Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Etiopía: El final del reinado de Mengistu

· Inprecor n.º 82, febrero de 1991 · pp. 13-16 · 2.530 palabras

El final del reino de Mengistu

Diez y seis años después de la revolución que puso fin al reinado del emperador Haile Selassie, el régimen militar del presidente Hale Mariam Mengistu está agotado. Hace algunos meses, el Shengo

(parlamento) llamó a la movilización general y decretó la movilización de los reservistas, en un último estuerzo por intentar modificar la salida de la guerra civil que asola al país. Con ocasión del aniversario de la revolución, a tines de septiembre de 1990, el presidente se dirigio a sus conciudadanos en un tono bastante alarmista reconociendo los reveses del ejército gubernamental. La situación militar es en efecto cada vez más preocupante para las autoridades.

Etiopía No sabiendo ya como asegurar su supervivencia, el régimen de Addis-Abeba ha operado un giro de alianzas diploacercándose a Israel y se ha convertido al liberalismo económico. Mengistu se despoja así de las referencias al modelo soviético con la misma facilidad con la que las había utilizado antes. El Partido de los Trabajadores Etíopes (PTE) se ha convertido en el Partido Democrático de Etiopía, sin dejar de ser la única formación política autorizada por el régimen. Los retratos de Marx y Lenin desaparecieron de la plaza de la Revolución, y, en marzo de 1990, el gobierno adoptó una reforma económica que liberaliza los intercambios económicos internos, ofrece facilidades de inversión al capital extranjero y prevé la privatización de ciertas presas y almacenes del Estado.

momento, el principal efecto de esta reforma fue hacer aumentar los de compra de los productos agricolas a los campesinos, y animar a los agricultores del cinturón rural de la ciudad a vender sus productos en el mercado urbano, mejorando así un poco el aprovisionamiento.

Por lo demás, este programa económico tiene pocas posibilidades de dar lugar a importantes realizaciones concretas fuera de Addis Abeba, mientras dure la guerra civil que absorve la mitad del presupuesto del Estado.

Las tropas gubernamentales están arrinconadas en el Norte por las fuerzas del Frente Popular de Liberación de Eritrea (FPLE), que llevan a cabo una lucha encarnizada por la independencia desde hace decenios. Los nacionalistas eritreos se apoderaron, en febrero de 1990, del puerto de Massawa, en el mar Rojo, y amenazan desde entonces Asmara, la capital de Eritrea. Alrededor de 120.000 soldados gubernamentales . están cercados en ella, amenazados por un posible asalto de las fuerzas eritreas que bombardean regularmente el aeropuerto de la ciudad. La ciudad ya no recibe ningún abstecimiento por tierra, sólo los aviones que llegan de Ad dis-Abbeba la unen al mundo exterior. Los 200.000 civiles eritreos que se encuentran en la ciudad y los 800.000 en los pueblos de sus alrededores, sometidos al bloqueo del FPLE y amenazados por el hambre, son utilizados por las fuerzas gubernamentales como escudo

Las tropas oficiales, que temen la infiltración de combatientes del impiden toda relación comercial con las zonas en manos de los rebel-

Estos últimos parecen sin | divididos sobre la estrategia militar. La presencia de numerosos civiles treos, muchos de ellos con parientes en la guerrilla, haría muy costoso en pérdiciviles un ataque sobre Asmara. Pero, por otra parte, la conquista militar de la capital de Eritrea por el FPLE colocaría a la comunidad internacional ante una independencia de hecho, conquistada por las armas. También el FPLE juega ahí una partida muy delicada, tanto más si se tiene en cuenta que la coyuntura internacional, sobre todo después de la crisis del Golfo, constituye un obstaculo suplementario.

