La mujer, el estado y la revolución:
Durante varias décadas existió la visión de la revolución socialista como impulsora de la causa de la emancipación temenina (1). Pero ha surgido un nuevo punto de vista más pesimista sobre la capacidad de los gobiernos socialistas para cumplir su compromiso con la emancipación de la mujer (2).
Los críticos señalan que en estos paises no sólo sigue persistiendo la desigualdad entre los géneros sino que, en algunos sentidos, se puede considerar que la situación de la mujer es peor que bajo el capitalismo. Lejos de haber sido "emancipadas" tal como clama la retórica oficial, las mujeres han visto aumentar su carga laboral y no ha habido una redefinición sustancial de las relaciones entre los sexos. A los papeles tradicionales de ama de de asalariada a tiempo completo y de activista política sin que haya habido una respuesta adecuada de los centros de atención infantil. Tal como lo resumió hace poco una mujer soviética: "Si esto es emancipación, entonces estoy en contra de ella".(3)
El fracaso de los estados socialistas en acercarse siquiera a alguna paridad sexual dentro de los órganos del poder político y la ausencia de una verdadera democracia popular fortalecieron la imagen negativa de estos países en este aspecto. Las explicaciones convencionales de estas fallas, al menos en los países más pobres, en términos de la falta de recursos, las presiones internacionales, subdesarrollo o el "peso de la tradición" se reciben cada día con mayor escepticismo. Recientemente una escritora feminista expresó un consenso emergente al escribir: "..si un país es capaz de eliminar la mosca tse-tsé, puede tener el mismo
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El caso de Nicaragua
número de hombres y de mujeres en su politburó". (4),
Una evaluación todavía más negativa de los países socialistas considera que éstos solamente representan otra forma de dominación patriarcal. Sugiere que la "igualdad revolucionaria" -es decir la experiencia de hombres y mujeres luchando por la libertad en el campo de sustituye, en el periodo post-revolucionario, por el ante, con los hombres ubicados en las posiciones. de poder. Dado que la dirección en manos exclusivamente de los hombres se despreocupa cada vez más por el avance de los intereses de la mujer, pareciera que los sacrificios de la mujer en su lucha por una sociedad mejor no han sido recompensados por aquellos a quienes ellas ayudaron a conquistar el poder. Parece que las mujeres, al igual que la clase trabajadora para otras concepciones, han sido traicionadas, solamente que en este caso no por una nueva burguesía burocrática, sino por una entidad más arraigada y al mismo tiempo analíticamente más evasiva: el patriarcado.(5)
Este artículo examina la proposición según la cual las revoluciones socialistas no satisfacen los intereses de la mujer. Para ello estudia cómo las mujeres se ven afectadas por las políticas gubernamentales posteriores a una toma revolucionaria de poder en la que ellas participaron masivamente. Estas amplias cuestiones se encaran en el contexto de la revolución nicaragüense y sus avances desde que los sandinistas tomaron el poder en julio de 1979. La primera parte del artículo considera ciertas cuestiones teóricas planteadas por este debate. En la segunda se describen y se interpretan las políticas adoptadas por el estado sandinista respecto de la mujer a fin de ver si sus intereses están representados dentro del estado sandinista y, en caso positivo, hasta qué punto.
En los países socialistas, las mujeres no han alcanzado la mucho menos la emancipación. Pero el argumento aquí esgrimido se opone al punto de vista según el cual los intereses de la mujer no han obtenido representación o han sido deliberadamente marginados a través del patriarcado(6). El poder de los hombres, ya sea institucionalizado o interpersonal, así como los argumentos esencialistas o naturalistas que lo legitiman, forman parte del por qué la mujer sigue subordinada después de levantamientos revolucionarios, pero no hay que exagerar la importancia de estos factores. Tampoco hay que subestimar los logros de estas revoluciones, ni olvidar las limitaciones materiales reales que han enfrentado. Reconocer la importancia de estas influencias no excusa sus fracaque establece parámetros comprender las persistentes causas subyacentes de la desigualdad entre los géneros.
Esta discusión se centra sobre todo
"intereses de la mujer" de la cual dependerá finalmente gran parte de este debate.La mayoría de las críticas feministas a los regímenes socialistas se basan en una suposición implícita o explícita según la cual existe una entidad -los "intereses de la mujer"- que es ignorada o dejada de lado por quienes hacen la política. Sin embargo, hay que problematizar esta suposición en vez de simplemente tomarla como un hecho, porque cuestión es mucho más compleja de lo que se supone frecuentemente. Desplegar una teoría sobre intereses en el análisis de situaciones postrevolucionarias plantea serios problemas. En con-
secuencia, la discusión que sigue debe considerarse como una exploración y no una conclusión, como la apertura de un debate y no un intento de cerrarlo. Tanto más así en el caso de las revoluciones en países del tercer mundo -como Nicaragua- que no permiten conclusiones simples debido a las severas presiones que sufren, a sus cortas historias revolucionarias y a la resultante desigualdad de información, sobre todo la concerniente a la mujer.
La mayoría de las mujeres se han beneficiado de una manera u otra de los avances sustanciales que los gobiernos revolucionarios han logrado en el campo de las políticas sociales y del bienestar. También han experimentado mejora en sus derechos legales a través del cumplimiento de las leyes sobre igualdad de salario y trabajo, así por las reformas destinadas encarar la discriminación en la familia Sin embargo, a pesar de estos logros innegables, sigue siendo cierto que se está haciendo poco para desmantelar otros mecanismos cuales se reproduce la subordinación de la mujer per se en la economia y en la sociedad en general, y que preservan los privilegios de los hombres sobre las mujeres. ¿Significa esto que, después de todo, los intereses de la no han sido adecuadamente representados dentro del estado socia-
Los "intereses de la mujer"
La pertinencia política del tema rela tivo a si los estados -sean revolucionarios o no- logran garantizar los intereses de grupos y clases sociales tiene dos aspectos. Primero, se supone que permite predecir, o por lo menos calcular políticamente, la capacidad de un gobierno dado en conservar el apoyo de los grupos que dice representar. Segundo, se supone que se puede deducir la naturaleza del estado a partir de los intereses que está visiblemente mejorando(7). Por lo tanto, se tiende a examinar la proposición según la cual un estado es calificado como un "estado de los trabajadores", un estado capitalista o aún un estado patriarcal, investigando la situación de una clase o grupo particular bajo el gobierno en
Sin embargo, cuando intentamos utilizar criterios similares en el caso de las mujeres, se plantean varios proble-
66 MAXINE D. MOLYNEUX mas. Si, por ejemplo (dado que los gobiernos revolucionarios parecen haber hecho relativamente poco para eliminar los medios por los cuales se reproduce la subordinación por el género), concluimos que los intereses de la mujer no han sido representados en el estado y, por lo tanto, es probable que ellas se vuelvan en su contra, estamos haciendo una serie de suposiciones: que los intereses del género son iguales a los "intereses de la mujer"; que sería necesario privilegiar el género como principal determinante de los intereses de la mujer, y que la subjetividad de las mujeres -real o potencialestructura únicamente a través de los efectos del género. Por extensión, se supone también que las comparten ciertos intereses comunes en virtud de su género y que éstos son prioritarios para ellas. De lo anterior se desprende que la unidad transclasista entre las mujeres sería una premisa, como resultado hasta cierto grado de esta comunidad de
No obstante, si bien es innegable que en un cierto nivel de abstracción se puede afirmar que las mujeres comparten algunos intereses en común, no existe consenso sobre su naturaleza o su formulación. Esto se debe en parte a la ausencia de una explicación causal teóricamente adecuada y universalmente aplicable dea subordinación de la mujer, a partir de la cual se puede derivar una presentación general de los intereses de la mujer. Se admite que la opresión de la mujer es multicausal en su origen, y que esta multicausalidad es mediada a través de una variedad de estructuras, mecanismos y nidiferentes que pueden considerablemente en el espacio y el tiempo. Por esta razón existe un debate continuo sobre la ubicación apropiada de la lucha feminista y sobre si es más importante enfocar los intentos de cambio en elementos objetivos, subjetivos -en "hombres" o "estructuras", en instituciones o relaciones interpersonales de poder- o en todos ellos Simultáneamente. Puesto que una concepción general de los intereses (que tenga validez política) debe derivarse de una teoría sobre cómo se sostiene la subordinación de una determinada categoría social y supone cierta noción de determinación estructural, fácil ver cómo se podrían superar los dos rasgos más sobresalientes y difíciles de manejar en relación opresión de la mujer: su índole multicausal y la extrema variabilidad de sus formas de existencia según la clase y nación. Estos factores vician los intentos de referirse en general a una categoría unitaria "mujer" con una serie de intereses ya constituidos comunes a ésta. Una teoría de los intereses que se pueda, aplicar al debate acerca de la capacidad de la mujer de luchar por un cambio social y beneficiarse de él, debe empezar por reconocer las diferencias en vez de suponer la homoge-
La extensa literatura feminista sobre la opresión de la mujer nos hace ver claramente que prevalecen diversas concepciones sobre los intereses de la mujer y que éstas se basan a su vez, implícita o explícitamente, en diferentes teorías sobre las causas de la desigualdad entre los géneros. A fin de esclarecer los temas que discutiremos aqui, proponemos distinguir tres conceptos de intereses de la mujer, que se confunden frecuentemente: los "inte. reses de la mujer", los intereses estratégicos del género y los intereses prácticos del género. Aunque presente en muchos discursos políticos y teóricos, el concepto de "intereses de la mujer" es muy controvertido, por las razones arriba explicadas. Dado que las muje res se ubican dentro de sus sociedades a través de una variedad de facto-
-entre ellos la clase, la etnia y el género- sus intereses como grupo se conforman compleja y a veces conflictiva. Es por lo tanto difícil, si no imposible, generalizar acerca de los "intereses de la mujer". En vez de ello, necesitamos especificar cómo las diversas categorías de mujeres se afectan de manera diferente y pueden actuar de manera distinta según las particularidades de su posición social y de sus identidades escogidas. Sin embargo, esto no pretende negar que las mujeres puedan tener ciertos intereses generales en común. A éstos se les puede llamar intereses del género para diferenciarlos de la falsa homogeneidad que supone
"intereses de la mujer". Los intereses del género son los que las mujeres (o los hombres) pueden desarrollar en virtud de su ubicación social basada en su género. Pueden ser estratégicos o prácticos, y ambos se derivan de manera diferente e involucran diferentes implicaciones para la subjetividad de las mujeres.
