Una revolución en marcha
Resolución adoptada por el Congreso mundial. Esta resolución, sometida a voto por la mayoría del secretariado unificado, obtuvo: 66,5 votos a favor, 35 votos en contra, 10 abstenciones y 1,5 NPV.
1. - El derrocamiento revolucionario de la dictadura de Somoza, en julio de 1979, abre la vía a la revolución socialista en América Central. Constituye el golpe más grave dado al imperialismo americano en América Latina desde el ascenso de la revolución cubana en 1959.
El Pentágono considera coto privado la zona comprendida en el radio que partiendo de Florida, pasa por el Caribe, Cuba (con la base de Guantànamo), Puerto Rico, Haití, Santo Domingo, América Central, incluida Nicaragua, y que termina en el sur del canal de Panamá.
Desde la victoria de la revolución cubana, el imperialismo americano había ampliado su control sobre esta zona, especialmente sobre América Central. Las dictaduras militares fueron integradas, todavía más estrechamente, plano político y militar, en el sistema contrarrevolucionario imperialista. En 1961, los invasores de Cuba, que sufrieron la tremenda derrota de Bahía Cochinos, partieron de la Nicara-
La campaña de prensa anticubana fúe organizada por la Sociedad Interamericana de prensa, cuyo vicepresidente no era otro que Pedro Joaquín Chamorro, dirigente de la oposición burguesa a Somoza.
La revolución nicaragüense estalla en el momento en que se intensifica la crisis de los regímenes dictatoriales de América Central, en primer lugar el del Salvador.
La victoria sobre el régimen de Somoza de las masas nicaragüenses, dirigidas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), posee una gran fuerza de atracción sobre los trabajadores, los campesinos y los revolucionarios de toda América Latina. La caída del régimen somocista se inscribe en un relanzamiento de la actividad de las masas trabajadoras del continente: movilizaciones obreras y populares en 1977 en Colombia, ascenso obrero en Brasil en 1978 y 1979, huelga general y radicalización política expresada en los resuitados de la FOCEP en las elecciones en Perú en 1978, acentuación de la resistencia política en Argentina, levantamiento del pueblo de Granada en 1979
Los estrategas y políticos imperialistas harán todo lo posible por canalizar, y luego romper la revolución en marcha en Nicaragua.
2. — La agonía del somocismo se prolongó durante cerca de dos años. Desde septiembre de 1977, progresivamente, las acciones de la guerrilla, las huelgas, las manifestaciones, los levantamientos urbanos se multiplicaron, culminando con una insurrección popular de un mes y medio de duración.
Esta actividad del movimiento de masas, tanto por su grado de organización como por sus objetivos, •demuestra la tendencia a afirmar su pape! independiente, a no subordinarse a las exigencias de clase de la burguesía opositora. Esta última concentrará toda su energía en encontrar una solución negociada a la crisis del somocismo, con el fin de asegurar, a pesar de algunas modificaciones, la continuidad de las estructuras del Estado, ante todo de la Guardia Nacional (GN).
El Estado somocista era en su casi totalidad una creación del imperialismo americano. Presentes militarmente en Nicaragua desde 1911, los Estados Unidos colocarán en 1933 a Anastasio Somoza García a la cabeza de la GN. En 1936, por medio de un golpe de fuerza ratificado por unas elecciones fraudulentas, éste accederá a la presidencia.
El origen del somocismo, como un régimen impuesto y sostenido por la mano de los Estados Unidos, es un factor importante en la combinación entre lucha antidictatorial y lucha antiimperialista que aparece inmediatamente en cualquier movimiento de oposición de una cierta amplitud.
Intentando reforzar su legitimidad, la dictadura permitirá la existencia de un partido burgués de oposición, el Partido Conservador. El control estricto del aparato del Estado, de la GN y del Partido Liberal por la familia Somoza, aclara el contenido real de este sistema bipartidista. La dictadura tuvo que utilizar falsas elecciones (1957-1967), maniobras constitucionales (1953), estado de sitio (1974-1977), y una represión feroz para intentar responder a la crisis endémica de su sistema de dominación.
La burguesía opositora reforzó sus posiciones económicas en el curso de los años sesenta. Se benefició del proceso de integración económica de América Central (Mercado común centroamericano), que favoreció el desarrollo de sectores agro-exportadores e industriales. Importantes grupos burgueses ampliaron su base en la industria, en la agroindustria y en la banca. Se opusieron a la familia Somoza y a sus aliados, que actuaban como competidores "desleales". Necesitaban sin embargo de la fuerza del ejército del régimen, para asegurar las condiciones de sobreexplotación de los obreros y de los trabajadores agrícolas y para responder a las iniciativas militares del FSLN.
El Estado de sitio promulgado en diciembre de 1974, después de la captura de numerosos dignatarios del régimen por el FSLN, acentuará la crisis interburguesa, estimulada ya por la incapacidad de la dictadura para responder a los terribles problemas creados por el terremoto de 1972 y por las múltiples estafas a las que se dedicó el dictador en esa ocasión. Al mismo tiempo, el estado de sitio permitía a la burguesía en su conjunto abortar el movimiento reivindicativo
(huelgas en la construcción y en los hospitales en 1973 y 1974). Le era útil para poder realizar las transformaciones estructurales que la recesión internacional del capitalismo hacía necesarias. Pero las leyes de excepción y los tribunales militares fueron utilizados de forma unilateral por la camarilla somocista para monopolizar operaciones especulativas y participar en los negocios más rentables. Este juego, por ser demasiado desigual, no podía proseguirse en un clima de crisis económica cada vez más clara.
Ningún opositor podía considerarse a salvo de la represión, cuya ferocidad quitó al régimen cualquier elemento de legitimidad, en el mismo momento en que esa misma represión legitimaba la utilización de la lucha armada por las masas, como componente de la acción política. La burguesía opositora tuvo que distanciarse más claramente y pedir la retirada del dictador. En septiembre de 1977, el régimen somocista estaba políticamente aislado a nivel nacional y su declive en el plano internacional se aceleraba.
3. - Desde finales de 1977 a finales de 1978, las diferentes fracciones de la burguesía opositora intentaron en vano ponerse a la cabeza del movimiento de masas, al mismo tiempo que multiplicaban sus iniciativas para obtener la retirada de Somoza y sus fieles.
El 10 de enero de 1978, el asesinato por los somocistas de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, propietario del gran diario "La Prensa". burguesía opositora y el imperialismo se vieron privados de una dirección alternativa a Somoza que tuviera audiencia en capas amplias de la pequeña-burguesía, e incluso entre las masas populares. Chamorro, desde 1974, había reunido en el seno de la Unión Democrática de Liberación (UDEL) sectores significativos de la burguesía. A la cabeza de "La
Use había forjado una personalidad de opositor resuelto. Su desaparición acentuaba la crisis interburguesa y hacía más difícil el encauzamiento del movimiento de masas.
UDEL lanzó un llamamiento, el 24 de enero, a una "huelga de patronos", que paralizó una gran parte de la economía. Bajo esta presión, el Partido Conservador rompió su acuerdo con el Partido Liberal. A pesar de la represión las manifestaciones de masas se desarrollaron en Matagalpa y Managua, donde el FSLN afirmó su presencia política. Las iniciativas armadas del FSLN adquirieron una nueva dimensión, a principios de febrero, con los ataques a los cuarteles de la GN en las ciudades de Rivas y Granada.
Cuando la UDEL, suspende esta "huelga de patronos", el 6 de febrero, la tentativa de las direcciones sindicales de hacer una huelga obrera fracasa. Esto expresaba las relaciones de fuerza que modelaban el movimiento de oposición en esta etapa. Pero, dos semanas más tarde, los levantamientos populares de Monimbo (barrio de Masaya) y de Subtiava (barrio de León), prefiguraban la dinámica insurreccional que caracterizó la última fase de la lucha contra la dictadura. La crisis prerrevolucionaria se acentuaba.
Espoleada por la actividad de las masas y el prestigio cada vez mayor del FSLN, la burguesía opositora reorganizó sus fuerzas e intentó negociar de nuevo la salida del dictador. En julio de 1978, se creó el Frente Amplio de Oposición (FAO), que incluía entre otros al Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN) de Alfonso Robelo Callejas, a la UDEL y al Grupo de los doce (personalidades ligadas a la industria, al comercio y a las profesiones liberales). Este último grupo tenía lazos con una corriente del FSLN, la tendencia "tercerista"; veía en la lucha armada el medio más seguro para convencer a Somoza a que se retirase y estaba de acuerdo en la constitución de un gobierno con la integración del FSLN. Las dos fracciones del Partido Socialista Nicaragüense (PSN), partido estalinista, participaron también en el FAO. La Iglesia católica tomó posición abiertamente en favor de la retirada de.
Pero la resistencia de Somoza-que utilizaba la autonomía relativa que le confería su dominio durante varios decenios sobre el aparato de Estado, el ejército y una parte de la economía del país- colocó a la oposición burguesa en una situación difícil. Tanto más cuanto las acciones armadas del FSLN -especialmente la ocupación espectacular del Palacio Nacional del 22 al 24 de agosto, que terminó con la liberación de los prisioneros del FSLN- le configuraban a los ojos de las masas como el único polo claramente alejado de las transacciones para la sucesión del régimen y decidido a terminar con Somoza.
El FAO, entre la espada y la pared, lanzó un nuevo llamamiento a la interrupción de toda actividad económica, el 25 de agosto. Las asociaciones de industriales -al contrario que en la huelga de protesta del mes de marzo convocada por la UDEL- siguen el movimiento. Las consecuencias fueron triples: la crisis económica se profundizó, y los trabajadores fueron los primeros en pagar las consecuencias, lo que acentuó la polarización de clases en el frente antisomocista; el movimiento de masas demostró una independencia creciente frente a la dirección burguesa, en comparación con la "huelga patronal" de enero; apoyándose en este ascenso el FSLN lanzó la ofensiva militar del 9 de septiembre en las ciudades de León, Esteli, Masaya y Chinandega, en las cuales las sublevaciones populares terminarán con la toma de las ciudades por la población.
El contraataque de la GN fue rápido y brutal, su victoria militar se confirmó a finales de septiembre. Se desencadenó una verdadera masacre contra la juventud y contra todos los sospechosos de simpatizar con los sandinistas. Pero las fuerzas del FSLN no fueron liquidadas. Crecerán por el aflujo de centenares de jóvenes, que se unirán a su combate para escapar de la represión y vengar a los que habían caído. La insurrección popular combinada con la lucha armáda, se presentó a todas las corrientes del FSLN y a amplios sectores de masas como el camino a seguir para derrotar a la tiranía.
