Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Suráfrica: La trastienda de las negociaciones

· Inprecor n.º 79, octubre de 1990 · pp. 19-22 · 3.877 palabras

DE LAS NEGOCIACIONES

La situación evoluciona muy rápidamente en Suráfrica; aunque no se sepa claramente como podran ser resueltas las nuevas contradicciones que se acumulan, el proceso de negociacion entre el Congreso Nacional Africano (CNA) y el gobierno siguen adelante. La nueva politica de la Unión Sovietica, combinada con el agotamiento del movimiento de masas, la voluntad y la necesidad del gobierno de cambiar protundamente las relaciones sociales y, finalmente, la decisión del CNA de aceptar ese marco constituyen las principales explicaciones de la nueva

Suráfrica

LA TRASTIENDA

situación. El Gobierno intenta ir muy rápido en las reformas. Hace poco se: suprimió el apartheid en los hospitales y en los lugares públicos, se anunciaba la futura posibilidad de un ejército que incluyera reclutas no blancos y el abandono de la ¡dea de la "independencia" de los Bantustanes(1). El Business Day de Johanesburgo, del 17 de mayo de 1990, resumía la situación explicando, básicamente, que el movimiento por una sociedad no racial tenía tal ritmo que su impulso era irreversible. Ahora bien, estas reformas gubernamentales se están haciendo incluso antes de que hayan comenzado verdaderamente las negociaciones constitucionales.

Nos encontramos en el marco elegido, medido y asumido por el poder y la gran burguesía del país, con el objetivo de reorganizar el funcionamiento del capitalismo surafricano; aunque las presiones internacionales, las sanciones y la necesidad de atraer nuevas inversiones hayan jugado también su papel. Pero ninguno de esos elementos externos suponen para la clase dirigente tal coacción que pueda verse en ellos el motor de los cambios actuales. En realidad, de Klerk se aprovechó de una oportunidad excepcional para iniciar la restructuración radical del sistema de dominación. Donde se expresará las relación de fuerzas entre el gobierno y el CNA es esencialmente en el terreo de las instituciones, y no en materia de grandes opciones socio-económicas. En efecto, en el terreno constitucional todo está por decidir; va a ser neceario encontrar un compromiso entre la reivindicación del sufragio universal -defendida por todo el movimiento de masas- y la necesidad para el Partido Nacional en el poder de conservar derechos específicos de la comunidad blanca.

Gerrit Viljoen, ministro de Desarrollo Constitucional, explicaba el 11 de mayo pasado que las minorías debían tener garantías, entre otras sobre: la celebración de elecciones regulares; la imposibilidad de la dictadura de un partido único; una carta irrevocable de las libertades; la continuidad del sistema de liberalismo económico; la seguridad contra una dictadura comunista; las escuelas separadas; el derecho a la propiedad; el mantenimiento de la disciplina en el seno de las fuerzas de seguridad; una representación en el gobierno de los dirigentes de las minorías, etc.

No deja de ser curioso ver a esa gente presentarse hoy como los defensores de la democracia; pero, más allá la anécdota, está claro que todo el actual provecto consiste en anular las tradicional clasificación racial. en beneficio de un nuevo sistema institucional que permita a la comunidad blanca defender y reproducir su lugar privilegiado en la

Las negociaciones tratan principalmente sobre estos temas. EI CNA aceptó de hecho que las cuestiones sociales y económicas no sean el campo de una confrontación con el poder. Posición que parece suponer un claro giro táctico por su parte. Mientras en el extranjero Nelson Mandela reitera las peticiones de mantenimiento de las sanciones económicas para presionar al régimen, en el interior se constata que juega a menudo la carta del apaciguamiento social(2). ¿Es esta la prueba de que el CNA cree que hoy sólo están en juego los derechos políticos y las instituciones y no, como subrayaba la Carta de la libertad, los cambios socioeconómicos?(3).

