Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

La lucha por la liberación de las mujeres en Occidente

· Inprecor n.º 86, septiembre de 1991 · pp. 38-47 · 9.822 palabras

de combate feminista

La lucha por la liberación de las mujeres en Occidente

Diez años

Desde que se votó la resolución del Congreso Mundial de 1979, "La revolución socialista y la lucha por la liberación de la mujer, se han producido grandes cambios en la forma específica que toma la radicalización de las mujeres.

Dicha resolución tomó nota del surgimiento masivo de las ideas y organizaciones feministas. Se adoptó al final de una época marcada por grandes movilizaciones a favor del derecho al aborto, por la autorganización de sectores de mujeres y por luchas obreras en las que las mujeres tuvieron un importante

Rompiendo con la anterior indiferencia o desconfianza de nuestro movimiento hacia el feminismo, el texto recomendó la construcción de movimientos independientes de mujeres en todos los países, según modalidades a precisar en función de las particulares situaciones locales. Afirmó el caracter estratégico de la construcción de este movimiento, condición indispensable para luchar contra la opresión de las mujeres y para lograr la realización de in socialismo auténtico.

Desde entonces es obligado reconocer el retroceso del "feminismo organi-

, lo que no significa el declive general de la radicalización de las mujeres. Pero ha cambiado su centro de gravedad y la forma en la que se expresa ésta. El reto fundamental al que se enfrentan las feministas consiste en encontrar las formas de relación con las nuevas generaciones de mujeres que se radicalizan, para construir un movimiento feminista que conserve los logros de los últimos años y recupere su influencia en la escena política

Sin duda este retroceso puede explicarse por la conjunción de dos factores. La crisis económica permitió a la burguesía cambiar a su favor la correlación de fuerzas en su conjunto; y las organizaciones reformistas aceptaron la lógica de austeridad. En algunos países los medios de comunicación extienden la idea de que estamos en una época "post-feminista", , en la que ya se habría logrado la igualdad entre los sexos. En este contexto, marcado también en muchos países por una relativa ausencia de actividad del movimiento obrero, la debilidad del movimiento de mujeres impidió que pudiera sobreponerse a esa tendencia general y lograr reivindicaciones anticapitalistas, a la vez que aparecía utópica la idea de realizar una auténtica liberación de las mujeres.

Durante los años setenta se logró que las distintas corrientes del movimiento feminista se unieran e impulsaran, junto a organizaciones sindicales y democráticas, acciones de masas escala nacional e internacional en defensa de derechos de las mujeres, como el aborto. La concesión de algunas reformas legales frenó este tipo de

No hemos cambiado nuestro análisis de la naturaleza de la opresión de las mujeres. No ha desaparecido en absoluto la imperiosa necesidad de construir un movimiento autónomo -única garantía de una lucha radical y eficaz contra la opresión-. Se trata de hacer ajustes tácticos en la nueva coyuntura. I. Los cambios en la situación de las mujeres y las diferentes políticas de la burguesía En lo fundamental, siguen siendo válida hoy la tendencia general de la situación social de las mujeres tal como la describíamos en 1979; pero es necesario incorporar nuevos elementos:

* Se mantiene la entrada masiva de mujeres de todas las edades y situaciones familiares en el mercado de trabajo; aunque esa integración se realiza sobre todo a través del trabajo precario. Se mantiene e incluso se profundiza la discriminacion salarial y la clara segregación entre empleos nos" y "femeninos", , que se manifiesta en la formación, promoción, condicio-

* Hay más posibilidades técnicas de que las mujeres controlen su capacidad reproductiva, pero en la mayoria de los casos esas posibilidades se ven limitadas por leyes que recortan el derecho de las mujeres a decidir.

* Continúa la masiva presencia de mujeres jóvenes en la enseñanza pública hasta el nivel medio y el primer año de facultad; pero la escuela mixta no implica la verdadera igualdad en la educación. La presencia de mujeres en la Universidad se realiza sobre todo en las ramas de letras y, en cualquier caso, disminye claramente en los niveles superiores.

* Existen leyes que establecen formalmente la "igualdad de derechos":

prohibiendo la discriminación, castigando las agresiones sexuales... pero sin tomar medidas en positivo que permitan a las mujeres superar una situación históricamente desfavorable.

* Crece el número de mujeres que optan por vivir solas, con o sin hijos, (como demuestra el aumento de demandas de divorcio presentadas por mujeres), de familias monoparentales, de mujeres solteras, esto no siempre es el resultado de una opción libre y, cuando efectivamente lo es, se debe al aumento de la imdependencia de las mujeres en el plano económico y legal.

* Las mujeres negras e inmigrantes sigen sufriendo el racismo, que refuerza su opresión como mujeres.

* Existe un mayor reconocimiento y rechazo social de los malos tratos en la familia y de la violencia sexual que los hombres ejercen sobre las mujeres.

* Se ha ampliado la participación de las mujeres en espacios públicos reservados hasta ahora a los hombres; pero esa exclusión ha sido substituida sólo por la integración en condiciones de desigualdad en todas las esféras de la vida pública y social.

* Se han liberalizado las práticas y costumbres sexuales, reconociendo a las mujeres como seres con derechos sexuales: aunque esto no siempre se tradujo en una mayor igualdad sexual entre hombres y mujeres.

Todo ello es un reflejo de la actividad política de las organizaciones feministas y significa un importante desarrollo de la conciencia de las mujeres, de su autonomía personal y su autoestima; así como un cambio de los estereotipos socialmente establecido para hombes y mujeres. Todos estos elementos han configurado una situación distinta a la de 1979, mas compleja y contradictoria.

Los defensores del orden económico / social existente constataron esta realidad, que les obligaba a reformular su discurso para adaptaro a la nueva situación. También conduio a una diferenciación de las políticas desarrolladas, aunque evidentemente subsiste un sólido acuerdo de fondo para conservar la institución familiar: pilar básico de la opresión y del mantenimiento de las mujeres como fuerza de trabajo de for-

Pero la burguesía está lejos de tener un único plan claramente definido para alcanzar sus objetivos.

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A. Cambios en la familia tradicional y diferentes políticas burguesas

Los cambios antes señalados produjeron importantes fisuras en el modelo tradicional de familia, definida por la reclusión de la mujer en el hogar dedicada a las tareas domésticas y al cuidado de niños y niñas, así como por las relaciones de dominación existentes en su interior. Algunos de estos cambios son:

* El aumento de parejas no casadas.

* El importante crecimiento de familias monoparentales.

* La enorme progresión del porcenta-

* El número significativo de lesbianas y homosexuales que viven su sexualidad abiertamente y con orgullo.

* El descenso del indice de natalidad, expresión de un cambio de actitud de las mujeres que no quieren seguir teniendo como única preocupación la educación de sus hijas e hijos.

* El aumento del número de denuncias por malos tratos en el hogar constituye un indice importante del desarrllo de la confianza de las mujeres en sí mismas, y de las fisuras abiertas en las relaciones de dependencia afectiva y sexual de las mujeres respecto a sus

Este cambio en la actitud y conciencia de las mujeres y el rechazo social de las expresiones más brutales de su opresión, suscitó también una mayor atención a los problemas que existen en la familia: los medios de comunicación recogieron los casos y se realizaron campañas sobre mujeres maltratadas durante los años setenta; las recientes denuncias de abusos corporales y sexuales a los ninos y ninas en la familia, los problemas de las hijas e hijos de parejas separadas.. Sin embargo, no hay un equipamiento social suficiente para responder a la demanda existente (centros de acogida a mujeres maltratadas, etc.).

