Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El alzamiento palestino

· Inprecor n.º 59, marzo de 1988 · pp. 30-33, 35 · 3.084 palabras

El año 1987 ha sido el doble aniversario de las dos etapas princiales de la ocupación sionista en territorio palestino: 1947 1

1967(1). Los palestinos no han querido dejarlo pasar desapercibi do. Desde el 9 de diciembre de 1987, ha estallado el alzamiento popular más amplio en espacio y duración, que haya conocido el territorio de Palestina desde la creación del Estado de Israel. Poco importa cuál fue la gota que hizo desbordar el vaso; estaba repleto

NOTAS:

(1). Ver el editorial de INPRECOR (edición internacional) n° 244 del 8 de junio de 1987.

(2). Solo la decisión de extrañar a nueve "cabecillas" palestinos le ha valido a Israel una fuerte reprobación (así como un voto en contra en la ONU) proveniente de su tutor americano, preocupado por calmar el fuego en Oriente Medio. La deportación masiva de palestinos tendría como consecuencia inmediata extenderse por el conjunto de la región, es decir, una verdadera catástrofe para Washington. Hay que señalar por otra parte, que condenas internacionales del extrañamiento de los nueve, cuando ésta es una vieja y casi constante práctica de los gobiernos israelitas, muestra hasta qué punto los derechos sólo se imponen por la lucha. Nunca fueron tan evidentes los derechos de los palestinos a los ojos del mundo entero, como después del levantamiento que hemos vivido.

Oriente Medio

EL ALZAMIENTO

PALESTINO

desde hacía mucho tiempo. Han pasado cuarenta años desde que la el 29 de noviembre de 1947, de su inicuo plan de partición, que dió la señal de partida de la guerra de anexión, con la cual bandas armadas sionistas se apoderaron en 1948 del 80% del territorio de Palestina correspondiente al antiguo protectorado britanico (el plan de la ONU les había concedido el 55%). En 1947 los judíos solo poseían el 6% de este territorio y solamente constituían un tercio de la población total, o sea que 630.000 habitantes entre cerca de 2 millones. Después de la guerra de fundación del Estado de Israel, en diciembre de 1949, no quedaban sobre ese 80% de territorio usurpado, más que 160.000 árabes palestinos, frente a más de un millón de judios. Expulsión masiva de árabes, inmigración masiva de judios en nombre de los rechos bíblicos": estos son los dos tundamentos de la empresa colonial sio1967: creación de los "territorios ocupados"

En junio de 1967, culminaba la usurpación sionista del territorio palestino con la ocupación por el ejército israelita de Cisjordania y del sector de Gaza, más la meseta Siria del Golán y el desierto egipcio del Sinaí. Entre estos territorios, solo el Sinaí sería evacuado, en 1982, por Israel. El sector Este de Jerusalem fue oficialmente anexionado, por razones "bíblicas", en 1967 y el Golán, por razones de "seguridad"; en 1981. El resto de Cisjordania, así como el sector de Gaza, conservarán hasta hoy, el estatu-

Salan Jaber to oficial de territorios ocupados, y por buenas razones: contrariamente al Golán, en que la gran mayoría de la población (más de 150.000 antes de junio de 1967) tuvo que huir durante la guerra de los seis días, sin poder regresar después, y donde los colonos judios son actualmente más numerosos que los autóctonos, estos territorios continúan poblados de un número de árabes cuyo acceso a la ciudadanía israelita, corolario de una anexión formal, cambiaría profundamente la composición étnica y política de la sociedad israelita y sería contradictorio con la esencia misma del sionismo. En última instancia, la naturaleza del mismo Estado de Israel "Estado judío" estaría en peligro, debido a la diferencia entre el nivel de crecimiento de la población judía y el de la población árabe, que es muy superior. Esta es la razón por la que el movimiento sionista da mucha importancia a la emigracion de los judíos de la URSS, única posibilidad actual de una candidatura masiva a la inmigración hacia Israel, único medio disponible para compensar la natalidad relativamente baja de los judíos israelitas. Israel carece, no de mano de obra, pero sí de carne de cañón. Después de la guerra de junio, el Estado sionista se encontró con aproximadamente 1.400.000 árabes bajo su control -cerca de un millón en Cisjordania y en Gaza-, frente a 2.400.000 judíos.

