Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Consideraciones sobre el cincuentenario de la guerra civil

· Inprecor n.º 68, junio de 1989 · pp. 26-31 · 5.833 palabras

CINCUENTENARIO obviamente, el tiempo pasa con mayor fuerza que en fases históricas

CONSIDERACIONES

SOBRE

DEL

FINAL

DE LA

Aunque en la actualidad, más de las dos terceras partes de la población del Estado español no había nacido en 1939, y de que, anteriores, no por ello deja de ser cierto que dicha guerra sigue siendo el acontecimiento histórico más importante e influyente de nuestro devenir inmediato y que nada, prácticamente nada, de lo que ha ocurrido y ocurre en lo que se llama Espana, se puede entender sin recurrir a su historia. Por ende, adquirir una fuerte conciencia de sus lecciones es imprescindible para todo ciudadano con una conciencia social.

Por si hacía falta, la historia que se ha do escribiendo sobre la guerra civ demuestra la imposibilidad de una posi ción estrictamente objetiva, sin partipris. Pasión y objetividad ante la historia La historiografía franquista clásica no se diferencia apenas de la propaganda. Totalmente desprestigiada, fue la única asequible para generaciones de españoles, y (esto es importante) todavia subsiste en los medios militares y policiales. Conocida es la anécdota de una reciente Historia del Ejército prologada por Narcís Serra en la que no sólo se glorificaba a Franco, también se justifica a Tejero (factor que obligó al Ministerio a tomar una moderada medida). Más profesionalmente hay que considerar las obras de los hermanos Salas Larrazabal -Ramón es el autor de un título paradigmático: Las cifras exactas de la guerra civil-, y a otro nivel las del incalificable de la Cierva, un auténtico "cruzado" con muy buenas relaciones con la secta Moon-, que no ha curado con muchas lecturas su ultraderechismo.

Con sus diferencias, este equipo -ampliable a otros autores conservadorescentra su mensaje en las siguientes consideraciones: antes que el Movimiento, fue la izquierda la que -en octubre de 1934- rompió con el marco constitucional; la guerra fue de hecho inevitable dado el desbordamiento social y político de la República; en el capítulo de la represión hubo más muertos en la "zona roia", aunque pueden llegar a un fifty-fifty... El franquismo cometió errores pero salvó España del caos y posibilitó un desarrollo social y económico que produciría la actual consolidación democrática. Este esquema concuerda con la tesis central de la derecha para la "transición": la democracia fue posible gracias al esfuerzo conjunto de la gente de dentro y de fuera del régimen.

Hasta mediados los años sesenta la historiografía antifranquista tendía ocultar la dimensión revolucionaria conflicto, de ahí que Burnett Bolloten facera hallar de incidieron las corrien

Men el que coincidieron las corrien* tes derechistas republicanas y el PCE; la revolución aparecía como un hecho

----- pull-quotes on this page -----

Historia GUERRA CIVIL J. Gutiérrez Alvarez

Página 27

episódico y secundario que era cinicamente utilizado por los franquistas con el fin de deslegitimar a la República votada por la mayoría de los españoles; también la cuestión nacional, otros asuntos -el de la emancipación femenina por ejemplo- polémicos, quedaron en un plano muy inferior. Con los naturales matices derivados de la pluralidad de tendencias políticas y a las sim›atias personales de los autores, dicha nistoriografía ponía en primer plano e paises democraticos. La derrota se justificaba sobre todo por la ayuda de los países fascistas y del capitalismo internacional a Franco; el PCE extendía estas críticas a los países democráticos. La "guerra fría" también atravesó las versiones históricas ofrecidas desde el exilio, y vino en ayuda del régimen(1).

En los años sesenta -en plena crisis del estalinismo- se publicaron una serie de libros que replantearon la cuestión de la revolución social como el problema central del campo republicano. Estas Carlos Mª Rama, José Peirats y la conjunta de Pierre Broué-Emile Témine(2). más reacios al hecho revolucionario, tuvieron que enfrentarse con él para ofrecer su versión. Este giro historiográfico coincide con el surgimiento de nuevas generaciones de historiadores relacionados con la nueva oposición al franquismo y las aportaciones sobre la historia del movimiento obrero -y por lo tanto de as diferentes crisis sociales que se suceden desde los tiempos de la lª República- sitúan a éste (históricamente) en una plaza central, privilegiada, marxismo -o cierto marxismo- se impone incluso académicamente.