La burguesía intenta responder a esta situación, incluso teniendo en cuenta particularidades muy diversas:

a) Su propaganda promociona constantemente un ideal de pareja, casada y feliz en su unión permanente, con una madre responsable del hogar y con dos niños; a pesar de que la mayoria de las mujeres trabajan. Esto se aplica en particular a la familia obrera blanca. El capitalismo se preocupa menos de la defensa o la unidad de las familias de color y de las familias inmigrantes; que no duda en romper con sus leyes de inmigración y con medidas de expulsión o de acoso policial.

Igualmente es de señalar la insistencia de las burguesías europeas en "las dramáticas consecuencias" de la tasa de natalidad. La necesidad de "invertir la tendencia" reforzar la idea de que el papel de las mujeres está en la familia, para producir niñas y niños (dirigido a las mujeres blancas). Al mismo tiempo esta campaña prepara el terreno para el recorte de gastos sociales y para responsabilizar a la familia -particularmente en lo que concierne al cuidado de las personas mayores-, pretextando que en el futuro no habrá un número suficiente de gente cotizando a la Seguridad Social.

b) Algunos sectores de la burguesía son hoy más flexibles en lo referente al estatus de los niños y niñas nacidas fuera del matrimonio, o del reconocimiento legal de las parejas no casadas. Esta flexibilidad pretende integrar en el actual sistema los cambios estructurales en el modo de vida de la gente. De hecho, el capitalismo necesita que la familia nuclear siga existiendo, aunque puede aceptar la existencia de otras

De forma generalizada no existen alternativa a este modo de vida. A los elementos que se citan para demostrar la "crisis de la familia", , siempre pueden oponerse en distintos países otros indicios: el aumento del número de matrimonios, la posibilidad de registrar la descendencia "ilegítima" a nombre del padre y la madre, la integración de ciertos sectores "aceptables" de homosexuales (blancos, hombres, de clase media), ofreciéndoles la posibilidad del "matrimonio", etc.

c) Algunos sectores de la burguesía abiertamente reaccionarios utilizan "la crisis de la familia" para exigir medidas que restablezcan el orden moral en Europa, incluyendo a menudo la idea de un salario materno, la reducción de los ingresos de las familias monoparentales y el ataque a las lesbianas y gais. Hoy esas corrientes están muy identificadas en la extrema derecha del mapa político, aunque algunas iglesias estan en vanguardia de la ofensiva. Han tenido algún éxito en el Estado británico y Alemania y tienen cierta influencia en la reflexión sobre la familia de las corrientes mayoritarias de la burguesía. En EEUU, tienen un mayor peso social y son abiertamente apoyados por los gobiernos de algunos Estados.

Quienes no se adaptan a la familia nuclear o al modelo sexual dominante son a menudo considerados marginales, mientras que las mujeres que aceptan las reglas de comportamiento social más o menos establecidas son mejor consideradas. B. Masificación del acceso de las mujeres al mercado de trabajo, según formas relaccionadas con su opresión específica

En contra de las predicciones más pesimistas, la crisis económica no logró devolver a casa a las mujeres. En todos los países de Europa la tasa de actividad femenina sigue creciendo. Aunque el indice de paro de las mujeres sea en todas partes superior al de los hombres, no hubo en ningún sitio un intento sistemático -como sucedió en los años treinta- de sustituir con hombres la mano de obra femenina.

Las razones son evidentes, al margen del crecimiento del rechazo de las mujeres a regresar al hogar, la nueva actitud de la burguesía es el producto de los cambios en la organización económica efectuados en los últimos cuarenta años. El desarrollo del sector terciario significó la creación de un amplio sector de mano de obra femenina poco cualificada, pero difícilmente sustituible de un día para otro por un metalúrgico no calificado o un minero en

Es más, los sueldos bajos de las mujeres animan a sus patrones a mantener esos puestos de trabajo. En cada país la continua entrada de mujeres al mercado de trabajo tuvo una amplitud diferente. Pero, en todos ellos, está sobredeterminada por la situación de dominación de la mujer. El capitalismo moderno se enfrenta a una situación contradictoria: porque necesita de la mano de obra femenina fuera del hogar, pero tambien depende del trabajo doméstico gratuito.

Las precarias condiciones en que se integran la mujeres al trabajo asalariado forman un todo, que parte de la discriminación en la formación profesional, las condiciones de empleo y los salarios, para terminan en la feminización a) Aumento del trabajo a tiempo par-

La mayor proporción de trabajo a tiempo parcial se produce en los países con mayores indices de empleo temenino. El trabajo a tiempo parcial tiende a ser exclusivamente femenino: el 80% de quienes trabajan a tiempo parcial son mujeres, en la RFA y Dinamarca la cifra llega a ser del 95%. En Gran Bretana -primer país europeo que empleó a gran escala el trabajo a tiempo parcial- la mayoría de la mano de obra femenina trabaja a tiempo parcial. Este tipo de trabajo implica sueldos bajos, un estatus inferior, altos niveles de productividad y carencias en materia de organización sindical y de derechos de

El factor principal que obliga a las mujeres a trabajar a tiempo parcial es la falta de servicios adecuados para el cuidado de la infancia en edad pre-escolar. Para algunas mujeres este tipo de trabajo parece ser la única salida; pero tampoco encuentran empleos otras, sobre todo las jóvenes, que buscan trabajo a tiempo completo.

En general los sindicatos europeos no dan respuesta a las necesidades especificas de quienes trabajan a tiempo b) La segregación en el empleo

La extensión del empleo femenino no abarca al conjunto de empleos y ramas

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profesionales. Con el aumento de la tasa de actividad de las mujeres se ha incrementado incluso la segregación en el empleo, que es el aspecto determinantes de unos salarios femeninos inferiores a la media. Las mujeres están sobre todo en el sector servicios, mucho más que en la industria. La mayoría de las obreras semi-calificadas ocupan empleos diferentes a los hombres (por ejemplo: cableando o en trabajos rutinarios en cadena...). A pesar de las legislaciones antidiscriminatorias y de los cambios en la educación, no se ha constatado tampoco una mayor presencia de mujeres en empleos tradicionalmente masculinos, ni un aumento significativo del número de mujeres en c) Nuevas tecnologías

Está en marcha una revolución silenciosa, que se apoya en las nuevas tecnologias para estructurar y reestructurar la división sexual jerárquica del trabajo en las empresas, cuando el movimiento obrero está a la defensiva. Innovación adaptada a los intereses de una sociedad capitalista, imperialista y pa-

La introducción de las nuevas tecnologías no sólo supone la pérdida de empleos, también se traduce en el deterioro de las condiciones de trabajo de las mujeres. Según recientes encuestas realizadas en el sector terciario, sencillamente las mujeres no reúnen las características necesarias para aprovechar las oportunidades de llegar a puestos de gestión o dirección -cualificación profesional continua, movilidad geográfica-. A los hombres se les anima a menudo para que aumenten su cualificación, mientras que las mujeres ocupan los puestos menos cualificados (por ejemplo, hay muchas operadoras de ordenadores y pocas programadoras...).

d) Flexibilidad y organización del trabajo

La necesidad de rentabilizar al máximo la nueva maquinaria hace que los capitalistas exigan que la mano de obra trabaje noche y día, a introducir el trabajo en tres turnos y durante el fin de semana y a intentar abolir la prohibición del trabajo nocturno para las mujeres. Cada vez más empresas (bancos, seguros, etc) intentan también explotar el doble papel de las mujeres en los domicilios terminales de ordenador.

