El pasado 18 de julio, o sea un año menos dos días después de que el resolución 598 sobre el cese del conflicto entre Irán e Irak, que este
La sorpresa fue general, y con razón: dos semanas antes, el 3 de julio,
Jomeini llamaba a los iraníes a "marchar todos al frente para una guerra a ultranza", mientras el Parlamento de la República Islámica elevaba la
Es cierto que a posteriori era fácil enumerar las razones militares y económicas que explicaban el giro iraní. Pero hasta entonces el régimen de los mollahs se había distinguido más bien por un comportamiento que mostraba una "racionalidad" muy particular. Despreciando evidentes consideraciones materiales, por no hablar de las humanitarias, Jomeini hacía gala de una determinacion inquebrantable, impregnada de misticis-
Iran-Irak
• CONCLUIDO
Salah Jaber
Consejo de Seguridad de la ONU aprobara por unanimidad su aceptó inmediatamente, Teherán ha anunciado que aceptaba también esa resolución.
la destrucción de un Áirbus con 290 pasajeros a bordo realizada por un barco de guerra americano había provocado una violenta alza de la belicosidad en Irán.
"guerra contra Irak hasta la victoria total" al rango de "estrategia prioritaria".
mo, en proseguir la guerra a cualquier coste hasta derrocar a su enemigo jurado, el dictador irakí Saddam Hussein.
Nada parecía poder remediarlo, salvo la muerte del ayatolah, que siempre era considerada "inminente". ¿Era pues la ideología, o el capricho de un individuo, lo que mandaba en Irán?.
De hecho, la racionalidad del régimen de los mollahs, no por ser particular era menos real en la guerra contra Irak. Es-
taba en juego su propia supervivencia, la de la dictadura de una categoría social, de un "estamento" (considerando como tal al clero) para el cual la guerra se había convertido en razón suprema, a varios niveles: el mantenimiento de su cohesión en el poder, a pesar de sus numerosas discrepancias sociales y políticas; el mantenimiento de su ascendiente sobre su base popular, alistada y fanatizada; la absorción barata de masa enorme de parados, considerable ya bajo el Sha y muy ampliada por la económica bajo la gestión de los mollahs; finalmente, de modo subsidiario, los intereses de la clase comerciante, principal aliada de la dictadura integrista, en la medida en que el consumo bélico y sus derivados (especialmente la creación de una inmensa masa de asistidos-impedidos, viudas, huérfanos, etc) se combinaban con la desorganización de la producción, lo cual acrecentó en gran medida el papel de las importacio; nes y de la distribución.
Tomando como referencia los intereses de una burguesía moderna, atenta al crecimiento económico, el comportamiento de Jomeini podía parecer absurdo. Pero era conforme a los intereses bien entendidos del régimen "islámico". Hay que buscar en este terreno las razo-
Jomeini podía despreciar las consideraciones del desarrollo capitalista, cerrar los ojos ante la negativa acumulación de destrucciones, de no obtención de beneficios previstos y de gastos improductivos(1), mientras la renta petrolera de Irán y sus reservas monetarias permitieran alimentar el esfuerzo de mantener a los asistidos. Ahora bien, precisamente el influjo del nervio de la guerra ya no se corresponde, para Irán, con el esfuerzo exigido. A pesar de draimportaciones de Teherán aún se elevan a 10.000 millones de dólares anuales. Atienden en buena parte las necesidades de una guerra, cuyo coste para Irán superó los 6.000 millones de dólares en 1987, según cálculos del Instituto Inter-
Estudios Estratégicos Londres. Sin embargo, los ingresos petroleros del país es probable
7.000 millones de dólares este año, al tiempo que sus reservas en están en trance de agotarse. Ciertamente, Irán tiene sobre el superendeudado Irak -más de 60.000 millones de dólares, más de la mitad de los cuales con acreedores poco susceptibles de hacer borron y cuenta nueva con lo que se les debe- la ventaja de no ser deudor prácticamente. Pero, salvo con un giro completo a su política exterior, no podía esperar ver su guerra financiada por créditos del extranjero, sea de Oriente o de
Consciente de que el talón de Aquiles de Irán está ahí, Bagdad había optado juiciosamente, desde 1984, por atacarlo de modo intensivo. Desde ese momento, la "guerra de los petroleros" se convirtió en dimensión fundamental de la guerra del Golfo. Obstaculizando considerablemente las exportaciones marítimas iraníes de petroleo, forzando a Teherán a clientes, incluído cubrir gastos de transportes y seguros muy elevados, en un contexto mundial de oferta excedentaria y de tendencia a la baja de los precios Irak había contribuido a hacer disminuir en un tercio (de 20 a 13.000 millones de dólares) los ingresos petroleros de Iran entre 1983 y 1985, sin contar la baja, aún más importante, del poder de compra real de estos ingresos a causa de la depreciación del dólar y de la inflación (2). La guerra de los petroleros
