Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

¿Quién teme a Federico García Lorca?

· Inprecor n.º 59, marzo de 1988 · pp. 36-38 · 2.034 palabras

Después de no pocas dificultades, Juan Antonio Bardem ha conseguido hacer su García Lorca: muerte de un poetal1), además en una doble versión, para la pequeña y gran pantalla, con lo que llegará a millones de espectadores de todo el mundo, algo de inapreciable valor ya que permitirá el conocimiento y la difusión de un personaje poco o mal conocido(2). Cineasta bastante irregular(3), Bardem ha asumido un difícil desafío ya que Lorca contiene en sus dimensiones particulares y públicas una serie de mundos imposibles de sintetizar en un guión y en una película. Se puede decir que la serie —y sobre todo la parte que será la película, o sea la dedicada a la guerra civil y a su asesinato—, consigue una línea general de bastante dignidad con momentos inolvidables, al tiempo que se ve afectada por una horrible enfermedad que se llama doblaje y que ha hecho hablar a Lorca con una voz que identificamos con las habituales de los telefilms extranjeros. Programada en una hora asequible para al gran público, la serie ha tenido la sabrosa virtud de provocar reacciones airadas de la nueva extrema derecha y de portavoces culturales del Go-

NOTAS: (1). La idea original de Bardem es de 1979, fecha en la que considera que ya se puede tratar el tema de Lorca. La producción no interesa al capital privado nacional, y Bardem encuentra sus primeros apoyos en la URSS y en México. La crisis de la moneda mexicana deja sóla a la URSS y cabe pensar que la posibilidad de una producción soviética sobre nuestro escritor moderno más famoso ha tenido algo que ver con la incorporación de TVE como productora. (2). Durante décadas la derecha internacional situó el asesinato de Lorca como parte de reyerta entre homosexuales". Luego se justificó

"error", al tiempo que se venía a decir que su fama era dependiente de dicha muerte. Al margen de estas interpretaciones, Lorca ha resultado mal conocido por el folklorismo vacuo o con "audacias" poéticas como aquella de "yo me la lleve al río", etc. (3). Victima principal de la censura franquista que impidió parte de su obra - Los inocentes tuvo que rodarse en Buenos Aires- cuando no cortó hasta hacerlas casi irreconocibles -Sonatas, La venganza-, Bardem es, al tiempo, autor de algunas de las obras cumbres del cine español y de media docena de bodrios imperdonables. Durante la "transición"' apenas si pudo hacer el cine testimonial que quería — Siete días de enero fue boicoteada por los distribuidores-, y los productores lo convirtieron en algo así como un "maldito". La elección del tema Lorca no es por lo tanto fruto de un "encargo" sino de una opción muy consciente. (4). Escasamente conocidos, estos rasgos ideológicos están ampliamente tratados en la biografía de Gibson publicada por Grijalbo.

Crítica

¿QUIEN TEME A FEDERICO

GARCIA LORCA?

Bardem, asesorado en el guión por lan Gibson, ha planteado la serie como una ilustración rigurosa y al mismo tiempo abierta. Se ha atenido a un orden cronológico, ha acotado todos los grandes momentos o más significativos de la biografía, ha reunido a todos los personajes próximos, sin olvidar a nadie significativo, y ha trabajado el trasfondo histórico con fragmentos documentales. El método nos ha recordado el de una serie de la calidad su voz en off explicando lo que no podía aparecer en los diálogos acentuadamente representativos. La fuerza de las imágenes quedan confiadas a los momentos claves, aquí cifrados en los casos más vivos de cada capítulo — inolvidables cuando trata la posición cristiana herética de Federico, su drama interior como homosexual, en su recital de la elegía A las cinco de la tarde, y muy especialmente en la convulsión, el terror y el miedo de la represión franquista en Granada-, de manera que se logra un equilibrio bastante atractivo entre didáctico - muy propio por otro lado del cine de Bardem— y lo más puramente clnematográfico.