En primera instancia los intereses estratégicos se derivan deductivamente, es decir del análisis de la subordinación de la mujer y de la formulación de un conjunto de arreglos alternativos más satisfactorios que los existentes. Estos criterios éticos y teóricos ayudan
a formular los objetivos estratégicos para superar la subordinación de la mujer, tales como la abolición de la división sexual del trabajo, el alivio de la carga del trabajo doméstico y de la atención a los niños, la supresión de formas institucionalizadas de discriminación, el establecimiento de la igualdad política, la libertad de opción de adopción de medidas control de los hombres sobre las mujeres. Estos constituyen lo que se podría llamar intereses estratégicos del género y son los que las feministas consideran más frecuentemente como los ses reales" de la mujer. Las demandas formuladas sobre esta base, al igual que el nivel de conciencia necesario para luchar efectivamente por ellas, generalmente se califican de "feminis-
Los intereses prácticos del género se dan por inducción y proceden de las condiciones concretas de la posición de la mujer, en virtud de su género, la división del trabajo. diferencia de los intereses estratégicos del género, los intereses practicos son formulados por las mismas que ocupan estas posiciones y no a través de intervenciones externas. Los intereses prácticos responden generalmente a la percepción de una necesidad inmediata y no suponen por lo común una meta estratégica como la emancipación de la mujer o la igualdad entre los géneros. Los acción colectiva femenina utilizan trecuentemente esta concepción de los intereses para explicar la dinamica y las metas de la participación de la mujer en la acción argumentado por ejemplo que, debido a su lugar dentro de la división sexual del trabajo como las principales responsables del bienestar diario de su hogar, las mujeres tienen un interés especial en el abastecimiento doméstico y en los programas de bienestar público(10). Cuando los gobiernos no satisfacen estas necesidades básicas, las mujeres retiran su apoyo; cuando la subsistencia de sus familias y especialmente de sus hijos está amenazada, son las mujeres quienes falanges de los sublevados, los manifestantes y los demandantes de pan. claramente que género y clase están estrechamente entrelazados. Por razones obvias, son generalmente mujeres mente por necesidades económicas. Por lo tanto, no se puede suponer que los intereses prácticos no conllevan
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desafían en sí mismos las formas prevalecientes de subordinación por el el género si se derivan directamente de
Es indispensable rrectamente lo anterior para poder encapacidad o la incapacidad de los estados y las organizaciones para ganarse la lealtad y el apoyo de
Esto plantea la cuestión de la pertinencia de estas maneras de conceptualizar los intereses para una comprensión de la conciencia de la mujer.
Run asunto complejo en el que no podemos entrar en detalle aquí, pero se pueden señalar tres aspectos como punto de partida: primero, no se puede dar por supuesta la relación entre lo que hemos llamado intereses estratégicos del género, su reconocimiento y el deseo de realizarlos por de la mujer. Ni siquiera "mínimo común denominador" de los intereses que parecen ser indiscutibles y de aplicación universal (por ejemplo, a igualdad completa con los hombres, el control sobre la reproducción y una mayor autonomía e independencia de los hombres) son fácilmente aceptados por todas las mujeres. Ello no se debe solamente a una "falsa conciencia" tal como se supone frecuentemente -aunque bien pueda ser un factor- sino al hecho de que estos cambios realizados de manera gradual podrían amenazar los intereses prácticos a corto plazo de algunas mujeres o implicar un costo -bajo forma de una pérdida en las formas de protección- que no es compensado. Por lo tanto, la formulación de los intereses estratégicos sólo puede ser eficaz como forma de intervención
Use han tomado debidamente en cuenta estos intereses prácticos. En
Yes la politización de estos intereses prácticos y su transformación en intereses estratégicos, con los cuales las mujeres puedan identificarse, lo que constituye un aspecto central de la práctica política feminista.
«No se puede dar por supuesta la relación entre los intereses estratégicos del género, su reconocimiento y el deseo de realizarlos por parte de la mujer»
Segundo, y como consecuencia de lo anterior, la manera en que los intereses son formulados, ya sea por las mujeres o por organizaciones políticas, variará considerablemente en el tiempo y el espacio y puede configurarse distintas formas según las influencias políticas y discursivas prevalecientes Es importante tener esto en mente al considerar el problema del internacionalismo y de los límites y posibilidades de la solidaridad transcultural.
Por último, dado que los "intereses son mucho más amplios intereses del género y que están configurados de manera considerable por factores de clase, no se puede tomar como un hecho la unidad y cohesión de las mujeres sobre los
Si bien pueden establecer las bases de la unidad alrededor de un programa comun, esta unidad nunca está dada, siempre hay que construirla. Además, aun cuando existe esta unidad, siempre es condicional y el pasado histórico sugiere que tiende a derrumbarse bajo la presión de un agudo conflicto de clase Las diferencias de raza, etnia y nacionalidad también la amenazan. Es por lo tanto difícil argüir, tal como har hecho ciertas feministas, que las principales cuestiones para las mujeres son siempre las relativas al género.(11).
