Los retos estratégicos de la izquierda revolucionaria
Resolución sobre América Latina I. La crisis economica en America Latina
1.- A partir de 1981, se ha deteriorado la situación económica de la mayoría de los países latinoamericanos, como muestra la caída del crecimiento promedio anual del Producto Interno Bruto (PIB) de 5.6% en 1975-80, a 1.47% en 1981-87.
En muchos sentidos, las anteriores tasas altas de crecimiento se explicaban por la política de sustitución de importaciones, que posibilitaron el surgimiento de corrientes populistas, nacionalistas -fuentes de corrupción y dispendio- que en varias ocasiones privilegiaron la estabilidad política y el control directo de la clase obrera por encima de la productividad del trabajo. Esta situación comenzó a generar una serie de problemas en la economía y en su papel en el mercado mundial. El deterioro de la economía latinoamericana empezó a ser evidente a principios de los setenta; los gobiernos decidieron paliar la situación contratando una deuda externa sin comparación con la de otras áreas del llamado Tercer Mundo.
2.- En algunos países, se han comenzado a instrumentar políticas económicas que buscan responder a la crisis en relación con determinados proyectos políticos.
a) Ataque al viejo Estado populista. La política de sustitución de importaciones se dio a la sombra del desarrollo de Estados fuertes (bonapartistas o de dictaduras militares) con marcada intervención en la economía. La debilidad de las burguesías nativas fue compensada mediante una intervención estatal que desarrolló un sector de la economia. Si al inicio esto ayudó a generar una burguesía nativa, después se convirtió en el principal obstáculo para la inversión privada, tanto nacional como extranjera. El Estado populista tuvo que desarrollar la infraestructura social, producto de importantes luchas de los trabajadores. De finales de los cincuenta a mediados de los setenta, el salario real aumentó y aunque el índice de desempleo fue alto, más bien se debió a la emigración del campo a la ciudad
Poco a poco, se ha ido "adelgazando" al Estado, reprivatizando importantes sectores de la producción e incluso algunas ramas del sector de servicios.
Ha habido un retiro paulatino de inversiones para salud, educación, etc. Las consecuencias hablan por sí solas: enfermedades que ya habían sido controladas en la mayoría de nuestros países hoy han vuelto a aparecer; la proporción de médicos por habitantes ha disminuido de nuevo: 88 millones de latinoamericanos subsisten en la miseria total.
b) La deuda externa ha generado una verdadera religión: lo fundamental es exportar. Esto determina todo. Hipotéticamente, la fiebre exportadora busca solucionar varios aspectos:
- dotarse de divisas, porque se tienen que pagar grandes sumas por concepto de servicio de la deuda externa y, además, ahora es más dificil acceder al crédito externo;
- tener un superávit comercial, como supuesta medida de sanidad económi-
Para lograr estos niveles de exportación, las burguesías latinoamericanas han recurrido a varios mecanismos. Uno ha sido abaratar los costos de producción para atraer al capital extranjero. Incluso -ironías de la historia- países como Taiwan, Singapur y Corea del Sur han comenzado a instalar fábricas en Latinoamérica. El ataque al nivel de vida ha sido brutal. En los últimos cinco años, el salario real de los trabajadores ha caído en un 27%.
c) La fiebre exportadora ha suspendido los incentivos a la pequeña y mediana industria, reduciendo impresionantemente el mercado interno.
d) Esto ha ido acompañado del desarrollo del ya famoso sector informal. Aunque este sector siempre ha existido, en algunos paises ha pasado a constituir el sector clave de la economía. En Perú, su participación en el PIB supera ya el 40%. En Uruguay, donde casi no existía antes de la dictadura, ahora rebasa el 20%. En México, constituye alrededor del 34%.
3.- Aunque esta reestructuración ha implicado una relativa incorporación de nuevas tecnologías, en especial en Brasil, México, Argentina y Venezuela, esta no ha sido su caracteristica principal, sino los aspectos siguientes:
- el ataque al "viejo" sindicalismo intenta reducir el peso de los sindicatos y de las viejas burocracias en la producción, modificando las relaciones laborales.
- un ataque global a los contratos o convenios colectivos de trabajo y a las legislaciones laborales.
- algunas modificaciones tecnológicas, especialmente en ciertos países y determinadas ramas (industrias petrolera, petroquímica, acerera y automotriz; sistemas financiero y de telecomunicaciones) provocando un aumento considerable del desempleo, confirmando nuestra dependencia y el carácter semicolonial de nuestros países.
El establecimiento de acuerdos de integración regional, en especial el llamado de Bush al establecimiento de un Acuerdo de Libre Comercio desde Canadá hasta la Tierra del Fuego. Esta política del imperialismo y de las burguesías asociadas pretende inflingir una derrota histórica a la clase obrere de América, al utilizar a la clase obrera latinoamericana como mecanismo de presión para rebajar los salarios y las condiciones de trabajo de las clases obreras de Canadá y Estados Unidos Pretende igualmente utilizar a estas últimas como palanca para incrementar la productividad de la clase obrera latinoamericana
Todo esto ha significado una modernización de la miseria, un ataque global a las conquistas sociales, no sólo ejemplificados por Bolivia o Perú, sino también por México y Argentina. No sólo se ha atacado la política populista, sino que fundamentalmente se ha buscado echar atras conquistas logradas mediante procesos revolucionarios (en México, en 1910-1917 y posteriormente en los treinta; en Bolivia, en 1952) o en grandes movilizaciones de masas (en Argentina con el peronismo; en Perú, durante el régimen de Velasco Alvarado y luego contra la dictadura).
Evidentemente, aún no se ha dicho la última palabra. La deuda externa sigue siendo el factor fundamental que juega contra las burguesías latinoamericanas. El resultado de la renegociación de la deuda mexicana, si bien da un respiro, no resuelve, en el fondo, el fardo que representa. Esta es la base material de la inestabilidad de los partidos burgueses y sus gobiernos, afectando a los viejos aparatos de dominación como el PRI, APRA o MNR tanto como a proyectos más "novedosos" como el PMDB.
Il. Las transformaciones politicas de los aparatos de dominación
1.- Poco antes de que Reagan subiera al poder, representantes del imperialismo elaboraron una concepción contrarrevolucionaria que se llamó "conflictos de baja intensidad". Según ellos, esta visión corregía una serie de errores de su estrategia anterior, pero en muchos sentidos era una continuación de las anteriores políticas:
- la guerra de Vietnam derrotó la visión norteamericana de cómo enfrentar a los movimientos revolucionarios, que era estrictamente militarista: un conflicto revolucionario podía resolverse mediante la intervención directa del ejército de Estados UnidosU. Su intervención en Vietnam no sólo no permitió la derrota de la revolución, sino que generó un movimiento político en Estados Unidos que alimentó una fuerte crisis del sistema de dominación política.
- la vieja visión anticomunista del Pentágono analizaba a las organizaciones revolucionarias desde una perspectiva militarista: simples núcleos guerriestratégica elemental y en general aislados de las grandes concentraciones urbanas. La derrota de Vietnam y la transformación de las fuerzas revolucionarias guerrilleras en político-militares, requería una visión que respondiera tanto a las cuestiones políticas como a las militares.
Estas dos cuestiones exigían una serie de transformaciones político-militaa) La puesta en pie de regímenes constitucionales con cierto grado de legitimidad. O, en sus términos: "hay que disputar el corazón del pueblo a los insurgentes". En algunos casos, las caidas de las dictaduras han sido parte de esta visión.
b) Además, una política doble: Por una parte, la transformación de los ejércitos locales para que, en lo fundamental, ellos mismos se enfrentaran a las fuerzas insurgentes y, por otra, la utilización de estos mismos ejércitos para disputar "el corazón de las masas"; creando aldeas estratégicas y, en caso de que esto no funcionara, buscando minar la base de apoyo de las organizaciones político-militares a través de una política de tierra arrasada.
La presencia de tropas norteamericanas o de policías, y los acuerdos de extradicción existentes aún con algunos estados latinoamericanos, como en el caso de Colombia, es cada día más apabullante y plantea la cuestión de la soberania en el terreno político y mili-
El pretexto ha sido la lucha contra el narcotráfico. Bajo ese pretexto se invadió Panamá; se han instalado bases militares en Perú y Bolivia; existen miles de policías en México secuestrando y violando todas las leyes y hay decenas de colombianos en las cárceles norteamericanas, enfrentando la violación de sus más elementales derechos
2.- A la vuelta de algunos años, los regimenes dictatoriales iniciados en los 60 y 70 comenzaron a desgastarse. Paulatinamente, las burguesías nativas les retiraron su apoyo, considerando que el objetivo por el que habian sido convocados ya había sido cumplido: la casa estaba limpia de comunistas.
Después de algunos años de descontrol, el movimiento popular comenzó a recomponerse. La combinación de mecanismos tradicionales de lucha, como la huelga general, y acciones cívicas por la democracia fue debilitando gradualmente a las dictaduras. Esta situación condujo a las burguesías nativas y al imperialismo a ver la necesidad de asegurar una transición hacia regímenes constitucionales que dejaran a salvo lo fundamental del aparato de Estado y en especial del ejército.
Sobre todo al inicio, este proyecto tuvo cierto éxito, pero pronto aparecieron sus limitaciones. La crisis económica ha obstaculizado su estabilización. El creciente carácter internacional del capital y el papel jugado por bastantes países latinoamericanos en la división internacional del trabajo, así como el papel de la burguesía de asociada menor, sólo puede llevar a presentar ante la población un proyecto de "modernización" en busca de la supuesta inserción en el siglo XXI. Esto no va a despertar ningún apoyo de las masas
Podemos sacar algunas conclusiones de la crisis de los proyectos burgueses: - primero, el nacionalismo burgués latinoamericano está en crisis. En algunos países está viviendo un segundo aliento (México, Argentina); pero esto demuestra, simplemente, la tendencia general. El ascenso del cardenismo en México es producto de la peor crisis del proyecto nacionalista más sólido de América Latina. El plan shock de Menem y. marcadamente, su feroz crítica de Alan García ("no vamos a cometer los mismos errores de Alan García", "no nos vamos a confrontar con el FMI) ilustran muy bien los límites del nacionalismo. Una cosa es el nacionalismo antes de ser gobierno y otra muy diferente al momento de serlo.
