Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

URSS

La lucha de las minas, desde dentro

· Inprecor n.º 85, julio de 1991 · pp. 18-23 · 4.306 palabras

El 10 de mayo de 1991, tras un conflicto de ocho semanas, los mineros de la Unión Soviética han vuelto al trabajo; sin embargo, los comites de huelga se amntienen y se plantean recomenzar el movimiento si sus reivindicaciones no son satisfechas. Sobre este conflicto reproducimos una entrevista del Imprecor francés con Alexandre Sergueev, miembro del

Consejo de coordinación interregional de los comités de huependiente Mineros (sid, Tunda do por ello serio e los mineros celebrado en Donetsk, en octubre de 1990. Es también miembro del comité de huelga de la ciudad de

URSS

"La lucha de las

minas, desde dentro"

Mezhdurchensk, en el Kouzbass.

Cual es la composicion de la pobla ión de Mezhdourchensk?

Es una ciudad industrial de 100.000 habitantes; hay cinco minas y una fabri a que produce materiales de construc ción; alrededor de 50.000 personas traaian en esas dos industrias ¿Es tan influyente la mafia comercial como en Moscú?

El control de la venta de todos los

By el soviet de la ciudad.

Pueste posa de esta tie control i

intercambios. Hay 5.000 personas trabajando en el comercio: cada una tiene al menos dos parientes y dos o tres amigos; toda esa gente no está evidentemente dispuesta a perder su propio acceso privilegiado a los productos, lo que nos complica mucho las cosas

Intentamos mejorar la situación, pero, en las condiciones actuales de penuria generalizada, es imposible suprimir tole huelga?

No, sólo el 30% representa a los obreros. Los comunistas son claramente mayoritarios; en parte es debido a

Entrevista a Alexandre Sergueev que la situación es tan mala que la gente no cree que el soviet pueda resolver sus problemas. Nuestros representantes intentan influir, pero la pesadez de las estructuras hace su tarea muy difícil.

Entre nuestros representantes hay obreros, así como intelectuales -cuando se trata de examinar cuestiones presupuestarias o de resolver problemas económicos, no es sencillo para los trabajadores-. ¿Cómo comenzó la huelga la pasada primavera?.

En octubre de 1990, el Il Congreso de los mineros eligió una dirección y le dió tres tareas: organizar localmente sindicatos, concluir una negociación colectiva general en el sector del carbón y organizar congresos de mineros

Hemos empezado a organizar los sindicatos locales, pero nos hemos visto confrontados a numerosos problemas. Durante años, la principal actividad de los sindicatos soviéticos consistía en distribuir diversas ventajas sociales y productos raros en el mercado; los trabajadores temen que, abandonando la confederación oficial, dejen de disfrutar del pago de sus bajas de enfermedad, curas de salud, etc.

Sólo quienes comprenden el papel de los sindicatos y que la gente debe organizarse, están dispuestos a unirse a nosotros. Contamos ahora con más de

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50.000 miembros en toda la URSS, es poco, pero se trata de gente en su mayor parte muy comprometida.

La dirección del SIM ha trabajado también las reivindicaciones y ha redactado un proyecto de convenio colectivo para el sector. Lo presentamos ai Gobierno, el 20 de enoviembre de 1990, y recibimos una respuesta negativa un mes más tarde. En caso de rechazo, la ley prevé la formación de una comisión de conciliación. La dirección del SIM había hecho una petición en ese sentido, pero las autoridades la ignoraron. Enviamos entonces una advertencia a Rijkov, Gorbachov y Loukianov (presidente del soviet supremo(nd.r): "Lo sentimos, pero debemos señalarles que si rechazan firmar un acuerdo colectivo, nos plantearemos lanzar la huelga ge

En aquel momento cambió el gobierno: Pavlov reemplazó a Rijkov. Enviamos de nuevo los documentos a Gorbachov, Pavlov y Loukianov. Ninguna respuesta. Habíamos pasado todas las etapas exigidas por la ley, y se seguian negando a negociar. Del 11 al 13 de febrero de 1991, convocamos una reunión de los representantes de nuestro sindicato y de los miembros de los comités regionales de huelga... ¿justificaron su negativa las autoridades por falta de medios financie-

No nos dieron ninguna razón. Nos ignoraron completamente, aunque habíamos dirigido la gran huelga de 1989. Frente a esto, decidimos preparar una huelga para la primavera, hacia fines de marzo o mediados de abril, y organizar reuniones sobre esta cuestión en las minas. Se encargó al ejecutivo del sindicato contactar con Gorbachov y prevenirle de que, si no respetaba los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo (firmados por la URSS), que establecen el derecho a negociaciones colectivas y si violaba su propia ley sobre la resolución de los conflictos de trabajo, las minas se pondrían en

