en raton con a speenta vive de a chas revielomanas y qué relaciones queremos establecer con otras corrientes de la
Filipinas
LA EXPERIENCIA DE LA
IZQUIERDA
izquierda]. el conjunto de las fuerzas represivas (difue esencialmente la culminación de una nueva ola de lucha antidictatorial comenzada en 1983 (asesinato de Benigno Aquino). Por supuesto, en una atmósfera de fin de reino, la caída de la dictadura fue escenario de mil maniobras principalmente por parte de todos los sectores sociopoliticos burgueses: en el ejército (donde Enrile y el RAM preparaban un golpe de Estado hacía varios meses), en la administración americana (dividida), en la burguesía reformista, etc.
Es imposible analizar ahora toda la complejidad de los acontecimientos de febrero de 11986 y de estas maniobras y contramaniobras. Si hay que señalar que la clave de los acontecimientos de febrero de 1986 fue la intervención ma-
Román siva de la población, la dinámica de la movilización de masas poniendo patas arriba todos los planes inicialmente preVIstos.
Entre los datos principales de la situación destacaremos los puntos siguientes:
-Había una aguda crisis de régimen que hacía posible el derrocamiento de la dictadura por una amplia movilización de masas. Pero no había, hablando propiamente, crisis revolucionaria directa: el poder del Estado no podía ser inmediatamente conquistado por la clase obrera, las clases oprimidas y explotadas.
-Había una dinámica sin precedentes en la movilización de masas, iniciada en diciembre de 1985-enero de 1986. Pero la izquierda revolucionaria había perdido, en ese momento, la iniciativa política que había conquistado en el período
-El derrocamiento de la dictadura en febrero de 1986, representó pues una gran victoria democrática, la victoria de un amplio movimiento popular antidictatorial. Pero fue Corazón Aquino quien captó lo esencial de la legitimidad de esta revolución antidictatorial. Captó la legitimidad de las urnas (las elecciones presidenciales), del "parlamento de la calle" (el millón de personas en la calle en EDSA), y la legitimidad que le dio la jerarquía católica, en un país de una cultura particularmente religiosa. Se beneficia también de una legitimidad democrática anterior (era la viuda de Benigno Aquino), renovada con la liberación de los detenidos políticos al día siguiente de su victoria. Todo ello contribuyó a ha-
YESTERDAY
NICARAGUA
TOMORROW
cer de Aquino, la nueva presidente, un temible factor político. La evolución del régimen de Aquino
Vistas las condiciones en las que se formó, el primer gobierno de Aquino representaba una coalición extremadamente inestable que iba, simbólicamente, desde Juan Ponce Enrile (antiguo y nuevo ministro de Defensa, principal inspirador de la ley marcial) al abogado José Diokno -enfermo y hoy fallecidoun opositor de siempre al régimen de la ley marcial. Esta coalición inestable duró
La dinámica del levantamiento antidictatorial de febrero de 1986 marcó los primeros meses del régimen. La presidencia tomó un cierto número de medidas políticas radicales como:
-La liberación de varios centenares de presos políticos, entre ellos los que los militares querían por encima de todo que siguieran en prisión: José María Sison (Joma), fundador del Partido Comunista Filipino (PCF); Bernabé Buscayno (Kumander Dante), primer dirigente dela guerrilla Nuevo Ejército del Pueblo (NEP); Ed de la Torre, fundador de los Cristianos por la Liberación Nacional (CLN); Horacio Boy Morales, antiguo presidente del Frente Nacional Democrático (FND).
—La abolición de la constitución del régimen Marcos y la proclamación de un gobierno "revolucionario", es decir, sin base constitucional.
-La disolución del parlamento elegido bajo la dictadura y la destitución masiva de los representantes de la administración Marcos (gobernadores, alcaldes...) reemplazados por funcionarios nombrados por la presidencia.
Estas medidas y algunas otras fueron mucho más lejos de lo que deseaban entonces los representantes americanos, los militares y los elementos conservadores en el gobierno. Sin embargo, esta dinámica democrática se agotó rápidamente, a nivel presidencial y gubernamental. Terminó en mayo de 1986. El inmovilismo social del régimen se ha afirmado, a medida que pasaban los meses, cada vez con más fuerza.
Desde julio de 1986, la derecha revanchista tomó iniciativas provocadoras, pesando así sobre las contradicciones internas del primer gobierno Aquino y sobre el curso de las negociaciones con el FND. La crisis política de fines de 1986 se saldó con un estrechamiento de la coalición gubernamental y, a pesar de la salida de Enrile, un claro reequilibrio hacia la derecha del segundo gobierno Aquino,. siendo expulsados los ministros considerados más liberales y molestos, a la vez que los demás daban pruebas de buena conducta.
La institucionalización del régimen se abordó durante el primer semestre de 1987, con la adopción de una nueva constitución en febrero, y la elección de
Nacional bicameral en mayo. Las elecciones provinciales y municipales que analizamos en un artículo anexo, han completado este proceso.
Se puede decir que en 1987 terminó la transición postdictatorial en el sentido más inmediato del término. Hoy existe un nuevo régimen presidencial alrededor carismática, y con fuertes connotaciones religiosas, de Corazón
Aquino. Cada escrutinio ha sido ocasión de un triunfo personal para ella. Debido a su popularidad, la presidente ha sido el pivote de la coalición hoy muy ampliamente mayoritaria en el Senado y en la Cámara de los diputados. Pero todo ello no debe ocultar la inestabilidad del nuevo régimen. En efecto:
-La mayoría presidencial sigue siendo una coalición de intereses preñada de importantes contradicciones internas.
-El control del poder civil sobre las diversas fracciones del ejército es más
-La autoridad presidencial sobre la clase política, incluyendo la mayoría, es mucho más débil que lo que deja creer la Constitución o la popularidad de Aquino: el poder tradicional de las grandes familias provinciales se afirma de nuevo y marcará profundamente el funcionamiento de la Asamblea nacional.
-Mas profundamente, la fragilidad del régimen es el resultado de los límites de las reformas introducidas durante el período llamado de "gobierno revolucionario": el ejército y la policía no han sido nunca depurados en serio (de ahí la arrogancia de las fracciones militares de derechas), el "poder popular" ha quedado en letra muerta (de ahí la preponderancia de la democracia burguesa basada en las grandes familias y el clientelismo), en el terreno socioeconómico no se ha emprendido ninguna medida seria (ni en el terreno agrario, ni en lo que se refiere al derecho del trabajo) mientras el país sigue tan dependiente como antes del imperialismo americano, de las multinacionales y de los grandes bancos (y de ahí la potencia de los intereses económicos tradicionales).
Washington colabora estrechamente con el ejército filipino y con el régimen de Aquino para llevar a la práctica una nueva política de contra-insurgencia. Para el imperialismo era preciso, ante todo, en 1986 proteger a los cuerpos represivos de toda tentativa de depuración demasiado radical, a fin de evitar su descomposición y para mantener el control del proceso político de transición post-dictadura.
