Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Una mujer en el 68

Inprecor n.º 61, mayo de 1988 · pp. 34-35 · 1.279 palabras

La lista de los líderes "históricos" del 68 es, como podía esperarse, casi exclusivamente masculina. En cambio hubo masivamente mujeres en las asambleas, en las manifestaciones, en las barricadas,... Algunas de ellas ocuparon efectivamente puestos de responsabilidad, a costa eso sí de esfuerzos enormes. Hemos hablado con una de estas mujeres: Li-

UNA MUJER EN EL 68 dia Cirillo, que es actualmente dirigente de la LCR italiana.

Creo que tú fuístes la única mujer que ocupó puestos de dirección del movimiento estudiantil del 68...

No es del todo exacto. En el 68 yo haentrevista a Lidia Cirillo que ver con lo que organizamos, discutimos e hicimos la izquierda del PCI.

¿Qué relación había entre lo que sucedía dentro del PCI, en la FGCI, en el PSIUP (organización que, en sentido amplio, podríamos llamar de "extrema izquierda") y el movimiento estudiantil?.

Una relación estrechísima. Los cuadros dirigentes de la radicalización estudiantil, que era ya claramente visible en 1967, se habían formado en gran parte en los partidos de la izquierda "tradicional", en los que a comienzos de los años sesenta entró una capa nueva de militantes con niveles de escolarización más elevados que la media de los afiliados anteriores del PCI, con una mayor actitud crítica y sin actitudes reverenciales respecto a los jefes, grandes, pequeños o de cualquier tipo.

Ciertamente, en 1968 tuvo lugar una radicalización rapidísima de la que emergió una nueva vanguardia joven, y jovencísima, que se afirmó en la lucha, de-

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mostrando combatividad y decisión; pero estos jóvenes se reconocieron en puntos de referencia ideológicos y políticos ya existentes, entre cuadros y grupos con una historia en la izquierda napolitana.

Pero, ‹con qué criterios los jóvenes elegían sus líderes y sus puntos de referencia?.

Contrariamente a las imágenes que sugieren los medios de comunicación, el líder no es sólo aquél o aquélla que habla mejor, que tiene más morro, o que no le teme al micrófono, ni a los pitidos. Para llegar al micrófono en las grandes asambleas estudiantiles del 68 era necesario estar rodeado de unas decenas de compañeros que lo garantizaran. Me refiero a que en la segunda mitad del 68 en Nápoles, los stalinistas ganaron la hesobre la radicalización juvenil (en la universidad, especialmente un grupo espantosamente sectario que en los años posteriores tuvo el buen gusto de autoliquidarse) y para mí, "trotskista", llegar al micrófono era una empresa casi sobrehumana. Y cuando lo conseguía tras muchos esfuerzos, se desencadenaba el infierno: había una especie de "contra-claque" que chillaba, insultaba,

Casi siempre después de la intervención se me acercaban estudiantes curiosos o enojados, que querían saber qué era el trotskismo y por qué nos acogían de esa forma en la asamblea. Había alguno que creía que me llamaba "Cuarta" porque cuando me tocaba intervenir, la presidencia de la asamblea decía" «Ahora tiene la palabra la Cuarta»... Poco a poco fueron calmándose; se dieron cuenta de que con esos métodos nos estaban dando finalmente un espacio enorme. Por otra parte, la era de las asambleas oceánicas terminó pronto y sólo se reanudó con el desarrollo del movimiento de los estudiantes de media que eran todavía menos ideologizados y organizaban unas broncas enormes. En sus asambleas había que hablar poco y hacer propuestas claras. En fin, el sectarismo de los primeros tiempos fue decayendo y empezaba a descubrirse el "frente único".

‹Qué significaba ser una mujer en el 682.

