Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Europa 1992: proyectos burgueses y perspectivas obreras

· Inprecor n.º 86, septiembre de 1991 · pp. 28-37 · 10.101 palabras

1992: proyectos burgueses y perspectivas obreras

Resolución sobre la Europa capitalista A. Europa en la nueva situación mundial

1. Los acontecimientos en Europa del Este y la crisis de los regímenes estalinistas han trastornado el orden establecido a partir de la Il Guerra Mundial. Comienza un proceso en el que los puntos de referencia político-estratégicos forjados durante 45 años de ideología de "bloques" se harán obsoletos.

Aunque, en un primer momento, el derrumbamiento del estalinismo pueda hacer un favor ideológico al capitalismo y a la socialdemocracia y ayudar a ampliar la esfera de dominación directa o indirecta del capital, incluye numerosos elementos desestabilizadores para el propio sistema imperialista. Esos formidables movimientos de masas ilustran, al movilizar a decenas de millones de trabajadores y jóvenes, el contenido explosivo de las reivindicaciones democráticas y del cuestionamiento de los privilegios.

Estos acontecimientos modifican profundamente la situación mundial y le dan a la situación política y social europea un papel absolutamente fundamen-

Los acontecimientos en Europa del Este se combinan con una profunda reorganización del espacio político y económico de Europa Occidental. La perspectiva de integración de la Europa capitalista y el porvenir político y social de las sociedades de Europa Oriental no serán resueltos de manera independiente. Ambos tienen implicaciones mutuas. Si se trata, sobre todo en un primer periodo, de una correlación política e ideológica, los factores socio-económicos tendrán un papel cada vez más importante. Por lo tanto, el curso de las luchas en Europa Occidental estará básicamente determinado por los conflictos de clase que tendrán lugar en

No solamente los Estados y los regímenes establecidos tratan de resolver esos problemas proponiendo diversas formas institucionales, que van desde la "casa común" hasta el proyecto de confederación europea; el problema también se plantea a todos los movimientos políticos y sociales cuando buscan establecer un marco coherente de análisis y acción. A pesar de que el curso de las luchas se mantenga determinado en lo esencial por las condiciones políticas nacionales, los conflictos sociales en Europa se fecundan cada vez más entre sí y reclaman, por tanto, una nueva elaboración de conjunto.

Se han modificado las condiciones políticas en las que militamos nosotros, así como el conjunto de revolucionarios y militantes radicales en los sindicatos y movimientos sociales en Europa Occidental. La nueva situación requiere importantes esfuerzos de análisis; introduce nuevos debates acerca de las perspectivas políticas y de las cuestiones estratégicas en Europa.

Los problemas de construcción de la IV Internacional han evolucionado. Se ha reforzado y modificado la dialéctica de las luchas entre Europa Oriental y Occidental. Poco a poco, toman forma las nuevas modalidades para la construcción de nuestro movimiento en toda Europa, con la perspectiva de partidos revolucionarios enraizados en sus reali-

2. La crisis económica mundial se ha acompañado de una modificación de la organización del capital con la aparición de nuevas ramas dominantes, un cambio en la división internacional del trabajo y una evolución de las formas de dominación de las economías del Tercer Mundo. Los países capitalistas europeos están en el centro de tales

En esta situación, las clases dirigentes se reorganizan buscando establecer los elementos que le permitan resolver a) una parte de las nuevas tecnologías se aplica a la producción, sobre todo en el terreno de las técnicas de producción, modificando, a veces de manera importante, la organización del trabajo, la industria y los servicios. Los

Use han recuperado parcialmente a partir de 1984, habiendo aumentado las tasas de explotación. E cuestionamiento del proteccionismo y la apertura de los mercados definen los nuevos términos de la competencia entre ramas y empresas. Se multiplican las fusiones y absorciones, tendiendo a un fortalecimiento colosal de la concentración del capital.

La depresión económica no sólo se tradujo en políticas de austeridad, desempleo y un aumento de la miseria. También contribuyó a modificar la composición del proletariado y ha debilitado al movimiento obrero. Ha conformado un marco socio-político diferente al de los treinta años precedentes de crecimiento económico en que se consolidó el movimiento obrero de Europa Occidental.

b) Los Estados siguen perdiendo su eficacia para definir políticas económicas "nacionales" frente al creciente carácter internacional de los procesos económicos. Esto acentúa las contradicciones entre las nuevas exigencias de valoración del capital, la estrechez de los Estados nacionales y la función de regulación social que aún mantie-

Así, el Acta Unica es concebida, por las burguesías y las transnacionales europeas, como un elemento reanimador en busca de una salida a la crisis. Por lo tanto, la correlación de fuerzas sociales no se juega simplemente a nivel de la empresa y de la actividad huelguista: el Acta Unica y el proyecto de unión económica y monetaria son retos que pesarán sobre el futuro de la correlación de fuerzas.

c) Sin embargo, si la burguesía ha avanzado en la constitución de un nuevo espacio, europeo, en la relación capital-trabajo, en la aplicación de las nuevas tecnologias y en la reorganización del trabajo, nada de esto se ha extendido de manera suficiente ni ha cristalizado en una estructura estatal.

Durante la crisis, las burguesías hasta ahora sólo raramente han procedido a atacar de frente al conjunto de los trabajadores: las ganancias se vieron fuertemente reducidas durante toda una época, pero no se desplomaron; por otro lado, las fuerzas acumuladas por la clase obrera en el periodo anterior convertían en aventurero cualquier intento de la burguesía por lanzarse rápidamente al duelo. A pesar de numerosas discusiones sobre el papel del Estado, las clases dirigentes no necesitaron desmantelar el "Estado benefactor". Se han contentado, hasta ahora, con reducir cualitativamente las implicaciones que éste tenía en favor de ciertos sectores de la población. En Europa no se abandonaron completamente las políticas neo keynesianas. Los proyectos de algunos, de fines de los años 70, de utilizar la crisis para desmantelar el grueso de las conquistas sociales ha cedido lugar a una táctica más prudente: privilegiar la erosión por etapas so-

Allí se sitúa una de las mayores dificultades de la burguesía, a saber, la contradicción entre la necesidad de re-

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ducir sustancialmente los gastos sociales y los ingresos salariales, manteniendo las condiciones generales para la realización de la plusvalía. Un nuevo punto de equilibrio requeriría de un cambio mucho más profundo de la co relación de fuerzas a nivel mundial en detrimento de la clase obrera. no se ha realizado, aunque es cierto que ya han empezado a aparecer algunos elementos en esta dirección.

d) La otra perspectiva de los capitalistas podría ser la de abrir los mercados de Europa del Este, comenzando por la Unión Soviética, y la posibilidad de realizar importantes inversiones nuevas allí. La burguesía utiliza la crisis de las dictaduras estalinistas con la finalidad de extraer de ella medios políticos y económicos nuevos. La absorción de Alemania Oriental por la RFA simboliza esa unidad entre los problemas de integración europea y los cambios políticos sucedidos en el Este.

