Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

¿Nuevo orden o inestabilidad mundial?

· Inprecor n.º 86, septiembre de 1991 · pp. 5-17 · 13.680 palabras

¿"Nuevo orden" o inestabilidad

Resolución sobre la situación internacional mundial?

El derrumbe de los regímenes burocráticos de Europa Oriental, las profundas convulsiones que sufre la burocracia soviética, la reunificación de Alemania y la guerra del Golfo representan un hito de primer orden en la historia mundial. Así termina el marco internacional que prevaleció desde la Il Guerra Mundial. El fin de ese periodo significa la apertura de una fase de inestabilidad general, en particular en las regiones en las que las dos potencias dominantes se equilibraban en cierto modo: el Oriente Medio, el subcontinente indio, el Sudeste Asiático.

Por otro lado, la reducción de la Unión Soviética al rango de potencia regional puede exacerbar las tensiones interimperialistas con miras a asegurar el liderazgo internacional. En adelante, Estados Unidos, Europa y Japón se sentirán con las manos libres para establecer una dominación neocolonial, no sólo en las regiones consideradas tradicionalmente como sus zonas de influencia, sino a escala planetaria.

Gracias a un desarrollo impetuoso de las fuerzas productivas, aunque haya sido a costa de un empobrecimiento galopante del Tercer Mundo en la última década, el capitalismo ha agudizado las contradicciones de las economías cerradas y planificadas de manera burocrática y ha arruinado las esperan-

"alcanzar y rebasar" ciedades occidentales que expresos en el pasado Kruschev. El derrumbe de los regímenes burocráticos bajo el efecto del despertar de los trabajadores y de los pueblos de esos países, aunque también de la presión del mercado mundial, redunda, en un primer momento, en una ventaja para el imperialismo: el derrocamiento de las dictaduras es una victoria de los oprimidos, pero la afirmación de las tendencias a la restauración capitalista constituye una derrota de los intereses históricos de los explotados. Esta victoria no ofrece sin embargo una salida a largo plazo a la onda larga de estancamiento y de crisis económica inaugurada a mediados de los años 70. Para lograrlo, el capital requiere reconquistar nuevos espacios y mercados de una dimensión más importante de la que constituye Europa Oriental, cuando ya se está topando con considerables obstáculos a esta escala.

La existencia de las dictaduras burocráticas de Europa Oriental constituía, para el capitalismo, el repelente más eficaz contra las aspiraciones socialistas en los países desarrollados. Su derumbe abre, así, nuevas perspectivas. Se cierra la época en que el movimiento obrero internacional se determinaba en función de la victoria y degeneración de la revolución rusa. Si ésta, en tanto que experiencia fundadora, sigue constituyendo una aportación histórica y programática necesaria para todo proyecto de auténtica transformación socialista, ya no representa la referencia estratégica central en función de la cual se definen los revolucionarios del mun-

El programa de fundación de la IV Internacional sintetizaba la experiencia bolchevique de la revolución rusa y la de la lucha contra la degeneración estalinista de la primera revolución socialista victoriosa. Este bagaje sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente. El fracaso de la economía de mando burocrático, las lecciones de las luchas revolucionarias recientes en Polonia, en 1981, en la Nicaragua sandinista y la fuerza de las aspiraciones democráticas a nivel mundial permiten identificar programa a aplicar para hacer que el proyecto socialista sea atractivo y creible en el umbral del siglo XXI. La voluntad de decidir, con pleno conocimiento de causa, su propio destino se convierte en el elemento clave, compartido por los movimiento populares, tanto en el Este, en las metrópolis imperialistas como en los países dependientes. La perspectiva de una democracia que no se limite al derecho de voto o al juego parlamentario, que reúna al ciudadano y al productor, la participación plena en la toma de decisiones y el control pleno sobre su aplicación traduce la evolución de sociedades en que la democracia más amplia no sólo aparece como una condición de justicia, sino también de eficacia económica. Sociedades cada vez más complejas no pueden ser administradas mediante un sistema de centralización económica y de monopolio de la información que reduzca la democracia sólo al terreno político. La autogestión generalizada se afirma como la alternativa socialista al estalinismo. Concebida no como simple gestión invertebrada de unidades de producción, indiferentes unas de otras, sino como modo de regulación global y descentralizada, esta perspectiva es la única que ofrece una respuesta tanto a la dictadura del mercado como a la de la burocracia. El programa revolucionario de nuestra época será la síntesis de nuevas experiencias de los y las explotados y oprimidos a escala internacional. La IV Internacional aporta su parte de experiencia, de continuidad teórica y política que ha mantenido en esta lucha. II. El marco general En 1989, después de décadas de represión y parálisis, las masas de Europa Oriental irrumpian subitamente en la escena de la historia. Sin embargo, durante 1990, el imperialismo logró introducirse a través de la brecha, avanzó posiciones en Europa Oriental y logró un éxito espectacular con la absorción de la RDA por la RFA. El imperialismo americano aprovechó el debilitamiento de la burocracia soviética y su cooperación abierta para intervenir masivamente en el Golfo Arábigo-Pérsico a fin de imponer su nuevo orden internacional. Esos acontecimientos contradictorios expresan cambios que empezaron mucho antes de las convulsiones sucedidas en el Este

-Desde mediados de los años 70, la diferencia entre la productividad del trabajo, las capacidades de innovacion económica y de reproducción social ampliada en la URSS y los países del Este, por un lado, y en las metrópolis imperialistas, por el otro, se acentuó en beneficio de éstas. La bancarrota de las economías burocraticamente planificadas de Europa Oriental es la culminación de una crisis estructural: desde que se cerró la fase de acumulación intensiva, ese sistema no ha podido competir con los países imperialistas en términos de productividad: desde mediados de los setenta, en lugar de reducirse, la diferencia ha aumentado de nuevo a favor de las metrópolis imperialistas.

-En las metrópolis imperialistas el movimiento obrero ha sufrido derrotas parciales que, sin ser de magnitud histórica, han bastado a la burguesía para volver a tomar la iniciativa.

•A los ojos de millones de trabajadores, la quiebra del estalinismo merma la credibilidad del proyecto comunista en tanto que proyecto de una sociedad sin clases y en tanto que estrategia revolucionaria para lograrlo.

-La socialdemocracia también ha fracasado en lo referente a su pretensión de garantizar una transformación reformista radical de la sociedad, mermando

Página 6

la credibilidad del proyecto socialista

La unificación imperialista de Alemania, la derrota electoral del Frente Sandinista, la evolución de la situación en América Central, las negociaciones sobre Africa austral, las amenazas contra Cuba, el carácter marginal de las opciones socialistas independientes en las primeras elecciones de Europa Oriental y la débil actividad del movimiento obrero en Estados Unidos, Japón y su situación defensiva en Europa Occidental ilustran la degradación de la correla-

En diversos frentes de la lucha de clases internacional, los movimientos revolucionarios han sido puestos a la defensiva

Sin embargo, nada está consolidado,

La crisis de dirección imperialista no ha sido resuelta. El proyecto de restauración capitalista en Europa Oriental, la URSS o China se topa con obstáculos económicos, sociales y políticos considerables. La onda larga de parálisis que comenzó a inicios de los años setenta no ha sido superada ni controlada. El deterioro de la situación de los países dependientes pone a la orden del dia explosiones sociales.

Así pues, es la inestabilidad mundial la que está claramente de actualidad Anuncia enfrentamientos mayores cuya salida depende de la capacidad del movimiento obrero a reconquistar su independencia de la burguesia y la burocracia, a reorganizarse y a definir un proyecto que saque las lecciones de los grandes fracasos de este siglo. Pero el estancamiento de las políticas reformistas en los países capitalistas y la derrota del sistema burocrático conducen a una puesta en duda de todo el proyecto

Esta pérdida de credibilidad no descarta las explosiones sociales, las luchas de resistencia, ni las grandes movilizaciones democráticas, pero sí frena la cristalización de esta energía social alrededor de un nuevo proyecto revolucionario de transformación social e influye sobre la formación de la conciencia de clase. II. La guerra del Golfo, como concentración de las tendencias y contradicciones de la nueva situación Por primera vez desde la guerra de Vietnam, el imperialismo norteamericano se ha arriesgado a hacer una intervención militar masiva. Para ello, ha gozado del apoyo activo de las otras potencias imperialistas, de la cobertura de las instituciones internacionales, del apoyo de clases dirigentes árabes y, por vez primera de una manera tal, de la colaboración directa de las burocracias soviética y china.

Para el imperialismo, esta prueba de fuerzas pone muchas cosas en juego.

-Garantizar un mayor control de las fuentes de abastecimiento petrolífero y de proteger Estados cuya función (hacer regresar los petrodólares en las economías imperialistas) le es más necesaria que nunca, especialmente en lo que atañe a las necesidades de financiamiento del déficit presupuestario norteamericano y de las inversiones que requiere la restauración del capitalismo

-Reorganizar el dispositivo militar imperialista, renovar su legitimidad y orientarlo hacia los países dependien-

-Cortar de raíz las luchas de liberación populares, o incluso las veleidades de resistencia populista o nacionalista de burguesias del Tercer Mundo que han tenido la tentación de sacar provecho de la reorganización mundial para extender su influencia regional en detrimento de los intereses imperialistas.

-Finalmente, y sobre todo, ejercer un contrapeso, mediante su supremacía militar, a la declinación de su economia frente a sus competidores japoneses y alemanes, exigiendo, de ellos y de sus socios petroleros del Golfo, el financiamiento de su esfuerzo militar, el de sus subordinados del Tercer Mundo, así como ventajas comerciales.

Esta operación no carecía de riesgos para el propio imperialismo, ya que po día desembocar en un conflicto regional con prolongaciones planetarias.

Aunque no es la causa de una nueva recesión, cuyos indices ya se percibian tanto en EEUU como en Gran Bretaña, la crisis del Golfo pone en evidencia, a pesar de todo, las debilidades estructurales de la economía mundial y desmiente categóricamente las proclamas triunfalistas de la "salida de la crisis" La guerra corre el riesgo de inflamar toda la región sin ofrecer solución rápida y global.

