Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

La lucha por la liberación de las mujeres en América Latina

· Inprecor n.º 86, septiembre de 1991 · pp. 49-57 · 9.258 palabras

Resolución sobre la lucha de las mujeres en América Latina

Situación y dinámica del movimiento de masas y de las corrientes feministas

Partiendo críticamente de la resolución del XI Congreso Mundial, "La revolución socialista y la lucha por la liberación de la mujer", esta resolución tiene la finalidad de ser una guía de acción central de nuestras organizaciones para organizar, junto con las masas de mujeres latinoamericanas, otros sectores feministas y otras organizaciones revolucionarias, un movimiento por la liberación de las mujeres que tome su lugar y juegue un papel decisivo en los procesos revolucionarios y en la construcción de una sociedad socialista.

1.- Los pueblos latinoamericanos enfrentan la subyugación del dominio imperialista, con la correspondiente miseria y la distorsión del desarrollo de nuestras sociedades. La relación con el imperialismo es cambiante, lo que determina el surgimiento de nuevas contradicciones sociales, económicas y políticas y, así, de condiciones para la aparición de nuevos movimientos, y para la toma de conciencia y de fuerza entre las masas -entre ellas las mujeres- de su capacidad transformadora.

Los últimos treinta años han traído cambios profundos y súbitos en nuestros países, cambios que han transformado la faz del subcontinente y la vida de su población, en particular la de las

- la crisis estructural en el agro y el proceso desigual de industrialización, que han provocado una migración masiva a las ciudades;

- el surgimiento de las masas semiproletarias de las grandes urbes como nuevo sector de desposeídos;

- el reemplazo del modelo de acumulación capitalista de la sustitución de importaciones por el de la exportación secundaria y la modernización;

- el desgaste del Estado populista;

- la instrumentación por el imperialismo de la estrategia de los conflictos de baja intensidad, lo cual implica transiciones controladas de las dictaduras militares a gobiernos civiles "democráticos" combinadas con la represión.

- posteriormente, la invasión de Granada y Panamá y la creciente utilización de bases militares norteamericanas directamente en tierra latinoamericana, muchas veces con la excusa de la "guerra contra la droga".

Todo ello ha implicado un creciente empobrecimiento, un incremento en la violencia y la agudización de las diferencias y contradicciones sociales.

Al mismo tiempo, el triunfo de dos revoluciones, la de Cuba y la de Nicaragua, a pesar de los problemas por los que atraviesan, representan para las masas del subcontinente la posibilidad

Es bajo este contexto, de los años 80, que las mujeres latinoamericanas han entrado al escenario político del subcontinente. I. Crisis, Estado, Iglesia, familia y opresion de las mujeres

2.- En el marco de la crisis económica, la administración del gasto familiar y del trabajo doméstico en general, asignados socialmente a las mujeres, se han tornado cada vez más difíciles de realizar. La hiperinflación implica para el ama de casa de las ciudades ir de mercado en mercado en busca del alimento más barato, comer menos para asegurar que sus hijos tengan un poco más y la angustia de simple y sencillamente no tener qué dar de comer a la familia. En el campo, el trabajo doméstico se ve incrementado por la labor que representa la cría de animales y las tareas de transformación de productos destinados a la comercializa-

La falta de servicios básicos en el campo y la ciudad significa que la realización del trabajo doméstico se dé en condiciones brutales. En el campo implica la necesidad de recorrer grandes distancias para acarrear agua o leña y el padecimiento crónico y endémico de enfermedades a curar de los diversos miembros de la familia, especialmente los niños. En los barrios pobres urbanos, las mujeres también llevan a cabo su trabajo doméstico muchas veces sin agua, sin electricidad, en condiciones insalubres, sin suficientes escuelas para los hijos, sin consultorios médicos. Estas condiciones determinan que todas las responsabilidades se multipliquen.

3.- La creciente pauperización de las masas ha forzado a las mujeres a buscar ingresos para que la familia pueda

Entre 1950 y 1980, el porcentaje de mujeres económicamente activas aumentó en la mayoría de países de América Latina. Pero además, entre 1975 y 1984, en la mayoría de los países de los que tenemos datos, también aumentó la proporción de las mujeres en relación al total de la Población Económicamente Activa (PEA).

4.- Entre el campesinado se ha deteriorado la posibilidad de las mujeres de encontrar empleo remunerado, llevando a las mujeres a ubicarse como aparceras asalariadas, jornaleras o arrendatarias; al mismo tiempo siguen asumiendo las tareas en el hogar.

5.- En algunos casos, por ejemplo Brasil, México y Uruguay, las mujeres entraron a la producción fabril en número significativo. Pero aun en estos casos, generalmente entran a trabajar en departamentos de puras mujeres, sufriendo una discriminación en las condiciones de trabajo, salario y ascenso, al tiempo que siguen asumiendo las tareas en el hogar "propias de mujeres" (la doble jornada).

Con la sola excepción de Brasil, las mujeres que entran a trabajar engrosan las filas de la PEA fundamentalmente en servicios y el sector informal de la economía. Para la mayoría esto significa más trabajo pero no una proletarización en el sentido cabal de la palabra. Estos cambios son palpables en muchas ciudades grandes, donde en los últimos años se han multiplicado la venta ambulante, la mendicidad y la prostitución. A falta de empleos asalariados estables y con el ingreso raquítico que estos implican en caso de tenerlo, las mujeres han salido a la calle a ganarse la vida de cualquier manera. El Estado y las mujeres

6.- Ante la crisis económica y política, las burguesías latinoamericanas y sus Estados buscan en todo momento

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crear nuevas bases de consenso para mantener su dominio sobre la sociedad. En la medida en que las mujeres han entrado en los últimos años cada vez más a la vida pública, aun cuando todavía la mayor parte se ve recluída al hogar, buscan legitimarse ante ellas concertando con los movimientos organizados de mujeres y presentándose como campeones de los derechos democráticos y civiles de las mujeres. Ello ha implicado una ofensiva ideológica de parte de muchos gobiernos y fuerzas burguesas hacia las mujeres en general, manifestándose en su discurso electoral y en la colocación de mujeres en puestos del Estado.

7.- En algunos países como Brasil, México, Argentina y Uruguay, los partidos burgueses en el poder han impulsado la creación de instituciones u organismos que tienen el objeto de desarrollar programas específicamente dirigidos hacia las mujeres en su condición de sexo oprimido. La mayoría se dedica a investigar, propagandizar y proponer reformas legislativas, sin tener capacidad ejecutiva propia.