Somoza había ganado una batalla militar, pero políticamiente, salía debilitado y muy aislado en el plano internacional. La burguesía de oposición intentó utilizar esta debilidad y el retroceso momentáneo del movimiento de masas, para comprometerse de nuevo una última negociación con el objetivo de establecer lo que el FSLN calificó como "somocismo sin Somoza"
Bajo la égida de una comisión de mediación -en el seno de la que los EEUU estaban acompañados por Guatemala y la República dominicana- el FAO comienza el "diálogo" con la
La intervención directa del imperialismo americano en estas negociaciones llevó, en octubre de 1978, a la tendencia tercerista del FSLN a tomar la iniciativa de rechazar la mediación y romper sus relaciones con el FAO. Fue seguida por el "grupo de los doce". Esto limitó la capacidad de negociación del FAO. El "diálogo" con la dictadura fracasa a mitad de enero del 79, a pesar de las múltiples concesiones
Se abrió una nueva etapa en la organización del frente antisomocista después de esta ruptura. Frente Patriótico Nacional (FPN): La dirección burguesa perdía terreno en el frente antisomocista. En el FPN se encontraban reunidas algunas formaciones burguesas de poca importancia, el "grupo de los doce", el Movimiento del Pueblo Unido (MPU), que agrupaba diversas organizaciones de masas, a menudo influenciadas por el FSLN, y sobre todo las confederaciones sindicales.
El 10 de enero de 1970, en el primer aniversario del asesinato de Chamorro, al llamamiento de FPN, decenas de miles de manifestantes salieron a la calle en Managua. Por la tarde, los trabajadores realizaron una huelga hasta el final de la jornada.
Tres cambios subyacían en esta nueva fase de la lucha: en primer lugar, los objetivos del FPN hacían suyas más directamente las reivindicaciones de las masas populares golpeadas por la crisis y por primera vez se pedía la expropiación de los bienes del clan Somoza y la disolución de la GN; en segundo lugar, la organización política del movimiento de masas por el FSLN se consolidaba con la creación del MPU, preparando de esta forma la organización de comités populares; en tercer lugar, la convergencia entre las tres tendencias del FSLN se hizo más fácil a partir de la ruptura de los "terceristas" con el FAO. El movimiento contra Somoza combinaba de nuevo de forma indisoluble el combate antidictatorial y el antiimperialista. Maduraban las condiciones para la insurrección generalizada.
4. - El derrocamiento revolucionario del régimen de Somoza por medio de una huelga general que se transformó
en insurrección en las principales ciudades del país, fue preparado y precedido por una ofensiva militar de conjunto lanzada por el FSLN.
Las fuerzas sociales que sostuvieron y participaron en este combate heroico contra el imperialismo y la dictadura, se concentraban en las masas populares de las ciudades, el proletariado, el proletariado agrícola, el campesinado semiproletario y empobrecido y en fracciones de ia pequeña burguesía radicalizada (el movimiento estudiantil y el movimiento de mujeres organizadas en la Asociación de mujeres frente a la problemática nacional AMPRONAC). Una gran parte de estas fuerzas se encontraban representadas y organizadas en las organizaciones que se reagrupaban bajo las siglas MPU.
La penetración del capital imperialista y local en el campo durante las dos últimas décadas y el desarrollo de un sector agro-industrial —centrado en torno al cultivo y a la exportación de algodón, café, azúcar y carne tuvieron una doble consecuencia: por un lado, la expulsión del campo del campesinado pobre; y por otro, la ampliación de las filas del proletariado agricola que trabajaba en las grandes propiedades modernizadas.
El desarrollo industrial estaba ligado a la agricultura de exportación (conservas, y agro-alimentación), a industrias dirigidas hacia el Mercado Común centroamericano (Textil, pesticidas, abonos, alimentación) y a una nueva ola de inversiones imperialistas (fábricas de montaje y acabado, entre otras, en la "zona franca" de Managua, donde se concentraban el 85% de las actividades secundarias). E! proletariado industrial se había consolidado en los últimos años, a pesar de seguir siendo relativamente débil. Con los obreros de la construcción (sector muy desarrollado inmediatamente después del terremoto de 1972), y los transportes, este proletariado representaba una fuerza de alrededor de 75.000 personas sobre una población económicamente activa de cerca de 700.000 en 1978.
La población de las ciudades creció un 50% entre 1970 y 1978. Este año ascendió un total de 1.265.000 personas sobre una población total de 2.400.000. Esto no expresaba sólo el crecimiento del proletariado, sino también de las masas semiproletarias, subempleadas o sin empleo, que se aglutinaban en torno a las principales ciudades. El papel central de las insurrecciones urbanas en el combate contra la dictadura está en relación directa con estas modificaciones en la estructura social.
El proletariado agrícola contaba en sus filas con cerca de 300.000 trabajadores, la mayor parte en el cultivo del algodón. En su gran mayoría eran trabajadores temporeros. Mujeres y niños constituían una gran parte de esta mano de obra, que emigraba según los ritmos impuestos por el ciclo agrícola. Brutalmerite explotados, estos trabajadores veían cómo sus menguados salarios eran recuperados por sus patronos, que controlaban la venta de los bienes que necesitaban.
El grado de concentración de la propiedad agrícola era muy elevado: en 1972, el 0,6% de los propietarios -los que poseían más de 1.000 manzanas, es decir, más de 670 hectáreas- acaparaban el 30,5% de las tierras cultivables. Entre estos latifundistas, la familia Somoza ocupaba un lugar preponderante, pues poseía del 25 al 30%. Al otro extremo, el 50,8% de los propietarios —los que poseían menos de 10 manzanas, es decir menos de 6,7 hectáreas- ocupaban sólo 3,4% de las tierras. Entre ellos un gran contingente de campesinos muy pobres, que trabajaban su pedazo de tierra y se veían obligados a vender su fuerza de trabajo para subsistir. Estas cifras demuestran también la existencia de una capa intermedia no despreciable, de pequeños campesinos menos pobres y de medianos propietarios.
La crisis económica que se acentuó desde 1975, golpeó muy fuerte a la clase obrera, al proletariado rural y a los pequeños campesinos semiproletarios que se encontraban ya en una situación de miseria de las más duras de América Central. El derrumbamiento económico en 1978-79, la ruptura del ciclo agrícola debido a la guerra, la devaluación en un 43% del córdoba en 1979, que provocó la explosión de la inflación, hizo insoportable la vida de las masas trabajadoras, entre las que un porcentaje cada vez más alto -cercano al
50% de la población económicamente activa a mitad del 79estaba condenada al paro. La pequeña burguesía urbana fue también duramente golpeada. A esto se añadía la represión masiva, que era el único instrumento del gobierno desde el fracaso de las negociaciones con el FAO. Entre la espada y la pared, las masas veían en el derrocamiento de la tiranía el único medio de supervivencia. La polarización social se hizo extrema.
En Nicaragua, la clase obrera, como el proletariado agrícola y el campesinado pobre, no tenía una larga tradición de luchas organizadas como en Cuba o Guatemala, por ejemplo. Sin embargo, desde 1973-74, el movimiento sindical hizo progresos significativos. En 1977, la creación de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) significó un paso adelante en la organización de esta capa social.
En los últimos meses que precedieron a la caída del régimen, las ocupaciones de tierras, las huelgas generales, los levantamientos urbanos, combinados con los ataques militares a las ciudades por el FSLN y con las operaciones de sus columnas de guerrilleros, expresaban la entrada conjunta en una lucha frontal contra Somoza, de estas capas sociales explotadas y oprimidas que fueron y siguen siendo el motor de la revolución nicaragüense.
Los dos años de combate abierto contra la dictadura actuaron como un potente estimulante sobre el desarrollo del nivel de conciencia de las masas. El proceso de autoorganización, bajo la forma de Comités de barrio u órganos de autodefensa, imprimió un distintivo a los últimos diez meses de lucha. Fue un factor desencadenante de la dinámica de revolución permanente.
El sandinismo daba una cohesión ideológica y política al combate contra la dictadura. El poder de las clases poseedoras nicaragüenses dependía estrechamente de la voluntad del imperialismo americano y aparecía así a los ojos de las masas. Desde la desposesión de Santos Zelaya por los Estados Unidos en 1909, ningún sector significativo de la oligarquía local había opuesto resistencia al dominio americano. De esta forma, la lucha militar de 1927 a 1933 de Augusto César Sandino contra el imperialismo, se identificaba con la lucha contra la dictadura instalada por los' "marines". Lucha antiimperialista, lucha antidictatorial y lucha armada correspondían, pues, a una diferenciación de clase y recubrían los rasgos esenciales del sandinismo, un nacionalismo revolucionario de origen pequeño-burgués pero con raíces populares muy profundas.
5. - EL FSLN, desde su creación en 1961, bajo el impacto de la revolución socialista cubana, supo captar en favor de su lucha la tradición de este movimiento antiimperialista radical, lo que le confiere una fisonomía particular en comparación con otros movimientos de lucha armada que surgieron en América Latina en la misma época. Esto es lo que explica su influencia entre las masas cuando éstas entraron en acción.
Por utro lado, el mismo origen de la dictadura, el papel fundamental de la GN en el aparato de dominación somocista, la incapacidad del régimen para ampliar su base social y adquirir una legitimidad, la imposibilidad para la pequeña burguesía de encontrar un lugar mínimo en ese sistema político, crearán un terreno favorable para la actividad del FSLN.
Desde la segunda mitad de los años setenta, todos estos factores fueron puestos de relieve, bajo el telón de fondo de la crisis económica. Esto provocó la integración masiva, desde mediados de 1978, de jóvenes trabajadores, de campesinos pobres, de trabajadores agrícolas, de estudiantes, de jóvenes parados, en la acción militar del FSLN. Un gran número de mujeres trabajadoras y de estudiantes se integraron en el combate.