En varias regiones del país, como la provincia de Cagayan, las operaciones militares contra la guerrilla no se han interrumpido nunca. Las negociaciones de paz con el FND han sido concebidas como un medio de debilitar al movimiento de lucha armada. Hoy, Washington intenta aumentar la capacidad de combate del ejército multiplicando el número de consejeros y agentes americanos presentes en el país, reforzando la formación de los oficiales y soldados, mejorando notablemente el armamento pesado (helicópteros, tanques, artillería...), inyectando nuevos fondos en la contrainsurgencia.
Simultáneamente, se asiste a la multiplicación de los grupos paramilitares de extrema derecha, más o menos oficia-
les, conocidos bajo el nombre de "vigi-
-grupos encargados de sembrar el terror en las zonas en las que el apoyo popular hacia el FND es particularmente claro. Comandos militares clandestinos han asesinado a cuadros del movimiento de masas legal (dirigente de la central sindical KMU, militantes del Partido ng Bayan etc.)
En el terreno ideológico, prendido una vasta ofensiva de rehabilitación de la democracia y para poner orden en el seno de la Iglesia. Aquino se presenta como la mejor garantía del pluralismo político, mientras la jerarquía eclesiástica intenta poner fin al compromiso político de religiosos en las luchas
Filipinas vive hoy la teoría de la "Guerra de Baja Intensidad". No hay que subestimar la gravedad de las políticas contrainsurgentes, activas actualmente en el archipiélago. Pero la coherencia de estas medidas está minada por la crisis socioeconómica que atraviesa a las Filiperiencia (derrocamiento de una dicta lura, transición política burguesa, emer complicada si se tiene en cuenta que di fiere, a veces radicalmente, entre la ca pital y algunas provincias, e incluso de una provincia a otra. esas condiciones definir una política homogénea a escala nacional -respondiendo a la variedad de las situaciones
La las necesidades de l La política del Partido Comunista de las Filipinas vado a cabo imposta pes de es el tánte revolucionaris para cualquier mili-
Del PCF se conoce a la vez mucho (su historia, su actividad, sus escritos...) y muy poco (su aparato de cuadros...). Para comprender mejor esta organización, parar aprender de la experiencia filipina y para dialogar con los militantes de ese país, hay que estudiar las orientaciones seguidas y los debates en curso -y para ello, hay que aceptar mirar la realidad cara a cara-.
El PCF se desarrolló rápidamente a finales de los años 70 y a comienzos de los 80. Debido a ello, han aparecido cierto número de nuevos debates de orientación, en círculos aún restringidos. Sólo tras la experiencia de febrero de 1986 la discusión se amplió bruscamente, haciéndose en parte pública. A fines de 1986, en el marco de una situación compleja y difícil, de nuevo se ha reducido el debate, pero probablemente proseguirá bajo formas más discretas. Esta discusión ha tratado, ante todo, de un conjunto de problemas tácticos y estratégicos. El boicot
En diciembre de 1985, el Comité Ejecutivo del Comité Central (CE-CC) del PCF decidió el boicot activo a las elecciones presidenciales de 1986. Sobre esta decisión se han organizado polémicas dentro del PC, y más generalmente en el seno de la izquierda filipina. Es por tanto muy importante comprender lo que estaba en cuestión.
He discutido con gran número de militantes, miembros o no del PCF, que han vivido esos acontecimientos. Conocemos los escritos públicos del PCF, así como la circular interna del 23 de diciembre de 1985 en la que el CE-CC define su política de boicot. Disponemos también de la autocrítica del Buró Político del PCF de mayo de 1986, así como de toda una serie de textos de discusión interna reproducidos principalmente en los dos números de la revista Praktika. De todo ello puede concluirse claramente lo siguiente:
-La dirección del PCF decidió una política de boicot activo. Y esto es tanto más claro en la medida que el CE-CC rechazó otras propuestas: la propuesta de "participación crítica" en la campaña de Aquino, defendida particularmente por numerosos aliados tradicionales del PCF, también la propuesta de un boicot "flexible", combinada con un compromiso práctico en la campaña electoral de Aquino (propuesta hecha, sobre todo, por algunos organismos del PC) La circular del 23 de diciembre de 1985 ponía los puntos sobre las íes: había que movilizar a favor del boicot e incluso (asunto más controvertido) romper temporalmente con los "aliados" que querían participar en la campaña de Aquino.
-La dirección del PCF intentó poner en práctica esa política. En particular en la región de Manila, la polémica contra la "'participación crítica" se llevó con aspe-
reza y se desplegaron importantes esfuerzos a favor del boicot. Pero la campaña del boicot fracasó: las masas no respondieron al llamamiento. Es en este contexto en el que ciertos sectores del PCF, en desacuerdo con la decisión del Comité ejecutivo, aplicaron de hecho una política de boicot "flexible", para evitar el aislamiento que golpeó al partido allí donde el boicot "duro" fue aplicado.
-EI CE-CC no sólo justificó mediante un análisis (erróneo) de coyuntura su política de boicot activo. Invocó también argumentos de "principio": no legitimar en nada la "vía electoral" (contrapuesta a la vía revolucionaria), no contribuir a alimentar ilusiones entre las masas hacia una dirección burguesa (Aquino-Laurel), desenmascarar la vacuidad del programa de la oposición reformista, no reducir la importancia de las tareas antiimperialistas...
-Todo esto está confirmado por el debate interno que siguió, en el seno del PCF, a la caída de la dictadura. El primer reproche que numerosos elementos del PCF dirigieron a la mayoría del CE-CC fue haber dado pruebas de una rigidez táctica desastrosa en la definición de su política de boicot activo.
Es interesante para nosotros discutir el problema táctico planteado al PCF en diciembre de 1985, a comienzos de la campaña electoral. Para ello hay que tener presentes los dos puntos siguientes:
-Estábamos ante unas elecciones fraudulentas tradicionales. A los ojos de la población, estas elecciones eran la ocasión de una verdadera lucha antidictatorial. Se puede comprender que algunos sectores del PCF hayan tenido dificultades para percibirlo (debido a las diferencias en la situación regional, a una larga experiencia anterior en la que el PC debía organizar a la gente antes de que se incorporara a la lucha, mientras que esta vez, centenares de miles de inorganizados descendieron bruscamente a la calle, etc). Pero eran numerosos quienes, dentro y fuera del PCF, habían comprendido que se entablaba una verdadera prueba de fuerzas y que había que estar en ella de una forma u otra.
—La experiencia de la campaña de boicot activo fue realizada. Y fracasó. El PCF se encontró marginalizado y paralizado en el momento crucial. En vez de reducir la legitimidad popular de Aquino, la política de boicot, de hecho, la reforzó: Aquino pudo adueñarse de toda la legitimidad del derrocamiento de la dictadura y del "poder popular" de febrero de 1986. El PCF perdió la iniciativa política en un momento en que la población se manifestaba en masa y todavía hoy tiene reales dificultades para reconquistarla. La marginación de las fuerzas revolucionarias en febrero de 1986 tuvo consecuencias graves y duraderas.
