Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Guerra del Golfo: Vencedores y vencidos

· Inprecor n.º 83, abril de 1991 · pp. 4-10 · 4.419 palabras

En la guerra del Golto, ha llegado la hora de los balances. El mas terrible, el del coste humano de la "Tormenta del

Desierto" más asesina que jamás haya tenido nunca lugar, tardará aún en poderse hacer. Pero ya se puede atirmar que se citra en decenas de miles de muertos, quizas inciuso cien mil o más, y en centenas de miles de personas heridas tisicamente o materialmente (sin abrigo y sin recursos). En cuanto a las personas de todas las edades afectadas psicológicamente como consecuencia de esta experiencia espantosa, y sin precedentes en la historia, de esas seis semanas de bombardeos densos y sin interrupción (ia razon de más de una operación aérea por minuto!), se cifran

NOTAS . Inprecor (edición internacional) nº 323, i e febrero de 1991 2. Inprecor n° 322, 18 de enero de 1991. El experto militar israelí Zelev Schiff ha emitido recientemente un juicio idéntico sobre la posibilidad que había, para el ejército irakí de resistir a la ofensiva de la coalición atrincherándose en Kuwait City (International Herald Tribune, 20 de febrero de 1991). 3. International Herald Tribune, 26 de febrero de 1991.

Guerra del Golfo

VENCEDORES

Y VENCIDOS

ciertamente en millones. Los estragos debidos a la guerra han aunque posteriormente tengan que ser rectificados, puesto que comportan elementos que son, esencialmente, variables: los diferentes balances políticos de los principales protagonistas de esta espectacular inauguración del último decenio del siglo XX. Mas allá de una victoria militar Comencemos por el más poderoso: los EEUU. Cualesquiera que sean sus consecuencias a largo plazo, dificilmente ponderables hoy, la victoria conseguida por el imperialismo americano en esta muy deseada guerra, va desgraciadamente mucho más allá de una victoria

Salah Jaber militar sin sorpresas, casi sin peligros y ciertamente sin gloria merecida.

Schwarzkopf no se parece más a Montgomery que Saddam a Rommel. La victoria guerrera de la coalicion ha sido obtenida esencialmente, en un 95% se podría decir, por su fuerza de choque aérea y balística. En ese terreno su superioridad era tan aplastante que se convirtió en exclusiva a partir de los primeros momentos del conflicto. Dejando aparte algunos miserables misiles Scud cuya relación tecnológica Tomahawk y Patriot americanos es casi la de las V2 alemanas de la Segunda Guerra Mundial, Irak ha sutrido, sin posibilidades de respuesta, un diluvio inigualado de hierro y de fuego que hubiera acabado con cualquier ejército de tierra sometido al mismo tratamiento, y en las mismas condiciones. En ese sentido, la victoria de la ofensiva terrestre de la coalición era, tras más de cinco semanas de bombardeos intensivos, apenas más "heroica" que la misión de sus aviadores que confesaban cándidamente que tenían la impresión de divertirse con videojuegos de guerra. El ataque del 24 de febrero de 1991 no era, por otra parte, puramente terrestre, sino un asalto aero-terrestre combinado, en el que la carga tipo "Apocalipsis Now" de los helicópteros Apache, "asesinos de tanques", se ha añadido a los bombardeos mantenidos por aviones y misiles. La táctica seguida no tenía nada de genial ni de original: un remake años 90

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de la blitzkrieg del Estado Mayor de la Wehrmacht nazi, con la inmensa ventaja del dominio absoluto del cielo, hecho totalmente decisivo por la configuración desértica del teatro de las operaciones.

