Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Gramsci, una herencia malversada

· Inprecor n.º 57, diciembre de 1987 · pp. 12-18 · 5.996 palabras

Las reflexiones hechas por Gramsci en prisión sobre las formas más complejas de la estrategia revolucionaria en Occidente son el fruto de un proceso emprendido desde fines de 1923, cuando emprendió su batalla por

Hace cincuenta años, el 15 de abril de 1937. Antonio Gramsci moria tras haber pasado diez años deportado en una isla penitenciaria musoliniana.

Muerto bajo los golpes del fascismo, no escapó a los de su partido, dirigido entonces por Palmiro Togliatti, que había claudicado al stalinismo más extremo. En su artículo necrológico, éste le presentó como el "primer stalinista de Italia", que desde su prisión había apoyado sin desmayo la política de la Internacional Comunista y consagrado sus débiles fuerzas a la lucha contra el trotskysmo(1). Ese texto será durante mucho tiempo la biografía oficial de Gramsci en Italia, hasta el momento en que los dirigentes del PCI juzgaron más útil transformar a Gramsci en precursor del

NOTAS: (1). Palmiro Togliatti, "Antonio Gramsci, capo della classe operaria". Opere T. IV p.213-225. (2). Para un estudio muy minucioso de estas ambigüedades, ver Perry Anderson, "Las antinomias de Antonio Gramsci". Ed. Fontamara. (3). Carta a P. Togliatti en "La formazione del Gruppo dirigente del Partito comunista italiano", Editori Riuniti, 1962 p. 197. (4). Citado en Diario di Trent'anni 1913-1943 de Camilla Ravera. Editori Riuniti, 1973. p. 112: (5). La formazione del Gruppo dirigente del Partito comunista italiano op. cit. p. 196. (6). Idem p. 190. (7). Idem p. 262.

Historia

ANTONIO GRAMSCI,

UNA HERENCIA

MALVERSADA

una reorientación política del Partido Comunista italiano. antistalinismo y de la "vía italiana al socialismo". Este ejemplo muestra que la herencia de Gramsci ha sido más a menudo malversada que reivindicada y que el "redescubrimiento" de sus escritos ha sido a menudo una operación interesada. No es sorprendente este comportamiento de la dirección del PCI que después de 1956 ha intentado reconstruirse una identidad histórica y política nacional con Antonio Gramsci como hilo conductor al precio de una relec-

En los mejores momentos del eurocomunismo, Gramsci conoció un nuevo auge entre pensadores en ruptura con el stalinismo y a la búsqueda de una referencia marxista mejor aclimatada a las sociedades occidentales para ocultar sus adaptaciones a las tesis de la socialdemocracia. Las corrientes centristas nacidas de la radicalización de los años sesenta y setenta se apropiaron también de las reflexiones de Gramsci para apoyar su convicción en una posible "'salida" sin ruptura del sistema capitalista. Durante esos mismos años, los revolucionarios se reclamaron sobre todo de su experiencia de dirigente de los consejos obreros turineses durante el "bienno rosso" de 1919-1920. Hoy, particularmente en los EEUU; hay muchos que encuentran materia de reflexión en sus escritos ulteriores.

De todo ello el resultado es una herencia contrastada, a veces fragmentaria, a menudo falsificada. Gramsci no es el responsable de ello, incluso si numerosas ambigüedades en sus escritos de prisión, han • permitido a corrientes muy diferentes reivindicarse de esa herencia(2). Esto ha sido posible sobre todo por la propia naturaleza

Anna Libera — y la forma- de estos escritos. Se trata -en efecto- de una reflexión intelectual cortada - durante un período de más de 10 años (1926-1937)— de toda práctica política y social, de toda ligazón orgánica con un partido y un movimiento de masas, de cualquier intercambio y debate con otros cuadros del movimiento italiano e. internacional. Tiene a menudo, en consecuencia, un carácter muy abstracto -lo que no disminuye en nada su valor intrínseco-, sus implicaciones políticas están raramente precisadas y, así pues, es relativamente fácil darles interpretaciones diferentes.

También la forma de los Cuadernos de Prisión ha hecho esto más fácil. Son senciIlamente notas de lecturas o primeras anotaciones sobre diferentes temas que el autor piensa elaborar posteriormente. De ahí el aspecto fragmentario, inacabado, de sus escritos que deja la puerta abierta a lecturas diferentes, e incluso a "reescrituras". Para ello ni siquiera es preciso tomarse el trabajo de falsificar abiertamente: basta con dar un carácter de afirmación absoluta a lo que no es sino un esbozo- a menudo en contradicción con otros párrafos, o bien reemplazar por la propia reflexión política los puntos suspensivos dejados por el autor.

