LAS RELACIONES CON LA URSS
Treinta años después de la toma del poder, el procesamiento y la ejecución de altos cargos implicados en el tráfico de droga, da fe de la amplitud de la crisis en el seno del aparato del Partido Comunista Cubano. Los acuerdos establecidos con la Unión Soviética, tras la visita de Gorbachov, el pasado mes de abrii, ponen en evidencia las dificultades económicas y el callejón sin salida en que se encuentra la dirección castrista.
Cuba Los trabajos de los investigadores especializados en el estudio de los intercambios soviético-cubanos y las informaciones que el Banco Nacional de Cuba debe dar obligatoriamente al Club de París en el marco de la renegociación de su deuda, permiten hacer el balance de 30 años de ayuda soviética y de la integración de Cuba en el Comecon (1). Estos estudios permiten también apreciar la disminución de la ayuda desde comienzos de los años 80 y el precio pagado por la adaptación impuesta de a economia cubana a las necesidades de la "integración socialista", que se ha traducido en priorizar la producción azucarera, los agrios, la explotación del níquel y la pesca. - En 1987, Cuba pagó (2) por el petróleo el mismo precio que en 1986, cuando ese mismo año Polonia y Bulgaria se de una baja del 10,6% y del 13,2% respectivamente. - En 1986 el precio de azúcar pagado por la URSS disminuyó un 10,9%. - En lo referente al níquel, los cubanos sufren graves pérdidas relacionadas con la existencia de contratos a largo plazo: el valor de las exportaciones no ha cambiado, aunque los precios del niquel en
Janette Habel el mercado mundial hayan aumentado considerablemente. Cuba había perdido ya, en 1979 y 1980, entre 32 y 37 millones de dólares en sus ventas de níquel a la URSS. - En 1986, Cuba pagó 113% más que Mongolia por el cemento (en 1978, la URSS había vendido ya coches a Cuba un 32% más caros que a los demás países del Comecon, - y el cemento 21% más caro en esos mismos años).
Como subraya Brezinski, "estos ejemplos muestran la dificultad de estimar con precisión el valor de las subvenciones soviéticas". Según él, el déficit co-
NOTAS: (1). COMECON o CAEM: Consejo de Asistencia Económica Mutua, creado en enero de 1949, del que son miembros la URSS, la RDA, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumanía, Checoslovaquia, Vietnam, Mongolia y Cuba que se adhirió en 1972. Otros países como Yugoslavia, Nicaragua, Yemen, Afganistán, Finlandia, etc., están asociados a él bajo diversas formas, sin ser miembros. (2). En realidad, se trata de una estimación hecha a partir de los intercambios entre productos importados y exportados en el marco de los acuerdos de compensación. (3). ACP: 66 países de Africa, Caribe y del Pacífico asociados a la CEE por la Convención de Lomé. (4). Han sido concedidos créditos, algunos en divisas, para efectuar las inversiones necesarias.
mercial estimado con la URSS en 1987 es de 1.628 millones de pesos, el mas alto alcanzado nunca. En cuanto al petróleo, cuyas reexportaciones han representado entre 1983 y 1985, 500 millones en divisas, sus rentas no eran más que de 248 millones en 1986, y de 370 millones en 1987. "Cubo de la basura del azúcar" y mercados con cupo fijado El último acuerdo firmado entre los so. viéticos y los cubanos para el período
986-1990, es menos ventajoso que lo recedentes. El azúcar es pagado a 85 rublos la tonelada, en lugar de 915, durante los cinco primeros años del decenio: recordemos que las comparaciones no deben hacerse respecto al precio del mercado mundial ("el cubo de basura" del azúcar, según la expresión de Castro), sino con los precios pagados en el marco de los mercados con cupo fijado que representan una parte importante
Fuera de los países del Este, estos mercados afectan a las exportaciones de azúcar de los países ACP (3) hacia la CEE y los de los países de América de Asia, de Africa hacia los EEUU. Los precios preferenciales acordados son más altos que los del mercado mundial, a menudo iguales e incluso superiores a los pagados por la URSS a Cuba, pero las modalidades de su fijaestán nunca garantizadas, sobre todo, las cuotas de importación concedidas por los EEUU han bajado de forma importante estos últimos años, provocando una baja de recursos a menudo dramática para los países exportadores, mientras que Cuba se beneficia de las garantías otrecidas por acuerdos a largo plazo con la URSS. En fin, las tasas de interés de los créditos concedidos son más elevadas que en el pasado. Por parte de los demás países del Comecon, el balance es mucho más negativo. Hungría suprimió sus créditos, así como Polonia y Rumanía. La cooperación más importante se efectúa hoy con la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y Bulgaria.