Durante los primeros meses de 1986, las victorias conseguidas por Irán sobre Irak, sobre todo la toma del puerto iraki de Fao en Febrero, desembocaban en la combinación de un recrudecimiento de la "guerra de los petroleros" y de la "guerra de los precios" desencadenada por Arabia Saudita, en parte para frenar la progresión iraní. El precio oficial del barril de petróleo se desplomó de 28 a menos de 8 dólares, suponiendo una caída en picado de los ingresos de la mayor parte de los países exportadores. Irán se vió obligado a extraer de sus ya muy disminuidas reservas monetarias, 2.500 millones de dólares en un año, de mediados de 1986 a mediados de 1987, es decir, un tercio de las reservas disponibles, qu en esta última fecha no eran mas que 5.300 millones, frente a 20.000 millones en 1980. A pesar de la parcial recuperación de los precios a partir del verano de 1986, los ingresos iraníes en ese año fueron inferiores a los de 1985.
El éxito de las negociaciones secretas entre la administración Reagan y el muy poderoso Presidente del Parlamento iraní, Hachemi Rafsanjani, en los que también estaban implicados los dirigentes sauditas (como lo reveló elescándalo Irancontra, entre otros), había llevado a
NOTAS:
). Ver "L'imperialisme et la guerre du Gol
I Imperialismo y la guerra del Golto), en l precor, nº 59, marzo de 1988 (4). Habiendo sido privado Irak de acceso directo a las aguas del Golfo desde el inicio del conflicto, Irán había optado por responder a los ataques irakies contra su propio tráfico marítimo atacando al de los vecinos y proveedores de fondos de Irak, principalmente Kuwait y Arabia Saudita. La intervención de las flotas imperialistas trataba de proteger a éstos y el acceso a sus puertos en nombre de la "libertad de navegación". Han jugado efectivamente este papel. Reaccionando violentamente a la siembra de minas atribuída a Irán el pasado abril, la flota americana trataba de disuadir a Irán de cubrir los reveses que su ejército empezaba a sufrir en el frente con Irak por medio de una escalada de operaciones en aguas del Golfo. De hecho, Teherán se beneficiará a continuación de los repetidos enfrentamientos entre su pequeña fuerza naval y la armada americana. Era el medio de disculpar sus reveses ante Bagdad, atribuyéndolos a la intervención americana en favor de este último. (5). "L'economie iranienne au bout du rouleau" (La economía iraní en las últimas), Le Monde, 11 de diciembre de 1987. Tudeh News, n° 94, 20 de julio de 1988. Report, boletín del Partido Comunista de irán, n° 46, 1-15 de agosto de 1988. (6). Le Monde, 12 de abril de 1988. (7). Es cierto que una tracción creciente de la población iraní ha sufrido un alistamiento forzoso en las tropas de Jomeini. Muchos optaron por dejar el país para huir del reclutamiento, alcanzando Turquía, donde el número de iranies se estima entre 1 y 2 millones de personas. (8). El culto al "martirio" y la promesa de acceso directo al paraíso para quienes mueran combatiendo en la "guerra santa" son ingredientes ideológicos fundamentales de la movilización iraní. (9). La ecuación irakí era simétrica a ésta. De ella se deriva, para Irak, el recurso a cerca de un millón de trabajadores emigrantes egipcios para reemplazar en la producción a los irakíes movilizados, así como un recurso al trabajo femenino mucho más importante que en Irán.
éstos, deseosos de reconciliarse con un a los "fanáticos" del régimen de los moIlahs pasar a la acción. Kuwait sutrio las consecuencias, seguido de Arabia Sauita que reprimirá sangrientamente lo umultos de los perearinos iraníes en I Meca el 31 de julio y 1 de agosto de
Desde entonces, ya nada funcionaba entre Riad y Teherán y, a continuación, los dirigentes sauditas provocaban deliberadamente un nuevo movimiento de baja de los precios del petróleo. La "guerra de los precios" de 1986 había sido una guerra-relámpago devastadora. La que le sucedió a partir de diciembre de 1987 se parece más a una guerra de desgaste. En 7 meses, el barril perdió 4 dólares, pasando de 18 dólares para el bruto de reterencia -precio establecido en diciembre de 1986 y mantenido durante un año-a 14 dólares en julio.