Los argumentos utilizados para intentar convencer a las trabajadoras de que acepten la flexibilidad de la jornada de trabajo no son los mismos que para los hombres. Con ellas se pone el acento en la posibilidad de combinar mejor "sus" tareas domésticas con un empleo asalariado. Para los hombres se resalta sobre todo la ampliación del tiempo libre.

Todos los ataques que acabamos de enumerar intentan introducir empleos, horarios y estructuras de empleo flexibles... La clase dominante pretende trazar una línea de división entre una pequeña minoría de trabajadores cualificados (en general hombres de la nacionalidad dominante) y una capa creciente de mano de obra marginal sin cualificación (mujeres, parte de la juventud, inmigrantes y hombres sin cualificación) que no pueden acceder a empleos permanentes ni a la Seguridad Social. Para lograrlo la patronal necesita mantener la división sexual del trabajo, a la vez que reorganiza la producción.

e) Desempleo y Seguridad Social

A partir 1974, la caída del crecimiento económico y el aumento de la tasa de paro es mayor que en ningún otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. En casi todos los países la tasa de paro femenino supera la de los hombres -en Austria, Grecia y Portugal es el doble-. Y, por supuesto, las estadísticas oficiales ocultan la verdadera dimensión del paro femenino, porque muchas mujeres renuncian a inscribirse en las oficinas de empleo.

Ningún estado capitalista reconocerá jamás a las mujeres como trabajadoras en plano de igualdad con los hombres.

ejemplo valdrían las medidas tomadas últimamente en algunos países europeos, que intentan excluir cada vez a más mujeres de los beneficios de la seguridad social, además de las casadas sin empleo que nunca tuvieron esos beneficios. Las nuevas restricciones de las prestaciones de paro dan prioridad a los cabezas de familia (normalmente hombres). Estas medidas refuerzan la ilusión de que el lugar de las mujeres es el hogar, y de que su trabajo sólo supone un "suplemento" a los ingresos familiares. Niegan el derecho de las mujeres a la independencia ecoC. Ataques al derecho al aborto y al derecho de las mujeres a controlar su cuerpo a) Sobre todo es en EEUU donde se está atacando el derecho al aborto, con el reciente intento de cambiar la decisión judicial de 1973 que dio a las mujeres el derecho constitucional al aborto. Ese ataque jurídico frontal viene acompañado de una movilización fanática de los sectores extremistas de la "mayoría moral" y de las iglesias evangélicas (incendio de clínicas, acoso a las mujeres que intentan entrar en ellas...). No obstante, parece que el Partido Republicano suavizará su firme oposición al aborto ya que, en contra de lo previsto, se ha confirmado que puede costarle muchos votos

La ofensiva contra el derecho al aborto se realiza también de forma menos directa, intentando restringir el alcance de las leves existentes: reduciendo el límite de tiempo y limitando el derecho de las mujeres a decidir -dando mayor poder a los padres, maridos o amantes, exigiendo permiso paterno para las menores-. Pero esas tentativas encontraron un rechazo masivo, expresado en movilizaciones. En algunos países (Estado Español, Bélgica...) se produjeron grandes movilizaciones para ampliar la legislación vigente.

Las graves restricciones que afectan a los recursos de los servicios públicos de salud, constituye otro medio de ataque con efectos negativos sobre el acceso al aborto.

Las mal llamadas organizaciones provida, a las que más bien deberíamos denominar "fetistas", desarrollan una campaña internacional con considerables medios y recursos económicos. A los que hay que sumar el apoyo de sectores del poder político, judicial y médico. Tratan de modificar el clima social favorable al aborto creado por la actividad del movimiento feminista. Desarrollan un discurso que trata intenta criminalizar y culpabilizar a las mujeres, sirviéndose de los medios de comunicación, las escuelas... con un discurso y una propaganda particularmen-

En conclusión, el aborto como derecho nunca está garantizado bajo el capitalismo, puesto que entra en conflicto directo con la sumisión exigida a las mujeres en la sociedad. De hecho, la legislación al respecto no considera el aborto como un derecho de las mujeres. Al contrario, las medidas legales consideran el aborto un mal necesario del mundo moderno. Ciertamente estamos lejos de ver el fin de este tipo de ataques. Pero al mismo tiempo, la burguesía sabe que debe contar con la capacidad de resistencia de las mujeres frente a toda puesta en cuestión de este derecho, por limitado que esté. Porque la gran mayoría de las mujeres considera hoy que se trata de un elemento fundamental en la batalla por su independencia. También se produjeron otros ataques contra el derecho de las mujers a controlar su propio cuerpo; en lo referente a las madres de alquiler, a las nuevas técnicas de reproducción y a la inseminación artificial.

b) La respuesta de los gobiernos burgueses a la epidemia del SIDA supone en una ola de hostilidad contra las comunidades homosexuales masculinas, exigiendo la elaboración de censos y la segregación de las víctimas reales o potenciales. Aunque las cifras de EEUU muestran que sólo el 8% de los casos de SIDA son mujeres, en Nueva York es la primera causa de muerte de mujeres entre quince y cincuenta años. La extensión del SIDA más allá de la comunidad homosexsual llevó a la mayoría de los gobiernos occidentales a tomárselo más seriamente. Así, en los medios de comunicación y en las escuelas se realizan algunas campañas sobre las relaciones sexuales "sin ries-

Por su parte, la derecha se apoya en este tema para meterse con la libertad

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sexual en general. También se utiliza como argumento para reforzar la ideología racista. D. El recorte del gasto público

Otro síntoma de la crisis económica es la tendencia de la burguesía a recortar los gastos de reproducción de la fuerza de trabajo. Los servicios sociales son mucho más caros que el trabajo doméstico gratuito de las mujeres.

El Estado quiere trasladar de nuevo el peso de estos servicios a la familia individual. Los ataques a los derechos de la maternidad, a las guarderías y los servicios sociales no sólo aumentan la tasa de paro femenino, por tratarse de áreas cuya mano de obra son sobre todo mujeres, también aumentan el trabajo gratuito y la opresión de la mujer en el hogar. E. Las mujeres en las instituciones políticas burguesas a) Derechos legales

A lo largo de los años 70 la mayoría de los gobiernos, de izquierda o de derecha, bajo la presión de las movilizaciones de mujeres, realizaron algunas reformas legales fundamentales relativas a sus derechos; aunque fue derrotado, después de una dura batalla, el intento de las feministas norteamericanas para lograr la igualdad de derechos en la Constitución. Sin embargo, las medidas legales conseguidas se han demostrado pocos eficaces para producir un cambio real. La crisis económica hizo que los gobiernos estén todavía menos dispuestos que antes a asumir los costos suplementarios que las nuevas leyes implicarían. Pero en cualquier caso, esa legislación tuvo el importante efecto de ampliar las aspiraciones de las mujeres y su decisión de lucha.

b) Las mujeres como electoras

Al cambio en la condición social de las mujeres le acompañó un cambio de sus preferencias por los partidos políticos en presencia. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el esquema en general era que a la derecha la votaran más mujeres que hombres; ahora se constata la inversión de este punto de vista.