En ese momento intervino la política. El soviet supremo ukraniano votó una resolución transfiriendo las minas a Ukrania, como república soberana. Los mineros de Ukrania plantearon a sus autoridades que, puesto que habian declarado la soberanía de Ukrania, era normal que las minas pasaran a su jurisdicción. Pero añadieron que su salario base era sólo de 300 rublos y que, en julio de 1989, se les había prometido que los salarios serían indexados según los precios; pero no se había hecho. Otra promesa no mantenida: la extensión de las ventajas especiales en materia de jubilación a todos los que trabajaran en los pozos. Los mineros de Ukrania querían obtener satisfacción al menos sobre esos dos puntos.

Las autoridades ukranianas respondieron positivamente; pero en las discusiones no han aceptado más que la reivindicación sobre las jubilaciones, rechazando la de los salarios.

Los medios de comunicación -sobre todo los periódicos gubernamentales, que querian hacer creer que los mineros pedían absolutamente todo en detrimento del resto de la población- publicaron que pedíamos subidas salariales del 200% al 300%. De hecho, queremos una indexación, incluso no necesariamente completa; pero, después de todo, los precios acaban de multiplicarse por dos, por lo menos. Los comités de huelga en Ukrania dicidieron pues comenzar el movimiento antes de lo

En su inicio, debía tratarse de una huelga de advertencia de un día, pero las opiniones estaban muy divididas según las minas: algunas querían lanzar inmediatamente una huelga ilimitada; otras dejar seis días al gobierno tras un paro de advertencia. Según los estatutos, nuestro sindicato no puede dar órdenes a las secciones locales; cada una de ellas tiene el derecho a decidir por sí misma. ¿Cuándo se hizo política la huelga?.

Actualmente en este país se asiste a una lucha por el poder, y las diferentes autoridades no llegan a decidir como dividir la propiedad. Les hemos dicho que, o la dividian por repúblicas, o tomaban una decisión general para toda

Nuestro sindicato tiene una estructura federal. En el Kouzbass, los mineros han decidido que la huelga debía tener un carácter político y han pedido la dimisión de Gorbachov y la disolución del soviet supremo de la URSS. Así, durante las dos primeras semanas, en el Donbass y en Vorkuta, la huelga ha sido estrictamente económica; pero a partir del 15 de marzo, cuando el Kouzbass entró en el movimiento, se ha transformado en política. Entonces, los mineros no pidieron inmediatamente la transferencia de la gestión de las minas a las diferentes repúblicas.

La mayoría de los trabajadores de Kouzbass lo deseaba desde el comienzo. Pero los niveles de conciencia política de los mineros son diferentes. ¿Habéis discutido sobre los problemas que ello podría tener para la solidaridad entre mineros de diferentes repúblicas?.

Aún no se ha planteado, pero pienso que lo será el próximo año. ¿Está organizado vuestro sindicato por repúblicas?.

No, por el momento, pero quizá se haga. Los sindicatos oficiales están ya estructurados de esa forma. Nos acusan de querer dividir los sindicatos, pero ellos han sido los primeros en dividirlos en estructuras regionales. Esto no significa grandes diferencias para los obreros: respirar el polvo de carbón

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en el Donbass o en el Kouzbass, es lo mismo. ¿Qué plantea vuestro proyecto de convenio colectivo sobre el cierre de pozos?.

Proponemos una serie de medidas al gobierno: en primer lugar, llevar a cabo encuestas sobre la situación de las minas a fin de determinar cuanto tiempo aún podrá ser explotada cada una de ellas. Así, los mineros estarían prevenidos con suficiente antelación de lo que les reserva el futuro, y sabrían que deben reciclarse.

Pedimos también garantías sociales: subsidios de paro y, si fuera necesario, la concesión de indemnizaciones durante tres años a los mineros despedidos para que puedan coger una nueva profesión. El empleo es ahora una de las prioridades de la negociación colectiva -el proyecto de ley de la URSS sobre el empleo es muy malo-. ¿Responde a las preocupaciones de los mineros del Donbass el proyecto de negociación colectiva?