Incluso si Bagdad hubiera, a pesar de todo, podido ser informado (por los militares soviéticos, por ejemplo) del movimiento de las tropas adversarias preparando la "gran sorpresa" prometida por

, es decir el avance mucho más lejos de lo previsto al Oeste y al Norte de las fronteras de Kuwait las fuerzas irakíes no habrian podido, sin embargo, efectuar las contramaniobras necesarias. No sólo porque sus sistemas de comunicacion y de mando estaban extremadamente desorganizados sino también, y sobre todo, porque les era estrictamente imposible moverse sin cobertura aérea. Esas fuerzas no han tenido otra elección que sufrir pasivamente, y dolorosamente, el infierno que se ha abatido sobre ellas durante El infierno "quirúrgico" ¡Y qué infierno! Tras las dos primeras semanas de bombardeos, con resultados discutibles -sobre todo vista la incursión irakí en Khafji, en territorio saudí el 30 de enero- los EEUU pasaron a una etapa superior de violencia, en la tradición de lo que, desde Vietnam, se llama "escalada". Como se podía prever (1), los bombardeos americanos se han hecho cada vez menos "quirúrgicos" y cada vez más destructores, con un aumento de la utilización de los B-52". La "alfombra de bombas" (carpet-bombing) ha actuado sistemáticamente sobre las tropas amontonadas en Kuwait y en el sur de Irak, con la utilización de armas falsamente llamadas "convencionales" las más terribles: las bombas de fragmentación, las "megabombas" (7 toneladas) llamadas "daisy cutter", las bombas de napalm y las bombas aerosoles CBU (Cluster Bomb Unit).

Esos ingenios de muerte, en particular las CBU ya utilizadas en Vietnam, son más terribles que el gas: las máscaras pueden proteger contra éste, pero no contra la espantosa onda de choque y de fuego de explosiones comparables, desde este punto de vista, a mini-bombas atómicas, sin efecto radioactivo. La hipocresía, como en Vietnam, llegaba puntual a la cita. Allí se trataba sólo de abrir algunos claros en la jungla; esta vez, sólo se trataba de limpiar de minas el terreno y de incendiar trincheras lle-

Tras tres semanas de tal tratamiento, posteriores a dos semanas apenas mejores, ¿qué ejército habria sido capaz de combatir, además, a ciegas? Ciertamente, Saddam Hussein tiene más razones para acusar a los coaligados de ser cobardes, que han evitado el enfrentamiento terrestre para beneficiarse al máximo de su supremacía absoluta en golpear a distancia, de las que Bush tiene para estar "orgulloso" de sus solda dos. Pero hacía falta ser muy estúpido para creer que por orgullo caballeresco, la coalición iba a privarse de explotar al máximo su ventaja decisiva: deseaba evitar los combates terrestres, esperando al comienzo que los bombardeos acabasen con el régimen irakí y con su

El resultado es que la guerra que acaba de terminar ha sido la más tecnológica, la más capital-intensiva de la historia. Nunca la determinación de las tropas ha jugado un papel tan limitado, tan marginal como en la agresión llevada a cabo por la coalición contra Irak. ¡Qué cambio para Bagdad después de la "olas humanas" iraníes, miserablemente equipadas, de la guerra de los ocho años!. Era muy ilusorio sacar de ésta conclusiones para aquélla. Es lo que tanto la propaganda imperialista sobre el "cuarto ejército del mundo", inflando a voluntad la importancia de la "amenaza para el orden mundial", representada por una fuerza que Washington había decidido abatir, como la propaganda baasista irakí exaltando la invencibilidad de sus tropas aguerridas contra un enemigo superior El finai del "sindrome de Vietnam" La victoria militar de la coalición no dejaba lugar a dudas para quien no se dejara atrapar en esa engañifla. Era conocida por adelantado, por la desproporción de las fuerzas entre Irak y los EEUU. No hemos dejado de afirmarlo, excluyendo incluso, desde el comienzo de la ofensiva aérea, que las tropas irakíes tuvieran la determinación de resistir, lo que hubieran podido hacer en las zonas urbanas (2). No nos haciamos ninguna ilusión sobre ello, sabiendo la naturaleza del régimen de Bagdad y sus relaciones reales con su población. Es por ello que la debacle del ejército irakí no nos ha cogido de sorpresa. El triunto americano no deja de tener por ello una enorme significación: Bush ha podido mantener su promesa, no ha sido "otro Vietnam". El New York Times puede incluso afirmar, con razón, que Vietnam, dicho de otra forma, lo que se ha llamado el "síndrome de Vietnam", ha sido "enterrado en el desierto irakí" (3). Y así ha sido, militar y psicologicamente.

