Proyecto de tesis sobre
la revolución nicaragüense
Presentado por la Minoría del Secretariado Unificado. (Esta resolución obtuvo: 35 votos a favor, 71,5 votos en contra, 5 abstenciones, 1,5 NPV).
El propósito primordial de las tesis siguientes es de clarificar:
1. — el carácter de clase del gobierno nicaragüense, y
2. - la importancia central para la IV Internacional de la revolución nicaragüense, y la evolución del Frente Sandinista de Liberación Nacional para nuestra tarea estratégica de construcción del partido mundial de la revolución socialista, necesario para dirigir a las masas trabajadoras en el derrocamiento del capitalismo mundial.
Estas tesis están de acuerdo con la campaña de ayuda a Nicaragua adoptada por el Congreso Mundial de la IV Internacional de 1979, como parte del informe sobre las tareas de la Resolución Política Mundial.
1. Desde fines de mayo hasta el 19 de julio de 1979, una profunda insurrección popular en las principales ciudades de Nicaragua, preparada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y coordinada con su ofensiva militar, derrocó a la dictadura de Anastasio Somosa, apoyada por el imperialismo norteamericano. La victoria fue la culminación de dos meses de huelgas generales y levantamientos armados de los obreros, las masas semiproletarias, la juventud y sectores de la pequeña burguesía en las ciudades; tomas de tierra y otras movilizaciones de los campesinos pobres y trabajadores agrícolas en las zonas rurales; y el desarrollo de operaciones guerrilleras y una concertada ofensiva militar
Estas fueron, en la última etapa, las fuerzas motrices de la lucha contra la dictadura y el imperialismo norteamericano, que dieron a la revolución un poderoso impulso anticapitalista.
El último año de la lucha revolucionaria se vió marcado por la extensa organización de las masas en comités de barrio y contingentes de autodefensa, así como por el desarrollo de la organización de las masas en los lugares de trabajo y en el campo. Esto sucedió a iniciativa del FSLN y espontáneamente, en respuesta al empeoramiento de las condiciones de vida y la brutal represión bajo Somoza. Además miles de jóvenes trabajadores, campe. sinos pobres, estudiantes, desempleados y sectores radicalizados de la pequeña burguesía se sumaron a filas de los contingentes militares del FSLN, conforme cobró impulso la lucha final. Numerosos latinoamericanos de otros países se unen a la lucha contra el somocismo y contra el imperialismo norteamericano.
Una ciudad tras otra fue liberada de la Guardia Nacional de Somoza ante los golpes combinados de los contingentes del FSLN y las insurrecciones populares. Los comités de Defensa Civil (CDC) y las milicias organizaron la defensa militar y asumieron las tareas administrativas vitales en los barrios, tales como la distribución de alimentos, la salud, la sanidad y el juzgamiento de los torturadores de Somoza. Surgieron Comités de Defensa de Trabajadores Sandinistas. en algunas fábricas y lugares de trabajo, núcleos de lo que se convertiría en la Central Sandinista de Trabajadores (CST). Otras organizaciones de masas, como la Asociación de Mujeres Nicaragüenses, más tarde la Asociación de Mujeres Nicaragüenses ante la Problemática Nacional (AMPRONAC), la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), la juventud Sandinista 19 de Julio y la Asociación Nacional de Educadores Nicaragüenses (ANDEN), también surgieron en el periodo antes de y durante la insurrección.
Paralelamente a esta intervención de las masas trabajadoras y el desarrollo de formas proletarias de organización, las fuerzas burguesas opuestas a Somoza pasaron por un proceso de descomposición, dividiéndose entre los que buscaron desesperadamente un compromiso con la dictadura y los que tardíamente echarían su suerte con la insurrección. Este cambio en la correlación de fuerzas de clase es el factor clave para explicar la dinámica clasista de la revolución socialista que hoy se desarrolla en Nicaragua. 2. Tras la huída de Somoza el 17 de julio, se aceleró la desintegración de la Guardia Nacional. Su sustituto, Francisco Urcuyo había prometido pasar el poder a una Junta de gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua (GRNN) compuesta por cinco personas, y preparar el
camino para la integración de algunas de las unidades de la Guardia Nacional en el nuevo ejército y el nombramiento de un Consejo de Estado, dominado por la burguesía. La formación de esta junta se había anunciado el 9 de julio en Costa Rica como parte del programa del gobierno post-somocista acordado por el FSLN y algunas de las fuerzas de la oposición burguesa.
Sin embargo, con el apoyo de Estados Unidos, Urcuyo trató de mantenerse en el poder y exigió al FSLN a deponer las armas. Esto provocó la ofensiva final del FSLN contra Managua y el estallido de un levantamiento popular en esa ciudad, donde las masas tomaron el búnker y se apoderaron y distribuyeron miles de armas. El programa del GRNN había declarado que el nuevo ejército incorporaría a aquellos "soldados y oficiales que hayan demostrado una conducta honesta y patriótica" y que no fueran culpables de "'corrupción", represión y crímenes contra el pueblo". . Pero la Guardia Nacional somocista se dispersó bajo el impacto de la rebelión, refugiándose unidades enteras en Honduras.
El triunfo revolucionario sobre el somocismo fue así arrasador. Grandes secciones del antiguo aparato del
Men particular el aparato represivo, fueron desmanteladas y reemplazadas, situación de poder dual que se había desarroliado en Nicaragua. Como resultado de esto el esfuezo por establecer los cuadros de un ejército profesional bien entrenado se está basando enteramente en los combatientes del FSLN y las milicias.
El triunfo en Managua que siguió al que se dió en otras ciudades principales, fue logrado con la participación organizada de las masas y por medios revolucionarios, e impuso tanto la autoridad de ia dirección del FSLN entre las masas como su indisputado poder político de decisión. El contraste, durante la ofensiva hacia la victoria, entre el valor y la dedicación de los sandinistas y la timidez y las maniobras de la oposición burguesa, no pasó desapercibida en los barrios populares y en el , campo, y tuvo un profundo impacto sobre la conciencia de los combatientes y dirigentes del FSLN y el curso político que han seguido.
3. Pronto quedó claro que el poder gobernante —los medios a través de los cuales realmente se tomaban y se implementaban las decisiones estatales importantes — era cualitativamente distinto al gobierno burgués de coalición descrito en el programa del GRNN del 9 de julio y en el
Estatuto Fundamental del 20 de julio.
La Junta de cinco personas que reemplazó a Somoza tomó la forma de una coalición entre tres partidarios del
FSLN y dos figuras de la burguesía opositora. Esta también es la forma que toma el consejo de los ministros de la
Junta: en varios están dirigentes del FSLN (por ejemplo, del Interior, de la Reforma Agraria y de Bienestar Social)
que otros -incluyendo el Banco Centraltienen a su cabeza a personajes burgueses, muchas veces con viceministros del FSLN.
Pero estas dos estructuras no representan la totalidad del gobierno actual. Los elementos claves de la nueva estructura estatal escapan del cuadro establecido por el programa del GRNN del 9 de julio. El gobierno comprende también la dirección del FSLN, las Fuerzas Armadas
Sandinistas, como el INRA (instituto nicaragüense de la reforma agraria) y en alguna medida, las organizaciones de masas dirigidas por el FSLN.
Primero, el programa del GRNN estipulaba que se nombraría un Consejo de Estado. Esta entidad debía compartir los poderes legisiativos con la junta, redactaría un proyec-
103 to para una nueva constitución y leyes electorales y tendría el poder de veto, con un voto de dos tercios, sobre las decisiones tomadas por la junta. Designar el Poder Judicial.
Por un acuerdo alcanzado antes de la insurrección en Managua, el Consejo de Estado estaría compuesto por treinta y tres representantes de los partidos burgueses de oposición, las cámaras de comercio e industria y otros organismos capitalistas; la jerarquía de la iglesia católica; el FSLN; los sindicatos; y otros grupos. La composición que se proponía garantizaba, por lo tanto, que sería dominado por la burguesía. EI FSLN debía tener alrededor de seis miembros. Los capitalistas nicaragüenses y el imperialismo contaban con que el Consejo serviria como un freno a las medidas económicas y sociales que se instituirían tras la caída de Somoza y que en él residiría la soberanía. Debía establecer un proyecto de Constitución burguesa conforme al cual un sistema judicial burgués con la Corte Suprema a su cabeza, podría decretar "inconstitucional" todo avance sobre la propiedad y sobre cualquier otra prerrogativa burguesa "normal"
En las primeras semanas después del 19 de julio, era ampliamente dado por un hecho que el Consejo de Estado sería instalado rápidamente. Incluso se anunció una supuesta convocatoria, para el 15 de septiembre. Pero pasó esa fecha y ante una creciente agitación por parte de las fuerzas burguesas a favor de que se convocara el Consejo de Estado, la Junta anunció el 22 de octubre que se pospondría la convocación del consejo hasta el 4 de mayo de 1980, y que en los meses siguientes éste sería "reestructurado" para dar representación sobre todo a las nuevas organizaciones de masas —los CDS, la ATC, la Asociación de Mujeres Nicaragüenses, la Juventud Sandinista 19 de julio, etc.
Con el apoyo del FSLN, estas organizaciones lanzaron una campaña para exigir que el consejo de estado sea un consejo de trabajadores, dominado por los SDS y por otras organizaciones de masas.
El hecho de que se haya pospuesto la convocatoria del Consejo de Estado y de que se haya propuesto su reestructuración representa uno de los resultados principales hasta ahora, a nivel gubernamental, del cambio dramático en la correlación de fuerzas de clase ante la profundización del proceso revolucionario en Nicaragua.
No se ha hecho absolutamente nada por comenzar a elaborar una constitución burguesa para dar legitimidad al dominio capitalista.
En vez de esto, a fines de agosto la Junta decretó un Estatuto de Derechos y Garantías de los nicaragüenses, que no solo garantiza las libertades políticas fundamentales, tales como la libertad de prensa, de expresión y de reunión, sino también la igualdad de la mujer y la supeditación de la propiedad y de las prerrogativas de los capitalistas a los derechos sociales y económicos de las masas trabajadoras.