Esta vez, el éxodo palestino, aunque masivo, no fué proporcionalmente tan importante como el de 1948, cuando la gran mayoría, (80%) de los arabes palestinos habían huído de los territorios usurpados. Si bien después de 1967 y de manera creciente, la mayoría de los

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Palestinos reside fuera de las fronteras de Palestina, del ex-protectorado británico a principios de los años cincuenta era solamente un 25% y cerca de 35% en vísperas de la guerra de junio, solamente menos de un tercio de los residentes de Cisjordania y Gaza huyeron de esos territorios en 1967. La razón de ello no fué que la invasión de 1967 hubiera sido más "suave" que la precedente, aunque es verdad que no sucedieron masacres colectivas deliberadas como las perpetradas por los terroristas sionistas del Irgum, en Deir Yassine, en 1948. La menor proporción del éxodo de 1967 se debió a varias razones combinadas: para dos tercios de los afectados, el éxodo de 1948 se realizó de una parte a otra del territorio palestino; esto no era ya posible en 1967, puesto que toda Palestina estaba entonces ocupada. Además, la mayoría de los refugiados de 1948 creía abandonar temporalmente su lugar de residencia; la lección estaba clara en 1967. También fue un factor importante el hecho de que los árabes que permanecieron bajo la dominación Israelita en 1948 aunque oprimidos, no habían sido masacrados. En fin, la miseria en que vivían los refugiados de 1948 tenía que incitar a los autóctonos de Cisjordania y de Gaza a aferrarse a sus viviendas y a sus medios de existencia. Son precisamente estos refugiados de 1948 los que proporcionarán el grueso de refugiados de 1967; no dejaban nada envidiable tras ellos, dos veces desplazados, dos veces refugiados. Una bomba retardada

En consecuencia, el Estado sionista, al apoderarse del 20% restante del territorio de Palestina, tomaba bajo su control a cerca del 40% de Palestinos, que se sumaban a los que ya estaban bajo su jurisdicción. Esta era la principal debilidad del proyecto expansionista sionista, una verdadera bomba retardada que los sucesivos gobiernos de Israel no conseguirán desactivar y cuya potencia explosiva aumenta con el tiempo. Actualmente, según las cifras israelitas, 2.125.000 árabes viven bajo jurisdicción sionista (de los cuales dos tercios en Cisjordania y en Gaza), frente a 3.590.000 judíos, es decir una relación de 37/63. Las propias proyecciones de los Israelitas apuntan que al ritmo de crecimiento actual, esta relación será de 45/55 en el año 2.000, es decir dentro de 12 años.

Esta es toda la inquietud de los sionistas "ilustrados" (epíteto más apropiado que el de "moderados"). No hay más que oir a su jefe de filas, el laborista Péres, gritar el pasado 30 de diciembre, sintiendo escalofríos en la espalda, que, «dentro de 12 años, los árabes de Gaza serán un millón y la densidad demográfica allí será más fuerte que en Hong-Kong», y lamentarse de que actualmente «sobre 100 niños que nacen entre el Jordán y el Mediterráneo, 50 son árabes y 50 son judíos, y nadie parará este

Este es el dilema fundamental del sionismo: la contradicción entre sus ambiciones territoriales expansionistas y su proyecto racista de "Estado judío". Ciertamente, este es su primordial principio fundamental, "preservar el carácter judío de Israel", como dice Péres, es la preocupación prioritaria común de todos los sionistas. ¿Cómo conciliar pues esta preocupación con los datos demográficos expuestos anteriormente?.

Este es un debate que se desarrolla desde hace más de 20 años en Israel. Podemos considerar cuatro respuestas diferentes a esta cuestión entre los sioLa dificultad de una solución tipo "apartheid"

En primer lugar, están los extremistas, los más imbéciles o los más francos, como el rabino fascista Meir Kahane, jefe del partido Kach, que lucha por un Israel "Arabenrein" (como los nazis querían una Alemania díos"), y como no pueden expulsar a los árabes a base de cen un visado, billete de avión y ayuda financiera a todo candidato árabe a marchar. O también ese general que hace algunos meses, hizo célebre término "Transfert", proponiendo la deportación masiva de palestinos fuera del

Están también los que, siempre proclamando su ligazón indefectible al mismo "Gran Israel", y en particular a Judea y Samaria, (nombres biblicos de las comarcas de Cisjordania), son conscientes de que el "transfert" es actualmente impracticable. Saben que la extrema pendencia de Israel hacia los Estados

Unidos hace que la expulsión masiva de

Palestinos de sus territorios sea totalmente imposible en las circunstancias actuales(2). Pero, pese a todo, prefieren conservar los citados territorios, aunque haya que mantener indefinidamente el apartheid establecido desde hace varios

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años, bajo el control de los sionistas, que expresaba recientemente la dirigente del partido Tehiya, Guéoula Cohen, en una entrevista al semanario americano "Newsweek" (31 de agosto de 1987): «yo prefiero quedarme con el millón y pico de árabes aquí, donde están bajo nuestro control, a pesar de todos los problemas. Por el momento, la idea de un "transfert" masivo de población, me parece imposible, aunque no inmoral. Es la idea más moral del mundo».

