El golpe de Estado abortado entre los días 19 y 21 de agosto; la "suspensión temporal" del
PCUS en la Federación Rusa, como expresión del nuevo poder instalado en Moscú -encarnado en Eltsin-; la autodisolución del PC en distintas Repúblicas; la multiplicación de proclamaciones de independencia de distintos territorios -en continuidad con el proceso abierto por Lituania en marzo de 1990 y después congelado-... Todo ello obligaría a colocar el
• URSS
¿Qué Unión y
de qué regímenes?
prefijo Ex a la hora de hablar de la URSS. Según la fórmula de moda: se está desmantelando un imperio. De hecho, desde el 5 de septiembre, el aparato de Estado central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas está oficialmente en vías de desmatelamiento. Simultáneamente, en las Repúblicas se reorganizan nuevos poderes, ocupados a menudo por una parte del viejo personal político reciclado. Son muchos los residuos de las estructuras del pasado. Ya se ha iniciado el enfrentamiento entre quienes quieren repartirse la victoria.
La economía está en caída libre y el torbellino desencadenado hizo caducar más de uno de los planes debatidos estas semanas por las nuevas instancias "conmunitarias": el Comité de Estado y el Comité Económico Interrepublicano. Se va a acelerar de forma significativa la entrada en un sistema de economía de mercado, con sectores privatizados y mixtos. Sin embargo, se trata de una vía tortuosa y caótica. Los "500 días" contemplados en algunos planes se van a multiplicar por 5 ó 10. ¿Qué lugares, direcciones e iniciativas tomarán las fuerzas sociales (y nacionales) que se han visto sacudidas, y que deberán redefinir sus relaciones ante las instituciones, el trabajo y el consumo? ¿Cuáles serán las relaciones entre esa conmoción y la organización del sistema de gestión político militar dominante, así como con la economía internacional? Los objetivos de partida de esa nueva URSS y de la parte visible de las clases sociales en reorganización no están todavía claramente determinados.
Preparase para pasar el invierno es la preocupación que parace llenar la actividad cotidiana de la población y de quienes controlan la situación abierta tras el golpe. Y con razón. La economia se hunde al mismo tiempo que el Estado de la antigua Unión Soviética se
SAJUDIO
desagrega. Ambos procesos no pueden ser separados.
Eugueni Yasine, uno de los economistas que dirigen la Unión de la Ciencia y la Industria -organización de la proto-patronal del sector mixto que surgirá de la columna vertebral industrial de la URSS-, declaraba: "Creo que es inevitable la caída de la producción. EI problema es limitar esa caída en las ramas de las que depende la vida de la gente"(1). El aspecto sociopolítico es La caída La producción alimentaria cayó un 8.5% durante los primeros ocho meses del año. Y este ritmo se acelera fuertemente. Más allá de las dificultades cli-
Charles-André Udry | máticas y de la caída del rendimiento por hectárea desde hace un decenio, la descomposición de las estructuras económico-administrativas acentúa todos los factores inmediatos de aplastamiento de la producción y distibución alimentaria: falta de abonos, de material, de carburante, de medios de almacenamiento, de circuitos de transporte y la desorganización de las relaciones de cambio entre la industria y la agricultura. A ello se suma la corrupción de las distintas mafias, el mercado negro, los intercambios de entregas en el marco de las tensiones interrepublicanas y el almecenamiento especulativo para hacer subir los precios. Así, a finales de julio, los organismos campesinos sólo habían entregado 27,3 millones de toneldas de grano a las oficinas del Esta-
NOTAS
1.- "Financial Times", (1,9,1991).
2 :- "Le Monde", (1,9,1991).
3.- "International Herald Tribune",
(28,8,1991).
4. - "UBS", de Zsusa Szabo, (28,8,1991), pag 4.
5.- "International Herald Tribune",
(28,8, 1991) y "Business Veek, (9,9, 1991).
6.- "Sonntags Zeitung", (25,8, 1991).
7.- "Financial Times", (9,9, 1991).
8.- "Financial Times", (27,8,1991).
9.- "Fianacial Times", (5,9, 1991).
