N primer lugar, algunos datos resumidos: 1) Los partidos formaciones que se reclaman del movimiento obrero pierden globalmente un 3,1% en la: Camara y un 2.1% en el Senado (el PCI pierde el 4% en la Cámara y un 2% en el Senado; el PSI gana un 0,2% en ambos; la extrema izquierda gana un 0,7% y obtiene en total casi 800.000 votos). 2) La DC pierde un 0,4% y un 0,6%, respectivamente, mientras que los pequeños partidos de centro y centro-, derecha avanzan 0,9% en la Cámara y un 2,6% en el Senado. El centro, en su conjunto, progresa un 0,5% en la Cámara y un 2% en el Senado.
La derecha fascista (MSI) pierde un 0,8% y un 0,9%, respectivamente. 4) El Partido Radical registra un éxito importante, aumentando su presencia en la Cámara en un 2,3% y en el Senado en un 0,5%. Cabe destacar también el éxito obtenido por las listas locales en determinadas ciudades y regiones caso más espectacular es el de una lista local que obtuvo el 30% de los votos 5) Las abstenciones aumentado en cerca de un millón y medio, alcanzando un total de 4.000.000 en lo que respecta a la Cámara (casi el 10%, lo que es conmismo tiempo, ha habido aumento de cerca del 40% de los votos blancos o nulos (más de 1.400.000 para la Cámara).
Para ilustrar mejor el alcance del escrutinio, hay que añadir las siguientes precisiones: • Existe una diferencia entre los votos a la Cámara y los votos al Senado, que refleja, al menos en parte, una orientación distinta de los electores más jóvenes (al Senado sólo votan los mayores de 25 años). Es el PCI el que sufre más este
Italia
Elecciones generales:
El PCI paga el precio de su política los últimos dos años.
desfase, en parte debido a la presencia generalizada
Livio MAITAN La valoración que han hecho la mayoría de comentaristas sobre los resultados de las elecciones italianas de junio —la situación no ha cambiado radicalmente, no se ha supe. rado la inestabilidad, sigue siendo muy dificil realizar un equilibrio político, tanto gubernamental como parlamentario— es fundamentalmente correcta. Sin embargo, no hay que ignorar una serie de cambios que se han producido a nivel electoral y que reflejan evoluciones significativas de de la extrema izquierda en las listas para la Cámara y
Europa ausencia casi total en las del Senado, y en parte a causa de una más limitada del PCI en las nuevas generaciones. propio periódico del PCI ha señalado que mientras en 1976 podía estimarse que el 40% de los electores jóvenes 'habían votado a este porcentaje actual se sitúa en torno al 28%. Parece que son sobre todo los radicales los que se han beneficiado de la reorientación de determinadas capas de jóvenes. • Las tendencias nacionales se acentúan -a veces incluso sensiblemente— en las grandes ciudades, que son los principales centros de la lucha política y que reflejan con mayor sensibilidad y rapidez los cambios o fenómenos nuevos. Así, el PCI registra pérdidas superiores a su media nacional (nos referimos a la Camara, elegida por un electorado más amplio) en Roma, Napoles, Turin, Génova, Palermo, Cagliari, Bari; se mantiene al nivel de la media nacional en Milán, y pierde menos que la media nacional en Bolonia, Florencia, Venecia y Trieste. Y lo que es más significativo, retrocede sensiblemente -más que la media nacional, que es del 4%- en los suburbios obreros de Turín (donde las abstenciones han sido a veces muy altas y donde los radicales han registrado avances) y de Milán, así como en los barrios populares de Roma.
La DC pierde un 4,2% en Milán, un 3% en Turín, un ,2,6% en Génova, un 2,4% en Bolonia, un 2,3% en Florencia, un 4% en Cagliari y un 13,8% en Trieste; globalmente se estabiliza o progresa de modo insignificante en otros lugares (Roma, Nápoles, etc.).
