y desarrollo de la oposiestrechamente vinculado al fracaso de la política económica del equipo Gierek. Este último, nombrado primer secretario del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP, surgido de la fusión del grupúsculo stalinista fundado durante la guerra para paliar la ausencia del PC, que Stalin disolvió en 1938, y del ala izquierda del Partido Socialista), tras las revueltas de 1970 en la costa del Báltico, ha intentado desarroIlar la industria y elevar el nivel de vida de las masas, apoyándose en un endeudamiento exterior que esperaba reabsorber mediante el impulso de las exportaciones.
La recesión de la economia capitalista puso rápidamente fin a esta esperanza. Por otro lado, la subinversión en la agricultura - cuyas rentas se utilizaban en gran parte para financiar la acumulación - terminó colocando a Polonia en una situación crítica. Asi, a partir de 1974 el suministro del mercado interior conoció determinados problemas que rápidamente se transformaron en penuria grave de varios productos de primera necesidad, entre ellos la carne. En cuanto a la deuda exterior, se aproximaba ya a los 10.000 millones
Es en esta situación que el gobierno se ha lanzado a la revisión de la Constitución, proponiéndose incluir en la fundamental un párrafo que indique que los derechos de los ciudadanos dependen del celo con que cumplen sus deberes.
Como es habitual, el texto aludia a los lazos indestructibles que unen al pais con la URSS, y subrayaba que el socialismo es contruido bajo la dirección del POUP; la oposición ha interpretado esto como la «coronación de la totalización del
59 intelectuales enviaron una carta de protesta al Presidente del Parlamento, en la que protestaban contra las enmiendas propuestas y exigian que la nueva Constitución garantice las libertades fundamentales.
Cosa inesperada: a esta carta siguieron centenares de otras, firmadas en total por cerca de
Polonia
Viaje al interior de la oposición polaca
Lejos de limitarse a los circulos restringidos de intelectuales "disidentes" (es decir, al margen, si las palabras tienen un sentido), la oposición polaca engloba a varias organizaciones estructuradas, que editan su propia prensa y son capaces, llegada la ocasión, de hacer descender a la calle a los 50.000 ejemplares, y las ediciones Nowa han publicado res no pudieron publicar legalmente.
40.000 personas. El poder tuvo que dar marcha atrás, las formulaciones definitivas han sido edulcoradas con respecto a las que preveia el proyecto. El cariz que tomó el asunto de la
Constitución, en un pais en que nadie se atrevia, en aquel entonces, a exigir cuentas al gobierno sobre su manera de preservar los derechos ciuda los danos, permitia preveer acontecimientos posteriores.
Cuando el gobierno decidió, en junio de 1976, que los trabajadores debian soportar las consecuencias de su fracaso económico aumentando los precios de los productos de primera necesidad en un 40 a un
100%, la respuesta fué unánime: en todo el pais pararon las fábricas; en Radom y Ursus hubo revueltas.
des fue típica de la burocracia stalinista: el alza de precios fue aplazada y se lanzó una feroz represión contra los huelguistas
«gandules», «alborotadores» y
«alcohólicos», como los calificó la prensa polaca -, que se atrevieron a poner en tela de juicio una decisión tomada por sus «representantes» y «benefactores».
Cyril SMUGA varios millares de manifestantes. De las imprentas clandestinas salen 23 periódicos, cuya tirada global se aproxima a una veintena de libros, panfletos y ensayos, que sus autoUn sobresalto moral: defender a los oprimidos
Los intelectuales de oposición no estaban preparados para captar la importancia de lo que acababa de suceder, reaccionaron en cierto modo espontáneamente, sintiéndose heridos por la brutal puesta en duda de los valores a los que se sentian vinculados. Espontáneamente se enviaron cartas colectivas a las autoridades, Y se organizaron también, a causa de la dificil situación de las familias de los detenidos, colectas de dinero.