10.- "International Herald Tribune",
(5,9,1991).
do; contra 43,5 millones de toneladas en la misma fecha de 1990(2). Penuria alza de los precios de los bienes a onsumo alimenticios, tanto más grave uanto el presupuesto de alimentació del 30 al 40% del presu puesto doméstico (excluyendo las capas mas pauperizadas y con ingresos tijos golpeados por la inflación). Es tan grande la diterencia de precios entre los mercados libres y los almacenes de Estado, que los primeros sólo abastecen a una reducida capa de la población más desahogada.
Otros dos sectores estratégicos han sido muy golpeados: la energía y el transporte. La producción de petróleo sigue cayendo, despues de un notable
Men 1990: lo que condujo Pavel Bunich, uno de los economistas próximos a Eltsin, a inquietarse por la producción de electricidad(3). Si se confirma esta sombría previsión su repercusión en cadena tendría efectos devastadores en toda la economía.
Crecerá la penuria. Hasta ahora los ingresos conseguidos a través de las exportaciones y los préstamos de los países y bancos occidentales financiaban las importaciones; lo que, ademas, permitía enjugar una parte del poder de compra (esa masa de rublos se enfrentaba, más o menos, con una serie de bienes). Actualmente las exportaciones acia los países del antiguo CAMI Consejo de Asistencia Mutua Económ a) se hunden dramáticamente y retro eden las diriaidas a los países de l OCDE. Por tanto, las importaciones que llegaban de estos países han sido seriamente frenadas: -45% en el primer trimestre de 1991, en relación a 1990(4). Las consecuencias de este proceso en el consumo y la producción no po arán de le, los prestaios y líneas de cremo similar. Es de da dieza similar. La deuda empieza menos las reservas y los depósitos disponibles en bancos occidentales) era nuy limitada y la relación entre el sevicio de esta deuda y los ingresos por exportación bastante aceptable... para los banqueros. Los "comunistas" pagaban a su hora, como si fueran relojes suizos. Pero la deuda se dobló entre 1985 y 1989, y creció fuertemente en
El endeudamiento neto se ha multiplicado por dos de 1988 a 1991. Las reservas de divisas se funden nieve al sol. Se acumulan los retrasos en el pago, en parte porque la autonomía de comercio internacional concedida a más de 15.000 empresas modificó las reglas del juego y la capacidad de control. La participación en la deuda de la banca comercial (con relación a la banca oficial de distintos países) fue aumentando hasta 1989, pero ahora su interés es mucho menor. También aumentaron de forma muy importante los créditos efectuados por los exportadores; las precauciones son mucho mayores en la actualidad (aunque las garantías a la exportación de países occidentales funcionan bien, por lo general). El Crédito Suizo ha anunciado que debe tenerse la mas extremada prudencia, incluso para financiar las exportaciones(6). Alemania, principal interesada, no ha ofrecido un crédito especial de 4 ó 5 mil millones de dólares para evitar que la URSS, en la difícil coyuntura actual, se declare en suspensión de pagos(7).
Sin duda estas cifras deben ponerse en relación con las reservas inmediatas (por ejemplo: el oro) y potenciales de la URSS. Pero, por ahora, al rápido deterioro de los cambios y del endeudamiento se unen todas las incógnitas, tanto en el plano político como institucional y monetario, provocadas por una situación desastrosa. Y ahí está la dinámica de hundimiento de los antiguos países del Este -en términos de cambio y endeudamiento, de caída de la producción y paro masivo- que permite presagiar un desarrollo similar a corto y medio plazo en la URSS, subrayando los factores acumulativos de tales criLa Unión de... tensiones Por tanto no es exagerado hablar de hundimiento de la economía "soviética". Pero en la presente fase, hablando con propiedad, ya no se trata del hundimiento de una "economía de mando". El fracaso de las reformas y las turbulencias políticas ya habían suscitado tendencias centrífugas tales que, desde algún tiempo antes, ya no existía el "mando" ni siquiera en el terreno de las "reformas". Así, cuando el antiguo jefe de gobierno de la URSS, Pavlov, antes del golpe que le puso enfermo, anunció una congelación de salarios frente al "empuje inflacionista", , las Repúblicas se negaron a aplicar esta medida. Sus dirigentes, por lo general en equilibrio inestable, no estabán aún en condiciones de apoyar una decisión de ese calibre. La Federación Rusa y Ucrania habían bloqueado su contribución al presupuesto de la Unión a principios del año 1991. La crisis presupuestaria de la Unión indicaba el debilitamiento creciente de las estructuras centrales.
