Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Debate: La desigualdad de sexos ante la muerte

· Inprecor n.º 84, mayo de 1991 · pp. 31-34 · 3.709 palabras

La desigualdad de los sexos ante

Contrariamente a la idea que normalmente se tiene, en el planeta hay hoy más hombres que mujeres. Esto no tiene nada que ver con un fenómeno natural.

Debate la muerte ada 100 nisas, esa "superioridad pocada 100 niñas, esa cial está más que compensada por una superior mortalidad de los hombres a odas las edades (más deficiencias ad quiridas, resistencia inferior a la malnutrición y a las enfermedades, menor longevidad). Así, en las regiones en las que los dos sexos gozan de una alimentación de base y cuidados suficientes (Europa, América del Norte, Japón ), el equilibrio mujeres/hombres en la población se establece en 103-105 mujeres por 100 hombres. Por el contrario no hay más que 87 mujeres por cada 100 hombres en el Penjab y el Haryana en la India, 90 en el Pakistan, 93,3 en toda la India, 94 en Bangladesh, 94,1 en China, 94,8 en el Medio Oriente, 98,4 en Africa del Noreste y 100 en América latina(1). En el tercer mundo Asia del Sur-Este, Africa Negra y Kerala (un estado del suroeste de la India) son la excepción a esta regla, con respectivamente 101, 102,2 y 103 mujeres por cada 100 hombres(2).

Esto permite al economista y filósofo indú Amartya K. Sen concluir así un artículo reciente, titulado "Faltan más de 100 millones de mujeres": "Es sorprendente que haya recibido una atención tan insuficiente la enormidad del problema de la supervivencia de las mujeres en grandes partes de Asia y de Africa. Es extremadamente elevado el número de 'mujeres que faltan', en relación al número de ellas posible si hombres y mujeres gozaran de una atención comparable en el terreno de la salud, de la medicina y de la alimentación. Muchas más de 100 millones de mujeres no existen, simplemente, porque las mujeres son discriminadas en relación a los hombres... Estas cifras nos cuentan fríamente la terrible historia de la desigualdad y de la negligencia que conducen a la sobremortalidad de las mujeres" (3).

Hemos visto que la biología parece dar mayores oportunidades de supervivencia a las mujeres(4). Algunos investigadores pretenden incluso que habría una relación de causa efecto, "querida" por la evolución, entre este fenómeno y el nacimiento de un mayor número de niños. Sin embargo, poderosos factores socioculturales que actúan en un gran número de países, determinan un resultado inverso. ¿Por qué sucede esto? Amartya K. Sen rechaza las explicaciones simplistas, fundadas únicamente en el nivel de desarrollo económico o en la discriminación sociocultural que padecen las mujeres. Este artículo retoma una parte de su argumentación y discute sus conclusiones. La discriminación sociocultural de las mujeres Se ha pretendido que Oriente era más sexista que Occidente. Pero tal generalización no es muy aceptable. El Japón no era menos "asiático" en los años 1940 que a comienzos de siglo. Sin embargo, mientras que los censos de 1899 y de 1910 acusaban aún un déficit muy claro de mujeres, en 1940 la relación de sexos era parecida a la de Europa. Igualmente, en la mayor parte

Jean Batou del Asia oriental y del Sur Este las mujeres son tan numerosas, incluso más numerosas, que los hombres (104 a 106 mujeres por cada 100 hombres en Indochina, 101 en Indonesia, 100 en Thailandia y 99 en Filipinas).

Otra contradicción merece subrayarse. Puesto que se habla de discriminación sociocultural de las mujeres, cómo explicar que Pakistán, la India, Sri Lanka o Bangladesh, cuya población cuenta con el mayor número de "mujeres que faltan", hayan estado entre los primeros países en elegir mujeres a la cabeza del gobierno o del principal partido de la oposición. Ciertamente, estas mujeres pertenecen a la clase dominante y son las herederas políticas de un dirigente masculino (Indira Gandhi era la hija de Nehru, Benazir Bhutto la de Zulfikar Bhutto, etc.). Pero han sido designadas por una mayoría de electores.