En cuanto al PR, es precisamente en las grandes ciudades donde ha aparecido como una fuerza considerable (globalmente, el cuarto partido): el 7,1% en Roma, el 5,9% en Nápoles, el 6,6% en Turín, el 5,9% en Génova, el 4,7% en Bolonia, el 6,6% en Palermo, el 6,5%
Europa en Venecia, etc. • El fracaso del PCI es más sensible en el Sur, particularmente en las grandes ciudades o centros significativos: pierde un 10,3% en Nápoles, un 8% en Palermo, un 5,9% en Cagliari, un 6,5% en Bari, un 5,5% en la 8.1% en la provincia de Catania, un 6,5% en la provincia de Reggio di Calabria, un 8,9% en Caltanisetta.
La primera constatacion que se impone es que el PCI retrocede por vez primera, en unas elecciones políticas, desde 1946, y esto en proporciones que, vista la tradición electoral italiana de la postguerra, son sin duda apreciables. La importancia de ello viene resaltada por el hecho de que el objetivo principal de la DC y de las formaciones burguesas en general sobre todo en debilitar al PCI. Así, este objetivo ha
De los dos grandes partidos obreros, es el PSI el que ha mantenido sus posiciones, a saber: el partido que en el periodo más reciente había adoptado las actituescamoteando sus ataques contra el PCI y sin reparar en medios para ello
La segunda constatación es que el mantenimiento de retrocesos en las ciudades importantes, implica para la DC un fracaso en cuanto a su segundo objetivo: el aumento de su porcentaje hasta el 40%. La progresión, extremamente modesta, en la Cámara, de los demás partidos del centro, no miento, aunque desde punto de vista de los escaños el centro haya progresado (también el centro Izquierda). En cuanto al partido facista, no ha recuperado totalmente lo que había consecuencia del abandono de los diputados y senadores que habían creado la
Democracia Nacional (que obtenido ningún escaño y no ha superado el
0,6%), pero aparece relativamente más homogéneo que en 1976 y, por así decirlo, más radicalizado hacia la derecha.
La extrema izquierda ha mejorado sus resultados, tanto en cifras absolutas como en porcentajes (un 0,7% más) y obtiene 6 escaños en la Camara (tantos como en 1976). Dicho sea de paso, esto confirma ique en un pais muy politizado y fuertemente diferenciado en todos sus sectores politicos, donde existe además un sistema globalmente proporcional, las fuerzas similares, o relativamente similares, obtienen resultados globalmente.mejores si se presentan por separado. Se trata de una especie de «ley» que intervino en 1948, cuando se formó el bloque PCI-PSI, bajo la bandera del FDP; en 1968, cuando la efimera reunificación entre socialistas socialdemócratas; en 1976, con ocasión del acuerdo unitario de la extrema izquierda en torno a Democrazia Proletaria. Lo que es más importante de subrayar, en cualquier caso, es que la extrema aparece actualmente todavia menos capaz que en 1976 de presentar una alternativa global; que el ala representada por la NSU no ha sabido o no ha querido desmarcase del Partido Radical; que su fuerza más significativa en el terreno electoral es el
PDUP que, al tiempo que critica el compromiso histórico y goza de importantes apoyos en la «izquierda sindical», no ha sido capaz de expresar una estrategia cualitativamente distinta a la de los reformistas, y defiende concepciones claramente gradualistas sobre la transición al socialismo (o la «fuoriuscita» (2) del capitalismo, para utilizar su propia terminología). Precisemos que el PDUP había establecido un acuerdo con
MLS, formación sigue siendo básicamente maoista, cuya orientación es todavía más derechista y que parcialmente se ha integrado en la burocracia sindical (particularmente de la UIL, bajo influencia socialista-socialdemócra-
Como hemos señalado, junto al fracaso del PCI, el éxito del PR constituye el hecho más significativo de las elecciones del 3 de junio. Cabe decir que este éxito se ha producido en un momento en que el PR ha acentuado muy mente una evolución que en 1976 acababa de iniciarse. Mientras que durante todo un periodo ha como el instrumento de las batallas en pro de los derechos democráticos, en las que los partidos obreros mayoritarios, y sobre todo el PCI, sólo se habian comprometido muy tarde (por ejemplo, la batalla por el divorcio), ha empezado posteriormente a aparecer como un polo de cristalización de centrando la mayor parte de las veces sus ataques en el PCI. Ya en 1976 pudo captar una parte de la base electoral potencial de la ,extrema izquierda. Ahora, el fenómeno ha adquirido dimensiones mucho más amplias, y en las listas radicales se han encontrado codo a codo, junto a los radicales «históricos», antiguos dirigentes de Lotta Continua (entre los cuales el diputado saliente, Pinto, dirigente de los parados napolitanos en 1975), antiguos diputados del PCI, antiguos socialistas, como Sciascia - elegido en
Palermo en la lista del PCI en las elecciones municipales de 1975— y otros, como
Macciochi (algunos sectores de «autonomía», dejando a un lado por un instante la P 38, también han llamado a votar por el PR).