Ahora bien, en el presente marasmo, los diversos proyectos de reforma tendentes a acelerar la entrada de la economía en "la era del mercado libre", a su rápida integración en la economía mundial y a administrarle una "terapia de choque" para salir de la crisis, insisten en el mantenimiento de una Unión económica; tanto a causa de las inter-
A. dependencias materiales como para no poner demasiados obstáculos a los cambios (dentro de la Unión y de cara al exterior) y los flujos financieros. Por el momento tales planes reciben el apoyo de las potencias occidentales, en forma de acreedores efectivos y de inversores potenciales. El economista Grigori Yavlinski, uno de los cuatro miembros del gobierno, declaraba: "Las Repúblicas deben venir (a la Unión) todas en conjunto, ya sea por una opción calculada o espontánea: no hay otras
El mantenimiento de una Unión es razonable. Para probarlo basta recordar que el hiperliberal ministro de Economía de Checoslovaquia, Vaklav Klaus, después de haber alabado la completa desintegración del CAME, acudió a Moscú para examinar las posibilidades de intercambios. Mañana, una Ucrania independiente, fuera de la Unión Soviética, bien podría encontrarse con su trigo frente a las barreras proteccionistas de la CEE, por un lado, y al caos de la Ex-CAME y la Ex-URSS, por otro; y sin bienes manufacturados que exportar al mercado mundial. Sería la imagen de un país dependiente, semi-industrializado, en un callejón sin salida. La Unión económica tampoco impedirá ese estatus de dependencia "tercermundista", a no ser que, en función de las opciones tomadas en el proceso de integración al mercado mundial, su enorme dimensión consiga aumentar un poco el margen de maniobra frente a las economías dominantes de Occidente.
Sin embargo, la simple meción de algunos problemas permite comprender hasta que punto el paso de la URSS a una simple Unión económica, en un momento de crisis aguda, es bastante más complejo y sobre todo más incierto que la elaboración de un plan en Harvard y Moscú. Igor Gaidar, "excelente macro-economista completamente occidentalizado", consejero próximo a Eltsin y director de la Escuela de Alta Economía Comercial de la Academia de Economía Nacional, aclara una de las paradojas de la situación tras el fracaso del golpe de Estado: para administrar la economía (paso al mercado, control de la masa monetaria y del déficit presupuestario, liberalización de los precios) el "Centro tiene las estructuras pero no la autoridad"; por el contrario "las Repúblicas tienen la autoridad pero no las
By, finalmente, el golpe "abriendo la vía a las reformas radicales y poniendo fin al enfrentamiento existente entre la Federación Rusa y el poder central suprimió los medios para organizar la reforma"(9). No es un mal punto de vista, si se pretendía instruberal" a nivel de toda la Unión.
Los disfuncionamientos se multiplican, los ejemplos citados por el director del plan de Leningrado-San Petesburgo serán moneda corriente: "El aprovisionamiento no es estable, nadie puede garantizar la harina, los metales, los productos químicos... Nos dirigirnos a un sistema de acuerdos económicos individuales entre las diferentes regiones, aunque sea una tarea muy complicada"(10). Todavía no está reglamentada la ordenación de la nueva Unión.