Una serie de partidos, tanto de derechas como de izquierdas, adelantan todo tipo de tácticas para ganar el voto femenino. Tácticas que toman distintas formas; incluyendo argumentos de un pseudo-feminismo radical ("revaloración" de la maternidad, reconciliación entre la vida familiar y el trabajo), la creación de ministerios de la Mujer, la feminización de su imagen, etc.

c) Las mujeres en las instituciones políticas burguesas

La debilísima representacióm de las mujeres en los parlamentos y gobiernos empujó a reivindicar cada vez más la necesidad de una reforma. Algunos partidos burgueses respondieron a ello con propuestas tendentes a aumentar la representación de las mujeres; pero hay que subrayar el poco efecto que esto ha tenido hasta ahora. Se constata un ligero aumento, alcanzando del 20% al 28% en los países escandinavos, Bélgica y Holanda, pero que no supera el 10% o el 12% en el resto de países de la Europa imperialista. Il. Las estrategia reformistas hacia las mujeres Las direcciones reformistas son presa de la contradicción entre mantener su relación tradicional con las organizaciones de masas obreras, y en consecuencia con las mujeres que en su interior están empezando a expresar sus aspiraciones específicas; y, por otro lado, su lógica general de "administrar la crisis capitalista".

El discurso reformista varía de un país a otro. En general tienden a mantener una posición favorable a la igualdad de derechos, pero sin llevar a cabo la acción positiva necesaria para hacerla realidad. En algunos países se argumenta que "lo esencial está ganado" En otros, donde se le da un barniz más específicamente feministas al discurso reformista, hablan de aumentar los bajos salarios femeninos por medio de una política de ingresos.

Los dirigentes reformistas, desde el poder o fuera de él, se sitúan cada vez más a la derecha -aceptando la lógica de la crisis capitalista y negándose a luchar contra las desigualdad fundamental que encuentran las mujeres en el trabajo y en la sociedad-. movimiento obrero se va limitando a las preocupaciones estrechas y economicistas de sus sectores industriales tradicionales; los partidos de la clase dominante van tenoendo alguna posibilidad de agrupar ciertas capas de mujeres tras un discurso supuestamente femia) Las direcciones sindicales

En sí misma, la orientación adoptada formalmente por muchos sindicatos durante los últimos veinte años parece bastante progresista, podria representar un auténtico avance para las mujeres. Pero las estructuras específicas creadas a nivel nacional, local o de empresa (comisiones, secretarías o responsables mujer), normalmente no tienen el apoyo real de la dirección; y con frecuencia la verdadera pelea es conseguir la aplicación práctica de esa orientación. Sus efectos y logros han sido por tanto muy limitados, aunque no despreciables en lo que respecta a la igualdad de salarios, el hostigamiento sexual y a las guarderías infantiles.

En muchas ocasiones, la política de las direcciones sindicales fue darle la espalda a las reivindicaciones de las mujeres, ignorándolas u oponiéndose a ellas; agravando así los elementos de conflicto entre hombres y mujeres de la clase obrera. Esa actitud contribuye a justificar la relación de dominación existente entre hombres y mujeres, haciendo más difícil la convergencia con el movimiento feminista. Los sindicatos franceses no se movilizaron activamente contra la imposición de la flexibilidad y el trabajo a tiempo parcial. La desaparición de la revista mensual de las mujeres de la CGT, "Antoinette", es la demostración final de que esta confederación intenta frenar todo trabajo específico dirigido a las mujeres. En Bélgica vimos a las mujeres de Galeries Anspacht, en Bruselas, y de aceros Bakaert-Cockerill, cerca de Lieja, condenadas a luchar solas contra la introducción del trabajo a tiempo parcial y la suspensión de empleo. En Italia el comité de empresa de la FIAT no se opuso al trabajo nocturno para las mujeres b) La dirección de los partidos reformistas

En 1979 señalábamos que la socialdemocracia y el estalinismo (en particular este último) respondieron muy lentamente al ascenso del nuevo movimiento feminista, y que su respuesta vino determinada por dos factores esenciales: su respeto a la familia y la necesidad de mantener y reforzar su influencia en el movimiento obrero.

Desde 1979 la interacción de las luchas obreras y la lucha feminista les exige una respuesta más afinada. Las mujeres como votantes, sindicalistas y militantes políticas constituyen una realidad politica muy importante que esos partidos deben tener en cuenta. La mayoría de ellos se vieron obligados a desarrollar una política de apoyo formal a la igualdad de las mujeres y, en ciertos casos, a las mujeres inmigrantes, negras y lesbianas; aunque fuera muy limitado. Las direcciones reformistas, en algunos países, demostraron voluntad de incorporar a su partido destacadas portavoces del movimiento feminis ta: investigadoras, periodistas, concejales, diputadas, funcionarias con cargos importantes en los ministerios de la Mujer o en los ayuntamientos. Esa iniciativa logró resultados con muchas mujeres que, como el resto de la izquierda, esperaron en vano una revolución socialista y feminista que no tuvo lugar; y ellas seguían queriendo cambiar su situación actual.

Para intentar ganar electoras, la mayoría de los partidos socialistas tomaron medidas específicas de "acción afirmativa" (aunque fueran superficiales); sobre todo aumentando sensiblemente el número de sus candidatas al parlamento. Las corrientes de izquierda de estos partidos supieron a veces aprovechar la oportunidad para impulsar medidas progresistas.

En particular, los gobiernos socialdemócratas intentaron la integración de feministas en las instituciones, favoreciendo el surgimiento de un feminismo moderado y orientado sólo a conseguir

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pequeñas reformas, realizando cambios que aparecieran como resultado natural de la evolución de una sociedad democrática y desdibujando el papel de las mujeres y de su combatividad para conseguir esos cambios. Con todo, los logros son reales, aunque pequeños, y pueden servir de palanca sobre la socialdemocracia.