Además, mientras que se ha nombrado una Corte Suprema, según descripta en el programa del GRNN, sus funciones, así como las funciones y la estructura de todo el sistema judicial ha sido purgado y se limitan a tallar en casos como los divorcios.
Además, algunos de los ministerios importantes encabezados por figuras burguesas tienen poca autoridad en cuanto a la toma de decisiones. El ejemplo más destacado de esto es el Ministerio de la Defensa encabezado nominalmente por el Coronel Bernardino Larios, ex-miembro de la Guardia Nacional, quien dirigió un intento de golpe contra Somoza en 1978 y después huyó a Panamá. Larios no tiene ninguna autoridad sobre el Ejército Popular
Sandinista. El jefe del ejército, el Comandante Humberto Ortega del FSLN, no fué nombrado por Larios ni por la Junta del GRNN, sino por la Dirección Nacional del FSLN (posteriormente la decisión fue ratificada por la junta). La Policía Sandinista, compuesta de arriba abajo por jóvenes combatientes sandinistas, está bajo la dirección del Ministerio del Interior, encabezado por el Comandante Tomás Borge. Casi inmediatamente después del 19 de julio, el Ministro de Defensa Larios fue enviado a hacer un largo viaje por Europa y el Norte de Africa. Hasta el 1º de noviembre no había emitido ninguna declaración, no había celebrado ninguna conferencia de prensa y ni siquiera había aparecido una sola vez en algún acto público.
El ministro de desarrollo agrario, un terrateniente, está en una posición similar a la de Larios. Las decisiones y las declaraciones importantes en materia de política agraria, son hechas todas e implementadas por el Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria (INRA), que tiene oficinas en todos los departamentos del país y está dirigido por el Comandante Jaime Weelock. Basado en el modelo del INRA cubano, este organismo ni siquiera fue mencionado en el programa de gobierno del GRNN ni en el Estatuto Fundamental.
Wheelock fué nombrado ministro de la reforma agraria inmediatamente después del 19 de jull ''Grupo de los desplazando a Ricardo Coronel Kautz, miembro del Doce".
La Dirección Nacional del FSLN funciona como una fuente del poder gobernante fuera del marco del acuerdo del GRNN. Esto quedó codificado políticamente el 1º de setiembre, cuando, durante un desfile y mitin para impulsar la consolidación del EPS, los nueve miembros de la Dirección Nacional fueron proclamados comandantes de la Revolución, es decir de todo el proceso y no simplemente del ejército ni del gobierno formal. Durante esta etapa inicial de la revolución son los Comandantes de la Revolución —no los burgueses funcionando a través del Consejo de Estado, como se había proyectado - quienes han jugado el papel decisivo gobernando con la Junta dominada por los sandinistas.
La creciente importancia de las nuevas organizaciones de masas y especialmente de los CDS (ninguno de los cuales eran contemplados en el programa del GRNN) es uno de los elementos más destacados del periodo desde la liberación. La autoridad del FSLN se basa fundamentalmente en la expansión y la consolidación de los CDS, los sindicatos de obreros y campesinos, las otras organizaciones de masas y el ejército sandinista. En distintos grados, todos éstos ya están asumiendo funciones de decisión y administración a nivel de los lugares de trabajo, el campo, los barrios y los municipios. Se proyecta la coordinación departamental y nacional de la estructura de los CDS, y de hecho esto ya se ha puesto en marcha en algunos departamentos.
Así, el gobierno que surgió no mucho después de la caída de Somoza no es el que proyectaba el programa del GRNN.
4. La acumulación de medidas sociales y económicas progresistas en los primeros meses de la revolución indica que las masas trabajadoras nicaragüenses, bajo la dirección del FSLN, han emprendido un càmino prometedor orientado hacia la expropiación de la burguesía:
- El nuevo gobierno inmediatamente nacionalizó todas las propiedades de Somoza y los somocistas en la agricultura, los bienes raíces, la banca, la industria, el comercio, el transporte, las flotas pesqueras, los puertos y los medios de comunicación.
- Nacionalizó todos los bancos nicaragüenses e impuso controles estrictos a los bancos extranjeros. Este es un primer paso necesario hacia la canalización de los recursos; hacia sectores tales como la educación; la vivienda, la salud y la iniciación de medidas de planificación económica.
- Lanzó una amplia reforma agraria de las tierras somocistas, poniendo bajo control del estado como el 60% de las tierras cultivadas. En colaboración con la ATC, el INRA transformó estas haciendas en granjas del estado, en las que los obreros agrícolas participan en las tareas administrativas. Alienta la constitución de cooperativas campesinas en las pequeñas propiedades nacionalizadas y redistribuyó las tierras conforme a las reivindicaciones de los campesinos que sólo poseían pequeñas parcelas. Abolió los embargos sobre las granjas hipotecadas de pequeños propietarios.
- El gobierno tomó el control de todo el comercio deexportación de mercancias generadoras de divisas, como el algodón, el café, el azúcar, la carne y el pescado. Un monopolio estatal (ENABAS) se ha establecido para la compra y venta de todos los granos y productos agroquímicos. Se han establecido monopolios estatales similares para la compra y venta de todas los otros principales productos agrícolas (café, algodón, azúcar, etc.).
- A la vez que prometió renegociar y respetar la deuda exterior legítima de Nicaragua, el gobierno inmediatamente canceló las deudas por armamentos contraídas por Somoza con los gobiernos de Israel y Argentina. Luego anunció que estudiaría cuidadosamente todas las demás deudas contraídas por la dictadura para determinar cuales eran ilegales - es decir, arregladas mediante negocios corruptos o que simplemente habían acabado en las cuentas privadas de los somocistas en bancos en el extranjero. Mientras tanto, dado el erario prácticamente vacio dejado por Somoza, el nuevo gobierno ha declarado una moratoria de hecho en cuanto al interés y al pago de la deuda.
— Nacionalizó los esenciales medios de transporte marítimo, terrestre y aéreo. El sistema de televisión y parte de las redes de radiotransmisión han sido expropiados y están siendo utilizadas por el FLSN para presentar sus puntos de vista a la población. El diario sandinista "Barricada'' es producido en la planta en que se imprimía antes el periódico de somoza "Novedades"
- Impulsó programas que tienden a reorganizar y elevar los servicios de educación, salud, seguridad social
- El gobierno emitió una medida de reforma radical en lo que respecta al circulante bajo la consigna de "devolvamos al pueblo el dinero robado por los somocistas" que impidió que los somocistas y otros empresarios que se encontraban en el exterior cambiaran sus córdobas por dólares que había en Nicaragua. Todos los billetes de 500 y 1.000 córdobas fueron retirados de la circulación y se iniciaron investigaciones contra los que declararon grandes sumas. Esta medida ayudó a detener la devaluación del córdoba y a combatir el sabotaje económico de los capitalistas. Los depósitos de menos de 3.000 córdobas fueron devueltos en pocos días luego de la medida. A fines de octubre, al terminar el registro de los billetes bancarios, el gobierno comenzó a otorgar los certificados de depósito emitidos a los poseedores de los billetes dentro de Nicaragua.
- Ha adoptado una posición explícitamente antiimperialista sobre cuestiones políticas vitales, como Indochina, el Medio Oriente, Sudáfrica y las maniobras de guerra de Carter contra Cuba, el Caribe y América Central. La manifestación de más de 30.000 en Managua para saludar al Primer Ministro vietnamita Pha cVan Dong, uno de las nás grandes mítines de masas desde la victoria revolucionaria asestó un duro golpe a la campaña imperialista de aislar a Vietnam como si fuera un paria internacional, y también condenó al imperialismo norteamericano por su
agresión durante la crisis de la "brigada soviética" en Cuba.
Después del golpe militar de Octubre en El Salvador, reconoció inmediatamente al nuevo régimen apoyado por Washington; señalando a los imperialistas su voluntad de ayudar a preservar la estabilidad capitalista en el área. El gobierno de Nicaragua junto con el de Cuba,
- El nuevo gobierno ha continuado sus esfuerzos de construir un ejército profesional centralizado para defender las conquistas revolucionarias contra el imperialismo, las fuerzas somocistas y otros enemigos de clase, tanto dentro como fuera de sus fronteras.
- Habiendo integrado a la mayor parte de los combatientes de las milicias en el EPS y la policía sandinista; los dirigentes del FSLN han anunciado su intención de reforzar y reorganizar una milicia nacional voluntaria sobre la base de un entrenamiento regular en el lugar de trabajo y en los colegios y las univesidades: las armas se guardarán en las fábricas, controladas por los milicianos.
- Después de haber transcurrido décadas de dominación tiránica bajo la cual se destruyeron las más elementales libertades democrático-burguesas, ha habido una enorme expansión de los derechos incluyendo la democracia obrera, impulsada por el nuevo gobierno y el proceso revolucionario. Los CDS y otros organismos populares operan sobre la base de elecciones democráticas. La Carta de los Derechos del hombre garantiza no solo las libertades básicas como las de libre expresión, prensa y reunión, sino también el derecho a sindicalizarse, a la huelga y a "organizar partidos o grupos políticos o pertenecer a ellos"
Al mismo tiempo que buscar con ahínco fortalecer la federación sindical dirigida por los sandinistas, la CST, el FSLN ha utilizado primordialmente métodos políticos para competir con las antiguas federaciones conducidas por los sindicalistas amarillos ligados intimamente a la burocracia de la AFL-CIO de Estados Unidos. Los trabajadores han realizado asambleas democráticas para escoger sus dirigentes y decidir a qué federación se afilian; esto ha repercutido frecuentemente en la afiliación a la CST de sindicatos anteriormente afiliados a una de esas federaciones.
