El fracaso del golpe de Estado fue la señal de partida de una
NOTAS
1) "Kommersat", Nº36, 1991
2) "Neza vissimaia Gazata", 3 de septiembre mayoría de esferas de la vida social. Las dos últimas semanas modificaron de forma determinante la relación de fuerzas
3) "Kommersat", Nº36, 1991.
dentro del aparato, pero todavia se trata de un proceso en
1) precor", edición francesa, 19 de julio de marcha, cuyos contornos siguen sin estar bien definidos.
Aprovechando la cólera popular contra los golpistas, Eltsin descargó su primer golpe contra el aparato del PCUS promulgando un decreto que suspende sus actividades en la República rusa. Medidas similares fueron adoptadas en otras repúblicas, donde el partido también fue prohibido. Eltsin suspendió las publicaciones del PCUS, entre ellas diarios de tanta difusión como "Pravda" y "Sovietskaia Rossia". Algunos días después, el 25 de agosto, decretó la nacionalización total de todos los bienes del Partido Comunista de Rusia (PCR) -incluidos los inmuebles, las imprentas y el parque de automóviles-. Idénticas decisiones fueron adoptadas en Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán.
Como consecuencia de ello se desencadenó una lucha encarnizada entre las diferentes estructuras burocráticas que intentan conseguir una parte del gigantesco pastel (el aparato central de la República rusa, los consejos municipales de las ciudades de Moscú y Leningrado y los restos del aparato de Gorbachov). La "nacionalización" no se está realizando bajo ningún control democrático o popular, en realidad tiene el aspecto de una redistribución masiva de riquezas y poder dentro de
Lo que se juega es muy importante. En Moscú las propiedades inmobiliarias del PCUS superan el millón de metros de cuadrados. Sólo el edificio del comité central, situado en el centro de la ciudad tiene una superficie de 174.000 metros cuadrados y un valor estimado de mil millones de rublos(1). Para quedarse con él se está librando una pelea a cuchillo entre el Consejo de Ministros de la República rusa (que lo quiere para instatalar sus oficinas) y el alcalde de Moscú, Gavril Popóv (que pretende alquilarlo a empresas privadas, sobre
Como señalaba maliciosamente un viejo aparatchik del PCUS: "Extraña esta actitud en gentes que hace nada defendían con tanto calor 'el sagrado derecho a la propiedad privada'. A mí, no me parece muy justo. En la actualidad las actividades de nuestro partido han sido ilegalmente suspendidas. Una medida de este tipo no está contemplada ni en la ley sobre organizaciones sociales ni en la Constitución de la Unión Soviética, únicamente apareció en la ley sobre el Estado de Emergencia. Parece entonces que finalmente estamos viviendo en condiciones de Estado de Emergencia" (2).
Desde el final del golpe la dirección del PCUS está totalmente paralizada, demostrando abiertamente su quiebra política: no se convocó ninguna reunión del secretariado o el buró político en los diez días que siguieron al 21 de agosto. Por el momento es imposible calcular lo que puede quedar de un partido que sufre fuertes presiones para su disolución.
Uno de los altos funcionarios del soviet de Moscú explico muy claramente a los burócratas del partido que si éste decidia disolverse, el alcalde de esta ciudad ayudaría a sus funcionarios a encontrar nuevos puestos de trabajo y pagaría sus gastos de vivienda -en caso contrario, no tendrían derecho a nada (3)-. La mayoría de los 150.000 funcionarios del partido no pueden desaprovechar tal
Lo que quedara de la credibilidad del PCUS, sufrió un golpe devastador con el apoyo dado al golpe de fuerza por la mayoria de quienes estaban en la cupula del partido; entre ellos los primeros secretarios de Moscú y Leningrado, Yuri Prokoviev y Boris Gidaspóv respectivamente.
No puede medirse con exactitud que es lo que queda del PCUS -aunque es evidente que ya no cuenta con los 15 millones de miembros que aseguraba tener antes del 19 de agosto-. Algunas fuerzas conservadoras (la Plataforma bolchevique de Nina Andreeva e Iniciativa comunista) probablemente se agruparán en torno a una revista conservadora, posiblemente "Sovietskaia Rossia", que no está registrada como publicación perteneciente al partido pero sigue identificándose con lo que llaman "los comunistas honestos". Por su parte, la fracción Comunistas por la Democracia, dirigida por Alexandr Rutskoi, optó por la creación de un partido democrático de los comunistas rusos que hubiera podido tener cierto eco entre los funcionarios intermedios del partido. Pero, en la actualidad, parece que Rutskoi decidió abandonar el comunismo y formar, en su lugar, un partido ruso por la libertad.