Y la de los precios
Esta nueva "guerra de los precios" llevada a cabo por los sauditas pone ciertamente de manifiesto más consideraciones políticas que cálculos económicos.
Es una convicción ampliamente extendida, como lo demostró la reacción del mercado, el 18 de julio, al anunciar Irán que aceptaba la resolución 598.
Lógicamente, la conclusión del conflicto en el Golfo no puede sino aumentar la oferta de petróleo, ya muy excedentaria, permitiendo a Irán aumentar sus exporlas hostilidades. Lógicamente pues, al igual que el surgimiento del conflicto en 1980 había propulsado hacia arriba los precios del petróleo, el anuncio de su interrupción habría debido deprimirlos.
Sin embargo, se produjo el efecto contrario: en algunos días, los precios aumentaron 2 dólares. Esta es la explicación de la pa radoja: el mercado estimo que, vista la reacción iraní, aceptaría cooperar de nuevo con los demás miembros de la OPEP para recuperar y estabili sión fue rápida: los dirigentes sauditas mantienen sus posturas, por desconfianza, a la espera del resultado de las negociaciones en curso entre Irán e
Así pues, es probable que el valor real de los ingresos petroleros de Irán cuenta la inflación y la paridad del dólar, sea inferior en un 20% al del año padesastroso 1986 y en un
66% al de 1985, sin hablar de años anteriores. Este mico de Irán, que ha sido muy determinante doblegar a Teherán,.
verdaderamente producto de una convergencia internacional, posibilitada por la decisión de EEUU, tras el verano de 1987, de dar fin a la guerra del Golfo(3). Se combinaron: las incursiones de la aviación irakí intentando obstaculizar las exportaciones petroleras de Irán; la acción de las flotas imperialistas desplegadas en el Golfo durante más de un año que, impidiendo a Irán realizar represalias contra el tráfico marítimo de los demás países ribereños, le privaban
de su único quite ante las incursiones iraqkíes(4); la "guerra de los precios" llevada a cabo desde finales del 87 por el reino saudita; los embargos francés
(agosto de 1987) y americano (octubre)
sobre las exportaciones petroleras provinientes de Irán que, combinados con la restricción de las importaciones japonesas, agravaban las dificultades encontradas por Teherán para dar salida a su petróleo (de aquí la oferta de rebajas, lo cual a su vez disminuía sus ingresos petroleros). El único objetivo común de esta convergencia de acciones era imponer a Irán la aceptación de la resolución
598 y su conformidad a ella de modo que permitiera la interrupción definitiva de la guerra del Golfo. El objetivo particular de Irak era abordar esta eventualidad en condiciones más ventajosas.
este estrangulamiento de
Irán y el estado de deterioro interno de su economía resultó un círculo vicioso que aumentó la eficacia de la presión exterior, amplificando sus efectos. La falta de divisas llevó al régimen de los mollahs a desindustrializar el país: la opción de acordar prioridad absoluta al esfuerzo bélico y la opción social de privilegiar al comercio en detrimento de la industria se combinaron para privar a la industria de piezas de recambio y materias primas. Resultado: en 1985, de un total de 7.628 unidades de producción industrial, 690 debieron cerrar;
en 1986, 750.000 trabajadores pasaron al paro parcial, etc. Un ejemplo del favor que gozaban los comerciantes: en 1987 se importaron 20 millones de metros de tejidos, al tiempo que las fábricas textiles del país funcionaban muy por debajo de su capacidad por falta de divisas (5).
Así, se cierra el círculo: la falta de divisas desemboca en la reducción de la producción, lo que aumenta la parte de las importaciones en el consumo, lo que acrecienta la necesidad de divisas... El capitalismo iraní se encuentra más dependiente que nunca.