La creación de ministerios o institutos de la mujer es producto de la presión por dar una respuesta institucional a la presión social de las mujeres. La experiencia en el Estado español y Francia muestra que esas instituciones hablan de la igualdad, pero en la práctica aceptan la tradicional división de roles y no son ninguna garantía para la defensa de los intereses de las mujeres, particularmente en el marco de las políticas de austeridad. Su falta de capacidad ejecutiva y el respeto a la política oficial suponen claros límites a su actividad, pero su existencia puede ser positiva en la medida que permita llegar a amplios sectores de mujeres. La contradicción entre su discurso formal y su práctica puede provocar debates y diferenciaciones entre las mujeres de estos partidos, algunas de las cuales están dispuestas a impulsar acciones unita-

Los cambios producidos en Europa del Este y el descrédito de los régimenes estalinistas pusieron en crisis a los PCs. Sin embargo, no son de esperar cambios radicales en su orientación ni en su práctica con relación a las muje-

En general, seguirán negando la necesidad de la organización y la lucha autónoma de las mujeres, y desarrollando una versión derechista (en ocasiones muy sofisticada) de la política de género. Por ejemplo, defendiendo la necesidad de una "política salarial feminista" que incrementa el sueldo de las mujeres a costa del de los hombres. Ahora bien, en tanto que su crisis provoca importantes rupturas y escisiones en los PCs, puede esperarse un cuestionamiento de su orientación tradicional y una mayor disposición de ciertos sectores a emprender acciones feministas unitarias. En conclusión, podemos decir que el impacto del movimiento de liberación de las mujeres y sus efectos en la conciencia política obligan a una respuesta de las organizaciones de masas. Lo empiezan a hacer de una forma insuficiente pero que, en cualquier caso, posibilita la acción unitaria con las mujeres que trabajan en ellas. III. Radicalización, autoorganización y movimiento autónomo de liberación de las mujeres El nacimiento del movimiento de liberación de las mujeres fue el reflejo de profundos cambios estructurales en la vida de la mayoría de las mujeres. El movimiento feminista consiguió demostrar el carácter social de la situación de las mujeres y dar una expresión política a su rebelión en tanto que género. Pese a los cambios experimentados, la vida de las mujeres sigue caracterizada por la discriminación, la subordinación y la opresión. Lo que significa que la base material de la actividad y la radicalización de las mujeres se mantiene. Muchas ideas surgidas del movimiento fueron asimiladas por una gran mayoría de la sociedad. A principios de los ochenta el movimiento retrocedió y sufrió un proceso de desintegración producto, a veces, de su dedicación a las instituciones y/o a trabajos asistenciales, o bien de la dispersión de fuerzas en diferentes tipos de organizaciones sectoriales. En muchos casos las organizaciones de mujeres siguen aisladas, centradas en acciones concretas y pun-

Hoy, excepto en el Estado español, no existen estructuras de coordinación de los grupos de mujeres a escala nacional, lo que supone un elemento de debilida del movimiento, de sectorialización de sus luchas y reivindicaciones. Pero se mantiene la resistencia activa de las mujeres a los ataques concretos a sus derechos, y aparecieron nuevas organizaciones sobre temas específicos o iniciativas de coordinación puntuales que permiten ser optimistas sobre el

La mayor participación de las mujeres en luchas de distinto tipo, en los sindicatos, partidos políticos y otros movimientos, es un dato de la situación y, aunque no siempre se ha traducido en un fortalecimiento organizativo del movimiento, supone un importantísimo potencial para lograrlo y para dar una expresión política a la conciencia de

La mayor presencia de las mujeres en diverso tipo de luchas, en los sindicatos, partidos políticos y otros movimientos es un aspecto importante de la actual situación; aunque esa mayor presencia no se haya traducido siempre en el reforzamiento organizativo del movimiento, existe el potencial necesario para lograrlo así como para favorecer la expresión política de la conciencia de opresión de género.

En muchos países se ha producido una mayor confluencia entre las luchas emprendidas por las mujeres sobre sus problemas de género y las del conjunto del movimiento obrero, siendo las organizaciones obreras un punto de referencia de muchas mujeres para resolver sus problemas. Como fuerza activa relativamente nueva en el movimiento obrero, muchas mujeres pueden ser más combativas que el resto de fuerzas presentes en éste y enfrentarse a las políticas colaboracionistas de la burocracia. El trabajo de las feministas en el movimiento obrero de masas puede transformarlo, haciendo que refleje las necesidades de las mujeres y hacer que las mujeres sean un componente estable de las organizaciones obreras. A. Las mujeres trabajadoras

En varios países de Europa del norte muchas mujeres se afilian a los sindicatos cuando entran en el mercado de trabajo. En algunos casos este proceso contribuyó a impedir una caída dramática de la afiliación como la que se produjo en los años treinta. En los países escandinavos la tasa de sindicación de mujeres llega al 50%; en Gran Bretaña, Italia y Bélgica supone del 30% al 33%; en Francia, siendo el total de sindicalización del 5% en el sector privado y del 10% al 12% en el público, el número de mujeres sindicadas es muy bajo o casi nulo en algunos sectores.

a) Las mujeres sindicalistas

La participación activa de las trabajadoras tuvo un papel de primera importancia en algunas movilizaciones obreras. En Alemania Federal, las metalúrgicas estuvieron en primera línea de la batalla por las 35 horas, haciendo suya la reivindicación de la jornada de 7 horas que formularon por primera vez las mujeres de la socialdemocracia sueca en 1972

En 1982, la huelga del Servicio Nacional de Salud en Gran Bretaña involucró a un gran número de trabajadoras, logrando ganó una solidaridad significativa en otros sectores de trabajadores; como los mineros, bomberos y ensenantes.

En Dinamarca, el sindicato de mujeres no calificadas (KAD) tuvo un papel ejemplar en la huelga casi general que tuvo lugar en la semana santa del 85. Después de la ruptura de negociaciones entre la patronal y la principal federación sindical, crearon un comité de huelga intersindical unitario en un complejo industrial; es ahí donde la huelga resistió más. Las mujeres obligaron a la burocracia sindical a desbloquear los fondos de huelga.

Las mujeres de la clase trabajadora también luchan por demandas específicas. En 1984, por ejemplo, un grupo de trabajadoras de Asturias (Estado español) solicitaron trabajo en las minas, donde siempre habían trabajado sólo hombres. Con el apoyo de la secretaría de la mujer de CC.OO., contra los medios de comunicación y la UGT, consiguieron que un grupo trabajara en la superficie y fueron apoyadas por sus compañeros. A un nivel más generalizado, a finales de los ochenta, en la mayor parte de Europa y Norteamérica se multiplicaron las luchas en sectores mayoritariamente femeninos -en especial enfermeras-. Una nueva generación de mujeres pasó al frente del escenario social. Entre otras cosas pedían el reconocimiento de su calificación profesional -subrayando la desigualdad entre su situación y la de los técnicos hom-

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bres y rechazando la posición de sirvientas de doctores- lo que va más allá de solicitar simplemente el derecho al trabajo de las mujeres. Especialmente en Francia, desarrollaron estructuras de autorganización para controlar su lucha de arriba a abajo.

b) Las luchas de solidaridad.

Dos ejemplos de participación de mujeres en luchas de solidaridad con huelgas son:

* En Sagunto (Estado español, las mujeres de los siderúrgicos organizaron el apoyo a escala estatal, de la lucha contra la decisión del gobierno González de cerrar los Altos Hornos, empresa de la que dependía toda la economía local. Jugaron un papel de vanguardia, a menudo más radical y con más iniciativas que los trabajadores afectados.

* El movimiento de mujeres "Against PIT closures" (contra el cierre de los pozos de carbón), nacido de la confrontación entre el NUM y el gobierno conservador en Gran Bretaña en 1984-1985, era una red autónoma de grupos de mujeres organizada a escala nacional con base en comunidades mineras. Estos grupos tuvieron que luchar para poder disponer de su propia cuenta bancaria, para estar representadas en las reuniones locales del NUM y para participar en los piquetes de huelga junto a los hombres. Muchas de estas mujeres eran esposas de mineros y participaban por primera vez en una actividad política. Su determinación contribuyó a la duración de la lucha, a ganar un gran apoyo contra Thatcher y, también, a establecer lazos con otros movimientos: como el CND, las Mujeres de Greenham, grupos negros, emigrantes, lesbianas y homosexuales y de campañas internacionales.