En el fondo, el fracaso del boicot remite a lo que se ha dicho anteriormente sobre la situación política. La crisis de la dictadura estaba abierta y una posición de hecho abstencionista, no era aceptable por las masas. Sin embargo, la crisis no era revolucionaria, propiamente hablando, y el llamamiento al boicot no podia ser la señal de una radical otensiva de clase, que combinara el derrocamiento de la dictadura con la lucha inmediata por el poder del Estado.
La alternativa política ante la que la izquierda filipina estaba situada en diciembre de 1986 era difícil. No pretendo saber cuál era la mejor decisión. No conozco suficientemente bien, por ejemplo, cuál era el estado real de las organizaciones afectadas, y este aspecto es importante cuando se discute de tácticas concretas. Pero tras la experiencia del derrocamiento de la dictadura y del fracaso de la campaña del boicot, se pueden delimitar los datos del problema
Entre la abstención de hecho y el alineamiento político con la dirección de Aquino, había la posibilidad de integrarse en la mobilización electoral unitaria, para organizar desde el interior la lucha democrática, dándole formas de organización independientes (comités populares) y un programa independiente, radicalmente democrático, antiimperialista, que expresara los intereses sociales de las capas populares. Haciendo esto, era posible jugar un papel activo en la profundización de la lucha antidictatorial (que era el objetivo prioritario), a la vez que se ponía en cuestión prácticamente la pretensión de Aquino de representar a todo el movimiento democrático.
A fines del 85 y comienzos del 86 aparecía un fenómeno nuevo: la burguesía anti-Marcos estaba a punto de restablecer su hegemonía sobre el movimiento democrático amplio, hegemonía que había perdido hacía tiempo, a favor del movimiento nacional-democrático. La• mejor forma de combatir esta nueva hegemonía burguesa sobre el movimiento democratico amplio no estaba en la "pureza" de la consigna de voto sino en la Tropas de élite del Ejército filipino encargadas de la lucha contra el NEP.
capacidad práctica de organizar eficazmente la lucha contra la dictadura, en ese particular momento y bajo las formas particulares que ese movimiento tomaba. Siendo totalmente parte de la lucha, las organizaciones revolucionarias, unidas, podían dar una forma organizada al "poder popular" de febrero de 1986: comités que habrían encarnado así una parte importante de la legitimidad del levantamiento antidictatorial. Si tales comités hubieran sido constituídos en el interior de la movilización electoral, muchas cosas habrían cambiado, incluso en lo referente a la posibilidad de lanzarse ulteriormente al combate por una Asamblea Constituyente representativa formular esta política en el marco de la campaña electoral? Algunas de las componentes de la izquierda revolucionaria en Filipinas defendieron la "participación crítica" en la campaña de Aquino (que implicaba un voto explícito a su favor pero acompañado de una propaganda intentando poner en guardia contra las ilusiones que su candidatura podria alimentar). Otros propusieron un 'boicot flexible"; el PCF llamaría desde la clandestinidad a un boicot propagandístico, pero aceptando que sus militantes se integraran, a través de las organizaciones de masas y las "alianzas" en la
Algunos camaradas han sugerido que se podía llamar, desde la clandestinidad, a votar contra Marcos, sin dar consigna positiva de voto (es decir sin llamar a votar Aquino), preservando a la vez la unidad en la lucha con quienes llamaban explícitamente a votar a favor de Aquino.
Por mi parte, tengo tendencia a preferir las soluciones más sencillas. Me parece que lo importante es reconocer el problema de fondo que se planteaba entonces: para cumplir con sus responsabilidades en la lucha antidictatorial y para impugnar en la práctica la dirección de Aquino, la izquierda revolucionaria debía evitar, a cualquier precio, romper la uni-
dad del combate contra Marcos. La política de boicot activo (como la presentación de candidatos alternativos) provocaba esta ruptura y dejaba al PCF en posición pasiva. La política más "pura" no era la más eficaz frente a la burguesía reformista, puesto que le dejaba en la práctica el campo libre.
Se puede discutir de la mejor fórmula electoral sin pretender resolverlo todo.
Nuestra política electoral tiene como objetivo, principalmente, detender y consolidar la independencia de clase del proletariado y de todos los explotados, frente a todas las corrientes burguesas y es parte también de una batalla a largo plazo, de alcance estratégico: la constitución de una dirección de clase para la lucha revolucionaria.
Pero si la elección de una táctica debe inscribirse en una perspectiva estratégica revolucionaria, está determinada por el análisis de la situación concreta del momento. No se deriva mecánicamente de "principios" generales y abstractos. La situación en las Filipinas era muy original: una campaña electoral de eleccioles presidenciales era la ocasion para una ucha antidictatorial de una importancia fundamental. La respuesta a esta situación tenía que ser también original. El rigor político implicaba la búsqueda de una táctica creativa, efectivamente adaptada a la situación y a la relación de fuerzas.
El debate filipino, por ello, ha permitido una vez más subrayar la importancia del lema leninista del "análisis concreto de la situación concreta" en la determinación de una política dada.
En fin, la elección de una táctica electoral no se reduce a la determinación de una consigna de voto, sobre todo cuando las luchas de masas toman una amplitud inigualada. El combate por la independencia de clase no se refiere sólo, ni necesariamente, al voto. Oponer a Aquino una declaración de voto, lo que yo llamaría una política testimonial, no era eficaz, ni a largo ni a corto plazo.
El debate estratégic obre la política milita bién muy importantes. Dadas las condiciones en las que se tomó la decisión de boicot activo (un órgano muy restringido que impone esta línea contra la opinión de numerosos organismos del partido), el tema del funcionamiento democrático del PCF fue ampliamente debatido. Y más en general, la discusión sobre la táctica electoral fue integrada a una discusión sobre la estrategia, y con ello sobre la lucha armada, sus modalidades y su papel. Este debate es parti-
No se conoce más que una parte de esta discusión. Señalemos enseguida que quienes criticaron la "rigidez" táctica electoral del PCF no se plantean necesariamente críticas del mismo tipo en el debate sobre la estrategia tradicional del PCF. Así, por ejemplo, Joma Sisón y Marty Villalobos -dos críticos de la política de boicot activo- plantearon puntos de vista muy diferentes sobre
Para José María Sisón, principal teórico del "nuevo" movimiento comunista nacido en 1967-68 de una ruptura con el PKF, el "antiguo" partido comunista, las concepciones tradicionales del PCF sobre la guerra popular prolongada no han perdido nada de su actualidad. Insiste sobre el carácter central de la lucha armada y del sector rural del país, sobre la continuidad y la progresividad del combate revolucionario, sobre la acumulación progresiva y prudente de fuerzas, contra la "aventura" insurreccional urbana en un país como Filipinas.