El corolario de todo esto es que la miseria y el paro aumentan, con la ayuda de la escasez y del mercado negro. En un país en el que la libertad de comercio es sagrada -en el sentido religioso del término-, la inflación es galopante: entre el 60 y el 70%, con precios exorbitantes para algunos productos básicos y algunos servicios(6). Este estado de cosas ha contribuído en gran medida a acentuar el alejamiento de las masas iraníes respecto al régimen de los mollahs y su
Durante los primeros años de guerra, e! poder integrista había podido beneficiarse del reflejo nacionalista, impregnado de patrioterismo; de una población enfrentada a la invasión de su territorio. Una vez rechazado el invasor. y llevada la guerra a su propio territorio, és decir tras el verano de 1982, el consenso nacional persa daba paso al fanatismo religioso de una guerra cuyo objetivo declarado, una vez desencadenada, era poner a Irak bajo el pabellón del jomeinismo. Escarbando en su vasta clientela social (las capas plebeyas asistidas) e ideológica, especiamente entre los jóvenes adolescentes, pasto predilecto de todas las empresas de fanatización a través de la historia(7), el régimen pudo llevar a cabo su guerra, mientras la victoria final parecía a su alcance, es decir hasta 1986.
El fanatismo religioso-patriotero, la movilización voluntaria(8), jugaron innegablemente un papel esencial en el esfuerzo bélico irani durante este periodo. Además, no podía ser de otro modo en una guerra de débil "intensidad en capital" y fuerte "intensidad en mano obra", como lo ilustran la estrategia de las "oleadas humanas" y el importante papel de los Sepahe Pasdaran (guardianes de la revolución) y otros Basidji (voluntarios) en los combates. Esta opción era la única posible en la guerra de los mollahs, por varias razones combinadas: limitación de los recursos financieros disponibles; ruptura con los EEUU, fuente principal del armamento iraní de alta tecnología, y dificultad de acceso a fuentes de recambio; ventaja numérica sobre Irak, en más de tres a uno; enorme problema de paro a reabsorber(9). Por supuesto, la consecuencia de ello ha sido tres veces más víctimas del lado iraní (de 750.000 a un millón de muertos) que del irakí (cerca de 300.000). Tanto más porque para intentar romper las "oleadas humanas' que asaltaban su territorio, Bagdad utilizó en varias ocasiones armas quimicas.
Hasta 1986 no faltaron candidatos al suicidio en la guerra de los mollahs. Las victorias conseguidas parecían justificar la hecatombe, aún cuando el coste en vidas humanas por metro cuadrado de te-
(10). Le Monde, 8-9 de febrero de 1987. (11). Por su lejanía geográfica de la línea de demarcación, Teherán había permanecido hasta entonces al abrigo de los misiles, al contrario que las ciudades más cercanas al frente, como Bagdad, blanco de los misiles iraníes desde 1985.
rritorio irakí ocupado era exorbitante. La última gran victoria iraní, la toma de la península de Fao en febrero de 1986, se había obtenido por medio de una ofensiva de varias semanas que implico a cerca de medio millón de combatientes. Un año después, la moral de las tropas iraníes se rompía irremediablemente. Наbían concurrido dos factores: en primer lugar un factor político, el escandalo del
Irangate en noviembre de 1986 y la revelación de las relaciones establecidas entre los dirigentes iraníes por una parte, y.
EEUU e Israel por otra. Sacada a la luz, la duplicidad de los dirigentes de Teherán fue como una ducha de agua fría para sus más encarnizados combatientes, precisamente quienes anteriormente habían creído sus discursos.
Entre el régimen y la fracción ideológica de sus tropas, la que constituía la ounta de lanza, se instalaba una profunda crisis de confianza. El segundo factor, aun mas importante, aunque ligado al prece lente en una medida difíci de determinar, es de orden militar: el fracaso de la gran ofensiva lanzada pol rán en enero de 1987 para adueñarse del puerto de Basora, segunda ciudad de Irak y capital del sur chiíta del país. Durante
5 semanas, las "oleadas humanas" iraníes se lanzaron infructuosamente al asalto de las defensas irakíes: 200.000 asaltantes concentrados en un frente de tres kilómetros, con un resultado de 50 a 70.000 mpetu de las tropas d cesar desde 1981, tue tre- -
Mehdi Bazargan, mascarón de proa de la única oposición (liberal islámica) tolerada en Irán, expresaba la opinión mayoritaria de la población del país
Carta Abierta al hombre fuerte del régi-
Ratsanjani, el 25 de
La carta abierta de Bazargan
Cuando la ofensiva iraní contra Basora se ahogaba, Bazargan, dirigiéndose al
Presidente del Parlamento y representante de Jomeini ante el Consejo Superior de Defensa, implícitamente criticaba al propio Jomeini. Merece la pena citar su carta con amplitud:
"¿Quién le ha dado el derecho, escribía, a disponer de la vida de las generaciones actuales y de las riquezas del país para obtener, como usted dice, el .
castigo de un hombre, aún si este hombre es el mayor, criminal de todos los tiempos? ¿Vale su cabeza la vida de cientos de miles y quizás millones de muertos y la destrucción de ciudades enteras?...
