Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Descomposición de los regímenes burocráticos y lucha por la democracia socialista

· Inprecor n.º 86, septiembre de 1991 · pp. 18-27 · 10.005 palabras

Descomposición del régimen burocrático y lucha por la democracia socialista

Resolución sobre la URSS y Europa Oriental 1.- Los acontecimientos que sacuden a la URSS y a Europa del Este constituyen un viraje capital en este final de siglo. De hecho, en un primer momento, la política de Gorbachov impulsóo la nueva ola de revueltas contra los poderes más conservadores (desde China hasta Checoslovaquia, pasando por la antigua República Democrática Alemana) y disipóo el temor a una intervención soviética. Sin embargo, sus respuestas no ofrecían ninguna vía coherente para salir de la crisis ni para resistir la lógica capitalista. La caída del muro de Berlin y la agonía del partidoEstado en los países de Europa Oriental han profundizado también la crisis económica, precipitando el derrumbe del "campo socialista" y la dinámica de desmembramiento de la URSS, del Pacto de Varsovia y del Consejo de Asistencia Económica Mutua (CAME). Se acaba el orden mundial resultante del estalinismo y de los acuerdos de Yalta. Se abren numerosas posibilidades, sobre la base de los primeros éxitos de la lucha contra las dictaduras burocráticas y de la energía popular liberada en ellas.

2.- No obstante, esta crisis no es producto de un movimiento de autorganización de las masas que intente cuestionar el desorden burocrático mediante el control social y democrático de los medios de producción y distribución. A nivel de la conciencia social gana terreno una profunda duda sobre la posibilidad misma de poner en duda el capitalismo. Con relación a ello no sólo está en crisis el estalinismo y su identificación con el socialismo; sino que se ponen en duda la Revolución de Octubre y el mismo proyecto socialista, incluso dentro del movimiento obrero.

El derrumbe de los Estados de Europa Oriental confirma la idea de Trotski sobre el peligro mortal de la confrontación con el capitalismo mundial, si las diferencias de crecimiento económico y de productividad del trabajo tendieran a aumentar en lugar de disminuir (como empezó a suceder, en términos generales, a partir de los años 70).

El deterioro social y económico de la URSS y de la mayoría de los países de Europa Oriental durante los ochenta; el fracaso de las reformas de los sesenta y setenta, y hoy de la perestroika; la agravación del caos burocrático frente a la crisis, mientras que el capitalismo se encuentra en plena renovación tecnológica; la ausencia de alternativas socialistas creibles en cada país y a nivel mundial... Todo ello tiende a orientar las esperanzas populares hacia respuestas liberales mercantilistas. Que tienen un poder de atracción más fuerte dado que parecen sumar el radicalismo antiburocrático, la eficacia y la democracia. También hay que valorar en toda su importancia la repercusión política negativa que tuvieron, sobre las generaciones jovenes de toda Europa Oriental. veinte años de normalización realizada por los tanques soviéticos en Checoslovaquia; el repelente burocratismo de los regímenes chino y vietnamita; la desilusión ante Cuba; la ausencia de una revolución socialista victoriosa en el mundo capitalista desarrollado: en una palabra, la ausencia de referencias socialistas positivas y creíbles a nivel mundial. La derrota de los movimientos anticapitalistas y antiburocráticos de 1968, en Checoslovaquia y Yugoslavia, cambiaron las conciencias. La dimensión de la movilización obrera y las aspiraciones autogestionarias de Solidarnosc llevaron a subestimar la magnitud del desastre ideológico que se estaba produciendo, a falta de una orientación y de una direccion alternativas creibles La clase obrera sigue siendo la unica fuerza social con capacidad de resistir la restauración del capitalismo, pero eso no implica que tenga los medios para lograrlo en cualquier circunstancia. Una visión demasiado "objetivista" lleva a subestimar los factores políticos e ideológicos que influyen en la conciencia obrera y, por tanto, en su capacidad de movilización. Entre ellos: la naturaleza de las direcciones políticas y sindicales del movimiento obrero y, más aún, la correlación de fuerzas entre las clases (por tanto, la credibilidad de las respuestas marxistas revolucionarias); la acumulación de experiencias (y de desilusiones); el profundo descrédito de las ideas socialistas, ligadas al estalinismo... El problema no se reduce a la ausencia o debilidad de las organizaciones marxistas revolucionarias, esa misma debilidad es producto de la correlación de fuerzas global que, por ejemplo, hace que los trabajadores de la antigua RDA piensen hoy que sólo los créditos y métodos capitalistas pueden sacar a su país de la crisis. La experiencia modifica y modificará las conciencias. Ya ahora está produciendo enla ex-RDA una visión más realista del efecto de la unificación capitalista; las nuevas luchas empiezan a expresar una resistencia a los mecanismos mercantiles en la URSS o en Europa del Este. También se da desconfianza y resistencia respecto a las recetas liberales mercantiles; la desilusión será rápida, pero una y otra se traducen, por ahora, en un profundo desconcierto y en la receptividad a las salidas populistas, nacionalistas y chovinistas frente al estancamiento del liberalismo mercantil En la actualidad esos pueblos entienden que no hay respuestas coherentes fuera del capitalismo.

Esa es la dificultad esencial a la que nos enfrentamos, como el resto de las fuerzas socialistas, la que nos impone tareas especificas de elaboración y de respuestas tácticas y de programa bas-

La presión a favor de la restauración capitalista se da en circunstancias mundiales radicalmente nuevas y no estabilizadas. Las condiciones de esa restauración no son las mismas en la RDA que en el resto de Europa Oriental o la URSS. Además, hay una diferencia considerable entre proyectos, medidas juridicas preparatorias y la restauración propiamente dicha. Tendremos que analizar concretamente estos procesos y, al mismo tiempo, estimular debates teóricos sobre la burocracia, sobre la naturaleza de esos sistemas y Estados profundamente trastornados por la tendencia a la integración en el mercado mundial capitalista y sobre la restauración capitalista (sobre su desarrollo concreto, sus saltos cualitativos, las similitudes y disimilitudes entre la revolución y la contrarrevolucion).

3.- Por ahora, quien se beneficia de la caída del muro de Berlín y de los partidos comunistas en el poder es la burguesía, más que la socialdemocracia. A nivel económico, el capitalismo tendrá más dificultades para obtener todo lo que podía esperar de esta crisis. No obstante, representa una exten-

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sión global de su esfera de influencia y de ganancias y una mayor capacidad de intervención militar imperialista en los conflictos "regionales" en el Tercer Mundo. Il. De las reformas mercantiles a la restauración capitalista 1.- El giro a favor del capitalismo de una parte substancial de la burocracia en los distintos niveles de los aparatos de Estado, del partido y de la economía se debe a la agravación de la crisis de legitimidad del poder burocrático. Este giro confirma la fragilidad de sus raíces y el estancamiento de las reformas con que intentaban perpetuar su poder. Evidencia asimismo el carácter específico de los viejos mecanismos de domina-

2.- En su conjunto, la burocracia representa una categoría social heterogénea, pero privilegiada, que ha reinado sobre una sociedad no capitalista a costa de los trabajadores y en su nombre. Los mecanismos de explotación parasitaria y las relaciones de connivencia entre burócratas y trabajadores se han desarrollado en un sistema fundamentalmente no mercantil, que violo por mucho tiempo la ley del valor. Después de la contrarrevolución estalinista su dominio pudo extenderse y prolongarse, durante varias décadas, gracias a varios factores históricos, en particular los siguientes:

- Las características ambiguas de la Il Guerra Mundial se consumaron con la derrota del fascismo por la alianza conflictiva del estalinismo con las burguesías anti-fascistas: aunque el capitalismo creció después de la guerra, debía tener en cuenta la fuerza de atracción del socialismo. Una ofensiva contra la URSS no habría sido rentable, ni política ni militarmente; el plan Marshall ofreció ayudas esenciales a la reconstrucción de una Europa Occidental, incluida Alemania, profundamente debilitada; recíprocamente, Stalin y los partidos comunistas en el poder en los Estados europeos Orientales se legitimaron con la victoria antifascista. Con ella se "justificaron" los desequilibrios de la industria pesada y el esfuerzo colosal de la industrialización soviética.

