Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Nicaragua

Crónica del 1º Congreso del FSLN

· Inprecor n.º 87, octubre de 1991 · pp. 27-30 · 1.993 palabras

El Congreso fue preparado por 1.374 asambleas, en las que participaron mas de 47.000 miembros y atilados (lo que equivale al 43% del total). Segun el intorme oticial el rSLA contaría con 110.000 miembros, sobre una población total de

3.500.000 personas. Se trata de una cifra impresionante si se compara, por ejemplo, con los 600.000 miembros del PT y

Asamblea del congreso del FSLN en Matagalpa

Nicaragua

Crónica del Primer

Congreso del FSLN los 132.000.000 de habitantes de Brasil.

Parece que después de la derrota electoral hubo una oleada de adhesiones.

En parte se debió a la flexibilidad en las condiciones de ingreso en el FSLN, pero ese fluio testimonia la vitalidad del

FSLN en un contexto sociopolítico en el que vale más tener una credencial de la UNO para asegurar el empleo en el sector público o para conseguir un préstamo o un permiso de pequeño comerciante... La pérdida del poder

Eric Toussaint gubernamental, por otra parte, obligó al aparato del FSLN a un perjudicial trata miento de adelgazamiento: el número de permanentes pasó de 3.400 a 200 A pesar de las dificultades, el "tratamiento de oposición", que implicó un corte -una "desfusión"- entre el Frente y el aparato estatal, ha sido más bien benéfico para los sandinistas: revitalización de las estructuras a los diferentes niveles, mayor libertad de acción de las organizaciones sandinistas de masas...

En cambio, a la luz de las estadísticas sobre la composición del Congreso, aparece una seria carencia de "sangre joven" (menos del 6% de los delegados eran menores de 26 años, cuando la mayor parte de la población nicaragüense tiene menos de 18 años); la presencia de las mujeres es claramente insuficiente (17,5% de delegadas); y los trabajadores agrícolas e industriales estaban subrepresentados (3,5%). Unidad reafirmada El Congreso, en el que participaron más de 500 delegados, fue el teatro de vivas discusiones que más parecían un ejercicio pedagógico de la Dirección ante la base que un verdadero debate de Congreso. Hubo cientos de intervenciones, pero sólo indirectamente tocaron los retos a los que se enfrentan el FSLN y el movimiento de masas. Esto último contrastó con los debates preparatorios que se desarrollaron en términos algunas veces violentos, sobre todo en la prensa sandinista o en otros medios de información.

En el curso de estos debates preCongreso, los "moderados" defendían la tesis de la pausa social, del acuerdo con el gobierno de Chamorro-Lacayo, del apoyo a sus medidas económicas (austeridad, privatizaciones generalizadas...). La emprendían contra las intempestivas huelgas dirigidas por los sindicatos sandinistas y pretendian preparar así una victoria electoral del Frente en 1996. Las concesiones que preconizaban debían permitir el mantenimiento del control sandinista del ejército, que garantizaría el regreso legal al poder gubernamental en cinco años. Forman parte del sector "moderado" entre otros: Humberto Ortega, jefe del ejército; Sergio Ramirez, jefe del grupo sandinista en la Asamblea Nacional (AN) y nuevo miembro de la Dirección Nacional (DN); Victor Tirado López, uno de los nueve comandantes; Edmundo Jarquín, vice-presidente del grupo parlamentario sandinista; Herty Lewittes, ex-ministro de Turismo; Martínez Cuenca, ex-responsable de la política económica.

Por su parte, los opositores a esta línea, llamada de "co-gobierno" ", planteaban la necesidad de defender paso a paso el nivel de vida de las masas, el empleo y las conquistas revolucionarias. Consideraban, además, que había un peligro de transformación del FSLN en un partido electoralista.