Tanto en una fase como en la otra son constantes -desde la izquierda sobre todo- las críticas a la llamada "tercera España", o sea al grupo de intelec"neutralidad"; Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, etc. La "transición" y sobre todo la instauración del gobierno felipista, con todo lo que conlleva en la relación entre el poder y los intelectuales, va a significar un nuevo prisma en la visión predominante sobre la guerra civil que ahora se inserta en la institucionalización de la "reconciliación nacional" y la superación del enfrentamiento "las dos Españas" que serán la base del "pacto entre caballeros" que marca el pacto constitucional y que, bajo el amparo de la monarquía, alberga a ex-franquistas y a ex-republicanos. cuadro será donde tendrá lugar el desarrollo del cincuentenario. Una historia no apta para irreconciliables Este fue el título de unos fascículos publicados en Buenos Aires en la segunda mitad de los años sesenta, y también lo podía haber sido perfectamente para las series de fascículos aparecidos en los diarios de mayor tirada nacional -El País, La Vanguardia, El Periódico...- que sintonizan totalmente con el sentimiento básico emanado desde el poder. Este

"superador" se desplaza abiertamente a un terreno próximo al de los de la "tercera España" -con un aparato intelectual muchísimo más sofisticado-, y con la tradición histórica liberal se caracteriza habitualmente por sus concepciones que se quieren intermedias, equidistantes entre los diferen-

No hay duda que es en El País donde esta actitud aparece mas depurada. En la presentación de la colección, su director, Citizen Cebrián -un hombre que se presenta comao receptor de "unos terribles problemas de conciencia"- desarrolla su diagonal con tiralíneas. Las versiones históricas ofrecidas desde el régimen fueron ciertamente execrables, pero las que dió el campo republicano fueron inevitablemente Frente a unos y a otros se impone una nueva versión, y para ello nada mejor que recurrir a las nuevas generaciones de historiadores liberales, en particular algunos anglo-norteamericanos, distinguidos por su distanciamiento y por su "profesionalidad" académica. En su mayor parte son abiertamente conservadoellos se le adjudica la parte central del proyecto, luego no hay inconveniente en incluir diferentes y notables especialistas sobre cuestiones más o menos periféricas, y una representación dxe los dos extremos que se batieron en el campo de batalla, un franquista, Ramón Salas, y un comunista, Manuel Tuñón de Lara. Al final tenemos un texto modelo que se asemejará notablemente a la serie ofrecida por Historia 16 y a la larga serie pasada por TVE a altas horas de la noche y con una irritante

Una historia con "happy end". En estas series sobresalen diversos lugares comunes del actual lenguaje socialmediocre. Se rehuye de toda acritud, y en este intento se puede llegar a cualquier extremo, como los que ejemplifican en dos anécdotas muy significativas los Ayuntamientos (socialistas) de Granada y Valencia. El primero tuvo la desfachatez de recomendar a los asistentes unas jornadas (inevitables) sobre el asesinato de García Lorca que... no hurgaran más en éste. El segundo se negó a editar un cartel de Rafael Alberti que ellos mismos habían encargado para conmemorar en cincuentenario de Valencia como capital de la República... porque incluia la bandera republicana. Los ejemplos podrían multiplicarse (5).

Dado que no hay otro remedio que entrar en la conmemoración, el felipismo lo hace con sus propios métodos. En estos se excluye tajantemente cualquier controversia que no sea entre gente de confianza, y se obstaculiza cualquier participación crítica desde abajo: las posiciones radicales debían quedar marginadas. Los expertos abundarán esta línea teorizando que la guerra civil es algo lo suficientemente serio como para que pueda estar, llanamente, al alcance de las masas. En este sentido fue modélica la "conmemoración" del famoso Congreso de Intelectuales de Valencia de 1937, acto organizado a la mayor gloria del nuevo' anticomunismo: Semprún, Paz, Vargas Llosa, Savater, etc.

