Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Progreso y tecnología nuclear

· Inprecor n.º 58, enero de 1988 · pp. 29-31 · 2.007 palabras

NOTAS: (1). Landes D. "L'Europe technicienne" ("'Europa Técnica"), Gallimard, París, 1975. (2). Kennedy, D., co-autor del informe de la conferencia sobre una guerra nuclear, cuya tra ducción francesa fue publicada con el título "Le froid et les tenèbres" ("El frío y las tinieblas"), Belfond, París, 1957. 3). Citado por el Bulletin of Atomic Scientists, noviembre 1978 (4). Por ejemplo David Rousset, en su última obra, "Sur la guerre" ("'Sobre la guerra"), Ramsay, Paris, 1987.

Ciencia

PROGRESO Y TECNOLOGIA

NUCLEAR

Desde sus más antiguos desarrollos, las teorías científicas han sido siempre el envite, lo que está en juego, de disputas que desbordan ampliamente el campo de la investigación científica propiamente dicha. Con el advenimiento del capitalismo industrial, estos debates tomaron una dimensión social nueva, ya que las imbricaciones entre la ciencia y la sociedad afectaban desde ese momento y directa mente a la estructura del aparato productivo, convertido él mismo en una "aplicación técnica de la ciencia' (Marx).

La cada vez más estrecha imbricación entre ciencia y tecnología, la emergencia, en esta segunda mitad del siglo XX, de la "tecno-ciencia", han alimentado las más diversas acusaciones contra las consecuencias del progreso técnico y, más allá, de la actividad científica. Sin lugar a dudas, en el auge de la revolución industrial, como bien lo mostró el historiador D. Landes, «la ciencia era la pasarela ideal entre la racionalidad y la dominación; era la apli cación de la razón a la comprensión de los fenómenos naturales, y pronto también a los fenómenos humanos; permitió reaccionar con más eficacia ante el entorno natural y humano y manipularlo»(1). Pero estos lazos entre la ciencia y el poder se estrecharon peligrosa e irrevocablemente al final de la Segunda Guerra Mundial.

Desde entonces, la Humanidad tiene la capacidad de destruir su medio de vida. Al mismo tiempo, hoy es una idea fundada que la Naturaleza no es ni modificable ni explotable sin límite. Porque puede excluirse una transgresión de ciertas fronteras, sin posibilidad de retorno, ya se trate de las estructuras íntimas de la vida, de la destrucción de los ecosistemas o del desencadenamiento de la potencia nuclear.

La ciencia nuclear es precisamente el arquetipo de esta nueva relación entre ciencia y sociedad, entre ciencia y Naturaleza. Porque con lo nuclear, nosotros, los

Jean Paul Deléage hombres, hemos adquirido el poder de provocar «la mayor ruptura física y biológica que nuestro planeta haya conocido desde hace sesenta y cinco millones de años», como escribe D. Kennedy, Presidente de la Universidad Stanford.(2)

En 1933, Rutherford, uno de los fundadores de la física atómica, califica la posibilidad de explotar las energías contenidas en el núcleo del átomo como un "cuento chino". En 1938, físicos europeos observan las primeras fisiones de núcleos después, el equipo de Frederic Joliot muestra la posibilidad de realizar una reacción de fisión susceptible de liberar enormes cantidades de energía.

1945, los terribles bombardeos Hiroshima y Nagasaki precipitan siblemente al mundo en la era nuclear. Ha sido pues suficiente menos de una decena de años para que el proyecto científico inicial caiga en el horror. factible será hecho": una vez más este axioma de la producción científica se hizo

La emergencia de lo nuclear como productor de energía, a mediados de los años lejos de cerrar abierto en Hirosima, va por el contrario a contribuir poderosamente a la prolifeatómica. El mercado electronuclear, militar, se convierte progresivamente en el vector más eficaz de la construcción de la

A los cinco grandes Estados Soviética, Gran Bretaña, Francia y China), ya se han unido muchos otros (India, Israel, Sudáfrica,...). De lo militar a lo civil, después de lo civil a lo militar, está ya en marcha una doble articulación; de la que físicos e ingenieros se han convertido en agentes inexpugnables. Las ventajas de la energía nuclear, bajo la forma de electricidad a bajo precio;

