El conjunto de leyes adoptadas a finales de 1989 por la Dieta y el Senado, pueden ser consideradas -sin exageración- como un nuevo sistema económico. "La realidad con la que nos valoraba Rzeczpospolita (el órgano gubernamental) el 2 de gobierno de coalición entre Solidaridad y el POUP, dirigido
NOTAS: (1). A partir de primeros de enero de 1990, los precios al por mayor han aumentado de un 400% para el carbón, un 300% para la electricidad y un 250% para el gas. Los precios por kilo han aumentado mucho más: el carbón en un 600%, la electricidad, el gas, el agua caliente y la calefacción industrial en el 400%, las tarifas de correos en un 150%, las de teléfonos un 100%, los billetes de tren y de autobús inter-ciudades un 250%, el transporte urbano al menos un 150%, los pisos de protección social en un 400%. (2): El primero de enero, el cambio medio (compra/venta) se fijó a 9.500 zlotys por un dólar.
Polonia
UNA BOMBA
DE RELOJERIA hemos encontrado al volver del baile de Noche Vieja es totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados, cuando el Estado tenía todavía el adjetivo de popular"
enero de 1990, el paquete de medidas adoptadas por el por Tadeusz Mazowiecki.
Las leyes promulgadas por el gobierno polaco, son el fruto del acuerdo preparado con el Fondo Monetario Internacional
(FMI). Sus principales puntos son:
1) Liberalización de los precios. Sólo algunos -principalmente los transportes, los alquileres, las tarifas eléctricas y del gas, y el precio del carbón- quedan sujetos a control administrativo, a pesar de lo cual han sufrido un importante au-
2) La instauración de la convertibilidad interna de la moneda polaca -el Zloty-
(con algunas restricciones para las operaciones no-comerciales) y de un cam-
Cyril Smuga
'. Así bio único y estable del zloty en relación al dólar, durante el trimer trimestre.(2) A las anteriores medidas se unen la supresión de los límites administrativos del comercio exterior (con la excepción de medio centenar de productos cuya exportación será limitada) y la puesta en marcha de un sistema único de tarifas aduaneras.
3) El control estricto de los aumentos salariales, que deberán crecer menos rápido que los precios. El parlamento ha votado, el 27 de diciembre, una ley que sanciona los aumentos de los salarios por encima de lo previsto en el sistema
(3). Hay un hecho significativo, las empresas con capital extranjero no están afectadas por este bloqueo de salarios, sin duda esto tendrá pesará en la actitud de los trabajadores a la hora de las propuestas de venta de su fá(4). El Chase Manhattan Bank ha ofrecido comprar partes de la deuda polaca por 2,5 millones de dólares, a cambio de ciertos privilegios bancarios en Polonia. (5). Michel Camdessus, director general del FMI ha protestado contra la atribución de este plan al FMI. "Este programa es del gobierno polaco y no del FMI. El Fondo no ha hecho más que ofrecer sus consejos y su ayuda para elaborarlo" explicaba el 11 de diciembre último, en Varsovia. Con relación a las reacciones negativas frente al programa de los representantes del capital extranjero ya establecido en Polonia, declaraba sin embargo que, "no imagino que el capital extranjero serio pueda rechazar las recomendaciones del FMI, que son las realizadas en más de 60 países del mundo justamente en beneficio de los inversores". (Rzeczpospolita del 12.XII.89). (6). Zycie Gospodarcze, 14.1.90. (7). Rzeczpospolita del 20.XII.89, analizaba unas encuestas según las cuales, en octubre el 68% de las personas interrogadas declaraban tener confianza en el gobierno, esta cifra era del 82% en noviembre y del 76% en diciembre de 1989. (8). Rzeczpospolita, 20.XII.89. (9). Rzeczpospolita, 20.26.XII.89. (10). Tygodnik Solidarnosc, 8.XII.89. (11). Tygodnik Solidarnosc, 5.1.90. (12). Tygodnik Solidarnosc, 12.1.90. (13). La relación "dos por uno" de los salarios de los mineros de galería, con el salario medio en la industria formaba parte de los acuerdos de la mesa de negociaciones. (Ver
Inprecor francés n° 287 del 1.V.89).
de la escala móvil, que tiene efectos retroactivos a partir de septiembre de 1989. Las empresas en las que el aumento de la masa salarial supere las normas fijadas deberán pagar un impuesto excepcional, equivalente al 200% de lo sobrepasado e incluso, en ocasiones, al 500%(3). El objetivo declarado de este mecanismo es lograr, para finales del año 1990, una baja del salario medio del orden del 25%.
