Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Nicaragua

La revisión rojinegra

· Inprecor n.º 77, julio de 1990 · p. 9 · 1.011 palabras

LA REVISIÓN ROJINEGRA

Recientemente el ex-presidente Daniel Ortega dijo que la primera tarea que la reestructuración del FSLNcontribuir a que se desarme la contra, porque una discusión en las filas sandinistas puede conducir a una desarticulación del partido, lo cual sería peligroso frente a un ejército contrarrevolucionario

¿Por qué Daniel piensa que una discusión al interior del Frente Sandinista puede conducir a su desarticulación? ¿Serán tan graves los problemas de Frente como para llegar a ese extremo? La respuesta del Comandante Ortega a la pregunta de un periodista sobre la reestructuración del FSLN, es sumamente preocupante, porque si son tan densos los nublados en las filas sandinistas como para posponer nuevamente la discusión, queda la interrogante de: ¿y si es tan delicada la situación partidaria, la posposición no podria producir precisamente lo que se quiere evitar?

Y digo posponer nuevamente porque en varias ocasiones sectores significativos de la militancia sandinista han demandado un debate democrático, de abajo hacia arriba, en el FSLN, y una / otra vez, ha habido motivos para no hacerlo: el peligro de la invasión norteamericana, la guerra contrarrevolucionaria, la crisis económica, el proceso de pacificación centroamericana, la hiperinflación y la campaña electoral.

Estoy convencido que el desarme de la contra es el último motivo, porque si aparece otro, difícilmente se verá como tal, sino como un pretexto. Incluso sectores radicalizados sandinistas, ya vienen viendo pretextos desde antes de la campaña electoral.

Daniel Ortega es coherente: es peligroso someter al FSLN a una discusión de la que desde ya se advierte debe ser profunda y que por tanto, derivara en cambios radicales, mientras los contras estén en las cinco zonas de seguridad sin desarmarse, con sus fuerzas combativas virtualmente intactas.

Pero también es coherente señalar que en las bases sandinistas hay inquietud. Desde hace más de dos meses el movimiento revolucionario nicaragüense ha estado viviendo una profunda reflexión espontánea individual y colectiva que demanda cada día con más fuerza un debate al interior de las filas rojinegras. La inquietud crece. La derrota electoral ha sacudido los cimientos del FSLN y esta inesperada situación reclaexamen responsable y las respuestas certeras para garantizar la sobrevivencia del movimiento sandinista: la estructuración de un programa diatano que de manera incuestionable evidencie que en la práctica representará los intereses populares; y la posibilidad de participar en el juego político -abierto hasta ahora- con expectativas reales de retomar el gobierno.

Mi propuesta es combinar las dos preocupaciones, es decir, no esperar hasta el diez de junio -fecha tope para el desarme total de la contra- sino iniciar de inmediato la discusión organizada desde la base como primer e indispensable paso hacia una reestructuracion:

Todos los Comités de Base Sandinista (CBS) en los centros de trabajo y en los barrios, podrían empezar ya esta discusión -y continuarla los que seguramente ya la iniciaron-. Y no sólo podrian participar los militantes y miembros de estas estructuras de base sandinistas, sino todos aquellos revolucionarios involucrados verdaderamente con el FSLN aunque no tengan una vinculación orgánica. Y como muchos CBS están desarticulados, donde no funcionen, podrían reunirse los militantes y miembros y otros sandinistas.

No se trataría de una discusión sobre el presupuesto verticalista y autoritario de años anteriores, que recientemente quiso traer a la actualidad el comandante Bayardo Arce al decir que la DN bajaría un documento a la Asamblea Sandinista y después que éste lo viera lo pasaría a las bases. Ahora sería un debate de abajo hacia arriba.

La DN del FSLN podría ayudar al orden de esta discusión proponiendo un método, de manera que el debate continúe hacia arriba, por las diferentes estructuras existentes, y que culmine en una especie de Congreso del Partido y en la elección, directamente por parte de la membrecía, de las autoridades de nuestra organización en todos los nive-

Porque tampoco se trata de hacer de todo esto un jolgorio, una actividad anárquica que no conduzca a nada. ¡Todo lo contrario! La situación demanda madurez y responsabilidad en grado extremo. Se trata de vivir o morir. O, mejor dicho, se trata de vivir.

Guillermo Cortés Domínguez

Creo que la mayoría de la gente votó contra el FSLN. Se produjeron diferentes tipos de votos ya mencionados en múltiples ocasiones, voto por hambre, voto por castigo, voto por la paz, voto con una pistola en la sien, etc., pero estimo que el voto fue contra el Frente Sandinista porque la mayoría de los votantes quiso darle una lección a quienes consideró se habían separado del pueblo. Hacer este planteamiento implica también admitir responsabilidades ineludibles. No se trata, pues, de asistir a la discusión en calidad

Hace pocos días el comandante Henry Ruiz decía en una entrevista al periodista Carlos Salgado, de La Primerisima, que se había producido una ruptura entre la dirigencia y el pueblo. Si el pueblo comenzó a ver en el rostro de la dirigencia y del partido sandinista uno que no era el suyo, si perdió la confianza, de no haber cambios radicales el partido sólo puede marchar a la muerte política.

Por eso urge la discusión, y si la actual dirección partidista no la estimula, ésta continuará espontáneamente como hasta ahora, con el agravante de fomentar el descontento y la confusión.

Y urge además, porque grandes sectores de votantes por la UNO ya han visto, en sólo la arrancada, el verdadero rostro brutal del gobierno burgués, y requieren un partido sólido, que conduzca la resistencia popular frente al régimen nepótico de la nueva derecha tecnocráti-

Martirizado por la guerra y los efectos económicos de la brutal agresión militar norteamericana a través de los contras, el pueblo nicaragüense seguramente habría resistido hasta el final, como los vietnamitas, si hubiera tenido la certeza de que todos estábamos aguantando

Pero no marchamos parejo y mientras la mayoría vivía mal, un grupito estaba bien. Éste podría ser uno de los puntos esenciales en una discusión abierta, honesta, sin tapujos, consecuente con los riesgos que puedan existir y con las exigencias de este momento vital para el movimiento revolucionario nicara-

(Publicado en Trinchera, órgano de la CST, 17-23 de mayo de 1990).