Quienes apoyan a Eltsin juegan de forma relativamente prudente, por el momento, la carta del anticomunismo, aunque hayan hablado de la posibilidad de un "nuevo proceso de Nuremberg".
Lo que no debe sorprender mucho dado el pasado (a menudo reciente) de la gran mayoría de los dirigentes liberales, incluido Eltsin. Sin embargo se está llevando a cabo una gran campaña para "desenmascarar a los organizadores del golpe" ", cuya víctima más conocida es el presidente del soviet Supremo, Anatoli Lukianov.
Detrás de todo esto se oculta una desenfrenada carrera de los partidarios de Eltsin para controlar los puestos y las instituciones clave que todavía mantenía el centro. La prohibición de la prensa del PCUS supuso la toma del control por parte de los liberales de la televisión central, de la agencia TASS y de la agencia estatal de prensa, la TAN, que fue integrada en la agencia rusa, la RTA.
Después de una serie de decretos de Eltsin y Gorbachov, casi todas las instituciones del gobierno central y del Estado están ya bajo el control de instituciones de la República rusa. La gente de Eltsin tiene un particular cuidado en asegurarse el control del ejército y las fuerzas de seguridad; el KGB ha sido dividido y algunos de sus órganos vitales fueron colocados bajo la jurisdicción del KGB ruso. Boris en su trono El gobierno de la Unión fue disuelto y en su lugar se constituyó un comité provisional para la gestión de la economía nacional, compuesto por Iván Silaiev, Arkadi Volski, Yuri Luchkov y Grigori Yavliski; ilustre alianza, que intenta poner en marcha Eltsin, entre los "burócratas democráticos" de la República rusa, de Moscú y Leningrado, las nuevas élites del mundo de los negocios y los supervivientes del viejo aparato del
Silaiev, ex-Primer ministro ruso, y Volski, antiguo aparatchik del PCUS, son ambos gente muy próxima a las nuevas capas de empresarios privados. Silaiev es el presidente del Congreso de círculos de negocios rusos, y Volski dirige la Asociación científico-industrial. Los cuatro pertenecieron al PCUS y forman parte de la "nueva nomenklatura" que se alineó con Eltsin. En ese clan, Yavlinski tiene un destacado papel; mantiene estrechos lazos con el capital internacional y los economistas neoliberales de Occidente, en particular con el equipo de Harvard agrupado en torno a Jeffrey Sachs, con el cual Yav-. linski elaboró un plan económico para la cumbre de los siete grandes realizada en Londrés, en julio de 1991(4). El hecho de que Yavlinski sea el encargado, dentro del mencionado comité, de la preparación del programa de reformas económicas hace prever una liberalización desbocada.
Eltsin, en su intento por controlar todo lo que pueda, utiliza al máximo la
5) Decreto publicado por "Koyranti", 3 de septiembre de 1991.
6) "Kommersat", Nº35, 1991.
7) "Koyranti", 3 de septiembre de 1991.
posibilidad de gobernar por decreto que le concedió el Congreso del pueblo
Men la primavera de 1991. Pretend oner en pie una nueva estructura d poder que pueda trabajar "eficazmente" a todos los niveles. -es decir por decreto y sin tener que superar obstáculos democráticos-. Con este objetivo, en a expensas de los órganos elegidos.
a dirección de la administración de ante él, recibió poderes supleentarios; lo que propició la crítica de nuchos periódicos -incluidos los libera les- que hablaron de una vuelta a la institución de los "gobernadores generales" (recordando a los gobernadores del Imperio ruso, ndlr). Además de estos nuevos gobernadores generales, los representantes directos de Eltsin supervisarán los soviets aprovechando la división del control presidencial de la administración.
:| 28 de agosto, se emitió un decreta especial sobre el soviet de Moscú. Con él se despojaba al soviet democráticamente elegido de todos sus poderes, para concedérselos al alcalde de la ciudad, Popóv. Ahora, el alcalde y su aparato son los responsables de todas las cuestiones concernientes a la propiedad y la economía de la ciudad -las privatizaciones, el control de los precios los impuestos, etc.- El soviet de Moscú Sesión del Soviet Supremo de la URSS, que acordó su autodisolución sólo conserva un papel muy formal y consultivo(5). Después de una primer momento de vacilación, el Soviet de Moscú aacaba de empezar a organizar la protesta contra esta decisión.
El principal escollo de la alianza dirigida por Eltsin después del golpe de Estado es la cuestión del porvenir de la Unión y el papel que jugará Rusia en ella. En el campo de Eltsin hay una fuerte correinte "unionista", partidaría de una Unión donde Rusia mantendría la mayoría de las funciones que antes realizaba el centro. Esta delicada cuestión se situó en el primer plano del debate político cuando muchos importantes partidarios de Eltsin -entre ellos el vicepresidente ruso Rustkoi, notorio nacionalista ruso- sugirieron que las fronteras entre Rusia y el resto de repúblicas deberían ser revisadas si estas últimas optaban por separarse de la Unión.