Lo que podrá dar de sí en el futuro semejante cóctel, es materia de especulación. Digamos por el mo mento que el fenómeno radical es una nueva manifestación de la crisis de la pequeña burguesía que ha conocido una radicalización a partir de 1968-69, y un sector de ella ha llegado a adoptar actitudes régimen», llenas de ambigüedad y que segregan una ideología asombrosa en la que se mezclan y combinan el libertarismo socializante, un espiritu del tipo de los filósofos» у poujadismo sui géneris, que ejerce una franjas de las nuevas generaciones obreras. Cabe preguntarse si ha sido sobre todo el PR el que se ha beneficiado del declive del sencilla: sólo con el tiempo podrá formularse con exactitud, sobre la base de un análisis muy detallado del escrutinio. Como en otras ocasiones, se han produciprobablemente múltiples desplazamientos de votos, y sería simplista, basarse exclusivamente en positivos o negativos. Por ejemplo, es posible, e incluso probable, que una parte nada despreciable de los electores de la DP de
1976 haya votado en 1979 por los radicales (recorde mos que toda un ala de lo que queda de Lotta Contimientras que otros han apoyado a la NSU), y que a su vez las listas de extrema izquierda de 1979 han arrebatado al PCI más votos que cabría creer sobre la base cálculo demasiado simple. De todos modos, es parte de los antiguos electores del PSI, incluso en los barrios obreros, han votado por el PR: el propio PCI lo afirma en sus primeros análisis: («existe una proporcioentre nuestro descenso y el progreso radical, en zonas y ciudades como Roma, Turin, Trieste, Cuneo, mientras que el fenómeno es menos acentuado en el Sur», escribe L'Unita).
El PSI, a su vez, no parece haberse beneficiado del retroceso del PCI, salvo en casos muy raros y en pro-
modestas (particularmente en el Sur). Señalemos de que el PSI ha ganado un poco en el Sur, un poco menos en el centro, mientras que en el Norte ha
Los cálculos son todavía más problemáticos en lo que se refiere a los partidos del centro: se trata, en todo caso, de cantidades insignificantes. En cambio, el PCI parece haberse visto afectado seriamente por el fenómeno del abstencionismo y el aumento de los votos en blanco o nulos: los comensobre este extremo. Desde el punto de vista de las fuerzas sociales, es esto lo que escribe L'Unita: «Está bastante justificado decir que las pérdidas mayores las ha sufrido el PCI en los barrios encuentran en proceso de disgregación, y en general, en las zonas de depresión social. También se han registrado pérdidas sensibles en las zonas de las capas zonas obreras parece susaunque no desprovisto de algunos fenómenos de movilidad; el voto campesino
Obsérvese el eufemismo que trata de minimizar las pérdidas obreras; no obstante, el análisis parece corresponder a la realidad. Significado del retroceso del PCI
No resulta necesario insistir demasiado en el hecho de que el PCI ha pagado el precio de la política desarrollada desde el verano de 1976, en el marco de su estrategia más general de compromiso histórico. Ahora, los propios dirigentes del PCI han de reconocer explicitamente lo nosotros habíamos subrayado reiteradamente: es más fácil escribir en las resoluciones que el partido es al mismo tiempo un partido de gobierno y un partido de lucha, que traducir estas intenciones a la práctica cotidiana. Y con mayor motivo aún, cuando se opera en un contexto de persistentes y el gobierno al que se apoya aplica una política de austeridad —y no según las interpretaciones sofisticadas y nebulo-
«berlingueriaprosaicamente, reduciendo el nivel de vida de las masas, directamente o por medio de la inflación, y aumen-
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En 1975-76, el PCI había avanzado en todos los terrenos. Más que nunca, la clase obrera le prestaba su confianza. Su influencia aumedias; hasta sectores de podía desempeñar un papel capital con vistas a restablecer el orden en casa y poner a régimen a la DC. Las aberturas de su política en todas direcciones, sus elaboraciones teóricas y de sus proclamaciones «pluralistas», estaban destinadas exactamente a obtener tales resultados. Sin embargo, a medida que su' política se ha visto sometida a la verificación práctica, ha empezado a denotarse un efecto boomerang: tres años después de 1976, el PCI pierde impulso en todos los terrenos.
