La situación económica a principios de 1988
La economía capitalista había conocido una mini-recesión en el primer semestre de 1986(1). Entre los principales países imperialistas, sólo Gran Bretaña había escapado a esta recesión, pero la producción de la industria manufacturera se limitaba a mantenerse. Esta mini-recesión, Sin embargo, no se agravó. El año 1986 terminó con una recuperación de la producción que se ha prolongado durante todo el año 1987, aunque sea a un ritmo lento y vacilante y con numerosas interrupciones. Esto se deduce de las cifras del cuadro | sobre la evolución de la producción industrial en 1987. Hay que señalar, sin embargo, que estas cifras encubren una realidad concreta muy diversificada. No ha si-
CUADRO 1 Producción industrial a fines de 1987
Men relación a fin de 1986 Canadá + 8,8%(a) Francia + 4,0%(a) RFA + 2,0% (b) Italia + 3,6%(c) Japón + 8,6% (b) España + 8,9%(a) Gran Bretaña + 4,9% (b) EEUU + 5,1% (b) (a): de noviembre a noviembre (b): de diciembre a diciembre (c): de octubre a octubre Fuentes: The Economist del 6 de febrero de 1988 y del 20 de febrero de 1988
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ERNEST MANDEL do fácil salir de la mini-recesión y ello no se ha hecho de manera uniforme. Esta se ha prolongado en Japón durante todo 1986 y comienzos de 1987 (de ahí el elevado porcentaje de creciindustrial ha disminuido durante tres trimestres de cada cinco en 1985-87 en Francia y Canadá (Inter-
Conditions, octubre 1987. Federal Reserve Bank of St. Louis). En la RFA, la mini-recesión se ha manifestado de nuevo en el último trimestre de 1986. En enero de situaba en un -3% en relación a enero de 1986. Los EEUU han conocido una caída del 1% de la producción en el mismo momento. Ha sido la continuación de la política ultrakeynesiana de la administración Reagan, es decir, el enorme déficit presupuestario de los EEUU, lo que ha parado la minirecesión de 1986.
Este continúa atrayendo hacia el mercado interior americano masas crecientes de mercancías provenientes de Japón, RFA, Corea Taiwan, Brasil y, en menor medida, de los otros países imperialistas de Europa. De ahí el elevado déficit de la baamericana, que, vez de reabsorverse, se ha mantenido, si no acentuado, a lo largo de 198/; de ahí el declive del dólar, que se ha acentuado a lo largo del mismo año, y la "huida ante el dólar" de los propietaimportantes capitales-dinero; de ahí la especulación desenfrenada en la Bolsa, con los valores inmobiliarios y las obras de arte(2).
El crash bursátil del 18 de octubre de 1987 marca el punto de inflexión de esta tendencia. Anuncia una recesión generalizada que será más grave por haber sido retardada.
Los antecedentes inmediatos del crash bursátil
Las causas inmediatas de crash bursátil residen en la propia amplitud de la especulación a lo largo de 1987, o, lo que viene a ser lo mismo, en la sobreabundancia de capitales-dinero que no se invierten en la esfera de la producción propiamente dicha. Esta masa enorme de capital ha constituido una demanda completamente desproporcionada para "valores reales" limitados, principalmente debido a la superabundancia relativa de las materias primas, que mantuvo su cotización muy baja y las ha eliminado en gran medida como objetos de especulación sostenida(3). Se ha seguido de ello un desequilibrio persistente entre la oferta y la demanda de los "valores-refugio" preferenciales de la especulación, y de ahí el ascenso vertiginoso de
En la Bolsa de Nueva York, el índice Dow Jones de las cotizaciones de las acciones industriales ha pasado de 800 a comienzos de 1984 a 2.400 a finales de marzo de 1987. En Londres, el índice de los valores industriales elaborado por el Financial Times ha saltado de 400 a finales de 1982 a 600 a fines de 1984, más de 800 a comienzos de 1986, más de 1.000 a fines de 1986 y más de 1.500 a fines de marzo de 1987. En el alza ha llevado la cotización media de las acciones del nivel 800 a co-
mienzos de 1984, al 1.000 a comienzos de 1986, 1.400 a fines de 1986 y 1.900 en marzo de 1987 (Sunday Times, 5-4-87). A pesar de una alerta y una caída a comienzos de 1987, el alza de las cotizaciones volvía alegremente los meses siguientes: jel Dow Jones sobrepasaba el nivel 2.700 en agosto de 1987!.
La demanda internacional de acciones americanas, y en menor medida japonesas e inglesas, ha jugado un papel nada despreciable en tal alza. Durante los dos primeros trimestres de 1987, las compras extranjeras de acciones americanas ha sobrepasado los 18.000 millones de dólares, de ellos 7.500 millones provi-
Japón, 4.000 millones de Gran Bretaña, 1.800 millones de Francia y cerca de 1.000 millones de América Latina (Financial Times, 21-10-87).
El volumen de las transacciones se dispara
En el Stock Exchange (Bolsa) de Londres, las medidas de "desreglamentación" de la señora Thatcher (el famoso "big bang") hacían triplicar el volumen de las transacciones de las acciones domésticas y las obligaciones (Le Monde, 20-10-87). No pudiendo seguir ese ritmo la emisión de nuevas acciones y oblilos precios se disparaban, conduciendo a rendimientos medios por acción ridículos: menos del 1,5% en la Bolsa de Tokyo, menos del 2,5% en la de Nueva York, lo que es aún más bajo que el nivel de Tokyo, en términos reales, dado el nivel de inflación más elevado en EE.UU. Una vez más, la rectificación era, en estas condiciones, inevi-
La especulación inmobiliaria desenfrenada que es visible en París, Londres, Nueva York o Los Angeles, lo es ante todo en Tokyo. En la víspera del crash bursátil, Le Monde señalaba que en el espacio de dos años, en los barrios tasados de Shinjuku en Tokyo, del metro cuadrado pasó de 170.000 a 425.000 FF, para fluctuar entre 600.000 y 1,25 millones de FF en Ginza: ¡más de un millón de francos por metro cuadrado!. Un apartamento de 120 metros se alquila entre 32.000 y 33.000 francos por mes. El 10% de los préstamos bancarios mercado inmobiliario (Le Monde 9-10-87; Japan Economic Journal, 10-10-87). El periódico belga Le Soir se-
62 ñalaba, el 8 de octubre de 1987, que en el campo el precio del metro cuadrado de arrozal es veinte veces superior al de
Dos factores estructurales inherentes al sector del capital bancario (incluyendo en él a los intermediarios financieros) han contribuido fuertemente a este ascenso febril.
En primer lugar, la extraordinaria ampliación del volumen de las transacciones financieras (4) ha conducido a una "desprofesionalización" relativa de numerosos cuadros bancarios, sobre la que hemos llamado la atención numerosas veces. Al mismo tiempo, la responsabilidad de los cuadros -principalmente de los traders (operadores. N. de R.) sobre los mercados de cambio- concierne a capitales de tal amplitud que los más famosos de ellos tienen ingresos
Christopher Heath, experto en acciones japonesas en Londres, se ha convertido en el hombre mejor pagado de toda Gran Bretaña: ganó 25 millones de francos franceses en 1986 como month Darling, de la banca ganó 10 millones de francos franceses el mismo año; Michel David Weill, de Lazard Frères, de Nueva York, cobró la bagatela de 450 millones de francos franceses como paga; Michael Milken, de la firma Drexel Burnham, 250 millones de
Que tales desequilibrios de empleo y retribución multiplican los riesgos de errores de apreciación, de faltas profesionales de bulto, de incompetencia acentuada, es algo evidente.
Causas profundas de la superabundancia de capitales-dinero
Además, el clima ideológico y moral (digamos mejor "amoral" e "inmoral")
"enriqueceos tan pronto como podais, a cualquier precio y sin tener en cuenta los medios" , que la ofensiva neoliberal conservadora había creado en los países capitalistas, ha animado a recurrir al fraude a gran escala. Los casos de los insiders (agentes financieros que utilizan información profesional reservada para obtener ganancias de forma fraudulenta. N. de R.), de los que el asunto Boesky fue el más significativo, lo han ilustrado perfectamente (5). El fraude estimula la especulación, que a su vez alimenta un recurso aún más pronunciado a los méfraudulentos, y aun claramente criminales (6). Si la especulación bursátil e inmobiliaria desenfrenada del año 1987 es ante todo el producto de la superabundancia de liquidez en el mundo capitalista, esta sobreabundancia proviene de una causa estructural más profunda: la sobreacumulación persistente de capitales "onda larga depresiva" que comenzó en 1974, o incluso a finales de los 60 comienzos de los 70.
