¿Una segunda oportunidad para el
De Africa solo se habla prácticamente para subrayar su miseria absoluta. Como si este inmenso cantinente olvidado tuviera por destino sufrir todas las plagas de la tierra sin esperanza de remisión. Sin embargo no hay ninguna tatalidad en este subdesarrollo cronico.
Patio trasero de los imperialismo europeos el Atrica negra ha sido saqueada, desestructurada, sangrada. Hoy, se ven signos precursores de una evolución, un cambio. Aparecen el símbolo y
Hemos pedido a Claude Gabriel, autor de numerosos artículos sobre Africa, comentar con nosotros sus análisis sobre el despertar actual del Africa negra.
Africa continente?
la exigencia de la democracia. Desde enero de 1990, como en eco de los seismos en Europa del Este, el Africa negra ha conocido toda una erie de movimientos de masas, de huelgas, de manifestaciones masivas contra la corrupción de las dictaduras y planteando la cuestión de la democracia. Aunque Africa esté raramente en los titulares de los periódicos o de los medios de comunicación, y haya conocido estos últimos años una acentuación de la miseria, de las epidemias, de un estado de no-desarrollo absoluto, ¿no hay en ello las primicias de un posible cambio en profundidad?
Claude Gabriel: Es cierto que el carácter simultáneo de los acontecimientos en el Africa negra, en toda una serie de países, como Costa de Marfil, Gabon y Senegal, por ejemplo, tienen una importancia considerable. Se puede hablar de que acontecimientos políticos importantes han sacudido todo el continente al mismo tiempo: levantamientos populares, huelgas, crisis institucionales... hasta tal punto que la cuestión constitucional, el problema del multipartidismo en particular, son ya del dominio público en la gran mayoría de los países africanos. Apenas queda una minoría de esos estados que se niega aún a plantear el debate, como Ghana o Kenya. Por el contrario, países como Zaire, Camerún o Gambia no escapan a la discusión pública sobre este tema.
Hay efectivamente que buscar la causa de esta simultaneidad, de esta generalizacion de los movimientos y de a apertura del debate publico sobre el multipartidismo, cuyo carácter nuevo en Africa quiero subrayar.
No me parece válida una explicación dada corrientemente: la del carácter ejemplar de los acontecimientos de los países del Este. Es difícil imaginar que las poblaciones particularmente desheredadas del Africa negra hayan podido apropiarse de un modelo a través de la simple circulación de las ideas de un continente a otro, cuando, en su mayor parte, los africanos no tienen ni siquiera acceso a la información más elemental. Se trata más bien de la resuitante de diferentes factores político-económicos. Asistimos a los efectos acumulados desde hace quince años de la crisis económica capitalista y de sus consecuencias particulares en los países del tercer mundo; a saber, la aplicación de los planes de austeridad del Banco
Entrevista a Claude Gabriel Mundial. La combinación particular de estos dos aspectos ha dado nacimiento a importantes modificaciones de la estructura social de esos países. Es esencialmente de esta desestabilización y de las condiciones nuevas heredadas de la crisis de donde han nacido las crisis gubernamentales, institucionales y estatales que han abierto brechas y provocado, sobre la base de un descontento creciente de las masas urbanas, los levantamientos y enfrentamientos callejeros a los que hemos asistido los últimos meses.
Para comprender estas cuestiones hay que recordar lo que era el Estado neocolonial en Africa, sobre qué bases
ese sistema. La fuerza del Estado africano heredado de la descodescansa evidentamente sobre bases económicas sólidas, aún menos en capacidades de autorreproducción ligadas a la riqueza industrial o
Es un Estado basado en capas de origen pequeñoburgués urbano sin base económica y en formaciones sociales extremadamente retrasa-
El aparato de Estado se mantiene, de arriba a abajo, por la intervención financiera, monetaria, militar y económica del imperialismo. No posee el menor margen de maniobra autónoma y no tiene nada que negociar. El único metipo de aparato de Estado ha sido la utilización de la corrupción generalizad como medio de redistribución de la rentas entre las capas dirigentes y más ampliamenta a través de las estructuras tradicionales del Africa, por ejemplo a aldea de origen y de la etni del mercado del trabajo administrativo, el acceso a las prebendas del aparato del Estado, etc.
