obtenía, gracias a la ONU, la incorporación a su territorio de Eritrea en forma de confederación. Esto ocurria en 1952. En 1962, esta decisión se transformará -en una anexión colonial pura y simple. Los puertos de Ma ssaoua y de Assab han sido de singular importancia para el comercio etiope. Pero par razones de Indole diversa, -no se prestan a inversiones considerables. Por ello Djibou ti, unida desde 1917 a Addis Abeba, sigue siendo la prín cipal salida al mar de la economia etiope. Desde ese mo mento, el porvenir del TFAl es casi un elemento de la pe Ittica interior de Etiopio. El ferrocarril ha pasado a serén 1959 propiedod de una compañia etiope y su se de social se encuentra ahora en Addis Abeba. Teniendo todo esto en cuenta, la presencia francesa puede considerarse como una garantia para los intereses de Addis Abeba.

El asunto tiene la misma importancia en el lado soma IT. En 1941 Lord Bevin, ministro británico, lanzó la idea de una "Gran Somalia" que reagrupare no dest do británico al conjunto de los grupos somalles repartidos

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O S

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DJIBOUTI entre Kenya, Somalia italiana, el Ogodén etiope, la 5g malta inglesa y Djibouti. Esta idea sería retomada más tar de por los medios nacionalistas somalies. Tras la creación en 1960 de la República de Somalia, que unificaba las -partes italiana e inglesa, estas aspiraciones fueronutiliza das por el nuevo estado para afirmar su credibilidad de = cara a la población. La tensión aumentó en la región con increible rapidez. En 1964-1965 se produjeron violentosenfrentamientos entre los ejércitos de Somalta y de Etiopia. La mediación de la Organización para la Unidad A fricana trasladó el conflicto a un segundo plano. Somalía con sus tres millones de habitantes, disponia tan solo de un pequeño ejêrcito que no podía enfrentarse al etiope, -encuadrado y ayudado por los Estados Unidos e Israel.

En los Gitimos años la situación ha cambiado. El régi men de Mogadisco (Samalia) se ha vuelto en dirección a la URSS, obteniendo un nivel tal de ayuda militar que, -antes de la crisis angoleña, se había convertido en el ell cone ofricano de impara de el armen de barie en la cepción hecha de Egipto. Con el anuncio de un cambio en el estatuto colonial del TFAI, el conflicto entre las dos palses africanos vuelve a los primeras páginasde la actualidad. Addis Abeba, empeñada en negar hecho nacional eritreo, y aferrada al Ogodén, cuyo. sue lo es rico en petróleo, se encuentra hoy dia muy próxima a la palftica francesa. Somalia, por su parte, juega la -carta de la dureza, apayándose para ello en la diploma -cia africana, ámpliamente favorable a la independenciadel TEAI. Gendarmes franceses cumpliendo su misión "civilizadora". La hora de la descolonización La descolonización portuguesa y la retirada española del Sáhara convierten a Francia en la última potencia colonial en Africa. Desde el momento en que fue anunciada -la independencia de las colonias portuguesas, resultaba más que evidente que Paris no podía callarse sobre el esta tuto del TFAI. La mayoria de los estados africanos, inclu so los más ligados al imperialismo francés comenzaron a g payar el proyecto de independencia de Djibouti. En ése mismo momento la Ligo popular africana para la intependencia (LPAl) de Hassan Gouled se ofiemaba en la oposición. Ali Aref, turbio politicastro que concibe su papel como el de un auténtico señor feudal, daba mientras tanto a entender que esta no representaba nada y que venía ser una guarida de peligrosos agitadores pagados por el ex 8 terior (sobreentiéndose, Somalia). Buscando por supuesto el mantenimiento de sus intereses, el gobierno francéspre sionó en un primer momento para que Ali Aref dejase entrever una posibilidad de diálogo con la LPAI. Aquél, ag tuando siempre como una veleta, será el más ferviente partidario del mantenimiento del territorio en el seno de la República francesa hasta el mismo momento en que el régimen de Paris comenzó a hablar de "proceso conducen te a la independencia" . El 22 de mayo de 1975 Oliver presentantes de la LAl, reconociendo de esta modo su representatividad. El 12 de setiembre de 1975, informando de su entrevista con Giscard d'Estaing, el veleta de A li Aref declaraba: "Ambicionamos, para el futuro, una in tegración pacifica en el concierto de las naciones constituyen nuestro entorno y con los cuales sentimos necesidad de cooperar leal y fraternalmente. Vamos a to mar nuevos contactos con el exterior, en particular con -la Organización para la Unidad Africana afin de preparar la última etapa de nuestra evolución polfrica" (Ag. FP).