Esta sobreacumulación significa que los nuevos capitales que se constituyen normalmente por las ganancias realizadas cada año no encuentran ya campos de inversión productivos suficientes para obtener la ganancia media, que sigue deprimida en relación a la que era durante la "onda larga expansiva" dente. Que estos capitales no se inviertan ya productivamente, alimenta la depresión económica (sobre todo el declive del empleo), que, a su vez, alimenta la sobreacumulación de capitales, su "liquidez" creciente (su mantenimiento en la esfera del capital-dinero o de capitales semiliquidos), y, con ello, la acu-
La causa fundamental de la especulación es la sobreproducción de mercanclas, o lo que viene a ser lo mismo, la enorme capacidad de producción excedentaria que pesa sobre la mayor parte de las ramas de la industria y que, a la vez, impide un relanzamiento real de la inversión productiva. Las cifras para los EE.UU. dadas por el cuadro Il son elocuentes y espectaculares
Para interpretar correctamente estas cifras, hay que recordar que el año 1982 tue un ano de recesión y el año 1979 el punto culminante del "ciclo industrial" precedente. Son, pues, los porcentajes de 1979 los que hay que comparar con los de 1984-85. Se manifiesta así que de un ciclo a otro, la capacidad productiva excedentaria ha pasado globalmente, para la industria manufacturera americana, del 25% al 33% según las estadísticas aquí recogidas, y del 30% al 35% según un estudio reservado del Ministerio de Comercio americano.
Esto explica por qué la colocación masiva de capitales-dinero en "papel" no ha estado en absoluto limitada a profesionales. Los grandes trusts monopolistas industriales han recurrido ampliamente a ello. El caso más típico ha sido el de Japón. Esta nueva práctica había recibido un nombre nuevo: zaitech. Las transacciones bursátiles de las empresas industriales japonesas han pasado de alrededor de 3,3 billones de yens en 1983 a cerca de 17 billones
Tasa de utilización de ramas industriales en EEUU en el 4° trimestre de cada año
Fuente: Current Industrial Reports. US Commerce Department(7). (Bussiness Week, número del 7 de marzo de 1988, estima la capacidad excedentaria de la industria del automóvil en el
CUADRO II 1985 1984 Toda la industria 67% 66% Bienes duraderos 64% 65% Bienes perecederos 72% 72% Industria alimenticia 71% 70% Vestidos y otros productos textiles 73% Muebles 68% Industria química 63% Acero y hierro 63% Máquinas, salvo máquinas eléctricas 58% 62% Máquinas eléctricas y electrónicas 65% 68% Automóviles 76% 79% Industria aeronaútica 63% 55% Instrumentos científicos 66% 68% 36%). de yens en el primer semestre de 1987 (tenemos en cuenta la media de las compras y las ventas y no sumamos unas y
Son las pequeñas y medianas empresas las que han acentuado más el carácter especulativo de las prácticas zaitech y corren ahora riesgos considerables Pero incluso las principales multinacionales japonesas realizan ya una porción considerable de sus beneficios fuera de la producción, en operaciones financieras. En 1986 esta porción se elevó al 53,4% para la Fujisawa, al 45% para Hitachi y al 60,5% para la Matsushita Electric Industrial (8). Algunos sacaron la conclusión de que se daba una "desindustrialización" de los países imperialistas. Era ir un poco rápido y olvidar sobre todo la propia naturaleza del imperialismo y del capital financiero. Sería más exacto insistir en el carácter temporal de esta disociación y las tentativas emprendidas por el capital americano y británico de reorientarse hacia la exportación de mercancías, es decir, hacia la modernización de su industria (con qué resultados, depende evidentemente de la competencia capitalista. Volveremos
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ERNEST MANDEL 1983 1982 1979 59% 75% 53% 72% 69% 78% 69% 73% 80% 75% 76% 78% 57% 50% 70% 65% 60% 73% 71% 50% 71% 48% 51% 71% 68% 67% 76% sobre este tema). A la luz de estas apreciaciones, el crash bursátil aparece objetivamente como un comienzo de reclasificación en el seno de la burguesia a costa de los sectores bancarios y "financieros puros", y a favor de los sectores clásicos del capital financiero vueltos hacia la industria.
La cadena capitalista se ha roto de entrada por su eslabón más débil: la Bolsa. Pero esta ruptura conlleva automáticamente otras. Los eslabones más amenazados ya son: casas de corretaje y demás intermediarios financieros; bancos debilitados (y no los más pequeños); la solvencia de Estados y no sólo de los del Tercer Mundo, relativamente más endeudados; la solvencia del sistema de seguridad social en una serie de paises; algunas multinacionales muy tocadas. Consecuencias inmediatas del crash bursátil
Por el efecto de arrastre, por las consecuencias acumulativas de todas las crisis que se desarrollan ante nuestros ojos desde octubre de 1987, hay un riesgo creciente de que todo el sistema internacional de crédito y todo el sistema (digamos más bien: el no-sistema) monetario internacional se venga abajo.
La crisis del dólar ha creado un sistema de vasos comunicantes entre la crisis del sector privado y la crisis de los mecanismos públicos a escala de la economía capitalista en su conjunto. Como habíamos escrito a fines de mayo de 1987: la montaña de deudas se ha puesto en movimiento. ¿Cómo conseguir parar la avalancha? (10). No tiene nada de extraño que sea la fauna de los intermediarios financieros, a la que se une la de los grandes operadores por vía de oferta pública de adquisición de acciones (OPA), la más amenazada tras el crash
Así, ya ha habido medidas de reducción de actividades y despidos masivos en algunas de las principales casas de corretaje en Wall Street: Salomon Brothers, Shearson Lehman, Drexel Burnham Lambert, Goldman Sachs y otras. Según el Sunday Times del 29 de noviembre de 1987, Shearson Lehman habría perdido 70 millones de dólares en octubre de 1987; LF Rothschild, 44 millones de dólares; EF Hutton, 90 millones de dólares (esto para el conjunto de año 1987). En Gran Bretaña, las pérdidas de uno de los principales agentes de bolsa, la firma Warburg, son estimadas en más de 40 millones de dólares, y las de Barclay's de Zoete Weld, en más de 80 millones
Esta no es sino la parte visible del iceberg. En efecto, los intermediarios financieros, igual que los grandes bancos, pero con medios propios muy inferiores a los de éstos, se habían comprometido amplia (je imprudentemente!) en la financiación a crédito de las OPA de los principales "piratas" (raiders): Icahn, T. Boone Pickens, sir James Goldsmith, etc. Estos créditos estaban cubiertos por obligaciones de pacotilla (junk bonds) de sociedades poco rentables. Ahora bien, la cotización de estas obligaciones se ha desplomado tras el 19 de octubre de
1987. Drexel ha perdido mil millones de dólares en valor, de los 10.000 millones de obligaciones de este tipo que tiene
Salomon y Goldman Sachs no han encontrado compradores para 600 millones de dólares de junk bonds.
Numerosos bancos han sido duramente golpeados por el crash y por las vicisitudes sucesivas de la larga depresión (crisis agrícola, caída del precio del
"malas deudas" del Tercer
Mundo, etc.). En los EE.UU., 200 ban-
cos han quebrado en 1987. El conjunto de las cajas de ahorro se ha vuelto deficitario, sobre todo como consecuencia de la ruina de 39 cajas de ahorro y crédito de Texas: el déficit está evaluado para 1987 en unos 4,5 mil millones millones de dólares (Neue Zürcher Zeitung, 9-12-87). La víspera del crash bursátil, el gobierno norteamericano tuvo que intervenir para evitar la más importante quiebra bancaria que amenazaba al país desde la operación de salvamento de la Continental Illinois, en 1984. de la First City Corporation, de Houston, Texas. Costó mil millones de dólares al organismo gubernamental que, en caso de quiebra, garantiza los depósitos banel Federal Deposit Insurance Commission (Die Zeit, 18-9-87). Por primera vez en su historia, este organismo será deficitario en 1987 (Le Monde,
En 1986 no se pudo evitar la ruina de la First National Bank & Trusts Cy de Oklahoma (que tenía medios propios de 1,6 mil millones de dólares): fue la bancarrota bancaria más importante de los EE.UU. desde la de la Franklin National
Tan serio como el caso de estos bancos medianos fue el de uno de los principales bancos americanos, el Bank of America, durante mucho tiempo el primer banco del mundo por su volumen de depósitos, que ha conocido serias dificultades. Sólo ha podido ser salvado mediante una participación masiva de capitales japoneses en una operación de aumento del capital. De forma más general, los principales bancos de los EE.UU. tienen actualmente una tasa de rentabilidad insuficiente y Wall Street no les considera ya como inversiones de primer orden.