Desde 1976, Cuba forma parte de la coordinación de los planes quinquenales y de la aplicación de los planes a largo plazo del Comecon. En este marco se mantiene su especialización en la agricultura y en la producción de materias primas: el objetivo previsto para la recolección azucarera es de 12 millones de toneladas en 1990, y la producción de agrios debería alcanzar 2,6 millones 1990 (1,4 millones de toneladas 1985) (4). La producción de níquel está incentivada, pero dos tercios de la producción adicional deberán ser exportados hacia los países del Comecon que han ayudado a la construcción de nuevas fábricas, como devolución de los préstamos (las ventas al bloque soviético habrían representado el 90% de la producción de estos últimos años, según el Financial Times del 17 de febrero de 1989). Lo que confirma que Cuba no podrá beneficiarse plenamente del importante aumento de los precios que tienen desde 1987 los precios del níquel
Men el marco de los acuerdos a largo plazo, Cuba participa en ciertos planes de desarrollo científico y tecnológicos, en la informática, la electrónica y la biotecnología. En la sanidad hay logros impresionantes (Financial Times del 17.2.1989), con el desarrollo de un sector bio-médico avanzado que da la posibilidad de exportar productos químicos y farmacéuticos, en particular hacia América Latina, donde Cuba busca ocupar un lugar de vanguardia en la prevención sanitaria y en intervenciones quirúrgicas de alto nivel.
Pero si se examina el plan de desarrollo tecnológico del Comecon hasta el año 2000, que engloba 93 conjuntos y 930 subconjuntos, Cuba no participa más que en 52 subconjuntos, en la energía nuclear, la electrónica (teclados de ordenadores) y la biotecnología, Brezinski estima que la participación de Cuba es extremadamente limitada, en contra de las afirmaciones oficiales según las cuales Cuba, como los demás países menos desarrollados del Comecon, se beneficia de un trato privilegiado. La 44ª sesión del Comecon, en junio de 1988, y la conferencia de Praga, en abril del mismo año, han indicado que hasta el fin del periodo presente de cinco años, Cuba podría beneficiarse de taritas preferenciales. Sin embargo, los economistas soviéticos se han pronunciado contra "subsidios" a Cuba en los años 90, en la medida que no permitirían "la mejora de los resultados de la economía cubana". En todos los casos, se impone una primera constatación: Cuba sigue estando muy encasillada, y a largo plazo, en su papel de productor/ exportador de materias primas.
Independientemente de los puntos aleatorios de la ayuda y de las dificultaevaluar su amplitud exacta, hay que hacer una segunda observación: es cierto que la URSS es la primera abastecedora de Cuba, pero las condiciones financieras de ciertas importaciones no son siempre ventajosas y la calidad de los bienes de equipo y de los productos provinientes de la URSS es a menudo dudosa; no es raro oir de los responsables cubanos la idea de que Cuba se "beneficia" de los peores productos soviéticos. De todas formas, es innegable que el gobierno cubano prefiere pagar en divisas y comprar a los países de economía de mercado, cada vez que tiene la posibilidad financiera de elegir sus proveedores (Mesa-Lago/Gil. Documentation Francaise, diciembre
1988), a pesar de los límites de los créditos occidentales. El juicio sobre la yuda es severo -aunque no se exprese nunca oficialmente, lo cual es comprensible-. Esta ayuda, además de su carácter condicional, se considera inadaptada a su desarrollo económico. Las críticas cubanas pueden resumirse así.
Las críticas cubanas
- Las entregas no se hacen en función de las necesidades dependen de las prioridades soviéticas.
- Los equipos y las máquinas son a menudo obsoletos y se entregan con un retraso considerable: las enormes dificultades encontradas en los transportes, en el otoño de 1988, son así imputadas al retraso en la entrega de piezas de recambio para el mantenimiento de los autobuses por parte de las fábricas de
Europa del Este (Le Monde Diplomati-
Es público y notorio que el incumplimiento por parte de la URSS de sus compromisos supuso un paro de la producción de níquel y un retraso evaluado en diez años (Financial Times, Robert Graham, 17 de febrero de 1989). - Algunos equipamientos prometidos no fueron entregados jamás: en 1979, los soviéticos no entregaron el 40% de las 500.000 toneladas de madera previstas; por el contrario, algunos productos son reemplazados por otros que son inutilizables; se anulan compromisos sin advertencia previa, lo que obliga a compras a última hora en divisas, a costes - Si se tiene en cuenta su eficacia, el coste de ciertos servicios es elevado; es particularmente chocante que los técnicos soviéticos tengan un salario pagado en un 80% en divisas fuertes, sin contar la gratuidad del alojamiento, de los transportes, de los cuidados médicos y el acceso a los almacenes especiales.
El coste de la ayuda debe integrar todos esos factores. En lo que se refiere a los datos en cifras, es imposible establecerlos con exactitud: los declaran ayudar con unos 2.700 millones de dólares por año, pero las estimaciones occidentales señalan un montante de 4.000 millones de dólares, y la última estimación del Departamento de Estado americano para 1986, es de 6.800 millones de dólares, de los que 4.700 son en forma de subsidios a las pras de azúcar y de níquel a cambio de petróleo, 600 millones de dólares destinados a proyectos específicos y 1.500 millones destinados a la ayuda (tradicionalmente gratuita por parte de la
En fin, se añade un último elemento, independiente de la voluntad de los interlocutores: la magnitud de la distancia entre la URSS y Cuba lleva a costes de transporte exorbitantes. El trayecto de los petroleros soviéticos (uno cada dos días al menos) es de 12.000 Km. aproximadamente, y representa un 7% del coste total de las importaciones de pe tróleo soviético (Mesa Lago, diciembre 1988). Se han llevado a cabo acuerdos de entrega con Venezuela, pero no se trata más que de cantidades limitadas.
