DE LA IZQUIERDA MARXISTA
Boris Kagarlitsky, sociologo marxista y autor de varias obras, es uno de los animadores del
Frente Popular de Moscu y del Comite por un Partido Socialista. David Seppo realizó la
Unión Soviética
LAS PERSPECTIVAS siguiente entrevista con él para Inprecor.
Háblame del Partido Socialista que tratais de construir
Efectivamente, estamos en vías de poner en pie un partido socialista. Pero ninguna discusión al respecto tendría sentido de no ser por la aparición de un movimiento obrero en Rusia, por primera vez en 60 años. Es un movimiento que ha evolucionado a una velocidad sorprendente a través de varias etapas históricas que los movimientos obreros
СВОБОДУ
НЕЗАВИСИМОСТЬ
ИТВЕ!
occidentales han tardado decenios en recorrer: huelgas espontáneas con divisiones profesionales sectoriales impresionantes (la falta de confianza inicial y la hostilidad del resto de trabajadores respecto a la huelga de los mineros), y con la formación de sindicatos independientes y movimientos políticos.
Nosotros representamos a los Comités de los Nuevos Socialistas y estamos presentes en varias ciudades y regiones. Hay previsto un congreso para
Entrevista de David Seppo a Boris Kagarlitsky
enero y es posible que en él se decida la formación de un partido. Desde la huelga de julio se ha producido un realineamiento de las fuerzas políticas. Anteriormente, el panorama político se limitaba a la oposición entre liberales y conservadores. Pero hoy se da una nueva situación, en la que, mientras que los conservadores han mantenido su base social, el frente de los liberales se ha dividido. Se ha transformado en un pequeño grupo, centrado en Moscú. Al
mismo tiempo, ha comenzado a emerger una izquierda: se trata del movimiento obrero, como en el caso de los Nuevos Socialistas, que buscan hundir sus raíces en la clase obrera y tienen ya lazos importantes con los comités de huelga. ¿Quiénes son los conservadores?
Es un revoltijo salido del aparato, como por ejemplo el Frente Unido de los Trabajadores (FUT). Nadie tiembla más ante Gorbachov. Desde hace seis meses, los liberales vienen gritando: ¡debemos adelantar la fecha del próximo congreso del Partido!, pero nada de eso se ha llevado a cabo. Ahora parece que el aparato apoya esta reivindicación. La concentración masiva organizada el 24 de noviembre por los comités del partido en Leningrado, representa al populismo conservador. Este sector del aparato intenta encontrar una base social en la parte de las masas que no sólo no ha recibido nada de las reformas, sino que, además, es incapaz de resistir de manera independiente. En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels evocaban el socialismo reaccionario de la aristocracia dirigido contra la burguesía. Es idéntico: se orientan hacia el pasado y hacia las masas en contra de la nueva élite, y eso amenaza con hacer zozobrar el barco de Gorbachov. ¿Qué piensas del economista Sergeev (profesor de la Escuela Superior de los Sindicatos), que se ha revelado como el principal teórico del
En la práctica, Sergeev y los otros (aunque no explícitamente y puede que tampoco necesariamente de forma consciente) se dirigen a la parte conservadora del aparato y, a través de ella, a las capas obreras que aún no han despertado y continúan siguiendo al aparato, tanto organizativa como ideológicamente. Cuando estalla una crisis, mientras nosotros vamos a los trabajadores, ellos se dirigen a los comités del Partido. No rechazamos en principio la posibilidad de cooperar con el FUT en la medida que los trabajadores tomen parte. Pero no podemos discutir con la actual dirección de los FUT de Moscú y Leningrado. Parece, por otro lado, que hay un número considerable de miembros de Pamiat en el FUT de Moscú, a pesar de que Pamiat sea antisocialista y considere la Revolución de Octubre como una catástrofe:
El FUT recuerda al movimiento de Zubatov (sindicato de la policía en Rusia antes de la revolución de 1905). Pero el régimen zarista acabó por perder el control sobre su criatura, y el movimiento acabó convirtiéndose en revolucionario. Esto puede darse también en el caso del FUT.
Vuestros análisis sobre la reforma en curso y los del FUT, en lo que describís como derecha e izquierda, tienen puntos en común.
