Yaber al Ajmad al Yaber al Sabah Señor de Kuwait
Sobre la anexión iraquí de Kuwait
: problema de la anexión de Kuwait es una cuestion muy compleja у origen de cor isionesn. Por fortuna hay unanimidad en las filas revolucionarias en cuanto a la ll a por el fracaso imperialista; pero en cambio hay un amplio abanico de posicion bre la cuestión de Kuwait. Que van desde pedir la retirada de las tropas iraquíes sionistnen razones para pensarlo? En realidad está fuera de toda duda que el Estado kuwaití es un producto del imperialismo británico. Se podría replicar con razón que en sus actuales fronteras todos los Estados de la región son creaciones del imperialismo; productos de la desmembración por los imperialistas, durante los dos últimos siglos, del territorio árabe del imperio otomano. Sin embargo esos Estados corresponden más o menos, con alguna excepción tan artificial como Jordania, a las unidades administrativas otomanas o a las regiones fuera de su control (Marruecos, Yemen del Norte) y tienen por tanto una larga continuidad estatal. Pero no es ésta la diferencia determinante.
La verdadera diferencia reside en que la población activa de estos Estados es autóctona, en que de momento aceptan su marco estatal y en que podrían superarlo, por una unión federal o una fusión con otros, si se lo propusieran. Por supuesto este no es el caso de las minorías nacionales oprimidas, como los palestinos o los kurdos. Tampoco el de los mini-Estados petroleros del Golfo (Kuwait, EAU, Qatar); puestos' avanzados establecidos por el imperialismo británico en una zona casi comprando la colaboración de algunos jefes de las tribus beduinas de la península desértica, árabe. Estos puestos tuvieron una importancia estratégica para la hegemonía naval del imperio británico, a la que se añadió en el siglo XX el descubrimiento de las riquezas petroliteras de su subsuelo. Transformádose así en concesiones petrolíferas para las compañías imperialistas.
Por tanto, el imperialismo británico tuvo un especial interés en la creación de estos
supuestos "Estados" separados, que luego serían "independientes", para asegurar su dominio sobre ellos y sus riquezas frente a la subversión anti-occidental que pronto se desató en los Estados realmente poblados de la región. La creación del "Estado"
de Kuwait, a finales del siglo pasado, se hizo contra la voluntad de los otomanos que reclamaban la salida de los británicos y la integración a su provincia de Basora, el sur del actual Irak, del que Kuwait es la prolongación natural hacia las aguas del Golfo.
Londres mantuvo ese "Estado" bajo protectorado británico, incluso en contra de la voluntad de sus mismos agentes iraquíes, la monarquía instaurada por Gran Bretaña en
Irak, en 1921 (y de la población iraquí).
Londres sabía que Kuwait, con algunas decenas de miles de habitantes, estaba firmemente bajo su control y dependía por completo de su protección frente a un Estado iraquí que desde su nacimiento se lo hubiera anexionado gustosamente. Además, los ingleses eran conscientes de su precario dominio sobre Irak; desde 1920 tuvieron que hacer fente a rebeliones en su contra. Finalmente, en 1958 la monarquía que apadrinaban fue derrocada por un golpe de Estado republicano y nacionalista claramente hostil a ellos. Para colmo el nuevo régimen reclamó a Londres la cesión de
Kuwait, a la que estaba menos dispuesta que nunca dado el desarrollo de la producción de petróleo. Cuando en 1961 Londres concedió una "independencia" completamente formal a su protectorado de Kuwait (300 mil habitantes entonces), fue necesaria toda la fuerza militar británica para impedir que Irak lo anexionara. Finalmente se arregló el conflicto mediante un pago kuwaití a Irak a cambio de su reconocimiento como Estado.
bién su supervivencia al imperialismo, como demuestran los actuales acontecimientos. Aplicar el concepto de autodeterminación a territorios arrancados por el imperialismo de conjuntos mas amplios, para mejor explotar sus riquezas mineras, y de los cuales no se distinquen por ninguna especificidad nacional, étnica, cultural o lingüística, significa dar un derecho preferente sobre esas riquezas a la minoría privilegiada que residía en ellos, en perjuicio de la aplastante mayoría que habita el resto del territorio y a la que se excluye, por ello, de compartir los beneficios. Es una perversión total del contenido democrático del principio del derecho de los pueblos a disponer
(mayoritariamente) de su suerte. El formalismo del derecho burgués perpetúa siempre la injusticia cuando se basa en desigualdades naturales o establecidas por la opresión.
de los emiratos petroleros, si la relación de fuerza con los pueblos afectados lo hubieran permitido. En cada campo de petróleo y en cada región aurífera podía haberse establecido un principado o una mini-república; donde fácilmente nos habríamos encontrado una mayoría de habitantes votando la "independencia", que supondría en este caso no compartir las riquezas del subsuelo con otras regiones del pais al que pertenecen. Desde el punto de vista democrático, sólo una auténtica especificidad étnica de la región en cuestión justificaría el reconocimiento de su derecho a la autodeterminación. A la inversa, y contra el formalismo antidemocrático, no podríamos reconocer la soberanía de mayorías conseguida por un proceso coercitivo de colonización sobre el territorio de otras naciones o etnias.
Pero en caso kuwaití ni siquiera se respeta la concepción más formal del derecho mayoritario. En los tres emiratos petroleros sólo una minoría de la población (el 40% en el caso de Kuwait) tiene la ciudadanía y disfruta, muy desigualmente, de los derechos y privilegios que supone(12). A la gran mayoría de los productores se les excluye de ella y son tratados como ciudadanos de segunda o de tercera, según se trate de árabes o de sur-asiáticos, en lo que con mucha razón un periódico británico no duda en calificar de apartheid.