En fin, sin muchas ilusiones en cuanto a su posibilidad de existir, se creó el Comité de
Defensa de los Obreros (KOR).
«La ayuda material, la organización de colectas, impulsada sobre todo por los jóvenes, pioneros o estudiantes, fueron presentados por la policia como agentes de la CIA», me dijo uno de los redactores del periódico Robotnik (el obrero), «necesitamos un apoyo institucionalizado, gente conocida que puedan hacerse garantes de esta juventud que entraba en acción en el movimiento de solidaridad».
Europa del Este
Cuando quedó claro que el poder no tenia los medios poli- ti ticos para destruir al KOR, apascieron otros movimientos de le oposición como el Movimiento de Defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano » (ROPCIO). Pretendiendo ser la federación de todas las tenden- i cias de la oposición, siguiendo a el ejemplo de la Carta 77 che- c coslovaca, se vió confrontado a con el desafio de los militantes o del KOR y terminó dividién-a dose en varios grupos debido a a los distintos poryectos politicos defendidos por sus componentes.
Una vez finalizada la acción s de solidaridad y dado que los i burócratas habian preferido poner en libertad a los encarcelados y readmitir a los despedidos, antes de provocar el de-» sarrollo de un movimiento cuya dinámica ponía en tela de juicio su poder, en el seno de la opo sición tuvo lugar una reflexión Y un debate. Se tomaron diversas iniciativas, como* desarrollo de los Comités Estudiantiles de Solidaridad (SKS), para paliar la ausencia de una organización estudiantil independiente del Partido; la creación de una «Sociedad de cursos científicos», más conocida bajo el nombre de «Universidad volante», con el fin de escapar al control burocrático sobre la enseñanza; se editaron varios periódicos destinados a públicos diversos, y una editorial paralela.
El KOR cambió de nombre pasando a denominarse
Comité de Autodefensa Social.
Movilizar a la sociedad en defensa de sus intereses
El proyecto político en qu se apoya esta actividad fue for mulado por Jack Kuron. S trataba de movilizar a todas la capas sociales en torno a su reivindicaciones especifica:
para presionar sobre el poder obtener concesiones. Algunc consideraban, por lo demá:
que bastaba con impone hechos consumados.
Jan Litynski, fundador d bimensual Robotnik, pregui tado a este respecto, declar
«Este sistema puede conve tirse en varios años en ur
Europa del Este muy diferente. Por ejemplo, la diferencia entre la Polonia de 1974 y la de 1979 es colosal: hoy en dia hay ediciones y pe: riódicos de oposición, grupos que se autoorganizan... Cabe pensar que la diferencia entre 1979 y 1984 será igualmente importante, sin un cambio revolucionario del sistema, que todo el mundo teme». Esta visión todavía es ampliamente compartida en la oposición. Sin embargo, apoyándose en el descontento de las masas -las huelgas obreras son frecuentes actualmente y la prensa de oposición presenta reguiarmente peticiones firmadas por centenares de personas que reclaman mejo,res suministros, una distribu, ción más igualitaria de los bienes escasos, y proclaman su a, poyo a la oposición -, se desarrolla un ala radical.
Algunos miembros de la oposición, que defienden la idea de la independencia nacional, piensan que no podrá realizarse sin derrocar el poder ¡actual; otros, sensibles a las reivindicaciones obreras, dudan de la capacidad del po"der para realizarlas. EI KOR está atravesado actualmente por Fun debate en torno al concepto de la «izquierda», debate que divide a este movimiento en dos tendencias. Antoni Macie:rewicz, redacor de Glos (Voz), portavoz del ala radical, me de-cia: «Si actualmente existe en Polonia un pensamiento de de-
(fachas, este está en el Partido.
Porque el Partido es el garante de los privilegios. La contradic,cion fundamental es la que enfrenta al Partido con el resto de ¡la sociedad. La única cosa que puede exigir la oposición al Partido es que se disuelva.»