- segundo, ciertos sectores del imperialismo y las burguesias intentan diseñar proyectos políticos alejados de las viejas ideas nacionalistas, presentándose como los adalides de la modernidad o incluso modificando sustancialmente a los viejos partidos populistas, como el MNR en Bolivia y el PRI en México.
Han buscado vincular viejos proyectos nacionalistas -por ejemplo, el PRD de la República Dominicana, el Partido Liberal de Costa Rica, el APRA de Perú, el MIR de Bolivia, el PDT de Brisola en Brasil, la ADN de Venezuela, el PNP de Manley en Jamaica e incluso (en lo que apenas constituye un proceso de posible integración) la UCR de Argentina y el Partido Colorado de Uruguay- con la Segunda Internacional. Es obvio que no ha cambiado la naturaleza de clase de estos partidos: siguen siendo burgueses. Buscan una mejor imagen ante el movimiento de masas y la comunidad económica mundial. Junto con los demócratacristianos y neoliberales, parecen contar con el consenso del imperialismo (por supuesto, a condición de no caer en devaneos populistas). Estos partidos tienen una debilidad derivada de su ubicación entre el nacionalismo y el neoliberalismo.
- tercero, han empezado a surgir alternativas políticas de derecha, sólo que ahora en torno de individuos. Pueden acudir a los membretes partidarios; pero en los hechos se ubican por encima de ellos, llegando incluso a criticarlos muy duramente. Los ejemplos de Fujimori en Perú y Collor de Mello en Brasil apuntan en ese sentido. Con un discurso ético y moral que lo mismo guarda distancia de la izquierda y el populismo que de la derecha, este tipo de candidatos es presentado por las corrientes más ligadas a Estados Unidos como la única opción real.
El límite inicial de estos proyectos es la crisis económica. Su debilidad permite que frentes electorales de izquierda, como el Frente Amplio en Uruguay o, de manera más importante, el Frente Brasil Popular (donde el PT es hegemónico), se presenten como alternativas de gobierno ante sectores fundamentales de la población. Sabemos que un gobierno del FA en Uruguay (el caso del PT es totalmente diferente) no resolvería los problemas básicos de la población. Sin embargo, a nivel de la conciencia y la organización, un voto a favor de la izquierda puede llevar a importantes sectores de masas al rompimiento político con los partidos burgueses. Incluso proyectos electorales burgueses, como el neocardenista en México, traen aparejados, de manera inevitable, confrontaciones sociales.
Esta es una de las mejores pruebas del carácter semicolonial del grueso de los países de América Latina. No se trata simplemente de pérdida de soberanía monetaria sino, sobre todo, de soberanía nacional. En la medida en que se favorece una alianza con el imperialismo y se desmantela la industria nacionalizada, los gobiernos de América Latina pierden más y más sus características populistas antimperialistas, para transformarse en regímenes con fachadas democráticas pero con una creciente intervención del ejército y la policía, con una doctrina de seguridad
nacional, preparándose a posibles estaIlidos sociales. La llamada política de seguridad nacional representa uno de los mayores peligros para el movimiento de masas. La misma, incluso, busca crear lazos para las organizaciones sociales a través de una política de infiltración y provocación. III. El movimiento de masas y sus expresiones politicas
1.- Desde finales de los setenta, comenzó a reorganizarse el movimiento de masas. Este proceso no sólo reflejaba el cambio operado en el modelo de acumulación, sino también el inicio de una transformación expresada en la correlación de fuerzas entre las diversas corrientes del movimiento de masas:
- la reorganización de la CGT en Argentina, desde algunos años antes de la caída de la dictadura. Meses antes de la misma, varias huelgas generales estallaron.
- el caso espectacular de Brasil. El PT se formó en medio de la oleada huelguística de finales de los setenta y principios de los ochenta. La CUT juega hov un papel clave en la reorganizacion del movimiento obrero latinoamericano y no sólo porque Brasil sea el país con mayor concentración obrera de América
- en Uruguay, la lucha contra la dictadura fue conducida fundamentalmente por el PIT. La realización de huelgas generales constituyó la columna vertebral de la lucha por la democracia.
- en Paraguay, una serie de huelgas permitió el potenciamiento de las posibilidades políticas del MDP (hoy fusionado con otras organizaciones en el PDP). Tras la caída de la dictadura, la transformación de la CUT ha permitido aglutinar en su seno a decenas de sindicatos, siendo que en el futuro habrá de jugarse en su interior la lucha por saber si es el reformismo o las organizaciones democráticas y revolucionarias quienes logran ganar a la mayoría de los trabajadores de ese país.
- el relanzamiento de la CGTP en Perú, poco antes de la caída de la dictadura de Morales Bermúdez. Las luchas magisteriales, la formación del SUTEP y su posterior incorporación a la CGTP, y el desarrollo de corrientes al interior de los sindicatos mineros y obreros, permitieron que la confederación jugara un papel importante en la realización de las huelgas generales y en la constitución de los Comandos Centrales de Lucha.
- la reorganización de la COB en Bolivia, inmediatamente después de la caída de la dictadura de García Meza, en 1981. En un inicio agrupó al grueso del pueblo boliviano: trabajadores, campesinos (Tupak Katari), estudiantes, amas de casa, etc. Sin embargo, despues de la marcha del hambre y de fracaso de la huelga general, asi como del seguimiento de una política sectaria que llevó a dejar la organización en manos de Juan Lechin, la COB dejó de jugar un papel importante. Este hecho, aunado a la política económica instrumentada por el gobierno del MNR, condujo a un marcado deterioro de la COB, reflejando la situación boliviana - la formación de la CUT en Colombia, en 1987, es un paso importante. Es cierto que esta central se creo a partir de un acuerdo por arriba, pero posibilitó organizar a la gran mayoria de los trabajadores. De entrada, se puso fin a la dispersión en cinco centrales, aunque ello no se refleje aún a nivel de las luchas. Asi, no hubo una respuesta unitaria al llamado de la CUT a huelga general, en 1988. Asimismo, la CUT aún no retoma una serie de planteamientos politicos centrales, como la lucha por la vida. Aunque formalmente ha decidido apoyar este tipo de campanas, en la práctica, la dirección de la CUT ha impedido ubicarse al frente de
- coordinación de las diversas centrales por el FUT en Ecuador. Como en pocos paises, es un elemento clave para llevar a cabo un número considerable de huelgas generales
- la formación de la UNTS es otro ejemplo que nos permite hablar de la recomposición del movimiento de masas. Basada en una estructura como la de la COB, la UNTS ha organizado al conjunto de los explotados y oprimidos: trabajadores, cooperativistas, pobladores, campesinos, mujeres, etc. Su constitución parte de una corrección del FMLN, tan trascendente como la creación misma del Frente. Esto reviste mayor importancia si consideramos dinámicas pasadas de las organizaciones revolucionarias, que siempre buscaban imponer sus proyectos hegemonistas, impidiendo un proceso de autorganización unitaria del movimiento de masas. Pero el avance no es simplemente organizativo. La UNTS se evidencia cada vez más como un instrumento central para la toma del poder, incluso más de lo que piensan algunas corrientes del propio FMLN.
- en México, después de un largo desconcierto, empieza una profunda recomposición sindical. La huelga del sindicato magisterial, que agrupa a más de un millón doscientos mil maestros, y el debilitamiento paulatino de la burocracia sindical plantean la posibilidad de un salto cualitativo
Sin embargo, la dimension del ataque neoliberal contra el nivel de vida de los trabajadores, lo mismo que el deterioro de sus condiciones de trabajo, y una creciente limitacion de los tradicionales mecanismos de lucha, han puesto a los trabajadores en una dinámica defensi-
2.- En cuanto a otros movimientos sociales, la situación es aún más clara. La recomposición del movimiento campesino ha sido sumamente significativa. - en México existen varias organizaciones campesinas independientes que cuentan ya con algunas centenas de miles de agremiados. Aun así, la formación de una gran central campesina independiente tanto del Estado como de los partidos sigue pendiente. En este sector, los mecanismos de control estatal se han aflojado a partir de las primeras acciones radicales. Ultimamente ha habido ocupaciones de tierra con mecanismos de autodefensa cada vez más desarrollados y organización de proyectos productivos, sin permitir su cooptación por el Estado. Asimismo, este movimiento se ha caracterizado por su disposición a avanzar en la alianza obrero-campesina.
- en Perú, la CCP ha sido un bastión contra los planes reaccionarios del gobierno aprista. La defensa de las cooperativas agricolas y la lucha por la tierra han constituido los elementos claves de su organización. La creación de las rondas campesinas, verdaderos mecanismos de autodefensa, les ha permitido responder a la política de los terratenientes y nacer respetar su orga-
- en Brasil, el surgimiento del movimiento de campesinos sin tierra expresó una lucha clave del movimiento de masas. Después de algunas tímidas declaraciones del gobierno, la burguesía decidió no avanzar en la cuestión de la reforma agraria. En la práctica, los enfrentamientos más violentos de los últimos tiempos han sido en el campo. Por otro lado, hay que señalar la estrecha relación entre los campesinos sin tierra, el PT y la CUT.
