aprender a ser y hacer
El Partido de los Trabajadores (PT) brasileño se enfrenta a un momento crucial de su historia. A los drásticos cambios internacionales de los últimos tiempos se agrega la ofensiva económica neoliberal del gobierno de Collor de Melo y una situación partidaria que exige una inmediata y clara redetinición política y organizativa. De todo esto nos habla José
Brasil
"La izquierda debe
gobierno"
Dirceu, Secretario General del PI y diputado tederal. El gobierno de Collor ha pasado a la segunda fase de su plan económico. ¿En qué se traduce?
Después de 1981-1983, el país conoció una violenta recesión. EI PIB (Producto Interno Bruto) retrocedió un 4% y el PIBI (Producto Interno Bruto Industrial) un 12%. El gobierno no ha resuelto los problemas basicos de la inflación -que ya rebasa el 20% mensual- y del renovar la deuda interna públi ca (la deuda externa está, digamos, ngelada: el gobierno no pada pe n la guerra del Golfo, los acreedor extenos tampoco están encima de Brasil). No hay perspectivas de desarrollo
Ante la falta de credibilidad de su po lítica económica, el gobierno presentó la segunda versión del llamado plan Collor. Básicamente, esta segunda versión busca controlar la inflación. Para ello congeló los salarios y los precios.
Pero el gobierno maquilló esta segunda versión del plan. Presentó un contrato colectivo de trabajo a discutire en dos momentos: en enero y en ju io. En enero se discutieron el salario las demandas económicas: en julio se
Entrevista a José Dirceu, secretario general del PT va a tener diversos destinos. Una parte será destinada a las inversiones en obras sociales a través de empresas privadas, no del Estado; otra ira a inversiones industriales; y una tercera será destinada al mercado normal.
El gobierno vende, pues, la idea de la democratización: todos los capitalistas, pequeños y grandes, comparten el mismo interés; todos, tienen que aplicarse. Pero la oposición al plan fue general. Una buena parte de los empresarios no cree en la congelación de los precios. Tampoco cree en el equipo económico de Collor. Ve en estas medidas una intervención del Estado en el mercado financiero.
collor, por su parte, está tratando de ganar tiempo. Puede ser que venga con más reformas fiscales, con una reforma administrativa, con otra de política industrial. Por el momento ya decretó un "tarifazo"; un alza de precios que ya estaba programada y que es independiente del alza de los precios del petróleo. Brasil esperaba un alza de precio del petróleo del orden de los 40 ó 50 dólares por barril. Y el precio está por los 21 dólares.
Pero el problema es que el gobierno no ha hecho una reforma fiscal de verdad. Consiguió aumentar la recauda ción de impuestos a través de otros medios. Pero no hizo una reforma fis. cal. Y este es un problema serio para la reforma administrativa y del Estado que se necesita en Brasil.
El gobierno hace una propaganda muy grande sobre la privatización, sobre la desreglamentación de la economía, sobre la apertura al exterior. Pero no hay espacio internacional para la apertura. No se puede hablar de desre-
Aspecto de una reunión del I encuentro de partidos de América Latina y el Caribe glamentación con recesión. Por mucho que lo busque, el gobierno todavía no alcanza a concretar su política de privatización. Porque, ¿quién va a comprar las empresas? Mientras no se solucione el problema de la deuda externa, el capital extranjero no tiene interés en comprar empresas brasileñas. Por su parte, el capital nacional está tocado por altas tasas de interés. Toda la política del gobierno está basada en altas tasas de interés. Por eso es que, en cierta manera, ha podido controlar la economía y renovar diariamente su deuda interna. Pero la política del gobierno está agotada. No hay alternativa. Y lo que agrava esta situación es que Collor viene gobernando con medidas provisionales. Pero no se puede gobernar con este tipo de medidas. La Constitución no le da derecho a gobernar así. De entrada, esto implica el riesgo del totalitarismo. Demuestra que equipo del gobierno tiene audacia, tien voluntad política. Pero también demuestra que el plan Collor se ha agotado. Creo que Collor busca ganar tiempo para hacer otra política económica. Esta no es la política definitiva. ¿Cuál ha sido la reacción del movimiento obrero a estas medidas gubernamentales?