También por ello nunca será verdaderamente posible restituir la unidad de pensamiento de estos escritos. La edición de los Cuadernos de Prisión publicada por el PCI ha intentado borrar de ellos su carácter fragmentario reagrupando las notas arbitrariamente, por temas, sin tener en cuenta su fecha. Al hacer esto, ha conseguido

Página 13

romper la única unidad que existía en los Cuadernos de Prisión, la del proceso de reflexión del autor, la de la forma en que se planteaba un conjunto de problemas al mismo tiempo, llevando consigo mismo el debate que no podía tener con otros:

A fin de comprender el algunos de sus escritos, se puede intentar aclararlos, por una parte, restituyéndoles en la continuidad del período precedente de elaboración y de actividad de Gramsci a la cabeza del PCI, por otra, completándolos con las discușiones, directamente políticas, que podía tener con algunos presos. Aparece claramente que las reflexiones hechas por Gramsci en prisión, sobre las formas más complejas de la estrategia revolucionaria en Occidente (sobre la "guerra de movimientos"" y de "posiciones", sobre

"hegemonía"...) son el fruto de un proceso comenzado a finales de cuando lanzó su batalla por una reorientación política del PCI, que había seguido hasta entonces una línea ultraizquierdista. En febrero de 1924, escribía a Togliatti: «En Occidente, la presencia de superestructuras debidas al mayor desarrollo del capitalismo hace más lenta y prudente la acción de las masas y requiere, por consiguiente, del partido revolucionario, una estrategia y una táctica bastante más complejas y a más largo plazo que las que fueron necesa-

La los bolcheviques entre marzo y noviembre de 1917»(3). Más tarde, cortado de toda actividad política práctica, se va a dedicar sobre todo a buscar, en las formas diferentes de los Estados Oriente y Occidente, las razones teóricas que hacían necesaria una estrategia y una tactica revolucionarias más complejas en Europa occidental. La lucha por la reorientación del PCI

Tal reflexión estaba motivada, ante todo por los fracasos repetidos de las tentativas revolucionarias, tras la guerra en Europa, y en primer lugar en Italia. Pero también estaban ocasionadas por una reflexión muy seguida por el PCI desde su creación, en 1921, bajo la dirección de Amadeo Bordiga, y en la que Gramsci había tomado parte

La "intransigencia" revolucionaria de Bordiga le había hecho comprender, antes que a nadie en el seno del PSI, la necesidad de un nuevo partido y de una nueva internacional; sus cualidades organizadoras le habían hecho el elemento motor del reagrupamiento de las corrientes revolucionarias en el PSI. Pero su sectarismo y su espontaneismo revolucionario le habían impedido, en el momento de la escisión de Livorno, ganar para el PCI a la base obrera radicalizada del viejo Partido Socialista engañada por los dirigentes maximalistas; había sido también incapaz de armar políticamente al joven Partido Comunista para enfrentarse al ascenso del fascismo; en fin, había contribuido ampliamente, en 1922, al fracaso de la operación de fusión entre el PCI y el Partido Socialista maximalista de Serrati, llevada bajo el contról de la IC. Esta última crisis había conducido al PCI al borde de la ruptura con la Internacional.

Durante este período, Gramsci jugó un papel muy secundario en el seno del PCI. Se había sumado tardíamente (primavera de 1920) a la lucha por la creación de un nuevo partido en Italia y se encontró desde el comienzo completamente subordinado a Bordiga. Si no compartía la "intransigencia" revolucionaria de este último, estaba sin embargo seducido por su sectarismo hacia el PSI, al que juzgaba responsable del fracaso de la ocupación de fábricas en

En 1923, tras el debate que siguió, en Moscú, al fracaso de la fusión entre el PCI y los maximalistas, y en el marco de la reorientación operada por la dirección de la Internacional con la táctica de frente único -a la que los italianos estaban radicalmente opuestos - Gramsci expresó por vez primera sus diferencias. Pero justificaba las concesiones hechas a Bordiga pues «sería imposible dirigir el partido sin la participa ción activa de Amadeo y su grupo de trabajo central». (4)