Una guerra prolongada debilitaría económicamente las potencias más involucradas, dividiría al frente belicista y avivaria las rivalidades entre los imperialismos dominantes en busca de una nueva dirección. Las consecuencias de la guerra del Golfo y de los esfuerzos por imponer un nuevo orden internacional pueden desencadenar una nueva ola de luchas antiimperialistas en los países dependientes. En EEUU, y en numerosos países de la coalición, las primeras movilizaciones contra la guerra y por el retiro de las tropas han demostrado las posibilidades de un poderoso movimiento contra la guerra.

IV. Transformación y descomposición de los regímenes burocráticos de Europa Oriental: ¿qué repercusiones?

1) La caída de las dictaduras burocráticas en Europa Oriental y las convulsiones del régimen soviético constituyen el principal acontecimiento político desde la Segunda Guerra Mundial : la revolución china. Ninguno de los pai ses en cuestión se ha salvado de la crisis generalizada del sistema burocrático, subrayando su fracaso histórico.

Los levantamientos populares de la RDA, Checoslovaquia y Rumania, que expresan las aspiraciones democráticas v el rechazo de un sistema fundado er os privilegios y la opresion, han iberado una formidable energía social. En ese sentido, se trata de inicios de revoluciones antiburocráticas.

Buscando responder mediante reformas al bloqueo de la sociedad soviética y arriesgando sufrir explosiones sociales anunciadas por Polonia, la política de Gorbachov se quedó a medio camino. Las raíces sociales de la crisis de dominación burocrática y de los intentos de reformas residen en el antagonismo que opone a la burocracia y a proletariado en el seno de esas sociedades que se han transformado. La gestión burocrática, que expresa la forma tomada por la explotación específica en el interior de esas sociedades, entra en contradicción con el desarrollo cultural, técnico y social, y pone en el orden del día un intento por reestructurar el modo de dominación.

En ningún lado las reformas han tenido resultados atractivos a las aspiraciones populares por vivir mejor, que se han expresado cada vez de manera más independiente. Asímismo, la tentativa por evitar la crisis política y social mediante una reforma política que precediera a la reforma económica, el espacio abierto a la reconstitución de la opinión pública y a formas de organización política independiente y el desentendimiento soviético que eliminó el miedo a una intervención militar, contribuyó a precipitar la explosión.

Un equilibrio internacional se ha roto sin que uno nuevo despunte. No sólo se trata de una crisis de los países del Este sino el inicio de una crisis de las relaciones globales instauradas al final de la guerra, que puede desembocar en crisis nacionales y sociales profundas. El relanzamiento de la política de coexistencia pacífica con el imperialismo se hizo en detrimento de las fuerzas revolucionarias mediante una nego ciación global sobre los llamados conflictos regionales.

2) Estas convulsiones ya empiezan a impulsar cambios en el movimiento

Página 7

obrero internacional.

La socialdemocracia saca partido, por el momento, del rechazo provocado por las dictaduras burocráticas; tiende a aparecer como garante de una "tercera vía", , la del capitalismo democrático y moderado.

La crisis del "movimiento comunista internacional" alcanza un punto crítico La base social de los partidos comunistas tradicionales ha sufrido una erosión. Sus lazos con la burocracia soviética se han debilitado y han atravesado muchas crisis.

Un amplio abanico de organizaciones y corrientes, con historia y experiencia propias, buscan una vía política independiente del estalinismo y la socialdemocracia: condena de la masacre de Tienanmen, recepción positiva de la caída del muro de Berlín, apoyo crítico a la revolución cubana y posición indisociablemente antiimperialista y antiburocrática.

Los resultados positivos concretos de esta recomposición permanecen, por ahora, minoritarios y dispersos. La aparición de una oposición socialista e internacionalista en los países del Este podría darles un nuevo aliento.

3) El estalinismo no ha sido un simple desvío de un curso preestablecido de la historia ni un simple paréntesis que pudiera ser cerrado. Sus monstruosidades ejercen todo su peso y sus fantasmas acosan el presente. El proyecto de liberación socialista ha quedado hipotecado, las palabras ya no tienen el mismo sentido ni encierran las mismas promesas que a principios de siglo ante a aplastante mayoria de las y los trabajadores. Los pueblos que rechazan masivamente el estalinismo no se movilizan únicamente contra la dictadura totalitaria y por las libertades democráticas. Expresan también el sentimiento de un fracaso económico y social al no ver del capitalismo más que los logros de las principales metrópolis imperialistas. No hemos terminado de pagar el precio de esto. La memoria y la esperanza tienen que ser reconstruídas.

La revolución política comienza por reivindicaciones democráticas (elecciones libres, pluripartidismo, independencia sindical, libertad de expresión y autodeterminación de las nacionalidades) comunes a las fuerzas que luchan por la democracia socialista y a las que buscan la restauración capitalista. No obstante, ambas vías se distinguen, no sólo por el contenido social de la lucha sino también por la concepción misma a) La ruptura de la amarra burocrática libera corrientes contradictorias. Las experiencias acumuladas, desde los levantamientos de Polonia y Hungría de 1956 hasta el congreso de Solidarnosc en 1981, pasando por Checoslovaquia en 1968, permitían pensar que la base social de la propiedad estatizada favorecería una dinámica de autogestión y democracia socialista contraria a la lógica de restauración capitalista.

b) Esta esperanza no ha sido confirmada por la dinámica actual. En la mayoría de los casos (exceptuando Polonia y los movimientos de huelga en la URSS), los trabajadores se han movilizado, en tanto que ciudadanos, alrededor de las reivindicaciones de democracia política y no en un movimiento obrero independiente. Las formas de autorganización se han mantenido mucho más embrionarias que las aparecidas en 1956 con los consejos obreros húngaros o que las que se expresaron a través del congreso de Solidarnosc en 1981. Los núcleos de un movimiento socialista antiburocrático, como los aparecidos en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia, fueron desarticulados por la represión burocrática. La situación sigue marcada por el carácter marginal de las corrientes revolucionarias y la debilidad de corrientes socialistas o incluso clasistas.

c) Mientras que la huelga de masas de agosto de 1980 y la constitución de Solidaridad abrieron la vía de los movimientos antiburocráticos de masas, el aislamiento relativo de los trabajadores polacos y su desarme político permitieron a la burocracia infligirles una derrota parcial mediante el estado de gencia, insuficiente para aplastar el movimiento social, aunque suficiente para atomizarlo, quebrar su dinámica e influir sobre la evolución política de las oposiciones en el conjunto de los países del Este. democráticas de las nacionalidades oprimidas forman parte integrante de la revuelta antiburocrática. Expresan los dos a siglos de opresión. Sin embargo, su dinámica actuales dan fe de la incapacidad del movimiento obrero para encarnar una solución de conjunto y para ofrecer una perspectiva a la crisis que atraviesan esos países.

e) Las corrientes favorables a una restauración de la economía capitalista, a pesar de su heterogeneidad, están, por el momento, a la ofensiva. La evolución desde el Solidarnose que organizaba las huelgas al que apoya al gobierno que se opone a éstas, la trayectoria de corrientes políticas como el KOR o el resultado de las elecciones en la RDA indican el cambio de la si-

4) La situación que se desarrolla desde 1989 en Europa oriental encuentra su origen en la crisis estructural de las sociedades dominadas por la burocracia, pero en la coyuntura internacional de los ochenta. El sistema establecido por la burocracia se ha mostrado incapaz de mantener de manera duradera la competencia con las metrópolis capitalistas en el terreno del desarrollo de las fuerzas productivas. El desorden económico apareció ahí como resultado directo del poder burocrático. A partir de las reivindicaciones democráticas (elecciones libres, pluripartidismo, independencia sindical, libertad de expresión autodeterminación de las nacionalidades), coherencias divergentes se expresan en cuanto a la solución de conjunto: democracia socialista o integración en el seno del capitalismo occidental. Esta diferenciación repercute sobre la concepción misma de la democracia: sea la extensión del poder de los ciudadanos productores a todos los terrenos, en el marco de un sistema de autogestión generalizada, sea su limitación a un parlamentarismo copiado de las instituciones burguesas del Oeste, liberando el campo social a los apetitos de las fuerzas capitalistas y de las mafias salidas de la burocracia

Durante las experiencias anteriores, desde los levantamientos en Polonia y nemana de pan 1a60 pa ca

Hungría en 1956 hasta la constitución de Solidarnosc en 1980, pasando por la primavera de Praga, se manifestaba una dinámica de autorganización y el surgimiento de parcial de soluciones socialistas. Las reivindicaciones de autonomía en la administración de las empresas y de reformas mercantiles se insertaban en una aspiración confusa a un socialismo autogestionario. Hoy, frente a la debacle económica y el dinamismo del capitalismo occidental, concluyen en ilusiones en las virtudes del mercado. Ahora bien, el desarrollo desigual y combinado del capitalismo a nivel internacional, demostrará la imposibilidad de Europa Oriental para alcanzar el nivel de desarrollo de Occidente. A lo sumo, esos países pueden esperar un desarrollo relativo y dependiente a costa de un desempleo masivo y un aumento rápido de las desigualdades sociales. V. La crisis específica de los regímenes burocráticos

1) Sería falso ver de manera retrospectiva el desarrollo de la URSS a través de la imagen de los años llamados de "parálisis" de finales de la era de Breznev. Durante los años de Stalin hubo una mutación social y económica colosal, a pesar de haber sido realizada bajo el yugo de la dictadura burocrática. Esta mutación estuvo marcada desde un inicio por las deformaciones de la construcción socialista "en un solo país". Bajo el látigo de la burocracia, se reprodujeron, en poco tiempo, los horrores de la acumulación primitiva. El carácter autoritario y burocrático de la planificación, así como de sus intentos de reforma, siempre ha constituído un freno relativo al desarrollo de las fuerzas productivas y sobre todo ha llevado al máximo su costo social. Sin embargo, permitió un desarrollo rápido de las

Página 8

fuerzas productivas y un crecimiento económico extensivo, y la consolidación del reino de la burocracia sobre esta

2) Después de la primera fase de acumulación e industrialización pesadas, la diversificación de la producción, el mejoramiento de la distribución y del consumo toman una importancia creciente. El conservadurismo burocrático, la ausencia de democracia y la lógica de la construcción del socialismo en un solo país, o en un solo "campo" obstaculizan la aplicación generalizada de las innovaciones tecnológicas. El freno tiende entonces a la parálisis. A partir de mediados de los setenta, las tasas de crecimiento de las economías planificadas declinan de manera espectacular, paralelamente a la crisis de los países imperialistas. La caída de los precios de las materias primas agrava la situación. Mientras que los créditos fáciles de esa misma década contribuyeron, durante un quinquenio, al mantenimiento del consumo, la crisis de la deuda, en un inicio ocultada, estallo, obligando, bajo la presión del FMI, a aplicar políticas de austeridad en Europa Oriental (con sus dramaticas consecuencias en Rumania). Además, el presupuesto de la URSS y de los países del Este se vio muy mermado por el relanzamiento de la carrera armamentista. Las burguesías imperialistas responden a las crisis buscando aumentar la productividad, introducir tecnologías modernas, a costa de un desempleo estructural masivo. Por el contrario, se supone que las economías burocráticamente planificadas aseguran el empleo sin poder compensar la ausencia de competencia con la movilización voluntaria y la iniciativa democrática de los productores asociados.