El movimiento obrero, a través de las centrales sindicales, se ha opuesto a este plan. Incluso Fuerza Socialista, una corriente pro-gubernamental, lo ha hecho. Ya ha habido manifestaciones contra la recesión, el desempleo y la guerra baio la dirección de la CUT (Central Unica de los Trabajadores) у de otras confederaciones obreras. Los partidos políticos también están participando. Incluso algunos sectores del PMDB (Partido Movimiento Denicrático Brasileño), que disputa terreno a la iz-
En el parlamento el gobierno no tiene apoyo de los partidos de oposición, excepción hecha del PCB (Partido Comunista Brasileño), que dijo que había que estudiar la reforma gubernamental al sitema financiero.
La opinión pública en general, los trabajadores, las amas de casa, tienen la opinión de que la recesión va a aumentar y de que la situación se va a agravar. No creen en la política económica. Pero eso no se ha traducido en oposición política, en movilizaciones, huelgas generales. Todavía no se trata de manifestaciones masivas. Todavía no hay una participación popular. Las huelgas que se han realizado han tocado, sobre todo, a los sectores industriales. Para el 15 de marzo, día del primer año de gobierno de Collor, está planteada una jornada nacional de lucha, con manifestaciones y, tal vez, una huelga nacional. ¿Por qué el descontento popular no se ha traducido en movilizaciones masivas, sobre todo después del avance electoral del PT?
Creo que el PT tiene una gran responsabilidad en este hecho. EI PT lleva varios meses inmovilizado, sin acción política.
Y en esto confluyen cuatro elementos. El primero tiene que ver con los procesos electorales. Hubo actividad electoral en 1988, en 1989 y en 1990. Tres procesos electorales seguidos. Esto nos trajo problemas organizativos, políticos e, incluso, ideológicos.
El segundo elemento es más grave aún -al menos así lo creo yo- y tiene que ver con las consecuencias de administrar grandes ciudades y, prácticamente, con que se gobierne en Brasil (porque Sào Paulo es una ciudad de 12 millones de habitantes, con un peso muy grande sobre la política del país).
El tercer elemento tiene que ver con los problemas del núcleo dirigente del partido. Creo que la dirección del PT tiene una debilidad orgánica muy grande. El PT ya no es un partido adecuado a las actuales tareas políticas nacionales. La estructura de dirección, de reflexión, de elaboración política, de extructuración desde la base, de comunicación interna, ya no sirve para el periodo histórico que está viviendo ahora el PT. Debemos cambiar radicalmente al parti-
Finalmente, el cuarto elemento tiene que ver con las consecuencias de la crisis del socialismo. ¿Cómo relaccionan su participación en las alcaldías, su intervención parlamentaria y la lucha sindical o en el
Decía que tenemos que cambiar radicalmente al partido. Hay una crisis de distribución de cuadros muy grande. La administración de la ciudades devoró decenas de cuadros de primer nivel, centenas de cuadros intermedios y miles de cuadros de acción, que antes estaban a la cabeza de sectores obreros, campesinos, estudiantiles, de mujeres, etc. Hoy en día muchos de nuestros cuadros son diputados o consejeros municipales. Tenemos 82 diputados en 21 estados, 35 diputados federales
Evidentemente, consideramos que el frente institucional (el parlamento, el gobierno) es fundamental. No se puede convencer a la gente que la izquierda, que los socialistas, tenemos alternativas si no somos capaces de poner en práctica la acción politica que pregonamos. Para resolver su crisis de credibilidad, la izquierda no sólo debe defender el nivel de vida de la gente, el salario, las libertades civiles y democraticas, sino, además, ser y hacer gobierno.
Pero hasta ahora el PT no ha sido capaz de sacar un plan de movilización, de organizar un foro de fuerzas de la sociedad civil, los partidos y los sindicatos, de elaborar una plataforma de reivindicaciones inmediatas y proponer un plan de emergencia económico alternativo al plan Collor. Esto es lo que ha creado el vacío que Brizola y el propio Collor han venido a ocupar.
Esta es la conclusión que la dirección nacional del PT sacó en su última reunión. Ya hemos elaborado un plan de
viaje para Lula. Lula va a visitar las capitales de los estados. Vamos a hacer público un manifiesto con una propuesta de plan de emergencia. Vamos a organizar conferencias, mitines, manifestaciones y vamos a procurar organizar un movimiento de oposición desde la calle, de movilización político-social contra la política del gobierno. Recientemente la CUT participó en negociaciones con el gobierno. ¿Aceptó la idea de un pacto en el marco del "consenso nacional" que Collor busca instaurar?
Hay que precisar que la CUT fue a un entendimiento con el gobierno, que no es lo mismo que ir a un pacto. Porque la dirección de la CUT presentó una plataforma radical y denunció la política y las intenciones del gobierno Aun así, creo que debio combinar esta actitud con una política de movilización que no hubo.