- A su vez, Las reformas políticas y económicas impulsadas desde Kruchov suprimieron los aspectos más sanguinarios del estalinismo, mejoraron el consumo, alimentaron esperanzas socialistas reformadoras (hasta 1968) y ampliaron los márgenes de maniobra de la burocracia y del partido único (en especial en Yugoslavia y Hungría, que representaron en su mopmento polos de referencia para corrientes reforma-

- Paralelamente, el avance parcial de la revolución colonial ponía al imperialismo a la defensiva.

3.- Frente al estancamiento de la centralización a ultranza y buscando resolver las dificultades de su propio poder, la burocracia, incluido Gorbachov, ha recurrido desde hace decenios a reformas mercantiles y aperturas al mercado mundial; pero su meta no era restaurar el capitalismo.

Dos tipos de presiones instaban a reformar el sistema: el descontento de los de abajo y las crecientes presiones del comercio mundial (cada vez más fuertes en Europa Oriental, aunque menos en la URSS, reforzando sus características autárquicas, ante las reglas del Comité de Coordinación para el Control Multilateral del Comercio Este-Oeste -COCOM, creado en 1949, que agrupa a los países de la OTAN y a Japón- que limitan las posibilidades de intercambio con los países capitalis-

En la sucesión de reformas y repliegues que Europa Oriental y la URSS han conocido en grados diversos desde hace varias décadas, la burocracia, ante las resistencias sociales encontradas, siempre se ha diferenciado en torno a tres cuestiones centrales: la puesta en cuestión de la garantia de empleo, los aumentos de precios y el cambio de ingresos que implicaban las reformas mercantiles. Las resistencias encontradas, aprovechadas por alas de la burocracia amenazadas por las reformas, periodicamente hacian que se volviera a centralizar, ya que incluso los poderes supremos tenían crecientes dificultades para controlar el engranaje.

A pesar de que, sólo con algunas excepciones, las tasas de crecimiento se mantuvieron hasta finales de los años setenta, la falta de eficacia sumada a la presión de la ley del valor del mercado mundial capitalista, aumentó el endeudamiento exterior en los ochenta. Las políticas de austeridad exigidas por los acreedores abrieron una era de tensio-

4.- Mientras las presiones favorables a la restauración expresadas en las reformas anteriores fueron limitadas y marginales, el final de la década de los ochenta marcó un giro histórico: la dinámica predominante de los nuevos proyectos de apertura al mercado ya no busca combinar de manera conflictiva un plan central con mecanismos de mercado parciales dentro de unas relaciones de propiedad (estatal) no modificadas; tampoco trata de introducir o ampliar, con el mercado, los derechos descentralizados de la autogestión obrera (como sucedió en Yugoslavia durante los sesenta y en casi todos los países de Europa Oriental, a finales de los ochenta, siguiendo el modelo de la ley de la empresa votada en la URSS en 1987). Por primera vez, corrientes salidas de la oposición liberal, a las que se unen capas de la burocracia, predican la introducción de un mercado de trabajo y de capitales oponiéndose a cualquier derecho de autogestión obrera, y en un proceso de restauración de la propiedad privada capitalista. El estaIllido del pluralismo, la puesta en cuestion y la caida del partido-estado precipita la crisis económica: los viejos engranajes del mecanismo de "ordeno y mando" pierden la poca cohesión que les daba el sistema de la nomenklatura. La burocracia ya no tiene garantizadas sus ventajas materiales. Se extiende el salvese quien pueda y crece el caos en medio de una dinámica global que tiende a la restauración.

5.- Los burócratas que se orientan a la restauración capitalista esperan mantener los privilegios de su función en un nuevo poder estatal, al que pretenden vender sus servicios o, mejor aún, transformarlos en privilegios transmisibles de dinero y propiedad. Su única lógica es estar con quienes ganen (para defender lo mejor posible sus intereses materiales). Por tanto, frente al estancamiento de las reformas bastardas de un sistema no capitalista, la burocracia acentúan la tendencia a la restauración; porque tanto ella como las reformas tienen como objetivo beneficiarse de diferentes formas de explotación de los trabajadores.

Ahora bien, no les será fácil restaurar el capitalismo, ni tampoco encontrar empleo en él. Dependerá de la posición ocupada previamente y de las posibilidades de reconversión. Por motivos pragmáticos también habrá un conservadurismo antiliberal, y de la crisis de los partidos-Estados surgirán todo tipo de variantes neo comunistas o autodenominadas "socialistas". '. En otras palabras, debido a que la burocracia no constituye una categoria nomogenea y coherente y a que la restauración capi talista será difícil, asistiremos a la polarización política y social de los viejos aparatos. Si se desarrolla la resistencia obrera, varias corrientes sindicales y políticas del antiguo sistema buscarán explotaria para conservar sus propias ventajas materiales. Sobre todo porque en muchos casos, esa resistencia será suficientemente fuerte para oponerse a la lógica capitalista; pero no tanto como para imponer una alternativa socialista antiburocrática. Estamos viendo y veremos desarrollarse un populismo o un obrerismo burocrático, anticapitalista. Combinará o eventualmente sustituirá la ideología "comunista" de ayer por un nacionalismo chovinista más o menos dictatorial, amparado en una moral austera y patriótica. 6.-Aunque la dinámica procapitalista pesa en el conjunto de sociedades de Europa del Este y en la URSS, es necesario estudiar caso por caso las cir-

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cunstancias, sobre todo porque las primeras experiencias marcarán las reacciones posteriores. La asimilación de la antigua RDA a la Alemania capitalista unificada es un caso particular (existencia y fuerza de la burguesía y de los capitales alemanes, y de un poderoso Estado; una cuestión nacional que hace más atractiva y creíble la asimilación a nivel económico; y tantos otros factores que favorecen una restauración rápida y pacifica, incluso aunque haya problemas). Los Lander de Alemania Oriental serán las regiones pobres de una gran potencia (con aspectos positivos); pero el resto de los países corren el riesgo de seguir el camino de América Latina.