Para Marty Villalobos, un cuadro dedicado estos últimos años al trabajo urbano, la estrategia tradicional del PCF no sólo debe ser retocada; debe ser replanteada a la luz, por una parte, de las experiencias contemporáneas del movimiento de liberación nacional en el mundo (principalmente en América Central) y de otra parte por la experiencia filipina de los años 80. Hay que romper con los esquemas maoístas clásicos y articular de forma diferente el trabajo político y el militar, la lucha rural y la urbana, la guerrilla y la insurrección. Hay que tener plenamente en cuenta los cambios del periodo que pueden implicar cambios de estrategia; tener plenamente en cuenta la coyuntura que reclama una gran flexibilidad en la determinación de las tácticas (y por ello en la definición de los "frentes principales" de lucha en un momento determinado).
Joma encarna la tradición y las lecciones que la generación militante años sesenta había sacado del fracaso de la insurrección de los Huks y de la capitulación posterior del PKF. Contra la aventura, por una parte, y por otra, contra las ilusiones parlamentaristas, hay que construir el ejército popular respetando cada etapa de este proceso necesariamente prolongado. Marty Villalobos intenta por el contrario integrar en la estrategia del PCF la noción de crisis
y de "momento favorable", lo que implica la posibilidad de victorias relativamente rápidas, combinando movimientos socio-democráticos e insurrección. Teme las consecuencias duraderas de
"ocasiones perdidas", • como en El Salvador en 1979-80, y según piensa él, también en Filipinas entre 1983 y 1986.
La izquierda revolucionaria en las Filipinas ha entablado, en este terreno, un debate fundamental, pero complejo. Me contentaré aquí con destacar tres pun-
-Este debate es fundamental porque permite retomar una reflexión estratégica propiamente dicha, teniendo en cuenta el conjunto de los datos socio-políticos, nacionales e internacionales. No hay, en efecto, estrategia de lucha armada, sino una estrategia global en cuanto que engloba todas las formas y todos los sectores de lucha; una verdad destacada por los vietnamitas, por ejemplo, todas cuyas implicaciones algunos entre nosotros (yo mismo también) hemos tenido dificultades para comprender cuando discutíamos sobre América Latina a finales de los años sesenta y durante los años setenta. En tanto que militantes revolucionarios -mejor, en tanto que Internacional revolucionaria- estamos interesados en primer lugar en el enriquecimiento del pensamiento estratégico. Filipinas es uno de los países en los que estas cuestiones están a la vez en discusión y sometidas a la prueba de la práctica. No podemos ignorar esta experiencia contemporánea.
-Este debate es fundamental porque permite resituar en su contexto la discusión sobre la táctica electoral. A comienzo de los años 80, el movimiento nacional-democrático de Filipinas, dirigido por el PCF, había ganado la iniciativa política. Sin embargo, la perdió progresivamente, sobre todo en la segunda mitad de 1985 y, en diciembre, debía responder a los acontecimientos y a las decisiones tomadas por otros (las candidaturas Aquino-Laurel), en una situación efectivamente difícil. del movimiento se han preguntado por
La respuesta de Villalobos es interesante. Explica que en 1983, año en que Benigno Aquino fue asesinado, se produjo un verdadero giro en la situación. Desde entonces, piensa, había que reorganizar las fuerzas revolucionarias en la perspectiva de una caída rápida de la dictadura, a saber: ampliar el frente antidictatorial todo lo posible, a la vez que se preparaba una insurrección.
Estoy influenciado por los análisis que hace Villalobos sobre esta cuestión. No tengo "línea" en el sentido real (es decir concreto) para las Filipinas. Para tener tal línea, hay que tener una organización -o conocer muy bien la situación de las organizaciones de las que hablamos-. Sin embargo, no tenemos ninguna organización en las Filipinas y conocemos
FILIPINAS Islas que han pedido autonomía
Mar de China
MUNDOHI Mar de Filipinas AMAN NEGROS BASILAN JOLO / ATAWITAWI 100 200 Km. demasiado mal las organizaciones revoexistentes. Pero si queréis conocer mi "línea de reflexión" sobre los años que acaban de concluir en Filipinas, no os centréis sobre la cuestión del voto a Aquino. Mi "línea de reflexión" ante todo sobre el período 1983-86. Me parece que el giro de 1983 permitía preparar una situación insurreccional en el plano militar (lo que implicaba reordenación parcial de las fuerzas) y en el plano político (lo que implicaba ampliar las alianzas democráticas incluyendo en ellas a sectores burgueses y consolidando a la vez la dirección revolucionaria de la lucha). De esta hipótesis de trabajo es de la que me gustaría que discutiéramos. Ello permitiría volver posteriormente, sobre bases más políticas, a la discusión de la táctica electoral.
-Este debate estratégico es fundamental y muy complejo. Sería erróneo por nuestra parte dar un salto e ir directamente a las conclusiones. En un país donde existen fuerzas armadas revolucionarias, hay que gurar a la vez la continuidad del combate y del proceso de acumulación de fuerzas políticas, sociales y organizativas (el NEP se ha convertido en un elemento de esta continuidad) y la flexibilidad de la táctica y de la estrategia para tener plenamente en cuenta los cambios de coyuntura y de período. Esto, mente, es más fácil de decir que de
Hay que saber utilizar plenamente -y saber suscitar y consolidar- la aparición de "espacios democráticos" , favorables al desarrollo más libre del movimiento de masas. Pero también hay que saber preservar las fuerzas armadas, su carácter operativo, su solidez política. A más largo plazo, la combinación de la lucha política y de la lucha militar, de la lucha en "zonas blancas" y de la lucha en "zonas rojas" , de la acción legal y de la acción clandestina, de la guerrilla y de la insurrección, plantean problemas concretos cuya complejidad no hay que subestimar (como tampoco hay que olvidar la importancia de la acción en el terreno internacional, un punto en el que la debilidad de las fuerzas revolucionarias filipinas es hoy manifiesta).
Tenemos, particularmente en este terreno, muchísimo que aprender de la experiencia filipina, así como de la de otros países. Tenemos que reflexionar sobre estas cuestiones. Pero ahora señalemos brevemente la existencia de otros terrenos de discusión que deberemos profundizar en nuestras publicaciones en los próximos meses. La negociación
Aunque poseamos menos datos sobre ello, parece claro que la política seguida por el FND asobre la cuestión de las negociaciones con el gobierno ha dado lugar a desacuerdos y discusiones. Una vez más, tenemos ante nuestros ojos una situación que permite estudiar cómo se plantean problemas políticos que se encuentran en bastantes luchas revolucionarias -cuando la "batalla de la paz" se convierte en uno de los elementos más importantes de la confrontación entre revolución y contrarrevolución.
