Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

¡Todos somos Salman Rushdie!

· Inprecor n.º 67, abril de 1989 · p. 13 · 818 palabras

Porque un escritor nacido en una familia musulmana de Bombay se ha permitido, sueño literario.

hacer en un irreverantes al Profeta del Islam y a su medio, estamos asistiendo desde hace como el mayor escándalo literario del autos de te con el libro de a manifestaciones en el subcontinente indio, pasando por la sentencia de muerte pronunciada por Jomeini, el Gran Inquisidor, rrollando una campaña internacional de fanatismo sin precedentes, la primera de la edad de la comunicación por satélite.

¿Cuál es la razón de esta explosión de ira? ¿Algunas páginas de una novela en clave, que no pretende ser mas que obra de ficción, serían quizás una ofensa mas que los millares de escritos y discursos, abiertamente racistas o hipócritas, que se cosechan en el mundo occidental, desde hace algunos años, sobre el tema de la religión musulmana? ¿Por qué el odio de los fanáticos islámicos no se han lanzado contra los nuevos cruzados del

Occidente cristiano? ¿Por qué no se han movilizado cuando un sionista fanático "profana" el segundo lugar sagrado del Islam, en Jerusalen?

¿Acaso Salman Rushdie sería un peligro mayor para el Islam que sus, detractores racistas o fanáticos de otras religiones?

Para el Islam, ciertamente no; pero para el tanatismo islámico ciertamente

Si.

De hecho, si Rushdie hubiera pertenecido a una de las categorías de los que aborrecen el Islam porque aborrecen a las poblaciones musulmanas, no habría sido inquietado.

Para los fanáticos del integrismo islámico, todo habría estado entonces en el orden de las cosas, tal. como conciben. En efecto, el fanatismo se alimenta siempre del fanatismo opuesto: el integrismo islámico del racismo anti-musulmán, como el sionismo del anti-semitismo. O también, como el fanatismo

"cristiano-occidental" se nutre del fanatismo islámico anti-cristiano o anti-occidental.

¡Y además, qué bien se complementan unos y otros! Aquellos para los que nar muchedumbres de miserables, alusiones descargan facilmente sus las opresiones que sufren. que, a sus ojos, pertenece incompatible con sus naticos como por los anti-musulmanes. Manitestacion antiracista en Londres.

musulman, como forma de confortar a la trado ya en sus obras sobre la India y ellos las En este efectivamente el única fuente real de para el fanatismo desafío desde el interior, que no es posible asimilar a la hostilidad extranjera, siempre bienvenida ya que es fuente de autojustificación. a Rushdie no es tanto ser un "blasfemador", como hay tantos respecto al Islam o a cualquier otra religión. Lo que se le

¡TODOS SOMOS

SALMAN RUSHDIE!

Rushdie es sólo un pretexto para amoticontra un chivo expiatorio simbólicamente cargado por su ignorancia con todas dita que los tustigan, protegiendo con su hipocresía condescendiente a un hombre a una religión cual sólo los integristas constituirían para ellos una expresión auténtica. Dos premisas enteramente compartidas por los dos campos, tanto por musulmanes fa-

Si Rushdie se ha convertido para los integristas islámicos en la encarnación del mal es precisamente, y solamente, porque es de ascendencia musulmana.

No puede ser acusado de racismo anticoncepción fanática del mundo. Su cominequivocamente el del libre pensamiento, la laicidad, la oposición al fanatismo religioso, como lo había mosesos

Así lo que los oscurantistas reprochan reprocha es ser un

"apóstata", como subrayaba recientemente el comunicado de compromiso irano-saudí en la Conferencia Islámica de Riad, en Arabia Sau-

El mensaje a Occidente es claro: no tenemos intención de caminar sobre vuestros jardines; queremos la piel de

Rushdie porque ha salido del mundo musulmán. Respetamos vuestros "valores", pero no admitimos que se pretenda aplicarlos en nuestras poblaciones. Mensaje que ha sido ya bien recibido por ciertos bienpensantes del Occidente cristiano imperialista: depués de todo, el caso

Rushdie no es mas que una "pelea de musulmanes",...

Los oscurantistas de otras religiones, por su parte, no han desperdiciado la ocasión de hacer frente único para significar que ellos no admitirian a gente como Rushdie en sus propias comunidades: crisitianos, judíos u otros, han manifestado su temor a que el caso Rushdie llegue a convertirse en una incitación a la libertad de pensamiento, expresando su comprensión por la turbación de colegas musulmanes frente al escritor, "intolerable blasfemo".

Frente a estos oscurantoda calaña, tistas de

"contra el fanatismo y la intolerancia", como se decía en un manifiesto de intelectuales de países musulmanes publicado en

Paris,

"todos somos Salman Rushdie". El caso de satánicos"

"Versículos debe ser la ocasión no sólo de una campaña en detensa de la libertad de expresión en Occidente, sino también y sobre todo una campaña por las libertades democráticas en los países que no las tienen, hasta el punto de que sus gobiernos pretenden incluso limitarlas en el extranjero. Los Rushdie que habitan en países deben también poderse expresar libremente, porque mientras una parte de la humanidad permanezca encadenada, ninguna libertad estará definitivamente conquistada. La defensa de

Salman Rushdie no es la de los "valores occidentales" contra la "cultura oriental", sino la de los derechos de todos, incluso los orientales, a la libertad de expresión.

Salah Jaber