La división del Frente en tres tendencias (cada cual con su propia organización), desde 1975, expresa la profundidad de los debates sobre las modalidades de la lucha contra la dictadura. Sin embargo, su contenido traducía la maduración de las condiciones objetivas favorables para la lucha por el derrocamiento de Somoza. En efecto, estas discusiones se centraban en las relaciones entre lucha armada y movilización de masas, el papel respectivo de las movilizaciones de masas urbanas y de las campesinas, el lugar y el alcance de la radicalización de las fracciones de la pequeña burguesía, las
relaciones entre el trabajo militar y el trabajo político, la función y la importancia de los acuerdos con la burguesía
Dos tendencias se reclamaban del marxismo: la tendencia "guerra popular prolongada" y la tendencia (marxista-leninista). La primera, refiriéndose a la experiencia china y, sobre todo, vietnamita, planteaba una guerra de liberación prolongada que se apoyaría sobre una fuerte implantación en las zonas rurales y podría dar entonces golpes decisivos. en las ciudades. La segunda ponía el acento en el trabajo urbano, sobre todo a nivel de los barrios populares, en la implantación en el movimiento obrero, el movimiento estudiantil y el movimiento de mujeres, preparando de esta forma un movimiento de insurrección urbana combinado con acciones armadas del FSLN. Esta última era la más reticente hacia una política de alianzas con la burguesía y no ahorraba críticas hacia la tercera tendencia: los
Estos representaban importante. Fueron los más activos en los golpes de mano militares, pero también los más comprometidos en las relaciones con sectores de la burguesía reunidos en la FAO. Una parte de su dirección tenía lazos con la Il Internacional.
Ninguna de las tres tendencias expresaba una comprensión clara de la dinámica de revolución permanente que se abriría tras el derrocamiento revolucionario de la dictadura; mientras unos defendían la necesidad de limitar los objetivos de la lucha al establecimiento de una "etapa democrático burguesa", otros. la veían simplemente como un paso intermedio en la vía de la revolución socialista.
El debate político que realizaron estas tendencias favoreció la maduración política del Frente en su conjunto.
Una importante transformación se operó después de su unificación, en diciembre de 1978. Según la declaración común del FSLN, estaba destinada a "garantizar que nuestro pueblo no sea desposeido de su heróica lucha por maniobras del imperialismo yanqui y de sectores de la burguesía local dispuesta a vender la patria".
A partir de las necesidades organizativas provocadas por la dirección de la guerra civil y de la insurrección popular, las estructuras de las antiguas tendencias estallaron y la unificación llevó a una fusión de las instancias dirigentes de las extendencias. La amplitud de las movilizaciones de masas y el auge semiespontáneo de los comités y de las milicias estimularon la evolución ideológica de los cuadros del FSLN que dirigían este movimiento, cuya impetuosidad les obligó a reajustes permanentes. El derrumbamiento de las instituciones somocistas determinó un proceso revolucionario que no cuadraba con los esquemas preestablecidos de la "etapa democrática". El FSLN sufría así una profunda mutación que en gran parte hacía caducas las antiguas diferencias.
La historia heróica del combate sin compromisos del FSLN, su papel dirigente en la primera fase de la revolución y los lazos establecidos con sus fuerzas vivas, las lecciones que esta dirección pragmática y heterogénea ha sacado ya de este formidable ascenso de la lucha de clases, expresan el potencial de desarrollo político de los cuadros del FSLN.
6. — A finales de mayo de 1979, el FSLN lanza una nueva ola de ataques militares. Abre varios frentes, lo que tiende a dispersar las fuerzas de la GN y a disminuir el control del aparato de represión sobre las ciudades.
El 4 de junio, la huelga general, convocada esta vez por el FSLN, paralizaba todo el pais.
En los días que siguieron, estallaron insurrecciones en
Chinandega, León, Matagalpa, Estelí, Masaya, Granada. y
Carazo. De hecho, desde el mes de marzo la dirección del FSLN preparaba cuidadosamente esta insurrección: los Comités de defensa civil (CDC) emprendieron una campaña política y de preparación de las masas para la insurrección. Respondía así a una i de las debilidades constatadas por el FSLN en septiembre de 1978. Los CDC debían permitir la integración de sectores crecientes de masas en la organización de la insurrección. Los CDC debían recoger el material necesario para la construcción de barricadas así como municiones de distinto tipo (cócteles Molotov, explosivos), crear grupos de vigilancia en los barrios, poner en pie dispensarios y enfermerías clandestinas, abastecerlos de medicamentos, establecer casas operativas e imprentas secretas dotadas de un material de impresión somero, asegurar los lazos con las unidades del FSLN y aprovisionarlas, informar al FSLN sobre los desplazamientos de la GN y las actividades de los Comités de defensa de los trabajadores (CDT), que debían partidarios de Somoza. En las empresas surgieron los tomar el control de las fábricas de importancia estratégica, ayudar a la fabricación de armamento, intentar controlar los medios de comunicación, establecer lazos entre los trabajadores y la población de los barrios. En las haciendas se construyeron también Comités.
Un movimiento insurreccional espontáneo estalló el 10 de junio en los principales barrios populares de Managua. En la capital surgieron zonas "liberadas". La GN tuvo que concentrar en ella sus fuerzas más importantes, lo que facilitó las operaciones militares del FSLN en los distintos frentes y el avance de las tropas del frente norte hacia la capital. El pueblo de Managua, y en primer lugar la juventud, sostuvo un asedio de 18 días contra la aviación, la artillería y los tanques de la GN. Su coraje y determinación hicieron posible la resistencia a pesar de lo débil de su armamento. El 28 de junio, el FSLN organizó la retirada ordenada de 6.000 personas hacia distante 26 km. Esto era una prueba clara de la autoridad y prestigio del FSLN entre la población trabajadora y los habitantes de los barrios populares, al mismo tiempo que demostraba un elevado grado de autodisciplina.
El 17 de junio, se constituyó la Junta de Gobierno de reconstrucción nacional de Nicaragua (GRNN). Este gobierno de coalición con un sector de la burguesía reflejaba los agrupamientos de fuerzas que se habían operado en el FPN; sus cinco miembros eran: Violeta Chamorro, la viuda de Pedro Joaquin Chamorro (dirigente de la UDEL); Sergio Ramirez Mercado (del grupo de los doce), Alfonso Robelo Callejas (industrial e iniciador del MDN), Daniel Ortega (representante del FSLN) y Moisés Hassan (representante del MPU).
El 24 de junio la OEA declaró su oposición a Somoza, cuyo "búnker" simbolizaba su aislamiento en el plano nacional. Internacionalmente, sólo encontraba apoyo en las dictaduras de Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, Honduras, El Salvador y Guatemala. Israel le enviaba armas. El imperialismo solo tomó algunas distancias distancias de Somoza con reticencias y dudas. Permitir que Somoza golpeara ferozmente a los trabajadores y campesinos continuaba siendo un elemento de su política, pues desde.su punto de vista representaba una transición sin cambios bruscos hacia un nuevo regimen burgués.
Las burguesías nacionales de Venezuela, México, Costa
Rica y Panamá, con el consentimiento del imperialismo americano, hicieron todo lo que estaba a su alcance para que el desarrollo de la guerra civil no rompiera la continuidad institucional del Estado y para que un sector de la GN se fusionara con las tropas "regulares" del FSLN. Con esta perspectiva reconocieron al GRNN.
La guerra civil y el ascenso insurreccional tuvieron un profundo impacto en la organización de las masas y en las fuerzas armadas del FSLN.
Los CDC, en las ciudades liberadas, se convirtieron en órganos de poder popular. Sustituyeron a las estructuras administrativas del régimen somocista, que han estallado.
Asumieron múltiples tareas ligadas a la distribución de víveres, a la organización de asistencias, al mantenimiento del orden, a la neutralización de somocistas y a la administraciór mínima de la ciudad.
Se formaron milicias populares en el curso de la insurrección -también aparecieron en ciertas zonas rurales- y reforzaron el potencial militar del FSLN, a pesar de su armamento artesanal. Aunque surgieron espontáneamente a partir de la necesidad de resistencia a los contraataques de la
GN, estuvieron generalmente encuadradas por miembros del
FSLN y se pusieron bajo la dirección del Frente. Aparecieron bajo diversas siglas: Comités de acción popular (CAP).
Comandos revolucionarios del pueblo (CRP), Brigadas revolucionarias de la Juventud (BRJ). Por último, se reforzaron las tropas regulares del FSLN.
En los frentes Norte y Sur, las fuerzas del FSLN adquinan cada vez más los rasgos de un ejército regular, cuyo
armamento permitió enfrentamientos a un nivel superior con la GN. Esta última poseía un núcleo duro de unos 7.000 hombres, pero a partir de septiembre de 1978, por medio de un llamamiento a filas obligatorio había llegado a la cifra de 15.000. Por el contrario, las tropas del FSLN, mucho los 5.000 miembros, a los que se añadían algunos que tenían armas de guerra ligeras, no sobrepasaban millares de combatientes, a menudo muy jóvenes, de las ciudades. La sincronización de las insurrecciones urbanas, la encarnizada resistencia de la población de los barrios populares de Managua, los ataques coordinados del FSLN en distintos frentes, obligaban cada vez más a la GN, cuya moral se desmoronaba, a tareas de estricta defensa de sus cuarteles y del "búnker"
La huida de Somoza,el 17 de julio, abrió la fase final del derrocamiento del régimen. El somocista Francisco Urcuyo, diputado del Congreso, debía transferir el poder a la Junta del
GRNN. Pero ante todo, debía permitir -según los planes americanos- una transición que asegurara un lugar a la GN, o al menos a una fracción importante de la misma, en la organización militar del nuevo régimen. Sus llamamientos a los combatientes para que depusieran las armas, así como su en adelas enes presidenciales de de pronos a una viva reacción del FSLN e hicieron derrumbarse el castillo 1, provocaro de naipes de un "cambio en la continuidad". El FSLN lanzó una nueva ofensiva militar para tirar a Urcuyo. La población de Managua se sublevó de nuevo masivamente. Milicianos y habitantes de los barrios populares se apoderaron del "bunker",. se repartieron las decenas de miles de armas de guerra que recuperaron. La GN estalló en pedazos. Una gran parte huyó con armas y pertrechos, hacia Honduras, Guatemala y El Salvador. Las tropas del FSLN entraron en la
capital y permitieron la instalación de la Junta de GRNN en Managua.
7. - El FSLN ha heredado un país exangüe: alrededor de 40.000 personas murieron durante la guerra civil. Los heridos llegan a 80.000. Una parte de las infraestructuras sociales (escuelas, hospitales) ha sido producción ha sido dañado seriamente y muchas empresas han tenido que interrumpir sus actividades. El desarrollo del ciclo de producción agrícola se ha visto fuertemente dificultado, lo que acentúa la falta de productos alimenticios. La penuria se acentuará todavía más en los primeros meses del año 1980; un millón de personas deben ser alimentadas, de las cuales un 45% son niños menores de 15 años. El paro y el subempleo son muy elevados. Todavía crecerán, a partir de enero de 1980, es decir desde el final del periodo cosechas. La deuda exterior de 1.500 millones de dólares se hace muy pesada, ya que los somocistas no han dejado prácticamente nada en las cajas.