El FND ha sabido tomar, en numerosas ocasiones, la iniciativa en este terreno. La política gubernamental tenía claramente como objetivo minar la insurrección. Las fuerzas revolucionarias rechazaban firmemente toda capitulación, negándose sobre todo a entregar las armas y afirmando la legitimidad de su combate popular. Tras la firma de una tregua, el proceso de negociación se ha roto, prometiendo el régimen de Aquino vencer en la guerra al PCF. En el terreno político, el resultado de la confrontación entre el FND y el gobierno sobre la cuestión de las condiciones de una paz justa y duradera, parece haber sido mínimo para los revolucionarios.
Para algunos, como Joma Sison, el FND fue muy lejos en el compromiso de la firma de un alto el fuego de 60 días. Para otros, como el militante clandestino que escribe bajo el seudónimo de Pepe Manalo, fue demasiado tímido. Señalemos algunos elementos de esta dis-
-El debate sobre la oportunidad y las condiciones de la prosecución de las negociaciones más allá de febrero de 1987 parece haberse centrado en los resultados obtenidos con la firma del alto el fuego. Probablemente algunos han puesto el acento en los resultados "materiales", a menudo muy reducidos: el
Ponce Enrile y, a la derecha, "Gringo" Honasan durante los acontecimientos de febrero de
1986. gobierno ha sido incapaz de hacer respetar la tregua en las zonas de fuerte militarización, como Cagayan (donde el ejército intentó aumentar su presión). Otros cuadros probablemente han puesto el acento en los resultados "políticos": la batalla por ganar a los sectores de la población que aspiran ante todo a la paz, oscilando entre el FND y el régimen. En el primer caso, se puede considerar que los resultados eran muy mediocres. En el otro, podían ser juzgados como positivos pero aún insuficientes
-Tras el análisis de los primeros resultados de la política de negociación se plantean probablemente y apreciaciones diferentes sobre la mejor forma de acelerar el proceso de "deslegitimación" del régimen Aquino a los ojos de la población. Algunos cuadros, me parece, perciben este proceso como algo bastante "natural", estimulado por la propia crisis económica, la torpeza gubernamental, la corrupción, la represión, el tiempo juega a favor de las fuerzas revolucionarias y las ilusiones populares hacia Aquino se disipan rápidamente. El relanzamiento de la represión, a veces sanguinaria, es una lección suficiente. Hay que dar,
Otros cuadros, me parece, son más sensibles a la importancia de la actual atalla política. Aquino y la jerarquía ci lica intentan revalorizar la democrac burguesa, como elemento de una política de contrainsurgencia y de desarrollo económico capitalista. La forma en que se lleve hoy la batalla por la legitimidad democrática podrá tener consecuencias (positivas o negativas) duraderas, cualquiera que sea la evolución de la situación. No basta con esperar a que la exeriencia concreta del régimen dé sus rutos de desilusión. Sin poner en peli. gro a las fuerzas armadas populares, hay que continuar tomando la iniciativa política y hacer retroceder al régimen en el terreno de las negociaciones. Hay que,
PRISTER EN IL E así, poner al descubierto sus contradicciones internas (entre civiles y militares, entre las diversas agencias americanas, etc).
También sobre este asunto no propongo que intentemos tener una opinión demasiado precisa sobre la forma en que podrian ser llevadas las negociaciones. Unas conversaciones de paz entre un movimiento revolucionario y un gobierno burgués representan una oportunidad política muy importante y compleja. Hay que tener en cuenta un análisis de la situación concreta precisa (y principalmente una apreciación de las divisiones en el campo gubernamental y del grado de unidad del campo revolucionario), así como de los objetivos a medio y largo plazo, para juzgar el papel de estas negociaciones en la táctica y la estrategia de conjunto. Pero debemos al menos estudiar los datos políticos del problema, en nuestro propio interés. El debate sobre el frente único
Las discusiones sobre la táctica electoral, la democracia política en el movimiento revolucionario y problemas como el de la negociación, no han dejado de estimular, y ser estimulados, por el debate sobre el frente único. Quisiera subrayar ahora dos aspectos de este problema:
-Para comprender el debate que se ha desarrollado sobre este tema en el seno de la izquierda filipina, hay que partir de la orientación tradicional del PCF en materia de frente único, sin desfigurarla. El PCF no es un partido propiamente "estalinista", en el sentido en que nosotros entendemos este término (no en el sentido en que el PCF puede entenderlo): es decir, un partido que, en términos de alianzas, se pone a remolque de diversos sectores de la burguesía, en nombre
RAM (Reform of the Armed of the Philippins) Movimiento militar que jugó un cierto papel en la oposición a Marcos. Actualmente, bajo la dirección operativa del coronel
Gregorio "Gringo" Honasan representa al más activo sector golpista del Ejército.
EDSA: E. de los Santos Avenue, una muy gran avenida que atraviesa Manila, flanqueada de cuarteles. Alli se agruparon más de un millón de manifestantes en febrero
Benigno Aquino: El más representativo portavoz de la oposición democrática burguesa a Marcos. Fue encarcelado tras la proclamación de ley marcial en 1972. Más adelante se exiló a los EEUU. Fue asesinado por el Ejército cuando regresaba a Filipinas en 1983. Su asesinato contribuyó a la radicalización popular anti-Marcos, es-
Partido Comunista de Filipinas: Fundado en 1968, con referencias maoístas. Ani-
Frente Nacional Democrático: Constituído tras el establecimiento de la ley marcial, a iniciativa del PCF, con la participación activa de los Cristianos por la liberación
Partido ng Bayan (Partido del Pueblo): Partido legal lanzado en agosto de 1986 por
Bayan: Coalición de organizaciones de masas sectoriales (sindicatos, organizaciones estudiantiles, campesinas, etc.) y otras organizaciones progresistas, constituída
KMU (Kilusang Mayo Uno; Movimiento del Primero de Mayo). Central sindical de iz-
Huks. Hukbalahap, movimiento de resistencia armada contra la ocupación japonesa, dirigido por el viejo partido comunista PKP. A fines de los años 40 y comienzos de los 50, una ola represiva cayó sobre los huks. como resultado de ella, una insurrec-
Bisig. Organización socialista de extrema izquierda fundada en 1986, a partir de un reagrupamiento de pequeños grupos revolucionarios y sectores cristianos "socialde-
VDP (Voluntarios por la democracia política). Movimiento lanzado en 1986 por antiguos presos políticos del FND, como Ed de la Torre, fundador a su vez de "Cristia-
Kaiba. Partido de las Mujeres. De orientación progresista, fundado en 1986.
de la teoría de la "revolución por eta-
Ciertamente, el PCF habla de "revolución por etapas" y afirma que Filipinas se encuentra hoy en la etapa "democrático nacional" y no en la etapa "socialis-
. Pero considera que es al partido revolucionario (es decir, a él mismo) a quien incumbe dirigir la lucha desde la primera etapa nacional-democrática.