No ciertamente. De hecho, algunos mineros del Donbass no han hecho huelga debido al miedo a que sus minas fueran cerradas, aunque les hayamos dicho: "¿Qué diferencia hay de que las cierren ahora a dentro de un año y medio?. ¿No sería mejor pelear para que os garanticen algo cuando cierren?". ¿Ha elaborado vuestro sindicato un programa de reestructuración de la economía en las regiones mineras?.

Estamos creando un fondo de desarrollo y de defensa social, consagrado a todos esos problemas; eso debería permitir, por ejemplo, crear nuevos empleos en la construcción o en la industria. Hacemos eso a la vez que continuamos pidiendo al gobierno garantías en materia de empleo y seguros de desempleo. Pues todo Estado, cualquiera que sean sus objetivos proclamados, oprimirá siempre al individuo, y restringirá sus derechos. Debemos pues crear estructuras no gubernamentales. Intentamos ya poner esto en práctica en la cuenca de Tula, al lado de Moscú. ¿Estarán esas estructuras controladas únicamente por los mineros?

No, serán como grandes empresas, creadas a partir de los fondos de varios sindicatos independientes, que darán al mismo tiempo empleos a los mineros. Pero sigue siendo un proyecto. Aquí, en la URSS, nadie se dedica a seme-

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jante tarea por el momento; todo el mundo cuenta con el Estado. Eltsin explicó en el Kouzbass el acuerdo entre Gorbachov y los dirigentes de nueve repúblicas. Los periódicos dicen que primero se reunió en Moscú con los dirigentes mineros y que, alarmado por vuestra reacción, decidió ir directamente al Kouzbass.

El consejo interregional, que es el comité de huelga a escala de toda la Unión, había pedido una reunión con Eltsin. Pero éste prefirió reunirse sólo con dos representantes del Kouzbass: Golikov (presidente de la Unión de los colectivos de trabajadores del Kouzbass, ndlr) y Malykin (miembro de la dirección del SIM, ndlr).

Eltsin no fue al Kouzbas por nosotros, sino porque recibió docenas de telegramas, sobre todo desde el Kouzbass, pidiéndole una explicación sobre el "régimen de trabajo especial" que, según el acuerdo firmado con Gorbachov, debería ser instaurado en los sectores esenciales de la industria. Al enterarnos de que Eltsin había ido al Kouzbass sin quedar con nosotros, decidimos enviar allí a algunos representantes, miembros de los comités de huelga regionales. Delegados de los comités de hulga de Rostov y del Kouzbass fueron allí.

Oyeron las explicaciones de Eltsin sobre el acuerdo. No se exactamente lo que pasó, pero sus argumentos no satisfacieron a los trabajadores. Era previsible porque, después de todo, Eltsin es un político. ¿Pensais que sus promesas son realistas?

Los periódicos publicaron su decreto de transferencia de la industria del carbón a la jurisdicción de la República de Rusia. Las minas que lo deseen serán independientes y no tendrán mas que pagar sus impuestos; las otras serán subordinadas al Comité ruso del carburante y de la energia. Ese arreglo, ¿no puede dividir a los mineros? Algunas minas son más rentables que otras.

Considero que la medida de Eltsin es populista. Quizás sólo conserve bajo jurisdicción rusa las minas aprovechables y deje las otras. Veremos. Pero la amenaza de cierre de pozos es real también en Rusia, incluso en el Kouzbass. En general, soy categóricamente hostil a las recetas globales. En los años 30 hubo una colectivización total;

hoy quieren realizar una privatización total y a toda prisa, sin un estudio económico de la situación general de la industria del carbón. ¿Qué ocurrirá con las minas deficitarias? Necesitamos tiempo para estudiar estas cuestiones.

Agitan ante los mineros la perspectiva de hacerles propietarios y dueños. Pero nadie sabe lo que pasará después...

Yo les dije lo siguiente a los representantes de la mina de Raspadskaya (una de las más grandes de Rusia, ndr): "En 1989, os propusieron alquilar la mina para convenceros de abandonar la huelga; hoy, en 1991, lucháis de nuevo y os proponen transtormaros en compañía por acciones para que dejéis la lucha. ¿Por qué haréis huelga la próxima vez?. Todavía no habéis comprendido bien la primera etapa y ya os metéis en otra. Os arrojan migajas. Son consignas huecas, sin ninguna base económica, como en 1917". Es mi opinión personal y la de algunos de mis camaradas -esto nos vale a veces ataques exacerbados-. ¿Qué piensan los trabajadores de