Las grandes potencias son menos favorables que nunca a la idea de una independencia eritrea, menos aún con la perspectiva de una victoria militar del FPLE. Por otra parte, el alineamiento del presidente Mengistu en el campo anti-iraquí empuja a los EEUU a un mejor trato hacia su enemigo de ayer. Finalmente, los Estados árabes, dividicapaces de ofrecer al cobertura diplomática de la que tendría necesidad en caso de atacar Asmara, mientras que la ayuda que recibe de algunos países de la región debe ser comprada hoy a un alto pre-

Francis Cazals A pesar de las presiones de americanos y soviéticas a favor de retomar las negociaciones entre los rebeldes y el gobierno, no aparece a corto plazo ningún terreno de acuerdo. El gobierno de Addis-Abeba -cuyo Ministro de asuntos exteriores, Tesfaye Dinka, se reunió en Washington, en octubre de 1990, con una delegación del FPLE a instancias del departamento de Estado americano- no va más allá de la promesa de una autonomía interna, para una Eritrea amputada de la provincia costera de Dankalia, en el mar Rojo. Sin un compromiso del gobierno sobre el referéndum de autodeterminación, planteando la independencia de toda Eritrea y supervisado por la ONU, el FPLE mantiene la lucha armada. Los "albaneses" de Tigré Los miembros del Frente Popular de liberación del Tigré (FPLT) han liberado una buena parte de esa Aprovechándose de la rápida degrada ción de la moral de las fuerzas gubernamentales -poco aguerridas, debido a su reclutamiento forzoso entre los camla resistencia campo de actuación militar más al sur, hasta el Shoa, a menos de 200 km. de la capital etíope. Con ello, el FPLT atrajo a opositores de otras étnias: entre sus partidarios amharas fundó el Movimiento Democrático de Pueblo de Etiopía (EPDM); más tarde, empezando con sus prisioneros de origen oromo, creó una Organización Democrática del Pueblo Oromo (OPDO) y, más recientemente, una asociación de "oficiales

Todos estos movimientos están estrechamente subordinados al FPLT, en el marco de un Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF). Coalición que plantea el derrocamiento del régimen de Mengistu, sobre la base de un programa demo-

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crático bastante impreciso. En el terreno económico, el EPRDF no parace tener nada que decir sobre las reformas liberales emprendidas por el gobierno. Algunos dirigentes de la resistencia tigrea recientemente hacían aún elogios del sistema albanés y de Stalin;

hara man minis o su made

or Desde nace s

EPRDF pone el acento sobre todo en la

"gobierno provisional de transición", que estaría abierto a todas las fuerzas de oposición así como el poder; propuesta inspirada en los recientes acontecimientos de Eurovoi da o pegeim siempre ha tenido una

Pero, más que nada, la resistencia tigrea conserva una implantación regional limitada que le impide aparecer, ella sola, en el contexto multiétnico de Etiopía, como una alternativa única para el conjunto del pueblo etíope nacionalista de sus concepciones limita su capacidad de atracción en otras relos oromos. E aobierno se sirve de ello para presentaria como una fuerza secesionista, los amharas un reflejo "patriótico" que utiliza en beneficio propio. Además, las tentativas del EPRDF de utilizar correas de transmisión propias entre otros gruos étnicos y nacionales crean las con mientos nacionalistas locales de enfrentamiento con movi lay también otra rebelión regiona La Organización de Liberación de los Oromos (OLF) desarrolla acciones en el oeste, a lo largo de la frontera sudanesa y al este, en el Harargue, con una visión muy nacionalista de su combate contra el régimen, al que califica de "colonial". Esta reacción antiamhara sus raíces en los decenios de opresión de los que han sido víctimas antigubernamentales, rápidamente reprimidos en el ejército,

El abandono de la URSS Arrinconado militarmente, el régimen d Iddis-Abeba está también abandonad por sus aliados del Este, que no creen ya en su recuperación militar y comienzan discretamente a poner en cuestión su gestión; aunque tienen una responsabilidad histórica en el refuerzo de la camarilla militar de Addis-Abeba. El ejército soviético se involucró masivamente en los combates, antes incluso de la crisis afgana; los consejeros cubanos, soviéticos y de la RDA encuadraron durante años, hasta en el combate, a las fuerzas gubernamentales. Igualmente, estos países contribuyeron a dar en el exterior una imagen totalmente falsa del régimen.