La terapia colectiva que ha representado esta guerra para el consenso ideológico imperialista en los EEUU, tanto para la moral del Ejército como para el condicionamiento psico-político de la población no necesita comentarios. También desde este punto de vista, entre muchos otros, esta guerra es la co-

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4. Inprecor nº 320, 7 de diciembre de 1990. 5. Newsweek, 16 de febrero de 1991.

6, Inprecor n° 314, 14 de septiembre de

7. International Herald Tribune, 28 febrero 1990. 8. Señalemos, de paso, que los medios de comunicación imperialistas, sin embargo masivamente presentes en Arabia Saudí desde el 2 de agosto de 1990 y prontos a apiadarse de la suerte de los trabajadores que abandonaban Kuwait e Irak tras la invasión del primero por el segundo, casi han ignorado el millón de trabajadores yemenitas y los centenares de miles de palestinos expulsados del reino integrista. También han silenciado la prohibición de salida a otros que, muy numerosos, querían volver a su casa esperando la resolución de la crisis. Otra ilustración, entre muchas, de la gran intoxicación de la opinión pública de los países imperialistas. 9. Inprecor nº 320, 7 de diciembre de 1990. 10. Newsweek, 25 febrero 1991.

ronación del reganismo. Washington debe dar las gracias al déspota de

Bagdad: enemigo detestable perfecto, ha proporcionado además al imperio americano, al invadir Kuwait, una ocasión ideal para una demostración de su fuerza, y, además, con un consenso nacional y mundial inesperado.

Al silenciar el número verdadero y terrible de las victimas, por las necesidades de su intento de mistificación de las masas iraquíes y árabes, Sadam Husein ha acreditado el mito imperialista de la guerra "quirúrgica" y "limpia", privando al movimiento antiguerra en los países de la coalición de un argumento moral fun-

En el terreno militar, el aplastamiento de Irak ha confirmado decisivamente la nueva doctrina del Pentágono, elaborada precisamente en reacción al traumaEl heredero de Reagan. Haciendo sus pruebas contra Irak, esta doctrina corrobora retrospectivamente as opciones de Reagan en materia d rmamento hipersofisticado, fuertement contestadas en su tiempo por sus costos prohibitivos respecto a su posibl tilidad. Ken Adelman, director del cor trol de los armamentos en la administralido gozar de estas victorias en el Golfo en 1991" (5). Atribuye estos éxitos a l que llama las "Cuatro S": "stealth, sealaunched cruise missiles, SDI-like defenses and space systemes " (aviones furtivos, misiles de crucero lanzados desde el mar, misiles antimisiles del tipo "guerra de las estrellas" y satélites espías"). La experimentación de estas armas en el Golfo proporciona un importante argumento al Pentágono para las próximas batallas presupuestarias. El prestigio alcanzado por el caza F-117A (100 millones de dólares cada uno), llamado "furtivo" porque es invisible al raservira por ejemplo, para justificar la producción del bombardero "furtivo" B-2 (jentre 850 millones y mil millones de dólares cada uno!).

Sin embargo, es cierto que las decisiones reaganianas eran más contestadas por razones económicas que por razones militares. Desde este punto de vista, la forma misma en que la guerra contra Irak ha sido llevada, sin mirar en gastos debido a la gran importancia de o que estaba en juego, apoya las propuestas más costosas. La huída hacia adelante presupuestaria de la administración americana en el terreno militar se encontrará justificada a expensas de los presupuestos sociales, con una racionalidad económica en última instancia. La guerra del Golfo ha establecido sólidamente, en efecto, la producción de bienes y servicios militares como un sector en el que la supremacía de los EEUU, seguidos de lejos por Francia y Gran Bretaña, es absoluta.