Hay aciertos a nuestro juicio en la recreación del paisaje granadino con su blancura y luminosidad, en el evidente cariño con que son tratados los personajes "secundarios" —servidos, dentro de una tradición que comparte el mejor cine de Bardem, por

J. Gutiérrez Alvarez impresionantes actores de reparto como Margarita Lozano, Amparo Baró, Antonio Iranzo o una Lola Gaos ¡doblada!-, especialmente en gentes como esos banderilleros anarquistas que le acompañan en la hora de la muerte. Después de pasar por diversas ilustraciones bastante discutibles que tratan de dar una imagen vívida de la llamada "generación del 27"' — tarea realmente ardua que no depende solamente de metraje en nuestra opinión-, Bardem consigue hacer avanzar coherentemente el climax previo a la guerra, presentando vigorosamente acontecimientos como el Octubre asturiano de 1934 y el enfrentamiento de Lorca contra la opresión y la burguesía para llegar al tiempo del levantamiento con un retrato soberbio de las autoridades republicanas, Granada por un gobernador civil empecinado, a lo Casares Quiroga, en quitar hierro al golpe y en impedir que el pueblo se le fuera

En este capítulo la situación ya se nos hace agobiante. Un Lorca de carne y hueso

Parece claro que Bardem ha sido consciente desde el primer momento de la imposibilidad de representar a García Lorca a lá verdadera altura en la que realmente

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voló. Lo explica cuando nos subraya el increíble encanto del personaje, pero no es difícil comprender que es por otras muchas cosas más -inaprensibles como reconoce el propio Gibson que lo ha estudiado en miles de páginas-, y que, por lo tanto, lo que se trataba es de ofrecer una aproximación lo más fehaciente posible. Para ello era necesario cubrir al menos dos requisitos básicos, uno, el del actor protagonista - que ha sido un acierto parangonable al de Betsy Blair en Calle mayor, la obra maestra de Bardem-, otro, el de la selección de los nudos determinantes de la vida y la obra del autor de Poeta en Nueva York.

Se podrá discutir aquí todo lo que se quiera, y cada uno podrá hacer su propia evaluación de lo "principal" en alguien como Lorca, pero no se podrá discutir el rigor y la honestidad de Bardem. En la serie está clara la compleja conexión de García Lorca con Granada, con su gente y su historia y con la altura de su tiempo, se ilustra con claridad sus relaciones determinantes con Dalí, Buñuel y Alberti, se detalla su evolución poética y teatral - aunque quizás no se maticen las rectificaciones habidas en uno y otro caso—, y lo que era muy importante, porque hay una tendencia a olvidarlo: se presenta claramente la temprana opción, inconformista del poeta, antimilitarista desde los tiempos de la Gran Guerra, cristiano en un área que ahora llamaríamos de la "teología de la liberación", amigo de la Rusia revolucionaria(4), agitador teatral que representa obras como Fuenteovejuna en los pueblos, autor de numerosas denuncias contra el fascismo y contra el capitalismo, etc. No se trata solamente de un Lorca del "partido de los pobres", de alguien con buen corazón que no molesta a nadie. Ni mucho menos. Lo que escribe el antiguo diputado cedista Ramón Ruiz Alonso contra él refleja claramente todo lo que la derecha tradicional encuentra insoportable en él, cosas que no se le pueden perdonar y menos en un momento como en el de la guerra civil. subversivo de obras como el Romancero gitano o Poeta en Nueva York, que apuntan con radicalidad hacia el corazón de la "Benemérita"' y de la "modernidad" capitalista de esa ciudad en que a Felipe González le gustaría vivir. También sube enfocando sin titubeos el capítulo de su homosexualidad intensa y dolorosa, oculta y despreciada y que es clave para comprender toda su obra, su sensibilidad hacia los pobres — que nada tienen y a los que les quitan hasta lo que no tienen- y las minorías oprimidas, hacia las mujeres a las que trata con un claro contenido feminista.