Sin embargo, ya hay cierta distancia entre lo deseable, lo realizable y lo logrado. Los primeros pasos hacia una inversión productiva sustancial y no marginal generarán nuevas contradicciones sociales antes incluso de que pueda restablecerse, en dichos países, el capitalismo como modo de producción dominante. La burguesía utilizará la crisis de las dictaduras estalinistas con miras a extraer nuevos instrumentos políticos e ideológicos.

e) La crisis de la hegemonía americana se ha profundizado desde hace diez años. La economía alemana, junto con la de Japón, ha pasado a ser, en numerosas ramas más fuerte que la de Estados Unidos, arrastrando parte de las economías europeas. Los acontecimientos de Europa Oriental contribuyen, por otro lado, a cuestionar parte de las dependencias y fidelidades "at-

. El conjunto de la doctrina de defensa imperialista se está volviendo a

Es ese el marco en el que se integran los debates sobre una posible confederación europea (incluyendo algunos o todos los países del Este) o acerca del papel de la CSCE como nueva estructura global de seguridad europea controlada por el imperialismo. La guerra del Golfo concierne también esos retos al exacerbar los debates entre las burguesias occidentales sobre el futuro de la OTAN, la posible independencia de un dispositivo militar específicamente "europeo" y el reparto de los mercados de armas. B. La amenaza del Acta Unica

3. El Acta Unica corresponde a las nuevas necesidades de valoración del capital. Su meta es crear un gran mercado, libre de todo proteccionismo, que ponga en competencia las normas de producción, las reglamentaciones nacionales, los sistemas fiscales y las condiciones de explotación de la fuerza de trabajo. Expresa, para ciertas ramas o productos, los requerimientos colectivos de la industria europea frente a los competidores japoneses o norteamericanos. Pero el Acta Unica también plantea las nuevas necesidades del mercado internacional en términos de desregulación, reestructuraciones y alianzas para una producción que se realiza, cada vez más, a nivel mundial. Se trata de reducir de manera importante el proteccionismo entre los países de la OCDE, lo que lleva a un recrudecimiento de la competencia y a una reorganización de las empresas. Las fusiones y compras no sólo se dan entre empresas europeas en busca de la formación de un "capitalismo europeo", sino que abarcan todo el sistema industrial y comercial de los países imperia-

4. En este contexto se acentúan las políticas de privatización y desregulación (incluso en el terreno de la protección social).

- El coste social de una reestructuración de este tipo nunca se tomó en consideración para la elaboración del Acta Unica. Lejos de favorecer, en lo inmediato, una nivelación del tejido industrial, de las condiciones de trabajo y de la protección social, el gran mercado acentúa las disparidades regionales y sociales sin que mecanismo compensatorio alguno pueda, a posteriori, pretender seriamente remediar los efectos del

- Lejos de resolver la cuestión del desempleo, el Acta Unica implica un vasto movimiento de reestructuración tanto en la industria como en los servicios, llevando a una reducción de efectivos. Los empleos creados por las nuevas condiciones del mercado no implican que se eliminará el paro estructural ni que disminuirá el número de gente abandonada a su suerte.

"libre circulación" de la mano de obra anunciada por el Acta Unica sigue siendo una utopía y, por ahora, no concierne a la masa de asalariados. Por el contrario, la fragmentación del mercado de trabajo continúa siendo fuerte, mientras que la circulación del capital se acelera. Esto agrava la falta de relación entre oferta y demanda de empleos.

- La libre circulación de los capitales implica la revisión de los sistemas fiscales, reforzando la desigualdad entre los ingresos del trabajo y del capital. La competencia entre las reglas y normas nacionales aumenta las presiones sosalarios. Opone a las diversas clases obreras en función de los intereses "nacionales" de su burguesía. Esta cuestiona los estatutos, los derechos sociales y las garantías. Incluye la competencia entre reglamentos se opone particularmente a la idea de un verdadero "pedestal" social común. La gestión de la fuerza de trabajo no escapa a la lógica liberal que inspira a todo el proyecto. La reducción de los costos de producción, la extensión de la inestabilidad y la flexibilidad o las nuevas facilidades para trasladar empresas forman parte de los mecanismos instituidos. Por eso, es inútil intentar "enmendar" el Acta Unica tratando de agregarle algunas disposiciones correctivas en materia social. Ese es el sentido de la "Carta Social", compuesta de generalidades y "recomendaciones" que no podrán impedir los ataques patronales ni remediar las desigualdades mas de lo que logró el Tratado de

5. El proyecto de unión económica y monetaria confirma la necesidad para los sectores dominantes de la burguesia europea de progresar en la integración económica y política. Intenta, entre otras cosas, dar una solución duradera a los desórdenes financieros y monetarios que, sin él, provocaría la libre circulación de capitales. Pero un proceso así no podría realizarse sin avances simultáneos en materia de integración política. Sin un proceso de ese tipo, más o menos combinado, todo el sistema no es más que un castillo de nai-

La ola recesiva proveniente de Estados Unidos y que ya afecta a varios países europeos es una amenaza muy seria para esta difícil operación, mientras que no es nada seguro que se fortalecerá un polo europeo alrededor de Alemania y del marco alemán a tiempo para escapar a ese peligro.

- Esta ausencia de Estado europeo se convierte paulatinamente en un límite objetivo de la integración económica Se hace un problema de envergadura cuando las nuevas oportunidades en los países de Europa Oriental relanzan la competencia entre las patronales europeas. Constituye una gran desventaja justamente cuando la burguesía necesitaría un proyecto político común en materia de defensa, seguridad o incluso regulación de la inmigración o cuando requeriría hacer aparecer a la CEE como un centro de instituciones europeas concéntricas, asociando también a una parte de los países del Este. Se exacerba a causa de la desigualdad de desarrollo en el seno mismo de la CEE entre la RFA, por un lado, e Irlanda, Grecia y Portugal, por el otro.

- El mismo problema se da a nivel de las relaciones con los países del AELE Estos tienen crecientes relaciones económicas con los países de la CEE. Ya se tomaron las disposiciones tendentes a una alianza. Las fusiones y concentraciones tocan, de manera entrecruzada, a empresas de la CEE y del AELE Pero la integración total no puede realizarse en tanto que no se resuelvan los problemas de integración política, legis-

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lación, defensa y "neutralidad"

- Esta dificultad alimenta crisis dentro de los partidos burgueses y produce diversos cambios súbitos de las políticas gubernamentales. Induce discrepancias entre los sectores capitalistas "nacionales" y los sectores cuyos intereses internacionales son grandes. El dilema se basa en la contradicción entre las necesidades objetivas y la dificultad para superar los Estados nacionales que, para las burguesías, siguen siendo un instrumento para ejercer su dominación, así como para reforzar su posición en la competencia internacional, incluso al interior de la CEE. No es fácil optar por el abandono de las prerrogativas nacionales para fortalecer las instituciones comunes, en especial para la burguesía más fuerte, es decir, la

- La cuestión de las instituciones europeas concentra todos estos aspectos, los papeles específicos de los Estados, el Parlamento, la Comisión y el Consejo. Todas estas estructuras han sido instituidas a espaldas de las poblaciones que atañen. De todas, puede pretender ser democrática.

- A pesar de todas esas dificultades, existe ya una fuerte coordinación de las políticas económicas y monetarias, en especial al interior del sistema monetario europeo, donde el marco alemán juega el papel de guía. No hay duda que parte de las clases dirigentes y ciertos gobiernos han demostrado una clara voluntad política por rebasar los frenos objetivos y buscar, lo más rápido posible, iniciar la constitución de un Estado preliminar europeo combinado con los Estados ya existentes. Existe ahora el proyecto de acelerar la integración política siguiendo el calendario de la UEM para poder responder a los retos

Oriental y de la integración

- La cuestión de la absorción de la RDA genera nuevas contradicciones. La "unificación" es una operación complicada y plagada de trampas para el imperialismo alemán y para toda la CEE en materia de desorden monetario y de costos. La posibilidad de llevar a adelante paralelamente la UEM y la integración de la RDA a largo plazo dependerá de la coyuntura económica mundial y de las reacciones sociales en Alemania sobre los efectos sociales de la unificación. Se trata también de un intento de favorecer el crecimiento en Alemania y. en consecuencia, en la CEE con la finalidad de desligarse en la medida de lo posible de los riesgos de recesión.