Ningún ejemplo puede ilustrar mejor este problema general de la condicionalidad de la unidad femenina y el hecho de que los temas genéricos no son necesariamente primordiales, que el de un levantamiento revolucionario. En tales situaciones, los problemas del género son frecuentemente desplazados por el conflicto de clases, debido principalmente al hecho de que las mujeres -aunque pueden sufrir la discriminación basada en el género y ser conscientes de ello- sufren de modo distinto según su clase social. Estas diferencias afectan de manera determinante su actitud hacia el cambio revolucionario, especialmente si éste va en dirección del socialismo. Pero el hecho de que los intereses del género sean una base insuficiente para la unidad de las mujeres en el contexto de una polarización de clases, no quiere decir que van a desaparecer. Por el contrario, quedan más específicamente vinculados con la determinación de clase y definidos por ella.
entonces las diferentes formas de considerar la cuestión de los "intereses de la mujer". Estar consciente de los diferentes temas involucrados sirve de prevención contra un análisis simple de la cuestión de si un estado
actuando en favor de los de la mujer" es decir, si todos o parte de estos intereses están representados dentro del estado. Antes de intentar cualquier análisis, es necesario primero especificar en qué sentido se está utilizando el término interés. Tal como lo sugerimos anteriormente, un estado puede ganarse el apoyo de las mujeres con la satisfacción de sus demandas prácticas inmediatas o ciertos intereses de clase, o ambos. Lo puede hacer sin que avancen del todo sus intereses estratégicos objetivos. El solo hecho de que este estado representa algunos de los intereses más prácticos o de clase de la mujer, y por su apoyo, para confirmar su aseveración de que está apoyando la emancipación de la mujer. Con todas estas distinciones en revolucion nicaraguense y consideraremos cómo han formulado los sandinistas los intereses de la mujer y cómo les ha ido a las mujeres bajo su go-
La revolución nicaragüense
La revolución nicaragüense representó un caso extremo de los problemas que implica la construcción de una sociedad socialista cuando se enfrenta a la pobreza, el subdesarrollo, la contrarevolución y la intervención Se podría considerar por lo tanto como un caso excepcional, lo que limitaría ejemplo. Sin embargo, aunque los sanenfrentaron una constelación particularmente severa de circunstancias negativas, la mayoría de las revoluciones socialistas encontraron dificultades similares en naturaleza e intensidad. Basta pensar en el cerco y los disturbios internos por parte de las fuerzas enemigas que debieron enfrentar los bolcheviques después de 1917; • las condiciones de terrible escasez que prevalecían en Mozambique, China y Yemen del Sur post-revolucionarios; o el bloqueo de naciones pobres como Cuba, o la devastación causada por la guerra impuesta a Vietnam, para darse cuenta de que estas condiciones existen a menudo en los países donde se intenta construir sociedades socialistas.
Sin embargo, el hecho de que Nicaragua haya compartido ciertas circunstancias con los estados arriba mencio-
66 MAXINE D. MOLYNEUX nados no implica que pertenezca a la de revoluciones que representan. En eran o se convirtieron abiertamente en comunistas en cuanto a su ideología política, y anticapitalista en su práctica económica, actuando rápidamente para principales recursos bajo control estatal. La mayoría se alineó también directamente Soviética, o por lo menos mantuvo cierta distancia con respecto al bloque de países de la OTAN en sus asuntos exteriores. Todos ellos son países con un partido único donde los disidentes tienen poca, o ninguna, libertad
Contrastando con esto, las fuerzas que derrocaron a Anastasio Somoza en julio de 1979 se distinguieron por compromiso con un socialismo basado en los principios de la econono alineamiento y el pluralismo político. Se le permitió a la oposición operar dentro de ciertos límites claramente definidos, y más del 60% de la economía sigue en manos privadas a pesar de la nacionalización propiedades de Somoza. E sandinismo prometió producir otro tipo de socialismo que consolidara el derrorégimen por medio de la creación de un nuevo ejército y el control de los otros • órganos del poder estatal, pero que fuera más democrático, indepen-
"moderado" de lo que han sido muchos socialismos de otros países del tercer mundo. Por su triunfo y su compromiso con el pluralismo socia-
Nicaragua se convirtió en un simbolo de esperanza para los socialistas no sólo de América Latina sino de todo el mundo. Tal vez sea esto, más que su "comunismo", lo que provocó la ferocidad y la determinación de los esfuerzos de la administración Reagan para poner fin al proceso.(12)
La revolución nicaragüense también partidarios de la liberación de la mujer, porque en este campo igualmente, los sandinistas prometían mucho. La revolución ocurrió en el periodo posterior al surgimiento del "nuevo feminismo" de finales de los años sesenta, cuando las mujeres latinoamericanas se movilizaban alrededor de demandas feministas en países como México, Perú y Brasil. Por estar conscientes de las limitaciones del marxismo ortodoxo, algunos sandinistas creyeron que se crearía un espacio para el desarrollo de nuevos movimientos sociales como el feminismo. Algunos miembros de la dirección parecian estar conscientes de la importancia de la liberación de la mujer y de su necesidad en Nicaragua. Los primeros números de la segunda revista de AMLAE, contenían artículos mas feministas y se involucraban en ciertos debates que prevalecían entonces dentro del feminismo occidental. A diferencia de muchas de sus contrapartes en otros países, el partido revolufeminismo como una "desviación contrarrevolucionaria" y aún algunas funcionarias han expresado su entusiasmo por estos ideales, incluso públicamente.
El caso también prometía en términos prácticos: el FSLN se había mostrado capaz de movilizar a miles de mujeres en respaldo de su lucha. Esto lo hizo en parte a través de la Asociación de Mujeres ante la Problemática Nacional (AMPRONAC), una organización de mujeres que combinaba dos compromisos: el de derrocar el régimen de Somoza y el de luchar por la igualdad de la mujer. En su momento culminante en 1979, dos años después de su fundación, AMPRONAC había atraído a más de 8.000 miembros. Algunas observadoras feministas notaron el alto grado de participación de las mujeres en los rangos de las fuerzas de combate, simbolizada en el papel de Dora María Téllez como la "Comandante Palacio presidencial por la guerrilla en 1978, y debatían cómo se cumpliría el compromiso de los sandinistas con la igualdad de la mujer en caso de triunf0: una vez en el poder, estas esperanzas no fueron defraudadas. Apenas unas semanas después del triunfo, el artículo 30 del Decreto número prohibió a los medios de comunicación explotar a la mujer como objeto sexual y los cuadros femeninos pasaron a ocupar cargos importantes dentro del nuevo estado como ministros, viceministros y coordinadoras regionales del partido. En septiembre, AMPRONAC se transformó en la Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza (AMNLAE) a fin avanzar la causa de la emancipación de la mujer y llevar a cabo los programas de transformación revolucionaria. En las reuniones públicas había pintas con la consigna: "No hay revolución sin la emancipación de no hay emancipación sin revolución". El escenario nicaragüense parecía estar listo para una estrategia imaginativa y distinta hacia la emanci-
Pero después de los primeros años
en el poder, la imagen del FSLN en el extranjero empezó a perder parte del atractivo que lo distinguía. Las presiones combinadas de la escasez económica, la contrarrevolución y la amenaza militar comenzaron a afectar experimento sandinista poniendo en peligro los ideales que éste buscaba defender. Frente a las presiones crecientes de parte de los contrarrevolucionarios apoyados por Estados Unidos, después de 1982 una víctima de estas dificultades pareció ser el compromiso de los sandinistas con la liberación de la mujer. AMNLAE redujo su identificación pública con el "feminismo" y habló cada vez más de la necesidad de promover los intereses de la mujer
Men su Asamblea Constituyente de finales de 1981 había definido su papel como el de capacitar a las mujeres para su integración como una fuerza decisiva dentro de la revolución. De hecho, la prioridad número uno de AMNLAE se definió como la "defensa de la revolución". Pero fue en 1982, cuando la agudización de la crisis puso al país entero en pie de guerra, que dicha prioridad se planteó (y es normal que así fuera) como la supervivencia de la revolución, y exigió dirigir todos los estuerzos hacia la defensa militar. AMNLAE trabajó activamente reclutamiento de mujeres para el ejército y las milicias. Bajo estas circunstancias, no es de sorprender que los esfuerzos hacia la promoción de liberación de la mujer hayan disminuido o fueran redefinidos. La liberación iba a realizarse como un subproducto de a realización y la defensa de la revo-
Sin embargo, aún antes de la protundización de la crisis, poco se había logrado que mejorara perceptiblemente la posición de las mujeres, y los cuadros del FSLN consideraban que el progreso en este campo era necesariamente limitado. En el primer discurso importante sobre el de la mujer después del «En ciertas ocasiones, el gobierno ha adoptado prioridades diferentes, a veces en contradicción con la meta de la emancipación de la mujer»
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MAXINE D. MOLYNEUX del interior, Tomás Borge, reconoció que aunque se habían lograhonradamente que admitirlo, no hemos enfrentado la lucha por la liberación de misma decisión (que la lucha por la li- la mujer con el mismo coraje beración) en lo fundamental, mismas condiciones del pasado".(13)
¿Se trataba entonces de que los intereses específicos de la mujer no estaban correctamente representados en las políticas sandinistas?.
