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LUCHAS NACIONALES
EN LA PERESTROIKA
Las organizaciones y luchas nacionalistas, con sus características muy diversas, están siendo desde hace tiempo, y especialmente desde finales de 1989, protagonistas políticos en la Unión Soviética. En este TEMA, hemos querido presentar diversos analisis y documentos que ayuden a comprender una realidad complejísima y que evoluciona con gran rapidez. El artículo de Catherine Verla plantea los problemas generales de la cuestión nacional en la URSS actual y estudia después los acontecimientos mas recientes, deteniéndose especialmente en las Repúblicas balticas. A continuación, publicamos el reportaje que el periodista Mijail Sokolov, realizó hace aproximadamente un año en Estonia, recogiendo las opiniones de las diversas corrientes que actúan en el país; pese al tiempo transcurrido, creemos que mantiene ampliamente el interés y ayuda a comprender los desarrollos posteriores. Viene después un texto de Jaroslav Koshiw sobre el movimiento nacional ukraniano, así como el programa de la organización independiente de masas más representativa, el Roukh. Un análisis de Gerry Foley sobre las luchas mas recientes en el Cáucaso cierra el dossier.
La implosión nacionalista en la URSS
CATHERINE VERLA En la Unión Soviética, Estado multi- El estalinismo no es ruso por esencia. era denunciado por Lenin poco antes de nacional, la opresión nacional es uno de Es una dictadura política de la burocra- su muerte; se acentuó en la 2º Guerra los aspectos de la opresión burocrática cia, que le ha asegurado sus privilegios Mundial con las consecuencias del que suscita mayores movilizaciones. en toda la URSS (así como en Ru- pacto germano-soviético (principalmente Más allá de su dimensión cultural, plan- manía, en Checoslovaquia, etc.) sobre con la anexión de las Repúblicas báltitea la cuestión del nivel en que se las espaldas de los trabajadores y de la cas) y, luego, la represión y la deportaejerce el poder: sobre la policía, población rusa y no rusa. Pero se ha ción de pueblos enteros, considerados elección de las inversiones, control de la acompañado de una dominación sospechosos, como tales, de colaborapolución, etc. nacional, cuyo chovinismo gran ruso ya ción con los alemanes.
El ascenso de los nacionalismos periféricos en la Unión Soviética, en reacción a la opresión, ha podido ser explotado por fracciones de las burocracias regionales no menos corrompidas que la burocracia gran rusa. Sin embargo, los privilegios de hecho concedidos a la lengua y la cultura rusas y el comportamiento arrogante y chovinista de la burocracia gran rusa, sobre el fondo de un nacionalismo de gran potencia, constituyen la causa fundamental de la crisis actual de las relaciones entre nacionalidades. Conjuntamente, con las fechorías ideológicas, socioeconómicas у ecológicas de la dictadura burocrática, explican la dinámica explosiva de esta cri-
Los movimientos de masas nacionales, que han comenzado muy a menudo en el terreno ecológico, se han alimentado de los llamamientos a la transparencia y a la autonomía lanzados por los reformadores. Han encontrado a veces, al menos al comienzo, un apoyo en una parte del aparato reformador, él mismo evolucionando de forma táctica en función de la fuerza popular de los movimientos y de su dinámica.
Así pues, los actuales movimientos nacionales se han desarrollado, con contenidos diferentes, en el marco de una crisis global y de políticas de reforma que afectan a toda la Unión Soviética. Los movimientos por abajo han tenido la posibilidad de explotar las reformas por arriba para reforzar sus propias exigencias.
Los grandes movimientos de masas de los pueblos no rusos han, en lo esencial, expresado poderosas aspiraciones democráticas y antiburocráticas. Se pueden reagrupar las reivindicaciones con contenido progresista, en tres grandes tipos de demandas: lingüísticas y culturales, allí donde la lengua nacional ha sido asfixiada; socioeconómicas y ecológicas, que ponen en cuestión las decisiones burocráticas de política industrial impuestas desde el Centro; políticas, como la denuncia de los crímenes estalinistas contra pueblos enteros tras la guerra y, más generalmente, luchas a favor de la soberanía nacional de las Repúblicas soviéticas.
Pero también han aparecido presiones a favor de una restauracion capitalista, principalmente en las repúblicas más desarrolladas; conflictos interburocráticos que intentan explotar los diferentes nacionalismos, para reforzar el poder burocrático local; corrientes integristas, racistas, así como verdaderos progroms a veces ejercidos por nacionalidades no rusas (ellas mismas oprimidas) contra sus propias minorias;
-74 y en fin, el movimiento Pamiat, ala extrema del nacionalismo gran ruso, viejo eslavo, xenótobo y antisemita.