Los diversos decretos adoptados por la Junta de GRNN, en el curso de los tres primeros meses de su existencia, indican la dirección del proceso de revolución permanente desencadenado por la insurrección popular victoriosa.
- El conjunto de los bienes de Somoza y de los somocistas se expropió desde el 20 de julio. Estaban situados en sectores tan distintos como la banca, la industria, el comercio, los transportes, la pesca, la agricultura, las inmobiliarias, las instalaciones portuarias, la prensa y los medios de comunicación.
— Los bancos y las cajas de Ahorro están nacionalizados jy las operaciones de los bancos imperialistas son controladas estrechamente. Esto es un primer paso necesario para canalizar los recursos, dirigirlos hacia sectores tales como la educación y los hospitales e iniciar las medidas de planificación económica. La nacionalización de las empresas de seguros, desde finales de octubre, acentuó el control del Estado sobre el sector financiero.
— En el plano monetario, la retirada de billetes de 500 y 1.000 córdobas permitió descapitalizar parcialmente a los somocistas y golpear a quienes habían utilizado el período de guerra para actividades especulativas. Los depósitos que no sobrepasaban los 3.000 córdobas fueron devueltos. Esta medida tanía también una función antiinflacionista. Desde finales de octubre, esta masa monetaria comenzó a ponerse en circulación.
— Se nacionalizó lo esencial de los transportes terrestres, marítimos y aéreos.
- El de las minas, que en gran medida pertenecían a compañías imperialistas, fue nacionalizado, lo que refuerza claramente las medidas de control ya tomadas sobre el conjunto de recursos naturales del país.
— La televisión y una parte de las cadenas de radio han sido expropiadas y sirven de canales de expresión del FSLN. La imprenta que antes publicaba el periódico de Somoza se utiliza actualmente para imprimir Barricada, diario del FSLN.
— La reforma agraria ha sido iniciada mediante la expropiación por el Estado de: las tierras y los latifundios pertenecientes a la familia Somoza, las tierras distribuidas por Somoza a sus aliados, las propiedades abandonadas por sus dueños, los latifundios que tenían deudas con las instituciones financieras y que gozaban de tolerancia gracias al apoyo directo de Somoza, las tierras cuyos propietarios están acusados de fraude fiscal. Todo esto representa aproximadamente el 40% de las tierras cultivadas y no cultivadas.
Las tierras son confiscadas y puestas bajo control del Instituto Nicaraguense de la reforma agraria (INRA). EI INRA ha puesto en marcha fincas del Estado y cooperativas (Unidades asociativas), que explotan la tierra pero no la pueden dividir. Por otro lado, el INRA estimula la formación de cooperativas de producción y venta de los pequeños campesinos. La distribución de parcelas de tierra se ha hecho cuando lo reclamaban los pequeños campesinos. Sin embargo el INRA no es favorable a este tipo de "reforma agraria" reclamado por sectores de la burguesía. Por último, el gobierno ha suprimido el derecho de expropiar a los pequeños campesinos por deudas.
— Han sido creadas empresas del Estado para la comercialización en el mercado interior y exterior de los productos agrícolas esenciales: algodón, café, azúcar, carne, productos del mar. Una empresa del Estado (ENABAS) es la encargada de comercializar los cereales de base. Lo mismo ocurre con los productos agroquímicos.
— Todo el sistema escolar ha sido reestructurado y asegurada la gratuidad de la enseñanza. Una amplia campaña de alfabetización, que afecta a cerca de 700.000 personas se prepara para comienzos del año 1980. El analfabetismo está muy extendido en Nicaragua, pero afecta sobre todo a la población rural. Todos los estudiantes que han superado el sexto grado son movilizados para la "cruzada de alfabetización". Se cerrarán las escuelas durante cuatro meses con el fin de permitir la participación del mayor número de profesores y de estudiantes. Cuba presta una ayuda técnica, material y en enseñantes para esta empresa que se ajusta explícitamente al modelo de la experiencia cubana de principios de los años 60. Una campaña como ésta puede ser un instrumento importante para ganar a los campesinos pobres a la revolución.
— Un sistema de sanidad único se ha puesto en pie con el objetivo de asegurar los cuidados médicos al conjunto del país; amplias campañas sanitarias se lanzan por primera vez en la historia de Nicaragua. Se pondrá en pie uni sistema de seguridad social. Se dan los primeros pasos para asegurar la distribución de agua potable a los barrios más pobres y para dotarlos de la mínima infraestructura social (guarderías, dispensarios).
— Después de 42 años de dictadura, están garantizados los derechos democráticos de las masas: libertad de reunión, asociación, prensa, expresión. La participación de las mujeres en la lucha ha suscitado la adopción de medidas favorables a un estatuto igualitario.
— Se ha adoptado un decreto de control de precios sobre •los productos de alimentación básica; , los CDS pueden funcionar como órganos que aseguran su aplicación. Se ha lanzado una campaña contra la especulación de los productos de primera necesidad. El gobierno ha tomado medidas para la reconstrucción de viviendas en los barrios populares devastados y se aplica el control del Estado sobre las viviendas construidas violando las leyes.
— El Gobierno de Nicaragua ha adoptado una posición antiimperialista sobre diversos problemas (Oriente Medio, África del Sur, etc.) y ha manifestado una oposición decidida a las maniobras militares contra Cuba, en el Caribe y en América Central. Se organizó una manifestación de 30.000 personas para recibir al Primer Ministro Vietnamita Pham Van Dong.
— Después del golpe de Estado en El Salvador, el FSLN denunció este golpe preparado por Washington.
El conjunto de estas medidas, tomadas en un corto espacio de tiempo, ha dado golpes significativos a la burguesía.
Sin embargo, las propiedades de Somoza en el terreno industrial eran más limitadas de lo indicado por las estimaciones tradicionales. EL FIDEICOMISO -órgano encargado de la gestión de todos los bienes expropiados, salvo las tierras- sólo tiene a su cargo una parte bastante limitada del total de las empresas industriales. Por otro lado, numerosas empresas de Somoza eran deficitarias y sus beneficios eran el resultado de ayudas ocultas que recibían del Estado. Son alrededor de 15:000 asalariados los que trabajan en los diversos sectores controlados por FIDEICOMISO:
La nacionalización de la banca ha permitido al Estado adquirir participaciones en numerosas empresas. Sin embargo, se estima que la parte de la producción industria/ bajo control estatal no sobrepasa el 20 ó 25%, incluyendo al sector mixto.
La producción agrícola sigue estando ampliamente en manos del sector privado -principalmente los productos agrícolas de exportación como el algodón y el café- a pesar de que alrededor del 40% de las tierras cultivables pertenecen al INRA. Actualmente, de una población agrícola activa de 325.000 personas, sólo 30.000 aproximadamente trabajan en el sector directamente controlado por el INRA.
La fuerza económica de las clases poseedoras sigue siendo importante, más de lo que preveía la dirección del FSLN en el momento en que se tomaron las medidas de expropiación de los somocistas. La burguesía dispone de recursos significativos para intentar recuperar sus posiciones en el plano político.
A corto plazo, tratar de obtener una mínima puesta en marcha de las empresas industriales privadas, un relanzamiento de la producción agrícola (cosechas, venta del ganado fuera del país) en las grandes y medianas haciendas todavía en manos de sus propietarios, son exigen-
Sin embargo, esto no puede llevar a crear ilusiones sobre la función que la burguesía puede ocupar en la reconstrucción des país en favor de las masas trabajadoras. Desde hace algunas semanas, las declaraciones de la dirección del FSLN subrayan el papel importante y necesario del sector privado nacional en la "reconstrucción de Nicaragua" y "el reforzamiento de la economía nacional "que rompa los lazos de dependencia, la complementaridad de los sectores estatal, mixto y privado, el hecho de que sectores de la "burguesía democrática y progresista" están "efectivamente del lado de la revolución y que deben trabajar por la revolución" (Barricada, 3 de noviembre 1979).
Por otro lado, todo relanzamiento económico envergadura que respete el marco de una "economía mixta" igual que toda inversión capitalista no se realizarán și no se aseguran a los capitalistas préstamos internacionales, créditos bancarios con tasa de interés no demasiado elevadas y diversas garantías (convertibilidad de la moneda, tasa de cambio favorable, libre importación de materias primas, limitación de salarios). La burguesía no puede contentarse
Acosados por la aguda crisis socio-económica y por las presiones del entorno internacional, la dirección del FSLN y de la Junta de GRNN, para obtener una participación del sector privado, se ven obligados a dar seguridades a la burguesía. Así Carlos Núñez, Comandante de la revolución, explicaba el 21 de octubre de 1979 que serían concedidos créditos con bajo interés a los sectores industriales, agrícolas y comerciales, que se darían garantías a las importaciones, el cambio de divisas y la convertibilidad de la moneda, que los préstamos del BID se utilizarían también para el sector privado y que sería aplicado un plan de salarios para que las reivindicaciones salariales, estimuladas por el refuerzo organizativo de la clase obrera, no sobrepasaran un tope crítico que pusiera en cuestión el relanzamiento económico. Al mismo tiempo, el FSLN mantiene el sector privado bajo la amenaza de la nacionalización si no participa en el juego.
En esta etapa del proceso revolucionario, coexistencia entre una serie de medidas económicas que han golpeado a las clases poseedoras, muy debilitadas políticamente, y proyectos a corto plazo que, para responder a las necesidades urgentes provocadas por la desvastación del país, se apoyan en el relanzamiento de una economía cuya estructura actual está dividida en tres áreas: privada, mixta y
La deuda exterior se deja sentir con todo su peso. Una gran parte de ésta, tanto para el sector estatal como el privado, vence a corto o a medio plazo. Más de un 50% ha sido concertada con establecimientos bancarios privados, peores condiciones que las otorgadas por las instituciones financieras imperialistas. Actualmente, el GRNN ha declarado que no reconocía tres clases de deudas: las debidas a suministros de armas de Israel y Argentina (3% del total de la deuda); las que se firmaron sin respetar las reglas tradicionales de los préstamos internacionales; las constituidas por préstamos que han alimentado las cuentas bancarias de Somoza en el extranjero. Todas estas excepciones reducen un poco el volumen de endeudamiento, pero no llegan a modificar el problema de fondo.