Su retroceso electoral refleja un triple fenómeno:
1) Una crisis de confianza de sectores de la clase obrera, incluso en las ciudades del Norte de Italia, donde el PCI paga también el precio principal de las orientaciones oportunistas de las direcciones sindicales (aunque no sea él el único responsable), y
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más particularmente, de la manera en que se desarrolla la campaña actual por la revisión de convenios.
2) Una crisis de confianza todavia más profunda y manifiesta por parte de capas de sectores guentsia, y muchas veces capas populares del Sur de Italia (por ejemplo, en las metrópolis en crisis permanente y sin salida, como 3) Una pérdida de influencia y de prestigio entre aquellos sectores de la burguesía media y de los emflirteado con el PCI, a partir
Europa de las elecciones municipales de 1975, con la esperanza que éste les sacara las
Como ya hemos dicho, la crisis ha adquirido dimensiones mucho mas importantes entre las generacioconfirmar que un fenómeno que se había traducido en la incapacidad del PCI para ganarse de modo estable una amplia influencia en el movimiento estudiantil y en el fracaso de la FGCI como organización de masas, que tuvo que admitir explícitamente el último Congreso del partido.
Por lo demás, se ha producido un cambio en el estado de espiritu, incluso entre electores que han seguido votando por el PCI (y que siguen representando, no hay que olvidarlo, una fuerza muy grande).
En 1975-76, el PCI aparecía a sus ojos como porta-. dor de una nueva perspectiva política, y su sensible refuerzo había sido expresión de una radicalización que no sólo proseguía, sino que se ampliaba y profundizaba. Hoy en día no puede decirse lo mismo: la política de colaboración nacional ha puesto al contenido real de la estrategia del compromiso histórico; los militantes y electores han sufrido una profunda decepción, y su voto corresponde a una opción de clase que muchos ellos consideran inevitable, creíble, pero no tiene el mismo significado ni el mismo ¿Qué perspectivas?
La DC, repitámoslo, sólo ha logrado su objetivo a medias, en la medida en que al retroceso del PCI no ha correspondido un avance suyo. Sin embargo, puede mirar con legítima satisfacción el camino recorrido en los últimos cuatro años.
En 1975, no sólo podía temer ese famoso «adelanto»
Europa (en porcentaje de votos) por parte del PCl, de que la prensa italiana ha hablado frecuentemente, incluso en el transcurso de la campaña que acaba de terminar, sino que además era contestada cada vez mas abiertamente por sectores muy amplios e influyentes de la clase dominante, planteaban el problema de instrumento político. Hoy en día. a pesar de todas las críticas, incluso virulentas, que no cesa de lanzar la gran prensa contra el partido dirigente y sus gobiernos, su papel insustituible no se pone absolutamente en tela de juicio, y sólo ha habido franjas insignificantes de electores que el 3 de junio optaron por desplazar su voto hacia el Partido Liberal o los otros partidos
Los resultados electorales le aseguran, en cualquier caso, unas condiciones más favorables en la confrontación con el PCI. Puede afirmar que el veredicto del escrutinio confirma su opción de proponer al PCI una colaboración en el marco de la unidad nacional, pero sin participación del propio PCI en el gobierno. A medio plazo, posiblemente después de su Congreso, previsto para el otoño, podrá apostar a una colaboración privilegiada con el PSI, con la aportación o no de los pequeños partidos del antiguo centro- izquierda, con o sin el apo. Indirecto del PCI. En reali- exterior (directo dad, la ofensiva en este terreno ha sido desencadenada por declaraciones y entrevistas de los dirigentes demócrata-cristianos inmediatamente después del escrutinio.