Su consigna de "Guerra, guerra hasta la victoria" se está transformando en "Guerra, guerra hasta la destrucción total". ¿Quién le ha mandatado para conducir al pueblo hacia una destrucción total con el pretexto de lograr la caída de Saddam Hussein, si la desaparición de este último no conduciría más que a su sustitución por otro dictador o por un gobierno favorable a EEUU, una evenaceptaria?.e usted ha afirmado que tualidad
Israel es el mayor ganador de esta guerra. Echa leña al fuego y su objetivo es la destrucción total de las fuerzas militares irakies e iranies;a fin de desembarazarse de los dos ejércitos al mismo tiempo..".(10)
A pesar del estrecho control ejercido por los diversos aparatos del régimen jomeinista sobre las masas iraníes, las manifestaciones e incidentes que testimonian un creciente sentimiento antiquerra se multiplicarán en Iran a partir de 1987, mientras que la capacidad del régimen para organizar manifestaciones de masas se irá encogiendo. Paralelamente, el alistamiento voluntario disminuira de manera sensible, mientras crecerá el número de desertores. El recrudecimiento de la "guerra de las ciudades" alimentará el alejamiento masas de la carnicería que les provocaba la obsesiva testarudez de Jomeini. El pasado mes de febrero, una nueva etapa de esta "guerra de las ciudades" será franqueada por Irak, cuyos misiles -
Scud-B soviéticos, mas ligeros y de alcance mejorado- alcanzarán por vez primera Teherán, donde se concentraba hasta entonces más de la cuarta parte de la población iraní(11). Finalmente, las duras imágenes, ampliamente difundidas en Irán, de la masacre perpetrada con armas químicas por el ejército irakí en la ciudad kurda de Halabja (Kurdistán irakí), tomada en marzo por las fuerzas iraníes y sus aliados kurdos de Irak, contribuyeron de forma importante a desmoralizar a las tropas de Teherán. Eran la cruel demostración de que, con el agua al cuello, el régimen irakí no retrocedería ante ninguna atrocidad para detener la progresión de los iraníes en su territorio. Incluso ante numerosos jomeinistas, la apuesta -el derrocamiento de Saddam Hussein- aparecía completamente desproporcionada respecto a los cientos de miles de muertos que ya había costado y el aún mayor número de vidas que habría que sacrificar para intentar ganarla. La debacle
Desde ese momento, la debacle llegará a las tropas iraníes. En abril, Fao será reconquistada en menos de dos días de lucha. Los iraníes abandonarán la península en desbandada, dejando una impresionante cantidad de material. En rápida sucesión, el mismo escenario se repetirá en la región de Chalamcheh, las marismas de Howeizah, las islas Majnun y, a finales de junio, el Kurdistan iraki. Se diría que en tres meses habían pasado hacia atrás, a toda velocidad, la película de los seis últimos años. De tal modo que en julio, Irak no sólo había recuperado su territorio íntegro, sino que se había permitido ocupar parcelas de territorio iraní como moneda de cambio en la perspectiva de negociaciones para solucionar el conflicto. Además, la disposición de los combatientes iraníes a la rendición, le había permitido capturar algunos miles de prisioneros suplementarios para equilibrar una balanza que, a este respecto, se inclinaba netamente a favor de Irán.
Estrangulamiento económico, descontento social de la población, creciente alejamiento político respecto al régimen y la guerra, debacle militar y giro completo de la situación en favor de Irak que avanza de nuevo en territorio iraní: todo' concurría a hacer de la aceptación del alto el fuego la única opción sensata para Irán. Sin embargo, no siendo el sentido común la cosa más compartida entre los integristas, hay fracciones en el seno del régimen iraní que, hasta hoy, rechazan esta opinión. El propio Jomeini, sin cuya luz verde habría sido impensable el anuncio realizado el 18 de julio, dudó hasta el último día. Al día siguiente de la tragedia del Airbus, a primeros de julio, en Teherán se habían multiplicado os juramentos de guerra a ultranza, del estilo de los citados al principio de este artículo. Sólo Rafsanjani intentaba calmar los animos: al ayatolah Montazeri -portavoz de los integristas militantes y hasta nueva orden, sucesor designado de Jomeini, quien, no obstante, se le opone cada vez más- que pedía a este último "dar la orden a todas las redes de resistencia en el interior y en el exterior del país de atacar los intereses americanos en todo el mundo", el presidente del Parlamento le replicaba poniendo en guardia contra toda "reacción torpe" que sólo serviría a EEUU "atenuando la presión internacional que actualmente se ejerce sobre ellos". El hombre fuerte del régimen
Ratsanjani, de quien ya no hay que demostrar la habilidad demagógica, consiguió incluso convertir la tragedia del Airbus en el principal pretexto de la decisión de aceptar el alto el fuego, que ciertamente él había asumido desde hacía mucho tiempo. El 18 de julio, explicó que esta tragedia había sido el elemento decisivo que había convencido a Jomeini de cambiar de postura (cuando el interesado había abundado, algunos días antes, en sentido contrario). Calificando al asunto de un "giro", lo presentó como "una declaración de América que mostraba que podía cometer crímenes abominables si lrán proseguía la guerra".