Este Lorca al completo, asesinado por su disidencia y su compromiso con todo lo que la derecha abominaba, en medio y como parte del cuadro dantesco —atenua do, según confesión propia por Bardemde la represión franquista en Granada, espejo de tantas otras grandes masacres, era demasiado para la torva sensibilidad de nuestra nueva extrema derecha que podía asimilar tragos semejantes en lujosas obras completas pero no ante la mirada de gente habituada a embrutecerse viendo el Un, dos, tres. El hecho de que "contras" notorios como Jiménez Losantos o Emilio romero, desde el ilustre "ABC"' 'Epoca"', bramaran contra la serie vale por un valor añadido. "Manifiestamente mejorable"

Como ya no se puede hablar impunemente como en los viejos tiempos, ahora se ataca el "trascendentalismo" de un medio, la TV, al que se quiere condenar a lo trivial, y sobre todo el hecho de que se siga hablando de la guerra especialmente en términos que reconstruyen la naturaleza absolutamente bárbara del Movimiento y de sus diferentes brazos. En este punto, con los matices que se quiera, se ha establecido la conexión entre la derecha y el partido gubernamental que ha depositado en la institución monárquica el atributo de superadora de la "contienda fraticida" en la que los principales responsables fueron

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15). Nadie duda del empeño de Luis y de su familia por salvar a Lorca, pero la cuestión no se agota aquí. Hay que repetirlo: Lorca fue uno más. Para Rosales era su amigo, uno de su clase, un poeta famoso, algo por tanto muy distinto al bajo pueblo con que se encontraban las escuadras falangistas, en las que participó sin aparente remordimiento. Las cabriolas efectuadas posteriormente por gente como Eduardo Molina Fajardo (Los últimos días de García Lorca, ed. Plaza & Janés, 1983) para exculpar a la. Falange granadina en su asesinato no es menos descabellado que los intentos por exculpar al Ejército o a la Guardia Civil.

— al parecer — los "extremistas" de uno y otro lado. El "centro" lo representa en la serie el gobernador civil y el capitán general republicano.

En este sentido hay que entender la escenificación del debate en el programa Derecho a discrepar - digno continuador del conocido de la inolvidable Victoria Prego-, en el que al tiempo que se defendía el pase de la serie porque olvidar no significa siempre ocultar sino también devaluar. Aquí mientras que el presentador cumplía su cometido arremetiendo contra la "acriatud" de Bardem, un miembro del PSOE, Félix Grande, poeta y kantiano perdón de Kant-, de agua dulce, hacía una defensa innecesaria de Luis Rosales(5), para pasar a continuación a una carga en toda la regla en defensa de la Guardia Civil, argumentando con el hecho de que la insti'tución no participó directamente en el fusilamiento - hecho divinamente acotado por el presentador que había recibido tal confirde los servicios históricos del glorioso cuerpo -, y por la tangente de que no todos los guardias civiles apoyaron el Movimiento... La serie, por tanto, era "manifiestamente mejorable" tono propio de la diplomacia- ya que el hombre sufría por cómo pudieron recibir las imágenes de la pantalla los guardias civiles de ahora, convertidos además en

Más que otra cosa, las palabras de Grande nos ilustran cómo su brújula - y de magnético muy diferente al de Lorca, al sustrayéndole todo su hierro subversivo.

Lorca no escribió su obra en ninguna torre de marfil, despreciaba el olimpismo en el arte. La escribió en una estrecha vinculación con su gente - del pueblo concreto, del pueblo militante-, en conexión con los movimientos culturales más avanzados de su época — en particular del surrealismo-, y en un momento histórico en el que la revolución - el sueño del pueblo- parecía posible. Por lo tanto no cabe imaginar a Lorca al margen de esto, y su muerte fue también la muerte - momentánea - de ese sueño de emancipación. Por eso el lugar del arte y de la vida el nombre de Lorca hay que inscribirlo en el punto de encuentro entre la vanguardia artística y la marcha del pueblo hacia otra forma de vida. Y por ello cincuenta años después Lorca sigue siendo inintegrable dentro de un sistema que para vivir tiene que embrutecer a esa gente que rezumaba y rezuma "cultura en la sangre"

By que queria tanto él abrir todas las