- en Colombia, la lucha de los campesinos está intimamente ligada a las organizaciones político militares, lo cual le garantiza un nivel de radicalización superior al de otros movimientos sociales. Si bien algunas de estas organizaciones guerrilleras tuvieron en el pasado reciente una orientación foquista, actualmente se replantean el tratamiento dado al movimiento campesino, en el sentido de considerarlo mecanismo lógistico de retaguardia, proceso de mutación que aún continua.
3.- En los últimos años -resultado de la crisis económica y el doble fracaso de industrialización en las ciudades y reforma agraria en el campo- se ha desarrollado un dinámico movimiento urbano popular. Combina métodos de lucha campesina y métodos tradicionales de los trabajadores; realiza invasiones de tierras para la construcción de viviendas, lo que implica un nivel considerable de enfrentamiento y violencia; participa activamente en las huelgas generales, y refugia a numerosos sindicalistas que no pueden hacer actividad
política en su fábrica o sindicato a riesgo de ser despedidos.
El movimiento urbano popular no es cualitativamente diferente del movimiento campesino. Detrás de él, está el vital problema de las ciudades en América Latina. Así como la lucha por la reforma agraria juega un papel fundamental en la estrategia de la revolución permanente, la lucha por una reforma urbana radical se convierte hoy en día en una demanda democrática de transición, que no puede ser resuelta en los marcos del capitalismo dependiente. Además de no poder resolver ni el problema de la industrialización ni el de la reforma agraria, la burguesía enfrenta ahora un nuevo problema sin solución: la reforma urbana.
En varios países, el movimiento urbano popular tiene una capacidad de movilización superior a otros. En Perú, la formación de los "cuatro conos" Lima, con sus "pueblos jóvenes", ha sido vista con gran desconfianza por los habitantes de San Isidro y Miraflores. Cuando los "pueblos jóvenes" manifiestan en Lima, los ricos del país enfrentan una clara imagen de lo que ocurrirá durante la insurrección.
En Centroamérica, este sector ha sido base de desarrollo de las organizaciones revolucionarias. Jugó un papel clave en la revolución sandinista; particularmente en Managua y Masaya En México, ha estado vinculado a la izquierda y ha escapado al control del PRI. Inmediatamente después del temblor que sacudió a la Ciudad de México en 1985, jugó un papel clave, dando un verdadero salto cualitativo.
4.- Sin duda, otro movimiento emergente en América Latina es el de la mujer, aunque no se ha dado a partir de las reivindicaciones exclusivas de género. Sin embargo, en la lucha contra las agresiones al nivel de vida de la población, la dinámica de su actuar político y social ha creado las condiciones políticas para el avance significativo del proceso de autorganización de las mujeres. Así sucedió en Perú en la lucha por el vaso de leche; en Chile, por la democracia y contra el hambre, y en México, en las colonias populares. Esto ha evidenciado paulatinamente la necesidad de generar, a partir de este punto, un movimiento autónomo de mujeres en lucha por sus reivindicaciones específicas, la necesidad de la feministización de su lucha. Los encuentros de mujeres latinoamericanas son una muestra de esto. Es necesario partir de su nivel de conciencia; pero quedarse en este terreno es favorecer la posibilidad de que estos movimientos sean recuperados por los diversos gobiernos.
5.- Ha comenzado a desarrollarse una conciencia en torno a los problemas ecológicos. La destrucción paulatina de la Amazonia, la devastadora contaminación ambiental de la Ciudad de México y, en menor medida, de Sao Paulo, la contaminación de mares y ríos y, en especial en México, la lucha contra la instalación de plantas nucleares, ha dado pie a un movimiento ecologista que de manera natural se ha vinculado al resto de la lucha social.
La crítica situación económica ha determinado que la lucha contra la destrucción de la selva amazónica se vincule al PT, más que el surgimiento de partidos verdes. En otros casos ha llevado a la autorganización plural de los ecologistas, sin que predomine una corriente política en particular, como en
Este movimiento tiende a desarrollarse a causa de la gran devastación de recursos naturales. En él, se encuentra todo un filo antimperialista, dado que es el imperialismo quien genera la destrucción de la naturaleza y la modificación de los diversos habitats.
6.- El movimiento de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) ha surgido con una impresionante capacidad de organización y movilización en las entrañas mismas de la institución católica -aunque no sólo en ella-. Cuestiona lo fundamental de la jerarquía eclesiástica y su relación con la explotación y la opresión. La iglesia de los pobres no sólo significa una opción moral, sino sobre todo una opción político-moral. Las comunidades no buscan simplemente tener una visión asistencial, sino sobre todo de transformación. Es así como participan activamente en las acmasas que buscan una transformación política global de la sociedad. Muchas veces, las CEB estudian el socialismo y el marxismo más profundamente que las propias organizaciones de izquierda.
Sin embargo, sería un grave error tener una visión utilitaria de las CEB. Hay que verlas y analizarlas como parte de las fuerzas que luchan por la liberación de nuestros pueblos. Si bien debemos buscar influir en su evolución -mientras aprendemos de ellas-, debemos respetar su autonomía e independencia como lo hacemos hacia otros
Finalmente, en el curso de los últimos años hemos presenciado el surgimiento de un poderoso movimiento indígena en varios países del subcontinente. Este movimiento agrupa a millones de indígenas, hombres y mujeres que luchan por sus más elementales derechos. Y ya mostró lo que es capaz de hacer con el levantamiento indigena en Ecuador y con el primer encuentro continental de pueblos indios, al que asistieron delegados de cerca de 20 países de América Latina.
Con todo lo anteriormente señalado, es muy difícil no compartir la idea de que en América Latina se vive un proceso de reorganización del movimiento de masas. Es decir, no se trata simplemente de una dinámica específica, sino de una dinámica general. IV. La correlacion de fuerzas Desde la revolución nicaragüense, vivimos un cambio en la correlación de fuerzas entre las clases sociales. El dominio y control político de la burguesía nacional resultaba de la crisis de fines de los veinte y principios de los treinta y de la política frente-populista de los partidos estalinistas. Hoy en día, esta situación se ha modificado sustan-
Hace algunas décadas, el desarrollo de las corrientes nacionalistas y la situación objetiva determinaron que el grueso de los trabajadores se identificara con una política procapitalista. grueso del movimiento de masas encontraba bajo el control de las corrientas nacionalistas que utilizaban la movilización sólo para evitar que todo el excedente económico saliera del
El actual movimiento de masas se expresa de manera independiente de los grandes aparatos de dominación burguesa. Esta transformación constituye el aspecto clave de lo que hoy suce-
Este proceso comenzó con la revolución cubana. Con todo, su efecto sobre los grandes contingentes de la clase obrera fue en cierto sentido marginal. El castrismo de los sesenta representó, antes que nada, el inicio de la crisis de los partidos reformistas, en especial los comunistas, y la radicalización del estu-
La revolución sandinista y el surgimiento del PT -ambos en 1979- permiten al movimiento de masas dar un salto cualitativo. Al mismo tiempo, se ha transformado (lo que sobrevivió de) la izquierda revolucionaria. Después de realizar una profunda autocrítica de sus desviaciones foquistas y militaristas, ha pasado a realizar un trabajo público, abierto, al interior del movimiento de masas, o se ha transformado en organizaciones político-militares.
Pero éste no es el único cambio en la correlación de fuerzas. También se ha modificado el peso relativo de las corrientes reformistas (especialmente los partidos comunistas) y revolucionarias del movimiento obrero. Los partidos comunistas viven hoy una profunda crisis política, cruzados por dos tendencias fundamentales: su adaptación casi total al populismo burgués o pequeño burgués (equivalente a la socialdemocratización de los partidos comunistas europeos) o la asimilación contradictoria del discurso de Shafic Handal.
Sin embargo, este proceso se ha modificado en función de la perestroika. El discurso de Handal ha perdido su
importancia; en cambio, los aparatos estalinistas vuelven a plantear descaradamente una política de colaboración de clase, resultado del carácter contrarevolucionario de la perestroika en la política internacional. Existen dos o tres excepciones importantes: Uruguay y Chile y, parcialmente, Colombia. Sobre todo en los dos primeros, los partidos comunistas mantienen el control del movimiento obrero. Pero esto no quiere decir, sobre todo en Uruguay, que no existan importantes corrientes revolu-
El problema no está resuelto. Por el contrario, algunas corrientes revolucionarias, en especial las que cuentan con determinada fuerza de masas, comienzan a vivir cierta crisis; sobre todo por no encontrar las formas estratégicas para ofrecer una alternativa revolucionaria a las masas. Señalemos brevemente algunos aspectos generales que han jugado en el debilitamiento, al menos coyuntural, de la izquierda revolu-
- Cuba fue, en la década de los sesenta, el gran ejemplo para los pueblos de América Latina, pero hoy comienzan a expresarse serias dudas sobre la dirección castrista. La ofensiva imperialista contra Cuba en torno de la democracia comienza a tener efectos en determinados sectores de masas. Esto, aunado al éxito de la perestroika en los medios de comunicación y en ciertos sectores del movimiento y al indudable sentimiento democrático de las masas, provoca cierto distanciamiento respecto
Es indudable que la actitud de Fidel Castro hacia las burguesías latinoamericanas y hacia algunos gobiernos ha sido bastante oportunista; por ejemplo, el gran favor que le hizo al gobierno mexicano al ir a avalar el fraude electoral. Sin embargo, el problema mayor es el de la democracia o de actitudes tomadas respecto a acontecimientos como los de Polonia o China. No se trata simplemente de una "intoxicación imperialista". Hoy como nunca, la izquierda revolucionaria está obligada a aclarar que tipo de democracia quiere construir. En la mayoría de los países, el esquema de que la "dirección nacional ordena" ha dejado de funcionar. La lucha contra la corrupción de los gobiernos populistas o modernizantes, contra las burocracias sindicales gangsteriles, la violación de los derechos humanos, etc. ha generado una conciencia democrática muy fuerte. Cuba no es un ejemplo en este terreno.