Ahora la situación es otra. Ahora el gobierno va a intentar llegar a un entendimiento nacional aprovechando la toma de posesión de los gobernadores electos o finales de 1990 y que entran en funciones entre el 1 de febrero y el
Pero este año el PT tiene un cuadro político mejor definido. Este año no hay elecciones en Brasil. Podremos, así, consagrarnos a las cuatro grandes tacongreso primera es la realización del partido, que deberá en frentar el análisis de la situación histórica que vivimos a partir del Congreso de 1987, la realidad abierta a partir de gobierno de Collor, la nueva realidac nternacional, la cuestión del socialismo la reorganización del partido. La segunda gran tarea es enfrentar la cuestión de las administraciones municipales. La tercera es la reorganización del partido en sí. La cuarta y última gran tarea es qué hacer con nuestros 82 diputados Ya que lo tocas, ¿cuál es el prime las organizaciones barriales sienten como suyos a los candidatos que elegimos; y éstos no se ven como representantes de los sectores populares. Aquí hay un problema de relación y una seria contradicción. Sin una acción articulada con los movimientos sociales, nuestros camaradas no tienen la fuerza necesaria para imponerse en los conque en casi todos los casos somos mi-
Muy a menudo, los militantes y dirigentes locales del PT que no están en los consejos municipales carecen de una comprensión clara del hecho de que es su partido el que está a la cabeza de las instituciones locales. Pasó mucho tiempo sin que el partido asmiera que es el gobierno o que comparte
Se pasó mucho tiempo en errores de discusión.
Por otra parte, cometimos errores administrativos. Todas las ciudades las heredamos prácticamente en quiebra, con máquinarias administrativas muy infladas, con bajos salarios, con mucho sabotaje gubernamental, con demandas sociales muy grandes. Todo esto trajo una situación tal que, incluso, mucha gente ya no creía más en el PT, en su capacidad para resolver los problemas. Y los alcaldes eran muy criticos y se mostraban muy decepcionados del partido. Se presentó una situación muy grave. Por un lado, los alcaldes; por otro, el partido. Parecía que éramos enemigos. Pero ahora estamos traba-
Yo creo que todo partido que va al gobierno necesita un organismo político que evalúe y discuta su política gubernamental cada tres, cada seis meses, y que, sobre esta base, dé directrices. El partido no puede ser gobierno. El partido tiene que separarse del Estado. Este fue un error que cometimos en muchas alcaldías. El ejecutivo municipal del partido asistía a las reuniones del secretariado del municipio. Esto no puede ser así. Hay que tener un mecanismo político, hay que tener institutos de estudio que establezcan relaciones con los dirigentes sociales, con los técnicos profesionales, con los cuadros intermedios del partido para elaborar una política pública de salud, de transporte, etc. Y esto no es reformismo. Si usted hace la disputa institucional, si usted va a gobernar, tiene que responder a las demandas sociales. Y en este terreno, la izquierda brasileña tiene una gran experiencia en los últimos 10 ó 15 años. Contar con organismos de dirección y con políticas gubernamentales puede ayudar a resolver el problema de la falta de experiencia, de la falta de cuadros, etc.
En definitiva, tenemos que tener gobiernos competentes, que respondan a las demandas sociales de los brasileños y que expliquen los límites con que se encuentran. Pero también tenemos
que tener gobiernos que desnuden al Estado, que arranquen espacios para la participación popular y que creen movimientos sociales políticos.