Estamos de acuerdo con ellos en que el concepto de la reforma actual conduce únicamente al caos y a la desintegración de la economía y del país. Pero ellos sueñan con un retorno al pasado y nosotros soñamos con una reforma democrática. Así, se trataría de una reforma con una considerable dosis de centralismo. A propósito, a este respecto tenemos aliados en el movimiento cuyos miembros comprenden la necesidad del centralismo. La descentralización, tal como se practica actualmente, significa únicamente el bandidaje de los ministerios que detentan el monopolio de la producción. Un programa real de reestructuración de la economía requiere poderosos instrumentos de planificación central.
Pero estos instrumentos deberán ser utilizados para introducir relaciones de mercado, en el sentido de crear condiciones que den poder a los consumidores y hagan posible una política de desaparición de los monopolios y la creación de condiciones para la competencia. Pero se trataría de una competencia que sirva al bien común. Es lo que Ota Sik ha bautizado como el cuadro macro-económico.
Lo que es una novedad en este modelo de socialismo -y se trata de lo mismo que los trabajadores reivindican espontáneamente- es el fin de la propiedad, en tanto que propiedad abstracta del Estado, y su transferencia a los Soviets a diferentes niveles, desde el nacional hasta los micro-distritos. Y, por abajo, podría existir un control de organizaciones autogestionadas, o de asociaciones, o de empresas autogestionadas. También puede darse la propiedad colectiva, es decir la posesión de empresas por parte de los trabajadores, bajo la forma de un sector cooperativo, aun cuando yo no comulgo excesivamente con esta idea. Igualmente, podría existir un sector privado.
El FUT llama a cerrar las cooperativas cuyos elevados ingresos, precios y prácticas especuladoras han levantado una considerable cólera popular. Nosotros nos oponemos a ello. Más bien deberían ser gravadas con impuestos o se les debería restringir la utilización de mano de obra asalariada. Pero, ¿acaso el sector estatal no utiliza también mano ¿Puedes decirnos cómo ves las actitudes de los trabajadores y trabajadoras respecto al tema del mercado?
Están a favor del mercado. La cuestión radica en qué entienden por mercado. Todos los trabajadores creen, en diferente grado, que el mercado les permitirá resolver algunos problemas que, por el momento, continúan sin solucionarse. Pero mientras que los liberales, como Shmelev y Popov, identifican mercado con capitalismo e intentan servirse de ello como excusa para exigir privatizaciones, la aparición de un accionariado, la admisión de las multinacionales, los trabajadores piensan que la introducción de algunos estimulantes por medio del mercado implicaría una organización más racional del trabajo, les permitiría ganar más dinero para invertir socialmente y crearía igualmente la base necesaria para la autogestión.
Los miembros de Nuevos Socialistas encaramos la introducción de elementos de mercado por el gobierno como un aporte de algunos elementos de racionalidad a la economía y, paralelamente, como una intensificación de las contradicciones de clases y de la resistencia social. Esta es la otra cara de la moneda. La reforma de mercado del gobierno es muy positivo. Sin embargo, ahora, hemos conocido una situación de penuria general de mano de obra y un mercado de trabajo excedentario. El objetivo de la reforma gubernamental es cambiar esto, crear un mercado de trabajo deficitario. Pero es muy poco probable que esto llegue a crear un paro masivo. Los trabajadores responderian con una oleada de huelgas y manifestaciones. Así pues, la reforma gubernamental es aparentemente una fase que los trabajadores deben atravesar (hasta que ellos mismos desarrollen su propio programa de reformas).
La reforma del mercado en curso no dará los resultados esperados. O, mejor dicho, introducirá algunas relaciones de mercado, pero combinadas con las relaciones burocráticas tradicionales. Si esto crea una racionalidad en el mercado a determinados niveles, a otros niveles la destruirá. Conducirá a un mercado delirante, al caos. En tanto que el Estado fije los precios, aunque sean frecuentemente artificiales, intentará al menos tomar en cuenta los costes de producción. Con esta reforma, se pondrán diferentes precios, según las regiones. Así, existirán decenas, o incluso centenares de mercados particulares. El dinero no será, de esa forma, un medio de cambio universal.