Como una buena parte de los servicios armados americanos y de los bienes que consumen está financiada por otros gobiernos -las monarquías petroleras árabes, Japón, Alemania y algunos otros-, pasa del terreno del consumo público interno, que aumenta el déficit presupuestario crónico, al de la exportación, que mejora la balanza de pagos. Más generalmente, la supremacía político-militar de los EEUU se pone en la balanza para compensar su declive económico relativo. Hemos descrito esta problemática, desde las primeras semanas de la crisis (6), subrayando igualmente que, para los EEUU, lo que interesaba era asegurar el control, más leo. Y esto, por la hegemonía sobre estos Estados petroleros muy particulares -la banda de los cuatro: Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Arabes y Qatar- cuya función específica es "reciclar los petrodólares" en las economías imperialistas o en su beneficio. Petrodólares y recesión. La evolución de la coyuntura económica mundial confirma el alcance considerable de este último aspecto. A los años marcados por el exceso de liquidez (en la lógica del mercado capitalista), ha sucedido desde 1990, un período de contracción de las disponibilidades mundiales de capitales. La anexión de la República Democrática Alemana (RDA) por la República Federal de Alemania (RFA) absorbe ya, y por varios años, las capacidades de financiación alemanas. Los problemas financieros y bursátiles de Japón, que se añaden a las incertidumbres de la economía mundial con la recesión en los EEUU, se traducen ya en una fuerte reducción de las exportacions japonesas de capitales, sobre todo a largo plazo. Esto en el preciso momento en que las necesidades en capitales de Europa del Este se estiman en 300 mil millones de dólares para los cinco próximos años y las necesidades de los EEUU en financiamiento exterior se es timan en unos 100 mil millones de dólares sólo para el año 1991 (7). En este contexto global, estas proveedoras de capitales "excedentarios", que

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se cifran en decenas de miles de millones de dólares, que son las monarquías petroleras arabes adquieren una importancia muy grande para el imperialismo, y singularmente para el más ávido de capital, el imperialismo americano. Imponiéndose como "escudo" principal e irremplazable de estos regimenes, éste se ha garantizado la parte del león en las diversas formas del "reciclaje" de los petrodólares, en detrimento de todos los que le hacen la sus aliados en los combates. La racionalidad capitalista de las decisiones kuwaitíes en materia de inversiones en el exterior, las veleidades de los sauditas y de los emires de actuar según criterios económicos de la misma naturaleza, ceden por bastante tiempo

La una prioridad de orden político-militar concedida a los EEUU, un poco de la forma de una obligación de vasallos hacia su señor soberano en un sistema feudal.

Sin embargo, en lo que se refiere a las monarquías petroleras no afectadas por las destrucciones, sus capacidades subjetivas, si no objetivas, de importación de materiales y equipos civiles se han recortado mucho. Tras la experiencia kuwaití, estas monarquías estarán inclinadas menos que nunca a aumentar la masa de los trabajadores que residen en su territorio. Así, tanto el millón de trabajadores yemenitas, expulsados de Arabia Saudí aprovechando la crisis -y con el pretexto de castigar al gobierno de su país de origen por su negativa a unirse a la coalición antirakí-, como los centenares de miles de palestinos, expulsados bajo una u otra forma de los emiratos del Golfo en razón de la solidaridad de su pueblo con Irak (8), o los que, de cualquier origen, huyeron de Kuwait, no serán reemplazados mas que parcialmente y sobre todo por trabajadores egipcios, para recompensar al régimen de Mubarak por su papel en la coalición.

