POLEMIZANDO CON
JAVIER VILLANUEVA
El periódico Zer Egin? ha publicado una interesante y provocativa serie de Javier Villanueva en torno al tema de la identidad vasca. En ella busca problematizar las bases ideológicas existentes en posiciones nacionalistas y desmontar diversos tipos de argumentaciones, al tiempo que en las conclusiones trata de asentar los criterios básicos de otro tipo de posición que huya de extremos, tanto del nacionalismo vasco como del espanolismo opresor.
Loable empeño aunque, a mi entender, fallido y, en sus plasmaciones, harto discutible.
Como hemos dicho, el artículo gira en torno a dos núcleos: crítica de la ideología existente y proposición de un nuevo olanteamiento. Sobre éste, y sobre lo que tiene de solución, trataremos al final. En realidad el atractivo especial de este artículo reside en la diversidad de temas tratados, en la desenvoltura con que Javier se mueve por ellos y la contundencia con que despacha las posiciones contrarias. Trataré sólo algunos de ellos, escogidos un poco al azar, un poco porque me resultan chocantes, sin pretender, claro, irme por las ramas en la polémica. Situando el problema ciona a Arzallus, X. Mentxaka (Egin), Txema Montero, PNV, ... y entre ellos transcribe una frase de la declaración
Xabier Erize bajan con nosotros' pero no son vascas por lo visto?".
Me ha parecido interesante traer a colación este punto, así como los dos siguientes, por lo que tienen de reveladores respecto al tono general del escrito de Javier y de cómo hace la discusión. Pienso que es una crítica la suya hecha desde el lado fácil, desproporcionada respecto al contenido concreto de la frase y que, por encima de que ésta sea más o menos afortunada, elude lo que hay de real. Me refiero a la evidencia de tanta gente habitante de Euskal Herria, vasca, por tanto, a todos los efectos, pero que nacida en otras tierras siente vive sus raíces y no renuncia a ellas Hay una diferencia clara, y no es una tontería, entre la gente vasca de nacimiento y la que no lo es. Como existe, por ejemplo, en Catalunya entre catalanes de nacimiento y la importante comunidad andaluza, a pesar de que ejerza sus derechos políticos en Catalunya y se halle arraigada en la misma.
Habla Javier de la confusión y de la carga ideológica que, a veces, rodea a los diferentes términos vasco-vasca, eusko, euskal, ... Sin negar la razón que pueda asistirle, creo que vuelve a operar con algo de ligereza. Para ilustrar la utilización restrictiva del concepto "euskal" menciona los "euskal kirolak" y dice: "... ni creo que estén pensando en el baloncesto quienes solicitan subvenciones para impulsar los euskal kirolak". Pues yo diría que sí, que cuando se habla de euskal kirolak, es decir del deporte vasco, se habla de todos en general, incluídos los equipos de baloncesto y la Real u Osasuna de fútbol. Lo que ocurre es que Javier confunde la locución euskal kirolak con la de herri kirolak. Herri kirolak es el término euskaldun para referirse al deporte rural vasco y en él, en sentido estricto, claro, no entraría el baloncesto. Pero en los euskal kirolak desde luego que sí.
Otro ejemplo. Dice: "Todavía reina una considerable confusión cuando se habla de literatura vasca, cine vasco, música vasca, deporte vasco, etc...; no
está claro, a estas alturas, si merecen este calificativo por el mero hecho de que sus protagonistas sean hombres o mujeres del país o si se requiere restrictivamente una determinada condición lingüística (sólo en euskara), o ajustarse a una temática supuestamente autóctona...". Yo personalmente consideraria como arte vasco al hecho por gentes vascas, aún en castellano, pero considero que el asunto es muy discutible y que las cosas no están nada claras. Entre otras, por la importancia vital que tiene el que la gente euskaldun produzca cultura en euskera. De todas formas, no se puede decir que nadie tenga ya la solución. A la búsqueda de la identidad Recorriendo toda la serie hay una cuestión: la identidad vasca, que le da incluso el título. Todo el escrito es una polémica, con evidente traslación a lo político, frente a las "concepciones nacionalistas" acerca de la misma. Pienso que la elección misma del tema de polémica no es adecuada. Hoy en día las confrontaciones políticas, sociales e ideológicas en el interior del pueblo vasco no giran en torno a las señas de identidad del mismo, sino que se sitúan en el terreno de la confrontación política con el Estado o en el debate sobre qué nación se está construyendo y cuál queremos construir: burguesa o socialista, euskaldun o bilingüe (o trilingüe), dividida o unificada, patriarcal o teminista, etc.