8.- La mayoría de los países han suscrito la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer, de las Naciones Unidas. Esto se ha seguido con el reconocimiento expreso a nivel constitucional de la igualdad de los derechos ciudadanos para hombres y mujeres. Además, muchos gobiernos han introducido cambios, a iniciativa propia, en aspectos legales referentes a la igualdad formal y derechos sociales, como

La ofensiva modernizadora de muchos Estados se refleja en el terreno laboral con un planteamiento de "igualitarismo" con el motivo de facilitar una mayor explotación de las mujeres, contribuyendo así a la legitimación de sus

9.- Es a nivel de sus programas económicos que las políticas estatales atectan mas y mas a la vida de las mu-

En muchos países, los Estados han implementado programas que tienden a institucionalizar el mercado informal de trabajo: capacitación y créditos a mujeres para que puedan tener ingresos adicionales sin salir del hogar. Esto disfraza el desempleo, le ahorra a la patronal el pago de prestaciones a las trabajadoras y dificulta su organización.

Otros gobiernos han instituído programas de empleo temporal destinados originalmente a hombres. Pero han sido las mujeres las que los han llenado sin ninguna seguridad en el empleo y con salarios de "emergencia".

Algunos establecen, junto con sus programas de modernización, programas de "lucha contra la pobreza extrema" utilizando la mano de obra feminina voluntaria para realizar obras públi-

10.- En muchos países, el Estado realiza una política agresiva de control natal, recurriendo a la distribución indiscriminada de anticonceptivos y la esterilización forzada. Muchas veces, esta política está directamente ligada a sus negociaciones con las agencias internacionales financieras y a sus peticiones de crédito. La falta de alternativas de la izquierda para defender el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad facilita aún más la instrumentación de esta política, cuyos objetivos son bajar la tasa de crecimiento de la población y convencer al pueblo de que su miseria se debe a que "somos demasiados".

11.- Varios gobiernos han establecido centros policiales especializados en atender mujeres agredidas, lo cual no sólo sirve para legitimarse frente a las mujeres como campeones de su bienestar, sino particularmente para ampliar y legitimar su aparato represivo. La Iglesia

12.- El peso de la iglesia católica latinoamericana es enorme, política, social y culturalmente. Sin embargo, en los últimos veinte años, ha entrado en crisis, lo cual se manifiesta con la existencia de varios sectores a su interior, incluyendo el allegado al Vaticano y el sector conocido como el de la Teología de la Liberación, con sus múltiples ten-

La jerarquía vinculada al Vaticano apoya en general las medidas tendientes a mantener el sistema actual de dominación y por lo tanto una posición muy conservadora con respecto a las mujeres, oponiéndose, por ejemplo, a cambios en las leyes sobre el divorcio, los anticonceptivos y el aborto. Por múltiples medios, promueve una política de reforzamiento del sistema familiar tradicional y el papel sumiso de las mujeres a su interior.

La corriente identificada con la Teología de la Liberación está en general vinculada a procesos de autorganización de las masas pobres. Un altisimo porcentaje de los miembros de las Comunidades Eclesiales de Base y Grupos de Reflexión Bíblica son mujeres. Esto ha hecho que algunos clérigos sean más sensibles a la opresión específica que éstas sufren y a la necesidad de asumir una acción política en torno a ella. Pero la gran limitación en el desarrollo de su visión política al respecto es la contradicción entre la visión moral tradicional, de la que no se apartan, y las necesidades concretas y cambiantes de las mujeres en relación especialmente a la sexualidad, la maternidad y los anticonceptivos. Han aparecido sólo algunas contribuciones teológicas desde el punto de vista de las mujeres su relación con el conjunto de la via liberadora que asume la corriente.

En los últimos años, también se ha acrecentado la actividad de diversos grupos protestantes en América Latina. Entre ellos hay corrientes de la Teología de la Liberación que han avanzado en una producción teórica feminista importante, fundamentalmente en sectores universitarios. Sin embargo, la gran mayoría son sectas evangelistas, caracterizadas por una visión social y política sumamente conservadora, y particularmente reaccionaria en relación específicamente a las mujeres.

13.- Todos estos cambios en la sociedad han tenido profundos efectos en la vida familiar para el conjunto de las masas latinoamericanas. La familia sufre fuertes presiones desintegradoras. sin que exista la posibilidad material para la amplia mayoría de la población de adoptar en la práctica el modelo de familia burguesa.

En el campo, millones de familias siguen siendo unidades productivas, generalmente con una rígida distribución de papeles de acuerdo al sexo, colocando a las mujeres en los últimos escalones de la jerarquia de poder y en la toma de decisiones tanto formal como realmente. Pero en estos casos sí toman parte en la producción, son parte de la comunidad productiva, aunque ésta sea relativamente aislada del resto

Al mismo tiempo, 26 millones de indígenas, concentrados en su mayoria en Perú, Ecuador, Bolivia, Guatemala y México, mantienen en diferentes grados sus propias costumbres, tradiciones, y formas de asumir el trabajo productivo de manera comunitaria. Las presiones sobre estas nacionalidades para abandonar su cultura son enormes, pero resisten la ladinización.

Sin embargo, la crisis estructural del agro y una cierta capitalización del campo, presionan fuertemente hacia la desintegración de la familia campesina como unidad de producción, autosuficiente, sin que esto implique su transformación simplemente en una unidad de consumo.

Con la concentración de la población en las urbes latinoamericanas y el fortalecimiento de las relaciones de producción capitalistas, se constituye la familia burguesa entre la gran y pequeña burguesía y sectores del proletariado industrial. Sin embargo, la gran mayoría de los emigrados no llegan a formar parte de la clase obrera propiamente dicha: el capitalismo subdesarrollado sencillamente no tiene más uso para su mano de obra que como parte del gigantesco ejército de reserva.

Pero aun en aquellas familias donde un miembro o más llega a tener un empleo asalariado, rara vez el ingreso

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de cada empleo es suficiente como para que puedan establecer su propio núcleo familiar, a pesar de que son obligados a enfrentarse como individuos ante el mercado de trabajo.

El número de hijos por cada mujer ha bajado sensiblemente, pero la mayoría de las familias urbanas siguen siendo grandes. Muchas veces la forma que adoptan para sobrevivir se asemeja a las relaciones tradicionales en el campo: el pequeño comercio familiar es muy extendido y, aun cuando no se establece, muchas veces sigue siendo una aspiración de los asalariados; se trasladan tradiciones indígenas a las

Pero, en otros casos, la presión desintegradora sobre la familia es tal que simplemente se dispersa, dándose el fenómeno masivo de niños abandonados. Por otro lado, cada vez más las mujeres quedan como jefas de hogar. Además, la crisis genera tensiones a nivel social, las cuales aumentan no sólo el número de asaltos y violaciones, sino también la violencia intrafamiliar. II. La dinamica del movimiento de mujeres latinoamericanas hoy

14.- A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, aparecen las primeras organizaciones de mujeres como tales, en base a una identificación inicial entre las mujeres de una misma comunidad inmediata por coincidir en horarios, problemas inmediatos a ser atacados y preocupaciones comunes.

