Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Los orígenes de 1968

· Inprecor n.º 61, mayo de 1988 · pp. 5-9 · 3.743 palabras

Como 1917-1920, como 1933 o 1936, 1968 es un año simbólico. Tiene pues el doble significado de los simbolos, relacionados a la vez con acontecimientos reales del mundo social y político, y con un imaginario colectivo, el de toda una generación, que ha asumido lo real, pero a ve-

Muchos de los que alimentaron el mito (y el sueño) durante algunos años, sienten ahora la tentación de saldar las cuentas, retrospectivamente, con su adolescencia. Y al hacerlo, tienden a negar la ruptura que representó 1968 (y los años posteriores) en la vida social, cultural y política europea e internacional, a subestimar las dimensiones y las potencialidades de las movilizaciones sociales de este período, a no diferenciar entre las esperanzas (frustradas, y por tanto negadas) y el vigor

Nosotros preferimmos, como decía Spinoza, «ni reir, ni llorar, sino comprender», comenzando por los orígenes de la ruptura que tuvo lugar

LOS ORIGENES DE 1968

ces lo ha transformado hasta convertirlo en un mito. efectivo de ciertos cambios sociales y políticos. entonces. Hay tres dimensiones en 1968. La primera es internacional: una conjunción excepcional de conflictos y crisis a escala mundial y un ascenso de luchas estudiantiles casi universales. La segunda se refiere al cambio que se opera en el ritmo y la amplitud de las luchas obreras / democráticas en una serie de países -rancia, Italia, el Estado español y, el menor medida, Gran Bretaña. La tercera es la emergencia o el reforzamiento de organizaciones políticas -especialmente en Europa, pero también en América Lamuerda del mapa lico ina, Japón tiene lugar junto a un relanzamiento del movimiento sindical y, posteriormente, de los partidos de la izquierda tradicional. El final de la guerra fría

¿Cuáles son los elementos que anunciaban y preparaban esta mutación d 968? Para que se desarrolle un cambi en la situación social y política análogo al que tuvo lugar en el periodo 1968-75 es necesario que se desmorone antes el sistema de referencias políticas y de visión del mundo heredadas del periodo precedente. Asi ocurrió con el declive de la "guerra fría".

La situación de guerra fría -suscitada por el imperialismo americano desde 1947 para intentar estabilizar la situación internacional en su provecho- había conducido a una división del mundo en dos, dentro de las mentes de la mayoría del movimiento obrero organizado europeo: por un lado "el bloque comunista totalitario", , por el otro. "el mundo ¡bre occidental. La socialdemocracia

Charles-André Udry europea jugó a fondo la carta del Occidente democrático y del anticomunismo; los partidos comunistas se alinearon tras Stalin y el Kremlin, identificando falsamente el socialismo con el régimen de poder absoluto de un "partido comunista". Cada uno refleiaba la imagen invertida de las posiciones del otro. Y esto llevó a aprisionar la reflexión social y política en un sistema binario estéril (o bien la democracia occidental, o bien el "socialismo tipo Stalin"). Además, tanto el poder burgués como el burocrático utilizaban el argumento de «estáis trabajando para el otro campo» con el fin de legitimar sus medidas represivas. Y así teníamos la caza de brujas del "macarthysmo" en el Oeste y los grandes procesos de los años 50 en el Este. Este es el mundo que va ser lentamente corroído. Nuevamente en el Este

Una primera serie de cambios sucedieron en el "mundo socialista". Tras la muerte de Stalin, el régimen de terror masivo que simbolizaba y personalizaba no podía perpetuarse cómodamente. La burocracia buscaba ávidamente los mecanismos que le aseguraran una estabilidad mayor. Las purgas y liquidaciones hacían inestable y arriesgado el "oficio" de burócrata, y esto es justamente lo contrario de sus deseos. La reconstrucción económica y el desarrollo de la sociedad soviética exigían una cierta "liberalización". Se producía una cierta presión de la población; después de las escasas rehabilitaciones efectuadas por Kruschev, decenas de miles de cartas de familiares de las víctimas del stalinismo

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¡ALARMA DE COMBATE! Extra REVOLUCIO Extra

LA NACION EN

PIEDE GUERRA

Ordena el Primer Ministro Fidel

Castro ante el peligro de la agresión dispuestapor Kennedy fueron enviadas a la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). EI XX Congreso del PCUS en 1956, y el XXII Congreso en 1961 reflejaron este paso del stalinismo al kruschevismo, sin que esto implicara una desaparición de las estructuras fundamentales del poder monopolístico de la dirección del PCUS. Incluso después de la destitución de Kruschev en 1964, y el nuevo "enfriamiento" insuflado por Breznev, el poder burocrático no volverá ya a los métodos de represión masiva de la época stalinista, aunque seguirá reprimiendo sistemáticamente todo intento de actividad social, política y cultural independiente.