Preocupado por la moral del partido, consciente de la ausencia de una dirección de recambio, Gramsci, que estaba entonces en Moscú, rechazó las propuestas que le fueron hechas por los dirigentes de la IC para que tomara la dirección del PCI. «Yo les dije -escribirá más tarde a sus amigos de Turín- què no se podía de forma alguna ly aún menos por mi persona) reemplazar a Amadeo, sin un trabajo previo de reorientación del partido»(5). deberá realizar ese trabajo en un clima de crisis abierta en el partido. Dadas las diferencias con la IC, la dirección de Bordiga dimitió y se constituyó rápidamente en fracción. La IC nombró, utilizando su autoridad, una nueva dirección que fue mal aceptada por un partido mayoritariamente bordiguista. Fue entonces cuando Gramsci, instalado en Viena, pues había tras él una requisitoria de arresto en Italia, comenzó sU batalla por recomponer el grupo dirigente del PCI. El marco de referencia de la Internacional

¿Con quién puede contar?. Decide lanzar su batalla para llevar al PCI a la línea de la IC en el momento en que ésta está dirigida por Lenin y Trotsky. El marco de la Internacional le parecía entonces esencial para enfrentarse al mayoritario grupo bordiguis-

Lo seguirá siendo a sus ojos cuando estalle la batalla entre Stalin y Trotsky. Si pudo plantear algunas cuestiones sobre las intervenciones demasiado impositivas de la dirección de la IC sobre su partido en 192223, pronto va a poner sordina a sus preocupaciones, pues la entente con la IC, y por tanto con su fracción mayoritaria, le parece determinante.

Cuando se profundice la división en Moscú, se apoyará en la lucha anti-Trotsky para llevar su batalla anti-Bordiga. Justifica por otra parte, «la hegemonía de los camaradas rusos» en la IC, pues ellos «tienen un Estado, y ello da a su juicio un fundamento material que nosotros no podremos tener más que tras una revolución, y esto da a su supremacía un carácter permanente y difícilmente atacable»(6). Pero esta justificación parece fundarse ante todo en las circunstancias, pues afirma igualmente: «Si en el V Congreso (de la IC) nuestro partido está curado de su crisis, si dispone de un núcleo constitutivo y de un centro que goza de la confianza de las masas italianas sobre la base de su propia acción y no por repercusión internacional, podremos tomar una posición independiente e incluso permitirnos el lujo de criticar. Actualmente, me parece que todavía debemos zigzaguear por algún tiempo a fin de no acrecentar la confusión y la crisis de confianza y de prestigio que existe ya ämpliamente». (7)

Esta reácción pragmática frente a la realidad de la situación en el seno de la Internacional y de la crisis del PCI tendrá consecuencias: los comunistas italianos no participarán en la batalla internacional, cuyo alcance se verá claro prontamente, facilitando así la victoria de Stalin, que

Página 14

(8). Idem p. 195.

(9). Idem p. 196.

(10). Idem p.246.

(11). Lo Stato Operaio 19 mayo 1924.

(12). L'Unita 3 julio 1925.

(13). Tesi di Lione p. 15 a 59.

(14).

A.

Gramsci,

Editori Riuniti p. 238.

pondrá fin a toda discusión. No se podía prever esta salida en el momento en el que Gramsci predicaba esta actitud y, cuando tome conciencia de la dinámica real de la lucha en el seno del Partido bolchevique, intervendrá directamente mediante una carta de advertencia al. Comité Central del Partido Comunista ruso. Pero ya era demasiado tarde y los hombres que tomaron la dirección del PCI tras su arresto, privados de sus cualidades políticas, entrarán de lleno por la puerta que él había abierto y capitularan irremediablemente ante el vencedor del Kremlin.

Además, la elección hecha por Gramsci va a determinar un increíble entrecruce de posiciones en el seno del PCI. En el momento en que Gramsci lleva la pelea por ganar a su partido a la orientación planteada por Lenin y Trotsky, y se coloca al lado de la mayoría stalinista que va pronto a ponerla en cuestión, Bordiga, que defiende las posiciones extremistas y continúa así la batalla que le había opuesto a Trotsky y a los demás dirigentes bolcheviques desde el nacimiento del PCI, hace suya la batalla de la oposición de izquierdas contra la burocratización del Estado, del partido soviético y de la Internacional.

En Italia Gramsci estima que dadas sus propias carencias, el grupo Ordine Nuovo no puede ser el núcleo de la futura dirección. Por otra parte sabe que Bordiga no aceptará nunca compromisos sobre la táctica. Así pues, se impone una reorientación sobre todas las cuestiones fundamentales, de las que provienen los desacuerdos.

Gramsci va a llevar esta batalla en dos direcciones. Entre los cuadros del partido, a través de largos intercambios epistolares, va a abordar las cuestiones estratégicas: la ligazón entre los objetivos estratégicos y los medios tácticos, la concepción del partido, su ligazón con el movimiento de masas y la unidad ideológica de su dirección. Entre la masa de militantes, aborda las cuestiones políticas centrales del momento: el frente único y el trabajo de masas e intenta reorientar, sobre esta base, la actividad del PCI.