Los especialistas pueden discutir tal o cual aspecto, pero tienen algunos principios claros: el dilema estaba entre democracia y fascismo; se trataba de un drama primordialmente nacional y por lo tanto, no se puede juzgar como "traición" la actitud de las democracias occidentales; la revolución existió, pero fue un problema para las autoridades republicanas legitimadas por el voto popular... Y la conclusión es siempre la misma: el fin de todo aquello son las elecciones de junio de 1977 y el pacto constitucional que le siguió. La guerra, dirá Octavio Paz, ha acabado ganándola la monarquía constitucional. El "nunca más" que desean todos los españoles está garantizado por el consenso democrático, un paso más allá -por ejemplo, la imposición del derecho a la autodeterminación-, podria quebrar este equilibrio... No hay que caer 'en maniqueísmos En ocasiones se nos dice que no hay que caer en maniqueísmos, que la guerra no fue un mero asunto de buenos y malos, lo cual es poco menos que indiscutible. Se trató, obviamente, de algo mucho más complejo. Pero generalidad (que los liberales olvidan al emplear la demonología del "totalitarismo"), se pueden decir cosas muy difeen el caso que nos ocupa dicha premisa puede tener una doble significación. La primera nos llevaría a tratar de analizar lo más objetivamente posible el bando franquista, y esto es una necesidad sobre todo desde el punto de vista revolucionario. Toda simplificación es distorsionadora y perjudicial, y es muy importante considerar que uno de los grandes errores del "ejército rojo" fue el no tratar de incidir más profundamente en la base social del militar-fascismo, en la que no faltaban amplios sectores populares arrastrados por el conservadurismo religioso o el desconcierto. Guerras como la rusa (1919-21) y la salvadoreña están repletas de buenos ejem-

Los franquistas no fueron -sin másunas alimañas sedientas de sangre. No obstante, es difícil moderar esta apreciación en relación a su Estado mayor, a

INPRECOR 68/27

Página 28

(1). La "guerra fría" está detrás del teatro del absurdo, y no es por casualidad. Es considerando este absurdo como se puede compren der que desde el régimen se intentara mani pular -siguiendo los ejemplos del "mundo libre"- las críticas revolucionarias al estalinismo, y que la primera obra de Bollotten -el gran camuflage- fuera empleada con tergiversaciones por Fraga contra José Bergaím que había vuelto, para enfrentarse de nuevo a la dictadura. Bollotten no tiene la culpa de que Bergamín escribiera aquel infame prólogo de El espionaje trotskysta en España, un panfleto estalinista repulsivo que, empero, tradice la valentía de Bergamin al solidarizarse con los mineros asturianos. Esta clase de matices se les escapa a Herbert Soutworth cuando sugiere que a de la Cierva... le agra(2). La obra de Broué sobre la guerra espanola es determinante en el momento de su publicación, amplia los supuestos del contlicto, y lo hace tomando como referencia algunos esquemas políticos de Trotsky ..... aplicando el conjunto de sus escritos, escritos que editara años más tarde con una voluntad de matización e investigación que no son la de un mero exegeta. Sería muy interesante estudiar la evolución de Broué para analizar, a través de él, el alcance de la aportación circunstancial y crispada de Trotsky sobre la (3). Esta posición de equidistancia entre los extremos se ha convertido en un lugar común de la actual cultura burguesa. pudimos comprobar en un hecho vanal hasta donde se puede llegar en este deporte cuando un directivo del Español de Barcelona, justificaba la presencia en su estadio de un Ultrasur con banderas e insignias de extrema derecha diciendo que en otrossitios se hacía con referencias comunistas... Por supuesto estos peculiares "centristas" es practicamente (4). Entre los firmantes de la serie de El País encontramos a varios firmantes del manifiesto de intelectuales a favor de la ayuda norteamericana a la "contra" -Hugh Thomas, Stanley Payne, Javier Tussell-, amén de numerosas firmas atlantistas. (5). Cuando le fueron a entrevistar para Interviú sobre la represión franquista en Canarias, un senador del PSOE dijo que no contestaba porque con ello provocaría al ejército.

su luz de fusilería, nos ha abierto los ojos a todos. La idea de turno o juego político, ha sido sustituida para siempre, por la idea de exterminio y de expulral, y las conquistas del movimiento obrero desde su surgimiento. Hay escasos ejemplos de post-guerras tan crueles como la española. No sólo se fusiló y se torturó a gran escala, también se persiguieron lenguas y naciones, as inquietudes más moderadas. El franquismo fue un ejemplo muy presente para los "gorilas" sudamericanos, un baluarte del "mundo libre"...