1956 es también la "revolución húngara" y el auge de luchas obreras en Polonia que ponen a la orden del dia la po. sibilidad de un combate de masas contra el poder de la casta burocrática. La verdadera revolución!- hizo aparecer en la escena política la idea (ciertamente, no siempre muy elaborada) de una democracia de los consejos en el marco de una economía no capitalista: una idea que se apoyaba en la propia experiencia del combate contra la intervención so• viética. Así empezaba a abrirse otra vía, diferente del "socialismo realmente existente" o del capitalismo occidental, y no sólo en los escritos teóricos o proyectos políticos, sino en la actividad social

Los procesos de reformas en los diversos países del Este, a mitad de los años sesenta, precipitaron a su manera este amplio debate. Más aún, la permanente polémica sobre la experiencia yugoslava de autogestión, que incluso ganaba la atención de sectores de la izsocialdemócrata europea, mentará la idea de que una tercera vía es posible. La Primavera de Praga que comienza en enero de 1968 sería la conclusión más deslumbrante, y más explosiva, de estos procesos "por arriba" , que son repentinamente za-

"por abajo"

Desde finales de 1962, vino a añadirse a esta situación el debate chino-soviético. Aunque las razones efectivas del enfrentamiento entre Moscú y Pekín se reflejan de forma muy sesgada en el contenido ideológico del debate, éste va a provocar una amplia discusión pública en el movimiento obrero de vanguardia sobre varios temas: las relaciones económicas entre economías planificadas (los métodos soviéticos de saqueo dentro del COMECON) y entre éstas y los países imperialistas; la desestalinización que remite a toda la problemática de la degeneración burocrática de la revolución rusa, al papel del partido y a la extinción del Estado (desde 1958, el PC chino atacaba la autogestión yugoslava; posteriormente hará una defensa, no simplemente táctica, de Stalin frente al XXII Congreso del PCUS); la "coexistencia pacífica" con su doble dimensión: ¿equivale a un statu-quo social? ¿Se dirige hacia un condominio americano-soviético?; las modalidades de progresión del socialismo a escala internacional: ¿hay que poner el acento, como hacía la URSS, ante todo en la competición económica o en el desenganche del sistema capitalista de países de la "periferia" que conquistarían su independencia frente al imperialismo (el PC chino hacía del ter-

"foco de las contradicciones mundiales")?. Así, en esta nueva fase de la crisis del "movimiento comunista mundial" nacían, en condiciones de un nuevo internaciona-

Desde la primavera de 1966, se suma

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a esta polémica la llamada "Revolución Cultural" china, que sintonizará con las aspiraciones confusas de una parte de la juventud estudiantil europea. La lucha contra las "cuatro viejas" -las "viejas costumbres, ideas, culturas, hábitos"conecta con sentimientos y reivindicaciones que penetran en la juventud estudiantil. La televisión y los demás medios de comunicación de masas que extienden por el mundo, casi en tiempo real, los acontecimientos, no son ajenos a esta reutilización de temas políticos "extranieros" por actores igualmente "extranjeros" respecto al mismo origen de estos temas. Así, los estudiantes católicos de la Universidad "Statale" de Milán se reconocerán -con la falsa conciencia que eso implica- en la "revolución cultural de Mao", es decir en una revolución cultural que, para ellos, no tenía nada que ver con China,... sIno con un "malestar social" en Italia. La democracia occidental reprime у bombardea

La segunda gran mutación se refiere al mundo occidental, llamado libre. En los EEUU, la batalla por los derechos civiles de los negros, a comienzos de los años sesenta, reveló a la opinión pública europea una faceta de la democracia americana que había sido cuidadosamente ocultada. La revuelta de los negros, especialmente entre 1964 y 1967, sirve de punto de apoyo para la desmitificación del modelo de democracia americana. En 1965, Malcom X es asesinado. Representaba el ala más radical y más politizada del movimiento negro y su fuerza de convicción, su carisma, podían haberle permitido jugar un papel importante en la evolución política de una amplia capa de militantes negros. 1967, en Detroit, los carros blindados de la Guardia Federal aplastaron el levantamiento del ghetto negro.