3) A pesar de la existencia de un desempleo marginal, esas sociedades se caracterizaban por la seguridad del empleo, el caracter no mercantil de la fuerza de trabajo y la escasez de mano de obra, la distribución de bienes y servicios esenciales a precios bajos e ingresos ampliamente inconexos con el trabajo realmente realizado. El conjunto de dichas características ha estado marcado a la vez por la reducción drástica de los mecanismos de mercado y por la dominación burocrática. Profundamente corroídos por el parasitismo burocrático (mal empleo, derroche, organización burocrática del trabajo, dIstribución mermada por los privilegios y la corrupción), esos logros no podían ser satisfactorios. El marasmo económico general, la corrupción generalizada en el sector de la distribución y los destrozos ecológicos han relativizado su valor. La escasez de medicamentos y la mala calidad de la atención médica, anula las ventajas de la medicina gratuita. Sin embargo, este modo de distribución y de seguridad del empleo constituyen, no obstante, obstáculos al restablecimiento del capitalismo.

Los logros sociales (educación, salud y vivienda) de la posguerra ya han sufrido la repercusión de la parálisis y de las dificultades presupuestarias. De ello resulta un retroceso de las condiciones de vida, que se resiente tanto más en la medida en que sufre la comparación inmediata con los países capitalistas más ricos de Europa Occidental, y una crisis de legitimidad de la dominación burocrática. Esta degradación social influye sobre los trabajadores de Europa Oriental, sobre su confianza en sí mismos, sobre su convicción de poder resolver los problemas de su desarrollando una democracia socialista a partir de las estructuras de propiedad estatizadas. Sus efectos se agregan al sentimiento de parálisis resultante del fracaso de las reformas económicas anteriores y de la represión de los intentos de rebelión antiburocrática.

4) Las grandes esperanzas de la época de Kruschev y las promesas de alcanzar y rebasar el nivel de vida de los países imperialistas antes del fin del siglo han quedado muy atras. Las perspectivas de reestructurar las relaciones económicas del CAME son cada vez menos creíbles. La brecha que había sido reducida durante la posguerra entre países capitalistas desarrollados y economías planificadas se ha vuelto a abrir. En comparación, no con el conjunto de los países capitalistas incluyen la miseria del Tercer Mundo en tanto que condición para su funcionamiento- sino con los países de Europa Occidental, los logros del "socialismo realmente existente" son percibidos como relativos y cada vez menos reales. No pueden ser salvaguardados defendiendo el sistema actual de planificación sino sólo mediante su desarrollo cualitativo, derrocando los privilegios burocráticos e instaurando el control democrático de la producción, de la urbanización, del medio ambiente y de todos los aspectos fundamentales de la VI. Reforma burocrática, restauración del capitalismo: ¿a qué precio?

1) La primera ola de la revolución antiburocrática no ha conducido a la conquista del poder por parte del proletariado, ni siquiera a la formación de un poder político alternativo organizado: el proceso de autorganización permaneció limitado; el orden antiguo sólo fue cuestionado parcialmente en las empresas y los lugares de trabajo. Tampoco ha llevado a la toma del poder por la burguesía. Existen sectores de la pequeña burguesía tradicional, de la intelectualidad y de la burocracia que aspiran a convertirse en clase dominante y a dirigir, para su beneficio, un proceso de restauración capitalista. En lo inmediato, su fuerza social es demasiado limitada para esperar conducir una transición estable hacia el capitalismo. La burocracia ha sufrido una derrota y ha conocido un proceso de desmembramiento desigual según los países. Parte de las instituciones ha sido desmantelada o desestabilizada. Pero el aparato burocrático sigue, en lo esencial, ocupando el poder.

2) La derrota del Partido-Estado que evidencia la debilidad social y la heterogeneidad de la burocracia desmiente claramente los discursos ayer a la moda sobre el "expansionismo totalitario". A pesar de que la burocracia parasitaria no traduce el advenimiento de un nuevo modo de producción, sí es capaz de tener iniciativas. Condenada a maniobrar en equilibrio entre el imperialismo internacional, por un lado, y el proletariado y la revolución mundial, por el otro, unida por el ejercicio del poder político y la defensa de sus propios privilegios, la burocracia se divide, en la crisis, en corrientes reformadoras, abiertamente partidarias de la restauración del capitalismo y otras conservadoras o neopopulistas en proporciones según la función social de los diversos sectores que la componen y la correlación de fuerzas nacional e internacional. En la situación actual, las corrientes reformadoras en la URSS han logrado reformar las instituciones, dencializar" el régimen y resquebrajar el monopolio del partido único. La burocracia reformadora intenta así deshacerse de los conservadores más duros e imponer relaciones institucionales diferentes entre el Estado y la sociedad, susceptibles de gozar de un consenso mínimo y de renovar la legitimidad de su régimen. Por el contrario, un sector de la burocracia de Europa Oriental, al ya no creer en la supervivencia de un sistema reformado y al constatar la renuncia de Gorbachov a controlar a los países de Europa Oriental, espera poder convertir sus privilegios en propiedad capitalista retornando a la economía capitalista.

3) Los privilegios parasitarios constituyen un fondo de acumulación demasiado limitado para poderse transformar en capital nacional, permitir la compra de empresas ofrecidas a la privatización y hacer de las altas esferas de la nomenklatura una nueva burguesía competitiva frente a sus rivales de Europa Occidental. La compra de empresas por quienes eran la víspera "nomenklaturistas" ha de suscitar una feroz resistencia entre los trabajadores llenos de ilusiones sobre las promesas de la "economía de mercado". La res-

Página 9

tauración capitalista no puede restringirse a la penetración del capital extranjero, a las privatizaciones ni a las empresas mixtas (joint ventures). El llamado a los capitales extranjeros, una cierta privatización y el recurso a mecanismos de mercado podrían hacerse bajo control social si se subordinaran a criterios discutidos públicamente y asegurando reconversiones que protejan el derecho al empleo, la educación y la salud para todos. Sin embargo, la existencia de inversión privada, privatización limitada o el llamado al capital extranjero no son suficientes para consumar la restauración.

-Esta implicaría que se restableciera de manera global el papel del mercado como regulador social, el desempleo masivo, las reestructuraciones industriales, el desmantelamiento de los logros sociales elementales y el ingreso brutal de tales economías al mercado mundial. Para que se consume el proceso de restauración, tendría que combinarse el control del poder por una fuerza capitalista constituída, la modificación institucional de los principales engranajes del Estado y, sobre todo, la sumisión de las relaciones sociales a la producción mercantil generalizada gobernada por la ley del valor.

•No hay que imaginar la contrarrevolución restauradora como una imagen invertida de la revolución socialista. Tiene otras bases y otros mecanismos. Desde que la coherencia de las instituciones empezó a resquebrajarse, la presión del mercado mundial ejerce toda su influencia. Por ahora, la derrota de la burocracia ha alcanzado al cuestionamiento parcial de ciertos elementos esenciales del aparato de Estado (policía política); pero no ha habido una destrucción total de dicho aparato, ni ha sido tomado por una fuerza coherente, capaz de conducir tal proyecto La privatización y la penetración capitalista siguen, por el momento, limitadas. No dejarán de provocar grandes resistencias entre los trabajadores industriales y agricolas.

Ya está apareciendo una diferenciación en el interés que ofrecen a esos países los capitalistas occidentales. Las inversiones fluyen más a Checoslovaquia, que ha logrado estabilidad política y una relativa solidez económica, que a Polonia, devastada e incierta, por no hablar de Rumania. El destino de los países de Europa Oriental se disocia.

4) El dominio del poder estatal por fuerzas partidarias del capitalismo es un instrumento esencial de dicha transformación. Pero la principal fuerza restauradora reside en el capital extranje. ro, que ya ahora ejerce una presión colosal mediante el FMI y los bancos, que se organizan para la reconquista. La dinámica actual de cuestionamiento del poder burocrático está marcada por los programas de liberalización y privatización subordinados a la lógica del FMI.