Se conoce mejor la situación - y las dificultades- del sistema bancario de los EE.UU. que la de los demás países imperialistas, que mantienen una red de discreción, si no de secreto, sobre lo que les atañe. Sin embargo, trado informaciones sobre algunos paí-
Considerando como claramente no recuperables los créditos de países del Tercer Mundo que mantiene, la Bank of Nova Scotia ha registrado en el año contable octubre 1986-octubre 1987 una pérdida de 240 millones de dólares. En Canadá, cinco de los seis principales bancos canadienses han cerrado el balance con pérdidas (11). En Suecia, tres bancos importantes han perdido, entre los tres, más de 100 millones de dólares como consecuencia del crash bursátil. En Noruega, el principal banco del
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país habría perdido cerca de 200 millones de dólares en el crash, tras operaciones de cambio con malos resultados. En Australia, una de las principales firmas de corretaje financiero, la Western Continentai Corp., ha cerrado. En Gran Bretaña, el banco más rico del país, el National Westiminster, ha revelado que una sociedad que controla ha perdido
130 millones de dólares como consecuencia del crash bursátil. Otro de los grandes británicos, el Midland Bank, pudo salir de serias dificultades gracias a una inyección masiva de fondos por parte del capital de Hong Kong: la Hong Kong & Shangai Bank compró el 14,9% de su capital. Las pérdidas del Midland Bank para el año 1987 son evaluadas por el propio banco en 505 millones de libras esterlinas, es decir, 900 millones de dólares; las de Lloyds, en 248 millones de libras, es decir, 432 millones de
Australia es el país en el que el crash bursátil parece haber tenido más repercusiones, más allá de las compañías financieras propiamente dichas. Tres de los principales trusts del país, la Broken Hill, la Bond Corporation y la Adelaide Steamship Company, han registrado acumuladamente pérdidas de más de 500 millones de dólares (Sunday Times, 20-2-88). Es cierto que de estas pérdidas se dice que lo son "sobre el papel" (aunque estén inscritas en el balance), puesto que resultan de la caída de la cotización de acciones que poseen, pero que no han vendido. Se trata sin embargo de una visión parcial de las cosas. Pues desde el momento en que los haberes de estas sociedades disminuyen en valor contable (y esta pérdida de valor es bien real), los créditos que pueden obtener se reducen en la misma proporción y, a la vez, sus posibilidades de inversiones y de actividades de otro tipo.
Esto se revela de forma espectacular en el caso del "operador" Robert Holmes, en Court, que fue uno de los hombres más ricos de Australia (12). El valor de sus tres principales compañías (la Bell, Bell Ressources y J. N. Taylor) pasó en unos días de 5.700 a 1.200 millones de dólares. Se vio obligado a deshacerse de sus acciones de la Broken Hill, el principal trust de la industria pesada de Australia, que había intentado controlar. Esta venta le causó una pérdida de 270 millones de dólares (Neue Zürcher Zeitung, 23/24-1-88).
Sobre toda esta melancólica escena planea la amenaza de las deudas no reembolsables de los países del Tercer Mundo. Los papeles de estas deudas se venden ya en el mercado con un descuento del 50%. Oficialmente, la Morgan Bank ha cambiado títulos de la deuda mexicana con el gobierno de ese país con un descuento del 35% al 50%. Pero los grandes bancos americanos no han inscrito por el momento en sus balances más que una pérdida por "malas deudas" del 25%. Si este porcentaje se elevara al 50%, la Citicorp, por ejemplo, perdería la mitad de su capital propio (equity). La Manufacturers Hanover's y el Chemical Bank perderían el conjunto de sus medios propios...
Según el semanario The Economist (27-2-88), los bancos americanos están, por otra parte, amenazados por un compromiso imprudente en las OPAs fundadas en los junk bonds y lo que se ha llamado en inglés el leveraged buyout (retro-venta mediante el mecanismo de la transformación de acciones de las sociedades afectadas en deudas). En vísperas de la recesión, muchos títulos de estas sociedades corren el riesgo de perder su valor; el "mecanismo" ya no funciona. Ahora bien, estos créditos con grandes riesgos son más elevados que todo el capital de la Wells Fargo Bank y se elevan al 72% del capital propio del First Chicago, al 71% del Bank of America, del Manufacturers Hanover Bank, al 57% del Bankers Trust, al 45% del Chemical Bank, al 21% de la Citicorp y al 20% del Chase Manhattan. En volumen absoluto, son elevados sobre todo para el Wells Fargo, la Citicorp y el Bank of America.
Remedios que agravan la enfermedad
Desde un punto de vista meramente técnico, el crash bursátil ha sido precipitado por el alza de los tipos de interés en los EE.UU., que resultó del famoso "acuerdo del Louvre", concluido entre las 7 grandes potencias imperialistas con el objetivo de frenar la caída del dólar. Esta falsa maniobra, comparable con la decisión de los bancos centrales de defender, contra viento y marea, la cotización de la libra esterlina (ligada al oro) antes del crash de 1929, provocó casi automáticamente una caída de las cotizaciones. En efecto, la base "objetiva" de estas cotizaciones —abstracción hecha de las oscilaciones provocadas por la ley de la oferta y la demanda- es la capitalización de los dividendos según la tasa media de interés. Cuando ésta se eleva, la cotización baja.
Pero la amplitud de la caída de las cotizaciones fue desproporcionada este aumento de la tasa de interés en los EEUU. Alcanzó en Wall Street, el 3 de noviembre de 1987, un -28% ción al nivel récord de 1987; en Londres, -33%; en Francfort, -35%; en Zurich, -28%; en París, -32,5% (luego -40%); en Milán, -41,6%; en Australia -41%; en Singapur -41,7%; y en Hong Kong, -45% (The Economist, 7-11-87). Sabemos ahora que los dirigentes de las Bolsas y los gobiernos fueron presas del pánico, cosa que se ocultó cuidadosamente a la opinión pública. Las autoridades monetarias intervinieron masivamente en Wall Street y en Tokyo, para inyectar créditos (es decir, aumentar la masa monetaria) ante todo a fin de evitar que agentes de bolsa y otras casas financieras se vieran obligados a vender acciones a cualquier precio por falta de liquidez, en los EEUU, y también para hacer bajar de nuevo la tasa de interés. Sobre este tema contentémonos con citar al Wall Street Journal (23-12-87):
«(...) El martes (...) 20 de octubre, la Bolsa de los Estados Unidos, y por extensión todos los mercados financieros del mundo han conocido una de sus crisis más graves.
Sólo ahora comienzan a conocerse los detalles completos sobre lo que ocurrió durante esa fatal semana.
Las acciones, opciones y mercados a plazo fueron casi totalmente paralizados durante un instante crucial, el martes. Muchas acciones de entre las más importantes, como IBM y Merck, no pudieron ser cambiadas. Los inversores, grandes y pequeños, no pudieron vender sus acciones: no había compradores... Quienes determinan el mercado en la Bolsa de Nueva York, los especialistas, se vieron sumergidos en órdenes de venta no llevadas a cabo, y sus haberes fueron barridos.
Muchos bancos, espantados por el derrumbe del precio de las acciones que servían de garantía para préstamos a agentes de bolsa, se negaron a conceder más créditos a algunos de ellos, ya en situación desesperada. Exigieron igualmente el reembolso de préstamos importantes, poniendo peligro a algunas sociedades de cartera
Algunos grandes inversores financieros, amenazados por pérdidas catastróficas si continuaba el pánico en el mercado bursátil, exigieron insistentemente a la Bolsa de Nueva York que cerrara.
Unicamente la intervención del Banco Federal, el anuncio concertado de programas de rescate de acciones por empresas y los movimientos misterioros y
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ERNEST MANDEL las posibles manipulaciones de contratos a plazo sobre la base de un índice bursátil poco utilizado (isin sentido! E.M.) han podido salvar a los mercados de la desintegración total.
La historia de este martes revela las grandes debilidades en el sistema financiero de los EEUU y hace entrever como un espectro la posibilidad de que una crisis como ésta vuelva a golper de nuevo. "El martes ha sido la jornada más peligrosa de los 50 últimos años", ha declarado Felix Rohatyn, ligado a Lazard Frè-
"Pienso que hemos estado a un paso de la desintegración del mercado bursátil", dijo».
