¿ES VIABLE UN CAPITALISMO
"SOCIALDEMOCRATA", NO "SALVAJE",
Debate Nicaragua
EN NICARAGUA?
La historia nos enseña, sobre todo si colocamos los espectaculares acontecimientos que nos toca vivir en la perspectiva de la misma, que en épocas en que el movimiento revolucionario sufre derrotas que parecen ser decisivas, y el capitalismo parece estar en una nueva fase ascendente, es normal que, dentro del propio movimiento revolucionario, surjan voces que afirmen que, puesto que el capitalismo "tiene camino para rao", es insensato intentar "saltar eta emprendiendo revoluciones sociales prematuras. En todo caso, aceptando que debe dejarse "cancha abierta" al capitalismo para que se desarrolle, estos postulan que, en estas condiciones, lo único que le queda a los revolucionarios, es luchar porque este capitalismo no se desarrolle de modo "salvaje", sino que hay que pugnar porque los beneficios de su desarrollo no se "queden arriba" sino que, al menos parcialmente, bajo la forma de beneficios sociales, sean compartidos "abajo"; no se trataría, por tanto, de luchar contra el capitalismo, por una revolución prematura e inoportuna, sino por reformas y beneficios sociales esto es, por cierto margen de "democratización de la riqueza" en el propio marco del capitalismo.
Asímismo, es frecuente que, en este tipo de épocas, mientras posiciones de este tipo se vuelven comunes, aquellos
Pedro Antonio Rodríguez que se empenan en mantener enarboladas las banderas revolucionarias, sean aislados por una mayoría que se une al torrente eufórico de las capas pequeñoburguesas, intermedias, vacilantes, que antes fueron seducidas por los sueños revolucionarios, pero que hoy están impacientes por ser las primeras en compartir las "riquezas" prometidas, volviendo a jugar rápidamente el papel estabilizador que suele corresponderles en el marco del sistema; incluso, en presencia de coyunturas críticas, tas suelen acusar a sus antiguos compañeros de lucha, que se empeñan en no dejar que se estanque por décadas el movimiento popular, de "aventureros"
inmaduros, radicales, subjetivos, agoreros de un futuro revolucionario que sólo está en sus "cabezas calientes".
Personalmente, a priori y quizá por temperamento o incluso por motivos "sentimentales", soy claramente propenso a quedarme con esa minoria de quijotes radicales, émulos del chapiollo Sandino, que estaba dispuesto a morir solitario luchando contra un Imperio que los Moncada consideraban invencible y todopoderoso, para dejar, aunque solo lograra eso, "su protesta escrita con sangre" para que, en el futuro, tal vez algún quijote Carlos Fonseca levantara nuevamente su bandera.
Sin embargo, vale la pena dejar por un momento de lado los apasionamientos y plantear, teniendo en cuenta la necesidad de conjugar "cabeza fría con corazón ardiente", , el problema en los términos concretos, "prácticos", que corresponde:
Algunos compañeros confían en que si se le deja "cancha abierta" al capitalismo en nuestro país, finalmente terminará por crear las bases económicas de la nueva sociedad, y que, mientras tanto, lo que debe preocuparnos es que éste sistema no se desarrolle de manera "salvaje", sino que sea compatible con el máximo de "logros sociales" para los trabajadores. Sostienen incluso, que oponerse a la privatización significa colocarse en contra de lo que constituye una tendencia mundial. ¿Es posible un capitalismo "socialdemócrata" en Nicaragua? Para plantear el problema en términos concretos: ¿es posible, en las condiciones de Nicaragua, que el capitalismo "se desarrolle de un modo no salvaje"? ¿es posible el desarrollo de un "capita-
Es posible; pero sólo si el nuevo régimen logra obtener, anualmente, alrede-
800-1.200 millones de "frescos"; de lo contrario, no tendrá más remedio que aplicar las recetas "salvadel "Plan Azul y Blanco" COSEP, el cual, según un dirigente socialdemócrata capitalistas atrasados, primitivos y "trogloditas", es decir,
¿Por qué, en ausencia de este masi-
"subsidio externo", el capitalismo en nuestro país, no por mala voluntad o crueldad de nadie, sino necesariamente, debe desarrollarse del modo propio de la llamada "acumulación primitiva"? Porque el tipo concreto de capitalismo que se desarrolló en nuestro país, dependiente, atrasado y deformado, por sí mismo no conduce al "florecimiento" de las fuerzas productivas, sino que sólo es viable a costa de masivos niveles de endeudamiento, para compensar su miserable capacidad de acumulación, y cuando éste se agota, su única viabilidad consiste en ejercer una creciente presión sobre la fuerza de trabajo.