Con excepción de Kuwait, las principales formas de "reciclaje" de los petrodólares de las otras tres monarquías serán, por un lado, las inversiones de todo tipo -sobre todo por la adquisición de Bonos del Tesoro americano, que permiten financiar el déficit presupuestario de Washington que continúa creciendo (9)- y, por el otro, las decenas de miles de millones deducados a las compras de armamentos sofisticados que, por supuesto, serán más que nunca proporcionados por los EEUU. Hay que decir que, en este último terreno, los juguetes asesinos del Pentágono han pasado bien su examen, al margen de toda obligación de vasallaje. Pensamos que las últimas resistencias de inspiración israelita, en el Congreso americano, contra la venta de materiales punta a esas monarquías, caerán tras la "Tormenta del Desierto", más fácilmente aún en la medida en que Washington ha establecido un control directo de sus ejércitos de una forma muy sólida.

La avalancha hacia Kuwait Para Kuwait, el "reciclaje" se conjugará en el próximo periodo, con la reconstrucción. El mercado es considerable: las estimaciones varían entre 40 y 100 mil millones de dólares por los próximos 3 ó 5 años. El mercado de la reconstrucción irakí es mucho más importante

Sin embargo, es demasiado aleatorio por el momento para ser tenido en cuenta. En la coyuntura económica mundial, es una verdadera ganga, en particular para una economía en recesión como la de los EEUU. Estos no proporcionaban, antes del 2 de agosto de 1990, sino el 12% de las importaciones kuwaitíes, por detrás de la Comunidad Económica Europea (CEE) y el Japón. Hoy acaparan la gran mayoría de los pedidos: de 181 contratos ya firmados por los kuwaitíes para la postguerra, bajo la repelente música de fondo de las sanguijuelas del capitalismo mundial corriendo hacia su oro amarillo y negro, 130, es decir, el 72% ha sido concedidas a compañías americanas, por un montante de 270 millones de dólares, de un total de 356 millones, es decir el 76% (10). En los EEUU, como en las plazas bursátiles de los países capaces de repartirse una parte del pastel, el curso de las acciones de las sociedades de construcción, de ingeniería, de equipamientos y de infraestructura y petróleo, han subido como la espu-

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11. Inprecor nº 322, 18 enero 1991

12.- Inprecor nº 323, 1 de febrero de 1991.

13.- Newsweek, 29 octubre 1990.

El circuito económico reconstituído de Esta guerra era par Armas marlos

Yes espectacular. Armas americanas de sobra, a causa del desarme en el frente europeo, son destruídas sobre Irak y Kuwait. Son sin embargo contabilizadas bajo la rúbrica de "esfuerzo de guerra" (como los centenares de misiles Tomahawk de 1,3 millones de dólares cada uno) y pagados pues, en buena parte, por los ricos protegidos de los EEUU. Ocasionan enormes destruccio nes que, en el caso de Kuwait al menos, dan lugar a grandes pedidos que benefician a las compañías americanas, sobre todo las del sector petrolero, a menudo ligadas a las industrias que han proporcionado las armas. Así se cierra

La genealogía de las empresas afectadas, incluso el curriculum vitae de los dirigentes implicados -como el propio Bush, cuyos lazos con el sector pretrolero son de conocimiento públicomuy edificantes. Se ve por ejemplo que la misma FMC Corp. de Chicago, que construye los transportes blindados de tropas M2 Bradley, va a proporcionar equipos petroleros; que la Raytheon que produce los misiles antimisiles Pa triot, va a contribuir a la reconstrucción del aeropuerto de Kuwait City; que la firma Bechtel que se ha asegurado una gran parte de los trabajos de recons rucción, ha contado entre sus dirigentes a George Schultz y Gaspar Weinberger; Tomanawk en los años 70, Wop. Cle ments, secretario adjunto de defensa bajo Nixon, es un magnate del petróleo, elegido dos veces posteriormente go ernador de Texas, etc. Es claramente el complejo militar-industrial-petrolero de los EEUU el que saca las castañas del fuego prendido en el Golfo.