Sin embargo este "realismo" de la derecha sionista deja intocable el dilema descrito anteriormente. No podría buscar una base en el hecho de que en el país de origen del apartheid, cinco millones de blancos controlan a un número seis veces mayor de negros. La poten- . cia del entorno árabe de Israel y la estrechez del territorio palestino, son elementos centrales de la diferencia cualitativa con Africa del Sur. Por esto la de-

Por apante de un mas moran!

de una masa importante de Palestinos, aún cuando no siempre lo confiese abiertamente. Ya en el XXX Congreso del movimiento sionista, en diciembre de 1982, Menahem Begin relicaba al argumento de Péres declaran do que jlos demógrafos se equivocaban emigración creprecisamente consideran que esta es una opción ilusoria e imposible, tanto como el "transfert" puro y simple. llusoria porque nada indica que la emigración de palestinos de sus territorios esté en vías de compensar su natalidad. Por el contrario, el cierre de salidas tradicionales para su emigración -especialmente, los paises petrolíferos del Golfo pérsico, afectados por la baja brutal de su poder adquisitivo-, así como la firmeza de su resolución política y el espectáculo de las desgracias sufridas por los refugiados en el Líbano, último país en el que gozaban de una cierta autonomía, todos estos factores concurren en el arraigo sólido de los palestinos en el suelo de su patria.

abandonarán masivamente a no ser por la fuerza, de modo que su marcha no podría aparecer como luntaria". La imposibilidad del "transfert" se encuentra aquí: cuando Péres con su aire hipócrita, explicaba que Israel no puede perder su "democrática" (sic), quiere decir, que un tal deterioro de su imagen de marca supondría un riesgo fatal para el Estado sionista dada su dependencia exterior, tanto hacia su tutor americano, como a la "diáspora". Las propuestas de Péres

:Péres propone pues, simplemente, conservar el control de los territorios, confiando a los jordanos la tarea de controlar la población. Según el plan laborista elaborado por Ygal Allon en los años 70, Israel mantendría en Cisjordania, donde cerca de 55.000 israelitas se han establecido hasta el momento, un

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cordón de colonias estratégicas y de bases militares a lo largo del valle del Jordán, considerado como frontera de "seguridad" intangible del Estado sionista. •l eiército israelita se retiraria de las zonas de población árabes densas del territorio, reservándose, el derecho a controlar su desmilitarización. La administración civil y el mantenimiento del orden policial, serían confiados al rey Hussein, en el marco de un acuerdo resultante de una "Conferencia Internacional" que en el espíritu de Péres, sería de una especie de Camp David bis, esta vez con

Ante las reticencias de la opinión pública israelita sobre el plan de su partido, y la presión sionista del Likoud res-

"Judea-Samaria". gido recientemente dividir el problema, centrando su campaña en el destino de Gaza. Le parece más fácil ganar la mayoría sobre el tema de este territorio, por varias razones: no es objeto del mismo interés "bíblico" sionista que Cisjordania; se trata de un territorio pequeño (360 Km2) y que está sobre poblado (600.000 habitantes) y con una sólida de indocilidad; menos 2.000 israelitas están establecidos allí; en fin, y sobre todo, más allá de Gaza se extiende esta inmensa zona-tapón que es el Sinaí, restituido a Egipto con la condición de ser desmilitarizado bajo control americano. A partir de primeros de diciembre pasado, antes de que comenzara el levantamiento palestino, cuyo bastión principal es Gaza, Péres había empezado su campaña sobre el destino de este territorio,. Ha vuelto a la carga a finales de diciembre, cuando la revuelta palestina parecía haberse calmado. Sus propuestas para Gaza son similares a las hechas para Cisjordania, con la diferencia de que no prevé ningún papel para las colonias, cuyos efectivos actuales son insignificantes. El impasse de las conferencias internacionales

«Péres propone la creación de un Bantustan», ha protestado ingenuamente Yasser Arafat, el jefe de la OLP y de su fracción derechista hegemónica. Como si pudiera esperarse otra cosa de una Conferencia internacional para un "arreglo" nagociado de la cuestión palestina, es decir en el marco del programa adoptado oficialmente por la OLP desde 1983, y vuelto a confirmar el año pasado. Como si no fuese evidente que, «además del carácter totalmente ilusorio de una pretensión a la independencia en un mini-Estado totalmente atenazado en las garras de los israelitas, de espaldas a Jordania de una parte (Cisjordania) y de la otra, al mar y al desierto (Gaza), con Israel interpuesto entre las componentes -es totalmente imposible que este objetivo sea realizable por una retirada consentida (negociada) del ejército israelita, de los territorios ocupados en 1967. En la hipótesis más optimista, el Estado sionista consentiría un repliegue muy parcial de Cisjordania- donde