La política sandinista respecto a la mujer organización socialista, el FSLN, dentro y fuera del poder, reconoció que era necesario superar la opresión de la mujer en la creación de una nueva sociedad. Apoyó el principio de la igualdad entre los sexos como parte de su respaldo al ideal socialista de la igualdad social para todos. El programa histórico del Frente prometía
"la revolución popular sandinista abolirá la odiosa discriminación que la mujer ha padecido con respecto al hombre" (y) "establecerá la igualdad económica, política y cultural mujer y el hombre". Este compromiso se consagró una década dentro del Estatuto Fundamental, la Constitución embrionaria que proclamaba la igualdad incondicional de todos los nicaragüenses sin distinraza, nacionalidad, credo sexo. Pero fue más allá al agregar que es obligación del estado "remover por todos los medios su alcance los obstáculos que impiden la igualdad...". Esto proveyó el contexto jurídico para las futuras medidas legislativas y políticas destinadas a garantizar algunas de las condiciones que permiten alcanzar esta igualdad.
La mayoría de los estados contemporáneos incluyen en sus constituciones o equivalentes alguna frase que se opone a la discriminación con base en la raza, el sexo o el credo. Los estados socialistas como Nicaragua se distinguen porque reconocen la especificidad de la opresión de la mujer y apoyan medidas que combinan la preocupacion por promover la igualdac con un deseo de eliminar algunos de los obstáculos que se oponen a su logro. Por lo tanto, se reconocen algunos intereses estratégicos de la mujer 1, en teoria, se admite que es precisc lacerlos avanzar como parte del prode transformación socialista. En lo esencial, el enfoque teórico y práctico del FSLN hacia la emancipación de la mujer tiene cierta semejanza con el que encontramos en países socialistas que adoptan la teoría marxista. Comparten un enfoque que vincula la oprecon la opresión de clase y la creencia de que mujer con la creación de una nueva sociedad socialista y con un desarrollo de la capacidad productiva económica. Mientras tanto, sin embargo, se pueden adoptar medidas para reducir las considerables desigualdades entre los sexos y emprender la tarea de "hacer la vida mas humana y mejorar la calidad y el contenido de las relaciones humanas".(14)
De conformidad con los puntos de vista oficiales y los documentos del partido, esto implica la implementación de los principios de las directrices clásicas socialistas para la emancipación de la mujer formuladas por los bolcheviques y ampliamente adoptadas desde tas(15). AMNLAE incorporó algunas de ellas en su programa oficial que prevé como principales objetivos: 1)la defensa de la revolución; 2)promover la superación política e ideológica de la mujer y hacer avanzar su participación social, política y económica en la revolución; 3)combatir las desigualdades legales e institucionales; 4)promover la superación cultural y técnica de la mujer así como su entrada a áreas de empleo tradicionalmente reservadas a los hombres, junto con la oposición a la discriminación en el empleo; 5)promover el respeto al trabajo doméstico y crear centros de desarrollo infantil para las mujeres trabajadoras, y 6) promover y estrechar los lazos de solidaridad internacional. El programa histórico del FSLN de 1969 también menciona especialmente la eliminación de la prostitución y de otras "lacras sociales", la ayuda a la madre trabajadora abandonada y la protección al niño ilegítimo Todos estos temas han sido contemplados posteriormente en leyes y políticas sociales. Existe también una preocupación oficial hacia una mayor libertad de opción de embarazo para las mujeres, por medio de una mayor disponibilidad de anticonceptivos y de no llevar a juicio a quienes han efectuado excepto en algunos casos
Aunque, de realizarse, estas metas solas no bastarían para lograr la emancipación completa de la mujer ya que se basan en una definición algo estre-
cha de los intereses de género, representan sin embargo ciertas preocupaciones estratégicas porque están dirigidas a eliminar algunas de las desigualdades fundamentales entre los sexos. No obstante, hasta ahora los avances han sido desiguales. Existe apoyo oficial para la realización de la totalidad del programa, pero sólo algunas directrices se han traducido en políticas y así con efectos limitados. Las oportunidades de empleo en el sector formal han aumentado ligeramente, pero siguen restringidas en número y alcance. La mayoría de las mujeres nicaragüenses siguen ganándose la vida a duras penas en la pequeña producción mercantil, como pequeñas comerciantes o empleadas domésticas, quedándose en el nivel inferior de la estructura de ingresos(17). La socialización de la atención para los niños y del trabajo doméstico sólo ha afectado 1984, 43 centros de desarrollo infantil podian absorber cerca de 4.000 niños y no se contemplaba una mayor expansión debido a las crecientes dificultades financieras causadas por la guerra de los "contras"(18). El embrión de ley de la familia, la Ley de Alimentos votada a finales de 1982, tendente a establecer una familia más democrática, igualitaria y mutuamente responsable, no se implementó ampliamente y discusiones temas que planteaba casi cesaron en 1983. Los mayores beneficios para las mujeres procedían de los programas de bienestar y de ciertas áreas de reformas legales. También sintieron el impacto del cambio en el ámbito de la movilización política donde desempeñaron un papel cada vez más activo. A pesar de estos avances, era evidente que la brecha entre las intenciones y las realizaciones era considerable.
Además de la explicación obvia de falta de tiempo, existen tres clases de explicaciones atención debida en cualquier evaluación de lo alcanzado. La primera se refiere a las limitaciones prácticas que restringieron la transformación social; la segunda tiene que ver con factores generales de tipo político, y la tercera naturaleza de las políticas mismas y la manera en que se formuló el compromiso de los sandinistas con la emancipación de la mujer. Al evaluar la posición de la mujer en la Nicaragua postrevolucionaria, hay que tomar todo esto en cuenta, ya que ayuda a explicar por que las iniciativas de política social de sandinistas tendentes a mejorar la
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MAXINE D. MOLYNEUX posición de la mujer han sido diluidas. y por qué ciertas ocasiones gobierno ha adoptado prioridades diferentes, a veces en contradicción con la meta de la emancipación de la mujer. El caso nicaragüense tiene también muchos paralelos con estas áreas de que enfrentan restricciones similares.
Las limitaciones prácticas a la actuación del estado
No es necesario discutir aquí los de la escasez material en una economía subdesarrollada, ni las militar. Se pueden encontrar en otros textos detalles del estado alarmante de la economía nicaragüense, de los dapos del eren de s desastres naturales, del efecto presiones ejercidas por los "contras" y Estados Unidos y del monto de la deuda externa. Lo más notable en todo esto ha sido el éxito del gobierno en proteger a la población contra los efectos de estas dificultades durante todo el año 1982 y gran parte de 1983. Sin embargo, los efectos combinados de la escasez material y de los esfuerzos desestabilizadores de fuerzas internas y externas limitaron los recursos disponibles. Con estos había que satisfacer los requerimientos militares del estado, invertir en programas económicos a argo plazo, responder a las necesidades de consumo a corto plazo y a la expectativa popular en cuanto a una de los servicios sociales. No es difícil ver cómo estos factores redujeron el alcance de los objetivos de planificación al canalizar los escasos recursos financieros y técnicos, así como el potencial humano, fuera de programas sociales hacia la defensa
By el desarrollo económico. Para 1985, cerca de la mitad del presupuesto nacional se dedicaba a la
Si estos dos factores, escasez y amenaza, explican las restricciones impuestas sobre los fondos disponibles para proyectos tales como la construcción de centros de desarrollo infantil, su dotación en personal y la ampliaempleo femenino, también explican en parte por qué la emancipación de la mujer, excepto dentro de una interpretación muy restringida de los términos, no se consideró como una prioridad
La oposición política
Aún en los casos en que existían los recursos, el gobierno tenía que enfrentar problemas de implementación bajo la forma de una oposición política a ciertas reformas propuestas. clara ilustración del truismo según el cual la adquisición del poder estatal no confiere a los gobiernos el poder absoluto -ya sea en la formulación o en la realización de políticasPare al enero miento reser
El derrocamiento Allende en 1973 fue una demostración dramática de la eterna amenaza una contrarrevolución y de la diversidad de sitios dentro del estado o de la sociedad civil a partir de los cuales ésta se puede organizar.