He ahí la tradición de:

- la organización de mujeres en apoyo a las luchas obreras desde el siglo pasado;

- las luchas de las mujeres por su derecho al trabajo, particularmente en industrias "de mujeres", , que arrojaron miles de cuadros experimentados para el movimiento obrero en general, y

- clubes de madres a nivel barrial para atender distintos problemas de la

Pero además, hay cierta tradición de la organización de mujeres en torno a demandas de género. Las mujeres burguesas se organizaron desde finales del siglo pasado en torno al derecho a la educación, el acceso a las profesiones y en algunos casos en torno al derecho al voto. Pero en el marco de auges generales de las luchas de clases, existieron organizaciones de masas de mujeres, cimentadas en las clases trabajadoras, que se conformaron en torno a la exigencia de derechos como el voto, la tierra, el trabajo y la educación para las mujeres de los sectores popu-

15.- En los años setenta y ochenta, surgieron múltiples grupos feministas del tipo de los que conocieron al mismo tiempo Europa, Estados Unidos y Canadá, bajo la influencia de éstos. A pesar de que en Brasil surgió un movimiento feminista con carácter de masas por un corto periodo a final de los 70 e inicio de los 80, en América Latina este proceso nunca fue la generalidad y no se generó la construcción de un movimiento feminista orgánicamente constituído con carácter de masas.

La mayoría de los grupos se caracterizaban por la discusión ideológica y teórica y concentraban su actividad en la autoconciencia y la propaganda, repercutiendo en los medios de comunicación masivos, introduciendo así, por primera vez en muchos años, "la cuestión de la mujer" en los medios intelectuales y de izquierda y en la sociedad

Sin embargo, la labor de los grupos feministas y de autoconciencia, aun cuando estimulara en algunos casos respuestas masivas, no dió como resultado la construcción de estructuras generales más permanentes en los diferentes sectores de mujeres que se movilizaron en este periodo, que mantuvieran la continuidad de un movimiento específico. La acción de los grupos feministas, además, se concentraba en las grandes ciudades o incluso, en algunos países, sólo en las capitales.

Al estar dedicadas a discutir y propagandizar "temas" relacionados con la opresión -trabajo doméstico, violencia sexualidad, aborto- estaban tocando cuestiones vitales para todas las mujeres. Pero, al tener una práctica fundamentalmente de propaganda, y una visión de construcción del movimiento a partir de la simple multiplicación de pequeños grupos, difícilmente podían establecer una plataforma que unificara al conjunto de los grupos o que fuera atrayente y accesible a la mayoria de las mujeres.

La enorme mayoría de las mujeres estaban y están organizadas permanentemente en torno a la sobrevivencia tisica de ellas y sus tamilias y la democracia, situación en la que están colocadas por el carácter semicolonial de nuestros países y la miseria que provoca. Además, en las capas medias no existieron las contradicciones necesarias a nivel masivo para que en ese sector, bastante numeroso, hubiera mayor respuesta.

Esta situación llevó a una crisis de perspectivas políticas de los grupos autónomos, y en muchos casos a su desaparición o absorción por proyectos de los Estados.

16.- Pero algunos grupos, y muchas mujeres en lo individual, empezaron a formar otro tipo de herramientas para expresar sus inquietudes feministas:

a) Instituciones de apoyo y/o educación, financiadas fundamentalmente con dinero de agencias internacionales. Varía mucho la dinámica central de su actividad. No siempre se definen explícitamente como feministas, pero tienen un peso importante en el feminismo por su trabajo, facilitado por el financiamiento que perciben.

b) Grupos de apoyo y/o relación con las mujeres sin financiamiento (centros de servicios y de encuentro y reunión, cineastas, trabajo barrial, campesino e indigena, por ejemplo).

c) Grupos que editan alguna publicación.

d) Grupos de mujeres cristianas.

e) Comisiones o agrupaciones sindicales.

f) Grupos de mujeres en partidos políticos de izquierda.

Todas estas experiencias del feminismo prosperaron más en la década de los 80 en la medida en que han regido su trabajo a partir de un intento de aproximación a la forma concreta en que la mayoría de las mujeres se están moviendo hoy.

17.- Se ha transformado la vida cotidiana y la visión del mundo de millones de latinoamericanas. Se han visto forzadas a salir del umbral de la casa y entrar en la vida pública de manera estrepitosa, buscando sostenimiento para sus familias en actividades que antes no hubieran contemplado.

Una generación entera de mujeres jóvenes ha sido criada en condiciones de crisis, en su mayoría por madres que han vivido estos cambios. Por lo tanto, no tienen como ejemplo en la práctica -aun cuando ideológicamente se sostiene- el modelo de mujer cuya vida se circunscribe exclusivamente a las cuatro paredes del hogar.

Al mismo tiempo, la extensión de la educación pública y la penetración de los medios masivos de comunicación en el campo y la ciudad en los últimos años ha significado una ampliación -aun cuando distorsionada- de los horizontes de millones de mujeres.

18.- Así como ha aumentado la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, millones se han visto forzadas, ante la imposibilidad de encontrar una solución individual, a tratar de darle una solución colectiva al deterioro del nivel de vida y de los derechos democraticos. Como consecuencia, participan mas en los movimientos sociales y políticos en general, involucrando a millones de mujeres, dándoles en muchas ocasiones por primera vez una experiencia de lucha.

En la actualidad, la mayoria de las mujeres se siguen organizando por sector social en torno a sus condiciones de vida y trabajo (sobrevivencia familiar, condiciones de trabajo doméstico y trabajo asalariado) y en torno al problema político más brutal, la lucha contra la represión, por los derechos humanos y la democracia.

En los últimos 15 años, han surgido

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nuevos movimientos cuyas bases de apoyo y activistas son casi exclusivamente mujeres: la lucha urbana y la lucha por la libertad de presos y desapa

Los movimientos cívicos o urbanos populares pugnan por solucionar problemas de vivienda, servicios y carestía. Las mujeres, en la medida en que siguen encargadas del bienestar familiar en todos sus aspectos y que todavia la mayoria no tiene empleo asalariado -con sus correspondientes horarios fuera del hogar- son las más motivadas y las más posibilitadas para participar en este movimiento, centrado en el lugar de residencia.