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NOTAS: (5). Para un debate preciso sobre estas cifras, ver la sintesis de F. Barnaby, "Chernobyl: The Consequences in Europe", publicada por Ambio (vol. XV, n° 6, diciembre 1986), revista de la Real Academia de las Ciencias de Suecia. (6). Se trata de la conferencia de la Agence Internationale de l'Energie Atomique (AIEA) que reunió a más de quinientos especialistas llegados de cincuenta y un países, entre el 25 y el 29 de agosto de 1986. l'irradiation par les doses faibles' ("Efectos de la irradiación a dosis débiles sobre la salud"). Informe traducido en el número especial de La consagrado al tema: nuclear, salud, sociedad. La Gazette nuclèaire es la indispensable publicación del Grupo de científicos por la información sobre la energía nuclear (GS/EN), que prosigue desde hace doce años un notable trabajo independiente de análisis y de información crítica sobre el conjunto de problemas ligados a lo nuclear (dirección: GSIEN, 2, rue Françoispasado, en Estocolmo, conjuntamente con Rosalie Bertell, Alice Steward recibió el premio de "The Right Liverhood Award", por sus trabajos mundialmente notorios sobre los peligros de las dosis débiles de radiación. Este premio, apodado el "Premio Nobel alternativo", no es atribuido para uso personal, sino para permitir a sus beneficiarios continuar sus trabajos en interés de la Humanidad, por "una vida mejor".

y la omnipotencia, bajo la forma chantaje sobre la guerra, constituyen estos momentos el haz y el envés de una misma realidad.

Lo nuclear, para funcionar bajo sus dos formas, civil y militar, supone un mínimo de acto de fé. Con ello, "el despotismo de la ciencia" (Marx) se instala como amo en la producción y se erige en compañero obligado del poder de Estado. Cualquier decisión supera ahora las competencias de técnico, del economista y, a fortiori, político. El peso social de la élite de los científicos y el de los grandes aparatos de investigación se vuelven determinantes: Una nueva géneración de científicos va a hacer jugar sus propios intereses en la determinación de numerosas tecnologías de importancia estratégica.

Así, militar o civil, en todas partes lo nuclear habrá sido el instrumento ascensión de la nueva élite científica de los físicos en el seno de las estructuras del Estado; y en todas partes, procederá de la iniciativa del Estado. Hoy constituye, tanto en el Este como en el Oeste, un segmento de la sociedad totalmente sometido a esta

•Es lo que, en 1946, habría previsto el matemático «Hoy en día, la ciencia física ha adquirido tal importancia (...) que el Estado debe inconsideración la amplitud de los objetivos últimos de la evidente |...) que momento tenia que llegar tarde o temprano. Ahora sabemos que ya ha llegado». (3)

Mucho más que una opción técnica o científica, lo nuclear ha sido en todas las circunstancias una opción de Estado. Forma pionera de socialización de la investigación por el Estado, ha provisto así a éste de la posibilidad de una nueva ampliación de sus funciones de organizador militar y planificador de la producción a escala nacional. Esta mutación es inseparable de otro camino, consustancial al nuclear: el de hombre/materia, hombre/Naturaleza.

Efectivamente, lo que nuclear es la relación entre las tres componentes de todo proceso productivo esta blecidas por Marx, es decir, esquemáticaproletariado), los capital), el objeto de trabajo (la Naturaleza). Desde este momento, el objeto de trabajo, la Naturaleza, impone sus coerciones, en este caso las de la radiactividad. Estas se ponen por delante de las coerciones puramente económicas y determinan

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directamente la totalidad de los procedimientos técnicos y de los costos, costos incalculables de la destrucción y reconstitución de los ciclos naturales. Hay una linea de hechos innegables: falta de solución al problema del fin del ciclo del combustible, costo de los enormes sistemas de seguridad que ahora es necesario coordinar a escala internacional - algunos han visto en ello las primicias de una sociedad socialista mundial, (4) pero ¿de qué socialismo se trataría?-, riesgos innumerables de las radiaciones, notoria incapacidad de medir el efecto de las dosis débiles... Hechos que, por otra parte, han llevado a todas las compañías de seguros a no cubrir el riesgo nuclear, considerándolo de modo semejante a las destrucciones debidas. a la guerra o a cataclismos naturales (véase el costo de Chernobil...).