En efecto, se trata de un capitalismo que no desarrolló la capacidad endógena para impulsar, por sus propias fuerzas, a partir de la acumulación, las fuerzas productivas del trabajo social que le permitieran incrementar su valorización en base a aumentos de productividad", traducidos en extracción de plusvalía resalarios reales y "logros sociales" de los trabajadores; y por tanto, cuando a nivel mundial sus niveles de obsolescencia y atraso, y total falta de competitividad, lo colocan en la picota, su única viabilidad estriba en presionar por una mayor extracción de plusvalor absoluto, recrudeciendo la sobre-explotación. Una vez más, frente a los que, soberbiamente, hacen el acostumbrado gesto despreciativo al afirmar, con un autoconvencimiento absoluto, que esto es "teórico", que no es más que un trivial "chaguite doctrinario", nos remitimos a la dramatica realidad de América Latina, en la cual el capitalismo dependiente, que por presiones del FMI ha sido dejado "con as manos sueltas", ha evidenciado su secreto: deterioro sin precedentes de los salarios reales, aumento del desempleo, enormes fugas de capital, todo lo cual tiende a traducirse, crecientemente, en
Somos, en síntesis, del criterio que un capitalismo dependiente que sólo es viable a costa de una mayor depresión del salario real (incluso, de mantener el espectacular rezago salarial que nosotros impusimos para financiar la detensa y la política de unidad nacional), esto es, de una dramática elevación de la cuota de plusvalía absoluta -que en los términos de la economía política se expresa en el de sobre-explotación-, que en aumentos de la productividad y la eficiencia -extracción de plusvalía relativa, compatible con aumentos en el salario real- sólo muestra que, al contrario que el dinámico capitalismo de los paises de centro, ya no es prácticamente viable, y rapidamente conduce a explosiones sociales; mientras que en el centro del sistema, los beneficios de la alta productividad han logrado ser en alguna medida "compartidos" por los trabajadores, posibilitando el llamado "pacto socialdemócrata" y la notable estabilidad social y política de esos países. La doble brecha Para demostrar estas tesis con los métodos "tecnocráticos" que tanto impresionan, a algunos compañeros, hicimos una simulación, utilizando para ello un modelo econométrico de la "doble brecha" (ahorro-inversión y brecha externa), ajustado a los datos reales y las particularidades estructurales concretas de Nicaragua, con resultados notablemente buenos, en el cual se estima el comportamiento que tendría la economía nicaragüense, si los salarios reales se recuperaran paulatinamente, hasta alcanzar, desde los espectacularmente deprimidos niveles de 1989 (5,0% de lo que eran en 1980), los niveles históricos "normales", si no se producen incrementos más que proporcionales en los niveles de productividad
El resultado es que, si mediante esta recuperación de los salarios reales, la de plusvalía en Nicaragua -que según distintas estimaciones es la más elevada del Tercer Mundo- es llevada a niveles más "decentes", de países con un nivel de desarrollo económico equivalente al nuestro, capitalismo vería estrangulado su desarrollo por las dos "brechas":
1. Al recuperarse los salarios reales, el consumo de las familias se elevaría, reduciendo los niveles de ahorro bruto interno, y con ello, eliminando las fuentes internas de financiamiento de la Inversión, ¡a menos que, como se supone es lo normal en el capitalismo, sea la burguesía la que, en contrapartida, reduzca su consumo suntuario excesivo, reduzca su fuga de capital, y repatríe el ya fugado, con lo cual el ahorro interno financiar la acumulación, con los recursos que teoricamente, son los más idóneos: el ahorro capitalista!
2. Al recuperarse el consumo de las familias, por la recuperación de los salarios reales, se elevaría notablemente el nivel de actividad económica, produciendo una fuerte demanda de recursos externos para financiar las importaciones indispensables para soportar ese aumento de la actividad económica; aquí el capitalismo se enfrentaría con un fuerte estrangulamiento externo", a menos que cuente con un considerable subsidio externo o los empresarios financien las mayores importaciones con los fondos que tienen en el exterior. Además tendría que aceptarse, o bien la sobrevaloración del córdoba, bien sostener altas tasas de inflación a menos que se previesen muy considerables incrementos del nivel tecnológico y la pro-
Es decir, el capitalismo, en Nicaragua, para ser viable, precisa, o bien de elevado "susidio interno", o de un masivo "subsidio externo":
a) Un "subsidio interno" representado por una dramática depresión de los salarios reales, esto es, por una máxima tasa de extracción de plusvalor absolusinoni no de capitalismo salvaje que es sobre-explotación, b) Un masivo subsidio externo, representado por alrededor de 800-1.200 millones de dólares "frescos" anuales.