En todo caso, el gira del gobiemo francés y de All A ref no representa el abandono de sus pretensiones imperia listas. Las tropas y la policia francesa no desperdician ninguno ocasión para perseguir y encarcelar a los militan tes de la LPAl, para reprimir a la población. El 29 de di ciembre de 1975, All Aref declaró que el acceso de DI bouti a la independencia era irreversible. "La mayoria de la población, el 90%, desca esta independencia, peto no a cualquier precio... Queremos una garantia mili tar y económico por parte de Francia, asT como una garan tTa de la QUA de que nuestras fronteras serán respetadas". •Y pidió el mantenimiento de una base militar francesa -subrayando que esta presencia militar no garantizaba úni camente la integridad de Djibouti, sino fambién el equilibrio y la paz en esta región.

A partir de ese momento Etiopía y Somalla reconocioron el territorio, renunciando a todo tipo de anexión, pe ro la segundo protestó vigorosamente contra el "proyecto neocolonial" que mantendria una amenaza militar en sus fronteras, En febrero de 1972 la Unión popular africano, de ámpliamayorta issa, dirigida por Hassan Gouled, se fusionó con la Liga por el porvenir y el orden, que agrupaba a los a fars opuestos a la polftica de Ali Aref alrededor de Ah= med Dini Ahmed. El nuevo grupo tomó el nombre de Liga Popular Africana . Hasta 1973 esta formación se dedicó -exclusivamente a ganar votos. Pero, con ocasión de un -fallo del Consejo constitucional el 28 de noviembre 1973 confirmando la existencia de manejos electorales, re nunció a todo tipo de participación. En febrero de 1975, el grupo "Acción por la Justicia y el Progreso" formacián de tendencia giscardiana (11) se unió a la Liga, Esta adoptó entonces el nombre de Liga Popular Africana para la Independencia. Hassan Gouled realiza desde 1974 una campaña por la independencia negociada. La LPAI está reconocida por la OUA y por la Liga Arabe.

La LPAl se apoya en Francia en la oposición reformista, en especial en el Partido Socialista, con el que pare ce estar en muy buenas relaciones. Esta organización constituye un hecho politico especifico mirigidg Pacioun equipo del que forman parte viejos pollticof dedgipo del

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dudoso Hassan Gouled, cuenta en estos momentos con un auténtico apoyo interétnico de los masas, lo que le con -fiere casi el papel de organización de masas en los subur bios de Djibouti. Tal implantación no la pueden reivinacar ninguno de los grupos armados apoyados en el rior.

El FL.CS (Frente por la Liberación de la Costa de los Somalies), autor del rapto de treinta niños franceses un autobús escolar, ámpliamente apoyado por el gobierno somalt, habria visto su situación agravada de confirmarse las rumores que hablan de que su viejo lider se halla en carcelado en Mogadisco y que ha sido sustituido por un e lemento más próximo a las posiciones somal les.

En cuanto al Movimiento de Liberación de Djibouti, g payado por Etiopia, se ha limitado hasta ahora a lanzar -llamamientos conforme o la poltrica profrancesa de Addis Abeba. Uno cosa es cierto en lo inmediato: el gobierno -francés vaaser incapaz de evitar un diálogo, incluso di recto, con la LPAl. Esta, de cardicter reformista, estaria sin duda dispuesta a apoyar un proyecto liberal.

En lineas ganerales, la configuración geográfica y sº cial del TFAl limita las posibilidades de desarrollo de una guerrilla por infiltración. La partida se juego en Djibouti y únicamente una organización profundamente implantado en la población urbana podria ser capaz de ofirmane fren te al poder colonial.

La crisis del imperialismo La actitud de París en Djibouti, a pesar de las concesio -nes y maniobras actuales, revela, de un modo más general, la politica imperialista en toda la región y particular mente en el Oceano Indico. La represión se manifiesta en la medido de los intereses estratégicos en juego.