7.- Pasada la euforia inicial, hoy el tono dominante de la burguesía es el escepticismo y la prudencia. En los ultimos meses de 1990, se produjo un movimientode retirada masiva de los créditos concedidos a la URSS y los países del Este. En lo concerniente a la industria, la privatización no ha comenzado realmente en ninguna parte (ni siquiera en Alemania Oriental las empresas en bancarrota encuentran com-

La restauración capitalista se topa básicamente con la crisis (de ambos lados) y con la naturaleza de las sociedades en las que reinaba la dictadura burocrática: les falta una burguesía. Muchos burócratas se ofrecen voluntarios. Pero el dinero disponible como capital es débil con relación a los fondos privatizables concentrados en manos de la nomenklatura e incluso, en la de una mafia burocrática odiada, criminal y especulativa. Hasta el punto de decir que la privatización a su favor no aparece como "legitima" menos aún eficaz: el escándalo de las privatizaciones "salvajes" a favir de antiguos miembros de los aparatos ya ha estallado en Hungría, produciendo anulaciones y la introducción de estructuras de control estatal. Sin embargo, estas medidas chocan con la actual lógica ultraliberal de reducción del aparato de

Tampoco existen casi campesinos dispuestos a transformarse en propietarios. El trauma del pasado es una de las causas, aunque sin duda no la esencial: la aspiración a cierta seguridad social, la pérdida de las tradiciones campesinas (excepto en las repúblicas bálticas), las profundas transformaciones ideológicas de una población hostil (sobre todo en Rusia) al enriquecimiento privado... juegan un papel más importante. Entre los pequeños productores o los trabajadores agrícolas de los koljoses, el liberalismo de mercado hoy no resulta precismente un éxito.

Las corrientes liberales carecen de base social. Por motivos de correlación de fuerzas necesitan dotarse de legitimidad: lo que será fácil mientras los partidos estalinistas sigan siendo el blanco. Cuando se logre ese aparecerán todas las dificultades. Intentan legitimar la privatización ante los trabajadores por medio de la venta de acciones a los obreros (explicando, además, que los trabajadores tienen así poder bajo el capitalismo). Algunos incluso proponen precios con los que no se pueda competir o que se hagan distribuciones gratuitas. Pero de qué sirve tener acciones de empresas no rentables; sólo para verse rápidamente forzados a aceptar el riesgo del despido. Vale más, en ese caso, comprar una vivienda o invertir los ahorros en divisas fuertes.

El capital extranjero, por su parte, es percibido de forma ambigua (como algo susceptible de aportar la solución a todos los problemas económicos y, a la vez, como amenaza a la soberanía). Pero lo esencial es que esos capitales no van precipitadamente hacia economías muy deterioradas, poco seguras y carentes de la red de relaciones mercantiles indispensable para el funcionamiento de las empresas capitalistas. La masa de capitales disponibles para ser invertidos en la producción es débil a nivel mundial teniendo en cuenta sus propias condiciones de rentabilidad: que es dudosa o tiene el peligro de ser muy costosa y necesitar mucho tiempo en Europa del Este y en la URSS. Los principales negocios cerrados son, y segurán siendo, los más especulativos, los que mueven menos capitales. Las garantías de Estado que esperan los acreedores se encuentran con la inestabilidad de los poderes establecidos e incluso con los conflictos de soberanía entre diversas instancias del Estado, especialmente en la URSS y Yugosla-

8.- Los gobiernos liberales que se monten no contarán, como en Polonia, con un cierto estado de gracia -y aun en Polonia ese estado fue muy provisional-. El escenario de la restauración consiste en utilizar el cambio de gobierno para empezar a transformar la naturaleza del Estado y de la economía. Pero los viejos poderes hicieron insufribles las promesas de un futuro glorios... la impaciencia por vivir mejor derribó el muro de Berlín. Pero se necesitarán resultados tangibles para calmar las tensiones. Hemos entrado en una era de enorme inestabilidad donde se jugará la naturaleza del Estado.

Los objetivos más "fáciles" de lograr son los cambios de gobierno y la contestación a las instituciones estalinistas, ambos cuentan con un amplio consenso social. Los cambios jurídicos del régimen de propiedad no se han estabilizado aún. La puesta en pie de cuerpos policiales y administrativos y de un ejército fiables para una política liberal a ultranza todavía necesita comprobarse. Las actuales recetas del Fondo Monetario Internacional son la privatización y el recorte del aparato de Estado. Visto el actual fracaso es posible que las instituciones de la burguesía mundial prefieran financiar en el futuro una variante de capitalismo de Estado marcada, en una primera fase, por el mantenimiento de un sector público dominante y de un Estado fuerte que gestione, con el capital extranjero, el ajuste de la infraestructura y prepare una fase posterior de privatizacion. III. La crisis en la URSS 1.- Se trata de una crisis socio-económica, política, ideológica y moral que afecta a todos los mecanismos que aseguraron el reino de la burocracia desde la época de Stalin.

En cada etapa de ese reinado la burocracia se esforzó por legitimar su poder: en el terreno ideológico con las referencias a la Revolución de Octubre y a Lenin, a la "patria del socialismo" sitiada por todos sus enemigos; más tarde, glorificando el patriotismo soviético (sobre todo ruso) en la lucha contra el fascismo; después, con la promesa de Kruchov de realizar el comunismo en 1980. Por otra parte, en el plano socioeconómico, apoyandose en la seguridad en el puesto de trabajo y en una mejora del nivel de vida, mediocre pero regular, hasta mediados de los años

No se puede comprender ni el mantenimiento del régimen burocrático, ni la existencia en la URSS de un neoconservadurismo "popular" que se niega a denigrardel pasado, ni el impacto mundial que ha tenido el "socialismo" soviético, si se reduce su historia a la de un estalinismo asesino e inmutable y a una propaganda "socialista" basada únicamente en la mentira. La degradacion real del sistema en la última década no debe impedir la comprensión de ese

La tendencia estructural hacia la parálisis ha minado todos los pilares de la dominación burocrática. Gorbachov quiso jugar una nueva carta para trar el sustento de una nueva legitimidad. Su papel de impulsor de la reforma amplió, en un primer periodo, su margen de maniobra. Sin embargo, la propia dinámica del movimiento desde abajo, estimulada por las reformas, la creciente glasnost sobre los crímenes de Stalin y sobre los estragos del sistema de "ordeno y mando" y, en fin, el elogio de los mecanismos económicos de mercado se han vuelto contra él: han producido una crisis sin precedentes de la legitimidad del poder burocrático, unida a la crisis de identidad de la

2.- Las reformas fueron iniciadas por el ala "ilustrada" del aparato político central, que entendió que el estancamiento conduciría a una crisis explosiva que amenazaría globalmente al poder

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burocrático.

Las tensiones se agudizaron a finales de los setenta. La crisis de la distensión aumentaba las presión externa para la carrera de armamentos. Al mismo tiempo, el desarrollo de nuevas tecnologías por el capitalismo mundial aumentaba el atraso de las capacidad productiva de la URSS. Aunque los ingresos del petróleo aliviaron durante cierto tiempo el peso de la crisis, la caída de los precios de los productos básicos afectó a este país exportador de materias primas, disminuyendo asi su capacidad de importación. Es decir, se agravaba en todos los sentidos la incapacidad del sistema para satisfacer (cualitativa y cuantitativamente) las necesidades, estimuladas por el aumento regular de los ingresos y de la capacitación, a la vez que se profundizaba la crisis moral.

Las presiones directas a tavor de las reformas surgen de las capas cualificadas del aparato, en sentido amplio, y se han multiplicado. El nuevo peso social adquirido por esas capas en los años setenta se reforzó con la necesidad de recurrir a las nuevas tecnologías. Pero la promoción de las categorías "competentes" se encontraba bloqueada por el conservadurismo brezneviano y, después de toda una época de apoyo al "gorbachovismo", constituyeron el principal bastión de la corriente liberal mercantilista radical.