La otra tendencia, en cuyo nombre hablan sobre todo Jack Kuron, Adam Michnik y Jan Jozef Lipski, piensa en cambio que hay que dirigirse a l'los militantes del POUP. Para ellos, la noción de izquierda sigue vinculada al ideal igualitario y democrático de los primeros socialistas. «En el parti"do hay gente sensible a estos argumentos, debemos ganárFinoslos. El Partido no es un monolito como quiere creer "Macierewicz», contestaba 'Lipski cuando se le plantearon los argumentos de Maciere-
Wicz.
Determinados militantes del KOR, surgidos de la izquierda del octubre polaco de 1956, piensan que otros podrian emprender el mismo camino. Y el miedo a una intervención soviética hace que rechacen sin discusión cualquier perspectiva revolucionaria. Macierewicz valora del modo siguiente a los que habían sido llamados revisionistas después de 1956: «La evolución de esta gente es tal, bajo el peso de la ideología de la solidaridad entre las clases, que la única cosa que queda de sus convicciones socialistas, es laicismo», dice, prosiguiendo: «el papel de la oposición no consiste en impulsar la liberalización del partido; al contrario, su papel reside en organizar la sociedad, desarrollar las organizaciones independientes que sustituirán al aparato del partido-estado cuando lo permita la situación. Un dia u otro, estallará el conflicto; es una ilusión pensar que un aparato privilegiado se irá por si sólos. La búsqueda de un programa para la oposición
Las discusiones a veces son ásperas; todos los miembros e la oposición se unen para la acción. Así, en la redacción de Robotnik, periódico que con su tirada de 20.000 ejemplares ha amordidos en los medios obreros, las dos corrientes discuten conjuntamente el programa de reivindicaciones a avanzar. Recientemente, el periódico publicó una serie de reivindicaciones que van desde la escala móvil, pasando por el -rechazo de las horas extras obligatorias y el derecho al control obrero sobre los cambios de normas (la casi totalidad de los trabajadores polacos son pagados a destajo, y los cambios de topes se traducen en un descenso de su salario), a la exigencia de dar publicidad a la distribución de las primas, pisos y otras ventajas.
Otro debate afecta a las for. mas de organización obrera a impulsar: desarrollar los sindicatos libres -actualmente existen dos en Polonia, uno en la región minera de Silesia, el otro en Gdansk, que publica un boletin mensual, y que organizó en Diciembre una manifestación de 1,000 personas para conmemorar la huelga de Diciembre de 1970, o bien actuar a través de las estructuras oficiales, denominadas abusivamente «sindicatos».
Preguntado sobre programa de reivindicaciones que podría avanzar la oposición, Antoni Macierewicz, decia: «En una situación en que el Partido está atravesado por luchas fraccionales, debe ceder en algo. Hay que formular una alternativa clara que puedan asumir las masas. Deberia articularse en torno a tres exigencias, sin cuya realización no es posible ningún cambio profundo: una escala móvil sobre la base de un indice de la inflación elaborado por el sindicato independiente, liquidación de la censura previa; elecciones libres, secretas, proporcionales, directas, para las que todo ciudadano pueda proponer candidatos».
La oposición polaca no tiene ningún apriorismo político: las corrientes tradicionales se han descompuesto profundamente en 35 años de vacio político. Uno de los redactores de Robotnik, preguntado sobre sus referencias políticas, contesta: «Somos de la izquierda, por supuesto, ¿de qué familia? ¿izquierdistas, socialdemócratas? Aún no lo sabemos». Esto constituye una debilidad, pues la oposición descubre muchas veces con retraso lo que diversas corrientes del movimiento obrero consideran ya una adquisición. Pero también es su fuerza, pues forjan sus posiciones de la mejor manera posible: sacando las lecciones de sus éxitos, y también de sus fracasos. Muchos militantes occidentales deberian aprender de ellos.