Existe una tercera alternativa, que es inviable prácticamente, porque la propia burguesía, a pesar de su cháchara, no tiene mucha fe en las posibilidades de la acumulación capitalista en Nicaragua (a menos que el capital se volviese "pa-
c) Que el sector privado, para minimialrededor de 2.500-3.000 millones de dólares USA que, según esconservadoras, tiene en el
Si las alternativas b) y c) no se cumplen, como creemos que no ocurrira, entonces los sueños con un "capitalismo socialdemócrata" no serán sino buenos deseos de compañeros bien intencionados que, sin embargo, objetivamente, refuerzan falsas ilusiones en las masas que las desmovilizan, en vez de prepararlas para las duras luchas que se avecinan, con consignas revolucionaLucha por mejoras materiales Sin embargo, estoy de acuerdo en que, en Nicaragua, la consigna de "democratizar la riqueza" y luchar intransigentemente por mejoras materiales y sociales para los trabajadores, es brutalmente revolucionario. Para un capitalismo que precisa de tasas de plusvalor absoluto máximas para ser viable, esa consigna "socialdemócrata" lo coloca, verdaderaapuros. Por ello responde con el "Plan Azul y Blanco", una declaración de guerra contrarrevolucionaria en el terreno de la economía: la proclamación del capitalismo salvaje.
La gran burguesía sabe que, en Nicaragua, el pacto socialdemocrata no es viable, y por ello, los que lo propugnan, como los Lacayo y los César, le son útiles temporalmente para sandinismo, para neutralizarle mientras ellos ganan tiempo. Apuestan a que el pueblo, temporalmente embrutecido políticamente por los efectos positivos de la "ayuda" gringa, no tendría ningún reparo en que el régimen procapitalista se termine de afianzar, y se olvide de los "sueños" sandinistas. Entonces, en manos ya de más hilos económicos de los aparatos ideológicos, sin un movimiento de masas beligerante enfrente, avanzarán en el control sobre el resto de la sociedad, haciéndolo mayor, más absoluto; la restauración plena del somocismo, como régimen absoluto del capital, es su sueño. Ello ocurrirá, por supuesto, si el movimiento de masas no lucha, desde ya, de antemano, intransigentemente, por "democratizar la riqueza", por asegurar que esos 300 millones norteamericanos vengan a sustentar la recuperación del nivel de vida que perdieron a consecuencia agresión norteamericana y las conquistas que no pudieron alcanzar en estos años por la guerra y la crisis; si no se desmovilizan, y se mantienen una firme y beligerante hegemonía ideológica y política revolucionaria.
Cuando algunos compañeros, doctrinarios del monetarismo, la corriente más conservadora del pensamiento económico contemporáneo, afirman que es "irresponsable" plantearse en Nicaragua una Ley de salario mínimo, porque la economía nicaraguense "no lo soportaría", ¿qué nos dicen, en realidad? La Ley de salario mínimo Nos dicen que lo absolutamente normal es que el capitalismo se desarrolle por sus "cauces salvajes", que la rentabilidad capitalista se sostenga a costa un dramático deterioro del nivel de vida ingresos reales trabajadores. Olvidan que la "economía" no es un sistema de relaciones entre "variables técnicas", sino un sistema de relaciones sociales que se desenvuelven, si el sistema es capitalista, alrededor de la producción, apropiación, circulación, distribución y redistribución de valor y plusvalor, y que, por tanto, si el sector capitalista eleva su eficiencia y cesa su fuga de capital, y repatria el ya fugado, la economía no sólo "soportaría", sino más que soportaría esa Ley de salario mínimo. No entendemos por qué el capitalismo debe ser rentable sobreexplotando a la fuerza de trabajo, apropiandose de parte del valor de la fuerza de trabajo como plusvalor, sólo para mantener niveles de consumo suntuario excesivo y trasladar capital al exterior; la fuerza de trabajo debe remunerarse por su valor, que corresponde al costo de la canasta básica, y no trasladar parte de ese valor a los capitalistas, que lo convierten en dólares, para remitirlos al exterior. Si existe Ley de salario mínimo, éstos deberían ser rentables en base a eficiencia, y financiar la acumulación reduciendo el consumo suntuario y la fuga de capital. Estos compañeros, normalmente tienen un hígado y entrañas verdaderamente de piedra frente a los sufrimientos y necesidades de los trabajadores, pero una sensibilidad muy fina, que "no aguanta" atentados tan "salvajes" contra el consumo suntuario y la fuga de capital del sector privado, como una simple Ley del salario mínimo.
La pequeña burguesía, por supuesto, importa en absoluto que se sostengan esos niveles de sobre-explotación, con tal de que la burguesía y los gringos le sigan manteniendo la promesa de que "los dólares vendrán, habra riqueza, y ustedes la compartirán". Sienten auténtico horror ante la Ley de salario mínimo, porque ello significa poner en cuestión algo esencial para el sistema: la tasa de extracción de plusvalor absoluto, y por tanto, colocar la lucha de clases en el terreno de la producción misma de plusvalor. Y a ella le horroriza la lucha de clases, quiere paz disfrutar tranquilamente y en paz la raqueza prometida sobre todo sin comparcon los "voraces" e igualados trabajadores.
(Publicado en Nuevo Diario 23 de mayo de 1990).