"SE ACABÓ EL CICLO DE LAS
REVOLUCIONES ANTIIMPERIALISTAS"
Entrevista a Víctor Tirado, de la Dirección Nacional del FSLN
La entrevista que publicamos a continuación, que hemos tomado del semanario uruguayo Brecha, ha levantado una enorme polémica en Nicaragua y en todo América Latina. Creemos que los temas que plantea afectan también a las preocupaciones de la izquierda revolucionaria europea. Víctor Tirado abre en la entrevista un cuestionamiento de fondo de la estrategia tradicional sandinista y plantea algunos temas generales que arectan a la estrategia revolucionaria en su conjunto.
Estamos ante un debate muy serio y que posiblemente va a ocupar la atención de las corrientes revolucionarias durante un tiempo prolongado. Lo presentamos ahora tal como empieza a desarrollarse en Nicaragua. Junto a la entrevista con el comandante Tirado, publicamos tres textos más que polemizan más o menos directamente con sus ideas, publicados en Nuevo Diario y en el órgano de la
Central Sandinista de Trabajadores, Trinchera. Trataremos de continuar este debate en números sucesivos con otros textos de interés. ¿Cuál será la esencia del trabajo futuro del FSLN después del cambio de Gobierno? Después de ocho años de una guerra impuesta por el gobierno de los Estados Unidos, en primer lugar hay que rescatar la economía. Luego, en un ambiente de paz y democracia, se pondrán en juego todas las fuerzas sociales, compitiendo en eficiencia y en el marco de la economía mixta, los tres actores fundamentales que tuvieron, de alguna u otra manera, incidencia en la guerra. Los trabajadores, desde luego, con su gran experiencia acerca del control de los medios de producción, omo en el sector del APP, el Estado y los privados.
Ahora bien, en la lucha por un nuevo sistema, todas las fuerzas socioeconómicas se pondrán en juego y el que tenga más rendimiento y mayor rentabilidad es el que ganará en esta etapa capitalista que estamos transitando. De la fuerza real de uno y otro dependera que sea un capitalismo "salvaje", o uno que tenga en cuenta reivindicaciones sociales. En la lucha por rescatar la economía, también se pondrá en juego la visión ideológica. No una ideología sectaria sino una que haga pensar a los sectores más importantes del país que son capaces de hacer cambios, entendiendo que la etapa actual es necesaria.
Por otro lado, el FSLN, a través de profundizar la democracia, mantiene abiertas las perspectivas de la Revolución, que no ha terminado. Al mismo tiempo, vamos a luchar por mantener la soberanía y la autodeterminación. En un país como el nuestro, es decir, perteneciente al Tercer Mundo, la liberación nacional va de la mano de la reconciliación y la unidad nacional de todas las fuerzas progresistas y democráticas para salir del atraso económico. Si no se logra esto, el proceso se estanca porque existen otras fuerzas poderosas, políticas y empresariales, que se oponen al avance de la Revolución y que votaron por el proyecto de los aliados del gobierno de Estados Unidos.
importante hablar del futuro de cara al pasado. Por ejemplo, me pregunto, ¿qué expresa la derrota electoral del sandinismo? Que el pueblo quiere la paz y no podemos seguir apuntando a la guerra para resolver las contradicciones sociales.
Aquí se dio una confrontación entre el imperialismo norteamericano y la Revolución sandinista. Y el pueblo se cansó de la guerra y de la crisis económica. Lo cual quiere decir que a la luz de la esencia del sandinismo, que es su antiimperialismo, las elecciones del 25 de febrero nos exigen una revisión profunda o un estudio de la revolución antiimperialista, no sólo en Nicaragua, sino también en otros paises que han seguido este rumbo.
Las revoluciones antiimperialistas hay que verlas en el marco de la gran ofensiva imperialista de Estados Unidos, que trató de detener el proceso revolucionario. Y en esa acción se impuso momentáneamente, porque cuenta con grandes recursos como gran potencia Ademas, con la crisis del mundo socialista, no contamos con aliados que hagan viable este proyecto. Por lo tanto, el rumbo hay que reexaminarlo.
Creo que se está cerrando el ciclo de las revoluciones antiimperialistas, entendiéndolas como enfrentamiento total, militar y económico con el imperialismo. Hay que buscar otras opciones. El mundo subdesarrollado no puede resistir ni vivir en guerras permanentes, como Etiopia, Mozambique, Angola, nuestro no resisten ya conflictos que afecten de raíz a las bases económicas. Habrá que abrir una discusión para plancosas nuevas en el proceso revolucionario o, por último, hacer la revolución coexistiendo en una política de paz con los Estados Unidos. ¿Esta reflexión surge de evaluar la experiencia de esta última década de guerra que soportó Nicaragua? Así es. El sandinismo quedó casi solo batallando contra la política norteamericana de fuerza. Y de ahí que pienso que
la autodeterminación y la soberanía se pueden mantener dentro de la democracla electoral. dentro del marco del mundo capitalista desarrollado.
Esta afirmación es diferente a la del
FSLN hace nueve o diez años. Sí. Entonces teníamos la ayuda del campo socialista, sobre todo en la esfera militar, no así para el despegue económico profundo. Había también una gran cohesión nacional: los jóvenes, con los años se fue desgastando...