4) La reducción del déficit presupuestario, por medio de la eliminación de una gran parte de las subvenciones que se concedían a las fábricas, así como a los artículos de primera necesidad. Hay que resaltar que el recorte de los gastos militares y del ministerio del Interior es mucho menor en los presupuestos para 1990. En caso de desequilibrio en los presupuestos, el gobierno se compromete a endeudarse con los bancos comerciales en vez de recurrir a la emisión
5) El control y el encarecimiento del crédito, cuya base debe ser una tasa de descuento realmente positiva y la supresión de créditos preferenciales (principalmente para la protección de la naturaleza y el ahorro energético). También a este nivel la ley es retroactiva: se van a revisar al alza las tasas de interés de los préstamos agrícolas y de los créditos para vivienda.
El conjunto de estas medidas conduce así a una redistribución de las rentas en beneficio del capital y en perjuicio de las rentas salariales, en particular en el sector público y administrativo (con la sola -y notable- excepción del aparato de represión, cuyas ventajas salariales
Entre las medidas presentadas como anti-inflacionistas, el gobierno polaco se ha comprometido con el FMI a proseguir en 1990 las reformas del sistema, y en particular a completar las medidas legislativas que permitan la reforma del sistema de propiedad, con una mayor privatización y con mayores facilidades para el Una corona de espinas
Las trabas administrativas relativas a la venta de terrenos van a ser eliminadas.
Se debe simplificar el proceso de quiebra de las empresas. El desarrollo del sistema bancario deberá incluir la creación de bancos privados y las facilidades para el establecimiento de los bancos extranjeros. Se creará una Bolsa.
Comenzará este año una primera etapa de privatizaciones de empresas públicas
(se trata de unas sesenta). Se darán facilidades para que los trabajadores de las empresas afectadas por estas medidas puedan comprar acciones.
Por otra parte, el Parlamento polaco ha introducido igualmente algunas modificaciones en la Constitución: la República polaca ya no es "popular" y el águila que la simbolizaba, a partir de ahora, llevará la corona tradicional. Del nuevo texto han desaparecido todas las referencias a la "defensa de las conquistas sociales" y al "reforzamiento de la propiedad social", a la "garantía de los ciudadanos a su participación en el poder", a la "puesta en práctica de principios de justicia social", etc.. Así como la mención a la amistad con la URSS y al papel dirigente del POUP.
Es muy significativo el abandono del párrafo que hacía referencia al derecho al trabajo. El diario del gobierno, en su edición del 28 de diciembre pasado, justificaba esta supresión por estar: "Demasiado obsoleto en relación con el paro, que debe ser un efecto secundario del saneamiento de la economía polaca." Otras modificaciones de más importancia son: los fiscales pasan a estar sometidos al ministerio de Justicia y no al de Interior; el derecho a organizarse en partidos políticos ya no esta limitado por la posibilidad de que el tribunal del Estado disuelva un partido cuyos objetivos y actividades sean contrarios a las leyes; la garantía de libertad economica en todos los sectores de la propiedad. Se trata esencialmente de cambios "cosméticos"; realizados por una una Dieta (parlamento) elegida en condiciones poco democráticas, y no por una Asamblea
Las decisiones sobre política interior tomadas por el gobierno polaco son muy claras, conduciran sin ninguna duda a una caída importante del nivel de vida de los trabajadores y a la aparición del paro (evaluado entre 400.000 y cinco millones de personas en paro). Sin embaro, su posición es mucho más flexible con relación a la devolución de la deuda externa, y al equilibrio en la balanza de pagos. El balance comercial con Occidente será negativo en 1990, Tadeusz Mazowiecki prevé que hasta 1993 no se equlibrarán los cambios en divisas. Es más, el protocolo enviado al
FMI insiste en que esto sólo será posible a condición de una reducción del servicio de la deuda, y de la deuda mismaior el momento, la deuda exterior polaca es el principal medio de presión en manos de la burguesía para lograr los cambios que le interesan. Por otro lado, lo que parece atraerla para invertir sus capitales es sobre todo la apertura del mercado polaco (y del resto de países del Este, fundamentalmente la URSS).