La economía está efectivamente dominada por monopolios. Para crear una competencia, hace falta un Estado central fuerte capaz de tomar decisiones sobre las inversiones capaces de crear las condiciones necesarias para que florezca la competencia. Paradójicamente, la adopción del mercado requiere la creación de una planificación central que, por el momento, no existe. Así pues, no nos oponemos de entrada al mercado. Por supuesto, pueden existir contradicciones entre la organización socialista del trabajo y el carácter mercantil de la economía. Pero se trata de contradicciones que pueden resolverse
en el marco de una época histórica entera. Esto recuerda mucho el análisis de un pequeño número de investigadores sociales marxistas de diferentes institutos de Moscú y de la Universidad.
Sí, nosotros trabajamos con ellos lan formado un club de "Investigadores Marxistas". Algunos han publicado recientemente varios artículos criticando la reforma en el periódico económico popular "EKO". Es notable que no hayan pedido su participación a Sergeev. Es como si tuviéramos a un enfermo: Sergeev ha hecho un buen diagnóstico de su enfermedad: infección de ojos, resfriado y otitis. Pero su remedio ha sido: ¡que le corten la cabeza!. Es difícil decir hasta qué punto esto se corresponde con las actitudes de una parte de os trabaiadores. En estos momentos, los liberáles ponen el acento en otro lado, diciendo: mirad cómo exagera. Nosotros sólo pretendemos sacarle los ojos. Por lo demás, pienso que es inevitable una reforma monetaria. leración de la que participas. Leyendo algunas de sus publicaciones, me ha sorprendido ver que quieren hacer entrar sindicatos de miembros de cooperativas en la federación. En la medida en que varias cooperativas utilizan trabajadores asalariados, ¿no se trata de organizaciones de patronos?
Es un problema importante. Pienso también que muchos de los miembros de cooperativas son en realidad empresarios privados. Pero, dado que se trata de una federación, si los miembros de cooperativas entran en ella quedarán marginados probablemente. En todo caso, no ha habido aún una conferencia fundacional de Sotsprof; por lo tanto, todavía no se sabe quién tendrá más peso en Sotsprof y qué representará eso.
Realmente, Sotsprof tiene dos caras, las de sus dos dirigentes -Khramov y Volovik-. Leyendo sus respectivos documentos, se tiene la impresión de que se trata de organizaciones diferentes. Khramov, oceanógrafo de profesión, es un socialdemócrata en esencia. Mantiene posiciones moderadas en sus relaciones con las autoridades. No quiere que la política entre en Sotsprof, no quiere conflictos con las autoridades, ni atizar la lucha de clases. Es un moderado y sus posiciones son conciliadoras. Por su parte, Volovik es partidario de un modelo de sindicato combativo. Recientemente, en Vorkuta, provocó la cólera de las autoridades al declarar: "Estamos contra el gobierno. No se piden cosas a un enemigo. Se lucha contra él". Volovik es ingeniero. Ha trabajado durante seis meses como obrero en una fabrica y ahora trabaja como permanente para Sotsprof. Este es uno de los dirigentes potenciales más prometedores de Nuevos Socialistas. Así pues, existen dos posiciones dentro de Sotsprof: una orientada hacia el modelo socialdemócrata occidental y otra hacia la izquierda occidental. Hablemos un poco ahora de los movimientos nacionalistas.
En los Países Bálticos, estos movimientos están anclados grandemente en los sectores liberales y nacionalistas del aparato local, por un lado, y en la intelligentsia nacionalista, por otro. Cuentan, ciertamente, con el apoyo de la clase obrera, pero no tienen raíces en ella.
En Estonia, la clase obrera, que prácticamente en su totalidad es de lengua rusa, es hostil al movimiento nacionalista. Pero, incluso en Lituania, donde el Sindicato de Trabajadores forma parte del Sajudis (el movimiento nacional), su dirigente, Kazimir Suoka, que es así mismo un miembro leal del Sajudis, plantea constantemente que éste se desentiende totalmente de los trabajadores. Por una parte, se plantea el fracaso de Sajudis al asumir la problemática de los trabajadores. Pero, por otra, hace todo lo posible por orientar a los trabajadores hacia el Sajudis. Hay también un número significativo de trabajadores rusoparlantes y polacoparlantes en Lituania, e incluso lituanos que, aunque no sean enemigos del Sajudis, no se identifican con él. ¿Qué representa exactamente el Sindicato de Trabajadores en Lituania?
