Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

1992: Leyenda dorada, leyenda negra

· Inprecor n.º 62, junio de 1988 · pp. 30-35 · 5.498 palabras

COMQVISTA

NOTAS

ATAGVAL DALGACYDAD

(1). Esta línea de interpretación histórica -con visibles traducciones en la política en las que hasta gente como Fraga se consideran de

"centro"- tiene una extensa representación por ejemplo en el cine histórico made in Hollywood, y entre nosotros sus resultados se han aplicado a la historia de la guerra civil donde

DECAXAMARCA EUSVT ROMOVSKO

-¡cómo nol- se han encontrado puntos extremos -la revolución y la contrarrevolución fascistas- y una línea intermedia compuesta por moderados de ambos lados.

(2). Será el Rey el principal protagonista de los actos que tendrán lugar en 1992. En sus diferentes alocuciones, su Majestad flexibiliza un cuadro que va desde el entusiasmo por la "hazaña" a sugerencias cara al futuro, con

España siempre como ombligo. Su mano se liberales -por tiende hacia las posiciones ejemplo, pide excusas por algunos excesos del pasado en Bolivia-, pero también sabe ser amable con las dictaduras, ya nadie se acuerda de cuando visitó Argentina bajo Videla. Esta magnanimidad seduce incluso a gente como Roa Bastos que hace su propia lectura de la "valentía" del personaje.

(3). Obviamente, aunque esta no sea otra historia, si que requiere por su extensión, otros trabajos. Valga lo dicho como una indicación de que, puestos a conmemorar, los "revisio-

1992: LEYENDA DORADA, nistas" de la historia hemos de tratar de que no se olviden por lo que ilustran sobre una época, sobre una tradición como la reaccio-

LEYENDA NEGRA naria española, sobre la intolerancia religiosa y el racismo, que existió, vaya que si existió.

(4). En uno de los días de la Hispanidad, en el de 1985, el embajador de Paraguay se per-

José Gutiérrez Alvarez mitió intervenir a continuación del Rey para denunciar las "paternalistas" campañas que se hacían por los Derechos Humanos en su país. Todas las dictaduras celebran con mag-

La primera pregunta -entre innumerables más- que quizás debanificiencia este día, también llamado de la

Raza, con las connotaciones siniestras que mos hacernos sobre esta magna superproducción sobre la "más esto tiene.

alta ocasión que conocieran los siglos"'

-el V° Centenario- sea, más que sobre la propia historia de estos cinco siglos, sobre sus

(5). El País (30.9.86). Tomemos nota que la

Leyenda Dorada es una reacción contra las razones de fondo más inmediatas. Por encima de los libros y de los críticas... Esto es un verdadero despropósiartículos de opinión se encuentra la esforzada preparación de la to. Nadie ignora que estas críticas fueron mi-

"celebración" en 1992, fecha en la que además gozaremos de unos noritarias y perseguidas durante siglos; toda-

Juegos Olímpicos en Barcelona. Los beneficios del momento ya vía muy recientemente el franquismo las prohibía, por ejemplo censurando películas que, están siendo motivo de dura competición, pero no son lo fundaaunque fuera tibiamente, presentaban un asmental. Hay lo que Julián Marías llamaría un "proyecto de España"

pecto diferente de la conquista. Un caso cécon el que se trata de restituir el espíritu de la hazaña, porque, lebre es el de un Cristóbal Colón que hizo

Hollywood con Fredic March que ahora se ha como dirá justamente Su Majestad, "lo podemos hacer porque ya estrenado, 130 años despuésl... en vídeo.

lo hicimos". La "gran aventura"" ahora pasa por los despachos y apunta hacia otro Eldorado, concretamente hacia la escalada del

"Todo el tiempo pasado" (El País,

(6).