Muy probablemente surgirán a escala de cada República medidas de reglamentación comercial y de política económica y monetaria. Como producto de la necesidad de resolver problemas urgentes; por desconfianza frente a intercambios no garantizados y muy desiguales (por ejemplo: productos energéticos de la Federación Rusa a precios del mercado mundial, contra productos manufacturados a precios soviéticos); en oposición a "reformas macroeconómicas" al plan de la Unión que no tienen en cuenta las diferencias de desarrollo y de necesidades entre las Repúblicas; por el impulso de reivindicaciones sociales que expresen la voluntad de controlar la producción (a quién se vende y a que precio) y su contrapartida (qué se reparte), y/o el empuje de políticas nacionalistas. En ese contexto no es obligatorio que exista una hipótesis razonada sobre la viabilidad económica de tales proyectos republicanos Más aún cuando la población sigue excluida de la determinación de las grandes opciones -como en el pasado-; y mientras en ese vacio político puedan instalarse fuerzas nacionalistas chovinistas, cuya motivación es en ocasiones el mantenimiento o renovación de los privilegios de ex-miembros de la
Evidentemente, uno de los elementos centrales para la emergencia de la Unión económica es la definición de una moneda. La cuestión monetaria encubre problemas de poder político, de soberanía de las Repúblicas, de relaciones con los países acreedores. embargo, aunque la interdependencia material entre las Repúblicas es muy grande -en la mayoría de ellas el peso de las exportaciones ("especializadas") en su economía esta a un nivel comparable al de los países más abiertos de Europa (Bélgica, Suiza...)- sus intercambios no están regulados en el plano monetario y financiero. El actual hundimiento del rublo -expresado por su caída frente al dólar en el mercado negrose convierte en un obstáculo al intercambio regulado en base a él. Para hacer frente a la escasez del abastecimiento central se desarrolla el mecanismo del trueque. Pero esa salida se agota rápidamente.
El principio de una moneda común (o única) nos lleva de nuevo a un conjunto de problemas relacionados con la fijación de la contribución de cada República al conjunto de la economía, a su especialización en uno u otro tipo de producción, etc. Empresa en si misma altamente compleja y difícil; basta con hacer la analogía con el debate sobre la unidad monetaria europea, de una simplicidad angelical en comparación con ella. Y esto sin abordar los proble-
11.- "El Mundo del siglo XXI. Una teoría de os sistemas mundiales". Editorial Fayard,
1991, pág 339.
12.- "International Herald Tribune",
(26,8,1991).
13.- "Libération", (28,8, 1991).
14.- "Financial Times", (28,8, 1991).
15.- "International Herald Tribune",
(5,9,1991).
mas de una convertibilidad rápida de esa moneda común (o única) frente al dó autel imo colapso en la producira
(cierre masivo de empresas, paro...) y en los precios. Por otra parte, moneda quiere decir Banco central, finaciación presupuestaria y relacciones con los acreedores. ¿La Federacion rusa tendrá el peso determinante en estas instia o os danane y a milanes ste terreno nos volvemos a encontra on todos los factores que ponen er tensión una unión económica quizas concebida pero aún no nacida. Si la decisión es enterrar "la economía de cuaiduier otro sisa, a demando.
abre un periodo de gran inestabilidad, por no hablar de desbandada. Ambiciosos proyectos... para pasado mañana En perspectiva, para los próximos 10 años, pueden diseñarse diversos escearios que, retomando una fórmula d obert Fosaert(11). haaan en la URS. -o mas probablemente en varias de sus Repúblicas- "amplias operaciones de subcontratación que valoren sus materias primas y su sobreabundante mano de obra, en beneficio de multinacionales interesadas por diversos tipos de semi-productos. Tal orientación haría de ella una especie de Taiwán nadando en minerales". Este u otros escenarios pueden servir para alimentar un debate de perspectivas, que tiene su utilidad e indica, más que los discursos sobre el liberalismo, el mercado y la democracia, el posible contenido de una mutación histórica.