— La reforma agraria también ha incluido "intervenciones" (es decir, tomas que implican una aproximación a la nacionalización) de algunas tierras propiedad de los miembros de la oposición burguesa antisomocista. Ya que se da máxima prioridad al cultivo de productos agricolas, alimenticios y a los que generan divisas, los terratenientes, más afectados son los que se rehúsan a cultivar
- Han habido más nacionalizaciones e intervenciones de nuevo incluyendo propiedades de capitalistas "antiso-
, tomando como punto de partida las necesidades económicas o debido a las operaciones ilegales o antiobreras de los propietarios. A mediados de octubre, han sido nacionalizadas todas las compañías de seguros, lo que complementa las nacionalizaciones de los bancos al dar al gobierno un mayor control sobre el flujo de capital y sentar las bases de la futura planificación
- EI FSLN está haciendo una campaña para organizar a los trabajadores del campo y a los campesinos en la
ATC, y a los obreros en la CST. Además, los sandinistas están dando pasos para preparar y extender el control obrero sobre la producción en los sectores nacionali-
- A principios de noviembre, se nacionalizó la primera gran propiedad imperialista, las minas (el capital nacional en el sector minero también fue nacionalizado). Esto fortalece claramente el control del gobierno sobre los recursos naturales del país y establece las bases para las mejoras de las miserables condiciones. de trabajo extremadamente peligrosas que habían sido impuestas a los mineros.
- El gobierno ha iniciado una ayuda para la reconstrucción de la vivienda en los barrios popularer devastados, y se ha aplicado el control estatal en las urbanizaciones que operan o fueron construidas en violación de leyes inmobiliarias y tributarias. En este sector fueron lanzados los primeros proyectos importantes de trabajos públicos.
- Se ha decretado un alto incremento en pensiones y otros beneficios sociales para los ancianos y los pobres.
- Se han establecido controles sobre los precios de todos los alimentos básicos. El gobierno ha autorizado a los CDS para que funcionen como comites de control de precios para hacer que estos controles sean respetados. Los CDS han tomado la cabeza en el cumplimiento de esta tarea en los grandes mercados abiertos en Managua.
Se ha lanzado una gran campaña a nivel nacional para erradicar el analfabetismo, problema que prevalece en toda Nicaragua, pero especialmente entre la población rural. Todos los estudiantes que hayan cursado estudios superiores al sexto año de primaria van a ser movilizados para esta "cruzada de alfabetizacion" y las escuelas del país se cerrarán por cuatro meses para que estos estu diantes y todos los maestros puedan participar. Cuba está dando ayuda material, técnica y humana para esta campaña, que se ha programado explícitamente sobre el modelo que siguió eficazmente ese país para erradicar el analfabetismo a comienzos de los años 60. Como demostró esa experiencia, una campaña de alfabetización es una importante ayuda para ganarse totalmente al campesinado pobre al lado de la revolución y por su defensa ante la contrarrevolución.
5. El gobierno dirigido por el FSLN, apoyado en las masas proletarias, semiproletarias, campesinas y de la pequeña burguesía radicalizada, ha iniciado una serie de ataques profundos en contra de la propiedad capitalista en la agricultura, la industria y las finanzas y ha lanzado un ambicioso programa de mejoras sociales y culturales para las masas trabajadoras nicaragüenses. Ha comenzado a construir su nuevo poder armado a través del EPS y de la policía sandinista. Su política radical le ha ayudado al FSLN para impulsar el desarrollo de organizaciones proletarias a través de los CDS, los sindicatos y otras organizaciones de masas. Ha continuado impulsando las movilizaciones de masas; la más reciente una manifestación el 7 de noviembre en honor del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, en la que salieron 100 mil personas a las calles de Managua, la concentración más grande desde la caída de Somoza.
Las estructuras y el sentido del desarrollo establecidos a través de todas estas medidas, indican que este nuevo régimen no solo ha quebrado el poder armado de la burguesía sino que ha desplazado el poder político de los capitalistas, ha tomado pasos decisivos para impedir el establecimiento de un régimen burgués, y se ha rehusado a subordinar los intereses de los explotados a las necesidades de la burguesía, tanto nacional como internacionalmente.
Todo esto apunta hacia la conclusión de que el régimen encabezado por los sandinistas en Nicaragua en estos momentos no es ni burgués ni proletario. Es un gobierno obrero y campesino, del mismo tipo que describe el Pro-
grama de Transición como "un gobierno independiente de la burguesía" y en el Cuarto Congreso de la Internacional Comunista como un gobierno que "nace de la lucha de las masas, que es apoyado por los organismos de los trabajadores que son capaces de luchar, organismos creados por los sectores más oprimidos de las masas trabajadoras".
Al reconocer al nuevo gobierno en Nicaragua como gobierno obrero y campesino, queremos decir:
a. Que tiene su origen en un movimiento antidictatorial y antimperialista con un programa político radical.
b. Que su toma del poder fue el resultado de la lucha popular de las masas, que culminó en una guerra civil y en insurrecciones urbanas de gran envergadura.
c. Su resolución de combatir y desarmar la contrarrevolución.
d. Que tiene una tendencia a responder a las demandas populares de tomar medidas en contra los explotadores urbanos y rurales y en contra del imperialismo, y e. Que su fuerza dirigente, el FSLN, con todos sus titubeos y limitaciones políticas tiene una capacidad para llevar a cabo medidas en contra del poder político y económico de la burguesía y en contra de sus privilegios. La etapa precisa en el desarrollo de estas medidas no es decisiva para determinar el carácter de clase del régimen; el factor decisivo son la capacidad y la tendencia de la dirección de moverse en este sentido.
El gobierno obrero y campesino nicaragüense, a pesar de sus muchas características originales, es similar a los regímenes descritos por la IV Internacional que surgieron y gobernaron en Cuba de mediados de 1959 hasta fines de 1960 (cuando se consumó la expropiación de la burguesía y la consolidación de un estado obrero), y en Argelia, desde fines de 1963 hasta mediados de 1965 (cuando Boumedienne derrocó a Ben Bella y restauró un régimen capitalista estabie). La aparición de gobiernos de este tipo fue prevista en las "Tesis sobre la Táctica" adoptadas por el Cuarto Congreso de la Internacional Comunista y señalado por Trotsky en el Programa de Transición como un desarrollo que podría conducir al establecimiento de un estado obrero.
Mientras que el gobierno obrero y campesino nicaragüerse es independiente políticamente burguesía, el poder económico y social de esta ultima hasta ahora solo ha sido debilitado, y existen muchos vestigios de la vieja estructura de estado.
Personalidades burguesas y pequeñoburguesas tienen puestos en el gobierno. La propiedad y el control capitalista de los principales sectores de la industria, del comercio y de la agricultura no han sido destruídos, lo que significa que la naturaleza de clase del estado continúa siendo burguesa.
Si esta contradicción entre el gobierno obrero y campesino no es resuelta por una expropiación total de la gran burguesía imperialista y la burguesía nacional y por el desconocimiento de la deuda externa, los capitalistas — sostenidos por Washington; las organizaciones financieras internacionales y los regimenes capitalistas de América Central y del Sur- utilizarán sus posiciones económicas y las dificultades económicas crecientes para zapar el poder del nuevo gobierno, sabotear la reconstrucción económica, engendrar la división de los trabajadores, reconstruir su propio poder político y militar y derribar el proceso revolucionario entablado por las masas nicaragüenses bajo la dirección del FSLN.
6. A pesar de que el proceso revolucionario que se està desarrollando en Nicaragua tiene muchas cosas en común con lo que ocurrió bajo el gobierno obrero y campesino que se estableció en Cuba y Argelia, cada uno tiene sus características particulares.
En Nicaragua el establecimiento de un gobierno obrero y campesino después de la caída de la dictadura no fue precedido por un periodo dónde el poder fuera ejercido por una coalición burguesa inestable. En Cuba y en
Argelia, el poder político y la influencia de los personajes burgueses en el gobierno durante el comienzo de la revolución eran mucho mayores que la influencia y el poder político de los personajes burgueses en Nicaragua.
Como resultado de esto, estos personajes burgueses se sintieron con mayor confianza para poder resistir abiertamente u oponerse a la purga del viejo aparato de estado y a la aceleración de las movilizaciones de masas y la acumulación de las medidas radicales encaminadas a llevar a cabo los programas del Movimiento 26 de
Julio en Cuba y del FLN en Argelia. De esta manera, el paso de un gobierno de coalición burguesa hacia un gobierno obrero y campesino tanto en Cuba como en Argelia estuvo marcado por las medidas y movilizaciones radicales de masas en su apoyo y por cambios en la composición del gobiernoEn Cuba, Dorticos reemplazó a Manuel
Urrutia como presidente, el Che Guevara reemplazó a Felipe Pazos como director del Banco Nacional, y la renuncia del embajador de Cuba en Washington, Miro Cardona; en Argelia, el paso fue marcado por las sucesivas caidas de Mohammed Khider, Ferhat Abbas y de otros dirigentes burgueses.
En Nicaragua, el impacto inicial de la profundización de la situación revolucionaria, encontró su expresión, al nivel gubernamental, en las decisiones tomadas por el FSLN. En vista de la relación de fuerzas entre las clases instauradas por las insurrecciones urbanas de masas, decidieron postergar la instalación del Consejo de estado y reestructurar su composición de clase. Crearon un aparato gubernamental donde el poder importante de decisión recaía claramente desde el comienzo en las manos del FSLN, a pesar de la participación de personalidades burguesas. En esto, el régimen difiere de los primeros regimenes argelino y cubano instalados inmediatamente después de la liberación.
En estos países, sin embargo, como en Nicaragua, en el momento en que surgió un gobierno obrero y campesino todavía participaban figuras burguesas en el gobierno (en Cuba algunas de éstas no fueron purgadas sino hasta principios de los sesenta y en Argelia algunos no fueron
La aceleración de las movilizaciones y las organizaciones de masas y la acumulación constante de medidas anticapitalistas se ha enfrentado con la resistencia de la muy debilitada burguesía nicaragüense. Pero la mayoría de los capitalistas nicaragüenses todavía temen que una provocación abierta o una confrontación frontal en estos momentos pueda repercutir en contra de ellos. Dentro del gobierno, los personajes burgueses tratan de usar su poder de veto de facto — en tanto se lo permita la relación de fuerzas - en contra de las medidas más radicales. Así que hasta ahora, no ha habido renuncias acusasoras u obstrucciones recalcitrantes que obliguen al FSLN a remover a estas figuras burguesas.