Estado español dentro del ranking de las potencias imperialistas

.7.XI.85).

de segundo orden. Parar esta empresa sirven la historia y la lengua, así como un lugar privilegiado dentro de las "democracias"

(7). Marías fue, durante la dictadura de Videla, el intelectual más mimado por el régimen, occidentales -el modelo de la "transición sin traumas"-, y el paque le ofreció señalados programas en horapel idóneo de potencia "intermediaria" ante el coloso del Norte y rios punta en la televisión y una amplia cobertura en la prensa. Naturalmente, Marías no

Europa de cara a las crisis regionales o al tremebundo problema de abogó por el terror, ni falta que hacía. Su trala deuda. En todo esto, la historia es una más o menos elaborada vertía buenos bajo era mucho más limpio, continuación de la política. Una política centrista a la que corresconsejos sobre cómo ser un buen ciudadano ponde una historia centrista dentro de una muy extendida tradi-

/ cosas parecidas, y los milicos le aplaudían ción liberal(1), y frente a la cual no resultan las críticas viscerales

Varías también ha tomado posiciones políti cas integristas en casos como el del honor y poco ajustadas.

personal -en defensa de personajes del fran-

Si sigue valiendo la lucha por la verdad que es también la proquismo-, y en contra del aborto... Lo más eslongación de otra política, la política que piensa en América por la candaloso del periplo sudamericano de Marías es que nadie ha comentado nada en la necesidad constante de la acción esclarecedora y solidaria.

prensa, salvo alguna nota esporádica.

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Aunque, habitualmente, los portavoces oficiales del V° Centenario parecen haber optado por la prudencia diplomática, por el discurso en positivo (así, por ejemplo, el monarca llegará a decir que lo que está en juego es «sacar una efeméride solemne y petrificada de su estricto marco del pasado como una catapulta en clave de futuro»)(2), de manera que las propuestas más reivindicadoras

"gran aventura" (Juan Carlos) de la colonización no solivianten los ánimos, sobre todo en América Latina. Esta propuesta -que persiste en nuestros libros de enseñanza y en las historias oficiales y conformistas-, se desarrolla, con las contribuciones de escritores e historiadores de renombre, sobre la base de una cierta línea general en la que podemos encontrar dos principios importan-

1. La reducción de la conmemoración de 1492 al acto del "descubrimiento" o

, evitando siempre el lado oscuro. Deliberadamente se excluyen otros acontecimientos que tuvieron lugar en el mismo año y sobre cuya trascendencia no hay duda. Nos estamos refiriendo a lo que oficialmente se llama el "fin de la reconquista", o sea la derrota de los árabes en Granada, a la que seguirá su extinción religiosa y cultural; también a la ignominiosa expulsión de la importante e ilustrada minoria judia, y a la consiguiente puesta en escena de las primeras leyes racistas de las que tiene constancia la historia, sin olvidar la instauración del Santo Oficio que aterrorizó a la población durante siglos y que también tuvo su historia en "las Indias". Se trata de escamotear un difícil debate sobre el orígen del Estado "moderno" español, tan caro al nacional-catolicismo, y de evitar que su sombra se proyecte sobre la verdadera naturaleza de la "hazaña" española en América(3).

2. Una táctica ambivalente de defensa de la "Leyenda Dorada" de forma que las diferentes críticas parciales puedan quedar integradas, siempre que no cuestionan una premisa fundamental: el balance positivo de España como "Madre Patria" colonizadora.

Esta línea general concuerda tanto en su dimensión histórica como práctica con el nuevo centrismo, con el proyecto felipista de reforzar la presencia española en el continente con métodos diferentes a los tan desprestigiados de antaño. Su moderación permite jugar tanto con las líneas insurgentes como con las dictaduras reaccionarias(4). La historia está en el centro

Repasando lo que podemos llamar los trabajos sobre la historia más asequible, o sea los que se divulgan en los grandes diarios -en El País sobre todo-, escritos por las plumas más autorizadas -dicho esto tanto en el sentido de una obra consagrada como por su aceptación por el establishement-, podemos comprobar sin dificultad la proliferación de interpretaciones históricas centristas, que, se imponen como una escuela claramente dominante aunque haya que distinguir en su interior importantes matices. Dentro del grupo cabría integrar las actitudes o sensibilidades más de centro junto con las claramente derechistas (pertenecientes a las tendencias más liberales-conservadoras) y las más izquierdistas, éstas situadas por lo general entre los escritores latinoamericanos.