Por otro lado, los comités de familiares de presos y desaparecidos políticos tienen como su base y fuerza motriz a las mujeres, fundamentalmente por su identificación con su papel de madres y esposas y su responsabilidad en la lucha por liberar a sus hijos, esposos y hermanos de las garras de la represión. El desarrollo de luchas sindicales y campesinas también ha involucrado a muchas mujeres. En los sectores donde se concentran casi exclusivamente mujeres trabajadoras, miles han tomado las calles por primera vez.

Las campesinas e indigenas, por otro lado, en muchos casos también se organizan como mujeres para entrentar problemas relacionados tanto a la necesidad de mejores condiciones para realizar el trabajo doméstico y el bienestar de sus familias, como para luchar por sus propios derechos a la tierra y los créditos, y la necesidad de tener ingresos propios para aumentar los ingresos familiares.

19.- Esta entrada a la vida pública en distintas formas y en diferentes grados crea una dinámica contradictoria a nivel de la conciencia de las mujeres: en su mayoria, entran a la vida pública como madres y esposas. Una minoría, pero una minoría significativa políticamente, entra como jovenes trabajadoras.

Salen de sus hogares y sus colonias, se confrontan con el poder estatal, con la patronal, con la burocracia sindical, con los grupos paramilitares y los caciques en el campo y la ciudad. En resumen, hacen precisamente lo que los valores vigentes rezan no debe hacer

La contradicción central que enfrentan millones de latinoamericanas es la necesidad de cumplir con el papel tradicional de la mujer en la familia, en la casa, y en el trabajo doméstico en su más amplio sentido, por un lado, y, por el otro, la imposibilidad de hacerlo, dadas las condiciones generales, sin topar con esa tradición. La existencia de esta contradicción es la base objetiva de las perspectivas de construcción de un movimiento masivo de las mujeres por su liberación en América Latina y el

Se crean condiciones de su movilización a nivel masivo que abren posibilidades de una toma de conciencia de su opresión como mujeres. Su salida a la calle, motivada por la necesidad y la solidaridad, las enfrenta a obstáculos cumplir su cometido. Si van a cumplirlo, si van a ganar, tendrán que cambiar su comportamiento, su concepción de sí mismas, sus condiciones de lucha. Para establecer nuevas condiciones de solidaridad y, por lo tanto, mejorar sus condiciones de lucha, tendrían que enfrentar su propia opresión como género. No hay salida positiva de la contradicción sin la ruptura con las condiciones sociales, políticas y personales que crean y mantienen el modelo tradicional de mujer -de madre, esposa y ama de casa- a partir de la lucha política de masas en la que las mujeres estén al frente y en la dirección de la

Esta contradicción es agudizada por

- las masas de mujeres tienen hoy acceso a los medios masivos de comunicación y, a pesar de las deficiencias, millones también lo tienen a la educación formal. Por ambos medios, conocen las enormes posibilidades que ofrece el mundo de hoy para el desarrollo de los individuos, al mismo tiempo que se les presentan modelos de lo que deben ser las mujeres, modelos tanto tradicionales como "modernos". Estos nuevos conocimientos y los mismos modelos chocan frontalmente con la realidad de sus vidas.

- millones de mujeres tienen por primera vez acceso a anticonceptivos, lo que posibilita que conceptualicen el control de sus propios cuerpos y el ejercicio consciente de su maternidad y de su sexualidad con fines distintos a los de la procreación, aun con todos los riesgos implícitos por el hecho de tener ese acceso a raíz fundamentalmente de una política de control natal, nefasta en su motivación y antidemocrática en su implementación;

- el establecimiento de programas estatales referentes a la violencia sexista, al mismo tiempo que significan una forma de ampliación e incluso legitimación del aparato represivo del Estado, legitiman el carácter social de la violencia sexista, dejando al desnudo a través de las denuncias la brutalidad y el gran número de casos en que se presentan; la igualdad de las mujeres apoyar una política de control natal para captar votos, o para legitimarse ante la comunidad internacional- introduce a nivel de las masas como nunca antes, y en algunos casos por primera vez, la idea de que las mujeres y los hombres tienen derechos iguales ante la ley y en la sociedad. Al mismo tiempo, dentro de las organizaciones de masas independientes que luchan contra la política estatal y de la burguesía, y que particularmente levantan la bandera de lucha por una democracia real, las mujeres enfrentran una discriminación y marginación en la mayoría de los casos tanto de las bases como de las direcciones.

20.- Pero el reconocimiento de estas contradicciones y su superación a través de la lucha conciente por su liberación no es automática. Depende de muchos factores de la lucha social, del grado de organización de las mujeres y de la lucha de clases en general: la corelación de fuerzas general entre la burguesía y los trabajadores; la capacidad de la burguesía y su Estado de plantear políticas desmovilizadoras y autolegitimadoras ante las mujeres; el desarrollo, la fuerza y relación de las organizaciones revolucionarias y reformistas con los movimientos de mujeres que surjan y la visión de estas fuerzas sobre la cuestión de mujeres; etc. dos estos factores influyen en el desarrollo de un sector del movimiento de mujeres capaz de hacer, en la práctica, la vinculación entre un proyecto de construcción de un movimiento de masas con carácter feminista y los puntos de partida más generales de movilización o radicalización de las mujeres. Sin embargo, la existencia de estas contradicciones es la base objetiva de los avances de los últimos años hacia la construcción de un movimiento político de las mujeres por su liberación en nuestro continente.

21.- En términos generales, la dinámica central que hoy vivimos en América Latina apunta hacia la resolución favorable de estas contradicciones. Las mujeres participan como nunca antes en las luchas sociales y políticas; se organizan cada vez más como mujeres por sector social; existe una creciente y renovada franja o polo feminista del movimiento de mujeres; las organizaciones políticas no-burguesas se ven presionadas cada vez más a confrontar sus tradicionales posiciones anti-liberación de las mujeres. Tomando en cuenta los avances y retrocesos en cada uno de los países de acuerdo a la situación, la dinámica general es hacia la masificación del movimiento de mujeres, con el surgimiento de un gran número de grupos de diverso tipo que tienden cada vez más a plantear demandas de género como parte de su plataforma de lucha y bases de unidad combinadas con las demandas y reivindicaciones referentes a la sobrevivencia y la democracia.

22.- En las luchas por sus reivindicaciones inmediatas, las masas de mujeres se enfrentan en cada momento a obstáculos basados en su condición de opresión de género: son limitadas por no "tener permiso" para salir de casas, por no tener dónde dejar a sus

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hijos, por sentirse culpables por "abandonarlos"; son insultadas por los hombres en reuniones del movimiento; sus organizaciones se debilitan por la competencia entre ellas y la falta de autoconfianza y adiestramiento de sus agremiadas. Todos estos obstáculos se agudizan al interior de las organizaciones mixtas, de hombres y mujeres. Además, son menospreciadas y humilladas aún mas que los hombres por las autoridades, y son violadas por la policia y los militares. Estos obstáculos tienen que superarse si van avanzar. En ocasiones constituyen un obstáculo insuperable que las hace retroceder en la lucha. Pero en otras, intentan plantear salidas concretas formulando demandas colectivamente.