El curso del nuevo gobierno nicaragüense, más consecuentemente radical desde su primer día en comparación con los regímenes de coalición tanto en Cuba como en Argelia, refleja su diferente naturaleza. Los personajes burgueses en las coaliciones en Cuba y Argelia llevaron a cabo, medidas antiobreras y abiertamente intentaron por
ejemplo impedir las medidas progresistas; la resistencia, en base a la constitución de 1940, por parte de la Suprema Corte burguesa a la reforma agraria de la dirección de Fidel Castro y los intentos desde dentro del gobierno para restablecer un ejército burgués, los que precipitaron las confrontaciones de clase en Cuba que condujeron a la creación de un gobierno obrero y campesino.
velocidad de los acontecimientos ser explicada principalmente por carácter insurreccional de la victoria en ese país, que impulsó el desarrollo de organizaciones de las masas trabajadoras urbanas y rurales en una escala que no tuvo paralelo en Cuba. Fue debido al brutal cambio en la correlación de fuerzas entre las clases creada por este ascenso masivo que el FSLN pudo aprovechar la oportunidad - una oportunidad inesperada- para llevar a cabo una purga preventiva del poder político capitalista y que pudo arrancar tan rápidamente hacia un curso que divergía radicalmente de sus anteriores acuerdos con las fuerzas burguesas en la oposición antisomocista.
En Argelia el proceso revolucionario fue menos avanzado en cuanto a una serie de cuestiones claves durante el periodo del gobierno obrero y campesino en ese país que en Nicaragua hoy. Por ejemplo, los sectores minero, de los bancos y las aseguradoras permanecieron en manos capitalistas y el gobierno del FLN no impuso controles radicales como los que ha establecido el gobierno dirigido por el FSLN sobre la moneda o el comercio.
En Cuba, el conflicto entre el gobierno obrero y campesino -establecido a mediados de 1959- y el estado burgués quedó resuelto en el periodo de agosto-octubre de 1960, con el establecimiento del monopolio estatal sobre el comercio exterior, la culminación de las expropiaciones agrarias y la nacionalización de virtualmente toda la industria cubana y norteamericana. A pesar de la ausencia de un partido leninista, las medidas anticapitalistas llevadas a cabo por la dirección revolucionaria fidelista en base a movilizaciones de las masas trabajadoras ya no podían haber sido revertidas sin una guerra escala apoyada totalmente por intervención masiva del imperialismo yanqui. Un estado obrero había sido establecido.
En Argelia, por otra parte, fue interrumpido el proceso revolucionario iniciado con el surgimiento de un gobierno obrero y campesino en 1963, bajo la dirección de Ahmed
Ben Bella. A diferencia de la dirección fidelista, Ben Bella respondió a las presiones de la derecha - presiones que fueron impulsadas por el imperialismo francés — evitando el curso de las movilizaciones de masas y la creación de milicias, tratando de frenar el ritmo de los cambios. El gobierno obrero y campesino comenzaba a derrumbarse.
Cuando el comandante del ejército Houari Boumedienne aprovechó las vacilaciones de la dirección y el reflujo de las movilizaciones para llevar a cabo un golpe en junio de
1965, el gobierno argelino cambió de dirección y revirtió muchas de las medidas progresistas que había adoptado anteriormente. Un gobierno capitalista fue instaurado y el estado capitalista fue preservado y reforzado.
En Nicaragua, el resultado de esta contradicción fundamental entre el carácter de clase del gobierno obrero y campesino y el estado capitalista, todavía no se ha resuelto.
El hecho de decir que en Nicaragua hoy en día existe un gobierno obrero y campesino de ninguna manera implica que un estado obrero será automáticamente el resultado del proceso. Los grandes conflictos de clase que van a resolver esta cuestión todavía están por delante. Al mismo tiempo que el gobierno obrero y campesino avanzan en pos de sus demandas, los imperialistas y la burguesía nicaragüense van a asestar golpes que tendrán que ser enfrentados con contragolpes. Cada nuevo ataque en contra de la propiedad y a las prerrogativas de los capitalistas va a encontrar una resistencia más dura por parte de la reacción. Se darán rupturas abiertas dentro del gobierno y dentro de todas las demás instituciones nicaragüenses.
Un gobierno obrero y campesino, por naturaleza es una formación inestable y transitoria; tiene que avanzar hacia el establecimiento de un estado obrero o por incapacidad a quebrar radicalmente el poder económico de la burguesía, dar marcha atrás y abrir el camino hacia la restauración del poder político capitalista y a la preservación del estado burgués. La manera en que esta situación inestable será resuelta en Nicaragua depende en gran medida de la capacidad del FSLN para responder correctamente a la iniciativa de las masas, a educarlas, a movilizarlas con éxito. Las masas deberán hacer fracasar las amenazas contrarrevolucionarias en el interior de Nicaragua y al otro lado de sus fronteras. Y deben considerar la probabilidad de una intervención militar norteamericana directa tendiente a impedir la victoria de un segundo estado obrero en el hemisferio occidental.
7. EI FSLN fue formado a comienzos del año 1960 bajo el impacto de la revolución socialista en Cuba. Fue capaz de recoger las tradiciones de la lucha antiimperialista radical simbolizada por el ejército rebelde obrero y campesino de Augusto César Sandino de los años 20 y comienzos de los 30.
Desde sus orígenes, el FSLN fue moldeado por su fuerte identificación con la experiencia y evolución marxista del equipo de Castro-Guevara y de la revolución cubana. Teniendo una composición social similar, se inició con una ventaja sobre el Movimiento 26 de Julio: la capacidad de aprender del ejemplo del estado obrero cubano y de la posterior evolución política, de las experiencias, y de las fallas iniciales del equipo dirigente fidelista. Además, muchos cuadros del FSLN fueron reclutados tras la radicalización mundial de los años 60 y 70 y dieron una mayor atención a las ideas marxistas, incluyendo las de Lenin y Trotsky, que los primeros cuadros del Movimiento 26 de Julio.
Bajo el impacto de las derrotas militares de las unidades guerrilleras en los años 60 y el enorme crecimiento del proletariado urbano y de la población semiproletaria en esa década y a comienzos de los 70, se desarrolló una discusión en el FSLN sobre una evaluación de su estrategia guerrillera. Ello condujo a una división en 1975 en tres tendencias que posteriormente se convirtieron en tres fracciones públicas separadas. Sus diferencias reflejaban debates sobre la relación de la lucha armada y la movilización de masas, los respectivos papeles de los trabajadores urbanos y rurales, la relación entre la lucha militar y lucha política y el planteo y los límites aceptables de pactos con la burguesia opositora.
En ultima instancia, esas diferencias se reducían a puntos de vista diferentes en relación con una sola cuestión central: como derrocar a Somoza y deshacerse de la dominación imperialista en Nicaragua. La respuesta la daría la práctica antes del fin de la década.
E! contenido político de esos debates reflejaban la maduración de las condiciones objetivas para el derrocamiento de Somoza y contribuyeron a la educación política global y al desarrollo de las tres tendencias. Desafiados a enfrentar las responsabilidades planeadas por la aceleración de los desarrollos revolucionarios, las
tendencias alcanzaron un acuerdo de unidad de acción en junio de 1978 y se reunificaron en diciembre de ese año. Sus organismos dirigentes se fusionaron y las viejas divisiones en la base fueron desapareciendo, en tanto que las tareas planteadas por la lucha de clases en ascenso resolvían en la vida muchas cuestiones disputadas anteriormente.
La dirección del FSLN fue afectada profundamente por el alcance y poder - en gran medida imprevisto - de las movilizaciones urbanas de 1978-79 y por la extensión de los comités y milicias populares — unas veces por la iniciativa del FSLN, muchas veces a través de la emulación espontánea de las masas.
El proceso revolucionario dió un poderoso impulso a la superación de la etapa democrática burguesa que el FSLN, en vísperas de la insurrección, había considerado inevitable.
El curso real de la insurrección condujo al FSLN a adoptar una orientación cada vez más anticapitalista. Este curso ha demostrado el deseo y la capacidad del FSLN para aprender y responder a las acciones y aspiraciones de los obreros y campesinos. Confiando en la organización y movilización de las masas, el FSLN deliberadamente ha buscado orientar el proceso que ha producido un gobierno obrero y campesino. Esto encaja con sus esfuerzos por aprender de la experiencia cubana.
Siguiendo con empeño el modelo de la revolución cubana y de la dirección fidelista, el FSLN pasó por encima del estalinismo y la socialdemocracia y ha sido capaz de llevar adelante una lucha intransigente y victoriosa contra Somoza y los imperialistas que lo apoyaron, abriendo la puerta a la lucha por un segundo estado obrero en Amércia.
Los progresos que han sido ya registrados bajo la dirección del FSLN, como la victoria en Cuba del Movimiento 26 de Julio 20 años antes, representan un golpe asestado al estalinismo mundial. El fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, rompió con el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) - el partido estalinista nicaraguense - y el FSLN se construyó en oposición a aquél. Desbordando a los estalinistas en la acción, el FSLN les ha privado la posibilidad de afirmar que eran la única corriente que siempre estuvo a la cabeza del levantamiento revolucionario de masas. Y mostrándose inflexible en la lucha cuando estuvieron a la cabeza de la insurrección de masas proletarias y plebeyas y a pesar de us propia confusión y sus limitaciones políticas, los sandinistas dieron una alternativa viva frente a la línea estalinista de la "revolución por etapas"' que subordina los intereses de los trabajadores a los intereses de la burguesía.. La revolución dirigida por el FSLN en Nicaragua ha reforzado pues la corriente revolucionaria al interior del movimiento obrero internacional y ha modificado la relación de fuerzas contra el campo estalinista.
Aunque exprese su deseo de instaurar un poder obrero y campesino en Nicaragua, la dirección del FSLN, no se ha dado aún un programa leninista que podría garantizar una solución positiva de la contradicción que existe entre el gobierno y el estado.
La orientación del FSLN demuestra que sería un grave error poner cualquier límite a priori al grado en que podrían avanzar sus dirigentes y sus cuadros ante el desarrollo de la revolución en Nicaragua.