Esta cuestión, aunque es un obstáculo relativo a la integración de la Europa de los doce, no puede provocar, por sí sola, el fracaso o la inversión de las necesidades a largo plazo de la unificación europea.

6. La CEE juega un papel de primera importancia en la ofensiva económica y política hacia los países de Europa Oriental, tanto a nivel de las proposiciones de ayuda, créditos e inversiones, como a nivel de los proyectos de "confederación" o "federación"

- Pero esos proyectos requieren que la Comunidad misma resuelva sus problemas de integración política para que pueda jugar su papel. Esto introduce nuevas tensiones en la Comunidad, tomando en cuenta las ventajas relativas de los diferentes países y burguesias respecto de los países de Europa

- El posible regreso de esos países a la esfera capitalista sigue siendo, para la burguesía, un proyecto político lleno de imprevistos. Mientras tanto, las empresas y gobiernos de Europa Occidental tratan de encontrar salidas y obtener concesiones comerciales a cambio de créditos, transferencias parciales de tecnología y la convertibilidad de las monedas. Operan, en relación con esos países, manipulando proteccionismos, desplazamientos de industrias en busca de salarios bajos, préstamos acordados previa intervención del FMI, del BM y del Banco de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), créditos condicionados, participaciones o compras que conducen a despidos. Para lograrlo, necesitan de una pronta paz social, de la estabilización política y de un compromiso con los gobiernos para ampliar las posibilidades de inversión.

- Esto llevará a esas sociedades a una nueva situación que incluirá, particularmente, un desempleo masivo y una importante diferenciación de los salarios y las categorías. Asimismo, planteará de una forma nueva (y diferente de su dependencia de la URSS) el intercambio desigual y el acatamiento de políticas decididas en el exterior.

- Además, las posibilidades de ayuda son limitadas. Las inversiones dependen de las garantías ofrecidas a los inversionistas por los gobiernos imperialistas e irán prioritariamente a los países que ofrezcan las mejores infraestructuras y la mayor estabilidad social.

7. La Europa capitalista unificada continuaría siendo la de la desigualdad a expensas de las mujeres; la del racismo y de las exclusiones contra los inmigrantes. A causa de la lógica de las ganancias, seguiría revelándose incapaz de resolver los grandes problemas ecológicos que, sin embargo, se plantean a nivel mundial. Seguiría siendo incapaz de resolver el derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades dominadas, en particular en el norte de Irlanda y en Euskadi, o en las colonias como Nueva Caledonia

Debido a la lógica del capital, esa Europa será incapaz de resolver los grandes problemas ecológicos, a pesar de su notoriedad internacional.

- No hay, propiamente hablando, un

"imperialismo europeo". No obstante, la CEE encuentra la forma de actuar, en nombre de intereses comunes, en torno de una serie de cuestiones relacionadas con el Tercer Mundo. Esta Europa sigue protegiendo ciertos productos y ya no es capaz de respetar sus compromisos con la Convención de Lomé y no puede resolver la cuestión de la deuda cuyo costo social es pagado por las poblaciones laboriosas de los países en cuestión. La competencia por dividirse el mercado, la aplicación de nuevas tecnologías, la manipulación de las tasas de interés, en las que participan ampliamente las patronales y gobiernos europeos, tienen consecuencias desastrosas para la mayoría de los países del Tercer Mundo.

En este mismo orden de ideas, se hicieron los esfuerzos por apresurar la colaboración entre empresas productoras de armas y acelerar la aplicación de una defensa europea integrada. C. Crisis del movimiento obrero y nuevas luchas

8. La instauración del Acta Unica constituye un reto para el movimiento obrero europeo y todos los movimientos sociales. Por otro lado, el movimiento obrero europeo entra a esta nueva coyuntura internacional en una

- Paulatinamente, la crisis económica y las políticas de austeridad han modificado las condiciones socio-políticas en las que luchan los trabajadores. La aparición, en la mayoría de los países europeos, de altas tasas de desempleo estructural (sobre todo el de larga duración y el de los jóvenes), la extensión del trabajo precario (principalmente para las mujeres y los jóvenes), de los contratos de duración limitada y de los empleos eventuales, el retroceso, en ciertos países, de los contratos colectivos por rama, el auge de la flexibilidad y la subcontratación exterior, la disminución de efectivos en las grandes empresas, la crisis e incluso desaparición de ciertas comunidades obreras alrededor de industrias tradicionales y, en general, la modificación del tejido industrial conforman las nuevas condiciones, opresivas y difíciles, que facilitan la división o el aislamiento de las luchas. Los antiguos sectores industriales fuertes, cuyos trabajadores tenían en su haber victorias sociales (escala móvil, derechos sindicales, convenios colectivos, seguridad social) que se extendieron con rapidez a toda la clase obrera, han entrado en crisis, y todavía no han sido reemplazados o aún no están en condiciones de volver a jugar el mismo papel.

- Esas modificaciones se dieron en una situación política particular posterior al freno de la revolución portuguesa, a la transición controlada en el Es-

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tado español, a la parálisis del compromiso histórico en Italia, al fracaso de la Unión de la Izquierda en Francia, a la desastrosa política de austeridad de los laboristas británicos entre 1976 y 1979, que favoreció su derrota frente a Thatcher, y a la experiencia desastrosa de los gobiernos dirigidos por la socialdemocracia en los años ochenta (Francia, Suecia, Grecia, Estado español).

- Todo ello tuvo consecuencias sobre las luchas, su intensidad y, ante todo, su conclusión política. Sus efectos se sintieron en todos los países europeos, en distintos momentos, con la disminución de las huelgas.

- Ha habido derrotas importantes, a veces con efectos acumulativos sobre el conjunto del movimiento obrero de un país. También hubo un claro agotamiento de la generación obrera de vanguardia de fines de los años sesenta e inicios de los setenta. Entre la capa de trabajadores avanzados, es decir, en la vanguardia obrera de las luchas, la idea de socialismo perdió crédito, tanto más por no haber habido, en el periodo precedente, una acumulación suficiente de fuerzas revolucionarias para ofrecer una respuesta creible al escepticismo y al rechazo del modelo estalinista.

- La miseria, la inseguridad, la marginación han afectado a importantes sectores populares, en especial inmigrantes o jóvenes de la "segunda generación". El sistema educativo los deja desamparados, el movimiento obrero no se interesa en ellos y se muestra incapaz de responder a sus demandas. Su revuelta social toma formas particulares, a menudo violentas, y constituye un problema nuevo y complejo de organización y formación de conciencia politica. En la medida en que la crisis social y económica se agrave, se tratará de un problema duradero y de un reto considerable para quienes tengan como objetivo la unidad y la movilización de todos los oprimidos.

- Presenciamos, desde hace varios años, en cierto número de países, un crecimiento de las corrientes de extrema derecha fascista sin que el movimiento obrero sepa cómo oponérseles. Ha habido un auge del racismo, incluso en las filas obreras, y la aparición de un voto obrero por los partidos de extrema derecha. Esas fuerzas fascistas, que comienzan a dirigirse especificamente a los trabajadores y buscan utilizar todos los aspectos de la crisis social y de la corrupción del parlamentarismo burgués, constituirán un factor estable de la nueva situación política.

