Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Cuando Mayo empezó en octubre

· Inprecor n.º 61, mayo de 1988 · pp. 36-40 · 3.844 palabras

El mítico mes de mayo de 1968 fue uno más, sin nada de particular, del curso 1967-68 en las universidades del Estado español. Todo el curso fue lo excepcional. Lwoff describía gráficamente la realidad: la institución docente franquista estaba en bancarrota con las aulas cerradas por orden ministerial y ocupadas por la policía, los estudiantes permanentemente movilizados y sus líderes expedientados académicamente

NOTAS: (1): Tribunal de Orden Público, brazo judicial de la represión franquista creado en 1963 para hacer frente al resurgir del movimiento obrero y los inicios del movimiento estudiantil. (2). Las piezas claves de esta "reforma" inspirada por los tecnócratas del Opus Dei fueron el Libro Blanco, la emisión de Deuda Universitaria y el Decreto de Asociaciones de Estudiantes para restar base a la auto-organización estudiantil y al que nadie se acogió. Lora fue cesado el 26 de marzo y Villar nombrado el 14 de abril. (3). Dos meses antes Carrero, pieza clave de la dictadura en los planes de continuidad del régimen tras la muerte de Franco amenazaba: ...que nadie abrigue la esperanza de alterar nuestro sistema institucional, ya que el pueblo no lo permitiría, y en el supuesto de que lo permitiera quedan las fuerzas armadas para la defensa del orden establecido». En su punto de mira estaban el movimiento obrero y el estudiantil a los que auguraba un fracaso inmediato que no se dió. (4). Sindicato Democrático de Estudiantes. En su denominación se añadía la sigla de la ciudad donde estaba enclavada la Universidad, por ejemplo SDEUB (Barcelona), SDEUM (Madrid), etc. (5). Acudieron representantes de Bilbao, Sevilla, Valencia, Oviedo, Valladolid, Zaragoza, Barcelona y Madrid quienes acordaron en su declaración: «Ante cualquier medida represiva tomada contra cualquier distrito, todos los demás se considerarán afectados».

CUANDO MAYO EMPEZO

EN OCTUBRE

o juzgados por el TOP.(1) Mayo estrenó ministro de Educación, el tecnócrata Villar Palasí, que con sus planes de rentabilización de la Enseñanza(2) sustituía al dimitido y fracasado Lora Tamayo. La universidad se había convertido, según un artículo de Torcuato Luca de Tena aparecido en ABC a mediados

"escuela de malas artes" y de "holganza, revueltas y guiri-

Para rentabilizar era preciso previatiago, lo que provocó movilizaciones en ese distrito hasta el día anterior a los exámenes. Las universidades de Madrid y Valencia habían sido cerradas indefinidamente desde él 27 de febrero y a finales de abril se produjeron en la primera de ellas duros enfrentamientos entre los fascistas de Defensa Universitaria y los estudiantes de Derecho.

El 30 de abril miles de estudiantes se sumaron a las concentraciones. convocadas por CCOO en las principales ciudades. El 1 de mayo varios centenares, organizados en comandos, cortaron el tráfico de las principales vías de Madrid y Barcelona con barricadas y cócteles molotov.

Tras la reapertura de la de Valencia, se produjo la de la universidad de Madrid, donde el 14 de mayo se celebró una asamblea de distrito que terminó en una manifestación de más de 5.000 estudiantes en protesta por el cierre habido y exigiendo la anulación de los expedientes incoados. Este hecho provocó el

«En otros términos, en España, la Universidad no existe». Lwoff, febrero de 1968, al rechazar junto con Monod, ambos premios Nobel, el nombramiento de doctor "honoris causa" por la Universidad de Madrid.