Ciertos expertos del Banco mundial se indignan hoy de esta corrupción generalizada; ¡son unos hipócritas!. Está perfectamente claro que este sistema fue políticamente deseado y teorizado como tal por el imperialismo en su modo de dominación en Africa. Parece evidente hoy que este sistema ha entrado en crisis. Implicaba lógicamente la ausencia de cualquier tentativa de desarrollo propio de Africa, sobre todo de cualquier industrialización; e incluso el fracaso tras algunos triunfos efímeros de países como Costa de Marfil. ¿Cuáles han sido los mecanismos de esta crisis?.
El imperialismo tuvo efectivamente necesidad de racionalizar la gestión de los asuntos públicos en esos países. La inestabilidad de esos regímenes, la prevaricación general y la falta de capitales para atender a las necesidades, preocupan indudablemente a nuestros gobernantes. El endeudamiento de los países del Africa, si se compara con los recursos, es aún más importante que el de los países de América latina por ejemplo.
Por ello, una gran masa de las capas urbanas que vivía de las prebendas, con la evolución de la sociedad y la
cristalización de la formación social, se encuentra brutalmente apartada de todos los medios de supervivencia que permitían los antiguos marcos de distribución. Es el caso de un gran número de funcionarios, así como de los estudiantes que no encuentran ya empleo tras la obtención de sus diplomas. Ahora bien, antes, la política deliberada del gobierno les encontraba forzosamente un empleo, que era una forma como cualquier otra de asegurar su buen comportamiento. No es casualidad que hoy la juventud escolarizada está en el origen de las grandes manifestaciones en las calles.
En cuanto rechinan las ruedas del sistema, en cuanto entra en crisis y ya no puede garantizar los privilegios que ofrecía, genera una toma de conciencia masiva contra su propio funcionamiento: rechazo de la corrupción, revuelta contra el enriquecimiento ilícito.
Se trata de un fenómeno completamente nuevo: antes, la corrupción era como una costumbre legal y el acceso al poder era considerado como un medio de permitir a la familia, a la etnia, a la clientela, mejorar su posición social y
Estos movimientos son aún difíciles de definir pero permiten indudablemente plantear de forma diferente la pregunta que muchos se hacen desde hace mucho: ¿qué luchas sociales, qué alternativa socialista puede nacer de tales formaciones sociales?.
Tomemos por ejemplo la experiencia completamente original y notable por muchas razones de la Burkina Fasso de Thomas Sankara. Había allí uno de los regímenes "socialistas nacionalistas" más radicales que emprendió reformas profundas, pero por arriba: se enfrentó a todas las inercias de la formación social, a todos los arcaísmos profundamente anclados y a todo el masivo atraso que resulta de ello.
Hay pues inevitablemente un verdadero debate teórico sobre el tipo de movimiento radical que estas sociedades son capaces de engendrar, hasta donde pueden ir tales movimientos, de qué forma se pueden combatir en profundidad los efectos específicos del neocolonialismo en Africa, el estado absoluto de no desarrollo y el atraso profundo de la sociedad.
Y el debate evoluciona: la idea de que las reformas no triunfarán si no se atacan las raíces del subdesarrollo está
Incluso se puede hablar de un movimiento obrero en sus comienzos, de que comienza a aparecer una división entre burguesía y proletariado. Desde antes de las grandes manitestaciones y la Conferencia nacional en el Congo, por ejemplo, se asistió por primera vez a una ruptura entre la burocracia del sindicato único, integrado, y el poder. Huelgas y movimientos reivindicativos contra la política del régimen fueron apoyados por la dirección del sindicato; cuando toda esa gente estaba hasta ahora en el mismo partido único autodenominado marxista-leninista.