No obstante, el PSI se encuentra en una posición incómoda. No ha logrado ganar una fuerza suplementaria, aunque su opción puede resultar decisiva.
Tanto la abertura hacia la
DC, con un retorno a la fórmula gubernamental de los años 60, como una alineación con la oposición, junto al PCI, le crearían problemas serios desde el punto de vista de su orientación global y de su situación interna. Es casi inevitable que se produzcan conflictos serios en su seno y que atraviese de nuevo uno de esos periodos tormentosos que conoció en varias ocasiones desde su reconstrucción en 1944-45.
También el PCI tendrá que hacer frente a situaciones difíciles. Por primera vez desde el fin de la guerra, el grupo dirigente ya no puede avanzar, con vistas a defender su línea, el argumento aparentemente incontestable del aumento constante de su influencia. Es inevitable un debate, incluso en la cúspide. Ya durante los ultimos meses, la opción de no apoyar mas al gobierno Andreotti habia criticada diferentes: algunos estimaban que debia haberlo hecho antes, otros subrayaban el peligro de precipitar una crisis gubernamental cuya salida no podía ser otra que una disolución anticipada del Parlamento. Ahora, y en la fase que se abre, se dará muy probablemente tendencia que desee relanzar el proceso de revisión politica e ideologica, con el fin de crear las condiciones suplementarias para una política de unidad nacional o de compromiso histórico a largo plazo, y otra más favorable a establecer una línea más rígida, a reafirpartido, y por tanto a acenesbozada a partir de finales del verano de 1978 y concre tada en la salida de la magubernamental. Las elecciones han dado al PCI una lección que no podrá tomarse a la ligera.
que la opción por el retorno a la oposición durante todo un periodo le resulte fácil.
No hay que olvidar que si mantiene el punto de vista expresado incluso después del escrutinio -ya sea la participación en el gobierno de dos partidos obreros, ya sea la oposición- y si el PSI le sigue, se desembocará en una crisis política extremamente grave, incluso en un enfrentamiento de gran envergadura. ¿Acaso los teóricos del compromiso histórico, que precisamente querían evitar semejante perspectiva, están hoy dispuestos afrontarla, en una relación de fuerzas que ha evolucionado, aunque sea parcialmente, en detrimento suyo? ¿Que harían sobre todo frente a un eventual gobierno DC-PSI que hiciera sobre el papel algunas programáticas y que le soliapoyo desde el
El objeto de este artículo no consiste en hacer un ba• lance global de la situación italiana en el transcurso de estos últimos tres años. Así, nos limitaremos a hacer una advertencia frente a dos apreciaciones igual-
La primera implica una visión, por decirlo así, pesimista: que las elecciones confirman que hay un reflujo, que la clase obrera se ha debilitado seriamente, que la clase dominante está en trance de llevar a término su obra, y que la relación de
Use ha deteriorado (es una opinión bastante extendida en sectores de extrema izquierda). Se trata de una valoración fundamentalmente impresionista que escamotea los datos esenciales. Oculta el hecho de que la relación de fuerzas, incluso en el espejo electoral, no ha cambiado cualitativamente, y que la DC ha sufrido un desgaste suplementario; que todo gobierno, en el contexto actual, será débil precario, en la medida en que por encima de cualquier acuerdo programático eventual entre DC y PSI (o entre PS! y PCI), todo gobierno debera esforzarse por imponer una política de austeridad, abierta o camuflada, sin tener la posibilidad de reducir el paro o de yugular la inflación; que la clase obrera, como demuestran también las luchas de los últimos meses, no ha perdido su combatividad y no está dispuesta a tragar quina por las buenas; que las nuevas formas de la crisis de las capas pequeñoburguesas no implican en modo alguno una estabilización política del régimen.