Con Andropov se abrió la era de las reformas y la búsqueda de una recentralización más eficaz (proyectos de relación más directa entre empresas y centro, apoyarse en el interés material de las brigadas obreras para reforzar la disciplina). Pero se encontraron, por un lado, con la llamada lógica "igualitaria" de los trabajadores y. por otro, con los diversos grupos y mafias que proliferan dentro de la nomenklatura en los ministerios y en los aparatos nacionales de las repúblicas. Desarrollados bajo el conservadurismo de la era Breznev, con su red de clientelismo y su apropiación fraudulenta de los fondos sociales, minaron cada vez más la capacidad de control centralizado de la economia. Al mismo tiempo, fueron el reflejo deformado de la creciente autonomía de los poderes de las repúblicas. Queriendo purgar desde arriba esas mafias locales (en particular en las repúblicas asiáticas) y utilizando cuadros rusos, Gorbachov se enfrentará de lleno con los sentimientos nacionales de esas poblaciones.

Desde Andropov, los proyectos de reformas se han diferenciado (reivindicando en mayor o menor medida el liberalismo político y el mercado) por la presión de la resistencia que encontraban y de los desequilibrios que producían. Gorbachov, Ligachov y Eltsin se han dividido en la práctica, encarnando respuestas evolutivas del propio aparato frente a la magnitud de una crisis

3.- Como las reformas intentadas anteriormente en otros países "socialistas", el proyecto de Gorbachov intentaba perpetuar el reino de la burocracia haciéndola más eficaz (combinando purgas, reestructuraciones y la utiliza ción de ciertos mecanismos mercantiles descentralizadores). Sin embargo, la combinación de perestroika y glasnost se distinguía de otras experiencias por su dimensión política. Tanto a nivel interno como internacional apuntaban a facilitar la introducción de las reformas mercantiles, ampliando el "crédito" politico y material del poder central. Ese aspecto político explica la repercusión que tuvo Gorbachov en una parte importante del movimiento obrero internacional, apareciendo como el impulsor de la renovación y democratización del "socialismo real". Lo que explica también que las llamadas organizaciones informales, primeras formas de organización independiente en la URSS, y los frentes nacionales de Armenia, las re públicas bálticas y Ucrania, se reclamaran en sus etapas iniciales de la glasnost y la perestroika contra los conser-

A la vista de la acumulación de obstáculos e intentando reducir el poder de los conservadores, el equipo de Gorbachov al principio se diferenció efectivamente del ala ligachovista por medio de un cierto llamamiento a las fuerzas sociales externas al aparato. De ahí la importancia concedida en las altas esferas a la glasnost, al restablecimiento de ciertas verdades históricas, a las consignas de autonomía y autogestión y a la "reactivación" controlada de unos soviets burocratizados y sin poder.

Con la redefinición de las funciones del Estado y del Partido y el establecimiento de un Estado supuestamente "de derecho" (basado en el respeto a las leyes) se intentan conciliar los objetivos contradictorios del poder del partido único burocrático, que quiere liberalizarse sin permitir una democracia socialista: legalizar y controlar a la vez la iniciativa privada; dar al régimen una nueva legitimidad política y moral, protegiendo al ciudadano de las arbitrariedades burocráticas y concediendo ciertas libertades... pero, junto a ello, se protegía a la burocracia de las iniciativas sociales "incontroladas" discutía la legalización de las huelgas a la vez que se limitaba su ejercicio; se concedía el derecho de manifestación regulado por múltiples restricciones Con los derechos nacionales sucedió lo mismo, en los primeros proyectos de Unión se les limitaba estrechamente a la vez que se proclamaban los principios de autonomía y de descentralización económica. El principio del "papel dirigente" (renovado) del "partido único" (reestructurado) siguió siendo el centro del sistema de defensa de los intereses burocráticos mientras fue posible mantener el control del movimiento de base. A pesar de sus conocidas divergencias, se mantuvo la unanimidad del Comité Central hasta 1989

No obstante, la reforma "por arriba" y el llamamiento a actuar contra la burocracia favorecieron el desarrollo de movimientos "de base" que, después de reclamarse partidarios de la reforma, la desbordaron sistemáticamente.

La dinámica política y económica de las reformas fue cada vez menos con-

4.- El surgimiento de distintas plataformas organizadas en el PCUS, la imposición de hecho del pluralismo político en las elecciones, el auge de las luchas obreras y del descontento social ante el deterioro de las condiciones de vida y el estancamiento de las reformas, y el fin del monolitismo en los paises de Europa Oriental modificaron profundamente los datos de la situación al inicio de la década de los noventa a) El PCUS deja de ser el marco en que se enfrentan las distintas estrategias: por un lado, buscando una base en los movimientos nacionalistas, estalló en un número de partidos equivalente al de repúblicas. Por otra parte, las corrientes conservadoras y liberales intentaron encontrar una base de masas fuera del partido (los conservadores el Frente Unico de los Trabajadores, en Rusia,y el Interfronts en las repúblicas bálticas; los liberales el Frente Rusia Democrática). En fin, empezaron a proliferar los partidos sin que ninguno pueda competir, por ahora, con la fuerza que mantiene el PCUS. En esas circunstancias era imprescindible el abandono del artículo VI, introducido por Breznev para consolidar "el papel dirigente del partido" Se multiplican los conflictos y se desarrolla una especie de dualidad de poderes entre el aparato del partido y los soviets; los liberales consiguen el control de un número creciente de estos últimos. Con este estallido se produce una crisis general de poder.

b) Los liberales acentuaron su curso restauracionista. Se les unió un Eltsin extraordinariamente popular debido a tres factores: 1) Sus conflictos con el aparato y su discurso previo contra los privilegios. 2) la proclamación de la soberanía de la Federación de Rusia, hasta entonces inexistente: con ello ganaba posiciones entre los nacionalistas rusos, que denunciaban con razón la ausencia de instituciones representativas del pueblo ruso; y entre los liberales y nacionalistas no rusos, que vieron legitimada su propia proclamación de soberanía o independencia y, además, sintieron que se debilitaban radicalmente los poderes del "centro" con la posibilidad de negociar directamente, entre las repúblicas, los términos de sus rela-

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ciones recíprocas. 3) Por último, su discurso radical a favor del mercado aparecía como una respuesta al inmovilismo. La experiencia del poder costó y sigue costando, a liberales y conservadores, la pérdida de las ilusiones populares Los movimientos nacionales y S0ciales desbordan desde entonces todos los límites fijados por el centro: los "plenos poderes" de los que se dotó Gorbachov chocaban de frente con la soberanía proclamada por las repúblicas y con la tendencia a la autonomia de las regiones, las ciudades y hasta las empresas, con un auge de la exasperación social y nacional contra el centro y también contra su paralisis (la reivindicación de mano dura para restaurar el "orden" y la crítica a Gorbachov por no ser suficientemente firme ilustran cierta ambigüedad popular).

A través de la independencia o la soberanía, las republicas rompem completamente la articulación entre poderes federales y republicanos. Al tiempo que se enfrentan de forma creciente a la estrecha interdependencia económica que las unen, a sus dificultades frente al mercado mundial y, finalmente, al deseo de soberanía de sus propias minorías que buscarán la protección de la federación soviética contra los poderes republicanos opresores.

d) El cambio de la ley de empresas, en junio de 1990, significó globalmente el abandono de las características iniciales de la perestroika y su giro hacia el liberalismo de mercado: la lógica pasó a ser la privatización y los derechos de administración dependen de la posesión de acciones, en detrimento de los poderes iniciales (limitados) concedidos a los colectivos de trabajadores. La voluntad de lograr créditos de Occidente tuvo mucho que ver con esa evolución, que refleja asimismo la adhesión creciente de un sector de la intelectualidad y del aparato a la perspectiva restauracionista. Pero esa perspectiva necesariamente dará el control del mercado a las poderosas mafias, que por medio de cooperativas están lavando y aumentando los fondos que acumularon anteriormente. Además, el creciente caos obliga a medidas de supervivencia centralizadoras y hace del recurso al automatismo del mercado algo cada vez más difícil y la fuente de explosiones incontrolables.