Un par de teóricos centristas en la línea de la diagonal entre los extremos son Ferrater Mora y el inevitable Fernando Savater. El primero discrepa de los «conocidos exabruptos relativos a la colonización española. Los españoles no se limitaron a descubrir un nuevo continente -y antes varias islas próximas al mismo-, sino que se dedicaron a expoliarlo». Esta crítica, dice el insigne filósofo liberal, puede «dar orígen a una posición estrictamente contraria consistente en arrojar grandes y espesas nubes de incienso sobre todo el proceso del descubrimiento», de manera que en vez «del tema España expoliadora aparece el tema España civilizadora sin reservas ni paliativos». La conclusión es que «sería una lástima que se desaprovechara la ocasión para poner de relieve que, como tantas veces ocurre, la verdad no anda por los extremos»(5). Mientras que para Ferrater la ecuanimidad empieza por reconocer la indudable complejidad de la historia, para Savater el quid se haya en la lejanía de ésta. Pero su esquema es el mismo, y «Tanto los entusiastas de la gesta realizada como los que alucinatoriamente se identifican con las víctimas comparten esta obnubilización. Y es que no hay propósito de enmienda histórico, sino sólo contra la historia: lo cual implica también resistencia a la caricia del futuro». En su noche de gatospardos, Savater considera que cada «cual obtiene su balance, y en unos arroja el saldo favorable del progreso, mientras los demás se atienen al debe del genocidio»(6). Se trata, por supuesto, de estar "más allá", en el Olimpo donde la historia se confunde con el yo exquisito y divino.

La diagonal se tuerce claramente hacia la derecha en los casos, bastante influyentes, de especialistas como Francisco Ayala, Carlos Seco Serrano y sobre todo, Julián Marías, posiblemente el intelectual español más reconocido en los medios reaccionarios de América Latina(7). Escribiendo en relación al elogiado libro de este último "España inteligible", Ayala trata de explicar lo que Marías llama el "proyecto histórico de España", tan mal comprendido por una Europa ya abierta a la modernidad en el siglo XVI. La historia de la conquista y colonización de América Latina estuvo marcada por el espíritu de la contrarreforma, por el talante maquiavélico - "El Príncipe" tuvo precisamente como referencia al rey Fernando-, sin embargo no era posible en aquel entonces ninguna política de Dios ni un gobierno de Cristo, como pretendía Quevedo, y la desconexión entre la religiosidad y la reali-

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NOTAS: (8). "Un proyecto vital anacrónico" (El País, 1.8.85). Con esta peculiar y siniestra versión de mal de muchos consuelo de tontos, no es de extrañar que Ayala, un viejo republicano de derechas, haya sido una de las firmas atlantistas con ocasión del pasado Referén(9). "Julián Marías contra el irresponsable revisionismo" (El País, 21.7.85). En una carta al director aparecida en el mismo diario (25.7.85), Federico Feber recuerda que las leyes de Indias comprendían también el hecho de que "los negros, de acuerdo con la complaciente Iglesia católica, no tenían alma, y podían entonces ser tratados como animales de carga (que siguen sin tenerla, a la espera de otra revisión teológica)... En cuanto a los indios criaturas de Dios por enchufe de Las Casas, jamás recobraron la dignidad perdida, salvo en sus sublevaciones. Y las oligarquias criollas, como buenas hijas del Imperio español, han continuado privándoles de casi todo, aunque no de la misa (10). El País, 13.X.85. Esta posición ha quedado patente en otras acciones de la administración, como sería el caso de una exposición sobre la colonización en la RFA, organizada por el Instituto Etnológico de Colonia, y que levantó las iras del embajador español que logró que se clausuraran lo que llamó unos paneles incendiarios". (11). Exceptuando quizás los artículos Eduardo Galeano y algún otro, pocas voces discrepantes se han podido escuchar. buen ejemplo del trato que se le da en los medios de comunicación lo podemos tener en el caso de las intervenciones de diputados indígenas en el parlamento boliviano, con ocasión de la visita de Juan Carlos I°. Entonces el presentador de TV, Eduardo Benito, dijo que estos habían denunciado «las presuntas matanzas» de los españoles durante «el descubrimiento». (12). "Las dos herencias" (ABC, 11.XI.85).

Sobre Las Casas baste recordar que su famoso Breviario (publicado por Fontamara) fue practicamente inencontrable hasta los años setenta, y que dentro de la historiografia españolista, incluida la liberal -un buen ejemplo lo tenemos en su biografía escrita por el muy insigne Menéndez Pidal-, aparece como un

"loco fanático".