Pero queriendo salvar una situación coyunturalmente peligrosa, el Banco central americano -de hecho, el gobierno de los EEUU- ha agravado la crisis financiera estructural a la que está con-
Caribdis o Scylla
El amplio déficit de la balanza comercial de los EEUU no puede, ser cubierto sin un aflujo masivo y regular de capitales extranjeros -ante todo japoneses- a los EEUU, y visto el declive de la tasa de cambio del dólar, los capitalistas extranjeros no están dispuestos a prestar capitales-dinero a los Estados Unidos si la tasa de interés no es allí superior a la que está en vigor en Tokyo, Francfort y Zurich, donde oscila entre un 4% y 5% para las obligaciones y esto tras haber añadido la tasa de inflación que es un 3% superior en los EEUU. Esto quiere decir que una tasa de interés nominal a largo plazo que cae en los EEUU por debajo del 8-9% puede parar el aflujo de capitales extranjeros necesarios para salvar a los EEUU de una situación a la mexicana o a la brasileña: la paralización del pago de su deuda externa (se trata aquí de las deudas comerciales a corto plazo, es decir, de las facturas de una parte de los bienes y servicios corrientemente importados). Pues los EEUU no disponen ya de reservas de cambio que cubran en buena parte el déficit anual de la balanza comercial, de 150 millones en dólares.
Estamos, pues, en presencia de una gigantesca partida de poker (de hecho, un chantaje) que revela un doble dilema por los dos lados.
Al jugar los EEUU (o al amenazar con jugar) con la baja del dólar sin límite, encuentran ventajas comerciales, es decir, estimulan sus exportaciones y frenan sus importaciones, lo que podría por otra parte precipitar una recesión en Japón, RFA, Corea del Sur, Brasil, Taiwan y en otras partes. Pero estas ganancias se verían más que neutralizadas por la situación resultante de un derrumbamiento total del dólar, una crisis financiera y económica universal muy grave en la economía capitalista, un relanzamiento de la inflación y, al mismo tiempo, una nueva caída de las exportaciones americanas. Una grave recesión golpearía así igualmente a la economía
Si los EEUU intentaran estabilizar el dólar mediante el alza de las tasas de interés, precipitarían una recesión interior inmediata, o más exactamente, reforzarían todas las tendencias hacia la recesión que ya se manifiestan.
Por el contrario, si la RFA y sobre todo Japón prosiguen la línea de "defensa de la cotización del dólar" -más exactamente de defensa de la estabilidad de su propia moneda, lo que no es posible más que mediante la compra cada vez más masiva de dólares (13)-, esto conduce a una acumulación de haberes en dólares que se deprecian cada vez más, es decir, a gigantescas pérdidas de capitales (si el Japón posee haberes en dólares estimados en 200 mil millones, éstos valen hoy, en yens, un 50% menos que lo que valían hace un año). Pero si estos países dejan caer el dólar en caída libre, ello conlleva casi automáticamente el declive de la competitividad comercial de sus productos en relación a los de EEUU, y puede acentuar amplias caídas de las exportaciones, de la producción, de las rentas y, en consecuencia, la recesión. Además, la desvalorización de sus haberes en dólares sería aún mayor, aunque lo fuera sobre una masa de dólares más reducida. Tras estos dilemas, se vuelve a encontrar la realidad de la economía capitalista desencadenando constantemente un doble movimiento, el de las mercancías y el de los capitales (de la plusvalía realizada y capitalizada tras la venta de las mercancías). Toda fase de depresión a largo plazo, como la que atravesamos actualmente, está caracterizada por una contradicción creciente entre estos dos movimientos, explicable por la exacerbación de la competencia en un mercado estancado, lo que los capitalistas ganan en el primer terreno, corren el riesgo de perderlo en el segundo y viceversa.
El encadenamiento de las crisis, visible desde el 19 de octubre de 1987 -crisis bursátil, crisis de los intermediarios financieros, sacudida de los bancos, crisis del dólar, disfuncionamiento del sistema monetario internacional, amenaza de un segundo crash bursátil- mul-
CAMPAÑA DE SUSCRIPCIONES 1988 tiplica las tendencias hacia una recesión generalizada de la economía capitalista en 1988. De hecho, un cierto número de economistas afirman que esta recesión ha comenzado ya en los EEUU, puesto que desde hace siete meses consecutivos "el indicador de coyuntura" co está orientado a la baja en este país. Las ventas de automóviles han caído ya un 15% en 1987.
El comienzo de obras de nuevos edificios declina. La producción industrial no ha bajado aún, pero una buena parte va a los stocks, que se elevan inquietantemente en el comercio al detall, cuyas ventas están orientadas a la baja. (Bussiness Week, , 1-1-88).
citar numerosas fuentes que confirman este diagnóstico. Contentémonos con citar dos. El antiguo consejero económico para las operaciones internacionales de la Citicorp, Harold Van Buren, de Cleveland, pone el acento en los efectos perversos de la política de "dinero barato" y de baja tasa de interés en los EEUU. Ello traería una cadena ininterrumpida de crisis en los mercados de cambio y los mercados financieros, que acabarían por hacer subir la tasa de interés a un nivel que precipitaría la recesión. (International Herald Tribune , 2/3-1-88). Tres semanas más el mismo periódico publicaba un
¡HAZTE SOCIALO)!
LA REVOLUCION
DE LA TEMPORADA
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artículo bajo el elocuente título de "Wall Street espera la recesión. Para muchos economistas, la cuestión no es el sí, sino el cuándo", que comienza con los dos párrafos siguientes:
«Esperando la recesión es el nombre del juego en Wall Street estos últimos días. Los economistas y analistas de Wall Street ven inevitable esta recesión. Toda la cuestión está en saber cuándo llegará. Algunos observadores piensan que más probablemente en 1989 que en 1988». (IHT, , 25-1-88)
El 17 de diciembre de 1987, treinta y tres economistas de entre los más prestigiosos del mundo capitalista, ellos varios neokeynesianos, publicaron una declaración proponiendo una acción concertada a los gobiernos de los principales países capitalistas para evitar una grave crisis económica. miento se dirige ante todo al de los Estados Unidos. Para este país, los economistas prescriben una política de austeridad pronunciada mediante una reducción de los gastos interiores en relación al volúmen de la producción corriente, a fin de suprimir el déficit de la balanza coasí como la supresión del déficit presupuestario de aquí a 1992. embargo, no parecen tener presente que tal política -que aumentaría considerablemente el paro en ese país- con-
IMPRECOR llevaría automáticamente una recesión a corto plazo en los EEUU. La hipótesis de que ésta no se extendería al resto del mundo capitalista es arriesgada, por no decir algo más fuerte (para la declaración de los economistas en cuestión, ver sobre todo el Neue Zürcher Zeitung .
De hecho, la única esperanza que aca-
"optimistas" es que la economía americana consiguiera de una u otra forma salir adelante mudaling through (giro que significa, aproxi-
"saltando obstáculos". N. de R.). Los pesimistas -incluso los conservadores- prevén una grave recesión. La causa fundamental de la recesión no es evidentemente el crash bursátil o el desorden monetario. Reside en el desequilibrio entre el crecimiento de la capacidad productiva marcada por una sustitución progresiva de trabajo humano por equipamiento y el estancamiento relativo del mercado (del poder de compra de los "últimos consumidores"). Esto acarrea la caída de la tasa media de ganancia y la sobreacumulación de los capitales. Pero el frenesí del endeudamiento y la especulación, cuya expresión y resultado es el crash bursátil, agrava las contradicciones y refuerza hacia el cambio de la coyuntura
Desde este punto de vista, es signifi-
47 IMPRECOR Mente kantA
cativo que a pesar de todos los desengaños de la Bolsa, las operaciones
OPA continúen a tope, ante todo en
Gran Bretaña y los EEUU. De hecho, el crash bursátil parece incluso haberlas animado, puesto que cuesta bastante menos caro hoy comprar acciones en la Bolsa que antes del 19 de octubre de
1987. Lo que hay que subrayar es que continúan concediéndolas grandes créditos, a pesar del hundimiento de las junk bonds. La codicia de ganancias de los bancos está alimentada por su propia rentabilidad disminuida, pero juega en contra de una elemental prudencia: un segundo crash bursátil ya está anunciado. ¿Partirá de Tokyo?. Bastantes indicios lo dejan suponer. La Bolsa japonesa es muy vulnerable, dado el nivel siempre irracional de la cotización de las acciones con un rendimiento medio mínimo. La caída más modesta, sólo del orden del 10% no ha corregido estas cotizaciones en el mismo grado que en los EEUU y que en Europa. Además, hay ya un declive del volumen de las exportaciones japonesas, resultante a la vez de la tasa de cambio sobreelevada del yen, de la baja del dólar y de la competencia creciente de la industria de Corea del Sur, de Taiwan y de Hong
La economía japonesa, cada vez más vulnerable
Este declive intenta compensarlo la burguesía japonesa a la vez por la intensificación de las exportaciones de capitales (¡incluso las firmas medias de subcontratación se desplazan hacia Corea del Sur y Taiwan!) y por la ampliación del mercado interno, sobre todo el de la vivienda (el obrero japonés es el peor alojado de los países imperialistas y uno de los peores retribuidos. Se estima que el salario mensual medio en la metalurgia es inferior en más del 30% al de la RFA y Gran Bretaña e incluso inferior al de España, a pesar de una productividad del trabajo mucho más elevada). Pero para no limar demasiado las ganancias de las empresas, esta ampliación del mercado interno está realizada sobre todo por gastos presupuestarios acrecentados, es decir por un inflamiento cada vez más desmesurado de la deuda pública. Contrariamente a una impresión falsa generalmente extendida, la deuda pública en Japón es relativamente más importante que en los EEUU. Entre 1973 y 1986, ha pasado de 30,9% a 90,9% del Produc-
62
ERNEST MANDEL CUADRO III Importaciones en % del mercado interior de los EEUU 1979 1986
Acero 10,3% 15,9%
Aluminio 7,8% 22,7%
Zinc 37,6% 56,7%
Comp. electrónicos 14,1% 18,1% Informática 4,6% 18,7%
Máquinas-herram. 19,3% 40,0% Máquinas-textiles 32,9% 48,8% Automóviles 13,72% 4,0% Calzado 35,2% 62,5% TV y Radio 41,6% 63,8% (Le Monde 19-1-88) to Nacional Bruto, mientras que en los EEUU ha pasado, durante el mismo periodo, del 39,9% al 52,4% del PNB. El asunto está en que el déficit presupuestario, que alcanza el 3,4% del PNB en los EEUU en 1986, alcanza el 4,2% en Japón (Banque des Reglements Internationaux, Bale, junio 1986). Este es un factor suplementario que acrecienta la vulnerabilidad de la economía japonesa en la coyuntura actual.