Los "radicales" , en un primer momento, incluso al presentar su programa de "500 días" de "transición a la economía de mercado", conservaban un lenguaje demagógico (Eltsin, como Walesa, prometió el bienestar para todos y pronto con la introducción del mercado y la privatización). Pero la identificación de la reforma liberal de mercado con la democracia es puesta en cuestión, cada vez más claramente, por los partidarios de mano dura para imponer el mercado; que cuentan ya con decisivos puntos de apoyo institucional en los soviets de varias ciudades y repúblicas. La población parece estar dividida entre el temor de un cambio a peor y la exasperación ante el estancamiento actual. la duda sistemática de Gorbachov entre a ala de la euronomi ilanciera formalmente proclamada

El proyecto de reforma burocrática con "rostro humano" , fracasó en su conjunto, la base de apoyo popular al centrismo de Gorbachov se desplomó. Su margen de maniobra entre conservadores y liberales radicales se mantiene aún por la debilidad de los proyectos de unos y otros; pero se trata mas de intentos de administrar el desorden que de reformas. El recurso en última instancia al aparato del partido en KGB y el ejército, para mantener el poder del centro frente el estallido caótico de la Unión, está lejos de ser sólido dada la profundidad de la crisis de conjunto del sistema. La represión puede ser un recurso de las diversas opciones en presencia, desde los neo-estalinistas hasta los partidarios del capitalismo, pasando por el centrismo gorbachoviano. Los pseudodemócratas liberales sólo se opondrán a la represión si ésta apunta al mantenimiento de los antiguos poderes. Unicamente la resistencia de masas podrá impedir el recurso a la fuerza para sofocar los crecientes contlictos sociales y nacionales.

e) Con la huelga minera la clase obrera soviética hizo una primera experiencia de autorganización, que se reflejará en las próximas luchas. Las agrupaciones independientes de trabajadores a nivel socio-político o sindical, que se han multiplicado a distintas escalas; las acciones locales contra los poderes burocráticos; la participación masiva en las elecciones y en los frentes nacionales... manifiestan un despertar político de gran importancia. Pero que no se ha dotado de organizaciones independientes que avancen respuestas programáticas coherentes, que le permitan evitar la falsa alternativa que no dejan de plantearle: neoconservadurismo con lenguaje de clase o liberalismo de mercado con discurso antiburocrático radical. Nuestra tarea central en la URSS es ayudar a romper esta falsa alternativa. Apoyar todas las experiencias y las primeras bases de apoyo de la autorganización, por frágiles, confusas y embrionarias que sean, tanto sindicales como las de tipo autogestionario, que son esenciales hoy para responder a la crisis.

5.- Siguen existiendo diferencias fundamentales entre la situación de la URSS y la del resto de países de Europa Oriental (peso socio-económico del proletariado, raíces históricas de la Revolución de Octubre, décadas de autarquía y recursos abundantes, duración y profundidad de la burocratización con sus ramificaciones criminales encarnadas por la mafia); pero las características generales de la crisis afectan también a la URSS y dan a la dinámica de las reformas un sentido capitalista. Al mismo tiempo, la dificultad de la restauración y por tanto la polarización del aparato burocrático, son mayores en la URSS que en cualquiera de ellos. El papel "centrista" de Gorbachov encuentra ahí su margen de expresión prag mática; pero aparece cada vez más paralizado ante la única alternativa coherente: restauración capitalista o democracia socialista.

Se ha pasado a una fase de descomposición caótica de las antiguas estructuras de poder, que puede durar, porque la restauración capitalista será aún más difícil que en otros países y las respuestas socialistas son por ahora marginales. Las principales incógnitas frente el caos creciente tienen que ver, por un lado, con las reacciones obreras y, por otro, con las diferentes variantes posibles de intervención del ejército (en un sentido neoestalinista o para imponer la dictadura del mercado): finalmente, se mantiene la duda del nivel de control estatal sobre las opciones frente a los conflictos de poderes entre las republicas y el centro.

6.- A escala internacional, es donde la ofensiva de Gorbachov acabó más rápido con la imagen de la URSS here dada de la era estalinista y brezneviana. Los problemas internos llevaron al cuestionamiento de la carrera de armamentos; a sistematizar la política "coexistencia pacífica"; a la ruptura de sus compromisos acompanada de una ideología de colaboración social a escala planetaria. Todo ello facilitó un acercamiento histórico a la socialdemocracia y ha tenido efectos mundiales con-

Pero con la agravación de la crisis hemos entrado en una nueva era. La URSS se reduce a lo que queda de ella. El Kremlin ya no puede pretender ni siquiera la coexistencia pacífica entre ambos sistemas, sino un simple alineamiento tras los intereses imperialistas para obtener créditos

La popularidad de la nueva política de Gorbachov descansaba en la ilusión de que la entente entre los gobiernos de los sistemas existentes podía resolver los problemas de la paz, la contaminación, los derechos humanos. Por el contrario, la crisis del Golfo demues tra que facilita la política de intervención militar del imperialismo en los llamados conflictos regionales.

A su vez, los créditos se convirtieron en un instrumento temible de ingerencia de la burguesía mundial en las transformaciones internas de la URSS, de Europa Oriental y del Tercer Mundo.

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IV. Nuestras posiciones programáticas

1.- Para salir de la crisis se necesita la democracia socialista a) No debemos dejar a los partidarios del capitalismo la defensa de las "libertades formales". La idea de que la "dictadura del proletariado" está por encima de esas libertades es una caricatura estalinista y reaccionaria del marxismo. El socialismo se construirá conscientemente, lo que exige las más amplias posibilidades de autorganización y expresión. Ninguna organización puede pretender encarnar en exclusiva los "intereses históricos del proletariado", suprimiendo por ese medio toda "desviación" interna o externa. La IV Internacional está ligada profundamente a un funcionamiento democrático interno (en particular al derecho de tendencia), al respeto de la democracia de las organizaciones de masas y a su proyecto de sociedad. Lucha, en el marco de su programa de democracia socialista, por el derecho de huelga y las más amplias libertades democráticas, pluralismo político, libertad de prensa, culto, asociación, manifestación, expresión y organización sindical y política independientes, así como contra la censura y el delito de opinión.

Apoyamos, por tanto, todas las luchas en la URSS que van en ese sentido y que denuncian las manipulaciones electorales que perpetúan de hecho el monopolio del poder del partido.