Sobre esta realidad lo único que cabe

Pero esto no quiere decir que todos fueran iguales, o incluso que, los que hi-

Nalgo semejante, no pudieran cambiar. Que no todos fueron iguales lo demuestra el hecho de una crisis profunda surgida entre los mismos vencedores -simbólico en este aquel personaje tan contradictorio que fue Unamuno-, factor sin el cual no se puede comprender el impulso de las nuevas generaciones antitranquistas. También fueron muchos los que cambiaron en mayor o menor medida -Ridruejo es el caso más conocido-, pero todas estas consideraciones -base social, crisis interna, rectificaciones- no cuestionan el hecho esencial de la naturaleza radicalmente opresora y criminal de la empresa militar-fascista. Además, hay que analizar estos cambios, su alcance y su significado.. Cambios de chaqueta Resulta odioso el caso de Santiago Caque afirmó que los "renovadores" que se le oponian en el aparato de su partido habían sido falangistas... Lo es por una doble razón. Primero porque muchos -no pocos- de los mejores luchadores contra la dictadura habían sido católicos o falangistas en su juventud: el ejemplo de Manuel Sacristán es bastante elocuente. Segundo porque el propio Carrillo es el más acendrado partidario de "comprender" a los franquistas evolucionados, de muchos que cambiaron en el último minuto -Fraga, Suárez-, de todos los que teorizaron que el franquismo estuvo bien mientras interesó a la clase dominante, pero luego... Entre ellos hay mucho equívoco. Tomemos un ejemplo de los intocables, el de José Ma Areilza que ha reescrito su biografía (por ejemplo, se presenta como monárquico liberal cuando era un camisa azul que hacía encendidos discursos o escribía panfletos imperiales), y ahora, como todos ellos, ejerce de autoridad demo-

Han cambiado y basta, decir los reformistas. Han cambiado porque era lo más inteligente, mantienen unas concepciones claras de sus intereses: libertades sí, pero que no cuestionen ninguno de sus puntos de dominio. el ejército, la unidad de España, la alianza imperialista, la dinámica de má que la guerra les sigue sirviendo como un arma cargada. Cuidado, se nos dice, no provoquéis. Otra cosa es que de ser necesario un correctivo militarista y violento, los personajes no tendrían que ser -sin duda no lo serían- los mismos.

Cuando se habla de "cambio de chaqueta" en relación a las concepciones que se defendían entonces,siempre se mira hacia la derecha. No obstante -y sin olvidar las exigencias que impone lamarcha de los acontecimientos-, hay que decir que los habidos en la izquierda tradicional no han sido precisamente nimios. Actualmente hasta Besteiro puede parecer un "radical" para el PSOE, y no hablemos sobre las "señas de identidad" del socialismo científico en cuya discusión, dirá Rafael Ribó, no está dispuesto a perder ni un minuto cuando lleva años haciendo de "convidado de piedra" parlamentario. La teoría de los extremismos El 2º capítulo de la serie sobre la guerra Cuenta con unas imágenes de archivos que tienen un gran poder de provocación. Trata de los prolegómenos, y en un momento concreto pasa por la revolución rusa. Es inevitable. Fernando de los Ríos se entrevista con Lenin y le habla de democracia: éste le responde aquello de, ¿democracia, para qué?. Sigue, y un paso después enfoca las luchas obreras contra la patronal en Barcelona al filo de los años veinte y se habla de los dos terorrismos, el de la patronal y el de los anarcosindicalistas más violentos. No es difícil imaginar que el experto sabe que las palabras atribuídas a Lenin hay que contextualizarlas (posiblemente habló de algo muy elemental, ¿para qué sirve?, o mejor,

Página 29

¿para quien? es la democracia); y sabe que la CNT no hizo más que defenderse del "terror blanco" (el lector puede consultar la magnífica novela de Eduardo Mendoza, "La verdad sobre el caso Savolta"), pero esto no se podía hacer sin más. Lo de Lenin servía para contraponer la democracia parlamentaria al "totalitarismo", y lo otro para no hacer "maniqueísmo" , sobre todo con la patronal.

El extremo contrarrevolucionario se restringe dentro de lo posible; así resulta que en muchos casos la CEDA es representada como una democracia cristiana europea, más bien ajena a la tentación fascista, algo completamente incierto por más que no fuera asimilable a la Falange. Pero hay que limpiar los antecedentes de nuestra "derecha civiliza-

Lo de los excesos de la revolución está claro. Fue el miedo a la revolución lo que provocó el Alzamiento y arrastró buena parte de su base social. Los revolucionarios obstaculizaron el trayecto de la República, Largo Caballero fue un irresponsable. Los conflictos internos en el bando republicano fueron producidos por los extremistas de izquierda y por el PCE, otra anomalía que se desmarca del centro moderado; todo esto se puede decir o presentar sin menoscabo de utilizar fuentes y criterios ajustados como complementos. Como dijo Mac Luhan: lo importante es el mensaje. Sin embargo...

