Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El imperialismo y la guerra del Golfo

· Inprecor n.º 59, marzo de 1988 · pp. 20-29 · 9.668 palabras

pre na peradona, Se e nora de los E 0, Pando, malan coste, solo el de la marina USA se eleva a un millón de dólares al día?.

‹Será la asistencia a poblaciones en peligro? ¿Será el cese de una guerra

NOTAS: (1). Desde Hitler, es la primera vez que navíos de la marina de Alemania Occidental abandonan la zona Báltico-Mar del Norte. (2). Así, por ejemplo, las importaciones petroleras netas de Francia pasaron de 118 millones de toneladas en 1979 a 69 millones en 1982. (3). La caida relativamente bien controlada de 1986 costó su puesto a su "piloto", el exministro saudí del petróleo Ahmed Zaki Yamani. Por otra parte, el hecho de que esta caída haya podido tener lugar en un momento en que la "guerra de los petroleros"' en el golto estaba en su apogeo, muestra claramente hasta qué punto el excedente mundial de la oferta sobre la demanda es actualmente el factor dominante. (4). Añadamos subsidiariamente que los ataques de navios en el Norte del Golfo han beneficiado paradójicamente a... ¡los armadores! En un contexto de sobrecapacidad endémica de la flota petrolera mundial desde hace varios años, la posibilidad de desembarazarse de algunos navíos, a la vez que se cobran los seguros ha sido muy apreciada. Más aún porque el alza de las primas de los seguros está compensada por las comisiones, justificadas por esta razón, que se cobran a los importadores por los países exportadores.

Oriente Medio

EL IMPERIALISMO

Y LA GUERRA DEL GOLFO

que, en 7 años ha matado a bastante más de un millón de personas?. ¡Nada de eso! No hay que tomar a los ejércitos imperialistas por ejércitos de salvación. Su dueño es el gran capital. Ahora, en este caso, la primera preocupación de las metrópolis imperialistas es asegurar la "libertad de navegación" en el Golfo, amenazada por los desbordamientos del conflicto entre Irán e Irak. En otros términos, su principal preocupación es impedir una interrupción de las exportaciones de petróleo provenientes del Golfo así como de las importaciones de los paises ribereños, interrupción que podría tener graves repercusiones sobre el equilibrio del mercado mundial. Por otra parte, este despliegue de fuerzas tiene como efecto complementario dar garantías a las monarquías petroleras árabes, estrechamente ligadas a la economía de los países imperialistas, cuya estabilidad se ha visto este año más amenazada que nunca por las consecuencias de la guerra entre sus dos vecinos. El 23 de septiembre de 1980, inmediatamente después del desencadenamiento de la espantosa carnicería irano-irakí, los nueve países entonces miembros de la CEE —de los que los seis principales participan hoy en el esfuerzo militar en marchasubrayaban en una declaración común: «la importancia capital que reviste para toda la comunidad internacional la libertad de navegación en el Golfo a la que es imperativo no atacar de forma alguna». Esta era, en términos apenas velados, la expresión del cinismo sórdido de los gobiernos imperialistas, respecto a una guerra a la que contribuyen hasta hoy mismo.

El límite establecido desde el primer momento fue no atacar de ninguna forma el tráfico marítimo con los puertos de los

Salah Jaber países ribereños del Golfo, no beligerantes. Implícitamente, y con más razón, estos paises no debían ser agredidos. sobrepasar dicho límite, iraníes e irakies podrían matarse todo lo que quisieran. Estaba claro que pensaban, aunque por supuesto no se reconocía, que cuanto más durase el conflicto, mejor para los intereses imperialistas. Y en efecto, por más de una razón, la prolongación de la guerra Irán-Irak ha beneficiado hasta ahora esos intereses, desde un punto de vista económico y político.

Empecemos por la cartera, pues es donde les duele a los Estados afectados. Los representantes del capital financiero planetario han tenido tres importantes razones económicas para alegrarse de los siete años de carnicería entre los dos beligerantes del Golfo: la primera se refiere al mercado petrolero mundial y, por extensión, a la salud global del sistema económico imperialista; la segunda, mercado armamentista; la tercera, a las perspectivas después de la guerra. El "ojalá que esto dure" de los medios petroleros

Desorganizando la producción petrolera de lrán (que descendió de 6 millones de barriles por día en 1978 a 3,5 millones de barriles-día aproximadamente tras el derrocamiento del Sha) y amenazando la estabilidad de los países vecinos que constituyen en conjunto, y de lejos, el principal abastecedor de petróleo de Europa capitalista y del Japón, la "revolución islámica" había provocado un pánico en el mercado mundial del petróleo, mucho más

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grave aún dado que tuvo lugar cuando los stocks de los países imperialistas estaban en su momento más bajo. De todo ello resultó lo que fue calificado de "segundo petrolero", precedente que se había producido tras la guerra arabe-israelí de octubre de 1973. Los enero de 1979 y febrero de 1980 y, con la ayuda de la especulación, prosiguieron su alza aquel año. El efecto previsible de ese choque fue que los stocks se reconstituyeron hasta la saturación y que se realizaron importantes energética en los países consumidores(2), mientras que la producción mundial del aumentaba espectacularmente, las tasas de rentabilidad muy aumentadas permitían la explotación de yacimientos hasta entonces abandonados y favorecían, a la vez, la explotación de fuentes de energía sustitutivas del petróleo. No había que ser un lince para prever que los elementos combinados de esta forma iban a provocar

De hecho, desde 1980, los expertos financieros y del petróleo se inquietaban por la amplitud que podía alcanzar una caída muy fuerte de los precios del petróleo, caída que sabían ineluctable, y tanto más arriesgada en la medida en que el ascenso de los precios había sido fulgurante y que las previsiones para el nuevo decenio preveían, con razón, un excedente permanente de la oferta sobre la demanda. El interés del sistema capitalista exigía la interrupción de este movimiento de yo-yo y la estabilización a largo plazo de los precios a un nivel que permitiera mantener la rentabilidad de las producciones de petróleo del mar del Norte y de los Estados Unidos:

Era pues imperioso amortiguar la caida de los precios hasta su nivel óptimo. Desde ese punto de vista, la guerra entre Iran e Irak no podía estallar en momento más oportuno: desencadenada en septiembre alza de los precios por el efecto del pánico, en un primer tiempo bastante breve, de forma que el encarecimiento del petróleo (bruto de referencia) se acercará al 160% en el momento de su apogeo en 1981, en relación a comienzos de 1979. Pero desde el otoño de 1981, la baja de los precios del petróleo, cuyos primeros síntomas habían engranaba su inexorable mecanismo. La dicha de los productores de petróleo...

guerra que redujo en 1981 la producción iraní de petróleo a 1 millón de b/d y la producción irakí a menos aún, (contra cerca de 3,5 millones de b/d en 1979), es decir, una reducción global de 5 millones de b/d, (jmas de la cuarta parte de la producción de la OPEP en el mismo período!) la baja habría tomado proporciones de desmoronamiento. Es decir que se habría producido una caída de los precios similar a la que provocó la Arabia Saudí en 1986 en el marco de la guerra de precios y de las cuotas de producción, con la diferencia de que el proceso habría sido entonces incontrolado y por ello infinitamente más peligroso(3) y más difícil de yugular.