- La crisis económica de Nicaragua ha golpeó seriamente a la vanguardia latinoamericana. Sigue existiendo un gran respeto por la dirección sandinista y su defensa de la democracia; pero cada devaluación de la moneda, la inflación, el despido de miles de trabajadores o el anuncio de planes globales de austeridad significaron golpes severos a la izquierda revolucionaria latinoamericana. Fue muy difícil explicar cómo en nuestros países luchamos contra este tipo de planes y en Nicargua estos se aplicaban. Sabemos de la responsabilidad del imperialismo y que la solución a los problemas económicos de Nicaragua no se encuentra en este pais, sino en la extensión de la revolución mundial. Pero, para sectores importantes de las masas latinoamericanas, esto parece algo abstracto.
- La perestroika crea nuevos problemas para los revolucionarios, ya que está sirviendo a la propaganda anticomunista (el fracaso del comunismo) y a la apología del mercado capitalista. Además, la perestroika es una suerte de coexistencia pacífica mucho más peligrosa que la anterior. Parte de una dea muy simple: todo puede y debe ser negociado, concertado. Por ello, sus principales difusores son los medios masivos de comunicación y los gobiernos burgueses. Así, se habla de importar el modelo afgano o angoleño a Nicaragua y El Salvador, sin tomar en cuenta que las fuerzas existentes en esos países son incomparables.
El principal problema es la discusión de la vanguardia revolucionaria acerca de la estrategia y la crisis de algunas organizaciones revolucionarias de países claves como Perú, Chile y Colombia. Algunos de los problemas estratégicos de la vanguardia revolucionaria
- El carácter de la revolución. El debate tradicional en torno a la revolución por etapas o revolución socialista parecía estar resuelta tras la autocrítica de Handal, la declaración de Ortega sobre el carácter de la revolución sandinista y la definición socialista del PT. Sin embargo, las afirmaciones del comandante Tirado López sobre el supuesto fin del ciclo de las revoluciones antimperialistas y la necesidad de una convivencia con el imperialismo, marca un debate de perspectivas en toda la izquierda la tinoamericana. La derrota electoral del FSLN, la pérdida de cualquier apoyo del llamado campo socialista y el acelerado intervencionismo del imperialismo plantean un cuestionamiento de los tradicionales esquemas estratégicos. Cobra terreno un nuevo "realismo", , que cuestiona la viabilidad de una perspectiva de ruptura revolucionaria y genera un desencanto frente a los nuevos retos de impulsar un proyecto de sociedad alternativa en el contexto internacional actual. De alguna manera esta es la resaca de las viejas ilusiones campistas y de las limitaciones registradas en las experiencias cubana y nicaragüense por superar las condiciones del subdesarrollo económico. Pero esto sólo es parte del problema que ahora se plantea de manera concreta: el peso que la lucha por la democracia y por una nación independiente debe tener en la estrategia revolucionaria.
En función de cierta reacción a la demagogia populista, al reformismo estalinista y de una lectura en exceso clasista del Che Guevara, "o revolución socialista o caricatura de revolución", la izquierda revolucionaria descuido la lucha por la democracia y por la defensa de la nación oprimida. Una corriente obrerista consideró que nuestros países habían cambiado su naturaleza micoloniales a semindustrializados o, peor aún, "subimperialistas". Se llegó a plantear que la única contradicción significativa era la surgida de la relación trabajo asalariado-capital, dejando totalmente de lado la contradicción nación oprimida-imperialismo.
De alguna manera, la revolución sandinista volvió a poner las cosas en su lugar. La lucha por la democracia y la liberación nacional fueron sus características fundamentales. La debilidad de la clase obrera nicaragüense y el tipo de dictadura ahí presente determinaron con mucho la fuerza y el carácter de esta lucha. Pero lo que debe ser destacado es que, independientemente del grado de industrialización de éste o aquel país, la lucha por una nación independiente y por un proyecto democratico de nación constituyen problemas claves y, muchas veces, detonadores de crisis revolucionarias.
- El sujeto revolucionario. El proceso de desindustrialización sufrido por algunos países y la ofensiva burguesa de austeridad, en especial el problema del desempleo y los despidos, han hecho que la clase obrera, a excepción de la brasileña, haya perdido cierto peso político, como en Bolivia, Uruguay, Perú, Chile, Venezuela e incluso Argentina. Esto no quiere decir que la burguesía haya recuperado el control sobre las organizaciones obreras; sino que, en el combate de los de abajo, la clase obrera no tiene el mismo poder de atracción y organización que antes.
Este hecho ha generado la rediscusión en torno al sujeto revolucionario en América Latina, a la que se aúna el análisis sobre la naturaleza de la revolución.
En tanto que surge y se desarrolla a partir de la inexistencia de una revolución democrático burguesa, la dinámica de la revolución permanente es diferente de la de la revolución anticapitalista. Las cuestiones estratégicas se plantean de una manera radicalmente distinta. Tanto las fuerzas motrices de la revolución como el tipo de Estado al que se enfrentan presentan un sinnúmero de especificidades. Esto ha llevado a la idea de rescatar los conceptos de "pueblo" y "popular", que tienen otro significado en Latinoamérica que en las metrópolis imperialistas. Se considera "pueblo" a todos los de abajo (los pobres, trabajadores, campesinos, pobladores, desempleados, etc.) -a la inmensa mayoría de la sociedad, excluyendo
sólo a la burguesía y a la oligarquía-. Es verdad que hace algunos años los nacionalistas burgueses y los reformistas estalinistas extendieron de tal manera este concepto que fuera de él sólo quedaban los inversionistas extranjeros. Pero la revolución sandinista y cierta práctica posterior de la izquierda han comenzado a resolver esta contradicción.
Claro que si se rompe con una visión clasista (diríamos "verdaderamente popular") se arriesga confundir carácter de la revolución -análisis de su sujetocon naturaleza del partido o, peor aún, con renuncia a un proyecto de independencia política socialista, donde los de abajo ya no existen de manera independiente sino en función de una fracción de la burguesía.
- Alianzas, frentes políticos y partido. La propia crisis económica y el desplazamiento de las corrientes nacionalistas llevan de manera natural al planteamiento de posibles alianzas con determinados sectores de la burguesía. Así lo evidencia la formación de frentes amplios de oposición, normalmente establecidos a partir de la necesaria lucha por la democracia. Las corrientes burguesas populistas buscan aprovecnar los sentimientos democraticos de las masas para atraerlas.
Una política de alianzas de las fuerzas revolucionarias parte de la evidencia de que, en el deterioro de los partidos y gobiernos burgueses, los de arriba se dividen y los mecanismos de dominación se rompen, y que esto trae como consecuencia la posibilidad de aislar a las fuerzas más retrógradas. Esta concepción, sin embargo, está llena de peligros. Existe la posibilidad de que las mismas organizaciones de izquierda le den a las corrientes burguesas populistas una representatividad que no tenían. Por eso, el mejor terreno para establecer este tipo de alianzas es la acción. Normalmente, la celebración de acuerdos electorales con sectores de la burguesía es profundamente equivocada. En las elecciones está en juego el problema del gobierno y el de qué clase debe gobernar; los acuerdos con fuerzas burguesas (en torno de candidatos y programa comunes) crean ilusiones en las masas sobre la posibilidad de salidas intermedias, que no impliquen una ruptura; no hablamos de acuerdos en defensa del voto, que son totalmente correctos.
Por eso es fundamental avanzar en la constitución de frentes políticos, que tiendan a unir a las organizaciones revolucionarias y clasistas (populares) a la vanguardia, para establecer acuerdos sobre la base de las necesidades y tareas del periodo y de la revolución, para arrancar del control de la burguesía populista a sectores importantes del movimiento de masas. Estos frentes son entonces el instrumento fundamental en la lucha por conquistar la hegemonia en posibles alianzas o en la sociedad. Su función no es coyuntural, sino de largo alcance.
Esto ha llevado a varias organizaciones revolucionarias a discutir qué tipo de partido se requiere. Una vez alcanzado el nivel de implantación que posibilita dirigir a decenas o centenas de miles de luchadores sociales, la presión por dar un salto de un nucleo partidario de centenares o miles de militantes a un partido revolucionario de masas se convierte en una angustia permanente. Un ejemplo típico lo constituyen los compañeros del PUM. Dirigen la Central Campesina de Perú, las corrientes clasistas en los sindicatos y a veces los sindicatos mismos; tienen la mayoría de la dirección del movimiento de los pobladores y una gran influencia sobre el movimiento de mujeres; tenian la fracción parlamentaria más grande de la izquierda y, sin embargo... sigue siendo un partido que no pasa de 2 mil militantes reales. Algo similar ha ocurrido a otros partidos revolucionarios como al PRT mexicano y como puede sucederle a A Luchar en Colombia y al MLN en Uruguay.
Se han dado varios intentos de respuesta a esta cuestión, que reflejan la necesidad de readecuar los proyectos políticos en función de los cambios registrados en la composición del sujeto revolucionario y las nuevas dinámicas del movimiento de masas en nuestros países. Experiencias como la del PT en Brasil y la construcción del MPP en Uruguay muestran la diversidad de respuestas surgidas de distintas situaciones nacionales. Sin embargo, queda claro que no es posible resolver este asunto con un simple esfuerzo por diluir política y organizativamente a los proyectos revolucionarios, y que el problema de la masificación partidaria está determinado en última instancia por un proceso más amplio de maduración política del propio movimiento de masas.