Ocurre que Javier elige polemizar aparentemente sobre ideología, sobre identidad, para en la práctica aterrizar más político: el debate de la lengua. Toda la argumentación va a parar a romper la identificación Euskadi-Euskera como realidad y como proyecto, y a proponer una Euskadi en la que tan lengua propia sea el euskera como el castellano o el francés ("lenguas maternas del aproximadamente 75% de la población").
Pero a la palabra "identidad" en sí le saca jugo. Mira en el diccionario y se encuentra con que identidad es la cualidad de idéntico, y en el Casares ve que sus 'palabras afines son "igualdad, homogeneidad, coincidencia", etc. pueblo vasco un pueblo con abundante diversidad interna, se le hace "una empresa ardua encontrar la identidad de los hombres y mujeres vascos, esto es, lo que les convierte en iguales, semejantes, homogéneos, etc.". ¡Y tan arduo! Pero eso pasa por jugar con las palaoras, porque el diccionario y la realidad rara vez cuadran. Si nada en este mundo es idéntico a sí mismo, ¡cómo van a serlo las comunidades humanas, ni silas más homogéneas
Si la palabra identidad la tomamos en su sentido de personalidad (palabra afín según también varios diccionarios: Casares, Sinonimoen Hiztegia), nos encontramos ante el problema real: qué es lo que caracteriza al pueblo vasco, qué combinación específica de rasgos (unos comunes a otros pueblos y otros no así, como tampoco distribuidos homogéneamente en su interior) es la que nos constituye en un pueblo diferenciado. Desmontando mitos Como ya hemos señalado antes, la discusión nuclear es la que concierne al euskera. Lo trata a dos niveles, histórico-lingüístico, y a nivel de actualldad. Trataré de resumir su argumentación en el plano histórico-lingüístico. Nos dice: "Mirando hacia atrás. La Historia como argumento. cuenta lo que nos dicen algunos con una rotundidad absoluta, el problema de la identidad vasca está ya resuelto desde hace muchos siglos; desde que los vascos tuvieron conciencia en tiempos remotos de poseer una lengua y un territorio lingüístico, razón por la que se llamaron a sí mismos en su propia lengua precisamente —según nos dicen-
I país del euskera, Euskal Herria, y los ue tienen el euskera, euskaldunak
Dice que ésta es una afirmación de moda desde el postfranquismo en especial entre la izquierda abertzale. La mayor parte de los nombres utilizados para designar a nuestros antepasados vienen de fuera y resaltan lo que les distingue entre sí y no lo común a todos ellos. Por contra, no está documentada la existencia de un nombre común mediante el miento. El término vasco-vasca-vascos acepta en época bastante reciente (s. XVI-XVII) proveniente del occitano y originado en el latín. Haría falta violentar mucho la historia para encajar la noción de la autodefinición lingüístico territorial, Euskal Herria, en un pueblo real tan invertebrado y tan consciente de su diversidad lingüística como el vasco de antaño. Tampoco es demostrable siquiera que la parte de los vascos que podían autoidentificarse como euskaldunes usaran el término Euskal Herria de una forma generalizada para designar su evidente comunidad lingüística. Euskal Herria es un nombre universalmente aceptado por la población vasca en la actualidad (mientras hace noventa años competía con los términos Euskaria, Euzkadi, País Vasco-Navarro, etc.) junto al
Hasta aquí las palabras de Javier. Espero no haberlas tergiversado.
Para todo ello se basa especialmente en un artículo de Mitxelena, "Los vascos
/ su nombre", publicado en la revista
RIEV, tomo XXIX, nº1, 1er. semestre de
Todo esto es una mezcla de cosas ciertas, verdades a medias, afirmaciones exageradas, otras erróneas y algunas creo que no bien entendidas en la lectura de Mitxelena.