Desde 1981 a finales de 1986, un cese de las hostilidades entre Irán e Irak habría tenido un efecto catastrófico en el mercado mundial, por un acrecentamiento brusco de las exportaciones de los dos países en un contexto de sobreabundancia mundial (explicaremos más adelante por qué ese riesgo es mucho más reducido hoy).

Es este temor el que describía Veronique Maurus, la especialista de asuntos petroleros del periódico Le Monde, en un artículo publicado en el número del 23-24 de septiembre de 1984 bajo un título que no podía ser más elocuente: «El discreto ""ojalá que esto dure"' de los medios petroleros».

«Algunos hablarán de cinismo - escribía la periodista- sin embargo, es preciso constatar que el principal temor de los operadores petroleros — y de numerosos países productores — cuatro años después del comienzo de la guerra Iran-Irak es,... el fin eventual de un conflicto al que todo el mundo ha aprendido a acomodarse y que, en cierta medida, arregla bastantes cosas, congelando de forma duradera una parte de las capacidades de producción»(4).

Por otra parte, no hay ni que demostrar el interés de la guerra entre el Irán e Irak para los principales mercaderes de cañones del planeta. Dos recientes estimaciones evalúan los gastos de equipamientos militares de los dos países desde el comienzo de la guerra, de 30.000 a 38.000 millones de dólares para el Irán y de 40.000 a 45.000 millones para el Irak. Un informe más este año por la "Agencia para el desarme y el control de

• cuya sede está Washington, da las siguientes cifras para el período 1981-1985: Bagdad habría importado por valor de 23.900 millones de dólares de equipo militar, contra los 6.400 millones de dólares de Teherán.

En el período analizado, Irak ha sido pues el primer importador de armas del mundo,

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15). Lo que no ha impedido al gobierno francés "cerrar los ojos" sobre ventas de armas francesas a Irán, entre ellas el medio millón de obuses de 155 mm entregados por la sociedad Luchaire al ejército de Teherán entre 1982 y 1985. (6). Se estableció un puente aéreo entre Israel, Irán, vía Turquía a partir de 1981. Por otra parte, según el periódico israelí "Haaretz". citado por Amnon Kapeliouk en Le Monde Diplomatique de octubre de 1987, un tráfico importante ha ligado el puerto israelí de Eilat con el puerto iraní de Bandar-Abbas. (7). "El senador demócrata Wright afirma que 2.008 misiles antitanques TOW y 253 baterías antiaéreas Hawk han sido entregadas entre otras armas y piezas sueltas. El potencial aéreo (Donnel Douglas F4 puestos en servicio) y antiaéreo de Irán ha sido pues considerablemente reforzado..." (Politique Etrangère, verano 1987). Los expertos militares están generalmente de acuerdo en reconocer que los misiles TOW y Hawk proporcionados por los EEUU a Irán han contribuído en gran medida a los éxitos conseguidos por el ejército de Teherán en 1986 (toma del puerto irakí de Fao) y comienzo de

1987. ''Irak ha perdido el 10% de sus fuerzas aéreas durante los dos últimos meses y los alrededores de la ciudad de Basora están sembrados de centenares de carros irakís destruídos, ha afirmado el jueves 19 de febrero un representante americano a su regreso de Irak. Mr. Robert

Torricelli, representante demócrata de Nueva Jersey ha declarado, por otra parte, que las armas americanas proporcionadas a Irán en 1986 habían tenido un "impacto espectacular" en el desarrollo del conflicto irano-irakí... Los irakis

"'han perdido su única ventaja en los combates", ha declarado M. Torricelli a propósito de las pérdidas de la aviación irakí... (Le Monde 21 de febrero de 1987).

(8). Cf. "El crash del 89'' de E. Mandel,

INPRECOR n° 57.

(9). G. Salamé en Politique Etrangère , ya citado.

sobrepasando con mucho los 15.000 millones de dólares de la Arabia Saudí que está en segunda posición. El frenesí de las compras militares desencadenado por la guerra del Golfo, añadiéndose al conflicto árabe-israelí, ha ampliado enormemente la parte ya considerable del Oriente Medio en las importaciones mundiales de armamento. El informe de la Agencia afirma que esta parte alcanzará el extraordinario nivel del 49% cinco años ...Y la de los mercaderes de cañones

Más de 40 países están implicados en grados diferentes, en ventas de equipos militares a uno u otro de los beligerantes del

—o a los dos simultáneamente, lo que es el caso de la mayor parte. Son tanto Estados obreros burocratizados como Estados imperialistas o capitalistas dependientes: la URSS y los países de Europa oriental, los Estados Unidos y los paises de Europa occidental, China, Corea del Norte, Israel, Africa del Sur, Egipto, Siria, Libia, Brasil, etc. Habiendo decretado todos los países imperialistas desde el comienzo del conflicto embargos sobre las entregas de material militar a los dos beligerantes, - embargo a veces par"importancia estratégica'" en el caso de Gran Bretaña) o unilateral (hacia Irán unicamente, en el caso de Francia), ha emergido recientemente una parte del inmenso iceberg del tráfico internacional de armas en dirección a Irak y sobre todo a Irán bajo la forma de "escándalos" , tras el de las entregas de armas americanas a Irán, el famoso "Irangate": Luchaire en Francia, Borletti en italia, la oficina iraní de compras en Londres, Messerschmitt en la RFA, •Noricum en Austria, Bofors en Suecia, la red Zeebrugge en Bélgica, etc.

El armamento proporcionado por la URSS constituye, muy de lejos, la mayor parte del armamento iraki, incluyendo el 75% de la aviación y la casi totalidad de los 5.000 carros de los que dispone Bagdad. Este hecho coloca a Moscú a la cabeza de los mercaderes de cañones que han engordado con la guerra del Golfo. La venta de material militar convencional, una de las raras industrias mundialmente competitivas de la URSS, permite así amortizar parcialmente los gastos militares de la burocracia soviética frente a las potencias imperialistas.

Una ganga para el imperialismo francés

Aquí todo está ligado: una determinada concepción stalinista de la defensa de la

URSS, que implica enormes gastos y pasa

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por la búsqueda de clientes y aliados burel Tercer Mundo. La paradoja es que los petrodólares de los clientes tradicionales de los imperialismos americano y británico habrán alimentado en parte estos últimos años, la industria militar soviética: las monarquías petroleras del Golfo, sobre todo la monarquía saudí, han entregado muchas decenas de miles de millones de dólares varían mucho, pero la realidad se sitúa sin lugar a dudas por encima de los 50.000 millones de dólares de donativos y préstamos — al régimen irakí, que si no habría estado obligado a rendirse, hace tiempo proseguir la guerra. Los suministros de Moscú a Irak no están sin embargo desprovistos de toda "ética" política. Así, desde el comienzo de las hostilidades en 1980, hasta la retirada irakí de 1982, es decir mientras las tropas de Bagdad ocupaban una superficie importante iraní, entregas de armas soviéticas fueron irrumpió la industria militar del imperialismo francés, que ya era el segundo proveedor de armas a Irak, tras Moscú, antes del desencadenamiento de la guerra del Golfo.