La Junta de GRNN afirma que está dispuesta a renegociar la deuda, pero de momento no se ha tomado decisión de importancia. Sin embargo, en vista de la situación financiera, existe una moratoria de facto. La naturaleza de las decisiones que se adoptarán en el futuro indicará el curso que va a emprender la dirección del FSLN en este terreno.
8. — La insurrección popular ha dado lugar a un alto grado de autoorganización. Las relaciones de fuerzas sociales nacidas de la victoria son ampliamente favorables a las masas trabajadoras. La burguesía ha perdido todo el control sobre las fuerzas armadas. Es en este marco muy favorable, que pueden desarrollarse la actividad y la organización de las masas. El FSLN actualmente estimula la creación y ampliación de los Comités de defensa sandinista (CDS). Les da un papel de primer plano en la ejecución de una serie de tareas en los barrios y en el plano municipal. Delegados de los CDS forman los Comités de barrios Sandinistas (CBS). En el seno de los CBS se eligen los representantes del Consejo de zona.
Ocurre lo mismo a nivel departamental. La organización a nivel municipal y departamental es todavía muy desigual en
Los CDS asumen tareas administrativas, de vigilancia, de animación cultural y deportiva, de agitación y propaganda política. Representan también los principales organismos a través de los cuales se ejerce la dirección política del FSLN a
El FSLN ha estimulado y dirigido la creación de la Central
Sandinista de Trabajadores (CST). Ha comenzado la discusión con otras centrales sindicales minoritarias con el objetivo de construir una central única de trabajadores. El movimiento de sindicalización ha tenido un auge importante después de la victoria y la dirección del FSLN apoya este movimiento de organización sindical de la clase, que favorece la consolidación de la relación de fuerzas en favor de los
Sin embargo, la poca tradición de trabajo sindical del FSLN, así como su falta de cuadros sindicales con experiencia hace que, a pesar del prestigio político de que goza, encuentre dificultades para integrar en las filas de la CST a capas de trabajadores organizados anteriormente en otros sindicatos o no organizados. EI FSLN está aprendiendo que es necesario algo más que prestigio político y autoridad para integrar en la CST a trabajadores organizados anteriormente sindicatos y que la tentativa de ahorrarse la educación política y la persuasión, facilita los esfuerzos desplegados por las burocracias sindicales ligadas a partidos políticos burgueses para dividir a los trabajadores.
El profundo retroceso de las fuerzas productivas —resultado no sólo de la guerra civil sino también de la crisis del sistema capitalista a escala mundial desde 1975 —exige un esfuerzo productivo e impone límites bastante estrechos a la satisfacción de las reivindicaciones de las masas trabajadoras. Pero el problema está en saber si todo el esfuerzo servirá para generar un sobreproducto que será absorbido por la acumulación capitalista —lo cual es inevitable con la actual estructura económica nicaraguense— o si servirá para desarrollar una economía de transición al socialismo, en la cual las medidas restrictivas no afectarán a una parte de la población para favorecer a otra, a los propietarios privados de los medios de producción.
Desde octubre, el papel central atribuido a los sindicatos en la batalla de la producción, tiende a introducir una peligrosa confusión sobre la función de la organización sindical en la presente etapa, tanto más combina con una política de limitación de subidas salaria-
En una economía en la que domina todavía ampliamente el sector privado, donde la fuerza de trabajo es una mercancía, la organización sindical debe conservar su papel fundamental de defensa de los trabajadores como vendedores de su fuerza de trabajo, lo cual constituye, por otro lado, un importante elemento de movilización de masas en la lucha por el derrocamiento del capitalismo. Es cierto que, en el sector estatal, la organización sindical puede ser un instrumento que favorezca el desarollo de iniciativas de aprendizaje de la gestión obrera, pero esto no puede llevar a suprimir su independencia frente al Estado ni su papel fundamental, determinado por la naturaleza global de la economía. De esta forma ayudará a la dirección de la revolución a tomar conciencia de los nuevos problemas y a definir nuevas tareas.
EI FSLN realiza un gigantesco esfuerzo para organizar a los trabajadores agrícolas y a los pequeños campesinos. Están agrupados en el seno de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), que participa plenamente en el desarrollo de la reforma agraria. En la ATC existe la misma ambigüedad que en la CST sobre su papel en la presente
etapa. Si se perpetúa, podría conducir a la desorientación de los trabajadores agrícolas y de los campesinos pobres, obstaculizando la preparación de las necesarias batallas por la expropiación de los sectores agroexportadores de los que depende lo esencial de la economía y por la defensa de sus interese inmediatos. Por último, el FSLN organiza a amplias capas de la juventud y de las mujeres en el seno de la "Juventud Sandinista 19 de Julio"' y de la 'Asociación de Mujeres nicaragüenses". Por otro lado, los enseñantes están agrupados en ANDEN. Estas tres organizaciones pueden ser importante palancas de la
La dirección del Frente se prepara febrilmente para el enfrentamiento con el imperialismo. Con razón, ha consagrado una gran parte de su energía en construir un ejército —el Ejército Popular Sandinista (EPS) — apoyándose en primer lugar en las tropas surgidas de la guerrilla e integrando a las milicias populares. Sólo un ejército regular fuerte y eficaz puede disminuir el coste humano de una respuesta a una intervención directa o indirecta del imperialismo y sus aliados locales, que pueden contar con las fuerzas de la GN concentradas en Honduras; que ya han lanzado algunas operaciones de hostigamiento.
La dirección del FSLN declara que la absorción de las milicias populares en el EPS tiene como objetivo su consolidación, integrando prioritariamente a los que efectivamente tomaron las armas en la lucha contra Somoza. Afirma su intención de construir, en el futuro, milicias populares, estructuradas en torno a los lugares de producción y de trabajo, y formadas por voluntarios.
De momento prevé la creación, en una etapa posterior, de un partido de vanguardia, enraizado en las masas organizadas en los CDS. trabajadoras, de la juventud, y de las mujeres tiende consolidar la relación de fuerzas entre las clases, producida por el derrocamiento revolucionario de la dictadura.
Hasta el presente, el GRNN no ha aparecido ante los trabajadores y los campesinos como un obstáculo en el camino de la revolución. Bajo la iniciativa del FSLN, ha tomado o ratificado una serie de iniciativas que tienden a debilitar el poder económico y político de la burguesía. De esta forma, para los ojos de las masas, se identifica con la avanzadilla de la revolución. Después del desmantelamiento de los cuerpos represivos del Estado de Somoza, la burguesía ya no puede dictar su ley, mientras que la alianza obrera y campesina no puede tomar todavía todo el poder en sus manos. El nivel de conciencia de las masas no: está sólo modelado por los objetivos democráticos de la lucha contra
Somoza y contra el imperialismo. La conciencia de clase de las masas lleva cada vez más la marca de las movilizaciones anticapitalistas. El contenido anticapitalista de la revolución debe profundizarse ante la prueba de la crisis económica, que no podrá resolverse intentando conciliar intereses de
En estas condiciones, la primera tarea, la que domina a todas las demás, es la organización, la educación, la elevación del nivel de conciencia de las masas, para preparar el desenlace de esta situación transitoria.
Es legítimo que la dirección sandinista intente ganar tiempo, si ese tiempo se utiliza para construir y consolidar al mismo tiempo los instrumentos de defensa militares y políticos de la revolución. Ninguna huída hacia adelante ultraizquierdista puede sustituir esta necesaria preparación, sin la cual las masas serían las primeras víctimas de cualquier intento de precipitar un enfrentamiento prematuro.
Hacer conscientes a las masas movilizadas de que estas son inevitables, y hacerlo sin forzar de forma aventurera los ritmos de la lucha de clases en el contexto internacional, es una de las más importantes y difíciles tareas para la dirección de esta revolución.
La dirección del FSLN, a partir de la posición de fuerza que le confiere el control absoluto sobre las fuerzas armadas, tiende a querer controlar el conjunto de las fuerzas sociales puestas en movimiento en esta revolución. Pero, estas fuerzas no pueden ser doblegadas ni a la voluntad de una dirección revolucionaria, ni a la de la burguesía. El ritmo de radicalización dependerá de los golpes y contragolpes entre las masas y los explotadores. Movilizaciones semiespontáneas de obreros y campesinos, desbordando a menudo los planes establecidos por dirección, modificarán la relación de fuerzas. Yendo más allá de las medidas del gobierno, las masas, bajo la presión de sus necesidades más urgentes y del sabotaje capitalista, tomarán ellas mismas iniciativas relacionadas con la tierra, las fábricas, las viviendas. Esta es la lección histórica de todas las revoluciones. La fuerza de FSLN no descansa sólo en el EPS sino, ante todo, en el grado de organización y movilización de las masas, el cual influencia directamente el papel y la evolución de este ejército. Toda debilidad de orientación en este terreno podría traducirse: — en una subestimación de la función de las movilizaciones semiespontáneas de masas en la modificación de la relación de fuerzas y de su papel en la evolución de la conciencia de sectores de masas, que no tienen una amplia tradición de luchas organizadas.
— en una voluntad de controlar y prevenir "los desbordamientos" y en la convición de encarnar en exclusiva el proceso revolucionario. (Esto ha llevado ya a tomar medidas administrativas y de represión contra los "ultraizquierdistas", clasificados como "contrarrevolucionarios" para justificarlos).
— en una subestimación de las posibilidades que otrecen en el plano político, después de un cierto período, los recursos económicos de la burguesía y la idea de que toda alianza con un sector de la burguesía puede ser una simple maniobra completa y cómodamente controlada.
9. - El imperialismo. empleará los múltiples instrumentos de que dispone para intentar canalizar, frenar y después interrumpir bruscamente la revolución en marcha. Tiene en reserva la posibilidad de una intervención militar directa y puede prepararla desde los países vecinos, multiplicando los sabotajes o creando una "guerrilla" contrarrevolucionaria. E fantasma de la intervención constituye en sí mismo una presión para moderar las decisiones del FSLN.
En la presente fase, las potencias imperialistas y ante todo el imperialismo americano, no intentan estrangular a la revolución nicaragüense por temor a radicalizar su curso. Quieren inyectarle préstamos que permitan revalorizar el lugar y la función del sector capitalista. La necesidad urgente de una ayuda alimenticia, financiera, técnica y económica es también utilizada como medio de presión, pues siempre está presente la amenaza de que las dificultades alimenticias y sociales se acumulen durante el primer semestre del año 1980, y susciten un descontento que debilite el apoyo popular y la autoridad de que dispone la dirección sandinista.