Ciertamente no ha existido, o no existe, un término en euskera para reterirse al conjunto del pueblo vasco, no sólo a los euskaldunes sino a todos en general, vascos erdaldunes incluídos. En cambio, es falso decir que "no hay noticia documentada de la existencia de un nombre indiscutido e invariable, ni en euskera ni en romance, para designar a las gentes de este país". Lo de indiscutido e invariable es mucho decir, pero la afirmación anterior sólo se explica por desconocimiento o por operar con ideas preconcebidas. En el artículo de Mitxelena no se habla de otra cosa que de la evolución de las palabras latinas referidas a nuestro pueblo: Vascones, vasco, vasconicu, ... que existen desde la antigüedad. Hasta el s.V funcionaban además de vascones los nombres de autrigones, várdulos y caristios referidos a las distintas tribus vascas.
Desde el s.V se generaliza el término vascones para toda la población vasca, no sólo para la tribu originana, prolongándose hasta fechas recientes. En la Alta Edad Media se hablaba también de Navarri (vascones del sur del Pirineo) y Bascli (vascones del norte). Mitxelena señala cómo "ni todos los vascones eran vascófonos ni todos los vascófonos eran vascones", en referencia por una parte a la población vascona de habla latina y por otra a la población pirenaica de habla vasca pero (por ejemplo, aquitanos) desvinculada como ente de los
De lo que no hay duda es de la existencia de ese nombre (vascones), de su carácter genérico y de su aplicación a todo el pueblo vasco. Otra cosa es cuando ya se formaron entes políticos diferenciados: Reino de Navarra, Condado de Vizcaya, etc. Entonces pasaron a convivir las denominaciones digamos étnicas (Vascones, Bascli, Navarri) junto a las más políticas (navarros, vizcaí-
Mitxelena trata una cuestión que no tiene nada que ver con lo que está pensando Javier. Lo que explica es que no es lineal la continuidad de los latinos vasco, vasconicus, vascones.... con el término castellano "vasco". Aquellos están testimoniados sin escasez, incluso antes de los comienzos de nuestra era. Vascones es el nombre más antiguo puesto en relación con nuestro pueblo. El nombre de vascones se modificó en dos formas en la Alta Edad Media. En territorio galo Vasconia se convirtió en Wasconia, de ahí a Guasconia, acabando en Gascuña. En zona gascona (variante occitana de contacto con el euskera) de vasco surgió Bascou, Basque. En el sur se pasó de Vascones a Bascones, que posteriormente dio Bascongados y Basquenz. El proble-
la es, pues, por que y cuando se sust yó en castellano Bascongado por Vas co, que es el término general ahora. A eso es a lo que responde con la idea de que basco, vasco, en vez de venir de bascongado, es un termino procedente del norte occitano, de Bascou, Basque Sobre Euskera, Euskaldun y Euskal Herria Hay otro tema: el del euskera, euskaldun y Euskal Herria. Los tres están relacionados entre sí y tienen una acepcion fundamentalmente euskaldun sigue s un término consolidado solamente e a actualidad mientras hace sólo nover ta años pugnaba por abrirse paso entre otros es absolutamente desenfocado.
Efectivamente, la denominación que donado a argo de la agra, que
Lo die la aventidad vasa rapoda, el mal.
del euskera supondría el genocidio o desaparición del pueblo vasco". De esta codificación afirma que "comparte al cien por cien el exclusivismo y el esencialismo de la definición sabiniana". "Es una definición arbitraria y reduccionista", *vinculada a una noción maniquea lo bastante religiosa, en el fondo) de vasco" que difícilmente evitará implicar "una idea absoluta y cerrada", y en la práctica juega un doble papel: De una parte, expresa una voluntad defensiva del pueblo vasco de sus propias peculiaridades. Por otra, "sanciona y refuerza la superioridad de una parte de la población, por razones de lengua e ideología, en la lucha por el poder. Mientras lo vasco sea definido de una manera unilateral y reduccionista, los sectores que responden a esta definición o se identifican con ella resultan también beneficiados socialmente so capa de defender la
La descalificación, en estos términos, de la vinculación política establecida entre euskera y pueblo vasco se comenta por sí misma. No hace falta por tanto que lo haga yo. No niego la realidad del clientelismo político en torno a PNV, EA y EE de capas de élite de la sociedad vasca, fenómeno poco diferente, dicho sea de paso, de lo que ocurre con el PSOE en el resto del Estado o en las mismas Vascongadas, o con PSOE y UPN en Nafarroa. Pero considerar el euskera como base para el privilegio de cierta capas en la lucha por el poder es tomar el rábano por las hojas en una nación que pugna por constituirse como tal y por afirmar el euskera frente a la opresión castellanizadora.