La concepción del frente único PCF es una concepción maoísta clásica que yo llamo "en círculos concéntricos": el partido ocupa el lugar del círculo central en el esquema del frente único, las masas populares obreras y campesinas (las fuerzas de base del FU) ocupan el círculo inmediatamente siguiente, aliados anti-dictatoriales una posición excéntrica; sectores burgueses pueden ser integrados al frente pero en posición subordinada. No hay lugar más que para un único partido en el círculo central: el PC. La concepción maoísta clásica del frente único es diferente de la concepción stalinista de la época de los frentes populares o de los frentes
Los textos de fondo del PCF son claros sobre este asunto. Por ejemplo, he podido consultar el manual de formación política interna de este partido, Batayang Kurso ng Partido Komunista ng Filipinas (curso Básico del PCF) publicado en 1979. El capítulo consagrado al frente nacional unido (FNU) precisa que una de las principales funciones de tal frente es «ganar para la revolución» a las «fuerzas intermedias»; que el fundamento del FNU es «la alianza obrera y campesina», sobre la base de la cual puede ser constituido el «ejército popular».
El primer "principio" que guía la política de construcción del frente nacional unido es el de la «dirección proletaria del Partido en el FNU». «Este FNU no puede ser formado más que a través de la dirección del Partido...», «... El Partido debe dirigir conscientemente el frente único». Segundo principio, «hay que formar alianzas sobre la base de sus propias fuerzas» (la fuerza del movimiento de masas revolucionario, del ejército popular, del Partido...) Esta política de alianzas debe contribuir a hacer progresar la causa de las masas. El tercer principio es no oponer unidad y lucha en el seno del frente unido. Unirse a la burguesía nacional en la medida en que apoya la revolución en un momento y en un lugar determinados, oponerse a sus objetivos reaccionarios traición de la revolución. Cuarto principio: el Partido debe guardar su capacidad y su libertad de acción independiente, no está sometido a la disciplina del frente. Se mantiene independiente en su ideología, su política y su organización. Reconoce igualmente la independencia de las demás organizaciones miembros
Los militantes con los que he discutide 1986 contra las amenazas de fraude electoral. pecialmente en las capas medias. ma la guerrilla del Nuevo Ejército del Pueblo. Nacional (CLN). antiguos presos políticos pertenecientes al FND o al PCF. quierda, fundada en 1980. ción en la isla de Luzón fue aplastada. mócratas" radicalizados. nos por la Liberación Nacional" (CLN). do, los documentos que he podido consultar, la realidad del FND tal como puedo conocerlo, todo muestra que el PCF considera que es su deber dirigir el frente y dar a la política de alianzas una dinámica revolucionaria desde la etapa inicial de la lucha.
-Las discusiones que se han desarrollado en Filipinas -principalmente desde 1985 y la crisis de Bayan- muestran que el principal reproche que numerosos revolucionarios hacen a la dirección del PCF es haber aplicado con sectarismo y rigidez esta política de frente único en "círculos concéntricos". En condiciones favorables, tal concepción permite la unificación del trabajo de masas. Pero hace particularmente difícil toda unidad entre formaciones políticas progresistas y proletarias (presupone en efecto que no existe más que una sola organización verdaderamente proletaria). El fracaso del boicot activo es claramente percibido como el fruto amargo de una concepción sectaria del frente único.
-Posteriormente, el debate sobre la política de alianzas se ha enriquecido. Creo que puede decirse que Joma Sison continúa defendiendo las concepciones tradicionales del PCF sobre el tema. En un artículo de discusión reproducido en Kasarinlan (n° 4, vol. 2, 'segundo trimestre de 1987), Pepe Manalo, por su parte, propone una política de alianzas articulada sobre varios planos: el reagrupa. miento de las fuerzas marxistas (con pequeñas organizaciones de extrema izquierda que existen fuera del PCF, para reforzar la capacidad de dirección de la corriente revolucionaria sobre el conjunto del movimiento democrático), la consolidación de un frente de izquierda (con la alianza obrera y campesina como base de clase) y la constitución de un amplio
frente anti-fascista, incluyendo elemen-
Al profundizarse, el debate se ha hecho más complejo. realmente complicadas sobre las que no se pueden dar respuestas simples y abstractas. Aquí no he indicado sino una parte de los temas tratados. A falta de tiempo de documentación, dejo otros de lado, sin perjuicio de que vuelva sobre ellos ulteriormente, en otro marco: las discusiones sobre la política electoral bajo el régimen de Aquino, sobre la naturaleza y el lugar del tema de gobierno de coalición en una perspectiva revolucionaria, etc.
He optado por presentar los temas anteriores teniendo en cuenta la riqueza de la documentación, y también porque ilustran también el tipo de preguntas, de "cuestiones políticas reales" que plantea a un movimiento revolucionario comprometido en la lucha armada durante un periodo de transición entre la crisis de una dictadura personal como la de Marcos y la emergencia de un nuevo egimen como el de Aquino. Tener un línea" sobre las Filipinas, en el sentid‹ preciso del término, es saber cómo res ponder a este tipo de cuestiones. Esta :laro que para ello es necesario un co nocimiento militante "interno" de la situación y del país. Ningún conocimiento "programático" general puede, en esta situación, reemplazar al conocimiento concreto. El debate aquí no es sobre la "naturaleza" de la revolución filipina —a saber, un proceso de revolución permanente- sino sobre cuestiones mucho más precisas. El pluralismo de la izquierda filipina da redole lunaria de ripinas ya las riessobre el conjunto del movimiento demorático y era casi incuestionable en e seno del movimiento popular. Hoy ya nc se ejerce tan claramente en el movimiento "antifascista" amplio y es más abiertamente contestada en ciertos sectores del movimiento de masas.