El imperialismo posee un instrumento de intervención peligroso por medio de la deuda externa. No intenta precipitar los acontecimientos. Se muestra dispuesto a aceptar un plan de reestructuración a largo plazo e, incluso, una moratoria temporal. Su objetivo consiste en implicar al GRNN en una verdadera renegociación de la deuda, lo que implicaría, por un lado, el reconocimiento de una serie de obligaciones hacia las instituciones financieras internacionales y, por otro, una ingerencia más o menos directa del FMI en la economía de
Nicaragua.
Esta última maniobra, así como el apoyo dado a sectores industriales o agroexportadores, van en la dirección de mantener los lazos con el mercado mundial capitalista. En esta operación, la política de ciertas burguesías latinoamericanas - cualesquiera que sean sus conflictos aparentes o reales con el imperialismo americano a corto plazo- tiene como función ejercer una fuerza de atracción sobre Nicaragua, para que no rompa sus lazos con el mercado latinoamericano y no se encamine hacia la via cubana. En este último caso, una prueba de fuerza con el imperialismo es inevitable.
La liquidación de la GN y la desarticulación del Estado somocista no equivale a la destrucción y a la derrota de la burguesía nicaragüense en su conjunto. Esta última posee todavía lo esencial de los medios de producción industriales, una parte importante de las tierras consagradas a la agro-
exportación (algodón, café) y el ganado.
Una fracción de la burguesía goza de una cierta legitimidad ante una parte de la población, pues tomó parte en la lucha contra Somoza. Este es el caso también de un sector de la jerarquía religiosa, por ejemplo, del obispo de Managua, Miguel Obando Bravo.
Utiliza esta legitimidad y su poder económico para negociar "su participación en el proceso". Esta fórmula expresa la opción efectuada por los que ven en ella el mejor. medio de controlar el desarrollo de la revolución, es decir de conducirla por el carril de la "economía mixta".
Sin embargo, las reacciones en el seno de la clase burguesa son diferenciadas: la huelga de inversiones y el sabotaje son también utilizados. Utiliza a fondo los lazos que posee con el imperialismo y las burguesías latinoamericanas. Así, el "Consejo superior de la empresa privada", multiplica los contactos para recibir apoyo de las organizaciones hermanas de América Latina importantes de las instituciones financieras imperialistas, con el objetivo de reforzar su poder de negociación en el marco de la "reconstrucción nacional".
La burguesía intenta explotar políticamente su participación en el gobierno, que el FSLN le ha concedido en nombre de una alianza temporal con un sector burgués. Se presenta ante la burguesía mundial como la garantía que la "democracia" y la propiedad privada serán respetadas en Nicaragua. Su presencia en el gobierno constituye un derecho de veto implícito sobre una serie de medidas anticapitalistas radicales: su adopción sería seguida inmediatamente por una ruptura de su participación en el gobierno y en la Banca Central. Desde ese momento se abriría inmediatamente una batalla muy dura a escala internacional y nacional. La burguesía nicaraguense intenta, pues, repetir en tiempo de paz la experiencia del FAO y del FPN, que fracasaron en tiempo de guerra por la insurreción popular y el estallido de la GN. Todo proyecto de consolidación de un Estado burgués se hace más difícil de concretar por la dislocación del antiguo ejército y su sustitución por las tropas del FSLN. Para paliar esta debilidad, la burguesía nicaraguense, de acuerdo con distintas burguesías de países latinoamericanos, intentará presionar para "normalizar" el Ejército Popular Sandinista, a la menor señal de un retroceso de las movilizaciones populares.
Latifundistas e industriales intentan establecer lazos con la pequeña burguesía, para consolidar su base social de apoyo y poder negociar o responder en mejores condiciones.
La ofensiva política de la burguesía se centra en un punto: aplicar efectivamente el "Estatuto fundamental de la República", que refleja los acuerdos firmados en junio de 1979. Se trata de hacer que las instituciones legales del país sean las únicas y verdaderos centros de decisión. Reclama la instalación del Consejo de Estado que, según el programa del GRNN, debía redactar un proyecto de Constitución y de ley electoral, y que dispondría de derecho de veto sobre las decisiones de la Junta con una mayoría de dos tercios. Exige que la Corte Suprema afirme su poder. Ha lanzado ya el tema de elecciones libres y de una Asamblea Constituyente. La institucionalización y el combate por las "elecciones libres" representan las clásicas respuestas de la contrarrevolución democrática-burguesa.
El FSLN ha retrasado la instalación del Consejo de Estado hasta el mes de mayo de 1980. Señala la necesidad de modificar su composición con el fin de reforzar la presencia de las organizaciones de masas, en detrimento de los conservadores de la burguesía. Afirma sin embargo que, "la patria necesita más que nunca a sus hijos y a la acción unida de toda la nación: los obreros, los campesinos, la pequeña burguesía, así como los sectores democraticos, progresistas de la burguesía.
10. — Aunque ampliamente desarticulado, subsiste un Estado burgués, cuyas leyes fundamentales protegen la propiedad privada de los medios de producción (propiedad latifundista, industrial), es decir, la acumulación capitalista.
La situación particular de dualidad de poder, como resultado del derrocamiento revolucionario de la dictadura, es el fruto de la combinación de dos elementos, los más significativos desde el comienzo de esta revolución: primeramente, una insurreción popular prolongada en los principales centros urbanos del pais y una victoria militar de las fuerzas armadas del FSLN; en segundo lugar, la explosión de la GN y de las fuerzas de represión en torno a las cuales se estructuraba toda la organización del poder del Estado
Las ciases poseedoras, sin control sobre el aparato de represión, disponen sin embargo de diversos centros de poder, que descansan en lo esencial sobre su fuerza económica. Se oponen a los centros de poder populares constituidos en el curso o en el momento de la victoria.
La burguesía controla organismos económicos (Consejo superior de la Industria, Cámara de Comercio, etc.), apoyados por el imperialismo y las burguesías latinoamericanas. La red de caciques de los propietarios latifundistas, aunque debilitada continúa existiendo en el campo. Los representantes del capital están presentes en la Junta, en los Ministerios -especialmente en los Ministerios económicos-, en el aparato administrativo del Estado, en la Banca Central. Tienen una influencia, por estos medios, sobre los mecanismos de decisión y sobre la aplicación cotidiana de las decisiones.
La jerarquía católica apoya a la burguesía. Ciertos partidos burgueses como el MDN, están en el gobierno. Otros sectores burgueses intentan reconstituir "nuevos" partidos políticos: el partido socialdemócrata, el Partido socialcristiano y los Demócratas conservadores.
Frente a este campo burgués se levantan los CDS, las organizaciones de masas como la CST, la ATC, la Juventud Sandinista del 19 de julio, la Asociación de Mujeres Nicaragüenses, el ANDEN. Por último y sobre todo, la dirección del FSLN controla totalmente el Ejército Popular Sandinista, producto directo de la lucha armada revolucionaria del FSLN y del ascenso insurrecional de las masas urbanas y de campesinos pobres. Sobre esta base y en el marco de la relación de fuerzas actual entre las clases, el FSLN detenta actualmente el poder de decisión sobre los problemas políticos estratégicos.
Así, la particularidad de esta situación de dualidad de poder se manifiesta por la inexistencia de un poder ejecutivo centralizado de la burguesía en un gobierno (sean cuales sean sus capacidades limitadas de decisión), lo cual ocurre generalmente en las situaciones de dualidad de poder. Por otro lado, si el poder popular emergente no dispone de una verdadera expresión centralizada, el grado de control del FSLN sobre el poder ejecutivo real es una función directa del lugar ocupado por el EPS en la organización estatal. Esto se refleja, por otro lado, en forma de una contradicción entre las normas jurídicas del aparato de Estado y el poder de hecho que reside en la dirección del EPS, el cual se confunde con la dirección del FSLN.
Esta organización, bajo la influencia de la dirección cubana, ha desarrollado una orientación antiimperialista y antidictatorial. Las corrientes marxistas se han afirmado en su seno. Heterogéneo social y políticamente, ha conocido bajo el impacto del ascenso revolucionario de masas una transformación que estimulará, a su vez, iniciativas conscientes de movilización de masas. Esta evolución se traduce por una inserción y un enraizamiento creciente del Frente entre las masas trabajadoras, así como en el reforzamiento de las tendencias que se reivindican del marxismo. La fase presente de la revolución plantea nuevos problemas y nuevas disyuntivas a esta organización todavía heterogénea. Estimulará debates y diferenciaciones en su seno. Sectores de la burguesía nicaragüense, latinoamericana, incluso el imperialismo, intentarán provocar rupturas por la derecha para explotarlas, para canalizar la revolución e impedir su transcrecimiento socialista.
El lugar, el papei y la naturaleza del GRNN, gobierno de coalición entre el FSLN y un sector de la burguesía, deben ser comprendidos en el contexto de esta fase transitoria.
Los dos polos de poder se refractan en el seno del gobierno y, parcialmente, en el FSLN. Se entrelazan en las distintas instancias de decisión del aparato de Estado (ministerios, banca central, órganos de gestión económica del sector nacionalizado etc.). Por ejemplo, el personal de la Banca Central y su dirección, siguen todavía esencialmente en manos de representantes de la burguesía liberal y de tecnócratas. Al contrario, el INRA, impuesto por el FSLN,
constituye por si sólo una especie de pequeño gobierno directamente bajo su dirección, lo que vacía de contenido al
Ministerio de agricultura. La burguesía intentará restaurar sus posiciones políticas explotando su presencia en el aparato de
Estado y el gobierno.
Una situación como ésta no puede durar mucho tiempo, debe encontrar un desenlace. Puede seguir el curso seguido por la revolución argelina, o el camino trazado por la revolución cubana.
Todo nuevo avance en la revolución necesitará una ruptura
-bajo una forma u otra- de la coalición gubernamental y, en este sentido, desembocará en una situación análoga a la que conoció la revolución cubana entre junio y octubre de 1959.