En otro terreno, el comienzo de los bombardeos americanos sobre Vietnam y la intervención de los marines en Santo Domingo en 1965, muestran claramente, ante una generacion entera, el verdadero rostro del imperialismo ame-

Y en octubre de 1965, el golpe de Estado militar en Indonesia, con el pretexto carente de todo fundamento de abortar un proyecto de golpe del Partido Comunista (PKI), dirigido por Aidit, es un nuevo factor importante de esta situación. El PKI era el mayor PC fuera del "bloque socialista" ; debía tener 300.000 cuadros y 2 millones de militantes. El golpe sería de una tremenda ferocidad represiva, muy especialmente en la isla de Java, bastión del PKI. Esta masacre recibirá el apoyo de Washington, extraordinariamente satisfecho de ver a Indonesia "limpia de comunistas" en el momento en que los Estados Unidos intentaban aplastar la revolución vietnamita. Contrarrevolución y "terror blanco" se convertian en sinónimos de la política imperialista para un más amplio de la opinión pública internacional.

La dramática liquidación del PKI en este país que había sido un símbolo del no-alineamiento suscitará en la vanguardia del movimiento obrero internacional un amplio debate sobre la orientación del PKI. En efecto, éste defendía la necesidad de una alianza estratégica con el presidente Sukarno y los capitalistas locales con el fin de "vencer a los capitalistas extranjeros en Indonesia"; la revolución social vendría más tarde. Los hechos mostrarían trágicamente la falsedad de esta orientación! De Cuba a Argelia...

Así llegamos a la tercera mutación: la que impulsaron las revoluciones cubana y argelina, así como la proyección sobre la escena internacional de la causa palestina, como consecuencia del conflicto árabe-israelí de 1967.

Ciertamente, durante la segunda mitad de los años 60, la lucha armada del FLN por la independencia nacional y la transformación social de Vietnam se mantendrá como el elemento clave de la situación internacional, en la medida que, por primera vez desde la segunda guerra mundial, la potencia hegemónica de los EEUU sufría un fracaso. Empieza a esbozarse una modificación significativa de las relaciones de fuerzas internacionales, aunque es todavía poco perceptible. Hay que mencionar también en este terreno los comienzos de la lucha Berlin, 1965.

armada en Angola y Mozambique; en septiembre de 1964, el FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique) anuncia los primeros enfrentamientos de los guerrilleros nacionalistas contra el ejército de ocupación portugués

Pero volvamos a la revolución cubana, cuya incidencia sobre la formación política de una "nueva izquierda", incluso en Europa, fueron importantes. La victoria del Movimiento del 26 de julio en 1959, introdujo un elemento radicalmente nuevo en el movimiento revolucionario a escala internacional.

En efecto, era la primera vez, desde la degeneración stalinista, que una lucha antidictatorial y una verdadera revolución social, conjuntamente, se hacían bajo la dirección de una organización que no estaba ligada al movimiento comunista surgido de la III Internacional.

Una nueva generación de militantes revolucionarios y un amplio abanico de intelectuales de diversos orígenes, primero evidentemente en América Latina y en el tercer mundo, pero también en Europa, apoyarán a la revolución cubana. Guevara y Castro rompen -en los objetivos, la práctica y el estilo- con la orientación de los PCs. Cuando en agosto de 1961, en su discurso de Punta del Este, Che Guevara declara: «La revolución cubana... es una revolución con un carácter humanista. Es solidaria de todos los pueblos oprimidos del mundo», está declarando a la vez la originalidad del proyecto revolucionario cubano y la manifestación de un nuevo internacionalismo, expresión política de la defensa de valores humanos universales y de la necesidad práctica de un combate antiimperialista radical.

La victoria del Movimiento del 26 de

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julio refuerza la idea de que una fuerza revolucionaria creíble puede constituirse fuera del marco de referencias políticas y organizativas de los PCs. Entonces muchos esperarán al nacimiento de una especie de agrupamiento de fuerzas revolucionarias desde el Movimiento 26 de julio hasta los revolucionarios vietnamitas. Las iniciativas tomadas por los cubanos en 1966, con la organización de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, Africa y América Latina (OSPAAL, conocida también como "Tricontinental") refuerzan esta perspectiva. Y el mensaje del Che -muerto en las montañas de Bolivia en octubre de 1967- a la reunión de la Tricontinental destacaba la necesidad de romper la trágica soledad del pueblo vietnamita, que caracterizaba como «un momento ilógico de la humanidad».

Este nuevo clima político se enriquecerá, sobre todo en Francia, por la experiencia de la solidaridad con la lucha del pueblo argelino por su independencia, con el combate del FLN. Pero en junio de 1965, el golpe de Estado dirigido por Bumedian para derrocar a Ben Bella provocará entre quienes habían apoyado la causa argelina una reflexión crítica sobre el sentido de este Thermidor. Cuba y Argelia se convirtieron en puntos de referencia comparativos.