Se puede examinar igualmente el ejemplo del Senegal que conoce el multipartidismo desde hace diez años, al menos en lo que al derecho de expresión de los partidos se refiere. En lo esencial, los partidos de oposición se habían reagrupado tras la bandera de la exigencia democrática, desde la derecha liberal hasta los socialistas revolucionarios. Recientemente la derecha opositora entró en el gobierno según un esquema clásico. El resultado ha sido una aceleración de ciertos procesos de diferenciaciones entre fuerzas políticas que permite, sobre todo a los socialistaas revolucionarios, afirmar con más fuerza que las batallas democráticas deben ser acampañadas por un contenido social de transformación en profundidad, si no quieren ser en realidad la cobertura de una simple democracia Volvamos sobre la democracia, que representa hoy un asunto importante y real para Africa. ¿Qué democracia puede realmente ejercerse en un país en el que el acceso a la cultura, al conocimiento, son casi nulos; en el que el subdesarrollo se traduce en un descenso hacia una miseria cada vez mayor y en el que la dictadura económica del FMI impone en primer lugar y ante todo su orden, sean los que sean por otra parte los discursos oficiales sobre la necesidad de una democratización de la vida pú-
La situación se complica precisamente a causa de ese discurso oficial cada vez más en boga. Los Estados imperialistas están a favor de una pseudo-democracia. Francia en particular, por medio de su ministerio de Asuntos Exteriores, despliega esfuerzos considera bles para controlar el proceso de "democratización" formal. Se multiplican las relaciones con los partidos de oposición, se empieza a trabajar en las reformas de las constituciones. Pero sobre todo, hoy, el imperialismo condiciona su ayuda a un mínimo de proceso democrático, ayuda que tiene por objetivo el desarrollo de la privatización. Es ahí precisamente donde estalla la contradicción entre las intenciones proclamadas y la realidad: el liberalismo predicado se impone por medio de los planes del FMI e implica, entre otros "ajustes estructurales " (la fórmula es del FMI), la reducción drástica de los efectivos de la función pública sin creación alternativa de empleos, la reducción de los gastos públicos y la verdad de los precios. La primera consecuencia es hundir a las poblaciones africanas en un aumento dramático de la miseria. La baja del nivel de vida significa en la mayor parte de esos países el desarrollo masivo del hambre y de todo lo que la acompaña. Lo que es evidentemente contradictorio con un acceso real, de masas, a la democracia.
La democracia y el desarrollo son de hecho dos cuestiones inseparables: no habrá real democracia sin desarrollo, y
Ahora bien, por el momento, aunque una vez más se anuncian evoluciones favorables, se ha entablado una carrera de velocidad entre la batalla de la democracia formal y las aspiraciones a
Los movimientos tal y como se desarrollaron son aún muv limitados para influir de forma decisiva: son esencialmente urbanos y no afectan casi nada al campo; hay aún una separación demasiado grande entre movimientos reivindicativos urbanos de tipo sindical y la batalla en las alturas sobre las cues-
Es frecuente ver una eclosión de pequeños partidos de oposición que no tienen ninguna preocupación, ni ninguna forma de relacionarse con las aspiraciones de los manifestantes.
El multipartidismo concebido como primera etapa de la democracia formal, querido y favorecido por el imperialismo, puede convertirse en una democratización de las élites para las élites. Elites, que son esas famosas capas pequeñoburguesas, que buscan a través del multipartidismo un nuevo reparto de las rentas a su favor.
No hay pues que hacerse ilusiones sobre el alcance actual y las capacidades reales de esos movimientos de masas, aunque evidentemente haya que apoyarlos y, sobre todo, apoyar todos los procesos de diferenciación en curso en la evolución actual de Africa. Sin embargo, el reflejo de las contradicciones actuantes sobre la batalla democrática no es el surgimiento de movimientos revolucionarios, ni siquiera el comienzo de un desarrollo impetuoso
Si pudieran dar nacimiento a un comienzo de cristalización de una conciencia de clase, incluso a los primeros pasos de un movimiento obrero naciente, sería ya para Africa un paso adelante considerable.
Hay que poder oponer con fuerza a una concepción de la democracia que seria únicamente una reforma constitucional y la adquisición de derechos mínimos, la necesidad absoluta de enfrentarse a los problemas estructurales del subdesarrollo.
El derecho a organizarse, por ejemplo, es ciertamente una conquista pero no hay que sobreestimar su alcance en este tipo de países. Hay que evitar cualquier proyección mecánica con los países desarrollados e incluso con otros países del tercer mundo. Los obstaculos instalados por la política del imperialismo a la utilización de los me-
dios democráticos por las masas, son más importantes aún que en otras par-
Tomemos por ejemplo la cuestión de la lengua: la divesidad linguística es un obstáculo social considerable de acceso al empleo, a la formación, al conocimiento. ¿Cuál es el ejercicio real de la democracia cuando sólo una minoría puede tener acceso al saber y a la in formación? Evidentemente es necasario enfrentarse resueltamente a estas
User capaz de plantear el problema de la educación, de la escolaridad, del uso de las lenguas, etc.
Otra cosa: la cuestión agraria no se resume a las subvenciones de los precios agrícolas; es necesaria una reforma radical que afecte a la estructura de la sociedad rural, a las herencias catastróficas del colonialismo, a los métodos rudimentarios, al saqueo de los recursos, a la desertificacion, etc.