Por otra parte es chocante constatar que, cuando el paro afecta a millones de árabes, los emires del petróleo importen mano de obra del subcontinente hindú o incluso del sureste asiático, que soporta condiciones cercanas a la esclavitud (en particular el numerosísimo servicio doméstico) y tiene la ventaja de su docilidad, por el temor a perder un salario que, por muy módico que sea, es importante en comparación con la profunda miseria de sus países de origen.
Estos Estados, eminentemente artificiales, se dedican a extraer "excedentes de capitales" y a reciclarlos entre sus protectores y tutores imperialistas. En ellos una minoría vive con un derroche de lujo que es un insulto frente a la gran miseria de las poblaciones vecinas y las condiciones de vida poco envidiables de la mayoría de los tra-
(12). Del 40% de los habitantes de Kuwait bajadores inmigrantes. Estos últimos, incluidos los árabes (sobre todo palestinos y que detentan la ciudadanía del emirato, menos del 10% gozan del derecho de voto, egipcios), tienen allí muchos menos derechos y ventajas sociales que los inmigrantes por lo demás muy formal ya que el emir de las metrópolis imperialistas.
sigue estando en libertad de actuar a su
•La más elemental justicia exige la integración de los emiratos a las regiones de las antojo y de disolver el parlamento de que fueron separados por el imperialismo. Visto el carácter y la composición de los pacotilla, como lo hizo recientemente.
trabajadores que residen en ellos no es pénsable que tomen el poder. El Estado tendra siempre medios para mantener tantos mercenarios(13) como sean necesarios
(13). De hecho, los ejércitos de los emiratos para someter a sus escalvos asalariados. Desde ese punto de vista, no se debía cony de Arabia Saudita están compuestos en denar en sí misma la invasión de Kuwait y su anexión por Irak; la actitud al respecto gran parte de mercenarios (de "soldados inmigrantes" para reprimir a los trabajadores no responde a principios formales, depende del análisis político de lo que está en jueinmigrantes).
go. Si contara con los medios necesarios, un régimen basado en un auténtico poder
El Déspota de Bagdad popular revolucionario en Bagdad tal vez se hubiera dejado tentar por la anéxión armada de Kuwait. Ciertamente lo hubiera hecho de otra forma, contando con la particiación activa de los trabajadores y actuando como un ejército de liberacion, y no d cupación como han hecho las tropas de Sadam Husein(14
¿Hay que apoyar la anexión condenando a la vez sus métodos? Tampoco, porque
Saddam Hussein no es el representante del pueblo de Irak, sino su opresor. Apoya antes bajo la del pequeño potentado kuwaití hoy en el exilio. Por esta razón no hay que apoyar la actual anexión, ni exigir que se le ponga fin. Porque nadie debe llamar-
Ahora bien, en este caso tampoco estamos obligados a escoger entre la peste y el cólera. Por las razones ya explicadas, sólo es precisa una toma de posición tajante
:ontra la intervención imperialista. En la región, los revolucionarios árabes que defien len los intereses del proletariado deben negarse a tomar parte en todo enfrentamien to entre tropas árabes, ya sean las de Saddam, las de Fahd, las de Mubarak, las de
Hafez El-Assad o las de Hasan II. Los trabajadores no tienen nada que defender, nada que ganar, en esta guerra de subalternos rapaces. También deben oponerse al envío de tropas de sus países al conflicto, como lo hicieron esos heroicos soldados y oficiales iraquíes que pagaron con su vida la negativa a participar en la nueva e inensata aventura de Saddam Husseir lay que llamar a los soldados de los eiércitos árabes a confraternizar y volver la rmas contra sus dirigentes. Hay que adelantar la perspectiva de la socialización d onjunto de las riquezas de la nación árabe, contra su reparto actual por parte de l clases dirigentes sumisas al imperialismo.
En Irak, o entre los iraquíes en el exilio, los revolucionarios deben sobre todo denunciar la locura del déspota, que lleva a su país permanentemente a la masacre por sus ambiciones de megalómano. Su derrocamiento revolucionario sigue siendo una tarea urgente; de ello depende la supervivencia de Irak. Hay que explicar también que el derecho del pueblo iraquí a recuperar Kuwait no podrá ser justamente reivindicado si no se apoya, a la vez, el derecho del pueblo kurdo a la autodeterminación y a la recuperación de las zonas petrolíferas (Kirkuk) colonizadas por los árabes.
Hay que exigir el levantamiento de la congelación de los haberes iraquíes en el extranjero -denunciando esa práctica cada vez más corriente de los imperialistas con los
Estados que se les oponen- pero no se puede pedir que los 100 mil millones del Estado kuwaití se pongan a disposición de Saddam Hussein, ni sean librados a favor del emir. Incluso hay que pedir la congelación de los haberes "privados" de la familia real
(14). El nacionalismo estrecho del déspota kuwaití ¡que suman varias decenas de miles de millones de dólares! Todos estos foniraquí se manifiesta también en su dos deben ponerse a disposición de Irak para su reconstrucción, tan pronto como su incapacidad de dirigirse a las fuerzas antipueblo pueda elegir libremente a su gobierno.
imperialistas mundiales. Su concepción de
A grandes rasgos esta debe ser la base de una actitud revolucionaria que defienda las cosas se traduce en una toma de los intereses de clase del proletariado. Los problemas son complejas y las soluciones rehenes occidentales que nada debería tienen que ser matizadas, o se corre el riesgo de identificarse con alguno de los projustificar y que, por lo demás, sirve a los tagonistas del actual conflicto en curso. La única respuesta simple, que no tiene ninimperialistas para poner a la opinión pública internacional en su contra.
guna excepción, es la oposición resuelta a la intervención imperialista.