Asistimos así a un nuevo desarrollo político en el movimiento de liberación: el proyecto de sociedad aparece en él

Peter Blumer. de forma vaga e incierta mientras se realizan sin embargo negociaciones constitucionales. ¿Quién se beneficia de las negociaciones?. Esta evolución no es fruto del azar. Las actuales no son seguramente la última etapa antes de la "victoria", como dan a entender muchas declaraciones dirigidas al movimiento de masas. El perfil general de las discusiones demuestra claramente que los compromisos afectan al CNA y apenas al gobierno, a menos que se piense que el gobierno fue obligado a suprimir el pequeño-apartheid • Como subrayó perfectamente de Klerk en su discurso del 2 de febrero de 1990(4), existen una serie de garantías que permiten la aceleración de las reformas, entre las que se encuentra la nueva situación mundial. Partiendo de ahí, lo que está al orden del día no es el cambio radical de las relaciones sociales surafricanas, sino una reforma, efec tiva la forma de orgulacion socialo de la forma de regulación social. apartheid puede desaparecer, pero los mecanismos del "capitalismo racial" van a permanecer, garantizando a la comunidad blanca su poder en base al control de los medios de producción, y manteniendo por medio de la desigual dad de las rentas una gran similitud entre las divisiones raciales y sociales.

Las negociaciones entre el régimen y el CNA versarán sobre el sistema electoral y su posible proyección en el ámbito parlamentario y gubernamental. Una transición por etapas podría ser una solución -el CNA aceptó el principio de un gobierno interino- y un sistema electoral

Página 20

NOTAS: (1). Uno de los grandes proyectos del apartheid era transformar todos los Bantustanes en Estados "independientes", justificando definitivamente las teorías del desarrollo separado de las razas. (2). Una huelga en una cervecera de El Cabo, a fines de 1989, supuso la intervención del MDM (las direcciones de la UDF y del COSATU) para negociar el conflicto, pasando por encima del sindicato de empresa. Más recientemente, Nelson Mandela ha intervenido ante un sindicato de la salud (NEHAVU) para que dejara una huelga. Y el MDM ha intervenido, durante los acontecimientos de Welkom, para frenar el boycot a los comercios blancos. (3). La Carta de la Libertad, programa histórico del CNA contiene un proyecto de nacionalizaciones muy amplio, con el título de "el pueblo debe compartir las riquezas del país". (4). Ver Inprecor Nº303, del 23 de febrero de 1990 (ed. francesa). (5). Ver South African Labour Bulletin, Johannesburg, mayo 1990. (6). Ver sobre todo Marxism Today, mensual eurocomunista. Londres, marzo 1990. (7). El PC sigue fiel a sus antiguas posiciones estalinistas, sobre la necesaria etapa de un Estado democrático antes de que se planteen los términos de la lucha por el socialismo. Desde hace varios años, dado el ascenso de las ideas socialistas en la juventud y el movimento sindical, Joe Slovo venía evocando la ausencia, según él, de una "muralla china" entre las dos revoluciones.

muy complejo que satistaga tanto CNA en su exigencia de "una persona, un voto", como la preocupción del regimen de ponderar de una forma u otra el "voto negro" en relación al "voto blanco". No obstante quedan varias incógnitas. La primera es la radicalización de la exalrededor del Movimiento de la Resistencia Afrikaner (MRA), dirigido por Eugene Terre'Blanche, y el Partido Conservador que actualmente es el primer partido de oposición parlamentaria. Hará falta para ver hasta qué punto el gobierno está obligado a llegar a compromisos con esas fuerzas y, por el contrario, hasta donde está dispuesto a reprimirlas. En ese sentido son significativos los acontecimientos de la ciudad minera de

Men la que el 16 de mayo hubo enfrentemientos sangrientos entre mineros negros y personal blanco. En esa ciudad la extrema derecha está muy organizada e implantada, ha puesto en pie una milicia armada que dice tener 4.000 miembros; el gobierno es incapaz de hacer desaparecer ese grupo. paramilitar, y no emprendió ninguna accion contra los dirigentes del hampa fascista. El Broederbond, una especie de francmasonería afrikaner muy influyente en el poder, que predica el reformismo desde hace varios años, propone ahora la celebración de una "conferencia afrikaner" para intentar calmar los ánimos. Es evidente que, a partir de su apertura real al CNA, el poder deberá responder a la extrema derecha en uno u otro terreno.