sí quiero afirmar, cambio, la ligazón estrecha que existe entre la personalidad de un pueblo y su lengua, o, en el caso de Euskadi, entre el pueblo vasco y el euskera. Del citado artículo de Mitxelena se olvida una idea, la inicial por cierto: "Si no es en general —y no lo es— la correspondencia biunivoca entre pueblo y lengua, sí se suele dar al menos una apretada correlación que lleva de unos a otras y de éstas a aquéllos. Es necesaria la conservación de una lengua para comprender la existencia de un pueblo, sea éste el que sea". Tal vez Javi lo considere esencialismo puro y por eso lo obvia.
Todos los pueblos que tienen lengua propia se reconocen en torno a ella. Los procesos de construcción o de afirmación nacional giran en torno a la lengua (Quebec, recuperación del árabe en Argelia, Armenia, India frente al inglés, País Vasco, Catalunya, movimientos indios —quechúa, aymara, guaraní, etc.— americanos,...). Así mismo, los esfuerzos desnacionalizadores han ido siempre, y van hoy también, en el sentido de erradicar la lengua autóctona, sabedores del grado de destrucción o desarticulación interna en que se postra un pueblo que ha perdido su lengua (el caso de Irlanda no está muy lejano).
GLOSAS LINGUISTICAS
Otro es el caso de pueblos que, siéndolo, por diversos motivos (en el origen muchas veces está un genocidio cultural o incluso el exterminio puro y duro de la población autóctona) hablan la misma lengua que el pueblo opresor (Cuba en su independencia, Canarias frente al Estado Español, ...). En ellos es obvio que la afirmación nacional no podrá hacerse mayoritariamente en torno a la diferenciación lingüística. Euskadi y el euskera De lo que no hay duda es, si la voluntad real y concreta de las gentes de un pueblo vale para algo, de la voluntad actual del pueblo vasco, de su gran mayoría, de constituirse políticamente como nación en torno al euskera. Esto es lo que significa declarar al euskera lengua nacional. Porque lo que hoy en día está en juego en Euskadi es la existencia de un ueblo, el vasco, que se afirma política nente como nación exigiendo el dere cho a formar estado propio. De ese pueblo forma parte toda la población resi-
MARGINALES
dente hoy en día en Euskadi. Y en su configuración política, en su afirmación como pueblo y en su proyecto de futuro, el euskera juega un papel nuclear.
Unas posiciones de izquierda no se deben caracterizar por cuestionar estas ideas básicas, sino por, al tiempo que las hacen suyas, afirmar los intereses de las clases populares, mujeres, en la lucha de clases que si recorre al pueblo vasco.
Para finalizar comentaré lo que nos ofrece Javier como "Otro planteamiento" sobre lo vasco. Trata de "formular la identidad nacional sin caer ni en el exclusivismo nacionalista ni en el nacionalismo español. La clave reside en entender la identidad vasca como expresión de un conflicto interior del pueblo vasco sin reducir lo vasco al euskera y a la cultura euskaldun. Que el euskera llegue a ser el patrimonio individual de todos los hombres y mujeres de la sociedad vasca del futuro, lo que exige trabajar ya hoy con ese norizonte definido" (los subrayados son míos). Es decir, añado, una Euskadi bi-trilingüe (o bi-tricultural) en la que el euskera sea,
Frodo eso sí, conocido por todos y todas. Yo señalaría que el problema es doble:
— No se trata del patrimonio individual de todos y cada uno, sino de un patrimonio colectivo como pueblo y de los derechos de una lengua como tal a desarrollarse plenamente a todos los niveles y ámbitos sociales y geográficos de ese pueblo.
- No se logra una euskaldunización real de toda la sociedad, de todas las personas, tal como propone Javier, sin una intensa labor de valorización social del euskera y sin ponerse como objetivo el que sea indispensable hablar euskera para poder desenvolverse en la sociedad vasca (como ocurre en el Estado Español con el castellano, en Italia con el italiano, en Alemania con el alemán... o incluso, y sabiendo que hay una enorme distancia, en Catalunya con el catalán), de forma que no baste con sólo hablar castellano o francés.
En suma, que volvemos al principio sin haber resuelto nada, reapareciéndonos de nuevo el fantasma que Javier creía haber espantado: el fantasma del euskera como lengua nacional. O