Durante una visita a Cuba, productores americanos consideraban que los EEUU podrían entregar cereales a un precio inferior en un 30% al de la
Estas últimas indicaciones plantean evidentemente el problema del embargo americano y del interés que representaría para Cuba su supresión: es éste uno de los elementos avanzados por Gorbasu visita, forma parte de las negociaciones en la cumbre y de los posibles mercadeos sobre América CenUn tratado sólo simbólico La firma de un tratado de amistad y de cooperación entre Cuba y la URSS por 25 años, durante la visita de Gorbachov en abril de 1989, es ante todo simbólica: frente a las especulaciones sobre la eventualidad de una ruptura, se trataba de reafirmar el mantenimiento de las relaciones privilegiadas entre los dos países. Pero, aunque el tratado afirme la necesidad de "reestructurar las relaciones económicas internacionales bases justas y democráticas, a fin de eliminar el intercambio desigual, y todas las prácticas discriminatorias en mercio mundial" (...) "de excluir de las relaciones entre estados la coerción económica con fines políticos" y de "regular el grave problema de la deuda externa que abruma a la aplastante mayolos países del Tercer Mundo" (Granma, 16.4.1989), la deuda cubana hacia la URSS no ha sido anulada.
Es éste un primer elemento, mas significativo porque podría ser motivo de un anuncio publicitario a bajo presu reintegro está prácticamente excluído, y esta decisión habría sido un elemento de prestigio para la acercamiento económico con
Latina. La probabilidad de tal decisión llego a dar lugar a un titular en primera pagina de L'Unitá (el periódico del PCI), el 4.4.1989, en el que anunciaba que la
URSS estaba "dispuesta a instaurar una amplia moratoria, que podía ir hasta cien años, sobre el servicio de la deuda de los países menos desarrollados y en algunos casos, a anularla pura y simplemente" (Documentation francaise. Problèmes politiques et sociaux, 31.3.1989).
No hay ninguna duda sobre que la decisión de la no anulación haya sido maduramente reflexionada. Resulta probablemente de dos considerandos: por un lado, la relativización del Tercer Mundo en la política exterior soviética, y la necesidad de no desestabilizar o molestar a los gobiernos occidentales en la renegociación de la deuda; por otra parte, la utilidad de un medio de presión hacia Cuba para imponer, sin estridencias, cambios en la política económica o, por lo menos, "la búsqueda de las formas más eficaces en el marco de la interacción bilateral" de la colaboración econócomercial y de la "integración económica y socialista en acuerdo con las resoluciones del CAEM" (Tratado de Amistad, artículos 2 y 4). La presión soviética A la vez, los acuerdos preferenciales favorecedores de los países en vías de desarrollo, reclamados por el grupo de los 77, y el "nuevo orden económico internacional" preconizado por Fidel Castro han sido rechazados por el gobierno soviético a favor de un compromiso en la supresión de las barreras comerciales, y Gorbachov se ha negado también a consagrar el 0,7% de su presupuesto a los paises en vias de desarrollo, como reclamaban éstos. (Mesa-Lago, Courrier, diciembre 1988, p.70).
El protocolo de intercambio comercial entre Cuba y la URSS para el año 1989, firmado el 26 de marzo en Moscú, (Granma, 2.4.1989), prevé la entrega por parte de la URSS a Cuba de combustible, materias primas, máquinas y equipos diversos; y la entrega de Cuba a la URSS de más de 4 millones de toneladas de azúcar, de agrios frescos o en conserva, niquel y ciertos equipamientos nuevos para la industria electrónica que corresponden a la especialización reciente de Cuba en el CAEM: estas inversiones se destinan a la fabricación de teclados de ordenadores y de circuitos electrónicos. Pero aunque esté previsto un aumento de los intercambios entre las dos partes, los responsables
soviéticos han dado a entender que la ayuda actual y sus modalidades no pocontinuar como Como indica el comentario elíptico del corresponsal de Granma en la URSS, "las negociaciones del protocolo de acuerdo se han desarrollado en el contexto del proceso de restructuración y de reorganización de los organismos centrales de la administración del Estado y de las empresas en la URSS, lo que ha exigido mucho trabajo, estuerzos duros y mucha flexibilidad" (Granma
Todo indica que la presión sovietica va a efectuarse de forma indirecta utilizando las posibilidades que le ofrecen las nuevas reglas del juego económico Hay que tomar en consideración que, desde el 1.4.1989, las empresas soviéticas tienen el derecho de planificar y organizar sus relaciones exteriores como les parezca oportuno, de cooperar libremente con otras empresas y países extranjeros. Esta medida "va a modificar radicalmente el comercio exterior soviético", como ha declarado Alexandre Kachanov, viceministro soviético de ciones Comerciales (El País, 3 .4.1989). ¿Cómo no afectaría esto a Cuba? El mismo funcionario ha precisado por otra parte que la cooperación con Cuba debería adaptarse a esta nueva realidad: "Hay que. cambiar las formas de la colaboración para aumentar su éficacia"
Aparentemente la 19ª sesión de la Comisión intergubernamental soviético-cubana para la colaboracion cientitica y técnica ha sido consagrada a la reestructuración íntegra de los mecanismos económicos de la colaboración. Presidida por Carlos Rafael Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros cubano, y Wladimir Kamentsev, vicepresidente del gobierno soviético, la Comisión ha adoptado medidas destinadas a garantizar la realización de los acuerdos concluídos para el intercambio recíproco de mercancías y la eficacia acrecentada de los proyectos económicos realizados con la ayuda de la URSS. Según Carlos Rafael, esta reestructuración es el resultado de la perestroika y del proceso de rectificación en curso en Cuba (Granma, 28.5.1989). Pero parece establecido que las entregas de petróleo -vitales para Cuba, que no puede estar a merced de los intereses de las empresas soviéticas- serán objeto de acuerdos particulares y de garantías estatales. Por lo decubanos han comenzado a hacer la experiencia del nuevo sistema: según un documento citado por el Miami Herald (corroborado por las informaciones dadas por el desertor Perez Cott ex-responsable del Comité de Estado para la tecnologia), las empresas sovie ticas dan ya preferencia a las entregas destinadas a clientes occidentales que pagan en divisas, en detrimento de Cuba, a pesar de los acuerdos concluí-
El mensaje está bastante claro: Cuba es, por supuesto, "libre" para decidir su política económica. Pero si no conecta con las exigencias de rentabilidad y de eficacia económicas, tendrá que asumir sus consecuencias: un aislamiento y dificultades incomparables con las que ha padecido hasta ahora. La "fuerza irresistible de la perestroika", de la que habla Gorbachov no sufrirá excepciones. Esto en lo que se refiere al marco general.