Otro problema lo constituye la guerra civil de Natal, entre partidarios del movimiento reaccionario zulú Inkatha y fracciones jóvenes normalmente simpatizantes del CNA. Ni siquiera los llamamientos de Nelson Mandela lograron que cesara ese interminable entrentamiento sangriento. El gobierno espera ganar algunas bazas en ese trente, presentando al ejército como un elemento pacificador y, llegado el momento, utilizando a Inkatha y su lider Buthelezı como una parte a la que no se puede marginar de

El debate y la recomposición que puede darse entre las fuerzas del movimiento de liberación constituye el último parámetro decisivo. El movimiento de huelgas mantiene un fuerte nivel de actividad y, sin duda alguna, la nueva corefuerza el debate político en las organizaciones de masas. En el centro de las preocupaciones y del debate están: el objetivo de las negociaciones, la autonomía de la dirección del CNA en ellas, el futuro de las luchas obreras y la independencia sindical. En ese marco se discuten y redefinen las estrategias у los programas, dejando entrever rapidos cambios del perfil político de unos y

La apertura actual permite a todas las corrientes ampliar prodigiosamente su influencia directa. En primer lugar al

CNA, que va a ganar influencia rapidamente entre las capas obreras, y entre pequeñaburguesía negra e incluso blanca. Cubrirá entonces un gran abanico social, lo que planteará nuevos problemas de dirección y de centro de gravedad social del movimiento. El CNA está en condiciones hoy de ganar una implantación real en la patronal no blanca, en todas las clases medias y entre las personalidades africanas tradicionales. Esto puede influir cada vez más en su interior, en sentido inverso a las presiones de su base obrera y popular. La ambiguedad del PC. A la sombra del CNA, el Partido Comunista aumenta notablemente su influencia en el movimiento sindical y la juventud. Intenta combinar su "acuerdo" con el resto de la dirección del CNA -en la que participa- y un discurso específico dirigido a los trabajadores y los sindicatos. El PC es totalmente consciente de que cada vez le será más difícil mantener su ambiguedad entre el apoyo a la línea hoy abiertamente reformista del CNA y sus profesiones de fe socialistas Su principal dirigente, Joe Slovo, describía recientemente con más claridad aún que en el pasado la relación CNA-PC: "Ahora, debemos construir el CNA como una fuerza masiva y cada militante del partido debe contribuir a hacer de ello una realidad. Construyendo esa organización de masas es inevitable que entren en sus filas algunas capas con sus propias ideas y, conscientemente o no, intentarán que se desvie de sus posiciones de clase. Debemos prepararnos al inevitable aumento de la confrontación ideológica entre las clases, justo antes y justo después de la victoria. No es un argumento para intentar reducir o limitar la base del CNA, es un argumento para la consolidación y masificación del partido y del movimiento sindical, como fuerza independiente que forma parte de la alianza para la liberación" (5).