A esto se añade un estancamiento, incluso una caída ya neta, de las ventajas que la industria japonesa había adquirido en toda una serie de sectores clave del mercado mundial. En la industria del automóvil, la participación japonesa en las exportaciones toca techo desde 1980, en caso de que no esté en un ligero retroceso. Incluso si se corrigen estas cifras integrando para los trusts japoneses, americanos y europeos, las fabricaciones efectuadas en el extranjero, el cuadro no se modifica sensiblemente. En lo que se refiere a los televisores en color, las exportaciones japonesas tocan techo desde 1984. De aquí a 1990, la siderurgia, los astilleros y las explotaclones de carbón, derrotados por la competencia extranjera, van a suprimir 90.000 empleos (todos estos datos provienen del "Spécial Japon" por el semanario Le Vif-L'Express 27-11-87). Los suministros japoneses de fábricas "llave en mano" en el extranjero han pasado de 2,5 billones de yens en 1982 a 600 mil millones de yens en 1986. Casi la cuarta parte de estos suministros está dirigida hacia los países del Este, y de ahí la resistencia creciente del Japón contra el embargo americano sobre una parte de estos suministros. (The Japan Economic Journal ,
Como corolario inevitable, pero muy inquietante para el capitalismo japonés, también en Japón, el desplazamiento del centro de gravedad de la actividad corriente hacia la "economía de papel" es
1987, Japón se ha convertido en el primer país del mundo en exportación de capitales. Pero más del 50% de esas exportaciones se ha concentrado en el sector financiero y en la propiedad inmobiliaria. Según el Japan Economic Journal del 16 de enero de 1988, los principales sectores que sostienen el relanzamiento económico en curso actualmente son la industria química, la construcción de viviendas, la publicidad y la llamada industria del ocio.
La competencia interimperialista triangular
Use exacerba
El declive del dólar ha precipitado el declive de la supremacía financiera de los EEUU. Entre los diez mayores bancos del mundo ya no hay más que dos americanos, siendo ahora japoneses los principales. Los EEUU se han convertido en una potencia deudora a escala internacional, cuya deuda externa crece con una rapidez terrorífica. Alcanza actualmente 500 mil millones de dólares, y aumenta entre 100 y 150 mil millones de dólares al año. A este ritmo, dentro de unos años, ella sola será mayor que la deuda de todo el Tercer Mundo. Japón se ha convertido en la potencia acreedora número uno a escala internacional.
Detrás de este declive de la hegemonía monetaria y financiera americana se perfila con claridad un declive pronunciado de la hegemonía industrial y tecnológica de los EEUU. La parte de los EEUU en las exportaciones mundiales ha caído, pasando del 20% en 1981 al 13,8% en 1986. Al mismo tiempo, la parte de las importaciones en el mercado interior americano ha subido en flecha (ver cuadro III).
Evidentemente, no se trata de que el imperialismo americano se deje "desindustrializar", precisamente porque se trata de una burguesía imperialista. Depender de importaciones en materia de calzado, es soportable. Depender de las importaciones de piezas clave para mi-
siles nucleares o para componentes electrónicos -lo que viene a ser lo mismo- fabricados en Japón, incluso en Corea del Sur, es insoportable para el imperialismo americano(15). Por ello, el gobierno ha emitido un veto contra la absorción del trust de los semiconductores Fairchild por la Fujitsu japonesa. Ha sido finalmente la firma americana National Semi-conductor quien va a sacar a flote la Fairchild. Mejor aún, tras haber intentado constituir un cártel con las firmas japonesas para repartirse el mercado mundial -ante todo el mercado de los EEUU- los fabricantes americanos de "chips" han constituido marzo de 1987 un consorcio dotado de amplios subsidios gubernamentales, con vistas a desarrollar su propia tecnología de fabricación de los semiconductores. Pero su posición de partida está muy debilitada, como muestran las ventas mundiales de "chips" en 1986, que se ve en el cuadro IV. "reindustrializació en la Lo que subyace tentativa de americano, principalmente en la ayuda a la ofensiva de exportación desencade-
CUADRO IV
Las seis principales firmas mundiales de semi-conductores 2,60
NEC ()
Hitachi (j) 2,30
2,28
Toshiba ())
Motorola (EU-j) 2,02
Texas Instruments (EU) 1,80
Philips (PB) 1,40
(i): japonesa
(EU): Estados Unidos
(PB): Paises Bajos
CUADRO IV (bis)
Incremento medio de la productividad del trabajo 5,6%
Japón
Gran Bretaña 4,7%
4,0%
Francia
3,4%
EEUU
3,3%
RFA
3,2%
Italia
62 ERNEST MANDEL nada por la baja del dólar, es la insuficiencia escandalosa de las inversiones productivas. Desde 1982, la inversión industrial por puesto de trabajo en EEUU era tres veces superior a lo que era antes (Futuribles, , julio-agosto 1987). La separación se ampliaba en materia de productividad, a pesar de un indudable esfuerzo de la industria americana durante los últimos años.
Lo menos que se puede decir es que no será fácil para los EEUU recuperar el terreno perdido, con o sin prosecución de la caída del dólar.
Cuatro sectores "punta" ilustran perfectamente los cambios de relación de fuerzas inter-imperialistas: las diez principales firmas de la industria de las telecomunicaciones, que es quizá la más capaz de conocer una expansión continua en el curso de los próximos años, no incluyen más que dos firmas americanas. (Ver cuadro V).
En la carrera por la explotación de la supraconductividad, el descubrimiento científico del año 87, el gobierno ha empujado a golpe de subvención (y de "secretos" mantenidos) a las firmas americanas a convertirse en líderes mundiales, pero el esfuerzo japonés y europeo parece igual. En la televisión de alta definición (pantalla con 1.125 líneas, vez de las 625 actuales) japoneses y europeos se van pisando los talones los unos a los otros. Los EEUU parecen sobrepasados aunque su mercado sea el objetivo principal.
En la industria aeronaútica, todas las presiones y amenazas de la administración Reagan no han impedido a la Industria Airbus permanecer vigorosamente en carrera frente a Boeing. No hay prácticamente más que dos productores a gran escala en el mundo capitalista, una firma americana y una firma intereuro-
¿Asistiremos, con la creación "definitiva" del Mercado Común unificado en
Europa occidental en 1992, a un nuevo auge pronunciado de fusiones entre firmas europeas para reafirmar el lugar de los imperialismos europeos en el mercado mundial?. El clima de depresión apenas es propicio para ello. Más bien hay que esperar una multiplicación de operaciones de raiders y la creación de varios grupos financieros, multinacionales europeas, de las que ilustra bien su dinámica potencial la operación de OPA sobre la Societé Génerale de Bélgica.