Manolo Garí exabrupto del volátil Carrero Blanco que calificó a los estudiantes de «grupos de anarquistas, drogados y atecs».(3)

Durante el mes de mayo, incluso en las universidades cerradas, los estudiantes siguieron con atención la revuelta de Francia o se solidarizaron con los obreros de Pegaso en lucha desde marzo. Los boletines editados durante ese mes por los Departamentos de Información de los SDEU(4), como el de Madrid, y concretamente el de la Facultad de Politicas y Económicas -punta de lanza del movimiento- estaban dedicados a los más diversos temas: un Informe sobre la situación económica, un dossier de documentos de las CCOO con exposición de las distintas lineas políticas (metal de Madrid, CCOO juveniles de Barcelona), el texto del "Movimiento 22 de marzo" titulado "¿Por qué luchamos? Las razones de la revuelta" o un escrito del guerrillero Camilo Torres.

Raimon dió un recital en Económicas de Madrid el 18 de mayo que acabó en una masiva manifestación hacia el centro de la ciudad, en la que miles de estudiantes corearon los gritos de "Amnistía y Libertad", "Los estudiantes con los obreros, la policía con los banqueros" o el utópico "Comisiones al poder", ademas del entonces ya habitual "La solución: la Revolución™ . El coche de la princesa Sofía y sus guardaespaldas fue bloqueado casualmente por centenares de estudiantes, que se enfrentaron durante

3 horas a la policía formando barricadas

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en los barrios limítrofes de la Ciudad Universitaria y en la carretera de la Coruña. El curso decisivo

Así se clausuró un curso que se inició con la celebración generalizada de elecciones libres convocadas por los SDEU, impuestas por los estudiantes y toleradas por las desbordadas autoridades académicas. Estas respondieron cerrando el 26 de noviembre de 1967 la delegación de alumnos de Ciencias de Madrid, lo que provocó huelgas y manifestaciones en todo el distrito durante el resto del primer trimestre.

La represión y la agitación se generalizaron en el resto de distritos y unos fueron solidarios con los otros, tal como se había acordado por los representantes de las universidades reunidos en Barcelona el 23 de marzo de 1965(5). En diciembre de 1967 fueron expedientados, entre otros, todos los representantes elegidos en Políticas y Económicas de Madrid y en enero de 1968 fue cerrada esta facultad. y sus alumnos sancionados con la pérdida de matrícula. Los estudiantes respondieron con asambleas y enfrentamientos con la policía en las manifestaciones de Madrid, Barcelona, Sevilla, Oviedo, Santiago, Málaga, Valencia y Valladolid y acogieron en sus reuniones a los representantes estudiantiles de Madrid que explicaron su situación. A finales de enero se produjeron 39 expedientes más en Ciencias y Filosofía de Madrid, 137 en Barcelona -buena parte de ellos en Escuelas Técnicas- y fue cerrada la facultad de Filosofía de Madrid. El 26 de febrero se realizó la VI y última Reunión Coordinadora Preparatoria (RCP) del Congreso Nacional de Estudiantes en Sevilla. Declarada ilegal, fueron detenidos varios de los asistentes, lo que provocó nuevas manifestaciones en distintos distritos y elcierre indefinido, el día 27, de las Universidades de Madrid y Valencia.

Ese mismo día se creó por decreto del Consejo de Ministros, la Policía Universitaria -bajo el teórico mando de los decanos-, lo que significó un asentamiento policial en los campus que duró varios años y convirtió a la universidad, según el escrito firmado por los catedráticos que se oponían a la medida, "en una para los , que complementó la acción del TOP.

El 6 de marzo fue cerrada la universidad de Sevilla, dando lugar a manifestaciones en Zaragoza, Bilbao, Granada, Pamplona, Santiago y Barcelona. Cinco facultades fueron desalojadas violentamente por la policía en Madrid, donde, pese al cierre, la actividad sindical continuaba. Los departamentos de Información seguían editando hojas y boletines; se ensayaban nuevas formas de lucha -como las "sentadas" de Derecho-; se intentaban realizar "cursos paralelos" en algunas facultades que acabaron convirtiéndose en coordinación del movimiento y en tribunas políticas de impugnación de la ideología académica vigente; continuaba la actividad solidaria con Vietnam, Cuba o los obreros de Standard y Pegaso y se contestaba el mensaje liberal neocapitalista de Servan-Schreiber, que no logró celebrar una conferencia en Derecho boicoteada por los estudiantes -cada vez más radicalizados desde su inicial antifranquismo-, quienes corearon "Abajo la Europa de los monopolios. Viva la Europa Socialista". Y después vino Mayo. El final de un periodo del movimiento