Por su parte el Pan-Africanist Congress (CPA) experimenta un cierto desarrollo, capitalizando las dudas y rencores provocados por las entre el CNA y el gobierno. EI CPA se las conversaciones, pero sin embargo es incapaz de presentar una alternativa estratégica clara en este terreno de construcción del movimiento de masas. No desarrolla bien lo que podría ser una línea de debate y de iniciativas dirigidas a los amplios sectores influenciados por el CNA y se ve reducido a una abundante propaganda

La extrema izquierda podría tener también un espacio para construirse si no comete el error del CPA, y en su práctica tiene en cuenta que hoy los sectores mayoritarios del movimiento sindical y popular están controlados por el CNA y el PC. La gravedad de los debates que atraviesan a estas organi-

Página 21

Mandela y Joe Slovo, secretario general del Partido Comunista de Suráfrica, durante un mitin en Sweto zaciones, así como el mantenimiento de un nivel importante de luchas, deberían constituir factores positivos para dar una respuesta a los acontecimientos actuales que no sea sólo propagandista y le permita actuar e intervenir como una nueva componente del campo político. La importancia de la nueva situación. Los debates del movimiento sindical y del PC ilustran perfectamente ahora está en juego y su relación con la nueva situación internacional. Joe Slovo, el lider del PC, multiplica sus entrevistas en el extranjero y en Sur. La diversidad de sus repuestas, en función de los diferentes públicos a los que se dirige, demuestra que el Partido también ha decidido dirigirse a un amplio abanico de interlocutores. Se puede así señalar que las entrevistas concedidas en Gran Bretaña(6) son globalmente menos radicales que las de Suráfrica, realizadas en medios de comunicación que se dirigen a sectores militantes.

Sea lo que sea, es interesante remitirse a las respuestas más elaboradas y más radicales dadas actualmente por Slovo. Desde este punto de vista es interesante la entrevista reproducida en el South African Labour Bulletin, de mayo de 1990. Esa revista se dirige fundamentalmente a los militantes muy politizados de la izquierda, en ella Joe Slovo dice que los procesoso políticos actuales corresponden a la fase de "la revolución nacional democrática" (7). La forma de tratar la situación sugiere la idea de que las negociaciones constituyen una "victoria"; haciéndose eco de las declaraciones del movimiento sindical o de sectores del CNA explica que "debemos prepararnos para gobernar". Plantea la democracia o las reformas económicas como si se tratara de discutir tareas de la revolución nacional democrática, lo que contrasta totalmente con las declaraciones de Nelson Mandela y el contenido explícito de las conversaciones oficiales. A partir de ahí, las afirmaciones del dirigente comunista tienen que ser muy abstractas, puesto que ya nada parece depender de la relación de fuerzas real ni de la situación concreta.

Como toda la dirección del Congreso de los Sindicatos Surafricanos (COSATU), Joe Slovo emplea en esta entrevista la expresión "Estado post-apartheid". Pero precisa que este Estado podría y

User un "Estado popular", cosa infrecuente en las declaraciones públicas del PC, y llega entonces a la descripción interesante de una transición ininterrumpida hacia el socialismo. Cuando el periodista aborda la cuestion de las nacionalizaciones, en primer lugar tiene cuidado en recordar, con razón, que la simple transferencia de propiedad no resuelve el asunto; pero añade "debe servir para poner en pie otro control sobre la economía, para llegar a la redistribución de la riqueza". Más adelante precisa: "Si el capital dice: 'No estamos dispuestos a invertir por vuestras ideas en el terreno social', no podemos ignorarlo pero tampoco dejarle por ello dominar nuestras posiciones políticas". Aparentemente eso es lo que debería convencer a quienes, desde hace mucho, preguntan al PC sobre el contenido social y político de la transición, y sobre lo que llama la "etapa democrática nacio-

El problema es que Joe Slovo mantiene en otras partes opiniones bastante diferentes: aquí su problema ya no es simplemente medir, en función de la relación de fuerzas social, progresivas incursiones en la propiedad privada de los grandes medios de producción, sino sencillamente edificar una nueva teoría de "economía mixta". Así en el periódico eurocomunista británico Marxism Today, declara: "Debemos aceptar la verdad histórica, que fue ignorada en muchos países socialistas, de que no existe una muralla china entre ambos sistemas (capitalista y socialista, ndlr) que se suceden uno tras el otro". En el periódico francés Libération, añade: "Hay muchos clichés en la cuestión de las nacionalizaciones. Es necesario redistribuir la riqueza en nuestro país. Pero no habrá política de confiscación sin compensación, incluso en relación con los sectores de la economía pública que fueron entregados al sector privado. Lo importante es que la clase obrera se refuerce de forma organizada, para que no veamos a una clase explotadora de otro color apropiarse los frutos de la libera-