Pero el proceso se enfrenta a obstáculos considerables. Su costo colosal exigiria disponer de capitales que ya han sido movilizados para compensar el déficit americano o para invertir en los países dependientes. La restauración sólo podría realizarse mediante la instauración de nuevas formas de dependencia en el centro mismo de Europa y la aparición de un subdesarrollo en el continente. Lejos de ingresar de manera tardía al club de los países capitalistas desarrollados, esas sociedades estarían llamadas a ocupar un lugar subordinado y dependiente en la nueva jerarquía mundial que está en gestación

5) La consumación de la restauración implicaría diferenciaciones sociales profundas en las que habría algunos ganadores, pero una mayoría de "perdedores" , en especial las mujeres, amenazadas de expulsión de la actividad directamente productiva, sujetas, ya hoy. a ofensivas religiosas oscurantistas. Pasa por conflictos y resistencias muy profundas, divisiones de interés y de concepción tanto en las filas de la burocracia como en las de la burguesía y el

Convencidos de la necesidad de destruir completamente el monstruoso Estado de la burocracia por medio de una movilización que restituya a los trabajadores la integridad de sus derechos, trabajamos para que el movimiento social, respondiendo a las aspiraciones democráticas, les dé una perspectiva opuesta tanto a la restauración capitalista como a los remiendos burocráticos. Estamos por un proyecto socialista enriquecido con la crítica radical del es talinismo, del productivismo, del trabajo alienado y del saqueo desenfrenado de los recursos naturales

-Conforme el proceso revolucionario se desarrolla, los liberales de ayer se muestran como los autoritarios del mañana: luchamos por el desmantelamiento efectivo de los aparatos represivos y de la casta de oficiales; el derecho a la organización democrática de los soldados; la abolición de todos los privilegios burocraticos y el rechazo de los nuevos privilegios del dinero, el pluripartidismo. la etectiva igualdad de derechos, la independencia sindical, el derecho al

-No defendemos ni la integridad estatal de la URSS tal como fue impuesta de manera burocrática, ni el grado y contenido de las nacionalizaciones burocráticas: luchamos por la autodeterminación de las nacionalidades y el respeto de su derecho a la independencia, única forma de preservar las posibilidades de una libre asociación de repúblicas socialistas liberadas de la tutela burocrática.

-Pero nosotros ligamos las reivindicaciones de la democracia política con su contenido social: rechazo de las privatizaciones presentadas como recetas milagrosas y de sus consecuencias sociales (paro); .rechazo de los dictados del FMI, del condicionamiento político de la ayuda y los créditos; anulación de la deuda; defensa de la perspectiva de una economía democráticamente planificada, en condiciones de igualdad dentro de instituciones confederadas europeas; desarrollo de formas de organización internacionales de la clase trabajadora y los movimientos sociales; desarrollo de un programa de autogestión generalizada tanto en las estructuras de producción (lugares de trabajo, ramas de industria) como en los territorios (municipios, regiones, nacionalidades); gestión de la producción por los trabajadores, elección y revocabilidad de los cuadros y de las direcciones; autonomía de las colectividades que permitan el control social efectivo sobre el alojamiento, la urbanización, la sanidad, la educación, en el marco de un plan de desarrollo autogestionado y ecológico.

-La democracia no se identifica con las elecciones parlamentarias: primado de la democracia directa sobre la democracia representativa, revocabilidad de los cargos institucionales, representación directa de las unidades sociales capaces de ejercer este control en función de su práctica colectiva en los lugares de producción, en los barrios y en los pueblos.

6) La primera etapa, en gran medida espontanea, de la revolución antiburocrática muestra la necesidad de un partido revolucionario capaz de combatir tanto a la burocracia como a las fuerzas partidarias de la restauración del capitalismo, de definir un proyecto de sociedad socialista y democrática, de reanudar la practica internacionalista y de luchar contra las ideologías domi-

-En la etapa actual, la primera tarea sigue siendo la conquista de la independencia política de clase, incluso entre las nacionalidades oprimidas

-Así como la unidad de acción por reivindicaciones democráticas incluye sectores liberales, con el criterio estricto de una movilización unitaria y eficaz con objetivos precisos, se impone un procedimiento de frente único, contra las privatizaciones, la militarización o los dictados del FMI, con todos los sindicatos, movimientos sociales y partidos desde el momento en que ya no estén confundidos con el Estado

Varias hipótesis están abiertas. No sólo la de la restauración capitalista a cierto plazo y la de un nuevo auge de la revolución antiburocrática, sino también la de que la situación se deteriore o que haya un desmembramiento social o, incluso, que se de un golpe represivo. Lo más probable parece ser un periodo convulsivo de inestabilidad políti-

Página 10

ca, de reorganización social, de confrontaciones parciales o incluso de desmembramiento. En este proceso se definirán los protagonistas y se forjarán los instrumentos de la lucha ahora apenas embrionaria.

Aunque surge de las mismas contradicciones de fondo, la evolución de la situación en la URSS es distinta de la de los países de Europa Oriental. A pesar de la contrarrevolución estalinista y de que el cuestionamiento del estalinismo conduce en ocasiones a poner en duda a la propia revolución, el origen revolucionario sigue teniendo su peso. El inicio de las movilizaciones obreras del verano de 1989 ha comenzado a generar diferenciaciones politicas y a influir corrientes minoritarias que expresan la preocupación por crear organizaciones socialistas implantadas entre los trabajadores, que luchen por formar sindicatos independientes. Asímismo, la cristalización burocrática es más profunda y masiva que en los

Las corrientes conservadoras tienen posiciones de fuerza. Están en condiciones de explotar los conflictos nacionales intentando movilizar a los trabajadores rusos contra los movimientos independentistas. La dimensión de la cuestión nacional y las consecuencias de la opresión burocrática agudizan aún más el carácter específico de la sociedad soviética.

Al haber experimentado movimiento más potente de organización independiente de la clase obrera en la última década, Polonia sigue ocupando un lugar específico. La situación sigue marcada por los efectos contradictorios de los éxitos obtenidos por los trabajadores (formación de un sindicato de masas independiente de la burocracia, marginación de las fuerzas políticas post-estalinistas) y por las derrotas que han sufrido (estado de guerra, descenso del nivel de vida, sumisión a los dictados imperialistas del gobierno formado en 1989 bajo el impulso de Solidarnosc). En medio del marasmo económico, el compromiso entre el régimen de Jaruzelski y la dirección de Solidarnosc ha contribuido a apagar la llama de las luchas de 1988.

El alejamiento de la dirección de Solidaridad respecto de la base y el retroceso del nivel de conciencia y de organización dejaron el campo libre al desarrollo de corrientes populistas que sacan su identidad de las tradiciones políticas más retrógradas, así como en la defensa demagógica de ciertas exigencias populares. Ahora bien, la supervivencia de una tradición de organización democrática de la clase obrera puede permitir, con base en nuevas luchas, la aparición de fuerzas políticas que se inspiren en los logros de Solidarnose en 1981.

VII. El reto democrático en China Las dificultades encontradas para centralizar de nuevo la económia y controlar las fuerzas desatadas durante la época de reformas obligan a la dirección del PCCh a andar a tientas, incapaz de dar nueva estabilidad a su po-

La inestabilidad política y el descontento social acumulados desde hace décadas y evidenciado por las manifestaciones de 1976, la resistencia pasiva de los obreros y campesinos, el estancamiento económico, en especial en la agricultura, han forzado a la burocracia reinante a iniciar reformas económicas que combinan una distensión parcial de su control sobre la economía, con el mantenimiento de su monopolio sobre el poder político. Desde 1978, la idea de restablecer el carácter mercantil de los medios de producción y de la fuerza de trabajo se ha afirmado. El poder ha sido parcialmente descentralizado en lo referente a la administración de las empresas y de las provincias; la coerción sobre los campesinos se ha relajado; las regiones costeras han sido abiertas a las inversiones extranjeras (extrayendo así los recursos del interior hacia esas regiones y al extranjero), y la burocracia ha querido cobrar a los trabajadores y campesinos el precio de esas reformas, favoreciendo los contrastes sociales. Se ha levantado el control de algunos precios y se ha libe rado la comercialización de ciertos medios de producción. A pesar de un aumento inicial del nivel de vida medio, esas medidas se toparon con un auge importante de la resistencia contra el aumento de los precios y la disminución consecutiva del nivel de vida. La reforma económica, que beneficiaba esencialmente a los privilegiados, causó desilusión y alimentó nuevas aspiraciones a la democracia y a las libertades políticas. En el seno mismo de la burocracia, incluso si una parte limitada de ella estaba dispuesta a buscar una nueva base de poder en nuevas formas de propiedad, el grueso del aparato seguía basando su poder, en lo fundamental, en el control burocrático de los medios de producción estatizados.

La explosión del movimiento de 1989 por la democracia política y los acontecimientos de Europa Oriental han dado la señal de alarma a la burocracia. Los elementos pequeñoburgueses y burgueses que han surgido y desarrollado durante la década de reformas, concentrados en los litorales, son aún demasiado débiles para equilibrar el poder de las direcciones centrales. La dirección central de la burocracia sigue siendo decisiva para su control sobre los principales recursos. La explosión popular de 1989 ha llevado a la burocracia a endurecer su control político y a frenar temporalmente su ofensiva contra las conquistas esenciales de los trabajadores y campesinos, sin por ello dar por terminado su curso de "liberalización" económica.

Finalmente, la burocracia no ha encontrado más salida que acordar nuevas concesiones al capital extranjero y a los elementos capitalistas locales, y de aumentar sus ataques contra las masas trabajadoras, a la vez que los burócratas de todos los niveles buscan soluciones individuales al futuro incierto del dominio burocrático al modo antiguo. Entre la burocracia, el equilibrio del poder y la dinámica de retorno al capitalismo, sigue orientándose a la determinación de la dirección para contener las fuerzas centrifugas. La respuesta que se ha ido formulando desde 1988 y en el movimiento democratico de la clase obrera subraya su papel cada vez más importante en la oposición a la dinámica de restauración.