Algo había cambiado en lo profundo del movimiento estudiantil durante el curso 1967-68. Diversas fuerzas políticas y sectores estudiantiles muy amplios se desvincularon del proyecto de los sindicatos libres estudiantiles y del Congreso Nacional de Estudiantes por lo que las elecciones de los SDEU a principios del curso 1968-69 fueron un fracaso. Los estudiantes de vanguardia miraban hacia otras formas de organización y otros objetivos políticos

Se realizaron "juicios críticos" a algunos catedráticos y sus enseñanzas, se "ocuparon" por parte de los estudiantes algunas cátedras y comenzó la política de la "acción ejemplar" dentro y fuera de la universidad. Es el final de los SDEU. El 1 de diciembre se produjeron enfrentamientos masivos en Barcelona y Madrid

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(6). El estado de excepción fue declarado tras la ejecución por ETA del jefe provincial de la Brigada Político Social de la policía de Gipuzkoa, Melitón Manzanas, en agosto de 1968 en respuesta al asesinato de Txabi Echevarieta y para ejemplificar que los representantes de la tortura y la represión y por tanto de la dictadura, eran vulnerables. Esta acción de ETA respondía al proceso de radicalización de esta organización, que junto con una parte de la juventud vasca, había roto lazos con el nacionalismo moderado tradicional del PNV. (7). Las piezas turua nentales de este proceso fueron la Ley Orgánica del Estado (1966), la Ley Fundamental del Reino (1967), la renovación del Convenio con los USA (1969) y el nombramiento de Juan Carlos como sucesor, que tendría lugar después del Estado de Excepción (1969). (8). FUDE, CUDE, INTER, ADEC. (9). Sindicato Español Universitario (SEU), organización fascista en la que los universitarios estaban afiliados obligatoriamente. Asociación Profesionales de Estudiantes (APE), sustituyó al anterior, de corta vida, fue rechazada por los universitarios que luchaban por un sindicalismo libre sin trabas impuestas. (10). Reunión Coordinadora Preparatoria

(RCP). De 1967 a 1968 se realizaron 6, preparaban la coordinación inter-distritos del movimiento estudiantil organizado en sindicatos libres y su objetivo era la celebración de un Congreso general.

(11). Organo del Comité estudiantil del FLP,.

posteriormente denominado "Acción Estudiantil" y finalmente "Barricada".

con barricadas frente a la policía. El 17 de enero de 1969 fue asaltado por los el rectorado de Barcelona, quemada la "estanquera" y roto un busto de Franco. El 20 fue asesinado por la BPS (policía política), en el curso de un registro, el compañero Enrique Ruano, miembro del FLP y activista del movimiento estudiantil. La policía empleó el mismo método que había utilizado dos años antes con el estudiante valenciano Rafael Guijarro: la defenestración. Se produjo una Huelga General en todas las

El 24 de enero, el gobierno decretó el Estado de Excepción en todo el territorio del Estado español, extendiendo la medida adoptada meses antes en Gipuzkoa(6). Las deportaciones de miembros de la oposición, la detención de más de 500 estudiantes y obreros (230 de ellos puestos a disposición judicial), el cierre de varias editoriales, los centenares de registros domiciliarios tenían como ob¡etivo dar un golpe al movimiento obrero de las CCOO, desarbolar al movimien to estudiantil que jugaba el papel de vanguardia en la lucha por las libertades democráticas y permitir la institucionalización de la dictadura a la muerte de Fran-

La fase de liberalización del Régimen había terminado. Las amenazas de Carrero Blanco eran realidades. El movimiento obrero, dirigido por el PCE, no estaba preparado para este cambio político, ya que sus dirigentes lo habían educado en la utilización de los márgenes de esa liberalización haciéndole confiar en ella. El movimiento estudiantil en solitario no era capaz de llevar el peso de la lucha por las libertades, porque su papel social tenía evidentes límites y además una parte del mismo seguía bajo la influencia, aunque mermada, de los

La historia posterior del movimiento estudiantil, que no volverá a tener el protagonismo del periodo abierto en 1965, es otra historia distinta, llena de movilizaciones y luchas insertas en los últimos años de la dictadura y en la primera fase de la transición. Había terminado el ascenso contínuo del movimiento estudiantil unitario y masivo como movimiento político autónomo en abierto enfrentamiento con el régimen franquista y organizado en sindicatos democráticos asamblearios.