Partido y masas, estrategia y táctica

Las cuestiones que aborda con los cuadros y con los militantes están estrechamente ligadas. Así lo explica Gramsci: «No se ha concebido el partido como el resultado de un proceso dialéctico en el que convergen el movimiento espontáneo de las masas revolucionarias y la voluntad organizativa y dirigente del centro, sino sólo como algo suspendido en el aire, que se desarrolla en sí y para sí, y al que se unirán las masas cuando la situación sea propicia y el crecimiento de la ola revolucionaria llegue a su altura, o bien cuando el centro Scritti Politici 1921-1926 partido estime que debe comenzar su ofensiva y bajar hacia las masas para estimularlas y llevarlas a la acción»(8). Por ello el partido no se ha preocupado de dar a las masas orientaciones que correspondan a su nivel de desarrollo y permitan llevarlas hacia el objetivo a alcanzar. Por ello también se ha rechazado el frente único y cualquier consigna intermedia, abandonando así a las masas a las propuestas reformistas.

Pero también por esta razón, el Partido no se ha dedicado a un análisis concreto de las relaciones de clases en Italia y de las estructuras del Estado burgues en la península. Un análisis que vaya más allá de la constatación del antagonismo fundamental entre burguesía y proletariado y la necesidad del asalto revolucionario al poder(9). En esta época fue cuando Gramsci escribió "La cuestión meridional", su primera tentativa de elaborar tal análisis.

En fin, por todo lo anterior el Partido no se ha preocupado de elaborar consignas políticas inmediatas y transitorias. Gramsci aborda a propósito de esto el lugar de la consigna de Asamblea Constituyente en la lucha contra el fascismo: «Es probable que la consigna de Constituyente vuelva a ser actual. Si es así, ¿cuál sería nuestra actitud?. En definitiva, la situación actual debe tener una solución política: ‹ cuál será la forma más probable que revistirá? ¿Se puede pensar que se pasará directamente del fascismo a la dictadura del proletariado? ¿Cuáles son las formas intermedias posibles y probables? Debemos hacer este trabajo de análisis político (...) Pienso que en la crisis que atravesará al país, el partido que haya comprendido mejor este necesario proceso de transición será el que domine y dé a las amplias masas una impresión de seriedad»(10). Como veremos, volverá sobre este tema en sus discusiones políticas en prisión, cuando la IC da el giro del tercer período. Gramsci "bolcheviza" el PCI

El segundo eje de la batalla de Gramsci, la unidad ideológica de los grupos dirigentes, es sin duda, el que ha sufrido más por los golpes del debate internacional.

Gramsci insistía al comienzo en la necesidad de llegar a una unidad ideológica de la dirección, basada en un bagage teórico común y que permitiera debates sobre las alternativas políticas sin riesgos de estallidos.

Pero pronto esta "unidad ideológica" va a tomar otro contenido. Efectivamente,

Gramsci experimenta la dificultad de llevar su batalla mientras Bordiga estuviera en oposición, en un partido aún mayoritariamente bordiguista. Para atacar a éste, trazó un paralelo con la actitud de Trotsky en el seno del partido bolchevique. «Lo que ha pasado recientemente en el seno del partido ruso debe tener un valor de experiencia para nosotros» escribe Gramsci. «La actitud de Trotsky, en un comienzo puede

Página 15

ser comparada a la de Bordiga. Trotsky, aún participando "de forma disciplinada' en los trabajos del partido, por su actitud de oposición pasiva (...) había creado un. sentimiento de malestar en todo el partido, que no podía desconocer esta situación (...). Ello prueba que una oposición —incluso si se mantiene en los límites de la disciplina formal— por parte de personalidades importantes del movimiento obrero, no solo puede impedir el desarrollo de la situación revolucionaria, sino que también puede poner en peligro las conquistas de la revolución»(11). No se está lejos de la pretendida "unidad leninista" del partido, de la "bolchevización" que será defendida poco después.

El debate que se abre para preparar el III congreso del PCI marca la segunda fase de la conquista del partido por Gramsci. Se va a desarrollar bajo el signo de la lucha contra Trotsky en la URSS pero no puede en ningún caso reducirse a ella. En efecto, Gramsci ha comenzado a reorientar la actividad del partido. Con la creación de "L'Unita" a comienzos de 1924 (por el PCI y la fracción pro III Internacional del Partido Socialista maximalista) y la propuesta de una lista única hecha a los dos partidos socialistas para las elecciones de abril de 1924, se orientó hacia una política de frente único frente al fascismo. Los socialistas se negarán y el PCI tendrá 19 electos al Parlamento, entre ellos Gramsci. Entonces puede volver a Italia para llevar a cabo su trabajo.