En Europa, en los medios muy poco numerosos pero muy activos de militantes, estas "luchas revolucionarias de otros continentes" consolidan la idea de un nuevo internacionalismo, que vaya más allá del movimiento de la paz de los años 50 y comienzos de los 60. Esto confiere una mayor validez a los proyectos de formación de fuerzas radicales en el exterior de los PSs y los PCs.

Todo esto puede parecer un tanto ajeno a los procesos sociales que se desarrollan entonces en la Europa capitalista. Pero para una generación militante que ha hecho sus primeras experiencias en los PSs y los PCs, el conjunto de estos acontecimientos -que repercuten directa o indirectamente en las grandes organizaciones de izquierda, en sus organizaciones de juventud y en las revistas y la prensa "comprometida" - van a suponer uno de los crisoles de su formación política. Ciertamente, ello se hará a veces al precio de una falta de comprensión afinada de la situación social y política europea; lo que se produce es una politización alimentada por esas "graninternacionales más que por la participación directa en las luchas sociales (por otra parte, muy limitadas en su número y su amplitud).

En resumen, estos tres grandes conjuntos de mutaciones han multiplicado las brechas en la visión del mundo surgida de la guerra fría y en la organización de fuerzas políticas basada en ella. Todo esto ha facilitado la emergencia de una nueva cultura política que, por otra parte, no se limitó a la extrema izquierda. La explosión universitaria

Evidentemente en Europa estas modificaciones en el sistema de referencias políticas heredado de la guerra fría se efectúa sobre el fondo de una profunda transformación de la sociedad, bajo el impacto de veinte años de crecimiento extraordinario del capitalismo. No es este el lugar para analizarlos, pero es útil destacar algunos datos que intervienen directamente en el giro de 1968.

El número de estudiantes se dispara y la universidad cambia. Por ejemplo, la Universidad de Nanterre en París, que se presenta como un ejemplo de universidad moderna, contaba en 1964 con 2.000 estudiantes, que se convierten en 15.000 en 1968. En 1950 había 128.000 estudiantes universitarios en Francia; en 1968, son 500.000. Esta explosión en el número de estudiantes implica también un comienzo de cambio en el origen social del mundo estudiantil. Los estudiantes comienzan a reclutarse entre los hijos e hijas de los asalariados con rentas medias. La contradicción entre la organización y la jerarquía de la vieja universidad y las necesidades de una universidad "de masas" se agudiza. En estas condiciones no es sorprendente que tanto en Francia como en Italia o la RFA estallen movimientos estudiantiles sobre temas más o menos análogos: acabar con la enseñanza "excátedra" y considerar a los estudiantes como participantes de pleno derecho en la determinación de los estudios; democratizar los sistemas de examen; poner fin al reino de los profesores-patrones que dominan un ejército de asistentes y alumnos; aumentar el número de becas; abrir la universidad a todas y todos.

Frecuentemente estos movimientos se desarrollaron fuera del marco de los partidos tradicionales de la izquierda. Las fuerzas de una extrema izquierda muy reducida jugarán un papel significativo. En la RFA, la SDS (Asociación de Estudiantes Socialistas) que había sido excluída de la socialdemocracia a comienzos de los años 60, representa el ejemplo más avanzado de esta combinación entre movilizaciones estudiantiles y desarrollo de un proyecto político. Ya en 1961, la SDS publica su documento "Hochschule in der Demokratie" (Universidad en la democracia). En el prefacio a la segunda edición (1965) de este memorándum, se leía: «No será posible reunir los fondos necesarios para la enseñanza más que por medio de una activa política de distensión que reduzca sensiblemente los gastos militares». La SDS fue un factor decisivo para comprometer al movimiento estudiantil alemán en la acción de solidaridad con la lucha del pueblo vietnamita. En 1967, la

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USA, 1968. SDS tomó la iniciativa de convocar manifestaciones contra la visita del Sha del Irán a Berlín, que fueron violentamente reprimidas por la policía, que matará a un estudiante.