En estos casos, las dirigentes naturales de muchos movimientos y organızaciones de mujeres, y con frecuencia los grupos mismos de mujeres organizadas, buscan elementos que expliquen la existencia y la dinámica de los obstáculos para poderlos superar. Y es el acercamiento a los sectores más claramente feministas lo que en general les permite comprender y construir los instrumentos de lucha y organización que necesitan para enfrentar sus contradicciones como mujeres. Al mismo tiempo, muchos grupos feministas ya están participando en los procesos de las organizaciones populares. Por otro lado, en los últimos diez años, han surgido un número significativo de militantes feministas dentro de los partidos políticos que han logrado mantener una presencia mucho más orgánica en el movimiento de mujeres, más allá de su lucha por cambiar la mentalidad de los partidos sobre la opresión de género.

Todo este proceso empezó a generar una recomposición social y política del sector feminista del movimiento de mujeres. Sin duda, muchas luchadoras ven con recelo al feminismo. No obstante, hoy muchas otras empiezan a asumirse como tales, identificándose con los postulados teministas al ver su utilidad para comprender y cambiar su realidad. Por otro lado, los sectores tradicionales feministas ya no pueden negar, como en el pasado, la "legitimidad feminista" de las mujeres que combinan su militancia en el movimiento de mujeres con la militancia partidaria.

Una prueba empírica de esta recomposición se encuentra en la cada vez mayor asistencia de mujeres de sectores populares a los Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe de 1981 a 1990. Ha sido esta dinámica combinada de contradicciones en las luchas de las mujeres en los sectores populares por demandas de clase y la interacción con capas feministas del movimiento de mujeres -incluyendo cada vez más entre éstas a mujeres que partieron originalmente de demandas de clase para activarse o de una militancia partidaria- lo que ha permitido que en múltiples sectores se hayan empezado a introducir demandas de género a los programas de lucha y como base de algunas de las movilizaciones de las masas de mujeres en los últimos años

23.- Las formas de coordinación entre los diversos sectores del movimiento de mujeres varían en sus objetivos, amplitud, duración y naturaleza.

En ocasiones, se ha logrado una coordinación permanente fundamentalmente como espacio de discusión política, contacto y apoyo mutuo, no tanto en torno a acciones o campañas, aunque éstas pueden ser resultados de la

Otras formas de coordinación que a veces combinan fuerzas claramente feministas con otras, tanto partidarias como del movimiento más amplio de mujeres, surgen a partir de coyunturas particulares de la política nacional.

Por otro lado, han surgido una serie de redes de trabajo, tanto a nivel nacional como subcontinental, en torno a campañas o actividades permanentes de sus integrantes. En muchos países, los contactos entre los grupos feministas se han limitado a encuentros locales, regionales o nacionales, algunos de los cuales han resultado en el establecimiento de redes de información entre grupos sin que planteen propuestas políticas para todas sus integrantes

La mayoría de las mujeres que se coordinan permanentemente tienden a hacerlo a partir de sus sectores socia-

Si bien al inicio de los años 80, las distintas actividades de mujeres en torno al 8 de marzo, 25 de noviembre u otras actividades generales fueron impulsadas por sectores vinculados a pequeños grupos feministas, en la actualidad, la composición social de estas actividades e incluso la iniciativa de su preparación parten con mucha más frecuencia de mujeres feministas vinculadas a los sectores populares y sindicales del movimiento.

A nivel subcontinental, han habido varios contactos y espacios para la discusión, fundamentalmente en los Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe y en las tres conferencias del Frente Continental de Mujeres Contra la Intervención. Además hay una multiplicidad de encuentros, seminarios, eventos internacionales que juegan el mismo papel. Es en este tipo de eventos que las nicaragüenses y cubanas han tenido un creciente contacto con el polo feminista latinoamericano.

24.- La dinámica general que viven las mujeres hoy es que, a) cada vez más entran en la lucha política y social, y b) entran objetivamente en contradicción con su opresión. Pero en el largo tránsito que representa la transformación de esas condiciones en un movimiento político de las mujeres por su liberación, se enfrentan a una serie de problemas políticos que habrá que analizar e ir superando:

a) La diversidad de las demandas de las mujeres en lucha:

Las demandas de las mujeres ralmente tienen un enfoque local, lo que dificulta objetivamente la unidad en sus luchas reivindicativas. Pero la falta de unidad y, por tanto, contactos con muchas más mujeres, implica no sólo dificultades para ganar la lucha inmediata, sino también debilita el proceso de reflexión sobre su opresión como una cuestión social.

Sin embargo, aun cuando existen demandas inmediatas que unifican a las mujeres de todo un sector, ello no implica que se conforme un movimiento político general que se reconozca como movimiento de mujeres. Evidentemente, la unidad de las mujeres, organizadas como tales, aunque sea por sector, tietante en otros sectores. Pero, si el movimiento no se extiende políticamente para incluir a mujeres de diversos sectores, hay mayor peligro de que el mismo sector fuerte pueda retroceder en sus adquisiciones

Finalmente, cuando las diversas organizaciones avanzan demandas de género, también éstas son muy diversas y difíciles de unir en la lucha. Y es en la lucha donde las mujeres verán cada vez más utilidad a su organización también para sus demandas como género.

b) El clientelismo y el asistencialismo: dos peligros en la construcción del mo-

Las mujeres, particularmente en los barrios y las comunidades campesinas se han dotado de dos vías para confrontar la necesidad de la sobrevivencia: la de plantear demandas ante agentes externos y la de intentar darle solución con medios propios.

Plantear ante el Estado las demandas relacionadas con los problemas sociales y políticos tiene la enorme ventaja de colocar la responsabilidad donde debe colocarse, en el conjunto de la sociedad y sus instituciones; ello da a la acción de masas más fácilmente un carácter político. Del éxito de las luchas y movilizaciones depende el avance tanto de su conciencia global como de la fuerza y confianza en sí mismas que

La práctica nos ha enseñado, sin embargo, que esta vía no está exenta de peligros: por un lado puede establecerse una dinámica clientelista y por otro, al ganar parcialmente ciertas demandas, las mujeres pueden verse absorbidas por tareas administrativas en el abasto o los servicios.