Este movimiento se inscribía en un contexto algo particular: papel de vanguardia del sindicato minero, la duración e intensidad de la lucha, la naturaleza relativamente homogénea de la comunidad minera... Pero más allá de esta especificidad, hay que subrayar que constituyó un fantástico ejemplo del poder político de las mujeres de la clase obrera cuando entran en acción, sirviendo de ejemplo a otras mujeres en Gran Bretaña y otros países. B. El trabajo feminista y la feministización de los sindicatos a) Bajo la presión organizada de las mujeres y con el objetivo de mantener o ganar más de ellas, algunos sindicatos se han visto forzados a hacer pequeñas concesiones en términos de representación; y han ampliado sus debates para incluir cuestiones tales como: el salario mínimo garantizado, el derecho al aborto, las agresiones sexuales, la imagen de la mujere en los medios de comunicación y las reivindicaciones específicas de las mujeres negras y de las lesbianas.

Pero, en muchos países, la mayor presencia y participación de mujeres en as luchas y en la actividad sindical no se ha traducido en un reforzamiento de su organización específicas. En algunas ocasiones se encontraron con la negativa de la burocracia sindical y en otras con el recelo de la mayoría de los afiliados. En otros, como el Estado español, se mantienen estructuras de mujeres, aunque tengan problemas cuando intentan realizar un trabajo específico. Comités y programas para la igualdad de oportunidades hay en la mayoría de los sindicatos, pero no significan su compromiso con la acción positiva.

La desconfianza de las mujeres hacia los sindicatos es tan grande que, en algunos países, crearon estructuras propias fuera de ellos. El ejemplo más llamativo es la coordinadora de enfermeras, en Francia, en la huelga del inb) Las mujeres se dan cuenta que, para que sus luchas sean apoyadas y sus reivindicaciones como mujeres atendidas, deben aumentarsu representación en todos los niveles del sindica-

Hay algunas razones que explican esta falta de representación en el movimiento obrero:

* La división sexual del trabajo significa que la mayoría de las mujeres se encuentran dentro de los sectores menos organizados.

* La historia del movimiento obrero y el machismo de sus direcciones tradi-

* La gran proporción de mujeres en sectores "informales" de ciertos países. En Gran Bretaña, a finales de los setenta, un sindicato de trabajadores de sanidad y municipales (NUPE) organizó con mucho éxito una campaña para animar a las mujeres (que son la mayoría de la afiliación) a hacerse delegadas. En la RFA, mujeres que trabajan en el textil y gráficas reivindicaron cuotas en las estructuras sindicales en proporción con el nivel de afiliación de mujeres. En Italia, dirigentes masculinos de la CGIL critican la limitada presencia de mujeres en la dirección, pues están preocupados por el bajo nivel de actividad y la desafilización de las mujeres. C. La participación de las mujeres en los movimientos sociales

Uno de los aspectos más impresionantes de la radicalización de las mujeres, a lo largo de la última década, es su masiva presencia en los movimientos sociales -ecologia, movimiento pacifista, comités de solidaridad internacionalista, etc.

Un ejemplo muy importante es el movimiento de mujeres por la paz que se

Men muchos países europeos a partir de la lucha antimisiles. Las mujeres se incorporaron al movimiento a partir del tema general del desarme y también por la relación entre el militarismo y el patriarcado; lazos puestos en evidencia, entre otros, por organismos feministas del Estado español y Gran Bretaña. Este movimiento se organizó en redes de grupos de mujeres pacifistas, a partir de iniciativas de acciones de masas y en coordinadoras internacionales -inspiradas por el movimiento de liberación de las mujeres-. En este marco, muchas mujeres -particularmente las jóvenes- tuvieron su primer contacto con las ideas feministas. Han sido ellas quienes encabezaron a menudo las acciones de masas más dinámicas, como en Greenham Common.

a) Las mujeres negras e inmigrantes

Las mujeres negras e inmigrantes han jugado en muchas ocasiones un papel determinante en la lucha antirracista: poniendo en cuestión su opresión especifica; senalando el hostigamiento sexual y las discriminaciones que sufren en materia de vivienda, empleo, salud, educación; denunciando las leyes de inmigración, las imágenes de violencia especificamente racista sobre cuerpos de mujeres y las agresiones a mujeres negras e inmigrantes.

Abordaron el problema de la opresión específica que sufren debido al sistema familiar y a la cultura que prevalece en sus propias comunidades, haciendo campañas contra la circuncisión e infibulación de las mujeres. Estas mujeres también pusieron el acento en temas antiimperialistas, planteándolos en el conjunto del movimiento de mujeres.

Donde estas organizaciones están más desarrolladas, como en Gran Bretaña y Norteamérica, han rebatido algunas ideas de las feministas blancas -por ejemplo, abordando problemas sobre el control del propio cuerpo desde su realidad de mujeres negras e inmigrantes, como la esterilización y el aborto forzados-. Lo que se inscribe en el contexto de los discursos xenófobos. de Le Pen en Francia o de Margaret Thatcher en Inglaterra, que expresan el miedo a verse "desbordados" por la "fertilidad" alarmante de las mujeres negras e inmigrantes. Por otra parte pusieron en cuestión la idea del consenso entre las mujeres, insistiendo en que ellas no pueden anteponer el géne-

La idea de que existe una igualdad entre hombres y mujeres y de que no están oprimidas en razón de su sexo, es hoy un sentimiento mucho más anclado entre las mujeres jóvenes, hablar del movimiento de liberación de las mujeres les parece "antiguo". Pero pueden ser atraídas por un movimiento que sea capaz de desarrollar los temas tradicionales del feminismo: contracepción, sexualidad, violencia. A partir de ahí se puede desarrollar una rápida radicalización de las mujeres jóvenes y construir grupos específicos que propia actividad feminista en barrios y

Durante las recientes movilizaciones

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estudiantiles las jóvenes tuvieron un papel muy activo, como lo juegan en el movimiento pacifista, en el antirracista y ecologista. En Francia, las jóvenes magrebies sin duda fueron la vanguardia de las movilizaciones antirracistas Su actividad política puede permitirlas tomar conciencia de su condición de oprimidas en la sociedad, la familia y el mercado de trabajo. La contradicción entre su idea de que son iguales y el descubrimiento de que su movimiento está controlado por hombres puede provocar una fuerte reacción y llevarlas a organizarse entre ellas.

En países como el Estado español, los movimientos de mujeres jóvenes dieron lugar a grupos que desarrollan una lucha sobre cuestiones específicas: como sexualidad, violencia machista, educación sexista, etc.