Aunque ha ganado una mayoría en el Comité Central, constata sin embargo en la Conferencia Nacional de Como, en mayo de 1924, que sigue siendo minoritario en el partido. La base sigue siendo bordiguista y, además, da muestras de fuertes simpatías por Trotsky. Para superar estas dificultades, Gramsci. va a optar resueltamente por la "bolchevización", en su versión puramente disciplinaria. En el Comité Central de mayo de 1925, presenta el informe del V Pleno del ejecutivo de la Internacional que llama a los partidos comunistas a generalizar la lucha contra Trotsky. Para él, la tarea del momento es la «estabilización leninista de la composición ideológica los partidos». En Italia, se trata de «resolver la cuestión de las tendencias y de las posibles fracciones que podrían nacer, es decir, de hacer triunfar en nuestro partido la concepción bolchevique».(12)

Medidas disciplinarias llueven desde entonces sobre los partidarios de Bordiga: disolución de direcciones locales bordiguistas; los firmantes de la plataforma de la fracción bordiguista son dimitidos de sus funciones; la propia fracción bordiguista es prohibida en junio de 1925. La delegación al Congreso de Lyon de enero de 1926 es una delegación bastante "normalizada" por estas medidas. En este congreso, el informe político de Bordiga será un canto de cisne, que no ofrece ningún eje de lucha política sino que se esfuerza únicamente en justificar la acción pasada.

Por el contrario, el informe de Gramsci y las tesis que plantea tienen el mérito de ofrecer un análisis articulado y una orientación relativamente clara a los militantes. El aporte de Gramsci es particularmente importante en la exposición minuciosa de la estructura social de Italia que determina la• actualidad de la revolución socialista y el deber, para el proletariado, de resolver en el camino las tareas de la revolución burguesa dejadas inacabadas por el Risorgimento. De ello se deriva una atención particular a las alianzas que se deben tejer con el proletariado agrícola del ausente hasta entonces en los análisis del PCI. El segundo cambio significativo, que también lleva la huella de Gramsci, es el amplio planteamiento sobre la relación entre la vanguardia y las masas, sobre la necesidad de impulsar reivindicaciones partido ligarse a la masa de trabajadores y,

КОму

G LIVE THE THIRD MUNIST INTERMATIOMALT

VIVA IL TERZA

RNAZIONALE COMMUNISTAT a la vez que responde a sus exigencias inmediatas, llevarles a comprometerse en la lucha por la transformación socialista de la sociedad.

A estos desarrollos metodológicos, que se inscriben en la línea de los primeros congresos de la IC, corresponden sin embargo indicaciones políticas y organizativas que emanan directamente del in forme de Zinoviev en el V Congreso mundial de la IC y de las decisiones del V Pleno del ejecutivo internacional. La socialdemocracia está en él presentada como un ala del fascismo y el frente único como una táctica a aplicar esencialmente en la base. Pero sobre todo, la parte de las tesis consagrada a la bolchevización y a la lucha contra las fracciones indica lo mucho que las ideas de los epígonos de Lenin habían avanzado en el seno de la dirección del PCI.

Las tesis reconocen la «función predominante y de dirección» del Partido comunista ruso en la internacional; afirman que las fracciones son incompatibles con un partido bolchevique y que debe reinar en sus filas «una disciplina proletaria de hierro». (13)

Es imposible hacer un juicio unilateral sobre este Congreso y sobre toda la actividad política de Gramsci durante los dos. años que le han precedido, separar sus contribuciones políticas de sus prácticas y conclusiones organizativas. Si efectivamente rearmó al PCI y así hizo más difícil el triunfo posterior de las concepciones del ''tercer período" en su seno, sin embargo, con sus prácticas y sus tesis organizativas, introdujo en el partido italiano los instrumentos que permitirán su sumisión total al stalinismo. Se puede, efectivamente, conVIVE INTERNATORALE COMUNESTE TROISIEME ES LEBE DIE DRITTE IOMMUNDSTISCHE INTERNATIONALE! trapesar, pero no borrar este juicio a la luz de la carta que enviará en nombre de su partido al Comité Central ruso cuando tome conciencia de la dinámica de la lucha entablada en Moscú. En su carta subraya las consecuencias internacionales del estaIlido de la dirección rusa. Reafirma en ella su acuerdo con la mayoría rusa sobre la unidad y la disciplina del partido pèro, añade, «la unidad y la disciplina no pueden ser mecánicas e impuestas: deben ser leales y fundadas en la convicción; no deben ser la unidad y la disciplina de un batallón enemigo aprisionado y asediado, que busca la forma de evadirse o de operar una salida por sorpresa..»(14). Pero este llamamiento a respetar las buenas formas en el debate no tendrá ningún efecto: Togliatti, que representaba entonces al PCI en

Página 16

(15). A. Gramsci Note sul Machiavele Editori

Riuniti, 1973.