Nadie puede ignorar la importancia del PCF, el NEP y el FND. Siguen siendo la columna vertebral de la resistencia popular. Ningún otro movimiento tiene una envergadura y unas raices comparables
Pero, sin embargo, reo que lo que se ha expresado tras
985 refleja una realidad profunda: e pluralismo de la izquierda filipina. Sean cuales sean las relaciones de fuerzas entre las diversas organizaciones, este pluralismo me parece un dato estructural capital, que se expresa en muchos as-
En el plano ideológico, ha terminado la época del dominio casi en exclusiva de la referencia maoísta. En todas partes se manifiesta un interés nuevo por otras experiencias internacionales (comenzando por las de América Central) y otras referencias ideológicas. El éxito del lanzamiento del libro , "Fidel y la religión" (acompañado por la organización en el pasado mes de agosto de dos mítines en colaboración con la embajadora cubana, uno en la Universidad de Filipinas, con la organización socialista Bisig, otra con religiosos entre los que se encontraba el padre Ed de la Torre) es prueba de ello
Si el ejemplo de Cuba, Nicaragua y El Salvador interesan a los filipinos, es porque se trata de países que se parecen a ellos por su colonización española y la influencia americana. El Salvador es objeto de importantes discusiones sobre la cuestión militar. Nicaragua ofrece un ejemplo muy elocuente, para los filipinos, de colaboración revolucionaria entre comunistas y cristianos. Es una cuestión clave para los filipinos por el lugar político de la Iglesia, la radicalización de religiosos, la historia de los "Cristianos por la liberación nacional", organización cofundadora del NDF. La importancia duradera de la radicalización religiosa me parece que va a contribuir al pluralismo estructural de la izquierda filipina. Me parece poco probable que toda esta radicalización pueda ir dentro, y tras, el
El desarrollo, en 1985-86, de nuevas organizaciones de la izquierda radical, clandestinamente y luego en la legalidad, me parece también muy sintomático: la organización socialista Bisig, el movimiento por una "democracia popular" VDP, el Partido ng Bayan (PnB), también multitud de grupos locales. (Por el contrario, como corriente organizada, los "socialdemócratas" se han integrado en lo esencial en la nueva administración Aquino). Estas organizaciones son minoritarias y deben aún consolidarse incluso para ser capaces de resistir un brutal giro represivo de la situación. Algunas, como el PnB, pertenecen de hecho al movimiento nacional democrático en el sentido amplio. Pero todas participan ya en la acumulación de nuevas experiencias, contribuyendo al debate ideológico y político, juegan un cierto papel en las luchas de masas, dan cuerpo a lo frente único, más "pluralista" política de
Este pluralismo de la izquierda filipina se expresa también en los movimientos sociales, como el movimiento confrontado a temas difíciles (la introducción de cláusulas antiaborto nueva Constitución y el mantenimiento de la prohibición del divorcio, por ejem-
plo) y haciendo experiencias originales (como la constitución de Kaiba, el Partido de las mujeres). Se han llevado a cabo importantes debates sobre la relación entre luchas de mujeres, luchas populares y revolucionarias y feminismo. Dicho sea de paso, me parece que si la izquierda militante duda aún en defender más radicalmente el derecho al aborto (que concierne a todas las mujeres, pero a las mujeres del pueblo en primer lugar), es quizá más a causa del peso político de la Iglesia católica en Filipinas que a su peso ideológico.
Aquí no he tratado más que de la evolución de la izquierda política. Sin embargo, el movimiento sindical (empezando por el KMU) ha estado muy activo desde febrero de 1986. También ha habido debates significativos sobre la orientación sindical, así como un debate quizá sin precedente en el pais sobre la reforma agraria. Pero sería necesario otro informe para abordar todo ello.
Tenemos que tener en cuenta, en nuestra propia política hacia las Filipinas, la existencia de un importante movimiento revolucionario y el pluralismo de la izquierda militante. Debemos ante todo, como ya hemos escrito en numerosas resoluciones, afirmar en la práctica nuestra solidaridad hacia las luchas democráticas y proletarias, populares y revolucionarias de este país. Es esencial. Debemos a continuación aprender de esta muy rica experiencia y debemos ofrecer el diálogo -fraternal y unitarioa las diversas componentes del movimiento progresista filipino.
Nos hemos enfrentado (de forma particular en Europa) y nos seguiremos enfrentando, en este trabajo de solidaridad, al sectarismo de ciertos sectores del PCF. Este sectarismo ha dañado una solidaridad internacional de la cual, sin embargo, el PCF tiene gran necesidad. Por otra parte, no hemos podido hacer todo el trabajo de solidaridad necesario. Sin embargo, ha habido progresos y se puede esperar que cumpliremos nuestras responsabilidades de forma más
Empezamos a comprender mejor la situación en ese país -y a ser mejor conocidos por diversos sectores militantes-. Si continuamos mostrando en la práctica que estamos dispuestos a relaciones unitarias -de solidaridad mutua y de diálogo- con los diversos componentes de la izquierda radical de las Filipinas, respetando efectivamente la identidad politica y la integridad organizativa de cada una, los lazos establecidos deben poder reforzarse.
No hay que insistir en la importancia internacional de lo que pasa en Filipinas. Es absolutamente necesario que prosigamos el trabajo de reflexión y de discusión hoy emprendido sobre las lecciones de esta experiencia y que reafirmemos nuestra solidaridad con la lucha de los pueblos filipinos. Conclusiones tras la discusión
Tras la discusión, querría simplemente volver a tratar algunas cuestiones.
1. Hay, efectivamente, bastantes cuestiones importantes que no he abordado. Hay en Filipinas un debate de fondo sobre la naturaleza de esta sociedad, tradicionalmente calificada por el PCF de "semifeudal, semicolonial", lo que me parece, sobre todo, subestimar gravemente la amplitud del desarrollo capitalista (un capitalismo del tipo dependiente). Desgraciadamente, no he podido seguir recientemente la evolución de este
La guerrilla está también confrontada a nuevos problemas. Ha alcanzado un cierto umbral, en algunas regiones, que no es fácil de sobrepasar. Hay que saltar efectivamente a un nivel superior de confrontación militar, que exige, por ejemplo, un armamento cualitativamente mejor y una mayor capacidad para proteger a la población.
En cuanto a mi juicio sobre loas orientaciones del PCF, diría que mi problema principal concierne a su concepción del papel del partido en la sociedad. Como he dicho, los errores que ha cometido son, de forma general, de carácter más sectario que oportunista. Pero quisiera subrayar otro aspecto de este asunto. El papel del partido no es concebido simplemente como el de una vanguardia política. Me parece que puede decirse que es vivido como el de una "fracción dirigente" de la sociedad, en relación a sus propios militantes hoy, pero también en las zonas de guerrilla y en su visión del
Voy a tomar un ejemplo que me parece particularmente expresivo. El PCF casa y divorcia a sus militantes. Tiene, por ejemplo, el derecho a rechazar un divorcio reclamado por los dos cónyuges. Las unidades del partido tienen el deber de seguir las relaciones afectivas de sus miembros e intervienen como conseje-
En esto ha habido razones de seguridad y las duras condiciones de la guerrilla; no hay que olvidarlo. El armamento moral de los militantes es considerado, con razón, estoy convencido de ello, como un elemento indispensable para la duración de la acción revolucionaria. Por otra parte, la célula clandestina del partido o del NEP se impone, a menudo, en los hechos como el primer "gobierno" frente a la administración reaccionaria, incluso mucho antes de que los comités populares sean capaces de salir a la luz.
Pero el PCF defiende también una concepción a-histórica de la "moral proletaria" en materia de relaciones sexuales y afectivas, concepción que a menudo difiere muy poco de la de los obispos católicos. Aún más significtivo, al considerar que es de su incumbencia casar y divorciar, ocupa de hecho el lugar del Estado y de la Iglesia. Creo que esto ilustra una cierta concepción del papel del partido en la sociedad que me parece errónea y muy peligrosa.
2. La Constitución de Aquino es una constitución burguesa. Eso lo sabemos todos y ha sido claramente escrito. ¿Se deriva de aquí que se imponía el voto "no"?. El referéndum constitucional era una verdadera trampa para la izquierda proletaria. Esta había batallado en contra de la forma en que había sido elaborada la Constitución, pero no había podido ganar esta batalla, aunque tampoco la había perdido.