(13). "La conquista reconquistada: Cortes, el príncipe que no fue" (El País, 24.XI.85).

En este esquema tan subyugante encontramos una vertiente pasiva e insuficiente. Bien está comprender "el destino" (la fuerza de las cosas), y lo demás, incluso no odiar al enemigo, aunque sí a las instituciones y valores que encarna, mucho mejor está lo otro. Pero hay que ir más allá: hay que luchar por los que sufren... contra el poder... y por la superación en el sueño y en las obras de aquellas utopías que ahora se admiran sin problemas porque aparecen como perdidas, damental, todavía están pendientes.

(14). Bastos cita al profesor mexicano Edmundo O'Gorman cuando dice: «Festéjense, pues, los aniversarios de la creencia de Co-:

lón en haber alcanzado regiones asiáticas el día 12 de octubre de 1492, ya como el descubrimiendo de América, ya como encuentro de dos mundos, ya como el día de la raza, ya, dad era abismal, pero los otros no fueron ni mejores ni muy diferentes... El arcaismo español, su incapacidad -por su medievalismo y su orgullo nobiliariopara aprovechar los beneficios de la coIonización hicieron que a finales del siglo XVII, la convirtieran, en expresión de Fenelón, en un cuerpo muerto. Con todo, siempre hubo una corriente ininterrumpida a favor de la modernidad que ha acabado imponiéndose ahora. Se trata por lo tanto de comprender España, y no de condenarla como una liberticida, y de ahí que el fuego de Ayala vaya con clara preferencia hacia la Leyenda Negra y hacia Fidel Castro: «..lo asombroso es, con todo, la tenaz perduración, siglo tras siglo, de esa leyenda negra que repite hasta la naúsea (no más lejos que ayer todavía, Fidel Castro soltaba sin rubor la retahila de las patochadas, necedades y sandeces sin rúbrica) un estereotipo sin mayor base efectiva que el que pudiera confeccionarse con sólo echar mano a cualquier otro catálogo de atrocidades espigado de la historia universal, desde las crónicas más añejas hasta las que cada día nos pone la televisión ante los

Una lectura todavía más vehemente de Marías es la de Seco Serrano que convierte el libro en un alegato «contra el irresponsable revisionismo» llegando a citar a Ricardo Levene para decir que «las Indias no eran colonias», o sea que ya no se trata siquiera de un colonialismo positivo, mientras que la Leyenda Negra es despachada por la vía del enconamiento y la envidia, y el ejemplo de las bondades españolas se toma, paradójicamente, de Bartolomé de las Casas cuyo testimonio es un «monumento ju-

Hay que decir que estas posiciones no son, ni mucho menos, reductos de la derecha. En una sonada intervención en la conmemoración del día de la Hispanidad, el 12 de octubre de 1985, el finado Tierno Galván apuntalaba un florido discurso del monarca, afirmando que había que rebatir «tres grandes prejuicios» sobre la presencia española en

América, a saber, el de la conquista, sobre el que dice que se impuso el «encuentro cultural»; el del racismo, que no existió, como lo demuestra el mestizaje;

el de la incapacidad de los españoles para las cuestiones prácticas que, proclama el antiguo alcalde de Madrid, fue

«una gran mentira»(10).

Un equilibrio difícil

Como era de esperar, dentro de este concierto de reafirmación nacional efectuada desde distintos ángulos para un mismo propósito de apología del proyecto de 1992 con todos sus acondicionantes, las voces más críticas tenían que venir desde la misma América Latina, aunque entre ellas prevalezcan las más atemperadas y las otras se desconozcan.(11)

El punto de encuentro entre este discurso centrista y el latinoamericano es el de la tendencia más disonante en el interior del proceso de colonización, en concreto la de Bartolomé de las Casas, que se hace extensible de otros ejemplos como representación de una mala conciencia y la emergencia del anticolonialismo en el seno mismo de los conquistadores. Para Uslar Pietri esta componente equilibra el saldo a favor de la actuación española. Así escribe: «...Hubo grandezas y delitos, inmensas destrucciones e inmensas creaciones, aparecieron descomunales hombres de presa, pero también incomparables servidores del espíritu, (por tanto) es una mutilación insostenible pretender reducir tamaño acontecimiento a las simplistas características de una leyenda negra o dorada». La herencia fue por lo tanto dispar, pero el énfasis se hace en lo positivo: «Junto a la asombrosa herencia material representada en lingotes de plata, en lenguas de encomiendas, en ciudades de piedra y en tráfico de productos y de hombres, hay una herencia moral no menos valiosa». Esta herencia se