Enfrentamos desviaciones administrativas graves por parte de los alcaldes. Pero también está presente la incapacidad del partido para asumir el gobierno. Y nosotros tenemos una gran responsabilidad en esto. Tarde o temprano, el PT va a gobernar grandes estados. Y este es el desafío que hay que asumir; cómo desarrollar la lucha de clases. El acto de gobernar tiene que ser tomado como un acto de lucha de clases. Pero, a pesar de la lucha de clases, hay que ser capaz de gobernar. Este es el problema que los revolucionarios latinoamericanos deben entender. Si no entienden esto, pierden la disputa ideológica con la derecha. Los problemas que abordabas también se discuten en las filas del FSLN a la hora de hacer el balance de diez años de revolución. ¿Cuál fue el impacto de la derrota electoral del FSLN en Brasil y, en particular,
Nosotros tenemos, por así decirlo, una mala costumbre. Somos un partido que responde a los patrones políticos y culturales de Brasil. Somos altamente intenacionalistas y solidarios con los procesos revolucionarios de El Salvador o de Nicaragua, con la revolución cubana, con Solidaridad en Polonia. Y somos así por la herencia de la izquierda que confluyó en el PT y por el trabajo de la CUT. Pero, por otro lado, somos un país con problemas muy grandes, con una fuerte diferenciación respecto al resto de América Latina. No tenmos una relación muy directa con otros paí-
Nunca pusimos a Cuba o Nicaragua como ejemplo, como modelo. Dada la dimensión de Brasil, ni uno ni otro pueden ser tomados como ejemplo, como modelo. En cierto sentido, escapamos a las consecuencias de la derrota del FSLN. Aun así, el impacto fue demasiado grande. Y lo fue porque coincidió con la caída del Muro de Berlín y con la caída de los gobiernos del Este, sobre todo con la conversión de la RDA en país capitalista. Sumando la derrota sandinista a lo que pasó en los países de Europa Oriental, el impacto sobre la militancia fue muy grande. La dirección del PT todavía no tiene la dimensión exacta del impacto de estos acontecimientos sobre su militancia.
A esto hay que agregar la situción interna de Brasil, la derrota electoral de Lula y la ofensiva político-ideológica de Collor de Melo -las medidas de apertura y privatización, y la apología del mercado y del capitalismo presentados como factores de bienestar social y de
La derrota del FSLN tiene para nosotros una doble enseñanza. Por un lado, quiere decir que los revolucionarios somos demócratas, que somos capaces de perder las elecciones y de dejar el gobierno. La derecha jamás ha hecho eso. Pero, por otro lado, hay que decir que los sandinistas perdieron el gobierno fundamentalmente por el cerco del imperialismo, por el bloqueo, por
Creo que no se pueden poner los errores de la dirección sandinista entre las causas de la derrota electoral. Es evidente que hubo errores: en las negociaciones para la paz, en la conducción de la política económica, en cierta indefinición estratégica. Pero, en definitiva, es difícil sobrellevar una situción nacional como la nicaragüense en medio de una situación internacional como la que vivimos. Chamorro tampoco ha podido resolver los problemas. En su documento "El socialismo petista" ustedes abordan el problema de la democracia, tanto de la democracia directa como del sentido y los alcances de los procesos electorales para la lucha revolucionaria.
En América Latina, la cuestión de la democracia debe ser tomada como un arma político-ideológica de combate a la derecha y al imperialismo. Todo lo que pasó en Europa Oriental y todo lo que pasa en América Latina constituye una importante fuerza material. La idea del sufragio electoral, la idea de que los partidos políticos deben ser libres, la idea de que la prensa debe ser libre, la idea de que debe haber derecho huelga, la idea de que las riquezas nacionales no pueden estar en manos de unos cuantos privilegiados, todas estas ideas nos favorecen.
En América Latina debemos ver el problema de la democracia de una manera positiva. El proceso general en Una movilización del PT
América Latina es positivo: las elecciones en México, las elecciones en Colombia, las elecciones en Chile, incluso las elecciones en Perú, donde ganó la derecha. Porque para que la derecha saque adelante sus planes económicos, de reestructuración, de reforma del Estado, tiene que hacer a un lado los derechos políticos y sociales, tiene que hacer a un lado la democracia y crear instrumentos de represión.
Por todo ello debemos dar una mayor importancia a la lucha por la democracia, a los planteamientos democráticos, a la concepción de la democracia socialista. No basta con decir que somos partidarios de una democracia di-
Los revolucionarios no debemos subestimar el sufragio universal, la libertad partidaria, las elecciones, el parlamento. Siempre sostendremos que el parlamento es un instrumento para legitimar un gobierno. Pero cuanta más libertad política y partidaria haya, cuanto más democraticemos el parlamento como instrumento de ejercicio del poder más adoptaremos una lucha
La tradición del PT se nutre de la lucha por la democracia. Pero, a pesar de nuestra historia, la gente cree que el socialismo del PT es el socialismo que fue derrotado en Europa del Este. Debemos, pues, asumir el problema del socialismo y de la democracia de una manera directa. Debemos dialogar con el pueblo sobre eso. Y la mejor manera de hacerlo es gobernando. Cuando actuemos en el parlamento, en el sindicato, en la asociación barrial, en el movimiento de negros, de mujeres, tenemos que tener una acción política tal que la gente se de cuenta por los resultados, por la ética y por la actitud democrática. Si no ligamos todo eso -la acción política y la utopía- la gente no va a
La izquierda latinoamericana enfrenta este problema y tiene que dar una res puesta. Y sólo puede ser dada si somos capaces de presentar una política económica de transición hacia otras formas de organización económico social, democrática. No basta decir que la democratización, que la socialización de los medios de producción, que la planificación, que los productores van a poder distribuir la riqueza creada. Esto casi no significa nada. Tenemos que presentar politicas economicas precisas. Hay que presentar propuestas de democratización de los medios de co municación, de la educación, de los servicios públicos, del poder político del parlamento. Que la gente se dé cuenta que es la sociedad la que va en dirección a sus intereses de libertad y bienestar. A través de la práctica tenemos que transmitir a la gente la idea de que no es el partido el que gobierna, sino la sociedad. Nosotros no queremos gobernar Brasil, ni ustedes sus países. Sólo somos un elemento político que va a trabajar para que la socielad tenga capacidad de democratizar la economía, de autoorganizarse.