Lo viejo

La creación de organizaciones estudiantiles clandestinas a partir de.

1963(8) y la celebración de las Semanas de Renovación Universitaria (1964)

abrieron paso, con la realización de la l

Asamblea Libre de Estudiantes de Barcelona y la IV Asamblea Libre y la Semana por la Paz de Madrid en 1965, al sindicalismo estudiantil libre. Tras el derrumbe del SEU y el rechazo de la maniobra gubernamental de las APE(9), se puso en pie el SDEU en Barcelona, donde previamentese habían realizado elecciones libres. El SEU se constituyó en el convento de los Capuchinos de Sarriá el 9 de marzo de 1965 y allí se diseñaron, después de una discusión abierta con participación previa de miles de estudiantes, las líneas maestras de un sindicalismo asambleario, no clandestino, que se convirtió en plataforma de expresión de las corrientes políticas existentes y arrancó conquistas parciales bajo el régimen franquista durante el periodo

Los intentos de coordinación estatal a partir de la 1 RCP(10) en Valencia -cuya represión provocó la primera Huelga General estudiantil bajo la dictadura- y la creación del SEUM el 26 de abril de 1967 abieron el camino a la extensión de los SDEU. En ese camino la represión se había cebado en profesores (expulsión de la universidad de Tierno Galván y de Aranguren y otros tres catedráticos madrileños; expulsión de Sacristán y 68 PNN de la de Barcelona) y en los estudiantes (con juicios ante el TOP de los 'epresentantes catalanes y madrileños).

La Reforma Drmocrática de la Universidad, el sindicalismo libre hacia un Congreso General, la amnistía de todos los sancionados, la libertad docente y discente eran las banderas democráticas de un movimiento estudiantil, todavia muy centrado en los cambios en la Universidad -aunque sabedor de la necesidad de las libertades para todos los ámbitos-, poco coordinado estatalmente pero solidario. Barcelona y Madrid, los dos grandes centros, se alternaron como puntales de la movilización que consiguió hacer variar la correlación de fuerzas a favor de los estudiantes durante tres años. Durante los mismos se impuso en el interior de los centros docentes un cierto "doble poder" o "áreas de libertad" coyunturales que permitieron la evolución ideológica y política de amplios sectores de estudiantes en contínuo proceso de radicalización a través de su propia actividad sindical y de su experiencia en las movilizaciones.

realizaron múltiples actividades culturales e incluso académicas en las que era palpable este acelerado cambio ideas, contribuían al mismo y eran muestra de un estudiantado cada vez más crítico que empezaba a negar la función social de la universidad como "fábrica de explotadores"

A partir de un momento de su evolución, el movimiento estudiantil, tras amplios debates internos, buscó de forma constante la unidad de acción con el movimiento obrero, tal como se reflejó en las jornadas de lucha convocadas por

CCÓO en Madrid los días 27 de enero y

27 de octubre de 1967. Posteriormente la unidad de acción ya no basta, un amplio sector de estudiantes comenzó a

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plantearse la cuestión de la alianza entre ambos movimientos con objetivos a largo plazo. La orientación de la mayoría del movimiento estudiantil se iba traduciendo en un convencimiento creciente de la necesidad de una lucha revolucionaria no estrictamente antirrepresiva y democrática, tal como de forma pedante y elemental pero meridiana, se planteaba en la revista "Acción Universitaria" (11) en su número del 15 de mayo de 1968: «El movimiento universitario, a partir de las contradicciones específicas del estudiante en la sociedad en la que vive, a partir de la lucha por sus objetivos, ha llegado a plantear reivindicaciones que superan el marco de la Universidad burguesa, a someter a una crítica radical a toda la estructura de la socie-

DAMNSTIAN

dad capitalista(...)Solo si la lucha universitaria es englobada dentro de una lucha mucho mas amplia por los objetivos de la clase obrera, podrá darse una transformación radical de la sociedad burguesa». Lo nuevo

Después de mayo nada fue igual. En parte se acusó la influencia de los acontecimientos de Francia, pero en gran medida durante el curso 1967-68 se habían acumulado factores autóctonos que dinamitaban el proyecto estrictamente democrático de 1965.