En lo que concierne a los intercambios, en particular el azúcar, Kachanov ha precisado que las entregas actuales de 4 millones de toneladas de azúcar
"representaban un nivel óptimo que no conocerá quizá más que un ligero aumento en el futuro" (Financial Times 12.4.1989). Se trata de una afirmación un poco sibilina, de la que no se sabe si pone en cuestión las perspectivas contempladas por el CAEM, o si está ligada a la voluntad de los soviéticos de diversificar sus importaciones, incluso con otros productores latinoamericanos, como ya han comenzado a hacerlo con Honduras o con la República Dominicana, firmando contratos en los que el precio del azúcar es inferior al paga a Cuba (The Economist, 27.8.1988). Las "maquiladoras" Entre las nuevas formas de cooperación preconizadas por la URSS, hay una cuya inspiración proviene de la experiencia mexicano-americana: se trata de las fábricas de montaje (las "maquiladoras") que florecen a lo largo de la frontera de los dos países. Con este nuevo sistema los soviéticos enviarían materias primas pretratadas a Cuba, para que allí se fabricaran vestidos y calzados que serían a continuación reexpedidos para ser vendidos, a los consumidores soviéticos (Miami Herald, 23.4.1989; Latin American Monitor, mayo 1989) El objetivo de esto es estimular las relaciones directas con las empresas cubanas, en adelante directamente dependientes de sus homólogas de la URSS, a fin de mejorar su rentabilidad utilizando una mano de obra menos cara, y mejorando la distribución de los bienes de consumo, perturbada por la crisis que sufre la URSS en las empresas sometidas a las primeras aplicaciones de la reforma.
Está claro que este tipo de colaboración hará el funcionamiento de las empresas cubanas estrechamente dependiente de la gestión soviética, y que reducirá el margen de maniobra de la dirección castrista para oponerse a la perestroika: este es, en cualquier caso, el deseo expresado discretamente por los responsables sovieticos que acompañaban a Gorbachov en su último viaje (Miami Herald, 23.4.1989).
La política soviética persigue también otro objetivo: servirse de Cuba como de una puerta de entrada para la extensión
de los intercambios con la América Latina (un asunto importante para la diplomacia de Gorbachov), utilizando Cuba para penetrar en el mercado latinoamericano, difundir en él ciertos productos soviéticos, rompiendo las barreras linguísticas y culturales que frenan los intercambios con el continente (Tim Coone, Financial Times 12.4.1989). Este planteamiento económico no ideológico, implica un giro diplomático -comenzado ya- de la política cubana, a fin de favorecer esta empresa: en este terreno hay acuerdo entre Castro y Gorbachov. La especialización en la electrónica, la biotecnología, los sectores punta en la sanidad, se inscriben en este marco. Los obstáculos esenciales Pero este nuevo papel asignado a Cuba supone cambios importantes. Obstáculos esenciales se oponen a él: como subraya Brezinski, los precios de los productos agrícolas y de las materias primas siguen sometidos a numerosas fluctuaciones y "no aumentarán tan rápido como los precios de los productos industriales". Ahora bien, en la medida en que "la estructura económica cubana sigue dependiente de la tecnología soviética, "un cambio hacia la tecnología occidental sigue siendo extremadamente difícil si no imposible". Una vez más ,se plantea el problema del Bush no normalizará sus relaciones con Cuba más que a cambio de un punto final a la ayuda a América Central y al apoyo a Nicaragua y al Salvador, y del aislamiento de la revolución: un precio muy elevado para la dirección castrista.