A causa de todo eso, la conciencia de clase se ha visto mermada. Esta situación ha traído un debilitamiento de las estructuras de base, sindicales y políticas, reduciendo en la misma medida los lugares donde se cristaliza y reproduce la solidaridad de clase

- Tal es la herencia del último periodo. Pero las particularidades de la crisis económica (que han dejado a pesar de todo cierto margen de maniobra económica a la burguesía), así como la amplitud de los logros y las posiciones ganadas por el movimiento obrero durante los treinta años precedentes han impedido, por el momento, que eso se convierta en una derrota política y social duradera de la clase obrera.

- La burguesía se ha mantenido a la ofensiva. Saca provecho de una correlación de fuerzas favorable. Pero los y las trabajadores han resistido, impidiendo que los proyectos patronales se apliquen totalmente, aunque a veces los han derrotado. Lo mismo ha sucedido con las mujeres, que veian amenazado su derecho al aborto, o la juventud confrontada a las políticas de austeri-

- Asimismo, hemos presenciado durante los últimos años (de manera desigual de un pais a otro y, sobre todo, de un modo no sincrónico) la aparición esporádica de luchas muy significativas. Eso no sólo ha tomado la forma de luchas de resistencia más duras, sino también de exigencias salariales relativas a las enormes ganancias patronales del último periodo o la demanda de una baja del tiempo de trabajo. Con base en estas luchas y la fase de expansión relativa de los últimos años, se ha visto, en algunos países o ramas, un repunte de la afiliación sindical.

Han aparecido luchas de nuevo tipo, en especial en los servicios públicos (salud, educación) o en profesiones con fuerte composición femenina, mostrando que se están renovando los sectores fuertes de la clase obrera. También hemos visto aparecer nuevas formas de autorganización ante el burocratismo y la crisis del movimiento sindical. No

La falta de salida política y de perspectivas de conjunto, esos movimientos han terminado a veces en un aislamiento sectorial.

Todas las grandes luchas de los años ochenta, así hayan sido de masas y muy provocadoras, no han permitido todavia, pese a todo, el desarrollo acumulativo de una nueva generación de vanguardia que permita dar un salto cualitativo en la construcción de nuestras organizaciones.

- Asimismo, ha habido una serie de luchas de la juventud, comenzando por importantes huelgas, en las universidades y en las escuelas medias, contra las políticas de austeridad en la educación. Aunque esas movilizaciones aún no hayan reflejado una aumento del radicalismo político de la juventud comparable, en su conciencia subversiva, con el de fines de los años sesenta, sí muestran que, en torno de reivindicaciones precisas, hay un inmenso potencial de protesta social.

- Se han podido desarrollar potentes movimientos de masas en torno de asuntos sindicales, feministas, antimilitaristas u otros, movilizando a decenas o centenas de miles de personas. Tales movimientos continuarán formándose Sin embargo, también continuarán sufriendo, en su desarrollo, de la falta de solución política creíble para la satisfacción de sus exigencias.

Las condiciones son, pues, difíciles. Las causas estructurales relacionadas con las modificaciones socio-económicas se combinan con la actitud de las direcciones sindicales y las de los partidos reformistas. De hecho, no es verdad que la clase obrera y parte de la juventud estén dispuestas a comprometerse sin condiciones en luchas de conjunto contra las políticas patronales. Pero las direcciones tradicionales se oponen a esta perspectiva; obstaculizan toda posibilidad de convergencia de las luchas parciales, único medio de invertir los procesos políticos y sociales engendrados por la crisis

Para superar el conjunto de esas desventajas tendrán que suceder importantes enfrentamientos sociales, nuevas experiencias de masas. Y el papel de los revolucionarios, en la fecundación de esos procesos, será determinante.

9. Bajo los efectos de la crisis, las derrotas parciales y las politicas retormistas, el movimiento obrero organizado, sindical y político, ha sufrido una serie de reveses y padece, ahora, importantes mutaciones internas. La crisis de las gestiones y concertaciones basadas en políticas keynesianas agravan esta situacion.

- En general, las direcciones reformistas han sido incapaces de consolidar las primeras luchas contra las medidas de austeridad. No han sido capaces de responder positivamente, más alla de medidas y propaganda demagógicas, a las modificaciones que se operan en el proletariado, organizando, como exigia la situación, a los desempleados, las mujeres, la juventud o los inmigrantes. Las cada vez más insidiode democracia y control han sido ignoradas, aumentando el cinismo, las manipulaciones y la corrupción de las burocracias dirigentes.

10. El movimiento sindical no ha escapado a esta crisis.

- Su amplitud ha sido muy diferente según el país, ya que la tasa de sindicación de los asalariados en Europa Occidental oscila entre el 5 y el 85%. Tales diferencias cualitativas se explican por historias sindicales y políticas particulares o por grados diversos de integración a las instituciones. No todos los sindicatos han sufrido igualmente la pérdida de eficacia y credibilidad frente a los nuevos retos sociales y económicOS

- Sin embargo, en todos lados se asiste a una pérdida de militantes y a una creciente autonomia de las burocracias con relación a las bases. En

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todos los países, en grados diferentes, la crisis económica y la política de las direcciones sindicales han cambiado las relaciones entre los trabajadores y los sindicatos y la manera en que éstos organizan a sus bases. Hubo una parálisis total de estrategias sindicales y una ausencia de alternativas de izquierda suficientemente creibles para cambiar

- Las burocracias sindicales buscan una salida a la crisis aceptando más y más las opciones capitalistas europeas, acentuando el sindicalismo de servicio en detrimento del de combate, democrático y unitario. El "realismo" se ha extendido y. poco a poco, se ha establecido como línea de compromiso frente a los proyectos capitalistas.

- La CES, aparato burocrático por excelencia, por encima de los movimientos sindicales nacionales, ilustra, con su funcionamiento, sus proyectos y su politica, la crisis e inadaptación ante los nuevos retos. Se preocupa más por encontrar las vias de una concertación con la Comisión Europea que por iniciar un verdadero combate reivindicativo contra el Acta Unica. Está más ocupada en seguir la política europea de la

Todos los retrasos acumulados en este terreno sólo podrán llevar a importantes sinsabores y retrocesos de las organizaciones sindicales frente al creciente carácter internacional de la producción y de las estrategias patronales.

- Pero los trabajadores, incluso donde hay bajas tasas de afiliación, siguen esperando iniciativas y defensa de las conquistas por parte de esta organización. Sigue existiendo una capa importante de trabajadores avanzados(as) que juegan un papel decisivo en las luchas; es necesario organizarles, en el movimiento sindical, sobre una línea de defensa intransigente de las reivindicaciones y de lucha contra las orientaciones de la burocracia. Incluso cuando la tasa de sindicación es muy baja en la empresa o en la sociedad, las organizaciones sindicales continúan constituyendo un marco en el que pueden confrontar, de manera perdurable, los debates de orientación estratégica que atraviesan al movimiento obrero.

Así, en los últimos años, ha habido varios ejemplos de grandes luchas obreras y de avances de las fuerzas de oposición sindical. En tiempos de crisis creciente, el debilitamiento de los sindicatos constituye una amenaza de muerte a la capacidad de los trabajadores para resistir. Fortalecer las oposiciones al interior de los sindicatos será, así, una condición concreta e inmediata para la supervivencia del sindicato mismo. Los revolucionarios debemos reforzar nuestra lucha por organizar esas oposiciones alrededor de demandas inmediatas por la democracia sindical y de una plataforma de lucha que se oponga en la práctica a la política derechista de los burócratas sindicales.