En fin, los círculos patronales de Occidente parecen interesados en encontrar el procedimiento para comprar una parte de la deuda polaca, a cambio de facilidades de inversión en el país(4). No es de extrañar, por tanto, que el programa del FMI(5) no mencione la forma de pago de la deuda.
Ăl presentar su programa a la Dieta, el gobierno pronosticaba que la hiperinflación sería controlada en cuatro meses. En enero los precios deberían au-
mentar (según estas previsiones) alre. dedor de un 45%, lo que se presentaba como una indispensable "inflación estabilizadora". Después, la subida de precios debería situarse a partir de abril en un 2-3% mensual. Los primeros resultados de la liberalización de los precios y los efectos de las subidas administrativas (energía, transporte, etc.) han significado un golpe al optimismo guberna-
La evolución de los precios de algunos alimentos en los almacenes de Varsovia nos permite hacernos una idea del desastre: la barra de pan ha aumentado en un 120%, la leche en un 65%, el salchichón en un 170% y la carne de vaca en un 100%. El caso es el mismo con realción a algunos productos industriales: los pantalones han aumentado en un 70%, y los muebles entre un 100% y un 400%. El precio de los abonos superfosfatados se ha multiplicado por 20, y el de algunos insecticidas por 50
Hay que recordar que durante 1989 el precio de los bienes de consumo se había multiplicado por ocho, y el de los alimentos por cerca de once. Por otro lado, si en agosto de 1989 los salarios subieron por encima de los precios, como consecuencia de la gran oleada de huelgas, en la actualidad las cosas han cambiado a partir de las primeras medidas del nuevo gobierno: de septiembre a diciembre los precios aumentaron el 111%, mientras que la subida salarial sólo fue del 70% aproximadamente(6). Así, en tres meses, el gobierno ha logrado anular los efectos del aumento salarial conseguido en agosto. Sin embargo, parece que sigue manteniendo un gran apoyo popular. Una opción social Paradójicamente, la crítica a las decisiones del gobierno aparecida en ciertos órganos de prensa del POUP refuerza, sino la aceptación, al menos la sumisión de la población a la política llevada des de septiembre. Sólo así puede explicarse que el organo de prensa del gobierno pueda achacar al pasado las dificultades de la vida cotidiana, sin que este discurso parezca demasiado demagógico: "Son justamente los 45 años de incensante mejora y crecimiento' los que han llevado a nuestro país a la catástrofe económica que soporta hoy día cada familia polaca. No es la cura del caballo (del que nadie asegura ya su recuperación) la responsable del sudor y de las lágrimas del futuro, sino el casi medio siglo de experiencia de economía comunista" (8). Lo que se esconde tras este discurso es que la elección del nivel de sacrificio que se pide, y de sus víctimas es una opción que tiene un carácter so-
Una reciente encuesta refleja. que más del 60% de la población declara que su nivel de vida ha bajado, y más de la mitad dice tener deudas. Un 60% no puede ya permitirse salir de vacaciones, el 58% no puede ir al cine, ni el 82% al teatro. Predomina el miedo al futuro (más del 40% de las respuestas). Esta situación produce un desinterés por la vida social y política (sólo el 19% declara querer seguir los acontecimientos, mientras que el 38% confiesa no preocuparse ni de los grandes cambios), que produce una falta de interés por la información (el 40% ve los telediarios, pero sólo el 23% lee cotidianamente la prensa)(9). Estas actitudes reflejan una situación contradictoria; junto a una liberalización real de la vida política y una debilidad del poder de la burocracia en las empresas hay, sumultaneamente, una sensible baja del nivel de vida. El sentimiento de la victoria lograda sobre el opresor va unido al de derrota material y a la ausencia de perspectivas.