(16). II Risorgimento. Editori Riuniti 1973 p. 94.

(17). Note sul machiavele op. cit. p.95-96.

Memorie.

In Carcere con

(18). Athos

Lisa,

Gramsci, Geltrinelli, 1975. p. 85-88.

(19). Para una visión histórica detallada, ver

Perry Anderson op. cit.

Moscú, no entregará nunca la carta de Gramsci a los interesados. Los "Cuadernos de Prisión"

Algunos días más tarde, Gramsci - junto a numerosos otros cuadros del PCI- será arrestado y no recobrará nunca la libertad. Nadie podrá pues decir cuál habría sido su actitud concreta frente al ascenso del stalinismo en la URSS y en los partidos comunistas. Puede sin embargo constatarse que su reflexión teórica y sus discusiones políticas mientras se encontró en prisión adoptada por la IC a comienzos de los años 30. Esta línea y sus efectos devastadores, que él mismo podía medir en militantes del PCI detenidos que llegaban a su centro penitenciario, y que no podía combatir en la práctica, le empujaron a concentrarse en una reflexión esencialmente teórica, que inevitablemente se nutriría de su experiencia y de los debates pasados en el seno del movimiento obrero italiano y mundial.

Ante todo, Gramsci intenta precisar las de estructura entre el estado burgués italiano y el estado ruso en 1917. «En Oriente, escribe, el estado lo era todo, la sociedad civil era primaria y gelatinosa; en Occidente, entre el estado y la sociedad civil, hay una adecuada relación y tras la fachada del estado se distingue enseguida una robusta cadena de fortalezas y casamatas»(15). Analiza con precisión cómo la burguesía construyó su hegemonía a través de las instituciones democráticas y las formas de su dominación ideológica sobre "defensas" son más importantes y hunden sus raíces en el seno de las masas obreras. Esta complejidad de las relaciones entre "sociedad civil" y estado, y la de las relaciones de fuerzas políticas en el seno de las subalternas" proletariado sustituir a la '"guerra de movimientos" llevada por los bolcheviques, por una "guerra de posiciones" a más largo plazo. Esta guerra de posiciones debe permitir construir un bloque histórico de las clases explotadas, fundado en un consenso político: un bloque histórico en el que el proletariado debe establecer su hegemonía antes de la toma del poder. Gramsci explicita ampliamente su concepción de la "hegemonía": «La supremacía de un grupo social se manifiesta de dos formas, como dominación y como dirección intelectual y . moral. Un grupo social es dominante frente a los grupos adversos, que tiende a liquidar o a someter por la fuerza armada si es preciso, y es dirigente ante los grupos asimilados y aliados. Un grupo social puede e incluso debe ser dirigente antes de conquistar el poder gubernamental (es una de las condiciones principales para la toma del poder), luego, cuando ejerce el poder, e incluso si lo tiene firmemente en sus manos, se convierte en dominante, pero debe ser dirigente»(16).

¿En qué medida estos dos elementos de su reflexión sobre la estrategia de la revolución en Occidente profundizan las concepciones bolcheviques; en qué medida plantean ciertas rupturas?. A propósito de la "guerra de posiciones", Gramsci señala en un momento: «Me parece que llich (Lenin) había comprendido que era necesario un cambio de la guerra de movimientos, aplicada victoriosamente en Oriente en 1917, a la guerra de posiciones que era la única posible en Occidente (...). Ahí está, me parece, la significación de la fórmula único.»(17). En efecto, puede establecer un vínculo directo entre los análisis de Gramsci y el giro operado por la IC en 1922 para reagrupar a las fuerzas ofensiva capitalista. Y hemos visto cómo a partir de este giro lanzó Gramsci su batalla contra el ultraizquierdismo de Bordiga. Parece sin embargo que fue más lejos en los Cuadernos de Prisión. En efecto, el giro operado por la IC con la adopción de la política de frente único representaba un cambio de táctica, válido para todos los coyuntura desfavorable. concepto de "guerra de posiciones" a la diferencia de estructuras de la sociedad y del estado tiende a darle un valor estratégico. En ello se basarán en parte sus herederos reformistas. Es pues interesante ver qué contenido político le da Gramsci y en qué medida este concepto se inscribe o no en la perspectiva del derrocamiento revolucionario del estado burgués.