11. Los partidos socialdemócratas se han confirmado como perfectos administradores de las politicas patronales. Se proponen como la principal fuerza política con el deseo y la capacidad de poner en marcha la Europa del Acta

- Esta política no es coyuntural. Coresponde a una adaptación de las direcciones socialdemócratas a las nuevas condiciones creadas por la crisis capitalista. Subraya un cierto número de cambios estructurales en el centro de dichas direcciones, con una simbiosis entre burocracias obreras tradicionales, fracciones tecnocráticas (pequenoburguesas y burguesas) del Estado y los servicios públicos y gerentes del sector privado. Las teorías sobre una "izquierda moderna" y el nuevo bloque social por construir, incluyendo a los sectores modernos e ilustrados de la patronal, corresponden a tales mutaciones. A falta de poder y querer aplicar una verdadera política de defensa de los logros sociales, la socialdemocracia ha adoptado una ideología de la "nueva ciudadanía" y la "democracia" y ha abandonado los últimos vestigios del análisis de clase. Ha aceptado, o incluso organizado, las políticas de privatización, las limitaciones del derecho sindical, el aumento de los gastos milita-

- Ha disminuido de manera drástica la composición obrera y las redes de militantes entre el proletariado de los partidos socialdemócratas. Sin embargo, su influencia política y electoral ha tendido a crecer en la mayoría de los países, yendo a la par con los retrocesos de la conciencia de clase y el creciente escepticismo respecto del socialismo, capitalizando parcialmente la crisis de los partido comunistas y de la extrema izquierda. Sin que sus electores esperen que hagan grandes reformas, aparecen sea como una garantía minima en relación con los proyectos de la derecha, sea como un mal menor. Cuando están en el poder, ejecutan políticas de austeridad y aplican lo que la clase dirigente desea de ellos. Se trata de un reformismo sin reforma, lleno de nuevas contradicciones que encierran conflictos internos hasta en los movimientos sindicales que contro-

12. Por su parte, los partidos comunistas han conocido una crisis muy pro-

- En la mayoría de los países, en especial donde el PC era minoritario en relación con la socialdemocracia desde hace mucho tiempo, hemos presenciado, en los últimos años, su derrumbe o su estallido, a veces arriesgando desaparecer.

- Donde los PC habían seguido siendo de masas, en ocasiones mayoritarios, su crisis ha tomado formas variadas, combinando enormes pérdidas de efectivos, una desorientación política total, una imposibilidad de responder coherentemente a los proyectos capitalistas y una incapacidad para proponer una línea alternativa creíble contra la crisis social y económica, en especial a

- Sufrieron, sobre todo, los efectos de la crisis del estalinismo y del asco que inspiraba, cada vez más, a los trabajadores. Tales partidos, que fueron construídos con referencia a las divisiones de Europa después de la II Guerra Mundial, están desestabilizados de manera definitiva por la nueva situación mundial, mientras que Gorbachov ya no requiere del apoyo de "partidos herma-

- Las fuerzas centrífugas han podido reforzarse, ya que parte de los aparatos se integraban perdurablemente en las instituciones burguesas y las ligas con el aparato soviético perdian su sus-

- En parte, la crisis de los partidos comunistas libera a los marxistas revolucionarios de un obstáculo considerable que tuvieron que enfrentar durante sesenta años. Con todo, dicha crisis puede provocar nuevas confusiones y desmoralizaciones, durante algún tiempo, especialmente entre sus sectores sindicales. La idea de que hay que renunciar a toda transformación radical de la sociedad o a la tradición "comucorresponde, en muchos PPCC, a corrientes mayoritarias de sus direcciones que buscan mantener sus resultados electorales y ofrecer un perfil más "realista". Pero también ha sido el caso de corrientes de oposición minoritarias atraídas por la socialdemocracia bajo la presión de la crisis y la ausencia

- La evolución de los debates y rupturas en el seno de los partidos comunistas está hoy, igualmente, determinada por lo que sucede en los países de Europa Oriental. La gran debilidad de este tipo de corrientes, que se reclaman del socialismo democrático, no ayuda a desarrollar una interpretación justa del estalinismo.

- En Europa, aún no ha surgido ninsustancial y izquierda de la crisis de los partidos comunistas, a excepción, por el momento, del PC griego. Tal situación, combinada con la debilidad de los marxistas revolucionarios, tiene consecuencias ideológicas negativas entre ciertas capas de trabajadores avanzados y de la juven-

13. Los partidos verdes aparecieron en el último periodo como movimientos que ganaban importantes posiciones electorales gracias a los votos de trabajadores y jóvenes en la mayoria de los países. Con frecuencia, son la conse-

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cuencia de un cambio reciente en el seno de la izquierda; parte de sus militantes provienen de los partidos obreros tradicionales y de la extrema iz-

Hasta ahora, esos partidos han captado parcialmente, sobre todo a nivel electoral, el descontento y las frustraciones nacidos de la practica política de los partidos socialdemócratas y comunistas. Frente a la magnitud de los peligros ecológicos, el peligro de atómica, el racismo, la miseria en el Tercer Mundo, etcétera, han aparecido como en busca de otra opción de sociedad, sobre la base de un reformismo radical. Esos partidos, como tales, o parte de sus bases pueden estar dispuestos a involucrarse en otras luchas.

A pesar de que la formación de partidos verdes haya podido representar una esperanza para el reagrupamiento de una izquierda no reformista, merosos casos sus avances electorales y su integracion a las instituciones han hecho que aparezcan nuevas contradicciones. Ello ya ha conducido en ciertos casos a una rápida adaptación a los juegos políticos parlamentarios o incluso a una ideología "ni de izquierda ni de derecha". Esto puede conducir a importantes rupturas en su seno, dejando desorientada a parte de su base, a la cual es necesario ofrecer respuestas satisfactorias tanto a nivel de las luchas ecologistas como en cuanto a una comprensión más global de los perjuicios del capitalismo.

14. Entre las nuevas formas de actividad política y social aparecidas durante el último periodo, figuran los movimientos sociales que, sobre el terreno del feminismo, antirracismo, antimilitarismo, pacifismo o ecologismo, han sido capaces de movilizar a cientos de miles de personas, oponiéndose a ciertas políticas gubernamentales en Europa. Así, se han desarrollado luchas políticas y sociales muy importantes, jugando un papel de primer plano en la actividad de parte de la juventud y poniendo, a veces, en serias dificultades a los gobiernos instituidos. Pero estos movimientos también han carecido de perspectivas políticas centrales:

- El movimiento autónomo de mujeres vive, hoy en día, un desarrollo desigual y diticil; las corrientes teministas socialistas han retrocedido. Hubo una crisis del movimiento pacifista y ahora existe la necesidad de encontrar nuevos ejes a partir de la cambios en curso en Europa, sobre todo después de la Guerra del Golto. El movimiento ecologista esta disperso y es heterogéneo Los movimientos antirracistas conservan una real audiencia en un sector de la juventud; pero deberán responder a Los nuevos retos ante el empuje de la extrema derecha.

- Para los marxistas revolucionarios, esos movimientos sociales no son simples oportunidades del momento. Se trata de nuevos fenómenos de solidaridad social en el marco de la crisis capitalista actual. En cuanto al movimiento feminista, la autorganización de las mupara combatir todas las formas específicas de su opresión es una necesidad histórica permanente.