El error simétrico consistiría en ignorar o minimizar determinados cambios y determinadas tendencias, que se han reflejado también en el terreno electoral y que hemos señalado, aunque sólo sea esquematicamente, en nuestro análisis del escrutinio: desconcierto y pérdida de confianza en sectores obreros, declive parcial de la fuerza de atracción de la clase obrera y de sus organizaciones sobre otros sectores explotados, capas de la pequeñaburguesía radicalizada, del movimiento estudiantil; crisis de identidad política de una parte considerable de
La conciencia de las dificultades que se derivan y se derivarán inmediatamente de estas tendencias deben incitar a los marxistas revolucionarios a luchar en los sindicatos y movimientos de masas por que los combates actuales se lleven sin ninguna concesión a este «espiritu» de unidad nacional que sacrifica los intereses de la clase obrera y de los demás sectores explotados, en aras a las exigencias de la reestructuración de la economía capitalista y de la «normalizaburguesa, y para hacer surgir luchar por una alternativa de conjunto sin que las luchas parciales se vacien en buena medida de su contenido.
«A la exigencia del relanzamiento de la unidad nacional, dice la declaración de los GCR (sección italiana de la IV Internacional), que ante la imposibilidad de presentar sus propios candidatos había llamado a votar a todas las listas del movimiento obrero, opone la exigencia de la victoria de los metalúrgicos у
Lo acontecido en Nicaragua ha impresionado, ha acercado los sueños a la realidad, ha hecho vibrar a la clase trabajadora de todo el mundo. Por esto, es más necesario que sis de todos los factores que han contribuido a esa victoria, es decir un análilos demás sectores industriales en sus convenios; la exigencia de una batalla por las 35 horas y de una auténtica huelga general que abata la arrogancia patronal y no se contente con registrar las relaciones de fuerzas surgidas de estos diez años de lucha, sino que se proponga traducirlas al terreno del gobierno y del poder (...).
Hay que trabajar por que el debate diplomático sobre las fórmulas parlamentarias no debilite la fuerza y la unidad del movimiento obrero. Por que, en cambio, se reafirme al máximo nivel
BELICE GUATEMALA HONDURAS
O. PACIFICO
COSTA RICA la independencia del movimiento sindical frente a la burguesia y frente a las maniobras diplomáticas entre ésta y las burocracias obre. ras. Hay que trabajar por que los militantes de los partidos reformistas, ante los resultados electorales, se planteen el problema de una perspectiva diferente que rompa con las ilusiones en torno a la hipótesis del compromiso histórico de un capitalismo reformable. Hoy en dia hay que reforzar a quienes han luchado con claridad por la unidad del movimiento obrero, por su
O. ATLANTICO
'NICARAG independencia, por la afirmación de su fuerza movilizada contra los patronos y las soluciones burguesas
(...)».
INDICE DE SIGLAS
DC Democracia Cristiana.
FDP Frente Democrático
Popular.
MLS Movimiento de los
Trabajadores por el
Socialismo.
NSU Nueva Izquierda Unida.
PCI
Partido Comunista
Italiano.
nunca dar a conocer esa victoria, no solo con fotos sis de clase, un análisis revolucionario.
En este intento se inscribe la próxima edición del libro:
ii VIVA NICARAGUA LIBRE!!
(análisis y documentos sobre la revolución nicaraguense)
Por M. Romero
Miembro del Secretariado Unificado de la IV Internacional
Miembro del C.E. de la L.C.R. española (IV Internacional)
Europa
PDUP Partido de Unidad
Proletaria.
PR
Partido Radical.
PSI
Partido Socialista Italiano.
UIL
Unión Italiana de Trabajadores.
NOTAS
(1) «Movimentistas», los que creen en la simple
«espontaneidad del movimiento».
(2) «Fuoriuscita» significa literalmente «fuerasalida».
en colores, sino con un análi-