...El Alzamiento fue motivado por muchos temores más, aunque quizás el principal tuviera como re ferencia octubre de 1917 con sus secuelas de poderosos haciendo de taxistas en París o de extras en Hollywood; ellos lo tenían claro. Pero lo de la quiebra del centro republicano se comprende perfectamente cuando se comprueba la frustración creada por la misma gente que había gozado de apoyos entusiastas y multitu-

1931.. Largo Caballero no pudo sustraerse a la radicalización de la base socialista y trató -torpemente- de cabalgar el tigre. Fue la revolución la que detuvo el golpe militar, y el conflicto restablecer la "normali-

En la represión de los revolucionarios, el papel de "sabueso" (como diría Noscorrespondió al PCE, pero, esto también se olvida, contó con el beneplacito y la cooperación de republicanos, nacionalistas moderados, socialistas de

Dentro de todo este discurso hay una concepción de fondo muy clara. La democracia parlamentaria es la única que tiene una legitimidad histórica, y por lo tanto, la revolución socialista, la democracia obrera, se presenta como un factor nagativo ya que provoca el pánico entre los poderosos y distorsiona el contenido de la democracia. Por este pecado, Julián Marias dirá en sus memorias que la República fue "justamente venciUna guerra civil internacional Otro experto, Santos Juliá, escribe: "Los permanentes etectos de la guerra de España no podían ser liquidados por las potencias vencedoras en la guerra de Europa precisamente porque la nuestra no fue sólo prólogo de la otra, sino la ultima de las guerras antiguas que la principios del siglo ix Ufre o ta des de

"nada vale lamentar la traición de las democracias o explicar la persistencia del régimen de la victoria recurriendo al barato comodín de los intereses americanos". (El País, 4-3-89).

concepciones sobre las "dos Españas" -tan rica literariamente, tan reduccionistas históricamente- el experto traspasa un nuevo umbral: el de la traición canallesca de Occidente a sus principios, y el de complicidad norteamericana en la legitidel régimen franquista. No difícil entrever en estas líneas la marca profunda de la adyección de los nuevos

Pierre Vilar lo entiende mejor: "Todo análisis de la guerra de España que no sea un análisis de la lucha de clases a escala mundial carece de envergadura".

Efectivamente, la guerra de España fue, ante todo -aunque,, claro está, no sólo- una lucha entre clases, primordialmente entre la clase dominante -de la que quedó una parte muy reducida en la zona republicana, su "sombra intelectual y política" como diría Trotsky-, y las clases trabajadoras. Tuvo un carácter eminentemente internacional, la continuación de una guerra que empezó en Octubre de 1917. Fue acondicionada por los dos mayores desastres de la historia del movimiento obrero: el ascenso del nazismo en Europa, y la consolidación de la burocracia estalinista en la URSS.

A pesar del entusiasmo y de la participación de miles de luchadores al lado del pueblo, el factor internacional fue netamente favorable al franquismo. Las "democracias" -sobre todo el Frente Popular francés- ni siquiera cumplieron sus compromisos legales con la República, y se prestaron a la farsa de la no-intervención, uno de los hechos políticos más cínicos de la era contemporanea La "ayuda" soviética estaba envenenada, el estalinismo fue el gran absurdo de nuestra guerra ya que la antirrevolución pudo ser enmascarada con la bandera del priEl eje central de la política de "normalización democrática" (para conseguir la ayuda de las potencias occidentales) se mostró chas potencias estaban de acuerdo en acabar con la dinámica revolucionaria, pero no estaban dispues tos a ayudar a un gobierno que se mantenia con una base social de obreos v campesinos y cor un PC como fuerza hege mónica. Por lo demás tras acabar con la revolución, el PCE se hizo insoportable para el resto de fuerzas republicanas que acabaron, por diversos motivos apoyando el golpe de Casado que fue el aspecto más visible de otra guerra civil dentro de la guerra civil.

venció la contrarrevolución? La derecha que nabia sido arrinconada en 1931, pudo ir recobrando fuerza en los años siguientes. La intentona golpista de 1932 fue impedida por la movilización obrera que no sacó las lecciones pertinentes, como no se sacaron (con todas las consecuencias) de los hechos de Alemania y Austria. Derrotada en las urnas en 1936, la derecha mantenía sus piezas fundamentales en las dos grandes instituciones de la antigua monarquía: el ejército y la Iglesia. Los militares golpistas -tan reconocibles- fueron trasladados a. geografías estratégicamente claves, y desde ellas pudieron mover sus piezas con una impunidad asombro-