Este debate no reapareció durante el desarrollo del Congreso. Al final del mismo fue introducido tangencialmente, en el discurso de Humberto Ortega. Los principales protagonistas del debate que precedió al Congreso enmudecieron en él. ¿Cómo explicar esto? Entre abril y julio de este año pudo verse una clara radicalización de los discur-

Página 28

VIVA EL

CONGRESO sos de Daniel Ortega, en réplica a los incesantes ataques de la burguesía que aceleraba el proceso de desmantelamiento del Estado revolucionario. De la radicalización de los discursos el FSLN pasó a la acción: constituyó el Frente de Lucha Popular, en el que el movimiento comunal de defensa de la reforma urbana de la propiedad jugó un nuevo papel. Sin embargo, la movilizadel grupo parlamentario sandinista de la

191

ESLN

AN no supone el fin de la política de concertación con la coalición contrarevolucionaria en el poder. En efecto, la dirección del FSLN mantiene una alianza conflictiva con la cabeza del gobierno, el dúo formado por la presidenta, Violeta Chamorro, y su eminencia gris, Lacayo. Este dúo ve con malos ojos la agresiva actitud antisandinista del grupo parlamentario de la UNO, dentro del cual se ha constituido una alianza mayoritaria entre Alfredo César, presidente de la UNO en la AN, y los partidarios de Virgilio Godoy, vice-presidente de la República. El hecho de que el grupo parlamentario sandinista se haya retirado de la AN reduce la legitimidad de ésta y refuerza al Ejecutivo, partidario de un desmantelamiento progresivo de las conquistas revolucionarias. Por su parte, la dirección del FSLN, aliándose con el Ejecutivo, intenta impedir mediante concesiones una cristalización de la unidad de la UNO y atenuar así los ataques. Por su parte, el dúo Chamorro-Lacayo intenta ablandar al FSLN mientras mantiene fijo el rumbo hacia los objetivos de la contrarrevolución. Por tanto, en la actualidad asistimos más a una guerra de posiciones que una guerra de movimientos. Sin embar-

Página 29

go, los elementos de inestabilidad son de tal embergadura que la situación puede modificarse tras el Congreso. Un balance autocrítico Como introducción al Congreso, la DN presentó un balance escrito de la lucha revolucionaria en Nicaragua en general, de los doce ultimos años en particuar. Este documento constituye unaver dadera aportación a la comprensión de la estrategia del Frente -a pesar de que haya algunas lagunas evidentes-. Con toda razón, el balance menciona que: "Con este informe se contará con una herramienta para entender y valorar mejor el esfuerzo del FSLN y su conducción en la lucha por abrir un nuevo horizonte al pueblo de Nicaragua". El texto reafirma que desde sus orígenes la revolución tenía una orientación socialista y la dirección del Frente era marxista-leninista. Contiene una permanente explicación del reflujo de la revolución: "La política de agresión contra Nicaragua, practicada por los sucesivos gobiernos estadounidenses, fue el principal factor de erosión y desgaste de nuestro proyecto revolucionario. A partir de 1981 el modelo sandinista se vió profundamente afectado por la guerra de agresión, incidiendo en la militarización de la economía y la sociedad. El FSLN cayó en prácticas ajenas al compromiso democrático del sandinismo, que acentuaron su tendencia verticalista. Por otra parte, la profunda crisis económica y social en que entraron los países socialistas incidió en la capacidad del sandinismo para contrarrestar los diversos efectos de la guerra". El documento insiste con fuerza en lo justo de la autocrítica a que procedió la AS reunida en El Crucero, en junio de 1990, bajo la presión de importantes luchas sociales: "Con independencia de que algunos de nuestros problemas internos tienen raíces objetivas, debemos someternos a la crítica como condición necesaria para erradicarlos y, además, porque en muchos casos fueron agudizadas por actitudes y estilos personales o colectivos. La Dirección Nacional (...) asume la responsabilidad principal de no haber corregido adecuadamente estas prácticas y, en algunos casos, de haberlas reforzado".