Jomeini, por su parte, fue menos hipócrita. Al confesar, el 20 de julio, que la decisión de parar la guerra le había resultado "más penosa que tomar veneno", reconoció que "algunos días antes, todavia seguía convencido de que era preciso proseguir la guerra contra Bagdad",
(12). Sobre este asunto, ver las informaciones proporcionadas desde Teherán por Jean Gueyras en Le Monde, 21 y 22 de agosto de (13). Ver Inprecor, op. cit.
14). Rango inferior al de ayatolah en la jera lía de los teólogos chiíta (15). Ver el artículo de J. Gueyras, op. cit. (16). Newsweek, 27 de junio de 1988. (17). Newsweek, 18 de julio de 1988.
pero se negó a revelar qué le había hecho cambiar de parecer. metido luchar hasta la última gota de mi sangre" (sic), pero "he renunciado a lo que había dicho y he confiado mi dignidad al juicio de Dios", añadió. A quienes podrían preguntarse "para qué ha servido la sangre derramada por nuestros
, Jomeini, en la misma ocasión y en el estilo que le caracteriza, les respondió que olvidaban "el sentido de la filosofía del martirio" que hace "a nuestros mártires hombres eternos".
En realidad,fue Rafsanjani quien arrancó a Jomeini su decisión(12), decisión que refuerza su propio poder y le confirma en su posición de hombre fuerte del régimen iraní. En un articulo precedente(13), habíamos Rafsanjani estaba totalmente interesado en que la guerra cesara, especialmente porque la vuelta del frente del ejército regular haría inclinar decisivamente a su favor la balanza en Teherán; esto es aún más cierto hoy. Sofocada la invasión irani contra Basora a primeros de 1987, Rafsanjani (entonces "representante del Imán" ante el consejo Superior de Defensa), que había sido un caluroso partidario de esta ofensiva (Kerbala-5) para hacer que se olvidara su papel en el Irangate, había achacado cínicamente la responsabilidad del fracaso a las tropas irregulares de los Pasdaran y Basidji, carne de cañón de las "oleadas humanas". De este modo, al tiempo que denigraba a un bastión esencial de las tendencias del régimen opuestas a supersona, se lanzaba a una demagogia guerrera muy hipócrita que le conseguia la estima de un Jomeini obsesionado, soore todo, por su odio a Saddam Husein y reocupado por mantener la conesior del réaimen por él fundado.
La actitud conciliadora adoptada por Jomeini respecto a Rafsanjani será un factor decisivo de agrietamiento en el seno de los sectores integristas que le eran adictos, entre los más "radicales", contrarios al presidente del Parlamento y unidos en torno al ayatolah Montazeri, y los incondicionales del "'mán", guíados por su propio hijo Ahmed Jomeini y por los hodjataleslams(14) Joeiniha y Mohtashami. Así, aunque esta última fracción consiguió la mayoría de los escaños en las elecciones parlamentarias dela pasada primavera, no prorrogó a Ratsanjani en sus funciones de presidente de la Asamblea. La adhesión del Imán
Anteriormente, Jomeini había intervenido en favor del Gobierno dirigido por Hussein Mosavi, aliado de Rafsanjani, contra otra fracción del régimen opuesta a este último y preponderante en el seno del Consejo de Vigilancia de la Constitución (CVC). Esta fracción, agrupada en la Asociación de Religiosos Combatientes de Teherán y ligada al Consejo Central de Comerciantes de la capital, es el ala más conservadora del regimen y se opone a cualquier medida susceptible de atentar contra los sagrados principios de propiedad privada y libertad de comercio. No obstante, a nivel de política exterior, obtiene su beneficio en el extremismo anti-americano y anti-iraki y converge en este terreno, así como en la lúcha contra la fracción Rafsandjani, con los partidarios de Montazeri. El pasado enero, ante la sorpresa general, Jomeini decretó que la acción del Gobierno debía primar sobre las "leyes secundarias dela religión" frecuentemente invocadas por el ČVC. Cambiaba así de arriba a abajo una práctica en vigor desde 1980.