"sin mucha arbitrariedad", en Las Casas y en fray Francisco de Vitoria, cuya resonancia parece crecer con el tiempo aunque en términos actuales

User perfectamente catalogada como "subversiva y marginal"(12). También Carlos Fuentes subraya la ambivalencia pero con otro contenido. No diluye en la abstracción o las lejanas comparaciones la extrema brutalidad del conquistador, un precedente además de "la brutalidad de las oligarquías", pero ve la otra cara de esta moneda en las crónicas de Bernardo Díaz del Castillo, en su fascinación por la civilización que ve caer bajo los pies de los españoles También en su caso los pesos y medidas parecen mantener un equilibrio, y viene a decir que junto a la barbarie de la soldadesca ambiciosa -el legado de "El Príncipe"- viajó también la otra faceta del Renacimiento, el humanismo triunfante, las voces de Moro, Erasmo; voces que la Inquisición no tardó en acallar. La propuesta de Fuentes va en esta misma tradición que se remonta a Homero y que reactualiza Simone Weill y que resume así: « 1.Nada está a salvo del destino; 2.No admiremos nunca el poder; 3.No odiemos al enemigo; 4.No despreciemos nunca los que su-

El tono de la pluma se radicaliza ostensiblemente en Augusto Roa Bastos que sitúa -para excusarlo- el discurso de Fidel en el cuadro de la amenaza norteamericana. El autor de "Yo, el Supremo", recoge las críticas a la teoría del

"descubrimiento" y las del "encuentro"(14), y trata de encontrar entre la visión de los vencidos y la visión de los vencedores, una "nueva perspectiva",

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SOUD TEO de forma que «la transformación del enfoque tradicional reequilibra la concepción de la historia en la práctica de relaciones más justas entre nuestros países, cualesquiera que sean sus niveles de desarrollo material y cultural». Dentro de un balance sumamente crítico de lo que define como «el alucinante laberinto» de la historia, Bastos cita a Roberto Fernández Retamar para afirmar que «los crímenes existieron, sí, y fueron monstruosos», pero, sigue citando, «vistos desde la perspectiva de los siglos transcurridos desde entonces, no más monstruosos que los cometidos por las metrópolis occidentales que sucedieron con entusiasmo a España en esta pavorosa tarea y sembraron la muerte y la desolación en todos los continentes... Las conquistas realizadas por tales países tamdestrucciones; de lo que carecieron fue de hombres como Las Casas».

Para Bastos no «es verosímil que ningún espíritu, por más cerriles que sean sus inclinaciones, vaya a celebrar los crímenes y destrucciones cometidos, las muchas sombras y los grandes sufrimientos que la obnubilación en marcha de la historia haya abatido sobre la tierra americana a lo largo de los siglos». Su enfoque tiene un claro sesgo positivo. La historia se ha hecho sobre la base de un descomunal desconocimiento y a través de la «plural amalgama de razas, de culturas, de motivaciones e intereses, escindida en otro tiempo en el eurocentrismo dominante y el etnocentrismo dominado», pero ahora se trata - y

-ANIVERSARIO

CARPIAN DO XENOCIDIO

Men su favor a Luis Yañez- de «un nuevo descubrimiento», más precisade un «replanteamiento» de la historia, lo que «aportará un mayor y un más profundo conocimiento mutuo, liberado de prejuicios, confusiones y malentendidos ahistóricos y acríticos por ambas partes». Esto es bastante posible en una situación mundial determinada por el «equilibrio del terror» y en la que «nadie ignora en América Latina la neta adhesión, traducida en actos, de la España democrática al movimiento internacional que trabaja a favor de Nicaragua y de Cuba; que se opone a la intervención militar de Estados Unidos en el resto de América Central; que se opone igualmente a la dominación económica imperialista en toda América LatiEntre el error y el horror

Resumiendo: presuntos o ciertos, los crímenes de los españoles no fueron -en el peor de los casos- mayores o peores que los cometidos por otros imperialismos de ayer u hoy, y, a diferencia de estos, tuvo un componente de denuncia humanitaria.