También cogería como ejemplo la cuestión de la mujer: Africa es probablemente uno de los continentes en el que la salida del subdesarrollo está condicionada por un cambio en el estatus de la mujer. Una gran parte de la actividad rural es asegurada por la mujer reducida casi a un estado de esclava, sin ningún acceso a la escuela, generalmente analfabeta y cuya tasa media de fecundidad alcanza los 6,4 niños por mujer. Las consecuencias de ello son enormes: la demografía galopante por ejemplo, así como los problemas ecológicos ligados a los problemas de a supervivencia colectiva. Tomemos la cuestión de la deforestación y del avan ce del desierto que resulta de ella: es el resultado combinado de la demografía y de la ausencia de estatuto de las
La recogida de madera para la cocina es el trabajo de las mujeres. El aumento de la familia necesita una utilización cada vez mayor de este combustible en detrimento de la preservación de los recursos naturales y de la riqueza de las tierras. La ausencia de acceso a conocimientos mínimos impilémica, en 1990, cuando declaro aurante los acontecimientos del Gabon: "Para los países en vías de desarrollo, el multipartidismo es un error político" añadiendo ses africanos perfectamente democráticos, como Costa de Marfil, que son países con un partido único y en los que la democracia se ejerce en el seno de esos partidos únicos". La declaración era particularmente grosera, pero reflejaba sin duda una dificultad del imperialismo para encontrar relevos en la emergencia de partidos "creíbles" ordina risa eracce multipartidismo so a la democracia burguesa en América Latina, por ejempio, se opera progresivamente a partir de la legalización de partidos que existían clandestinamente desde mucho antes, producto de una historia de esos países y de fuertes corrientes de pensamiento, como el movimiento obrero con sus diversas obediencias, el populismo, la democracia cristiana, la derecha liberal, etc. En Africa, la tradición es diferente.
Esta situación particular se ha ilustrado efectivamente por la emergencia, en el momento el acceso al multipartidismo, de una cincuentena de partidos a la vez, pidiendo todos su legalización.... Lo que permite a numerosos regímenes africanos responder que el multipartidismo es imposible en Africa; pues reproduce inmediatamente la división regional, tribal o étnica y ninguna otra.. Esos países no tendrían historia, ni grandes corrientes de pensamiento, ni sentimiento nacional y estallarían en un mosaico de minúsculas tribus. Digamos de paso que discursos como el de Chirac son confesiones de debilidad del imperialismo, y tambien severos balan-
Es completamente exacto que los "Estados" africanos son los puros productos del colonialismo. Sus fronteras no se basan en ninguna realidad nacional o multinacional. Su historia es pues completamente diferente de la de los Estados-naciones. Pero esta situación, creada enteramente por el imperialismo, debería ser puesta en cuestión. Hay que ser consciente de que este estado de desmembración, en una situación generalmente catastrófica en el terreno económico, puede llevar a la dislocación completa de esos países, a la implosión de esos Estados con enfrentamientos interétnicos de una violencia extrema. Se han visto sus primicias en los conflictos de Liberia, donde no había un campo que elegir y se han matado entre sí las camarillas militares. La superación y la resolución de esas segmentaciones étnicas y regionales pasan por la radicalización de la lucha por la democracia, y con ella por la superación de la herencia estatal del colonialismo. No olvidemos que los regímenes que denuncian hoy el multi-
partidismo como resurgimiento del tri-
Use han apoyado ellos mismos sistematicamente en una etnia contra las demás, en una camarilla contra las
Para gestionar una tal situación, seria preciso que la batalla por la democracia englobase las cuesitones rurales, campesinas, linguísticas y se acompanara de un programa económico radical que demostrara que las soluciones no residen en los particularismos regionales. Hay que probar que la simple exigencia étnica no podrá resolver la cuestión de la miseria, del hambre y de la dictadura. Eso permitiría también marginar las camarillas que intentan utilizar el movimienmto de masas para que las ruedas institucionales giren en su propio beneficio.