En esta nueva situación Solidaridad no consigue encontrar su sitio. Lech Walesa dice: "En este momento debemos seguir siendo un sindicato, pero capaz de someterse a las reformas económicas indispensables y necesarias". Pocos militantes han logrado transformar estas palabras en actividad. Pero, ¿es que realmemnte se pretende que ción al establecimiento de relaciones entre los trabajadores de los países del Este, Walesa responde: "No, esa es la vieja escuela, 'Proletarios de todos los países, uníos'. Ese no es el buen camino. Hoy no es el momento de los trabajadores, sino de los dirigentes de los trabajadores elegidos democráticamen-
Las estructuras de Solidaridad, paralizadas por su dependencia hacia un gobierno que consideran suyo, han dejado de jugar el papel de instrumento de autodetensa útil para una fracción importante de trabajadores. El mejor textimonio de ello es su pérdida de militantes nueve meses después de la legalización -Hoy tiene dos millones de miembros, frente a los diez de 1981-. Esta situación permite parcialmente mantener sus efectivos a los sindicatos oficiales, creados bajo el estado de Sitio (la Unión Nacional de Sindicatos, OPZZ) y, sobre todo, produce la aparición de sindicatos de categorías, como los sindicatos de cuadros surgidos en un número crecien-
La vida sindical en Solidaridad es cada vez más pobre, son muchas las secciones donde sólo los permanentes mantienen una apariencia de actividad. Así, en el congreso del sindicato de la región de Varsovia sólo estaban representadas 700 secciones sindicales (en teoría hay más de 1.600). Esta situación ni mucho menos es excepcional. El semanario sindical ha escrito al respecto: "Esta situación se debe a dos causas: la ausencia de elecciones estatutarias en las secciones de empresa, lo que demuestra la pasividad de los miembros del sindicato; y las condiciones financieras para tomar parte en el congreso, era necesario haber pagado las cotizaciones a la Federación regional. Pocas secciones de fábrica lo habían hecho. Sin buscar las causas de la situación (que podrían desvelar una línea de división implícita en el sindicato), es preciso señalar los balances dramáticos de los tesoreros de las regiones. Las cajas están vacías. En la región de Jelenia Gora sólo el 45% de las secciones paga las cotizaciones. En otros lugares la situación no es mejor, las ausencias de entre un 25% y un 30% de los delegados elegidos era un fenómeno general en el Congreso."(11)
Las luchas intestinas de fracciones es otro de los signos de la crisis de la orientación mayoritaria en el grupo parlamentario de Solidaridad, en particular entre la "corte" (término con el que la prensa sindical ha bautizado a los partidarios de Walesa que controlan el semanario Tygodrik Solidarnosc) y la "familia" (nombre despectivo de los antiguos miembros del Comité de Autodetensa Social, KOR, que dirigen el diario Gazeta Wyborcza). Las divergencias entre las dos corrientes se refieren esencialmente a los respectivos papeles de los comites cívicos y de las estructuras sindicales, que aparecen más como el reflejo de una lucha de poder que como una divergencia de línea.
Es importante señalar que Tygodryk Solidarnoso intenta, desde hace un tiempo, identificar a la "familia" con la "izquierda" , para concluir diciendo: "Quien está a la izquierda en Solidaridad pretende establecer relaciones con la izquierda polaca, pero no hay izquierda sin el POUP"(12). Sin embargo, han comenzado a aparecer elementos de línea alternativa basados en la defensa de las reivindicaciones inmediatas (incluso contra la política del gobierno) y, a la vez, en la unidad del sindicato. Huelgas en las minas Después de la toma de posesión del nuevo gobierno, en septiembre de 1989, las huelgas han sido un fenómeno raro. Cuando estallan, por regla general sin ninguna influencia sindical, los representantes de Solidaridad buscan ser los intermediarios en las negociaciones. Además, los huelguistas logran satisfacer sus reivindicaciones, al menos parcialmente. Así, en las minas de zinc y de plomo de Bukowina, los mineros de galería consiguieron el 20 de diciembre, después de un día y medio de ocupación, que su salario sea el equivalente al doble del salario medio de la industria(13), aumentando por tanto en cerca de un 30%. Además, la dirección se comprometío a pagar en los días siguientes un complemento salarial de unos 100.000 zlotis, como revaluación de los salarios de noviembre.
(14). Rzeczpospolita, 17.1.90.
(15). Rzecpospolita, 13.XII.89.
(16). Tygodnik Solidarnosc, 12.1.89.
(17). Tygodnik Solidarnosc, 12.1.89
(18). Tygodnik Solidarnosc, 5./.90.
(19). Rzeczpospolita, 17.1.90.
(20). Citado por Polityka, 6./.90.