No hace tanto, "Granma", el periódico del Partido Comunista Cubano, publicaba páginas enteras de elogios al "compañero de lucha" y "revolucionario" Mengistu. El PCUS presionó para la formación del PTE, instrumento de control de las poblaciones y del encuadramiento de los "kebeles", los comités de barrio nacidos de la revolución. Los alemanes del Este, finalmente, ayudaron a la formación de la policía política del régimen y participaron en la política de colectivización agrícola que acabó en un enorme fracaso. En fin, cubanos y soviéticos sacrificaron a su alianza con Mengistu, su apoyo anterior a la lucha eritrea por la independencia.

Los primeros en tomar distancias respecto a Mengistu fueron los cubanos, que primero retiraron a sus consejeros de las zonas de combate en Eritrea y luego, hace algunos meses, abandonaron el país. Hoy la URSS sólo consiente en entregar las armas y las municiones ya contratadas y se negaría a llegar a nuevos acuerdos de armamento; sus pilotos aún vuelan algunos aviones etiopes.

En el terreno diplomático, la URSS y los EEUU han propuesto, hace algunos meses, la celebración de una conferencia regional por la paz en el cuerno de

Washington y Moscú buscan una hipotética solución global a los conflictos que se entremezclan en esta region del mundo. Donde cada uno de los Estados intenta, de hecho, utilizar en su provecho las contradicciones internas de sus vecinos. El Sudan acoge a los eritreos, mientras que Addis-Abeba apoya al coronel Garang, que lucha en el sur de Sudan. Etiopía también alberga al Movimiento Nacional Somalí (SNM), que lucha en el Norte de Somalia contra el régimen de Siad Barre. Y la lista de ingerencias está lejos de ceUna extraña historia de amor En los últimos meses, el equipo en el poder en Addis-Abeba lleva a cabo un espectacular giro de alianzas diplomáticas, reanudando lazos con Israel. En noviembre de 1989 se restablecían las relaciones con Tel Aviv, en pago a la aceptación por Addis-Abeba de la sali-

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da de los Falachas (judíos negros etíopes). Decenas de consejeros militares israelíes sustituyeron a los soviéticos que se iban; según ciertas informaciones incluso participaron en combate junto a las tropas gubernamentales en contra los nacionalistas oromos del OLF. Se habla también de que Israel herede las facilidades concedidas a los soviéticos en las islas Dalhaks, a lo largo de Eritrea. Por otra parte, Aviv proporciona armamento ligero bién, con su mediación, en Chile.

Para Israel este apoyo a Mengistu se confluencia de tácticos. El Estado hebreo siempre se ha guiado por la búsqueda de apoyos para oponerse a lo que llama "la hegemonía árabe en el mar Rojo". Ahora bien, hoy, como en tiempos del emperador Haile Selassie, también esa es la opción diplomática puesta en pie por Addis-Abbeba; sin embargo, Israel no tiene ni los medios ni el deseo de aportar al coronel Mengistu una ayuda comparable a la que le proporcionó la URSS durante los diez últimos años. Pero esta ayuda diplomática y militar es susceptible de dar un cierto respiro a la dictadura militar etíope, tanto más si se considera que Mengistu imagina que va a sacar provecho de su alineamiento con los EEUU en el conflicto del Golfo. En este capítulo, se caracteriza sobre todo por una voluntad sistemática de ir más allá que nadie. Así, se ha pronunciado por un refuerzo del bloqueo etíope en Arabia saudita. Sus tomas de posición han sido ya recompensadas, parece, por una ayuda financiera saudita y una mayor benevolencia americana. Los tres fracasos de la revolución de 1974. Diez años después del levantamiento popular que derrocó la dictadura feudal del emperador Haile Selassie, el abalance de la fracción militar que confiscó y desvió el proceso revolucionario es cambios de poder en Africa e incluso del derrumbamiento de los poderes coloniales de Angola y de Mozambique en la misma época, la revolución etíope de 1974 provocó una modificación real de las relaciones de propiedad en el campo, donde se puso en marcha una reforma agraria antifeudal con participación de la población. Pero la dinámica de este proceso pudo ser dirigida y utilizada por una camarilla militar, que progresivamente siguió los pasos de los antiguos dignatarios feudales al menos en tres temas: las relaciones con el campesinado, el chauvinismo amhara y la concepción "monárquica" del poder.