Hay que tener en cuenta el conjunto de los factores enumerados antes, y no solo los gastos militares, cuando se quiere juzgar los efectos de la guerra contra Irak sobre la recesión americana. La garantía de un aporte de capitales con motivación política, relativamente poco sensible a la variación de las tasas de interés, puede contribuir a mantener éstas a un bajo nivel compatible con las necesidades del relanzamiento. Los pedidos kuwaities, como los de armamento, puden también tener un efecto de arrastre decisivo sobre soctores clave de la economía. Hay sin embargo demasiados imponderables para poder emitir pronósticos seguros en una coyuntura internacional tan incierta. Lo que nos importa aquí, es subrayar que, en el espíritu de los mandamases de Washington, la guerra del Golfo estaba lejos de ser un "sacrificio", sino una suculenta empresa, si no para la economía americana en su conjunto, al menos para los sectores a los que están más ligados. Además, han apostado siempre sobre un conflicto de corta duración, y han ganado su apuesta. Su Majestad Bush Desde el punto de vista estratégico global, los EEUU salen como vencedores de esta masacre. En lo inmediato, Bush ha alcanzado todos sus objetivos: la supremacía militar americana ha podido ser invertida eficazmente en la renovación y el refuerzo de su liderazgo político mundial y en la redefinición de los términos de su competencia económica con sus concurrentes imperialistas. Europa ha aparecido desunida e incapaz

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de pesar colectivamente y de forma autónoma en este conflicto en el que, sin embargo, sus intereses estaban directamente aún más en juego que los de los EEUU. La famosa defensa europea parece hoy un sueño lejano: la socialdemocracia francesa se ha mostrado fiel a su tradición atlantista, liquidando en parte la herencia gaullista.

Por lo que a la URSS se refiere, ha fracasado en su tentativa de, tras haber salido por la puerta de servicio, volver por la ventana. Moscú, cuando Chevarnadze estaba en su puesto, había liquidado literalmente su influencia política en ese Medio Oriente del que tanto se había ocupado antes. Es sabido cómo la dirección Gorbachov ha aprobado el empleo de la fuerza contra Irak a cambio de un puñado de dólares de las monarquías del Golfo (11). Gorbachov participa La presión del Ejército soviético, inquieto por las implicaciones estratégicas de la guerra del Golfo y del efecto desastroso del abandono por parte del Kremlin de su antiguo cliente irakí, ha empujado a Gorbachov a intentar una vuelta a la escena. Las propuestas de paz soviéticas de última hora intentaban preservar el régimen de Sadam Husein del derrumbe, sobre todo salvando la Guardia Republicana, cuerpo de élite del Ejército irakí y principal baluarte de la

El resultado, si esta tentativa hubiera estado coronada por el éxito, habría sido el mantenimiento en el poder de un Sadam que, aunque muy disminuído militarmente, habría conservado medios no despreciables. El déspota irakí habría continuado gozando también de un prestigio intacto entre las masas árabes y musulmanas (incluídas las de las republicas asiaticas de la Unión soviética). No habría tenido, en fin, otra elección que depender más que nunca de Moscú, tanto para su reconstrucción, dado el profundo deterioro de sus relaciones con las potencias imperialistas.

En suma, la salvaguardia del régimen baasista está dentro de los intereses del Kremlin, que, con una Organización de Liberación de Palestina (OLP) hoy en la misma barca que Sadam Husein, que manteniendo su autoridad sobre las masas palestinas, habría continuado disponiendo de muy importantes bazas políticas en Medio Oriente.