Sin embargo, a corto y medio plazo, hay una auténtica fosa entre los proyectos, los posibles escenarios y su realización. Los préstamos fueron muy importantes en la primera fase de la perestroika, sobre todo los alemanes Ahora se agotan. Por lo que hace a las inversiones directas, la mayoría de los teóricos proyectos de joint-ventures (sociedades de participación) siguen sin apenas relación con los ya concreta-
Los obstáculos son de muchos tipos. Actualmente no son problemas secundarios: la situación interior; la inestabilidad socio-económica; las incognitas sobre el futuro de la URSS; la redefinición de las instituciones y de su autoridad respectiva -por tanto de las garantías legales efectivas-. La coyuntura interna cional y la amplitud de la crisis del antiguo CAME también suponen un freno. Pero, para desarrollar un flujo de inversiones directas, las multinacionales occidentales quieren ante todo disponer de auténticas garantías: convertibilidad de la moneda (¿el rublo?) y liberalización de la transferencia de capitales tanto para entrar como para salir, que será indispensable a medio plazo para atraer el capital necesario para una privatización de envergadura. La experiencia polaca demuestra que esto sólo podrá hacerse con grandes traumatismos sociales, y que sus resultados no se corresponderán con la expectativas, por no hablar de las promesas. Por otra parte, en el contexto actual, de esas medidas depende el porvenir de la unión económica y el margen de iniciativa de la Repúblicas. Todavía queda
mucha agua por pasar bajo los puentes
Sin duda se realizarán nuevos proyectos de inversión directa. El petróleo es uno de los objetivos estratégicos de las multinacionales; más aún cuando un relanzamiento de la producción y la exportación permitirían finaciar las importaciones de la URSS y garantizar el servicio de la deuda, a la vez que reduciría la dependencia de Oriente Medio. En este terreno pueden lograrse fácilmente acuerdos con las Repúblicas, entre otras con la Federación Rusa. Las infraestructuras de transporte son otro objetivo de envergadura que interesa a los inversores(12): para importar materias primas del Este y exportar bienes de Occidente. Ello relanzará ese sector en el momento en que existe una fuerte competencia internacional entre grupos industriales, que han invertido considerables sumas para renovar los medios de transporte (incluido el
La ayuda masıva y un Plan Marshall son el leitmotiv de las propuestas de los expertos, que destacan: las funestas consecuencias internacionales de la conmoción socio-económica producida por una URSS dividida y por el torbellino nacionalista (Yugoslavia puede servir de presagio); la relación con el futuro de las economías de la Europa del Este más próxima, no puedan ser confundidas con la de la
URSS; el potencial a largo plazo que supone el antiguo "imperio" inversiones y la reorganización de la economía capitalista internacional.
No obstante, una ayuda de tal envergadura además de obligar a "echarle mucha imaginación", como dice el economista italiano Paolo León, necesita sobre todo de recursos y condiciones políticas internacionales adecuadas -un leadership y una situación económica determinada-. Según la Comisión Económica Europea sólo para los países Bálticos -con 7,8 millones de habitantes, el 1% de la producción de la URSS y relativamente preparados para absorver productivamente esa asistencia- serán necesarios de dos a tres mil millones de dólares en cinco años para alcanzar un horizonte de estabilización(13). Este dato puede dar una idea de la dimensión de las cifras en juego, y también de la falta de seguridad en alcanzarlas. El ejemplo de la antigua Alemania del Este confirma la posibilidad de sorpresas en este terreno. Hay casi una tautología: una ayuda masiva implica enormes transferencias de capitales durante muchos años (cinco por lo menos). Los países que disponen de excedentes de capital no son muy numerosos. Alemania es muy rica, pero su propio Este la absorve, y Japón duda en función de sus prioridades regionales. Para Estados Unidos, "300 mil millones de dólares de déficit presupuestario imponen sus propios límites" como escribía prosaicamente el Financial Times(14). Por otra parte, el flujo de capitales hacia la antigua URSS pondría en cuestión la financiación del déficit de los Estados Unidos, sin que éstos consigan ganancias en el terreno de las exportaciones al mismo nivel que Europa. Tal inversión se haría en detrimento de los países subdesarrollados y de sectores y regiones de Europa en crisis, que reclaman inversiones en la perspectiva de 1993. En suma, un proceso política y económicamente difícil.
Dicho de otra forma, un plan Marshall como el de 1948 no es una iniciativa para mañana. El papel de reorganizar y supervisar será cumplido por instituciones internacionales como el FMI, la BERD, etc.: que ayudarán moderadamente, estimularán fuertes planes de reestructuración e intentarán contener las fuerzas centrífugas de forma que pueda surgir una unión económica. Sin duda esta es una de las razones del insistente llamamiento de Yavlinski a Liberales autoritarios Después del golpe se abre una nueva fase en el descontrol de la URSS. En tales circunstancias la multiplicidad y complejidad de factores, y su propia interrelacción, hacen irrosorio cualquier
intento de fijar "modelos" para el futuro.