Es mejor empezar por el principio y decir qué significaba ser una mujer en una sección del PCI de la Italia meridional, a comienzos de los años sesenta. Las mujeres que entraban al partido eran las esposas, las novias, las hermanas de los compañeros; su presencia suponía una presencia masculina que le servía de garantía implícitamente. Cuando una mujer entraba sola en una sección, como hice yo, y decía: «Quiero inscribirme en el partido», leía inmediatamente una pregunta en los ojos de los presentes: «Pero, ¿qué querrá ésta?».

Naturalmente, puesto que en la dirección del PCI había algunas mujeres, se admitía la posibilidad de que la mujer en cuestión quisiera hacer política. Pero era sólo una de las hipótesis posibles: las otras estaban casi todas ligadas a lo que puede fácilmente esperarse en un ambiente destacadamente masculino.

Debo añadir que después de haber superado algunas pruebas, fui acogida entre los hombres sin dificultades ni desconfianzas, hasta que, algo más tarde, me pasé del lado de los "extremistas", de los herejes. Entonces me recordaron que era una mujer. Los insultos y las calumnias eran un método consolidado en el PCI; contra una mujer era más fácil

Según tu experiencia, ¿puede decirse que el 68 fue machista?.

El 68 fue machista porque lo era la sociedad entera y la propia izquierda. Uso el tiempo pasado no porque piense que . las cosas hayan cambiado profundamente sino porque ahora, sobre todo en la izquierda, el machismo se enmascara de una forma vergonzante. Y también porque, en el fondo, las cosas han cambiado algo.

El feminismo empezó a hacer su camino más tarde y por un proceso de toma de conciencia autónomo de los únicos sujetos que podían definir los problemas, las contradicciones y las necesidades de las mujeres, es decir, las propias mujeres.

Quienes han hecho política conscientemente en los años setenta no pueden dejar de recordar cuál era la acogida reservada dentro de la izquierda, tradicional o nueva, porque ambas tenían una miopía pareja en este asunto, a la aparición de la temática feminista. El feminismo parecía un elemento de diversión respecto a las contradicciones centrales, es decir, el conflicto entre trabajo asalariado y capital; una fuerza disgregadora que ponía a las compañeras contra los compañeros y dividía al partido. Frecuentemente fueron las mujeres más politizadas las que reaccionaron con la desconfianza mayor. Pero algunas de estas mujeres fueron conscientes en un cierto momento de que un partido que no fuera capaz de responder a las necesidades específicas de un sujeto decisivo como las mujeres, no tenía razón de existir.

Pero esta es sólo una de las caras de la medalla del 68. Porque el 68 fue machista, pero representó también el inicio del feminismo de los años setenta, porque forzó a una generación de mujeres a arreglar sus cuentas con la política. El "protagonismo social", por utilizar una expresión gastada pero que viene a cuento, empujó a la lucha a millones de mujeres (obreras, estudiantes, amas de casa,...) que salieron de su cascarón para confrontarse con problemas colectivos. Y quiero decir algo más. Sin el 68 no se hubiera producido el feminismo como fenómeno de masas, como movi-

Porque el feminismo existe también en los periodos de paz social, de reflujo. Pero entonces es casi siempre una élite de mujeres que reflexionan y que luchan, que se hacen su lugar a codazos en un mundo hecho a la medida del hombre. Esta élite mantiene viva una llama, una luz que puede servir de punto de referencia para otras mujeres. Es importante en la formación de las expectativas y de la identidad de una mujer, saber que otras mujeres han hecho y han podido hacerlo; si el modelo es el ama de casa, la madre, entonces es mucho más difícil concebir proyectos alternativos.

Pero los saltos cualitativos se hacen en la historia -también en la historia de las mujeres- cuando entran en acción grandes fuerzas sociales, cuando la élite se transtorma en vanguardia y no vive ya cercada en un universo hostil. Y el feminismo de los años setenta fue un gran salto cualitativo, sobre todo en la conciencia de las mujeres. Y por eso pienso que no es contradictorio decir que el 68 fue machista y que a la vez representó el primer paso hacia el feminismo.