Esto depende fundamentalmente de la dialéctica que se establecerá entre el movimiento de masas, su grado de organización, las iniciativas tomadas por el FSLN y la evolución política del mismo frente, es decir, de la hegemonía que adquirirán en su seno las corrientes que están más ligadas a las masas trabajadoras y desarrollan posiciones proietarias. la profundidad de las desvastaciones, hacen que las necesidades más inmediatas de las masas no podrán satisfacerse en el marco de una economía llamada mixta, que sólo puede ser capitalista y cuyo desarrollo será influido por las fuerzas del mercado mundial capitalista. En este caso el esfuerzo de reconstrucción de las masas trabajadoras sólo se vería recompensado por la austeridad que necesitaría el relanzamiento de un nuevo ciclo de inversiones.
Rápidas medidas de expropiación de la clase poseedora conducirían, ciertamente, a un enfrentamiento inmediato con la burguesía en el plano nacional e internacional. La ayuda se cortaría inmediatamente. El pueblo nicaragüense debería prever una intervención imperialista. El peligro de una paralización de la economía sería muy fuerte, salvo si el aislamiento internacional fuera roto por el apoyo de la URSS.
Pero también es cierto que un período relativamente prolongado de acumulación capitalista y de reforzamiento del sector privado consolidaría los lazos entre el imperialismo y la burguesía nicaragüense. Daría fuerzas a ésta última para contestar al poder político del FSLN y resolver la situación a su favor.
La única garantía para evitar una salida contrarrevolucionaria a esta crisis -sean cuales sean las etapas intermediasconsiste en reforzar los lazos que ya existen entre el FSLN, adoptando una orientación revolucionaria correcta como dirección de la revolución, y las masas trabajadoras.
Todo progreso de la revolución depende de la movilización de los obreros y los campesinos por objetivos revolucionarios -comprendidos y aceptados por ellos-y del reforzamiento de su organización. Todo paso atrás, por el contrario, llevará -la burguesía lo comprende muy bien- al descenso de la movilización, del nivel de organización de las masas y del apoyo popular conquistado por el FSLN en su lucha.
El curso de la lucha de clases en Nicaragua plantea las tareas centrales siguientes para la "reconstrucción" en favor de los obreros y los campesinos.
a) Reforzamiento de la CST como central única de los trabajadores. El mejor medio para convencer al conjunto de los trabajadores de la ventaja de una unificación sindical en una central única consiste, por un lado, en comenzar. una amplia discusión política con los miembros y las direcciones de las otras centrales minoritarias, y por otro, en asegurar una democracia interna que permita a los trabajadores elegir la dirección a la cual otorgan su confianza.
En una situación de penuria provocada por la destrucción de la guerra civil y el aislamiento internacional, es inevitable que la batalla por la reconstrucción y la puesta en marcha de la economía, se traduzca en importantes sacrificios por parte de los trabajadores. Pero estos sacrificios sólo serán comprensibles y compatibles con el reforzamiento del sindicato, si los trabajadores pueden discutir libremente en todas sus organizaciones y decidir ellos mismos el destino del sobreproducto social, y si el control obrero se desarrolla en el sector que sigue siendo privado.
La organización sindical más adecuada a esta tarea es la que funda sus estructuras de base producción y que se esfuerza igualmente por organizar a las capas de semiproletarios y de pequeños artesanos.
b) El desarrollo y reforzamiento de la ATC, única organización capaz de mantener viva la revolución en el campo, de organizar a los pequeños campesinos y a los trabajadores agrícolas, de asumir sus reivindicaciones y sus necesidades y de hacerlos participar directamente en las actividades del
INRA. La consolidación de la ATC representa igualmente un elemento decisivo para llevar más adelante por parte del
IRNA, las expropiaciones de los grandes propietarios que controlan una parte importante de los productos de la agroexportación y que siguen siendo una de las fuerzas más sólidas de la contrarrevolución. La alianza entre la CST y la
ATC sirve también para cimentar la unión de las dos fuerzas sociales decisivas, es decir, la alianza obrera y campesina, y para profundizar la lucha anticapitalista.
c) La coordinación y la centralización democrática de los
CDS a escala regional y nacional, el establecimiento de lazos con los lugares de producción y su participación efectiva en el conjunto de las decisiones socioeconómicas, en tanto que órganos de poder popular. De esta forma ampliarán sus tareas actuales (de vigilancia, de resolución de problemas inmediatos del barrio) y desarrollarán su carácter de órganos de poder.
d) El armamento de las masas como punto hacia el cual converge todo el movimiento de organización de los explotados y oprimidos. La prioridad es la construcción de un ejército regular, que disponga de todos los medios técnicos para hacer frente a las amenazas imperialistas y a los complots contrarrevolucionarios.
Pero, crear milicias en los lugares de trabajo, conforme a los planes declarados del FSLN, es la forma más eficaz de armar a los trabajadores. Estos deben controlar efectivamente las armas. Gracias al apoyo técnico del ejército regular, las masas trabajadoras reagrupadas en la CST, la ATC, las organizaciones de estudiantes y de mujeres, pueden construir sus propias milicias armadas para sostener la revolución y defender sus conquistas, sus organizaciones y sus órganos e) La construcción de un partido revolucionario, socialista y proletario. Es el instrumento necesario para unir la dirección y las masas y permitir reacciones rápidas ante cambios bruscos en la lucha de clases. Es el instrumento necesario para la formación de cuadros, para la discusión de todos los claves de la revolución, para la elaboración colectiva de una política revolucionaria para la nueva etapa abierta por la victoria militar e insurrecional. Un partido democráticamente centralizado constituye la mejor garantía para consolidar las conquistas de los trabajadores y para la de los comités de masas de obreros, campesinos y soldados. seno existen diferentes corrientes, no pasa por la formación de un partido único impuesto por la coacción del Estado. Pero el esfuerzo por unificar a los revolucionarios en un partido de vanguardia, que respeta el derecho a opiniones diferentes, es la palanca más potente, no sólo para expropiar a la burguesía, sino para cumplir las tareas de reconstrucción de la sociedad sobre una base planificada y racional.
Sin embargo, el derecho a la existencia de partidos obreros diferentes, es una de las condiciones que pueden garantizar los derechos democráticos de las masas trabajadoras, su unidad sean cuales sean sus niveles de conciencia diferentes en un momento dado y el ejercicio más amplio y más directo del poder.
Como demuestra el desarrolio del proceso revolucionario, un programa de transición para el período venidero incluye los siguientes puntos:
— profundización de la reforma agraria por la expropiación de la burguesía agro-exportadora (algodón, café), cuyos lazos con el mercado imperialista son fuertes y la capacidad de sabotaje económico muy alta. La reforma agraria no podrá alcanzar los objetivos proclamados, a medio plazo, sin una estrecha unión con la industria, lo que hace necesaria su nacionalización bajo control obrero.
— el desplazamiento de las cargas fiscales a las capas más acomodadas de la población.
- la expropiación de los bancos y de las empresas
imperialistas y la creación de un único banco.
— el establecimiento del monopolio del comercio exterior, con sus consecuencias en el plano monetario.
— el rechazo a ligarse, por medio de la deuda exterior, con las instituciones financieras imperialistas que dictarían entonces sus alternativas económicas y sociales.
— La puesta en pie, con la participación de las organizaciones de masas, de un plan económico de reconstrucción que se base en el control estatal de la tierra, de la industria y de los recursos naturales; este plan debe responder a las exigencias de la acumulación estatal y a las necesidades fundamentales de las masas.
— la adopción de medidas (viviendas, sanidad, infraestructuras sociales) que mejoren el nivel de vida de las masas populares, rurales y urbanas, y que pueden ser asumidas por los organismos de masas (CDS, ATC); estas medidas son indispensables para sostener la movilización en el momento en el que se pide un intenso esfuerzo de producción.
— la aplicación de normas igualitarias en el terreno de los salarios y de la utilización de los bienes del Estado (casas, coches, etc.) por los funcionarios.
— la difusión completa de información a la población, para facilitar su participación y su capacidad de decisión en los órganos de poder popular.
- mantenimiento de la represión contra las actividades y las organizaciones somocistas y los agentes del imperialismo, y el establecimiento de tribunales populares, elegidos por los organismos de masas, para juzgar sus crímenes.
— desarrollo de una política internacionalista revolucionaria, apuntada a la extensión de la revolución como el mejor medio para defender a la revolución nicaragüense.
— plantear hoy la consigna de Asamblea Constituyente por medio de "elecciones libres", significaría entorpecer la afirmación de la fuerza anticapitalista del proletariado, y oponer la creación de instituciones parlamentarias burguesas al desarrollo y a la centralización, a escala nacional, de los órganos de poder de las masas populares. Estas instituciones burguesas sólo pueden facilitar la contraofensiva política de la burguesía, desviar la dinámica del movimiento de masas y romper la dialéctica que se ha establecido entre la actividad de las masas y la dirección del FSLN.
Apoyando todas las decisiones que permiten responder a las necesidades de la población trabajadora, preparan más eficazmente los enfrentamientos futuros en la lucha por construir un gobierno obrero y campesino.
12. — La revolución nicaragüense es directamente el campo de un enfrentamiento de clases a escala internacional. Las dificultades encontradas por los Estados Unidos para imponer su punto de vista a finales de 1978, y para intervenir en 1979 (resolución de la OEA), expresan la crisis profunda del imperialismo americano después de la derrota sufrida en Vietnam en 1975.
Pero de estas dificultades de Carter, no se puede deducir que el imperialismo no hará todo lo que pueda para destruir esta revolución que ha nacido en el interior de su coto privado. Washinston no quiere que le coja desprevenido un nuevo Cuba. El futuro de esta revolución está, pues, estrechamente ligado a la relación de fuerzas a escala interna-
La dirección cubana ha dado un apoyo decisivo a la lucha contra la dictadura somocista. Cuba ayuda masivamente a la revolución después de la victoria: ayuda material, técnica,
Centenares de maestros, médicos, enfermeras dan su ayuda a la lucha de las masas trabajadoras Nicaragua. El internacionalismo de la dirección cubana se ha manifestado claramente en favor de esta revolución.
Todo nuevo avance de la revolución en Nicaragua, con su onda expansiva que se propaga directamente en toda América Central, no sólo hace surgir la posibilidad de extensión de la revolución, sino que coloca a la dirección cubana ante dos contradicciones objetivas.
En primer lugar, para aflojar la soga colocada por el imperialismo en torno a Cuba, la dirección cubana busca, con razón, desarrollar relaciones económicas con países de América Latina (México, Venezuela, etc.). Sin embargo, si estas burguesías pueden aceptar e incluso apoyar un movimiento antidictatorial -en la perspectiva de conseguir un acceso más cómodo al mercado centroamericano-, están decididas a impedir la emergencia de una revolución socialista en América central. Van a negociar, como contrapartida a este objetivo, la prolongación y el reforzamiento de sus relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba.