Este periodo marcará el resurgimiento de una actividad colectiva de oposición basada, en parte, en la homogeneidad de las experiencias estudiantiles en las diversas universidades. Bajo el impulso de los estudiantes de la Universidad libre de Berlín se fue relacionando la problemática del cambio de la universidad y el cambio de la sociedad. La idea de una "universidad crítica" (dentro de la institución y fuera de ella) hizo su camino. Se perfilaba el ascenso estudiantil de 1968. Relanzamiento de las luchas obreras

Los años del boom habían modificado el tejido social de los países europeos: disminución drástica de la población campesina y crecimiento muy grande de los asalariados. Hacia la mitad de los años 60, el peso de los asalariados del sector industrial (minería, siderurgia, metalurgia, auto, química y bienes de consumo duraderos) era aún muy importante respecto al sector servicios, que conocía desde luego un importante desarrollo. Se desarrollaban grandes concentraciones industriales. Aquí está la explicación del lugar de los asalariados industriales en los enfrentamientos sociales de los años próximos. El aumento del número de trabajadores(as) durante el período de crecimiento suponía además la renovación de sus filas. Así, tanto en Italia como en Francia, jóvenes traprovenientes de regiones agrícolas se habían incorporado masivamente a las empresas. Por su cultura política y falta de tradiciones, se sentían menos inclinados a adherir al movimiento sindical existente, o más exactamente a someterse pasivamente a las decisiones centrales. Ellos constituyeron en numerosos casos el fermento de luchas obreras que escaparon a las formas, y a veces a las estructuras sindicales tradi-

Además, una renovación de los cuadros sindicales facilitó, a su vez, iniciativas de lucha. En diversos países de Europa, las huelgas salvajes se hicieron más numerosas en la segunda mitad de los años sesenta. En fin, los servicios públicos (correos, ferrocarril, sanidad) conocieron un importante aumento de sus efectivos y comenzaron a suministrar contingentes apreciables a las movilizaciones sindicales.

Cuando los gobiernos intentaron realizar políticas de rentas o medidas deflacionistas, a partir de 1962, o cuando las fueron más fuertes (en 1966-67 en la RFA), empezaron a desarrollarse respuestas de los trabajadores. Las tensiones en el mercado de trabajo - el paro era marginal y no tenia nada que ver con la situación actual- daban un sentimiento de fuerza a los trabajadores, que en cierto modo se lanzaban a luchas defensivas, sobre los salarios, con capacidad ofensiva. Desde 1963-64 aumentó el número de conflictos laborales en varios países de Europa (Italia, Francia, RFA, Gran Bretaña, Estado español) y terminaron en victorias en la mayaoría de los casos.

Retrospectivamente, podemos ver cómo van colocándose las piezas de un rompecabezas cuyo dibujo solo aparecerá claramente después del giro del 68. Dictaduras y democracias rígidas

Una contradicción cada vez más visible surgirá entre el desarrollo económi-

"modernización" de la sociedad y las formas de dominación política burguesa, que estallaría con fuerza en relación a las dictaduras heredadas del periodo anterior a la II Guerra Mundial: el franquismo y el salazarismo. El golpe de Estado de los coroneles griegos en 1967 reforzó considerablemente la sensibilidad de amplias capas de la juventud a la batalla anti-dictatorial y democrática. Más aún, cuando los coroneles griegos eran alumnos de las escuelas de guerra psicológica de la OTAN; esto dió al golpe griego un significado

Pero las contradicciones a que nos hemos referido no se limitaban a los regímenes dictatoriales, sino que iban mucho más allá. El tipo de poder instaurado por el golpe de Estado de De Gaulle en 1958 se revelaba a sectores enteros de la sociedad como una especie de "dictadura constitucional". En Italia, el régimen de centro-izquierda no había puesto fin a los métodos de apropiación del aparato de Estado desarrollados por la Democracia Cristiana desde el final de la Il Guerra Mundial. Desde que los socialistas habían dado su apoyo exterior al gobierno Fanfani, en 1962, los diversos gobiernos de centro-izquierda, que decían estar más a la izquierda políticamente, se habían ido desplazando lentamente hacia la derecha en la política económica. Esta situación propiciaba amplios movimientos reivindicativos.

Así pues en una serie de países europeos se combinan una presión reivindicativa de la juventud estudiantil frente a una universidad cuyas estructuras -inertes- crujen bajo el peso de la "inflación estudiantil"; reacciones defensivas de los asalariados ante las políticas de rentas, las medidas deflacionistas, las reestructuraciones de los viejos (minas, siderurgia), los nuevos métodos de explotación, en las grandes concentraciones industriales modernas, y una crisis institucional más o menos aguda. Todo esto tiene lugar en el momento cumbre de una ola de desarrollo capitalista casi sin precedentes.

Teniendo presente este marco de referencia el gran giro de 1968 puede comprenderse mejor. Veinte años después, es fácil "ver venir" 1968, con la aparente lucidez que produce el análisis retrospectivo. Pero en su momento, 1968 fue una sorpresa... para todos, para los gobiernos, para los partidos tradicionales de izquierda... e incluso para la extrema izquierda. D