El hambruna de 1984-1985 y los desplazamientos forzados de la población sancionaron el tracaso de la politica agraria del régimen surgido de la revolución; igualmente revelaron la despreocupación y el desprecio de los dirigentes urbanos por la población rural de su país. En muchos aspectos es comparable a la de Haile Selassie, cuya pasividad ante la terrible hambruna de 1973 fue, en aquella época, el punto de toma de conciencia para una buena parte de la intelectualidad civil y militar etíope.

En 1984-1985, esos errores abrieron el camino al desarrollo de la oposición, principalmente a la extensión de las actividades del los rebeldes tigreos.

A partir de entonces, el presidente Mengistu se ha hecho abiertamente el defensor de los temas favoritos del exemperador en política interior y exterior. El fracaso más flagrante del régimen es su negativa a reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo eritreo única solución que permitiría poner fin a la guerra civil en el norte de Etiopía. Mengistu continuó la política belicosa de su predecesor, principalmente gracias al poyo militar de la URSS.

En política exterior, los dirigentes etíopes retomaron por tema de: "Una Etiopía cristiana asediada por un entorno árabe hostil en el mar Rojo"; discurso que tiene agradables resonancias en los oídos de los diplomáticos israelíes.

el debilitamiento del poder en los amharas ha sido acompañado por una concentración de las res ponsabilidades en manos del propio Mengistu y de algunos de sus colaboradores más próximos; entre ellos su medio hermano, Kassa Kebede, encargado de las relaciones con Israel. Mengistu ha hecho el vacío a su alrededor, principalmente en el ejército que fue parcialmente decapitado. Tras el intento fracasado de golpe de Estado, en mayo de 1989, decenas de oficiales fueron pasados por las armas por orden directa del jefe del Estado. No hay lugar en Addis-Abeba para la menor disidencia u oposición civil. En EEUU hay decenas de miles de refugiados etíopes, entre

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ellos varios ministros que pidieron asilo político, como recientemente el Viceministro de asuntos exteriores. El presidente Mengistu tiene una concepción inastica del poder nasta el punto di ue en un mitin reciente decía -a la ve que reveló varios intentos de acabar con su vida- que en caso de desaparición, su hijo estaba dispuesto a tomar el relevo. Una hipótesis que las poblaciones etíopes estarán poco inclinadas a aceptar.

El fracaso del régimen etíope constituye el más flagrante balance del desastre de las teorías soviéticas sobre los Estados de ese tipo, elevados al con el pe de 194, hando en cuenta la formación social del país, podía realmente dar nacimiento a una verdadera dirección socialista, democrática y revolucionaria. Sea lo que sea, nada obligaba al Kremlin a ponerse al lado de un poder militar represivo y opresor... Nada salvo, evidentemente, los intereses propios de la burocracia soviética. Hoy, los dirigentes soviéticos de la perestroika "descubren" que era muy presuntuoso ver en estos regímenes puntos de apoyo reales para la Unión Soviética; el desencanto les permite llegar alegremente a acuerdos regionales con los EEUU, con provecho únicamente para estos últimos

Ese es el resultado final de una práctica y de unas teorías en las que la suerte de los pueblos y sus intereses sociales estaban totalmente ausentes.