Fue fundado por Suoka como una especie de frente obrero del Sajudis. Pero cada vez está más claro que si el Sindicato de Trabajadores desarrolla finalmente su propia personalidad, será algo muy diferente de Sajudis. Así, incluso en Lituania, comienzan a hacerse notar las diferencias de clase. En Letonia, donde han aparecido clubs de trabajadores, sus dirigentes se han integrado en el Frente Popular, pero todos se quejan hoy, igualmente, de que desprecia abiertamente a los trabajadores у de que no hace ningún esfuerzo por superar las divisiones nacionales dentro de la clase obrera. Incluso Egeryonok, uno de los dirigentes del movimiento obrero en el Frente Popular de Letonia, ha escrito en el periódico del Frente ("Atmoda"), que éste no apoyaba los esfuerzos de los trabajadores para superar esas divisiones. Esto dice mucho. Por supuesto, la burocracia local esta muy interesada en mantener las divisiones nacionales.
Por el contrario, en Estonia la confrontación nacional ha tomado un claro carácter de clase, ya que la clase obrera es rusoparlante, mientras que la inte-
lligentsia, la burocracia y los miembros de cooperativas son estonianos. ¿Puedes hablarnos de la organización de trabajadores rusos en Estonia, Interdvizhenie?
Tiene dos tendencias. Una es conservadora, próxima al FUT y tiene actualmente la mayoría. Hay también una minoria, que esta próxima a nosotros, los Nuevos Socialistas, dirigida por Konstantin Kignadze, uno de los fundadores de Interdvizhenie. Es favorable a la creación de un partido socialista sobre una base de clase y no nacional. Pero, en el presente, esto no es posible en Estonia, a la vista de lo profundo del foso nacional. Considero que los dirigentes del Frente Nacional son responsables de ello en buena medida. Al principio, la población de habla rusa reaccionó favorablemente a este movimiento. Si se hubieran planteado los problemas no en el marco nacional, sino en el social y democrático, la situación habría evolucionado de forma diferente.
Así, por una parte los movimientos nacionales en los Países Bálticos han representado una fuerza para el desarrollo del pruralismo en el conjunto del país. Han llevado a la aparición de nuevas posibilidades democráticas. Han contribuido a modificar un proceso político que estaba en punto muerto. No les ataco en toda línea ni tomo distancias respecto a ellos. Pero, junto al potencial democrático que contienen, existe también un fuerte elemento nacional-burocrático. El hecho de que el vice-primer ministro de Estonia sea Edgar Saivis, un dirigente del Frente Popular, y niembros del comité central del PC es toniano no solamente hayan tenido reuniones con miembros del Frente Popular, sino que también hayan, de hecho, La bandera roja junto al retrato del zar, en una manifestación nacionalista rusa.
presidido esas reuniones, dice mucho al respecto. Has dicho que se trata de una coalición entre la intelligentsia nacionalista y el sector nacional-liberal del aparato. Pero, ¿qué piensa este último sobre lo que podría pasar después de la independencia? Uno de ellos concedió una entrevista en Canadá en la que declaró que el Frente Popular no hacía sino utilizar a los comunistas como pantalla ante Moscú, pero que una vez se obtuviera la independencia, quedarían fuera de juego.
Si obtienen la independencia, cerrarán filas más aún contra el pueblo. Y ello porque habrán perdido el apoyo de los trabajadores. Esto se ha producido ya en Estonia. No es tan claro todavía en Letonia o Lituania. La intelligentsia deberá escoger entre el pueblo y el aparato.
Si tengo reservas tan importantes frente a los movimientos nacionales es porque se han configurado los campos sobre bases nacionales, pero los problemas reales no pueden resolverse en el marco de Repúblicas particulares. Esto puede ser cierto objetivamente. Pero tienes que contar con el problema de la conciencia de la gente. Recordará que Lenin dijo: "Es fácil ser internacionalista cuando se pertenece a la nación dominante"
Pero tú y yo somos judíos, y no pertenecemos a la nación dominante. Ahora hablando en serio, nuestros camaradas son internacionalistas auténticos. Me he sentido muy impresionado cuando he ido a Karaganda, al constatar la absoluta falta de divisiones nacionales y étnicas. Y existen numerosas nacionalidades: kazakos, rusos, tártaros, ucranianos y muchos otros grupos que han sido exiliados allí. Los mineros estaban muy unidos y cuando pregunté a uno de ellos qué pensaba sobre las divisiones nacionales, me contestó: "Baja a la mina. Allí, todo el mundo lleva sus máscaras y está cubierto de suciedad. Tú mismo verás si se plantea alguna cuestión nacional". Ellos tienen una visión totalmente diferente de la de los Frentes populares de las Repúblicas. El Soviet Supremo lituano acaba de votar una ley garantizando los derechos culturales, civiles y políticos iguales para las minorías nacionales de la República. Esto parece bastante progresista.