Evidentemente, la izquierda latinoamericana debe enfrentar el problema de cómo llegar al gobierno. Por eso es importante discutir más sobre el socia• lismo. Para la izquierda latinoamericana es importante lo que esta pasando er Europa del Este. No sólo porque el es talinismo está siendo derrotado y porque se está creando una nueva situación política (aunque resulte, por el momento, favorable al capitalismo). Es importante, también, por el acción de los movimientos políticos; por la movilización de los pueblos para derrotar a los gobiernos; por la disputa política en juego. Ahí hay esperiencias muy ricas para las clases políticas latinoamericanas: la importancia de las manifestaciones pacíficas, la importancia de la cultura, la importancia de los medios de comunicación, la importancia del voto gobel mundo de como se de las servir como ejemplo para América Lati na. Alquien puede decir que estoy loco ue qué tiene que ver lo que pasó el lungría o en Checoslovaquia con l que puede pasar en Brasil. Pero algo tiene que ver. Porque quiere decir que si usted consigue capitalizar el sentimiento nacional, si usted consigue crear un movimiento social, si usted consigue crear la idea de que la socie lad debe subsistir al gobierno, si usteo consigue elaborar propuestas sobre un modelo de organización económica y social... usted puede apoyarse en una importante fuerza material y generar grandes cambios. Estas preocupaciones estuvieron presentes en la reunión de Sào Pau-
Sí, yo creo que la reunión de Sào Paulo tiene una gran importancia. En primer lugar, porque en el momento en que la propaganda hablaba de la superioridad del capitalismo, del fin del marxismo y del fin de la historia, las organizaciones de izquierda nos reunimos en Sào Paulo y asumimos que en América Latina hay una alternativa política socialista, antiburocrática y democrática. Sin compartir el modelo de Europa Oriental y la Unión Soviética, denunciamos al capitalismo, la deuda externa, la miseria, la recesión en América Latina, las dictaduras, la invasión a Panamá. Tomamos, pues, una actitud ofensiva. Reconocemos nuestros problemas políticos. No creemos tener una respuesta, una solución al problema del socialismo. Pero tampoco nos quedamos con los brazos cruzados o asumimos una posición de "centro".
En segundo lugar, el Encuentro de Sào Paulo es importante porque en estos momentos las actividades internacionales son muy importantes. La guerra del Golfo está ahí para confirmarlo. Entendimos la necesidad de la acción internacionalista, de la acción solidaria. No se puede dar la lucha sin este tipo de acciones.
La intención es retomar todo esto en México. Tenemos problemas para organizar la reunión de México: problemas de agenda, problemas de perfil de la reunión, contradicciones políticas y elecciones en varios países, nuevas organizaciones políticas, temores, presiones muy grandes de la opinión pública y de la prensa contra Cuba y contra cualquier idea que sea socialista. Pero vamos a trabajar para hacer la reunión. Creo que el temario debe incluir la guerra del Golfo, la situación de Cuba, la integración económica de América Latina y la experiencia de la izquierda en varias áreas: la sindical, la institucional, la de construcción de partidos, la del
Nosotros (Lula, Marco Aurelio García y yo) estamos trabajando en la idea de organizar una conferencia internacional sobre Cuba. Esto depende, en mucho, de la iniciativa política del gobierno cubano. Pero creo que es necesario pensar en esto. La situación de Cuba es muy grave: el bloqueo económico, la agresión política y diplomática del gobierno estadunidense, la situación interna, el aislamiento, la estructura política
12 de febrero de 1991