En primavera, la abrumadora serie de derrotas sufridas por las fuerzas iraníes terminó por convencer al "'mán" de suscribir el punto de vista de Rafsanjani y de descargar en él la responsabilidad de una guerra que tomaba visos de derrota para Irán. El 2 de junio, Jomeini nombraba a Rafsanjani comandante en jefe provisional de las fuerzas armadas, dándole "plenos poderes" para "unificar a todas las fuerzas militares" bajo su dirección. carente de escrúpulos, pronunció uno de los más demagógicos discursos de agradecimiento, en el que se comprometía a "proseguir la guerra contra Irak a cualquier precio... hasta realizar todos los objetivos fijados por el Imán Jomeini". Ya se sabe qué pasó. La primera medida de Rafsanjani en virtud de sus nuevos poderes fue, no obstante, imponer al code los Pasdarán, Mohsen Rezai, una humillante autocrítica ante las cámaras de televisión. Igualmente, trató de reforzar el ejército regular.
¿Qué quiere Rafsanjani? El actual hombre fuerte del régimen iraní puede ser descrito como partidario de una normalización y estabilización de Irán en tanto que país capitalista en vias de desarrollo. Quiere reforzar el papel de un Estado consolidado y homogeneizado en el desarrollo de la economia y su gestión, así como en la regulación de una sociedad de la que él sabe que los actuales desequilibrios son altamente ex-
En esta óptica general, quiere restablecer los lazos de confianza con el capital mundial, incluído el imperialismo que cada vez oculta menos. Hasta el 18 de julio, Ratsanjani justificaba esta opción por los imperativos de la guerra contra Irak: "A causa de nuestros ademanes revolucionarios, decía todavía el 2 de julio, hemos llevado a quienes habrían podido permanecer neutrales al campo de nuestros enemigos y no hemos hecho nada por ganar para nuestra causa a quienes habrían podido ser amigos".
La notoria mejora de las relaciones de
Iran con los países imperialistas este año, espectacularmente marcada por la liberación progresiva de rehenes occidentales detenidos en Líbano, empezan-
do por los rehenes franceses, tiene su origen en la fracción Rafsanjani. Después del 18 de julio, Rafsanjani intenta poner de relieve otras justificaciones al acercamiento a Washington que la guerra contra Irak. Así, ante un grupo de universitarios americanos que tomaban parte en una conferencia en Teherán en el mes de agosto, subrayaba la convergencia de los dos Estados en el terreno del anti-comunismo(15).
La administración americana, que conoce bien a Rafsanjani por haber tratado con él hasta que se descubrió el pastel en noviembre de 1986, no podía sino estar satisfecha por la concentración de nuevos poderes manos tras el dos de junio.
Algunos días más tarde, la revista americana Newsweek citaba a un "experto"
del Departamento de Estado que veia en ello una ocasión a aprehender sin demora "para avanzar hacia el fin de la guerra Irán-
Irak, así como para mejo-
EEUU e Irán"(16). El "experto" había sido certero.
Tres semanas mas tarde, en la misma revista, Henry
Kissinger, otro escuchado en Washington, expresaba lo siguien-
"En lo fundamental, pocas naciones hay en el mundo con menos razones de querella y más intereses compatibles que
Irán y EEUU. Aunque el
Sha simbolizaba la amistad entre ambos países en los años 70, estos intereses no dependían de él.
Reflejaban realidades políticas y estratégicas que subsisten hoy en dia (...).
"En el Golfo existen dos amenazas radicales: el
Irak laico y el Irán integrista (...).
Mientras parecía que Irán iba ganando la guerra, EEUU debía inclinarse por Irak. Pero en definitiva, América no puede tener intereses concebibles en la victoria de una de las dos partes"(17).
La reconciliación con "el gran satan"
"Ya es hora de hablar a Irán", era el título del artículo de Kissinger.