Tomemos también la representación parlamentaria de la India. La Cámara Baja contaba con el 7,9% de mujeres antes de las últimas elecciones, que

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NOTAS. 1.- En América Latina, se encuentran proporciones más fiables en Nicaragua(96), en Panama (96,2), en la República Dominicana (97,8), en Venezuela (98), en el Perú y en Cuba (98,5), así como en Ecuador (98,8) según los datos del Anuario demográfico de la ONU, 1987. 2.- Jean Dreze y Amartya K. Sen, Hunger and Public Action, Oxford, Clarendon Press, 1989, 0. 52; Amartya K. Sen, "More Than 100 million Women Are Missing", New York Review of Books, 20 diciembre 1990, p.61 3.- Amartya K. Sen "More Than..."p.66 4.- Ver sobre esto, Ingrid Waldron, "The role of genetic and biological factors in sex differences in Mortality", in A.D.Lopez y L. T: Ruzicka (ed), Sex Differnces in Mortality, Camberra (Austr.) 1983 5.- Amartya K. Sen "More Than..."p.62 6.- Ibid. Ver también J. Kynch y AlK. Sen. "Indian Women: Well-being and Survival", Cambridge Journal of Economics, 7, 1983, pg.363-380. 7.- Word Banc, World Development Report 1990, Oxford, 1990, Cuadro 32 8.- A este propósito, ver Irene Tinker (ed.) Women and World Development, Oxford University Press, 1990 9.- Lincoln. C.Chen, Emdadul Huq y Stan D'Souza "Sex bias in the family allocation of food and health care in rural Bangladesh", Population and Develpment Review 7 (1), 1981, P.65 10.- Para la tasa de actividad de las mujeres, ver Shirley Nuss, Women in the World of Work, B.I.T. Ginebra 1989. Dreze y Sen, op.cit.p.58 proponen una clasificación similar, pero con ciertas restricciones geográficas. 11.- Janice Jiggins, "How poor women earn income in sub-saharan Africa and What Works Against them" World Development, 17(7), 1989, p 953-963. 12.- Elisabeth Croll Chinese Women Since Mao, M. E. Sharpe 1984 13.- World Banck op.cit. Cuadro 32. 14.- Nahid Aslanbeigui y Gale Summerfield. "Impact of the Responsability system on women in rural China: an aplication of Sen's Theory of entitlements", World Development, 17(3), 1989, p.344 15.- Banister, "China's Changing Population", Cuadro 4,12. 16.- Margery Wolf, "Revolution Postponed Nomen in Contemporary China", Stanforo University Press, 1984; Aslanbeigui y Sommerfield, op.cit. p.347.

han llevado esta cifra al 5,3%. En los EE.UU. la Cámara de Representantes sólo tiene un 6,4% de mujeres. Si se compara ahora la Camara Alta, la India cuenta en ella con el 10% de mujeres, ¡contra el 2% en los EEUU!. Igualmente, Amartya K. Sen añade también que tenía más colegas mujeres en Dehli que en Harvard, donde enseña actualmente(5). Lo menos que se puede decir es que, visto bajo este ángulo, la especificidad cultural de Oriente no Discriminación económica de las mujeres En el terreno económico, parece haber dos constantes indiscutibles: 1) todos la mayoría de los "países pobres" registran un "déficit" de mujeres. Sin embargo, si la primera regla es absoluta la segunda indica solamente una tendencia. En efecto, las regiones más "desarrolladas" del Sur no son siempre aquéllas en las que las mujeres están más favorecidas. Igualmente, su auge económico viene acompañado a menudo de un aumento de la discriminación, sobre todo, de cara a la mujer.

Como hemos visto antes, Africa Negra, América Latina, asi como Asia del -ste y del Sur-Este (excepto China) no presentan ningún déficit importante de mujeres. En el mismo sentido, el Penjab y el Haryana, dos Estados entre los más ricos de la India, tienen la mayor proporción de "mujeres que faltan", mientras que el Kerala, dos veces más pobre (su renta por habitante es inferior a la de Bangladesh), dispone de una relación hombres/muieres cercana a la de Europa. Más aún, el desarrollo económico de la India ha aumentado el déficit de mujeres, de 97 por cada 100 hombres en 1901, a 93 en 1971 (93,3 hoy); aunque la esperanza de vida de ambos sexos haya aumentado clara-

En China, desde las reformas económicas de 1979 que lograron éxitos importantes en el terreno agrícola, la relación de mujeres en la población ha bajado de 94,3 por cada 100 hombres, a 93,4 en 1985-1986, subiendo finalmente a 94 en 1989. Igualmente, la esperanza de vida de las mujeres, que era superior a la de los hombres antes de las reformas, es ahora inferior. Cooperación y conflicto dentro de la familia En realidad, el estatuto y el poder de las mujeres en el seno de la familia difieren mucho de una región a otra. Por ejemplo, el que posean bienes en propiedad y, sobre todo, el que ejerzan una actividad económica socialmente reconocida, refuerzan considerablemente su posición. Amartya K. Sen analiza las relaciones hombre/mujer en el seno del hogar como un tipo particular de "cooperación conflictual" (los dos ganan "cooperando", pero el reparto de las ganancias es objeto de un "conflicto" de intereses, del que las dos partes no son necesariamente conscientes) (8). Así, en general, el que la madre distribuya la comida no impide que ella misma quede en desventaja, al igual que