La represión durante 1968 contra estudiantes y obreros, y sobre todo a partir del Estado de excepción de 1969, ayudó a acelerar la inviabilidad del tipo de organización de los SDEU. El proyecto estudiantil de 1965 de la Reforma democrática de la universidad estaba perdiendo terreno dentro de los mismos sindicatos y consignas como Universidad Popular, Autogestión y un discurso crecientemente anti-capitalista habían calado entre los estudiantes e iban cambiando el contenido del programa reivindicativo. La misma consigna de Congreso Nacional de Estudiantes se había mutado por la de Congreso General de Estudiantes, fruto del avance de las ideas nacionalistas entre la juventud vasca y catalana y de un vago sentimiento de solidaridad de los estudiantes madrileños que organizaron un Festival-Encuentro de las Nacionalidades Ibéricas. En Barcelona la crisis del sindicalismo "clásico" apareció ya en el curso 67-68 con profundas divisiones en el seno del SDEUB que lo paralizaron. En Madrid la dirección del SDEUM no acudió a la VI RCP de Sevilla calificándola de montaje burocrático al margen de la soberanía asambleas. En mayo hubo un intento fallido de desbordar desde la ultraizquierda a la dirección del SEUM, que a su vez estaba compuesta mayoritariamente por estudiantes a la izquierda del PCE. La alianza con el movimiento obrero era defendida desde posiciones que a su vez propugnaban un giro a la izquierda de éste. Durante 1968 y 1969 aparecen nuevos partidos políticos con base importante entre los estudiantes que se sitúan a la izquierda del reformismo, tales como el PCE(i), luego PT, Bandera Roja, ORT, etc., y comienza un profundo giro hacia el marxismo revolucionario en el seno del FLP, grupo que disputaba al PCE la dirección del movimiento estudiantil.

Todo ello no niega a su vez la influencia del Mayo francés en el que se había desenmascarado la política reformista de los PC y que creó ilusiones utópicas sobre el papel en la sociedad de la revuelta estudiantil, ya que partiendo de una realidad se extrapolaban sus consecuencias y posibilidades.

Las diferencias con la situación francesa alejaban la posibilidad de repetición aquí de un fenómeno similar. Y no sólo porque aquí estaba la losa de una dictadura militar y allí se combatía utilizando las libertades. La intensidad y magnitud de la revuelta estudiantil y la convergencia temporal con el movimiento obrero fueron distintas en el Estado español y en Francia, donde la clase obrera protagonizó una Huelga General, ocupó fábricas y desbordó, en ciertos momentos, a la dirección reformista. Los 120.000 estudiantes que componían la población universitaria a este lado de los Pirineos no sólo tenían un peso numérico absoluto y relativo menor en la sociedad comparándolos con la realidad de otros