Según Jacques Isnard, especialista de cuestiones militares del periódico Le Monde, las transacciones de armamento entre Francia e Irak se elevaron a unos 50 mil millones de francos franceses entre 1980 y 1982. «Hasta el punto de que ciertas fábricas, sobre todo en la industria de los misiles tácticos, han trabajado al nivel del 40-50% de su producción anual solamente para las necesidades del ejército de tierra irakí»! (29 de julio de 1987).(5)

En cuanto al armamento de Irán, es en su mayor parte de fabricación americana, habiendo sido, de lejos, los mercaderes de cañones de los EEUU, los principales beneficiarios de los fabulosos contratos de armamento debidos a los delirios de grandeza del Sha de Irán antes de su derrocamiento en 1979.

Luego, y sobre todo tras el desencadenamiento de la guerra con Irak en 1980, hasta 1986, año en el que estalla el escándalo "Irangate" y en el que las acciones terroristas organizadas por Teherán en el Líbano y en Francia alcanzan su punto culminante, Irán habría recibido el 40% de las armas de Europa occidental, según Les Aspin, presidente del Comité de servicios armados de la Cámara de representantes de los EEUU, citado por Newsweek (21 de septiembre de 1987). Si se añade a esta parte, la más importante, las armas y piezas de recambio americanas e israelíes proporcionadas por Israel a Irán(6), así como las entregas americanas directas o semidirectas (vía Israel) de 1985-86, reveladas por el asunto "Irancontra" , y cuya importancia militar ha sido decisiva(7), parece claro que el "campo imperialista" ha sido la fuente mayoritaria de aprovisionamiento del esfuerzo de guerra iraní hasta 1986. "La codicia tiene horror al vacío"

Desde fines del mismo año, esta parte ha bajado considerablemente, al ser reforzados los múltiples embargos con el estallido de los escándalos. Según Aspin, China y Corea del Norte proporcionan actualmente el 65% de las importaciones iraníes resto está asegurado por los mercaderes de cañones del Tercer Mundo, así como por los. traficantes internacionales cuyo papel es precisamente el de esquivar los embargos. Como decía el citado artículo Newsweek: «la codicia tiene horror al vaconstituían los dos países beligerantes para las industrias civiles de los países imperialistas cuando acabe la guerra. Sobre fondo de crisis de sobreproducción mundial, cuyo reciente. crash bursátil es el avatar más reciente(8), y también el más espectacular, es una de las salidas más clásicas de las que dispone el imperialismo. Como escribieron Marx y Engels hace 140 años: «El sistema burgués se ha hecho demasiado estrecho para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo supera la burguesía estas crisis? Por una parte, destruyendo mediante la violencia una masa de fuerzas productivas; por la otra conquistando nuevos mercados y explotando más a fondo los antiguos». (Manifiesto Comunista).

El futuro maná

Las decenas de miles de millones de petrodólares con los que se han llenado las alforjas de las economías imperialistas por la compra de armas, en siete años de guerra, no ofrecen más que un anticipo del maná que llenará esas mismas alforjas cuando Irán e Irak se dediquen a su reconstrucción. Mientras que las capacidades de absorción de equipamientos de infraestructura de los países petroleros más ricos, y generalmente menos poblados, han alcanzado estos últimos años su nivel de saturación, el que dos países de los más poblados del mismo pelotón - es decir, de los que poseen capacidades de, absorción más grandes - se hayan destruido mutuamente una parte considerable de sus inversiones de los años del primer boom petrolero (1974-78), es, sin duda, una excelente cosa para los principales exportadores imperialistas.

En mayo de 1987, es decir antes del acceso de rabia destructiva manifestado por los dos beligerantes durante los dos últimos meses, un experto estimaba que "los costes de reparación en infraestructura económica de los dos países podría elevarse a unos 50.000 millones de dólares para Irán y unos 35.000 millones de dólares para Irak"(9). Si se añaden a estos "costes de reparación"' los planes de desarrollo de los dos países, interrumpidos por la guerra en el caso de Irak y por la revolución jomeinista en el caso de Irán, se llega a un mercado global de alrededor de 200.000 millones de dólares de aquí a final de siglo, en la hipótesis de un fin próximo de la guerra.

La actitud de las potencias imperialistas hacia el conflicto está por otra parte, en una amplia medida, determinado por cálculos económicos sobre la posguerra. De los dos beligerantes, Irán es el cliente potencial más interesante: 45 millones de habitantes y 1.648.000 km2 de superficie contra 15 millones de habitantes y 435.000 km2 de superficie el Irak; una deuda exterior despreciable contra una deuda exterior astronómica por parte de Bagdad; reservas petroleras que son las más importantes del Golfo tras las de Arabia saudí, y que representan más del doble de las de Bagdad, también considerables; en fin, enormes reservas de gas natural. Ello explica la buena voluntad manifestada hacia Teherán por la RFA y el Japón, que eran ya proveedores del Sha de Irán (asi como de Irak) y han seguido a la cabeza de los proveedores civiles del Iran jomeinista, a los que se ha sumado Italia. Idem por la Gran Bretaña, hasta que Teherán amenazó, este año, a sus principales clientes, las monarquías petroleras del Golfo.

La importancia del mercado iraní ha sido además una importante consideración, añadiéndose a las consideraciones de

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(10). En 1985 se avanzó la cifra de los 50 mil millones de dólares. (11). El ejército iraki ha sido considerablemente reforzado durante los siete años de combates contra un enemigo más numeroso. (12). Tercero antes de la guerra, tras el Japón y la RFA. Ver más arriba sobre las ventas de armas francesas a Bagdad. (13). A los que se corresponden los seis grandes mandos militares del Pentágono entre ellos el CENTCOM (Central Command) encargado del "creciente de crisis" que va del Pakistán a Somalia pasando por Egipto. (14). Washington no podia ignorar que en Septiembre de 1980 ninguna fuerza reaccionaria en Teherán era capaz de sustituir a corto plazo al régimen islámico. Por otra parte, lejos de provocar derrocamiento de éste, la invasión iraki iba a ayudar enormemente a su refuerzo, por la eliminación de todos sus adversarios reales o potenciales. (15). El factor petróleo concede, en este terreno, un margen económico apreciable, permitiendo a un Gadafi, por ejemplo, subsistir. (16). Numerosos testimonios confirman incluso que ese compromiso había sido directamente negociado. (17). Chapour Haghighat, ''Irán, la revolutión islamique" ed. Complexe, Bruxelles 1985, p. 190. (18). La destrucción de un avión de transporte en Turquía, en julio de 1981, reveló el secreto. (19). Gracias a la deserción del vicecónsul soviético en Teheran. (20). Prisionero de su propia ideología y de los sentimientos de su base popular, así como de los de las masas iranís, el régimen jomeinista ha mantenido constantemente un discurso de fachada violentamente antiamericano al que los EEUU han respondido en el mismo tono. A quienes continúen tomando estos intercambios de invectivas por la expresión de la política real de los dos gobiernos, recordemos que el discurso antisionista, incluso antijudio, del régimen iraní, que es no menos violento que su discurso antiamericano, no ha impedido la larga colaboración entre Israel y el Irán de los ayatolahs. (21). NSC: Consejo Nacional de Seguridad.

orden estratégico y político, motivando el cortejo de Washington a Teherán hasta e "Irangate". Los EEUU eran, antes de 1979, el principal suministrador de Iran. La contribución de las monarquías petroleras

Si Irán es ciertamente el cliente potencial más prometedor, Irak no deja de ser un futuro mercado muy importante, aunque cierto que los préstamos árabes a Bagdad, y no solo los que lo han sido a fondo perdido, no serán nunca reembolsados, sino más bien considerados como una participación financiera de las monarquías petroleras en el esfuerzo de guerra de un Irak jue les recuerda sin cesar, y con razón, qu es el muro principal contra la marejad jomeinista.