El movimiento por la democracia política que estalló en la primavera de 1989 constituye un hito en la lucha popular contra la burocracia. Esta movilización de los estudiantes y de las masas urbanas en la mayoria de las grandes ciudades constituía una reacción a los diez años de reforma económica, de corrupción desatada, crecimiento de las desigualdades sociales. Para los estudiantes, los trabajadores y sus aliados, la exigencia central era la de la democratización política concebida como la única vía para salir de la parálisis y del retroceso sociales. El papel del partido comunista fue abiertamente desafiado y cuestionado, desembocando en una protesta radical de la legitimidad del partido-Estado. A corto plazo, la represión consecutiva a la intervención militar del 4 de junio buscaba eliminar las organizaciones autónomas embrionarias de los estudiantes, intelectuales y trabajadores, así como disuadir toda resistencia popular. A mediano plazo, sin embargo, el recurso a una represión militar brutal por parte de una burocracia desacreditada manifiesta a la luz del dia su incapacidad para reformarse

Las luchas estudiantiles eran signos premonitorios de la intervención de los trabajadores urbanos en la arena política. Los trabajadores comenzaban a movilizarse y organizarse, provocando una desintegración parcial de los aparatos del partido. Brigadas de obreros se presentaron ante campesinos para pedirles su apovo a la lucha de los estudiantes. En ese sentido, el movimiento de 1989 representaba la continuación del movimiento democrático iniciado en 1976. Durante las primaveras de Pekín de 1978 y 1981, los disidentes, en especial antiguos guardias rojos de la Revolución cultural, se habían organizado en pequeños grupos en torno a vivas discusiones acerca del desarrollo

Página 11

de China. La mayoría de los "samizdats" de esta época trataban la democracia política asociada a la autogestión y a la planificación económica. Algunos militantes de esa época, liberados de prisión posteriormente, formaron parte de los animadores de la primavera de 1989. Ese movimiento también puso en evidencia las debilidades de un movimiento obrero atomizado durante tanto tiempo, el aplastamiento de su conciencia, los efectos de años de reformas económicas y de ofensivas ideológicas y el aumento de la desmoralización ante la falta aparente de alternativas Esas son las debilidades que deben ser superadas pra orientarse hacia una revolución popular que busque derrocar a la burocracia y defender los logros de las masas obreras y campesinas contra los efectos de una restauración capitalista. Vill. La unificación alemana

1) El 3 de octubre de 1990 se consumó la absorción de la RDA por la RFA. Las condiciones de esta unificación subrayan el viraje actual de la situación mundial. La restauración del capitalismo en el territorio de la RDA, la extensión del poder político de la burguesía germano-occidental sobre los escombros de la dictadura estalinista destruida por el movimiento popular del otoño de 1989 y la formación de un Estado imperialista alemán fortalecido constituyen una victoria del imperialismo y un cambio de la correlación de fuerzas a su favor en Europa.

2) Este desenlace rápido resulta de la combinación de varios factores:

-El deterioro relativo de la situación económica y social de la RDA respecto a la de la RFA, en el marco de la crisis estructural común al conjunto de las economías de mando burocrático. Desde mediados de los ochenta a más tardar, el sistema de la RDA estaba agotado. El nivel de la productividad del trabajo era 50% inferior al de la RFA. Las capas inferiores y medias de la burocracia habían pasado de la pérdida de confianza en la dirección a la pérdida de confianza en el sistema en su conjunto, a la vez que emergian movimientos de oposición.

-Aunque las primeras movilizaciones, hasta la apertura del muro, eran en lo fundamental antiburocráticas y estaban animadas por corrientes que se reclamaban del socialismo, no existia una dirección reconocida, implantada, experimentada y preparada a orientar ese combate a la vez contra la burocracia v contra el imperialismo; la confianza de la clase obrera en sí misma y en su capacidad a administrar la sociedad había sido destruída por años de opresión burocrática y desgastada por el sentimiento de quiebra económica.

-En esas condiciones, la existencia de un sentimiento nacional frustrado por la división punitiva del país y su tutela humillante, impuestos al final de la guerra por los imperialismos victoriosos y la burocracia soviética, la unidad a cualquier precio ofrecía para la mayoría alemanes la única perspectiva inmediata, sin plantearse su costo so-

-El poderío económico y financiero de la RFA ejercía una gran atracción a los ojos de una población golpeada por el retroceso social y sin salida positiva

3) Opuesta desde el primer día a la división forzosa de Alemania, la IV Internacional siempre se ha pronunciado a favor de la perspectiva de una Alemania unida y socialista.

-En los países imperialistas nos hemos pronunciado por la retirada incondicional de las tropas imperialistas de Alemania y contra la pretensión de las potencias aliadas victoriosas de la 2ª Guerra Mundial para determinar el porvenir de Alemania.

-Asimismo, hemos defendido el derecho incondicional a la autodeterminación de los alemanes del Este, incluso si ese derecho llevaba a una unificación con la Alemania imperialista, y nos habríamos movilizado contra cualquier intento por negar por la fuerza el ejercicio de ese derecho.

-Sin embargo, sin dejar de defender ese derecho imprescindible, hemos dicho que nosotros no éramos partidarios de la unidad de Alemania sin más; que estábamos contra la unificación capitalista y el plan Kohl y contra las consecuencias que esto tendría sobre los trabajadores de la Alemania unificada sobre esas bases; que los trabajadores de la RDA deberían responder a las condiciones de Kohl planteando sus propias condiciones previas a la unificación: garantía del pleno empleo, mantenimiento de los alquileres y servicios sociales baratos, del derecho constitucional al empleo, del derecho al aborto, el rechazo restituir las tierras a sus propietarios de antes de 1945; que deberían multiplicarse los lazos con el movimiento obrero de Alemania occidental para establecer una plataforma común de lucha por la semana laboral de 35 horas, el establecimiento de un fondo de equiparación salarial, el derecho de voto para los inmigrantes en ambos lados, la supresión de la policia política v de las leyes discriminatorias al empleo en Occidente, la desmilitarización,...

4) Ahora, ya se dejan sentir las consecuencias de esta unificación bajo las condiciones de la burguesia germano-occidental y a marchas forzadas. La sociedad fiduciaria establecida por los gerentes del Oeste para administrar 8 mil empresas (con 6 millones de asalariados) del Este destruye masivamente los empleos y transforma lo que queda del aparato industrial en apéndice de las grandes transnacionales imperialistas. Las inversiones productivas siguen siendo pocas mientras que el mercado de consumo es conquistado por los productos occidentales, provocando una grave crisis en la agricultura. El Este se convierte en una región anexada y subdesarrollada con ciudadanos de segunda clase. Sus exportaciones se derrumbaron, puesto que sus clientes han debido pagar sus importaciones con divisas fuertes. Entre la caída del muro y la unificación, el número de empleos se redujo en un 10%; varios cientos de miles de alemanes orientales van ahora a trabajar al Oeste, algunos ilegalmente otros a tomar empleos eventuales o muy mal pagados.

la tasa de desempleo reconocido en el Este era del 17%, uno de las más altas de Europa. Así, la unificación de Alemania se ha consumado políticamente, mas no social ni económicamente.

El aumento del desempleo en el marco del Estado unificado deteriora la corelación de fuerzas entre las clases en el conjunto del pais. La legislacion contra los refugiados e inmigrantes ha empeorado. La extensión al Este de la legislación represiva sobre el aborto está prevista en un plazo de dos años. La pertenencia de la Alemania unificada a la OTAN permite a ésta extender su campo de acción hasta la frontera pola-

5) En el terreno político, la unificación ha beneficiado a los partidos de derecha. Aparece como un éxito de Kohl. En el Oeste, la corriente socialista en el interior del SPD prácticamente ha desaparecido. El DKP ha sido barrido. La mayoría de los Verdes ha deslizado hacia la derecha. Sin embargo, los efectos de la reunificación pueden estimular luchas de resistencia y suscitar explosiones obreras. Los medios burgueses están inquietos ante el costo económico de la operación y de su compatibilidad con los compromisos europeos. En fin, si la unificación capitalista constituye una derrota política del movimiento obrero, el intento por hacer que los salarios financien el asunto corre el riesgo, sobre todo en el Oeste, de toparse con una clase obrera poderosa, bien organizada y apegada a sus conquistas. La burguesía ha aceptado, pues, correr el riesgo. IX. La onda de choque en el Tercer Mundo

1) La crisis y el recrudecimiento de la competencia aumenta las desigualdades en el interior de los países imperialistas, entre esos países y entre estos y las economías planificadas. Condena a la mayoría de los países dependientes a una nueva espiral de subdesarrollo.

Página 12

Esta situación forma parte de las condiciones de funcionamiento del capitalismo a escala internacional. Es un producto inevitable de los "milagros" ofrecidos para seducir, con los esplendores del mercado, a los trabajadores de Europa del Este, China y la URSS. Más de 700 millones de seres humanos sufren de una depauperación absoluta. La diferencia entre los países imperialistas y los países semicoloniales se ha agudizado. El "mercado" condena a los pueblos de la gran mayoría de esos países a un deterioro espectacular de sus condiciones de vida. El crecimiento de las economías imperialistas descansa sobre esta opresión agravada. Los organismos internacionales utilizan la deuda como arma política para disciplinar y modernizar la pobreza, negando la soberanía nacional de los países que, apenas hace diez años, parecian ser los mejores situados para salir del atolladero del subdesarrollo. Los países de América Latina se han convertido en exportadores de capitales (servicio de la deuda y fuga de capitales) en beneficio de las metrópolis imperialistas. El continente africano se hunde en la desesperación y amenaza con desmembrarse. El sub-continente indio corre el riesgo de ser devastado por los conflic tos étnicos. El Medio Oriente sigue siendo un polvorín. Las explosiones sociales y las sublevaciones populares se multiplican.

Sin embargo, la quiebra de las economías no capitalistas en el Este representa a la vez una crisis de perspectiva económica y la pérdida de lo que ilusoriamente se percibía como una retaguardia, "el campo socialista". Este creciente aislamiento de las luchas de liberación nacional, desde un punto de vista estatal y diplomático, no se compensa por el florecimiento de un nuevo internacionalismo militante. Así lo ilustran el carácter marginal de los movimientos de solidaridad con Nicaragua y El Salvador (en comparación con el papel jugado por el movimiento contra la guerra durante la intervención en Vietnam), la debilidad de las reacciones a la intervención norteamericana en Panamá, a la nueva instalación de bases estadounidenses en Latinoamérica con la excusa de la lucha contra la droga y a las intervenciones francesas en Africa.

2) La derrota electoral del Frente Sandinista, en Nicaragua, se inscribe en ese panorama.