El derecho a la autodeterminación solución justa de la cuestión nacional necesita no sólo la abolición de todos los privilegios nacionales o lingüísticos, y de todas formas de tutela ejercidas sobre cualquier nación o etnia, sino también una reparación de los daños seculares de la opresión nacional o racial, mediante una "acción positiva" a favor de las naciones y minorías oprimidas, de forma que se les facilite un avance en todos los terrenos. Sólo entonces, se podrá establecer una igualdad entre todas naciones, todas las lenguas y todas las
La dominación de la lengua rusa exige una protección particular de las lenguas no rusas: el estatuto de lengua de Estado debe asegurar que la lengua de las repúblicas no rusas sea efectivamente utilizada en la vida política y cultural. Esto no significa de ninguna forma la aceptación de ideas reaccionarias de Estado étnicamente puro o de ciudadanos de segunda fila: en cuanto son residentes estables, todos los individuos, cualquiera que sea su nacionalidad de origen, deben tener los mismos derechos que todos los ciudadanos de
Para ser viable, la adhesión a un Estado multinacional debe ser libre y democráticamente decidida y libremente reversible. Este idea fundamental implica la defensa incondicional del derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación, el derecho a la indepen-
Esta no es la única, ni forzosamente la mejor respuesta en términos de soberanía. En cualquier caso son las poblaciones afectadas quienes tienen el derecho a elegir libre y democráticamente su futuro, es decir, el marco que les parece el que mejor permite defender sus aspiraciones culturales, políticas y socioeconómicas. Esto puede por otra parte cambiar muy rápidamente en función de las condiciones políticas
Repúblicas soberanas Una federación o confederación de Unión de repúblicas socialistas soviéticas efectivamente soberanas no podrá existir más que sobre la base de la más amplia democracia socialista. Para ello, todo vestigio del poder estalinista debe ser barrido por una revolución política, con el desarrollo de la autoorganización de los trabajadores. El alcance antiburocrático de los movimientos nacionales se medirá por consecuente por su capacidad de estimular y sostener esta dinámica de autoorganización, en una URSS en la que el proletariado representa ya la mayoría de la población ac-
Desde este punto de vista, el Congreso del Movimiento Popular Ukraniano por la Reestructuración (que se analiza en las paginas siguientes) encuentra su fuerza en la unidad que en él se ha afirmado entre los representantes obreros de la gran lucha de los mineros y los diferentes componentes del movimiento nacional ukraniano. Las conclusiones programáticas del Congreso ilustran la transformación profunda de Ukrania después de decenios de poder burocrático, y el contexto político presente: a diferencia de los años 30, la sociedad ukraniana está marcada, hoy, por una clase obrera poderosa y rusificada, cuya lógica es en primer lugar una lucha contra la burocracia a escala de la República y de la Unión que converge con las huelgas obreras en la misma Rusia. La soberanía nacional en el marco de la Unión Soviética es una de las dimensiones de esta lucha. La democracia obrera será recíprocamente la condición de una real soberanía. Hoy, los dos objetivos deben y pueden estar simultáneamente en el orden del día.
¿A quién pertenece la soberanía en Lituania? La visita de Gorbachov a Lituania a finales del año pasado mostró de una manera muy clara las consecuencias de la agudización del conflicto nacional en un país que hace sólo unos meses se presentaba como un modelo de la política de perestroika.
"No os toméis la independencia por vuestra cuenta, conmigo podrías conseguirla...". Otra variante del mismo tema: "Vuestra ruptura sería mi perdición, pero con ello arriesgaríais mucho". Este ha sido, en sustancia, el contenido del discurso de Mijail Gorbachov en Lituania.
No parece que este discurso vaya a resultar muy convincente, mientras el prestigio de Gorbachov en la URSS va cayendo considerablemente, conforme
aparece como lo que es: prisionero y representante del aparato burocrático que lo ha nombrado príncipe. Pero no puede ser identificado e identificable con las alas conservadoras. Su juego es más el de un "árbitro bonapartista", con unos márgenes de maniobra que se le van reduciendo. Por ello se esfuerza en ampliarlos, jugando con la amenaza conservadora contra el separatismo, apoyando -formalmente- la causa independentista contra los conservadores.
Esta era la función del cuerpo a cuerpo con la multitud lituana. Dignándose a reconocer lo que estaba en la Constitución (el derecho al divorcio), intentaba convencer al mismo tiempo de que era prematuro y suicida el divorciarse.
Pero lo que con toda justicia rechazan los lituanos, al igual que los pueblos de las otras repúblicas asimiladas a la URSS tras la guerra a consecuencia del Pacto germano-soviético, es la legalidad misma del matrimonio. puestos tampoco a dejarse entrampar por procedimientos que no dominan. No tienen ninguna razón para aceptar subordinar su derecho a la autodeterminación a una concepción burocrática de la defensa de la URSS, que fue la que condujo a su anexión forzada. Si las palabras tienen algún significado, las reúblicas deben definir, por sí mismas, el contenido de su soberanía, en asambleas constituyentes republicanas, democráticamente elegidas.