Es cierto que las coerciones naturales estaban ya presentes en el conjunto del sistema industrial clásico, conservar algo de controlable. Por el contrario, la radiactividad puede contaminar sin retorno los ciclos ecológicos. Porque no se la detiene como a una emisión química clásica. Chernobil lo ha demostrado: al accidente mecánico clásico al accidente químico grave, añade la dimensión inédita del desastre que afecta a la integridad de la vida, no sólo en el lugar de la catástrofe, sino también a miles de kilómetros, que golpea a las víctimas del momento y a su descendencia, hasta la consumación de los siglos (período de vida del Plutonio: (24.000 años!). relojería difuminada en el anonimato de las polémicas sobre los cánceres radio-inducidos para la próxima mitad del siglo: 25.000,

500.000?(5). Nadie puede sacar definitivas. Hecho que no impide a Lazarov, responsable de la delegación soviética en la conferencia de la burocracia nuclear mundial en Viena en el pasado mes de Agosto, zanjar con aplomo: «Un accidente, incluso tan grave como el de Chernobil, no supondrá y no puede suponer el fin de la utilización de lo nuclear»(6). Afirmación de la que se hace eco el americano Rosen: «Incluso si cada diez años hubiera un accidente de este tipo, yo consideraría lo nuclear como una fuente de

¿Interesante para que? ¿Interesante para quién? Para quienes han visto en Chernobil un formidable laboratorio para medir las consecuencias ideológicas y sanitarias del próximo accidente o del futuro conflicto nuclear. Pero ¿cómo podría acomodarse el socialismo a una visión tan cínica de la ciencia?.

'a dudas, estaríamos mejor consagrado su existencia de médica epidemióloga al estudio de los efectos de las radiaciones sobre la salud humana: «Aunque no sabíamos cuando comenzó la vida en este planeta, hemos aprendido que incluso las formas más primitivas de vida no son compatibles con fuertes niveles de radiactividad. En consecuencia, es posible que la vida y el desarrollo de la biosfera en la Superficie de la Tierra debieran esperar a que la intensidad de la radiactividad en la superficie del suelo decreciera hasta los niveles actuales.

El descubrimiento de los rayos X, más tarde el del radio, hicieron posible la sobreexposición individual de animales y plantas, a niveles de radiación crecientes, en los países de tecnología avanzada. Sólo tras el descubrimiento de la fisión nuclear hubo un crecimiento de algunos niveles de radiación ambiental. Así, el problema actual, herencia directa de la Segunda Guerra Mundial, es impedir que un proceso inverso al natural pueda causar daños irreparables a las fuerzas de la vida.

Sin el enorme avance dado a la física nuclear por el proyecto Manhattan, ilos biólogos moleculares podido descubrir el secreto de la fotosíntesis de las plantas antes de que los físicos nucleares hubieran descubierto el secreto de la fisión nuclear y en esta secuencia de acontecimientos podría haber habido un desarrollo económico de mecanismos biológicamente inofensivos (y aún desconocidesarrollos». (7)

Se trata en efecto de un texto para meditar, del que se pueden extraer algunos acción, particularmente contra la extensión no razonada de las

Nadie puede definir con precisión lo que podría ser esta sociedad socialista por la tantos hombres y mujeres luchado. Por el contrario, lo que sabemos es lo que no debe ser: una sociedad que prolongue la explotación del hombre por el hombre y la destrucción de la Naturaleza. La ciencia no debe permanecer al margen, ni de este combate, ni de esta reflexión por el socialismo. Como reflexión crítica, por supuesto, pero también como objeto mismo sometido a reflexión. Por su inserción en la división del trabajo, en la evolución y el progreso de las técnicas, en decisiones políticas de envergadura, se ha convertido en envite, postura central de los conflictos de nuestro tiempo. Pero estos mismos conflictos seguirán siendo ininteligibles si no son sometidos al fuego del pensamiento racional y de la lecciones aprendidas...

Si no, en nombre de la ciencia y del progreso, sufriremos la más pesada de las tiranías intelectuales y materiales que jamás haya conocido la Humanidad. O