- La estrategia militar de estos partidos revolucionarios. A este nivel, podemos establecer dos categorías.
a) Las organizaciones político militares. Partiendo de una crítica del foquismo posterior a la revolución cubana, de la concepción reformista, legalista y gradualista de los partidos comunistas y de la vision obrerista insurreccionalista de algunos trotskistas, estas organizaciones se transformaron cualitativamente al aplicar una politica de masas dirigida a la toma del poder. La fuerza de masas de organizaciones como las salvadoreñas, colombianas y, en un momento dado, guatemaltecas, resulta innegable. Incluso al interior de las organizaciones sindicales y las grandes centrales, estas corrientes tienen un peso específico considerable,
Parten de la idea de que la estrategia revolucionaria es un todo en el que se combinan las tareas políticas y militares, sin contradicción aparente. Su historia muestra su capacidad de convocatoria. Sin embargo, su trayectoria estuvo marcada por un conjunto de problemas ligados a dicha concepción.
b) Las organizaciones revolucionarias no armadas. Sus hipótesis estratégicas son mucho más aproximativas. La relación con el movimiento de masas es más natural y fluida. En la práctica, se lucha por la autorganización y creación de grandes centrales del movimiento (lo que no las excluye de la práctica del hegemonismo). Sin embargo, una vez alcanzado cierto nivel de implantación y abierta la posibilidad de enfrentamientos con la policía o el ejército, y una vez que el grado de desequilibrio de los partidos o gobiernos abre crisis politicas de los aparatos de dominación creando condiciones favorables para rupturas revolucionarias, la organización partidaria, inmersa en el parlamentarismo y la institucionalidad en general y restringida a una práctica inmediatista en el movimiento de masas, se convier-
- La transición. La situación nicaragüense, la discusión sobre la perestroika y la rectificación, el debate sobre los peligros de la burocracia, el planteamiento de que la revolución no resuelve los problemas del subdesarrollo, etc. han puesto en discusión el problema de
La riqueza de la experiencia democrática nicaragüense es una fuente vital para la izquierda latinoamericana. Pero su terrible situación económica ha movido a la reflexión. Existe un fuerte impulso ideológico a identificar leyes de mercado con democracia, como si ésta no pudiera existir sin aquéllas y el mercado fuera la condición para resolver la miseria y el hambre. Hoy en día, en Nicaragua, nadie pone en duda que las leyes del mercado han funcionado en toda su dimensión y que esto ha hundido al pueblo en la miseria mas que salvarlo de ella. Es obvio que la decisión tomada por los sandinistas en este terreno ha estado sobredeterminada por la actuación del imperialismo y de los Estados obreros burocratizados. Con todo, no deja de representar una reali-
En el terreno económico, es necesario reivindicar el modelo cubano. No hay comparación posible entre la situación social de Cuba y la del resto de América Latina. Al respecto, las estadísticas siguen sirviendo para evidenciar la superioridad de un sistema económico no capitalista, a pesar de sus
Pero esto no resuelve el problema de la democracia. En torno a ella, la sensibilidad de la izquierda revolucionaria latinoamericana comienza a ser fundamental. Su reacción a la represión en Tienenmen fue una primera muestra de
que algo de fondo está cambiando.
- Las dificultades en la consolidación de la izquierda revolucionaria. Estos debates estratégicos están determinados por el ambito internacional y sus repercusiones en nuestro continente: el derrumbe del "campo socialista", la recuperación de la iniciativa por parte del imperialismo, el aislamiento y crisis del castrismo y de las corrientes castristas el fortalecimiento de una ideología posibilista y gradualista, una cierta caída en la institucionalidad burguesa y el surgimiento de corrientes socialdemócratas en el interior mismo de los partidos revolucionarios y clasistas.
La caída del muro de Berlín fue saludada por el grueso de los partidos revolucionarios y de izquierda. Se trataba de impedir que los gobiernos burgueses y la derecha se apropiaran de los acontecimientos de Europa del Este. Sin embargo, el desfondamiento del "campo socialista" tiene grandes consecuencias en el diseño de las hipótesis estra-
Hasta hace poco, la izquierda latinoamericana tenía el dogma de considerar al "campo socialista" como la retaguardia de la revolución. En privado, se podia criticar a la burocracia, pero públicamente se defendía el "campo" Según esta visión, el "campo socialista" neutralizaría una posible intervención de Estados Unidos. Todo pensando en una revolución que guardara los límites de las fronteras nacionales.
Ahora, el "campo socialista" no existe más. Y gran parte de la izquierda revolucionaria formada y educada por el castrismo se ha quedado sin punto de referencia internacional. Para Fidel, el enemigo unico es el imperialismo, en especial el norteamericano. Esto determina toda su política. Su añoranza por el "campo socialista" parte de la idea de que la caída del muro de Berlín cambia la correlación de fuerzas en favor del imperialismo. La intervención en Panamá y los acuerdos de Costa Rica
Este es un pensamiento distorsionado que, sin embargo, refleja parcialmente la realidad. La perestroika, más que la caída del muro de Berlín, ha tenido repercusiones totalmente negativas en América Latina. El resurgimiento del gradualismo y el institucionalismo son su expresión más evidente. Hace algunos años, la crisis de los PC latinoamericanos se manifestó con el surgimiento del Handalismo (reivindicación de la revolución, crítica a la visión etapista, etc.), ahora, aparece como totalmente superado por la perestroika.
Claro, la conclusión de Fidel Castro es totalmente equivocada, al identificar socialismo con los gobiernos dictatoriales de Europa del Este; al no deslindarse de esos gobiernos dictatoriales y no cambiar las relaciones jerárquicas y burocráticas existentes en Cuba, el castrismo se ha aislado. Ninguna organización revolucionaria puede solidarizarse con esa vision a riesgo de perder toda oportunidad en su propio país. Es decir, no se puede luchar por la democracia mientras se defiende el unipartidismo y las relaciones burocráticas en Cuba Así, el castrismo pasa a ser una ideologia cada vez más arcaica y poco atractiva. Pero esto no implica un avance fundamental en la izquierda revolucionaria. Las corrientes socialdemócratas en gestación en las organizaciones de izquierda no sólo buscan exorcizar al castrismo, sino también a la revolución. Para ellos, la situación mundial es tan compleja que sólo se puede promover una modernización económica y social con democracia parlamentaria (consenso). Corrientes de este tipo han surgido en el PCM, MIR, PT, MIR (Venezuela) e incluso en el PRT mexicano.
Esta situación se hace aún más problemática con actitudes como la del gobierno sandinista al firmar el acuerdo de San José, sobre todo con la explicación de Humberto Ortega. Todo el mundo conoce la terrible situación económica de Nicaragua y la importancia para los sandinistas de terminar la guerra. Pero esto no justifica una actuación política tal. La negociación de San Isidro es hija legítima de la perestroika. Para Gorbachov, la revolución salvadoreña es "la mosca en la leche" eso presiona a Cuba y Nicaragua para
A esto hay que agregar el peligro que hoy se tiende sobre la revolución cubana. Gorbachov parece haber decidido disciplinar a la dirección castrista mediante un retiro paulatino de la ayuda económica. Esto busca ya sea forzar un cambio de actitud o provocar un estallido social. Las diferencias con otros países de Europa oriental son múltiples. Todavía hay sectores fundamentales de las masas que apoyan a Fidel. Pero a Bush le interesa mucho más restaurar el capitalismo en Cuba que en Rumania, Hungría, Polonia o incluso Checoslovaquia. Cuba es una herida abierta para los Estados Unidos Es un símbolo a derribar. Por eso, la televisión y los periódicos de Miami están desarrollando una labor impresionante entre el millón de exiliados para preparar la intervención. La defensa de la revolución cubana es hoy una tarea prioritaria. Cuba es también un símbolo para nosotros; pero, al defender la revolución cubana, hay que presionar para que se den los cambios necesarios. La izquierda revolucionaria debe dirigirse a la dirección castrista para demandarle la democratización.
Algunos de estos puntos de reflexión fueron abordados en el encuentro de partidos y organizaciones de izquierda de América Latina y El Caribe, convocado en 1990 por el PT brasileño. Es posible que este encuentro haya marcado el fin de un ciclo y el comienzo de algo nuevo. Entre otras cosas, la izquierda latinoamericana ha demostrado su voluntad de hacer frente a la situación actual con un espiritu crítico y autocrítico, lo que permite iniciar la elaboración de un nuevo pensamiento liberado de dogmatismos, fantasmas y paradigmas
- Las lecciones de Nicaragua
Por último, habrá que analizar a fondo el significado de la derrota electoral
El imperialismo impulso un estrangulamiento económico que llevó a los sandinistas a instrumentar una política de ajuste económico que, desde el punto de vista del nivel de vida del grueso de la población, trajo consecuencias sumamente nocivas. Esto se llevó a través de la elaborción de dos planes de reajuste. El primero se lanzó en febrero de 1988 y de alguna manera ya representaba una política agresiva hacia la población. Sin embargo, todavía en ese plan se lograban preservar tres aspectos centrales: una nivelación salarial significativa, el subsidio y, por lo tanto, el mantenimiento de los precios de 45 productos de la canasta básica, y el mantenimiento de una política de empleo estable. Esta propuesta se llevó a cabo movilizando a la población, en especial en torno a la cuestión de la modificación monetaria. Todavía en ese momento se podía observar una gran confianza de la población hacia el gobierno sandinista. Este plan sólo duró cuatro meses y, por un lado, se desató una tasa inflacionaria nunca antes vista y, por otro, se vivió un cierto proceso de descapitalización.