(21). Polityka, 13.1.89.
de Janusz Kubasiewicz,
(22). Entrevista miembro del Buro Político del POUP, en Konfrontacje, octubre 1985.
(23). Mientras que sus dos partidos satélites gozan de la confianza del 34-35% de la población, y la iglesia con un 90%. Ciertos sondeos sólo dan para el POUP la confianza del
(24). Rzeczpospolita, 19.XII.89.
En muchos casos las estructuras mineras de Solidaridad han intentado encauzar el movimiento huelguístico. En la mina Czerwone Zaglebie, la comisión de Solidaridad escribía al Primer ministro "Nosotros apoyamos las reformas del gobierno de Mazowiecki, pero no al precio de la salud de los mineros y de sus familias"(14). A pesar de esta iniciativa, el 16 de enero se declaró en la mina una huelga con ocupación, días después los huelguistas echaron de la mina a los representantes de Solidaridad que pretendían calmarios.
De igual manera, en la Baja Silesia, durante un mítin de 4.000 mineros en huelga se impidió hablar al representante de Solidaridad. El movimiento huelguístico llegó al menos a 8 minas y acabó con un compromiso. En la comarca de Walbrzych, también en la Baja Silesia, los huelguistas consiguieron una revalorización salarial (especialmente el mantenimiento de las anteriores taritas para el trabajo de fin de semana) y la garantía de que sus empresas no serán cerradas administrativamente. En la mina Thorez, a cambio del compromiso de cobrar el salario de los días de huelga, se acepto tirmar un acuerdo que caifica su huelga de ilegal, a peticion del negociador del gobierno, antiguo responsable de Solidaridad en la minería.
En todas estas huelgas se han elegido comités para dirigir el movimiento, mientras que la tradición anterior era que la sección de Solidaridad elegía el comité de huelga. En ocasiones miembros de Solidaridad formaron parte de estos comités. Todas las huelgas tuvieron el apoyo del seudo-sindicato oficial OPZZ (que cuenta a menudo, al menos sobre el papel, con más miembros en las minas que Solidaridad).
Las primeras huelgas de la minería demuestran que las trabajadoras y trabajadores polacos empiezan a estar hartos y a dar las primeras pruebas de su rechazo, sino al conjunto de la política económica del gobierno al menos a algunos de sus efectos. Pero su desarrollo también arroja luz sobre las principales debilidades de estos movimientos: sin una organización que vaya más alla de las fábricas y sin coordinación, están condenados al aislamiento y el gobierno puede emplear con éxito la táctica de ir solucionando los conflictos uno a uno. Las protestas campesinas "El entusiasmo (de los campesinos) se acabó cuando empezaron a aparecer las dificultades para vender los alimentos que producen. Porque esto significó la caída inmediata de los precios pagados a los campesinos por sus productos, mientras que, al mismo tiempo, aumentaban sensiblemente los precios de los medios de producción. Los agricultores han comenzado a notar una baja en la rentabilidad de la producción agrícola, expresada de distintas for-
Inicialmente, la liberalización de los precios de los artículos alimenticios significó una mejoría de la situación de los campesinos (verano 1989), pero la inflación galopante y las primeras medidas económicas pusieron fin a esta mejoria Los campesinos recibieron en plena cara el tortazo de la política económica liberal. Las respuestas no se han hecho
El nuevo presidente de Solidaridad de los agricultores individuales, Gabriel Janowski, explica que su sindicato está a favor de las reformas, para inmediatamente añadir: "La lucha contra la inflación no puede consistir únicamente en la limitación de la demanda de medios de producción, porque esta medida produce una baja del rendimiento(...) El agricultor se enfrenta a un inmenso aumento de los precios de los abonos, de los pesticidas, de las máquinas y utensilios. Estos precios obligaran a muchos agricultores a no comprar y,por tanto, será inevitable la caída de la pro-
Por otra parte, se mostraba también excéptico sobre los efectos del aumento del tamaño de las explotaciones agrícolas en que se apoya el gobierno.