Después de todo, estas monarquías igualmente han entregado miles de millones de dólares en donaciones a Siria, como un esfuerzo de guerra contra Israel en el que sus intereses reales no están en juego. Han llegado incluso a proponer en varias ocasiones desde 1982, el dar indemnizaciones a Irán(10) a cambio del cese de los

Por otra parte, si la guerra llegara a acabar sin un desmantelamiento de la fuerza armada irakí, ésta constituiría el de los ejércitos árabes(11), posición que le valdría no solo la anulación de sus deudas árabes, sino también muy la obtención dones y préstamos para la reconstrucción.

Ha apostado por esta salida el imperialismo francés, un imperialismo que se ha alzado a favor de la guerra al rango de primer interlocutor occidental de Irak(12), en nombre de una cierta política gaullista de adulación a los países árabes, que vale a Francia una presencia en sus mercados sin común punto de comparación con su pre-

Men el mercado iraní, incluso en tiempos del Sha. El imperialismo francés ha llegado hasta conceder préstamos a Irak, de 6 mil millones de dólares, de los que la mitad son créditos civiles. Incluso los cálculos de París y el engranaje implacable que resulta de ellos le han llevado en 1983, el año más crítico para Bagdad, a prestar al ejército irakí, cinco aviones de ataque "Super Etendard"' ¡de la dotación de la marina francesa!. Los secuestros "inspiradog», Y los atentados terroristas por Teherán contra París no son más que la contrapartida de este compromiso francés con Irak. Washington y el ejército iraní

Los intereses económicos bien comprendidos del capital financiero mundial si bien constituyen una dimensión fundamental de su actitud que consiste en alimentar de hecho la guerra Iran-Irak, durante más de 6 años, no pueden ser determinantes en sí, independientemente de las consideraciones estratégicas y políticas, que son la expresión concentrada de los intereses económicos más globales.

Así, una guerra entre dos ricos asociados del imperialismo mundial (por ejemplo, entre el Iran del Sha y la Arabia Saudí) habría podido conllevar mismas ventajas económicas, pero hubiera sido desastroso para la estabilidad de la hegemonía imperialista sobre los dos países y para la rebelión regional y global entre el imperialismo y el conjunto de las fuerzas que se le oponen, particularmente la

Es el imperialismo americano, pieza clave del sistema militar del imperialismo mundial, quien define las consideraciones estratégicas y políticas prioritarias en casos, sobre todo cuando se trata de regiones de su zona de intervención directa(13).

¿Cómo, desde ese punto de vista, han servido a los designios de Washington la guerra del Golfo y su prolongación?. Por el lado iraní en primer lugar. La ofensiva iraki de septiembre sobrevino en el momento oportuno para los EEUU, cuya hegemonía sobre Irán estaba en plena debacle tras la revolución de febrero de 1979, y que además se veían confrontados desde noviembre de 1979, al problema de la ocupación de su embajada de Teherán, con el secuestro de su personal diplomático. Había fracasado totalmente la operación americana de Tabas que intentaba en abril de 1980 la liberación de los rehenes del "nido de espías".

El principal resultado con que Washington podía contar de la penetración de las tropas irakíes, más allá de un bastante hipotético derrocamiento del régimen de Jomeini(14), era la reactivación de la dependencia iraní hacia los Estados Unidos. La pieza maestra de esta dependencia no era la economía(15) sino el ejército construido por el Pentágono para el Sha y que Jomeini había heredado.

Desde 1978, cuando el fracaso político del Sha se hizo manifiesto, Washington había colocado al ejército imperial en el centro de su estrategia iraní (gobierno militar del general Azhari en noviembre de 1980). Luego ha seguido igual. Desde febrero de 1979, el ejército fue el terreno en el que se realizó un compromiso entre Washington y Jomeini: las dos partes compartían la misma preocupación por salvar al ejército del estallido que le amenazaba(16).

Hasta el asunto de la embajada, la administración Carter había proporcionado piezas de recambio al ejército iraní para su guerra contra los Kurdos. La invasión irakí iba enseguida a dar al Ejército la ocasión de rehacerse, mientras que el régimen islamico liberaba y reintegraba en sus puestos a los oficiales del ejército del Sha

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"purgados" en el impetu de la revolución de febrero. Los bancos y los rehenes

«En octubre de 1980, un mes después del comienzo de las hostilidades, Washington informaba al gobierno iraní que estaba dispuesto a apoyarle, a levantar las sanciones y a proporcionarle armas y piezas de repuesto como contrapartida a la devolu-. ción de los rehenes». (17)

De hecho, si el giro espectacular de Teherán en el que podía soñar Carter no tuvo lugar, no deja de ser cierto que el asunto de la embajada tuvo un desenlace, en enero de 1981, en condiciones que antes de septiembre de 1980 parecían inesperadas y fueron la alegría de las grandes bancas americanas. Business Week juzgaba elocuentemente en su número del 2 de febrero de 1981 que "aparte de los rehenes, !

:los bancos han aparecido como los principales beneficiarios del acuerdo", hasta el punto de que la revista citaba a un oficial de la administración saliente que sugeria que los bancos "finalmente se habían beneficiado de la toma de los rehenes".

En realidad, la principal contrapartida americana de este arreglo, sin la que parece absurdo, había permanecido en secreto en interés de las dos partes: era la luz verde dada por Washington a Israel para las entregas de armas y piezas de repuesto americanas a Teherán, via Turquía(18), entregas de una importancia vital para un ejército iraní equipado y formado por los EEUU.

Además de sus cálculos sobre el papel futuro de este ejército, el gobierno americano encontraba una justificación a su actitud de complicidad tácita con el Irán en guerra, en su convergencia con el régimen de Jomeini en el terreno del anticomunismo y la hostilidad hacia la URSS, consideración de gran importancia para los estrategas de Washington. Las dos partes apoyaban a los guerrilleros afganos contra las tropas de Moscú y de Kabul. Desde 1981, el partido Tudeh, comunista prosoviético, se vió obligado a pasar a la clandestinidad en Irán. El reinicio de la entrega de armas soviéticas a Bagdad a partir de 1982, iba a confirmar esta tendencia. A la sombra del "Irangate"