Por lo tanto, es necesario construir estos movimientos y animarlos mediante estructuras permanentes, democráticas y unitarias, sin dejar de impulsar una actividad de educación anticapitalista. En general, estamos muy atrasados en la elaboración y propaganda sobre las cuestiones de defensa del medio ambiente. Por su cuenta, la solidaridad con el Tercer Mundo seguirá movilizando fuerzas importantes. Los temas contra la miseria en el Tercer Mundo, la cuestión de los derechos humanos y la lucha por la paz seguirán movilizando a un cierto número de gen-

- Algunos de esos movimientos, nacidos a finales de los años setenta o a inicios de los ochentas, han puesto a prueba a las organizaciones tradicionales del movimiento obrero. Con diferencias de un país a otro, a menudo han representado, para sus participantes, un modo de involucrarse en formas de oposición social que habían estado poco o nada bajo el control de las direcciones burocraticas tradicionales

- Por lo tanto, surge la pregunta de cómo se relacionan tales movimientos con los partidos y sindicatos obreros. Era necesario que éstos se involucraran, como tales, manteniendo la independencia, unidad y democracia del movimiento. Pero en general, las direcciones reformistas no han aceptado de buena gana sus responsabilidades. Se integraron tarde a estas movilizaciones o con la meta de manipularlas y hurtarles su contenido subversivo. Mientras más tardó el movimiento obrero en participar en tales luchas e intervenir en esas cuestiones, más perdió credibilidad, en especial entre la juventud. D. Construir nuestras organizaciones, construir a Internacional

15. Los acontecimientos políticos en Europa Oriental ya están teniendo consecuencias importantes sobre los debates políticos al interior del movimiento obrero de Europa Occidental. Sus efectos iniciales son contradictorios: aceleran la crisis de los partidos comunistas y acaban con las ultimas ilusiones en los regímenes estalinistas; mas, a la vez, aumentan, en la mayoría de los trabajadores, la desilusion del combate socialista y fortalecen la confusión de las libertades democráticas con la democracia parlamentaria burguesa, la que identifican con la economía de mercado.

- Las luchas en el Este se extienden mientras que los trabajadores en los países capitalistas desarrollados ya han sufrido quince años de crisis económica y varios reveses. Las ilusiones sobre el modelo occidental no son contradichas por los ecos de un movimiento revolucionario de masas en Europa Occidental, Estados Unidos o Japón. No hay sincronización, en las actuales condiciones, de dos movimientos obreros revolucionarios, uno realizando la revolución política para restablecer un proyecto de socialismo democrático, y el otro, importantes luchas políticas anticapitalis-

16. De todo esto surgen tareas urgentes para los marxistas revolucionarios; pero también, condiciones nuevas para la construcción de nuestras organizaciones en Europa Occidental

- La crisis social y política y el debilitamiento del movimiento obrero han provocado una parálisis de nuestras fuerzas, si no una regresión. Así, hemos de mantener nuestro esfuerzo con medios aún modestos, aunque a veces con una implantación social más importante que antes.

- La crisis del movimiento obrero no se reduce al simple problema de reemplazar una dirección fallida por otra, potencialmente existente y ya en vías de cristalización en el centro de las luchas y organizaciones tradicionales (partidos y sindicatos). Se tratará de un proceso más largo de reconstitución de las fuerzas y de reorganización de la clase obrera a todos los niveles: social, sindical y político. Esto pasará por un proceso prolongado de acumulación de experiencias y surgimiento de una nueva generación de trabajadores avanzados y jóvenes radicales

- De manera global, el control burocrático, sindical y político, tiene cada vez mayores dificultades para ejercerse sobre el conjunto de las actividades de la clase obrera y de la juventud. Las nuevas formas de radicalismo pasan, de manera combinada, por dentro y por fuera de las organizaciones tradicionales. Pero la crisis actual del movimiento obrero no podría interpretarse como una superación subjetiva acabada de las antiguas direcciones. Aunque los partidos reformistas cada vez tienen mayor dificultad para organizar concretamente una base obrera o militante, comenzando por los socialdemócratas, conservan una influencia mayoritaria en el plano electoral, por conducto del movimiento sindical. A veces, las direcciones sindicales mantienen un poder de control considerable sobre las luchas reivindicativas, en especial en la RFA, principal país industrial europeo. Por lo tanto, se necesita una línea de intervención que tome en cuenta esta realidad, así como el nivel de consciencia de amplios sectores aún controlados por las direcciones tradicionales y

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que nos permita, así, combinar tácticas de construcción en la medida en que aparezcan las posibilidades al interior de las organizaciones tradicionales o a su exterior (decantación en la izquierda revolucionaria, en los verdes o entre las corrientes que dirigen movimientos sociales).

17. En las presentes condiciones, es necesario acostumbramos a realizar un trabajo paciente a largo plazo.

- A pesar de las luchas y de nuestros esfuerzos de propaganda, sigue siendo dificil lograr adhesiones a nuestras organizaciones y crecer cualitativamente. A pesar del progreso de nuestra implantación y, a veces, nuestra mejor capacidad de agitación, todavía debemos dar un lugar importante a la educación y la propaganda

- La evolución derechista de muchas escisiones u oposiciones de los partidos reformistas, el deslizamiento a la derecha de los partidos verdes y la crisis de la extrema izquierda sitúan a los marxistas revolucionarios en una situación difícil. Son justamente los mismos motivos generales los que favorecen la crisis de desorientación tanto de ciertas fuerzas de extrema izquierda como de corrientes críticas y de oposición dentro de los partidos reformistas o en ruptura con éstos. En los últimos años, las luchas de la clase obrera no han podido ejercer suficiente presión sobre estas corrientes para que mantengan, o adquieran, una orientación anticapitalista radical. Las dificultades políticas características del periodo las han hecho vulnerables al impresionismo, a la pérdida de confianza en las luchas obreras y a una adaptación al "realismo". Nuestra propia debilidad también ha influido negativamente su evolución. Asimismo, el hecho de que hasta ahora las corrientes que se reclaman del socialismo democrático en los países de Europa Oriental sigan siendo muy minoritarias acentúa la confusión de quienes rompen con los partidos comunistas o la socialdemocracia en Europa Occidental. sis de la izquierda también abre nuevas posibilidades para entrar en contacto con los seguidores de otras organizaciones de izquierda. Debemos tomar esas posibilidades. Debemos tomar parte del debate de la izquierda. Tenemos que tomar iniciativas de campañas comunes concretas. La condición principal de toda iniciativa unitaria, en una época de declinación y disolución de sectores importantes de la izquierda, es que logremos desarrollar una comprensión más clara de nuestras metas y que nos armemos políticamente.

La crisis de la extrema izquierda y de todas las corrientes a la izquierda de los reformistas hace más difíciles y aleatorias nuestras políticas de alianzas y reagrupamiento. Cuando son posibles, se trata, en cada caso, de orientaciones específicas. En la situación política actual es más difícil hacer pruebas decisivas en la lucha de clases para lograr realizar esas convergencias a

Es por tanto necesario que tengamos los medios para llevar a bien tales procesos mediante nuestro aporte político propio y la actividad particular, no sectaria, de la Internacional en dirección de nuestros posibles asociados.

- Nuestras perspectivas políticas se inscriben todavía en una coyuntura no revolucionaria. La crisis misma plantea de nuevo el problema de la unidad, y de un modo más agudo. Esto permite a nuestras organizaciones tomar iniciativas no sectarias de unidad y ganar nuevos brios para intervenir y alcanzar nuevos circulos. No obstante, las grandes conmociones sociales no están al orden del día en la Europa capitalista que pudieran sentar las bases políticas y sociales para el surgimiento de pequeños partidos revolucionarios que agruparan incluso varias decenas de

A largo plazo, las recomposiciones políticas y la aparición de nuevas direcciones pasarán en gran medida por la combinación de los movimientos sociales independientes y la reorganización del movimiento sindical. Debemos favorecer esa relación y promover, en la medida de lo posible, las relaciones recíprocas, solidarias y complementarias del movimiento sindical, de las luchas por empresa y de todos los movimientos sociales.