Una de las grandes ambigüedades de las opiniones de Joe Slovo es que se apoya, para justificar su posición sobre la economía mixta, en la actual experiencia de aplicación de los mecanismos mercantiles en la economía soviética. Pero en ese punto, al margen de la opinión que se tenga sobre las reformas en la URSS, existe una inmensa diferencia entre un país sin burguesía ni mercado de capitales y de fuerza de trabajo, y un país capitalista como Suráfrica con una economía monopolizada por seis o siete grandes compañías y donde existe una poderosa burguesía ¿Puede establecerse alguna relación entre ambas situaciones en un debate teórico?

Pero en base a esa confusión el PC está alimentando una gran reorientación política en la dirección del COSATU, sobre todo en la izquierda sindical; una especie de nuevo realismo gana progresivamente ciertos círculos dirigentes sindicales, en particular los que defienden desde hace poco la independencia de clase y el socialismo. En estos medios

Página 22

(8). Bernie Fanaroff, dirigente de la metalurgia, ha explicado, por ejemplo, que teniendo en cuenta el fracaso de la economía en Europa del Este, "los trabajadores en las empresas y en el comercio (en Suráfrica, ndlr)... pueden empujar a su patrón a dar subvenciones para mejorar el alojamiento y el sistema de educación, pueden también presionar a los hombres de negocios para que ejerzan una presión sobre el Estado a fin de que dé mas recursos para esos dos asuntos" (Weekly Mail, Johannesburg, 9 marzo 1990). (9). Alec Erwin, uno de los principales dirigentes de la metalurgia y del COSATU escribe: "La economia de mando puede operar cambios estructurales, pero engendra también el estancamiento de la productividad y del nivel de vida; el mercado impone una disciplina eficiente a los productores, inversiones diversificadas y calidades cuidadosamente controladas.(...) Finalmente, la restructuración de la economía puede ir pareja con la construcción de un nuevo Estado democrático en Suráfrica... Nuestro futuro democrático depende de nuestra propia perestroika" (Weekly Mail, Johannesburg, 30 marzo (10). El cuestionario enviado a la base para elaborar esta Carta trata sobre los derechos básicos (condiciones de trabajo, seguridad social...); los derechos sindicales (negociaciones y huelgas); los derechos y protección de las mujeres; la ayuda a las familias; y los derechos políticos, sobre todo la independencia de los sindicatos en relación al Estado. Sobre 24 preguntas, sólo en una se plantea de forma muy general: "¿Qué derechos políticos deberían tener los trabajadores?". (11). Durante su viaje a Europa, Nelson Mandela efectivamente abogó ante gobiernos y hombres de negocios a favor del mantenimiento actual de las sanciones. Al mismo tiempo, hizo propuestas de inversiones y ayudas que puedan contribuir al desarrollo de una nueva Suráfrica y a una redistribución de las riquezas en favor de los negros, alternativas a una intervención del Estado.

la confusión llega al colmo cuando se ler" está cerca y pasa por la aceptacior del marco actual de negociación y po centralizada) y un deslizamiento haci ormas de cogestión de corrientes qu tradicionalmente luchaban por el control entre la izquierda sindical del CoSATU izquierda sindical del COSATU y el PC se presenta a menudo como el resultado de la desestalinización de este último. En realidad se trata de una evolución mucho más compleja, que refleja en algunos de los principales dirigentes del sindicato metalúrgico una teoría a a un deterioro real de la actividd sindical, tienden a deslizarse desde preocupaciones tácticas comprensibles a convicciones políticas muy cercanas a las