Djibouti posee una guarnición militar que se ha vis to reforzado con 7000 hombres a ratz de los últimosaconrecimientos y que cuenta, en tiempos normales, con 6000 a los que hay que añadir un escuadrón de aviones de com bate F 100, equipos para el transporte de tropas y helicóp teros y, finalmente, la fuerza naval. Este dispositivos se integra en la zona militar francesa del Oceano Indico, junto con las islas de Reunión y Mayotte. Dodo que la si tuación en Madagascar ha obligado a las fropas francesos a abandonar el país, Djibouti se ha convertido en el nudo decisivo del dispositivo. Es por esta misma razón por la que, tras la independencia de las Comores, el gobiarno francés, apoyándose en la burguesto de la isla de Ma yotte, consiguió la "autodeterminación" expontánea sus habitantes a favor de continuar siendo franceses.

Todo esto no es más que un aspecto de la represión -imperialista. El otro es aún mucho más sórdido. Después -de los acontecimientos del 6ó se ha construido alrededor de la ciudad una barrera de alhambre con púas, electri fi cado y reforzada con campos de minas y vigilancia me -diante torres de control. Esta barrera aisla a la capital -del resto del territorio, y tiene por finalidad impedir el regreso a la ciudod de los miles de issas expulsados enton ces, Frecuentemente la tropa dispara contro las indivi -duos que intentan pasar la barrera. Los muertos son, legalmente, consecuencia de "accidentes". El jefe de la g posición, Osmán Mabeh, fue condenado a muerte en junio de 1968 acusado de haber realizado un atentado ( 3). Más de la mitad de los miembros del jurado designado en tonces eran europeos. Tenta poca importancia el que estos fueran el director del Banco Nacional de Crédito industrial, el de la Shell, un importador mayorista, el director de los transportes marítimos, el de los asuntos g9 nerales de la Administración... l

Hasta el momento Ali Aref ha sabido maniobrar. Con siguió el apoyo implícito de Etiopía a cambio de ahogar -la rebelión del Sultán Ali Mirah, jefe afar, contra el esta do etiope. Por otro lodo se conforma con rechazar a LPAl en tanto que "agente exterior" ligado a Somalia. Pe ro la crisis del cofonialismo francés no se reduce al pequeño territorio de Djibouti y, por allo, la burguesta fran cesa se ve obligada a aceptar compromisos afin de contro lar un proceso que a la largo amenaza con extenderse las islas de Reunión y Antillas.

Cuando la crisis económica se ha vuelto más dramáti -co en el TFAL, Ali Aref se limita a decir que la situación es buena y que "mi chofer gana más que un general song Ir° (Ag. FP, 20 de enero), Puede resultar útil durante mucho tiempo un fantoche de tal calibre como única cor ta del gobierno francés? Etiopia ya ha hecho saber que g payaria un acuerdo entre Ali Aref y la LPAL.

En efecto, el nuevo régimen etiope se halla enfrentodo a un proceso centrifugo que afecta al conjunto de su -territorio. La lucha armado en Eritrea ha permitido al FLP y al FLE el control de los campos y la entrada en los pueblos. La "reforma agraria" ha tenido como consecuencia, bien integrar a los señores feudales en una rebelióncontra el poder central, bien empujar a las masas campesinas a reformas más profundas. Los afar de Ali Mirah se hallan en rebelión, Somalia reivindica el Ogaden, etc. Siendo como es Etiopía un eje fundamental en la estrate -gia imperialista en Africa oriental y constituyendo el pro blema de Djibouti un test para la credibilidad de los reg? menes locales, se puede comprender que el colonialismo francés asume en esta zona del mundo una importante la rea cara al equilibrio del sistema imperialista en su tetalidad.

La reivindicoc ión de la independencia Inmediata del TFAI y la salida completa e incondicional de los traposfrancesas del mismo debe ser una consigno central para el mavimiento obrero francés. Como Una manifestación tanto de la crisis de la arnoda como de la del imperialisma, de febrero un comunicado denunciando el envío de solda un comité de soldados de una base aérea publicabo el 10 dos de la milicia a Djlbouti, En el se destocabo: "No El tamos destinados a servir al imperialismo francés ni a primir a un pueblo que lucha por su independencia... ET Comité de soldados llama a apoyar la lucha de los / blos Afar e Issa por su independencia".

Un ejemplo a seguir.

25 de febrero de 1976 3) Habiéndole sido concedida la grocia, fue liberado en marzo de 1975 por la presión de un comando del LCSque habia tomado como rehén al embajador de Francia en Somalia.

CEDOC

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