Por ello hay que considerar la Leyenda Negra -tomada del testimonio de Las Casas- como un reflejo de «la mala fe» de «los enemigos de España» (Uslar Pietri), y su utilización «evoca los métodos sombríos de la Inquisición, pero al revés; es decir una forma de desquite contra los traumas que sembró la sacrosanta

COLECTIVO

PACISTA-

DO VAL MINOR

C.N.O.P.

institución del terrorismo teocrático» (Roa Bastos). Su línea de argumentación «consiste en que, partiendo de un punto concreto -supongamos que cierto-, extiende su condenación y su descalificación a todo el país a lo largo de toda su historia» (Marías).

"Supongamos que cierto". Hay algunos datos. En 1492, habría unos quince millones de nativos en los territorios que serían anexionados -expropiados- por la Corona española mediante métodos incalificables, aunque la mayoría de los historiadores vaticinan cifras mucho más altas. Un siglo o un siglo y medio más tarde alcanzarían un mínimo difícil de establecer, pero en todo caso inferior a los ocho millones(16). Un caso ejemplar lo encontramos en Cuba donde en el momento de iniciar la conquista no quedaba ni un sólo indio, solamente estaban ya los blancos, los mestizos y los negros. El hecho de que el principio de Las Casas - "Toda la gente son hombres"-, apareciera como verdaderamente descabellado y subversivo nos revela como estos cristianos habían convertido a sus semejantes en cosas -el instrumentum vocale de Varron- y todavía en 1870, cuando en Cuba se proclamó la Ley Moret que prohibía la esclavitud, se levantaron voces en las que se negaba que los negros tuvieran alma, atributo que tardó en concederse a los indios. La rentabilidad de la operación resultó, en términos económicos, bastante beneficiosa ya que hasta 1660 arribaron a la Casa de Contratación sevillana unas 180 toneladas de oro, un 20% más de

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DE

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NOTAS: en fin, como resulte de la consecuencia de aquella persuasión de Colón que se tenga a bien elegir para conmemorar la efeméride. Pero ante el caos de tanta posible diversidad, sería aconsejable que, así como en las iglesias cristianas sin especificar denominación se venera al mismo Dios con distintos rostros, se unan fraternalmente todas las naciones interesadas, y que cada una queme incienso en el altar de su devoción; pero quien tenga respeto al fuero de la verdad histórica sabrá que se festeja gato por liebre» (El nuevo descubrimiento (El País, 16,XI.85). (15). Art. cit. Está claro que Roa Bastos sobreestima claramente estos rasgos. bierno de Felipe González no ha sido ajeno a las diferentes campañas anticastristas -véase sino el Congreso de Intelectuales de Valencia-; en relación a Nicaragua ha mantenido notables dosis de ambigüedad, recibiendo a la "contra" y negando a los sandinistas ayuda económica y militar; oponiéndose muy tímidamente a la intervención militar USA -véase su reacción "positiva" en relación a la invasión de Granada-, y abogando por una "hegemonía positiva"; mientras que su oposición a la dominación económica es la de un competidor. (16). He aquí unos datos demográficos corespondientes a estudios recientes sobre la antigua población americana efectuados de manera moderada, huyendo de cifras mucho más escandalosas pero escasamente verificadas: Indios "desaparecidos" año Continente americano 1492 70-80 millones

1650 3,5" (Fuente: Darcy-Ribeiro) Zona minera del Potosí 1575-1585: 100.000 indios muertos (Fuente Joseph Conder)

México Central Imperio inca

1519 25,3 " 1530 8"

1548 6,3 1590 1,3"

1580 1,9" (Fuente: Nathan Wachtel)

1605 1,0" (Fuente: Sánchez Albornoz)

(17). Art.cit. La referencia es válida en cuanto a la utilización propagandística de una Leyenda Negra, la anticomunista vulgar, pero no como paralelo histórico porque, sin negar la hecatombe que significó el estalinismo, el hecho es que la URSS saltó del subdesarrollo a la vanguardia de las naciones y sirvió de apoyo y ejemplo para muchas revoluciones.

(18). También en este caso la historia tradicionalista resulta groseramente deformante.

Menéndez Pelayo llegó a decir que las víctimas de la Inquisición no fueron mucho mayores que las ocasionadas por una revuelta callejera. Sobran comentarios.