En febrero de 1983, sobre la base de informaciones transmitidas por los servicios británicos(19), la infraestructura del Tudeh fue destruida, y sus dirigentes, asi como centenares de personas, fueron detenidos, mientras que 18 diplomáticos soviéticos fueron expulsados de Teherán. La complicidad tácita e inconfesada de los EEUU con Irán(20) ha conocido con seguridad altos y bajos de 1981 a 1986. La principal fase de tensión entre las dos partes, durante este período se situó entre octubre de 1983 y finales de 1984: destrucción del Cuartel General de los marines en Beirut y recrudecimiento de las actividades y toma de rehenes organizadas "inspiradas" Teherán; "operación Staunch" lanzada por Washington, en enero de 1984 para bloquear las ventas de armas a Irán por sus aliados; trasgresión por Irán en mayo, del límite mencionado al comienzo de este artículo - en respuesta a los ataques iraquíes contra su comercio maritimo, Teherán hará que sus Phantom disparen contra navíos en ruta a los puertos de Kuwait y Arabia Saudí; en fin, en junio, intervención fuertemente disuasiva de la aviación saudí - sería más exacto decir: de la aviación saudi-americana- contra la aviación iraní. A esta escalada seguirá una tregua entre las dos partes que desembocará, a partir de la primavera de 1985, en el reinicio a todo ritmo de su colaboración inconfesada: es el episodio que conducirá al escándalo del "Irangate", en el otoño de 1986. La política practicada por el grupo CIA-NSC(21) de Casey, Mac Farlane, Poindexter y North, con la bendición de Reagan, no estaba en absoluto dictada por la preocupación humanitaria de obtener la liberación de los rehenes americanos detenidos en el Líbano; era la continuación lógica de la línea de conducta inaugurada poco después de la invasión iraki de septiembre de 1980 y descrita anteriormente.

Esta línea que consiste en apostar por el ex-ejército imperial, sigue teniendo sus defensores en el stablishement americano y entre los reaccionarios iranís. Preguntado por Newsweek (16 de marzo de 1987) sobre la oportunidad de una continuación de las relaciones entre Washington y Teherán, Ali Pahlavi, el sobrino del difunto Sha, daba esta lúcida respuesta: «Es el interés de los americanos continuar proporcionando piezas de recambio a Irán, no para liberar a los rehenes del Líbano, sino

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NOTAS: (22). Discurso en el Washington Institute for Near East Policy, el 13 de julio de 1987, citado por A. Kapeliouk en Le Monde Diplomatiqut , ya citado. (23). Conferencias de prensa los 12 y 13 de noviembre de 1980. 24). Durante los primeros meses de la guerra, cuando Irak la iba ganando y la izquierda irani parecía ser la principal candidata a la toma del poder en Teherán. (25). Capour Haghighat, obra ya citada p. 190. 25). Del partido Baas, "'Partido de la resurrección árabe socialista" de origen nacionalistapopulista, fracciones opuestas del cual gobiernan en Irak y en Siria. (27). La ruptura con el PCI y su liquidación en el país en 1978-79, no significaba que Bagdad pasaba al lado americano, como tampoco la liquidación del Tudeh en 1983 ha significado el alineamiento de Teherán con Washington, y menos aún cuando Irak mantenía fundamentalmente sus estrechas relaciones con la URSS a pesar de algunas tiranteces. (28). La mayor parte de este movimiento, sobre todo el partido Al Dava, luchaba contra el régimen baasista "comunista y ateo" desde su instauración en 1968 y había de hecho comenzado su lucha reaccionaria desde el derrocamiento de la monarquía iraki en 1958. Antes de ser apadrinado por Jomeini, este movimiento había sido apoyado por... el Sha, él también • chiíta, aunque no integrista, contrariamente a la mayoría sunnita de los dirigentes irakís. (29). Para los acuerdos de Argel de marzo del 75, Saddam Hussein, con el cuchillo al cuello, habia hecho una importante concesión al Sha de Iran sobre el trazado de las fronteras entre los dos países, además de concesiones políticas. cambio, éste abandonó a los kurdos, que sufrieron por ello una grave derrota. (30). En este marco, Saddam llegaba a acariciar la esperanza de apoderarse de la provincia árabe de Irán, el Juzistan (Arabistan), principal región petrolera del ex-imperio. (31). En esta perspectiva se situó el hijo del

Reza Pahlevi, que hacía llegar al jefe del estado mayor, general del Ejército irani, el 25 de septiembre de 1980, un telegrama del que citamos una muestra: «La independencia y' la integridad territorial de Irán están por encima de cualquier consideración dogmática o política. En este momento crucial para la vida de nuestro país desearía poder ofrecer mi sangre para salvaguardar la inviolabilidad de nuestra querida (32). Añadamos para completar la imagen del Saddam Hussein, agente de los EEUU, propagada por los projomeinistas, que el dictador iraki había recibido de manos de Fidel Castro en La Habana, en 1978, las insignias de la orden de José Marti... (33). En mayo de 1985, el príncipe Saud El Faisal, ministro saudi de asuntos exteriores, efectuaba una visita a Teherán, primera visita oficial de un representante saudí a Irán desde 1979. En diciembre, su homólogo iraní Velayati, visitó Ryad.

para apoyar a la única institución en Irán que está aún del lado del mundo libre: las

Si la ofensiva de Irak contra Irán en septiembre de 1980, le vino bien a los Estados fue esencialmente como hemos explicado porque permitía reactivar la dependencia militar de Teherán hacia ellos: de ahí las ofertas de apoyo hechas inme-

Washington régimen islámico. Sin comprender esto, es imposible comprender la coherencia proaparecería entonces como completamente El papel de Irak

Ese es uno de los aspectos más importantes de una cierta visión maniquea y actuado cumpliendo un servicio encargado por los Estados Unidos, que desearían su victoria. Esa visión es completamente incoherente con los hechos más testarudos: el papel de Washington en el armamento de Irán y el de Moscú en el de Irak. De hecho, el imperialismo americano no deseaba más una victoria irakí en 1980-82, que lo que desea hoy una victoria de Irán. La actitud de Washington ha sido muy bien resumida por Kissinger cuando afirmaba a comienzos de 1984 que la salida ideal para los EEUU sería que perdieran ilos dos beligerantes!. A lo que hacía eco aún recientemente el ministro israelí de defensa Isaac Rabin, cuando declaraba: «Israel aspira a que no haya vencedor en esta guerra»(22). Cuando se conoce la importancia estratégica del Irán en el dispositivo antisoviético americano, mientras que Saddam Hussein, el dictador irakí, se pronunciaba públicamente en dos ocasiones, en noviembre de 1980(23), a favor del desmembramiento de Irán y el autogobierno de sus diferentes minorías, parece evidente que «los EEUU no han esperado nunca la victoria decisiva de Irak. La desaparición del régimen islámico no se hará necesariamente en un sentido que les favorezcal24). Una derrota de Irán correría el riesgo de atizar las revueltas en las minorías, de provocar una guerra civil y, peor aún, de conducir al desmembramien-