Los sandinistas estaban en una posición interna más fuerte que la del gobierno de la Unidad Popular en Chile aun cuando entrentaban una amenaza más determinada por parte de Estados Unidos y de sus aliados en la región. Desmantelaron el aparato represivo de Somoza y lo sustituyeron por sus promilitares y policíacas; también establecieron el control sobre numerosas instituciones del estado y del gobierno. En los cinco años que siguieron a la caída de Somoza, el gobierno revolucionario también logró consolidar su base de poder a través del establecimiento de las "organizaciones de masas", los comités de defensa popular, las milicias y el partido revolucionario, el FSLN. Además la oposición civil y militar era incapaz de ofrecer una alternativa creíble, en parte debido a sus lazos con Estados Unidos y con los somocistas.
A pesar de las ventajas estratégicas y políticas que obtuvieron los sandinistas a raíz de estas transformaciones del estado y de sus instituciones, éstas no lograron eliminar la oposición, cosa que tampoco ellos intentaron. El compromiso constitucional con los principios del pluralismo económico y político permitieron un espacio, restringido hasta 1984, a partir del cual las fuerzas de oposición pudieran operar. Hasta donde fue posible, el FSLN intentó mantener una amplia base de apoyo multiciasista, procuró ganarse un sector de la clase capitalista y en general buscó cómo mantener actitud de conciliación hacia sus opo-
nentes, a veces frente a considerables
Por lo tanto, la oposipuntos de vista y podia organizarse fin de proteger sus intereses, siempre que no pusieran en peligro la supervivencia general del gobierno o arriesgaran los intereses de la mayoría. Cuando consideraban amenazados, sandinistas intervenían. El estado de emergencia declarado en 1982 permitió al estado reducir de la oposición e imponer la censura sobre el principal periódico opositor, La Prensa. as normas internacionales, estas medifueron moderadas, sobre todo tomando en cuenta las condiciones de prevalecian 1983(19). Además, el gobierno levantó el estado de emergencia para permitir la preparación de las elecciones de finales de 1984 y alentó la participación de la oposición. Esto era inusitado dentro de la periferia socialista.
El compromiso de permitir la disensión, así como los partidos y la prensa de oposición, representa un importante orincipio de la democracia socialista. Demasiados países socialistas han interpretado el socialismo como la simple socialización de la economía y han omitido llevar a cabo la otra parte de la ecuación: la democratización del poder político. En esto, los sandinistas por lo menos realizaron un intento más
Sin embargo, ocurre con la mayoría de los comprohabía un precio: mantener el "pluralismo" y el apoyo -o por lo menos la neutralidad- frente a la clase capitalista impuso ciertos límites a la capacidad de transformación del estado en ciertas áreas. Esto quedó especialmente claro en el caso del programa gubernamental para mejorar la situación
El mantenimiento de un sector privado significativo 60% del comercio, 76% de la agricultura) y la concesión de un cierto grado de autonomía a este sector permitieron las pequeñas empresas no sindicalizadas, evadir la legislación destinada proteger y mejorar las condiciones laborales de las mujeres, así como seguir con políticas laborales discrimina-* torias. También fue el caso de este gran empleador de mujeres, el sector de los servicios. Pero una forma aún más difícil de oposición a las políticas gubernamentales, y que ofreció la más tuerte resistencia a las políticas sandinistas, era el ala conservadora de la iglesia católica. Su presencia institucio-
66
MAXINE D. MOLYNEUX «LOs sandinistas se verán limitados por la influencia conservadora de la Iglesia católica y por la base social relativamente pequeña que respalda al feminismo» nal extensiva, sus formas de organizasu acceso a los medios de comunicación (tiene su propia emisora radial), y su base dentro de un sector sustancial de la población, la convirtieron en un formidable oponente. En las áreas directamente interesadas en las mujeres tuvo un considerable impacto como freno de las reformas. El clero conservador se opuso activamente a las reformas de la educación y de la familia; insistía en la interdicción de trabajar el fin de semana (lo que difimucho la realización de los planes de trabajo voluntario); se opuso al servicio militar para las mujeres y abogó con mucho entusiasmo por la vida familiar tradicional y la división del trabajo que la caracteriza(20). El ala conservadora de la Iglesia católica se opuso a la reforma del divorcio y presionó por la adhesión a la encíclica papal que declara como un pecado el uso de métodos "no naturales" control de la natalidad. Se opuso a la legalización del aborto, y forzó así a miles de mujeres a caer en manos de practicantes semiclandestinos(21). Este problema de una vigorosa oposición religiosa no es característico de los
La mayoría de ellos preventivamente ubican al clero y sus recursos bajo control estatal y desalientan las prácticas religiosas tradicionales. En casos extremos, en los periodos de estalinismo en Rusia Albania en los años setenta, se trató severamente a la religión. Aún hoy en día, la religión está virtualmente fuera de la ley en Albania. En esto, como en mostrado una considerable moderación.
embargo, lo que era un rasgo positivo de la revolución sandinista -su compromiso democrático- tuvo debilitar la capacidad gubernamental de llevarlas a cabo. Es por lo tanto erróneo imaginar que por el solo hecho de que un estado pueda tener un conjunto coherente de políticas y una ideología unificadora tiene la capacidad de ser completamente eficaz en términos de social. Debería quedar claro solución históricamente más sojuzgamiento de la oposición y el fortalecimiento del estado, es problemática, por no decir otra
Otro factor político muy diferente, éxito o el fracaso de las políticas gubernamentales, es el grado de apoyo o resistencia de la población. En lo que se refiere a los cambios en la posición de la mujer, los sandinistas se verán limitados por la influencia conservadora de la iglesia católica y por la base social relativamente pequeña que respalda al feminismo. No existía un historial de feminismo popular y militante en Nicaragua (por ejemplo, tal como lo hubo en una época en Argentina), por lo que los sandinistas tuvieron que luchar contra actitudes machistas profundamente arraigadas y una considerable hostilidad de gran parte de la población hacia la idea de la emanci-
Sin embargo, la guerra revolucionaria el contexto inicial para el debilitamiento de los estereotipos y convenciones tradicionales; y sobre esta base los sandinistas empezaron a construir el apoyo popular a las campañas de AMNLAE. Estas tendían al éxito allá donde se había dedicado suficiente tiempo a explicar los objetivos y aprender de las respuestas de las mujeres; es decir, a crear y reproducir un lazo orgánico entre la organización y la gente a quien estaba representando, un proceso que equivaldría, en el mejor de los casos, a sintetizar los aspectos prácticos y estratégicos de los intereses de la embargo, veremos en seguida que las campañas padecieron de un número de limitaciones familiares; entre ellas el hecho de que se dirigían principalmente a las mujeres y que no buscaban cambiar radicalmente las actitudes y el comportamiento de los hombres. A medida que iban creciendo las presiones de la guerra, AMNLAE fue abandonando los temas más feministas porque creía que alienarían el respaldo popular. Sin embargo, establecer hasta qué grado esto era un riesgo debido a la falta de una investicondiciones concretas, a fin de establelas reformas pro-
Aquí es donde cabe discutir el tercer factor que explica los logros limitados
alcanzados por los sandinistas respecto a la mujer.
El contenido de las políticas sandinistas
Se trata de su concepción del lugar que ocupa la emancipación de la mujer dentro del contexto global de sus prioridades. Está claro que el FSLN era capaz de llevar a cabo sólo aquellas partes del programa para la emancipación de la mujer que coincidian generales, gozaban apoyo popular y eran realizables sin levantar una fuerte oposición. Las políticas que brindaron cierto beneficio a las mujeres se llevaron a cabo principalmente porque cumplían con meta o metas más amplias, ya sea el bienestar social, el desarrollo, la igualdad social o la movilización política en defensa de la revolución. Esto es en realidad lo que los sandinistas entendían por la necesidad de ubicar la emancipación de la mujer dentro de la lucha global por la reforma social y, más tarde, por la supervivencia contra las presiones externas intensificadas.
