Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Yugoslavia: El espectro de la Gran Serbia

· Inprecor n.º 87, octubre de 1991 · pp. 20-23 · 2.297 palabras

El interés y la extrema complejidad de los acontecimientos que se están desarrollando en Yugoslavia nos llevan a publicar dos articulos, cuyos puntos de vista no son totalmente coincidentes, que pueden ayudar a hacerse una idea más abierta de los orígenes causas y consecuencias de la nueva guerra de los Balcanes. Se trata de los trabajos de dos colaboradoras habituales de INPRECOR: Michele Lee y

Yugoslavia

El espectro

de la Gran Serbia

Catherine Verla. El 28 de agosto de 1991, dejó de existir el pueblo de Kijevo -un enclave croata en el centro de la supuesta región serbia de Krajina-: fue literalmente arrasado por las llamadas fuerzas armadas yugoslavas que emplearon aviones de combate, tanques y morteros. Después de doce horas de bombardeo la población huyó hacia las montañas vecinas perseguida por la aviación. Kijevo fue más tarde saqueado e incendiado. Un cámara de la televisión británica filmo a un oficial mientras arrancaba el cartel con el nombre del pueblo y lo pateaba, entre la alegría de los hombres que le rodeaban. Al frente de estas fuerzas está Martic, antiguo jefe de la policía local y miembro de la Liga de los Comunistas Yugoslavos (LCY, nombre del viejo partido comunista), que es actualmente el hombre fuerte de Krajina. La destrucción de Kijevo fue anunciada dos días antes por la prensa de Belgrado; el "crimen" cometido por este puelo era empañar la imagen de una Kra ina exclusivamente serbia

Michele Lee Croacia se ha convertido en el blanco de una guerra total como no se conocía en Europa desde 1945; cuyo origen no es la existencia de una minoría serbia, sino que Croacia representa el mayor obstáculo para los planes elaborados conjuntamente por los jefes del Estado Mayor del ejército, mayoritariamente serbios, y los dirigentes de Serbia. Si cae Croacia la guerra se extenderá al resto de Yugoslavia; ya está a punto de hacerlo a Bosnia-Herzegovina. Los generales tienen prisa. La Conferencia de Paz impulsada por la CEE está programada para el 7 de septiembre, y el régimen serbio quiere poder apoyar sus reivindicaciones territoriales con un hecho consumado militar.

El régimen de Slobodan Milosevic, que no logró recentralizar Yugoslavia bajo hegemonía serbia, pretende ahora construir la Gran Serbia con el apoyo de los jefes del Estado Mayor. Acogieron con satisfacción el golpe de la URSS no sólo por razones ideológicas, sino sobre todo porque temia que un nuevo Tratado de la Unión, que transformara a la URSS en una confederación de Estados soberanos, podría ser utilizado como modelo para Yugoslavia. De hecho es más o menos este tipo de salida el que proponen desde hace un año Croacia, Macedonia y Eslovenia. Markovic, principal portavoz de Milosevic, explicó abiertamente su posición ante la televisión de Belgrado: El régimen serbio se negaba a formar parte de una estructura que no dominara.

Milosevic justifica la anexión e incorporación de otras provincias por su

'preocupación sobre el destino de las minorías serbias". En su momento Hitler justificó de la misma forma la ocupación de Austria, la división y ocupación de Checoslovaquia y el ataque a Polo-

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nia. Agresiones realizadas arguyendo la necesidad de que todos los alemanes vivieran en un solo y único Estado. Milosevic utiliza también métodos similares para desestabilizar a los países que piensa atacar: protestas oficiales; movilización de un sector de la minoría serbia; rechazo decidido de cualquier alternitava distinta a la guerra... asegurando siempre a las potencias europeas que es el único medio de lograr una paz duradera. Evidentemente Serbia no tiene la misma fuerza que la Alemania de Hitler y sus víctimas "sólo" son pequeños estados locales. El reino de la fuerza Pero, si no se frena rápidamente al régimen serbio la guerra se extenderá al conjunto de Yugoslavia y puede incluso traspasar sus fronteras. Hay seiscientas mil personas de origen serbio que viven en Croacia, bastantes menos que los dos millones y medio de origen albanés en Yugoslavia, o que los dos millones de origen húngaro afincados en Rumania. Cada día aumentan las presiones sobre el gobierno húngaro para que proteja a la minoría de esta nacionalidad que vive en Yugoslavia (miles de cuyos miembros se han refugiado ya en Hungría); los intelectuales albaneses de Kosovo piensan que es inevitable una guerra entre serbios y alba-

En potencia hay muchas reivindicaciones similares en toda la Europa central y oriental. Si se autoriza a Serbia a expandirse por la fuerza de las armas, será inevitable una carrera de armamentos en la región que desestabilizará en un futuro próximo al conjunto de