-La revolución sandinista triunfó en un pequeño pais productor de algunas materias agricolas y con una fuerte deformación causada por los años de dominación oligárquica e imperialista. Ahí se creía aún más difícil construir el socialismo en un solo país, ni hablar de una economía autárquica que garantizara un inicio de transición. A menos que se recurriera a una ayuda masiva del exterior y se recayera en una nueva dependencia, la única posibilidad de la revolución sandinista era buscar una acumulación a partir de sus exportaciones agrícolas y de una industrialización inicial de transformación de productos agricolas brutos en productos manufacturados. Tal perspectiva estuvo de entrada hipotecada por el esfuerzo de guerra impuesto por la agresión (50% del presupuesto y destrucción de las cosechas de exportación, fuentes de divisas) y la deformación de una economía condicionada por este esfuerzo.

-La imposibilidad de victoria de la revolución salvadoreña en 1980-81, la intervención yanqui en Granada en 1983 y sobre todo la grave derrota de la revolución guatemalteca en 1982 condenaron a la revolución sandinista a un aislamiento prolongado, sobre el cual, a partir de 1985, ha influído el proceso de negociación de los conflictos regionales entre el imperialismo y la burocracia. Esas negociaciones, que culminan con la cumbre de Malta, dejaron las manos libres al imperialismo para intervenir en Panamá y para sitiar a la revolución nicaraguense mediante una guerra llamada de "baja intensidad" , tendiente al estrangulamiento político y económico más que a la victoria militar.

-En esas condiciones, los dirigentes sandinistas se han esforzado por salvar la situación a largo plazo. Arrinconados en una economía de guerra, quisieron mantener relaciones internacionales diversificadas y evitar medidas de socialización rápida que habrían tenido efectos políticos interiores, aunque con consecuencias económicas imprevisibles. A pesar de la agresión, dieron una lección al mundo al no renunciar a la democracia, al pluralismo político y sindical y a la realización de elecciones generales en 1984 y 1990

La democracia que mantuvo por el Frente Sandinista no se identifica con la gran vigilancia internacional. Formalmente "libres" para los observadores, las elecciones, al efectuarse bajo el bloqueo económico, el chantaje del crédito y la presión militar en las fronteras, lo fueron mucho menos para los nicaragüenses. Sin embargo, el mecanismo democrático escogido por los sandinistas tiene todas las limitaciones e inconvenientes del parlamentarismo burgués: separación del ejecutivo y el legislativo (provocando un fortalecimiento del poder presidencial) y delegación del poder por seis años, sin que exista forma de control de parte de los electores. Una democracia directa podría haberse dado en Nicaragua bajo la forma de un poder popular, respetuoso de la pluralidad política, que garantizara, a la vez, un control permanente de los ciudadanos y la revocabilidad de la gente elec-

3) Las amenazas contra la revolución cubana se precisan. El ejemplo de la economia cubana, ampliamente socializada desde las expropiaciones de las multinacionales norteamericanas, estaba al borde de la quiebra a fines de los años 60. Sólo pudo sobrevivir a costa de los acuerdos con la COMECON y de la ayuda soviética. La reducción de esta ayuda podría provocar una crisis social y política. A pesar de graves deformaciones burocráticas, Cuba no puede ser equiparada con Rumania o las dictaduras burocráticas de Europa de Este. Tanto por la realidad de sus logros sociales en relación con otros países del continente como por su papel antiimperialista, su dirección mantiene una legitimidad revolucionaria. La defensa de la revolución cubana ante las amenazas imperialistas no implica una posición acrítica hacia su dirección. Por el contrario, pasa por el apoyo y el desarrollo de reivindicaciones democráticas en Cuba misma: por el pluralismo político, el derecho de expresión e información, la independencia de los sindicatos respecto del Estado, la separación del partido y el Estado.

4) Desde hace más de tres años, el pueblo palestino se encuentra en una estado de sublevación permanente en los territorios ocupados por el Estado sionista en 1967. Esta Intifada representa un hito de importancia capital. Es la primera vez que las masas palestinas dejan de someterse a la buena voluntad de los regímenes burgueses árabes o a la lucha de la emigración palestina para ponerse ellos mismos en lucha generalizada, crear sus propios instrumentos de movilización, multiplicando toda suerte de comités populares capaces de incorporar a la lucha cotidiana todas las capas de la población. La Intifada constituye así un reto permanente a las fuerzas de ocupación sionistas comprometidas en una escalada represiva que la opinión internacional no puede ya fingir ignorar. Ofrece un ejemplo vivo a las masas de los países árabes expuestas a la traición y la inercia de sus propios gobiernos. Exige de todos los trabajadores y movimientos antiimperialistas una solidaridad más activa con la causa palestina, por el retiro inmediato e incondicional del ejército israelí de los territorios ocupados en 1967, la detensa del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y al establecimiento de un Estado independiente en su territorio y su derecho a retornar al conjunto de los territorios de los que ha sido expulsado.

-La inmigración masiva de los judíos de la Unión Soviética hacia el Estado sionista los empuja hacia una nueva trampa sangrienta. Los gobiernos imperialistas y la burocracia soviética se han puesto de acuerdo para canalizar esta emigración e impedir a la mayoría de la gente de escoger el país de destino y no dejandoles más solución que reforzar la colonización de la Palestina ocu-

Página 13

pada y engrosar la carne de cañón del expansionismo sionista. Es por lo tanto necesario combatir el antisemitismo en la Unión Soviética para suprimir las causas que impulsan a los judíos a emigrar masivamente, y exigir que todos los países del mundo abran sus fronteras a la nueva ola de emigración de judíos de la Unión Soviética y que el Estado de Israel les permita partir hacia el país de su opción.

-La Internacional afirma su solidaridad con la resistencia nacional libanesa que combate la ocupación israelí y a sus agentes locales en el sur de Líbano. Se pronuncia por el retiro completo e incondicional de las tropas israelíes de ese pais.

5) En Africa, el peso de la deuda exterior, combinada con la corrupción de las clases dirigentes que han robado a sus países, conducen a una depauperación absoluta de los trabajadores, de los campesinos y de las capas populares. Después de 30 años de de regímenes de partido único en la mayoría de los países, movilizaciones de masas obligan a las burguesías neocoloniales en el poder a aceptar el multipartidismo, la libertad de expresión y asociación y el principio de elecciones libres. Esas movilizaciones son resultado de factores internos (efectos insoportables de las políticas llamadas de ajuste del FMI, descrédito creciente de capas dirigentes represivas y corruptas) y externos (eco de la caida de dictaduras estalinistas, maniobras imperialistas por superar el riesgo de derrocamiento brutal de sus aliados locales).

Ahora bien, a falta de un movimiento obrero y revolucionario independiente, esos movimientos se encuentran en la mayoría de casos bajo la hegemonía de partidos populistas burgueses, de los cuales algunos se reclaman socialdemócratas. La incapacidad de esas direcciones para proponer soluciones a la crisis alternativas a las del FMI, así como su compromiso con los poderes establecidos, los conducirá a oponerse a las aspiraciones democráticas de los pueblos, a la satisfacción de sus derechos a la alimentación, a la salud, a la educación, al trabajo y a la cultura.

Ya ahora, presenciamos la ruptura de sindicatos de trabajadores con los partidos únicos y la formación de sindicatos autónomos de lucha. Aunque la situación actual es favorable a la aparición de corrientes revolucionarias significativas, sigue siendo verdad que la la crisis del estalinismo en el Este es interpretada a menudo y equivocadamente como un fracaso del socialismo. De ello resulta una confusión ideológica considerable en el seno de la socialdemocracia. Sin embargo, ya ahora en varios países, los partidos ligados a la socialdemocracia internacional son los que aplican la política imperialista. La salida de la lucha entre el proyecto revolucionario y las reformas neocoloniales o liberales dependerá de la capacidad de los revolucionarios africanos de ligar las reivindicaciones democráticas y sociales en la lucha contra el imperialismo mundial.

6) El capitalismo no se reduce a las metrópolis imperialistas. Ya hoy, las experiencias liberales en el Tercer Mundo representan un desastre peor que el de las economías planificadas de Europa Oriental. Se esfuma la retórica de los años 70 sobre el nuevo orden económico, las transferencias de tecnología, el desarrollo autárquico o el plan Marshall para el Tercer Mundo. Los efectos combinados de la crisis económica y de la nueva correlación de fuerzas internacional acentúan el desarrollo desigual y combinado entre los países y en el interior de los países. Las nuevas formas de dependencia (tecnologías y servicios) se agudizan; su consecuencia es una crisis agrícola y urbana profunda. Tales hechos verifican el fracaso de las direcciones reformistas y populistas en una economía mundial abierta, y deja el camino libre al desarrollo de un populismo religioso reaccionario o de un chauvinismo desesperado. El movimiento obrero, que está viviendo un desarrollo dinámico en ciertos países en función de la industrialización durante las últimas décadas (Brasil, Corea, Africa del Sur), está en descomposición en ciertos casos (Perú, Bolivia).

Las tareas que se desprenden son:

a) una campaña internacional duradera por la anulación de la deuda; b) una movilización contra las intervenciones militares y las bases imperialistas (en América Latina, Filipinas, Afric) continuar la solidaridad con Nicaragua, El Salvador y la lucha contra el apartheid, en especial, y d) defensa de la revolución cubana e) la movilización para detener la guerra del Golfo y la derrota de la agresión imperialista constituye obviamente la tarea central. Estados Unidos quiso, preparó y planificó esta guerra desde el primer momento, rechazando toda posibilidad de solución negociada. La "liberación de Kuwait" y la "defensa del decia y durante tanto tiempo burlada por ellos mismos y por sus aliados en Panamá o en la Palestina ocupada, sólo constituyen para ellos un pretexto para aplastar a Irak. Obtuvieron, en esta empresa, la colaboración de sus aliados imperialistas, la complicidad negociada de las burocracias soviética y china, el apoyo de regímenes corruptos y dependientes del Tercer Mundo, inclui-

Aún ayer, armaban y apoyaban a la dictadura irakí en su guerra de agresión contra Irán. Cerraban los ojos ante la persecución de los opositores irakies y la masacre del pueblo kurdo. Después de ocho años de guerra, a costa de un agotamiento de su economía y de cientos de miles de víctimas, el dictador irakí vino a solicitar lo debido a sus patrocinadores para reconstruir su país: aumento de los precios del petróleo, disminución de su deuda y acceso al mar. La invasión de Kuwait constituye su respuesta a su rechazo. No constituye una guerra de liberación nacional, ni tampoco una guerra por la emancipación de los pueblos en cuestión sino un acto brutal de rapiña a la imagen del régimen irakí mismo.