La izquierda se dividió profundamente sobre la consigna de voto a presentar en el referéndum constitucional de febrero
Privilegiando la clarificación a medio plazo contra el régimen de Aquino, el FND llamó a votar "no". Pero el "no" era una trampa, puesto que la única alternativa era la antigua constitución de Marcos, con el campo del "no" dominado por la extrema derecha revanchista y 'neo-fascista", y con una sucesión de amenazas de golpe de estado que venían a recordar que las fuerzas dictatoriales seguian amenazantes
Privilegiando los datos inmediatos de la situación política, un gran número de organizaciones de izquierda (entre ellas Bisig, pero también muchas otras) llamaron a votar "sí crítico". Pero el "sí crítico" era también una trampa, dado que el gobierno iba a utilizar esta legitimidad constitucional para rechazar las propuestas sustanciales del FND sobre las condiciones de una paz duradera y para consolidar un nuevo modelo burgués de dominación.
Mi respuesta instintiva a este dilema era minimizar al máximo la importancia concreta de esta batalla política (batalla ampliamente perdida de antemano), pero esto no era fácil. Y pensar en el voto en "blanco" para salir de la trampa. No estaba en las Filipinas y no tenía sino débiles ecos de lo que pasaba allá. No pude discutir el asunto más que con alguún filipino de paso. Pero, con gran preocupación por mi parte, ninguno pareció apreciar mi propuesta de un voto "blanco". Uno me acusó de repetir lo del boicot (que es diferente, sin embargo, de un voto en "blanco"). Otro me miró y me dijo: «¿y qué?».
Podemos insistir en que la constitución de Aquino es burguesa, pero esto no resuelve el problema; todo el mundo -o casi- lo sabía en Filipinas. El problema político planteado era: ¿cómo evitar la trampa de este referéndum constitu-
cional, en febrero de 1986, y si no, cómo minimizar los costes y maximizar as ganancias a corto y medio plazo:
\quí también encontramos una cuestiór concreta que exige un conocimiento real de la situación. Francamente, no sabía cómo responder a este problema.
3. Un camarada ha explicado con firmeza que había que construir una sección de la IV Internacional en las Filipinas ahora. Pero no ha explicado lo que esto quería decir. En esto también, no nos conformemos con grandes palabras y aprendamos a mirar de frente a la realidad. Hubo un grupo ligado a la IV Internacional en Filipinas, un pequeño grupo, pero en aquella época -a comienzos de los años setenta- había espacio para todo el mundo.
El test vital vino rápidamente: la imposición de la ley marcial. El PCF fue la coumna vertebral de la resistencia a la dictadura: así ganó su posición central en el movimiento popular. Todos los pequeños grupos, hasta individuos, que consiguieron mantener una identidad militante mínima durante el período de dictadura son hoy parte de la recomposición de la izquierda militante de las Filipinas. Pero el pequeño grupo que estaba ligado a nosotros se desintegró; totalmente. Así perdimos la ocasión de ser una componente, aunque fuera muy minoritaria, de los reagrupamientos actuales en la izquierda militante de las Filipinas.
Hay que tener en cuenta esto cuando discutimos de nuestras perspectivas. La izquierda militante de las Filipinas tiene una historia, raíces. Evoluciona y se abre a muchos debates, pero sobre la base de una importante experiencia que quizá ubieramos podido vivir. Ahora estanos fuera de esa experiencia. Hasta donde yo sé, ninguna organización filipina pide adherirse a la IV Internacional. Entonces, hablemos de cosas concre-
Si "construir una sección" quiere decir reclutar una decena de camaradas que se reconocen en nuestro programa general, podríamos intentar encontrar algunos estudiantes todavía no organizados, empleando el trabajo y los medios necesarios en la Universidad de Filipinas. Pero podemos conocer de antemano el resultado de tal política en una situación como la de las Filipinas. ¿Cómo tal grupo, sin experiencia alguna, constituído necesariamente en oposición a las demás formaciones militantes (hay que justificar el esfuerzo por construir otra organización, cuando ya hay tantas), cómo, pues, podrá responder a las tareas del momento más eficazmente que las organizaciones que ya existen, que tienen una implantación, un aparato de cuadros experimentados?. ¿En virtud de una referencia programática genecírculo de estudios, es precisamente responder eficazmente a las tareas del momento...
Si se quiere "construir una sección"
hoy, pero con cuadros probados, va a haber que ir a buscarlos a donde están:
en las demás organizaciones. Hablando claramente, va a haber que "robar" militantes. Tal política tiene muy pocas posibilidades de salir adelante. Por el contrario, tiene como consecuencia inevitable poner en nuestra contra a todas las organizaciones militantes de la izquierda: ninguna organización acepta, sin reaccionar, ser objeto de tal política de
"robo"; política que no sería, en mi opinión, ni principista, ni eficaz. Sería desastrosa.
Entonces, ¿qué se puede hacer?. Muchas cosas, y cosas entusiasmantes. Pero para comprenderlo hace falta dejar de concebir la construcción de la IV internacional como la simple multiplicación de sus secciones nominales, cualquiera que sea el país y la situación. Ya hemos discutido de este problema en el último Congreso mundial. Hay más de una forma de construir la IV Internacional y de hacerla jugar su papel internacionalista.
Existimos ya en numerosos países. Ahí tenemos que consolidarnos y coger experiencia. Podemos contribuir activamente a constituir grupos revolucionarios en países en los que, o no existen, o casi no existen. Es un deber internacionalista y si lo cumplimos, nos extenderemos. Podemos participar en procesos de reagrupamientos revolucionarios, donde existamos conjuntamente con otros y se reunan las condiciones favorables (incluso si perdemos aunque sea temporalmente la adhesión formal de una sección nacional). Podemos, en fín, ligarnos fraternalmente con las organizaciones militantes de países en donde no existimos y donde la extrema izquierda revolucionaria se ha desarrollado ya ampliamente.
Filipinas pertenece a este último caso. Hay que reconocer a la izquierda militante de este país y colaborar con ella. No podemos reemplazarla, pero podemos ligarnos a ella y abrir un verdadero diálogo. Tenemos mucho que aprender de su experiencia y sus elaboraciones. Y tenemos algo que ofrecer. Nuestra solidaridad. Nuestra propia experiencia histórica internacional. Las lecciones (programáticas y políticas) que hemos extraído de ella. Nuestra realidad militante. Todo ello es precioso.
podemos contribuir a reunir las condiciones de un nuevo espíritu unitario y de un nuevo internacionalismo, con organizaciones revolucionarias de historias diferentes a la nuestra No hay que ver en ello un mal menor. Es también para la IV Internacional una forma de responder a las tareas presentes, una forma difícil, ciertamente. Pero no hay forma fácil de hacerlo.O