El régimen de Milosevic nació en 1987, como producto de un golpe de fuerza dentro del entonces partido dirigente, la Liga de los Comunistas de Serbia. Se efectuó una purga de miles de funcionarios del Estado y del partido, de intelectuales liberales y de responsables de empresa con espíritu independiente; al mismo tiempo que se derrocaban a los gobiernos de Voijvodina y Montenegro (repúblicas que también sufrieron purgas) y la ocupación militar de Kosovo, cuyo gobieno en su conjunto fue buenamente puesto fuera

El argumento ideológico para justificar esa estrategia, completamente basada en la agresividad, lo proporcionó la Academia Serbia de las Ciencias y las Artes, repitiendo insistentemente que los serbios sufrían la amenaza de sus vecinos y que el sistema federal instaurado tras la Segunda Guerra Mundial era contrario a sus intereses nacionales. Después la población serbia fue abrumada por una morbosa propaganda, cuyos principales ingrediente eran la supuesta historia trágica de Serbia y el homenaje a sus muertos. La invasión otomana, las guerras balcánicas, la Primera y la Segunda guerras mundiales... todo se presenta como distintos complots contra la nación Serbia. Dobrica Cosic, autor de ampulosas epopeyas históricas y normalmente considerado el "padre espiritual" de Serbia, anunció a todos los serbios que ahora tenían su última oportunidad y que, si la desperdiciaban, desaparecerían como nación Los pretextos étnicos Bosnia-Herzegovina será la próxima víctima de Serbia. Noimporta que el 90% de la población de Kosovo sea albanesa, ni que sólo se serbia el 17% de la población de la provincia croata de Eslavonia oriental -teatro de las más encarnizadas batallas desde agosto de 1991-. Tampoco importa que Krajina sea una región donde cohabitan diferentes poblaciones o que ni siquiera tenga fronteras comunes con Serbia; ni que Bosnia-Herzegovina no sea mayori-

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tariamente serbia; ni que el 70% de la población de Montenegro se declarara no-serbia en el último censo, de abril de 1991; ni que exista sólo un puñado de población serbia en la Alta Macedonia. A los ojos de Belgrado todas ellas son regiones "étnica e históricamente

. Lo que hace indispensable la guerra, ahora y en el futuro. En consecuencia, la vida del régimen serbio deen es as de mias regules an se quieren recuperar para la Gran Serbia el conflicto sólo puede ampliarse hacia una guerra total, en la mayoría de los casos directamente dirigida contra las poblaciones locales. Osijek, en Eslavonia, sufrió los bombardeos incesantes de la artillería pesada y la aviación, esta ciudad de 150.000 habitantes está siendo sistemáticamente destruida / ha tenido numerosas víctimas civiies. De hecho, los blancos del ejército federal son todos civiles: hospitales, escuelas e incluso ambulancias que intentan socorrer a los heridos. La guerra contra Croacia desencadenada por Serbia y el ejército que controla es una "guerra sucia", del tipo clásico que practican los ejércitos creados por la CIA en el Ter-

Su objetivo es doble: expulsar a quienes acaban de ser declarados habitantes indeseables, es decir los croatas; y acabar con la voluntad general de resistencia de la población de modo que Serbia pueda instaurar su "paz". La estrategia de Milosevic probablemente no funcionará, porque lo único que ofrece al menos a los dos tercios de la población yugoslava es la esclavitud. Por

"su paz" sólo podrá mantenerse por medio de una dictadura militar.

Lo específico del régimen serbio, al menos en lo que respecta a Europa, es esa particular combinación de nacionalismo exarcebado y de una ideología estalinista recalcitrante. Basada sobre todo en las únicas estructuras del Estado comunista yugoslavo que consiguieron escapar al proceso de democratiza-

Esta do Partido aue urizasta por los del

Nacionalismo y reacción espasmo nacionalista que los medi comunicación controlados por partido lanzaron tras el golpe de 1987, y que continúan desarrollando, acabó de raiz con cualquier posibilidad de democratización. La victoria de los estalinistas en Serbia fue utilizada para marginar y sustituir a todos los oficiales liberales del ejército yugoslavo, fuera cual fuera su nacionalidad -en agosto de 1991, la falta del apoyo de un ejercito depurado y "nacionalista" fue una de las principales carencias de los conspiradores soviéticos-. En Yugoslavia, por el contrario, las privilegiadas relaciones entre el nacionalismo serbio y la reacción política fueron suficientemente fuertes como para replantear el statu quo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Pero tuvieron que pagar también un alto precio por ello: durante 1990, primero el partido y después el Estado yugoslavo estallaron, abriendo la vía a una intervención militar sin trabas. Serbia utiliza el ejército para extender sus fronteras, pero serán los generales quienes hereden la Gran