Pero además de la profunda diferencia americanos -deducir de la oportunidad evidente para los intereses americanos del desencadenamiento de la guerra por parte de Irak en septiembre de 1980, la identidad de éstos con los del agresor es un error de lógica elemental - y las esperanzas fundadas por Washington en el ex-ejército del Sha, los EEUU deseaban que la guerra șe prolongara y que Irak se enfangara en ella por razones referidas igualmente a este último país. En efecto, de 1971 a 1975, la fracción baasista(26) en el poder en Bagdad había llevado una competencia vehemente en relación a sus rivales sirios en la oposición al imperialismo, al sionismo y a la reacción árabe. Irak había firmado en 1972 un "traamistad y cooperación" con la URSS, a la vez que se establecía primero un pacto y luego un frente entre el Baas y el Partido Comunista Irakí, del que dos dirigentes formarán parte del gobierno hasta 1979. Por otra parte, Irak había apadrinado el "Frente de Rechazo"' palestino, fundado en 1974 contra las perspectivas de arreglo negociado árabe-israelí. Si en 1975, frente a la presión militar kurda — apoyada por el Sha de Irán, Israel y los EEUU - el régimen de Bagdad había hincado una rodilla en tierra y moderado su política árabe, no era Washington en la región. Saddam tenía necesidad de un respiro para consolidar su dictadura personal y eliminar a todos sus rivales y enemigos: kurdos, comunistas,. integristas chiitas y hasta baasistas(27). La ambición de la burocracia burguesa nacionalista en el poder en Bagdad, amplificada por la megalomanía personal del tirano Saddam, seguía queriendo imponerse como fuerza hegemónica regional, sacando provecho de la fuerte alza de las rentas del petróleo acaecidas a partir de ocasión les será proporcionada por la visita del presidente egipcio Sadat a Israel en 1977, y la puesta en marcha del proceso que conducirá a la firma de los acuerdos de Camp David, en septiembre de 1978, por Israel; EEUU y Egipto: Este último país, durante mucho tiempo. escogía así aislarse de la comunidad de los Sin confianza

Irak, que durante este período comprará armas por unos cuantos miles de millones de dólares a la URSS, y en menor medida a Francia, convocará una cumbre de jefes de Estado árabes en Bagdad en noviembre de 1978 que denunciará los famosos acuerdos y pondrá a Egipto en la picota. Simultáneamente, Irak concluirá con Siria un acuerdo que preveía la fusión de los dos países, acuerdo que será roto en julio de 1979, no sin haber inquietado mucho a los EEUU y a sus aliados en la región. El debilitamiento y luego el derrocamiento del Sha de Irán levantarán una pesada hipoteca sobre el régimen de Bagdad permitiéndole retomar su verborrea antiamericana y antisionista.

Pero Irak tendrá ante sí a partir de febrero de 1979, a un poder en Irán que le odia por su represión feroz del movimiento integrista chiita irakí(28). La rebelión de las minorías. nacionales, kurdos, árabes, azerbaijanos, a partir de la primavera de 1979, la agravación de los conflictos políticos en Teherán, y sobre todo el deterioro del ejército iraní y la ruptura con su principal fuente de aprovisionamiento, los EEUU, como consecuencia del asunto de la embajada: todos estos elementos combinados decidirán a Saddam Hussein a lanzar a su ejército contra Irán. Intentaba matar tres pájaros de un tiro: reparar là afrenta

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hecha por el Sha en 1975(29); desembarazarse de Jomeini y de Irán como potencia regional, catalizando la descomposición del régimen y del país(30); reforzar así considerablemente sus pretensiones de hegemo-

Ninguno, repetimos, ninguno, Washington; eran incluso contrarios a sus intereses estratégicos. Si a pesar de ello el gobierno americano apreció mucho la inicomo lo hemos explicado y más allá del episódico asunto de los rehenes, porque mejoraba las perspectivas de un papel acrecentado, si no una toma del poder, por el ejército iraní, objetivos de Washington en la guerra entre Irán e Irak estaban en oposición con los de Bagdad: un poder fuerte en Teherán, capaz incluso de rechazar la invasión irakí(31). Por esta razón Washington deseaba que durara la guerra. El estancamiento del ejérinclinaron a Bagdad hacia las monarquías árabes del Golfo, a las que anteriormente el régimen baasista había intentado dominar, y le empujaron a cortejar a Washington, tutor de dichas monarquías y poseedor de las claves militares de la guerra iraní.

En 1984, en plena fase de alta tensión entre Irán y los EEUU, Irak reestablecerá las relaciones diplomáticas con los americanos, rotas en junio de 1967(32). Las relaciones entre los dos países siguen, sin embargo, caracterizadas por una desconfianza recíproca: de hecho, en 1985-86, en el marco de negociaciones entre Washington y la fracción dominante en Teherán con la complicidad de los saudís(33), fueron consideradas alternativas de recambio a Saddam Hussein, satisfactorias para las tres partes, en el marco de un arreglo pacífico del conflicto(34). Esto confirma la inquietud de los sauditas y los americanos, compartida y expresadas en voz alta, por los israelíes, sobre el papel que podría jugar Irak si su ejército no quedara desmantelado al final del conflicto.

¿Por qué pues en 1987, de repente, dibujarse un consenso entre las •grandes potencias mundiales para poner fin del Golfo?. ¿Por qué, en particular, el imperialismo americano manifiesta de repente prisa por obtener el cese del conflicto? ¿Por qué las grandes potencias imperialistas han esperado hasta el 20 de julio de 1987 -es decir, después de siete años, un millón de muertos y millones de heridos, mutilados, huérfanos, gente intemperie, sin hablar de las pérdidas materiales ya señaladas- para • obtener por unanimidad en el Consejo de Seguridad de la ONU un texto que «exige primera medida para un arreglo que Irán e Irak observen inmediatamente un alto el fuego (...) y retiren inmediatamente todas sus fuerzas internacionalmente reconocidas»?, exigencia que habría obtener el acuerdo unánime de todas las potencias antedichas en cualquier momento desde septiembre de 1980? ¿Por qué el secretario de Estado americano, George Schultz, afirma de repente, ese mismo 20 de julio en la ONU: «El mundo ya tiene bastante, es preciso que la guerra se pare ahora»?. La respuesta se encuentra en los mismos factores que hacían que antes, para Schultz y compañía, la guerra no

Veamos primero el aspecto económico. Al principio, en esta región, era el petróleo: el año 1986 se caracterizó por la guerra de los precios llevada a toda marcha por el exministro del petróleo saudí, Ahmed Zaki Yamani, que se jugó el puesto. Sobre el fondo de un agravamiento constante del desequilibrio estructural entre la oferta y la demanda de petróleo en detrimento de los exportadores, — agravación que, sea dicho de paso, debe proseguir, vista la recesión que se perfila en el horizonte desde el crash bursátil— el ministro saudí quiso romper los precios inundando el mercado, como forma de reconquistar una parte importante y obligar a sus competidores en el seno de la OPEP a una mayor disciplina. En este último plano al menos, la lección será entendida y la anarquía en el mercado petrolero ha disminuído un poco desde el acuerdo de estabilización de los precios que tuvo lugar en el seno de la OPEP en diciembre de 1986. En otros términos, incluso si nada impidiera ya materialmente sus exportaciones de petróleo, Irán no podía permitirse sobrepasar mucho la cuota de producción asignada, debido al riesgo de anular el efecto del acuerdo. Irak, producía ya al máximo de su capacidad disponible.

En suma, el cese del conflicto del Golfo no tendría hoy el impacto dramático sobre el mercado petrolero que habría podido

Men 1981-85. Hay que considerar además que los dos beligerantes se han dotado de medios de exportación al abrigo de las acciones guerreras: oleoductos que al Mediterráneo, Turquía, y al mar Rojo, vía Arabia Saudí. Irak dispone actualmente de una capacidad de exportación de alrededor de 2,5 millones de barriles por día, que equivale a su ritmo de exportación de antes de la guerra. En lo construye un oleoducto que comunica sus campos con el Golfo de Oman, más allá del estrecho de Ormuz, y proyecta transformar en oleoducto su gaseoducto ligado a Bakú, en la URSS, lo que le permitiría exportar su cuota disponible, al abrigo de los ataques de la aviación irakí. Además, Irán -que dispone de un gran margen de aumento de la producción (actualmente, se encuentra 40% del ritmo de extracción practicado bajo el Shal — siempre puede - como está sucediendo ya- asegurar sus rentas exportando más, a precios rebajados, que encuentran siempre compradores. gana en todos los terrenos. (ver nota 4). ¡Esto tiene que acabar!