EI FSLN ha anunciado su intención de lanzar un partido de vanguardia enraizado en las masas. La construcción de un partido proletario socialista revolucionario, dentro del cual la vanguardia política de la clase obrera nicaragüense pueda democráticamente debatir y decidir las cuestiones importantes que encarna la revolución, sería un paso importante en el avance y la consolidación de las conquistas de las masas trabajadoras y en la expropiación de la burguesía que subsiste.
8. El imperialismo norteamericano fracasó en sus primeros esfuerzos por salvar a Somoza y luego por salvar, en las semanas finales, el somocismo sin Somoza. Los intentos de Washington, a través de los gobiernos de Costa Rica, Venezuela, Panamá y otros países latinoamericanos, para asegurar la instalación de un gobierno dominado por la burguesía tuvieron el mismo éxito que su propuesta de una intervención militar conjunta patrocinada por la Organización de Estados Americanos o, al final, su expedición militar directa en el norte de Costa Rica en vísperas de la caída de Somoza: arruinando las esperanzas de la clase dominante norteamericana, el gobierno que se consolidó no solo incluía al FSLN, sino que fue uno en ei que los sandinistas tenían el poder político decisivo.
La caída de Somoza y la rápida evolución de un gobierno obrero y campesino en Nicaragua ha tenido un profundo impacto en Centro América, especialmente en El Salvador, y a todo lo ancho y largo del Caribe. Este fue un gigantesco golpe a los esfuerzos del imperialismo por aislar a la revolución cubana y reforzar a los gobiernos capitalistas del continente latinoamericano; hoy en día es Washington el que se enfrenta al aislamiento en Centro y Sud América y en el Caribe.
La incapacidad de Washington, hasta la fecha, de intervenir directa y militarmente en Nicaragua refleja fundamentalmente dos factores: 1) La profunda solidaridad de las masas trabajadoras latinoamericanas con la lucha nicaragüense y el consiguiente costo político para cualquier gobierno que se identifique abiertamente con la política contrarrevolucionaria del imperialismo norteamericano; 2) Las severas limitaciones al uso directo del poderío militar norteamericano, como resultado de las actitudes antiguerra a causa del Vietnam y la desconfianza entre los trabajadores norteamericanos en cuanto a las metas de la política exterior de Estados Unidos.
Sin embargo, pese a estos reveses iniciales, se descarta que Washington observara pasivamente como "otra Cuba"' es establecida en su propio patio. Además, es muy consciente que cada agudización del proceso revolucio-
Nicaragua tendrá profundas ramificaciones desde Granada a El Salvador y por todo Centroamérica y
La meta del imperialismo es contener, detener, desbaratar, y, en el momento preciso, aplastar la revolución nicaragüense. Sus dos cartas más fuertes para lograr estas metas, además del chantaje económico del imperialismo mundial, son: 1) el deseo de la burocracia del Kremlin de evitar cualquier amenaza a sus relaciones diplomáticas con Washington, fruto de su política global de coexistencia pacífica con el imperialismo; y 2) el propio poder militar de Washington.
Los gobernantes norteamericanos adoptaron inicialmente una postura abiertamente agresiva hacia la revolución, contra las medidas radicales y contra una asociación demasiado estrecha con Cuba por parte del nuevo gobierno. De esa forma los imperialistas buscaban fortalecer a lo que esperaban sería un ala burguesa políticamente viable en el gobierno. Cuando se hizo claro que el FSLN tenía el control político de la situación, los medios de comunicación del imperialismo, especialmente en Estados Unidos, hicieron un notable giro en su tratamiento de los eventos en Nicaragua, a partir de finales de agosto. Este giro reflejó el juicio táctico del imperialismo de que el uso descarado de la fuerza, o la abierta amenaza
de emplear la fuerza, podrían ser contraproducentes políticamente a corto plazo.
Las noticias de Nicaragua virtualmente desaparecieron de los diarios y de los noticieros. Y los editoriales bajaron el tono a sus tempranas advertencias sobre los peligros de un gobierno dirigido por el FSLN.
Las tácticas del imperialismo hoy giran en torno a mantener una apariencia exterior de justicia y amistad hacia el nuevo gobierno, al mismo tiempo que explota la devastación económica para detener y preparar la reversión del proceso revolucionario. Somoza inflingió una destrucción masiva al país durante el ultimo año de su gobierno. Más de 35.000 personas fueron muertas solo el año pasado y 100.000 fueron heridas. Los daños a escuelas, hospitales y servicios sociales ascienden a 80 millones de dólares. La producción agrícola fue severamente trastornada; y el 40% de la población quedó sin suficientes alimentos. Más de la mitad de la población activa está desempleada y una cuarta parte de las fabricas industriales fueron dañadas por las bombas de Somoza.
Todo esto se sumó a la creciente miseria causada por el temblor de 1972 (Somoza robó millones de dólares de la ayuda internacional para la reconstrucción, para expandir su imperio financiero personal); a las otras consecuencias de la corrupción a gran escala de la dictadura; y a los golpes de la crisis económica del capitalismo mundial. Tales problemas serán exacerbados con la inevitable penuria de bienes alimenticios que se desarroIlará en la primavera de 1980.
Tomando ventaja de esta dislocación social y económica, Washington busca limitar el envio de ayuda a Nicaragua para intensificar las presiones que hoy pesan sobre el gobierno dirigido por el FSLN y sobre la moral de las masas nicaragüenses. La administración Carter promete créditos (ayuda y préstamos) pero todavía no se ha desembolsado un centavo. Al mismo tiempo, una cierta cantidad de ayuda de sus aliados imperialistas está siendo enviada no al gobierno sino a los proyectos destinados a fortalecer los vínculos imperialistas con el sector privado y para reforzar los puntos de apoyo que aún les queda a la burguesía nicaragüense. La política en su conjunto consiste en ganar tiempo para los capitalistas nicaragüenses y contar con las presiones económicas venideras para dividir a la pequeña burguesía y sectores de las masas
trabajadoras, esperando así desmovilizar gradualmente a las masas y dividir al mismo FSLN.
Los imperialistas organizan las presiones ejercidas contra Nicaragua por sus instituciones financieras internacionales, por su dominación del comercio y de la distribución en el comercio capitalista mundial; por la burguesía latinoamericana, quienes desesperadamente temen a una nueva Cuba; y por el aparato internacional de la socialdemocracia, la cual es un instrumento político del capitalismo mundial, en especial de las potencias de Europa Occidental.
Mientras tanto, Washington al mismo tiempo que intenta socavar la campaña de solidaridad internacional con Nicaragua, evita toda campaña pública de propaganda la revolución sandinista. Busca proyectar la imagen de que la ayuda está dándose y que no hay peligro de una intervención militar orquestada por el imperialismo. Espera, incluso, fertilizar la automática reacción sectaria entre algunos radicales, que si Washington no se queja abiertamente, debe ser porque el gobierno nicaragüense debe estar traicionando a las masas. Desafortunadamente, la izquierda pequeño burguesa en Estados Unidos en gran parte ha caído en la trampa aunque su gobierno es la principal amenaza para Nicaragua. Aquellos que no están aún llamando al derrocamiento del nuevo gobierno y denunciando al FSLN, están remedando la información en la prensa burguesa y absteniéndose de participar en los esfuerzos de solidaridad.
Mientras tanto, las necesidades de ayuda a Nicaragua no se están cumpliendo. Y existe un peligro real y creciente de intervención militar conectado a los conflictos con la burguesía nicaragüense o a las explosiones sobre la extensión de la revolución nicaragüense.
El gobierno norteamericano y el de Honduras está ayudando y colaborando con unidades de la Guardia Nacional somocista. Además, Washington ha lanzado una agresiva campaña en el Caribe y renovado los llamados a favor de una 'fuerza militar pacificadora" en Latinoamérica. A mediados de noviembre, unidades de la Guardia Nacional, algunas de ellas integradas al ejército de Honduras, comenzaron a llevar a cabo incursiones en Nicaragua para librar batallas contra el FSLN. La fuerza aérea hondureña comenzó incursiones aéreas ilegales sobre Nicaragua.
Diplomáticos nicaragüenses se han enfrentado a hostigamientos intensos — incluso arrestos y golpes - en la capital de Honduras, a tal punto que la Junta ha llamado a todo el personal de la embajada de Tegucigalpa menos al encargado de negocios. El silencio de Washington con respecto a estos ataques contra los emisarios de Managua en Honduras contrasta violentamente con sus gritos y alaridos sobre los acontecimientos de Teherán que se desarrollaron en la misma época.
9. En setiembre, Washington lanzó una nueva serie de amenazas contra Cuba, con el pretexto que una "brigada de combate" soviética estaba acantonada en ese país. Esto estaba ligado a la vez a las tentativas del gobierno norteamericano de desacreditar la dirección cubana en la Conferencia de No Alineados y a las presiones ejercidas sobre Nicaragua.
El gobierno cubano ha respondido con entusiasta solidaridad y con ayuda material a Nicaragua. Ha emitido un desafío al gobierno norteamericano a una emulación para ver quien puede proveer más ayuda para la reconstrucción de Nicaragua. Además, Washington sabe que Cuba está ayudando al nuevo gobierno de la isla de Granada y a grupos de liberación de América Central. El 30 de septiembre, en una entrevista televisada a nivel nacional por la CBS de Estados Unidos, Fidel Castro respondió a una pregunta sobre la ayuda a los opositores de la dictadura en El Salvador: "Ni lo confirmo ni lo niego. Lo proclamo como un derecho; es más, como un deber".
Por encima de todo, los gobernantes norteamericanos saben que la ayuda cubana a Nicaragua contribuye a contrarrestar las presiones imperialistas y que asimismo fortalece la capacidad del gobierno dirigido por el FSLN para reconstruir a Nicaragua bajo las líneas socialistas. Los imperialistas saben que el FSLN ve al estado obrero cubano como un modelo de desarrollo económico y social.