- Seguimos el proceso real de diferenciación tal como se manifiesta concretamente en cada pais sin rechazar ninguna apertura como "pequeñoburguesa" o "burocrática" porque ésta adquiera una influencia y composición de masas. No abordamos la apertura, de entrada, con un criterio ideológico, sino con el criterio del efecto objetivo que ella tiene sobre el desarrollo de la lucha de clases, sobre las diferenciaciones en el seno de la clase obrera y sobre la crisis de los partidos tradicionales.

- Es necesario mantener o aumentar el estuerzo por implantar nuestras organizaciones en las empresas (industrias y servicios públicos). Hay que reafirmar la importancia del trabajo sindical.

La construcción de oposiciones sindicales en lucha por la democracia sindical y con una plataforma combativa contra la austeridad es una tarea prioritaria para nuestras secciones. Pero, en contraste con el telón de fondo de crisis de los sindicatos, no basta con oponerse a la línea de los burócratas. Las corrientes de oposición deben tomar la responsabilidad de construir al sindicato como tal. La oposición es esencial para atraer a los crecientes sectores que se alejan de las organizaciones sindicales al verlas como propiedad exclusiva de la burocracia.

En el trabajo sindical es importante tratar una serie de asuntos políticos, como los acontecimientos en Europa Oriental. Una tarea especial es ganar apoyo dentro del gremio para el trabajo de solidaridad. La necesidad de ésta aumenta a causa de la integración capitalista de Europa y de la necesidad de luchar contra sus efectos.

- Nuevas formas de organización y de campañas son necesarias hacia las capas más marginadas (desempleados, parte de la juventud y de los inmigrantes). Planteamos esta perspectiva como tarea de todo el movimiento obrero. Sin embargo, ya ahora, nuestras organizaciones deben buscar las primeras experiencias que vayan en

- La actividad feminista de nuestros partidos debe fortalecerse y tomar en cuenta la aparición de luchas obreras con una participación femenina impor-

- La construcción de organizaciones de la juventud revolucionaria, con formas apropiadas a cada país, debe continuar siendo una prioridad, tanto para dotarnos de los medios de intervención específica y de integración en todos los movimientos donde se encuentra la juventud, como para crear las condiciones de formación y renovación de nuestras filas. Las direcciones de sección deben conceder una gran atención a este trabajo y asegurar la continuidad del esfuerzo en dirección de la juventud. Debe realizarse una actividad continua hacia las secundarias y facultades, lugar con una muy alta concentración de jóvenes, confrontada a las políticas de austeridad de los Estados.

- La constitución de movimientos amplios y unitarios, de movilizaciones antifascistas y antirracistas es, en muchos paises, una tarea urgente y absolutamente central en la que nuestras secciones pueden y deben jugar un papel

La Guerra del Golfo ha abierto, por otro lado, una nueva situación. Se trata de responder a los nuevos retos y que plantea a largo plazo esta nueva guerra imperialista. La constitución de movimientos contra la guerra o contra el militarismo y, en términos más generales, la participación en ellos es una tarea prioritaria para todas nuestras organizaciones. Nuevas experiencias militantes podrán realizarse en ese marco y favorecer, así, el desarrollo de la conciencia política de ciertos sectores pacifistas.

Debemos orientarnos hacia movilizaciones unitarias, comunes y europeas, respetando los ritmos y las necesidades de los movimientos de cada país, en torno de todos los aspectos de la militarización.

- En varios Estados, pueblos oprimidos luchan por su emancipación y el reconocimiento de sus derechos nacionales. Sus reivindicaciones van desde el uso de su lengua nacional hasta la

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independencia. Todos esos pueblos (Irlanda, Euskadi y Córcega) han mantenido fuertes movilizaciones y movimientos de masas. Las organizaciones que los dirigen han sido en especial capaces de llevar adelante campañas políticas y electorales de masas.

Los Estados actuales han probado su incapacidad para satisfacer las reivindicaciones de emancipación. La instauración del Acta Unica Europea, a pesar de posibles reformas administrativas. sólo llevará a aumentar las dependencIas.

Somos partícipes de esas luchas y las apoyamos activamente en el seno mismo de los Estados dominantes, en especial mediante una intervención en el movimiento sindical. Defendemos sin condiciones el derecho a la autodeterminación, incluyendo la independencia. En ese marco, defendemos los intereses inmediatos de los trabajadores, así como la perspectiva de una solución socialista al conjunto de las cuestiones nacionales.

La Conferencia de las Naciones sin Estado de Europa (CONSEO) es una primera iniciativa unitaria para la realización de actividades y campañas comunes. Estamos a favor de continuar con ello.

Debemos crearnos una reputación de defensores de las naciones oprimidas para que los representantes más consistentes de éstas se orienten hacia nosotros, considerándonos sus aliados naturales.

18. El movimiento obrero sigue coroido por los prejuicios nacionales y el sectarismo. El "diálogo social" europeo, en esas condiciones, es un engaño y una terrible ilusión. Hay que oponer, al proyecto de la burguesía, la defensa intransigente de las reivindicaciones y las conquistas. En los países de la CEE, y los del AELE, los partidos y sindicatos obreros deben oponerse al Acta Unica y a todo proyecto de integración europea. El movimiento obrero no tiene nada que ganar ayudando a administrar estas políticas. Necesita primero establecer una correlación de fuerzas con base en la movilización social, coordinadoras y acciones de solidaridad que rebasen las fronteras.

- Es necesario elaborar, sin demora, un plan de defensa del movimiento sindical, ya que las reestructuraciones y fusiones internacionales fragmentan cada vez más las redes sindicales. Es preciso explicar sin descanso la finalidad de las políticas europeas con el fin de educar a los trabajadores y crear condiciones para dar luchas conjuntas. Es menester explotar y extender todos los contactos iniciales de consulta y coordinación entre los sindicatos al interior de las transnacionales.

Contra la Europa capitalista, planteamos:

a) La necesidad de un nuevo internacionalismo, es decir, la extensión de todas las formas de solidaridad y coordinación y de las campañas que tiendan a romper el aislamiento nacional y a oponerse a los proyectos de la burguesía. Nuestro procedimiento, en este terreno, consiste en partir de reivindicaciones cotidianas en cada país y demostrar, en la práctica, su convergencia. Hay que ayudar al desarrollo de la solidaridad al interior de las trans-nacionales y de las ramas. Es preciso favorecer las reuniones e iniciativas de los sectores sindicales combativos que quieren luchar contra las políticas de austeridad y contra la Europa del Acta Unica. Es necesario facilitar los enlaces y las iniciativas europeas de los movimientos feministas, antirracistas, pacifistas, antimilitaristas y ecologistas, al igual que de todos los movimientos de la juventud

Emprendemos actividades del mismo tipo hacia las luchas y movimientos independientes en los Estados de Europa Oriental, ya que las necesarias luchas contra el Acta Unica no deben llevar al aislamiento de las tareas internacionalistas. Por el contrario, buscamos facilitar todas las convergencias posibles entre las movilizaciones del Este y el Oeste. También damos la bienvenida a las posibilidades para organizar foros de discusión y encuentros entre organizaciones de izquierda en Europa del