Es importante subrayar que "el problema serbio" en Croacia no empieza en abril de 1990, con la victoria electoral del partido de Tudjman -la Unión Democrática Croata-; ni tampoco cuatro meses después, con la decisión de los comunistas croatas de instaurar un sistema multipartidista. La primera explosión del problema se produce durante el verano de 1989, y fue un aspecto crucial del complot de la mafia serbia para derribar al ala liberal del partido comunista croata. Si el golpe llega a triunfar, se habría desencadenado una importante purga en este partido y en las instituciones del Estado croata; como resultado de ello Croacia estaría hoy alineada tras Serbia y el trinto del estalinismo en toda Yugoslavia seria un

Para prevenir ese peligro, los liberales que presidían el partido croata realizaron a su vez un pequeño golpe de fuerza en su interior, que le llevó a aceptar la reforma electoral. La victoria de los liberales en Croacia permitía vaticinar que los estalinistas no se les enfrentarían únicamente con medios políticos. Por tanto, la semilla de la guerra actual fue sembrada en diciembre de 1989, cuando la Liga de los Comunistas de Croacia siguiendo el ejemplo esloveno decidió organizar unas elecciones pluralistas en la república, decisión que a su vez llevó a la celebración de elecciones pluralistas en otros territorios de Yugoslavia.

Inacapaz de impedir la celebración de elecciones pluralistas, la mafia estalinista optó por una estrategia diferente. Inmediatamente después de ellas organizó, en las regiones croatas con población serbia, una rebelión local contra el nuevo gobierno impulsada por las estructuras comunistas locales apoyada por el ejército, que se encargó de equiparlas. Asi nacio Krajina, cuyo territorio fue extendiendose poco a poco por

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medio de las amenazas y la manipulación del miedo de la población.

Acontecimientos similares tuvieron lugar en Bosnia-Herzegovina, donde en cada municipio de mayoría serbia -aunque tuera relativa- se estableció tras importantes acciones armadas un completo control político. La operación sirvió para crear rápidamente otras dos Krajinas suplementarias, que inmediatamente se declararon independientes del gobierno de Bosnia-Herzegovina. Acto seguido, las nuevas estructuras creadas en la Krajina croata fueron militarizadas, impidiendo toda puesta en cuestión del nuevo régimen por parte de las minorías no serbias, o de la oposición serbia. Ese mismo esquema se aplicaría más tarde en las regiones de Eslavonia oriental controladas por el ejército y las unidades chetniks locales.

Es significativo que los periodistas extranjeros no fueran autorizados a visitar esas zonas, y que una de las razones del fracaso de la misión mediadora de la "troika" de la CEE, a finales de agosto pasado, fuese el rechazo serbio a dejar penetrar observadores extranjeros en los llamados "territorios

En lo que respecta a las operaciones militares, por el momento se trata de una guerra de posiciones clásica; donde algunas repúblicas yugoslavas -Eslovenia primero y ahora Croacia- son consideradas países hostiles y sus poblaciones como enemigos declarados. La tibia respuesta del resto de Europa a la agonía de la población croata es más que sorprendente. Serbia se apoya en las divisiones existentes en la CEE, mientras que su máquina de propaganda desarrolla activamente la imagen de que Alemania y Austria quieren reconstruir una especie de Cuarto Reich, o un nuevo imperio de los Ausburgo. Milosevic cuenta con la confusión política y la indecisión de los países europeos para instaurar el plan de los chetniks, forjado durante la Segunda Guerra Mudial, consistente en la creación de la Gran Serbia por fin desembarazada de todas las naciones indeseables -albaneses, croatas, húngaros, macedonios, montenegrinos y musulmanes- según la vieja receta de: matar una tercera parte, expulsar a otra y asimilar la última. La Serbia de Milosevic saboteará todo intento de cualquier dirigente yugoslavo que formule un modelo alternativo para Yugoslavia, por ejemplo una confederación de

Ninguna conferencia de paz, se celebre en Yugoslavia o en La Haya, conseguirá el menor éxito mientras ese régimen no sea derrocado. Su caída sólo puede producirse como el resultado de dos esfuerzos combinados: un aislamiento político y económico completo del régimen de Belgrado por toda Europa, que tendría como objetivo impulsar la resistencia de las repúblicas y provincias amenazadas; y, con igual importancia, el rechazo creciente de la guerra en la propia Serbia, cuyas posibilidades pudieron comprobarse durante las manifestaciones de marzo de 1991.

La futura paz de Europa depende en gran parte de lo que hoy se decida en Croacia. El reconocimiento de cada uno de los miembros de la Federación yugoslava como Estado soberano en el interior de sus fronteras -definidas por la Contitución yugoslava de 1974- y el respeto de los derechos de las minorías nacionales que viven en su suelo son la única base de una paz durable. También es la precondición de toda nueva asociación voluntaria de los puebloa de Yugoslavia.