Se comprende, entonces, por qué Washington ha rechazado sistemáticamente las maniobras de Gorbachov. Los últimos días del conflicto, lo que estaba en juego no era ya la guerra o la paz sino la postguerra. Los EEUU debían, a cualquier precio, alcanzar su objetivo principal de las últimas semanas de la guerra: no el derrocamiento de Sadam Hussein -objetivo qué hemos calificado de accesorio, excluyendo que Bush tomara grandes riesgos para conseguirlo (12)- sino el desmantelamiento de la Guardia Republicana acantonada en el sur de Irak. El problema para la administración americana es que, contrariamente a los casos de Granada o de Panamá, no dispone de una soluión de recambio satisfactoria para reemplazar al dictador irakí. ¿Qué futuro tiene Sadam? La oposición iraquí es un conglomerado de tendencias, que van desde los integristas chiítas proiraníes a los comunistas prosoviéticos, al que se añaden los kurdos divididos ellos mismos en varias

En el peor de los casos, Washington preteria a Saddam Hussein antes que a tales sucesores. La administración de los EEUU tiende a evitar que se instale en Irak un caos que amenazaría la estabilidad del conjunto de la región. Esta hipótesis-catástrofe estaba rechazado desde el principio: "Un Irak viciado, sin dirigente, podría ser aún más peligroso para los intereses de los EEUU. La nación derrotada podría quedar presa de los mismos conflictos internos y presio. nes externas que desgarran el Líbano escribía Newsweek en octubre de 1990 (13), citando los problemas chiíta y kurdo, y los proyectos turco, sirio e iraní. El periódico

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continuaba, refiriéndose a James Baker: "Los dirigentes americanos están dispuestos a vivir en el futuro previsible con un Sadam armado, incluso hostil. Pero sería contenido por un embargo mantenido sobre el equipamiento militar árabe o de las Naciones Unidas, en las fronteras de Irak con Kuwait y Arabia Saudi"

Esta opción era presentada como sustituto a la guerra. En los hechos, se realiza hoy pasando por una guerra cuyo objetivo era destruir el potencial ofensivo el ejército irakí y reducirlo a una tercera parte. Se trataba así de eliminar la amenaza que hacia pesar sobre el orden imperialista en la region, a la vez que se le dejaba los médios de defender el Estado irakí contra los peligros externos o internos que, desestabiizando Irak, desestabilizarian el conjunto de la región. Washington desea que Sadam Husein sea derrocado por su propio entorno, de torma que el regimen se preserve, dándole la ocasión de reo rientarse. Por el contrario, un derrocamiento revolucionario del tirano sería peor para los EEUU y sus protegidos árabes que su mantenimiento en el poder. La administración americana no pierde ninguna ocasión de reafirmar su apego a la "integridad de Irak". Esto significa, hablando claramente, que se opone al derecho del pueblo kurdo a la autodeterminación, tras haber desplegado medio millón de hombres para defender el "derecho del pueblo kuwaití" En cuanto al sentido de este último principio, se ve toda su magnitud a la luz del primer acto del emirato restaurado: la lev marcial, instaurando la arbitrariedad absoluta, ha sido decretada, con gran perjuicio para la burguesía liberal. La familia reinante se fija como primera tarea la caza de los indeseables, palestinos o de otro tipo, y el desarme de la población que permaneció en Kuwait, la fracción más pobre, que no tenia los medios para el exilio dorado de una gran parte de los kuwaities y que se ha apropiado de las armas abandonadas por los soldados irakíes. El príncipe heredero llama a esto la

¡Pobres imbéciles quienes hayan creído que la guerra imperialista conduciría a la llegada de la "democracia" en la región!. No bajar la guardia La derrota irakí es amarga para el movimiento de las masas árabes y, en particular, para los palestinos amenazados de una nueva expulsión de sus territo-

El peligro es grande para el conjunto de las luchas antiimperialistas directamente confrontadas a los EEUU, más arrogantes que nunca. Cuba está particularmente en el punto de mira. No hay que bajar la guardia, sino al contrario redoblar el ardor en la preparación del próximo asalto y para, en lo inmediato. oponerse a cualquier embargo contra el Irak exangüe y exigir la retirada inmediata de las tropas imperialistas de la región del Golfo.

(Traducción: Alberto Nadal)