Las potencias imperialistas lo usaron de pretexto para lanzar una operación de gran envergadura cuyo desafío cada vez más reconocido es pura y simplemente la instauración de un "nuevo orden" o una nueva "paz americana" en la región y en el mundo. En realidad, la marcha hacia ese nuevo orden empieza con la lluvia de bombas, la masacre y el tumulto de la guerra. Esta anuncia nuevos repartos imperialistas, los cuales esconden, a su vez, nuevos conflic-

Ya la agresión contra Irak sirve de lugar de experimentación a gran escala de la nueva panoplia mortífera. Los nuevos instrumentos electrónicos entran en acción, las toneladas de bombas se acumulan, la amenaza del arma nuclear táctica se despliega, mientras que la manipulación de la información internacional por parte de los militares es organizada metódicamente. Para la coalición imperialista, se trata de eliminar a una potencia regional susceptible de amenazar sus intereses petroleros y de equilibrar el poderio del Estado sionista, principal aliado regional de Estados Unidos. A cambio de sus leales servicios, el Estado sionista tendrá las manos libres para llevar aún más adelante su acción contra la sublevación palestina de los territorios ocupados, incluso mediante la deportación, de una manera u otra, de la población de esos territorios.

Frente a esta barbarie, estamos de manera incondicional por la derrota de los agresores imperialistas, en solidaridad con el pueblo iraki, víctima de los bombardeos terroríficos, al igual que con los pueblos árabes que, en sus países respectivos, se levantan contra esta agresión y contra los regímenes que contribuyen a ella o la encubren so pretexto de una neutralidad vergonzosa.

En los países imperialistas y los países miembros de la coalición, actuamos por el desarrollo de un potente movimiento unitario contra la guerra, por la interrupción inmediata de los bombardeos y el retiro inmediato e incondicional de las tropas. Nos oponemos al esfuerzo de guerra y a sus consecuencias en materia presupuestaria y social. Llamamos a los soldados, los reservistas y la juventud a rehusarse a participar por cualquier medio en esta guerra y noso-

Página 14

tros nos solidarizamos con los soldados reprimidos por rechazo de obediencia, insumisión o deserción.

En los países árabes, impulsamos la movilización contra la intervención imperialista y contra los regímenes corruptos aliados al imperialismo. Exigimos que los gobiernos que se pretenden neutros aporten su apoyo al pueblo irakí, para empezar rompiendo el bloqueo que lo hambrea. Nos pronunciamos por romper el aislamiento de Irak, multiplicando los frentes contra la presencia imperialista y sus regimenes aliados. A la vez, combatimos en el movimiento de masas, toda ilusión en el régimen de Sadam Husein.

Al nuevo orden mundial de los opresores, oponemos una solidaridad mundial de las luchas contra todas las opresiones. X. Crisis de dirección y contlictos interimperialistas

1) La crisis de las dictaduras burocráticas no significa, sin embargo, la superación de la crisis de dirección burguesa. La concentración sin precedentes del poder económico no se refleja automáticamente en la aparición de un nuevo imperialismo hegemónico. Tratan de organizarse a nivel regional tres polos en competencia. El declive economico de Estados Unidos, a pesar de los re puntes sectoriales, ha proseguido, en beneficio de Japón y Alemania. Incluso si el papel del dolar será en adelante compartido por varias monedas, los norteamericanos continúan siendo el imperialismo dominante a causa de la existencia de un solo Estado, un mercado interior y de la preponderancia de su poderio militar.

2) La construcción europea se basa en el creciente carácter internacional y la concentración de capital. No obstante, desde el inicio de la crisis, la fusión entre capitales europeos y japoneses o americanos ocupan un lugar tan, si no más, importante que las fusiones intraeuropeas, dependiendo de las ramas y empresas en cuestion. sin embargo, bien o mal, Europa ha superado sus pruebas; su construcción fue relanzada a fines de los años 70 (sistema monetario, elección del parlamento) y, de nuevo, a mediados de los 80 (ampliación, acta única, exploración de la unificación monetaria).

Pero el proyecto europeo entra en contradicción con la gestión de la correlación de fuerzas sociales en el marco de los viejos Estados nacionales: ¿como homogeneizar un gran mercado de bienes sin unificar un espacio social y correr el riesgo de unificar a la clase obrera de todo el continente? La explosión de Europa Oriental se aúna a estas dificultades, imponiendo una nueva definición del proyecto europeo.

3) La paz relativa que han gozado los países imperialistas desde hace medio siglo tuvo como contrapartida más de 140 conflictos con los países dependientes, entre Estados o étnicos cuyo costo humano ha sido evaluado en más de 20 millones de víctimas. El derrumbe del pretendido peligro que venía del Este deja al enorme aparato militar atlántico al descubierto, sin legitimidad. El referéndum suizo así lo indica. Los gobiernos temen un auge del antimilitarismo, tanto más que la distensión con el Este desnuda el papel de guardián del orden en el Sur asignado a diversas fuerzas especiales y de intervención rápida establecidas desde

La URSS está reducida a la posición de una potencia continental de importancia, socavada por sus conflictos internos. Francia e Inglaterra son potencias militares de segundo rango. Alemania puede pretender tener un papel preponderante en Europa a la altura de su fuerza económica, a condición de comprometerse en la via de tener una política militar internacional activa. Sólo el imperialismo norteamericano puede pretender hoy jugar un papel de gendarme mundial. Utilizó el pretexto de la intervención iraki de Kuwait para afirmar su supremacia militar y dictar sus condiciones a sus aliados. A pesar de la multiplicación de las conferencias internacionales, de la reducción parcial de los arsenales nucleares y de los comunicados de paz, esta crisis ilustra, por el contrario, la supervivencia de las tendencias intrínsicamente belicistas del imperialismo y las amenazas de guerra.

-retirada de todas las tropas y ejercitos extranjeros de Alemania; -disolución de la OTAN y del Pacto de Varsovia;

-Europa desnuclearizada; -disolución de las fuerzas de intervención imperialistas y abolición de los ejércitos profesionales; -defensa de los derechos democráticos de los soldados y del derecho de la ju-

4) La perspectiva propagandista de los Estados Unidos Socialistas de Europa toma, en la actual situación de crisis, una nueva dimensión para responder tanto al proyecto de unidad imperialista de Europa como al estallido de Europa Oriental:

-rechazo de la antidemocrática Europa de los ricos; disolución de las instituciones tecnocráticas de Bruselas; rechazo de los acuerdos hacia una Europa policial, e iniciativas por una asamblea popular paneuropea:

-defensa de los derechos democráticos, en especial de las mujeres (derecho al empleo y al aborto), de las y los inmigrantes (derecho de voto, igualdad de derechos), contra el racismo, la xenofobia y el sexismo;

-derecho a la autodeterminación de las nacionalidades oprimidas en el Este y el Oeste;

-armonización de los derechos sociales tomando como base los más elevados en el Este y el Oeste; defensa de los sistemas de protección social, servicios públicos gratuitos y de calidad; derecho al empleo, la subsistencia y a un nivel de vida decente, y

-pacto ecológico con moratoria nuclear, freno a la contaminación industrial y protección del mar y de los bosques. XI. Una nueva jerarquía mundial de dominación y dependencia

1) La evolución de la correlación de fuerzas en el seno de las sociedades de Europa Oriental no se juega a puerta cerrada. Está determinada, por un lado, por la crisis económica y social específica de esos países y, por el otro, por la nueva correlación de fuerzas internacional en formación. La crisis no anuncia la hecatombe fatal de la economía imperialista. Lo que está en juego es un nuevo reparto entre ganancias y salarios, una nueva distribución de las ganancias y la instauración de una nueva jerarquía mundial. La capacidad de las burguesias imperialistas para conservar la iniciativa política y emprender con éxito la reconquista de los mercados de Europa Oriental depende en gran medida del final de la crisis económica o, por el contrario, de

2) Los quince años de profundas turbulencias que ha vivido el mundo capitalista desde la reversión de la onda expansiva han llevado a modificaciones importantes de la correlación de fuer-

-El fin de los años 70 presenció la contracción de los intercambios en el centro y el aumento de créditos, en función de los petrodólares, hacia los países dependientes y los países del Este. Para esas dos zonas, el giro de los años 80 fue dramático y se expresa a través de la crisis de la deuda y de una subordinación cada vez más directa a las exigencias del FMI: sufrieron a la vez el deterioro de los términos de intercambio, la estrechez de los mercados mundiales de bienes primarios (consecuencia de las nuevas tecnologías en la economía de materias primas tradicionales), alza del dólar en la primera mitad de la década y de las tasas de interes. Después de 1985, los países del Tercer Mundo sufren, además, las consecuencias de la crisis en

-Durante la década pasado, mientras que el comercio mundial se desarrolla-

Página 15

ba a un ritmo de 7% anual en volumen, las corrientes de intercambio beneficiaron a los productores de bienes manufacturados, cuya participación en los intercambios mundiales pasó de 53% en 1973 a un 80% a fines de los 80. Los países del sudeste asiático fueron los únicos países dependientes que sacaron provecho de este crecimiento. Tal crecimiento, condicionado a la apertura del mercado norteamericano, contrasta con la suerte de los otros nuevos países industrializados, cuya situación, por el contrario, se ha degradado.

-El complejo Estados Unidos-JapónEuropa concentra ahora 2/3 de las ca pacidades de investigación y desarrollo; casi todas las nuevas tecnologías; más del 90% de las inversiones mundiales y cerca del 95% de la capitalización bursátil mundial. En este marco, el papel mundial de Estados Unidos se ha deteriorado en beneficio de Japón y Alema-

3) En las metrópolis imperialistas, las reestructuraciones han sido aceleradas por la aplicación de las políticas liberales desde inicios de los años 80: aumento del desempleo, eliminación de las indexaciones salariales, cuestionamiento de los convenios colectivos, desarrollo de la inestabilidad. Las modificaciones de los procesos productivos y las transformaciones de los modos de financiamiento de la economía han favorecido la reconstitución de las ga-

-Estas, sin embargo, se mantienen confrontadas a la estrechez de los mercados y a las elevadas tasas de interés reales, de ahí el costo elevado de los préstamos y el desarrollo de inversiones financieras especulativas que limitan las inversiones productivas.