Es importante subrayar que la solución a su opresión es la lucha colectiva, y no en la lucha individual en en acabar una carrera. Esa lucha debe abarcar a las jóvenes que están fuera del sistema educativo, a las que están enparo y a quienes parece que su único futuro es encontrar un marido.

c) Lesbianas

La fragmentación del movimiento fe-

Use reflejo ampliamente en las organizaciones de lesbianas. Hay algunas excepciones; en algunos países, el movimiento de lesbianas está empezando a crecer y a organizarse

La división del movimiento feminista tuvo que ver muchas veces con desacuerdos en los debates sobre la sexualidad y el lesbianismo. La incapacidad de las corrientes feministas socialistas para responder adecuadamente a las preguntas y reivindicaciones planteadas por las lesbianas, contribuyó a propiciar la relativa hegemonía de las ideas del feminismo radical en el movimiento de

Otro importante factor de la despolitización de la comunidad lésbica es la debilidad del movimiento feminista. A pesar de que las lesbianas estan mas politizadas y son más radicales que los gays, a finales de los 80 vimos surgir a ambos lados del Atlántico diversas manifestaciones de una preocupación creciente por la imagen, más que por la liberación de las mujeres.

Por otro lado, en la campaña contra la cláusula 28 británica, se realizo la mayor manifestación que haya tenido lugar en Europa por los derechos de gays y lesbianas, siendo la campana más dinámica contra el gobierno Thatcher en los últimos años. Fue notable no sólo por que estuviera dirigida por lesbianas, sino también por el apoyo que generó dentro del movimiento obrero y a nivel internacional. D. Los partidos de la izquierda

La presencia de mujerens en los partidos no revolucionarios de izquierda es hoy más fuerte, debido a la combinación de la radicalización de las mujeres en la base tradicional de esos partidos -es decir, a la ampliación de sus aspiraciones como mujeres por la influencia del movimiento feminista- y la entrada en esos partidos de ciertas capas de feministas antes organizadas en el movimiento de mujeres. Estas últimas buscaban alternativas aparentemente más "eficaces" que el movimiento, una vez terminada la época de las grandes luchas unitarias. Nuevas formaciones políticas (como los Verdes) también pueden ofrecer cierto atractivo a las mujeres que buscan una alternativa política global, pero que rechazan a los partidos tradicionales cuya imagen es a menudo muy "masculina"

a) Los partidos obreros tradicionales Se han organizado mujeres en la base de partidos (como el laborista de Gran Bretaña, y la socialdemocracia alemana y noruega) para luchar por políticas acordes con sus necesidades en tanto que mujeres y por una mayor represen-

Ya hemos subrayado las posibiliddes abiertas para la acción común, por la contradicción entre su lucha y la actitud de las direcciones. Esas estructuras de mujeres tienen a veces posiciones más radicales que sus propios partidos sobre asuntos de política general.

b) Los verdes de la RFA

Dentro de este partido hay fracciones autónomas de mujeres y su dirección está formada con criterios de igualdad entre los sexos. En sus reuniones, las mujeres disponen de un tiempo de intervención igual al de los hombres. La dirección de la fracción parlamentaria, que son todas mujeres, causaron una autentica tempestad denunciando públicamente a los militantes de su partido acusados de agresiones sexuales. Tener en cuenta la política de género no evita el debate sobre la estrategia politica, y las mujeres tienen a menudo posiciones distintas sobre las prioridades de lucha y la política de alianzas de los Verdes. E. El movimiento feminista

Los temas feministas tradicionales resurgen de tiempo en tiempo como ejes de movilización nuevos; a veces como respuesta a ataques a derechos conquistados, otras como exigencias concretas para ampliar dichos derechos. Por ejemplo, en 1982, de izquierdas, el movimiento feminista francés se movilizó para imponer el pago del aborto por la Seguridad Social. En 1985, 4.000 mujeres se reunieron en las Jornadas del movimiento feminista del Estado español. Allí decidieron continuar la lucha por el derecho al aborto y desafiar la restrictiva ley del gobierno PSOE. Esa campaña, combinada con otras luchas contra la opresión, fortaleció a la Coordinadora de Organizaciones Feministas. En Alemania, 2.000 mujeres se reunieron para discutir las nuevas técnicas de reproducción. En noviembre de 1989, 400 mujeres acudieron al Forum de Socialistas Feministas de Suecia. El Día Internacional de las Mujeres (8 de marzo) se mantiene como punto de referencia de todas las corrientes del movimiento con iniciativas unitarias.

Estos ejemplos testimonian la fuerza del movimiento autónomo de mujeres cuando toma iniciativas sobre temas capaces de unir a amplios sectores de mujeres y de arrastrar a una parte de las organizaciones tradicionales del movimiento obrero. La autoorganización de las mujeres dentro del movimiento obrero es un mecanismo decisivo para lograr la interrelación política necesaria entre el movimiento de liberación de las mujeres y las organizaciones de la clase obrera.

Los cambios de la situación de las mujeres provocaron la diferenciación política de movimiento. Esa división se manifestó en el terreno teórico. Algunos de los nuevos temas teóricos, relacionados con los problemas de raza, clase, imperialismo y sexualidad, expresan diferentes situaciones existentes entre las mujeres. Las distintas actitudes y relacciones de las feministas con el Estado y sus instituciones también provocaron debates. Hay también debates sobre nuevos problemas, como por ejemplo las nuevas técnicas de reproducción o la violencia sexual.

El desarrollo de la lucha contra la violencia que sufrimos las mujeres toca uno de los aspectos más vulnerables de la dominación masculina. Nosotras situamos el origen de esta violencia en la propia opresión y planteamos la necesidad de que se considere un delito social; poniendo el acento en la autoorganización de las mujeres y su propia autoestima. Otras concepciones sitúan la violencia sexual como el origen de la opresión de las mujeres, y elaboran una serie de reivindicaciones que incluyen el movimiento antipornográfico, medidas de censura, reforzamiento de la policía y una línea de exigencia de ampliar las condenas a prisión.

El desarrollo de corrientes alternativas fundamentalistas ("vuelta a la naturaleza"), que consideran negativa cualquier forma de industrialización, tuvo una gran repercusión en el pensamiento feminista. Las posibles implicaciones de las nuevas técnicas de reproducción dieron nuevos argumentos para esta discusión. Las tendencia "naturalista" profundamente anticientífica exige una respuesta seria por nuestra parte.

En el fondo de estas ideas está el planteamiento de que la opresión de las mujeres es el producto de diferencias biológicas, que se reflejan en la esfera cultural, y no el resultado de la organización social y económica de la sociedad. Tal perspectiva implica el abandono del punto de vista inicial del feminismo moderno, para el cual la feminidad

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y la masculinidad se construyen socialmente y por tanto son susceptibles de cambiar. En su lugar, proponen crear "espacios de mujeres" la sociedad capitalista actual.

El proceso de diferenciación ha producido una serie de corrientes entre las que podemos senalar:

* las radicales feministas que, en base a su análisis sobre la existencia de clases sexuales, sitúan la lucha entre los sexos como único elemento de la lucha por la liberación de las muje-

* las diversas corrientes feministas burguesas, cuya estrategia se caracteriza esencialmente por la búsqueda de los privilegios en favor de una pequeña minoría, a través de alianzas con la clase dominante y los partidos burgueses:

* las reformistas feministas que, o no toman en consideración factores tan decisivos en la opresión de las mujeres como los de género, o los consideran producto de la ideología dominante, o os reducen a los aspectos economicos Parten de la perspectiva de la reforma de este Estado y por tanto plantean la lucha por la liberación de las mujeres sólo como el logro de reformas y de la "democratización" de la sociedad

* las feministas socialistas, que ven las luchas de las mujeres más ligadas a las luchas del movimiento obrero.