En desorden, la dirección menciona el autoritarismo, la falta de sensibilidad frente a las posiciones e inquietudes de la base, el ahogamiento de la crítica, los estilos burocráticos de la dirección, el sectarismo en las organizaciones de masas, la excesiva profesionalización de las estructuras del partido, la preferencia dada a los responsables administrativos, etc. La parte consagrada a los errores con relación al campesinado es particularmente interesante. Permite al FSLN comenzar a comprender por qué una parte del campesinado se pasó al lado de la contra, sobre todo entre los campesinos pobres y los pequeños propietarios. En lo que concierne a la política seguida después de la derroța electoral, es un factor positivo la insistencia en la necesidad del diálogo y de la acción hacia la base campesina de la contra. Las debilidades del balance Las principales debilidades del texto están, sobre todo, en lo que no dice. Hay una ausencia total de referencia al armamento generalizado de los civiles como medio utilizado por la revolución para defenderse y consolidar las conquistas. Y con razón, tanto en su práctica como en su nuevo programa, el FSLN actúa y se pronuncia por el desarme total de los civiles. Esto constituye el abandono de un aspecto vital de las conquistas revolucionarias. Nada se dijo tampoco sobre el balance de los Comités de Defensa Sandinista que, aunque finalmente desaparecieran, jugaron un papel esencial en la movilización popular hasta 1984-1985. Nada se dijo igualmente de la ausencia de política de control obrero en las fábricas, las empresas de servicio y las explotaciones agricolas.

En realidad, tanto el balance del Frente como su nuevo programa limitan el horizonte democrático a las instituciones democrático burguesas, que si bien constituyen un progreso formidable en relación a un siglo de dictadura oligárquica, constituyen un límite terrible a

Página 30

la democracia política y social. Uno de los errores del FSLN en los útimos años consiste en negarse a llevar más lejos la democracia. Por otra parte, el balance del FSLN no contiene ninguna crítica a las medidas de ajuste monetario y económico tipo FMI practicadas por el gobierno sandinista, sobre todo a partir de junio de 1988, y continuadas por el gobierno de la UNO. Esto permite que varios dirigentes sandinistas puedan apoyar la política económica de Lacayo, y felicitarse por sus exitos en materia de estabilización de la inflacion cuyo precio ha sido el agravamiento de la recesión económica. Las instancias de dirección Uno de los temas más debatidos du. rante el Congreso fue la composición de la dirección. La Dirección Nacional saliente logró convencer a los congresistas para elegir la nueva DN en bloque, como un equipo. De esa forma la antigua dirección volvió a ser elegida prácticamente sin cambios, porque los dos nuevos miembros, René Núñez y Sergio Ramirez, ya funcionaban de hecho como miembros de ella: el primero como secretario de la DN y el segundo jefe de la fracción parlamentaria. La DN saliente quería así reafirmar su unidad y evitar que algunos de sus componentes no fueran reelegidos, en particular aquellos que han sido mas criticados en la base.

Sin embargo, después de la votación, Daniel Ortega se comprometió en su calidad de secretario general a que en el próximo congreso los miembros de la DN serían elegidos individuaimente, Pero el mantenimiento de un comportamiento verticalista pudo constatarse con toda claridad cuando, en una interrupción del Congreso, Daniel Ortega se dirigió a la multitud reunida en la Plaza de la Revolución para conmemorar el XII aniversario del triunfo revolucionario. En el transcurso de su intervención, Daniel Ortega propuso a la multitud ratificar la composición de la nueva dirección jen aquel momento el Congreso todavía no había iniciado la votación para elegir la dirección!

Por el contrario, en otra demostración de la vitalidad del FSLN, el Congreso atribuyó un auténtico poder a la Asamblea Sandinista, comparable al de un comité central. La composición de esta Asamblea Sandinista es particularmente interesante y se ha renovado ampliamente, pasando las y los dirigentes de las organizaciones populares a encabezar el resultado del escrutinio. Varios dirigentes sandinistas moderados y algunos consejeros próximos a los comandantes no volvieron a ser elegidos. Vibrante internacionalismo La fibra internacionalista de la gente sandinista se expresó con entusiasmo en diferentes momentos del Congreso. En particular cuando hicieron uso de la palabra Osmani Cienfuegos, miembro del buró político del PC Cubano; Lula, presidente del PT; y Joaquín Villalobos, miembro de la Comandancia General del FMLN salvadoreño. La orientación internacionalista estuvo igualmente presente en el balance de la dirección y en las tomas de posición de Daniel Ortega.

El Congreso decidió lanzar la convocatoria a una reunión de la solidaridad internacional en Managua, en octubre de 1991. Esta iniciativa deberá permitir, así lo esperamos, revitalizar la solidaridad con la revolución nicaragüense centroamericana y caribeña en general.