Esto se dio solamente después de que los polacos, que están mayoritariamente agrupados en una ciudad en las afueras de Vilna, se autoproclamaran región autónoma. Los lituanos no tenían elección.
Esto no ha ocurrido todavía en
Estonia. Los estonianos se han movilizado contra la opresión imperialista sobre los pequeños pueblos por parte del régimen soviético y de los rusos. Pero cuando su propia minoría rusa ha empezado a hablar de la misma manera, han declarado que Estonia es una e indivisible. En Georgia, el movimiento nacional plantea igualmente la independencia respecto a la Unión Soviética. Pero cuando los abzhakos o los osetes del sur han reclamado su separación de Georgia, los georgianos no han querido ni oír hablar de ello. Paradójicamente, Georgia es probablemente la república que esta mas cerca de la separación. Ellos no tienen una minoría rusa que les plantée problemas, pero tienen sus
Hay una gran dosis de irracionalidad e ilusión en estos movimientos nacionales, la ilusión de que, una vez se haya ganado la independencia, desaparecerán todos los problemas. En Armenia, el movimiento reivindica la independencia porque el gobierno sovietico no le permitiría entrar en guerra con Turquía y Azerbaidjan para recuperar sus territorios ancestrales. Por supuesto, los armenios serían los perdedores en esa guerra. Por otra parte, los azeríes se sublevan porque la Unión Soviética no garantizaría la integridad de su república contra los armenios que quieren el Nagorno-Karabaj. Un oficial recientemente llegado del Cáucaso declaró que había visto verdaderas batallas, como no las había conocido durante su servicio en
Por lo tanto, una cosa es apoyar el derecho democrático a la secesión y otra cosa es decir que los socialistas deben dar su apoyo a todos los movimientos secesionistas. Volvamos a la situación de los trabajadores. ¿Cuáles son los origenes sociales de los mineros?
En Vorkuta y en Karaganda, son descendientes de antiguos prisioneros. En el Kouzbass no se trata de una primera generación, sino de siberianos de origen. Los mineros del Kouzbass y del Donbass representan uno de los raros ejemplos de una clase obrera hereditaria, con varias generaciones por detrás. Existe también una capa relativamente importante de gente que ha recibido una educación considerable que han ido a trabajar a las minas por los sustanciosos salarios que allí se pagan.
Pero, a pesar de las características particulares de los mineros, creo que, en el próximo año, se van a movilizar otros grupos de trabajadores -los trabajadores de la industria van a empezar a moverse, quizás en la metalurgia y con bastante seguridad en los transportes-. Los mineros del Donbass están inquietos por un proyecto de cierre de las minas. Si se introduce un mer-
PARA DISCUTIR CON BORIS KAGARLITSKY cado real, está claro que se cerrarán numerosas minas, porque no serán rentables.
Por supuesto que están preocupados. Pero es verdad que muchos pozos de- sario contar con una nueva tecnología. ben ser cerrados. Por lo tanto, la cuestión no es simplemente cerrarlas o no, sino crear nuevos puestos de trabajo, una nueva economia, dar una nueva formación a los mineros, cultivar la tierra, salvarla ecológicamente. Hay mucho carbón que está almacenado en vertederos, por considerarlo de de- neros comprenden que hay dos formas secho. Hay quien dice que la región de hacer las cosas. Han abordado el podría vivir durante una generación problema de un nuevo tratamiento ecoúnicamente con la reutilización de ese nómico de la región de forma muy seria. carbón. Pero para hacer eso es nece- Saben que esto no puede darse de forma espontánea, a través de las fuer-
Esto requiere inversiones de capital zas del mercado. Tampoco pueden conconsiderables y un control democrático tar con los directores de las empresas, de las mismas. Si se concede el dere- que no se preocupan de lo que pueda cho de decidir al respecto a un mercado ocurrir. Esto exige una reflexión, una libre, habrá una solución a lo Thatcher: estrategia a largo plazo, y esto no la región será abandonada y eso supon- puede darse más que sobre una base drá el fin de ese modo de vida. Los mi- democrática. L