Como en cada una de las "ondas largas depresivas" que hemos conocido hasta ahora, la situación de la economía
CUADRO V
Ventas anuales de firmas de telecomunicaciones en 1986
(en millones de libras) AT&T (EU) 7.590 Alcatel (F + EU) 5.435 Siemens (RFA) 2,530 Northern Telecom (C) 2.460
2.380 Ericsson (S) NEC (J) 2.010 GTE (EU) 1.710 Philips (PB) 893 GEC (GB) 746(17) Fujitsu (J) 744 (EU): Estados Unidos (F): Francia (S): Suecia (J): Japón (PB): Paises Bajos (GB): Gran Bretaña (C): Canada capitalista internacional se caracteriza así por el hecho de que el declive de la hegemonía americana no está apenas "compensado" por la aparición de una nueva potencia imperialista capaz de reemplazar a los EEUU. He aquí por qué el lugar del dólar no es ocupado, ni por el yen, ni por el ECU, por no hablar del marco, del franco suizo ni del florin (18). Es por lo que todos los llamamientos a la concertación mundial de los gobiernos y de los Estados, que reemplazan ya a las profesiones de fe fanáticas sobre la capacidad de los mercados de "autocorregirse", no tienen muchas posibilidades de triunfar. El proyecto de Helmut Schmidt-Giscard d'Estaing de creación de una banca central europea acaba de ser oficialmente planteado por el gobierno de la RFA. Su realización depende de un acuerdo de Francia, que depende a su vez del establecimiento de una paridad estable marco-franco francés, al menos para todo un período. Este problema nos remite al riesgo de una evasión masiva de capitales de Francia hacia países vecinos, si la unificación del mercado común de 1992 no está acompañada de una armonización integral de los regímenes fiscales, así como de las tasas de inflación entre la RFA y Francia. Estamos aún lejos de ello. La burguesía francesa pretende sobre todo un nuevo "ajuste"
de la paridad franco-marco -es decir, una nueva devaluación del franco-antes
(en porcentaje del Producto Interior Bruto). En cifras absolutas, 145 mil millones de dólares han sido transferidos de América Latina hacia los países imperialistas de 1980 a 1986.
de tomar algún tipo de riesgo en asunto. El "reajuste económico" de los EEUU y de los llamados países del Tercer Mundo
Para comprender los efectos del "reaamericano sobre la economía de los países del llamado Tercer Mundo, hay que distinguir grosso modo tres categorias de países, sin conceder a esta clasificación un valor absoluto o una significación científica (la India, por ejemplo, sigue siendo un caso aparte, el aislamiento pronunciado de su mercaa) Los países "excedentarios" de la OPEP, esencialmente Arabia Saudita, Emiratos del Golfo y Kuwait. Estos países sufren el efecto combinado de la erosión del precio del petróleo, que la próxima recesión acentuará, y de la caída del dólar que deprecia de forma sensible sus haberes-reservas. Esto es doloroso hasta tal punto que Arabia Saudita deja entrever prudentemente que estaría dispuesta a desengancharse del dólar. Si este desenganche fuera masivo, causaría una catástrofe en Washington. Por razones políticas, este comportamiento, financieramente razonable, no se realizará (19). Pero no está en cuestión (aún) una caída del consumo popular o de la producción industrial.
b) Los países semiindustrializados, esencialmente Corea del Sur, Brasil, Taiwan, México, Singapur, Hong Kong. Estos países habían conocido en 1987 un relanzamiento industrial, principalmente gracias a una expansión continua de sus exportaciones hacia los EEUU. El efecto combinado de la caída del dólar y de la
CUADRO VI 1980 1983 Transferencia neta de recursos + 2,2% -5,1% •Tasa de inversión 23,3% 17,4%
ГемА
62
recesión americana frenaría en cualquier caso sus exportaciones hacia este país y les provocaría de rebote una recesión. El mercado japonés no tiene una dimensión como para poder constituir una salida de recambio a la vez para Corea del Sur, Taiwan, Brasil y México.
c) Los demás países del llamado Tercer Mundo. Estos han sufrido/ todo los efectos de la llamada política de "ajuste" inducida por el FMI con el objetivo de facilitar la gestión de sus deudas. Esta política ha tenido efectos catastróficos de desindustrialización y pauperización. El efecto sobre la economía capitalista ha sido particularmente perverso: transferencia masiva de recursos de los países pobres hacia los países ricos; reducción no menos masiva de las salidas de las industrias imperialistas en el Tercer Mundo.
En 1965, los países de la OCDE exportaban hacia los 6 países semiindustrializados tres veces más bienes manufacturados que los que importaban. En 1985, acusaban por el contrario un déficit comercial global para este comercio de dólares, déficit que se elevó a cerca de 40 mil millones de dólares para los EEUU en 1986 (Japón continúa teniendo una balanza comercial crediticia con estos países, aunque esté en vías de reabsorción).
Los efectos de desindustrialización y pauperizacion son particularmente pronunciados en América Latina. Pierre Salama proporciona las cifras del cuadro
Según la CEPAL, el producto por habitante ha caído, entre 1980 y 1986, el 6,4% en Chile, el 12% en México, el
Men Argentina, el 19% en Venezuela y el 27% en Bolivia. Estas cifras, que no diferencian por capas sociales, deben ser revisadas a la alta en lo que concierne a la caída del poder de compra (de consumo) de los obreros, de los
1984 1985 1986 -4,1% -4,7% -3,0% 17,5% 16,9% 17,4% campesinos pobres, de las capas marginalizadas (parados y semiproletariado).
El poder de compra de los salarios de
México ha sido reducido a la mitad entre 1980 y 1987; en Brasil, esta reducción fluctúa entre el 37% y el 55%.
Es cierto que la caída del dólar tiene como efecto la disminución del valor de la deuda y de los intereses de la deuda (incluso por la caída de las tasas de interés), con tal de que una parte de los recursos de los países del Tercer Mundo provenga de exportaciones hacia Europa, Japón y Extremo Oriente o que sus propias divisas estén "desenganchadas" del dólar, lo que no es por el momento el caso de Taiwan. Pero estas ventajas momentáneas están a su vez neutralizadas, incluso más que compensadas, por la "dolarización" creciente de sus economías. La economía capitalista internacional conoce actualmente, en efecto, una doble compartimentación monetaria: por una parte, la que se puede llamar interimperialista (aunque Taiwan participe en ella), en la que el dólar se deprecia fuertemente en relación a las demás divisas; por otra, la que se puede llamar
, en la que las divisas "nacionales" golpeadas por una inflación cada vez más pronunciada, se deprecian
A esto se añade el efecto del deterioro contínuo de los términos de intercambio a costa del Tercer Mundo, que le hace perder bastantes más recursos de los que gana por la caída de las tasas de interes o de la depreciación del dólar (entre 1984 y 1986, el precio de estos productos de base ha caído una cuarta parte). A esto se añade igualmente la huída continua de los capitales colocados por las clases poseedoras en dólares o divisas fuertes, y que constituyen una contrapartida considerable de la deuda extranjera en América Latina.
Deterioro de los términos de intercambio
El resultado global es que a pesar de los sacrificios terribles impuestos a las masas populares del Tercer Mundo, y a pesar de la desindustrialización que ha sufrido, con la excepción (parcial, pues ha habido igualmente desaceleración de la industrialización en Brasil y sobre todo en México) de los países semiindustrializados, la amplitud del endeudamiento
(Fuente: informe del Banco Mundial, resumido en Neue Zürcher Zeitung del 19 de enero de
CUADRO VII Deuda total del Tercer Mundo (en miles de millones de dólares) 1984 1985 A largo plazo 714 784 A corto plazo 163 166 Total 958 1.038 del Tercer Mundo no cesa de aumentar (ver cuadro VII).
El efecto de la política respecto a los intereses de la deuda, y de reembolsoreconversión parcial de la misma, impuesta por el FMI, es tan nefasto para la economía de los países semiindustrializados como para la de los países imperialistas. Puesto que la ofensiva de exportación se basa sobre todo en la compresión de costes salariales, medida bajo el látigo de la inflación, el mercado interior se restringe a medida aumentan. Por ello, en estos países igualmente, aparece y se mantiene una fuerte capacidad de producción excedentaria.
Así, en Brasil, en el sector de los "bienes de capital" (bienes de equipo), la de utilización de la capacidad de producción instalada cae del 64,1% en 1982 al 54,9% en 1984, para no volver más que al 62,9% en 1987.
Los nuevos pedidos a fin de año caen de 127 mil millones de cruzeiros estables en 1982 a 103 mil millones
1987. Señalemos que, al mismo tiempo, hay una caída espectacular de las imde bienes de equipo, de
1.637 millones de dólares en 1981 y de
912 millones de dólares en 1982, a 598 millones de dólares en 1987. En 1985 y en 1987, por primera vez en la historia,
Brasil tiene una balanza comercial equilibrada en el terreno de los bienes equipo (Jornal do Brasil, 6-3-88).
La nueva recesión generalizada que se anuncia provocará ante todo un nuevo ascenso del paro. Este se sitúa actualmente, sólo en los países imperialistas, en alrededor de 40 millones de personas (21). Puede alcanzar los 45 millones de personas, incluso más, al término de la próxima crisis.