* las feministas marxistas revolucionarias, que tratamos de integrar en nuestra teoría, análisis y práctica política, las distintas contradicciones que conforman la realidad de las mujeres (género, clase, raza); situando la lucha de las mujeres en una perspectiva revolucionaria y reconociendo la importancia de la alianza con el movimiento

Hay que subrayar que las fronteras entre las diversas corrientes están relativamente difuminadas, de ahí la imposibilidad de aplicar estas categorías de una manera rigida. Es más, nuestra relación con estas corrientes puede variar, por ejemplo, en algunas cuestiones hacemos acciones unitarias con las feministas radicales. Las ideas de estas últimas, sobre todo, tienen un efecto sobre las mujeres cuando el movimiento obrero se muestra incapaz de responder a sus aspiraciones. IV. La orientación marxista revolucionaria Frente a quienes niegan la opresión específica de las mujeres, a quienes la sitúan en el terreno cultural, a quienes la consideran producto de la biología, o a quienes piensan que es posible acabar con la dominación, subordinación y opresión de las mujeres en el marco de esta sociedad... nosotras y nosotros afirmamos la existencia de bases materiales y sociales para la opresión de género, y la necesidad de que las mujeres se constituyan como sujeto social expresión política propia. El movimiento feminista permite la afirmación de la identidad de las mujeres tanto individual como colectiva; es el único capaz de dar una expresión política a las mujeres en tanto que género.

Los procesos de toma de conciencia feminista son a veces muy complejos y se dan de forma muy diversa: a partir de las contradicciones que genera la participación en la producción social o esfera pública, a partir de una práctica política en otros movimientos que permite una mayor reflexión y comprensión de su distinta realidad y condiciones de participación en la lucha, a partir de un proceso de afirmación individual en la búsqueda de su individualidad... Todos esos caminos pueden llevar a las mujeres a luchar por su independencia económica, afectiva y sexual. Pero esta toma de conciencia, muchas veces individual, no se convertirá en fuerza colectiva si no se traduce en conciencia colectiva, en voluntad de transformar su realidad y la del resto de las mujeres.

El trabajo feminista no es un simple sector de intervención, sino un factor que debe influir el resto de aspectos de nuestra acción y en el conjunto de la organización. Cada sección debe definir los sectores de mujeres entre los que quiere desarrollar su trabajo. Es indispensable para estar en condiciones de tomar iniciativas políticas y defender y ampliar los derechos de las mujeres

Partiendo de sus aspiraciones y de la radicalización de los movimientos en los que participan, hacemos todo lo posible para que las mujeres tomen conciencia de sus problemas específicos e impulsamos su autoorganización en defensa de sus intereses; reforzando así el movimiento autónomo de mu-

Tomamos iniciativas en los centros de trabajo y en los sindicatos para defender y extender los derechos de las mujeres. Tratamos sistemáticamente de plantear la conexión entre el trabajo doméstico y la posición de las mujeres en el mercado de trabajo. Defendemos el derecho de las mujeres a su autoorganización y representación dentro del A. Los ejes centrales de nuestro trabajo

Nosotras intervenimos en defensa de los derechos de las mujeres, empezando por las más explotadas -mujeres negras e inmigrantes, trabajadoras, mujeres jóvenes y de las nacionalidades oprimidas- y poniendo el acento más particularmente sobre:

* El derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo; participando en campañas contra cualquier ataque a la legislación de aborto y contracepción, y por la liberalización de las leyes en los países donde el aborto sigue sin ser considerado un derecho.

* Interviniendo sobre el tema de las agresiones a las mujeres (violación, malos tratos, contra todo tipo de acoso sexual en los centros de trabajo o sindicatos...), por medio de campañas de sensibilización y participando en movimientos sociales de mujeres que tengan que ver con estas cuestiones. Nuestro objetivo es plantear leyes que defiendan los derechos de las mujeres y consideren la violencia contra éstas como un delito.

* La reducción de la jornada de trabajo sin pérdida de salario. Esto lleva a las mujeres a luchar contra el paro y la flexibilidad, y responde a su reivindicación de ocio y tiempo libre para satisfacer sus necesidades personales.

* Igualdad de salario entre hombres y mujeres y reconocimiento de la cualificación de las mujeres. Unimos las reivindicaciones salariales a temas como el derecho al trabajo y la independencia económica, incluida la obtención de un salario nacional mínimo garantizado.

* Rechazamos todo tipo de empleo temporal. Entendemos que algunas mujeres quieran trabajar a tiempo parcial, pero ponemos el acento en los peligros (ley salarial, marginación, descalificación) y estamos totalmente en contra del trabajo a tiempo parcial impuesto. Apoyamos y defendemos la lucha coectiva contra la explotación del trabajo temporal, del trabajo a domicilio y de los trabajos inseguros; estamos por el derecho a tener tiempo libre, a la seguridad en el empleo y a la sindicación de las trabajadoras a tiempo parcial.

* La educación, la formación y los programas de reciclaje que facilitan a las mujeres la adquisición de las calificaciones necesarias para hacer frente a los sistemas tradicionales de empleo. Por la acción afirmativa, ya que implica campanas en favor de cuotas en el empleo y en la formación. * Exigimos la abolición de todas las medidas discriminatorias que apuntan a limitar el derecho de las mujeres a la Seguridad Social.

* Participamos en campañas para la máxima extensión de los servicios sociales (guarderías...). Mantenemos la propaganda para que se compartan las

* Nos oponemos a la discriminación de las lesbianas y defendemos el derecho de las mujeres para poder optar y ejercer libremente su sexualidad. B. Nuestra participación en la construcción de un movimiento autónomo de mujeres

Todo lo que hemos señalado muestra el carácter decisivo de la existencia del movimiento feminista independiente, capaz de impulsar luchas sobre todos los aspectos de la vida cotidiana de las mujeres y contra su opresión específica, particularmente dentro de la familia. Es un elemento indispensable para de-

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fender hasta el final los intereses particulares de las mujeres y para transformar los sindicatos en instrumentos revolucionarios. Esto sólo se puede conseguir si se cuestiona de manera radical la tradicional división de la clase obrera, empezando por la división se-

La forma de ese movimiento feminista independiente varía de un país a otro en función de la historia y de las luchas en curso. Pero la necesidad de una continuidad -la transmisión de las conquistas teóricas, los debates estratégicos, la experiencia de las luchas anteriores- hace de ello un asunto central y premanente. Sin esto (se puede constatar dentro de nuestras propias filas, en particular en las organizaciones de juventud), nos enfrentaríamos a un retroceso alarmante de lo que consideramos como una conquista programática del XI Congreso Mundial.

El camino no es sencillo, teniendo en cuenta la situación política de conjunto. Pero tampoco renunciamos a contribuir activamente en la construcción de los sindicatos y de las corrientes de lucha en su seno con el pretexto de que las perspectivas políticas sean difíciles. No renunciamos pues a ser una parte activa en de la construcción de un movimiento independiente de las mujeres, en el que defenderemos nuestra orientación y donde lucharemos por ser un componente de su dirección.

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Resolución sobre la lucha de las mujeres en América Latina