La otra forma de autorganización para enfrentar la sobrevivencia, la autosolución/autoadministración, tiene la

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ventaja de ser un proceso de autorganización cooperativa que presenta soluciones inmediatas ante problemas impostergables y valoriza el trabajo doméstico, creando un germen de su so-. cialización.

Sin embargo, también conlleva dos peligros reales: la legitimación del papel establecido de las mujeres como responsables de los quehaceres domésticos y el bienestar familiar y el peligro del asistencialismo apolítico.

c) Las dificultades para la participación política de las mujeres trabajadoras.

Es claro que no hay una correlación automática entre la entrada masiva de las mujeres al mercado de trabajo y su incorporación a la lucha política y/o sindical como trabajadoras:

- Su incorporación se da fundamentalmente en sectores de mujeres, como servicios, industrias "femeninas" y el sector informal en general. Así como el resto del mundo, sus labores son generalmente similares a las que realizan en el hogar o que requieren mucha minu-

- El sector informal generalmente implica condiciones de trabajo de aislamiento, o en pequeños talleres, donde también muchas veces se establece una relación extremadamente paternalista con el patrón o capataz.

- Aun en aquellos casos mujeres son incorporadas a la gran industria, la mayoría cumple con la doble jornada de trabajo, además de tener otras restricciones en el tiempo para la participación politica o sindical.

- Su visión de sí mismas sigue siendo en primer lugar de madres y/o esposas y no trabajadoras, aunque sean el único sostén de la familia.

- Los compañeros de trabajo muchas veces presionan para que no participen, al menos activamente, en la vida sindical; las direcciones sindicales no sólo no se preocupan generalmente sobre las condiciones específicas de las trabajadoras, sino además muchas veces bloquean abiertamente su partici-

- La mayoría de mujeres que militan activamente en los sindicatos son solteras o todavía no tienen hijos. Por lo tanto, tienen generalmente menos identificación con los problemas de la mayoría de las trabajadoras

A estas dificultades, hay que sumar el hecho de que hay poca atención de las organizaciones revolucionarias al trabajo sindical con mujeres.

Por todos estos motivos, la organizacion de las mujeres trabajadoras no ha aumentado con la misma rapidez que su incorporación al mercado de trabajo.

d) Los intentos de coptación del Es-

Donde el Estado tiene una política relativamente agresiva hacia las mujeres, es evidente la necesidad de responder con planteamientos políticos alternativos con la perspectiva de fortalecer al movimiento de masas. De no presentarse una alternativa, será cada vez más difícil mantener la independencia de clase, ya que el Estado aparecerá ante las masas como más útil que el e) El predominio del sexismo entre las direcciones del movimiento de masas:

En la medida en que la concientización inicial de la mayoría de las mujeres se da a través de las luchas de los movimientos más generales, encabezadas generalmente por direcciones masculinas, el machismo de éstas representa un obstáculo importante a su avance. Ello es particularmente importante en la ausencia todavía de un movimiento político propio de las mujeres que levante, unificado a nivel nacional, las demandas de género que hoy las mujeres en los sectores empiezan a plantear. A su vez, el sexismo de las direcciones constituye un obstáculo a que este movimiento se construya.

25.- Entre las direcciones no burguesas de las masas, ha habido en los últimos años ciertos cambios en sus enfoques sobre la situación de las mujeres y su papel en la sociedad y las luchas. En muchos países, la crisis de los partidos comunistas incluye el cuestionamiento de la vieja concepción estalinista del movimiento de mujeres como al movimiento de masas en

Al mismo tiempo, las organizaciones revolucionarias están discutiendo la estrategia revolucionaria, discusión en la que el papel de las mujeres y la lucha contra la opresión de género también está planteada, por lo menos potencialmente. Pero casi todas las direcciones rechazan este punto como parte de la discusión estratégica y resisten fuertemente cualquier consideración seria del

Sin embargo, al interior de todo tipo de partidos políticos de izquierda, surgen núcleos y corrientes feministas que plantean diversas alternativas en torno a la necesidad de las mujeres de luchar por demandas de género. Influyen la orientación de sus partidos, no sólo en función de su capacidad política, sino también en función de las tradiciones más o menos democráticas de discusión, la inserción social del partido y la capacidad política del conjunto para reconocer y enfrentar los problemas reales de las mujeres en la lucha.

26.- Los debates en el seno del movimiento de mujeres y su polo feminista han evolucionado positivamente, al pasar del examen inicial y la afirmación de puntos básicos sobre la opresión a incluir también los caminos para la construcción de un movimiento sas de mujeres por sus demandas de

Por supuesto que influyen en este debate elementos de los debates generales que son vigentes sobre la política y la sociedad en general. Por lo tanto, ejercen cierta presión sobre el debate feminista las tendencias políticas exis-

- la ideología burguesa modernizadora, que legitima la competencia como norma social y reduce la democracia a la relación entre el ciudadano y el Estado, divorciandola de los problemas y clases sociales;

- la orientación socialdemócrata, hoy acompañada de una ofensiva política subcontinental, que fortalece tácticas gradualistas e institucionalistas;

- la propaganda imperialista que iguala mecanismos de mercado y democracia, por un lado, y socialismo y dictadura por el otro, y

- la perestroika y la crisis de los paises del Este que, además de reafirmar la falsa disyuntiva mercado/democracia versus socialismo/dictadura, objetivamente ha significado presiones para los revolucionarios, debilitando así el peso de la visión rupturista para la solución de los problemas de las masas latinoa-

Ante estas presiones, algunas feministas se han incorporado a proyectos burgueses, particularmente con las transiciones controladas a la democracia que se han dado en algunos países. Ante la debilidad del feminismo y la posición antifeminista de la mayoría de las oposiciones socialistas o de izquierda, han colocado su confianza y/o trabajo en proyectos burgueses sobre mujeres para "realmente cambiar la situación de las mujeres" desde el poder. Algunas creen en la necesidad de "democratizar al Estado", creando "espacios para mujeres" a partir de él y en su interior. Otras se identifican con planteamientos acerca de la "esencia femenina" como una naturaleza superior a la "esencia masculina" una forma de negar la necesidad de la construcción de un movimiento autónomo de masas de mujeres.