Aquí también se dividen las opiniones. Quienes estudian estas cuestiones comprenden su complejidad, pero un obrero que ha pasado seis horas trabajando físicamente y que luego debe buscar alimento, evidentemente no se preocupa de ello. Se le dice: puede Vd. convertirse en propietario, antes trabajaba Vd. sin serlo; y piensa que quizas

Estamos desarrollando un proceso de autoeducación. No tenemos confianza en los economistas, que pueden proponer análisis diferentes y contradictorios según quién les haya pagado. Analizamos un punto de vista y luego otro; intentamos comparar y luego sacamos nuestras propias conclusiones. Pero cuando comparamos los puntos de vista de diferentes economistas, partimos siempre de los principios del sindicato, que ha sido creado para defender los intereses de los trabajadores en materia de empleo, de salarios, de salud y de seguridad. Ni el programa de Pavlov, ni el de Silaev (el Primer ministro de la República de Rusia, ndir) tienen en cuenta estos problemas; ni siquiera los mencionan.

Nuestro pequeño sindicato independiente de mineros ha forzado al Estado a reconocer que deberían existir convenios colectivos generales en todos los sectores de base. Hasta los años 30, los sindicatos soviéticos hacian tales acuerdos, luego este derecho fue suprimido. Hata 1930, aproximadamente, era el Consejo Central de los sindicatos el que fijaba el valor del trabajo, pero luego se encargó la Comisión del Estado sobre el trabajo.

Hoy, los sindicatos oficiales tienen la ocasión de recuperar ese derecho, para aplicarlo en la industria petrolera, la metalurgia, la energía, etc. Pero dadas sus concepciones tengo miedo de que desvien nuestro proyecto: sus dirigentes no saben cómo luchar para defender verdaderamente a los trabajadores, siempre han estado habituados a hacer concesiones. Hoy, anuncian que han cambiado de raíz. Ya veremos... Hablando sobre la gestión de las empresas, en vuestro convenio colectivo ¿Quién elegirá al director?.

Analizando nuestro documento, se ve que cambiaría radicalmente las relaciones en todo el país. Antes se producía por producir: produciamos armas, ayudábamos a tal o cual país, etc. Ahora el principio básico deberia ser que todo lo que se produce por la gente vuelva a ella. El salario de los obreros debería ante todo basarse en sus capacidades, sus conocimientos y el valor de su fuerza de trabajo. A este fin, habría que modificar la legislación del trabajo, así como el sistema de seguridad social y las leyes sobre la autogestión.

Nuestro proyecto de convenio colectivo no dice concretamente quién dirigirá las empresas. Precisa más bien que el Estado, que tiene el 90% de la propiedad (el resto son parcelas privadas, cooperativas y empresas privadas), compra nuestra fuerza de trabajo y tiene por tanto numerosas obligaciones hacia nosotros; debemos definir conjuntamente nuestros poderes respectivos. En primer lugar el Estado debe darnos trabajo y remunerarnos correctamente; actualmente no se nos paga durante las interrupciones de la producción, que no dependen de nosotros. Trabajamos por piezas y queremos ser pagados por horas. Pensamos que el 70% del salario debe ser horario y el 30% por piezas. El Estado debe garantizarnos un empleo y condiciones sociales y económicas decentes.

Sin embargo, no nos oponemos a que colectivos de trabajadores se conviertan en propietarios de sus empresas. Pero entonces los salarios y las condiciones de trabajo no deben ser peores que las fijadas por el convenio colectivo. Este debe aplicarse a todos los trabajadores asalariados, cualquiera que sea la forma de propiedad -privada, colectiva o de Estado. Hay que admitir que una persona trabaja para alimentar a su familia y para vivir decentemente, y no para alimentar a la familia del vecino o para realizar grandes ideas. El obrero, productor fundamental de todos los productos que existen, debe ser la piedra angular del sis-

¿Qué forma de salario proponéis?

Trabaje sobre ese tema con mis compañeros cuando era aún presidente del sindicato de Estado de mi mina (fui elegido tras la huelga de 1989). Ahora una tasa del salario base se fija por la comisión del Estado sobre el trabajo; y se incluye en el coste y el precio del carbón, que también determina el Estado. Hemos comenzado a reflexionar

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sobre cómo hacer para garantizar un

En la huelga de 1989 pedimos que el Estado pagara un precio fijo por cada tonelada de carbón.