Con la erosión del poder de compra y las amenazas que pesan sobre la segu-
62 ERNEST MANDEL 1986 1987 1988 871 930 980 150 155 155 1.120 1.190 1.245 ridad social, el temor al paro es hoy el objeto principal de la estrategia de los sindicatos en numerosos países imperialistas. Pero mientras que la resistencia contra los ataques al salario directo endurece claramente, y lleva a luchas, algunas de las cuales comienzan a verse coronadas por el éxito (sin duda también bajo la influencia de la mejora temporal de la coyuntura), hay una bifurcación brutal de estrategia frente a la supresión de empleos o a las amenazas de supresión de empleos Unos se concentran en una lucha por la reducción radical de la semana de trabajo (22). Otros sucumben a las tentaciones del proteccionismo. Este último no es sino una variante -a penas nueva- de la colaboración de clases que sustituye a la solidaridad internacional de clase. En lugar de intentar unificar a los trabajadores de todos los países en lucha por las 35-32 horas, se les unifica con sus propios patronos contra el empleo de los trabajadores de los demás países y, como consecuencia, contra esos traba-
Es la política de "exportación del paro", de la que la clase obrera había ya podido apreciar sus efectos desastrosos a lo largo del decenio 1929-39. Han sido sobre todo las burocracias sindicales de los EE.UU. las que han cedido ampliamente a esta tenta-
La base objetiva de esta reacción - y del eco provisional que puede encontrar en algunas capas de la clase obrera- reside en las enormes diferencias salariales entre los trabajadores de los países imperialistas y los de los países semiindustrializados. Se trata de una relación de 1 a 10 a la tasa de cambio actual (la relación en poder de compra es menos pronunciada, pero la diferencia sigue siendo fuerte). Se cree, pues, que los capitalistas "traicionan la industria nacional" desplazando los centros de producción hacia los países con bajos salarios (desplazamiento que es mucho más limitado de lo que se piensa) y que sobre todo los importadores-comerciantes pecan contra el "interés nacional". La rescapitalista es fácil de deducir: puesta unamos los esfuerzos para bajar los salarios en nuestro propio país y para limitar las importaciones de productos extranjeros (es decir, para aumentar el coste de los productos de consumo, lo que equivale a hacer bajar aún más los salarios reales).
Los sindicatos ante la tentación proteccionista este razonamiento, los sindicatos se dejan arrastrar a una espiral infernal: reducción gradual de los salarios -en los EE.UU., el salario semanal ha pasado en términos reales de 201 dólares en 1973 a 1987-; "sociedad dual" (en Francia, un asalariado de cada cinco no tiene empleo "normal"), con florecimiento de los estatutos intermedios no protegidos o protegidos sólo en parte; erosión continua del empleo. Esta espiral declinante no tiene como suelo más que los salarios más bajos del mundo semiindustrializado, es decir, apenas más de un dólar en México y Brasil (para el caso de Brasil, se cita un salario horario medio de 0,75 dólares; para Corea del Sur, este estimado en 2,5 dólares; para la industria textil de la India, en 1 dólar. Pero en ramas no sindicadas de la industria india se encuentran incluso salarios de 0,4 dólares la hora). En cada país, siempre se puede tomar como referencia un país "competidor" en el que los salarios son inferiores, para ejercer una presión hacia la baja de los salarios y una presión proteccionista concomitante. Ésto es tanto más aberrante desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, dado que esta política destruye empleo. Pues si mantiene o hace subir las ganancias, restringe al mismo tiempo las salidas (el mercado donde se vende), implicando los salarios reducidos unas ventas también reducidas. Ahora bien, no hay crecimiento capitalista sostenido más que si hay conjuntamente alza de las ganancias y expansión de los mercados, lo que no es el caso con una política proteccionista.
La prueba: en todos los países en los
que los sindicatos han aceptado una política de reducción de los salarios para "defender empleo", éste no ha dejado de disminuir en la industria.
Nuevas contradicciones fundamentales
Hay, pues, que rechazar resueltamente la tentación proteccionista y la ilusión de los "sacrificios necesarios para defender el empleo". Hay que oponerle una acción conjunta de los trabajadores de todos los países por la reducción radical de la semana de trabajo sin reducción del salario, así como una acción conjunta de los sindicatos para la subida de los salarios de hambre en los países semiindustrializados. El argumento de la burguesía nacionalista de esos paíseș, según el cual la industrialización se vería trenada por ello, es tan inaceptable como el argumento proteccionista en los países imperialistas. más elevados en los países semiindustrializados, lejos de frenar la industrialización, la estimularían en función de una expansión del mercado interno y de un modelo más avanzado de desarrollo
Lo que revelan los desequilibrios flagrantes que han conducido al crash bursátil y que van a conducir a la tercera recesión generalizada desde el comienzo de los años 70, son nuevas contradicciones fundamentales del sistema capitalista tal como funciona en la época del "capitalismo tardío" , sobre todo en una "onda larga depresiva". Estas contradichabían ya manifestado en la fase expansiva precedente, y de alguna forma la habían predispuesto.
El enorme endeudamiento, como lo prueba el hecho de que la deuda liberada en dólares alcanza sin duda actualmente 8 ú 8,5 billones de dólares, o, en francos franceses, 45 ó 50 seguido de
45.000.000.000.000. francos, suma que no se puede expresar fácilmente. Sin la creación permanente de una deuda enorme, ni la venta final de las mercancías, ni la expansión de las empresas, ni el financiamiento de los gastos públicos pueden ser asegurados (23). Ciertamente, ahora hay exceso de liquidez. La deuda acumulada es absolutamente desproporcionada en relación a las necesidades de una acumude capitales. Habrá, pues, destrucción de capitales
, de una parte de la "economía de papel", anulación de una parte de las
EMA=
62
ERNEST MANDEL deudas (por bancarrotas y acuerdos tácitos o abiertos). Pero una fracción considerable de ésta subsistirá, incluso a la salida de la próxima recesión.
De ello se sigue que la "normalización" de la acumulación productiva será extremadamente difícil, si no imposible. La economia de rearme jugará mas que nunca la función de salida de recambio para la enferma economía capitalista, y esto a pesar de todos los acuerdos de desarme Este-Oeste. La recuperación de la tasa de ganancia, sobre la que pesa también la carga del endeudamiento, seguirá siendo lenta e insuficiente. No habrá nueva fase expansiva de la economía capitalista internacional comparable a la del periodo 1948-68/73, al menos mientras no se produzca un alza espectacular de la tasa de plusvalía como consecuencia de una derrota catastrófica de la clase obrera y del movimiento antimperialista en una serie de países clave. Esto no apunta en absoluto en el horizonte en un futuro previsible.
La montaña de las deudas es en buena parte una montaña de deudas privadas. Refleja un fenómeno generalizado de privatización de la creación monetaria y de control "central" sobre los capitales en los países capitalistas. Una consecuencia de este proceso es que la relación entre la retención privada de capitales y las reservas de cambio oficiales se ha invertido brutalmente. Hacia 1968, los bancos centrales de los diez principales países imperialistas detentaban cinco veces más reservas de cambio que los capitalistas privados. En 1986, éstos detentaban diez veces más capitales, líquidos o semilíquidos (¡2,4 billones de dólares!) que las reservas de cambio de los diez bancos centrales, sin tener en cuenta el oro (24). El debilitamiento, incluso la parálisis, de los Estados nacionales, incluyendo a los EE.UU., refleja esta situación, igual que refleja el auge de los trusts multinacionales que escapan al control de todo Estado na-
El declive de la ideología "intervencionista" no era más que el reflejo de esta nueva realidad. Pero desembocaba en una ilusión flagrante: que el mercado restablecería los equilibrios necesarios (para el Capital y en interés del Capital) y que la prosperidad volvería así automáticamente aunque fuera con un poco
Tras el 19 de octubre de 1987, ya no se cree mucho en el mercado. Se reclama de nuevo una "acción eficaz" de los gobiernos. Ha llegado la hora del neokeynesianismo a escala Pero para desgracia de los ideólogos, no hay concertación eficaz posible entre los
Estados nacionales irrevocablemente en competencia, unos contra otros, y además cada vez más débiles frente al capital privado. No hay ni un Estado mundial ni un "prestador mundial del último recurso" posible en un régimen capitalista. Es sin duda una nueva maldición mortal que pesa sobre él, añadiéndose a todas las descubiertas por Karl Marx.