Mesa-Lago y F.Gil, estiman que "el débil nivel de los precios mundiales de azúcar y del petróleo no va a favorecer ciertamente el crecimiento de las exportaciones, mientras que las restricciones impuestas a la importación para ciertos
"PLANTA MECANICA"
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MOTOR AMPULSOR Y LAS productos pueden crear estrangulamientos y provocar una bajada de la producción". Los resultados del año 1987 van en ese sentido. Si la política actual de reducción de las importaciones, de aumento de las exportaciones y de mejora de la productividad no da los resultados esperados, las presiones sobre la economía cubana pueden llegar a ser considerables. Ahora bien, los recientes acuerdos concluídos en Moscú no intendencias precedentes. Queda así planteado todo el balance del económico cubano y de su integración económica en el Comecon.
desarrollar una infraestructura industrial, Cuba ha podido -a favor de los precios elevados del azúcar a comienzos de los años 70- importar productos occidentales y utilizar su tecnología. Las reexportaciones de petróleo soviético tomaron a continuación el relevo. Tras la baja de los precios del azúcar y la disminución de las rentas del petróleo, el gobierno intentó mantener el mismo nivel de importaciones gracias a los préstamos occidentales. Hoy, todos esos recursos han disminuído considerablemente (las negociaciones con el Club de París, en mayo de 1989, no han dado ningún resultado), y la devolución de la deuda aspira las divisas disponibles: de junio de 1987 a junio de 1988, la deuda hacia los países imperialistas ha aumentado un 15,5%, está hoy en alrededor de 6.400 millones de dóla-. res (Financial Times, 17.2.1989).
A pesar de estas presiones, los años 70 permitieron una cierta industrialización, incluso si los balances que se han sacado de ella han sido muy diferentes. A.Zimbalist subraya los progresos muy importantes consequidos en la mecanización de la recogida del azúcar, cuyo corte y apilamiento han sido mecanizasus dos terceras partes, como los progresos realizados en el tratamiento de los derivados del azúcar. Según el mismo autor, Cuba ha trans-
HERRANENAS
formado su base industrial desde los años 60: las importaciones de productos manufactureros han pasado de 58,9% en 1970, a 44,7% en 1983. La construcción de una central nuclear (cuya puesta en servicio está prevista para 1995) debería reducir las importaciones de petróleo en el próximo decenio (pero Cuba dependiendo de la URSS para el abastecimiento de uranio enriquecido). Valora positivamente también los progresos tecnológicos realizados en la salud y la posibilidad de exportar productos farmacéuticos sofisticados.
Brezinski, por el contrario, subraya que a pesar de estos progresos en materia de industrialización, el azúcar representaba aún el 77,2% de las exportaciones en 1986, y pone en cuestión "una estrategia fundada en un crecimiento basado en la exportación de productos tradicionales de la economía, cuando la sustitución de las importaciones no ha alcanzado los éxitos con los que se contaba". Señala que en 1988, el comercio exterior está aún caracterizado "por el modelo típico de los intercambios entre países industrializados у países en vías de desarrollo" y esta estructura del comercio exterior se agravada por la falta de disponibilidades financieras en divisas que permitirían a Cuba importar más de Occidente. En fin, estima que la competitividad internacional de Cuba "ha disminuído desde su integración en el CAEM". Estos juicios confirman los de Mesa-Lago y F.Gil, que juzgan que la ayuda soviética ha contribuído a mantener desequilibrios en la economia y distorsiones a largo plazo. La fiabilidad de Cuba Si bien se reconoce el desarrollo de ciertos sectores punta, se señalan dudas de una parte en lo que se refiere a la fiabilidad de Cuba como abastecedor, "cuando los obreros que se supone que
(5). El año pasado, el comercio entre China y Cuba ha aumentado en 400 millones de dólares. Se trata casi exclusivamente de exportaciones de Cuba hacia China, de azúcar, niquel y otros productos. En enero de 1989, el refuerzo de los lazos entre los países ha sido confirmado por la visita del ministro chino de Comercio Exterior, Hu Ping, a La Habana y la visita a China del ministro cubano de asuntos extranjeros, Isidoro Malmienca. (6). Salinas de Gortari fue elegido Presidente de la República de México, en julio de 1988 gracias a un fraude masivo. (7). La UNITA, Unión Nacional para la independencia Total de Angola, movimiento fundado en 1964 por Jonas Savimbibi, combate al gobierno angolés con el apoyo de Africa del Sur y de los EEUU. (8). SWAPO, South West Africa People's Organisation (Organización del Pueblo de Africa del Sur), fundada en 1960 por Sam Nujoma, organización de guerrilla nacionalista que lucha por la independencia de Namibia.
van a producir esos bienes de calidad deben pasar una gran parte de su tiempo esperando el cola para comprar tomates"; por. otra arte, sobre las perspectivas de expor ación: pues "una cosa es producir inter tra cosa es venderlos al rest el mundo" (Financial Times. Tim Coo ne, 17.2.1989).