Sin embargo, la sociedad no es homogénea, ni nacional ni socialmente. La democracia socialista debe ser más amplia que la democracia burguesa y debe permitir decisiones democráticas en todos los aspectos esenciales de la vida cotidiana y del futuro. Por medio de su penetración en la actividad productiva, la democracia socialista debe permitir la reunificación del ciudadano y el trabajador, de la ciudadana y la trabajadora. Por eso estamos por un control social, pluralista y generalizado de todos los mecanismos de planificación, desde la producción hasta la distribución; por la determinación, después de un debate plural y mediante referéndum, de las grandes prioridades y de los criterios de distribución: por el desarrollo de la autorganización de los productores y de los consumidores a escala de localidades, sectores y repúblicas. Defendemos, pues, la necesidad de una economía socialista de transición, articulando una planificación democrática que garantice la realización de las prioridades de desarrollo y los equilibrios de conjunto, con la utilización de mecanismos mercantiles y contractuales. El desarrollo de las tecnologías y la reorganización del trabajo deben permitir el impulso de una nueva lógica de producción subordinada a fines humanos. El control social y la autogestión a diversos niveles deben convertirse en las fuentes esenciales de una nueva eficacia económica, subordinada a las más amplias necesidades sociales. superación de la vieja división del trabajo, de la enajenación del trabajo por el mercado y por el Estado, debe permitir la organización de la vida social a partir de las comunidades de productores/consumidores libremente asociados Es pues necesario que aquellos y aquellas que están amenazados de forma más directa por una decisión que les atane tengan un poder de veto particular en el marco del funcionamiento de los soviets. Así debería ser, por un lado, para las repúblicas (si se amenazadas por una decisión federal) y, por otro, para las y los trabajadores (en lo referente a sus condiciones de trabajo, por ejemplo). Estamos, por tanto, porque junto a las formas de representación territorial por sufragio universal y directo, las naciones y nacionalidades, mediante formas que ellas mismas deben determinar, por una parte, y los trabajadores, por otra, tengan formas específicas de representación. En todos los casos, somos partidarios de la pluralidad sistemática de candidatas y candidatos y de su revocabilidad Después de la experiencia traumática del estalinismo, es conveniente dar una importancia particular a la elaboración y al ejercicio de derechos y de reglas jurídicas coherentes, que protejan a los ciudadanos frente a quienes detengan cualquier poder político.

La realización de esos objetivos implica una verdadera revolución que combina tareas democráticas y socialistas, la emancipación nacional y social de las mujeres y hombres afectados. Una revolución de ese tipo apunta al derrocamiento del poder de la burocracia y, al mismo tiempo, tendrá aspectos sociales esenciales, dado que se trata de la puesta en cuestión de todas las formas de explotación y opresión sobre las que la burocracia fundaba sus privib) Frente a la gravedad de la situación, estamos por medidas urgentes de control y protección:

* Por la protección del carácter gratuito de los servicios de salud, las guarderías infantiles y la educación, a través de comités de usuarios y de quienes trabajan en esos servicios (dando especial importancia a la participación de mujeres); que deberán controlar su calidad y determinar en cada soviet los incrementos que se estimen necesa-

* Por la protección del empleo y el aumento de la contratación en proyectos de utilidad pública: rechazo de toda reducción de mano de obra sin reconversión garantizada con el mismo nivel de cualificación y salario, manteniendo el ingreso durante el periodo de reconversión y compensaciones en caso de cambio del lugar de trebajo. Este cambio no puede ser impuesto y debe tomar en cuenta todos sus efectos familiares. Puesta en marcha efectiva de una red de empleo y recalificación, con formación de comités especificos de control obrero sobre las reconversiones y atribución de medios adecuados a los soviets. Protección del empleo de las mujeres: contra la falsa opción libre de las mujeres a regresar al hogar, prioridad a las inversiones en servicios y en productos domésticos, revaluación de los salarios femeninos y estimulación del empleo femenino cualificado.

* Supresión de los gastos de representación, las tiendas especiales para la nomenklatura y los privilegios burocráticos. Reducción drástica de gastos militares y administrativos. Utilización de esos recursos, de manera prioritaria, para elevar los salarios más bajos, las jubilaciones y los subsidios, que deben aumentar al ritmo de los precios.

* Escala móvil de salarios contra la

* Lanzamiento de una gran campaña que catalogue los recursos disponibles y proponga la reducción de inversiones inútiles y del despilfarro

2) La cuestión nacional a) El estalinismo y la cuestión nacio-

En la URSS, Estado multinacional, la opresión nacional es uno de los aspectos de la opresión burocrática que suscita la más amplia movilización. Más allá de su aspecto cultural, plantea el problema de desde donde se ejerce el poder: policia, opciones de inversión, control de la contaminación, etc.

El estalinismo se une a la dominación de las nacionalidades; su chovinismo gran ruso ya había sido denunciado por Lenin poco antes de morir y se acentuó durante la Il Guerra Mundial con las consecuencias del pacto germano-soviético, y luego con la represión y deportación de pueblos enteros considerados, como tales, sospechosos de colaboración. El sector ruso de la burocracia soviética, secundado por los burócratas autóctonos de las diversas repúblicas de la URSS, escarnece constantemente los principios internacionalistas igualitarios de la revolución de Octubre en beneficio de la tutela del "polizonte gran ruso". Obviamente, esta opresión nacional es sólo un aspecto específico del proceso de asfixia general de la democracia soviética por la burocracia, que sufren también las masas trabajadoras rusas. Por otro lado, sobre todo a partir de la muerte de Stalin, el auge de los nacionalismos periféricos en la URSS, como reacción a la opresión, pudo ser explotado por fracciones de las burocracias regionales, no menos corruptas que la burocracia gran rusa. El estalinismo no es ruso por esencia.

Sin embargo, los privilegios concedi-

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dos de hecho a la lengua y a la cultura rusas y el comportamiento arrogante y chovinista de la burocracia gran rusa, sobre un fondo de nacionalismo de gran potencia, constituyen la causa fundamental de la crisis actual de las relaciones entre las nacionalidades en la URSS. Sumados a los perjuicios ideológicos, socio-económicos y ecológicos de la dictadura burocrática, explican la dinámica explosiva de esta crisis.

b) La dinámica actual de las luchas

La IV Internacional considera el auge de los movimientos de las nacionalidades oprimidas de la URSS como un factor esencial en el proceso general de desarrollo de la actividad de las masas soviéticas. Los movimientos nacionales de masas, que surgieron muy a menudo a partir de la cuestión ecológica, se han alimentado de los llamamientos a la transparencia y a la autonomía lanzados por los reformadores. En ocasiones han encontrado apoyo (al menos al principio) en un sector del aparato reformador. Apoyo que evoluciona tácticamente en función de la fuerza popular de los movimientos y de su dinámica.

En lo fundamental, los grandes movimientos de masas de los pueblos no rusos han expresado fuertes aspiraciones democráticas y antiburocráticas. Se pueden agrupar esas reivindicaciones progresistas en tres grandes apartados: 1) lingüísticas y culturales, sitios donde la lengua nacional fue sofocada; 2) socio-económicas y ecologistas, oponiéndose a las decisiones burocráticas impuestas desde el centro; y 3) políticas, la denuncia de los crímenes estalinistas contra pueblos enteros después de la guerra y, mas en general, la lucha por la soberanía nacional de las

Pero también se desarrollan otras tendencias: 1) presiones para la restauración capitalista, principalmente en las repúblicas más desarrolladas; 2) conflictos interburocráticos que pueden utilizar los diversos nacionalismos con objetivos de poder local; 3) corrientes integristas y racistas, en ocasiones nacionalidades no rusas, y por tanto oprimidas, organizan auténticos pogroms contra sus propias minorias; y 4) el movimiento Pamiat, ala extremista del nacionalismo gran ruso, viejo eslavo, xenófobo y antisemita.