Aquí, la percepción del valor respectivo del trabajo del hombre y de la mujer juegan un papel capital. actividad tan "productiva" una como el otro? ¿Quién de ambos contribuye más al mantenimiento de la familia? Cada sociedad da una respuesta a este tipo de cuestiones, respuesta que a su vez modela los comportamientos individuales. La solución del "conflicto" dentro de la familia está pues ampliamente condicionada por un "falsa conciencia" culturalmente adquirida.

Empíricamente se puede observar que la asociación familiar es fuertemente desfavorable a las mujeres si: 1) no pueden contar con una renta exterior; 2) su trabajo es considerado como improductivo; 3) no poseen nada en propiedad; 4) la sociedad no reconoce la discriminación que sufren y no busca la forma de remediarlo. Los tres primeros puntos dependen en gran parte del ejercicio o no de una actividad retribuída fuera de la casa. En cuanto al último, es evidentemente muy tributario de la educación, de la organización y de la acción social y política de las mujeres.

En primer lugar, la mujer que trabaja "fuera" tiene directamente acceso a una renta, por débil que sea. Por ello goza del respeto debido a quien gana, al menos en parte, el pan del hogar. Cuando su empleo "exterior" goza de una protección social y legal mínima le garantiza incluso una cierta seguridad Subjetivamente, su experiencia en el trabajo tiene también una dimensión educativa: le permite tomar mejor consciencia de sus intereses y hacerlos valer en el seno de la familia. Hay que señalar que el conjunto de estos factores no contribuye sólo a reforzar la posición de las madres de la famiia, sino que mejora también la de sus hijas, generalmente discriminadas en relación a los chicos. En efecto, la posición de estos tiene mucho que ver con que ofrecen una mayor garantía de renta para la vejez de sus padres.

Si se comprara la tasa de actividad de las mujeres de 15 a 64 años en diferentes regiones del tercer mundo, se obtiene el orden decreciente siguiente: 1ª China (74%); 2ª Africa Negra (56%); 3ª Asia del Este/S.Este (Excepto China) (51%); 4ª América Latina (31%); 5ª Asia Central del Sur (28%); 6ª Medio Oriente y Africa del Norte (14-15%); Y si se considera ahora la relación de "la esperanza de vida" de las mujeres en

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relación a la de los hombres, estas regiones van en el mismo orden, con excepción de China que ocupa esta vez uno de los últimos lugares, y del Medio Oriente/Africa del Norte que gana un puesto (10). Una convergencia llamativa de los dos indicadores, si se tiene en cuenta al mismo tiempo los fuertes contrastes entre Africa Negra y Africa del Norte de una parte, y entre Asia del Este/S.Este y Asia Central del Sur/Medio Oriente de la otra.

El caso de Africa subsahariana es aquí particularmente clarificador. Se considera que las mujeres efectúan el 80% del trabajo agrícola, producen el 60% de los víveres consumidos y ganan más de un tercio de las rentas monetarias a disposición de los hogares rurales. Es sin duda a este papel económico de primera importancia y a sus consecuencias socioculturales, a lo que conviene atribuir la relativa igualdad de sexos ante la muerte, a pesar de la discriminación de las mujeres en otros terrenos(11). El caso de China La China de los años 50 heredó una subvaloración milenaria hacia las mujeres. En esta materia, sin embargo, la política de las nuevas autoridades ha operado un cambio bastante espectacular(12). Así, la expansión general de los servicios de salud y de las oportunidades de trabajo remunerado, así como el reconocimiento del papel económico de las mujeres, ha llevado a transformaciones socioculturales profundas. Mientras la esperanza de vida media de la población aumentaba más de 15 años entre 1950 y 1979 (antes de la introducción de las reformas), la de las mujeres progresaba más rápidamente que la de los hombres.