En resumen, el desarrollo económico autónomo de Cuba aparece así dificultado por la dependencia exterior, el desorden que reina en las empresas y la orjanización de la produccion, los etecto: le la división del trabajo en el seno de CAEM, y sobre todo las incertidumbres que pesan sobre el desarrollo tuturo de las relaciones económicas con la URSS, si se tienen en cuenta las reformas en curso: contrariamente a ciertos análisis superficiales, ni la visita de Gorbachov, ni los acuerdos firmados, han disipado las inquietudes que pesan sobre el futu¿La perestroika detrás de la puerta? Tres años después, los objetivos iniciales de la rectificación proclamada por Fidel Castro parecen estumarse. La dirección intenta en primer lugar ganar
La visita de Gorbachov fue la ocasión para Castro de ocupar el primer plano y reafirmar, en nombre del principio de la no ingerencia, "el derecho de cada país de aplicar sus propias fórmulas en la construcción del socialismo". un aguijón a su huésped: "Si un país socialista quiere construir el capitalismo, no podemos intervenir, igual que exigimos que nadie se inmiscuya en la decisión soberana de construir el socialismo por parte de cualquier pais capitalista c semicapitalista, del mundo desarrollado o del mundo subdesarrollado". (Granma,
Más allá de las fórmulas retóricas, los dos oradores expresaron concepciones diferentes sobre la paz, la deuda, la defensa, la construcción del socialismo. Pero tras los discursos de Fidel Castro contra "los métodos del capitalismo" vienen las duras realidades de los acuerdos con las empresas europeas o japonesas (en el marco de empresas mixtas, no sólo en el sector turístico, sino también en el textil, la industria alimenticia, los derivados de la caña de azúcar) que disponen en ciertos casos del control de la contratación, el derecho al despido, a fijar el nivel de los salarios, a veces a repatriar sus ganancias (Herald Tribune, 12.1.1989).
Según las palabras de un cronista: "La perestroika está detrás la puerta, pero nadie osa decirlo". Para adaptarse a la idiosincrasia nacional, el Presidente de la Cámara de Comercio cubana, Julio G. Oliveras, llama a esto el "socialismo del cha-cha-cha" (Newsweek, 5.6.1989), metáfora sobre un ritmo tropical en el que el socialismo se baila entre dos... La orientación es pues hacia la coexistencia de sectores económicos gestionados de forma muy diferente, lo que era precisamente denunciado por Fidel Castro, a comienzos del proceso de rectificación, como fuente de divisiones y desigualdades
Este pragmatismo resulta en parte de las presiones que escapan al control de la dirección fidelista. Pero prueba también la ausencia de concepción de conjunto sobre las relaciones entre democracia económica y social y democracia política en una economía de transición en un país subdesarrollado. El contraste afecta a la organización general de la economía, y el desarrollo de ciertos sectores de punta, refleja bien la incoherencia y el carácter caótico de las políticas llevadas a cabo. "La incapacidad de la estructura política de responder de forma adecuada a las severas presiones económicas y a los fracasos de la planificación" (T. Coone, Financial Times, 17.2.1989) está en el centro de los disfuncionamientos económicos
La combinación del control decisivo ejercido sobre las grandes opciones económicas por Fidel Castro y sus seguidores, y del monopolio del poder en manos del Partido Comunista, tienen como efecto disimular las responsabilidades, ocultar la incompetencia y la corrupción, favorecer las complicidades burocráticas, lo que los cubanos llaman el "socialismo": es decir, el socialismo de los "socios". Los resortes político organizativos capaces de corregir los disfuncionamientos son inexistentes, los mecanismos de control están desprovistos de todo poder: las organizaciones de masas no son sino cajas de resonancia y el peso político de los órganos de poder popular, que habían suscitado muchas esperanzas, es nulo, aunque su actividad de gestión sea real. La "ratificación de los horrores" La idea de que la parálisis burocrática podría combatirse con el voluntarismo -e incluso, por un voluntarismo limitado a algunos sectores- está cada vez más en retirada, incluso si, a diferencia de la URSS, el régimen puede aún contar con el desinterés o el apoyo de capas de la población. Solo la confrontación de las ideas, de las políticas, la transparencia de las responsabilidades y de las decisiones, la puesta en pie de mecanismos de control y la libertad de crítica podrían ser eficaces contra la opacidad del sistema. A diferencia de Castro Gorbachov ha comprendido el lugar de la glasnost en la reestructuración económica.
Desde ahora mismo, está claro que la
campaña de "rectificación de los errores" no ha podido corregir las taras del sistema. El pueblo cubano manifiesta su escepticismo irónico hacia lo que ha rebautizado como proceso de "ratificación de los horrores". Los efectos de un discurso que combina un radicalismo verbal, y los llamamientos al esfuerzo -"hay que trabajar duro, hay que trabajar mucho" repite Castro (26.7.1988)- pueden aumentar el cinismo si no cambia nada más. Ya una parte de la juventud concentra sus aspiraciones en una promoción social aleatoria, pues las salidas no se corresponden siempre a la cualificación adquirida, y los puestos de responsabilidad están aún ocupados, en el mejor de los casos, por los veteranos de la guerra revolucionaria, o por algunos que se adhirieron a la última hora que no aparecen siempre investidos de una auténtica legitimidad, o aún, en el peor de los casos, por gente implicada en asuntos de corrupción, incluso en el tráfico de drogas, como se ha mostrado en los pasados procesos.