INPRECOR 68/29

Página 30

(6). Ver, Inprecor nº 56: La cuestión anarquista enla revolución española. (7). Estos cambios se pueden seguir también en las obras de la época escritas por Manuel Tuñón de Lara. En sus aportaciones recientes Tuñón enfatiza el -indiscutible- heroismo de la base militante ligada al PCE, el número impresionante de sus caídos, para no entrar en las agudas contradicciones de la politica "unitaria" de este partido, totalmente desprestigiado para un sector nada negligable de la población republicana después de la victoria antirrevolucionaria en 1937. (8). Hay dos hipótesis deslumbrante -a mi juicio- del Claudín de esta -su mejor- época: la del atraso en el trabajo antimilitarista de las organizaciones obreras antes del 18-19 de julio (trabajo aparecido en el nº 21 de Tiempo de Historia), y la que desarrolla en su libro, cómo entre 1933 y 1935 se desarrolla un profundo giro hacia la izquierda entre las organizaciones obreras, incluido el PSOE, y cómo un partido comunista pudo, de haber existido como tal y no como negación, representar algo parecido a lo que representaron los bolcheviques, incluso en mayor medida, o sea como pudo cohesionar aunando pluralismo y rigor revolucionario todas aquellas fuerzas que vivieron las jornadas del 34... Y como la política antirrevolucionaria actuó contra la co(9). Ya he tratado estos enfoques en el nº 46

Esto solo se puede comprender por la equívoca de las autoridades republicanas -temerosas de sus electoresobrera, preocupilaaon de la casoeda preocupada, en el caso del

Poliza nes, y a el ca so de la N7

le sus cuadros en el Congreso de Zara

Nina de sus ciudades-baluartes oien se había batido en 193: autoridades republicanas, encarnadas en el presidente Azaña, ahora convertido en el simbolo de la historiografía feli-

Los "nacionales" contaron con el factor iniciativa, con el factor decisión, y con el factor internacional aunque, en un principio, no eran mucho más que unos espadones rebeldes. La guerra surgió, irreversible, desde el momento en que el golpe quedó neutralizado sólo parcialmente. Luego pudieron rehacerse, apoyarse en un ejército profesional, en la espléndida ayuda internacional, en una extensa base social agraria conserimpusieron un mando único, una cohesión interna, social y económica que no fue perturbada como lo sería en tantas otras guerras sociales la reac-

En la misma onda se puede comprender la derrota republicana. El bando gubernamental tuvo que improvisar su propio ejército, y la resolución revolucionaria tue quebrada desde el Estado y desde el Frente Popular. Como entendió bien Azaña, la revolución inconclusa se convirtió en una quiebra interna. Sin la revolución, la guerra se trasladó al terreno convencional, y nunca se impuso la "unidad" antifascista. Liquidada la revolución, la quiebra fue entre comunistas y anticomunistas. En este punto, Casado trataba de entregar a los comunistas a Franco, pero sus aliados querían liberarse de sus tenazas. Los jefes numantinos huyeron mucho antes que sus troLas cartas de la revolución El pueblo, trabajador de España tenía, en 1936, una capacidad organizativa y un nivel cultural muy superior al ruso. En unos pocos años las organizaciones obreras se hicieron omnipresentes, y se radicalizaron. La CNT y la UGT contaban con millones de afiliados. Este pueblo había desbordado el marco republicano en pro de una política de reformas (como la agraria), de conquistas democráticas (como el derecho de las nacionalidades), y de sueños revolucionarios (como la autogestión). Durante los bre pueblo trabajador operó una auténtica

"revolución cultural" que con el impulso de una red impresionante de Ateneos y Casas del Pueblo, con un encuentro esplendoroso con la cultura más avanzada y con los intelectuales más sensibles y conscientes...

Este pueblo ya había planteado en 1934 sus aspiraciones revolucionarias no solamente en Asturias -donde concretó con la adopción de una democracia obrera- sino también en todos los rincones donde el grito de ¡UHP! (¡Uníos Hermanos Proletarios!) encendió sus sueños de liberación y atemorizó a las clases opresoras que distinguieron muy bien en el "brillo de los ojos" de obreros y campesinos, en sus asambleas que, para ellos, el Frente Popular e incluso la Re pública, eran un medio. Su fin era acabar con la prehistoria. Este aliento fue el que protagonizó las jornadas de julio que hubiera sido otra cosa si además hubiera existido una conciencia más precisa del momento, una conciencia

Entre sus cartas estaba, en primer lugar, el entusiasmo de la liberación social, ese factor que había hecho que un movimiento incipiente en la | República fuera ahora cosa de millones. Estaba su inteligencia, y estaban sus aliados. Con obreros y campesinos se unieron miles de antifascistas, más moderados, pero que podían haber sido integrados en un proyecto revolucionario abierto... este terreno hay que subrayar los desastrosos errores cometidos con sectores de la pequeña burguesía y con la gente religiosa humilde, pudieron luego ser manejados por la derecha republicana en su maniobra.