(19). Un repaso de la historia de la intamia universal -por ejemplo la del exterminio del indio norteamericano o la de las diversas formas de esclavitud impuestas por los blancos en Sudáfrica-, nos demuestran que siempre existieron "ovejas negras" del tipo de Las Casas. Por lo tanto, siempre existió una excepción que confirmaba la regla y decir lo contrario denota que el chovinismo español también se implantó en América Latina.

lo que existía en el mundo "civilizado", sin contar con la plata que ascendió a casi 100 veces dicha cantidad. Una suma muy superior a toda la deuda externa actual del continente y que da de pleno con el carácter expoliador de la conquista. En el orden cultural fue una "gran catástrofe de recuerdos", de manera que para poder estudiar actualmente la cultura precolombina los estudiosos deben de saber necesariamente inglés ya que apenas si existen aportaciones en castellano.

En la Leyenda Negra hay por lo tanto algo más que un punto concreto de argumentación, apunta coherentemente hacia todo el significado de la conquista, y parte además del testimonio más valorado ahora por los autores reseñados: el tan citado de Bartolomé de Las Casas. Que la Leyenda Negra pasara a ser un medio deformante en manos de los propagandistas de otras potencias imperialistas, es evidente. Este es un argumento pertinente a condición que se establezca con rigor. Se emplea actualmente en Alemania para defender un "revisionismo" que diluya todo el hierro de la actuación nazi, y se ha empleado en relación al Vietnam o en el caso de la dictadura militar en Argentina. Se puede aplicar perfectamente a la propaganda norteamericana sobre los "Derechos Hu-

, y Julián Marías lo ha hecho... para excusar a los militares del Cono

Sur. O sea que el hecho de que otras potencias sean merecedoras de una Leyenda Negra propia, incluso más negra si cabe, esto no disminuye en un ápice la responsabilidad española.

Obviamente, es una aberración medir toda la historia ulterior de España con el paradigma de la Leyenda Negra, y en este sentido resulta pertinente el ejemplo de Francisco Ayala sobre la URSS(17). Hay en ello muchos intereses propagandísticos y mucho reduccionismo histórico, pero este desentoque no debe de ocultarnos una realidad. Dentro de la diferencia española que Marías nos quiere explicar como objetivamente inevitable, y en resumidas cuentas, como algo que no fue ni mejor ni peor que en otros sitios, hay una atraso tanto en las conquistas políticas como en las sociales y humanas: hay una tradición oscurantista y reaccionaria que prevalece durante siglos que une en los extremos del tiempo la Inquisición(18) y el franquismo.

Esta tradición no ha sido denunciada solamente por los "antiespañoles" extranjero, lo ha sido, y a veces en términos mucho más vehementes, por nuestros propios escritores desde la picaresca hasta Valle-Inclán, y por supuesto, por los elementos que representaron la conciencia crítica del país. Conciencia que ahora se quiere adormecer.

Los costes humanos y sociales no fueron sólo en las Américas. Pierre Vilar -entre otros- ha estudiado rigurosamente cómo el Imperio fue, paradójicamente, el canto del cisne del feudalismo hispano. El "descubrimiento" no benefició al pueblo, y ya en tiempos de la "picaresca" se pudo hablar de "imperio del

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hambre". Mientras que por un lado, el poderoso desarrollo del comercio interior y mundial vencía progresivamente el aislamiento provinciano y el particularismo, la monarquía se convertía en la centralizadora del capital comercial y en la vertebración de una "nación" que fue imponiendo contra las tendencias democráticas y nacionales en el centro -los comuneros- y la periferia -hermandiños gallegos, germanias valencianas, en Cataluña en 1711...-. Pero si bien el "descubrimiento" significó un fortalecimiento económico, a la larga se volvió contra España. Las grandes vías comerciales se desviaron de las naciones conquistadoras -España y Portugal-, y siguieron un camino hacia la Holanda enriquecida y desgajada de España, y más tarde hacia Inglaterra que había revolucionado su política exterior con la Ley de Navegación, uno de los principales productos de la revolución puritana encabezada por Cromwell. La Contrarreforma fue la consolidación ideológica de la hegemonía de unas viejas castas anticuadas e ineficientes en el ámbito de la organización económica y social, que se mantuvo mediante el terror teocrático durante siglos en un proceso que Marx llamó «la putrefacción lenta y sin gloria».