En los diferentes países, es necesario oponer al proyecto de la burguesía un rechazo radical de perder cualquiera ventaja social en nombre de la competencia en el mercado europeo o mundial. Hay que organizar una resistencia permanente a las políticas de austeridad y llevarlas al fracaso. Los actuales acontecimientos económicos en Europa no justifican replegarse en soluciones llamadas nacionales o incluso chovinistas. Por el contrario, la situación exige que ciertas reivindicaciones expresen objetivos y necesidades comunes (35 horas, la cuestión del trabajo nocturno, derechos democráticos, autodeterminación). En los países más atrasados en lo que respectan los derechos sociales, la izquierda puede combatir por lograr las normas mas ventajosas que ya han sido conquistadas en otros países. Así, es preciso extender poco a poco la preocupación por realizar luchas que converjan por encima de las fronteras.

b) Propagar la alternativa a la Europa de los patrones: los Estados unidos socialistas de Europa. Concebimos esto como un procedimiento transitorio, de educación socialista, inserto en nuestra concepción de la revolución socialista mundial contra toda explotación y opresión. Esta propaganda socialista sólo podrá ser comprendida paulatinamente por las nuevas generaciones radicales si somos capaces de partir de las reivindicaciones inmediatas para dar, enseguida, un contenido transitorio muy concreto y detallado a un gran número de cuestiones (ecología, educación, derechos nacionales, democracia directa, igualdad entre hombres y mujeres, salud, etc.). Es un medio de precisar, a partir de la experiencia de las luchas, la visión de otra sociedad que se oponga a las respuestas populistas y demagógicas de la extrema derecha.

La Cuarta Internacional y sus partidos en Europa deben ser la vanguardia de todas estas actividades. Sólo emprendiendo esto con audacia demostraremos la utilidad de nuestras organizaciones y la validez de nuestro internacionalismo. Debemos mejorar el funcionamiento y las relaciones entre nues tros partidos para crear las condiciones óptimas para ello: colaboración y elaboración por ramas, campañas e iniciativas comunes, campos juveniles? Favorecemos y organizamos, según el caso, campañas europeas unitarias y amplias o iniciativas propias de nuestro movimiento. Esta tarea se organiza a partir de las necesidades de las secciones y teniendo en cuenta las condiciones particulares de cada país.

19. El proceso de unificación alemana bajo los auspicios de la RFA imperialista y en su beneficio constituye un elemento nuevo de la situación europea y de las correlaciones de fuerzas entre las clases. La absorción de la RDA por la RFA consiste, para empezar, en una victoria y un fortalecimiento del imperialismo alemán. Esto, combinado con el progreso de la integración europea, tendrá importantes consecuencias políticas, sociales e ideológicas en Alemania, aunque también en el resto de Europa. Por otro lado, ello modificará, para toda una época, las jerarquías y correlaciones de fuerzas políticas, económicas y militares al interior de la CEE.

En un primer momento, esta unificación provocará, en el país, nuevas formas de división y exclusión en la clase obrera y el aumento de las confusiones políticas

Es necesario lograr que, en ese proceso, los trabajadores no hagan abstracción de las condiciones sociales y políticas de la unificación y que cada vez más impulsen sus propias exigencias ante el apetito capitalista de la burguesía germano-occidental. En su conjunto, el movimiento obrero de Alemania y Europa debe rechazar pagar la cuenta de una unificación en beneficio de los grades grupos industriales y los bancos. En especial hacia la población de la antigua RDA, es necesario organizar la reacción contra el desempleo masivo, contra los ataques al sistema de protección social, contra las reducciones de los salarios reales, por defender los derechos logrados como el del aborto. Es preciso defender el principio de sindicatos poderosos, democráticos

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e independientes; denunciar la liquidación de las fábricas en beneficio de los capitalistas germano-occidentales o extranjeros. Es menester reclamar la nivelación salarial inmediata con respecto a Alemania Occidental. En fin, es necesario rehusarse a pagar la cuenta de una unificación al servicio de los grandes grupos industriales: contra la disminución de los gastos públicos de protección social, educación, etcétera; por la suspensión de los gastos militares.

Hay que emprender una denuncia de los pactos militares, movilizar exigiendo el retiro de las tropas extranjeras de Alemania, el retiro de las tropas y el armamento norteamericanos de Europa, la desnuclearización, la reducción inmediata de los presupuestos militares y oponerse a la militarización y al reclutamiento militar de la juventud y contra el proyecto de defensa europea. Como dominó los inicios de los años 80, la lucha contra el militarismo puede convertirse en uno de los combates clave de los años 90 en Europa Occidental.

20. Los debates políticos que van a continuarse en el Este se referirán a grandes temas como la reforma económica, la orientación sindical, la administración de las empresas, la desmilitarización, los derechos de las mujeres al trabajo y al aborto, los problemas ecológicos, la libre expresión política y, a veces, las cuestiones nacionales y regionales.

Esto debe servirnos para demostrar que tales asuntos también están a la orden del día en los países de Europa

Occidental, en torno a la protección social, los derechos sindicales, el fin de los gastos militares, el derecho a los referéndumes locales de iniciativas populares sobre cuestiones como la protección del medio ambiente, el derecho a la autodeterminación, etc.

Las proposiciones favorables al mercado y las privatizaciones, son aplicadas ampliamente en Europa Oriental y dividen, en un primer momento, a los trabajadores al satisfacer la esperanza de aumento de consumo e ingresos de una parte de ellos. Pero hacen surgir nuevos descontentos en esos países poco o nada habituados al paro y a las grandes diferencias salariales. El remate de las industrias nacionales a los inversionistas occidentales o el desmantelamiento de las empresas decretadas no rentables, la inflación, las políticas de las transnacionales, del FMI, del BM y de la CEE, los ataques contra la seguridad social y la aparición de ricos nuevos provocan a veces reprobación. Antes aun del desarrollo inicial de una clase capitalista, los paladines del mercado se confrontarán a una gran presión imperialista, justamente contradiciendo su profesión de fe nacionalista y

En cuanto a todas esas cuestiones, es muy importante que nuestras organizaciones jueguen un papel central de información y propaganda y se muestren capaces de organizar la solidaridad militante con quienes resisten. Esto debe formar parte de la actividad normal de nuestras secciones europeas en las nuevas condiciones continentales.

21. A pesar de los problemas tácticos específicos de construcción de nuestras organizaciones, confrontamos problemas que no pueden ser resueltos sustanciosamente sin reflexionar acerca del conjunto de los cambios ocurridos en Europa y, en consecuencia, sin tener un marco de elaboración colectivo a nivel europeo. Esto por ejemplo tiene que ver con el trabajo antimilitarista, nuestras políticas a la hora de las elecciones europeas, la solidaridad con la resistencia social en el Este contra las políticas imperialistas y los mecanismos mercantiles, las actividades de los movimientos sociales (feministas, ecologistas, antirracistas, juveniles, etcétera) o incluso las transformaciones de los movimientos sindicales y las nuevas formas de lucha obrera.

Para abordar esos problemas es necesario, en la medida de nuestras posibilidades, favorecer las reuniones entre camaradas que trabajen en una misma rama o en un mismo tipo de actividad de masas. Pero se necesita, principalmente, disponer de un sistema estable de colaboración, diálogo y reflexión entre las direcciones de las secciones. Se requiere por lo menos una reunión anual de delegaciones de los burós políticos que permitan que haya intercambios de experiencias, pero también un trabajo de elaboración y la preparación de actividades comunes.

Así, se busca constituir, en un lapso dado, una red de cuadros capaces de garantizar las actividades cada vez más vastas que será necesario asumir a nivel europeo.

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La lucha por la liberación de las mujeres en Occidente