Las reivindicaciones territoriales incluyen regiones del norte de Kazajstán y algunas zonas vitales de Ucrania -Crimea, el Donbas y Odesa. Hay que recordar que antes del golpe, el 17 de agosto de 1991, durante un discurso en Kazajstán, Eltsin denunció explícitamente la intención del grupo conservador Soyuz de anexionar a Rusia una parte de esta república. Un historiador ucraniano comentaba las implicaciones de las reivindicaciones territoriales rusas de la siguiente manera: "Todo ello
aumenta el sentimiento antirruso en las regiones de Kuban, Kursk, Belgorod y Voronej y en los alrededores de Stravopol y Krasnodar. Estos territorios, con una población mayoritariamente ucraniana, fueron separadas de Ucrania por Kaganovich, entre 1925 y 1927, para regalárselos a Rusia"(6).
El peligro de conflictos que enfrenten a gran escala a las repúblicas llevó a muchos de los intelectuales que apoyan a Eltsin a estudiar de cerca los problemas territoriales. Entre las personas que expresaron su crítica a la orientación chovinista de Eltsin está Elena Bonner, personalidad muy influyente, que pidió: "la concesión de la independencia total no sólo a las Repúblicas Bálticas sino al resto de las repúblicas, incluyendo regiones autónomas como Tatarstán, Komi, Nogorno Karabag,
Evidentemente esta cuestión afecta a un punto muy sensible, porque la aspiración a la secesión de las repúblicas autónomas de la Federación Rusa se enfrentará a los círculos que defienden el concepto de una "Gran Rusia". Distintas fuerzas políticas están interesadas en jugar fuerte la baza del "sueño nacionalista ruso" de los últimos años, que se manifestó con mayor claridad aún tras el golpe. Tal proceso podría dar lugar a nuevas y sorprendentes alianzas, como la convergencia parcial de puntos de vistas ya producida entre los chovinistas de Soyuz y algunos sectores próximos a Eltsin.
Sin embargo se ha establecido un consenso temporal, en términos de realpolitik, con la declaración conjunta de Gorbachov y los dirigentes de diez repúblicas, el 2 de septiembre 1991(8). Eltsin, en su discurso ante el Congreso del pueblo, distinguió tres tipos diferentes de unión: la económica, en la que participarían todas las actuales repúblicas; la política, principalemente alrededor de la línea diseñada antes del golpe, en la que Rusia sería la potencia dominante; y la militar. Esta última garantizará en la práctica la hegemonía rusa sobre el ejército -porque la mayoría de los oficiales son rusos y obedecerán las órdenes de las autoridades rusas- y el monopolio indiscutible de Rusia sobre las armas atómicas. La reflexión de la izquierda El movimiento obrero sólo jugó un papel marginal en el momento del golpe y en los días que le siguieron; mientras que la izquierda -dentro y fuera del PCUS- fue completamente desbordada por el rápido desarrollo de los acontecimientos. Este dato porvocó un examen de conciencia en la mayoría de los grupos, que intenta ahora resituarse para actuar en la nueva fase. La izquierda acogió con mucho interés un proyecto hecho público a finales de agosto de 1991, se trata del llamamiento a la formación de un Partido de los Trabaiadores que tiene el apoyo de algunos dirigentes de la la Federación de sindicatos de Moscú, de representantes del Partido Socialista y de la Confederación anarco-sindicalista y de otros grupos dispuestos a apoyar la iniciativa.
Dos semanas después del golpe se acabaron las movilizaciones que tuvieron su momento de auge inmediatamente después del fracaso de éste. La manifestaciones de Rusia Democrática en Moscú, en relación con las sesiones del Congreso del pueblo, fueron comparativamente débiles. Pero permanecen los inmensos problemas sociales y económicos, y su solución no está precisamente próxima cuando el momento de la "terapia de choque" prescrita por Yavlinski y el invierno se aproximan.
En la actualidad, los sectores que apoyan a Eltsin gozan sin ninguna duda de un amplio apoyo popular, que intentan utilizar para poner en marcha un esbozo de nueva Constitución autoritaria. Pero esa salida está lejos de ser
Los liberales forman un grupo heterogéneo y dividido, incapaz de crear un partido con fuerza real; y aunque la nomenklatura conservadora fue políticamente desbordada, representa todavía una fuerza social en el aparato. Evidentemente, las reacciones -y las acciones- de la clase obrera en el periodo de profundas turbulencias que se perfila siguen siendo la gran incognita.
Moscú, 4 de septiembre de 1991