Desde 1979, la introducción de las reformas económicas permitió un crecimiento muy tuerte de la produccion agrícola. Si se cree en las cifras oficiales, sin duda exageradas, el producto agrícola de China se habría duplicado entre 1979 y 1986. Pero durante este tiempo las tasas de mortalidad curiosamente seguían en alza, en particular las de las mujeres. Así, la relación mujeres/hombres en la población habría pasado de 94,3 en 1979 a 93,4 en 1986 (94 hoy). Incluso está comprobado que la esperanza de vida de las mujeres al nacer ha caído por debajo de la de los hombres (69 años contra

Pero ¿por qué la esperanza de vida de las mujeres sufrió particularmente las consecuencias de las reformas económicas de 1979?. ¿Cómo explicar la combinación de un fuerte crecimiento económico con un deterioro de la condición de las mujeres? Porque el "sistema de responsabilización", generalizado tras 1983 (cada familia dispone de los excedentes que produce, más allá de las normas fijadas), si bien ha permitido aumentos de productividad apreciables, se ha desarrollado en detrimento de las garantías sociales elementales, de las que disfrutarían las mujeres en primer lugar. Por ejemplo, el desmantelamiento de las brigadas de trabajo y de las comunas rurales se ha traducido en un hundimiento de la organización sanitaria del campo.

Al mismo tiempo, la nueva organización del trabajo hacía recular el empleo femenino remunerado, y con ello el reconocimiento del papel económico de las mujeres en la sociedad: "el sistema de responsabilización desplazaba las fuentes de rentas de las mujeres, del trabajo exterior hacia las actividades a domicilio, donde ningún mecanismo permite acreditar su contribución". De 1978 a 1985, la parte de la renta neta de las hogares campesinos derivada de los cultivos individuales habría progresado del 26,8% al 81,1%(14).

Por otra parte, esta nueva inseguridad contribuía también a reforzar la preferencia tradicional por el hijo varón, como "garantía" de una renta para la vejez de los padres. En este contexto, no es extraño que las medidas autoritarias introducidas en 1979 para promover la "familia de un hijo" hayan provocado un claro aumento del infanticidio de las niñas: según ciertos autores, la mortalidad infantil de las niñas habría pasado del 37,7 por mil, en 1979, a 67,2 por mil, en 1985(15). Incluso si estas cifras parecen exageradas, la tendencia es indiscutible. Por otra parte, las autoridades lo reconocen puesto que autorizan hoy un segundo hijo si el primero es una nina. A estos tactores hay que añadir un elemento político: desde 1979 la mejora de la condición femenina ha pasado al segundo plano de las prioridades gubernamentales. Al contrario, las autoridades llaman a las mujeres a reforzar la "economía domestica" (16). Una cierta autonomía del factor cultural Ni las discriminaciones tradicionales contra las mujeres en las civilizaciones "orientales" ni el subdesarrollo explican, como tales, el gran número de "mujeres que faltan" en amplias regiones del tercer mundo. Por el contrario, hemos visto que, a desarrollo económico igual, la participación de las mujeres en tareas remuneradas reducía la incidencia de esta anomalía demográfica. ¿Una explicación más de tipo economicista? Sin duda no, en la medida en que esta participación tiene ella misma causas y consecuencias socioculturales comple-

Por ejemplo, el nivel de educación de

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17.- Dreze y Sen. op.cti. p.222; H. Qi "Do women hold up half the sky?", Beijing Review, 29 (9), 1986, p.4 18.- Citado por Dreze y Sen . op.cit. p.224 19.- Monica Das Gupta, "Selective Discrimination Against Female Children in Rural Penjab, India" Population and Development Review 13, 81), 1987,p.88 20.- Citado en Census of India, 1931, XXVIII, Trivandrum, 1932, O. 301. 21.- Sobre la política sociocultural del Kerala, ver Vivant Univers, 383, Sept-Octubre 1989, y Monthly Review, enero 1991. 22.- Anuario estadístico de Cuba 1987, p 39. 23.- Janice Jiggnins, op.cit. pp.953-963; Andree Michel, "African Women, Banks and Development. A Feminist Approach", Peace Research, 22(3), 1990, p.23-32. La situación actual del Africa subsahariana puede ser resumida por algunas cifras: 25 países bajo control de los planes del Banco Mundial y del FMI; importación del 25% de la alimentación consumida; 100 millones de personas afectadas por el hambre (de 450 millones de habitantes); 50% de las rentas de la exportación absorvidas por los intereses de la deuda; declive en un 25% del nivel de vida entre 1980 y 1990.

las mujeres juega un papel esencial en su comportamiento demográfico. Ahora bien, aunque éste esta en relacion con su integración en la vida económica activa la relación no es automática. ejemplo, hemos visto que la población del Kerala (India del SO) tiene una relación mujeres/hombres particularmente elevado (103). Igualmente la esperanza de vida de las mujeres en el nacimiento alcanza hoy 72 años (contra 67 años para los hombres). Sin embargo, la participación de las mujeres en la vida activa (fuera del hogar) no es aquí particularmente fuerte. Finalmente, su tasa de alfabetización (71%) es superior a la de todos los demás Estados de la India (media: 26%); igual que en el caso de China (56%), donde las dos terceras partes de la gente analfabeta son muje-