Una revolución con un mando unido y centralizado tenía muchas cartas. Una de ellas era la agitación social incluso en el extranjero, en Francia donde en junio habían tenido lugar unas jornadas que pusieron al Estado en crisis. Otra era la guerra de guerrillas, o sea la guerra revolucionaria, factible como se demostró en la postguerra, necesariamente combinada con la guerra regular y con el trabajo en la retaguardia. Largo Caballero no hizo nada por miedo al aliado francés, y sólo la extrema izquierda intentó algo, hasta que García Oliver detuvo el movimiento. El anticolonialismo era uno de los puntos más débiles delmovimiento obrero, y sólo adquirió una cierta fuerza durante los años de la guerra de Marruecos. La proclamación porparte de la República de su independencia hubiera sido, en el peor de los casos, una muestra de coherencia, y seguramente un factor de perturbación entre las tropas árabes que tenían sus llagas de los españoles.

No deja de ser sintomático que el aucapacidad y eficacia del ejército republicano careciera de traducción en el campo de batalla, y que el camino de las derrotas fuera precedido

Página 31

por el del fin de los sueños y de las conquistas revolucionarias del 36. La historia y los partidos de izquierda La guerra y sobre todo la derrota, truyó al viejo PSOE que sobrevivió nosamente en el exilio -con muy escasos núcleos en el interior- dividido en diferentes tendencias -ligadas con diferentes "barones": Negrin, Caballero, Prieto...., y supeditado a los partidos hermanos. Su política antifranquista se orientó durante mucho tiempo en los pasillos de las cancillerías -donde fue tratado diplomáticamente, aunque en ocasiones,

Use lo dijeron claro, Dulles a Prieto con aquella famosa respuesta: "Los Estados Unidos no tienen amigos, tienen intereses", unas palabras similares a las de un diplomático inglés que vino a decir que si bien el franquismo era malo para el pueblo español, era sin embargo bueno para los intereses británicos-, en tanto que su papel en la resistencia sería prácticamente marginal.

Sobre la CNT-FAI vale lo escrito en otro número(6).

Durante varias décadas el PCE fue el partido más representativo del antifranquismo, aunque desde 1956 conoció los contínuos embates de la crisis del estalinismo -su espina dorsal-, crisis que tuvieron una traducción importante en su historia oficial, rectificada en 1960 con una nueva versión que trataba de matizar la anterior y efectuar una crítica más política -"objetivamente contrarrevolucionaria"- de la extrema izquierda, poniendo mayor énfasis en la FAl que en el POUM(7). Estas posiciones seran duramente críticadas por diversos historiadores, y la cuestión de la represión del POUM, el asesinato de Nin, etc., dañarán irremisiblemente su versión, también muy criticada desde posiciones heterodoxas como las del Claudín de los años sesenta(8). El eurocomunismo profundizará las rectificaciones "revisionistas" alcanzando el extremo de una autocrítica -Carrillo, manteniendo siempre una defensa de la línea general básicamente correcta que, en los trabajos de Antonio Elorza, rece como un antecedente de la inteligencia estratégica de Togliatti. La bancarrota del PCE lleva a Elorza a tener que justificar, a contracorriente de la intelligentsia del sistema, la legitimidad del Frente Popular y de la acción antifascista de los comunistas ahora reducidos a oscuros representantes "totalitarios".

Muy escasa -o ninguna atención- merecen las aportaciones maoistas sobre este punto, si es que existieron ya que, por lo general, se reclamaron dela historia oficial de la época de José Díaz.