-En el marco de la recuperación económica, despuntan los elementos de un nuevo régimen de acumulación en los centros imperialistas: nuevos productos de consumo de masas, incluso si suponen un mercado más fragmentado y diferenciado que el automóvil y los electrodomésticos, nuevas técnicas de producción, nueva organización del trabajo, nueva relación salarial (flexibilidad en el horario y remuneraciones). sin embargo, también hay obstáculos: a) ello no asegura una fácil espiral de producción-consumo: problema de mercados en el momento en que los países dependientes son estrangulados por la deuda, mantiendo la presión de las políticas de austeridad en los países imperialistas; b) ello no constituye aún una nueva relación generalizada y sistematizada que debiera coronarse en un nuevo modo de regulación estatal jugando un rol comparable, en nuevos espacios continentales, con el que las políticas keynesianas pudieron haber jugado en el marco de los Estado nacionales de la post-guerra.

-La concentración internacional entre los grandes bancos centrales y gobiernos aumentó a partir de 1985-87. Sin embargo, no sustituye la ausencia de un polo imperialista realmente dominante o de autoridad supranacional que administre alguna moneda internacional. La construcción europea permitiría una estabilización de los tipos de cambio entre sus monedas, pero el creciente caracter internacional de las economías continuará minando la eficacia de los procedimientos keynesianos.

4) La recuperación en los principales países imperialistas desde 1982 abarca una pérdida de sincronía de las coyunturas y un endeudamiento mundial considerable, en especial en Estados Uni-

-El crecimiento norteamericano después de la recesión del 79-82 se basa en un déficit presupuestario sin precedentes (financiado masivamente por los capitales japoneses) que expresa modificaciones de la correlación de fuerzas social (apoyo fiscal a las empresas), como un aumento de los gastos militares. Paralelamente, el déficit comercial americano ha puesto de manifiesto el papel del mercado de EUA como principal desembocadura de los productos de la zona asiática y la debilidad estructural de la economía americana.

-Mientras que el aumento mundial del desempleo y el deterioro de la correlación de fuerzas sindical permite una cierta reconstitución de las ganancias de las empresas, el consumo final se ha mantenido gracias a una disminución general del ahorro y a un auge considerable de los créditos al consu-

-La inyección masiva de liquidez en la economía después del crack de octubre de 1987 evitó que se convirtiera en recesión. Tuvo lugar después de varios años de políticas de austeridad y débiles tasas de inversión, pero también de reconstitución paulatina de los márgenes de ganancia. Estos han servido principalmente para eliminar las deudas de las empresas. 1987, en la perspectiva del mercado único, el auge de las inversiones productivas ha iniciado una dinámica que el crash no alcanzó a poner en tela de juicio. El crecimiento europeo se ha mantenido fuertemente centrado en sí mismo con un potente desarrollo de los intercambios dentro de la Comunidad

-Los intercambios mundiales han experimentado un auge en los años 80; esto se debe esencialmente a las relaciones entre países de la OCDE y con los dragones de la zona asiática, ya que se han contraido los intercambios con los países dependientes y de Europa Oriental (excluida la RDA). Las inversiones directas en EUA (provenientes en especial de Europa y Asia) han alimentado esta expansión y han ido en contra de las manifiestas tendencias proteccionistas de Estados Unidos.

-La disminución del crecimiento que se ha manifestado desde 1989 en EEUU y Gran Bretaña puede no desembocar en una recesión generalizada y sincronizada si es limitada por fuentes de crecimiento en Japón y Europa. Pero la reducción de los gastos militares o el aumento de los recursos fiscales para reducir el déficit presupuestario norteamericano podrían tener un efecto de bola de nieve y el caracter especulativo del financiamiento de los déficits podría precipitar entonces una crisis mayor.

5) A pesar de sus avances, el imperialismo está lejos de haber logrado los objetivos que requiere una recuperación económica prolongada del tipo de los años 50 y 60. La reintegración de uno o varios países de Europa Oriental en el mercado mundial no bastaria para ello. La reconquista, por parte del imperialismo, de la URSS y/o China crearía, por el contrario, una situación cualitativamente nueva.

-Las burguesias dominantes manifiestan un interés político y económico evidente por involucrarse en esta empresa; pero, por el momento, tanto banqueros como inversionistas privados se mantienen prudentes ante un barril sin fondo desde el punto de vista económico y la inestabilidad política y social (falta de interlocutores de confianza y de encuadramiento del movimiento social e inestabilidad de la correlación de fuerzas electoral).

-Se deja sentir la falta de una voluntad política unificada, un instrumento monetario y capitales dispuestos a jugar el papel que correspondió al dólar bajo el plan Marshall después de la guerra.

El auge económico de los 80 no senala una nueva expansión de la que todo mundo sale beneficiado sino un aumento de las desigualdades y la transferencia del costo de la crisis sobre los más débiles. Es, por tanto, prácticamente imposible pagar el costo de la guerra del Golfo, continuar financiando las inversiones en los centros imperialistas, ayudar al Este a reintegrarse al mercado, amortizando los efectos sociales que implica tal "liberalización". , y ayudar al Tercer Mundo a amortiguar sus golpes.

6) Al inflingir derrotas parciales a los trabajadores de sus metrópolis, al ganar en nombre del interés nacional la colaboración de las direcciones reformistas, al transferir al Tercer Mundo gran parte del costo de la crisis, las burguesías imperialistas han logrado tomar de nuevo la ofensiva. Esta se manifiesta en el proyecto de reunificación capitalista de Alemania, en la edificación de una Europa imperialista, en el retroceso de la revolución en las zonas de los llamados conflictos regionales, con el beneplácito de la burocracia

Página 16

soviética, y en sus miras de reconquista de los mercados del Este.

No obstante, los reveses sufridos por el movimiento obrero internacional no han tomado la dimensión de una derrota histórica en ningún lado. La correlación de fuerzas sigue siendo inestable. Las reservas de resistencia social son aún importantes a pesar de la desorganización del movimiento obrero tradicional en las metrópolis imperialistas. La situación del movimiento obrero en los principales centros imperialistas tiene fuertes repercusiones en los otros frentes, justo cuando la crisis de las economías planificadas, durante tanto tiempo identificadas con el socialismo, mete a numerosos movimientos revolucionarios en la perplejidad.

Para que este equilibrio bascule de un lado u otro, se requiere que la burguesía logre victorias aplastantes en países imperialistas claves o lograr destruir la resistencia que surgirá ante los efectos de la economia de mercado en el Este. Pero podría invertirse la tendencia si coincidiera una nueva profundización de la crisis con la entrada en acción independiente de los trabajadores en algunos países del Este, en especial en la URSS. En esa perspectiva, los acontecimientos que tengan lugar en la URSS, China o Alemania jugarán un papel determinante.

7) A pesar de las explosiones esporádicas en los sectores afectados más directamente por la crisis, las privatizaciones, la degradación de los servicios públicos, la burguesía de los países imperialistas ha tomado la ofensiva en la década de los 80 (fragmentación del mercado de trabajo, flexibilidad, retroceso global de la sindicación y de la conciencia de clase). Un nuevo auge de las luchas sociales se figuró en Europa a fines de los años 80 (mucho menos en EUA y Japón) que fue amortiguado por la capacidad de negociacion y por los recursos de las burguesias centrales gracias a la recuperación económica. No se produjo una dinámica de reconstitución de una vanguardia; hubo aislamiento de las fuerzas revolucionarias, debilidad o derrota de las oposiciones de izquierda en los partidos tradicionales y en los sindicatos. La pérdida de interés por las elecciones se expresa en la abstención y el auge de los verdes, aunque también en el éxito, en varios países, de una extrema derecha agresiva. A diferencia de los años 50, la extrema derecha no sólo representa el rencor de la pequeña burguesía tradicional condenada por la modernización sino también el desconcierto de ciertos sectores de la clase obrera. En esas condiciones, la lucha contra el racismo y la xenofobia es una tarea central y de largo plazo.

8) Los retrocesos impuestos sobre la clase obrera de las metrópolis imperialistas, los compromisos aceptados por sus direcciones reformistas, la introducción de nuevas tecnologías y de nuevas formas de organización del trabajo, han permitido aumentar las diferencias de productividad del trabajo en detrimento de los países dependientes y de las economías planificadas. La agudización de la competencia internacional influye mucho sobre las condiciones de vida de los trabajadores de esos países.

-En los Estados obreros burocratizados, presenciamos apenas un inicio incipiente de reorganización independiente del movimiento obrero, que quizá sea más masivo en la URSS (por ejemplo, la huelga de mineros). Queda por saberse cómo se establecerá la correlación de fuerzas en el marco de esta reorganización y a qué ritmo: la formación de la conciencia de clase en esos países es diferente cuando el capitalismo es confrontado en su centro por millones de huelguistas y por un potente movimiento contra la guerra (como fue el caso a finales de los años 60), que cuando las luchas que se dan son, como ahora, defensivas, dispersas y sin proyecto de transformación social.

-En los países del Tercer Mundo, las explosiones sociales violentas expresan situaciones muy variadas. En Brasil, Sudáfrica y Corea, existe un nuevo proletariado combativo. Paralelamente, en otros países, predomina la desindustrialización, el desarrollo del sector informal y la marginación urbana. En una economía mundial cuyo carácter internacional es mayor que nunca antes, el populismo tradicional esta paralizado. En ciertos países, su declive favorece el auge potencial de un populismo religioso reaccionario o de un chauvinismo desesperado. Desde el punto de vista de la reorganización de la vanguardia, el derrumbe del pretendido "campo" socialista reclama desde ahora grandes readaptaciones.

Página 17

Resolución sobre la URSS y Europa Oriental