Es interesante señalar que esta particularidad tiene una larga historia, lo que nos lleva a contemplar el papel de la estructura familiar, sobre todo en sus relaciones con el régimen de propiedad. En una gran parte de Kerala la heren+ cia se hace por línea materna, lo que contribuye a reforzar la posición de las mujeres. Por el contrario, en el norte de la Índia, el derecho de sucesión discrimina a las chicas. Ahora bien, desde el siglo XIX: "En Travencore (parte del actual Kerala), así como en otras poblaciones del Sur, la proporción de los sexos se acerca poco mas o menos a los standards europeos. lo que no es el caso de los Estados y provincias del Norte"(18). Se ve pues que ciertas particularidades socioculturales ancestrales pueden actuar en favor de las mujeres, como en Kerala, pero pueden también representar una desventaja importante, como en China o en el norte de la In-

_a acción política (esfuerzos de los oderes públicos y grado de moviliza ción y de organización de las mujeres) es también un factor importante. En 1817, la reina de Travencore señalaba que "el Estado debia tomar a su cargo el coste total de la educación de su pueblo de forma que se evite todo retraso en la difusión de la instrucción"(20). A comienzos del siglo XX, los reinos independientes de Travancore y de Cochin, que están en el origen del

Estado de Kerala, disponían ya de una instrucción pública por delante de su tiempo. Añadamos que durante los últimos decenios de este siglo esta herencia ha sido sistemáticametne desarro-

Ilada por las tuerzas de izquierda, que han dirigido este Estado (el partido comunista accedía al poder gubernamental en 1957) poniendo precisamente el acento en la educación y los servicios de salud, a la vez que concedían una atención particular a la condición femenina (21).

El ejemplo de Cuba es también revelador de la relativa autonomía del factor político: si la relación hombres/mujeres es aún una de las más débiles de América latina, esta particularidad remonta de hecho al periodo anterior a 1959 Por el contrario, la evolución ha sido netamente favorable a las mujeres desde los años 50: 91,6 mujeres por cada 100 hombres en 1950, 94,8 en 1960, 95,1 en 1970, 97,8 en 1980, 98,8 hoy y probablemente 2000(22). Habíamos asistido a una tendencia análoga en China, antes de las reformas de los años 80.

Ejemplos como Kerala, Africa Negra, Cuba o China de antes de 1980 tienen sin duda el mérito de mostrar que el subdesarrollo no determina, ipso facto, una desigualdad de las mujeres ante la muerte. Se señalará también que perjuicios socioculturales antiguos, en el caso de China o de Cuba, han podido ser combatidos por medidas políticas salud, empleo), apoyadas por la movilización y la organización de las propias mujeres. Por el contrario, el crecimiento económico no acompañado de medidas socio-políticas apropiadas puede contribuir a aumentar las desigualdades entre los sexos, como testimonian los casos de India del Norte y de la China de los años 80.

Sin embargo, expulsad los "determinismos económicos" por la puerta, que os volverán por la ventana. Si un aumento no igualitario puede reforzar la discriminación de las mujeres, una pauperización generalizada tiene ciertamente efectos más dramáticos aún. Se ve actualmente en Africa subsahariana, donde los "programas de estabilización" del FMI y los "planes de ajuste estructural" del Banco Mundial están precipitando una miseria sin precedentes, que conduce también a un deterioro de la suerte de las mujeres: desmantelamiento de los servicios públicos con efectos inducidos sobre el empleo, la educación y la salud de las mujeres; éxodo rural y aumento del sector informal de las grandes ciudades...(23).

El margen de maniobra de los países del tercer mundo frente a uno de los efectos más dramáticos de la discriminación de las mujeres, la desigualdad ante la muerte, parece pues bastante reducido. Amartya K. Sen tiene sin embargo el mérito de mostrar que el crecimiento de los recursos globales de un país pobre no hace necesariamente recular la miseria de la mayoría de sus miembros, sobre todo de las mujeres;

para ello, hace falta al mismo tiempo asegurar su reparto más justo en el seno de la sociedad, así como de la familia. Añadamos que no se trata sólo de una exigencia moral, sino también de una necesidad política: una verdadera alternativa a la dependencia y al

"desarrollo del subdesarrollo" no podria nacer y desarrollarse sin una movilización común de la gran masa de las mas desheredadas y desheredados por objetivos unificadores, necesariamente igualitarios y feministas.