Posteriormente, en junio del mismo año, se lanzó un segundo plan que agudizó la carga de los trabajadores del campo y la ciudad. Este plan redujo a cuatro los productos de la canasta básica subsidiados (arroz, azúcar, aceite y jabón), medida acompañada de una dinámica de liberación de precios indiscriminada y sin que este hecho se contrarrestara con un incremento de los salarios de los trabajadores. Al mismo tiempo, se llevó a cabo una primera compactación de los funcionarios de Estado, incrementándose el desempleo y el subempleo. Finalmente, se dio la indexación del crédito a los sectores del Area de Propiedad del Pueblo (APP) y a los pequeños campesinos (los intereses se modificaban conforme avanzaba la inflación). La cobinación de ambas políticas de ajuste trajo como consecuencia que la economia nicaraguense se encontrara en una situación de bancarrota casi total al finalizar el año. La inflación alcanzó el 36.000%, es decir, 100% diario; el Producto Interno Bruto (PIB) decreció a un ritmo de 9%; el PIB por habitante fue de -12.1%, y las exportaciones cayeron en un 15.5% en valor, al tiempo que las importaciones
Esta política de ajuste significó un mayor empobrecimiento de la pobla-
ción. Al mismo tiempo, la aplicación de un plan de esa naturaleza no permitió la movilización popular, hecho que determinó que algunos lo calificaran como un "plan sin pueblo". El comandante Carrión señaló que las épocas de las grandes reformas sociales ya habian pasado y que el motor de la recuperación económica debía ser la inversión extranjera y el sector privado. Y para lograr esto, necesitaban presentarse ante los sectores inversionistas como sujetos de crédito. La obra social de la revolución tendio, por lo tanto, a detenerse.
Por otra parte, podemos señalar que las presiones hechas por los llamados países socialistas se iban volviendo insoportables para los sandinistas, sobre todo si tomamos en consideración que el monto total de la ayuda de Europa Oriental a Nicaragua ya había alcanzado los siete mil millones de dólares, cantidad que para las necesidades nicaragüenses era poca, pero que para los tecnócratas soviéticos era muy alta. Es por ello que la burocracia soviética se ha alegrado tanto del triunfo de la UNO. Esto significa, ni más ni menos, que para los soviéticos la victoria de la señora Chamorro representa un ahorro de petróleo, dólares y armas. La vuelta a la normalidad significa que Nicaragua vuelve a la órbita de la "responsabilidad" del imperialismo, no sólo en el terreno político sino, además y fundamentalmente, en el económico. No hay que olvidar este elemento cuando se analiza la visión de los sandinistas de lo que era posible hacer y de por qué era necesario reformular su relación con el imperialismo norteamericano.
La ayuda de Europa del Este no era suficiente para volver a echar a andar la economía nicaraguense. La guerra había dejado una acumulación de daños que sumaban 12 mil millones de dólares, afectando al PIB en 15%, el cual fue destinado a la defensa. Por otro lado, en los últimos años, se vivió un deterioro todavía más pronunciado de los mecanismos del intercambio de las materias primas de exportación, así como una reducción significativa de la superficie dedicada a la producción de algodón. Y todo esto mientras Estados Unidos aplicaba su embargo comercial. A esto se agregaron los daños directos del huracán Joan, cuantificados alrededor de los setecientos millones de dólares. La conclusión a la que llegaron los sandinistas fue que necesitaban abrir urgentemente líneas de crédito procedentes de Estados Unidos y, al mismo tiempo, conseguir el levantamiento del bloqueo comercial. Esta visión fue la que hizo que adelantaran las eleccio-
Los efectos económicos y sociales de la crisis fueron impresionantes. La inversión pública cayó en un 66% entre 1987 y 1989. El empleo público se redujo en 35 mil personas. El PIB por habitante disminuyó 27%. El salario real, si definimos el de 1980 a un indice de 100 unidades, disminuyó a 11 para 1987, a sólo 5 para diciembre de 1988 y a uno un mes después, en enero de 1989. En otras plabras, los planes de reajuste siguieron los mismos criterios que se han venido utilizando en el conjunto de países de América Latina, pero con una diferencia central: a cambio de la aplicación de esos planes no ingresaron divisas frescas que hubieran podido dar un relativo respiro a la economía nicaragüense
Esta situación trajo consecuencias importantes en la relación entre el FSLN y las masas. El grueso de los dirigentes de las organizaciones de masas apoyaron decididamente los planes de reajuste. Uno de los casos más ilustrativos fue la actitud de la Central Sandidnista de los Trabajadores (CST), que apoyó públicamente los despidos en el sector estatal. Otro caso fue el de la Juventud Sandinista, que apoyó los planes reaccionarios de reestructuración de la Universidad tal y como se están llevando a cabo en otros países latinoamericanos (provocando que perdieran algunas elecciones en la Universidad). Incluso, varias veces, los ministros del gobierno tuvieron que senalar a los dirigentes de las organizaciones de masas, la necesidad de que éstas tomaran distancia respecto a algunos proyectos económicos que aquellos se veían obligados a lanzar. Pero la realidad era bastante compleja.
Sería ahora un poco maniqueo, sin embargo, responzabilizar a los dirigentes de las organizaciones sociales por algo que ellos no decidieron. Los sandinistas trataron de resolver esta brecha con los encuentros llamados "de cara al pueblo". Se sabe que muchas veces los dirigentes sandinistas locales preparaban estos programas para cuestionar la política central del gobierno y, de esa manera, en más de una ocasión lograron que se hicieran concesiones importantes. Bajo la presión de esas asambleas, Daniel se veía obligado a modificar su política económica. Con todo, a la larga, esas pequeñas expresiones del poder popular no lograron desencadenarse y manifestarse a través de las grandes organizaciones de masas. Había un sector de los sandinistas que confiaba en que con esas consultas se solucionaba la necesidad de consultar realmente a los trabajadores. La realidad mostró, sin embargo, algo que es fundamental entender: en momentos de euforia revolucionaria (cuando existe una confianza ilimitada en la vanguardia) una democracia de esa naturaleza aparece como suficiente; pero cuando estalla la crisis, este tipo de democracia de plebiscito no sólo no funciona, sino que por el contrario y en muchas ocasiones, causa más insatisfacción. El problema está, entonces, en la necesidad de desarrollar una democracia directa (creando una estructura en la que las organizaciones sociales puedan ejercer su poder) desde los momentos mismos de la euforia revolucionaria. Si no se desarrolla entonces, más tarde es mucho más complicado.
De alguna manera, se comenzó a vivir una especie de desencuentro entre el FSLN y las masas y, en especial, entre las organizaciones sociales y las masas. Lo que más molestó en la pasada campaña electoral fue el célebre mitin de cierre de campaña del FSLN. Más de la mitad de los allí presentes votaron por la UNO, y sin embargo, participaron el el mitin y en las marchas previas que desquiciaron toda la ciudad. Pensemos lo que significa que el 35% de los habitantes de la capital de un país participen en una movilización.
Pero lo que es necesario responder es por qué participaron y por qué votaron por la UNO. En amplios sectores de la población y al seno de las organizaciones sociales se empezaba a generar un cierto sentimiento de temor-rencor hacia los cuadros sandinistas. Muchas personas que participaron en e mitin lo hicieron simplemente por presión social, para no quedar al descubierto frente a sus dirigentes, quienes pedian a los trabajadores que se movilizaran para apoyar la política de austeridad del gobierno, al tiempo que algunos de ellos comenzaban a tener un nivel de vida un poco diferente respecto al conjunto de los trabajadores
Pero éste no fue el factor central que determinó la votación a favor de la UNO. Los cinco años de guerra y el mantenimiento del servicio militar obligatorio pesaron de una manera sustancial sobre la conciencia de la población. La conclusión que sacaron sectores importantes del pueblo fue que un triunfo del FSLN no sólo no hubiera significado el fin de la guerra sino, por el contrario, su acentuación.
Y aquí se ubica una debilidad en el análisis que normalmente se venía haciendo sobre lo que pasaba en Nicaragua. Todo el mundo señalaba que la contra" ya había sido derrotada militarmente, y que esto significaba que un elemento clave de la política norteamericana de su estrategia de "conflictos de baja intensidad" había dejado de funcionar. La realidad, sin embargo, era totalmente diferente. Es indudable que militarmente hablando, la "contra" no tenía futuro, si la entendemos sobre todo como instrumento fundamental para tomar el poder. Pero es muy difícil pensar que ésa fuera la visión del imperialismo. Para éste la "contra" era un instrumento de desestabilización que jugaba un papel clave en la conformación de un instrumento civil sólido. El cardenal Obando fue el elemento que posibilitó potenciar la actividad desestabilizadora de la "contra" y la creación de una alternativa civil de derecha apa-
rentemente autónoma. La explicación del triunfo de la UNO (desde el punto de vista de sus fuerzas) debemos buscarla en esa relación, en esa división del trabajo entre el cardenal y la "con-
La guerra significó cerca de 50 mil muertos, es decir, el 1.66% de la población. En términos de la población de Francia, estaríamos hablando de más de 800 mil muertos; y en los de los Estados Unidos de más de 3,5 millones. A esto hay que agregarle el número de heridos de guerra y lisiados, lo mismo que el de desplazados y el de quienes vieron sus hogares destruidos. cir, casi cada hogar nicaraguense sintió, vivió de alguna manera concreta el significado de la guerra. Para poner fin a la misma, los nicaragüenses votaron mayoritariamente por la UNO.
Estos son los elementos que en lo fundamental explican la derrota. Hay que señalar, sin embargo, que también hubo otro de gran importancia. La única posibilidad de que un pueblo acepte las penurias y las dificultades que vivieron los nicaragüenses radica en el hecho de que tenga un nivel de decision muy grande sobre lo que se hace. Una politica de ajuste que ha traido como consecuencia una reducción en el nivel de vida sólo puede ser aceptada si es decidida por aquéllos a los que va a afectar centralmente.