Antes de la huelga teníamos sólo un salario base; luego estaban las primas ligadas al cumplimiento de la norma Así, si faltaban dos toneladas para alcanzar las mil toneladas recibías, pongamos, 300 rublos; en cambio, si superabas la norma recibíais 600. Pero la produccion del minero no depende so• re todo de su trabajo; las condiciones geológicas pueden ser malas, la electricidad averiarse, puede faltar material o romperse una máquina. Esto hace que trabajemos prácticamente por nada. Por tanto pedimos ser pagados a un precio fijo por tonelada, independientemente del plan. Hemos ganado, pero las autoridades intentan desvirtuarlo: ahora, recibimos un precio fijo por tonelada hasta cierto nivel, pero si ni estamos atentos los directores reintroducen solapadamente primas, normas, etc.

Luego, comenzamos a preguntarnos cómo se fijaban centralmente los salalos base, y por que nos pagaban dos hora y no seis, por ejem plo. Al acercarse el I Congreso de los mineros decidimos trabajar sobre ese tema, y continuamos en el II Congreso y luego la dirección ha seguido. Para nosotros, el salario de un minero debería componerse de cuatro elementos: un mínimo garantizado, correspondiente a la cesta de la compra, cualquiera que sean los paros de la producción; una indemnización garantizada para condiciones de trabajo peligrosas (concentración de polvo superior a la norma, presencia de metano, trabajo nocturno, calor superior a 26 grados, etc); una compensación por tiempo de transporte, limpieza, etc. -de hecho el tiempo estrictamente dedicado a la producción es de seis horas, pero te puedes pasar en total diez horas o más en el trabajo; Por último, sólo un cuarto aspecto del salario se basara en la cali-

Ahora, el que el salario dependa de la producción obliga a violar las normas de seguridad y a trabajar en muy malas condiciones, lo que provoca silicosis y otras graves infecciones. Un trabajador no se preocupa de su vida. Los sindicatos del Estado pueden hacer cerrar una empresa si no responde a las normas de seguridad; pero no lo hacen, pues saben que los mineros deben ganarse la Eldentemente, el gobierno se opondra a nuestras reivindicaciones pues plantean el problema de la organización de la producción. El Estado pretende que no puede pagar si los mineros no producen. Nosotros le respondemos

'Es su responsabilidad, señores direc tores, ingenieros jefe, responsables de gabinetes, ministro v Primer ministro.

'agamos impuestos al Estado, y hemos elegido diputados que os han designado. Se supone que sois especialistas cualificados". Se critica la compensación por malas condiciones de trabajo; porque animan a tolerar e incluso a buscar trabajos penosos y, a la vez, porque la administración deja de estar obligada a mejorar las cosas.

Por el momento, no existe ningún tipo de indemnización en las minas, y, en nuestra opinión, la dirección debería crearla. Por ejemplo, según la norma una persona no debería llevar más de 50 kilos, sin embargo, como electricista en las minas, yo he llevado viguetas de acero que pesaban 60 o 70 kilos. Las direcciones se verán obligadas a tomar en cuenta estos problemas si deben dar un suplemento salarial bastante elevado. Cambiando de tema, ¿qué relaciones tenéis con las distintas corrientes políticas?.

Nuestro sindicato se basa en principios puramente sindicales, al menos por el momento no apoya a ningún partido político. Hay también comités de huelga que no se han transformado aún en sindicatos y siguen más o menos las orientaciones de los demócratas, en el sentido soviético del término (es decir, los liberales, ndir), representados por Rusia democrática -este fenómeno se da sobre todo en el Kouzbass-. Por ejemplo, Golikov, miembro del comité de huelga de Novokouznetsk y presidente dle Consejo de los comités de huelga del Kouzbass, es un cercano consejero de Eltsin. Apoya la base las posiciones politi cas de esos comités de huelga?

En gran parte sí. Después de todo, la idea de la soberanía es atractiva. El centro nos ha despojado durante mucho tiempo. Hoy se asiste a una lucha entre los boyardos (aristócratas, ndlr) comunistas y la nueva burguesía, que ha comenzado a hartarse de servirles y quiere dirigir ella sola. Nuestra burguesia esta compuesta por gente que quiere invertir, pero cuyo único capital por el momento es el conocimiento. Han trabajado mucho tiempo para la aristocracia, al servicio de su ideología. ¿Hablas de la intelligentsia?.