Con el paso del tiempo, además, las condiciones internacionales cambiaron. Con el derrumbe del mundo socialista y la tendencia mundial al desarme y a resolver los conflictos por medio de la negociación, cualquier lucha armada de liberación nacional queda sin apoyo. En nuestro caso, haciendo un análisis de los diez años, llegamos a un proceso electoral que implica un gran movimiento de masas. Fueron realmente las masas las que estuvieron en movimiento, que querian algo y, por último, el 55 por ciento se decidió por la paz en contra de
En estos días, cualquier movimiento por la paz, contra la guerra mundial, termonuclear, en contra de los cohetes atómicos, aún incorporando fuerzas muy diversas amantes de la paz, hoy como antes, tiene facetas positivas.
Hay que analizar con calma todo esto. Porque creo que para el movimiento revolucionario es importante que el Frente Sandinista asuma una actitud crítica de sus errores y de sus aciertos. Ir a las elecciones no fue un error. Fue un acierto, de los más positivos. No hay que temerle a ninguna forma de lucha dentro y fuera del poder, aunque sea propuesta por la burguesía y el imperialismo. Hay que tomarla y hacerla positiva. Y, en este concepto, se podría diseñar el futuro para otros movimientos revolucionarios.
Hace diez o veinte años, mucha gente subestimaba la democracia electoral. Admitían sólo la lucha armada e insurreccional como forma para arrebatar el oder a la burguesia. Hoy los tiempos an cambiado. ¿En consecuencia, a través de la democracia electoral se puede disputar el poder? Y se puede desplazar del poder a una clase por otra, por medio negociación. Pero se necesita un movimiento de masas muy fuerte. Entre los errores y aciertos, ¿cuál seria la autocrítica electoral? La estamos trabajando. Pero hay que enmarcarla en los diez años. Porque veo está sucediendo ahora es una repetición de lo que hubiéramos podido haçer en el 80-81. Pero debemos argumentarlo. No creo que haya que señalar los errores cometidos como catastróficos. Son casi naturales en un proceso lógico. Lo que viene ahora son etapas nuevas que hay que enfrentarlas para continuar. Es posible que algunos compañeros sutran el fuerte impacto moral e ideológico. Sin embargo, no podemos dejar de ver la realidad. ¿No se corre el riesgo de que el sandinismo se debilite?
dejado una señal, una huella. Esta no se va a borrar en la medida en que se inscriba en la lucha de la sociedad. Independientemente de que sean o no los hombres de hoy los que continúen el proceso, el sandinismo luchará para que la huella no se borre y se haga cada día más honda. ¿Podríamos enfatizar de nuevo los ejes de la próxima etapa? Además de mantener la soberanía, en esta etapa, a nosotros los revolucionarios nos interesa la recuperación económica. Para que se pueda ir transformando una sociedad de explotadores a otra de igualdad. Y para ello es necesario el tránsito por el desarrollo económico, al que no hay que tenerle miedo en un jueeconomia mixta y con grandes desventajas. No obstante, esto da más armas para poder aspirar al cambio legal y a la hora del mismo tener una base económica fuerte.
Incluso, es favorable el apoyo económico externo que se dé en los próximos años a esta nueva administración. El imperialismo no interpreta lo que va a desarrollar con esta "ayuda" económica. Son las fuerzas sociales más conscientes que estarán, más adelante, en mejor condición económica, moral e ideológica, para profundizar la Revolución. Por eso hay que impulsar todas las medidas
Nosotros protagonizamos una insurrección contra Somoza y encontramos una economía destruída. Fuimos a una revolución antiimperialista y destruyeron aún más nuestra base material. No podríamos, rehacerla y reactivarla con el imperialismo enfrente. Esta nueva etapa, ¿implicará un nuevo FSLN? Así es. Un partido de cuadros y un partido de masas. Se pueden impulsar las dos tareas a la vez. Tenemos que democratizar las estructuras; darle lugar a los nuevos cuadros, a los nuevos dirigentes. Todo a la luz de una nueva concepción organizativa del FSLN. Con una visión menos verticalista. De ahí que esta etapa es la más importante para nosotros y también de cara al movimiento revolucionario mundial que nos segui-
¿Sin imponer modelos? No podemos obligar a otros países ni fuerzas políticas a que sigan nuestra experiencia sin someterla a crítica. El pensamiento revolucionario -y así se vio en los últimos meses- no es homogéneo. Cada experiencia tiene su propia interpretación de la realidad. Por ejemplo, yo pienso que se acabó el ciclo de las revoluciones antiimperialistas como las concebimos en la década del 50 y comienzas otras: la conquista de la soberanía y la independencia. Otros pueden pensar que no. De todas formas, nuestra reflexión es producto de haber vivido en carne propia el enfrentamiento directo con el imperialismo.
Creo importante que nos pongamos a analizar las revoluciones antiimperialistas, sus modelos, y preguntarnos por qué todas han terminado en la quiebra económica, que es finalmente el aspecto esencial de cualquier revolución. Porque uno no hace la revolución para fortalecer la guerra, sino para ver resultados económicos, que nosotros no vimos. Por eso pienso que a lo más que hoy se puede aspirar es a la convivencia con el imperialismo, aunque nos duela y nos cueste decirlo. Tener buenas relaciones con ellos y que nos dejen desarrollarnos. De todas formas la tendencia de la humanidad no cambia. Pero no podemos acortar los tiempos. Y el proceso electoral de Nicaragua nos enseña eso Esa es la enseñanza que tenemos que sacar.O Ejército sandinista en Matagalpa