Sin embargo, la gran mayoría de las son independientes de la burguesía y del Estado y se considera de alguna manera de izquierda, lo cual implica una amplia gama de posiciones que se identifican con la eliminación del capitalismo y el paso al socialismo. Este sector, por lo general mantiene como su punto de referencia, para la lucha contra la opresión de género, la necesidad de construir un movimiento de masas de mujeres contra la opresión de género. Sin embargo, también en este sector el debate es sumamente difuso, dificultando así la caracterización de corrientes a su in-

Se debate, entre otros aspectos:

- la relación entre opresión de género y opresión/explotación de clase;

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- la lucha por la democracia y las feministas;

- el poder al que aspiran las mujeres;

- las mujeres como sujetos sociales y políticos, y

- la validez o no del concepto vanguardia en una estrategia de cambio. III. Nuestra orientacion

27.- Frente a cualquier forma de opresión, la única salida es la autorganización de los oprimidos para combatirla. El caso de las mujeres no es diferente. Es la autorganización independiente de las mujeres mismas la que podrá forzar las reformas legales y en la actual política económica estatal, y los cambios en las organizaciones sociales y políticas y de masas, que constituyen tanto mejoras en su situación inmediata como alientos y mejores condiciones para su continuada lucha. Es a partir de esta autorganización, como base fundamental del movimiento por su liberación, que se podrá alcanzar la fuerza numérica y el desarrollo político necesarios como para tener un peso real favorable en el devenir de los acontecimientos; tanto hoy como después de la revolución.

Sólo es a través de un proceso de autorganización que las mujeres podrán irse transformando a sí mismas, colectiva e individualmente, en lo público y lo privado, de tal modo que el papel tradicional que cumplen las mujeres pueda reemplazarse con un nuevo concepto y una nueva realidad de lo que es ser mujer, construyéndose estos en la lu-

28.- Una lucha feminista a fondo, consecuente, no es sólo por la igualdad formal entre mujeres y hombres, sino por revolucionar por completo las relaciones entre éstos, eliminando la construcción histórico-social de género. Este cambio no puede consumarse dentro de los marcos de la sociedad de clases, y particularmente dentro del contexto latinoamericano actual de explotación y opresión, dominados nuestros países por el imperialismo. En este sentido, está en el interés de todas las mujeres luchar por el derrumbe del sistema capitalista patriarcal que nos oprime y la construcción de una sociedad socialista, democrática y plural. Sólo esa revolución y esa nueva sociedad pueden sentar las bases para eliminar de raíz la opresión que las mujeres vi-

Sin embargo, la eliminación de la opresión de las mujeres no es automática con la revolución anticaptalista ni en la sociedad pos-capitalista. Para que las mujeres puedan transformar sus propias vidas, ser sujetas revolucionarias para la toma del poder con el derumbe de los regímenes burgueses actuales y tener la fuerza para influir favorablemente los acontecimientos en una sociedad posrevolucionaria, necesitan constituirse desde ahora en un movimiento político basado en sus demandas de género.

La constitución de ese movimiento las transformará en sujeto político en lucha por sus propios intereses; el interés histórico objetivo de las mujeres en la eliminación de la sociedad de clases patriarcal sienta las bases para su transformación en sujeto revolucionario. Esta transformación se podrá dar en la práctica conforme el desarrollo político del movimiento mismo y su vanguardia.

29.- Para construir este movimiento noy, hay que partir de las condiciones, las formas de organización y las demandas que las mujeres sienten como suyas, sean éstas de género o no. La autorganización de las mujeres por sector social, en torno a sus demandas más sentidas, forma parte esencial del fortalecimiento de las mujeres social, colectiva y, por lo tanto, individualmente, creando mejores posibilidades -aunque no automáticamente- para su concientización en torno a la opresión de

Sin duda, la lucha de las mujeres por sus propias demandas seguirá sumamente ligada a las luchas del conjunto del pueblo trabajador, aun con la conformación de un movimiento político propio. En la construcción de ese movimiento seguramente se combinarán, como bases de su unidad, demandas generales de clase con demandas de género. Por lo tanto, la dinámica del mismo seguramente incluirá alzas y bajas en el planteamiento de demandas especificamente feministas.

Un mayor nivel de organización del movimiento popular favorece la posibilidad de las mujeres de avanzar en el planteamiento y la lucha por sus propias reivindicaciones. Ello porque un nivel mayor de coordinación y unidad no sólo implica más posibilidades de ganar, sino también mayor nivel de politización, el establecimiento de bases unitarias más globales y la comprensión de que se necesita organizarse permanentemente, no sólo para atacar un problema, sino toda una serie de pro-

En términos prácticos, implica que puede haber una mayor división de tareas del organismo de lucha y una atención más detenida al análisis de su

La participación de aquellas fuerzas que tienen como objetivo la ampliación de la conciencia de las mujeres para incluir su opresión como tales se vuelve más eficaz al alcanzar a más mujeres. Pero no es mecánica la relación entre movimiento popular general y el avance de las mujeres. Por ello se necesita de una expresión política propia como mujeres, y ello se logrará sólo a través de un esfuerzo consciente por promover en cada movimiento un creciente descubrimiento y politización de la opresión de género, lo que podemos denominar la feministización de las demandas, la organización y la dinámica política del

30.- En el proceso mismo de la construcción del movimiento, se enfrentarán a) Ante la diversidad de sus demandas, que refleja no sólo las necesidades diferentes, sino también niveles de conciencia diferentes, hay que aprovechar cada oportunidad para conjuntar luchas y establecer un sistema de demandas que pueda hacerlas avanzar hacia la conformación de un movimiento político cada vez más claramente b) Ante los peligros del clientelismo y el asistencialismo, se necesita fortalecer tanto la democracia interna en las organizaciones de masas en general y los espacios políticos y las organizaciones de mujeres en particular, al igual que asegurar un funcionamiento democrático en el movimiento de mujeres en su conjunto. Por otro lado, se debe enfatizar el carácter político de las demandas de las mujeres -no se solucionan con la caridad- y la imperiosa necesidad de mantener su movimiento independiente de la burguesía y de su c) A pesar de las dificultades que tienen las mujeres trabajadoras para participar sindical y políticamente, no hay que sacar como conclusión que no es central su participación en el movimiento de mujeres. Sencillamente la cantidad de mujeres que han entrado al mercado de trabajo implica que, con todo y los obstáculos a su participación, más mujeres participan sindicalmente que antes. Y cuando entran en un proceso colectivo de concientización y lucha en torno a su opresión como mujeres, además de como trabajadoras, su avance es mucho mas rapido y consistente políticamente que entre los otros sectores, debido a sus condiciones de vida y trabajo, su concentración numérica, en fin, su ubicación social.

d) Ante los intentos del Estado de coptar al movimiento de mujeres, particularmente al polo feminista del mismo, además de mantener en alto la necesidad de su autonomía por razones históricas, hay que avanzar en una política propositiva sobre el tipo de cambios que se consideran necesarios desde ahora a nivel gubernamental. Para ello, tendremos que promover los siguientes criterios, en el movimiento, al respecto: distinguir entre servicios que el Estado tiene la obligación de proveer, con el máximo de control por parte de las usuarias, y que aceptemos o promovamos que el Estado organice a las mujeres (caso del Programa Mujer Hoy, en Argentina). En el caso de proponer legislación, es más factible mantener la independencia del movimiento de muje-