El devenir ideológico y el mantenimiento de la capacidad de movilización de la nueva generación, así como su adhesión al castrismo, son vitales para el futuro de la revolución. Sin embargo, hay que reconocer que para una parte de la juventud la motivación revolucionaria es dudosa: esta desmovilización se basa en el contraste entre la situación interior -en la cual la falta de debate y de democracia política, junto al caos económico, frustra sus aspiraciones-, y el discurso antiimperialista que ya no es tan creíble, porque la apertura diplomática en América Latina limita su alcance. Esta política es en sí misma fuente de contradicciones: refuerza la necesidad de una apertura política que, a pesar de algunas concesiones recientes, sigue sin manifestarse, mientras los intercambios culturales con el subcontinente se desarrollan. Se enfrenta ya, en el terreno de la información, a la existencia de una radio que emite desde Miami dando a los cubanos todas las informaciones que no encuentran en su prensa no da -por ejemplo, los acontecimientos de China apenas fueron mencionados durante las primeras semanas (5). Parece que a corto plazo, funcionará una cadena de televisión desde Florida. La apertura diplomática En el terreno diplomático y comercial, la búsqueda de apoyos en América Latina amenaza comprometer el apoyo tradicional de las organizaciones revolucionarias al castrismo, como muestran los problemas suscitados en las recientes visitas de Castro a México y a Venezuela. Como ha declarado uno de los principales dirigentes de la oposición mexicana: "Ellos (Fidel Castro y Daniel Ortega) tienen sus razones para participar (en la ceremonia de investidura de Salinas de
Gortari)(6) pero esto tiene un precio" (Nacla, marzo 1989). Ahora bien, tras las revueltas populares en Venezuela y Argentina, el desarrollo de intercambios comerciales estables es aleatorio. En suma, Castro corre el riesgo de acumular contradicciones y de perder en varios tableros: en el terreno interior, no tomando la iniciativa de una glasnost inevitable; en el terreno exterior, perdiendo apoyos importantes sin verdadera contrapartidas. Los nefastos efectos de la confusión de los papeles entre el partido y el Estado, y su simbiosis en un solo dirigente son así puestos en evidencia de la transparencia está a la orden del "Conflictos regionales" y coexistencia pacífica La nueva actitud soviética va a estimular en América Latina, como en otras regiones, una redistribución de las cartas tanto en el terreno diplomático como en las filas de la izquierda tradicional y de los movimientos revolucionarios, efectos aún no son previsibles. Para los países del Tercer Mundo, los primeros compromisos sobre los "conflictos regionales" sólo pueden suscitar inquietud: los acuerdos firmados en Africa austral para la retirada de las tropas cubanas de Angola, con vistas a permitir el acceso a la indeendencia de Namibia, no implican en ningún caso el cese de la ayuda americana a la UNITA de Savimbi (7). Las condiciones en las que guerrilleros de SWAPO(8) han sido masacrados, junto a la frontera de su país, por tropas sudafricanas que han podido actuar en la impunidad, son un mal augurio para las condiciones en las que debería realizarse la independencia v las elecciones a las que se supone un desarrollo "libre y democrático".
Según los acuerdos de Cahama (Anfirmados el 19 de mayo por los sudatricanos, los angoleños y los cubanos, "los elementos armados del SWAPO serían confinados en sus bases,al Norte del paralelo 16", bajo la vigilancia de Angola y Cuba. Siempre según esos
"conforme a la resolución 435 de la ONU, la policía namibiana continuará asumiendo su papel. primordial
Yes asegurar el mantenimiento del orden" y esforzarse "por descubrir los escondites de armas dejadas en Namibia" por los guerrilleros del SWAPO (Le Monde 21/22.5.1989). Así, un país accede tras 74 años de ocupación por Su-
La la independencia, pero los combatientes que han luchado por la linacional deben entrar desarmados en su país, y deben someterse a los dictados de la potencia colonial.
Este ejemplo de solución a un conflicto regional y de "reconciliación nacio nal" va a hacer reflexionar sin duda a los movimientos revolucionarios comprometidos en una lucha de liberación.
Por ello, aunque firmante de los acuerdos, el gobierno cubano ha criticado fuertemente las decisiones tomadas por los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (entre ellos la URSS), de disminuir -en una proporción del 40%- las tropas de las Naciones Unidas que deben garantizar la aplicación de la resolución 435 y el acceso de Namibia a la soberanía. La prensa cubana pone en evidencia el papel jugado por el ejército y la policía de Pretoria, así como los temores del SWAPO a una represión masiva a fin de impedir que este movimiento obtenga, en unas elecciones, los dos tercios de los sufragios necesarios para la abolición de las leyes discriminatorias, herencia de la dominación colonial sudafricana. La cólera de Castro Fidel Castro no puede engañarse: a pesar de la victoria militar conseguida por las tropas cubanas sobre el ejército sudafricano en Cuito Carnavale, los acuerdos políticos a los que se ha llegado en Africa no constituyen un éxito. En el pasado, el dirigente cubano había ligado la partida de las tropas cubanas al final del apartheid: sus quejas explican sin duda por que habia puesto en cuestion de forma muy violenta, en febrero de 1989, a los miembros del Consejo de Seguridad recordando a los miembros permanentes "la gran responsabilidad que les incumbiría si los racistas pudieran lograr impedir la autodeterminación y la libre elección del pueblo namibio" (Granma,