Y los imperialistas están convencidos de que Cuba, como ha hecho en el continente africano, ayudará a Nicaragua en el caso de un ataque directo norteamericano o un ataque montado por Estados Unidos contra Nicaragua, planteando una posible confrontación de proporciones internacionales.
Las maniobras de Carter en el Caribe también son una advertencia a la Unión Soviética. . Washington diciendo al Kremlin que no tolerará ninguna ayuda substancial soviética a Nicaragua. Y, presiona a Moscú, para que éste presione a los cubanos a no dar ayuda a Nicaragua y a no realizar sus demás actividades internacionalistas.
Cuba no obstante ha aclarado que no se dejará intimidar. Ha respondido a las maniobras de Carter expresando que la "dignidad y la soberanía de Cuba, su derecho de defenderse a sí misma por cualquier medio que considere apropiado, así como su política internacionalista, se mantendrán incólumes". Y no es casual que Fidel haya incluido a "nuestras naciones socialistas hermanas" en su llamado a una emulación en la campaña de ayuda a Nicaragua.
Contrastando con la política antiimperialista de la dirección fidelista, la burocracia estalinista del Kremlin busca obtener concesiones comerciales y diplomáticas del imperialismo a cambio de ejercer su poder e influencia para sabotear las luchas revolucionarias. Actualmente, Moscú ha atendido las advertencias de Washington, y no ha dado la ayuda que Nicaragua tanto necesita. Y siguiendo el ejemplo moscovíta, los partidos estalinistas del mundo han informado poco sobre la revolución nicaragüense en su prensa y no han usado su influencia para montar campañas de solidaridad.
Las agresivas maniobras de la administración Carter en los pasados meses, junto con el hecho de que Moscù se niega a proveer ayuda masiva a Nicaragua y que abiertamente apoya al nuevo régimen militar en El Salvador, demuestran que la defensa de Cuba contra las presiones imperialistas y la lucha para terminar el bloqueo económico, están ligadas a la defensa de la revolución nicaragüense.
10. Hasta el momento, a los sandinistas todavía les falta el programa leninista y el partido proletario centralista democrático que los capacitaría de la mejor manera para confrontar los desafíos y las oportunidades que enfrentan. Además, el FSLN encara grandes obstáculos: dislocación económica, que producirá grandes dificultades - y conflictos de clase- en los meses iniciales de 1980; la falta de cuadros políticos experimentados; la relativa juventud de las organizaciones de masas; el atraso cultural impuesto por la subyugación imperialista; y las maniobras del imperialismo y la burguesía local.
Hasta el momento el curso seguido por el FSLN, junto con la creciente militancia y la conciencia política de clase de los trabajadores, no amerita una actitud pesimista.
subversión contrarrevolucionaria, impulsado rápidamente la construcción de un ejército revolucionario profesional, así como una nueva policia bajo el control del FSLN. También han anunciado planes para construir amplias milicias basadas en los lugares de trabajo, y han lanzado a los CDS a la lucha contra el terror derechista. Pero las amenazas militares directas no son el único peligro de la revolución.
Las leyes económicas fundamentales de la economía permiten la acumulación de capital y la expansión del poder económico capitalista sobre la base de los grandes bloques restantes de propiedad privada de los medios de producción.
El caos económico dejado por Somoza es el factor objetivo más importante que actúa en beneficio de los explotadores dentro y fuera de Nicaragua, a pesar de las medidas que ya ha tomado el gobierno en lo que respecta a la salud, la educación y otras áreas del bienestar social. Se ha impuesto una situación de austeridad en el país.
Conforme el gobierno ha tomado medidas correctas económico de la burguesía y los peligros inevitables asociados con ese poder, se hacen cada vez más claros.
A cambio de la restauración de la producción, los capitalistas insisten en obteneer ciertas garantías, como créditos, concesiones relajamiento de los controles al comercio, y la seguridad de que las demandas salariales que resulten de la creciente sindicalización de los trabajadores no serán de tal magnitud que recorten las ganancias. confrontación en torno a estas cuestiones.
La burguesía retiene sus Cámaras de Comercio y de Industria, que son apoyadas por sus homólogos en otros países de América Central y por las instituciones financieras internacionales. Mientras los partidos políticos de la socialdemócratas, conservadores, demócratas y otros- tienen una influencia popular muy escasa, no obstante sirven como vehículo para organizar campañas contra el gobierno y las organizaciones de masas. La jerarquía de la iglesia católica retiene alguna credibilidad entre las masas nicaragüensirviendo como otro instrumento potencial de reconstrucción del poder político burgués.
El instrumento de propaganda burguesa más importante en este respecto es La Prensa, el diario principal del país, pero incluso éste se ve todavía limitado por la necesidad, dadas las condiciones de Nicaragua, de abrir sus páginas todos los días a los dirigentes del FSLN, planteando la perspectiva sandinista o respondiendo a las críticas que se hacen al gobierno o al FSLN.
La presencia de figuras burguesas en la Junta y el gabinete no es solo decorativa. Es expresión del hecho que la contradicción entre el carácter de clase del gobierno obrero y campesino y el estado burgués queda por resolverse. Al ser golpeado el gobierno por las presiones de las clases en conflicto, por las iniciativas y contrainiciativas de los trabajadores y los explotadores, el movimiento va hacia delante o para atrás en cuanto al establecimiento de un estado obrero encontrará su reflejo en los cambios de personal de la junta, los ministros y la banca central.
Sin embargo, sería un error sectario concluir en base a esto que se pueda avanzar hacia una resolución progresiva de esta contradicción por medio de la propaganda o la agitación sobre el tema "ministros burgueses fuera del gobierno". Tal esquema hace caso omiso de la localización real del poder militar y político, el profundo carácter de la quiebra de la continuidad con el viejo régimen, ia serie progresiva de medidas radicales por parte del nuevo gobierno obrero y campesino y el proceso real a través del cual las masas avanzarán en su conciencia para llevar adelante la revolución. Es ultraizquierdismo infantil de a peor especie provocar deliberadamente una confrontación prematura con la burguesía sobre el asunto de la composición de la Junta.
Decisivos conflictos nacerán de la intensificación de las lucha de clases y se reflejarán en el gobierno, entonces, las fuerzas burguesas en el gobierno se harán conocer por sus errores, entonces será el momento de luchar por su salida.
Los capitalistas nicaragüenses enfrentan el creciente poder del ejército y la policía sandinistas, los CDS, la ATC las organizaciones de las mujeres y la juventud. El FSLN ha buscado organizar y fortalecer estas organizaciones de masas. Ha buscado ampliar su poder, incluyendo el que tomen mayores prerrogativas gubernamentales. Estimula la organización democrática de estos comités a nivel de barrio o de zona. Y ha concebido la próximo etapa como su consolidación a nivel municipal. Ha sido celebrada ya una reunión nacional de militantes de los CDS, y ha sido instalado un Consejo Nacional provisorio de los CDS. Deben celebrarse a fines de diciembre congresos de la ATC y de la CST.
De otro lado, la burguesía nicaragüense está opuesta de manera virulenta a que se le atribuya cualquier tipo de autoridad gubernamental estas organizaciones, insistiendo en que son simplemente organismos del FSLN. Esta disputa se ha reflejado en un debate público.
La coordinación y centralización de estas organizaciones de masas a un nivel municipal, departamental y nacional junto con la extensión del control obrero sobre todas las áreas de la producción y la actividad económica, tanto en el área privada como en la nacionalizada debilitaría aún más el poder social y económico de los capitalistas y agudizaría los conflictos de clase. Tales pasos prepararían el camino para el establecimiento de un estado obrero sobre la base de organizaciones de masas como éstas, y la generalización del control obrero en evolución hacia una gestión obrera, como la participación democrática por parte de los trabajadores en la planificación económica y social a nivel nacional.
Las perspectivas de un desarrollo hacia la institucionalización de la democracia obrera en este sentido muestra el error sectario de exigir que el gobierno de Nicaragua debe organizar la elección de una Asamblea Constituyente. Los que adelantan esta consigna del movimiento de izquierda esperan promover la falsa idea de que el gobierno es un régimen burgués de coalición, o que el FSLN está privando a las masas de sus derechos democráticos para reconsolidar el poder capitalista. Sin embargo, son estos mismos sectarios los que contraponen un esquema al proceso por medio del cual las masas trabajadoras nicaraguenses ya han comenzado a imponer su propio poder contra el enemigo de clase. No hay que asombrarse de que las variaciones sobre el mismo tema son una de las quejas que hacen los burgueses contra los sandinistas.
El que el FSLN haya planteado su intención de desarrollar las organizaciones de masas como la base del poder popular en Nicaragua abre el marco más positivo, como ha explicado Barricada, para que las masas creen "sus propios medios de resolver sus problemas políticos, sociales y económicos", "para defenderse contra sus enemigos y consolidar la revolución". Es esta dinámica de la revolución a la que se opondrán los capitalistas, exi-
giendo que la junta dé pasos para regular y frenar la extensión de los poderes de las organizaciones de masas.
11. El éxito del FSLN, y de los trabajadores revolucionarios que se les unan en la construcción de un partido de vanguardia basado en las masas, será un factor de extrema importancia para aumentar las posibilidades de que el gobierno obrero y campesino culmine en la instauración de un estado obrero que luche efectivamente por defender y extender la revolución. Ningún otro elemento es más importante para la consolidación de las conquistas de la revolución que forjar un partido de la clase trabajadora nicaragüense, que tome la dirección política en la construcción de un sistema centralizado y democrático de consejos obreros y campesinos para tomar el poder.
Para combatir el sabotaje capitalista y reconstruir a Nicaragua se necesitará un intercambio cada vez más amplio de puntos de vista dentro del campo de las masas trabajadoras sobre sólo mejor avanzar a resolver los problemas que se presenten. La mayor democracia posible y el cultivo de un ambiente que aliente la libre expresión de ideas sólo puede fortalecer la revolución y el compromiso de las masas con ella. Este es el único medio para apelar al talento de los trabajadores y campesinos, cuya participación cada vez mayor en el movimiento revolucionario para abrumadora sus cuadros y dirigentes, debe impulsarse.