Para nosotros, el problema no se ubica en el nivel de nacionalizaciones llevadas a cabo por el gobierno sandinista. Muchas veces se habla de Nicaragua como si fuera Francia o Japón. Es claro que la política económica del gobierno nicaragüense tuvo errores y que los mismos influyeron de una manera significativa en el ánimo de las masas Pero pensar que, en un país como Nicaragua, las nacionalizaciones hubieran resuelto los problemas sociales de la población es no entender qué significa el subdesarrollo. Si los sandinistas llevaron a cabo esa política económica se debió, en lo fundamental, a los límites de la situación internacional. Poner el ejemplo de Cuba puede ser muy bueno para los mítines. Pero la situación era totalmente diferente. La revolución cubana coincidió en el tiempo con los momentos de euforia de la burocracia soviética. Nikita Kruschov estaba firmemente convencido de que la URSS superaria en unos cuantos años el nivel de productividad del trabajo de los Estados Unidos. La ayuda soviética a Cuba no tiene comparación con la que se dio a Nicaragua. En países como Nicaragua, una política de colectivización de los medios de producción requiere, inevitablemente (si no se quiere ir directamente al abismo), de un apoyo internacional significativo.
Pensamos que la debilidad fundamental la debemos ubicar en la existencia muy limitada del poder popular directo. A partir de las elecciones de
1984 no se volvió a desarrollar una forma de representación directa de las organizaciones de masas. La desaparición del Consejo de Estado alejó a las masas organizadas de las esferas en las que se tomaban las decisiones políticas fundamentales. Se pensó que al reclutar a la mayoría de los dirigentes sociales a la Asamblea Sandinista (una especie de Comité Central del FSLN) el asunto quedaba resuelto. Evidentemente, esto no fue asi.
El FSLN fue desarrollando paulatinamente -y, de alguna manera, teorizando- la importancia de las elecciones tal y como las conocemos en el mundo capitalista. Nosotros no señalamos explicitamente lo limitado de ese camino. Hoy no debemos cometer el error contrario y criticar a los sandinistas por haber hecho ese tipo de elecciones. Expresamos nuestro reconocimiento a la manera en que los sandinistas han mantenido las libertades políticas fundamentales y el carácter democrático del proceso en su conjunto en una situación de guerra contrarrevolucionaria apoyada por el imperialismo norteamericano. Sin embargo, el mecanismo democrático escogido tiene las limitaciones del parlamentarismo burgués: la separación del poder ejecutivo y del poder legislativo (lo que siempre ha traído como consecuencia el reforzamiento del poder presidencial) y la delegación del poder por un periodo de tiempo significativo (seis años) sin la existencia de mecanismos de control por parte de los electores. Estos dos elementos reflejan lo limitado de la democracia parlamentaria. Es necesario, por lo tanto, reivindicar la democracia de base, es decir, la democracia popular, que en Nicaragua bien pudo haberse traducido en el hecho de que los municipios constituyeran la base del poder, garantizando no sólo la existencia del pluripartidismo y la libertad de eleccion sino, además, la libre revocabilidad por parte de los electores, que así hubieran contado con un control permanente sobre sus representantes. Es evidente que esta fórmula hubiera evitado al pueblo nicaragüense tener una mayoría parlamentaria reaccionaria electa por seis años (cuando una gran parte de los que votaron por la UNO se arrepientan de haberlo hecho, no tendrán la posibilidad de modificar esta situación en el terreno institucional). Ahora, sólo una huelga general o el estallido de un movimiento popular de amplia envergadura que imponga nuevas elecciones podrá cambiar esa mayoría. Por principio, el método al que hemos hecho referencia se opone a la idea de que un gobierno es legítimo de una vez y para siempre. El límite de años que siempre impone la democracia parlamentaria burguesa refleja el límite de su visión de la democracia. La legitimidad de un gobierno se conquista cotidianamente.
Esto nos plantea un punto a discutir a nivel de la izquierda revolucionaria latinoamericana (fuertemente golpeada por la derrota). Uno de los elementos clave para responder a los que hoy le dicen adiós a las revoluciones anti-imperialistas, se ubica en este señalamiento crítico al FSLN. La construcción del poder popular directo sigue siendo un objetivo a realizar. Sólo un poder de esa naturaleza puede crear las bases que permitan resistir una política de agresión imperialista al ubicar a los trabajadores del campo y la ciudad como a los que toman en sus manos el control de sus
Como era natural, la derrota electoral sandinista ha traído aparejada la discusión sobre el tipo de revolución que fue, sobre el tipo de Estado que se creó y sobre lo que hoy existe. Evidentemente, la IV Internacional debe participar en este debate. Pero no debe hacer del mismo su único punto de interés. Las discusiones sobre lo que pasó y sobre que hacer para recuperar el gobierno son de una riqueza tal que mal haríamos si redujéramos nuestra discusión a ese tema. Con todo, es necesario decir algunas cosas sobre el
Antes que nada, la revolución nicaragüense fue una revolución nacional, popular, democrática y anti-imperialista, en la que los componentes clasistas fueron bastante reducidos. Y este dato no carece de importancia. El perfil reducido del clasismo no se debió, como algunos sectarios podían pensar, a las debilidades de la dirección o a la política de alianzas con la burguesía. La explicación es un poco más profunda. La estrategia sandinista para tomar el poder fue la única posible para un país como Nicaragua. Esa estrategia estaba determinada por el tipo de sociedad y por el nivel de conciencia de la población. Los sandinistas lograron algo que sigue siendo una inspiración para la izquierda revolucionaria latinoamericana: ser la vanguardia de la lucha por refundar (o fundar realmente) la Nación, con un proyecto autónomo y soberano frente al imperialismo. En su contenido social y en sus fuerzas motrices, ese proyecto era democrático y popular. Su peculiaridad —y lo que planteó la diferencia con otros procesos revolucionarios latinoamericanos o, en general, del Tercer Mundo— fue el carácter socialista, revolucionario del FSLN. Es decir, en el FSLN tomó cuerpo esa bellísima idea de José Carlos Mariátegui, según la cual el trabajo de los revolucionarios latinoamericanos sería fusionar lo más alto del pensamiento cientifico social del mundo desarrollado (el marxismo) con la realidad indoamericana. Ese fue el gran logro del FSLN
Daniel Ortega planteó que la revolución sandinista había sido socialista. Esto es totalmente cierto desde el punto de vista del camino que abrió. La
única posibilidad para "refundar" o "fundar realmente" la Nación nicaragüense, autónoma y soberana con respecto al imperialismo, era bajo una perspectiva socialista. En otras palabras, el 19 de julio de 1979 comenzó en Nicaragua el recorrido hacia la construcción de una sociedad socialista.
Anteriormente hemos planteado la importancia de introducir, en nuestro análisis y en nuestra visión política sobre este continente, el concepto de "pueblo" como el concepto que mejor explica no sólo la suma de sectores que constituyen las fuerzas motrices de la revolución sino, además, los que se encaminan a la construcción de otra sociedad en la que no exista la explotación. "Pueblo" son los de abajo, los pobres de América Latina. La revolución sandinista fue de los pobres, de los de abajo, y el Estado que se creó responde a ellos.
Pensar que la revolución sandinista no modificó cualitativamente el tipo de Estado que existía bajo Somoza es no entender nada sobre la revolución en el mundo colonial y semicolonial. Es vivir con esquemas y para los esquemas.
La IV Internacional caracterizó el Estado nacido el 19 de julio de 1979 como un "Estado obrero". . Esta fórmula -como toda categoría analítica, incluida la de "Estado burgués"- reviste realidades sumamente diferentes. Para nosotros, el Estado sandinista tiene una naturaleza proletaria determinada por la constitución de un poder obrero, campesino y popular. De esta caracterización podemos sacar dos conclusiones:
1) en el marco del nuevo Estado, la columna vertebral del avance hacia el socialismo está constituida por las fuerzas armadas sandinistas y por las milicias populares, y 2) para triunfar, la contrarrevolución burguesa deberá desmantelar dicho Estado y reconstruir el Estado burgués destruido luego de la caída de Somoza.
Lo fundamental a comprender es que, el 19 de julio, hubo un cambio cualitativo en los marcos del Estado, que ese cambio estuvo determinado por el tipo de revolución (democrático popular) y que en base a ese Estado se inició la construcción del socialismo.
Ese Estado no ha sido modificado por el triunfo de Violeta Barrios. Lo que hoy estamos viviendo es una contradicción entre el gobierno de la UNO y el aparato de Estado de la revolución. Esa contradicción tenderá a resolverse en el marco de un avance de la revolución o del triunfo de la contrarrevolución.
En conclusión, las elecciones de febrero de 1990 significan una grave derrota política para el FSLN. El poder revolucionario no ha sido desmantelado, pero la coalición de fuerzas contrarrevolucionarias representada por la UNO se ha apoderado del gobierno y de otras posiciones importantes al seno del aparato estatal. Amplios sectores populares se han visto desorientados y desmoralizados. El FSLN reaccionó rápidamente, afirmando su decisión de no ceder el control del ejército y de defender las conquistas sociales apoyándose en la movilización popular. Las negociaciones con el gobierno Chamorro han sido entabladas con el fin de alcanzar
Un año después de las elecciones, es difícil prever cuál será la conclusión de esta etapa en la que la revolución es amenazada. Ha habido grandes luchas y huelgas contra la política gubernamental que han sido apoyadas por el ejército y en las cuales, a pesar de las órdenes gubernamentales, el ejército y la policía no han actuado como fuerzas de represión. Esto nos da esperanzas. Pero, al mismo tiempo, se han producido graves hechos que ponen en peligro las conquistas sociales y políticas de la revolucion: entre otros, el desarme masivo de la población, la privatización de una parte importante del sector público y la represion a los oficiales del Ejercito Popular Sandinista (EPS) que entregaron al FMLN salvadoreño medios de defensa anti-aérea. Medidas como ésta debilitan la revolución. La solidaridad y el diálogo con el FSLN son más necesarias que nunca.