El 25 de julio, declaración de Reagan:
julio, respuesta de Rafjansani: "Si quiede los rehenes". ja); el 9 de junio, recepción en el Departamento de Estado a Jalal Talabani, jefe de la Unión Patriótica Kurda (del Kurdistán irakí), aliada de Teherán y luchando al lado de sus tropas. Como reacción a esta recepción, Tarek Aziz, ministro irakí de Asuntos Exteriores, anuló un encuentro que iba a tener con George Schultz; luego, el 28 de junio, Saddam Hussein acusaba a los americanos de transmitir a Irán informaciones obtenidas gracias a sus satélites. La tensión entre Washington y Bagdad ha ido creciendo: el 9 de . El 26 de Septiembre, el Senado de EEUU llegaba hasta a aprobar una moción pidiendo ren hablar, que adopten una actitud que no sea hostil liberando nuestros haberes. En ese caso, usaremos nuestra influencia en Líbano para arreglar el problema diciembre,
Los primeros gestos de Washington en dirección a Irán se efectuarán desde los primeros días siguientes al nuevo nombramiento de Rafsanjani en junio: protesta americana contra la utilización por parte de Irak de armas químicas (dos meses después dela masacre de Halabque se infligieran duras sanciones económicas a Irak. La respuesta de Bagdad fue una manifestación de 10.000 personas organizada por el régimen, el 11 de ante
• la embajada americana, denunciando la colusión entre
EEUU e Israel. De hecho, este último, que no ocultó su decepción ante los éxitos militares de Irak, no deja de incitar a
Washington contra Bagdad
La promoción de Rafsanjani a primeros de junio, la inmediata reacción positiva de Washington ante ella, son factores que no podian sino suscitar un protundo recelo por parte del régimen irakí.
El recelo irakí
Así, cuando el 18 de julio Irán anunció que aceptaba la resolución
598,
Bagdad se cuidó muy mucho de dar su acuerdo a un alto el fuego inmediato. La dictadura baasista pedía garantías de buenas intenciones por parte de
Teherán e intentaba consolidar su ventaja militar sobre el terreno.
La exigencia por parte de Bagdad de negociaciones di-
Teherán tratarectas con ba de asegurarse de que el régimen de los mollahs estaba dispuestoa acomodarse a la existencia del régimen baasista cuya ruina había jurado. Irak se salió con la suya a este respecto supervisado por la ONU, el alto el fuego pudo entrar en vigor en agosto. Desde entonces, las negociaciones entre los dos Estados chocan con una nueva condición planteada por Irak para retirar sus tropas de las partes de territorio iraní que ocupan: limpiar el
Chatt-al-Arab, afluente del
Tigris y del Eufrates y única via de acceso de Irak a las aguas del Golfo.
De hecho, Bagdad trata de asegurarse del caracter definitivo de la renuncia de
Irán a la guerra y de obtener el máximo posible de concesiones a cambio de su unica carta en las presentes negociaciones, la retirada de sus tropas. La dictadura baasista está angustiada por la idea de que Irán tan sólo trata de disfrutar de un repliegue táctico, más o menos prolongado, para recomponer sus fuerzas y volver al asalto de Irak, esta vez con la complicidad de EEUU. Por otra parte, sabe que aún cuando Rafsanjani deseara realmente la paz, otras fracciones del régimen de los mollahs se oponen a ella.
El anuncio realizado el 18 de julio por el nuevo jefe de las fuerzas armadas iraníes había sido calificado de "traición" por el periódico Resalat, portavoz de la fracción ultra-conservadora. Por su lado conflicto entre estas diversas tracciones sobre todo tras la muerte sin duda proxima de Jomeini, determinará la evolución de las relaciones entre Irán e Irak y el porvenir de la paz
-ste amplio margen de incertidumbr explica el extremado salvajismo con que Bagdad se ha propuesto restablecer su control total sobre la parte del Kurdistár inscrita en sus fronteras estatales. Saddam Hussein intenta de este modo aprovechar, él también, lo más rápidamente posible, lo que podría no ser mas que una tregua efímera, para desembarazarse de una rebelión nacional que le ha afectado considerablemente aliándose con Irán. En la otra parte de la frontera, el régimen de los mollahs procede, desde el alto el fuego, a ejecutar en cadena prisioneros políticos.
Así pues, la interrupción de la carnicería en la frontera de ambos Estados, por suponiendo que sea duradera, no signiti- positiva que sea, sin la menor duda, ca en modo alguno la interrupción de las matanzas en el interior de sus fronteras. En realidad, los pueblos de la región no una paz verdadera, exterior, hasta que no se desembaracen de todas las formas de opresión social y nacional, eliminando las clases y capas portadoras de estas opresiones y promotoras de guerra. Mientras tanto, su calvario continuará bajo diversas formas. O