Este tipo de apoyo -con reservas- a la emancipación de la mujer existe en la mayoría de los estados que han perseguido políticas de desarrollo socialistas. De hecho, las directrices que forman la base de su programa para la emancipación de la mujer (arriba discutidas) tienen todas metas universalizantes y particularizantes en que aquéllas justifican éstas. Por lo tanto la emancipación de la mujer no sólo depende de la realización de las metas más amplias, también se persigue en la medida en que contribuye a la realización de tales metas. Existe pues una unidad de propósitos entre las metas de la emancipación de la mujer y las metas desarrollistas y sociales de los estados
Los gobiernos revolucionarios tienden a ver la importancia de retormar la posición de la mujer en el primer periodo de transformación económica y en términos de su contribución al cumplimiento de por lo metas: extender la base del respaldoo político al gobierno, incrementar el tamaño o la calidad de la trabajo activa y ayudar a vincular con mayor firmeza a la familia con el proceso de reproducción social. La primera meta, extender o mantener la base de poder del estado, se persigue con la intención de atraerlas a las nuevas
66 organizaciones políticas tales como las de mujeres, la juventud, los sindicatos, el partido y las asociaciones de barrio. Se expresa frecuentemente el temor de
Use politizan, las mujeres podrían no cooperar con el proceso de transformación social. Las mujeres se consideran como potencialmente -y de conservadoras hombres en virtud de su lugar dentro de la división social del trabajo, fuera de la esfera de la producción. positivamente, son consideradas también como agentes decisivos del camrevolucionario. desafía las antiguas costumbres y privilegios dentro de la familia y tiene efectos importantes sobre la próxima generación a través de la influencia sus hijos. En Asia central soviética, en los años veinte, cuando no existía virtualmente ninguna clase obrera, los estrategas bolcheviques consideraban que se trataba de categoría social más oprimida. general, la movilización política de las mujeres supone ciertos intentos de persuadirlas de que el estado represus intereses así como preocupaciones más universales (nacionales, humanitarias, etcétera).(23)
La segunda manera en que se considera la movilización de las mujeres como parte necesaria de la estrategia global concierne más directamente a la economía. La educación de las mujeres y su participación en el empleo aumentan y mejoran la oferta disponible de la fuerza de trabajo necesaria para el éxito de cualquier programa de desarrollo. En la mayoría de los países subdesarrollados las mujeres forman un pequeño porcentaje de la población económicamente activa (generalmente menos del 20%) y mientras las cifras tienden a ocultar la verdadera magnitud de su participación (pues los registros destacan las actividades formales sobre las informales), el trabajo desempeñan muchas veces es gratis y subproductivo, confinado a familiares en talleres y en el campo, y sujeto a la autoridad de los parientes masculinos. Por lo tanto, las gubernamentales han insistido educación y de una reestructuración del empleo a fin de aprovechar mejor la capacidad laboral de la población femenina. Se apoyan teóricamente en el argumento de Engels sobre el efecto emancipador que la entrada en el mercado de trabajo tiene sobre la mujer.
La tercera meta busca cómo alinear más a la familia con los objetivos de la planificación y cómo colocarla en el centro de las iniciativas dirigidas a la reconstrucción Los gobiernos post-revolucionarios consideran que la mujer es pieza clave para vincular con más firmeza a la familia con las metas estatales, sean éstas de tipo económico o ideológico. Hay que reestructurar la familia pre-revolucionaria que sea más compatible con las metas los gobiernos revoluUna vez cumplido esto, se espera que la familia reformada funciocomo un importante agente de la socialización inculcando revolucionarios a la próxima generación. Se considera que la mujer desempeña un papel decisivo en am-
Aunque la mayoría de los estados socialistas comparten estas consideraciones, las circunstancias particulares de la transición en Nicaragua han determinado la relatividad del énfasis puesto en estos objetivos de política, y han modelado la capacidad del estado para implementarlos por las razones descritas más arriba. Por ejemplo, en Nicaragua no hay una escasez absoluta de fuerza de trabajo ni se está extendiendo fuertemente la producción. Por lo tanto, no existe todavia necesidad urgente de que las mujeres se incorporen al mercado laboral a pesar de cierta expansión en la demanda del sector publico.
En un principio se llamaba a las mujeres para que suministraran una cantidad considerable de trabajo voluntario como trabajadoras de la salud y maestras en las campañas populares (de salud en 1981 y de alfabetización en 1980). Pero, mientras la economía no dependía de un flujo masivo de fuerza de trabajo femenina, no existió un fuerte incentivo para aumentar el número de guarderías. Además, dado que la mayoría de las mujeres trabajaban en el sector informal, se suponía que un porcentaje sustancial de estos empleos era compatible con sus responsabilidades hogareñas. esperar que cambie esta actitud si hay una escalada significativa de las actividades militares que requiera que las mujeres llenen los puestos dejados vacantes por los hombres movilizados en las fuerzas armadas.(24)
el gobierno puso otras dos estrategias: la movilización política y la reforma legal. Las nuevas fortalecer la institución, promoviendo una mayor cohesión familiar y removiendo las desigualdades
que prevalecían entre géneros. El alto porcentaje de deserción masculina, migración y poligamia seriada tuvo como consecuencia que muchas mujeres quedaran como el único sostén de sus niños: el 34% de los hogares nicaragüenses (60% en Managua) tenían a una mujer como cabeza de familia. Este factor contribuyó directamente a la alta incidencia de la pobreza femeni-
De conformidad con la nueva Ley de Alimentos, todos los miembros adultos de una familia de hasta tres generaciones son legalmente responsables por el mantenimiento de la familia, lo que también supone la participación en las tareas del hogar. Además de cambios, se mejoraron las disposiciones de salud y seguridad para las mujeres trabajadoras, mientras que la nueva legislación preveía el derecho de las trabajadoras rurales a devengar
La fin de corregir situación prevaleciente en la que sólo se pagaba un salario familiar al hombre jefe de familia.(26)
En lo que se refiere a la movilización de las mujeres, había más mujeres movilizadas que en otro momento desde los meses que llevaron al triunfo. AMNLAE decía que tenía 85.000 miembros y las mujeres representaban el 22% de la membrecía del FSLN y más de un tercio, o sea,el 37% de su dirección(27). La participación de la mujer en las otras organizaciones de masas y en los órganos de la defensa popular también se extendió con la agudización de la crisis. Alrededor de la mitad de los miembros de los Comités de Detensa Sandinista (un tipo de asociación de barrios) eran mujeres, y representaban una proporción similar de las mili-
Estas fueron pues las áreas en las que se registraron los mayores avances en el logro de los objetivos de las políticas relativas a las mujeres como tal. Sin embargo, más mujeres se beneficiaron, y obtuvieron un beneficio mayor, de la realización de medidas destinadas a asegurar objetivos generales. El principal de ellos fue el bienestar.