El nuevo panorama mundial genera una dificultad suplementaria para la izquierda revolucionaria; aunque la correlación política de fuerzas sigue siendo favorable. No parece que a corto plazo las corrientes reformistas hegemonicen de nuevo al movimiento de masas. La misma crisis económica y social limita las posibilidades de estas corrientes gradualistas, aún más tomando en cuenta que la burguesía latinoamericana confronta ahora a nuevos competidores de Europa Oriental que buscan créditos e inversiones imperialistas. La izquierda revolucionaria, con cerca de 30 años de experiencia y con implantación de masas significativa, comienza a enfrentar un nuevo reto: hacer la revolución en un periodo en el que parece que todo es negociable, hasta los principios (por lo menos eso dicen los neoburócratas del Kremlin). V. Nuestra orientacion Es obviamente imposible dar una sola orientación para todas nuestras secciones. No hay un modelo y una línea únicos de construcción válidos para todos los momentos y lugares. La revolución nicaragüense y la constitución del PT brasileño movieron a tentativas por repetir sus experiencias. Buscamos construir grandes partidos revolucionarios de masas. Pero hay un sin número de variantes para llegar a ello.
Podemos discutir nuestras experiencias concretas y sacar algunas lecciones. De manera esquemática, podemos hablar de cuatro tipos diferentes de construcción:
a) El surgimiento de un partido obrero de masas como el PT posibilitó el desarrollo a su interior de una corriente marxista revolucionaria que trabaja, de la manera más leal posible, en su construcción. Su partido es el PT y su (nuestro) interés es ayudar a que los planteamientos revolucionarios socialistas ganen terreno al interior de él.
El desarrollo, los éxitos y las pruebas pasadas por el PT nos confrontan -junto al resto de sus militantes- a la necesidad de iniciar una reflexión de carácter estratégico. El triunfo electoral y, sobre todo, el que la viabilidad de un gobierno del PT no parezca desorbitada para sectores importantes de la población plantean una serie de problemas difíciles.
Si, más o menos a corto plazo, el PT no inicia la discusión sobre cómo poner en pie una política de ruptura con el capitalismo, se corre el riesgo de que las corrientes más conservadoras, socialdemocratizantes, apuesten a la construcción de un partido que "encuentre" su lugar en la sociedad brasileña a partir de la obtención de "parcelas de poder" en el terreno parlamentario o municipal. Pero con nuestro peso al interior del PT, podemos tener un papel decisivo al lado de otros sectores para consolidar una visión revolucionab). El desarrollo de un partido revolucionario independiente con influencia de masas ha sido, básicamente, el caso del PRT mexicano. Antes del surgimiento del neocardenismo, se estuvo cerca de lograr la confluencia del grueso de la izquierda revolucionaria en torno del PRT. Este había logrado un nivel de hegemonía tal que el grueso de aquella giraba en torno de sus iniciativas. La integración de la izquierda al neocardenismo, al PRD, ha sido un retroceso sumamente significativo en la conformación de una alternativa revolu-
El PRT es hoy la única organización socialista con presencia nacional. En la práctica, esto plantea, por lo menos en los próximos años, un proceso de construcción en función del desarrollo autónomo del partido. Con todo, resultará fundamental tomar una serie de iniciativas hacia el PRD, que, aunque nacionalista-burgués, cuenta con una base de izquierda muy importante. Debemos establecer con él una alianza privilegiada con miras a decantar a los cuadros radicalizados, esencialmente en la lu-
Para lograr un transcrecimiento de las organizaciones sociales, es necesario que el grueso de las iniciativas se den buscando una política unitaria. Al mismo tiempo, se debe promover un debate ideológico con los neocardenistas, en especial con quienes se reclaman del combate de los trabajadores. EI PRT es visto como la segunda op-
ción por muchos de ellos. Si, como pensamos, el PRD entra en dificultades a partir de la contradicción entre la radicalización de sus seguidores y su política electoralista, será de nuevo posible plantear una política de reagrupamienc) La incorporación a proyectos revolucionarios en formación o ya establecidos. Este ha sido el camino seguido por nuestra sección colombiana. La integración de nuestros camaradas a A Luchar se dio a partir de una serie de acuerdos políticos que giraron basicamente alrededor de la situación colombiana. En muchos sentidos, A Luchar resume el proceso de recomposición de la vanguardia revolucionaria colombiana con todos sus logros y deformaciones. En esta organización se encuentran varios dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores, del movimiento campesino, y de otras organizaciones de masas. A Luchar carece de claridad sobre su naturaleza: ¿frente de masas de una organización político-militar o partido revolucionario con influencia de masas? Una definición clara al respecto significará un paso trascendental en la construcción de este proyecto.
Además existe el problema de la situación que vive el país. La guerra sucia lanzada por el gobierno reduce marcadamente los espacios políticos de participación. Para la burguesía, la situación de inestabilidad del país obliga a una limpia de comunistas. El movimiento popular no ha logrado formar una organización capaz de detener la represión de la burguesía y el gobierno. Nuestros camaradas pueden jugar un papel central en la lucha democrática; lo que no implica precisamente elecciod) La participación en un frente político revolucionario, manteniendo una existencia independiente. La experiencia de nuestros camaradas uruguayos en la conformación del Movimiento de Participación Popular (MPP) tiene una gran trascendencia. En él convergen diversas corrientes: el MLN, el PVP, el MRO y nuestros camaradas del PST, junto con un sector importante de individuos independientes
Surgió de la crisis del Frente Amplio, generada por su respeto a la transición tal y como fue concebida por los militares y la burguesia, es decir, con miras a instaurar una democracia tutelada. Esta crisis encontró su punto culminante en la salida del PGP y la democracia cristiana en función de sus expectativas electorales. El otro actor de esta crisis fue el PCU, empeñado en jugar el papel de campeón de la concertación con os partidos tradicionales como "única posibilidad de sacar al Uruguay de su crisis". Ha debido desmovilizar a las masas, convirtiéndose así en el principal obstáculo del movimiento. El MPP surge como un reagrupamiento de los sectores que se mantienen en lucha, y que promovieron el referéndum y avanzaron en la creación de comisiones barriales, convirtiéndose en los hechos en los motores de las grandes
El MPP tiene ante sí tres retos importantes: elaborar una alternativa global al retrógrada proyecto conservador, ser un factor de la recomposición del Frente Amplio sobre bases totalmente diferentes y convertirse en una referencia revolucionaria de masas.
Por supuesto, el MPP enfrenta todavía un sinnúmero de problemas, en especial una visión hegemonista que puede hacerlo parecer como una maniobra para la creación de cierta correlación de fuerzas, más que como un instrumento útil para la revolución. Nuestras propuestas y alternativas deben plantearse abiertamente y debemos seguir construyendo el PST, en el marco del MPP, como una de las garantías de su
Ha habido avances en las diversas formas de construcción de una opción revolucionaria. En América Latina, la IV Internacional cuenta con fuerzas que, aunque pequeñas, no son nada despre ciables. Uno de los objetivos centrales planteados desde la primera reunion de los BP latinoamericanos ha sido alcanzado: hoy en día, somos parte integrante de la vanguardia revolucionaria, y todo parece indicar que, a diferencia del pasado, comenzamos a acumular experiencia en la construcción de partidos revolucionarios. El fraccionalismo y el sectarismo propagandista comienzan a ser desterrados de nuestra tradición política. No negamos ni que nuestras fuerzas siguen siendo muy débiles ni nuestra virtual ausencia de países claves para la revolución latinoamericana. Hoy, nuestras organizaciones tienen más confianza y mayores posibilidades, al margen de triunfalismos estériles, para jugar papeles significativos en la evolución de los acontecimientos politicos. A diferencia de otros años, no queremos vender modelos o proyectos políticos que creen falsas expectativas En Brasil, hay una gran oportunidad, pero los retos son inmensos y las respuestas todavía pocas. En México, nuestro partido pasó una prueba significativa, tiene un buen número de cuadros con experiencia política importante, pero, cuando menos en lo ideológico, se encuentra a contracorriente de la forma en que hoy se expresa la vanguardia de masas. En Uruguay, nuestro partido, aunque pequeño, no sólo logró preservarse bajo la dictadura, sino ademas ha jugado un papel fundamental en el proceso de reorganización de la vanguardia, aun cuando la correlación de fuerzas en el campo de los revolucionarios le sea aún sumamente destavorable. En Colombia, tenemos un núcleo de camaradas -lo que se salvó del naufragio liberal del PSR- que cuenta con una autoridad política y un nivel de formación importantes; participa en la reorganización inicial de la vanguardia revolucionaria, con la gran desventaja de hacerlo en una situación social impresionantemente deteriorada. En Chile, Argentina, y Venezuela tenemos también pequeños núcleos de camaradas enfrentando situaciones muy dificiles. En Ecuador, finalmente, tenemos dos organizaciones con serias posibilidades de jugar un papel de vanguardia, pero es necesario que estas redoblen su esfuerzo por encontrar un marco orgánico común de acción política, lo que no se vislumbra a corto plazo.
Nuestras organizaciones tienen un lugar en la vanguardia revolucionaria latinoamericana. Formamos parte de ella; tenemos muchos de sus vicios, también muchas de sus virtudes. Y estamos orgullosos de esto. No tenemos ningún interés en una existencia separada simplemente para reafirmar una visión autoproclamativa. Ahí donde el de reorganización de la vanguardia revolucionaria permita la creación de partidos revolucionarios, éste deberá ser el lugar privilegiado para nuestra actuación orgánica. La IV Internacional fue creada para la revolución y todo está subordinado a este objetivo.
HUELGA
PA
Llamamiento de la IV Internacional