Para los diputados/as del Sajudis, el Frente lituano, marchar al ritmo de la radicalización en Lituania ha sido hasta ahora compatible con el compromiso en batallas políticas al lados de las y los diputados democratas, rusos y no rusos, del Soviet Supremo, con el fin de transformar las condiciones de la Unión. Libres de abstenerse de tomar parte en votaciones cuando las opciones tenian
¿Ruptura unilateral? Los considerables avances en reivindicaciones nacionales que se han ido imponiendo han sido el resultado de una evidente dialéctica entre las reformas desde "arriba" -el "centro" y sus prolongaciones en el aparato gorbachoviano en las repúblicas- y los movimientos de "abajo". La separación se producirá cuando esta dialéctica quede bloqueada o cuando parezca más deseable una separación unilateral -que las distintas poblaciones estarían dispuestas a detender con las armas si tuese necesarioque continuar juntos en un barco que se
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La evolución más reciente ha hecho madurar las condiciones políticas para una ruptura unilateral. Y la guerra civil abierta en el Cáucaso ha reforzado el sentimiento de que el poder ya no con-
La idea de avanzar sólos en la aplicación de las reformas mercantiles y en la privatización, ciertamente, ha ganado terreno en Lituania (y en general en las repúblicas bálticas), a consecuencia del marasmo económico que vive la Unión o el cuestionamiento de las reformas en el centro: aplazamiento hasta las calendas griegas de la reforma de los precios, encargos masivos de bienes de consumo por parte del Estado en forma contradictoria con la autonomia de gestión de las empresas, recentralización
Salvar los muebles a tiempo Paralelamente, la causa indepentista se ha visto reforzada por la proclamación de autonomía realizada por el PC lituano, que quiere salvar los muebles si todavía está a tiempo. Además, su "papel dirigente" ha sido suprimido de la Constitución de la república, y el Sajudis se ha asegurado un éxito electoral aplastante en las próximas elecciones republicanas. El efecto boomerang de las transformaciones realizadas en Hungría, Polonia y Checoslovaquia incide sobre las repúblicas bálticas, radicalizando su puesta en cuestión del poder estalinista. Mientras que resulta creible ganar la independencia si Gorbachov sigue (aún) en el poder: es la apuesta arriesgada
Los conservadores han tomado la ofensiva contra los "desórdenes nacionalistas" (no rusos, se entiende) y la guerra civil abierta en la zona del favorecer venciones para "restablecer el orden", sin escatimar medios. Lo que se volvería también en contra de los movimientos independentistas bálticos. Han forjado puntos de apoyo locales por medio de los "frentes internacionalistas", opuestos a los frentes populares de las distintas repúblicas, de los que se sospecha que están manipulados por miembros del aparato industrial aliados a la organización gran-rusa Pamiat.
Estos frentes intentan ganarse a la clase obrera rusa (mayoritaria en Letonia y Estonia) para la lucha contra las reivindicaciones de las nacionalidades no rusas y contra las reformas mercantiles. Esta es la base de un populismo apoyado por una parte del aparato burocrático neo-estalinista, aunque capaz de un discurso anticomunista, antisemita y hostil al liberalismo mercantil, esto es, hostil a "Occidente", al "cosmopolitismo" pero también a las desigualdades del mercado. Variantes del mismo tipo se están desarrollando en Servia y en Hungria.
La amenaza real de un contragolpe Dicho de otra manera, Gorbachov puede jugar en el plano político con la amenaza, real, de un contragolpe conservador. Las tomas de posición de varios oficiales del ejército, opuestos a una intervención contra el pueblo, y apoyando la formación reciente de un sindicato de soldados en cuatro repúblicas, atenúan el peligro de una intervención militar, sin anularla del todo; el estallido de la jerarquía militar es la hipótesis más probable, sin que se puedan pronosticar de antemano sus propor-
Habiendo acudido a Lituania para contestar a la indisciplina del PC local, Gorbachov ha preferido evitar el enfrentamiento con una autonomización ya inevitable. Por consiguiente, y suponiendo que no haya rupturas unilaterales, la confederalización legal de la URSS y del PCUS podría dar paso a una confederalización creciente en la práctica. La acentuación del centralismo estalinista se traducirá pues en la acentuación de los "comunismos nacionales" en el seno mismo de la URSS, siguiendo el modelo yugoslavo.
En el plano económico, la recentralización citada antes no excluye que pueda haber alternativas diferenciadas en cada república. Desde el 1 de enero de 1990 se ha reconocido la autonomía de las repúblicas bálticas, al igual que se han legalizado las reivindicaciones culturales sobre la lengua y los símbolos nacionales, hasta ayer rechazados como "contrarrevolucionarios"
Las repúblicas bálticas podrían servir como terreno de experimentación para una perestroika mercantil liberal acelerada y como zonas francas para las inversiones capitalistas. Existe sobre este punto una opinión convergente entre los dirigentes de tales republicas y los reformadores gorbachovianos.
Ello acentuaría, por otra parte, la imbricación de las cuestiones sociales y nacionales. D