"apropiado" ya de cerca de la mitad de las tierras y de Gaza, imponiendo a la vez condiciones draconianas que harían de estos territorios nada más que bantustans, y al precio de una total capitulación política de los Estados árabes, a lo Sadat».(3)

De hecho ninguna autodeterminación parcial, en Cisjordania y en Gaza de los palestinos sería real, si no se produce la retirada incondicional israelita de estos territorios. Pues bien, una salida tal no sería nunca el resultado de una Conferencia internacional en el marco de relaciones de fuerza actuales. Sería necesario para ello: la combinación de una presión insoportable de los palestinos sobre las fuerzas de ocupación, del apoyo firme árabe a su lucha, de una fuerte presión internacional, sobre el gobierno sionista y de un potente movimiento favorable a la retirada incondicional en el mismo Israel. Si, actualmente los partidarios de esta alternativa, antisionistas y "palomas" sionistas, son muy minoritarios entre los judíos israelitas - sólo 2.000 manifestantes respondieron a la llamada del movimiento "Paz ahora", el 26 de diciembre último- la realización de las otras tres condiciones citadas anteriormente, cobra una importancia aún

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mayor. Para ello sería necesario que a la determinación manifestada por las masas palestinas insurrectas corresponde una dirección no menos firme, que rechazando los diferentes proyectos conferencia internacional para decidir sobre el destino de los palestinos, ya sean estos proyectos americano, soviético, árabe o israelita. Una dirección que reivindique sin reservas la retirada total e incondicional del ejército sionista de los territorios ocupados en 1967. También habría que levantar la hipoteca jordana que pesa sobre los palestinos, para que la autodeterminación parcial pueda ser real, sobre todo en Cisjordania. Esto no solo significa que hay que descartar las propuestas que someten el destino de los palestinos a la tutela del rey Hussein, incluyendo la famosa "confederación" (por otra parte, la voluntad de no romper los puentes definitivamente con Hussein es lo que explica la gran reticencia de Arafat proclamar el "Gobierno palestino en el exilio", del cual se ha hablado mucho recientemente). Esto significa también, que hay que completar la lucha de los palestinos de Palestina con la de los palestinos de Jordania, donde son ampliamente mayoritarios, lucha combinada con la de las fuerzas progresistas y las masas trabajadoras jordanas, por el derrocamiento de la monarquía hachemita, en cuyas manos no hay menos sangre palestina que en las de sus comLa expansión de la corriente integrista

La revuelta en curso de los palestinos en la misma Palestina, crea las condiciones objetivas para la aparición de una dirección radical, precisamente porque, como todo el mundo coincide en reconocer, el movimiento es ampliamente espontáneo. Ante el punto muerto duradero al que han conducido las sucesivas capitulaciones de la dirección de la OLP y el descrédito político general de las otras fracciones de la resistencia palestina en el exterior, el fenómeno relevante de los últimos años ha sido el desarrollo de las expresiones espontáneas de la lucha palestina. Estas constituyen la gran mayoría de los 3.150 "incidentes violentos" (que incluyen desde el lanzamiento de piedras al ataque a las fuerzas armadas) casi cotidianos, encuestados entre abril del 86 y mayo del 87, por el sociólogo israelita Meron Benvenisti. Aunque a falta de una alternativa creible, las masas palestinas continúan en su mayoría apoyando a la dirección de la OLP, la nueva generación está desde ahora mismo radicalizada por la experiencia del levantamiento en curso. Hay que esperar que una dirección de izquierda pueda emerger de esta radicalización, si no habrá un gran riesgo de que la corriente integrista islámica -que ya está en expansión entre los palestinos, especialmente en Gaza- sea quien se aproveche de esta situación. Esto sería el comienzo de un nuevo punto muerto, todavía más trágico y más nefasto del que ha sido la conclusión de la política de la • dirección de la OLP.

No olvidemos en fin, que por encima autodeterminaciones parciales que están en cuestión, la autodeterminación verdadera del pueblo palestino en su conjunto, pasa inevitablemente ›or la destrucción del Estado sionista y a abolición de toda discriminacion y de toda restricción a la instalación y al desplazamiento de los palestinos en el territorio de su patria histórica.

Después de todo, por poner un sólo ejemplo, el 60% de los habitantes de Gaza son refugiados... ¡jide 1948!!!. Esta perspectiva sólo puede entenderse dentro de una solución proletaria internacionalista, cuyas condiciones están aún lejos de alcanzarse a escala regional y local. La tarea de los que luchan por esta solución, es muy considerable. ¡Ojalá encuentren en el alzamiento palestino un poderoso catalizador de su acción!.