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NOTAS: (12). El mismo año en Francia los universitarios eran 550.000 y en Italia 413.000.. (13). El movimiento obrero surgido en las huelgas de la minería asturiana de 1962, se extendió a los principales centros de la metalurgia (Madrid, Barcelona, Bilbao), incluso al campo (viticultores de Jerez). En 1964 se constituyeron formalmente las CCOO, recogiendo la experiencia asturiana, quienes utilizaron a fondo el empleo de los cargos del sindicato oficial (CNS) como los enlaces y jurados de empresa. Una de las huelgas que mayor influencia tuvo entre los estudiantes fue a protagonizada en 1966 por los trabajadores de Laminación Bandas en Frío de Echevarri. (14). Antonio Marcial lo reconocía abiertamente en un artículo publicado por "Vanguardia", órgano de las UJCE, juventudes del PCE. (15). En panfleto del FLP de diciembre de 1968 se llamaba a la lucha «contra los policías con gorra de plato o birrete académico». (16). En esta ley se preveía la afiliación obligatoria al SEU, la vinculación de éste a Falange Española, el juramento de fidelidad al régimen de los docentes para poder ejercer. Todo ello en una universidad que todavia en los años 1964 al 68 estaba infradotada presupuestariamente, era muy clasista por su composición social y vivía atenazada culturalmente siendo la investigación nula. De los presupuestos del Estado de 1967, la universidad recibió el 1,13% frente al 22,5% de las fuerzas armadas y de seguridad. En 1964-65, según la Unesco se gastaba en el conjunto de la enseñanza 2,7$ per cápita en el Estado español, detrás de Ghana (4,2), Portugal (4,3) y a gran distancia de Italia (12,8), USA (92), URSS (113), Japón (137,6). Solamente un 1,4% de los universitarios tenían becas completas con manutención incluída, y el 14% era la cifra que tenía alguna ayuda para libros o matrículas, lo cual suponía que sólo un 4% de los universitarios procediera de la clase obrepaíses(12), sino que, dado el corte que supuso la Guerra Civil, no tenían lazos con los partidos y la tradición marxistas. La autarquia cultural impuesta por la represión franquista dificultaba el acceso a la literatura política revolucionaria. Todo ello produjo una menor capacidad de crítica globalizadora, una reflexión más pobre y limitada. Pero, sobre todo, pesaba en la situación el que la clase obrera, a diferencia de la francesa, no había acumulado el nivel de experiencias suficientes desde su resurgir en 1962, y como en Francia, no tenía una dirección politica que le permitiera ponerse a la cabeza de la brecha democrática radical que abrían los estudiantes. (13)

Ni la autarquía, ni la represión, ni el retraso político en la toma de conciencia revolucionaria de la clase obrera impidieron que amplias capas de jóvenes estudiantes y obreros en todas las nacionalidades del Estado -hartos de la dictadura, de la opresión nacional, de la explotación y la represión- respiraran los vientos que traían la Revolución Cultural China, la guerrilla latinoamericana, Vietnam, las revueltas estudiantiles de México, Berlín y Roma, y sobre todo las ba-

La combinación de factores "exógenos" y "endógenos" es la única que exolica los cambios producidos y que se tradujeron en una nueva fase del movi miento estudiantil. En 1969 incluso los reformistas reconocen la crisis de los SDEU y la aparición de fórmulas distintas(14). Las respuestas a la nueva situación son distintas, divergentes. El PCE empeñado en una política "universitaris-

"academicista" intentó constituir las juntas de Estudiantes o las Plataformas Sindicales para llevar adelante su viejo proyecto de "alianza de las fuerzas de la cultura y el trabajo". Desde la izquierda y olvidando la influencia del PCE en el movimiento obrero, se intentó levantar un movimiento estudiantil anticapitalista aliado de una clase obrera idealmente revolucionaria: Aparte de proyectos grotescos como el de "llevar la política proletaria a la universidad", surgieron otros con mayores dosis de sentido común, aunque también escorados hacia el izquierdismo. Se crearon Comités de Acción, se desarrolló una intensa lucha antijerárquica y antiautoritaria(15) para movilizar a la Universidad.

Ninguno de los proyectos logró imponerse, pero la Universidad franquista, la de la Ley de Ordenación Universitaria de 1943(16), estaba herida de muerte y, más allá, el mismo modelo napoleónico de enseñanza estaba tocado. Los estudiantes no se integraron en ninguno de los sucesivos proyectos gubernamentales. Toda una generación de hijos de la burguesía, dada la composición social universitaria de los años 60, se puso en el lado opuesto al franquismo, una nueva capa de cuadros políticos surgió de esta larga e intensa experiencia, una parte de esa juventud comenzó a militar en las filas revolucionarias. Todo ello aceleró el proceso de pérdida de base social de la misma dictadura. C