Sí, de la intelligentsia, de los economistas, etc. Se asiste a un combate entre los boyardos y esta nueva burguesía. Para el movimiento obrero, es más justo hoy apoyar a esta burguesía pues, durante 70 años, la idea comunista de que "todo pertenece a todo el mundo" demostró no ser válida -aunque, en principio, es necesario un cierto grado de centralización y de planfiica-

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ción-. Se trata de decidir lo que es ra-

La nueva burguesia propone un sistema que dé a los obreros una oportunidad de cambiar su fuerza de trabajo por una suma decidida en común. Ofrece un concepto normal de la sociedad, en la que todo el mundo tiene su oportunidad -aunque la realidad de tal principio esté lejos de ser evidente-. En la lucha entre los comunistas y la burguesia, apoyamos naturalmente a ésta última, porque la idea ortodoxa y vaga de los comunistas sobre futuros gloriosos no se funda ni en la realidad ni en tuer-

Pero no hay que olvidar que, cuando la nueva burguesía acceda al poder -es un proceso inevitable, ya sea compartiendolo y coexistiendo con los boyardos, o que lo asuma sola-, aquellos cuyo único capital es el saber querrán transformarlo en privilegios materiales. En ese momento, intentarán explotarnos, eso forma parte de su sistema.

Así, si apoyamos actualmente el movimiento de los demócratas -sabiendo que es una verdadera burguesía, de orientación social-demócrata-, mos olvidar que, tarde o temprano, tendremos que enfrentarnos a él. Lo hacemos ya sobre un cierto número de ¿Sentís la necesidad de un partido de los trabajadores?.

No puedo predecir lo que reserva el futuro, pero puedo daros mi opinión personal. Para que una persona sea capaz de definir su posición política, debe haber alcanzado un cierto nivel de conocimientos y estar motivada para hacerlo. Por el momento, debemos aún conducir a los trabajadores a reflexionar sobre ello. Hoy, la mayoría de la gente se preocupa sobre todo de encontrar comida y bebida suficiente. Debemos permitir a los trabajadores percatarse de que son seres humanos. Cuando reciban un salario decente, dejarán de estar obsesionados por el dinero y tendrán tiempo para leer, se ampliará su horizonte; entonces serán capaces de definirse políticamente.

En mi opinión, la creación forzada de un partido de los trabajadores hoy sería una iniciativa utópica, que caería bajo la influencia de la derecha o de la izquierda, por ejemplo, de los marxistas ortodoxos del Frente Unido de los Trabajadores (FUT). Pero tarde o temprano necesitaremos partidos normales, un partido laborista como el británico o un partido socialista. Su necesidad se manifestará en el futuro, pero intentar crearlo ahora sería una pérdida de tiempo. La genta debe antes definirse políticamente. Parece que se está desarrollando una lucha por la propiedad en la URSS... A nivel del Estado y de las empresas, se asiste a una lucha sorda y violenta por el poder económico. Tras la huelga de 1989, se votaron leyes sobre alquileres de empresas y sobre compañías por acciones. Muchos directores porpusieron a sus trabajadores gestionar la empresa como propiedad colectiva. Este año, hemos comenzado a preguntarnos por qué un número significativo de directores era favorable a tal gestión. Y hemos llegado a la conclusion siguiente: como el nivel de conocimientos de los trabajadores en materia de derecho y de economía es muy bajo, cuando la empresa se gestiona bajo la forma de propiedad colectiva se hacen aún más dependientes de la dirección. La mina les pertenece, pero no saben cómo dirigirla.

Los directores aprovechan la ocasión de explotar la falta de preparación de los trabajadores para convertirse en dueños de las empresas; antes estaban sometidos a los ministerios y ahora son libres. Después de todo no tienen ningún interés en convertirse en propietarios legales, pues podrían quebrar. Ahora, como la empresa pertenece al colectivo de trabajadores, en caso de dificultades el director puede siempre decirles: "Es vuestra empresa. Vosotros sois los responsables"

En principio, la instauración de la soberanía de las repúblicas sobre las empresas es algo positivo; pero tiene también aspectos negativos. Las repúblicas dicen a sus trabajadores: todos somos hermanos, el centro nos roba, si tonemos todas las empresas nos haremos ricos. Se descargan así de sus responsabilidades. Las autoridades quieren liberarse de las estructuras que están por encima de ellas, y a la vez conservar sus propios marcos para dominar a los de abajo. Esto pasa en todos los terrenos. Quieren explotar nuestra igno-

La estratificación de la sociedad continúa. De hecho el capital está acumulándose ya, e irá a manos de quienes poseen conocimientos económicos. También en esto se quiere explotar ¿Piensas que los trabajadores se rebelarán cuando se den cuenta de lo que pasa?.

No lo sé. En ese momento podrá plantearse la creación de un partido.