En otro lugar he tratado los nuevos enfoques sobre la historia del POUM(9), enfoque bien visible por ejemplo en un

Josep Termes. El POUM fue una trágica del fanatismo estalinista, pero esto no quita que fuera un partido minoritario, marginal. Una historiografía catalana más reciente extiende estas consideraciones al propio hecho revolucionacontra de estas concepciones hay que comprender al POUM como un vigoroso heredero de la tradición iniciada por los internacionalistas de la AIT, formación que tuvo ya, en embrión, una destacada intervención en la Alianza Obrera, y que fue el más consecuente defensor de los objetivos de la clase trabajadora, a la que estos historiadores le atribuyen un mero papel de coholi chino para las grandes maniobras políticas de Azaña o Tarradellas. El caso de Trotsky y los trotskystas En los años setenta las posiciones de Trotsky aparecían para una franja de la zquierda revolucionaria como las mas elaboradas y consecuentes dentro de la prueba de fuego de la guerra y la revolución, representaba la voz más lúcida sobre el proceso revolucionario -sobre sus necesidades programaticas- y sobre el papel de la burocracia estalinista en alianza con republicanos y reformistas de diverso signo.... editaron los escritos de Trotsky en varias ediciones y también los de algunos discípulos suyos -Morrow, Munis, Casanova-, actualmente impresentables por sus pretensiones doctrinarias y su desvinculación con el movimiento real. Este factor también pesa en Trotsky, alejado del campo de lucha, pésimamente informado, ocupado en numerosos otros menesteres y proclive a emplear el ejemplo del POUM como elemento de delimitación programática con los que como Serge, Sneevliett, Rosmer o incluso con otros matices, Leonetti, se oponen a sus posiciones y consideran precipitada la idea de construir la IV In-

Durante la República, Trotsky apareció un poco como el fantasma de la revolución armada -como tal lo presenta José Antonio, como un instigador del 34 asturiano, en una carta a Franco de 1935-, pero la ruptura con Nin y Andrade cortó sus posibilidades de intervención, aunque fuera indirecta. El grupo sus posiciones fue una exigua minoría dentro del POUM, y tuvo mucho más entusiasmo que rigor político. La parte más notable de los trabajos de Trotsky son la de las grandes concep ciones -por ejemplo, la que se refiere al problema de la guerra y la revolución, a la importancia de un partido revoluciona rio-, y sobre todo, la que analiza el estalinismo, un elemento que incluso cogió desprevenido al POUM que subestimó su importancia hasta 1937. Pero "el vie jo" carecía de instrumentos no sólo para intervenir, también para perfilarse a través de la realidad. Por ello, la visión de los años sesenta -netamente ideológica, doctrinaria- necesita de importantes rectificaciones,y nos lleva a una crítica mucho más matizada del POUM, un partido creado en 1935 y que fue desbordado por la extraordinaria magnitud de los acontecimientos. Nunca más Si atendemos a las numerosas declara ciones públicas de historiadores, políticos y gente dela calle que aparecen en los medios de comunicación -sobre todo en TVE-, hay un profundo acuerdo entre todos los españoles en que aquello no se debe de repetir. Este sentimiento especialmente profundo entre la gente trabajadora que más padeció los hechos, se orienta a cara descubierta en la defensa de un sistema político como el presente, que, se dice, tiende a reconciliar todas las tendencias y muy especialmente a las moderadas. Esto se suele explicar también diciendo que en aquella guerra perdimos todos.

Esto es completamente incierto. El final de la guerra significó la derrota para la clase trabajadora -que vio sus cuadros, toda su militancia, exterminada, diezmada, silenciada por el exilio o por el terror blanco-, y para amplios sectores populares -las clases medias ilustradas, la de las nacionalidades-, significó un retroceso brutal para las mujeres, y fue, indiscutiblemente una derrota también para la gente llana que apoyó al franquismo, incluso para los que lo hicieron con fervor como los carlistas. Por el contrario, fue la victoria de la vieja oligarquía y de los nuevos sectores que se enriquecieron a la sombra delrégimen, consolidó los privilegios del ejército, de la Iglesia y de todos los intereses tacticos y corporativistas. La polarización social que forjó el régimen de la victoria, y buena parte de sus señas de identidad sobreviven, en algunos casos apenas maquilladas por el mistificador ropaje de la "modernidad". Podríamos extendernos sobre los efectos de la guerra fuera del Estado, en Portugal...

Tampoco es cierto lo otro. El deseo perfectamente legítimo de desastre no pasa por esconder la cabeza y escamotear que muchos de los intereses opresores y muchos de los instrumentos que provocaron la reacción golpista y contrarrevolucionaria -que sin contestación popular habría igualmente desarrollado sus noches de largos cuchillos; recordemos lo que hicieron sus semejantes en Alemania-, y la garantía del "nunca más" no pasa por el olvido, por el trueque, como en otras partes del mundo (Argentina), sino por el camino del recuerdo vivo y sobre todo por su derrota política, por la liquidación de las "entrañas del monstruo". De haberse hecho esto desde 1931, otro gallo nos

INPRECOR 68/31