La revolución política (socialista) pasa por el estallido de la URSS como "prisión de pueblos" y, por tanto, por la defensa intransigente de los derechos nacionales. Comprender esto no autoriza una visión color de rosa de los movimientos nacionalistas: están marcados, como los movimientos sociales, por todas las crisis actuales, por todas las lógicas (no sólo lógicas progresistas, aunque se trate de una nacionalidad minoritaria).

c) Nuestras posiciones

Las y los marxistas revolucionarios luchan por un mundo sin fronteras, por la abolición de los privilegios de todo tipo y por la integración de todas las naciones en una democracia socialista mundial, en la que florecerán conjuntamente una cultura universal común y todas las culturas nacionales y étnicas Sin embargo, la realización de este objetivo supremo no sólo exige la abolición de todos los privilegios nacionales o lingüísticos, y toda forma de tutela ejercida sobre cualquier nación o etnia, sino también una reparación de los perjuicios seculares de la opresión nacional o racial mediante una política de medidas concretas (discriminación positiva) a favor de las naciones y minorías oprimidas, de manera que facilite su liberación en todos los campos. Sólo entonces se podrá establecer una igualdad estricta entre todas las naciones, lenguas y etnias.

La propia planificación socialista debe ejercerse de acuerdo con modalidades que hagan posible su control por los interesados. En realidad, es mucho más compatible con el respeto a los derechos y las identidades nacionales que la dictadura invisible y totalitaria del mercado. En especial, puede tomar en cuenta las diferencias de desarrollo regional y cultural al decidir sus técnicas y prioridades. Aunque estamos convencidos de los beneficios económicos y culturales que implica la superación de las fronteras nacionales, más que nunca parece evidente que dicha superacion debe ser controlada para que sea equitativa y no opresora, tanto a nivel económico como cultural. Establecer relaciones de confianza entre nacionalidades obliga a que las relaciones económicas sean transparentes, voluntarias y basadas en ventajas reciprocas y en la democracia de las decisiones tomadas de común acuerdo. La adhesión a un Estado multinacional, para que sea viable, debe ser libre y democráticamente decidida y libremente reversible, ya que el socialismo sólo se consvoluntariamente. Rechazamos toda dictadura burocrática o toda seudo racionalidad económica (del plan o el mercado) que pretenda imponerse por encima de las opciones conscientes de las poblaciones

Somos, pues, defensores incondicionales del derecho de autodeterminación, a la vez que desarrollamos nuestro propio punto de vista que tiene en cuenta las cuestiones nacionales, sociales y políticas en su interacción y en su contexto. Nos oponemos a toda dinámica que limite la autorganización de los trabajadores: el impetu anti burocrático y democrático de los movimientos nacionales será medido por su capacidad de estimular y apoyar la autorganización de los trabajadores y ciudadanos. Rechazamos, asimismo, el falso internacionalismo proletario en nombre del cual la burocracia impide el derecho de autodeterminación y reprime los derechos nacionales. Creemos que la única manera de que los trabajadores de toda la URSS pueden unirse es apoyando los derechos de las naciones y nacionalidades oprimidas, en especial su derecho a la independencia. Luchamos a la vez contra la ilusión de una independencia que se hiciera en el marco de una subordinación al capital extranjero. Comprendemos ese carácter combinado de las revoluciones nacionales y antiburocraticas y actuamos para hacer avanzar simultáneamente los dos aspectos. Esta orientación distingue a los marxistas revolucionarios de todo el resto de corrientes, de izquierda o derecha, que ven la lucha nacional como algo que inevitablemente, se opone a la revolución proletaria.

La diversidad de las cuestiones nacionales en la URSS no permite una respuesta unica -más allá de la soberanía- sobre las formas más adecuadas para defender los derechos de cada una. Por otra parte, la percepción que tienen los interesados sobre el mejor marco deseable es eminentemente evolutiva, de acuerdo con las condiciones políticas globales y las diferencias históricas. La agravación de la crisis de conjunto de la economía y del poder soviéticos, no sólo en su periferia sino en el centro ruso, provoca diversos efectos: por un lado, incita a abandonar lo antes posible el barco que se hunde y el merco opresor, por otro, ofrece posibilidades de redefinición de las relaciones en base a acuerdos directos entre los nuevos poderes de repúblicas proclamadas soberanas. Es normal que en esas circunstancias las opciones se diferencien, incluso si la dinámica general es la puesta en cuestión de los poderes del centro. Es obvio también que existen antagonismos reales de "derechos" sobre ciertos territorios, donde la historia ha hecho que coexistan o que se sucedan en el tiempo varias nacionalidades. Es menester enfrentar las dificultades de los problemas socioculturales que alimentan muchos chovinismos y aceptar la idea de que muchos casos no pueden ser resueltos "simplemente" mediante recetas. exigirá la búsqueda de compromisos negociados libremente por los interesados, rechazando la opresión de una nacionalidad por otra. En fin, la resistencia a los efectos negativos de las relaciones al capitalismo mundial impone la busca de diversas formas de unión económica, sobre bases no capitalistas, entre las repúblicas y Estados independientes que rompen, en la URSS y en otros lados, con el "modelo socialista" anterior y estan, a la vez, amenazados por los dictados del FMI.

En todos los casos, esas nuevas relaciones que están por construir entre las naciones y nacionalidades sólo podrán fundar un nuevo internacionalismo

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si se basan en el pleno reconocimiento de los derechos nacionales. El socialismo mismo se quedará en un proyecto desacreditado a los ojos de las poblaciones de la URSS y del mundo mientras siga siendo identificado con un poder opresor que impone sus decisiones. Esta es la razón de que la IV Internacional apoye sin condiciones el derecho a la autodeterminación de todas las na ciones, nacionalidades y minorías etnicas oprimidas de la URSS, es decir, su derecho a escoger libremente cuáles serán los lazos de cada una con las otras naciones y nacionalidades. Está por el cuestionamiento radical de todo vestigio de poder estalinista opresor. Con este objetivo, lucha por el pleno desarrollo de la democracia política y social. Ello implica la autorganización de los trabajadores en el marco de la lucha contra toda manipulación burocrática, contra toda manifestación de chauvinismo gran ruso y de racismo, y el respeto a los derechos nacionales, particularmente los de las minorías, contra toda lógica de "Estados étnica-

. Al oponerse al mantenimiento de toda unión forzada y del centralismo burocrático, está por que todas las naciones y nacionalidades de la URSS afirmen plenamente su soberania, es decir, que dispongan de los medios bien para separarse, bien para unirse libremente. Esto es así incluso cuando la voluntad de separación se combina con presiones por la restauración capitalista. Este asunto es, ahora, tan confuso para las poblaciones de la URSS como de Europa del Este, que son susceptibles de tener una evolución pragmática frente a los efectos diferenciados de la apertura sin protección al mercado mundial.

Ante las intervenciones de las fuerzas armadas soviéticas en las repúblicas bálticas, la IV Internacional apoya en la práctica y sin condiciones la voluntad de separarse de la URSS de la población de esas repúblicas, ya confir- a to pendencia: fo pon mada mediante reterendum, y su proclamación de independencia. Se opone a todo intento de impedir el ejercicio de ese derecho, independientemente de nuestros desacuerdos con los actuales movimientos nacionalistas y gobiernos en el poder. Además, la intervención policial del Kremlin sólo puede impedir la necesaria clarificación de los asuntos sociales, económicos y políticos que están en juego en cada república. Busca destruir los primeros actos de una resistencia multinacional de las poblaciones contra los aumentos de precios. No habrá libre decisión sin la retirada de todas las tropas de las repúblicas bálticas y sin el respeto del derecho de todas las naciones y nacionalidades de la Unión Soviética a determinar libremente su propio futuro y sus relaciones con el resto de naciones. Ese derecho de autodeterminación será sólo formal mientras las naciones y nacionalidades afectadas estén sometidas a la represión, a la presión y al control de las fuerzas militares y policiales y de los aparatos administrativos del Estado que las oprime. Esto no sólo para las repúblicas bálticas, sino para todo el resto de casos similares enfrentados al Estado central de la URSS y, a otra escala, para las minorías oprimidas por los nuevos poderes republicanos (como los osetas frente al poder de la república de Georgia).