No cabe dentro de los límites de este artículo analizar detalladamente el impacto de las políticas sociales sandinistas(28). En vez de ello, vamos a resumir brevemente algunas de las principales conclusiones relativas a los temas anteriormente planteados, mediante la consideración de los efectos de las reformas en términos de las tres
66 MAXINE D. MOLYNEUX «La mayoría de las nicaragüenses se ha beneficiado de las políticas gubernamentales de redistribución, aún cuando las estructuras fundamentales de la desigualdad entre sexos no se han desmantelado» categorías de intereses arriba defini-
Si desagregamos los "intereses de la mujer" y consideramos cómo les ha ido a las diferentes categorías de mujeres desde 1979, queda claro que la mayoría de las nicaragüenses se han beneficiado de las políticas gubernamentales de redistribución. Esto es así aún estructuras fundamentales de la desigualdad entre sexos no se han desmantelado. De acuerdo con el socialista del gobierno, políticas tenían como objetivo beneficiar a los sectores más pobres de la población y se centraron en satisfacer as necesidades básicas en materia de salud, vivienda, educación y alimentos subsidiados. En el corto lapso de cinco años, los sandinistas redujeron el porcentaje de analfabetismo de más de 50 a 13%, duplicaron el número de establecimientos educativos, aumentaron la matricula escolar, erradicaron ciertas entermedades mortales, proporcionaron a la población los servicios básicos de atención médica y lograron más en su programa de viviendas que Somoza durante todo el tiempo que estuvo en el poder (Walker, 1985). Además la reforma agraria condonó la deuda campesina y proporcionó a miles de trabajadores rurales empleos seguros en las granjas y cooperativas estatales o en sus propias parcelas(29). Estas políticas han tenido una importancia vital para ganar el respaldo de las mujeres pobres. Según las estadísticas oficiales, las mujeres forman más del 60% de los nicaragüenses más pobres; en la categoría más pobre de Managua (ingresos inferiores a 600 córdobas mensuales), había 354 mujeres por mujeres, en virtud de su posición de clase, quienes se han beneficiado directamente de los esfuerzos de redistribución de los sandinistas, al igual que sus contrapartes masculinos. Pero es obvio, por la misma razón, que todas las mujeres iban a beneficiarse de estos programas; aquellas cuyos intereses económicos han sido perjudicados por las políticas económicas sandinistas (importaciones, bienes lujo, etc.), y la mayoría de las mujeres de las clases privilegiadas han sufrido pérdidas financieras como cia de un alza de los impuestos.
Yes un hecho que, las mujeres pobres se beneficiaron de las decisiones sobre bienestar, fueron al mismo tiempo las más vulnerables a las restricciones económicas y especialmente a las escaseces de productos básicos(31). En términos de los intereses prácticos femeninos políticas de redistribución también tuvieron efectos de género y de clase. Debido a su lugar dentro de la división sexual del trabajo, las mujeres son desproporcionadamente de la atención a los niños y de la familiar; están particularmente interesadas en la vivienda y el abastecimiento de alimentos. No es de sorprender que las medidas políticas destinadas a mejorar la situación en estas áreas hayan provocado una respuesta positiva de las beneficiadas tal como ha sido comprobado por las investigaciones conocidas sobre la popularidad del gobierno. Muchas campañas lanzadas por la unión de mujeres AMNLAE buscaban cómo resolver algunos de los problemas prácticos que enfrentapor ejemplo, su programa de atención materno-infantil o su campaña de estímulo a las mujeres para conservar los recursos domésticos a fin de estirar el ingreso familiar y evitar así un incremento de las presiones sobre las demandas salariales o las escaseces(32). Este tipo de campaña reconoce entre otras cosas los intereses practicos de la mujer, pero el aceptar a división del trabajo y la subordinación de la mujer dentro de ella puede acarrear una negación de sus intereses estratégicos. Este es el problema de muchas organizaciones femeninas en
En lo que se refiere a los intereses estratégicos -la prueba ácida, por decirlo así, para saber si la emancipación de la mujer estaba incluida en el orden del día o no-, los progresos fueron modestos pero significativos. La reforma legal, sobre todo en el área de la familia, encaró el problema de las relaciones entre los sexos y del privilegio de los hombres, al intentar poner fin a
una situación en la que la mayoría de los hombres podían escapar a su responsabilidad por el bienestar de sus familias. Ahora tienen la obligación de hacer una contribución en efectivo, en especie o bajo forma de servicios. Esto también permitió politizar el tema del trabajo doméstico en las discusiones sobre la necesidad de compartirlo por igual entre todos los miembros de la familia. La reforma agraria alentó la participación y la dirección de la mujer en las cooperativas y dió a las mujeres trabajo asalariado y títulos de tierra. También se hizo | un esfuerzo para crear centros de atención infantil como Juarderías, escuelas preescolares, eto femeninos no sólo declarando ilegal la explotación de la mujer en los medios de comunicación, sino también promoviendo a ciertas mujeres a posiciones de responsabilidad y destacando importancia de las mujeres en las milicias y en los batallones de reserva(33). Hubo, finalmente, un estuerzo continuo para movilizar a las mujeres alrededor de sus propias necesidades por medio de organizaciones. Allí se igualmente ciertas cuestiones de intede manera esporádica y polémica. En estos aspectos, Nicaragua es un caso bastante países de la periferia síntesis, podemos ver que es dificil hablar de las revoluciones socialistas en términos de una concepción indiferenciada de los intereses de la mujer, y aún más difícil concluir que estos intereses no han sido representados en las políticas gubernamentales. La gestión sandinista con respecto a las mujeres es seguramente desigual, y es todavia demasiado temprano para sobre todo mientras enfrenta presiones políticas, económicas y militares
Sin embargo, está claro que los sandinistas han ido más lejos que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos (con excepción de Cuba) en reconocer los intereses estratégicos y prácticos de la mujer, y han llevado a cabo mejoras sustanciales en la vida desposeídas. AMNLAE declaró que su propiedad era la defensa de la revolución porque ésta facilitaría las condiciones necesarias para la realización de un programa de emancipación femenina, estaba, con ciertas reservas, en lo correcto
Sin embargo, estas reservas son importantes. Su significación trasciende la revolución sandinista y plantea la cuestión más amplia de la relación entre el
66 MAXINE D. MOLYNEUX «Las teorías feministas de la opresión sexual o la crítica de la familia o del poder masculino han tenido poco impacto sobre el pensamiento oficial y, de hecho, se suprimen a veces porque son demasiado radicales y demasiado amenazadoras para la solidaridad popular» socialismo y el feminismo. Se pueden plantear brevemente tres de estas reservas, comunes en los estados socia-
La primera concierne a lo que hemos llamado intereses estratégicos del género. A pesar de ser reconocidos en la teoría y el programa oficial para la emancipación de la mujer, siguen definiéndose de manera bastante estrecha, basan principalmente en criterios económicos. Las teorías feministas de la opresión sexual o la crítica de la familia o del poder masculino han tenido poco impacto sobre el pensamiento oficial y, de hecho, se suprimen a veces porque son demasiado radicales y demasiado amenazadoras para la solidaridad popular (34). Es necesario discutir más ampliamente y debatir acerca de estas cuestiones entre la gente y dentro de los órganos del poder político, a fin de que el tema de la emancipación de la mujer siga vivo y abierto, y no se entierre en una doctrina oficial.
El segundo tema se refiere a la relación establecida por los planificadores entre la meta de la emancipación de la mujer y otras metas prioritarias, tales el desarrollo económico. No es la vinculación misma lo que constituye el problema; principios como la igualdad social y la emancipación de la mujer sólo pueden realizarse bajo determinadas condiciones de existencia, así que no necesariamente debe uno preocuparse demasiado por esta vinculacion entre el programa de la emancipación de la mujer y los objetivos más amplios, porque éstos pueden constituir las precondiciones para la realización de los principios. La cuestión recae más bien sobre la naturaleza vinculación: ¿están los intereses del género simplemente articulados en una estrategia más amplia de desarrollo económico (por ejemplo) o estan irremediablemente En el primer caso sería de esperar que irreductibilidad y especificidad de los intereses del género y que su realización necesita más de lo previsto generalmente de la persecución de los objetivos más
Entonces, en caso de que no sea posible realizar un programa completo para la emancipación de la mujer, esto puede ser explicado y debatido. Este objetivo puede permanecer en el orden del día a la vez que se realizan todos los esfuerzos para lograrlo dentro de las limitaciones existentes. En el
Yes probable que niegue la especificidad de los intereses del género, que se minimice su importancia global. Los temas se reducen a trivialidades o se entierran, el programa de emancipación de la mujer se sigue concibiendo en términos de su funcionalidad para lograr las metas mas amplias del estado. Es imposible decir cómo se resolverán estos temas en Nicaragua a largo plazo. Y esto plantea el tercer problema, el de las garantías políticas. Pues si sólo se van a realizar los intereses del género dentro del contexto de consideraciones mas amplias, es esencial proveer a las instituciones encargadas de su representación los medios para evitar que las acciones en defensa de tales intereses sean subsumidas o pospuestas completa e indefinidamente. En otras palabras, no se puede resolver la cuestión de los intereses del género y sus medios de representación si no discute la forma de estado apropiada para la transición hacia el socialismo; por lo tanto, no es sólo una cuestión de qué intereses representa el estado, sino de cómo los representa.