Estas advertencias iban a renovarse durante la visita de Gorbachov en abril. Se conocía que el dirigente soviético iba a pronunciarse en su discurso ante la Asamblea Nacional Popular toda teoría o doctrina que tienda a justificar la exportación de la revolución o de la contrarevolución y contra todas las formas de ingerencia extranjeras en los asuntos de los Estados" (Granma, 16.4.1989) --la referencia a la exportación de la revolución solo podía exasperar a sus interlocutores, sobre un continente en el que la contrarevolución exportada no ha cesado de aplastar revoluciones autóctonas--, Fidel Castro se adelantó contraatacando, lo que provocó la salida del representante americano de la Asamblea. Citando el ejemplo de Afganistán donde "los Estados Unidos se reservan el derecho de continuar proporcionando armas a las fuerzas afganas de la oposición y de la contrarevolución" a pesar de la retirada de las tropas soviéticas, el ejemplo del Suroeste africano "donde los EEUU se reservan el derecho de proporcionar armas a la UNITA"; el de Nicaragua, donde los
EEUU "se reservan el derecho de mantener la contrarevolución organizada en territorio hondureño como de presión sobre el gobierno y el pueblo de Nicaragua" (Granma 16.4.1989), debía responder puntualmente a la falsa simetría establecida por el discurso de Gorbachov entre revolución y contrarrevolución y "exigir la anulación de esta teoría y esta doctrina -términos exactos empleados por el líder soviético- en virtud de la cual los EEUU se arrogan el derecho de ayudar a las fuerzas irreguabasteciendoles de armas una vision completamente diferente a los compromisos en curso sobre los "conflictos re-
En estas condiciones se comprende que el paralelo establecido por el embajador soviético entre el compromiso negociado en Africa austral y el que había que conseguir en América Central, sea muy inquietante. louri Petrov había declarado: "Para resolver el conflicto en América Central, hay que recurrir al mismo método que en Africa Austral. De la que hemos colaborado con los EEUU en el caso de Angola y de Namibia, es preciso que terceros paí ses jueguen el papel de mediadores en el caso de Nicaragua y del Salvador" (Le Monde 7.4.1989).
Ahora bien, no solo la naturaleza de los estados, sino también la de las organizaciones afectadas difieren profundamente (¿cómo poner en el mismo plano el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y la SWAPO, con el Frente Sandinista de Liberación Vacional (FSLN) y el Frente rarabundo Martí de Liberación. Nacional (FMLN)?), y las relaciones de fuerzas sobre el terreno no son comparables. De aquí proviene la indignación que esta comparación aberrante ha suscitado. Los dictados americanos Las condiciones de una solución de la crisis centroamericana han sido claramente definidas por el gobierno Bush: dado que la región no representa, según él, ningún interés estratégico para la URSS -a diferencia de los EEUU-, ésta respetar las zonas de influencia definidas en otro tiempo por la doctrina Monroe. La cuestión no estaria en un cese bilateral de las intervenciones militares, como Gorbachov había propuesto, sino de un cese unilateral: la interrupción por parte de la URSS de sus entregas de Arias en Washington, haciéndose eco de las declaraciones repetidas de James Baker, se trata de parar las entregas de armas de Cuba al Salvador (E País, 6.4.1989), incluso de hacer pre sión sobre la URSS para que disminuya ayuda a Cuba (Newsweek,
Para Cuba, "la paz es una moneda con dos caras complementarias: la reducción de la amenaza nuclear global y el arreglo justo de los conflictos regiona-
(Rafael Hernández, 26.2.1989). Además de sus de planteamiento de la coexistencia pacífica, la URSS y Cuba tienen, en lo que concierne a América Central, intereses de Estado muy divergentes. Lo que para la URSS no es sino un problema de segundo orden, representa un asunto de extrema importancia para la revolución cubana que atraviesa un momento muy
En un contexto de crisis económica y política, se ejercen presiones por todas partes: por parte de la URSS; de los EEUU que condicionan el abandono del bloqueo económico a un cambio de rumbo en la región; por parte de las burguesías latinoamericanas; de las burguesías europeas que, para renegociar la deuda en el marco del Club de París, exigen contrapartidas económicas y políticas. En este pulso, las relaciones de fuerzas regionales son decisivas; la so-
Use dé a los conflictos en América Central tendrá una influencia capital en la evolución de la situación Aceptar el desafío: La ofensiva de Gorbachov ha puesto a la dirección castrista a la defensiva y ha favorecido la desconfianza del movimiento obrero internacional hacia Cuba. Planea la ambigüedad sobre los posibles lazos de Castro con Ligachov y los conservadores de los diferentes partidos comunistas: la presencia simultánea en La Habana, de los representantes de los PCs checo, alemán oriental, portugués y francés ha podido hacer pensar en ello. Sin embargo, no parece que tal acercamiento pudiera cristalizar (salvo que se produjera un cambio absoluto de las relaciones de fuerzas en la propia URSS), porque Castro tiene demasiada necesidad de la ayuda soviética.
Por otra parte, la defensa del marxismo-leninismo que Fidel Castro encarnar, no puede ser eficaz y creíble más que aceptando el desafío lanzado por Gorbachov. La denuncia de los males de las reformas de mercado o de una concepción de la paz que se haría a costa de los pueblos oprimidos ganaría así en popularidad. El "no a la perestroika, si a la glasnost" es la única res-
Men el movimiento obrero internacional y en Cuba, no ven una salida democrática más que en las reformas mercantiles. Sería bién la columnna vertebral de una ofensiva verdaderamente internacionalista que popularizaría la influencia de la revolución cubana. •