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res al proponer o apoyar tal o cual iniciativa de ley. Pero a nivel del ejecutivo (secretarias o ministerios de salud, justicia, bienestar social o familiar), la forma de relación que el movimiento puede establecer con determinados programas estatales es más complicada. exigimos un programa de salud para la maternidad, por ejemplo, y se logra, no podemos simplemente dejar en manos del Estado su diseño, desarrollo y ejecución, pero tampoco el movimiento puede responsabilizarse completamente de ello. El criterio que podemos adoptar es el de propuestas y vigilancia de los programas, mas no asumir su funciona-

En caso que la izquierda controle municipios, el objetivo de sus programas debe ser potenciar la autorganización del movimiento, como se hizo a partir del programa del Vaso de Leche desde la base en muchos municipios en Perú. La simple instrumentación del programa, sin la autorganización de las mujeres, ni garatiza el futuro del mismo, ni fortalece el movimiento de mujeres, ni, por tanto, los objetivos a largo plazo de la izquierda misma.

e) Ante el sexismo prevaleciente en el movimiento de masas y sus direcciones habrá que establecer mecanismos de discusión en su interior, fortalecer los espacios de las mismas mujeres en las organizaciones de masas, y promover el debate, no sólo en torno a propuestas concretas de acción y demansino también en torno a las raíces, las manifestaciones y las salidas para la opresión de las mujeres, es decir, la

31.- Para que sea posible llevar adelante todo este proceso, se debe fortalecer el polo feminista de las organizaciones y el movimiento de mujeres:

a) fortaleciendo la recomposición de este polo para incluir cada vez más mujeres dirigentes de los movimientos de masas para que ellas, junto con las de los grupos autónomos, de las instituciones no gubernamentales, de los partidos políticos y jóvenes que hoy quieran incorporarse a esta lucha, puedan ir forjándose como vanguardia real del movimiento de mujeres en su conjunto;

b) estableciendo más espacios para la discusión política y teórica como vanguardia a través de encuentros, coordinaciones en torno a campañas concretas, publicaciones, seminarios, etc.;

c) orientando a este polo en el sentido de que su prioridad es la relación con el movimiento de mujeres en general de tal modo que pueda:

- aprovechar cada oportunidad de plantear demandas unitarias de género;

- aprovechar cada oportunidad de unificar el movimiento de mujeres;

- asegurar la continuidad del mismo;

- favorecer la reflexión y elaboración que constituye una memoria colectiva del mismo, y

- desarrollar alternativas independientes ante propuestas de la burguesía y

Para poder hacer esto se tendrá que ir construyendo una alternativa política dentro del polo feminista en alianza con otros sectores que tienen una visión similar. También contribuiría a la construcción de esa alternativa el hecho de que se convencieran del feminismo otras corrientes y partidos revolucionarios, hoy claramente ausentes de la elaboración política al respecto.

Si las manifestaciones claramente feministas del movimiento de mujeres se debilitan, la organización de las masas de mujeres tenderá a ser socavada a la larga: las organizaciones sectoriales de masas tenderan a dispersarse o a ser manipuladas por otros intereses, lo cual implicaría un debilitamiento político que a su vez llevaría a una erosión orgánica

32.- La razón de ser de nuestras organizaciones revolucionarias es la de ser un instrumento político útil para que nuestros pueblos se organicen, propongan e instrumenten sus propios proyectos de nación de acuerdo a sus intereses, contrapuestos a los intereses de la burguesía y el imperialismo. La revolución y la nueva sociedad socialista que buscamos crear sólo puede ser del conjunto del pueblo trabajador y, por lo mismo, nuestra corriente marxista revolucionaria asume una concepción del feminismo que busca la transformación profunda, la subversión del orden esta-

Para ello tenemos que ser los primeros promotores del movimiento de mujeres por su liberación y del debate dentro del movimiento de masas y con la izquierda revolucionaria acerca de la necesidad y las formas de construir este movimiento.

33.- Casi todas las secciones están reorganizando y reformulando su perspectiva política para la construcción del movimiento de mujeres.

Este esfuerzo se da en el contexto general de la necesidad de enfrentar con mayor eficacia la construcción de nuestras organizaciones y es parte de esa tarea. En lo relacionado con el trabajo de mujeres, se enfrentan los siguientes problemas

- En mayor o menor medida, no intuímos la dinámica central de radicalización de la mayoría de las mujeres y hemos tenido que dar un giro hacia los sectores de masas, trabajando a partir de las demandas inmediatas.

- La no masificación del feminismo, la no centralización del movimiento general de mujeres como movimiento político y las presiones sexistas de la sociedad en su conjunto son fuertes contrapesos al mantenimiento de una posición feminista consecuente.

- Hoy hay muchas(os) camaradas que no han sido formadas(os) en nuestra visión programática feminista, lo que dificulta la elaboración de una orientación política concreta para el movimiento.

- Todo esto hace que las dificultades objetivas que enfrentan todas las militantes sean poco contempladas por las direcciones y por tanto las tengan que enfrentar de manera individual.

- Por lo tanto, hay una menor preocupación por asegurar que las mujeres estén incluidas en tareas de dirección política.

Obviamente, las posibilidades que tiene cada sección para enfrentar esta situación difieren de acuerdo a su inserción social y acumulación de cuadros y el grado de conformación de un equipo de dirección colectiva.

34.- Nuestro objetivo general tiene que ser el de tener la capacidad de elaborar orientaciones políticas concretas e implementarlas en la lucha concreta. Pero para esto necesitamos:

a) Formar los cuadros en nuestra visión progamática feminista.

b) Esclarecer nuestras posiciones teóricas en torno a los debates que se están dando en cada país para poder intervenir con mayor claridad.

c) Encontrar formas organizativas adecuadas en cada caso que nos permitan:

- asegurar eficacia y no sobrecarga de tareas para las camaradas que hacen trabajo entre mujeres;

- asegurar que el conjunto del partido, y por lo tanto en primer lugar todas las camaradas, tomen parte en la elaboración de la posición política sobre el trabajo entre mujeres d) Contrarrestar, dentro de nuestras posibilidades, los obstáculos que enfrenta cualquier militante por ser mujer:

- facilitar la participación de militantes madres;

- atender particularmente la formación política de las camaradas, y

- promover consciente y preterentemente a las mujeres para tareas, buscando en lo particular establecer una correlación proporcional entre el número de mujeres en las instancias de dirección y en la base, de ser necesario, utilizando el sistema de metas o cuotas en la elección.

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