Por todas estas razones, los operadores del mercado del petróleo mundial no tienen ya razones para desear que "esto dure", en 1987. A lo que se une el creciente desinterés de la mayor parte de los mercaderes de cañones implicados antes en la venta de armas a los dos beligerantes. Desde el /rangate del otoño de 1986, los ex-

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(34). Una revista de la oposición comunista irakí, que aparece en Londres, ha publicado edificantes informaciones sobre este tema (Al-Ghad n° 20 marzo 1987). Es la ocasión de recordar que. en el terreno socioeconómico —extensión de las nacionalizaciones (incluído el comercio, libertad es sagrada en Teherán), reforma agraria, estatuto de las mujeres, etc, el régimen irakí está claramente por delante del de los mollahs. terreno de la represión son tal para cual, aunque la dictadura baasista sea monolítica, contrariamente a la dictadura islámica que se distingue, además, por una capacidad de fanatizar que los baasistas no han tenido nunca. (35). Esta última corriente ha sufrido recientemente un importante revés con la ejecución del jefe de la "Oficina de ayuda a los movimientos de liberación islámica" Mehdi Hachemi, responsable también de la divulgación de las informaciones sobre las negociaciones entre los americanos y Rafsandjani. (36). Hodjatoleslam es un rango inferior al de ayatolah en la jerarquía de los teólogos chiitas. (37). Paul Balta, en "Maghreb-Machrek", n° 113, julio-septiembre 1986. (38). Extracto de una entrevista concedida por Rafsandjani a la televisión iraní a comienzos del egunta: Si Irak es gobernado por un podr no baasista, no americanald sold posición de Irán?.

Respuesta: Nosotros combatimos al partido Baas irakí y no somos responsables de quien gobierna Irak (...) Si terminara el papel del partido Baas, se podrían solucionar muchos problemas. (39). El objetivo general de los ataques irakis es romper las exportaciones de petróleo de su enemigo, para económico iraní. Ver sobre este tema nuestro artículo en INPRECOR n° 249 (ed.fr.) del 21 de septiembre de 1987. (40). «La insistencia con la que las potencias occidentales se esfuerzan en proteger estas estratégicas vías de agua y asegurar la permeabilidad del Golfo tiene que ver menos, quizá, con su temor por una penuria de petróleo que con su deseo de mantener abiertas las vías de acceso a un mercado de exportación floreciente, el único del tercer mundo actualmente capaz de absorber 60 mil millones de dólares de mercancías por año, de las que la mitad proviene de la CEE y un tercio de los EEUU». Chapour Haghighat, obra citada, p. 189. (41). Hay que denunciar la hipocresía que reina en un país como Francia, donde la entrega de obuses a Irán es tema de un "escándalo", mientras que por otra parte, las enormes entregas de armas de todo tipo a Irak son consideradas como completamente "normales".

portadores imperialistas de armamento no gozan ya de la hipócrita tolerancia de sus gobiernos, al menos en lo que concierne a los aprovisionamientos a Irán.

Los traficantes sacan provecho de ello, pero no son los que determinan la actitud de los estados imperialistas. En cuanto a Irak, sus proveedores declarados, la URSS y Francia, se inquietan por la pesada deuda que ha acumulado y saben que sus capacidades de importación de armas se agotan, por saturación en material pesado de una parte, y por reducción de sus disponibilidades financieras de otra. Esta última consideración es fundamental: las monarquías petroleras árabes, que han apoyado financieramente a Irak estos últimos años, ya no son capaces de continuar haciéndolo. La situación del mercado petrolero (cuotas y caída de los precios) hace que sus rentas petroleras disminuyan de valor nominal y aún más en poder de compra real, dada la baja contínua del dólar, moneda en el que se efectúan las transacciones petroleras.

Esta realidad comienza a pesar, incluso en las expectativas de la postguerra que tanto han acariciado las potencias imperialistas. Por eso, desde el punto de vista de los intereses económicos imperialistas, ya ha llegado la hora de parar la mutua destrucción de Irán e Irak.

En el terreno de las consideraciones estratégicas y Washington, el "'hace falta que la guerra se pare ahora" de Schultz también se justifica. Comencemos por Irán. El fiasco principal del Irangate, de fines de 1986, no era el escándalo que ha salpicado a la Casa Blanca, sino el desmoronamiento de las relaciones tramadas secretamente entre la administración Reagan y el muy influyente presidente del Parlamento iraní, el hodjatoleslam Rafsandjani. La forma en que éste, una vez descubierto el asunto se ha retractado y se ha lanzado a la demagogia contra el Gran Satán americano ha escaldado a los diablejos americanos, a pesar de su familiaridad con los fuegos del infierno. Este asunto ha demostrado a los dirigentes americanos que la relación de fuerzas en Teherán era más delicada de lo efecto, más allá de las diversas contradictorias, que se pueden encontrar en la prensa mundial sobre la lucha de las fracciones en el seno del régimen iraní, es posible identificar a heterogéneos -conglomerado de clanes sociopolíticos que constituye actualmente la "República islámica"'. Por una parte, el bloque cuya figura principal es Rafsandjani y que reagrupa a tecnócratas partidarios de un Estado burocrático capitalista "ordinario". De otra parte, la nebulosa integrista pura y dura que va de la extrema derecha reaccionaria del régimen, "Ressalat", que se rebela en nombre del Islam contra todo ataque a la libertad de comercio y está ligada al "'Consejo central de los comerciantes de Teherán", hasta la extrema izquierda populista del régimen,

"partidarios de la línea del Imán", que sienten la causa de los "mostazafines" (los desheredados) pero cuyo radicalismo se expresa principalmente en el terreno de la exportación de la retienen una implantación importante en el seno del clero y la milicia de los "pasdarans" (guardianes de la revolución).