NOTAS
1.- Ver las cifras en el núm. 227 de Inprecor del 6-10-86 (ed. francesa). 2.- El semanario alemán Die Zeit ha resumido el estado de la situación con la lapidaria fórmula de «el arte es capital» 3. - Incluido por otra parte el oro y el platino, cuyos precios han estado deprimidos durante el segundo semestre de 1987, como consecuencia de un exceso de oferta en relación a la demanda. "4.- El volumen diario de las transacciones en el mercado de divisas de las cuatro principales plazas, Nueva York, Tokyo, Londres y Zurich, alcanza la fantástica suma de 300 mil millones de dólares, es decir, si tenemos en cuenta los días no laborables y las vacaciones, unos 60 a 65 billones de dólares por año; el volumen anual del comercio mundial no es más que de 2 billones de dólares (Neue Zürcher Zeitung, 7/8-11-87). Estas operaciones de cambio, más del 90%, se efectúan ante todo sobre capitales "flotantes", es de cir, son esencialmente especulativas 5.- Después de haber salido del asunto con una multa muy elevada, que sin embargo le dejó en posesión de varios centenares de millones de dólares de ganancias Boesky ha acabado por ser condenado a una pena de prisión. Por el mismo delito, Dennin Levine, de la Drexel-Burnham-Lambert, sido condenado a dos años de prisión. 6.-En Tokyo se han empleado gángsters para intimidar a pequeños propietarios de terrenos y de casas cuando éstos dudan en vender sus bienes a los especuladores-empresarios inmobiliarios (Le Monde, 9-10-87). 7.- Debemos estos datos al camarada W. I. Mohareb, de Boston (EE.UU.). 8. - Frederic Burgière, Japon in extenso, núm. 6, de diciembre de 1987; reproducido en Problèmes Economiques, del 3 de febrero de 9.- La tesis de la "desindustrialización" de las grandes potencias imperialistas ha sido defendida por numerosos autores. sobre todo, a Kees van der Pijl, "The making of an Atlantic Ruling Class", Londres, 1984. 10.- Ver nuestro artículo "Crisis monetaria y
competencia imperialista", , en Inprecor 245, del 22-6-87 (ed. francesa). 11.- Los bancos canadienses se habían comprometido imprudentemente en la operación de privatización de la British Petroleum desencadenada por Margaret Thatcher en vísperas del crash bursátil. Corrieron el riesgo de graves pérdidas, puesto que las acciones de BP que habían suscrito a 330 pences, no valían más que 250-260 pences en Bolsa. Ejercieron entonces una enorme presión sobre Thatcher para que el Banco de Inglaterra les garantizase contra esta pérdida, lo que erectivamente se ha hecho. «Según seais poderosos o miserables...»: los pequeños compradores/inversores de acciones pueden reflexionar sobre esta constatación del gran marxista La Fontaine. Sacarán de ello un gran provecho moral e incluso pecuniario. El fanatismo liberal "anti-estatal" encuentra un límite en el interés privado de los todopoderosos, que no puede apenas franquear. 12.- En los EE.UU., la célebre (y siniestra) familia Hunt de "cow-boys" (petroleros, nuevos ricos de Texas), en otros tiempos una de las más ricas del mundo y conocida por su tentativa de establecer un monopolio mundial (!) sobre el metal-dinero, se ha visto reducida, tras el crash bursátil, a vender sus caballos de carreras para limar una parte de sus deudas, que están evaluadas en más de mil millones de dólares. 13.- Hay una solución de recambio para la defensa de las exportaciones japonesas y germano occidentales frente a la caída del dólar, y es dejar bajar el marco y el yen conjuntamente. La burguesía de Hong Kong la aplica no sin éxito. Por ello es por lo que la política de las autoridades monetarias japonesas y europeas se resume mejor por la fórmula "defensa de sus monedas" que por la fórmula "defensa del dólar". Esto nos remite a las relaciones de fuerzas entre los sectores "ban-
By los sectores "industriales" seno de estas burguesías respectivas. Todo retroceso pronunciado de las exportaciones conducirá a una "revisión desgarradora" de estas prioridades. Y vuelta a empezar...
14. - Las exportaciones japonesas de productos textiles hacia los EE.UU. han caído de 700 a 450 millones de equivalentes de yardas cuadradas (0,84 m2) entre 1985 y 1987
(enero-agosto de 1987), mientras que la de la República Popular de China, de Taiwan y
Corea del Sur están en claro aumento (Far
Eastern Economic Review, 25-2-88)
62 ERNEST MANDEL 15.- Las tendencias, prudentes pero reales, hacia el rearme del Japón, se afirman cada vez más. Según el Japan Economic Journal del 27 de febrero de 1988, Japón y los EE.UU. acaban de concluir un acuerdo para la fabricación conjunta de armas convencionales de las más sofisticadas; entre ellas. avión de caza FSX es el ejemplo más típico. Pero han hecho falta fuertes presiones americanas para que el imperialismo japonés no se embarcara solo en el asunto. Henry Kissinger ha escrito que, según él, es inevitable que Japón sea (vuelva a ser) una «importante potencia militar». Ha afirmado que este pais gas ta ya de hecho el 2% de su PNB en armamento, a pesar del límite del 1% fijado por la 16.- Este salto hacia delante de la productividad británica, calculado en términos monetarios, está en función de la compresión de los salarios británicos en relación a los salarios de las demás potencias imperialistas. Según Die Zeit del 1 de enero de 1988, hacia mediados de 1987 los costes de la hora de trabajo (comprendidos los costes anexos) en Gran Bretaña estaba en el índice 53 en relación al 100 en la RFA y en Suiza (¡igual al de España!), mientras que este coste se situaba en el índice 76 en los EE.UU., 75 en Japón, 72 en Italia y 68 en Francia. Conjuntamente, el valor del producto de una hora de trabajo (c+v+pl en términos marxistas, distinta, pues, del "valor añadido") se situaba, en relación a 100 en la RFA, en 55 en España y 54 en Gran Bretaña, contra 90 en EE.UU., 83 en Japón, 75 en Francia y 70 en Italia. 17.- GEC se ha fusionado luego con la firma británica Plessey. Su cifra de negocios combinada es de 1.420 millones de libras, lo que no les coloca, sin embargo, más que en octava posición en el "palmarés" mundial.
18.- Según el 57 informe anual del Banque de
Reglements Internationaux (Bale, 15-6-87), el oro evaluado al "precio de mercado" representaba ya el 42% de las reservas de cambio del conjunto de los países capitalistas en
1986; el ECU, el 3%; los derechos de tiradas especiales, el 1,5%; las reservas especiales del FMI, el 2%; el marco, el 0,5%; el yen, el
1%; el resto, es decir, alrededor del 50%, el
19.- Los haberes acumulados de estos paises son evaluados en 200 mil millones de dó lares, sobre los que habrían perdido alrededor del 25-30% -expresados en la media del curso de cambio de las monedas "fuertes"-. De ahí las amenazas de desenganchar el rial y las divisas de los Emiratos y de Kuwait, del dólar. Las rentas corrientes en petrodólares de Arabia Saudita han bajado, pasando de cerca de 100 mil millones de dólares en 1980, a 28 mil millones de dólares previstos para 1988, lo que aún no es insignificante 20.- Pierre Salama: "L'impasse des politiques d'ajustement, le cas des économies latino-americaines" (documento GREITD, París 1987). 21.- El número real de parados está subevaluado fuertemente, tanto en Japón como en EE.UU., sobre todo mediante subterfugios estadísticos de todo tipo. Según el semanario americano The Nation, la tasa real de paro fluctuaría alrededor del 10% en EE.UU. 22.- En nuestra opinción, vista la amplitud actual del paro, la reivindicación de un paso inmediato a la semana de 32 horas (4 por 8) es más realista que la de la semana de 35 horas, si se quiere realmente aumentar el empleo de forma decisiva. 23.- En los EE.UU., las deudas al consumo se elevan al 20% de las rentas disponibles de los hogares. En Gran Bretaña, ya en 1985, una libra esterlina de cada tres gastadas por los consumidores era prestada. Este porcentaje se ha aumentado considerablemente en 1986 y 1987. En la RFA, un hogar de cada 10.000 marcos (más de 33.000 FF) por hogar. Cuatro millones de hogares tienen retrasos o incapacidad de reembolsar deudas que se elevan para ellos a 20 mil millones de marcos (fuentes: respectivamente, Neue Zürcher Zeitung, del 23/24-11-87; Sunday Times del
12-1-86; y Der Spiegel, diciembre 1986).
Entre 1975 y 1986, la deuda bruta de las empresas ha pasado del 37% del PNB al 45% en los EE.UU.; del 94% del PNB al 102% en Japón; y del 63% del PNB al 71% en la RFA.
Durante el mismo periodo, la deuda bruta de los hogares pasó del 50% del PNB al 65% en los EE.UU.; del 33% al 47% en Japón; y del
42% al 55% en la RFA (Banque des Règlements Internationaux, Bale, junio 1987).
24.- Banque des Règlements Internationaux, citado por Le Monde del 6 de enero de 1988.
De ahí una presión creciente a la "remonetarización del oro", inluso un retorno al patrón oro, que el gobierno americano comienza bruscamente a apoyar.