Sin embargo, ahora se le van a plantear al COSATU dos problemas. El primero se deriva singularmente de la evolución política real del PC frente al CNA. En efecto, el PC explica que en la lucha por una sociedad socialista es preciso pasar antes por una etapa durante la que se resuelven las grandes cuestiones democráticas y nacionales. En nombre de esta etapa se compromete hoy, en y junto al CNA, y asume plenamente el curso de las negociaciones. Pero muy pronto aparecerá la contradicción entre esa teoría de la plena y completa realización de las tareas democráticas у nacionales por un "Estado postapartheid" y el tuturo compromiso con el regimen actual. A menos que se reduzca la democracia a su mínima expresión, no se ve cómo las. actuales conversaciones podrían desembocar en una auténtica solución de las grandes reivindicaciones democraticas y nacionales; es decir, en el fin de toda discriminación racial y de toda exclusión por la miseria. "Alianza estratégica". El segundo problema para las direcciones sindicales del COSATU es la progresiva falta de democracia en el movimiento obrero; ha habido un desmoronamiento creciente del sistema de control de la base, de la organización por medio de los shops-stewarts (delegados de base) y la independencia financiera del COSATU está en mala situación. Según se implican en la política y la eslas decisiones se toman más en la cumbre. Así, las direcciones sindicales decidieron integrarse en las negociaciones oficiales en el marco de una "alianza estratégica" con el CNA y el PC. Lo que significa un problema muy grave que pone en cuestión la indepensindical. También supone una contradicción suplementaria para el PC, cuya razón de ser es reafirmar la defensa de la independencia de la clase obrera en las actuales batallas políticas.

Hoy puede extrañar la distancia existente entre las declaraciones de confianza en la "próxima victoria" del movimiento de liberación y el realismo extremo de las propuestas concretas, por ejemplo, en lo referido al proyecto sindical de una Carta obrera. Este debate debería llevar en septiembre de 1990 a un congreso reagrupara a las dos centrales, COSATU y Consejo Nacional de los

Ahora mismo, el debate en la base del COSATU sobre la elaboración de esta Carta obrera se reduce a un cuestionario en cinco apartados, terntivas ciertamente importantes, pero sin ninguna relación con un proyecto de sociedad alternativa(10). Cuando en su origen era la izquierda sindical la que planteó ese proyecto, a fin de llevar a cabo un debate en el COSATU sobre la perspectiva de una lucha independiente de los trabajadores contra el capitalismo. Hoy la discusión ya no tiene nada que ver con la idea inicial, que apuntaba a dar a la clase obrera un programa que partiera de las reivindicaciones inmediatas y trazara los contornos de un proyecto anticapitalista. La discusión gira más bien sobre un proyecto de Código del trabajo, muy democrático, pero que no representa ninguna ruptura política con la organización capitalista de las empresas y del mercado del trabajo.

Finalmente, el propio contenido de la Carta de la libertad se pone progresivamente en cuestión. Un buen exponente es el debate sobre las nacionalizaciones, lanzado por el propio Nelson Mandela. El 23 de mayo de 1990, ante varios centenares de hombres de negocios, Mandela subrayaba que "nacionalización y redistribución" no son los únicos términos del vocabulario económico del CNA. Según él, el país podría inspirarse en las leyes anti-trust vigentes en los EEUU o en Gran Bretaña para evitar una concentración del poder económico. Otra opción posible para el Estado sería también la participación de directores nombrados por el gobierno en los consejos de administración de las empresas. Así pues, el CNA abandona la perspectiva de una nacionalización radical de los grandes trusts. Para Mandela, el problema está menos en los mecanismos económicos que en la composición del gobierno; la idea de un gobierno en el que cohabitarían principalmente el Partido Nacional, de De Klerk, y el CNA se admite ahora abiertamente (11).

Pero en ese caso: ¿Cómo se puede plantear el próximo futuro en términos de "transición" y de victoria de la "revolución democrática nacional"?.

21 junio 1990