No es en los Cuadernos de Prisión donde se puede encontrar respuestas a estas cuestiones. Pero algunos elementos son aportados por las discusiones que Gramsci tenía con sus compañeros de prisión a comienzos de los años treinta sobre las perspectivas políticas que podrían abrirse a la caída del fascismo. Al conocer sus desacuerdos con la línea del partido, presos comunistas le pidieron hacer un informe exponiendo sus posiciones. Gramsci les advirtió que lo que diría iba a suponer para ellos, sin duda, un verdadero "puñetazo en el ojo". Se refería a la necesidad de una táctica fundada en la reivindicación de una Asamblea Constituyente. Gramsci centró su exposión en dos cuestiones: la táctica para la conquista de los aliados del proletariado y la táctica para la conquista del poder. Analizando la estructura social de Italia, subrayaba la necesidad de conquistar a los aliados campesinos y pequeñoburgueses sin los que «cualquier movimiento revolucionario serio está excluído para el proletariado». En consecuencia, hay que adoptar una táctica que permita hacer progresar a esas capas. Por otra parte, esta táctica debe fundarse en un análisis preciso de la situación objetiva en el país. Para Gramsci, «la perspectiva más probable es la de un período de transición. Por ello la táctica del partido debe prepararse en función de este objetivo sin temor de parecer poco revolucionario. Debe hacer suya, antes que los demás partidos en lucha

Página 17

Giulia Schucht, compañera de Gramsci, y sus hijos Delio y Giuliano. contra el fascismo, la consigna de Constituyente, no como un fin en sí, sino como un medio. La Constituyente representa la forma de organización en la que pueden ser planteadas todas las reivindicaciones más sentidas por la clase obrera, en el seno de la cual puede y debe desarrollarse a través de sus representantes, la acción del partido que debe tender a desvalorizar todos los proyectos de reforma pacífica, demostrando a la clase trabajadora italiana cómo la única solución posible en Italia reside en la revolución proletaria»(18).

Otros informes de las discusiones de prisión subrayan cómo Gramșci valoraba la unidad de acción con los socialistas, que él mismo ponía en práctica con los detenidos socialistas mientras que para los militantes del PCI, la guerra contra los "socialfascistas" proseguía hasta en las cárceles mussolinianas. Frente único, consignas políticas transitorias, perspectiva de ruptura revolucionaria: el pensamiento de Gramsci en prisión sigue estando firmemente anclado 'en la herencia de los primeros congresos de la IC.

¿Qué sucede con sus planteamientos últimos años?. Aquí también, el concepto sobre la hegemonía, tan utilizados estos no tiene nada de nuevo y fue siempre utilizado, en primer lugar por los marxistas rusos en sus discusiones sobre las relaciones entre la clase obrera y sus aliados(19). Gramsci retoma, cuando describe las relaciones entre "dominación" y '"hegemonía", , este concepto que podría muy bien sintetizar la fórmula de Lenin sobre la dictadura del proletariado: la mayor democracia para las masas explotadas (función "dirigente"), la represión más firme contra los antiguos explotadores (función "dominante"). En los Cuadernos de Prisión, Gramsci aborda la cuestión de la hegemonía de un grupo social en sus análisis de la revolución burguesa italiana, el Risorgimento; esto puede dar una interpretación extensiva del concepto. En efecto, la burguesía, por su dominación económica, puede ejercer una hegemonía sobre amplios sectores de la sociedad - y no sólo sobre sus fuerzas aliadas- antes de la toma del poder. Esto no sucederá nunca con el proletariado. Pero cuando se presenta una generalización este concepto -en el párrafo que hemos citado- no hay ambigüedad: se trata claramente de la hegemonía de un grupo social —el proletariado- sobre las clases sociales que son sus aliadas. Su insistencia en esta cuestión de la hegemonía está en relación directa con sus demás constataciones sobre la mayor complejidad de la sociedad civil en Occidente. La conquista de la hegemonía sobre el bloque histórico de las clases explotadas se hará más difícil, necesitará instrumentos diversificados (de ahí, en particular, su insistencia en el papel de los intelectuales revolucionarios).