Yes conveniente no olvidar que entre los obstáculos a las
', las vacilaciones y las divisones que condujeron al estallido del PCUS -ya antes del golpe- se encuentra un elemento social: toda crisis-mutación de esa amplitud remueve al conjunto de clases y capas sociales, y las resistencias son fuertes.
EI PCUS era un Partido-Estado. De ahí los problemas planteados por su 'suspensión" y su sustitución por frag mentos de aparatos de Estados que se dotan de líderes y se "construyen" como partidos. Pero el PCUS también "federaba" distintos intereses sociales, regionales, de diversos sectores, incluso intereses contradictorios en el interior mismo de las capas dominantes. Actualmente esas contradicciones resurgen con fuerza. Porque a pesar de que la economía de mercado señala el horizonte para la gran mayoría, las vías y condiciones de partida para llegar a ella son múltiples y las alianzas sociales diversas. Los enfrentamientos entre distintos planes económicos para las reformas y la creación de una Unión, así como los existentes dentro de la misma dirección de la Federación Rusa, no reflejan únicamente posiciones ideológicas y opciones diferenciadas. También traducen distintos intereses específicos (amplitud de las privatizaciones, rítmos, sectores, continuidad de instituciones militares...) e ideas diversas sobre como manejar la gestión social de esta conmoción... cuando todo se mueve.
Desde hace tiempo, en nombre de la prevención del caos, es evidente la tendencia a imponer poderes fuertes. Los últimos decretos de Eltsin en la Federación Rusa pueden servir de ilustración: De hecho se ha situado la Consejo de ministros bajo la tutela del presidente; se ha prohibido "la ingerencia de partidos u otras organizaciones públicas er as responsabilidades estatales": el pre sidente decide los nombramientos y destituciones en la administración, in cluso a nivel local. El alcalde de Moscú, Gavril Popov, delegado de Eltin, contacircuita las instacias del Conseio de la capital... Los sabotajes de sectores de la antigua administración no se resolveran con procedimientos que recuerdan curso a la población. Los mineros de Yakutia acaban de recordárselo a Elt gio universal en mayo de 1991, es otra de las expresiones de los conflictos que se está, counto recuerda el historiador
16.- "Financial Times", (27,8,1991). americano Stephen F. Cohen, especializado en la URSS: "Las encuestas nos 17.- "Voir Politis". Número 150, (5- dicen que sigue estando muy extendida 11,9,1991), artículo de M. Najman. la reivindicación popular de darantías sociales (en referencia a las garantías del pasado). En este sentido, el corres ponsal del "Financial Times" anota: "E comunismo soviético deja otra herencia: realmente consiguió crear una clase obrera amplia, aunque no haya podido conservar su lealtad..."(16) y concluye sobre la dificultad planteada por la ruptura existente, en cada República, entre la "fina capa" que dispone de los bienes y puede apropiarselos y el grueso de la gente. La constatación sociológica es pertinente. Pero no debe conducir, mecánicamente, a desprender el surgimiento de un movimiento social de envergadura, en el sentido de una multiplicación de iniciativas sociales colectivas. El desconcierto económico cotidiano es muy profundo; el caos de valores y de referentes socioculturales, después de decenios de régimen de Partido-Estado, es gigantesco. En ese vacio se precipitan con toda facilidad la demagogia populista y nacionalista y el sin sentido. El movimiento sindical democrático existe, pero es muy débil y está fragmentado regionalmente. Las fuerzas de la izquierda democrática siguen dispersas, aunque buscan reagruparse después de constatar su insignificante actuación frente al golpe(17).
Los sobresaltos sociales, por ejemplo cuando se ponga en marcha la liberalización de los precios y se multipliquen los despidos, no podrán asimilarse sin la emergencia de una fuerza social que disponga de algunos fragmentos de propuestas de carácter social que avancen una alternativa a la campaña ideológica neoliberal y a las medidas aplicadas. Si el tiempo es un elemento importante para una "reforma económi-
, lo es todavía más para la remodelación de la fuerzas sociales y políticas que hagan avanzar valores de solidaridad social y autogobierno.