En efecto, según los planes de los expertos del gobierno, la política de reducción de créditos, ligada a los efectos de
la discriminación de la demanda, debe conducir rápidamente a la bancarrota de un buen número de pequeños campesinos, que van a verse obligados a vender sus tierras a los campesinos más ricos. Bajo la presión de sus bases, Janowski ha ido más lejos, ha amenazado con que su sindicato iniciaría acciones si, en 6 semanas, no se modifica la política del gobierno hacia los campesinos. También ha anunciado que su sindicato presentará un contra-plan(16). Desde primeros de enero los campesinos han recortado la entrega de leche y carne, por considerar que los precios que se les pagan son insuficientes con relación al alza de los precios de los medios de producción (los tractores han aumentado un. 105% de media desde el primero de enero de 1990). ¿Quién va a ser el árbitro? Las primeras reacciones detensivas, tanto en la clase obrera como entre el campesinado, plantean el problema de la base social real en que se apoya el gobierno Mazowiecki. Así lo ha comprendido uno de sus ministros, anunciando que: "en poco tiempo, el gobierno será acusado de llevar una política anti-obrera, anti-campesina y anti-intelectual, porque su objetivo principal es acabar con la inflación" (17). Sin ninguna duda, el gobierno dispone de una amplia mayoría parlamentaria -la gran mayoría de los diputados de la nomenklatura, ya sean del POUP o de los partidos satélites, votan regularmente a su favor. Las discusiones sobre la modificación de la constitución y el programa de sa neamiento económico han sido muy formalistas y rápidas; ninguno de los grupos parlamentarios se oponia realmente a ellas. Pero mientras la institución parlamentaria sea débil, debido a que su forma de elección no ha sido democrática, no podrá servir por mucho tiempo de barrera a la movilización social.
La institución presidencial jamás se ha impuesto, Jaruzelski no ha ganado en popularidad ni tiene medios para jugar el papel que le correspondería. Hacek Maziarski, en un artículo donde explica que Lech Walesa es la única persona capaz de garantizar la estabilidad de las estructuras surgidas de la Mesa redonda, señala con razón: "El apoyo relativamente estable, pero limitado, del que goza el presidente Jaruzelski resiste cada vez menos la comparación con la creciente autoridad del electricista de Gdansk.(...) En los acuerdos figuraba el particular papel de la presidencia en el periodo de transición democratica en Polonia. Desgraciadamente no estaba previsto que la autoridad de hecho y la presidencia moral se encontrarían fuera del palacio presidencial de Belweder". (18)
Uno de los pilares de los acuerdos negociados fue, en efecto, la supuesta fuerza del aparato del POUP. Su existencia imponía una relación de fuerzas y establecía límites al movimiento de masas. Mantenía el control total del ejército, la policía y la administración del Estado. Se ha producido un gran vacío por el desmoronamiento del POUP, tras su derrota electoral, y la súbita paralización
Bronislaw Geremek, uno de los artífices de la negociación de la pasada primavera, es perfectamente consciente de ello, y pretende repetir (esta vez a nivel local) la operación electoral que tan buenos resultados dió en junio, cuando el aparato de Solidaridad estaba preparado para conquistar los votos de las masas. En este sentido escribe: "El sistema político polaco, formado a partir de las elecciones y de la creación de un gobierno no comunista, es una solución que corresponde a las necesidades del periodo de transición. Su utilidad depende por tanto de la realización de las tareas de este periodo -el desmantelamiento de los valores y estructuras del antiguo sistema y la promoción, la ampliación y el reforzamiento de la socie dad civil-. Ha llegado el momento en que es necesario acelerar los cambios, una nueva aceleración de la historia (...) El modelo polaco de democratización por etapas (...) sólo continuará sirviendo a los intereses de Polonia a condición de que se adapte a las exigencias del momento" (19)