A fin de dar cobertura a su práctica reformista de posguerra, los dirigentes del PCI se verán abocados, como veremos, a "forzar" los conceptos presentados por Gramsci en los Cuadernos de Prisión. La "Operación Gramsci" del PCI

Hay que señalar que la reivindicación de la herencia de Gramsci por Togliatti y la dirección del PCI tras la guerra, no se planteaba al comienzo estas reflexiones políticas. Se trataba de una operación de múlțiples facetas. A la caída del fascismo, participando completamente en la reconstrucción del estado burgués italiano, el PCI se esforzaba por reforzar su imagen de partido "nacional". Su contribución excepcional a la resistencia habría debido bastar. Pero Gramsci aportaba una dimensión histórica e intelectual no desdeñable para ganar a la intelectualidad antifascista a la que la política cultural de Jdanov corría el riesgo de apartar. De paso, Lenin-Stalin) se • establecerá (siguiendo el modelo binomio Gramsci-Togliatti y se hará beneficiarse al segundo -ausente de Italia desde 1926 y que no volvería a Italia más que con el acuerdo de los aliados- del pasado antifascista del primero.

Las Cartas de Prisión, notable documento humano, fueron publicadas en

Página 18

(20). Habrá que esperar a la muerte de Togliatti para conocer la versión no expurgada. (21). Ver entre otros, Pietro Ingrao. "Masse e Potere" Editori Riuniti, 1977 p. 167 y siguientes. (Hay versión en castellano publicada por Editorial Crítica):

1947 y tuvieron un eco enorme en los circulos intelectuales y políticos del país. Sin embargo no escaparon a la vigilancia

Los cortes operados son ante todo reveladores de las intenciones del censor. Intentaban hacer entrar a Gramsci en el molde del hombre modelo stalinista que no se "desvía", ni en su vida privada, ni en sus intereses políticos. tres tipos de cortes: las referencias a su cohabitación amigable con Bordiga en la colonia penitenciaria de Ustica; las listas de libros, en las que fueron expurgadas los títulos de Trotsky reclamados por Gramsci; en fin, los párrafos que revelan sus relaciones afectivas con su cuñada. ¡Mantener el mito de un Gramsci marido ejemplar era importante para mejorar la imagen del PCI ante la jerarquía católica!(20).

Cuadernos de Prisión no expurgados, sino organizados en un orden que tiende a dar un carácter sistemático a notas dispersas y a aplicarles como de lectura la cuestión de la "conquista de la

, que se convertirá en el tema político más importante del PCI durante los decenios siguientes. En cuanto a los textos del Ordine Nouvo y los escritos políticos de los años 1921-1926, no se publicarán sino un decenio después e interesarán esencialmente a los historiadores.

Será sobre todo en los años setenta, en el momento del compromiso histórico, cuando los dirigentes del PCI recurrirán masivamente - de forma abusiva- a los escritos de Gramsci. Pero la clave de lectura ya se había proporcionado parcialmente a finales de los años cincuenta... Tendrán

"transformaciones" importantes lugar tres ración de Gramsci. En primer lugar, de los análisis sobre el carácter más desarrollado de sociedad civil en Occidente la dirección del PCI sacará la conclusión de que tenían que vérselas con un "Estado-hegemonía" coherción" de las sociedades orientales (en oposición •"Estado-

Gramsci estas dos funciones permanecían ligadas en todo estado, siendo su relación interna la que se modificaba). Hablar de "Estado hegemonía" implica que función represiva es despreciable y que ese estado ya no es "exterior" a la clase obrera, sino que ésta se considera parte de él(21). De aquí proviene la segunda transformación: la "guerra de posiciones" , pasó de ser una táctica — de larga duración - cuyo objetivo es preparar mejor el asalto final contra el estado, a convertirse a la vez en movimiento y objetivo (como en Berstein: el movimiento lo es todo...). Permite conquistar el estado, casamata a casamata fortaleza por fortaleza, sin que sea ya ninguna ruptura. transformación ofrece un instrumento para operar esta conquista: la hegemonía. De hegemonía de la clase obrera sobre las demás clases explotadas para llevar a cabo el derrocamiento del estado burgués, se pasa a la hegemonía de la clase obrera en el estado burgués, en alianza con las fuerzas políticas de las clases explotadoras.

Para dar consistencia a su estrategia, los dirigentes del PCI han "enriquecido" la herencia con sus propias contribuciones, fundamental la pusieron en los Cuadernos de Prisión. Incluso si hoy, en su frenesí iconoclasta, los comunistas italianos toman sus distancias respecto . de. Gramsci, marxista y leninista para su gusto, su estrategia política sigue siendo la que elaboraron a partir de una lectura deformante de los Cuadernos de Prisión. Esta lectura es también la que ha dado el tono a toda una serie de cuadros en los partidos comunistas europeos y fuera de éstos, y ha contribuído así a forjar una visión no sólo discutible sino muy reductora de la contribución de Gramsci al movimiento obrero. Es pues importante sobrepasarla a fin de poder apreciar esta contribución en toda su riqueza y su complejidad, con toda su fuerza y todas sus debilidades.O