En un primer tiempo, hay que aceptar esta forma particular de floración de partidos y de asociaciones, y proponer los mecanismos que permitan a las formaciones más radicales expresar las reivindicaciones del movimiento de ma
La forma tomada en muchos países en un primer momento ha sido la de la mesa redonda o de la conferencia nacional, que reagrupan en principio a todos los partidos. Esas reuniones tienen como objetivo discutir sobre la transición democrática y la nueva constitu-
No es la mejor fórmula la de una asamblea constituyente soberana, elegida democráticamente por sufragio universal y que elabore el conjunto de las reformas necesarias sobre la base de las masas movilizadas, tendría más posibilidades de trazar una real etapa en las trasformaciones radicales. Pero no estamos en ese estadio. Hay que utilizar lo que existe, lo que hoy es
Las organizaciones socialistas, revolucionarias, radicales han utilizado acertadamente esas mesas redondas como estrados en los que defender sus puntos de vista y se han inscrito en positi-
No está excluído que algunas de esas conferencias desemboquen en la exigencia de una asamblea constituyente. Dicho esto, el objetivo del imperialismo es evidentemente otro: la búsqueda de acuerdos entre los partidos que desemboquen en gobiernos de coalición. Curiosamente, por otra parte, cuando Africa del Sur constituye una entidad particular desde todos los puntos de vista, hay en ella cuestiones similares que pueden aclarar este asunto. La batalla por la Asamblea Constituyente es en principio defendida por todas las organizaciones de izquierda, el ANC, el PAC, la ZAPPO. El gobierno se opone a ello con fuerza. Ahora bien, el ANC oscila entre la exigencia inmediata de la elección de una Asamblea constituyente y la necesidad -dice- de definir una etapa, la de una conferencia nacional de todos los partidos que acaben en un gobierno provisinal a fin de crear las condiciones de elección de una Asamblea constituyente. Esta duda es el resultado del debilitamiento actual del movimiento de masas. Es indudable que se precisa una relación de fuerzas considerable para imponer la vía de la Asamblea Constituyente. Pero, al contrario, el gobierno de coalición es una trampa mortal: se trataría ni más ni menos que de gobernar con el Partido nacional, incluso con el partido conservador de extrema derecha. La búsqueda de tal eslabón intermedio como atajo no es una solución. Sería mejor interrogarse sobre el debilitamiento del movimiento de masas en Africa del Sur
Para resumir esta problemática que va a generalizarse a todo Africa, diré que hay que saber utilizar etapas intermedias, como las conferencias multipartidistas, pero no perder nunca el objetivo final: participar en ellas sí; pero no con el objetivo de neutralizar la expresión de las masas, sino con el objetivo de favorecer su nuevo auge. Una última pregunta sobre la política de los socialistas franceses, que desgraciadamente no se distingue de la de sus predecesores. Desde el episodio ya lejano de la dimisión de Jean Pierre Cot en desacuerdo con
la orientación de "cooperación" en Africa, la izquierda socialista olvió sus intenciones "tercermundistas" en favor de una política clásica neo-
Incluso se puede ir más lejos para subrayar la increíble hipocresía del gobierno francés cuando pretende dar lecciones de democracia en Africa. Ha apovado sin ninguna verguenza las peores dictaduras, el regimen senegalés, miembro de la internacional sociaista, y favorecido el sistema generaliza lo de corrupción, para asegurar e mantenimiento de la presencia francesa. Por otra parte, ese discurso no es sino una cortina de humo para camuflar la prosecución de una politica de liberalización de la economía a todos los niveles, conforme a los planes de austeridad del Banco mundial. Al que no se en Africa y de una forma general con la política del FMI en el tercer mundo. Se puede leer en él por ejemplo: "Las de cisiones de los actores económicos dominantes no respetan espontaneamente los intereses prioritarios de las poblaciones en materia de empleo, de ordenación del territorio o de aumento equitativo del poder de compra (...). Los resultados de ese proceso son poco compatibles con el desarrollo de las categorías más desfavorecidas (...) La concepción de base de nuestra cooperación deberá ser revisada en el sentido de un mayor rigor y del rechazo de toda complacencia clientelista".
Este informe ponía pues claramente en cuestión la sumisión de la política francesa a las orientaciones del FMI y denunciaba los callejones sin salida en los que han sido colocados numerosos paises como consecuencia de la política de "ajustes estructurados". No gustó a Michel Rocard y nunca se hizo público. Pelletier llega a negar su existencia.
Africa, según la vieja tradición imperialista, sigue siendo para el gobierno socialista el patio trasero de la metrópoli, el lugar donde todo está permitido: apartar a Jean-Pierre Cot, que quería en 1981 "descolonizar la cooperación", pasar el relevo a Nucci y su célebre encrucijada del desarrollo y mantener Africa como el escenario de los escándalos de la Vº República.
No está excluído sin embargo que el despertar de Africa ponga en aprietos a los grandes de este mundo... En cualquier caso es lo que esperamos.
(traducción de Alberto Nadal).