3) Una lucha en dos frentes

El liberalismo mercantilista que pretende encarnar la lucha democrática contra la burocracia está dispuesto a aliarse con las mafias y aceptará todas las ingerencias extranjeras para imponer el mercado. El reino de éste en el marco de la privatización implicará grandes retrocesos culturales y sociales. Pero no es posible combatir tales regresiones defendiendo el antiguo sistema. Sólo se puede defender el derecho al empleo, a la educación y a los servicios de salud gratuitos, a la vivienda para todos y a la satisfacción garantizada por la sociedad de las necesidades fundamentales atacando frontalmente la gestión burocrática en todos estos terrenos.

Existen, y seguirán existiendo, dos frentes de lucha: uno contra los retrocesos que implica la restauración capitalista (defendida por parte de la burocracia y por el capitalismo mundial), y otro contra las regresiones de cualquier tipo en que se refugiaría el viejo orden burocrático. La separación entre regiones ricas y pobres puede volver a dividir esos dos tipos de tendencias. Si en ello se mezclan las divisiones nacionales explotadas por las distintas alas de la burocracia. Las etiquetas de "izquierda" y "derecha" son confusas, precisamente por la existencia de estos dos elementos de juicio: por un lado antiburocratismo (por el pluralismo, contra los chauvinismos de todo tipo) y, por otro, anticapitalismo. Ambos ejes cuentan con componentes reaccionarias (procapitalistas, en el primero, y burocráticos, en el segundo). Si la izquierda socialista combate en un solo frente perderá su esencia progresista

Por ello, es necesario desplazar el debate: hay que ver tras el mercado o el plan, tras la propiedad privada, cooperativa o estatal y tras las inversiones extranjeras quién decide, quién controla qué y para satisfacer qué necesidades y qué intereses. Justamente por ello es necesario desarrollar la autorganización democrática de las masas trabajadoras, intelectuales y manuales, industriales y de hombres y mujeres de todas las nacionalidades, en los lugares de trabajo o de vivienda, a nivel local y regional, en cada territorio autónomo y en cada república.

Esto constituye, también, la condición para que la defensa de los intereses de los trabajadores no se identifique con el obrerismo estrecho y retrógrado utilizado de manera demagógica por las corrientes neo estalinistas: estamos porque los valores de solidaridad e igualdad propios de la clase obrera se nutran de las aspiraciones antiburocráticas de todos los oprimidos (mujeres, nacionalidades), de las luchas ecologistas, de las exigencias culturales más elevadas en cuanto a capacitación, responsabilidad y creación no subordinada a la lógica mercantil.

Si en un primer momento pudieron tener su razón de existir frentes centrados en la lucha contra las instituciones estalinistas, muy rápidamente tomaria la delantera el contenido y el impulso de la democracia, es decir, las cuestiones democráticas en los centros de trabajo y en lo referente a las decisiones socioeconómicas. Los acontecimientos actuales revelan cada vez más lo ingenuo que es identificar mercado con democracia. Por lo tanto, empieza a haber una disociación entre aquellos para quienes lo esencial es el mercado, y están dispuestos a imponerlo con mano de hierro, y aquellos para quienes lo esencial es la democracia, y habían creído que el mercado era la condición necesaria para ese objetivo

El desarrollo del pluralismo político será esencial para clarificar las opcio-

4) Construir la IV Internacional para ayudar a la construcción de auténticos partidos de los trabajadores

Hoy en dia, hay una proliferación de experiencias titubeantes y agrupamientos provisionales. El PCUS sigue siendo una organización heterogénea que deberá estallar y desaparecer, en tanto que instrumento de la burocracia, para que pueda constuirse realmente un partido de los trabajadores. Este deberá luchar a la vez contra la burocracia, contra una privatización que se hará a costa de la gente trabajadora, por la unión de los trabajadores de todas las nacionalidades y por la defensa intransigente de los derechos nacionales; deberá ser capaz de albergar a todas las corrientes dispuestas a compartir esos objetivos en un marco democráti-

La existencia, aunque sea marginal y esté dividida en distintas corrientes, de una intelectualidad socialista autogestionaria que intenta ligarse a los trabajadores es un potencial decisivo para el porvenir, sin que se pueda prever cual será su capacidad real de influencia. A pesar de su carácter por ahora marginal, hay que subrayar la importancia para el futuro del incipiente proceso de unidad de esas corrientes en un frente socialista, democrático y autogestionario de resistencia a la alianza de los liberales, la mafia y el capital internacional. La reivindicación de plenos poderes para los colectivos de trabajadores,

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los soviets locales y a las repúblicas soberanas o independientes, avanzada por ese frente, pone el acento en el problema esencial: quién decide.

De esta crisis, el socialismo debe salir rehabilitado, redefinido y pensado de nuevo. Es posible y necesario, ya que constituye el único proyecto emancipador capaz de responder a la crisis de los dos sistemas realmente existentes. Esto, sin embargo, tomará tiempo.

Ese proceso incluye la lucha por revelar la verdad sobre Trotski, la Oposición de Izquierda y su combate, pues se trata de la historia misma de la Unión Soviética, de la interpretación del estalinismo y, finalmente, de la posibilidad de combatirlo siendo socialista. Quienes hicieron desaparecer a Trotski de la historia o le reprochaban ayer oponerse a Stalin en defensa del capitalismo, lo han vuelto a introducir en la nueva historia oficial pretendiendo que era igual a él o incluso que habría sido un dictador peor; finalmente, otra variante le reconoce el mérito de su lucha intransigente y continua a la vez contra Stalin y contra el capitalismo, pero se le reprocha haber deseado la revolución mundial... Esa misma cantinela se escucha cada vez más referida a Lenin, reduciendo la Revolución de Octubre al "voluntarismo bolchevique" dura sanguinario.

La resistencia a las falsificaciones se dará junto con los debates acerca de los problemas viejos y nuevos que se plantean. Es menester reconstituir, con los socialistas de la URSS y de Europa Oriental, el hilo y la memoria de la historia, apreciar todos los momentos en que fueron necesarias opciones, en que se produjeron desviaciones, en que se cometieron errores. Es necesario medir la dimensión de los cambios mundiales en marcha y lo que está en juego. Es preciso, finalmente, volver a pensar el proyecto socialista, integrando toda la riqueza de los debates de los años 20 en la Unión Soviética, toda la experiencia acumulada a nivel mundial, toda la sensibilidad de las víctimas del estalinismo y toda la carga humanista del combate socialista. La IV Internacional ha tomado y seguirá tomando parte en esos debates. Con la perspectiva de construir secciones en la URSS y en Europa Oriental, quiere organizar en sus filas a todas y todos los que estén dispuestos a defender su programa y orientación. Sus miembros deberán ser, a la vez, animadores de amplios agrupamientos políticos o sociopolíticos y sindicales, luchando por la autorganización de los trabajadores y de las poblaciones soviéticas contra todas las opresiones, por una sociedad democrática, solidaria y justa: el socialismo.

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JOINT STEWARDS COMMITTEE

"AN NJURY TO ONE

IS AN INJURY IC ALL

Resolución sobre la Europa capitalista

Better to break the law

LIVERPOOL

LABOUR

COUNCILLORS