La nebulosa integrista defiende la especificidad y la continuidad de las instituciones "revolucionarias", incluyendo la adhesión estricta a la ley islámica y el poder clerical, en donde se da la preminencia al

(teólogo cualificado) "maktabi" (hombre piadoso). En este sentido, esta nebulosa sostiene el princi-

"Velayat-e faghih" (tutela del faghih) y con ello al sucesor del Ayatolah Jomeini, designado por esta regla, el ayatolah Montazeri. El mismo principio no deja a Rafsandjani, que no es ni siquiera un ayatolah(36), obtener la autoridad suprema tras la muerte De nuevo el ejército

La nebulosa integrista, por su extrema heterogeneidad, no tiene ninguna perspectiva seria de gobierno, salvo la de acrecentar el desorden actual. Bloque opuesto a Rafsandjani, puede molestarle considerablemente como ha demostrado con creces: las gentes de "Ressalat" y los "Emamieh" han mente las negociaciones del presidente del Parlamento con Washington. Para que se destaque del magma iraní una favorable a los EEUU — pase por Rafsandjani o por un golpe de estado militar - hace que previamente se modifique la condición indispensable para que tal salida se produzca es que el ejército iraní vuelva

Bani Sadr, antes que Rafsandjani y por objetivos similares, contaba con esta eventualidad. A comienzos de 1981, confesará que, «una negociación (con Irak) estaba a punto de llegar a concluirse en condiciones vuelta de un ejército otra vez disponible, sin otra tarea, y el refuerzo del prestigio del jefe del estado (Bani Sadr), los religiosos del Partido de la revolución Islámica, eran hostiles, torpedearon esta posibilidad de paz»(37). El mismo escenario parece repetirse ahora, en el marco de una relación de fuerzas diferente, con Rafsandjani, que ha explorado con la administración americana las condiciones de un arreglo del conflicto que hemos señalado anteriormente(38). En cualquier caso, Washington está ahora persuadido de la necesidad de poner termino a la guerra, para ahijado, el ex-ejército del Sha, pesar en la balanza política iraní.

A estas consideraciones,

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factor decisivo que se ha desarrollado en el curso de los últimos meses de 1986 y a comienzos de 1987. Sintiéndose con razón el objeto de una conspiración americana revelada por el Irangate, el régimen de Bagdad que, bajo la presión conjunta de la Arabia Saudí y de los EEUU había aceptado hacer disminuir la tensión en las aguas del Golfo pérsico tras la gran tensión de 1984, decidió que no le volverían a hacer otra igual. Desde el otoño de 1986 su aviación ha recomenzado sus ataques intensivos contra el conjunto de las terminales iranís, incluídas las del sur del Golfo(39), provocando inevitablemente —y a propósitolas represalias anunciadas por Irán y que serán ejercidas contra Kuwait. El sentido de la intervención imperialista

En la ausencia del tráfico marítimo con destino directo a Irak, y ante la firme protección aérea americana de Arabia Saudí, Teherán atacará al pequeño emirato, transgrediendo así los dos límites fijados por las potencias imperialistas a la guerra del Golfo: se atacaba por un lado a la "libertad de navegación" en el Golfo con destino a los no beligerantes, y por otra parte, a la seguridad de un protegido del imperialismo, que tiene además un gran peso económico.

Washington no responderá favorablemente en un primer momento a la demanda de protección formulada por Kuwait a las grandes potencias. Ante la sorpresa general, fue la URSS quien tomó la iniciativa de acceder a ello, poniendo a disposición del emirato tres petroleros que arbolaban el pabellón soviético. Moscú quería así demostrar a los Estados árabes, en pleno Irangate, que la URSS es para ellos un aliado mucho más fiable que los EEUU.

Estos se encontraron pues, con muy poco entusiasmo, obligados a aceptar el desafío y a aceptar el principio de matriculación en los EEUU de once petroleros kuwaitís. No pasaron a la acción con el envío de una impresionante flota militar de protección de los navíos que arbolasen pabellón americano más que —paradójicamente- después del ataque a su fragata

Stark por la aviación iraki,

1987, ataque que no parece haber sido for-

La armada multinacional

Comprometiéndose con dudas, administración Reagan intentó obtener la participación de sus aliados europeos, que no pusieron buena cara. Sin embargo, la reacción de Irán transgrediendo ampliamente, a fines de julio y comienzos agosto, el doble límite, poniendo minas en las aguas internacionales del Golfo y organizando manifestaciones de peregrinos a La Meca (Arabia Saudí), que fueron reprimidas sangrientamente acabará por convencer al conjunto de las potencias militares imperialistas de enviar navíos de sus flotas a escoltar a sus barcos mercantes.

Algunos, a partir de una comprensión errónea del conflicto Iran-Irak, han creido ver en el despliegue de la armada imperialista la intención de una intervención en el conflicto a favor de Bagdad. intervención en las circunstancias actuales ni creer que las razones invocadas por los gobiernos occidentales para justificar el envío de sus flotas no son más que "preson ampliamente suficientes, desde el punto de vista imperialista, para explicar la constitución de la

Se trata, efectivamente, para Washington y sus aliados de imponer el respeto de la "libertad de navegación"' en el Golfo(40) y estar dispuestos a intervenir en defensa de las monarquías petroleras, si Irán viniera sus territorios. Incluso si Irak vacilara militarmente — con el riesgo real de decisiva de imperialismo tiene todas las razones para temer, aunque no fuera más que porque desestabilizaría a todas las monarquías

Yes muy improbable que fuerzas imperialistas intervengan en los límites territoriales de los dos beligerantes, con todas las implicaciones peligrosas de una tal intervención, tanto respecto a la reacción que podría suscitar en las poblaciones de la región, como en relación a la

Para la eventualidad de una derrota irakí, el imperialismo está preparando ya algo mucho más realista: la intervención en Irak del ejército egipcio, intervención que ya ha sido discutida en la reciente cumbre árabe de Amman (Jordania), en noviembre. Si perdiera Irak...

De hecho, Washington despliega actualmente una intensa actividad para imponer a Irán, por una amenaza unánime de sanaceptación de la resolución del consejo de seguridad de la ONU. Ahora bien, el esfuerzo americano se enfrenta ahora a los retrasos de Moscú que reclama por una parte la retirada de las flotas imperialistas del Golfo y sus riberas e intenta, por otra parte, marcar a su alternativamente Washington y Moscú desde 1979.

Toda actitud internacionalista hacia la guerra del Golfo debe combinar hoy una respuesta a su carácter esencial con una reacción a los efectos coyunturales. fundamental es, por supuesto, la denuncia de esta carnicería insensata de la que son víctimas las poblaciones de Irán y de Irak, el llamamiento al levantamiento de los trabajadores de los dos países contra sus regírespectivos, el llamamiento a la fraternización de los soldados contra sus gobiernos. Hay que pronunciarse por un alto el fuego inmediato e incondicional entre los dos beligerantes y por el derecho a la autodeterminación de las minorías nacionales de cada uno de los dos Estados. Esta es la única actitud proletaria ante una guerra en la que los trabajadores no tienen que ganar y su vida que perder. También es necesario denunciar el papel de los Estados imperialistas que han atizado cínicamente esta larga carnicería, así como el de los Estados "socialistas" burocráticos que han contribuído no poco al mismo resultado. Hay que denunciar las ventas de armas a los beligerantes, que sólo sirven para aumentar el número ya impresionante de las víctimas de la locura asesina de Saddam Hussein y de Jomeini; exigir la retirada inmediata e incondicional de las flotas extranjeras del Golfo. Tal debe ser en particular, el eje principal de toda campaña en los países imperialistas. A la vez, que negar enérgicamente a los gobiernos imperialistas el derecho a erigirse en "guarinternacionales"

denunciando la hipocresía de quienes se indignan por el minado iraní de las aguas del Golfo mientras que no han protestado nunca contra el minado norteamericano de los puertos de Nicaragua. Hay que oponerse a todas las sanciones económicas, dirigidas contra las poblaciones de la región. Hay que rechazar los embargos unilaterales sobre las entregas de armas a Irán solo, y exigiendo un embargo similar sobre las entregas de armas a Irak(41). Estos deben ser los principales temas de intervención de los internacionalistas. D