En segundo lugar, la orientación de la burocracia soviética se opone a una ruptura del statu quo internacional en el plano político y militar, especialmente en una parte del mundo tan sensible para los Estados Unidos. La dirección cubana debe contar también con esta opción contrarrevolucionaria, pues sólo la URSS y los Estados obreros podrían prestar la ayuda necesaria a Nicaragua en caso de ruptura con el mercado mundial capitalista. El ascenso revolucionario en Nicaragua constituye, pues, un test importante para la dirección cubana.
El contraataque lanzado por los Estados Unidos contra
Cuba, con el pretexto del "descubrimiento" de "tropas de combate" soviéticas en la isla, no tiene como único objetivo hacer una advertencia a Castro, sino también intervenir en las negociaciones entre la Habana y Moscú, con el objetivo de que éste empuje a Cuba no sólo a restringir su ayuda a
Nicaragua, sino a presionar para bloquear su transcrecimiento en revolución socialista.
La defensa de Cuba contra la presión del imperialismo y el levantamiento del bloqueo económico, están ligados a la defensa de la revolución nicaraguense.
13. - La onda explosiva producida por el ejemplo de la revolución nicaraguense alcanza a los países de América Central, y más teniendo en cuenta que la lucha abierta y masiva contra Somoza había permitido tejer lazos entre los movimientos de vanguardia de la región.
La victoria del FSLN ha tenido un impacto muy grande en toda América Central, y especialmente sobre El Saivador, donde la madurez de la crisis social y política es mayor.
El problema agrario es el centro de la crisis en el Salvador, país donde se concentran más de 4.200.000 habitantes en una superficie seis veces inferior a la de Nicaragua. El subempleo y el paro tienen efectos desvastadores.
Más del 30% de la población rural "economicamente activa" trabaja sólo de 2 a 3 meses por año y el 20% seis meses al año como máximo.
Bajo la influencia del imperialismo americano -que al mismo tiempo que apoyaba completamente el poder militar quería disponer de una válvula de seguridad- se lanzó un proyecto limitado de reforma agraria en 1977, bajo la presidencia de Arturo Armando Molina. Rápidamente fue olvidado en un cajón, no solo por el rechazo de la oligarquía terrateniente, sino porque la combatividad de los jornaleros agrícolas y de los campesinos empobrecidos amenazaba con hacer estallar los límites de esta reforma.
La crisis social y política se exacerbó desde 1978 en medio de un clima económico cada vez más sombrío. Las empresas imperialistas congelaron sus inversiones, los capitales abandonaron el país.
Las huelgas se multiplicaban, los trabajadores ocupaban las empresas que cerraban sus puertas o despedían. Desafiaban cada vez con más determinación a las fuerzas de orden.
La audacia de las acciones armadas emprendidas por los frentes de resistencia urbanos se acrecentaba. Las manifestaciones de masas en la capital -San Salvador- eran moneda corriente, a pesar de la brutalidad de la represión militar.
El imperialismo americano temía un nuevo Nicaragua. La "apertura democrática" anunciada por Romero →y decidida por Washington- para las elecciones de 1980, pareció cada vez menos apta para impedir una insurrección popular. La base social de la dictadura se restringía rápidamente; la polarización de clases se acentuaba; la audiencia de las organizaciones revolucionarias aumentaba.
A mitad de octubre, Washington decidió un golpe de Estado que le permitió deshacerse fácilmente de Romero y reorganizar el sistema del poder de la clase dominante en torno a los militares y al Partido demócrata cristiano.
El imperialismo y la burguesía salvadoreña intentan de esta forma recuperar a los sectores de la pequeña burguesía, aprovechar el dudoso apoyo que el PC da la Junta y aislar a las organizaciones revolucionarias
El golpe de Estado puede ciertamente modificar los ritmos
y las formas de los conflictos de clase en curso. Sin embargo, la estrecha relación que
"apertura democrática" y la cuestión agraria, hace problemáticos los sucedáneos de liberalización
Washington. Las huelgas, las ocupaciones de tierras, los enfrentamientos con la policía que se han producido después del 15 de octubre, ponen de manifiesto la profunda inestabilidad y la crisis social y política, que siguen siendo los rasgos dominantes de la situación en El Salvador.
Sobre América Latina en su conjunto, el impacto de la revolución nicaragüense y sus repercusiones en América cen ral es considerable.
En primer lugar, es la más vieja dictadura de América Latina, cuyo peso se dejaba sentir en toda América central, la que ha sido barrida.
En segundo lugar, el ascenso de esta revolución se inscribe en la curva ascendente de la actividad de las masas en el continente desde 1977 y sólo puede reforzarla.
Por último, los rasgos generales del proceso revolucionario nicaragüense, al margen de sus aspectos específicos, pueden ser actualmente asimilados por los sectores más conscientes del proletariado como elementos de definición de una estrategia revolucionaria.
Esta revolución ha puesto de relieve: la brecha que las contradicciones intercapitalistas y la crisis de la dirección burguesa pueden abrir (en el actual clima de crisis económica), a la actividad combinada de las masas urbanas desposeídas, de la clase obrera, de los trabajadores agrícolas, de los campesinos pobres y de los sectores de la pequeña burguesía; la imbricación de la lucha antiimperialista y antidictatorial, así como su dinámica anticapitalista; el lugar central de la organización de las masas en la lucha contra la dictadura y en la maduración de las condiciones que permiten la combinación entre la huelga general, la lucha armada y la insurrección popular; el predominio, en la última fase de la lucha, de las formas de organización proletarias -piquetes sindicales y de autodefensa, milicias populares, CDC, CDT y destacamentos armados- y sus efectos de dislocación del ejército burgués; el ascenso a primera línea del proletariado industrial y rural y de los campesinos pobres en la profundización de la revolución permanente; la necesidad vital de una dirección revolucionaria para conducir este proceso a su término, es decir, para expropiar a los capitalistas y nacionalistas y nacionalizar el conjunto de los medios de producción, destruir el Estado burgués, sus instituciones y el ejército burgués, construir un Estado basado en las organizaciones de poder de los trabajadores, establecer un plan económico de conjunto que responda a los intereses de la población trabajadora, defender las conquistas de la revolución armando al pueblo.
14. — La IV internacional y sus secciones deben movilizar todas su fuerzas para defender la revolución nicaragüense y apoyar al FSLN. El imperialismo americano está fomentando ya planes de intervención contra el nacimiento de una nueva Cuba en América latina y, para esto, tendrá necesidad de la complicidad y de la participación más o menos abierta de las
Con un trabajo de información y de explicación lo más amplio posible, con la multiplicación de las iniciativas unitarias, se trata de construir un amplio movimiento de solidaridad, que permita detener el brazo criminal del gobierno americano y de sus títeres y las maniobras contrarrevolucionarias de las burguesías latinoamericanas.
Los militantes de la IV Internacional en todos los países del mundo -en primer lugar los de las secciones latincamericanas y sus camaradas que luchan en el corazón mismo de la ciudadela imperialista- sabrán hacer revivir el ejemplo del internacionalismo proletario del movimiento contra la guerra imperialista en Vietnam, que contribuyó a inflingir una importante derrota a Washington.
El arma económica y alimenticia forma parte del arsenal de represalias de la burguesía internacional frente a una revolución que hereda las ruinas que le lega una sangrienta dictadura.
El movimiento unitario de solidaridad y ayuda deberá desplegar todos los medios para dar un apoyo material a
Nicaragua.
Exigirá a las grandes organizaciones obreras y de masas, a las instituciones humanitarias y a los organismos religiosos, que movilicen sus recursos para responder a las necesidades inmediatas del pueblo nicaragüense. Pondrá entre la espada y la pared a los gobiernos que hacen profesiones de fe humanitarias, mientras distribuyen con cuenta-gotas sumas ridículas en relación a las necesidades de una población privada de alimentación y de cuidados médicos. Reclamará a estos gobiernos que entreguen sin tardanza, sin condiciones ni contrapartidas, una ayuda masiva a las autoridades de
Nicaragua libre.
Las organizaciones de la IV Internacional, en la construcción de este movimiento de solidaridad y ayuda, se esforzarán para ser los artesanos de un frente único de todos los partidos y sindicatos obreros, con el fin de forjar la cadena de solida. ridad de clase con los trabajadores de Nicaragua. En este marco, renovarán el apremiante llamamiento a que el Che
Guevara dirigió a los Estados obreros para la defensa de la revolución vietnamita. Siguiendo el ejemplo de Cuba, deben aportar una ayuda material masiva y sin condiciones a la revolución nicaragüense.
Desarrollando esta campaña de solidaridad y ayuda, rechazando toda actitud rutinaria o pasiva, la IV Internacional contribuirá a la defensa de la revolución en marcha de Nicaragua.
Exponiendo su programa y sus concepciones, se coloca resueltamente al lado del combate del FSLN para asegurar la victoria de la revolución socialista.
El ascenso revolucionario en Nicaragua y la evolución que ha conocido el FSLN en el curso del combate, dan una oportunidad y una responsabilidad enorme a la IV Internacional para avanzar en nuestra tarea histórica de resolver la crisis de la dirección de la clase obrera mundial y de construir el partido internacional de la revolución socialista. Los cuadros del movimiento trotskista mundial constituyen el núcleo irremplazable de este partido proletario mundial. Defendemos el programa leninista y el método del programa de transición, que son indispensables para la victoria de las masas trabajadoras frente a la crisis económica y social y frente a la aniquilación nuclear que amenaza a la humanidad.
Debido a los crímenes de la socialdemocracia y del estalinismo, la construcción de una internacional obrera revolucionaria de masas es una tarea cuya solución se encuentra en una etapa inicial. El desarrollo de corrientes revolucionarias independientes del estalinismo, como pasó en Cuba y está pasando en Nicaragua, es de gran importancia para la IV Internacional y para incrementar el impacto de nuestro programa revolucionario y de nuestras perspectivas.
Los militantes organizados de la IV Internacional en Nicaragua formarán parte de todo proyecto del FSLN por construir un partido de vanguardia. Estarán ligados a los mejores militantes y cuadros que impulsan en la práctica el proceso revolucionario, y defenderán el conjunto de nuestro programa de construcción de un Estado obrero, de organización soviética de las masas trabajadoras y de internacionalismo proletario.
8 de Noviembre de 1979.