Este proceso actuó como un muro de contención frente a los nuevos vientos de la llustración, y se mantuvo con la suficiente fuerza como para imponer un "pacto histórico" a la burguesía liberal durante el agitado siglo XIX, sobre todo en su última fase, cuando esta burguesía comenzó a temer más al fantasma de la revolución proletaria que al despotismo de los "tradicionalistas" que, cada vez más carente de apoyo social, fueron creando un potente ejército como garante de su dominación.

Por todo ello, aparte del exterminio de los nativos y del expolio de sus materias primas, España endosó a América Latina la decrepitud de sus normas sociales y políticas, la manzana podrida del militarismo y de los pronunciamientos. La desorganización política española se tradujo también en la creación de 18 naciones diferenciadas y enfrentadas, o sea un factor de gran debilitamiento que contrasta con el poder unificador e industrial del legado británico en el Norte, donde igualmente los nativos conocieron los desastres provocados por la prepotencia de los blancos, y las consecuencias del espíritu depredador inherente al capitalismo (19). Revisiones y replanteamientos

La revisión histórica es por ende, una exigencia moral, humana y política inexcusable, tanto por respeto a las víctimas del pasado como por honestidad con las del presente. Esta revisión va en contra de los intentos de reforma en la continuidad, del neocolonialismo más o menos ilustrado con que se afronta ahora un aniversario que hay que animar desde el replanteamiento.

Es bastante difícil llevar esta concepción desde unas instancias oficiales que tienen unos objetivos muy claros y unos métodos en los que -exceptuando algunas actividades, sobre todo en el ámbito del documental y del cine- priman lo comercial (camisetas de "descubridor" reconstrucción de las carabelas, satélite para implicar a los norteamericanos que preparan su propia fiesta, etc), mientras que sigue sin escucharse la voz de los naturales que, «sometidos al régimen de Encomienda, inermes y degradados en su cultura ancestral, en su dignidad humana, quedaron así abatidos por tres fuegos simultáneos y convergentes: los encomenderos peninsulares, los inquisievangelizadores y los propios mestizos» (Roa Bastos).

Y todo esto no es mera historia, forma parte de unas condiciones sociales y políticas que sólo se pueden definir como muy dramáticas. Hay una continuidad entre el ayer y el presente determinado por una economía subdesarrollada y carcomida por la deuda externa, por la existencia de polos sociales extremos e inadmisibles, por la hegemonía de una oligarquía dependiente y brutal, sumisa a unos cuerpos militares que se reafirmaron recientemente -bajo la égida del patrón yanqui- en la siniestra Doctrina de la Seguridad Nacional, y cuyas concreciones en Argentina, Uruguay y Brasil han cubierto de nuevas y dantescas páginas la ya extensa historia de la infamia universal. Estos ejércitos actúan como instrumentos directos todavía en Chile, y como indirectos en los otros países, garantizando que el capitalismo más salvaje está fuera de cualquier consideración, y que el socialismo es totalmente imposible. Decir lo contrario equivale a ser «un suicida irresponsable» (Ludolfo Paramio en El Socialista)...

Para nosotros todo esto nos deja muy dudosos sobre las posibilidades de trabajar en el cuadro de las instituciones patrocinadoras, y nos obliga desde ahora a redoblar los esfuerzos por levantar el debate abierto y por horizontalizarlo, de manera que se pueda decir esa verdad que se puede reconocer pero que se subvalora o se oculta, y de forma en que puedan hablar los pueblos, en primer lugar los que más tienen que decir. No se trata de esperar los años próximos, lo que podamos decir en la víspera inmediata o en 1992 dependerá en buena medida de lo que hayamos avanzado desde ahora. Al hacerlo no tenemos necesidad alguna de caer en el simplismo o la visceralidad, no debemos de confundir Hernán Cortés con Custer o al Cardenal Cisneros con Kissinger, podemos comprender siempre que los hechos definitorios y concluyentes estén presen-

Y hemos de demostrar con vigor que en los casos de los grandes cataclismos sociales e históricos, la cuentra, en lo fundamental, en un extremo. El extremo con el que se argumenta, se comprende, se legitima o se san'tifica la revolución.