Elecciones locales anticipadas, con un modelo de escrutinio mayoritario, que impida la aparición de corrientes de oposición surgidas de Solidaridad y hostiles a la política del actual élite gubernamental y parlamentaria: esta es la "aceleración de la historia" de la que habla Geremek. Esto tendría la ventaja de desviar a las masas, una vez más, dirigiendolas contra los símbolos representativos del estalinismo, evitando que utilicen sus energías en defenderse del increible ataque que sutren, con el pretexto de la lucha contra la inflación. A otro nivel permitirá al gobierno disponer de una estructura local, base de un futuro partido clientelista, construido a partir de los comités cívicos y del grupo parlamentario de Solidaridad La bancarrota del POUP "Cada mes perdemos de once a doce mil miembros". , explica el secretario del
POUP. Leszck Miller(20). Y quienes lo abandonan no son sólo militantes de base, también lo hacen los diputados. En el momento de la elección de delegados para el último Congreso del POUP, sólo intervinieron poco más de un millón de militantes. "De esto no pueden sacarse conclusiones sobre el número de militantes.(...) Los votos venían acompañados muchas vece del siguiente comentario: este es mi último servicio al partido". (21)
El partido pretende también colocar a los miembros de su aparato, a los que ya no puede emplear. Esta es la labor del antiguo ministro de Industria, el empresario Mieczyslaw Wilczek, que se ha instalado en los locales del comité de Varsovia del POUP, y se dedica a montar empresas privadas mientras tenga tiempo(22). En los sondeos del pasado junio un 20% de la población decía tener confianza en el POUP, en noviembre son solamente el 9%.(23)
No pasa un día sin que en algún lugar sea ocupada una sede del POUP, y acabe por ser cedida a una institución de mayor utilidad social. Se ha llegado al nivel de que el Buró político del POUP, inquieto por la celebración de su Congreso de disolución (y de reconstitución como partido "demócrata" o "socialista" o de "los trabajadores"), ha publicado un comunicado pidiendo al gobierno "que asuma la seguridad de los delegados del 11º Congreso". Dividido en numerosas tendencias, algunas de las cuales han expresado su voluntad de abandonar el partido si los cambios que se producen no les convienen, el POUP está en fase de desaparición de la escena política, Al igual que en el caso de Hungría, será difícil su transformación en una máquina que sirva a la dominación de la burocracia en las nuevas con-
Las direcciones de las fábricas son claramente el sector avanzado del proceso de aburguesamiento de la nomenklatura. Según el periódico gubernamental: "Se calcula -aunque nadie lo conoce en detalle- que más de la mitad de los directores generales de las tabricas del Estado, de sus adjuntos y jefes contables, tienen intereses en las sociedades anónimas". El fenómeno tiene tales dimensiones que el gobierno ha decidido publicar un anteproyecto de ley que limite estas prácticas.(24) La nueva burguesía Sin embargo, esta nueva mediana y pequeña burguesía, de origen burocrático, está mayoritariamente en contra de las reformas emprendidas por el gobierno Mazowiecki. Se trata de una capa parasitaria y especulativa, cuyos beneficios dependen completamente del mantenimiento de la situación actual. Lo mismo ocurre con buena parte de los actuales inversores extranjeros.
A pesar de que existen desde hace más de 30 años acuerdos de cooperación industrial entre fábricas polacas y extranjeras, la participación de capital extranjero en las fabricas polacas es un fenómeno nuevo. Los primeros pasos en este sentido se dieron en los años 70, cuando el régimen de Edward Gierek autoriza, bajo ciertas condiciones, la creación de empresas por miembros de la emigración polaca. En los años 80, la dictadura de Jaruzelski favorece el des-
(25). Rzeczpospolita, 18.XII.89. (26). Polityka-Eksport-Import, (suplemento especial del semanario Polityka), 6./.90. (27). El abandono por parte de la firma Johnson & Johnson de su proyecto de compra del astillero naval ejemplifica, por otro lado, las dudas de la burguesía para invertir en Polo(28). Gazeta Bankowa, 20.XI.89. (29). Tygodnik Solidarnosc, 22.XII.89. (30). Polityka-Eksport-Import, enero de 1990. Balcerowicz es el vice-primer ministro que elaboró el plan de austeridad.