NOTAS
(1). Este artículo se basa en una investigación realizada en Nicaragua con la ayuda de la Fundación Nuffield. Forma parte de una investigación en curso sobre políticas estatales, la mujer y la familia en las sociedades post-revolucionarias. Nuestro agradecimiento a los lectores de una versión anterior de este texto, especialmente a Ted Benton, Hermione Harris y Azar Tabari. Aquella versión se publicó en Feminist Studies, verano de 1985 y una versión abrevia-
da salió en Critical Social Policy, Londres, núm. 10, verano de 1984. (2). Se utiliza el término fines de brevedad. En relación con la mayoria de estos estados, se necesita reserva siguiendo las líneas sugeridas por Rudolf Bahro ('socialismo real") razones expresadas en su libro The alternative in Eastern Europe. Otros no han alcanzado el nivel de socialización económica para poder ser incluïdos en esta categoría. (3). A este respecto véase, por ejemplo, actitudes de diversas mujeres en el libro de entrevistas de C. K. Liden, Moscow women, (4). Citado en C. Mackinnon, method and the state: an agenda for theory", Signs, primavera de 1982. Para una discusión sobre la gestión de los esta-
"Women and work: emancipation at a dead end", en A. Hegedus, humanisation Busby, Londres, 1976 y J. Stacey, University of California Press, 1983. (5). Esta posición es una extrapolación lógica de sus premisas y se expresa frecuentemente en reuniones y discusiones del movimiento de liberación Sin embargo, que yo sepa, no existe ninguna elaboración teórica escrita en esa línea. (6). Existen diferentes definiciones del patriarcado, pero la mayoría de ellas concuerdan en que describe una relación de poder que existe entre los sexos, éjercida por los las mujeres e institucionalizada dentro de varias relaciones y prácticas sociales entre las cuales se pueden citar la ley, la familia y la educación. acepción del término "interés", una acción colectiva en términos de alguna propiedad intrinseca de los actores y/o las relaciones dentro de las cuales se inscriben.
instancia se explica la lucha clases como un efecto de las relaciones de concepto descansa en suposiciones esencialistas y que ofrece una versión inadecuada de la acción social. Para una crítica de véase E.Benton, power, and objetive interests", en K.Graham (comp.), New perspectives in political philo"Power, interests and the outcome of strug-
Sociology, vol. 16 (4), 1982. (8). Zillah Eisenstein, editora de Capitalist patriarchy ha producido una versión sofisticada del argumento según el cual las mujeres constituyen una "clase sexual" y además consideran los temas del género como prioritarios. Véase "Women as a sexual class", preparado para una conferencia del centenario de Marx, Canadá, marzo de 1983.
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MAXINE D. MOLYNEUX
(9).
trarse precisamente en tienen
"socialista" con lista alguna sólo ejemplo.
discutirá más a fondo en un próximo articulas lo.
por
(10).
"Female consciousness and collective action:
the case of Barcelona primavera de men in revolution 1789-1796", Past and Prelas sent, núm. 53, 1971.
expresadas
Hansson y
Pantheon, 1983.
(11). Esta es la posición de algunos grupos feministas radicales en Europa.
(12). Una de las mejores descripciones de nistración Reagan
"Endaame"
3, mayo/junio de 1984.
(13). Este discurso fue pronunciado motivo del quinto
Barricada lo publicó
1982.
(14). Discurso de T.Borge, op.cit.
dentro
(15). Estos fueron formulados en el Congrede la mujer.
trabajo doméstico y la atención a los niños;
proveer la igualdad juridica y protección para las madres y la familia, y la movilización de las mujeres en la actividad política y la administración pública juzgado un caso, do de gran negligencia.
(17). Aproximadamente el 20% de las mujeagricultura; los porcentajes para los cios personales y las actividades de mercaal., Sweet ramparts, 1983.
(18). Cifras de la Oficina de la Mujer,
AMNLAE con el FSLN.
(19). Los partidarios del punto de vista de la
Blanca
Casa que como un pais democracias liberales occidentales suspendieron ciertas libertades civiles y los procedimientos democráticos normales do las elecciones- en tiempo de guerra.
(20). Grandes amargura la con motivo con
Estado en 1983 de exceptuarlas. AMNLAE llevó a cabo una campaña popular para
El debate teórico y politico debe cenestos temas que una significación
Esta cuestión
Véase por ejemplo Temma Kaplan, un
1910-1918", Signs, vocados
1982; y Olwen Hutton, la política de desestabilización de la admide sus intentos de sandinistas aparecen
NACLA, vol XViII, num.
aniversario de AMNLAE.
el 4 de octubre de nación.
so del Comintern de 1921 y subrayaba seis guerra al trabajo asalariado; socializar el trevista
(16). En los tres primeros años sólo se ha el de un "abortero" acusa-
Las mujeres sólo representan el 15,25% de la fuerza de trabajo del
Deighton et politicas actividades considera a Nicaragua véase,
"totalitario" olvidan que las
-incluyencantidades de mujeres estabre de 1981.
ban en favor del servicio militar y recibieron decisión del Consejo de revocar la decisión que desembocó en el derecho de las mujeres de prestar voluntariamente el servicio militar. (21). En 1981, un hospital de Managua admitía un promedio de doce mujeres por día a causa de abortos ilegales. El principal hospital materno-infantil registra de cuatro a cinco admisiones semanales de mujeres por aborto provocado. Según informes prensa de 1982, el número de abortos proestaba aumentando. Citado Deighton et al. 1983. (22). Para una discusión más completa de las políticas socialistas con respecto a las "Women's emancipation under socialism: a model mor the third worl?" en World Development, vol.9, núm 9/10, 1981. También fue publicado en Monthly Review, julio de 1982 y en M.León (comp), Sociedad, subordinación y feminismo,
"Las mujeres en los estados socialistas actuales", NDLT). montraste entre esto y el llamado de muchos movimientos nacionalistas por el sacrificio de los intereses de la mujer (y los de otros grupos oprimidos) en interés de la (24). Esto es ya evidente en la agricultura. En algunas regiones más afectadas por la
(Matagalpa, Jinotega) donde hay muchos hombres en el servicio militar, las mujeres representaban casi el 40% de la fuerza de trabajo en tebrero de 1984. (Endel autor con Magda Enríquez, miembro de la dirección nacional de AMNLAE, marzo de 1984). (25). Datos provenientees de cifras suministradas por la Oficina de la Mujer y el Ministerio de Planificación. (26). Estas disposiciones estaban contenidas en los Decretos 573 y 583. (27). Oficina de la Mujer, 1984. (28). Para un relato más completo de las T.Walker (comp.), Nicaragua five years on, New York, Praeger, 1985, y para sus políticas con respecto a la mujer, véase mi articulo sobre el tema en el mismo volúmen. (29). Para una discusión sobre la reforma sus efectos sobre las mujeres, "Cooperative Development and women's participation in Nicaragua's agrarian reform" en American Journal of Agrarian Economist, diciembre de 1983. (30). Datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, diciem(31). Los productos básicos fueron racionados y altamente subsidiados hasta 1983,
cuando se hizo cada vez más difícil en esta linea a causa de crecientes presiones económicas. (32). AMNLAE argumentaba que las implicaciones de la conservación de por las mujeres bajo un gobierno socialista son radicalmente diferentes de las implicaciones que supone el capitalismo porque los
66
MAXINE D. MOLYNEUX beneficiarios son caso, y los intereses privados en el segun-
(33). Aunque no hay mujeres en la junta de los recursos nueve miembros que constituye la dirección del FSLN, el vicepresidente del Consejo de
Estado era una mujer, muchas posiciones claves en el partido en pueblo, en el primer otras asumieron en la prensa el nivel regional. Después de 1979, tres mujeres ocuparon cargos ministeriales. (34). Esste argumento fue esgrimido por los miembros masculinos del Consejo de Estado para dejar de lado la nueva Ley de la Familia en el Consejo. Véase los informes nacional durante el mes de noviembre de 1982.