Es natural que aparecerán diferentes corrientes de pensamiento, incluso entre los obreros más avanzados y dentro de su partido de vanguardia. Surgirán varias tendencias o partidos, que reflejan el desarrollo desigual de la conciencia de clase entre los trabajadores. Los sandinistas saben por experiencia propia que entre revolucionarios pueden desarrollarse tendencias y diferencias políticas, incluso muy duras. Sin embargo, la impaciencia con los serios errores políticos y el comportamiento frecuentemente provocador de algunas organizaciones sectarias, llevaron en septiembre y octubre, a que el FSLN públicamente metiera en un mismo costal a los grupos sectarios y a los somocistas. Durante la campaña contra el terror derechista, lanzada bajo la consigna de "controlar al somocismo, defender la revolución", los "ultraizquierdistas" fueron mencionados en discursos, en la radio y en Barricada como parte de las fuerzas contrarrevolucionarias que había que aplastar. Se llevaron a cabo detenciones y otras medidas administrativas contra miembros de algunas de estas organizaciones sin presentación de pruebas de los crímenes, supuestos o. reales, que podrían justificar tales medidas.
Para noviembre, se hizo evidente una modificación en la manera en que el FSLN trata a las organizaciones dirigidas por los sectarios. Los dirigentes del FSLN anunciaron que se había encontrado que los robos a bancos que habían sido atribuidos a las Milicias Populares Antisomocistas (MILPAS) (1), habían sido perpetrados por somocistas que se hacían pasar por radicales. Los discursos de algunos de los dirigentes del FSLN, al mismo tiempo que contenían afirmaciones contradictorias, incluían ofertas con los grupos ultraizquierdistas. Además, todos los detenidos comenzaron a ser excarce-
Sin embargo, no ha habido aún una clarificación política definitiva de ello por parte de los dirigentes del FSLN. (1) El Frente Obrero, brazo sindical de un grupo centrista con orígenes maoístas, que anteriormente se había escindido del FSLN; y que fue el blanco principal de la campaña antiultraizquierdista, contaba con un brazo armado durante la insurrección, que fueron las MILPAS:
Los estalinistas pro Moscú en Nicaragua, que siempre atacaron al FSLN como "ultraizquierdista" , seguirán empujando en la dirección de obstruir la democracia obrera. Sus ataques realmente tienen como blanco las masas trabajadoras y todos los revolucionarios — incluso el FSLN - ya que su objetivo es detener a la revolución en la "etapa democrática-burguesa". Una política de represión en el seno del movimiento obrero les haría el juego.
Poner en el mismo plano al somocismo y la contrarrevolución con aquéllos que actúan bajo las influencias de las presiones e ideas pequeñoburguesas, podría llevar a una subestimación de los peligros que presenta el verdadero enemigo de clase — tanto entre los capitalistas que apoyaron a Somoza, aquéllos que se le opusieron por cualquier razón, o como sus poderosos aliados basados en Estados Unidos. A medida que se profundica la polarización de clases, será la burguesía la que impulsa la contrarrevolución.
La dirección revolucionaria debe distinguir con claridad entre aquéllos que funcionan dentro del marco de la revolución y los que - y de éstos habrán algunos - desertan al campo del enemigo de clase y cometen crímenes contra la revolución.
Los problemas a que se enfrenta la revolución nicaragüense son reales y no pueden ser superados de golpe. A veces es necesario dar concesiones tácticas a los capitalistas a fin de impedir trastornos económicos y enfrentamientos prematuros.
Los grupos sectarios están equivocados en su tendencia de considerar este tipo de concesiones como una violación de principios. Concesiones de este tipo son vitales en Nicaragua. Al mismo tiempo, estas organizaciones pueden reflejar, si bien de manera deformada, los sentimientos de algunos sectores de las masas.
A fin de conducir eficazmente a las masas, la vanguardia revolucionaria debe explicar abiertamente sus criterios a los trabajadores y campesinos cuando considere que las concesiones son necesarias.
Un elemento importante de este proceso de la interacción entre las masas y su vanguardia es el enfrentar políticamente a los ultraizquierdistas sectarios y explicar los errores de sus propuestas infantiles. Cualquier represión obstaculiza este proceso de clarificación política y dificulta aún más el ganar a estos cuadros a un curso verdaderamente revolucionario.
Además, los obreros y campesinos tomarán iniciativas que sobrepasan los planes inmediatos de la dirección. Esto es un elemento clave de todos los alzamientos revolucionarios y todas las victorias. La capacidad de la dirección de responder de manera positiva a tales iniciativas que busquen avanzar el proceso será un aspecto clave de la victoria de la revolución.
Las medidas contradictorias que adoptó el FSLN este otoño en cuanto a la represión de sus oponentes de. izquierda son una excepción en su curso generalmente positivo hacia el desarrollo de las organizaciones populares de las masas y el respeto de los derechos democráticos. Si prevalece esta tendencia general, la dirección de la revolución nicaragüense,
Men lo que respecta a este importante aspecto, representará un avance significativo con respecto a Cuba y puede estimular en Cuba un movimiento hacia el desarrollo de formas democráticas de poder proletario basadas en consejos obreros y campesinos.
12. Dada la desesperante situación económica en Nicaragua, un objetivo urgente del gobierno ha sido
restablecer un mínimo nivel de producción en la industria privada y en las granjas grandes y medianas que están todavía en manos de sus antiguos propietarios.
gobierno ha hecho un llamamiento para conseguir ayuda de todos los países para obtener créditos y alimentos.
Sin embargo, como lo ha probado una vez más el ejemplo de Cuba, las necesidades de las masas no pueden ser satisfechas si se mantiene la propiedad privada de los medios básicos de producción. Las leyes de la acumulación capitalista van a distorsionar la economía del país y subordinarán el desarrollo económico real y las mejoras sociales al afán de lucro y a la explotación imperialista.
Este sería el resultado inevitable del mantenimiento de una "economía mixta" tal y como está descrita en el programa del 9 de Julio del GRNN.
Así, la reconstrucción de Nicaragua en interés de los trabajadores y campesinos pobres hace que sea necesario extender el control obrero de la producción; hacer que los explotadores carguen con el mayor peso de los impuestos; repudiar todo intento por parte de las instituciones financieras imperialistas que buscan usar la deuda exterior como medida de presión; nacionalizar los latifundios, industrias, y grandes empresas que permanecen en manos del sector privado; desarrollar los CDS y los sindicatos y ampliar su autoridad; expropiar a los bancos y empresas imperialistas; establecer un monopolio del comercio exterior y así sentar los cimientos de una verdadera planificación económica y social.
Es en este camino que el sistema de explotación del trabajo y de la acumulación capitalista puede ser destruído. Una vez que este punto cualitativo haya sido rebasado y el estado obrero instaurado, las relaciones de propiedad capitalista podrán ser restauradas solo a través de una guerra civil total que requerirá una intervención militar masiva y despiadada por parte del imperialismo.
Estas medidas, por supuesto, marcarían la batalla final con la burguesía nicaragüense y sus apoyadores en Washington y en Wall Street. El FSLN ha actuado correctamente en base al reconocimiento de que los pasos que dé en esta dirección van mano a mano con, y deben ser precedidos de, un alza en la conciencia y en la organización de las masas trabajadoras. La lucha de clases debe ser llevada al campo. Los CDS, CST, ATC, el ejército sandinista y las nuevas organizaciones de jóvenes y de mujeres deben ser ampliadas y fortalecidas. Las nuevas milicias deben ser establecidas y entrenadas, el nuevo partido debe ser construido. Todo esto requiere tiempo y los enfrentamientos prematuros pueden, más que avanzar el proceso, echarlo atrás.
Al mismo tiempo que sería aventurero forzar el ritmo de la lucha de clases, también es cierto que el ritmo de la polarización y de la confrontación no puede ser controlado por planes preconcebidos. El ritmo lo dictarán los golpes y los contragolpes entre las masas y el FSLN, por una parte, y los explotadores por la otra. Con cada nuevo ataque contra la propiedad y las prerrogativas de los terratenientes y los intereses del capital, crece la posibilidad de que un sector de la burguesía plantee un reto abierto. Además de las medidas radicales adoptadas por el gobierno, los mismos obreros y los campesinos que sufren el peso de la situación económica, el sabotaje capitalista y la dislocación social tomarán iniciativas en el campo, en sus fábricas y en los barrios. Esto es lo que sucedió en Rusia, en Cuba y en todas las demás revoluciones socialistas; existe una acelerada interdependencia dialéctica entre los dirigentes y las iniciativas y respuestas de las masas, interrelación que con frecuencia no es anticipada por los dirigentes. historia humana confirma la observación de Engels en el En las situaciones revolucionarias, sobre todo, la sentido de que cuando se ponen en movimiento fuerzas controladas, se desatan fuerzas incontroladas. Ninguna cantidad de preparación política puede anular esta ley de la lucha de clases. En vez de ello, el objetivo de tal preparación debe ser incrementar la confianza en sí mismas y la preparación de las masas para responder ante los nuevos cambios, defendiendo sus conquistas e impulsando el avance de sus luchas. Es aquí donde su conciencia, organización y movilización serán decisivas. Es correcto hacer concesiones al enemigo de clase cuando la relación de fuerzas no permite otra alternativa. Pero hay que decirles a las masas la verdad clasista sobre tales concesiones, para que puedan estar mejor preparadas para los peligros inherentes.
Todo esto muestra la importancia de un partido proletario marxista, revolucionario para unificar y dirigir a los trabajadores y a sus aliados èn el logro de estas tareas y para derrocar al enemigo de clase. La formación de los cuadros iniciales de un partido así, entre la dirección y las filas del FSLN, facilitaría no solo la reconstrucción socialista de Nicaragua, sino que marcaría un avance para el conjunto del movimiento obrero internacional en la lucha por resolver la crisis histórica de dirección del proletariado.