arrolllo de este tipo de inversiones extranjeras, el concepto de "capital polaco en la emigración" fue reemplazado por el de "capital extranjero". Sin embargo, esta inversión queda limitada al sector de la pequeña producción de mercancías, marginal en la producción industrial del país
Sólo a partir de 1986 se observa un cambio en la actitud hacia el capital extranjero, con la adopción de la ley sobre las "ioint-ventures" (empresas mixtas) del 23 de abril, que limitaba a un 49% la participación extranjera en el capital de las sociedades mixtas. En dos anos y medio se crearon 52 sociedades mixtas. El conjunto de su capital se acerca a 40 nillones de dólares, y han obtenido orestamos extranjeros del orden de 160 millones de dólares. El capital extranjero sólo era mayoritario en cinco de ellas. Veinte de estas sociedades realizan una actividad industrial, fundamentalmente en el sector de la alimentación(25). La modificación de la ley, el 23 de diciembre de 1988, impulsó un desarrollo mas rápido de este tipo de sociedades; suprimiendo el límite máximo a la participación de capital extranjero (e instaurando un mínimo del 20%); estipulando que las nuevas sociedades podrían ser eximidas del impuesto sobre los beneficios durante un periodo de tres a seis años. A pesar de su rápida expansión, las inversiones extranjeras significan un fenómeno marginal en la economía polaca. Según el ministro de la cooperación con el extranjero, Marcin Swiecicki, durante el año 1989 se habrán creado en Polonia alrededor de 800 empresas con parpacion extranjera, y su capital tolal n excederá los mil millones de dolares Estas firmas se especializan en operaciones especulativas, sacando beneficios de las numerosas lagunas de la legislación comercial polaca, y viviendo en simbiosis con sectores del aparato del lan àparecido contradicciones entre los objetivos que pretenden los capitalistas y los planificados por el Estado pola-
"La parte polaca quisiera obtener por esta vía un máximo de liquidez, que le permita compensar las modificaciones de la estructura económica, y desarrollar la exportaciones. Por el contrario, los inversores occidentales, y sobre todo las participar en las "joint-ventures" sacar beneficio de los mercados desequilibrados, y de la fuerte demanda tanto en Polonia como en el resto de países del COMECON. Pero la condición de hacerlo es precisamente la posibilidad de-transferir los beneficios en divi-
To como transacciones obligadas"(27). La creación de algunas de estas sociedades ha dado lugar a abusos, las "joint-ventures" pueden alquilar (más difícilmente comprar) los locales y máquinas de sus asociados polacos a precios que sólo suponen una ínfima parte de su valor. La reacción de la opinión pública a estos fenómenos obligó al gobierno a retrasar la firma de los acuerdos que significan el control de grandes empresas polacas por las sociedades mixtas -en particular es el caso del astillero naval de Gdansk(28) y de la gran fábrica de construcción mecánica Zamech, de Elblag.
Por otro lado, parte de la reglamentación sobre el incremento del capital de las empresas mixtas, la participación de nuevos socios en su capital y, mas en general, los límites impuestos a la circuación de este capital invertido, suponen un freno al desarrollo de las inversiones extrajeras. Desarrollo que se esta viendo limitado, también, porrel hecho de que las sociedades de seguros consideran que las inversiones en Polonia son de alto riesgo, imponiendoles primas en consecuencia, y porque son muy escasos los acuerdos internacionales sobre la protección de las inversiones extranjeras en Polonia. Finalmente, la misma situación de la economía polaca, en particular el subdesarrollo de su infraestructura, supone un freno a las inversiones Las reservas de Glemp El programa de saneamiento del gobierno Mazowiecki y del FMI no han logrado en Polonia la adhesión clara y masiva de ningún sector significativo. Ni siquiera de la iglesia. Su portavoz más autorizado, el cardenal Glemp, ha expresado sus reservas a la "opción total por el mercado". En una entrevista al diario sueco Expressen, recogida por la prensa polaca, declaraba: "Me pregunto si este mercado libre es el mejor medio para lograr nuestros objetivos. Principalmente en lo que concierne al mercado de alimentos, con la rápida subida de los precios" (29). En Solidaridad prima por el momento la expectativa. Pero las presiones de la base no dejarán de provocar nuevas divisiones, hasta en el aparato central del sindicato y en su grupo parlamentario. La única fuerza de Mazowiecki es la debilaidad de sus potenciales adversarios. Como ha señalado Tygodnik Solidarnosc: "El programa de Balcerowicz sólo tiene una cualidad no tiene enfrente ninguna alternativa sensata."(30)
Jeffrey Sachs, un economista neoliberal americano jubilado, es el principal inspirador del programa monetarista en Polonia: "Los obreros ganan en Polonia 30-50 dólares por mes, pero su cualificación es veinte veces mayor. Si ustedes logran estabilizar la economía, Polonia será muy atractiva para los inversores extranjeros". Sachs era hasta hace poco el consejero de los presidentes de
Argentina y Bolivia, a los que también contó este mismo cuento...
24 de enero de 1990