13. Los acontecimientos en Nicaragua y la evolución política del FSLN ofrecen una enorme oportunidad y responsabilidad para la IV Internacional. Estos acontecimientos son un nuevo test para nosotros mientras luchamos para estar a la altura de nuestra tarea histórica, de resolver la crisis de dirección de la clase obrera mundial y de construir el partido internacional de la revolución socialista. Los cuadros del movimiento trotskista mundial constituyen el núcleo irremplazable de ese partido proletario mundial. Sostenemos el programa leninista y los métodos de transición que son indispensables para la victoria de las masas trabajadoras ante la económica y social y la aniquilación nuclear, que de otra catástrofe manera caerían sobre la humanidad.
Debido a los crímenes de la socialdemocracia y del estalinismo, sin embargo, la construcción de una internacional obrera revolucionaria de masas es una tarea que solo está en su etapa inicial. El desarrollo de corrientes revolucionarias que rebasan al estalinismo, como sucedió en Cuba y como está sucediendo en Nicaragua, es de gran importancia para la IV Internacional y para el desarrollo mayor de nuestro programa revolucionario y de nuestras perspectivas.
Como explicó Trotsky, en la agonía mortal del capitalismo los revolucionarios de acción surgirán continuamente de las batallas de clase provocadas por la ofensiva inmisericorde de los explotadores en pos de ganancias. Estos luchadores surgirán no solo en la lucha antimperialista, sino también entre el movimiento obrero y otras organizaciones de los oprimidos en los países capitalistas avanzados. La historia va a juzgar a la IV Internacional por nuestra capacidad para vincularnos con estas corrientes, por nuestra capacidad para integrarnos en ellas, aprender de ellas, y por nuestra habilidad para fortalecerlas con el programa del leninismo. Seremos además juzgados según podamos construir en el proceso un partido proletario mundial que pueda dar la batalla contra los imperialistas y derrotarlos.
Siguiendo esta línea estratégica reconocemos en la dirección del FSLN a revolucionarios que han demostrado su internacionalismo, su deseo de avanzar hacia una Nicaragua socialista y su intención de construir un partido de vanguardia. Sobre esa base, la IV Internacional busca la colaboración política con ellos en torno a todas las grandes cuestiones que enfrentan los trabajadores de Nicaragua y de todo el mundo.
Este curso se opone directamente al que han adoptado varias organizaciones que se reclaman trotskistas: la Fracción Bolchevique, la Organización Socialista de los Trabajadores (OST) de Costa Rica, y su organización hermana en Nicaragua, el Grupo Revolucionario Socialista (GRS);
y la Liga Maxista Revolucionaria (LMR) en Nicaragua. La línea política de estas tres organizaciones se reduce en lo esencial a una de oposición al nuevo gobierno nicaragüense concebido como un gobierno burgués y en la perspectiva de construir un partido político en oposición al que proyecta el FSLN.
La Brigada Simón Bolívar (BSB), creada bajo la dirección de la Fracción Bolchevique, llevó esta línea sectaria hasta el punto de convertirla en una aventura criminal, que consistió en enviar a Nicaragua y mantener allí una unidad armada fuera de la disciplina del nuevo ejército revolucionario y de las milicias populares. La BSB se presentó falsamente como una unidad del FSLN para poder ganarse simpatía popular. Como resultado, la dirección del FSLN - después de tratar de persuadir a la
BSB para que tomara su lugar junto con las fuerzas que buscan avanzar la revolución y de tratar de persuadirla para que respetara la legalidad revolucionaria - expulsó a los miembros no nicaragüenses de la brigada.
Una vez que la Cuarta Internacional la llamó al orden por su curso totalmente indisciplinado y desleal en Nicara gua, curso que no fué concebido para avanzar los intéreses de los trabajadores y campesinos de Nicaragua, la Fracción Bolchevique organizó una escisión en vísperas del Congreso Mundial de la Internacional. A esta escisión se sumaron las dirección de la LMR nicaragüense y de la OST costarricense, que ahora están tratando de organizar una llamada "conferencia mundial" junto con otros grupos sectarios internacionales que se reclaman trotskystas y que comparten un desprecio sectario para con la revolución nicaragüense.
La Cuarta Internacional condena y repudia las actividades de la Brigada Simón Bolívar y declara que no tiene nada en común con los puntos de vista de la Fracción Bolchevique, de la LMR o de la OȘT sobre la revolución nicaragüense. La IV Internacional no tiene fuerzas organizadas en Nicaragua, las actividades de los grupos mencionados han sido organizadas fuera de la orientación y colaboración de los organismos de dirección de la IV Internacional. Como se dijo anteriormente, estos grupos se han escindido de la IV Internacional. La política de estos grupos está diametralmente opuesta a la de la IV Internacional y solo puede dañar las posibilidades de ganar una audiencia para nuestras ideas en Nicaragua, y de construcción partidaria. avanzar nuestra perspectiva internacional de
Los partidarios de la IV Internacional presentan sus ideas como leales y esforzados militantes marco del Frente Sandinista, la organización que dirigió el dentro del derrocamiento de Somoza y que hoy está guíando el avance de la revolución.
Impulsando nuestro programa y nuestras perspectivas, la IV Internacional se coloca firmemente del lado del FSLN en la batalla por lograr la victoria de la revolución socialista en Nicaragua. Nuestras contribuciones principales a este respecto son: - la participación activa dentro y fuera de Nicaragua en los esfuerzos por reconstruir el país y defender a la revolución de sus enemigos sobre todo del imperialismo norteamericano; — avanzar el desarrollo de los sindicatos, las organizaciones de masas, los consejos democráticos de obreros y campesinos, para que las masas entren al proceso de toma de decisiones y fortalezcan la revolución; y
- participación leal en los esfuerzos del FSLN por construir un partido revolucionario proletario, impulsando el programa fundamental del leninismo para avanzar el partido mundial de la revolución socialista, cuya construcción será decisiva para derrocar la explotación y la opresión a escala internacional.
14. Fuera de Nicaragua, la IV Internacional y sus secciones movilizarán todas campañas amplias y unitarias de solidaridad y ayuda para la revolución nicaragüense y para ayudarla a defenderse del peligro de una contrarrevolución orquestada por el imperialismo. Parte integral de esto será una campaña contra el bloqueo y otros actos hostiles contra Cuba. De manera enérgica, trabajaremos con otros para lograr la participación del movimiento obrero, las organizaciones campesinas, las organizaciones juveniles y otras en un vasto esfuerzo para dar a conocer la verdad acerca de lo que pasa en Nicaragua y para movilizar solidaridad y ayuda para el pueblo de Nicaragua.
Esta es una responsabilidad especialmente importante para los miembros de la IV Internacional en América
Latina, donde el impacto de la revolución nicaragüense es más grande, y en Estados Unidos, cuyo gobierno no solo instaló y mantuvo a la tiranía de Somoza en el poder, sino que hoy en día es el enemigo más poderoso de la revolución. Al colocarnos en la vanguardia de tal campaña de solidaridad y de ayuda; la IV Internacional ayudará a revivir el ejemplo de internacionalismo proletario del moVietnam. vimiento mundial contra la guerra imperialista en
Exigiremos a los gobiernos imperialistas que provean toda ayuda económica, agrícola y médica que les pida el gobierno nicaragüense, canalizada a través de las organizaciones oficiales del gobierno y de las masas, ayuda que deberá ser incondicional. Apoyaremos la proposición del comandante Daniel Ortega ante las Naciones Unidas para que la pesada deuda exterior nicaragüense sea asumida por "los países desarrollados, por los económicamente países poderosos y especialmente por aquellos países que alimentaron al somocismo a través del financiamiento". Esto significa exigir que los gobiernos imperialistas y todas las instituciones financieras imperialistas cancelen toda la deuda de Nicaragua.
La IV Internacional llama a las organizaciones obreras y campesinas de masas en todo el mundo a que presten los recursos necesarios para ayudar a sus hermanos y hermanas nicaragüenses.
Sabemos que la solidaridad política y material puede ser decisiva para el triunfo del proceso revolucionario en Nicaragua. Los pasos que da el FSLN para alentar el desarrollo de tal campaña internacional, muestra que también reconoce ese hecho.
La IV Internacional además comprende que la revolución socialista que ha comenzado en Nicaragua es una importante brecha que combate el aislamiento de Cuba y que apresura las perspectivas revolucionarias a través de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.
Finalmente, sabemos que el establecimiento de un segundo estado obrero en el hemisferio occidental podría debilitar aún más al imperialismo mundial, inspiraría y educaría a los oprimidos y oprimidas, explotados/as de todo el mundo y haría ganar un tiempo valioso a los obreros de los países capitalistas avanzados para tomar el explotadores y abrir el camino a un pacífico y próspero poder político de las manos de los guerreristas y futuro socialista para toda la humanidad.
15. El resultado de la cada vez más aguda confronta•ción de las fuerzas de clase en Nicaragua afectará profundamente a los obreros y campesinos de Cuba y a su dirección. El futuro de las dos revoluciones está ahora inextricablemente ligados. abriría la puerta para la toma de otros pasos hacia adelante en la resolución de la crisis de dirección del proletariado mundial, comenzando por su impacto en Cuba, el Caribe y América Contral. Estimularia el desarroIllo de nuevas fuerzas revolucionarias dispuestas a sobrepasar a los traidores estalinistas y socialdemócratas y a los vacilantes centristas.
Esto tendría como resultado abrir aún más la vía para una vinculación entre las fuerzas revolucionarias, incluído el FSLN y la dirección castrista, con la vanguardia revoluclonaria, la IV Internacional.
La IV Internacional debe asumir y prepararse para la confrontación que se está aproximando en cuestión de meses. Pasos decisivos hacia el establecimiento de un estado obrero en Nicaragua implicarán una confrontación con las burguesías centroamericanas y el poder del imperialismo yanqui.
Hoy son los heroicos obreros y campesinos de la pequeña Nicaragua quienes están en las líneas primeras del frente de batalla por la revolución socialista mundial en marcha.
Nosotros seremos juzgados por nuestra capacidad para responder con coraje y decisión, por nuestra capacidad para lanzar nuestras fuerzas a la lucha sin vacilaciones ni demora, por nuestra capacidad para movilizar y dirigir a todos aquéllos que podamos influenciar. Solamente por ese camino podremos avanzar en la construcción del partido mundial de la revolución socialista.